0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas32 páginas

fallo (8)

El caso 27640/2018 involucra una demanda de daños presentada por Robert Gómez Romero contra Facundo Ignacio Fiorino por un accidente de tránsito ocurrido el 27 de junio de 2017, donde Gómez sufrió lesiones al ser colisionado por el vehículo de Fiorino. La parte demandada reconoce el accidente pero niega la responsabilidad, argumentando que Gómez circulaba a excesiva velocidad y que él tenía prioridad de paso. El juez debe determinar la responsabilidad civil en base a la normativa vigente y la relación de causalidad entre el accidente y los daños sufridos.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas32 páginas

fallo (8)

El caso 27640/2018 involucra una demanda de daños presentada por Robert Gómez Romero contra Facundo Ignacio Fiorino por un accidente de tránsito ocurrido el 27 de junio de 2017, donde Gómez sufrió lesiones al ser colisionado por el vehículo de Fiorino. La parte demandada reconoce el accidente pero niega la responsabilidad, argumentando que Gómez circulaba a excesiva velocidad y que él tenía prioridad de paso. El juez debe determinar la responsabilidad civil en base a la normativa vigente y la relación de causalidad entre el accidente y los daños sufridos.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108

27640/2018

GÓMEZ, ROMERO ROBERT c/ FIORINO, FACUNDO IGNACIO


Y OTRO s/DAÑOS Y PERJUICIOS ([Link]. C/LES. O
MUERTE)

Buenos Aires, de agosto de 2026.-


Y VISTOS:
Estos autos caratulados “Gómez Romero, Robert c/
Fiorino, Ignacio y otro s/ daños y perjuicios ([Link]. C/Les. o
Muerte)” (expte. nro. 27640/2018) para dictar sentencia de los que,
RESULTA:
A fs. 12/31 se presentó Robert Gómez Romero -por
apoderado- y promovió demanda de daños contra Facundo Ignacio
Fiorino, en virtud de los perjuicios sufridos como consecuencia del
hecho ilícito ocurrido el día 27 de junio de 2017. Asimismo, solicitó la
citación en garantía de Caja de Seguros SA. En cuanto a la cuestión
sustancial debatida en autos, relató que, en la fecha anteriormente
indicada, siendo aproximadamente las 9:30 horas, circulaba al mando
de su motovehículo marca Beta, modelo BS 110, dominio 412-CMU,
por la avenida Jorge Newbery de esta Ciudad, cuando al arribar a la
intersección con la calle Otero fue colisionado por el vehículo Fiat
Palio, dominio KUI-505, conducido por el demandado Facundo
Ignacio Fiorino, quien se desplazaba por esta última arteria en sentido
sur-norte. Sostuvo que el demandado ingresó a la encrucijada sin
advertir su presencia y sin respetar la prioridad de paso que
—afirmó— le asistía por circular por una avenida y haber iniciado
con anterioridad el cruce de la intersección. Manifestó que, como
consecuencia del impacto, fue despedido de la motocicleta y cayó
sobre la calzada, sufriendo diversas lesiones por las que debió ser
asistido en el lugar por personal del SAME y posteriormente
trasladado al Hospital Tornú, donde fue diagnosticado con
politraumatismos. Agregó que recibió tratamiento médico, utilizó
collar cervical y posteriormente continuó su atención en la Clínica
Devoto Traumatología Integral, donde realizó sesiones de kinesiología

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
y rehabilitación. Sobre esa base, atribuyó la exclusiva responsabilidad
en la producción del siniestro y promovió la presente acción a fin de
obtener la reparación integral de los daños y perjuicios que afirmó
haber sufrido como consecuencia del siniestro. Fundó en derecho su
pretensión, ofreció prueba, y solicitó que se admita la demanda
incoada, con más los intereses que correspondan, y las costas del
proceso.
A fs. 45/59 se presentaron Facundo Ignacio Fiorino
—por gestor procesal, en los términos del art. 48 del Código
Procesal— y Caja de Seguros S.A.-esta última por apoderado- quienes
contestaron la demanda y la citación en garantía, respectivamente. En
primer término, la aseguradora reconoció la existencia de un contrato
de seguro vigente al momento del hecho que amparaba al vehículo
marca Fiat Palio, dominio KUI-505, a nombre del demandado,
instrumentado mediante la póliza nro. 5880-0033849-33, sin invocar
ninguna exclusión ni limitación de la cobertura. En cuanto a la
cuestión de fondo debatida en autos, admitieron la ocurrencia del
accidente, aunque negaron la mecánica descripta por la parte actora y
rechazó toda responsabilidad en su producción. En tal sentido,
sostuvieron que el día 27/06/2017, siendo aproximadamente las 9:30
horas, el demandado Facundo Ignacio Fiorino circulaba al mando del
vehículo Fiat Palio, dominio KUI-505, por la calle Otero, a velocidad
reglamentaria y con pleno dominio de su conducido. Manifestaron
que, al arribar a la intersección con la avenida Jorge Newbery, el
emplazado redujo la velocidad, verificó que podía efectuar el cruce y,
al considerar que no se aproximaban otros vehículos y que contaba
con prioridad de paso por presentarse desde la derecha, reanudó la
marcha. Agregaron que, cuando se encontraba próximo a finalizar el
cruce de la encrucijada, el actor, al mando de una motocicleta marca
Beta, modelo BS 110, dominio 412-CMU, apareció circulando a
excesiva velocidad e impactó contra el Fiat Palio, atribuyéndole la
exclusiva responsabilidad en la producción del accidente e invocando
el hecho de la víctima como eximente de responsabilidad civil. Por lo
demás, ofrecieron prueba, impugnaron la procedencia y cuantía de los
rubros indemnizatorios reclamados y solicitaron el rechazo de la
demanda, con costas. La gestión procesal fue ratificada a fs. 72.

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


Abierta la causa a prueba, clausurado dicho estadio del
proceso, habiendo alegado la parte actora, y conjuntamente, el
demandado Facundo Ignacio Fiorino y Caja de Seguros S.A, y una
vez cumplida la medida para mejor proveer dispuesta en autos, dicté
el llamamiento de autos para dictar sentencia, providencia que se
encuentra firme.
CONSIDERANDO:
I.- Consideraciones liminares
Es de destacar que la Corte Suprema de Justicia de
la Nación ha sostenido que “los jueces no están obligados a
ponderar una por una, exhaustivamente, todas las pruebas agregadas
a la causa, sino sólo aquellas que estimen conducentes para fundar
sus conclusiones ni, imperativamente, tratar todas las
cuestiones expuestas o elementos utilizados que a su juicio no sean
decisivos…” (Fallos 333-526; 300-83; 303-235; 307-1121).
En ese sentido, también se ha señalado, que al juez
le corresponde calificar la relación sustancial en la litis y la
norma jurídica que la rige, aunque las partes lo hagan en forma
equivocada (Alsina, Hugo, Tratado Teórico Práctico de Derecho
Procesal Civil y Comercial, Buenos Aires, Editorial Ediar, 1957, 2da.
edición, tomo II, p. 246, nro. 311). Cualquier error en la calificación
de la acción no tiene repercusiones porque el juzgador debe fundar en
derecho su decisión, tal como lo dispone el art. 34 inc. 4 del Código
Procesal y el art. 3 del Código Civil y Comercial de la Nación. Se
trata de un principio expresado con la fórmula iura novit curia.-
II.- Marco normativo
Cabe considerar que a partir del 1 de agosto del año 2015
ha entrado en vigencia el Código Civil y Comercial de la Nación, por
lo que antes de ingresar en la consideración de las cuestiones sujetas a
decisorio y ante la existencia de normas sucesivas en el tiempo, se
hace necesario determinar los alcances del nuevo texto legal en el
presente caso, de conformidad con lo establecido en el art. 7 de dicho
ordenamiento (Roubier, Paul, Le droit transitorie (Conflicts des loins
dans le temps), 2da. Edición, París, ed. Dalloz et Sirey, 1960, nro. 42,
p. 198 y nro. 68, p. 334, citado por Kemelmajer de Carlucci, Aída, “El
artículo 7 del Código Civil y Comercial de la Nación y los

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
expedientes en trámite en los que no existe sentencia firme”, La Ley
Online AR/DOC/1330/2015).
De este modo, la responsabilidad civil queda sometida a
la ley vigente al momento del hecho antijurídico (Kemelmajer de
Carlucci, Aída, La aplicación del Código Civil y Comercial a las
relaciones y situaciones jurídicas existentes, Santa Fe, Editorial
Rubinzal-Culzoni, 2015, p. 101). En efecto, dada la fecha del hecho
debatido en autos, el caso debe ser decidido según las reglas del
Código Civil y Comercial de la Nación.
No obstante, con la aplicación de un ordenamiento
jurídico u otro, la interpretación que guíe esta decisión, y cualquier
otra, no puede desconocer la supremacía de la Constitución Nacional,
ni de los Tratados de Derechos Humanos en los que la República sea
parte, no ya porque lo disponga el nuevo Código Civil y Comercial de
la Nación (arts. 1 y 2), sino porque así lo establece la Constitución
Nacional (arts. 31 y 75 inciso 22).
III.- Encuadre jurídico aplicable al caso y análisis de
la prueba producida en autos
Dicho lo anterior, no es objeto de debate en autos la
producción del siniestro, ya que se encuentra reconocido por la parte
demandada y por la citada en garantía. Por ende, la controversia se
ciñe a determinar si la eximente invocada por el emplazado y su
aseguradora -hecho del damnificado- resulta procedente.
Así las cosas, poca duda puede existir en cuanto a que el
caso encuadra en el supuesto de responsabilidad previsto en los arts.
1757 y 1758 del CCC para los daños causados por el vicio o riesgo de
la cosa. Así las cosas, y en tanto la acción se dirija contra alguno de
los responsables previstos en las normas citadas, para que nazca la
responsabilidad el demandante debe acreditar: a) la intervención de
una cosa viciosa o riesgosa; b) el daño sufrido por la víctima; c) la
relación de causalidad entre la acción de la cosa y el daño; y d) la
calidad de dueño o guardián de la cosa del demandado (Cazeaux,
Pedro N. – Trigo Represas, Félix A., Derecho de las obligaciones, La
Ley, Buenos Aires, 2010, t. V, p. 255). Por ende, comprobada la
intervención de una cosa riesgosa o viciosa, y la conexión causal de su
accionar con el daño, cabe presumir, hasta que se pruebe lo contrario,

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


que el perjuicio se ha generado por el riesgo o vicio de la cosa. Recae
en el sindicado como responsable demostrar que, por el contrario,
existe una causa ajena que ha producido ese desenlace (Pizarro,
Ramón D., Tratado de la responsabilidad objetiva, La Ley, Buenos
Aires, 2016, t. I, p. 543).
En definitiva, al damnificado le basta con acreditar el
perjuicio sufrido y la intervención de la cosa que lo produjo o, lo que
es lo mismo, la relación de causalidad puramente material entre el
objeto del cual se trata y el daño. Ello es así en la medida en que sobre
el creador del riesgo gravita una presunción de adecuación causal, que
solo puede ser desvirtuada si se acredita la intervención de una causa
ajena; vale decir, el hecho del damnificado, de un tercero por quien no
tenga el deber jurídico de responder o, en fin, el caso fortuito o fuerza
mayor (Cazeaux – Trigo Represas, Derecho…, cit., t. V, p. 256;
Kemelmajer de Carlucci, Aída, comentario al art. 1113 del Código
Civil, en Belluscio, Augusto C. (dir.) – Zannoni, Eduardo A. (coord..),
Código Civil y normas complementarias, Astrea, Buenos Aires, 1994,
t.5, p. 460).
Como sea, lo cierto es que basta a la demandante con
demostrar el contacto material entre los vehículos y la producción de
daños para que nazca la presunción de adecuación causal que
establece el art. 1757 y 1758 del Código Civil y Comercial, frente a lo
cual debe la demandada, para eximirse total o parcialmente de
responsabilidad, acreditar y probar alguna eximente.
Dicha regla general no se ve modificada en los casos en que
se produce la colisión plural de dos cosas inherentemente riesgosas en
movimiento, como ocurre en este caso. Ello, en primer lugar, pues el
art. 1769 del CCC establece de forma expresa que “Los artículos
referidos a la responsabilidad derivada de la intervención de cosas se
aplican a los daños causados por la circulación de vehículos”. A la
luz de esta disposición, poco margen de duda puede subsistir en
cuanto a que las teorías de la neutralización de riesgos y la de
distribución paritaria de los daños no tienen ya cabida en nuestro
derecho, pues el fin que persigue el legislador al incorporar al nuevo
código la disposición citada en último término es terminar con todo
tipo de debate acerca de que, en la colisión plural de automotores, la

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
eventual responsabilidad de los intervinientes se determina conforme
a la participación causal en el hecho de las cosas riesgosas
involucradas (Sáenz, Luis R.J, comentario al art. 1769 del CCC en
Herrera, Marisa – Caramelo, Gustavo – Picasso, Sebastián (dirs.),
Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado, Infojus, Buenos
Aires, 2016, t. IV, p. 508).
Por lo demás, la norma únicamente viene a plasmar en la
legislación vigente la posición que tradicionalmente ha adoptado la
cámara del fuero, aun en vigencia del código hoy derogado, a través
del plenario dictado en los autos “Valdez, Estanislao F. c/ El Puente
S.A.T. y otro” (LL 1995-A, 136), conforme al cual la responsabilidad
del dueño o guardián emergente de accidentes de tránsito producidos
como consecuencia de una colisión plural de automotores en
movimiento no debe encuadrarse en la órbita del art. 1109 del Código
Civil de Vélez Sarsfield.
En lo que atañe a la eximente invocada, cabe recordar que el
hecho del damnificado se encuentra regulado en el art. 1729 del CCC,
que vino a concluir un viejo debate referido a si es un requisito de la
eximente que la víctima haya sido culpable. En efecto, debo recordar
que, en vigencia del código hoy derogado, un sector de la doctrina
argentina postulaba que, para que se configure la eximente, el hecho
debe ser imputable al damnificado y, si no lo es, no excusa la
responsabilidad del demandado, más allá de las consideraciones que
quepa realizar por razones de equidad (Bustamante Alsina, Jorge,
Teoría general de la responsabilidad civil, Abeledo Perrot, Buenos
Aires, 1997, p. 307). En definitiva, el art. 1729 selló toda discusión al
respecto, pues expresamente se refiere al “hecho del damnificado”.
Así las cosas, para que opere la interrupción total o parcial del nexo de
causalidad basta -en principio- con el simple hecho de la víctima, sin
que sea necesario valorar la subjetividad de la conducta de este
último. Ello es así pues lo relevante a los fines de la interrupción del
nexo causal no es la gravedad del accionar del agente, sino la
operatividad causal de su conducta, que excluye o limita el deber
indemnizatorio de terceros (Picasso, Sebastián- Saénz, Luis R.J,
comentario al art. 1729 del CCC, en Herrera – Caramelo – Picasso
(dirs.), Código…, cit., t. IV, p. 442; Sagarna, Fernando, “La necesaria

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


reforma a la parte general de la ´responsabilidad civil´ en el Código
Civil y Comercial de la Nación”, RCyS 2014-XI, Tapa).
Ahora bien, para que el accionar del damnificado desplace
totalmente la autoría del agente y se constituya en la causa exclusiva
del perjuicio es preciso que reúna los caracteres del caso fortuito, en
los términos del art. 1730 del CCC (es decir, debe ser imprevisible o
inevitable, además de exterior al riesgo propio de la cosa o la
actividad). Ello es así por cuanto únicamente el caso fortuito rompe
totalmente el nexo causal adecuado entre el hecho del sindicado como
responsable y el daño (Trigo Represas, Félix A. – López Mesa,
Marcelo J., Tratado de la responsabilidad civil, La Ley, Buenos
Aires, 2004, t. I, p. 882; Cifuentes, Santos (dir.) – Sagarna, Fernando
A. (coord.), Código Civil comentado y anotado, La Ley, Buenos
Aires, 2008, t. II, p. 518; CSJN, Fallos, 321:3519, entre muchos
otros). En los demás casos en que se compruebe la vinculación causal
del accionar de la víctima con el suceso dañoso, su accionar concurre
con el del sindicado como responsable en la producción del resultado,
eximiendo parcialmente de responsabilidad al demandado.
Asimismo, la prueba del hecho de la víctima, en tanto causa
de exoneración del responsable, debe ser aportada por éste en forma
certera e indubitada, sin que sea suficiente con la simple duda acerca
del modo en que sucedieron los hechos (Trigo Represas - López
Mesa, Tratado de la Responsabilidad Civil, cit., t. II, p. 882 y sus
citas; Zavala de González, Matilde, Resarcimiento de daños,
Hammurabi, Buenos Aires, 1997, t. 3, p. 186/187; CNCiv, Sala A,
29/2/2012, “Cariati, Federico c/ Heidelberg, Ricardo y otros s/ daños
y perjuicios”, RCyS 2012-VII, 231; ídem, 21/11/2012, “Rovetta,
Miguel Ángel c/ Espeche, Mauricio y otros s/ daños y perjuicios”, L.
594.359; ídem, Sala J, 15/5/2014,”Mollar, Marcela T. c/ Transporte
Larrazabal C.I.S.A. y otros s/ daños y perjuicios”, LLOnline
AR/JUR/31305/2014, entre muchos otros precedentes).
Establecido lo que antecede, tengo para mí que en el sub
examine, la eximente invocada no resulta procedente, en tanto no fue
acreditada.
En primer término, corresponde ponderar las constancias de
la causa penal caratulada “Fiorino, Facundo Ignacio s/ lesiones

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
culposas” (CCC 41223/2017). Particularmente, obra incorporada la
declaración prestada en sede penal por la Oficial Mayor de la Policía
de la Ciudad Verónica Giménez, quien intervino en el procedimiento
inmediatamente después del accidente. La Oficial manifestó que fue
alertada por un transeúnte acerca de la ocurrencia de un siniestro vial
en la intersección de la avenida Jorge Newbery y la calle Otero y que,
al arribar al lugar, observó al actor tendido sobre la calzada junto a su
motocicleta marca Beta, la cual presentaba daños en su lateral
derecho, mientras que, a escasa distancia, se encontraba detenido el
vehículo Fiat Palio conducido por el demandado, con daños en su
parte frontal. Asimismo, declaró que el actor le manifestó haber sido
colisionado mientras circulaba por la avenida Jorge Newbery,
circunstancia que motivó su posterior traslado al Hospital Tornú con
diagnóstico de politraumatismos.
Asimismo, prestó declaración el Oficial Primero Ariel
Figueredo, quien manifestó que, mientras se encontraba recorriendo la
jurisdicción junto con la Oficial Mayor Vanesa Giménez, fue alertado
por un transeúnte acerca de un accidente de tránsito ocurrido en la
intersección de la avenida Jorge Newbery y la calle Otero. Explicó
que, al arribar al lugar, observó al actor tendido sobre la cinta asfáltica
junto a su motocicleta, la cual presentaba daños en todo su lateral
derecho, mientras que a escasa distancia se encontraba el automóvil
Fiat Palio conducido por el demandado, con daños en su parte frontal.
Agregó que el actor le manifestó espontáneamente que, mientras
circulaba por la avenida Jorge Newbery en dirección hacia la avenida
Corrientes, había sido colisionado por dicho vehículo, tras lo cual fue
asistido por personal del SAME y trasladado al Hospital Tornú con
diagnóstico de "politraumatismos varios". Asimismo, señaló que en el
lugar no existían semáforos ni obstáculos sobre la calzada, que las
condiciones de visibilidad eran óptimas, el pavimento se encontraba
en buen estado y se observaron huellas de frenado y derrame de
fluidos como consecuencia del siniestro.
Si bien los deponentes no presenciaron el momento mismo
de la colisión y, por ende, sus declaraciones carecen de aptitud para
reconstruir directamente la mecánica del accidente, reviste valor
probatorio en cuanto acredita las circunstancias objetivas verificadas

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


inmediatamente después del hecho, particularmente la ubicación de
los rodados, la existencia de daños compatibles con una colisión entre
ambos vehículos y el estado en que fue hallado el actor.
No menos relevante resulta la declaración prestada por el
actor en sede penal inmediatamente después del accidente, en la que
manifestó que, mientras circulaba por la avenida Jorge Newbery, al
arribar a la intersección con la calle Otero, un automóvil que emergió
de dicha arteria embistió su motocicleta, provocando su caída y las
lesiones que motivaron su traslado al Hospital Tornú. Tales
manifestaciones resultan sustancialmente concordantes con la versión
expuesta al promover la presente demanda, sin que se adviertan
contradicciones en cuanto a la mecánica esencial del hecho,
circunstancia que constituye un elemento adicional de corroboración
cuando se la aprecia en forma conjunta con el restante material
probatorio incorporado a la causa (art. 386 del Código Procesal).
Por otra parte, obra agregado el informe de inspección
practicado sobre los vehículos intervinientes pocos días después del
accidente, del cual surge que el automóvil Fiat Palio, dominio KUI
-505, presentaba daños en su lateral derecho, en la zona media y
delantera, consistentes en deformaciones recientes producidas por el
contacto con un cuerpo duro, mientras que la motocicleta Beta BS
110, dominio 412-CMU, exhibía daños en su carenado frontal,
igualmente compatibles con un impacto reciente. Asimismo, se dejó
constancia de que los sistemas de luces, dirección, frenos y los
neumáticos de ambos rodados no presentaban anomalías.
Finalmente, de las constancias penales surge que las
actuaciones fueron archivadas por no poder proceder, conforme la
resolución obrante a fs. 85, circunstancia que no importa un
pronunciamiento sobre la responsabilidad de los intervinientes ni
impide que los hechos sean examinados en el presente proceso civil
con arreglo a la prueba aquí producida.
Sentado lo anterior, en cuanto a la mecánica del accidente,
corresponde señalar que el perito ingeniero mecánico designado en
autos concluyó, en su dictamen pericial, que, sobre la base de los
elementos incorporados a la causa, ambas versiones del hecho
resultan, en principio, técnicamente verosímiles. No obstante, destacó

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
que el actor gozaba de prioridad de paso por circular por una avenida
de doble mano, circunstancia que imponía al demandado el deber de
extremar las precauciones antes de ingresar a la encrucijada. En ese
sentido, explicó que, de haber detenido efectivamente la marcha y
observado el tránsito antes de reanudarla, el demandado habría debido
advertir la aproximación del motovehículo, salvo que éste hubiera
circulado a una velocidad extraordinariamente elevada —estimada
entre 90 y 100 km/h—, hipótesis que descartó por no resultar
compatible con la magnitud de los daños sufridos por el actor y su
motocicleta.
Asimismo, indicó que la trayectoria de ambos rodados
habría sido rectilínea, con intención del demandado de efectuar un
giro hacia la izquierda, y que los daños denunciados en la motocicleta
resultan compatibles con una colisión frontal-lateral que provocó su
caída hacia el lado izquierdo. Precisó, sin embargo, que no le fue
posible determinar con respaldo técnico la velocidad de circulación de
los vehículos, debido a que no pudo inspeccionar las unidades
intervinientes ni verificar directamente los daños ocasionados por el
impacto. Finalmente, concluyó que las averías denunciadas por el
actor guardan adecuada correspondencia con un siniestro de las
características debatidas en autos, por lo que resulta altamente
probable que sean consecuencia del accidente objeto del litigio.
Las conclusiones del experto fueron impugnadas por el
demandado y por la citada en garantía, sin el aval de un consultor
técnico. Al responder dichas observaciones, el perito ratificó
íntegramente su dictamen y explicó que la prioridad de paso
correspondía al actor por circular por una avenida, destacando que
quien se incorpora a ella desde una calle que culmina en la
intersección debe extremar las precauciones y ceder el paso a los
vehículos que transitan por dicha arteria. Asimismo, señaló que,
conforme a la propia versión del demandado, si éste afirma haber
detenido la marcha y observado cuidadosamente la circulación antes
de iniciar el cruce, necesariamente debió advertir el acercamiento del
motovehículo. En tal sentido, indicó que sólo cabían dos hipótesis: o
bien el actor circulaba a una velocidad extraordinariamente elevada
que le hubiera impedido ser advertido oportunamente, extremo que ya

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


había descartado por no resultar compatible con la magnitud de los
daños constatados, o bien el demandado no efectuó la observación con
la diligencia que afirma o se encontraba distraído al momento de
iniciar la maniobra.
Ahora bien, las conclusiones del experto se encuentran
debidamente fundadas en principios técnicos y aparecen sustentadas
en las constancias obrantes en la causa, sin que las observaciones
formuladas por las partes logren desvirtuarlas ni obren elementos de
convicción de igual o mayor rigor científico que justifiquen apartarse
de ellas. En consecuencia, corresponde otorgar al dictamen pleno
valor probatorio en los términos del art. 477 del Código Procesal.
Asimismo, a fs. 9/10 obran las fotografías acompañadas por
la parte actora que permiten tener por acreditados los daños sufridos
por su motocicleta como consecuencia del accidente de autos.
Por otro lado, obra agregada a fs. 8 la denuncia de siniestro
formulada por el propio actor ante su compañía aseguradora, de cuyo
contenido surge que, al momento del accidente, circulaba por la
avenida Jorge Newbery y, al arribar a la intersección con la calle
Otero, fue embestido por un automóvil que circulaba por esta última
arteria, circunstancia que provocó su caída sobre la calzada y le
ocasionó politraumatismos. Si bien dicha denuncia constituye una
manifestación unilateral emanada del propio demandante, su relato
resulta sustancialmente concordante con la versión sostenida al
promover la demanda y con las restantes constancias probatorias
incorporadas a la causa, razón por la cual constituye un elemento
indiciario que, apreciado en forma conjunta con el restante material
probatorio (art. 386 del Código Procesal), contribuye a corroborar la
mecánica del accidente invocada por la parte actora.
No paso por alto que en el marco de estas actuaciones
prestó declaración la testigo ofrecida por la parte actora, Patricia Paola
Prada Ponce, cuyo testimonio fue impugnado por el demandado y la
citada en garantía en los términos del art. 456 del Código Procesal,
con fundamento en que la deponente no declaró durante la instrucción
penal y recién compareció en el presente proceso civil.
Al respecto, cabe recordar que, cuando se trata de un testigo
que no ha prestado declaración en sede penal y recién lo hace en el

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
proceso civil, corresponde extremar la prudencia en la valoración de
su testimonio, pues lo habitual es que quien presenció un hecho con
relevancia penal colabore desde el inicio de la investigación. En
consecuencia, la circunstancia de que el testimonio aparezca recién en
esta instancia impone verificar con especial rigor si el deponente
realmente presenció el hecho y si su relato encuentra corroboración en
los restantes elementos probatorios de la causa (CNCiv., Sala J,
"Rodríguez, Joaquín c/ Patrici, Martín E. s/ Daños y perjuicios",
12/2/2008; CNCiv., Sala A, "Praszek, Claudio Ernesto c/ González,
Federico Hernán s/ Daños y perjuicios", 24/9/2009).
Sin embargo, tal circunstancia no basta, por sí sola, para
privar de eficacia probatoria a la declaración, sino que constituye
únicamente un elemento que debe ser ponderado juntamente con las
restantes pruebas incorporadas al proceso. En el caso, lo cierto es que,
aun prescindiendo de dicho testimonio, la solución adoptada en el
presente pronunciamiento encuentra adecuado sustento en el dictamen
pericial mecánico, las constancias de la causa penal y el restante
material probatorio producido, los cuales resultan suficientes para
tener por acreditada la mecánica del accidente y la responsabilidad del
demandado.
Así las cosas, corresponde señalar que el accidente ocurrió
en una intersección no semaforizada, en circunstancias en que el
demandado se disponía a abandonar la calle Otero —arteria cuya traza
culmina precisamente en la avenida Jorge Newbery— para
incorporarse a esta última mediante un giro hacia la izquierda. Tal
circunstancia imponía al conductor el deber de extremar las
precauciones antes de iniciar la maniobra y cerciorarse de que podía
efectuarla sin interferir en la circulación de los demás vehículos.
En efecto, el propio perito ingeniero explicó que, si el
demandado efectivamente hubiera reducido la velocidad y observado
cuidadosamente el tránsito antes de reanudar la marcha,
necesariamente habría debido advertir la aproximación de la
motocicleta. Agregó que sólo cabían dos hipótesis: o bien el actor
circulaba a una velocidad extraordinariamente elevada —estimada
entre 90 y 100 km/h—, extremo que descartó por resultar
incompatible con la magnitud de los daños constatados, o bien el

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


demandado no efectuó la observación con la diligencia que afirma
haber desplegado o se encontraba distraído al momento de iniciar la
maniobra.
En tales condiciones, la conducta del demandado aparece
reñida con el deber general de prudencia impuesto por el art. 39 de la
Ley 24.449, que obliga a todo conductor a circular con cuidado y
prevención, conservando en todo momento el dominio efectivo del
vehículo y adecuando su conducta a las circunstancias del tránsito.
Quien pretende incorporarse desde una calle cuya traza concluye en
otra arteria debe previamente asegurarse de que puede hacerlo sin
generar riesgo para quienes ya circulan por ella. Precisamente ese
deber de cuidado fue incumplido por el demandado, quien inició el
giro sin advertir un vehículo que, según las conclusiones del experto,
necesariamente debió encontrarse dentro de su campo visual.
En virtud de todo lo expuesto, no existe en autos elemento
alguno que permita tener por acreditada la eximente invocada por el
demandado y la citada en garantía. Antes bien, las pruebas producidas
demuestran que el accidente obedeció a la conducta desplegada por el
emplazado al iniciar el cruce de la intersección sin adoptar las
precauciones necesarias para evitar interferir en la circulación del
actor. Encontrándose reconocido y acreditado el contacto entre la cosa
riesgosa y el daño sufrido por la víctima, y no habiéndose demostrado
la ruptura del nexo causal, corresponde hacer lugar a la demanda y
condenar al demandado a indemnizar los daños y perjuicios padecidos
por el actor.
IV.- Partidas indemnizatorias
Establecido lo que antecede, corresponde que me expida
sobre la cuantificación de las consecuencias cuya indemnización se
pretende.
Ante todo, el derecho a obtener un resarcimiento integral
constituye uno de los pilares sobre los cuales se ha asentado la
responsabilidad civil en el nuevo Código, y resulta ser el corolario de
un largo proceso que se originó en la doctrina y en la jurisprudencia
de las últimas décadas, gran parte de las cuales han logrado focalizar
el centro de protección en la persona, a diferencia del derogado
Código Civil de Vélez Sarsfield que poseía una fuerte focalización en

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
los bienes (Calvo Costa, Carlos A., comentario al art. 1740 en Bueres,
Alberto J. (dir.), Código Civil y Comercial de la Nación y normas
complementarias, Buenos Aires, Hammurabi, 2018, tomo 3F, pp. 468
-469).
En un pronunciamiento reciente del Máximo Tribunal se ha
expresado que las normas previstas en la codificación, reglamentarias
del principio constitucional alterum non laedere, consagran la
reparación integral del daño, cuyo norte es procurar la justa reparación
de todo perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria que afecte en
forma cierta a otro en su persona, en su patrimonio o en sus derechos
o facultades. En consecuencia, toda persona tiene derecho a una
reparación integral de los daños sufridos; este principio basal del
sistema de reparación civil encuentra su fundamento en la
Constitución Nacional y está expresamente reconocido por el plexo
convencional incorporado al artículo 75, inciso 22, de la Ley
Fundamental (conf. artículos I de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre; 3° de la Declaración Universal de
Derechos Humanos; 4°, 5° y 21 del Pacto de San José de Costa Rica y
6° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos) (CSJN,
“Grippo, Guillermo Oscar; Claudia P. Acuña y otros c/ Campos,
Enrique Oscar y otros s/ daños y perjuicios (acc. trán. c/ les. o
muerte), 2/9/2021).
Finalmente, señalo que la estimación de los valores a la
fecha de la presente no comporta una repotenciación monetaria de la
deuda (sino simplemente la cristalización del valor histórico, estimado
a la fecha del reconocimiento), pues la deuda de responsabilidad
-cuyo incumplimiento constituye la fuente de los intereses- es previa
con relación a la resolución jurisdiccional que la reconoce, aun
cuando su existencia y magnitud sólo se aprecien en esa oportunidad.
Desde dicha perspectiva, no subyace en el caso una alteración del
significado económico del capital de condena que configure un
enriquecimiento indebido, máxime cuando el resultado se ha
supeditado a lo que surja de la prueba.
1.- Incapacidad sobreviniente (daño físico, psíquico y
tratamientos)

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


El demandante reclamó la suma total de $450.000.- por el
rubro al que denominó “daño físico y psíquico”, la suma de $24.000.-
por “tratamiento psicológico”, y la suma de $14.000.- por
“tratamiento kinésico”.
Ante todo, debe dejarse en claro que el daño, en sentido
jurídico, no se identifica con la lesión a un bien (las cosas, el cuerpo,
la salud, etc.), sino, en todo caso, con la lesión a un interés lícito,
patrimonial o extrapatrimonial, que produce consecuencias
patrimoniales o extrapatrimoniales (Calvo Costa, Carlos A., Daño
resarcible, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2005, p. 97).
En puridad, son estas consecuencias las que deben ser
objeto de reparación (Pizarro, Ramón D. – Vallespinos, Carlos G.,
Obligaciones, Hammurabi, Buenos Aires, 1999, t. 2, p. 640), lo que
lleva a concluir en la falta de autonomía de todo supuesto perjuicio
que pretenda identificarse en función del bien sobre el que recae la
lesión (la psiquis, la estética, la vida de relación, el cuerpo, la salud,
etc.). En todos estos casos, habrá que atender a las consecuencias que
esas lesiones provocan en la esfera patrimonial o extrapatrimonial de
la víctima, que serán, por lo tanto, subsumibles dentro de alguna de
las dos amplias categorías de perjuicios previstas en nuestro derecho:
el daño patrimonial y el moral.
En este mismo orden de ideas, se ha sostenido en forma
reiterada que los perjuicios físicos y psíquicos deben ser valorados en
forma conjunta, porque los porcentajes de incapacidad padecidos por
el damnificado repercuten unitariamente, lo cual aconseja que se fije
una partida indemnizatoria que abarque ambos aspectos ya que, en
rigor, si bien conformarían dos índoles diversas de lesiones, se
traducen en el mismo daño, que consiste, en definitiva, en la merma
patrimonial que sufre la víctima por la disminución de sus aptitudes y
para el desempeño de cualquier trabajo o actividad productora de
beneficios materiales (CNCiv, Sala A, 12/3/2013, “Heredia, Ricardo
Alejandro c/ Empresa Ciudad de San Fernando y otros s/ Daños y
Perjuicios”, L. n° 610.399; ídem, 22/8/2012, “Rein, Flavio Eduardo c/
Bayer S.A. y otros”, L n° 584.026; ídem, 19/6/2012, “García, Josefina
c/ Transporte Escalada S.A.T. y otro s/ daños y perjuicios”, L. n°
598.408; ídem, 23/2/2012, “Giménez, Victoria Yasmin c/ Morales,

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Pablo y otros s/ daños y perjuicios”, LL 18/06/2012 , 9; ídem,
1/6/2010, “Amaya, Alfredo Edmundo c/ Transporte Metropolitano
General San Martín S. A.”, LL Online, cita: AR/JUR/43022/2010,
entre muchos otros).
Ello no implica, como es claro, que las consecuencias
resarcibles que se derivan de la afección psíquica que pudo tener que
afrontar la víctima no sean objeto de adecuado resarcimiento, sino que
la indemnización que eventualmente pueda corresponder debe
determinarse respecto de cada una de las consecuencias involucradas,
ya sean de carácter patrimonial o moral.
En efecto, es preciso, como primera medida, definir
adecuadamente a qué tipo de perjuicios se refiere este rubro.
El concepto de incapacidad sobreviniente comprende toda
disminución física o psíquica que afecte tanto la capacidad productiva
del individuo como aquella que se traduce en un menoscabo en
cualquier tipo de actividad que desarrollaba con la debida amplitud y
libertad (CNCiv, Sala E, del 17 de agosto de 2010, La Ley online
AR/JUR/61589/2010).
Tratándose de una incapacidad por lesiones, para fijar su
cuantía es menester considerar la naturaleza de las lesiones sufridas,
cómo éstas habrán de influir negativamente en las posibilidades de
vida futura del damnificado, la específica disminución de sus
aptitudes laborales, la edad, su estado civil y demás condiciones
personales (CNCiv, Sala G, del 17 de agosto de 2010, La Ley online
AR/JUR/43153/2011).
La indemnización en el caso no consiste en
la determinación de rígidos porcentuales extraídos sobre la base
de cálculos actuariales, sino que es menester ponderar la frustración
de la capacidad laboral y el detrimento padecido por la víctima en
el ámbito de su actividad social a fin de arribar a una suma equitativa,
haciendo uso al prudente arbitrio judicial, sin vinculación rígida con
el denominado “valor vida”.
Al respecto, cabe recordar que la consecuencia resarcible
aludida puede definirse como la inhabilidad o impedimento, o bien la
dificultad, apreciable en algún grado, para el ejercicio de las funciones
vitales (Zavala de González, Matilde, Resarcimiento de daños,

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


Hammurabi, Buenos Aires, 1997, t. 2a, p. 343). Como daño fáctico la
incapacidad sobreviniente puede repercutir sobre intereses tanto
patrimoniales como espirituales del damnificado, con consecuencias
de uno u otro tipo según los casos (daño resarcible).
En el presente caso, el demandante tenía 38 años al
momento de producirse el hecho y, según se desprende de las
constancias obrantes en el beneficio de litigar sin gastos, se
encontraba inscripto como monotributista categoría A, registrando al
4 de julio de 2019 una facturación anual declarada de $138.000. No
obstante, no obran en la causa elementos que permitan determinar
cuál era concretamente su labor ni cuáles son sus ingresos al momento
del dictado de esta sentencia.
Sentado ello, y toda vez que no existen otras constancias
que confieran mayor luz respecto de cuáles eran los ingresos del
demandante, corresponde justipreciarlos acudiendo a la facultad que
otorga a los magistrados el art. 165 del Código Procesal (CNCiv, Sala
A, 22/10/2013, “C., C. M c/ Sanatorio del Valle y otros s/ daños y
perjuicios”, expte. nro. 10.366/2004).
En cuanto al aspecto físico, el perito médico concluyó que,
como consecuencia del accidente de autos, el actor presentaba una
cervicobraquialgia postraumática, omalgia derecha con limitación
funcional, lumbalgia y síndrome meniscal de rodilla derecha. En
función de tales secuelas, determinó una incapacidad parcial,
permanente y definitiva del 44%, discriminada del siguiente modo:
10% por cervicobraquialgia postraumática, 12% por omalgia derecha
con limitación funcional, 10% por lumbalgia y 12% por síndrome
meniscal de rodilla derecha con signos objetivos. Asimismo, el perito
médico recomendó la realización de un tratamiento kinésico, por
considerar que ello contribuiría a evitar el agravamiento del cuadro
clínico del actor. Indicó que dicho tratamiento debería comprender
veinte sesiones, con una frecuencia de tres veces por semana,
estimando el costo de cada sesión, al tiempo de la pericia, en
aproximadamente $ 1.000 (v. dictamen pericial médico de fs.
222/252).
Las conclusiones del experto fueron impugnadas por la
parte demandada y por la citada en garantía a fs. 252, sin el respaldo

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
de un consultor técnico. No obstante, el perito respondió a fs. 254 las
observaciones formuladas y ratificó íntegramente las conclusiones de
su informe.
Ahora bien, no desconozco que el actor sufrió diversos
accidentes de tránsito con anterioridad al aquí debatido, ocurridos los
días 15/12/2011, 14/12/2012, 16/05/2014 y 23/12/2015, los cuales
fueron objeto de tratamiento en los expedientes digitalizados en estas
actuaciones (“Gómez, Romero Robert c/ González Miguel Ángel”
expte nro. 21523/2012, “Gómez, Romero Robert y otro c/ Collazo
María Gabriela y otro s/ daños y perjuicios” expte nro. 27391/2013, “
Gómez Romero, Robert c/ Consultora Pronor División Riesgo S.A y
otros” expte nro. 33678/2015, “Gómez, Romero Robert c/ Martinez,
Mario Héctor y otro s/ daños y perjuicios” expte nro. 42366/2016).
Asimismo, de dichas actuaciones surge que, con motivo de esos
hechos, el actor padeció traumatismos en la muñeca, el hombro, el
tobillo, la rodilla y el cráneo.
Sin embargo, no advierto que tales antecedentes guarden
relación causal con las lesiones cuya reparación se reclama en el
presente proceso. En efecto, las constancias de la causa, en particular
el dictamen pericial médico, permiten concluir que las afecciones aquí
constatadas reconocen una etiología diversa y mantienen un adecuado
nexo causal con el accidente objeto de autos, sin que existan
elementos que permitan sostener que se superponen o confunden con
las derivadas de los siniestros anteriores. En ese sentido, cobra
especial relevancia que el perito médico no haya informado la
existencia de patologías preexistentes ni de concausas que incidieran
en el porcentaje de incapacidad determinado.
En consecuencia, la existencia de accidentes anteriores no
obsta al reconocimiento de las secuelas acreditadas en estas
actuaciones, desde que unas y otras derivan de hechos dañosos
autónomos e independientes entre sí.
En tal sentido, es sabido que si bien las conclusiones de una
prueba pericial no obligan al juez, no tratándose de un elemento
vinculante ni de una prueba legal, éste para poder apartarse de ellas
sólo deberá hacerlo fundándose en razones serias, en fundamentos
objetivos que demuestren que la opinión del experto es ajena a

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


principios lógicos básicos o contraria a la experiencia o a elementos
probatorios en sentido contrario y de mayor eficacia obrantes en el
proceso (Palacio, Lino Enrique, Derecho Procesal Civil, Abeledo
-Perrot, Buenos Aires, 1979, t. IV, p. 720.).
Es que, al importar el informe pericial la necesidad de una
apreciación científica específica, para desvirtuar tal apreciación es
preciso arrimar elementos de juicio que permitan concluir
fehacientemente con mayor rigor científico o técnico que la propia
pericia sobre el error o inadecuado uso que el técnico haya hecho de
los conocimientos científicos propios de su profesión, título o saber
(CNCiv, Sala "F", 6-9-89, "Cassina c/Calvo s/daños y perjuicios",
sum. 5710 del microisis; ídem, Sala “E", 15/10/1999 "Di Lisio
c/Sánchez", nro. 42.737-S, publ. en diario L. L. del 16/6/2000; idem,
Sala "I”, agosto 5-1999, "Guebel c/Fernández Musiak", nro. 49.921,
publ. en diario E.D. del 17/3/2000; idem Sala "C”, mayo 21-2001
"Cornes c/Rolero s/ homologación", nro. 958, publ. en diario E.D. del
11/9/01).
Asimismo, el artículo 477 del Código Procesal, consagra la
soberanía del juzgador en la apreciación del dictamen pericial.
Cuando se trata de un informe técnico, científico, etc., ajeno a la
formación cultural del juez, éste, para apartarse de sus conclusiones,
deberá oponerle argumentos debidamente fundados; pero por el
contrario, en esos mismos casos, si el juez comparte las conclusiones
del dictamen, bastará con que así lo exprese sin necesidad de rebatir
en su sentencia las impugnaciones que le hayan opuesto las partes
(CNCiv, Sala H, in re “Tolaro, Francisco D. y otro C/ Rossi, Roxana
M. s/ daños y perjuicios”, L. 271.418, de febrero de 2000).
En virtud de lo expuesto, y por las razones esbozadas, toda
vez que el dictamen pericial médico se presenta técnicamente
fundado, coherente con las restantes constancias de la causa y acorde
con las reglas de la sana crítica, corresponde conferirle plena eficacia
probatoria (art. 477 del Código Procesal).
En cuanto al aspecto psíquico, la perito psicóloga designada
en autos concluyó que el actor no presenta patología psiquiátrica o
psicológica que pueda ser razonablemente atribuida o agravada por el
accidente objeto de autos, por lo que descartó la existencia de daño

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
psíquico causalmente vinculado con el hecho debatido. Asimismo,
ante la ausencia de incapacidad de índole psicológica, no recomendó
la realización de tratamiento alguno de esa naturaleza (v. dictamen
pericial psicológico de fs. 181/198).
Las conclusiones de la experta fueron impugnadas por la
parte actora, sin el respaldo de un consultor técnico. No obstante, al
contestar el traslado conferido, la perito ratificó íntegramente las
conclusiones de su dictamen y brindó respuesta fundada a las
observaciones formuladas. En tales condiciones, y frente a la solidez
técnica de sus conclusiones, apreciadas conforme a las reglas de la
sana crítica, corresponde otorgar pleno valor probatorio al dictamen
pericial psicológico (art. 477 del Código Procesal).
En virtud de lo expuesto, al no encontrarse acreditada la
existencia de incapacidad psíquica derivada del accidente de autos,
dicho aspecto no será computado a los fines de cuantificar el rubro por
incapacidad sobreviniente (art. 377 del Código Procesal).
Establecido lo que antecede, y en cuanto a la cuantificación
del presente ítem indemnizatorio, he de destacar que, ante la entrada
en vigencia del CCC, –en especial del art. 1746– aplicable como pauta
interpretativa al caso, he de resaltar que, como quedó dicho, la Corte
de Justicia Nacional ha decidido en numerosos precedentes que el
derecho a la reparación integral tiene raigambre constitucional (Fallos
308:1118, 308:1109, entre otros).
Específicamente sobre el método propugnado por la
normativa vigente, ésta establece expresamente que “en caso de
lesiones o incapacidad permanente, física o psíquica, total o parcial,
la indemnización debe ser evaluada mediante la determinación de un
capital, de tal modo que sus rentas cubran la disminución de la
aptitud del damnificado para realizar actividades productivas o
económicamente valorables, y que se agote al término del plazo en
que razonablemente pudo continuar realizando tales actividades”.
Para realizar la cuantificación bajo estos parámetros, es
preciso considerar la edad de la víctima al momento del hecho,
teniendo como límite de cálculo los 75 años como expectativa de vida

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


productiva–, el porcentaje de incapacidad del peritado, la tasa de
descuento a aplicar, los ingresos y periodos de percepción y la
probabilidad de incremento.
Bajo tales premisas, la utilización de cálculos matemáticos
como pauta orientadora, lo es a los fines de lograr un cómputo que le
brinde más objetividad al sistema y que, de este modo, pueda
vislumbrar el detrimento patrimonial experimentado por la víctima,
más estos valores serán tomados como indicativos, sin resignar las
facultades otorgadas por el ordenamiento para adecuar esta
cuantificación a las condiciones personales del demandante y las
demás circunstancias que rodean el caso (arg. art. 165 del Código
Procesal), lo que armoniza con la razonabilidad fundada exigida por
nuestro ordenamiento jurídico (arg. art. 3 del CCyC) y con el
principio de reparación plena desarrollado en forma precedente.
En otras palabras, no corresponde otorgar a la víctima, sin
más, la suma que en cada caso resulte de la aplicación de la fórmula,
sino que ella servirá simplemente como pauta orientadora para, a
partir de allí, arribar a un justo resarcimiento según las circunstancias
de la causa (CNCiv., Sala A, 22/08/2012, LL 2013-A, 65).
En definitiva, para determinar el quantum indemnizatorio de
esta consecuencia resarcible tendré en cuenta los siguientes datos: 1)
que el hecho ocurrió cuando la víctima tenía 38 años, con un periodo a
computar hasta los 75 años; 2) el salario mínimo vital y móvil a la
fecha del presente pronunciamiento ($372.400.-), ello en la medida
que no se encuentran acreditados los ingresos actuales del aquí
reclamante y sin perder de vista la incidencia de la incapacidad
padecida para la realización de actividades que no son remuneradas,
pero que pueden mensurarse en forma patrimonial; 3) el porcentaje de
incapacidad de índole física pericialmente reconocido en orden al 44
% y 4) una tasa de descuento del 6% que representaría el adelanto por
las sumas futuras, que equivale al monto que se podría obtener de una
inversión a largo plazo.
En función de lo dicho, teniendo en cuenta las premisas
expuestas, y demás circunstancias de autos, en uso de las facultades
que me confiere el art. 165 del Código Procesal, fijó la indemnización
por incapacidad sobreviniente de índole física en la suma de $

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
20.000.000, incluyendo el resarcimiento por el tratamiento
kinesiológico solicitado. –
No pierdo de vista que el monto estimado es superior al
pretendido en el escrito de inicio. Sin embargo, el propio demandante
cuantificó el perjuicio aclarando que su pretensión debía adecuarse a
lo que en más o en menos surja de la prueba a producirse en autos
(escrito de inicio), lo que así se comprueba en el presente.
2.- Gastos de atención médica, de farmacia y traslado
El actor reclamó la suma de $3.000 en concepto de gastos
de farmacia y asistencia médica, y la suma de $2.000 por gastos de
traslado o movilidad.
Sobre el punto, cabe poner de resalto, en primer lugar, que
para resarcir esta clase de erogaciones no resulta necesaria una prueba
concreta y específica, sino que su erogación se presume en orden a la
entidad de los hechos acreditados, aun cuando la atención haya sido
prestada en hospitales públicos o por una obra social, que de
ordinario, no cubren la totalidad de los gastos en que incurren los
pacientes (art. 1746 del CCC; CNCiv, Sala A, 25/6/2013, “Ruiz, Jorge
Roberto y otra c/ Telefónica de Argentina S. A. y otro s/ daños y
perjuicios”, L. nro. 405.098; ídem, 24/5/2013, “Romero Larrea,
Antonieta Jannette c/ Matos, Jesús Ramón y otros s/ daños y
perjuicios”, L. nro. 562.140, “Quiroz, Ada Noemí y otros c/ Matos,
Jesús Ramón y otros s/ daños y perjuicios”, L. nro. 562.141 y
“Riquelme, María Elena y otros c/ Matos, Jesús Ramón y otros s/
daños y perjuicios” L. nro. 562.143; ídem, 13/4/2012, “Torchia, Jesue
y otro c/ Martin, Ivan David y otros s/ Daños y Perjuicios”, L. nro.
582.770; ídem, 27/12/2011, “Morteyru, Juan Alberto y otro c. Juan,
Gustavo Gabriel y otros s/daños y perjuicios”, RCyS 2012-VI, 251).
Asimismo, es presumible que el actor haya tenido que
realizar erogaciones fuera de lo común para desplazarse por medios de
transportes adecuados y más onerosos en los días subsiguientes al
accidente debatido en autos (CNCiv., Sala A, 04/04/2013, “P., Jaime c
B., Mario Daniel y otros s/ daños y perjuicios”, L. n° 605.352).
Ahora bien, teniendo en cuenta la entidad del daño
padecido, considero apropiado admitir este rubro indemnizatorio, por
el monto total de $ 50.000 (art. 165 del Código Procesal). -

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


Reitero que no pierdo de vista que el monto estimado es
superior al pretendido en el escrito de inicio. Sin embargo, el propio
demandante cuantificó el perjuicio aclarando que su pretensión debía
adecuarse a lo que en más o en menos surja de la prueba a producirse
en autos (escrito de inicio), lo que así se comprueba en el presente.
3.- Daños materiales
Por este ítem el demandante pretendió la suma de $ 8.500.-
En cuanto a esta partida indemnizatoria, cabe destacar que
ni la efectiva realización de las reparaciones al vehículo ni la prueba
del importe abonado por ellas son requisitos de viabilidad del rubro. A
tal fin, resulta suficiente que hayan quedado acreditados los daños
sufridos y que la relación de causalidad entre éstos y el accidente sea
presumible (CNCiv., Sala M, 27/8/04, “Velázquez, Víctor H. c/
Socorro Médico Privado S.A. y otros s/ daños y perjuicios”).
En primer lugar, acerca de la legitimación activa para el
reclamo del presente rubro indemnizatorio, es necesario poner de
resalto que, conforme surge la cédula de identificación de vehículos
obrante en autos, la motocicleta Beta, dominio 412CMU, resultaba ser
de titularidad del reclamante al momento del evento dañoso.
Establecido ello, y entrando al análisis del presente reclamo,
el perito ingeniero, si bien no inspeccionó la motocicleta del actor,
estimó en su dictamen de fs. 160/161 que el costo de reparación del
rodado ascendía a la suma de $ 28.639, a valores del mes de marzo de
2019.
Ahora bien, teniendo en consideración el tiempo
transcurrido desde la elaboración de la experticia y la depreciación del
signo monetario, corresponde fijar la indemnización por este concepto
a valores actuales.
Como ya fue expuesto, el informe pericial mecánico goza
de plena eficacia probatoria en los términos del art. 477 del Código
Procesal. En virtud de sus conclusiones, y ponderando que el costo de
reparación fue estimado a valores históricos, corresponde fijar la
indemnización por este concepto en la suma de $ 1.700.000,
cuantificada a la fecha del presente pronunciamiento (art. 165 del
Código Procesal).

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Insisto que no pierdo de vista que el monto estimado es
superior al pretendido en el escrito de inicio. Sin embargo, el propio
demandante cuantificó el perjuicio aclarando que su pretensión debía
adecuarse a lo que en más o en menos surja de la prueba a producirse
en autos (escrito de inicio), lo que así se comprueba en el presente.
4.- Privación de uso
El actor reclamó por este rubro indemnizatorio la suma de $
2.000.-
Acerca de este ítem, cabe recordar que, en la privación de
uso del automotor, lo que se computa es la imposibilidad de disponer
del vehículo, lo que genera per se un perjuicio indemnizable, sea que
el rodado o la motocicleta estén destinados al esparcimiento, o que
tenga por objeto su utilización laboral. Es que, en ambos supuestos, la
privación es productora de daños y fuente de resarcimiento en la
medida en que incide en forma negativa en el patrimonio de la víctima
(CNCiv, Sala A, 23/5/2013, “R., Daniel Carlos c/ L. M., L. A. s/
daños y perjuicios”, L. 610.293; ídem, Sala B, 30/3/2010, “P., F. M. c/
Y., O. E.”, LLOnline).
Sobre el particular, el perito ingeniero estimó en 10 días
hábiles el tiempo de indisponibilidad de la motocicleta (v. dictamen
de fs. 160/161).
Como quedó visto, el informe pericial mecánico goza de
plena eficacia probatoria (art. 477 del Código Procesal), por lo que
corresponde entonces admitir el presente ítem por la suma de $ 50.000
(art. 165 del ordenamiento adjetivo).
Reitero que no pierdo de vista que el monto estimado es
superior al pretendido en el escrito de inicio. Sin embargo, el propio
demandante cuantificó el perjuicio aclarando que su pretensión debía
adecuarse a lo que en más o en menos surja de la prueba a producirse
en autos (escrito de inicio), lo que así se comprueba en el presente.
5.- Desvalorización de la motocicleta
El actor reclamó por este rubro la suma de $4.000.
Sabido es que todo vehículo dañado en una colisión suele
presentar secuelas que inciden negativamente en su valor de reventa
en el mercado de unidades usadas no obstante haber sido reparado de
acuerdo a las reglas del oficio. Sin embargo, se ha dicho que, para dar

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


lugar a este resarcimiento, la pérdida del valor venal debe ser cierta y
surgir de una apreciación técnica de defectos estructurales
subsistentes, comprobados en la causa a través del respectivo informe
técnico y de otros elementos que demuestren el desmedro (CNCiv,
Sala E, 02/06/1999, “Grinchak, Ricardo c/ Ale, Edgardo Marcelo s/
Daños y perjuicios”, LL 2011-F, 568).
En efecto, si bien como principio sólo cabe el resarcimiento
por desvalorización del rodado si se han visto afectadas sus partes
vitales a causa del accidente, ello no obsta a su admisión cuando, por
la naturaleza de los desperfectos, puedan resultar secuelas de
importancia, fácilmente detectables no obstante una correcta
reparación, y que se traduzcan en una disminución de su valor
(CNCiv., Sala E, 24/02/2006, LA LEY 2006-D, 415).
En el caso, el perito ingeniero, si bien manifestó no haber
inspeccionado la motocicleta del actor, señaló en su dictamen que, de
partirse del supuesto de que los daños efectivamente existieron, las
reparaciones efectuadas dejan rastros o señales que impiden restituir
el vehículo al mismo estado en que salió de fábrica. Explicó que tales
circunstancias no pasan inadvertidas para un comprador con
experiencia, quien puede advertir que la unidad ha sufrido un
siniestro, circunstancia que repercute negativamente en su valor de
reventa. En función de ello, estimó que la desvalorización venal del
rodado podría oscilar entre un 7% y un 9% respecto del valor de
mercado de una unidad de similares características que no hubiera
sufrido daños.
Sin embargo, tales conclusiones parten de una hipótesis y
no de la constatación directa del estado de la motocicleta, extremo que
el propio experto reconoció al señalar que no tuvo oportunidad de
inspeccionarla. Así las cosas, pronunciarse acerca de una hipotética
depreciación del valor de venta no pasa de ser una mera conjetura o
eventualidad, y el damnificado eventual que en esas condiciones fuere
indemnizado habría obtenido un enriquecimiento sin causa a expensas
del emplazado (CNCiv, Sala A, 22/8/96, R.M.A. c/ La Calera Bs As
SA s/ daños y perjuicios).
Por los motivos expuestos, entiendo que el presente rubro
debe ser rechazado (art. 377 del Código Procesal).

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
6.- Daño extrapatrimonial (daño moral)
Por este concepto el actor pretendió la suma de $ 225.000.-
Puede definirse al daño moral como: “una minoración en la
subjetividad de la persona, derivada de la lesión a un interés no
patrimonial. O, con mayor precisión, una modificación disvaliosa del
espíritu, en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o
sentir, consecuencia de una lesión a un interés no patrimonial, que
habrá de traducirse en un modo de estar diferente de aquel al que se
hallaba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente
perjudicial” (Pizarro, Ramón D., Daño moral. Prevención.
Reparación. Punición. El daño moral en las diversas ramas del
derecho, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, p. 31).
En lo que atañe a su prueba cabe señalar que, a tenor del
principio que sienta el art. 377 del Código Procesal, se encuentra en
cabeza de la actora la acreditación de su existencia y magnitud,
aunque, en atención a las características de esta especial clase de
perjuicios, sea muy difícil producir prueba directa en ese sentido, lo
que otorga gran valor a las presunciones (Bustamante Alsina, Jorge,
“Equitativa valuación del daño no mensurable”, LL, 1990-A-655).
El art. 1741 del Código Civil y Comercial de la Nación
establece que: “Está legitimado para reclamar la indemnización de
las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del
hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen
legitimación a título personal, según las circunstancias, los
ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes convivían con
aquél recibiendo trato familiar ostensible. La acción sólo se transmite
a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por éste.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las
satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las
sumas reconocidas”.
En base al concepto de daño jurídico del artículo 1737
actual se puede concebir al daño no patrimonial, moral o
extrapatrimonial como la lesión a los derechos y a los intereses lícitos
no reprobados por la ley que repercuten en la esfera extrapatrimonial
de la persona; se conjugan la tesis del daño-lesión (al interés lícito) y
el daño-consecuencia (que atiende a las repercusiones, efectos o

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


consecuencias en el patrimonio moral de la persona) (Lorrenzetti,
Ricardo Luis, Código Civil y Comercial de la Nación comentado,
Rubinzal- Culzoni Editores, Santa Fe, t. VIII, p. 501).
El código alude a la reparación de “consecuencias no
patrimoniales” derivadas del evento dañoso. Al ser una modificación
disvaliosa del espíritu, su alcance incluye el dolor y el sufrimiento;
pero no se reduce sólo a estas ideas. Incluye angustia, afectación
psicológica, tristeza, dolor físico, imposibilidades de desarrollo
personal o social, etc. La reparación del daño debe abarcar,
especialmente, las consecuencias de la violación de los derechos
personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud
psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de
la interferencia en su proyecto de vida.
Pero no es condición sine qua non para su reparación que la
víctima tenga conciencia de dicha afectación espiritual en su querer o
sentir; basta con que se haya producido para que deba ser reparada
(Molina Sandoval, Carlos A., “Daño resarcible”, La Ley Online
AR/DOC/216/2019).
Concretamente en lo que hace al caso de autos, y de las
pruebas analizadas se desprende que el actor ha sufrido incapacidad
sobreviniente de índole física como consecuencia del siniestro de
marras. Es indudable que todo ello debió provocarle sentimiento de
dolor, angustia, desazón que ha producido que se vea alterada en su
paz, tranquilidad de espíritu y ritmo normal de vida, por lo cual debe
ser resarcido (art. 163, inc. 5 del Código Procesal).
A la luz de las pautas esbozadas en las líneas precedentes,
corresponde ponderar las circunstancias en que se produjo el
accidente, la entidad de las lesiones físicas que determinaron una
incapacidad permanente, así como los padecimientos, molestias y
angustias que razonablemente pudo haber experimentado el actor
como consecuencia del hecho dañoso. Del mismo modo, deben
valorarse sus condiciones personales, teniendo especialmente en
cuenta que contaba con 38 años al momento del siniestro.
Ahora bien, al mes de mayo de 2018, el demandante pidió
por este rubro la suma de $ 225.000. Por ese motivo, no corresponde
conceder más de lo solicitado si las pruebas producidas en el

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
expediente no arrojan elementos adicionales a los que pudo haber
tenido en cuenta el actor al demandar respecto de este punto (CNCiv,
Sala A, 22/8/2012, “R., Flavio Eduardo c/ Bayer S. A. y otros s.
Daños y perjuicios”, L n° 584.026; ídem, 18/2/2013, “S., Sebastián
Nicolás c/ Transportes Metropolitanos General Roca S. A. y otros s/
Daños y perjuicios”, L. n° 534.862). Sin perjuicio de ello, tengo en
consideración también que por tratarse de una deuda de valor es
procedente que la magistrada fije el importe del perjuicio
extrapatrimonial evaluando su cuantía al momento de la sentencia,
aunque –por los motivos atinentes al carácter subjetivo del rubro, que
ya he señalado– debe procurar mantener una razonable proporción
con lo solicitado al momento de interponerse la demanda.
Así las cosas, considero que el importe de esta consecuencia
resarcible debe fijarse en la suma de $ 10.000.000 (art. 165 del
Código Procesal).
V.- Intereses
En lo que atañe a los intereses, he venido sosteniendo hasta
aquí que, de acuerdo con lo establecido por la doctrina plenaria
sentada por esta Cámara Civil en los autos "Samudio de Martínez,
Ladislaa c/ Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ daños y perjuicios"
del 20/04/09, sobre el capital reconocido corresponde aplicar la tasa
activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días
del Banco de la Nación Argentina. Ello con fundamento
principalmente en el no empleo de cálculos matemáticos -sino tan solo
como parámetros- y en el aumento generalizado de los precios de
bienes y servicios.
Ahora bien, a partir del fallo dictado por la Corte Suprema
de Justicia de la Nación en fecha 15/10/2024, en los autos caratulados
“Barrientos, Gabriela Alexandra y otros c/ Ocorso, Damián y otros s/
daños y perjuicios (accidente de tránsito con lesiones o muerte)” (CIV
28577/2008/1/RH1), y la postura que han asumido diferentes Salas del
fuero, entiendo que continuar con dicho criterio, no hace más que
ocasionar la reiteración de recursos, con la consiguiente pérdida de
tiempo y perjuicio, en definitiva, para los damnificados que verían
demorada la percepción de sus créditos.

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


Por ello, y siempre teniendo como norte el principio de la
reparación integral, estimo que, durante el período previo a la
conversión de la deuda de valor en obligación de dar sumas de dinero,
corresponde aplicar una tasa de interés puro, carente de componentes
inflacionarios, la cual considero prudente fijar en un ocho por ciento
(8 %) anual. Solo a partir de la cuantificación de los perjuicios y su
consecuente transformación en una suma dineraria exigible, resulta
procedente la aplicación de la tasa activa cartera general (préstamos)
nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación
Argentina, de conformidad con lo dispuesto en el plenario Samudio de
Martínez, Ladislaa c/ Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ daños y
perjuicios”, del 20/4/2009.
En tal sentido se ha sostenido que el artículo 1748 del
Código Civil y Comercial establece con claridad que "el curso de los
intereses comienza desde que se produce cada perjuicio". Esta norma
debe interpretarse considerando la naturaleza jurídica de las
obligaciones resarcitorias, las cuales constituyen obligaciones de valor
que admiten cuantificación económica posterior al hecho dañoso. Al
respecto, la doctrina especializada coincide al señalar que el objeto de
estas obligaciones no es una suma de dinero sino un cierto valor que
debe medirse en dinero al momento de la evaluación de la deuda.
Como se adelantó, en el precedente "Barrientos", la Corte
Suprema distinguió entre las obligaciones de dar sumas de dinero,
donde el deudor debe una cantidad determinada desde su constitución,
y las obligaciones de valor, cuyo contenido económico no se
identifica inicialmente con dinero sino con un valor susceptible de
conversión monetaria. Sobre el punto, el Alto Tribunal estableció que
en las obligaciones de valor, la deuda no sufre deterioro inflacionario
hasta el momento de su cuantificación en dinero, siendo recién a partir
de dicha conversión que resultan aplicables las reglas de las
obligaciones dinerarias, incluida la consideración de la pérdida del
poder adquisitivo mediante el cómputo de intereses (CNCiv, Sala C,
08/07/2025, voto del Dr. Pablo Trípoli, “Paredes Marco Antonio c/
Kamiar S.R.L. s/Daños y Perjuicios” (expte. nro. 40836/2021).
Por lo expuesto, teniendo en cuenta los parámetros
establecidos por el Tribunal Supremo y a fin de evitar dilaciones

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
innecesarias, corresponde disponer que desde la fecha del hecho y
hasta el dictado del presente pronunciamiento se devengue un interés
del ocho por ciento (8%) anual. A partir de ese momento y hasta el
efectivo pago, deberá aplicarse la tasa activa cartera general
(préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la
Nación Argentina, conforme lo resuelto en el plenario ‘Samudio de
Martínez, Ladislaa c/ Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ daños y
perjuicios’, del 20 de abril de 2009.
VI.- Costas
Sobre las costas cabe recordar que, de conformidad con lo
dispuesto por el art. 68 del Código Procesal, nuestro ordenamiento
adjetivo adhiere a un principio generalmente aceptado en materia de
costas, y cuyo fundamento reside, básicamente, en el hecho objetivo
de la derrota, con prescindencia de la buena o mala fe con que la parte
vencida pueda haber actuado durante la tramitación del proceso,
puesto que quien promueve una demanda lo hace por su cuenta y
riesgo (Fassi, Santiago C. – Yañez, César D., Código Procesal Civil y
Comercial, Astrea, Buenos Aires, 1998, t. 1, p. 411). En este mismo
sentido, se ha dicho que la justificación de esta institución está en que
la actuación de la ley no debe representar una disminución patrimonial
para la parte en cuyo favor tiene lugar, y de allí el deber del juez de
condenar al derrotado (Fenochietto, Eduardo A. – Arazi, Roland,
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Astrea, Buenos
Aires, 1993, t. 1, p. 280).
Asimismo, si bien este principio no es absoluto, pues el
artículo citado en último término faculta a los jueces a eximir a la
parte vencida de la imposición de costas cuando ello sea procedente,
también lo es que la exención debe interpretarse de forma restrictiva
(Fassi – Yañez, op. cit., p. 416).
Partiendo de esas premisas, tengo para mí que no resulta
pertinente apartarse del principio objetivo de la derrota antes aludido,
por lo que los gastos causídicos derivados de la tramitación del
presente se imponen al demandado y a la aseguradora en su carácter
de vencidos.
Por todo lo expuesto, FALLO:

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Poder Judicial de la Nación

JUZGADO CIVIL 108


1) Admitiendo la demanda promovida por Robert Romero
Gómez contra Facundo Ignacio Fiorino y, en consecuencia, condeno a
este último a abonar al actor la suma de treinta y un millones
ochocientos mil pesos ($31.800.000.-). Ello, dentro de los diez días y
con más sus intereses, que quedan determinados conforme a lo
expuesto en el considerando V del presente.
2) Imponiendo las costas a la parte demandada y a su
aseguradora, por aplicación del principio objetivo de la derrota (art. 68
del Código Procesal).
3) Haciendo extensiva la condena a la citada en Caja de
Seguros S.A, de conformidad con lo dispuesto en el art. 118 de la ley
17.418.
4) Difiriendo la regulación de honorarios hasta el momento
en que exista liquidación definitiva en estas actuaciones, en virtud de
que –a criterio de la suscripta– los intereses forman parte de la base
regulatoria (art. 52 de la ley 27.423).
5) Líbrese DEOX por Secretaría al BNA a fines de solicitar
la apertura de una cuenta a nombre de autos.
Regístrese, notifíquese por Secretaría a las partes y a la
mediadora interviniente. Oportunamente, archívese.

Fecha de firma: 03/08/2026


Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534
Fecha de firma: 03/08/2026
Alta en sistema: 04/08/2026
Firmado por: MARIA BELEN PUEBLA, JUEZ DE 1RA. INSTANCIA

#31865558#512025034#20260803130448534

También podría gustarte