Capítulo 1
Pesadilla
Elowen
Corría por el bosque sin detenerme.
Algo me perseguía y lo peor es que me estaba
alcanzando.
Mi respiración era trémula y agitada, mis piernas
desfallecían no entendía que pasaba sin embargo
había una voz en mi cabeza me gritaba que siguiera
corriendo sin importar qué, las piedras cortaban la
planta de mis pies solo hasta ese momento me
percaté de que estaba descalza.
Mi vestido se encontraba sucio y manchado por el
barro que salpicaba cada uno de mis pasos, las ramas
de los frondosos árboles rasguñaban mi rostro, cuello
y brazos.
Sea lo que sea que me estaba persiguiendo era malo,
muy malo sus pisadas se escuchaban muy cercanas,
era un ruido demasiado estruendoso, una parte de mí
quería voltear y enfrentar a lo que me estuviese
acechando, la otra parte y la más inteligente me decía
que siguiese corriendo como si no hubiera un mañana
Se comenzaron a escuchar gruñidos y silbidos
amortiguados como el de un carroñero mordiendo un
hueso.
Rezaba a Dios que esto fuese una pesadilla. Tenía que
serlo, a lo lejos se escuchaba una voz. Una que
conocía muy bien. Cerré mis ojos para concentrarme,
en ciertas ocasiones lograba controlar mis sueños.
Justo ahora necesitaba esa habilidad, yo seguía
corriendo por mi vida hasta que frené en lo que
parecía un acantilado que se veía inmenso la bestia
estaba a punto de agarrarme, mi corazón estaba
desbocado mi respiración errática y mi cuerpo
cansado de pronto sentí que del acantilado emanaba
una fuerza oscura que me incitaba a caer, pensé en
los cuentos que leo la protagonista se rinde se deja
caer y luego despierta en su cama.
Fue justo lo que hice rece y me dejé caer.
Me desperté agitada y con el pijama sudado, me
incorporé de un solo salto en la cama, volteé a todos
lados estaba en mi habitación alguien tocaba la
puerta insistentemente casi que la tiraban abajo me
levanté para abrir, caminé hasta la puerta y cuando la
abrí del otro lado se encontraba mi madre y por la
cara que traía estaba muy molesta.
_Hasta que por fin te dignas a abrir la puerta_ dijo
mientras me pasaba a mi lado y escudriñaba toda la
habitación _. ¿Estabas dormida o por qué no abrías?
Suspiré.
_ Hola madre. Buenos días. ¿cómo estás?
_Te hice una pregunta, Elowen_ se giró hacia mí, me
barrió con la mirada de arriba, abajo de forma
expectante_ ¿O es que todavía sigues dormida?
_No, madre. Créeme que ahora estoy más que
despierta_ dije con un deje de sarcasmo en mi voz.
_No uses ese tonito sarcástico conmigo Elowen_ casi
volteó los ojos, pero me contuve_ y por los dioses
cámbiate a algo decente y baja a desayunar que tu
padre te espera. Así que apúrate de una vez.
Se dio media vuelta y se marchó, no sin antes
volverme a mirar despectivamente. Miré hacia arriba
y maldije.
_ ¡Argh, mi cabeza… dioses, vaya comienzo de día y
de semana!
Me dirigí hacia el baño para asearme. tenía que
darme prisa. Abrí la regadera necesitaba relajarme un
poco con el vapor del agua caliente corriendo por mí
cuerpo. Sentí mis músculos menos tensos.
Fui al closet a vestirme. Elegí un vestido verde con
detalles de flores coloridas en el borde, un bonito par
de tacones dorados, y me puse mi joyería de
confianza. Me maquillé la cara con tonos suaves, unas
sombras de ojo de un color verde muy sutil y un labial
rosa claro.
mantra de siempre: _ Eres hermosa, fabulosa,
inteligente y no hay nada que te detenga.
Con eso me dirigí a la puerta. Estaba lista para
comenzar mi día.
Capítulo 2
El silencio en el gran comedor del castillo se podía
cortar con el filo de un cuchillo, se por solo se
escuchaban los pasos de los sirvientes corriendo de
un lado a otro vaya a saberse por que
_Padre buenos días espero te encuentres bien_ me
acerqué a el e hice una pequeña reverencia nada
comparada a como lo haría si estuviese en público,
me incline y deje un beso en su mejilla tomé asiento.
_Buenos días Elowen_ mi padre era tan expresivo y
cariñoso que e me subía la azúcar.
Me senté y enseguida los sirvientes me trajeron mi
desayuno de siempre que consistía pankec