fallo (12)
fallo (12)
JUZGADO CIVIL 13
RESULTA:
1) Que el 26/12/23, comparece por apoderado Martín
Adrián Umpierez Pugliese, y promueve demanda por daños y
perjuicios contra Yulianny Estefany Córdoba Jiménez, Dennys
Merardo García Mora y quien resulte propietario, poseedor, tenedor,
usuario, usufructuario y/o civilmente responsable del vehículo Fiat
Siena (PLM-838), al 10/11/23. Pide la suma de $23.453.350 y/o lo
que en más o en menos resulte de la prueba a rendirse en autos, con
más intereses y costas. Solicita la citación en garantía de “Compañía
de Seguros La Mercantil Andina S.A.” en los términos del art. 118 de
la ley de seguros.
Relata que en la fecha indicada, siendo alrededor de las
14:15 horas, conducía su motocicleta Zanella RX 150 (A194HTD),
por la Avenida Dorrego, de esta Ciudad, mientras que el automóvil
Fiat Siena (PLM-838), conducido por el demandado, Dennys Merardo
García Mora, se encontraba detenido en doble fila sobre la misma
arteria y hacia el mismo sentido.
En tal contexto, explica que el accionado, de manera
imprevista y sin señalización alguna, giró a la izquierda con el fin de
incorporarse a la circulación, invadiendo su carril de circulación y
provocando su impacto contra el lateral izquierdo del automóvil. A
raíz de ello, cayó a la cinta asfáltica y sufrió lesiones.
#38565504#511931660#20260803104434148
Se refiere a la responsabilidad de la parte demandada y
puntualiza los daños por los que reclama. Funda en derecho, ofrece
prueba y solicita se haga lugar a la demanda, con costas.
2) Que el 07/03/24 comparecen por medio de apoderado
“Compañía de Seguros La Mercantil Andina S.A.” y, en los términos
del art. 48 del CPCCN –luego ratificado–, Yulianny Estefany Córdoba
Jiménez, y contestan la demanda y la citación en garantía. A la fecha
del suceso, la sociedad aseguraba al vehículo Fiat Siena (PLM-838)
mediante póliza nº 014447865, siendo la tomadora Yulianny Estefany
Córdoba Jiménez.
Efectúan la negativa de práctica y desconocen la validez
de la documental traída por la actora. Dicen que el pasado 10 de
noviembre de 2023, siendo las 13:48 horas, la Sra. DENNYS
MERARDO GARCIA MORA se encontraba conduciendo el vehículo
marca Fiat, modelo Siena, dominio PLM838, sobre la avenida
Dorrego altura catastral al 900, de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires. Lo hacía a una velocidad moderada, prudencial, conforme las
previsiones de la normativa de tránsito, y manteniendo el más pleno
de los dominios del rodado a su cargo. Es así que de forma totalmente
imprevista, advierte un impacto en la parte trasera de su vehículo por
una motocicleta marca Zanella RX 150, conducida por el accionante.
En un rapto de honestidad, el actor manifestó haber derrapado
producto de la lluvia, perdiendo el dominio del motovehículo para
finalizar impactando al rodado demandado.
Impugnan los rubros y montos pretendidos, ofrecen
prueba, fundan en derecho y solicitan el rechazo de la demanda, con
costas.
3) Que el 20/09/24 se decretó la rebeldía de Dennys
Merardo García Mora en los términos del art. 59 del Código Procesal,
lo que ha sido debidamente notificado.
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
Y CONSIDERANDO:
I.- En autos, Martín Adrián Umpierez Pugliese demanda
por daños y perjuicios a Dennys Merardo García Mora y Yulianny
Estefany Córdoba Jiménez, siendo que el primero fue declarado
rebelde y la restante se pronunció por el rechazo de la acción, al igual
que “Compañía de Seguros La Mercantil Andina S.A.”, entidad citada
en los términos del artículo 118 de la ley 17.418.
Los efectos de la falta de contestación de demanda y la
consiguiente rebeldía serán analizados en el marco del litis consorcio
pasivo (arts. 60 y 356 del Código Procesal).
En orden a los términos de los escritos introductorios del
proceso y de la prueba reunida en autos, cabe tener por acreditada la
ocurrencia del accidente de tránsito del 10/11/23, siendo alrededor de
las 14:15 hs., en la Avenida Dorrego al 900, de esta Ciudad, en el que
participaron la motocicleta Zanella RX 150 (A194HTD), conducida
por el actor, y el automóvil Fiat Siena (PLM-838), conducido por
Dennys Merardo García Mora.
II.- En atención a lo dispuesto por el art. 1769 del Código
Civil y Comercial corresponde aplicar a los daños causados por la
circulación de vehículos, como el que aquí nos ocupa, las reglas
relativas a la responsabilidad derivada de la intervención de cosas. Es
así que según lo prevé el art. 1757 del citado cuerpo legal: “toda
persona responde por el daño causado por el riesgo o vicio de las
cosas, o de las actividades que sean riesgosas o peligrosas por su
naturaleza, por los medios empleados o por las circunstancias de su
#38565504#511931660#20260803104434148
realización”. Esta responsabilidad es objetiva y, según lo consagra el
artículo siguiente, se extiende en forma concurrente al dueño y al
guardián.
No encuentro motivos para excluir la aplicación de dicha
doctrina en los casos en los cuales, como en el sub lite, se ventila una
colisión entre un automóvil y una motocicleta. Más allá de la
diferencia de tamaño entre los dos vehículos, lo cierto es que ambos
constituyen cosas generadoras de riesgos (es más, muchas veces las
motos, por su menor tamaño, permiten encarar maniobras aún más
peligrosas para la circulación automotriz que las realizadas por los
propios automóviles).
Se sigue de lo expuesto, en el marco del explicado
microsistema de responsabilidad objetiva, la total irrelevancia de la
culpa del agente a los efectos de atribuir responsabilidad civil. Así es
que, para eximirse de responder, la demandada debe acreditar de
modo concluyente el hecho del damnificado que concurra
causalmente o aparezca como causa exclusiva y adecuada del daño
(art. 1729), el caso fortuito (art. 1730), o el hecho de un tercero que
reúna los caracteres de imprevisibilidad e inevitabilidad propios de
aquél (art. 1731, siempre del código citado).
Fuera de estas eximentes específicas, propias del plano de
la causalidad, la liberación del dueño o el guardián sólo tendrá lugar si
alguno de ellos prueba que la cosa fue usada en contra de su voluntad
expresa o presunta (art. 1758, primer párrafo, última parte, del código
de fondo).
Cabe decir que la solución del nuevo cuerpo legal, lejos
de novedosa, no hace más que reflejar los criterios doctrinarios y
jurisprudenciales que se impusieron luego de la reforma de la ley
17.711. En ese sentido, la doctrina plenaria de la Excma. Cámara en
los autos “Valdez, Estanislao c/ El Puente SAT. y otro s/ daños y
perjuicios”, del 10/11/1994, tenía resuelto que la responsabilidad del
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
partes, sino tan sólo aquéllas que sean conducentes y posean
relevancia para decidir el caso (CSJN, “Fallos” 258:304).
En sentido análogo, tampoco es obligación del juzgador
ponderar todas las pruebas agregadas, sino únicamente las que estime
apropiadas para resolver el conflicto (art. 386, in fine, del ritual;
CSJN, "Fallos": 274:113).
III.- Dicho ello, encontrándose reconocida la ocurrencia
del accidente, dentro del marco objetivo de responsabilidad, quedará a
cargo de las emplazadas demostrar la eximente alegada -hecho de la
víctima- para relevarse de responder.
En las presentes actuaciones se produjo prueba
testimonial. En tal sentido, el día 30/04/2025 declaró el Sr. Jonathan
Walter Pino, quien manifestó haber presenciado un accidente de
tránsito en el 2023.
Relató que iba con el auto (…) por Avenida Dorrego y
adelante venía una moto (…) un poco menos de media cuadra (…) de
color azul conducida por el muchacho este que yo le pasé mi número
(…) cuando salió un coche de la derecha en doble fila parado (…) y
cuando este auto se adelanta para salir a éste lo embiste (…) el auto
salió y la moto lo choca con la parte delantera izquierda.
Asimismo, indicó que el actor se cae, y ahí yo freno (…).
Contó que lo ayudó a incorporarse y a levantar la moto, y luego se
retiró del lugar de los hechos.
Respecto de los daños, relató que la moto se raspó y el
auto le quedaron abolladuras. El conductor de la moto tenía la ropa
raspada y tenía sangre, se había golpeado las rodillas (…) excepto la
cabeza que tenía el casco (…) nada muy grave.
Debe recordarse que la fuerza probatoria de un testigo
está vinculada con la razón de sus dichos y, en particular, con las
explicaciones que pueda dar acerca del conocimiento de los hechos a
través de lo que sus sentidos percibieran. En el proceso formativo de
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
de pericial mecánica, corresponde ponderar dicho testimonio junto
con los demás elementos probatorios incorporados al proceso.
Asimismo, en la etapa inaugural, la codemandada,
Córdoba Jiménez, y “Compañía de Seguros La Mercantil Andina
S.A.” aportaron la denuncia labrada por el siniestro, donde se detalló
que me encontraba circulando por la Av. Dorrego 989, cuando sentí
un golpe en la parte trasera de mi vehículo ocasionando el daño del
paragolpes y el guardabarros trasero izq. El motorizado informa que
se deslizó por la lluvia, lo que generó que impactara contra mi
vehículo.
En tanto que, la parte actora remitió la denuncia realizada
en su aseguradora “ATM Compañía de Seguros” –la cual fue luego
remitida por la aseguradora–, en la que se consignó que el asegurado
circulaba por Av. Dorrego mano derecha sentido al río, cuando un
vehículo que estaba parado en doble fila delante del asegurado
comienza a circular, esto produce que el asegurado al no poder frenar
impacte en el lateral izquierdo trasero, esto produce que el conductor
del motovehículo caiga sobre el pavimento.
Sobre el tema, sabido es que la denuncia de siniestro no
resulta decisiva, sino que se presenta como insuficiente, por tratarse de
un documento unilateral labrado sin intervención ni contralor del otro
partícipe en el accidente. Por ello, debe ser evaluada en la medida del
respaldo que encuentre en otros elementos de la causa y, por lo tanto, su
utilidad dependerá de la medida en que se vea corroborada por otros
medios de prueba.
De tal forma, en este caso, estimo que debe descalificarse
el endeble medio probatorio aportado por las accionadas, por cuanto
no encuentra respaldo en otro elemento de mérito.
Cabe mencionar que se decretó la negligencia de la
pericial mecánica ofrecida inicialmente por las emplazadas, mientras
que la parte actora desistió de dicho medio probatorio.
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
personas o cosas como consecuencia de la circulación y se presume
responsable al que cometió una infracción relacionada con la causa
del mismo (conf. arts. 39, inc. b, y 64 de la mentada ley). A través de
la Ley 13.927 y sus modificatorias, la Provincia de Buenos Aires
adhirió a la Ley Nacional de Tránsito (24.449).
En virtud del análisis efectuado, es posible inferir que el
automóvil Fiat Siena al salir la doble fila donde se encontraba frenado
sobre la Av. Dorrego, colisionó a la motocicleta que avanzaba por la
arteria a la que pretendía incorporarse.
En estos casos, se ha dicho que “es deber inexcusable de
quien ingresa a la circulación cerciorarse de que puede hacerlo sin
que su presencia interfiera o dificulte la marcha de quienes transitan
por la vía a la que pretende incorporarse” (conf. CNCiv, Sala I, “Di
Gianni, Ricardo M. c/ Silvia, Adalberto E. y otros s/ daños y
perjuicios”, del 27/05/04).
En consecuencia, es evidente que aquí el demandado no
adoptó los recaudos y cuidados necesarios para reingresar a la vía de
circulación, por cuanto interfirió e invadió sorpresivamente el avance
del motovehículo guiado por la actora, provocando así el accidente.
Por lo expuesto, no caben dudas de que el Sr. Dennys
Merardo García Mora resulta el responsable exclusivo por la
ocurrencia del siniestro que dio origen al reclamo.
En definitiva, considerando la orfandad probatoria de las
emplazadas a quienes correspondía demostrar la existencia de alguna
circunstancia eximente, de modo de desligarse total o parcialmente de
la responsabilidad que el ordenamiento legal les atribuye en forma
objetiva, el demandado Dennys Merardo García Mora –conductor del
Fiat Siena (PLM-838)– deberá responder por los daños y perjuicios
que resulten acreditados (arts. 730, 1737/39, 1740, 1757/58, 1769 y
cctes. del Código Civil y Comercial de la Nación).
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
Ahora bien, en el sub judice, la actora entabló el reclamo
contra la Sra. Yulianny Estefany Córdoba Jiménez como dueña del
vehículo, calidad que fue desconocida por la codemandada al momen-
to de su contestación. Ante este desconocimiento, la actora no produjo
prueba idónea tendiente a acreditarla.
En consecuencia, no existiendo prueba que acredite la ti-
tularidad de Yulianny Estefany Córdoba Jiménez respecto del automó-
vil Fiat Siena (PLM-838), habré de rechazar la demanda entablada en
su contra.
Ello establecido, analizaré las pruebas aportadas y fijaré
la indemnización que corresponda en los términos del art. 165 del Có-
digo Procesal, teniendo en cuenta el principio de reparación plena del
daño que largamente propiciado por la jurisprudencia y la doctrina re-
ceptó el art. 1740 del Código Civil y Comercial.
VI.- INDEMNIZACION
a) Incapacidad sobreviniente
El actor reclama para este ítem $12.000.000 (daño físico),
$3.000.000 (daño psíquico), $300.000 (tratamiento psicológico) y
$300.000 (tratamiento médico futuro).
La indemnización por incapacidad sobreviniente tiene
por finalidad cubrir no sólo las limitaciones de orden laborativo, sino
también la proyección que aquella tiene con relación a todas las
esferas de su personalidad, es decir, la disminución de su seguridad, la
reducción de su capacidad vital, el empobrecimiento de sus
perspectivas futuras, etc. (conf. Llambías, Jorge Joaquín, Tratado de
Derecho Civil. Obligaciones, 3ª edición, Buenos Aires, Abeledo
Perrot, 2005, tomo IV-A, págs. 108 y ss., n.º 2373; Cazeaux, Pedro N.
- Trigo Represas, Félix A., Derecho de las obligaciones, 4ª edición
aumentada y actualizada, Buenos Aires, La Ley, 2010, tomo IV, págs.
627 y ss; Mosset Iturraspe, Jorge, Responsabilidad por daños, Santa
Fe, Rubinzal Culzoni, 1998, tomo I, págs.. 433 y ss.; Alterini, Atilio
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
(8%) y cadera (6%), incapacidad parcial y permanente del 18,70%,
según Baremo de Altube y Rinaldi.
Sin embargo, manifestó que no obra documentación en el
expediente que acredite que el actor presentó traumatismos de la
columna cervical y/o dorsolumbar. Tampoco consta en estos autos que
el actor haya presentado traumatismo a nivel de la cadera izquierda.
No consta que el actor haya presentado lesiones físicas
como consecuencia del accidente que motiva esta demanda, en las
áreas del cuerpo detalladas en el escrito de inicio de demanda.
Frente a las explicaciones solicitadas sin asesoría técnica
por la actora y la impugnación efectuada sin asesoría técnica por la
demandada y citada en garantía, el galeno mantuvo sus conceptos.
En la faz psíquica, la licenciada Vanina Soledad Pose
entrevistó al Sr. Umpierez Pugliese y determinó que presenta trastorno
de ansiedad grave –el cual incluye el trastorno de estrés postraumático
crónico–, con un 20% de incapacidad psíquica.
Indicó que este porcentaje se justifica en función de la
persistencia de síntomas disociativos, reviviscencias, hipervigilancia,
irritabilidad, insomnio, y alteraciones emocionales compatibles con
depresión grave y ansiedad moderada, que interfieren de manera
significativa en el funcionamiento general del evaluado. Las secuelas
incluyen dificultades en la vida diaria, retraimiento social, y
alteraciones en la capacidad para desempeñarse laboralmente y
establecer vínculos afectivos. Se constata sintomatología compatible
con Trastorno de Estrés Postraumático crónico, con impacto
funcional moderado-severo.
Sugirió tratamiento psicológico individual, a un costo
cada una de $25.000 y frecuencia semanal, a fin de mitigar un poco
sus efectos y permitir que no se desarrolle un cuadro psicopatológico
mayor.
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
con el siniestro de autos, éstas no serán consideradas al fijar la
extensión del resarcimiento.
Por lo tanto, teniendo en cuenta que el Sr. Umpierez
Pugliese no presenta incapacidad física permanente atribuible al
accidente ni requiere tratamiento físico alguno, se impone el rechazo
de lo reclamado por tales conceptos (art. 377 del CPCCN).
Por otra parte, del dictamen psicológico se desprende que
la incapacidad hallada en el Sr. Umpierez Pugliese remitirá -al menos-
parcialmente con el tratamiento aconsejado.
Al respecto, habré de recordar que el resarcimiento del
daño psíquico solo comprende la incapacidad parcial y permanente,
mientras que los deméritos transitorios corresponde valorarlos al tratar
el daño moral. En tal lógica, el concepto de incapacidad sobreviniente
sólo es susceptible de ser indemnizado cuando esa merma en la
capacidad es permanente. Sin embargo, en tiempos más cercanos al
accidente la incapacidad pueda haber sido de mayor intensidad, como
tal no es resarcible de modo independiente de aquella que perdura en
el tiempo, salvo que se acredite debidamente la existencia de lucro
cesante. Ello, claro está, sin perjuicio de que las dolencias sufridas se
ponderen al tratar la indemnización por daño moral (CNCiv., Sala F,
“Junqueira, Pablo Armando c/ Recio, Juan Carlos y otro s/ daños y
perjuicios”, del 19/9/08).
De manera que, al establecer el quantum indemnizatorio
consideraré una incapacidad psíquica parcial y permanente del 10%
en Martín Adrián Umpierez Pugliese en relación causal al suceso de
marras.
Llegado entonces el momento de fijar la indemnización
pecuniaria cabe señalar que el Código Civil y Comercial recoge en su
art. 1746 el criterio ampliamente aceptado por la jurisprudencia y la
doctrina desde hace largo tiempo al regular la indemnización “por
lesiones o incapacidad permanente, sea física o psíquica, total o
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
La legitimación del damnificado directo para efectuar
este reclamo de daño extrapatrimonial que consagraba el art. 1078 del
Código Civil, se mantiene en el art. 1741 del Código Civil y
Comercial.
Puede definirse al daño moral como: “una minoración en
la subjetividad de la persona, derivada de la lesión a un interés no
patrimonial. O, con mayor precisión, una modificación disvaliosa del
espíritu, en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o
sentir, consecuencia de una lesión a un interés no patrimonial, que
habrá de traducirse en un modo de estar diferente de aquel al que se
hallaba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente
perjudicial” (Pizarro, Ramón D., Daño moral. Prevención.
Reparación. Punición. El daño moral en las diversas ramas del
derecho, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, p. 31).
En lo que atañe a su prueba, cabe señalar que, a tenor del
principio que sienta el art. 377 del Código Procesal, se encuentra en
cabeza del actor la acreditación de su existencia y magnitud, aunque,
en atención a las características de esta especial clase de perjuicios,
sea muy difícil producir prueba directa en ese sentido, lo que otorga
gran valor a las presunciones (conf. Bustamante Alsina, Jorge,
“Equitativa valuación del daño no mensurable”, LL, 1990-A-655). En
el caso, al haber existido afecciones psicológicas que dejaron
secuelas permanentes, la existencia de un daño moral es fácilmente
presumible (art. 163, inc. 5, Código Procesal).
Cabe decir en cuanto a su valuación, de acuerdo a lo
dispuesto en el art. 1741 CCC y como lo ha señalado la Corte
Suprema de Justicia de la Nación: “Aun cuando el dinero sea un
factor muy inadecuado de reparación, puede procurar algunas
satisfacciones de orden moral, susceptibles, en cierto grado, de
reemplazar en el patrimonio moral el valor que del mismo ha
desaparecido. Se trata de compensar, en la medida posible, un daño
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
prestaciones médicas, farmacéuticas, de transporte, internación,
ortopédicas, kinesiológicas, etcétera. Esta presunción admite prueba
en contrario.
Reiteradamente la jurisprudencia ha decidido que no es
necesario acreditar mediante comprobantes los gastos médicos y
farmacéuticos cuando la gravedad de las lesiones autoriza a presumir
que se han debido realizar.
Asimismo, se ha sostenido que no obsta a la procedencia
de este ítem indemnizatorio el hecho de que el damnificado haya sido
atendido en algún hospital público o mediante obras sociales, pues
también se presume que tales entidades comúnmente no cubren todos
los gastos que requiere la atención médica.
El perito médico, al momento de contestar el traslado
conferido respecto del pedido de explicaciones de la parte actora,
estimó los gastos de farmacia en la suma de $20.000.
En cuanto a los gastos de vestimenta, ninguna prueba se
produjo a fin de demostrar su procedencia, por lo que se impone el
rechazo de lo solicitado al respecto (art. 377 del CPCCN).
En suma, teniendo en cuenta las atenciones médicas que
recibió el demandante -plasmadas anteriormente-, haciendo uso de la
facultad conferida en el art. 165 del CPCCN, fijo prudencialmente por
esta partida la suma de pesos cincuenta mil ($50.000).
d) Daños materiales
Solicita para este ítem la suma de $613.350 (reparación
del vehículo) y $50.000 (privación de uso).
Debe destacarse que el informe del “SINTyS” da cuenta
de que el Sr. Umpierez Pugliese es el propietario de la motocicleta con
dominio A194HTD, lo que -además- guarda sustento con la
documentación aportada junto al líbelo inaugural.
De acuerdo a lo establecido por los arts. 1727, 1738 y
concs. del CCC, el daño patrimonial consiste en una disminución o
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
actora al efecto resulta insuficiente como único elemento de prueba,
en tanto no permite determinar por sí solo que las reparaciones allí
consignadas guarden relación causal con el accidente de autos.
Máxime, teniendo en cuenta que las fotografías traídas con el líbelo
inaugural fueron desconocidas y no se produjo prueba técnica que
permita corroborar los desperfectos invocados.
En casos similares, se ha sostenido que el presupuesto del
taller puede dar cuenta, a lo sumo, de la existencia de los daños y
reparaciones a efectuarse en un automóvil, pero de ninguna manera
prueba que ellos sean consecuencia del accidente. A dichos fines, se
requiere fundamentalmente la actividad de peritos, quienes por sus
conocimientos técnicos y científicos pueden suministrar los datos que
permitan una adecuada valoración (CNCiv., Sala K, “Avaca, María
V. c/ Empresa de Transportes América SACI y otros s/ daños y
perjuicios”, del 29/10/99).
En definitiva, toda vez que el demandante no probó los
extremos necesarios para el progreso de las partidas, carga que pesaba
sobre quien reclamaba (art. 377, Código Procesal), habré de rechazar
lo solicitado por reparación del vehículo y privación de uso.
e) Lucro cesante
Reclama por este ítem la suma de $120.000.
En general, debe tenerse presente que en materia de lucro
cesante, hoy previsto en el art. 1738 del CCC, no impera una certeza
absoluta sino relativa.
Las reflexiones de Orgaz al respecto son ya clásicas y
reiteradamente citadas en fallos y obras doctrinarias: "Con respecto al
lucro cesante, el daño se considera cierto cuando las ganancias
frustradas debían lograrse por la víctima con suficiente probabilidad
de no haber ocurrido el acto ilícito. No se trata de la mera posibilidad
de esas ganancias, tampoco de la seguridad de que ellas se habrían
obtenido, ya que tal certeza no puede lógicamente existir con respecto
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
parte la prueba (art. 377, CPCCN), por lo que debe desestimarse el
rubro bajo análisis.
f) Pérdida de chance
Pide por este rubro $80.000.
Cabe poner de resalto que la pérdida de chance es un
daño actual resarcible, cuando implica una probabilidad suficiente de
beneficios económicos que resulta frustrada por acto imputable al
responsable, pero no cuando representa una posibilidad genérica e
imprecisa (CNCiv., Sala B, “Córdoba Sierra, Eduardo L. c/ Moreira,
Máximo J. s/ daños y perjuicios”, del 16/7/04).
Nuevamente, tal como ocurrió con el ítem precedente, el
demandante no demostró la procedencia de este rubro, imponiéndose
entonces su rechazo (art. 377, CPCCN).
VII.- INTERESES
Los intereses reclamados resultan procedentes y deberán
liquidarse desde el día en que se produjo el perjuicio objeto de la
reparación -art. 1748 CCyCN- (10 de noviembre de 2023) y hasta esta
sentencia a la tasa del 8% anual, y desde allí hasta su efectivo pago a
la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a
treinta días del Banco de la Nación Argentina de conformidad con la
doctrina sentada en el fallo plenario de la Cámara Nacional en lo
Civil, del 20/4/09, en autos "Samudio de Martínez, Ladislaa c/
Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ daños y perjuicios".
Ello así, en tanto esta última incluye un componente
inflacionario y de aplicarse durante el lapso corriente entre la
producción del daño y la determinación de su valor actualizado se
incrementaría injustificadamente la indemnización y se produciría la
alteración del contenido económico de la sentencia que se traduciría
en un enriquecimiento indebido, conforme a lo resuelto por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación en autos “Barrientos, Gabriela
Alexandra y otros c/ Ocorso, Damián y otros s/ daños y perjuicios
#38565504#511931660#20260803104434148
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 13
#38565504#511931660#20260803104434148
en orden a la importancia y extensión de las tareas efectuadas por los
expertos, así como el mínimo establecido, conforme las previsiones de
los arts. 21, 22, 58 y conc. de la ley 27.423, y la Ac. 30/23 -Res.
1718/26- CSJN, regulo los honorarios de los peritos médico
Leonardo Gastón Occhionero, quien presentó la pericia el 4/8/2025,
y licenciada Vanina Soledad Pose, quien presentó el informe el
3/6/2025, en la suma de pesos seiscientos mil ($600.000), que
representan 5,98 UMA, a cada uno de ellos. En relación a la
mediadora Dra. Noelia Verónica Echenique se fijan sus honorarios
en la suma de pesos doscientos cincuenta y nueve mil doscientos
($259.200), que representan 20 UHOM, conforme el arancel previsto
por el art. 35 de la ley 26.589 y Decreto 2536/15. Se fija el plazo de
pago en diez días y se hace saber que deberá adicionarse la alícuota
correspondiente al impuesto al valor agregado, para el caso en que el
profesional acredite encontrarse inscripto en relación a dicho tributo.
V.- Cópiese, regístrese, notifíquese por Secretaría y, oportunamente,
archívese.
#38565504#511931660#20260803104434148