El día 26 de julio de 2026 se realizó una práctica de campo en terrenos agrícolas
ubicados en Mariano Matamoros, Tlaxcala, con la finalidad de conocer las
características del sistema productivo de la región, observar las condiciones del
ambiente, identificar las especies agrícolas, forestales y frutales presentes, así
como analizar las prácticas de manejo realizadas por los productores.
Durante la visita se llevó a cabo un recorrido por diferentes áreas de producción,
donde se observaron sistemas agrícolas adaptados principalmente a condiciones
de temporal. Se identificó que los productores desarrollan sus actividades
dependiendo directamente de la precipitación, debido a que las parcelas visitadas
no cuentan con un sistema de riego establecido. Por esta razón, la disponibilidad
de agua representa uno de los principales factores que influyen en la producción,
utilizando únicamente alternativas como el jagüey para almacenar agua de lluvia
cuando es necesario.
La práctica permitió conocer la relación existente
entre las condiciones del suelo, los recursos
naturales disponibles y las estrategias utilizadas
por los productores para mantener la
productividad de sus terrenos. Asimismo, se
identificaron cultivos tradicionales, especies
adaptadas a la región y sistemas de
diversificación impulsados mediante programas
como Sembrando Vida.
Fig. 1 Entrevista con Productores del ejido
de Mariano Matamoros, Tlaxcala
Características del sistema agrícola de la región
Los terrenos visitados corresponden a una zona agrícola donde predominan cultivos
establecidos bajo condiciones de temporal. Debido a la ausencia de infraestructura
de riego, el desarrollo de los cultivos depende principalmente del comportamiento
de las lluvias durante el ciclo agrícola. Esta situación representa una limitante
importante, ya que los periodos de sequía o una distribución irregular de la
precipitación pueden afectar el crecimiento de las plantas y disminuir los
rendimientos obtenidos.
Para disminuir los efectos de la falta de agua, los productores aprovechan
estrategias de conservación y almacenamiento, entre ellas el uso de jagüeyes.
Estas estructuras permiten captar agua de lluvia y disponer de ella en momentos
donde existe mayor necesidad, aunque la producción continúa dependiendo
principalmente de las condiciones climáticas.
Dentro del paisaje agrícola observado se identificaron especies destinadas tanto a
la producción como a la conservación del suelo. La presencia de vegetación
permanente permite mantener una mayor cobertura del terreno, reducir los procesos
de erosión ocasionados por el viento y el agua, además de generar alternativas
económicas para los productores.
Vegetación presente y diversificación productiva
Durante el recorrido se identificaron diferentes especies vegetales adaptadas a las
condiciones ambientales de Mariano Matamoros, Tlaxcala. Entre ellas destacó la
presencia de maguey manso, una especie con alta resistencia a condiciones de
baja disponibilidad de agua y utilizada como una alternativa productiva dentro de
los terrenos agrícolas.
También se observó maguey pulquero, especie de importancia tradicional debido
a su aprovechamiento para la extracción de aguamiel y producción de pulque.
Además de su valor económico y cultural, el
maguey cumple una función importante dentro del
sistema agrícola, ya que contribuye a mantener
cobertura vegetal y proteger el suelo.
Dentro de las especies presentes también se
identificaron diferentes tipos de nopal, entre ellos
nopal verdulero y nopal tunero. Estas variedades
presentan diferencias visibles relacionadas con
características como la coloración y la presencia
de espinas. El nopal representa una alternativa
productiva importante debido a su adaptación a
condiciones de poca humedad y sus diferentes
usos alimenticios y comerciales.
Asimismo, se observó la presencia de una especie
forestal correspondiente al pino piñonero (Pinus
Fig. 2 Paisaje de los cultivos observados
cembroides). Esta especie se encuentra adaptada
a zonas con condiciones de baja disponibilidad de agua y presenta un crecimiento
lento, por lo que requiere periodos prolongados de manejo antes de obtener
beneficios productivos. Su establecimiento dentro de las parcelas permite
diversificar la producción y contribuye a la conservación del suelo mediante el
aumento de la cobertura vegetal.
Manejo de bordos y conservación del suelo
Durante la práctica se explicó la importancia de los bordos dentro de los terrenos
agrícolas, ya que pueden utilizarse como espacios para establecer especies
forestales, frutales o plantas adaptadas a las condiciones de la región. Estos
elementos funcionan como barreras que ayudan a disminuir la velocidad del viento
y reducir la pérdida de partículas del suelo.
Se mencionó que es posible establecer asociaciones entre diferentes especies
como nopal, maguey y árboles frutales; sin embargo, este tipo de sistemas requiere
mayor trabajo debido a que cada especie presenta diferentes necesidades de
manejo. Por esta razón, algunos productores prefieren establecer sistemas con
menor diversidad para facilitar actividades como limpieza, mantenimiento, poda y
control sanitario.
Programa Sembrando Vida
Durante la visita también se observó un sistema relacionado con el programa
Sembrando Vida, donde se promueve la integración de especies agrícolas,
forestales y frutales con el objetivo de diversificar la producción y favorecer el
aprovechamiento sustentable del terreno.
Dentro de este sistema se identificó la presencia de cultivos como haba, además
del establecimiento de árboles frutales. La incorporación de diferentes especies
permite generar productos con distintos periodos de aprovechamiento y disminuir
la dependencia de un solo cultivo.
En los frutales observados se identificó el cultivo de durazno, donde se detectó la
presencia de lepra del durazno, enfermedad causada por el hongo Taphrina
deformans. Esta enfermedad afecta principalmente hojas y brotes jóvenes,
ocasionando deformaciones, cambios en la coloración y debilitamiento de la planta.
Para su manejo es necesario realizar monitoreo constante, eliminación de tejido
afectado y aplicaciones preventivas cuando sea necesario.
Producción de cebada
Dentro de los terrenos visitados se identificó la producción de cebada como una de
las principales actividades agrícolas. Este cultivo se desarrolla bajo condiciones de
temporal, por lo que su establecimiento y rendimiento dependen principalmente de
la disponibilidad de humedad proporcionada por la lluvia.
La variedad observada corresponde a cebada
Prunella, utilizada por los productores debido a su
adaptación a las condiciones de la región. La semilla
empleada tiene un costo aproximado de $14 pesos
por kilogramo, utilizando una cantidad aproximada
de 120 a 130 kg de semilla por hectárea.
La preparación del terreno se realiza mediante
labores mecánicas como barbecho y rastreo. Fig. 3 Cultivo de Cebada
Posteriormente se lleva a cabo la siembra con
maquinaria agrícola, principalmente mediante sembradora. Anteriormente, algunas
actividades se realizaban utilizando métodos tradicionales como la yunta y la
siembra al voleo.
El ciclo del cultivo tiene una duración aproximada de 120 días, y la cosecha se
realiza generalmente entre los meses de octubre y diciembre. El rendimiento
registrado puede alcanzar alrededor de 6 toneladas por hectárea, aunque este valor
depende de factores como las condiciones climáticas, fertilidad del suelo y manejo
realizado durante el desarrollo del cultivo.
Para la nutrición del cultivo se emplean fertilizantes como urea, potasio y DAP,
aplicados con la finalidad de proporcionar los nutrientes necesarios para favorecer
el crecimiento de la planta y la formación del grano.
Características del suelo en la parcela de cebada
Durante la práctica se realizaron observaciones del suelo en la parcela destinada
al cultivo de cebada. La textura determinada fue media, lo que indica una condición
favorable para el desarrollo de las raíces debido al equilibrio entre retención de
humedad y disponibilidad de aire en el suelo.
La presencia de materia orgánica fue clasificada como intermedia, indicando una
cantidad moderada de residuos orgánicos que contribuyen a mejorar la estructura
del suelo, favorecer la actividad biológica y proporcionar nutrientes para las plantas.
El análisis de pH presentó un valor de 5, indicando que el suelo presenta una
condición ácida. Esta característica puede influir en la disponibilidad de algunos
nutrientes y debe considerarse dentro del manejo de fertilización del cultivo.
Manejo agronómico de los cultivos observados
Cultivo de cebada (Hordeum vulgare)
La cebada fue uno de los cultivos principales observados durante la práctica de
campo. La producción se realiza bajo condiciones de temporal, por lo que el
establecimiento del cultivo depende principalmente de la precipitación y no se
cuenta con sistema de riego.
Preparación del terreno: Antes del
establecimiento del cultivo se realizan labores
mecánicas de preparación del suelo,
principalmente barbecho y rastreo, con la
finalidad de mejorar las condiciones físicas del
terreno, facilitar la emergencia de la semilla y
favorecer el desarrollo de las raíces.
Siembra: La variedad observada corresponde a
cebada Prunella. La siembra se realiza
principalmente mediante maquinaria agrícola
utilizando sembradora, aunque anteriormente
se empleaban métodos tradicionales como la
siembra al voleo y el uso de yunta. La cantidad
utilizada es aproximadamente de 120 a 130 kg
de semilla por hectárea y el costo de la semilla
Fig. 4 Malezas de la cebada (Nabo, coquillo) es cercano a $14 pesos por kilogramo.
Labores de cultivo: Durante el desarrollo del cultivo se realizan actividades de
monitoreo, control de malezas y seguimiento del crecimiento de la planta. Debido
a que es un cultivo de temporal, el manejo depende de las condiciones climáticas
que se presenten durante el ciclo.
Fertilización: Para mejorar el crecimiento y rendimiento del cultivo se aplican
fertilizantes como urea, potasio y DAP, utilizados como fuente de nutrientes durante
el desarrollo de la planta.
Malezas y manejo: Entre las principales malezas identificadas se encontraron nabo
(Brassica spp.), cosquillo y avena silvestre (Avena fatua). Estas especies compiten
con la cebada por agua, luz y nutrientes, por lo que se realiza control mediante
prácticas de manejo y aplicación de herbicidas cuando es necesario.
Plagas, enfermedades y manejo: Entre las plagas presentes
se mencionaron el frailecillo y chapulín, organismos que
pueden ocasionar daños al cultivo al alimentarse del tejido
vegetal. También se identificó la presencia de roya,
enfermedad causada por hongos del género Puccinia spp., la
cual afecta principalmente las hojas y puede disminuir el
rendimiento. Para su manejo se realizan aplicaciones
fitosanitarias y monitoreo del cultivo.
Fig. 5 Roya en Cebada
Cosecha: El ciclo del cultivo es aproximadamente de 120 días, realizando la
cosecha generalmente entre octubre y diciembre. Bajo condiciones favorables se
puede alcanzar un rendimiento aproximado de 6 toneladas por hectárea.
Comercialización: La producción de cebada se destina principalmente a la venta,
donde los productores comercializan el grano con intermediarios o empresas
relacionadas con la industria cervecera. La calidad del grano influye en su
aceptación y valor comercial.
Cultivo de haba (Vicia faba)
Dentro del sistema establecido mediante el programa Sembrando Vida se observó
la presencia de cultivo de haba como parte de la diversificación productiva.
Preparación del terreno: El establecimiento del
cultivo requiere una preparación previa del terreno
para favorecer la germinación y desarrollo de la
planta.
Siembra: La siembra se realiza bajo condiciones
de temporal, aprovechando la humedad
proporcionada por las lluvias, debido a que la
parcela no cuenta con sistema de riego. Fig. 6 Cultivo de Haba
Labores de cultivo: Las principales actividades incluyen limpieza del terreno,
monitoreo del crecimiento de la planta y mantenimiento del cultivo.
Fertilización: El manejo nutricional depende de las condiciones del suelo y de los
recursos disponibles dentro del sistema productivo.
Malezas y manejo: Las malezas representan competencia por recursos, por lo que
se requiere realizar actividades de control y mantenimiento de la parcela.
Plagas, enfermedades y manejo: El cultivo puede verse afectado por organismos
que dañan hojas, tallos o vainas, por lo que es necesario realizar monitoreo
constante.
Cosecha: La cosecha se realiza cuando las vainas alcanzan la madurez adecuada,
dependiendo del uso destinado al producto.
Comercialización: El haba puede destinarse al autoconsumo o a la venta local
como parte de la diversificación productiva del sistema.
Cultivo de durazno (Prunus persica)
Dentro de los sistemas de Sembrando Vida también se observaron árboles frutales,
entre ellos durazno.
Preparación del terreno: El establecimiento requiere seleccionar sitios adecuados
y preparar espacios donde los árboles puedan desarrollarse correctamente.
Siembra o establecimiento: El cultivo se establece mediante la plantación de
árboles jóvenes, considerando la disponibilidad de espacio y condiciones del
terreno.
Labores de cultivo: Las actividades incluyen limpieza, mantenimiento, poda y
vigilancia del estado sanitario de los árboles.
Fertilización: Se realiza manejo nutricional para
favorecer el crecimiento vegetativo y la producción de
frutos.
Malezas y manejo: Las malezas alrededor del árbol
pueden competir por agua y nutrientes, por lo que
requieren control.
Plagas, enfermedades y manejo: Durante la visita se
identificó la presencia de lepra del durazno, enfermedad
causada por el hongo Taphrina deformans, que provoca
deformaciones y cambios de coloración en hojas y brotes. Fig. 7 Taphrina deformans
Su manejo requiere monitoreo, eliminación de tejido
afectado y medidas preventivas.
Cosecha: La cosecha se realiza cuando los frutos alcanzan características
adecuadas de madurez.
Comercialización: El fruto puede destinarse al consumo familiar o a mercados
locales dependiendo del volumen producido.
Cultivos de maguey y nopal
Los sistemas observados también incluyeron especies
adaptadas a condiciones de baja disponibilidad de agua, como
maguey manso, maguey pulquero y nopal.
Estas especies presentan ciclos productivos más largos y
requieren menor disponibilidad de agua en comparación con
cultivos anuales. Su establecimiento funciona como una
estrategia de adaptación al ambiente y conservación del
suelo. Fig. 8. Nopal
El manejo incluye limpieza del terreno, control de malezas y vigilancia de posibles
daños por plagas. En el caso del maguey pulquero, su aprovechamiento está
relacionado con la producción de aguamiel y pulque, mientras que el nopal puede
destinarse al consumo como verdura o fruto, dependiendo de la variedad.
La comercialización depende del destino del producto y puede realizarse mediante
venta local o aprovechamiento dentro de la unidad familiar.
Conclusión
La práctica realizada en Mariano Matamoros, Tlaxcala, permitió conocer las
características de los sistemas agrícolas desarrollados bajo condiciones de
temporal, donde los productores deben adaptarse a la disponibilidad limitada de
agua y utilizar estrategias como el almacenamiento mediante jagüeyes y la
incorporación de especies resistentes.
La presencia de cultivos como cebada, haba y frutales, junto con especies como
maguey, nopal y pino piñonero (Pinus cembroides), demuestra la importancia de la
diversificación productiva dentro de las parcelas. Asimismo, el análisis del suelo
permitió identificar condiciones importantes para el desarrollo agrícola, como textura
media, materia orgánica intermedia y un pH ácido de 5.
El cultivo de cebada representa una actividad relevante para la región, aunque
enfrenta problemas relacionados con plagas, enfermedades y malezas que pueden
afectar su rendimiento. Por ello, resulta fundamental implementar prácticas
adecuadas de manejo del suelo y control fitosanitario.
En general, la visita permitió relacionar los conocimientos adquiridos en el aula con
las condiciones reales del campo, comprendiendo la importancia de conservar los
recursos naturales y promover sistemas agrícolas sustentables que permitan
mantener la productividad de los terrenos a largo plazo.