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PÉDRO

El capítulo aborda el proceso de amparo como una garantía constitucional para proteger derechos fundamentales, estableciendo un 'filtro de la demanda' que evalúa la legitimidad, plazos y requisitos antes de admitir un caso. Se detalla quiénes pueden presentar la demanda, los plazos para hacerlo, y los requisitos básicos que deben cumplirse, así como las causas de improcedencia que pueden llevar al rechazo de la demanda. La relevancia constitucional del caso es fundamental, ya que se requiere demostrar que la afectación involucra un derecho fundamental protegido por la Constitución.
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PÉDRO

El capítulo aborda el proceso de amparo como una garantía constitucional para proteger derechos fundamentales, estableciendo un 'filtro de la demanda' que evalúa la legitimidad, plazos y requisitos antes de admitir un caso. Se detalla quiénes pueden presentar la demanda, los plazos para hacerlo, y los requisitos básicos que deben cumplirse, así como las causas de improcedencia que pueden llevar al rechazo de la demanda. La relevancia constitucional del caso es fundamental, ya que se requiere demostrar que la afectación involucra un derecho fundamental protegido por la Constitución.
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1

CAPÍTULO II

EL FILTRO DE LA DEMANDA DE AMPARO: REQUISITOS, PLAZOS E

IMPROCEDENCIA

2.1. Consideraciones generales

El proceso de amparo es una garantía constitucional destinada a proteger

derechos fundamentales cuando estos han sido vulnerados o amenazados por una

autoridad, funcionario o particular; sin embargo, no toda situación de injusticia puede

ser llevada directamente al amparo, porque este proceso no reemplaza a los juicios

ordinarios ni sirve para resolver cualquier conflicto legal.1 Por ello, antes de admitir una

demanda, el juez realiza una evaluación inicial para verificar si el caso cumple con los

requisitos mínimos exigidos por la ley.

A esta etapa puede llamársele el “filtro de la demanda”, porque permite distinguir

entre los casos que sí merecen tutela constitucional urgente y aquellos que deben

resolverse en otra vía judicial, como un proceso civil, laboral, contencioso-

administrativo u otro procedimiento ordinario; en ese sentido, el amparo tiene un

carácter excepcional, rápido y protector, pero no ilimitado.

El juez debe verificar tres aspectos principales: primero, quién está autorizado

para presentar la demanda; segundo, si la demanda fue presentada dentro del plazo

legal; y tercero, si el caso tiene verdadera relevancia constitucional, si alguno de estos

1
Proceso de amparo: proceso constitucional autónomo de tutela urgente de derechos fundamentales,
distinto al hábeas corpus, cuya finalidad es reponer a la persona en el ejercicio del derecho vulnerado o
amenazado. Véase: Eto Cruz, G. (2013). “El proceso constitucional de amparo en la Constitución de
1993 y su desarrollo”. Pensamiento Constitucional, 18, p. 149.
2

elementos no se cumple, la demanda puede ser declarada improcedente, es decir, el

juez puede rechazarla porque no corresponde ser tramitada como proceso de amparo.

2.2. Sujetos aptos a presentar la demanda de amparo

La demanda de amparo puede ser presentada, en primer lugar, por la persona

directamente afectada en su derecho constitucional, esto significa que quien sufre la

vulneración o amenaza es el principal legitimado para acudir ante el juez constitucional;

por ejemplo, si una persona es despedida vulnerándose su derecho al trabajo o si se le

niega injustificadamente el acceso a información pública que afecta sus derechos, esa

persona puede interponer la demanda.

La legitimación activa es la capacidad jurídica que tiene una persona para acudir

al órgano jurisdiccional y solicitar la protección de un derecho que considera vulnerado,

en el proceso de amparo, esta legitimación corresponde principalmente al afectado,

porque es quien tiene interés directo en que cese la lesión del derecho constitucional.2

No obstante, la ley también permite que el afectado actúe mediante

representante procesal, esto quiere decir que puede otorgar poder a otra persona o a

un abogado para que presente la demanda en su nombre, esta posibilidad es

importante porque muchas veces el afectado no cuenta con los conocimientos jurídicos

suficientes para redactar y sustentar adecuadamente su demanda, por lo que requiere

asistencia técnica.

2
Legitimación activa: facultad que tiene una persona para acudir ante el órgano jurisdiccional y solicitar
tutela respecto de un derecho propio o jurídicamente protegido. En el amparo, el afectado puede
demandar por sí mismo, mediante representante o, en ciertos casos, mediante tercero cuando se
encuentre impedido de hacerlo. Véase: Landa Arroyo, C. (2018). Derecho procesal constitucional. Lima:
Fondo Editorial PUCP, pp. 121-122.
3

Asimismo, el Nuevo Código Procesal Constitucional permite la llamada

procuración oficiosa, esta figura permite que cualquier persona comparezca en nombre

del afectado cuando este se encuentra imposibilitado de presentar la demanda por sí

mismo; por ejemplo, puede suceder que la persona afectada se encuentre en una

situación de peligro, amenaza, temor fundado, enfermedad grave, imposibilidad

material o cualquier circunstancia similar que le impida acudir directamente ante el juez.

La procuración oficiosa cumple una función humanitaria y garantista, porque

evita que la protección constitucional dependa únicamente de la capacidad inmediata

del afectado para actuar, es decir si una persona no puede defenderse por sí misma,

otra puede hacerlo en su nombre para evitar que el daño se agrave o se vuelva

irreparable; sin embargo, cuando el afectado ya se encuentre en posibilidad de actuar,

deberá ratificar la demanda y los actos realizados por quien intervino en su

representación.

También debe mencionarse que la Defensoría del Pueblo puede interponer

demanda de amparo en ejercicio de sus competencias constitucionales. Esto resulta

importante en casos donde se encuentran comprometidos derechos fundamentales de

personas vulnerables, grupos sociales o situaciones de interés público.

2.3. Plazo para presentar la demanda

Uno de los requisitos más importantes del proceso de amparo es el plazo, pues

la ley establece que la demanda debe presentarse, por regla general, dentro de los

sesenta días hábiles desde que se produjo la afectación del derecho, siempre que el
4

afectado haya tenido conocimiento del acto lesivo y haya estado en posibilidad de

interponer la demanda.3

Esto significa que no basta con que exista una vulneración de derechos; también

es necesario actuar dentro del tiempo establecido por la ley, pues si la persona deja

pasar el plazo sin presentar su demanda, pierde la posibilidad de reclamar por la vía

del amparo, aunque todavía podría acudir a otra vía judicial si esta resulta procedente.

El plazo procesal es el periodo de tiempo establecido por la ley para realizar

válidamente un acto dentro del proceso; en el caso del amparo, el plazo cumple una

función de orden y seguridad jurídica, porque evita que los conflictos constitucionales

se presenten de manera indefinida.4

La expresión “sesenta días hábiles” significa que no se cuentan los sábados,

domingos ni feriados, pues solo se consideran los días laborables; por ejemplo, si una

persona toma conocimiento de un acto que vulnera su derecho constitucional, desde

ese momento empieza a correr el plazo, siempre que se encuentre en condiciones

reales de presentar la demanda.

Sin embargo, existen situaciones especiales, como si el afectado no pudo

presentar la demanda por una causa justificada, el plazo empieza a contarse desde

que desaparece el impedimento; por ejemplo, si una persona estuvo imposibilitada por

3
Base normativa del plazo: el artículo 45 del Nuevo Código Procesal Constitucional establece que la
demanda de amparo prescribe a los sesenta días hábiles de producida la afectación, siempre que el
afectado haya tenido conocimiento del acto lesivo y se haya encontrado en posibilidad de demandar. En
caso de amparo contra resolución judicial o laudo arbitral, el plazo es de treinta días hábiles. Véase:
Congreso de la República del Perú. (2021). Ley N.° 31307, Nuevo Código Procesal Constitucional, art.
45.
4
Plazo procesal: periodo fijado por la ley para realizar válidamente un acto dentro del proceso. En el
amparo, el plazo general es de sesenta días hábiles desde producida la afectación, siempre que el
afectado haya conocido el acto lesivo y se haya encontrado en posibilidad de demandar. Véase: Landa
Arroyo, C. (2018). Derecho procesal constitucional. Lima: Fondo Editorial PUCP, pp. 160-162. Véase
también: Monroy Gálvez, J. (1996). Introducción al proceso civil. Bogotá: Temis, pp. 89 y 97.
5

razones de salud, amenaza grave o ausencia de condiciones reales para actuar, el

cómputo del plazo puede iniciar cuando dicha situación haya cesado.

También debe tenerse en cuenta que, si la afectación es continuada, el plazo se

computa desde que cesa totalmente la vulneración, esto ocurre cuando el acto lesivo

no se agota en un solo momento, sino que se mantiene en el tiempo; por ejemplo, si

una autoridad mantiene una omisión constante que impide el ejercicio de un derecho, el

plazo no debe analizarse como si se tratara de un hecho aislado.

En cambio, cuando se trata de una amenaza de vulneración, el plazo no

empieza a correr mientras la amenaza no se materialice ya que la razón es que el

amparo también protege frente a amenazas ciertas e inminentes, pero el cómputo del

plazo se activa plenamente cuando la afectación se produce o cuando el acto lesivo se

ejecuta.

Un caso particular es el amparo contra resoluciones judiciales, en este supuesto,

el plazo es de treinta días hábiles y se cuenta desde la notificación de la resolución

firme que se considera lesiva de derechos fundamentales, esta regla es más breve

porque busca evitar que las decisiones judiciales firmes sean cuestionadas

indefinidamente.

En consecuencia, el plazo constituye un verdadero filtro de admisibilidad y

procedencia. Una demanda presentada fuera de tiempo puede ser rechazada, porque

el proceso de amparo exige rapidez no solo al juez, sino también al demandante, quien

considera que su derecho constitucional ha sido vulnerado debe actuar con diligencia.
6

2.4. Requisitos básicos de la demanda de amparo

Para que el juez admita una demanda de amparo, esta debe contener ciertos

elementos mínimos; en primer lugar, debe identificarse al juez ante quien se interpone

la demanda; en segundo lugar, debe señalarse el nombre, identidad y domicilio

procesal del demandante; en tercer lugar, debe indicarse contra quién se dirige la

demanda, es decir, la autoridad, funcionario, entidad o persona que habría vulnerado el

derecho.

Además, la demanda debe contener una relación clara y ordenada de los

hechos. Esto significa que el demandante debe explicar qué ocurrió, cuándo ocurrió,

cómo se produjo la vulneración y de qué manera se afectó el derecho constitucional ya

que no basta con afirmar que existe un abuso; es necesario describir los hechos de

forma comprensible.

También debe señalarse qué derecho constitucional se considera vulnerado o

amenazado, este punto es fundamental porque el amparo no protege cualquier interés,

sino derechos de contenido constitucional; por ello, el demandante debe vincular su

problema con un derecho reconocido por la Constitución, como el derecho al trabajo, a

la educación, a la igualdad, a la propiedad, a la salud, a la tutela procesal efectiva,

entre otros.

Otro requisito importante es el petitorio, pues el petitorio consiste en la solicitud

concreta que se hace al juez; por ejemplo, el demandante puede pedir que cese el acto

lesivo, que se repongan las cosas al estado anterior a la vulneración, que se ordene a

una autoridad realizar determinada actuación o que se deje sin efecto una decisión que

vulnera derechos fundamentales.


7

Finalmente, la demanda debe estar firmada por el demandante o su

representante, y por el abogado correspondiente, la firma del abogado es importante

porque garantiza que la demanda tenga una mínima sustentación jurídica y respete las

reglas procesales.

2.5. La improcedencia del amparo

La improcedencia se produce cuando el juez advierte que el proceso de amparo

no es la vía adecuada para resolver el conflicto, no significa necesariamente que el

demandante no tenga razón, sino que su reclamo no cumple con las condiciones para

ser tramitado como amparo.

La improcedencia es una decisión judicial mediante la cual se rechaza una

demanda porque no cumple con los presupuestos legales o constitucionales necesarios

para que el juez analice el fondo del asunto; en el amparo, esta figura evita que la

justicia constitucional sea usada para asuntos que corresponden a otras vías.5

Una de las principales causales de improcedencia ocurre cuando los hechos y el

petitorio no están referidos directamente al contenido constitucionalmente protegido del

derecho invocado, esto quiere decir que el demandante debe demostrar que el

problema no es solamente legal, administrativo o contractual, sino que afecta el núcleo

esencial de un derecho fundamental.6

5
Improcedencia: decisión por la cual el juez rechaza una demanda cuando no cumple los presupuestos
necesarios para emitir pronunciamiento sobre el fondo. En el amparo, se vincula con supuestos como la
falta de contenido constitucional del derecho invocado, la existencia de una vía igualmente satisfactoria o
el vencimiento del plazo. Véase: Eto Cruz, G. (2013). “El proceso constitucional de amparo en la
Constitución de 1993 y su desarrollo”. Pensamiento Constitucional, 18, pp. 149-150 y 164-165.
6
Base normativa de la improcedencia: el artículo 7 del Nuevo Código Procesal Constitucional regula
las causales de improcedencia, entre ellas: que los hechos y el petitorio no estén referidos directamente
al contenido constitucionalmente protegido del derecho invocado, que exista una vía igualmente
satisfactoria o que el agraviado haya acudido previamente a otro proceso judicial. Véase: Congreso de la
República del Perú. (2021). Ley N.° 31307, Nuevo Código Procesal Constitucional, art. 7.
8

Por ejemplo, no todo conflicto laboral procede mediante amparo, si el problema

puede resolverse adecuadamente en un proceso laboral ordinario, el juez puede

declarar improcedente la demanda; en cambio, si existe una afectación directa, urgente

y grave de un derecho constitucional, el amparo puede ser procedente.

Otra causal importante de improcedencia se presenta cuando existen vías

procedimentales específicas e igualmente satisfactorias para proteger el derecho, esto

significa que, si el ordenamiento jurídico ofrece otro proceso judicial que puede resolver

el conflicto con la misma rapidez, eficacia y protección, no corresponde acudir al

amparo.

La vía igualmente satisfactoria es aquel proceso ordinario que, en el caso

concreto, puede proteger el derecho constitucional de manera adecuada, oportuna y

eficaz, sin necesidad de acudir al amparo.7

Por ejemplo, si una persona reclama el pago de beneficios sociales, lo más

adecuado será acudir al proceso laboral, si existe una controversia sobre propiedad,

probablemente corresponda un proceso civil; si se cuestiona un acto administrativo

complejo que requiere actuación probatoria, la vía adecuada puede ser el proceso

contencioso-administrativo.

El amparo tampoco procede cuando el afectado ya acudió previamente a otro

proceso judicial para pedir tutela respecto del mismo derecho, esta regla evita que una

persona use varias vías al mismo tiempo o intente obtener decisiones contradictorias

sobre el mismo conflicto.

7
Vía igualmente satisfactoria: proceso judicial ordinario que puede proteger el derecho constitucional
amenazado o vulnerado con eficacia similar al proceso de amparo. Para determinarla, debe evaluarse si
la vía ordinaria ofrece protección oportuna, efectiva y suficiente, sin frustrar la tutela del derecho
fundamental. Véase: Castillo Córdova, L. (2007). “La determinación de la vía igualmente satisfactoria en
el amparo”. Jus Doctrina & Práctica, 12, pp. 245-260, especialmente pp. 2-3, 8-9 y 14-15.
9

También será improcedente si no se han agotado las vías previas, salvo en los

casos en que la ley permite acudir directamente al amparo, la vía previa es el

procedimiento administrativo o institucional que debe utilizarse antes de ir al Poder

Judicial. Sin embargo, no se exige agotar la vía previa cuando ello pueda convertir la

agresión en irreparable, cuando la vía no esté regulada claramente o cuando la

autoridad no resuelva dentro del plazo correspondiente.

Asimismo, la demanda será improcedente si existe litispendencia, es decir, si ya

hay otro proceso constitucional en trámite sobre el mismo asunto, esta regla busca

evitar duplicidad de procesos y proteger la seguridad jurídica.

Finalmente, el vencimiento del plazo también es causal de improcedencia, si la

persona presenta su demanda después de los sesenta días hábiles establecidos por la

ley, el juez puede rechazarla; la excepción principal se da en el hábeas corpus, donde

la protección de la libertad personal tiene reglas más amplias debido a la gravedad del

derecho comprometido.

2.6. La relevancia constitucional del caso

Uno de los filtros más importantes del amparo es la relevancia constitucional,

esto significa que el caso debe involucrar una afectación directa de un derecho

fundamental. No basta con que el demandante considere injusta una decisión; debe

demostrar que esa decisión vulnera la Constitución.

La relevancia constitucional permite diferenciar un conflicto común de un

verdadero conflicto constitucional; por ejemplo, una discusión sobre el incumplimiento

de un contrato normalmente pertenece al ámbito civil, pero si en ese conflicto se afecta


10

directamente el derecho a la igualdad, a la propiedad o a la tutela procesal efectiva,

podría existir relevancia constitucional.

El juez constitucional no está llamado a reemplazar al juez ordinario, su función

no es revisar cualquier desacuerdo jurídico, sino proteger derechos fundamentales

cuando estos han sido afectados de manera directa, manifiesta y urgente; por ello, el

demandante debe explicar con claridad cuál es el derecho vulnerado y por qué el

amparo es necesario.

En ese sentido, el amparo no debe ser utilizado como una “segunda

oportunidad” para revisar procesos perdidos, ni como un medio para acelerar conflictos

que tienen una vía propia. Su finalidad es proteger derechos constitucionales frente a

actos u omisiones que requieren una respuesta rápida y efectiva.

2.7. Importancia del filtro de la demanda

El filtro de la demanda cumple una función esencial dentro del proceso de

amparo. Por un lado, protege al demandante, porque le exige presentar su caso de

manera clara, dentro del plazo y con fundamento constitucional. Por otro lado, protege

al sistema de justicia, porque evita que los jueces constitucionales se sobrecarguen con

casos que pueden resolverse en otras vías.

Este filtro también garantiza que el amparo conserve su naturaleza excepcional.

Si cualquier conflicto pudiera resolverse mediante amparo, este proceso perdería su

finalidad urgente y se convertiría en una vía ordinaria más. Por ello, la improcedencia

no debe entenderse como una negación arbitraria de justicia, sino como una forma de

ordenar adecuadamente la protección de los derechos.


11

Sin embargo, el juez debe aplicar estas causales con prudencia. Si existe duda

razonable sobre la afectación de un derecho fundamental, debe preferirse la protección

de la persona y permitir que el caso sea evaluado. La justicia constitucional no debe ser

excesivamente formalista, porque su finalidad principal es garantizar la vigencia

efectiva de los derechos fundamentales.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Castillo Córdova, L. (2007). La determinación de la vía igualmente satisfactoria en el

amparo. Jus Doctrina & Práctica, 12, 245-260.

Congreso de la República del Perú. (2021). Ley N.° 31307, Nuevo Código Procesal

Constitucional. Diario Oficial El Peruano.

Eto Cruz, G. (2013). El proceso constitucional de amparo en la Constitución de 1993 y

su desarrollo. Pensamiento Constitucional, 18, 149-172.

Landa Arroyo, C. (2018). Derecho procesal constitucional. Lima: Fondo Editorial de la

Pontificia Universidad Católica del Perú.

Monroy Gálvez, J. (1996). Introducción al proceso civil. Bogotá: Editorial Temis.

Tribunal Constitucional del Perú. (2015). Expediente N.° 02383-2013-PA/TC, caso Elgo

Ríos Núñez.

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