fallo
fallo
VISTO Y CONSIDERANDO:
En la Ciudad de Buenos Aires, el 09 de febrero de 2021, luego de deliberar en forma
remota y virtual mediante los canales electrónicos disponibles, a fin de considerar los
recursos deducidos en autos y para dictar sentencia definitiva en estas actuaciones, en
función de la emergencia sanitaria declarada en la República Argentina mediante Decreto
Nro. 260/2020 y a lo dispuesto en las Acordadas dictadas por la Corte Suprema de Justicia
de la Nación, los integrantes de la Sala II, practicado el sorteo pertinente, proceden a
expedirse en el orden de votación y de acuerdo con los fundamentos que se exponen a
continuación.
ElDr. Daniel E. Stortini dijo:
1º) En el marco de un juicio sumarísimo, la señora jueza que
me precede -en un fundado decisorio- admitió la acción articulada por el actor y le impuso
a la empresa demandada la obligación de reinstalar al accionante en su puesto de trabajo,
bajo las mismas condiciones que gozaba en vigencia de la relación laboral y, asimismo, la
condenó al pago de los salarios caídos desde el 14/07/2016 hasta tanto se efectivice la
reincorporación, bajo apercibimiento de astreintes. Sin perjuicio de ello, desestimó la
sanción prevista por el art. 55 de la ley 23.551 reclamada por el actor.
2º) Disconforme con lo sustancial de ese pronunciamiento,
recurre por apelación a esta alzada la demandada y también lo hace el actor que critica la
fecha a partir de la cual se ordenó a la accionada abonar los salarios caídos y la
desestimación de la multa por práctica desleal.
La representación letrada de la actora cuestiona los
honorarios que le fueron regulados.
La accionada apela la totalidad de los emolumentos fijados
en grado por considerarlos elevados.
3º) Por una cuestión de orden metodológico, comenzaré por
ocuparme de los agravios de la demandada y, luego de imponerme de la temática en debate
y de los elementos de juicio aportados a la causa, anticipo que corresponde confirmar lo
decidido en grado.
Resulta útil recordar que, de conformidad con la versión
inicial, pormenorizadamente detallada en el pronunciamiento de grado, el actor fue
Fecha de firma: 10/02/2021 despedido mientras se encontraba vigente el cargo de delegado suplente para el que había
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sido elegido en las elecciones convocadas por el Sindicato del Personal de Industrias
Químicas y Petroquímicas de la Ciudad de Buenos Aires y Zonas adyacentes.
Cabe destacar que, a raíz de la falta de contestación de
demandada, la ahora recurrente fue declarada incursa en rebeldía, razón por la cual, tal
como claramente explicó la señora Magistrada de primera instancia, a la luz de los
términos del escrito de inicio cabe tener por cierta la versión inicial.
Como señala el señor Representante del Ministerio Público
en el dictamen vertido en autos, “en el caso de marras, en el que la parte demandada ha
quedado incursa en rebeldía (conf. arts. 59 y 60 CPCCN) y más allá de las singularidades
que habrán de ser analizadas ut infra, podría juzgarse acreditado que el Sr. Delmagro fue
elegido delegado suplente en las elecciones celebradas el día 05/03/2015 –debidamente
comunicadas a la demandada mediante la CD 517695212– y que dicha circunstancia fue,
en tiempo y forma, anoticiada a la empleadora por parte del Sindicato del Personal de
Industrias Químicas y Petroquímicas de la Ciudad de Buenos Aires y zonas Adyacentes a
través de la CD 618576259 (ver, asimismo fs. 92)”.
Para cuestionar la decisión adoptada en la instancia anterior
que se basó en considerar al actor amparado por la tutela prevista por el art. 48 de la ley
23.551, la accionada afirma que, amén de la falta de contestación de demanda, de los
propios términos del escrito inicial surgiría la existencia de un conflicto de representación
entre el sindicato representado por el actor y el Sindicato de Industrias Químicas
Petroquímicas y Explosivas y la irregularidad de la elección que le otorgó el mandato. Ello
sumado a que el cargo del actor era de delgado suplente y que no demostró haber asumido
efectivamente, según la recurrente, conduciría a concluir que el demandante no gozaba de
la tutela sindical pretendida.
Aun soslayando la extemporaneidad procesal de las
argumentaciones expuestas por la accionada, circunstancia que por sí misma importa la
desestimación de los agravios, las mismas de todos modos no logran conmover la decisión
adoptada en grado.
Es dable recordar que el art. 41 de la Ley de Asociaciones
Sindicales establece los requisitos para ser delegado de personal.
La reunión de dichos recaudos no sólo surge de la presunción
favorable a las alegaciones iniciales sino, incluso, de la prueba producida en autos, más
precisamente de la informativa de fs. 59/63 (Correo Argentino), fs. 84/100 (SPIQyP), fs.
102/196 (Ministerio de Trabajo), fs. 205/221 (Ministerio de Trabajo), fs. 227/239
(Ministerio de Trabajo) y fs. 247/284 (Ministerio de Trabajo); de la cual se extrae la
convocatoria por parte de la entidad sindical con personería gremial cuyo ámbito de
actuación, tanto en cuanto a la actividad como territorial, alcanza los trabajadores de la
demandada y que la convocatoria y el resultado de la elección fueron debidamente
comunicados a la principal y a la autoridad administrativa.
Fecha de firma: 10/02/2021
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SALA II
Tal como subraya el señor Fiscal, “Lo expuesto se torna
sumamente relevante puesto que, como ha quedado demostrado en el sub discussio, tal
asociación profesional cuenta con personería gremial y aquella prima facie revelaría –de
estar a lo informado a fs. 102/196 por la autoridad administrativa– la capacidad del
sindicato en cuestión para representar a los trabajadores de la planta donde se
desempeñaba el accionante; correspondiendo destacar, en este punto del dictamen, que el
art. 52 de la ley 23551 prevé una forma particular de tutela de la estabilidad en sentido
amplio que conlleva la imposibilidad de afectar los contratos de trabajo de los
representantes gremiales sin que medie “resolución judicial que los excluya de la
garantía” (ver, en este sentido, Dictamen Nro. 48.593 del 1/07/09 en autos “Gasco
Liliana Haydee c/ Estado Nacional de Ministerio de Economía y Producción y otro s/
Juicio Sumarísimo”; etc.)”.
Ahora bien, aun situándonos en el mejor de los supuestos
para la accionada, constituido por el hecho de considerar efectuada la impugnación de la
elección, que la misma además fue realizada en debida forma y en tiempo propio y que,
por ende, quedó formalmente habilitada la discusión posterior, lo cierto es que la
accionada no ha traído ningún elemento que brinde sustento al cuestionamiento.
Sobre ella pesaba la carga de la prueba, es decir, la tarea de
aportar al litigio las probanzas que demuestren la legitimidad de su postura.
Tampoco obra constancia alguna que demuestre que la
elección haya sido anulada en otras actuaciones.
Entonces, se impone concluir, como lo hizo la señora Jueza
de primera instancia y el Dr. Dominguez, que el actor fue electo delegado, “sin que
mediasen agravios atendibles con relación a la regularidad de los comicios per se, ni se
alegara la impugnación administrativa o judicial de aquéllos– en un cargo de
representación orgánica perteneciente a un sindicato de primer grado con personería
gremial y capacidad para representar al grupo de trabajadores individualizado; mas
luego, en plena vigencia de su tutela, se pretendió “prescindir de sus servicios por
razones de restructuración” (ver sobre de fs. 3). Dicha acción, retomando nuevamente las
palabras del Dr. Justo López, se tornaría –en el horizonte de sentido que emana de lo
explicitado ut supra– “...inútil y vacía...”.
Resultan irrelevantes las referencias y remisiones que efectúa
la accionada a las resoluciones cautelares adoptadas en autos ya que, aunque resulte de
Perogrullo, las decisiones que se tomen en materia precautoria no causan estado y, en el
caso particular de autos, no puedo dejar de subrayar que la complejidad señalada en las
resoluciones referidas -derivada de los cuestionamientos a la elección observados al
momento de adoptarlas y que se tradujeron en la insuficiencia de verosimilitud- luego se
diluyó como consecuencia de la conducta procesal de la propia demandada que no
compareció a contestar demanda ni ofreció prueba. Dicho más claro aún, la posible
Fecha de firma: 10/02/2021
discusión en torno a la
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legitimidad de la elección (que podía afectar la invocada tutela) que
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se vislumbraba antes de la traba de la litis no se produjo por la contumacia procesal de la
reclamada en el momento oportuno.
Menos aún puede otorgársele incidencia en la solución de la
litis al tiempo transcurrido entre el distracto y el inicio de la demandada (siete meses) en
tanto y en cuento, obviamente, no se supere el plazo de prescripción de la acción. Si bien
el tiempo transcurrido desde un determinado hecho puede ser un elemento a tomar en
cuenta al analizar el peligro en la demora ante un pedido cautelar (por cierto, no
necesariamente determinante), carece de todo asidero jurídico alegar que la demora en la
presentación de una demanda, insisto, en tanto no se supere el plazo de prescripción de la
acción, puede tener una consecuencia negativa en el reconocimiento de un derecho.
Por último, con respecto al carácter suplente del cargo de
delegado para el que fue electo el actor y la supuesta falta de ejercicio efectivo, en la causa
“Monteiro José c/ Gilera SACI”, esta Cámara en pleno resolvió que “los subdelegados
están comprendidos en los beneficios de la estabilidad sindical prevista en los arts. 40 y 41
de la ley 14.455, aunque su nombramiento no hubiera sido previsto por los estatutos de la
respectiva asociación profesional, ni hubiera cumplido funciones gremiales efectivas
(Plenario Nº 135 del 16/07/70).
La calidad de “suplente” del representante sindical no lo
priva de la estabilidad gremial prevista por la ley 23.551 (CNAT, Sala X, 15/11/2001, “Del
Toso Humberto c/ EFA”).
Finalmente, con relación a la supuesta disputa entre dos
entidades gremiales por la representación de los trabajadores de la demandada, además de
que la recurrente no se hace cargo de los sólidos argumentos expuestos por la sentenciante
a quo al respecto, razón que vuelve desierta la crítica en cuestión (art. 116 L.O.), la
doctrina sentada por la CSJN en “ATE c/ Ministerio de Trabajo s/ ley de asociaciones
sindicales” y en “Rossi, Adriana María c/ Estado Nacional - Armada Argentina s/
sumarísimo”, la tornan irrelevante.
En virtud de lo dichos hasta aquí, sugiero confirmar el
pronunciamiento de grado en cuanto consideró que el actor gozaba de tutela prevista por el
art. 48 de la LAS y, en consecuencia, declaró la nulidad del despido y ordenó su
reincorporación.
4º) La conclusión antes arribada impone, a la luz de las
disposiciones del segundo párrafo del art. 52 de la ley 23.551 desestimar, sin más, el
agravio vertido por la demandada contra la admisión de los salarios caídos; dado que
declarada la nulidad del despido, deviene procedente su condena pues si bien es cierto que
durante tal período el actor no prestó servicios ello no se debió a su voluntad sino a la
medida dispuesta por la accionada y, consecuentemente, ésta última debe afrontar las
consecuencias de su decisión (CNAT, Sala X, SD Nº 25740, Epte. Nº 60568/2014/CA2,
autos “Isunza Norberto Hernan c/ Estado Nacional Poder Legislativo Honorable Cámara
Fecha de firma: 10/02/2021
de Diputados de la Nación HCD s/ juicio
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sumarísimo”).
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En cuanto al momento a partir del cual se deben aquellos, es
decir, si el período por el que se condena debe comenzar en el momento del despido, como
sostiene en su apelación el demandante, o por el contrario y como se resolvió en la sede
anterior, en el momento de interposición de la acción; tal como se resolviera en la causa
antes citada, considero que le asiste razón al accionante.
Digo esto, porque nulo el despido, la consecuencia lógica es
abonar los salarios caídos, pues la relación de trabajo siguió vigente y no hay justificación
alguna para negarlos, porque aunque el actor no cumplió tareas en ese lapso, ello no le
impide percibir haberes, porque el “acreedor” de la prestación “trabajo” no dejó que el
“deudor” la cumpliera, incurriendo así en “mora” de “recibir”, y ciertamente, no puede
alegar ese impedimento que él mismo produjo para negarse a cumplir su prestación.
No desconozco que el texto del segundo párrafo del art. 52
de la LAS ha generado cierto debate en torno al momento desde que el crédito se devenga
pero adhiero a la postura interpretativa mayoritaria según la cual, “en tanto este rubro
constituye una tarifación de la indemnización de los daños irrogados por el acto anulado
(que subsiste en el mundo jurídico con el estatus de hecho ilícito), debe cubrir la totalidad
de los perjuicios previstos por el ya mencionado artículo 1056 del Código Civil (aplicable
al supuesto de marras), dentro de los cuales cabe incluir a los salarios que se dejaron de
percibir –antes o después de promovido el juicio- como consecuencia directa del
antijurídico patronal” (ver “Tutela Sindical. Estabilidad del Representante Gremial”,
Machado – Ojeda, pág. 318, Rubinzal – Culzoni Editores. Lo escrito entre paréntesis me
pertenece).
Por ello, propongo modificar este aspecto de lo decido en
grado y condenar a la accionada al pago de los salarios caídos desde el despido (11 de
diciembre de 2015).
5º) De conformidad con lo dispuesto por los arts. 508 y 622
del Código Civil (aplicable al caso de autos), le asiste razón a la actora con respecto a la
inclusión de intereses sobre los créditos diferidos a condena, de acuerdo a lo dispuesto por
las actas de la CNAT 2601 del 21/05/14, 2630 del 27/04/2016 y 2658 del 8/11/17, desde
que cada suma es debida y hasta su efectivo pago.
6º) No será admitido, en cambio, el segmento del recurso que
critica lo decidido respecto al pedido de que se decrete en el caso como práctica desleal la
conducta de la accionada. Ello así, atento que coincido con la sentenciante en que los
supuestos contemplados para su configuración (art 53 de la ley 23.551) deben ser
interpretados de modo restrictivo en razón de su naturaleza punitiva.
Comparto la apreciación del señor Fiscal en cuanto a que
“sólo corresponde aplicar el régimen represivo en casos de prístina claridad (ver, entre
otros, Dictamen Nro. 43.742 del 16/03/2007 en autos “Alfonso Leonardo Marcelino y
otros c/ Artes Rioplatense S.A. s/ Juicio Sumarísimo”, etc.; y “Prácticas Desleales”,
Fecha de firma: 10/02/2021
Eduardo O. Álvarez,
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en el “Tratado de Derecho Colectivo”, dirigido por el Dr. Julio C.
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Simón, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2012, pág. 722); y, en el sub lite, no debería
desatenderse la discusión abordada en los párrafos queanteceden, la cual –aunque, en la
actualidad, aparezca disipada merced a las lúcidas consideraciones de la jueza de grado–
imposibilitaría hacer lugar a la querella que, como tal, posee un régimen específico
regido por los principios hermenéuticos de las normas penales (ver, en especial,
Dictamen Nro. 11734 del 25/5/91, en autos “Asociación de Trabajadores del Estado c/
Sociedad del Estado de la Casa de la Moneda”, íd. Dictamen Nro. 31.694 de fecha del
22/5/01, en autos “Iacono Claudio Blas c/ Televisión Federal S.A. TELEFE”, etc. y, en
doctrina, Antonio Vázquez Vialard, “El Sindicato en el Derecho Argentino”, Edit.
Hammurabi, págs. 78 y sgtes.)”.
Propicio, entonces, confirmar este aspecto del decisorio.
7º) La demandada apeló los honorarios regulados a los
letrados intervinientes, por considerarlos elevados.
Por otra parte, la representación letrada del actor apeló sus
honorarios a tenor de los fundamentos que expuso en su presentación. Explicó en su
memorial que los honorarios regulados en la instancia de grado debían ser dejados sin
efecto por no adecuarse a las pautas dispuestas por la ley 27.423. A su vez, cuestionó la
cuantía de sus estipendios y expuso que debían considerarse los montos que surjan en
oportunidad de practicarse la liquidación prevista en el art. 132 de la L.O.
Respecto a los planteos esgrimidos por la representación
letrada del actor, corresponde recordar en primer lugar que la judicante de grado consideró
que no resultaban aplicables al caso las pautas de la ley 27.423, en atención a lo dispuesto
por la CSJN en el fallo “Establecimiento Las Marias”. Dicha decisión no fue objeto de un
cuestionamiento puntual por la representación letrada del actor y, en consecuencia, arriba
firma a esta Alzada y resulta irrevisable por este Tribunal.
Sin perjuicio de ello, le asiste razón a la recurrente en cuanto
la regulación de honorarios resulta exigua en atención a los montos que eventualmente
podrían surgir de la liquidación prevista en el art. 132 de la L.O. En orden a ello, a la
calidad, mérito y extensión de las tareas efectuadas por la representación letrada de la parte
actora, y a las pautas que surgen de los arts. 1, 6, y cctes de la ley 21.829 y del art. 38 de la
L.O., los honorarios regulados en su favor lucen exiguos, por lo que deben elevarse a la
suma de $250.000.-
En otro orden de ideas, en atención a la calidad, mérito y
extensión de las tareas de la representación letrada de la demandada, sus honorarios no
lucen elevados, por lo que deben confirmarse.
8º) En base a la solución que propongo, de acuerdo al
principio objetivo de la derrota (art. 68 CPCCN), que ha recaído sobre la parte accionada;
y dado que no se advierten elementos que puedan justificar apartarse de tal directriz,
estimo que corresponde imponer las costas de Alzada a cargo de la accionada vencida en
Fecha de firma: 10/02/2021
lo principal.
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Con arreglo a lo establecido en el art. 30 la ley
27.423, habida cuenta del mérito y extensión de labor desarrollada en esta instancia por la
representación y patrocinio letrado de la parte actora y de la demandada, propongo que se
regulen los honorarios por esas actuaciones en el 30% y 30%, respectivamente, de lo que
les corresponda, a cada una de ellas, por lo actuado en la instancia anterior.
Miguel Ángel Pirolo dijo:
Que adhiere a las conclusiones del voto del Dr.
Daniel E. Stortini por análogos fundamentos.
Por lo que resulta del acuerdo que antecede (art. 125
de la ley 18.345), el Tribunal RESUELVE: 1) Modificar parcialmente el fallo apelado
y, en consecuencia, condenar a la demandada al pago de los salarios caídos, con los
incrementos legales y convencionales que correspondieren, desde el 11 de diciembre
de 2015 y hasta tanto se efectivice el restablecimiento de las condiciones laborales,
con más un interés de conformidad con lo dispuesto por las actas de la CNAT 2601
del 21/05/14, 2630 del 27/04/2016 y 2658 del 8/11/17, desde que cada suma es debida y
hasta su efectivo pago. 2) Elevar los honorarios de la representación letrada del actor,
por las tareas desarrolladas en primera instancia, a la suma de $250.000.-, a valores
actuales, no incluyen IVA; 3) Confirmar la sentencia apelada en todo lo demás que
decide y ha sido materia de recurso y agravios; 4) Imponer las costas de Alzada a
cargo de la demandada; 5) Fijar los honorarios de alzada de las partes actora y
demandadaen el 30% y 30%, de lo que respectivamente le corresponda percibir a
cada una de dichas partes por la totalidad de lo actuado en la instancia anterior. 6)
Hágase saber a los interesados lo dispuesto por el art. 1º de la ley 26856 y por la
Acordada de la CSJN Nº 15/2013, a sus efectos.
Cópiese, regístrese, notifíquese y devuélvase.-
jsr
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