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La semiología obstétrica se centra en la gestación, el parto y el puerperio, enfatizando la anamnesis y el examen físico, especialmente en el primer control prenatal. Este control es crucial para categorizar el embarazo como de alto o bajo riesgo y para establecer una relación médico-paciente. Se utilizan programas como 'Chile Crece Contigo' para registrar antecedentes y recomendaciones durante el embarazo.

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La semiología obstétrica se centra en la gestación, el parto y el puerperio, enfatizando la anamnesis y el examen físico, especialmente en el primer control prenatal. Este control es crucial para categorizar el embarazo como de alto o bajo riesgo y para establecer una relación médico-paciente. Se utilizan programas como 'Chile Crece Contigo' para registrar antecedentes y recomendaciones durante el embarazo.

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Capítulo 1.
SEMIOLOGÍA OBSTÉTRICA
La obstetricia es aquella parte de la medicina que se ocupa de la gestación, el parto y el puerperio.
Por su parte, la semiología es la ciencia que estudia síntomas y signos de las enfermedades, incorporando
como elementos esenciales la anamnesis y el examen físico. La semiología en ginecología y obstetricia es
esencialmente similar a lo aprendido en semiología general.
En el caso de la semiología obstétrica, además de la anamnesis general (próxima y remota), debe
interrogarse sobre los antecedentes obstétricos de la mujer. Respecto del examen físico, además del examen
físico habitual (general y segmentario), se requiere especial énfasis en el examen obstétrico abdominal,
destinado a caracterizar al feto en crecimiento en el interior del útero.
Todos los elementos semiológicos deben ser evaluados en cada control prenatal, aunque por razones
prácticas, se recomienda especial énfasis en el ingreso a control prenatal (primer control prenatal). Este
control es la primera instancia para establecer una buena relación
médico-paciente y para abarcar temas de salud y antecedentes a
considerar en los controles posteriores, durante todo el embarazo.
En el sistema público de salud, existe el programa de Chile
Crece contigo que entrega una agenda de Control Prenatal que permite
registrar todos los antecedentes relacionados con el embarazo, los
diferentes controles prenatales y los resultados de exámenes de
laboratorio. Incluye gráficos de evaluación nutricional de la
embarazada y tablas de altura uterina según edad gestacional,
evaluación en caso de alto riesgo, recomendaciones de guías
alimentarias y ejercicios físicos para embarazadas, además de consejos
para la lactancia materna y paternidad activa. Se recomienda que las
mujeres en control lleven esta agenda a cada visita de seguimiento
prenatal.

SEMIOLOGÍA OBSTÉTRICA EN EL INGRESO A CONTROL PRENATAL

El ingreso a control prenatal corresponde al primer control que se realiza, una vez confirmado el
embarazo. En este control, se efectuará una anamnesis y examen físico completo. En el primer control, deben
efectuarse los “diagnósticos de ingreso a control prenatal”, que permiten categorizar al embarazo como una
gestación de alto o bajo riesgo. La anamnesis incluye: anamnesis general, antecedentes ginecológicos,
antecedentes obstétricos e historia del embarazo actual. El examen físico incluye: examen físico general,
examen físico segmentario, examen ginecológico y examen obstétrico abdominal.

I. Anamnesis en el primer control prenatal

El objetivo de la anamnesis es recabar información próxima y remota de elementos normales y


mórbidos tanto personales como familiares. Permite conocer el motivo de consulta y la aparición de síntomas
normales y patológicos.
Es indispensable, por razones legales y epidemiológicas, una correcta identificación de la mujer y su
pareja (nombre, edad, domicilio, trabajo, nivel educacional, etnia de pertenencia, estado civil, previsión, etc.).

Anamnesis remota
• Antecedentes mórbidos, antecedentes quirúrgicos, fármacos, hábitos, alergias
• Antecedentes mórbidos familiares, con énfasis en aquellos con carácter hereditario (ej. cáncer de mama,
ovario, colon, etc.)

Manual de Obstetricia y Ginecología. Dr. Jorge A Carvajal y Dra. Karen F García. Decimoséptima Edición. 2026.
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Antecedentes ginecológicos (ver capítulo anamnesis ginecológica)


• Menarquia
• Ciclos menstruales: características como periodicidad, cantidad, dismenorrea, etc.
• Formula obstétrica (FO)
• Método anticonceptivo (MAC)

Historia obstétrica (embarazos previos)


Lo sucedido en los embarazos previos es fundamental en definir si el embarazo actual es o no un
embarazo de alto riesgo. Debe detallarse con precisión los antecedentes de cada uno de los embarazos
previos, independiente de cómo estos terminaron (ej. aborto o parto).

A. Historia detallada de partos previos


• Año y lugar de cada parto
• Complicaciones del embarazo
• Edad gestacional al parto
• Vía de parto: vaginal, fórceps o cesárea
• Patología del puerperio
• Datos del RN: peso, talla, sexo, APGAR y salud actual

B. Historia detallada de abortos previos


• Año y lugar en que ocurrió
• Indagar si el aborto fue espontáneo o provocado
• Necesidad de legrado uterino
• Complicaciones posteriores al aborto

La causa más frecuente de aborto de primer


trimestre es el “huevo anembrionado”, el cual se origina
habitualmente en un cigoto aneuploide. En casos de huevo
anembrionado, la ecografía muestra sólo el saco
gestacional, sin desarrollo embrionario. Mediante la
anamnesis es posible determinar si el aborto fue
secundario a un huevo anembrionado, lo que es relevante
pues este no le confiere a la mujer un riesgo especial en su
siguiente embarazo.
El caso es diferente cuando se detecta una
“muerte embrionaria”, que, si bien en la mayoría de los casos también se origina por una aneuploidía, puede
ser causada por otros factores como: malformaciones uterinas, SAAF, etc. En este caso, la primera ecografía
de la paciente muestra un embrión visible y se detectan los latidos cardíacos fetales (LCF), mientras que en la
segunda ecografía el embrión no presenta LCF. Estos casos deben ser estudiados cuidadosamente, para
determinar la causa y evaluar la necesidad de tratamiento antes o durante su próximo embarazo.

Anamnesis respecto del embarazo actual


• Fecha de última menstruación (FUM): primer día de la última menstruación.
• Cálculo de edad gestacional (EG)
• Fecha probable de parto (FPP)
• Síntomas gestacionales “normales”: náuseas, vómitos, cansancio, sueño, sensación de mareo, distensión
abdominal, dolor pelviano, congestión mamaria, antojos, pirosis.
• Síntomas patológicos: sangrado genital, dolor pelviano intenso, flujo genital que produce mal olor o
prurito vaginal.
• Inicio de control y exámenes prenatales: averiguar si ya inició control y si trae exámenes de rutina.

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• Evaluación del bienestar fetal: interrogar respecto de la


percepción de movimientos fetales. En general, las nulíparas
comienzan a percibirlos alrededor de las 20 semanas, mientras que
las multíparas pueden hacerlo algo antes (16–18 semanas). La
presencia de movimientos fetales percibidos por la madre es un
buen signo de bienestar fetal y debe registrarse como evaluación
subjetiva en la ficha clínica (ej. “buena percepción de movimientos
fetales”). En el tercer trimestre, la disminución marcada o ausencia
de movimientos fetales percibidos debe considerarse siempre un
signo de alarma y motivar una evaluación inmediata.

II. Examen físico en el primer control prenatal

Examen físico general


• Debe efectuar un examen físico completo.
• Especial énfasis en la toma de presión arterial (PA) y peso.

En el primer control se mide la estatura de la paciente, lo cual permitirá, junto al peso, estimar su
estado nutricional en cada control. Para evaluar el estado nutricional es posible usar índice peso/talla (IPT) o
el índice de masa corporal (IMC), los cuales se calculan en cada control prenatal. En el carné de control de la
embarazada (de uso frecuente en la atención primaria), es posible graficar los cambios en el IPT o IMC a
medida que la gestación progresa (Figura 1). En las primeras semanas de embarazo puede observarse baja de
peso (secundario a las náuseas, vómitos e intolerancia digestiva propia del embarazo).

Examen físico segmentario


• Cabeza y cuello: observar piel y
mucosas, sobre todo su coloración
(rosada, pálida o ictérica), y el grado de
hidratación. Examen bucal buscando
caries o sangrado de encías. En el
cuello palpar tiroides y adenopatías.
• Tórax: examen pulmonar y cardíaco.
• Abdomen: observación y palpación
abdominal. Detectar presencia de
cicatrices, estrías y la presencia de
línea parda.
• Extremidades: forma, simetría,
movilidad, presencia de edema.

Examen ginecológico
En el primer control prenatal,
debe efectuarse un examen ginecológico
completo, incluyendo el examen físico de
mamas y los genitales.
• Examen mamario: se efectúa
mediante inspección y palpación.
Permite determinar las características
de las mamas (volumen, consistencia, forma, presencia de nódulos), el pezón y la presencia o ausencia
de secreción láctea.
• Inspección de genitales externos, para determinar características de genitales externos (presencia de
posibles lesiones) y de flujo genital.

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• Especuloscopía: se efectúa rutinariamente en el primer control prenatal, permitiendo la toma del frotis
de Papanicolaou (PAP) si no se encuentra vigente.
• Tacto vaginal: se efectúa rutinariamente en el primer control prenatal. Permite caracterizar el tamaño
uterino (para saber si es acorde con la edad gestacional estimada por FUM) y los anexos.

Examen obstétrico
Se efectúa en el primer control prenatal y se repite en todos los controles siguientes. El examen
obstétrico incluye: palpación abdominal, auscultación de latidos cardíacos fetales (en embarazos mayores a
12 semanas), medición de altura uterina (en embarazos mayores a 20 semanas), maniobras de Leopold (en
embarazos mayores a 28 semanas) y estimación clínica del peso fetal (en embarazos mayores a 28 semanas).
Como parte del examen obstétrico, solo en ocasiones se requerirá del tacto vaginal obstétrico. Se verá en
detalle el examen obstétrico abdominal más adelante en este mismo capítulo.

III. Diagnósticos de ingreso al control prenatal

Al igual que en cualquier situación clínica, el médico o matrona debe establecer una conclusión
respecto de su anamnesis y examen físico, esto es el diagnóstico clínico. En este caso, al ingreso al control
prenatal, se establecerán los diagnósticos que permiten orientar el control prenatal futuro. Si se trata de un
embarazo de bajo riesgo (riesgo normal), la paciente continuará su control en el nivel primario. Si se trata de
un embarazo de alto riesgo (por patología materna o fetal), se requerirán exámenes o tratamientos especiales,
y la derivación a nivel secundario o terciario de atención (sistema público) o a un especialista en medicina
materno-fetal. El diagnóstico de ingreso a control prenatal incluye: la fórmula obstétrica, la edad
gestacional y la patología concomitante.

Fórmula obstétrica (FO): Es una forma de resumir los antecedentes obstétricos de la mujer embarazada, de
uso universal, pero con diferencias en cada servicio.
• Fórmula usada en la Pontificia Universidad Católica de Chile
Es un número de cinco dígitos, que representan el número de: partos de término (mayor a 37
semanas), partos prematuros, abortos espontáneos, abortos provocados y número de hijos vivos.
Ej. FO: 10101: un parto de término, un aborto espontáneo, y un hijo vivo
• Formula MINSAL
Se trata de un número de 7 dígitos, que representan el número de: abortos espontáneos, abortos
provocados, partos de pretérmino, partos de término, mortinatos, mortineonatos, e hijos vivos.
Ej. FO: 10/01/00/1: un aborto, un parto de término y un hijo vivo.

No existe consenso sobre la inclusión de los embarazos ectópicos como aborto en estas fórmulas, lo
que induce a error. Recomendamos no incluir los embarazos ectópicos y mencionarlos en los diagnósticos de
patología concomitante. En la literatura internacional suele usarse la terminología GPA (gestas, paras,
abortos), indicando el número de embarazos, partos y abortos.

Edad gestacional (EG): Corresponde al número de días desde el primer día de la última menstruación (ver
capítulo de cálculo de la edad gestacional), expresados como semanas más días.
Ej. 26+2, significa 26 semanas y 2 días de edad gestacional.

Patología concomitante: Se señalan condiciones patológicas actuales, ya sean preexistentes (Ej. hipertensión,
diabetes, etc.) o propias del embarazo (presentación podálica, diabetes gestacional, etc.). También deben
señalarse antecedentes patológicos relevantes propios de embarazos previos.

Ejemplo:
1. FO: 21013
2. Embarazo de 8+2 semanas
3. HTA crónica
4. Antecedente de cesárea en su primer embarazo

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SEMIOLOGÍA OBSTÉTRICA EN LOS CONTROLES PRENATALES

Dado que en el ingreso a control prenatal ya se registró la anamnesis y examen físico completo de la
mujer embarazada, en los restantes controles de rutina, se hará una anamnesis más breve y orientada a
aspectos específicos del embarazo o de las patologías detectadas. Se hará, en general, solo examen obstétrico
abdominal. El tacto vaginal obstétrico se hará solo en situaciones que lo ameriten, como se verá más adelante.

I. Anamnesis en los controles prenatales

Anamnesis respecto del embarazo actual


• Cálculo de edad gestacional (EG)
• Síntomas gestacionales “normales”: náuseas, vómitos, cansancio, sueño, sensación de mareo, distensión
abdominal, dolor pelviano, congestión mamaria, antojos, pirosis.
• Síntomas patológicos: sangrado genital, dolor pelviano intenso, flujo genital que produce mal olor o
prurito vaginal, contracciones uterinas.
• Interrogar respecto de la percepción de movimientos fetales desde que la paciente refiere haberlos
sentido por primera vez (habitualmente entre las 16 y 20 semanas, antes en multíparas). En el tercer
trimestre, cambios importantes en el patrón de movimientos (disminución marcada o ausencia) deben
ser considerados signos de alarma.
• Evaluación de la adherencia a las indicaciones (medicamentos, vitaminas, exámenes de laboratorio).

Anamnesis respecto de patologías detectadas


• Según sea la enfermedad (Ej. HTA, diabetes, etc.), se hará una anamnesis dirigida a síntomas propios de
esa condición.
• Evaluar la asistencia de la mujer a los
controles médicos con especialistas a los que
haya sido derivada.

II. Examen físico en los controles


prenatales

Examen físico general


• Toma de presión arterial (PA) y peso.
• Cálculo del IMC y representación
gráfica en el carné de control prenatal o
sistema de registro similar. (Figura 1)

Examen físico segmentario


• Solo se hará si la paciente presenta
síntomas de alguna condición patológica.

Examen ginecológico
• Se hará especuloscopía o tacto vaginal
si la paciente presenta síntomas sugerentes
de alguna enfermedad (Ej. flujo vaginal,
prurito vulvar, sangrado, etc.).

Examen obstétrico
• El examen obstétrico abdominal se efectúa en cada control. Es importante registrar en la ficha clínica
todos los datos.
• Tacto vaginal obstétrico se hará solo cuando sea necesario.

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EXAMEN OBSTÉTRICO ABDOMINAL

Constituye el examen del abdomen de la mujer embarazada. Debe realizarse idealmente con la
paciente en decúbito dorsal con ligera inclinación lateral izquierda o con el respaldo de la camilla levemente
inclinado, para reducir el riesgo de hipotensión supina, especialmente en el tercer trimestre. Los brazos deben
permanecer relajados a los lados del cuerpo y siempre se debe procurar que la paciente haya evacuado la
vejiga previamente.
El examen obstétrico abdominal no puede ser reemplazado por una ecografía obstétrica. La atención
médica se nutre de anamnesis y examen físico, y los exámenes de imágenes son complementarios. Hemos
observado que muchos jóvenes obstetras, especialmente en los servicios de urgencia, no examinan a las
pacientes y solo “miran” al feto a través de la ecografía. Esta práctica es, sin duda, un deterioro inadmisible
de la práctica médica.

Antes de las 12 semanas


El útero aún se encuentra dentro de la pelvis, por lo que el examen abdominal en este periodo es
similar al de una mujer no embarazada.

Entre 12-20 semanas


Recién a las 12 semanas la parte superior del útero gestante se encuentra al nivel de la sínfisis púbica,
siendo posible palparlo en el examen obstétrico abdominal. A esta edad gestacional, el examen obstétrico
abdominal consiste en la palpación y la auscultación de los latidos cardíacos fetales.
• Palpación: en este período es posible palpar el útero, comprimiendo
suavemente la pared abdominal, para determinar su tamaño, el que debiera
relacionarse con la edad gestacional. Si bien esta evaluación se ve afectada
por la contextura de la mujer embarazada, el borde superior del útero debiera
palparse considerando los siguientes reparos anatómicos:
o 12 semanas: suprapúbico.
o 16 semanas: entre pubis y ombligo.
o 20 semanas: umbilical.

• Auscultación de latidos cardíacos fetales (LCF): a esta edad gestacional, los


LCF se pueden auscultar mediante el Doppler obstétrico (Figura 2), pero no
con el estetoscopio de Pinard. En la práctica clínica actual, el Doppler se utiliza
ampliamente porque permite amplificar los sonidos y compartir la experiencia
con la madre; sin embargo, el estetoscopio de Pinard sigue siendo una
herramienta válida y muy útil, especialmente en contextos de recursos
limitados, siempre que se respete su rango de uso (habitualmente desde las
20 semanas).

Después de las 20 semanas

A esta edad gestacional el útero es fácilmente palpable sobre el


ombligo. El examen obstétrico abdominal incluye: palpación abdominal,
maniobras de Leopold (en embarazos mayores a 28 semanas),
auscultación de los latidos cardíacos fetales, medición de altura uterina
y estimación clínica del peso fetal (en embarazos mayores a 28 semanas).

1. Maniobras de Leopold
Corresponde a cuatro maniobras de palpación fetal, a través del abdomen materno, para identificar
la situación, presentación, posición y actitud fetal. A continuación, describimos la definición de cada uno de
estos términos.

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o Actitud fetal: es la forma en que se disponen las diversas partes del feto entre sí durante su permanencia
en el útero (Figura 3). El feto normal tiene una actitud general de flexión activa: la columna vertebral está
flectada sobre sí misma, determinando una marcada convexidad del dorso fetal, la cabeza flectada de
modo que la barbilla toca el esternón, las caderas están bien flectadas pudiendo estar las rodillas flectadas
o estiradas, las extremidades superiores pegadas al cuerpo y los codos flectados. La actitud de flexión
activa lleva a la formación de un “ovoide fetal”, postura que le
permite ocupar el menor espacio posible en el interior de la cavidad
uterina.
o Situación fetal: es la relación existente entre el eje
longitudinal del ovoide fetal y el eje longitudinal (sagital) del útero
o la madre (Figura 4). La situación fetal puede ser longitudinal,
transversa u oblicua. En el 99% de los embarazos la situación es
longitudinal. Con mayor frecuencia las situaciones oblicuas o
transversas se observan con anterioridad a las 34 semanas de
gestación.
o Presentación fetal: es la parte del feto que se presenta
al estrecho superior de la pelvis materna (Figura 4). En las
situaciones longitudinales la parte fetal presentada es el polo
cefálico o podálico; en cambio, en situación transversa, el
segmento fetal que se presenta es el hombro o tronco.
o Posición fetal: es la relación del dorso del feto con el lado
izquierdo o derecho del cuerpo de la madre. En el tacto vaginal obstétrico se determinará, además, la
“variedad de posición”, entendiendo por tal la relación del punto de reparo de la presentación, con la
pelvis materna, lo que se explicará más adelante.

En los siguientes párrafos explicamos cómo se efectúa cada una de las cuatro maniobras de Leopold
(Figura 5), y cuál es la utilidad de cada una de ellas:
• Primera maniobra de Leopold: permite identificar el polo fetal que ocupa el fondo uterino y así determinar
la SITUACIÓN y la PRESENTACIÓN FETAL (pensando en el polo opuesto, el que se encontrará hacia la pelvis
materna). Se efectúa desde el lado derecho y mirando hacia la cabeza de la paciente, utilizando la palma
y el borde cubital de la mano, con los dedos apuntando a la cara de la paciente. Se identifica el fondo del
útero y se palpa el polo fetal (este puede ser podálico o cefálico). El polo cefálico es más pequeño, duro
y “pelotea” en el fondo uterino (presentación podálica), mientras que el polo podálico es más ancho,
blando y no “pelotea” (presentación cefálica). Si no se detecta ningún polo en el fondo uterino, se
concluye que el feto está en situación transversa. Se denomina “peloteo” a la posibilidad de mover la
cabeza fetal en el interior del útero, flotando en el líquido amniótico, y rebotando como un cubo de hielo
en el agua, al empujarla con la mano.
• Segunda maniobra de Leopold: identifica la POSICIÓN FETAL. Se efectúa desde el lado derecho y mirando
hacia la cabeza de la paciente, mientras las manos del examinador se deslizan desde el fondo del útero
hacia abajo, siguiendo las partes laterales del abdomen, a la derecha e izquierda del útero. Se identifica
el dorso fetal, superficie lisa y convexa ubicada en uno de los costados, y en el lado opuesto nódulos
pequeños que pueden corresponder a las extremidades. Lo más fisiológico es dorso a izquierda.
• Tercera maniobra de Leopold: identifica el GRADO DE ENCAJAMIENTO, es decir, cuan metido está el polo
fetal en la pelvis. Se efectúa desde el lado derecho y mirando la cabeza de la paciente, colocando la mano
derecha sobre la sínfisis púbica percibiendo el polo de la presentación fetal. Podemos determinar tres
niveles: Flotante: el polo fetal se mueve libremente, si está en cefálica se puede verificar el “peloteo” de
la cabeza fetal. Fijo: el polo fetal está insinuado en la pelvis, es posible palparlo, si está en cefálica ya no
es posible verificar el “peloteo” de la cabeza fetal. Encajada: el polo fetal está completamente metido en
la pelvis, logrando palparlo con dificultad. Se estima que cuando la presentación está encajada es porque
el ecuador de la presentación (punto más ancho) ya pasó el estrecho superior de la pelvis, y el punto más
prominente de la presentación ya está a nivel de las espinas ciáticas.
• Cuarta maniobra de Leopold: detecta la ACTITUD FETAL. Se efectúa desde el lado derecho y mirando hacia
los pies de la paciente. Se identifica la flexión del polo cefálico ubicado en la pelvis materna, deslizando

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una mano sobre el dorso fetal, hacia la pelvis. Esta maniobra es útil en las presentaciones cefálicas y
permite determinar el grado de flexión de la cabeza fetal. Deflectado: cuando la mano que se desplaza
por el dorso fetal choca con la nuca. Flectado: al contrario, si la mano llega a la pelvis sin haber chocado
con la nuca del feto.

2. Auscultación de latidos cardíacos fetales (LCF)


La auscultación de los LCF es posible mediante el uso del Doppler obstétrico (en embarazos mayores
a 12 semanas) o del estetoscopio de Pinard (en embarazos mayores a 20 semanas) (Figura 6), para lo cual es
necesario conocer el “foco de auscultación máxima”. En embarazos menores a 20 semanas se encuentra en
la línea media, infra umbilical. Entre las 20-28 semanas el foco de auscultación máxima se encuentra sobre el
ombligo, en situación paramediana. Después de las 28 semanas, se identificará el foco de auscultación máxima
gracias a las maniobras de Leopold. El foco de auscultación máxima se encuentra donde estimemos se
encuentre el hombro del feto, lo que en presentación cefálica suele estar bajo el ombligo en situación
paramediana, y a derecha o izquierda según esté el dorso fetal.
Uso del Doppler obstétrico: se aplica una gota de gel para
ultrasonido en el transductor Doppler, se apoya el transductor sobre el
abdomen materno (en el foco apropiado) presionando suavemente para
evitar ruido, se enciende el aparato y se ajusta el volumen, el
transductor se inclina lentamente en varias direcciones hasta oír los
latidos. No es aconsejable usar una gran cantidad de gel, o mover el
transductor rápidamente sobre el abdomen. Si se encuentra una
frecuencia cardíaca muy baja, podría corresponder al latido de la madre,
por lo que se debe seguir buscando el fetal con movimientos del
transductor.
Uso del estetoscopio de Pinard: se coloca la parte ancha del
estetoscopio de Pinard en el foco de auscultación máxima, se aplica el
pabellón auricular sobre el extremo opuesto del estetoscopio,
presionando suavemente, se quita la mano de modo que el estetoscopio
quede aprisionado entre el abdomen materno y el pabellón auricular (Figura 6). Con el silencio ambiental
necesario es posible detectar los LCF y medir su frecuencia en un minuto, el rango normal es 110-160 latidos
por minuto.

3. Medición (mensura) de Altura uterina (AU)


Es la medición en centímetros del crecimiento uterino, tomando en cuenta la distancia entre la sínfisis
púbica y el fondo uterino. La altura uterina es un reflejo del crecimiento fetal, y se correlaciona con la edad
gestacional. Existen tablas que permiten determinar si la altura uterina es adecuada para la edad gestacional
(Figura 7). La AU debe medirse en cada control prenatal desde las 20 semanas en adelante, su evolución es
un parámetro importante para evaluar el crecimiento fetal.

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Si la AU está bajo el percentil 10, debe sospecharse una


restricción de crecimiento fetal y es importante efectuar una
ecografía. Otras causas de AU bajo el percentil 10 son:
oligoamnios, feto en transversa, madre enflaquecida, mal cálculo
de la edad gestacional o mala técnica de medición de la AU. Como
mnemotecnia, si la AU es menor que EG – 4 cm (Ej. 36 sem, 36-4=
32 cm), corresponderá probablemente a una AU menor al
percentil 10 para la edad gestacional.
Si la AU se encuentra sobre el percentil 90, debe
sospecharse que se trata de un feto grande para la edad
gestacional, lo que se corroborará mediante la ecografía. Otras
causas de AU mayor a la esperada son: embarazo múltiple,
polihidroamnios, obesidad materna, mal cálculo de la edad
gestacional o mala técnica de medición de la AU.
La técnica de medición de la AU es la siguiente (Figura 8):
la paciente debe estar en decúbito supino con la camilla levemente reclinada (también es posible en posición
de litotomía). El extremo inferior de la huincha se coloca sobre la
sínfisis púbica (mano derecha) y el superior entre los dedos índice y
medio de la mano izquierda, colocándola perpendicular al fondo
uterino (siempre usar una huincha flexible).
4. Estimación clínica del peso fetal
La estimación clínica del peso fetal consiste en estimar el peso
fetal mediante la palpación del feto a través del abdomen materno,
lo cual es posible en embarazos mayores a 28 semanas. En manos
de un obstetra bien entrenado, la estimación clínica de peso fetal
tiene un margen de error de 10% (similar a la estimación de peso
fetal mediante ecografía).
La mejor manera de adquirir habilidad en esta técnica es estimar el peso fetal en mujeres que estén
en trabajo de parto y luego verificar el peso fetal de nacimiento. Como substituto de este entrenamiento, y lo
que hemos descrito como la forma más pionera de “simulación clínica”, recomendamos a nuestros alumnos
usar “frozen chicken technique” (FCT), entendiendo por tal, el estimar con los ojos cerrados el peso de un
pollo en el supermercado, comprobando luego su peso real. Recordarán este ejercicio al palpar el abdomen
de la mujer embarazada y podrán estimar el peso fetal.

TACTO VAGINAL OBSTÉTRICO

Es parte del examen físico de la mujer embarazada, y


permite obtener información sobre el cuello uterino, el polo fetal
y la pelvis materna. Se efectúa con la mano más hábil
(habitualmente la mano derecha) (Figura 9). La paciente se
encuentra en posición de litotomía, el médico lava sus manos y
se pone guantes, luego introduce el dedo índice y medio en la
vagina. Se recomienda usar lubricante en los dedos y ser
cuidadoso en este examen. Para facilitar la realización del tacto
vaginal, es útil poner el pie derecho sobre el peldaño de la camilla
y apoyar el codo sobre el muslo. Cuando la mujer se encuentra acostada, como es el caso del trabajo de parto,
es necesario el uso de una chata, colocada bajo las nalgas, para efectuar el tacto vaginal.
El tacto vaginal obstétrico no se efectúa de modo rutinario durante el control prenatal. Sin embargo,
existen situaciones en que es necesario efectuarlo, por ejemplo:
• Contracciones uterinas frecuentes, independiente de la edad gestacional. El tacto vaginal puede ser
complementado, pero no reemplazado por una medición ecográfica del cuello uterino.
• Sangrado vaginal, habiendo descartado una placenta previa.
• Embarazo de término, para estimar si existe o no cercanía al parto.

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Evaluación del cuello uterino


• Longitud: se expresa en centímetros. La porción vaginal del cuello uterino mide 2 cm. Si el cuello mide 2
cm en la evaluación, diremos que está “largo”. Si el cuello mide 1 cm, diremos que está “50% borrado”
(lógicamente, diferentes longitudes del cuello se expresan como distintos % de borramiento). El
borramiento cervical es sinónimo de acortamiento cervical (Figura 10).
• Dilatación: se refiere específicamente a la dilatación del orificio cervical interno. La dilatación se expresa
en centímetros. Si no existe dilatación, diremos que el cuello está “cerrado”. La dilatación máxima es 10
cm.
• Consistencia: expresa la solidez o firmeza del
cuello uterino. La consistencia del cuello antes del
inicio del trabajo de parto es “duro” (similar al de tu
nariz). Durante el trabajo de parto su consistencia es
“blando” y por cierto entre ambos existe una
consistencia “intermedia”.
• Posición: normalmente el cuello uterino está
inclinado hacia atrás (hacia el sacro de la
embarazada), en ese caso diremos que es
“posterior”. Durante el trabajo de parto se inclina
hacia adelante, hasta estar “centrado”, y la situación
intermedia se describe como “semi-centrado”.

Evaluación del polo fetal


• Grado de descenso: nivel del punto más prominente de la presentación, en relación con el nivel de las
espinas ciáticas (o isquiáticas).
• Variedad de posición: relación del punto de reparo de la presentación con respecto a la pelvis materna
(Figura 11). En presentación cefálica bien flectada, el punto de reparo es el occipucio (vértice). La variedad
de posición se expresa en 8 variedades, según sea la posición del occipucio respecto a la pelvis materna.
Se expresa como: “occípito ilíaca” (OI) + orientación de la pelvis materna (izquierda o derecha) + anterior
o posterior (A o P). Ej. OIIT se refiere a
occípito ilíaca izquierda transversa, es
decir el occipucio se encuentra a las 3:00 si
se asemeja a la esfera del reloj (Figura 11).
• Grado de flexión de la cabeza fetal: según
sea el grado de flexión de la cabeza fetal,
es posible palpar los reparos anatómicos
de la cabeza fetal. Si la cabeza está bien
flectada, el occipucio se palpa casi en el
centro del cuello dilatado, y el bregma es
difícil de palpar (ver capítulo distocias de
posición y presentación para comprender
mejor este aspecto).

Evaluación de la pelvis materna


Mediante el tacto vaginal obstétrico es posible conocer las dimensiones de la pelvis materna.
Antiguamente se intentaba medir los diámetros pélvicos, para determinar si el parto vaginal era posible, sin
embargo, hoy se sabe que la evaluación de los diámetros pélvicos no permite predecir bien la probabilidad de
parto vaginal.

Manual de Obstetricia y Ginecología. Dr. Jorge A Carvajal y Dra. Karen F García. Decimoséptima Edición. 2026.
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Resumen
• La obstetricia se ocupa de la gestación, el parto y el puerperio. La anamnesis se enfoca en los
antecedentes obstétricos. En el examen físico es fundamental el examen obstétrico abdominal para
caracterizar al feto en el útero. El examen obstétrico abdominal es ineludible en la atención médica
de una embarazada, sea en sus controles ambulatorios o en el servicio de urgencia. A través del
examen obstétrico abdominal es posible estimar el peso, presentación y posición fetal; para esto no
se requiere ecografía.
• Primer control prenatal: una vez confirmado el embarazo. Deben efectuarse los “diagnósticos de
ingreso a control prenatal”, categorizando al embarazo como una gestación de alto o bajo riesgo.
o Anamnesis: información completa de los antecedentes mórbidos generales, ginecológicos,
hábitos, medicamentos y alergias. Énfasis en los antecedentes obstétricos como historia de
embarazos, partos y abortos previos. Respecto al embarazo actual, preguntar fecha del
inicio de la última menstruación, síntomas normales y anormales del 1° trimestre, y los
exámenes de laboratorio inicial y ecografías.
o Examen físico: general (énfasis toma de PA y peso, y cálculo del IMC); segmentario: examen
ginecológico completo (incluye examen mamario, examen de genitales externos,
especuloscopía, que permite la toma del PAP y tacto vaginal) y examen obstétrico (palpación
abdominal, auscultación de LCF (> 12 semanas), medición AU (> 20 semanas), maniobras de
Leopold y estimación clínica del peso fetal (> 28 semanas)).
o Diagnósticos al ingreso al control prenatal: Incluye fórmula obstétrica, edad gestacional y
patologías concomitantes (prexistentes o propias del embarazo).

• Controles prenatales
o Anamnesis más breve y orientada a aspectos específicos del embarazo. Examen físico
principalmente obstétrico abdominal.
o Anamnesis respecto del embarazo actual: cálculo de la EG, síntomas gestacionales normales
y patológicos, percepción de movimientos fetales, evaluación de adherencia a las
indicaciones.
o Anamnesis respecto a patologías asociadas y controles con otros especialistas.
o Examen físico:
▪ General: PA y peso, cálculo de IMC.
▪ Segmentario: Según necesidad.
▪ Ginecológico: Especuloscopía ante síntomas sugerentes.
▪ Obstétrico abdominal: De rutina en cada control. Consiste en palpación del útero
(fondo uterino palpable a las 12 semanas a nivel suprapúbico, 16 semanas entre
pubis y ombligo y a las 20 semanas a nivel umbilical), auscultación de LCF, medición
de la AU (existen tablas que permiten determinar si la AU es adecuada para la EG,
si AU >pc90, puede deberse a feto grande para EG, polihidroamnios, embarazo
múltiple, obesidad materna, mal cálculo de la EG o mala técnica de medición. Si AU
<pc10 se debe sospechar RCF), estimación clínica del peso fetal y las maniobras de
Leopold:
• Primera: permite identificar polo fetal, determinando situación y
presentación fetal.
• Segunda: identifica la posición fetal.
• Tercera: identifica el grado de encajamiento.
• Cuarta: detecta la actitud fetal.
▪ Tacto vaginal obstétrico de ser necesario (ej. contracciones uterinas frecuentes).
Evaluación del cuello uterino (longitud, dilatación, consistencia y posición) y del
polo fetal (grado de descenso, variedad de posición y grado de deflexión de la
cabeza fetal).

Manual de Obstetricia y Ginecología. Dr. Jorge A Carvajal y Dra. Karen F García. Decimoséptima Edición. 2026.

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