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2°P SPC

El documento analiza la 'Democracia Delegativa' propuesta por Guillermo O'Donnell, caracterizada por un presidente que ejerce un poder casi absoluto sin un control institucional efectivo, lo que la distingue de la democracia representativa. Se destaca que estas democracias emergen en contextos de crisis y pueden perpetuarse a pesar de su debilidad institucional, fomentando prácticas como el clientelismo y la corrupción. O'Donnell critica la noción de 'consolidación democrática', argumentando que las nuevas poliarquías tienen instituciones diferentes que afectan la rendición de cuentas y la ciudadanía.

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El documento analiza la 'Democracia Delegativa' propuesta por Guillermo O'Donnell, caracterizada por un presidente que ejerce un poder casi absoluto sin un control institucional efectivo, lo que la distingue de la democracia representativa. Se destaca que estas democracias emergen en contextos de crisis y pueden perpetuarse a pesar de su debilidad institucional, fomentando prácticas como el clientelismo y la corrupción. O'Donnell critica la noción de 'consolidación democrática', argumentando que las nuevas poliarquías tienen instituciones diferentes que afectan la rendición de cuentas y la ciudadanía.

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2° PARCIAL: SISTEMAS POLITICOS COMPARADOS I

Autoritarismo/Democracia
O’ Donnell
 O´Donnell, Guillermo. “Democracia Delegativa”. Disponible en [Link]
[Link]/bibliografia/Democracia-delegativa_.pdf
 O´Donnell, Guillermo. “Nuevas reflexiones acerca de las democracias delegativas”
 O´Donnell, G “Otra Institucionalización”

Democracia Delegativa

Analiza una "nueva especie" de régimen democrático que, aunque


cumple con los criterios de poliarquía de Robert Dahl, se distancia
fundamentalmente del modelo de democracia representativa
institucionalizada.

[Link]ón y Premisa Central

La Democracia Delegativa (DD) se basa en la idea de que quien gana


una elección presidencial está facultado para gobernar como
considere conveniente, limitado únicamente por las relaciones de
poder fácticas y el tiempo de su mandato constitucional. El presidente
se presenta como la encarnación de la nación y el principal
custodio de sus intereses, situándose por encima de los partidos
políticos y los grupos de interés.

2. Características Fundamentales

 Ausencia de Rendición de Cuentas Horizontal: Mientras


que la rendición de cuentas vertical (elecciones) existe, la
rendición de cuentas horizontal —el control que ejercen
otras instituciones del Estado sobre el Ejecutivo— es
extremadamente débil o inexistente. El presidente ve a
instituciones como el Congreso o el Poder Judicial como
estorbos a su "misión" delegada.

 Lógica Mayoritaria y Plebiscitaria: Es un modelo


fuertemente mayoritario donde los votantes eligen a un
individuo para que se haga responsable del destino del país,

1
convirtiéndose tras la elección en una "audiencia pasiva" que
debe vitorear las acciones del líder.

 Mezcla de Organicismo y Tecnocracia: El líder afirma que


debe "sanar" a la nación (visto como un organismo vivo)
mediante criterios técnicos, aislándose de la sociedad y
asumiendo en exclusiva la responsabilidad de los éxitos y
fracasos de sus políticas.

 "Decretismo": Ante la crisis, los gobiernos delegativos suelen


recurrir a ráfagas frenéticas de decisiones unilaterales o
decretos que, al no ser consensuados, suelen tener bajas
probabilidades de ser implementados correctamente.

3. El Papel de las Instituciones y la "Segunda Transición"

O'Donnell distingue entre dos transiciones: la primera, desde el


gobierno autoritario a un gobierno elegido democráticamente; y la
segunda transición, que va desde ese gobierno hacia un régimen
institucionalizado y consolidado.

 Las DDs se caracterizan por estar "atascadas" en esta segunda


transición, con instituciones políticas débiles, de bajo alcance y
poca intensidad.

 En ausencia de instituciones sólidas (patrones de interacción


regulados y aceptados), el espacio político es ocupado por
prácticas no formalizadas como el clientelismo, el
patrimonialismo y la corrupción.

4. Relación con la Crisis Socioeconómica

El autor sostiene que las DDs suelen emerger en contextos de


profunda crisis social y económica heredada de regímenes
autoritarios. Esta crisis genera una sensación de urgencia que
favorece un estilo de formulación de políticas "mágico" y el
surgimiento de "salvadores de la patria".

2
 La crisis refuerza el dilema del prisionero: ante la desconfianza,
los actores actúan con horizontes de tiempo breves y de
manera desagregada, lo que dificulta la construcción de
instituciones democráticas estables.

5. Comparación con la Democracia Representativa

Democracia Democracia
Característica
Representativa Delegativa

Institucionalizació Alta y consolidada. Débil o inexistente.


n

Lenta e incremental, pero Frenética ("decretismo"),


Toma de
con implementación segura. con alta probabilidad de
decisiones
error.

Compartida entre Concentrada


Responsabilidad instituciones. exclusivamente en el
Presidente.

Rendición de Vertical y Horizontal sólida. Vertical existente;


cuentas Horizontal débil.

Conclusión del Autor

Las democracias delegativas no son necesariamente formas


evanescentes; pueden ser duraderas, aunque no estén
institucionalizadas. Sin embargo, son inherentemente hostiles al
fortalecimiento de las instituciones políticas democráticas, ya que el
éxito o fracaso del régimen depende casi totalmente del desempeño

3
y la popularidad de una sola figura: el presidente. En casos de éxito
económico, los presidentes delegativos incluso tienden a buscar
reformas constitucionales para perpetuarse en el poder, a diferencia
de los líderes en democracias representativas como Uruguay o Chile.

Nuevas reflexiones acerca de las democracias delegativas

Se centra en la caracterización de un régimen que, aunque de origen


democrático, presenta rasgos de opresión y una debilidad
institucional crónica.

 Origen en la Crisis y Delegación de Poder: Las


democracias delegativas (DD) emergen típicamente en
contextos de crisis severas. Ante problemas que parecen
insolubles para las instituciones tradicionales, el electorado
opta por "delegar" un alto porcentaje de poder en una figura
presidencial con la expectativa de que este líder los "saque del
problema" de manera directa y ejecutiva.

 Tensión entre Participación y Opresión: Este modelo se


describe como paradójico: es más «democrático» en el
sentido de que es altamente participativo y se basa en el
respaldo de grandes mayorías, pero simultáneamente tiende a
ser más opresivo. Esto ocurre porque el líder, al sentirse
investido de una delegación popular total, suele ignorar los
límites institucionales y la rendición de cuentas horizontal.

 Relación con el Populismo e Hiperpresidencialismo: Las


notas identifican a la DD como la forma de democracia
predominante en América Latina. Se vincula estrechamente
con el hiperpresidencialismo y presenta similitudes con los
fenómenos populistas, donde el presidente se sitúa como el
único intérprete legítimo de la voluntad nacional.

 Falta de Institucionalización: A diferencia de las


democracias representativas, en las delegativas la
institucionalización es débil. En lugar de patrones de interacción

4
regulados, el espacio político es dominado por el personalismo
del ejecutivo, lo que a menudo lleva a que el sistema sea
percibido como menos democrático en su ejercicio cotidiano, a
pesar de su origen electoral legítimo.

 Ubicación Teórica: Dentro del programa, este análisis es


fundamental para entender los regímenes híbridos o semi-
democracias, donde se cumplen los requisitos mínimos de la
poliarquía (como elecciones libres), pero fallan las dimensiones
de control y equilibrio de poderes.

En conclusión, según las fuentes, las reflexiones de O'Donnell


subrayan que la democracia en la región no siempre avanza hacia
una consolidación representativa, sino que puede estabilizarse en un
formato delegativo donde la crisis funciona como el motor inicial y el
hiperpresidencialismo como su mecánica de gobierno permanente.

Otra institucionalización

Crítica profunda a la literatura contemporánea sobre la


consolidación democrática, proponiendo que las nuevas
poliarquías (especialmente en América Latina) no carecen de
instituciones, sino que están institucionalizadas de una manera
diferente a la de las democracias noroccidentales.

1. Crítica a la noción de «Consolidación»

O'Donnell manifiesta su escepticismo respecto al término


«consolidación democrática», al que considera teleológico y
etnocéntrico.

 Visión negativa: Critica que la literatura defina a las nuevas


democracias de forma negativa (como «incompletas» o «no
consolidadas») basándose en un tipo ideal de las democracias
antiguas que no siempre se ajusta a la realidad.

 El «limbo teórico»: Sostiene que autores como Linz o


Przeworski ignoran las brechas entre las reglas formales y el

5
comportamiento real en países como Italia o Japón,
clasificándolos como «consolidados» solo por su longevidad, lo
que genera inconsistencias teóricas.

2. Las dos instituciones de las nuevas poliarquías

El autor argumenta que el problema no es la falta de


institucionalización, sino la coexistencia de dos instituciones
fundamentales que operan bajo lógicas distintas:

 Elecciones (Institución Formal): Es una institución


altamente formalizada pero intermitente. En todas las
poliarquías analizadas, las elecciones están institucionalizadas,
lo que genera una expectativa de que el proceso electoral será
limpio y competitivo en el futuro.

 Particularismo/Clientelismo (Institución Informal): Es una


institución informal, permanente y ubicua. O'Donnell define
el particularismo (que incluye patronazgo, nepotismo y favores)
como una regla de interacción conocida y practicada que
domina el ejercicio real del poder, a menudo en contra de las
normas legales escritas.

3. El complejo institucional de la Poliarquía

Para analizar estas democracias, O'Donnell utiliza el concepto de


poliarquía de Robert Dahl, pero sugiere añadir atributos que la teoría
clásica suele dar por supuestos:

 Atributos adicionales: Los mandatos no deben interrumpirse


arbitrariamente; las autoridades electas no deben estar sujetas
a vetos de actores no electos (como las Fuerzas Armadas); y

6
debe existir un territorio definido y una expectativa
intertemporal de continuidad democrática.

 Institucionalización formal vs. informal: Divide el conjunto


en poliarquías «formalmente institucionalizadas» (donde
las reglas guían el comportamiento) e «informalmente
institucionalizadas», donde existe una gran brecha entre el
pays réel (país real) y el pays légal (país legal).

4. La crisis de la Accountability

La mayor consecuencia de esta «otra institucionalización» es la


obstrucción de la rendición de cuentas (accountability).

 Accountability Vertical: Funciona razonablemente bien a


través de las elecciones, donde los ciudadanos pueden castigar
retrospectivamente a los gobernantes.

 Accountability Horizontal: Es la dimensión que está ausente


o es muy débil. Se refiere a la capacidad de las agencias
estatales (especialmente los tribunales) para controlar y
sancionar los actos ilegales de otros agentes del Estado.

 Afinidad con la Democracia Delegativa: La debilidad de los


controles horizontales permite que el Ejecutivo vea a las otras
instituciones como «estorbos», reforzando una visión cesarista
y plebiscitaria del poder.

5. La disyunción de la ciudadanía

Finalmente, O'Donnell señala una paradoja social: en estas


poliarquías, las libertades políticas (votar, asociarse) son efectivas,
pero las libertades liberales básicas son violadas recurrentemente
para gran parte de la población.

7
 Ciudadanía truncada: Mientras que los derechos políticos
funcionan (institución electoral), el imperio de la ley falla en
proteger a los pobres, las mujeres y las minorías frente a
abusos privados o estatales.

 Consecuencia: Muchos individuos solo son ciudadanos plenos


en el momento de la votación, mientras que el resto del tiempo
el particularismo y la falta de controles protegen viejas
prácticas autoritarias y desigualdades profundas.

En conclusión, para O'Donnell, las nuevas democracias no están en


camino a ser como las noroccidentales, sino que constituyen un
equilibrio diferente donde las elecciones libres conviven con un
particularismo institucionalizado que erosiona el componente liberal y
republicano del sistema.

Dahl
 Dahl, Robert. La democracia y sus críticos. Paídos. Buenos Aires.
1991
 Robert Dahl (1997) La poliarquía. Participación y oposición, Tecnos, Madrid, páginas
13 a 53.

La democracia y sus críticos


Constituye un esfuerzo sistemático por redefinir la teoría
democrática, integrando tanto sus fundamentos normativos como sus
realidades empíricas en el contexto del mundo moderno. Dahl no solo
defiende la democracia, sino que explora sus límites y posibilidades
frente a los desafíos que plantean la gran escala de los Estados
nacionales y la creciente complejidad de los problemas públicos.
1. Las Tres Transformaciones Democráticas
Dahl sostiene que la democracia no es estática, sino que ha
evolucionado a través de hitos históricos que alteraron su escala y
funcionamiento:
 La Primera Transformación: Surgió en la Grecia clásica con
la ciudad-Estado (polis), pasando del gobierno de unos pocos
al de los muchos a través de la democracia directa en
asambleas.
 La Segunda Transformación: Se produjo cuando la
democracia se trasladó al Estado nacional, lo que obligó a

8
adoptar el gobierno representativo para manejar territorios
vastos y poblaciones numerosas.
 La Tercera Transformación (Potencial): Dahl plantea la
posibilidad de una democracia que trascienda las fronteras
nacionales hacia sistemas transnacionales, aunque advierte
sobre el riesgo de un "tutelaje de facto" ejercido por expertos.
2. El Concepto de Poliarquía
Para Dahl, la democracia en el mundo real, adaptada a la escala de
los Estados nacionales, se define como poliarquía. No es un sistema
perfecto, sino un orden político caracterizado por siete instituciones
fundamentales que garantizan un umbral mínimo de democratización:
1. Funcionarios electos para el control de las decisiones.
2. Elecciones libres e imparciales.
3. Sufragio inclusivo para prácticamente todos los adultos.
4. Derecho a ocupar cargos públicos.
5. Libertad de expresión.
6. Variedad de fuentes de información no monopolizadas por
el Estado.
7. Autonomía asociativa (derecho a formar partidos y grupos de
interés).
3. Criterios del Proceso Democrático
El autor establece cinco criterios normativos que un proceso debe
satisfacer para ser considerado plenamente democrático:
 Participación efectiva: Oportunidades iguales para expresar
preferencias.
 Igualdad de voto: Cada voto debe tener el mismo peso en la
etapa decisoria.
 Comprensión esclarecida: Los ciudadanos deben tener la
oportunidad de conocer sus intereses y las consecuencias de las
políticas.
 Control del programa de acción (agenda): El demos decide
qué asuntos se someten al proceso democrático.
 Inclusión: El demos debe incluir a todos los adultos sujetos a
las leyes.
4. Refutación de los Críticos Adversarios
Dahl dedica gran parte del texto a confrontar dos visiones opuestas:

9
 Anarquismo: Dahl rechaza la idea de que el Estado es
inherentemente malo por ser coactivo, argumentando que, en
un mundo imperfecto, el Estado democrático es el mejor medio
para minimizar la coacción privada no regulada.
 Tutelaje (Guardianship): Refuta la idea de que el gobierno
debe ser confiado a una minoría de expertos (como los
filósofos-reyes de Platón o las vanguardias leninistas). Dahl
sustenta su crítica en la Presunción de la Autonomía
Personal, que establece que cada adulto es, por lo general, el
mejor juez de sus propios intereses y nadie está mejor
calificado que uno mismo para juzgar los resultados de las
políticas.
5. Pluralismo y el Bien Común
En las poliarquías modernas, la gran escala fomenta el pluralismo
social y organizativo, lo que convierte al conflicto político en un
rasgo normal e inevitable. Por ello, Dahl sostiene que el bien común
no es una entidad sustantiva única, sino un proceso de diálogo cívico
y protección de derechos que permite la coexistencia de intereses
diversos.
En conclusión, la obra de Dahl justifica la democracia no como un
ideal utópico, sino como un sistema procedimental y de control
empírico basado en la igualdad intrínseca de los seres humanos,
siendo la poliarquía el arreglo institucional más avanzado que la
humanidad ha logrado para proteger la libertad y el desarrollo
personal en sociedades complejas.
La poliarquía. Participación y oposición
Define los requisitos institucionales de la democracia, las dimensiones
de la democratización y las secuencias históricas que permiten la
estabilidad de los regímenes competitivos.
I. Democratización y oposición pública (pp. 13-26)
Dahl comienza planteando una pregunta central: ¿qué condiciones
favorecen o estorban la transformación de un régimen donde la
oposición es ilegal en uno donde sea legal? Para responderla, define
el gobierno democrático por su aptitud para responder a las
preferencias de sus ciudadanos sin establecer diferencias
políticas entre ellos.
Para que un gobierno sea plenamente responsivo, deben cumplirse
tres condiciones básicas que permitan a los ciudadanos:
1. Formular sus preferencias.

10
2. Manifestar dichas preferencias individual y colectivamente
ante el gobierno y otros ciudadanos.
3. Recibir igualdad de trato por parte del gobierno, sin
discriminaciones por el contenido o el origen de sus
preferencias.
Estas condiciones requieren ocho garantías institucionales, entre
las que destacan la libertad de asociación, la libertad de expresión, el
derecho al voto, la elegibilidad para cargos públicos, elecciones libres
e imparciales y la existencia de fuentes alternativas de información.
Dahl identifica dos dimensiones teóricas de la democratización:
 Debate público (Liberalización): La amplitud con que se
permiten y garantizan las oportunidades de oposición y
competencia política.
 Capacidad de representación
(Participación/Inclusividad): El número de personas
facultadas para participar en el control y discusión de la política
del gobierno.
A partir de estas dimensiones, clasifica los regímenes en un espacio
bidimensional: hegemonías cerradas (baja participación y bajo
debate), hegemonías representativas (alta participación, bajo
debate), oligarquías competitivas (bajo participación, alto debate)
y poliarquías. Dahl utiliza el término poliarquía para designar a los
regímenes reales que están sustancialmente liberalizados y
popularizados, diferenciándolos del ideal teórico de "democracia".
II. La importancia de la poliarquía (pp. 27-40)
En este capítulo, el autor rebate la idea de que las diferencias entre
regímenes son irrelevantes. Sostiene que la transformación de una
hegemonía en una poliarquía produce consecuencias significativas:
 Libertades liberales clásicas: Garantiza la oportunidad de
oponerse al gobierno y expresarse libremente sin temor a
represalias.
 Representatividad de los dirigentes: La competencia
política y el sufragio universal permiten que los líderes sean
sociológicamente más cercanos a los estratos que van ganando
acceso a la vida política.
 Reducción de la coacción física severa: Dahl señala que las
poliarquías rara vez aplican métodos de coacción en
profundidad y extensión (como ejecuciones o deportaciones
masivas) en comparación con regímenes hegemónicos.
III. Secuencias históricas (pp. 41-53)

11
Dahl analiza tres caminos fundamentales hacia la poliarquía,
evaluando cuál es más propicio para la estabilidad:
1. La liberalización precede a la participación: Es el camino
seguido por Inglaterra y Suecia. Una hegemonía cerrada se
convierte en oligarquía competitiva y luego en poliarquía.
2. La participación precede a la liberalización: El régimen se
vuelve representativo antes de permitir el debate público (ej.
Alemania imperial).
3. Vía rápida (Atajo): Un cambio repentino hacia el sufragio
universal y el debate público simultáneo (ej. Francia en 1789).
El autor concluye que el primer camino es el más seguro para la
estabilidad de un régimen competitivo. Esto se debe a que las reglas
del juego y la cultura de la competencia se desarrollan primero entre
una pequeña élite homogénea, facilitando la creación de un sistema
de seguridad mutua antes de incorporar a las masas.
En contraste, los atajos revolucionarios son los más peligrosos, ya que
suelen generar dudas sobre la legitimidad del nuevo régimen y no
permiten el tiempo necesario para aprender las artes de la mutua
comprensión política. Por ello, las poliarquías más firmes suelen ser el
resultado de procesos de evolución pacífica sumamente lentos.
Morlino
 MORLINO, Leonardo. Las alternativas no democráticas. Revista
POSTData, 2004, 10, pp. 149-183. ISSN: 1515-209X

Las alternativas no democráticas


Sistematiza y tipifica los regímenes no democráticos, tomando como
punto de partida la obra de Juan Linz para ofrecer una validez tanto
explicativa de regímenes pasados como descriptiva de los actuales.
Morlino sostiene que el autoritarismo es el genus más complejo y
frecuente de este grupo.
1. Las Dimensiones Analíticas
Morlino identifica cinco dimensiones fundamentales (más una
adicional) para desentrañar la variedad del mundo no democrático:
 Pluralismo político: Se refiere a si el poder está concentrado
(monismo) o si existen distintos sectores activos (pluralismo
limitado y no responsable).
 Justificación ideológica: Distingue entre ideologías
articuladas y complejas (típicas del totalitarismo) y
«mentalidades» (valores ambiguos como orden, patria o
jerarquía, propios del autoritarismo).

12
 Movilización y participación: Analiza el quantum de
participación de las masas, la cual suele ser inexistente o estar
inducida y controlada «desde arriba» para desmovilizar a la
sociedad civil.
 Grupo en el poder: Identifica si el mando reside en un líder
carismático, un pequeño grupo o una coalición dominante de
actores institucionales (militares, burocracia) y sociales (Iglesia,
grupos industriales).
 Límites al poder: En los autoritarismos, las normas suelen ser
ambiguas y mal definidas, pero su aplicación es bastante
previsible, a diferencia del totalitarismo donde la arbitrariedad
es absoluta.
 Estructuración institucional: Una dimensión frecuentemente
olvidada que analiza el legado de las instituciones creadas por
el régimen (partido único, sindicatos verticales), el cual suele
persistir incluso tras una transición democrática.
2. Tipologías de Regímenes No Democráticos
Morlino clasifica los regímenes en tres grandes modelos y diversas
subdivisiones:
 Autoritarismo: Definido como un sistema con pluralismo
limitado y no responsable, sin ideología elaborada, con baja
movilización y un líder que ejerce el poder dentro de límites mal
definidos pero previsibles. Dentro de este grupo distingue:
o Regímenes militares y personales: Donde el actor
principal es el ejército o un líder-dictador que subordina a
los demás grupos.
o Regímenes cívico-militares: Alianzas entre militares y
civiles (burócratas, tecnócratas). Incluye el modelo
burocrático-militar, el burocrático-autoritario (según
O'Donnell) y los regímenes corporativos.
o Regímenes de movilización: Son modelos límite
cercanos al totalitarismo, como los nacionalistas,
comunistas, fascistas o los de base religiosa (como Irán).
 Totalitarismo: Caracterizado por el monismo político
(partido único), una ideología de transformación total de la
sociedad, una movilización alta y continua, y un terror que
genera una imprevisibilidad absoluta de las sanciones.
 Regímenes Tradicionales: Basados en el patrimonialismo o
sultanismo, donde el poder personal del soberano no está

13
limitado por normas ni justificado por ideologías, sino por la
tradición (ej. Arabia Saudita).
3. La Coalición Dominante
Un concepto medular en el análisis de Morlino es la coalición
dominante, entendida como el conjunto de grupos sociales y élites
que sostienen al régimen. Estas coaliciones suelen ser de carácter
«negativo» o «anti-algo», formadas para rechazar conflictos
previos en democracias inestables. La solidez del régimen depende
de la homogeneidad de este acuerdo y del papel del líder como
mediador o árbitro entre los intereses de la coalición.
4. La Alternativa Actual: Las Pseudo-democracias
Morlino concluye advirtiendo que la alternativa autoritaria más eficaz
hoy en día no son los fascismos o los regímenes militares clásicos,
sino las pseudo-democracias. Estos regímenes mantienen una
fachada formal (constituciones, elecciones, pluripartidismo), pero en
la práctica carecen de garantías reales para los derechos,
participación efectiva o posibilidad de expresar disenso político real.
Este modelo es particularmente prevalente en regiones como África y
es el que mejor compite con la democracia de impronta occidental.
Schedler
 Schedler, A (2004) “Elecciones sin democracia. El menú de la manipulación electoral”
Estudios Políticos N°24

Elecciones sin democracia. El menú de la manipulación


electoral

Revela una pieza fundamental de la ciencia política contemporánea


que desafía la visión binaria entre democracia y dictadura. Schedler
sostiene que, tras la «tercera ola» de democratización, han surgido
regímenes que, aunque celebran elecciones, las utilizan como un
instrumento de control autoritario en lugar de un medio de
gobernación democrática.
1. La «Zona de Niebla» y el Autoritarismo Electoral
Schedler identifica una extensa zona nebulosa que separa la
democracia liberal del autoritarismo cerrado. Para ordenar este
espacio, propone dos categorías simétricas:
 Democracia Electoral: Regímenes que logran realizar
elecciones libres y justas, pero fallan en institucionalizar otras

14
dimensiones del constitucionalismo como el imperio de la ley o
la rendición de cuentas.
 Autoritarismo Electoral: Regímenes que celebran comicios y
toleran cierto pluralismo, pero quebrantan sistemáticamente las
normas democráticas mínimas. Su objetivo es obtener la
legitimidad electoral sin correr los riesgos de la
incertidumbre democrática.
2. La Cadena de la Elección Democrática
Para distinguir entre estos regímenes, Schedler propone que la
democracia depende de una cadena de siete eslabones
normativos que deben cumplirse íntegramente. Si un solo eslabón
se rompe, la elección deja de ser democrática (lógica de
multiplicación por cero). Los eslabones son:
1. Empoderamiento: Los ciudadanos deben conferir capacidad
de decisión real a los ganadores; no eligen a los ganadores de
un concurso de belleza, sino a gobernantes con poder.
2. Libre oferta: Debe haber alternativas reales y plurales de
partidos y candidatos.
3. Libre demanda: Los ciudadanos necesitan acceso a fuentes de
información diversas para formar sus preferencias de manera
autónoma.
4. Inclusión: Exige el sufragio universal para todos los adultos
miembros de la comunidad política.
5. Protección: El voto debe ser secreto para proteger al
ciudadano de coacciones o compra de votos.
6. Integridad: El principio de «una persona, un voto» debe
garantizarse mediante un conteo justo y funcionarios neutrales.
7. Decisividad: Las elecciones deben ser decisivas ex ante e
irreversibles ex post; los ganadores deben poder asumir y
ejercer el cargo.
3. El «Menú de la Manipulación»
Los gobernantes autoritarios despliegan diversas estrategias para
romper estos eslabones sin abandonar la fachada electoral:

15
 Posiciones y dominios reservados: Sustraer centros de
poder de la contienda electoral o limitar la jurisdicción de los
funcionarios electos.
 Exclusión y fragmentación: Eliminar competidores mediante
asesinatos, proscripción de partidos o fomento de la división de
la oposición.
 Represión e inequidad: Restringir libertades civiles o
monopolizar el acceso al dinero y a los medios de
comunicación.
 Privación del derecho al voto: Manipulación de los padrones
electorales o exclusión de grupos específicos (ej. limpieza
étnica).
 Coacción y clientelismo: Intimidación directa o compra de
votos en contextos de desigualdad.
 Fraude electoral y sesgos institucionales: Alteración de
resultados (alquimia electoral) o diseño de reglas que favorecen
desproporcionadamente al oficialismo (ej. malapportionment).
 Tutela y reversión: Subordinar a los elegidos a poderes no
electos (como militares) o anular los resultados mediante
golpes de Estado.

4. Autocracias Competitivas vs. Hegemónicas


Schedler distingue dos tipos dentro del autoritarismo electoral según
el peso de la oposición:
 Competitivas: Los gobernantes se sienten inseguros y la arena
electoral es un campo de batalla real por el poder.
 Hegemónicas: El régimen es invencible y las elecciones son
apenas un escenario teatral donde se representa el poder.
Como nota distintiva, en las democracias los oficialismos
pierden elecciones, mientras que en los autoritarismos es la
oposición la que pierde.
Conclusión

16
El autor concluye que la interacción estratégica entre el gobierno, la
oposición y los militares determina si las elecciones sirven para
sostener el régimen o para subvertirlo. Las autocracias
electorales viven en una ambivalencia estructural donde las
elecciones pueden convertirse, bajo ciertas condiciones, en palancas
para la democratización gradual, como ocurrió en México o Taiwán.

Mainwaring/APL/Brinks
 Pérez Liñan, A; Brinks, D & Mainwaring, S “Clasiffying Regimes in Latin America 1945-2004” en
Munck, G (Comp) Regimes and Democracy in Latin America

Classifying Political Regimes in Latin America, 1945–2004


Su objetivo central es proponer una metodología rigurosa para
clasificar los regímenes políticos latinoamericanos, superando las
limitaciones de las mediciones dicotómicas y las inconsistencias de
los índices continuos tradicionales.
1. Definición de Democracia: Minimalista, pero no Subminimal
Los autores adoptan una definición procedimental y minimalista,
siguiendo la tradición de Robert Dahl, pero se distancian de las
definiciones "subminimalistas" (como las de Schumpeter o
Przeworski) que solo se enfocan en la existencia de elecciones. Para
que un régimen sea considerado democrático, debe cumplir cuatro
criterios necesarios y conjuntos:
 Elecciones libres y justas: El ejecutivo y la legislatura deben
ser elegidos en procesos competitivos, sin fraude ni coacción,
permitiendo la alternancia en el poder.
 Sufragio inclusivo: La gran mayoría de la población adulta
debe tener derecho al voto. Los autores aplican este criterio con
una sensibilidad histórica, reconociendo que los estándares de
inclusión han evolucionado (por ejemplo, respecto al voto
femenino o de analfabetos en décadas pasadas).
 Protección de libertades civiles y derechos políticos:
Debe existir una garantía efectiva de derechos como la libertad
de prensa, de expresión y de asociación. Sin este componente
liberal, el proceso electoral carece de validez democrática real.
 Poder efectivo para gobernar: Las autoridades electas
deben ejercer el poder real. Si están bajo la tutela de actores no
electos (como los militares o "poderes en la sombra"), el
régimen no es democrático.
2. La Escala Tricotómica: La importancia de la Semidemocracia

17
Una de las mayores innovaciones del texto es la defensa de una
escala ordinal tricotómica (Democracia, Semidemocracia y
Autoritarismo) frente a las escalas dicotómicas
(democracia/dictadura).
 Semidemocracia: Esta categoría permite capturar la "zona
gris" de los regímenes latinoamericanos que, aunque celebran
elecciones competitivas, presentan fallas parciales en libertades
civiles o en el control civil sobre los militares. Los autores
sostienen que una dicotomía es demasiado parsimoniosa y
oscurece variaciones esenciales para el estudio del cambio
político.
 Ejemplos de aplicación: Casos como el primer gobierno de
Perón en Argentina (1946-1951), el Frente Nacional en Colombia
(1958-1974) o los gobiernos de Arévalo y Arbenz en Guatemala
(1945-1954) son clasificados como semidemocracias bajo esta
lógica.
3. Reglas de Codificación y Agregación
Para garantizar la confiabilidad, los autores establecen reglas
explícitas de agregación basadas en la gravedad de las violaciones a
los cuatro criterios mencionados:
 Democracia: No presenta violaciones en ninguno de los cuatro
criterios.
 Semidemocracia: Presenta únicamente violaciones
parciales en uno o más criterios.
 Autoritarismo: Presenta al menos una violación mayor en
cualquiera de las dimensiones.
Este sistema de agregación sigue una lógica donde cada dimensión
es individualmente necesaria: una falta grave en un área (por
ejemplo, falta de control sobre los militares) no puede ser
compensada por un éxito en otra (elecciones limpias), invalidando el
estatus democrático del régimen.
4. Crítica a otros índices (Freedom House y Polity III)
Los autores justifican su nuevo sistema señalando deficiencias en las
mediciones más usadas:
 Freedom House: Critican sus sesgos políticos históricos (por
ejemplo, trataba con más dureza a los gobiernos de izquierda
que a las dictaduras de derecha en los años 80) y la falta de
consistencia en sus estándares de codificación a lo largo del
tiempo.

18
 Polity III: Señalan que este índice se enfoca excesivamente en
las restricciones al ejecutivo y descuida dimensiones vitales
como la participación popular y las libertades civiles.
 Alvarez, Cheibub, Limongi y Przeworski (ACLP): Critican
su visión dicotómica y su definición subminimalista, la cual
clasifica como democracias a regímenes que los autores
consideran claramente autoritarios o semidemocráticos debido
a la falta de libertades reales.
5. Conclusión y relevancia metodológica
El texto concluye que la clasificación de regímenes requiere juicios
informados y subjetivos (pero no arbitrarios) basados en el
conocimiento de los casos, ya que limitarse a lo meramente
"observable" (como los datos de participación electoral) deja fuera
elementos esenciales de la práctica democrática. Al proponer la
tricotomía, logran un equilibrio entre la parsimonia teórica y la
riqueza descriptiva necesaria para analizar los procesos de transición
y erosión democrática en la región.
Lijhart
 Arend Lijphart (1999) Las democracias contemporáneas, Ariel, Madrid.

Las democracias contemporáneas


Propone una tipología que divide a los sistemas democráticos en dos
modelos ideales basados en cómo se organiza y distribuye el poder:
el modelo mayoritario (o Westminster) y el modelo de consenso.
1. El Modelo Mayoritario (Westminster)
Este modelo busca garantizar y mejorar las condiciones de
gobernabilidad mediante la concentración del poder en la
mayoría. Sus rasgos principales incluyen:
 Concentración del poder ejecutivo: El poder reside
predominantemente en el gabinete, que suele ser monocolor
(formado por un solo partido).
 Sistema bipartidista: La competencia se reduce a dos
partidos principales que se alternan en el poder (ejemplo
clásico: Inglaterra).
 Sistema electoral de mayoría: Diseñado para que el partido
ganador obtenga una mayoría clara en el parlamento.
 Estado unitario y centralizado: Suele presentar un sistema
unicameral o un bicameralismo asimétrico, donde una de las
cámaras tiene significativamente más poder que la otra.
2. El Modelo de Consenso

19
A diferencia del anterior, este modelo se basa en la difusión y
limitación del poder para proteger a las minorías y fomentar la
representación amplia. Se caracteriza por:
 Gobiernos de coalición: El poder ejecutivo es compartido
entre varios partidos.
 Sistema multipartidista: La representación de diversas
fuerzas políticas es la norma, facilitada por un sistema
electoral proporcional.
 Bicameralismo simétrico: Ambas cámaras del legislativo
tienen prácticamente el mismo peso y poder de decisión.
 Federalismo y descentralización: El poder se reparte
territorialmente.
 Constitución rígida: Existen normas constitucionales difíciles
de modificar que protegen el arreglo institucional.
Contexto Metodológico
Lijphart utiliza estos modelos para demostrar que la democracia no
tiene un formato único, sino que los diseños institucionales responden
a las necesidades de cada sociedad (por ejemplo, sociedades
heterogéneas suelen preferir el consenso). En el marco de la
asignatura, este autor se estudia dentro de la Unidad 4, enfocada en
los estudios empíricos sobre la democracia y la clasificación de
regímenes competitivos. Su enfoque permite superar visiones
simplistas de la democracia al analizar cómo variables como el
sistema de partidos y la relación Ejecutivo-Legislativo determinan la
calidad y estabilidad del régimen.

Sistemas gubernamentales
Sartori x3
 Sartori, Giovanni (1992) "Dictadura", en Elementos de Teoría Política, Alianza, Madrid

20
 Sartori, Giovanni. (2005) Ingeniería constitucional comparada.
Buenos Aires, FCE. Caps. 5,6 y 7
 Sartori, G Partidos y Sistemas de Partidos Caps. 5, 6 y 7.

Dictadura
Reconstruye una teoría general de este fenómeno, advirtiendo que
la ciencia política contemporánea ha descuidado el "género" (la
dictadura sic et simpliciter) para centrarse casi exclusivamente en la
"especie" (el totalitarismo).
1. Evolución Histórica del Concepto
Sartori periodiza la historia de la dictadura en cuatro fases críticas:
 Dictadura Romana (Siglos V-III a.C.): Una magistratura
extraordinaria, legal (de iure) y temporal (máximo 6 meses) para
emergencias. El dictador tenía "doble poder pero la mitad de tiempo".
 Fase Degenerativa: Con Sila y César, la institución se vuelve
prácticamente ilimitada, asemejándose más a la dictadura moderna o
a la tiranía.
 El Eclipse (44 a.C. - Siglo XX): El término casi desaparece del
léxico político porque el pensamiento occidental se desarrolló bajo la
monarquía. Los reyes podían ser "tiranos", pero no "dictadores", ya
que la dictadura era una institución republicana.
 Resurgimiento en el Siglo XX: Tras la I Guerra Mundial, el
término vuelve para designar la "enfermedad de las repúblicas".
2. Distinciones Conceptuales
Sartori diferencia la dictadura de otros términos con los que suele
confundirse:
 Tiranía: Es el término antiguo; se aplica a monarquías y
repúblicas. La dictadura es el término moderno y se reserva para las
repúblicas.
 Absolutismo: Es el poder sin límites. Sartori define la dictadura
como la «forma republicana del absolutismo» o una no-
monarquía absoluta.
 Dictadura del Proletariado: Sartori critica esta noción
marxista señalando que una "dictadura de clase" no existe en la
realidad política, ya que el poder siempre termina ejerciéndose a

21
través de un aparato o líder. Para Marx, era un estado transitorio
donde el Estado debía extinguirse, lo cual contradice la realidad de
las dictaduras estatales modernas.
3. Definición y Características Esenciales
Para Sartori, la dictadura como forma de Estado se caracteriza por ser
un gobierno no democrático, no constitucional y basado en la
fuerza o violencia.
 La Personalización del Poder: Es el rasgo determinante. El
dictador no es un "órgano" jurídico sometido a reglas, sino una
persona física cuya voluntad arbitraria se sitúa por encima del
cargo. Incluso en las "dictaduras colegiadas" (juntas o directorios), el
poder suele ser monocéfalo en la práctica o constituir una variante
interna que no cambia la naturaleza discrecional del mando frente a
los súbditos.
 El Problema de la Sucesión: Es el "talón de Aquiles" de los
sistemas dictatoriales. La dictadura es una enfermedad de las
repúblicas porque no puede "heredar" (por el principio republicano)
ni "elegir" de forma preestablecida (por el principio absolutista). Esto
genera interregnos de incertidumbre y crisis de régimen en cada
sucesión.
4. Tipologías de la Dictadura
Sartori organiza las dictaduras según diversos criterios:
 Por Intensidad: Distingue entre la dictadura simple
(autoritaria, que usa instrumentos normales de coacción), la
cesarista (basada en el apoyo de masas) y la totalitaria (control
total de la vida y las comunicaciones).
 Por Finalidad: Diferencia entre dictaduras revolucionarias
(que buscan cambiar el status quo) y de orden o conservadoras
(que buscan preservarlo).
 Por Origen: Clasifica al personal en políticos, militares o de
aparato/burocráticos.
5. Crítica a la "Provisionalidad"

22
El autor desmitifica la idea de que las dictaduras son intrínsecamente
breves o provisionales. Sostiene que esta confusión proviene de
aplicar erróneamente las características de la dictadura romana (que
era comisaria y temporal) a la dictadura moderna (que es soberana).
No existe una norma que preestablezca la decadencia de una
dictadura soberana, por lo que su longevidad depende de su
capacidad para mantener el aparato de poder.
En resumen, Sartori define a la dictadura como un sistema de
duración discontinua o intermitente, carente de certidumbre en
la sucesión y caracterizado por un ejercicio absoluto y personalizado
del poder.
Ingeniería constitucional comparada
Analiza los sistemas de gobierno no como abstracciones, sino como
estructuras que incentivan o inhiben determinados comportamientos
políticos.
Capítulo 5: El Presidencialismo
Sartori define el sistema presidencial bajo tres criterios necesarios
y conjuntos:
1. Elección popular directa o casi-directa del jefe de Estado
para un periodo determinado.
2. El gobierno o Ejecutivo no puede ser designado ni
desbancado por el voto del Parlamento; el presidente es el
jefe del Ejecutivo.
3. El presidente dirige el Ejecutivo que él mismo designa.
El Prototipo Estadounidense y el Fracaso Latinoamericano:
 El modelo de Washington se caracteriza por un sistema de
instituciones separadas que compiten por el poder. A
diferencia de lo que se cree, no es un sistema de "poder
compartido", sino un Ejecutivo separado del apoyo
parlamentario.
 Sartori señala que, mientras en EE. UU. el sistema funciona por
una cultura de compromiso y un bipartidismo consolidado, en
América Latina el presidencialismo ha funcionado mal.

23
Esto se debe a la combinación de presidencialismo con
sistemas de partidos fragmentados y polarizados, lo que
genera parálisis legislativa o gobiernos minoritarios que
recurren al "decretismo".
 Critica la rigidez de los mandatos fijos, argumentando que
ante crisis de gobierno, el presidencialismo suele derivar en
crisis de régimen debido a la falta de mecanismos de salida
como el voto de censura.

Capítulo 6: Sistemas Parlamentarios


El principio fundador del parlamentarismo es que el Parlamento es
soberano y el Ejecutivo depende de su confianza. Sartori clasifica
estos sistemas según la distribución del poder dentro del Ejecutivo:
1. Sistema de Gabinete / Primer Ministro (Modelo Inglés): El
primer ministro es un "primero entre desiguales", con autoridad
real sobre sus ministros y el control de la mayoría parlamentaria
a través de un partido disciplinado.
2. Sistema de Canciller (Modelo Alemán): El canciller es un
"primero entre desiguales" pero con una estabilidad reforzada
por el voto de censura constructivo, lo que impide derribar un
gobierno sin tener un sucesor.
3. Gobierno por Asamblea (Fórmula de la III y IV República
Francesa): El primer ministro es un "primero entre iguales" con
poco poder real. El parlamento domina al ejecutivo, generando
inestabilidad crónica e inmovilismo, ya que los gabinetes
caen ante cualquier desacuerdo de la mayoría.
Sartori concluye que la estabilidad parlamentaria depende de la
estructuración del sistema de partidos; sin partidos
disciplinados, el parlamentarismo degenera en un asambleísmo
ineficiente.
Capítulo 7: El Semipresidencialismo

24
Sartori propone el semipresidencialismo como una "tercera vía" o
un sistema mixto que intenta combinar la eficacia del
presidencialismo con la flexibilidad del parlamentarismo.
Características Definitorias:
 El Jefe de Estado (Presidente) es elegido por voto popular
para un periodo fijo.
 Existe una estructura de autoridad dual: el poder se
comparte entre el presidente y un primer ministro.
 El primer ministro y su gabinete son responsables ante
el Parlamento, lo que significa que dependen del voto de
confianza o censura.
El Modelo Francés y la Cohabitación:
 El prototipo es la Quinta República Francesa (el "águila de dos
cabezas").
 Su principal virtud es la oscilación: cuando el presidente y la
mayoría parlamentaria son del mismo partido, el sistema
funciona de manera presidencial; cuando son de partidos
distintos, ocurre la cohabitación, y el sistema se inclina hacia
una lógica parlamentaria donde el primer ministro asume la
gestión cotidiana.
 Sartori recomienda este sistema para países que sufren las
rigideces del presidencialismo puro, ya que permite ajustar el
ejercicio del poder a la realidad de las mayorías
parlamentarias sin quebrar el orden constitucional.
Partidos y Sistemas de Partidos
Constituye el núcleo de su propuesta para clasificar y entender cómo
funcionan las interacciones entre los partidos políticos. Sartori pasa
de la mera descripción cualitativa a un modelo que vincula el
formato (número de partidos) con la mecánica (cómo funciona el
sistema).
Capítulo 5: El Criterio Numérico
Sartori defiende que el número de partidos es una variable
fundamental porque indica la dispersión o concentración del

25
poder y la complejidad del sistema. Sin embargo, advierte que no
todos los partidos "cuentan" igual.
 Reglas para contar: Para evitar el "estiramiento conceptual" y
determinar qué partidos son relevantes, establece dos criterios:
1. Potencial de coalición: Un partido, por pequeño que
sea, debe contarse si es necesario para formar al menos
una mayoría de gobierno viable.
2. Potencial de chantaje: Un partido cuenta si su
presencia afecta la táctica de la competencia,
desplazando el centro de gravedad del sistema (por
ejemplo, hacia los extremos).
 Contar de forma inteligente: Esta lógica permite identificar
el sistema de partido predominante, donde un partido gana
mayorías absolutas de escaños de forma continuada en un
contexto competitivo, diferenciándolo de la fragmentación pura.

Capítulo 6: Sistemas Competitivos


En este capítulo, Sartori analiza los sistemas donde existe una
competencia real por el poder. La distinción clave aquí es entre
formato (cuántos son) y mecánica (cómo interactúan).
 Bipartidismo: Se caracteriza por dos partidos que compiten
por una mayoría absoluta y donde la alternancia en el poder
es una expectativa creíble. La competencia es centrípeta
(hacia el centro).
 Pluralismo Moderado: Suele tener entre 3 y 5 partidos
relevantes. Su mecánica es bipolar (se forman dos bloques o
coaliciones que alternan) y la competencia sigue siendo
centrípeta, lo que produce políticas moderadas.
 Pluralismo Polarizado: Es el tipo más complejo (usualmente 6
o más partidos) y se define por:

26
o Presencia de partidos antisistema: Grupos que
socavan la legitimidad del régimen.
o Oposiciones bilaterales: Oposiciones en ambos
extremos que son mutuamente excluyentes.
o Centro ocupado: El centro es un polo físico que impide
la competencia centrípeta, forzando impulsos
centrífugos (hacia los extremos).
o Política de superoferta: Las oposiciones son
irresponsables porque no esperan gobernar, lo que lleva a
promesas excesivas y competencia desleal.
Capítulo 7: Sistemas No Competitivos
Aquí Sartori analiza los sistemas donde no se permite la competencia
oficial por el poder.
 Sistema de Partido Único: No se permite la existencia de
ningún otro partido. Sartori distingue tres subtipos según su
intensidad ideológica y coactiva: Totalitario, Autoritario y
Pragmático.
 Sistema de Partido Hegemónico: Se permite la existencia de
otros partidos, pero solo como partidos secundarios o
satélites. No existe posibilidad de alternancia ni competencia
real por el poder.
o Diferencia fundamental: Mientras que el sistema de
partido predominante es competitivo (el partido puede
perder), el hegemónico no lo es (el partido siempre gana
por diseño).
o Subtipos: Hegemónico-ideológico (como en la Polonia
comunista) y Hegemónico-pragmático (como fue el
caso del PRI en México).
El Marco Global (Resumen de las Propiedades)
Sartori concluye que el sistema político cambia de naturaleza cuando
se cruza la frontera entre el pluralismo y el monocentrismo.
1. Sistemas Unipolares: Unipartidismo y Hegemónicos (No
competitivos).

27
2. Sistemas Bipolares: Bipartidismo y Pluralismo Moderado
(Competencia centrípeta).
3. Sistemas Multipolares: Pluralismo Polarizado (Competencia
centrífuga).
Este esquema permite predecir que una democracia con alta
fragmentación y polarización (como la República de Weimar o la IV
República Francesa) tendrá una mecánica muy distinta y más frágil
que una democracia fragmentada pero no polarizada (como los Países
Bajos o Suiza).

Duverger
 Duverger, M. (1981) Jaque al rey. Buenos Aires, Eudeba. Cap. “El
águila de dos cabezas”.

El águila de dos cabezas


Fundamental para comprender la naturaleza del régimen
semipresidencialista. Duverger utiliza la metáfora heráldica del
águila bicéfala para describir un sistema que intenta equilibrar dos
lógicas de poder distintas en un solo cuerpo institucional.

1. Definición y el Símbolo de la "Diarquía"

Para Duverger, el término "águila de dos cabezas" define


perfectamente al sistema semipresidencial como un régimen de
autoridad dual. Se caracteriza por la coexistencia de:

 Un Jefe de Estado (Presidente): Elegido mediante sufragio


universal, dotado de poderes propios que no son meramente
simbólicos.

 Un Primer Ministro: Que dirige un gabinete responsable ante


el Parlamento, el cual tiene la capacidad de derribarlo.

El autor sostiene que este sistema nació de las debilidades del


parlamentarismo tradicional (donde los gobiernos eran a menudo
"impotentes" e inestables) y busca imitar la energía del modelo de
Washington, pero trasplantándola a un marco parlamentario.

28
2. La Brecha entre la Constitución y la Práctica

Uno de los aportes más significativos de este capítulo es la distinción


entre los poderes nominales (escritos en la Constitución) y los
poderes efectivos (ejercidos en la realidad política).

 La clasificación: Duverger observa que, según el texto


constitucional, presidentes como los de Islandia o Weimar
tendrían más poder que el francés. Sin embargo, en la práctica,
el presidente de la Quinta República Francesa es el único
que ha logrado una posición de "omnipotencia", mientras que
en países como Irlanda o Austria, el presidente queda a menudo
reducido a un rol simbólico o de "regulador".

 El factor determinante: La verdadera fuerza del presidente


no reside solo en la ley, sino en su relación con la mayoría
parlamentaria. Si el presidente y la mayoría coinciden, el
sistema funciona de manera presidencial; si no, el sistema se
desplaza hacia una lógica parlamentaria donde el Primer
Ministro cobra protagonismo.

3. La Práctica del Refrendo y la Autonomía

Duverger destaca que una diferencia esencial entre un jefe de estado


parlamentario y uno semipresidencial es la práctica del refrendo
ministerial.

 En el parlamentarismo puro, el jefe de estado no puede tomar


decisiones sin la firma de un ministro.

 En el semipresidencialismo, el presidente dispone de un poder


de decisión autónomo en materias clave (como la disolución
de la asamblea o la designación de funcionarios), lo que le
otorga una legitimidad comparable a la del Parlamento.

4. Estudios de Caso: Finlandia y Weimar

El autor profundiza en la "diarquía finlandesa", la cual describe


como el sistema que se ha mantenido más cerca de las reglas

29
constitucionales originales durante décadas, logrando una unidad
nacional frente a desafíos externos (como la presión de la URSS).

Por otro lado, analiza el fracaso de la República de Weimar, donde


la falta de una mayoría coherente y el abuso de las prerrogativas
presidenciales (como el Artículo 48) terminaron desvirtuando el
sistema y abriendo el camino hacia la dictadura de Hitler.

Conclusión

En resumen, "El águila de dos cabezas" representa un modelo


diseñado para ser flexible. Según Duverger, el éxito o fracaso de
esta arquitectura depende de si las "dos cabezas" logran colaborar o
si la división termina paralizando al gobierno, planteando siempre la
duda de si un "reino dividido contra sí mismo" puede prosperar.

Morgan
 SCHLEITER, P & MORGAN-JONES, E. “Citizens, Presidents and Asamblies: The study of
semi-presidentialism beyond Duverger and Linz” British Journal of Political Science Vol. 34 N° 4
Oct. 2009 pp. 871-892.

Citizens, Presidents and Asamblies: The study of semi-


presidentialism beyond Duverger and Linz
Es una revisión crítica que busca superar los debates clásicos de la
política comparada sobre el semipresidencialismo, utilizando como
herramienta central la teoría del principal-agente (P-A). Los
autores argumentan que, tras décadas de seguir los marcos de
Duverger y Linz, hoy contamos con herramientas conceptuales más
precisas para entender este tipo de régimen, que en 2002 ya
representaba el 22% de las democracias mundiales.

1. Definición y Marco Teórico (Principal-Agente)


Los autores definen al semipresidencialismo como un régimen que
combina un presidente elegido directamente con un primer
ministro y gabinete responsables ante la asamblea.
La innovación del texto es aplicar la teoría P-A, que ve a la
democracia como una cadena de delegación:
 Los votantes son el "principal" supremo.

30
 Los votantes delegan autoridad en dos agentes distintos: el
presidente y la asamblea.
 Estos dos agentes, a su vez, actúan como "principales" frente al
gobierno (gabinete), que es su agente.
Esta estructura de "doble agente" es lo que distingue al
semipresidencialismo del parlamentarismo (un solo agente: la
asamblea) y del presidencialismo (donde el gobierno solo responde al
presidente).
2. Superación del Debate de Conceptualización
Schleiter y Morgan-Jones critican la definición original de Duverger,
quien exigía que el presidente tuviera "poderes considerables".
Argumentan que esto genera razonamientos tautológicos (si defines
el régimen por el poder del presidente, no puedes luego estudiar los
efectos de ese poder en el comportamiento).
En su lugar, adoptan la definición institucional de Robert Elgie:
 Un presidente elegido popularmente por un periodo fijo.
 Un primer ministro y gabinete responsables ante el parlamento.
 Es la elección popular del presidente, y no necesariamente
su nivel de poder ejecutivo, lo que diferencia al régimen del
parlamentarismo.
3. Estabilidad Democrática: Desafiando a Linz
El texto aborda la preocupación de Juan Linz sobre los "peligros del
presidencialismo" aplicados al modelo dual. Linz temía que la
legitimidad dual y el potencial de conflicto llevaran al colapso del
régimen. Sin embargo, los autores señalan que:
 La evidencia empírica muestra que el semipresidencialismo no
es menos estable que el parlamentarismo.
 El diseño institucional específico importa: los regímenes
"premier-presidenciales" (donde el gabinete solo responde
ante la asamblea) suelen ser más estables y tener mejores
niveles de libertad que los "presidente-parlamentarios"
(donde el gabinete responde ante ambos).
4. Representación y Rendición de Cuentas (Accountability)
Desde la perspectiva P-A, el semipresidencialismo presenta una
tensión única:
 Brecha de Representación: Existe el riesgo de que el
presidente, al tener su propio mandato y términos fijos, actúe
de forma independiente a los dictados de su partido, lo que

31
puede ampliar la brecha entre las preferencias de los votantes y
los resultados de las políticas.
 Fortaleza en Accountability: Por otro lado, permite una
rendición de cuentas más diferenciada. Los votantes pueden
distinguir claramente las responsabilidades. Por ejemplo, en
periodos de cohabitación en Francia, los votantes asignan
correctamente la responsabilidad del desempeño económico al
primer ministro y no al presidente.
5. Formación de Gabinetes y Provisión de Bienes Públicos
El estudio revela que la influencia presidencial en el gabinete tiene
efectos claros:
 Ministros no partidistas: A mayor influencia presidencial,
mayor es la proporción de ministros que no pertenecen a
partidos políticos, ya que los presidentes suelen construir
coaliciones nacionales más allá de las estructuras partidarias.
 Coaliciones: Contrario a lo que se creía, el
semipresidencialismo facilita la formación de coaliciones
mayoritarias más frecuentemente que el parlamentarismo.
 Bienes Públicos: Una fortaleza clave es que los presidentes, al
responder a un electorado nacional, tienen incentivos para
enfocarse en la provisión de bienes públicos (políticas que
benefician a la mayoría), lo cual es vital en sistemas con
partidos débiles.
6. Proceso Legislativo y Conflicto
Aunque existe potencial de conflicto intra-ejecutivo, el "bloqueo de
políticas" no es una característica general del régimen. La eficacia
depende del control de la agenda: si el gobierno controla la agenda
legislativa (como en Francia), el proceso es fluido; si el presidente
tiene poderes de agenda importantes pero separados del gobierno
(como en Rusia), el conflicto aumenta.
En resumen, los autores concluyen que el semipresidencialismo no es
simplemente una subespecie de otros regímenes, sino un modelo con
sus propios problemas y fortalezas de delegación, cuya eficacia
depende de cómo la constitución estructure la interacción entre el
presidente y la asamblea.
APL
 Pérez-Liñan,Anibal “Las instituciones electorales y su impacto político:
los países del Mercosur en perspectiva comparada”.

32
Las instituciones electorales y su impacto político: los países
del Mercosur en perspectiva comparada.
Analiza los sistemas electorales no como soluciones "mágicas" de
ingeniería política, sino como herramientas que conllevan tensiones y
compensaciones inevitables.
1. Elecciones Legislativas: Criterios y Tipologías
El autor establece tres variables fundamentales para caracterizar los
sistemas legislativos:
 Magnitud de los distritos (M): La cantidad de representantes
electos por circunscripción. Varía desde distritos uninominales
(M=1) hasta distritos únicos nacionales (M=45 en el Senado
paraguayo).
 Fórmula electoral: Distingue entre sistemas mayoritarios (el
ganador se lleva todo) y proporcionales (traducen votos en
bancas fielmente).
 Control de nominaciones: Evalúa quién decide el orden de
las listas (partido o votantes) y si las internas son abiertas o
cerradas.
En el Mercosur, identifica cuatro tipos de sistemas: listas cerradas y
bloqueadas (Argentina y Paraguay), listas desbloqueadas con
voto preferencial (Brasil), listas múltiples o Ley de Lemas (Uruguay)
y sistemas mixtos (Bolivia).
2. Consecuencias de los Procedimientos Legislativos
Pérez-Liñán sostiene que es imposible maximizar simultáneamente
cuatro objetivos clave debido a las tensiones entre ellos:
 Proportionalidad vs. Gobernabilidad: Los sistemas más
proporcionales (alta magnitud de distrito) evitan distorsiones de
las preferencias, pero facilitan la fragmentación partidaria,
dificultando la formación de mayorías para el gobierno.
 Personalización del voto vs. Cohesión partidaria: Las
listas abiertas o desbloqueadas fomentan el contacto personal
del candidato con el votante, pero incentivan la atomización y
debilitan la disciplina del partido. Por el contrario, las listas

33
cerradas (como en Argentina) reducen la personalización pero
favorecen la cohesión de los bloques.

3. Elecciones Presidenciales y el Sistema de Balotaje


El análisis de 76 elecciones latinoamericanas permite clasificar los
sistemas presidenciales según su umbral de legitimidad: mayoría
simple, colegio electoral (ya virtualmente desaparecido en la
región), balotaje (con umbrales del 50% o reducidos como en
Argentina) y segunda vuelta indirecta/parlamentarizada
(Bolivia).
Sobre el balotaje, el autor expone un debate crítico:
 Promesas: Busca fortalecer la legitimidad del presidente
mediante un amplio respaldo popular y fomentar coaliciones de
gobierno entre vueltas.
 Riesgos (Síndrome del "Tigre de Papel"): El presidente
puede ganar en segunda vuelta pero carecer de mayoría en un
Congreso elegido en la primera. Esto genera una figura
institucionalmente débil que reclama un mandato popular pero
enfrenta una legislatura hostil.
 Reversión del resultado: Pérez-Liñán advierte que cuando el
candidato que salió segundo en la primera vuelta termina
ganando el balotaje, el riesgo de ingobernabilidad aumenta
significativamente.
4. Conclusión: El mito del sistema perfecto
El autor concluye que la búsqueda de un sistema electoral perfecto es
una utopía. El caso de Bolivia es paradigmático: a pesar de
experimentar con sistemas híbridos ("alemán" para diputados y
presidencialismo parlamentarizado) para equilibrar representatividad
y estabilidad, las crisis políticas demostraron que las reglas
institucionales no pueden garantizar la gobernabilidad si los actores
las cuestionan en las calles. En última instancia, cualquier reforma
electoral implica equilibrar consecuencias negativas.

34
Linz
 LINZ, Juan (1998) Las crisis del presidencialismo. El caso de América Latina. Madrid: Alianza
Editorial Cap. 1

Las crisis del presidencialismo


Se centra en identificar cómo el diseño institucional de este régimen
genera incentivos que pueden conducir a la ruptura democrática.

1. El Conflicto de la Legitimidad Dual


Linz sostiene que el presidencialismo sufre de una legitimidad dual
entre el Poder Legislativo (PL) y el Poder Ejecutivo (PE). Debido a que
ambos son elegidos de manera independiente y directa por el pueblo,
surge un conflicto inevitable sobre quién representa verdaderamente
la voluntad popular, especialmente cuando existen mayorías
opuestas en cada poder. A diferencia del parlamentarismo, el sistema
no ofrece mecanismos claros para dirimir estas disputas de autoridad.
2. Rigidez y Mandatos Fijos
Uno de los puntos más críticos es la rigidez del sistema. El
establecimiento de mandatos fijos y la dificultad extrema para
aplicar un impeachment (juicio político) hacen que el régimen carezca
de "válvulas de seguridad". Mientras que en un sistema parlamentario
una crisis de gabinete se resuelve con un voto de censura, en el
presidencialismo una crisis de gobierno suele convertirse en una
crisis de régimen, lo que históricamente ha propiciado los golpes de
Estado como única vía de salida ante el bloqueo institucional.
3. La Lógica de "Suma Cero"
Linz argumenta que el presidencialismo funciona bajo una lógica de
"ganador se lleva todo" (winner-takes-all), donde el que pierde las
elecciones queda excluido del poder durante todo el mandato. Esto
desincentiva la formación de coaliciones y la cooperación con la
oposición, fomentando un estilo de gobierno personalista y
excluyente que limita la negociación política.
4. Bidimensionalidad y Percepción del Liderazgo
El autor destaca una tensión en la doble función del presidente:

35
 Jefe de Estado: Representa al 100% de la nación en términos
simbólicos.
 Jefe de Gobierno: Es una autoridad política que representa
solo a una mayoría (o primera minoría) electoral. Esta
bidimensionalidad genera una percepción deformada del
liderazgo, donde el presidente puede actuar bajo la creencia de
que posee una legitimidad total, personalizando las relaciones
con la oposición, la justicia y las fuerzas armadas.
5. Riesgos de Renovación y Accountability
El sistema presenta desafíos adicionales en la gestión del liderazgo y
la responsabilidad:
 Aparición de "Outsiders": La necesidad de renovación y la
estructura del sistema pueden abrir paso a políticos inexpertos
o figuras externas al sistema partidario.
 Baja Accountability: Al no existir (en muchos casos) la
reelección indefinida, el presidente puede desentenderse de las
consecuencias a largo plazo de sus políticas, dejando que los
"platos rotos" sean pagados por el siguiente gobierno o partido.
El Contrapunto: La "Anti-Crítica"
Es importante notar que las fuentes también mencionan una
respuesta a estas tesis de Linz. Autores como Mainwaring, Shugart
y Lanzaro sostienen que el presidencialismo puede ser flexible y
permitir coaliciones si se consideran otras variables, como el sistema
electoral y el sistema de partidos, sugiriendo que el diseño
institucional de Linz no es el único causante de la inestabilidad.
Mainwaring/ S Shugart
 MAINWARING, Scott, SOBERG SHUGART, Matthew (comps.) (2002) Presidencialismo y
democracia en América Latina. Buenos Aires: Paídos Cap. 1.

Presidencialismo y democracia en América Latina: revisión de


los términos del debate
Presenta lo que las notas de clase denominan una "anti-crítica" a las
tesis de Juan Linz. Los autores argumentan que la evidencia empírica
contra el presidencialismo es más débil de lo que se supone y que

36
este régimen posee flexibilidades y ventajas que a menudo se
ignoran.
Anti critica: a partir de los 90s se genera una anti-crítica valiosa que
reivindica la flexibilidad del presidencialismo realmente existente y
desarrolla la idea del «neopresidencialismo» (Lanzaro, Mainwaring,
Shugart). Estas posturas argumentan que, aunque con defectos, el
presidencialismo ofrece márgenes considerables para la negociación,
coaliciones y cooperación política. Shugart y Carey resaltan la
diversidad institucional y la capacidad para que presidentes manejen
coaliciones parlamentarias.
1. Definiciones Fundamentales
Los autores comienzan estableciendo definiciones técnicas precisas
para evitar el estiramiento conceptual:
 Democracia: Adoptan una definición procedimental que
requiere elecciones abiertas y competitivas, sufragio adulto
universal y garantías para los derechos civiles básicos.
 Presidencialismo: Se define por dos rasgos distintivos:
o Origen separado: El jefe del Ejecutivo es elegido
popularmente.
o Supervivencia separada: Tanto el Ejecutivo como el
Legislativo tienen mandatos fijos y ninguno puede
recortar el mandato del otro por motivos políticos.
 Contraste con el Parlamentarismo: En este último, el jefe de
gobierno es elegido por el parlamento y su permanencia
depende de la confianza de la mayoría (no hay mandatos fijos).
2. Crítica Metodológica a la Literatura Previa
Mainwaring y Shugart cuestionan los estudios (como los de Stepan y
Skach) que asocian el éxito democrático exclusivamente al
parlamentarismo. Sostienen que existe un sesgo de selección:
 El parlamentarismo ha tenido éxito principalmente en Europa y
ex colonias británicas, regiones con condiciones
socioeconómicas favorables que podrían explicar la estabilidad
democrática por sí mismas.

37
 El presidencialismo se ha concentrado en América Latina y
África, zonas que enfrentan obstáculos más formidables para la
democracia independientemente del diseño institucional.
3. El Modelo de Poderes Presidenciales
Una de las contribuciones más importantes de este capítulo es la
distinción de la "fortaleza" presidencial a través de dos categorías de
poderes:
 Poderes Constitucionales: Atribuciones legales como el veto
(poder reactivo para defender el statu quo) o la capacidad de
emitir decretos-ley (poder proactivo para establecer un nuevo
statu quo).
 Poderes Partidarios: Se refieren a la posición del presidente
dentro del sistema de partidos. Un presidente es más fuerte si
lidera un partido mayoritario y disciplinado (como
históricamente ocurrió en México) y más débil si su partido
tiene pocos escaños (como en Brasil).
 Interacción: La capacidad de un presidente para implementar
su programa depende de cómo interactúan estos dos poderes.
4. Ventajas del Presidencialismo
Frente a las críticas de rigidez e inmovilismo, los autores identifican
beneficios específicos:
 Mayor libertad de opción: Los ciudadanos pueden elegir un
partido para la legislatura y otro distinto para el Ejecutivo (split
ticket).
 Identificabilidad y Accountability: Existe una conexión
directa entre el voto ciudadano y la formación del gobierno. En
los sistemas parlamentarios multipartidistas, el gobierno suele
ser el resultado de negociaciones de élites postelectorales que
el votante no puede predecir.
 Independencia Legislativa: Al no estar en juego la
supervivencia del gobierno en cada votación, los legisladores
pueden juzgar los proyectos según sus méritos propios y no solo
por lealtad ciega para evitar una crisis de gabinete.

38
 Frenos y Contrapesos: El sistema de "checks and balances"
está diseñado precisamente para evitar que "el ganador se
lleve todo", permitiendo que la oposición controle el Congreso y
ponga límites al Ejecutivo.
5. Respuesta a las Críticas de Linz
Los autores rebaten los puntos clásicos de la crisis presidencialista:
 Sobre la Rigidez: Argumentan que la inestabilidad de
gabinete en el parlamentarismo puede ser igual de perniciosa
que la rigidez presidencial.
 Sobre el Inmovilismo: Sostienen que el inmovilismo (parálisis
legislativa) no es inherente al presidencialismo, sino que
depende del sistema electoral y de partidos. Por ejemplo,
sistemas proporcionales con alta fragmentación dificultan el
control del Congreso para cualquier presidente.
En conclusión, Mainwaring y Shugart sostienen que el
presidencialismo no condena a América Latina al autoritarismo.
Proponen que la estabilidad depende de un cuidadoso diseño
institucional que equilibre los poderes constitucionales con la
realidad del sistema de partidos, más que de un cambio total hacia el
parlamentarismo.

Nohlen/Fernández
 ENohlen, D / Fernández A. (1998) El presidencialismo renodavo. Instituciones y
cambio político en América Latina. Buenos Aires: Nueva Sociedad. Cap. “El presidencialismo
latinoamericano”.
Presidencialismo latinoamericano
Destaca que este sistema no es una mera copia del modelo
estadounidense, sino un producto "sui generis" e híbrido que
combina la doctrina de la separación de poderes con una fuerte
tradición monárquica y centralista heredada de la colonia.
1. Origen y la "Herencia Monárquica"
Aunque los fundadores de las repúblicas iberoamericanas tomaron el
ejemplo de la revolución norteamericana, la formación del Estado en
el sur fue muy distinta. Mientras en el norte se buscó fundar una

39
"nueva nación" eliminando el lastre colonial, en América Latina
prevalecieron rasgos de la estructura colonial por intereses de
control político y militar.
 El Presidente como Monarca: En sus inicios, el presidente
era visto como un "monarca democráticamente legitimado".
 Contradicción Doctrinaria: Se mezcló el ímpetu ideológico de
la Revolución Francesa (soberanía popular y separación de
poderes) con el centralismo monárquico absolutista de los
Borbones. En la práctica, el poder otorgado al Ejecutivo se
acercó más a la tradición borbónica que a los modelos liberales.
2. La Tensión entre Constitucionalismo y Autoritarismo
Nohlen y Fernández plantean que el autoritarismo en la región no
surgió como un postulado anticonstitucional, sino
"paraconstitucional".
 Complemento Accidental: El autoritarismo emergió como un
recurso "transitorio e indispensable" para lograr la integración
nacional y la estabilidad económica en repúblicas nacientes.
 Cultura del Liderazgo Fuerte: Existe una aceptación
difundida del liderazgo paternalista y ejecutivo. Según esta
tradición, se permite que el presidente gobierne con un estilo
autoritario (fuerte y paternalista) siempre que no caiga en la
tiranía o el totalitarismo.
 Semidemocracia: Esta incubación autoritaria dentro de
procesos constitucionales explica la persistencia de regímenes
autocráticos institucionalizados o "semidemocracias" a lo largo
de la historia regional.
3. Primacía del Ejecutivo y Falta de Contrapesos
A diferencia del modelo de EE. UU., el presidencialismo
latinoamericano se caracteriza por la inexistencia de un equilibrio
real de poderes (checks and balances).
 Militarismo y Caudillismo: La identificación entre el mando
militar de las guerras de independencia y el poder político llevó

40
a una personalización temprana del cargo, dando origen a la
figura del caudillo con uniforme.
 Poderes Legislativos Excesivos: El presidente suele gozar de
iniciativa legal exclusiva en materias clave (presupuesto,
impuestos) y un derecho a veto que la legislatura rara vez
puede superar debido a las mayorías calificadas exigidas.
 Relación de "Mutuo Bloqueo": En lugar de contrapesos, la
relación Ejecutivo-Legislativo suele derivar en parálisis. El
Ejecutivo recurre al uso permanente de decretos mientras el
parlamento se enfoca en metas electorales particulares.
4. El Centralismo Presidencialista
Incluso en los países que adoptaron formalmente el federalismo
(Argentina, Brasil, México y Venezuela), este ha sido
"desnaturalizado" por el peso centralizador de la presidencia.
 Federalismo de Delegación: A diferencia de EE. UU., donde
los estados delegan poderes a la Unión, en América Latina
parece que las provincias solo tienen las atribuciones que la
Federación les delega.
 Control Territorial: El presidente ha mantenido facultades
para intervenir provincias o deponer gobernadores (como en el
caso de México o Argentina), lo que anula la división vertical del
poder.
5. Evolución en el Siglo XX: El Rol del Desarrollo
A partir de la crisis de 1930, el poder presidencial se fortaleció no solo
por normas institucionales, sino por su rol en la dirección del
desarrollo económico.
 Estado Benefactor: El crecimiento del aparato estatal en
áreas de planificación, política fiscal y empresas públicas amplió
enormemente la esfera de acción del Ejecutivo.
 Persistencia de la Institución: A pesar de las profundas
alteraciones políticas y golpes de Estado en el siglo XX, la

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institución presidencial permaneció casi inalterable como la
base de los diversos regímenes.
En conclusión, Nohlen y Fernández sostienen que el
presidencialismo latinoamericano ha sido determinado más por el
curso del desarrollo socioeconómico y la herencia cultural que por
el diseño institucional formal, lo que ha generado un sistema de
fuerte predominio ejecutivo y debilidad en los controles
parlamentarios y territoriales.
Chasquetti
 Chasquetti (2001) - Democracia, multipartidismo y democracias en AL

Fundamental en el debate sobre la estabilidad de los regímenes


presidenciales en América Latina, especialmente en contextos de alta
fragmentación partidaria. Su trabajo se posiciona como una respuesta
empírica a la tesis de la "difícil combinación" de Scott Mainwaring,
quien sostenía que el presidencialismo y el multipartidismo eran
incompatibles para la estabilidad democrática.
1. El núcleo de la tesis: Coaliciones de Mayoría
Chasquetti sostiene que el presidencialismo no es intrínsecamente
inestable en contextos multipartidistas, siempre y cuando los
presidentes sean capaces de conformar coaliciones de gobierno
de carácter mayoritario. Según su investigación, estos formatos
son eficaces para el mantenimiento de la estabilidad democrática,
mientras que los verdaderamente problemáticos son los
presidencialismos multipartidistas sin coaliciones.
2. Marco Metodológico y Conceptos Clave
Para su análisis, el autor introduce variables específicas:
 Contingente Legislativo del Presidente (CLP): Es el
porcentaje de bancas que controla el partido del presidente.
Chasquetti observa una fuerte asociación negativa entre el
CLP y la fragmentación del sistema: a mayor número de
partidos, menor es el apoyo propio del presidente.
 Número Efectivo de Partidos (NEP): Utiliza esta medida
para clasificar los sistemas de partidos en bipartidistas (NEP <
2.4), multipartidismo moderado (NEP entre 2.5 y 3.9) y
multipartidismo polarizado o extremo (NEP > 4.0).
 Modalidades de Gobierno: Clasifica los gobiernos en cinco
tipos: partido mayoritario, partido minoritario, coalición
mayoritaria, coalición minoritaria y gobierno apartidario.

42
3. Hallazgos Empíricos sobre la Estabilidad
Al analizar 51 gobiernos en 12 países latinoamericanos (1978-2000),
Chasquetti llega a conclusiones determinantes:
 Éxito de las coaliciones mayoritarias: Fue el único tipo de
gobierno que no presentó rupturas democráticas en su
muestra; los 15 presidentes que lograron este formato
culminaron sus mandatos.
 Vulnerabilidad de los gobiernos minoritarios: Los
presidentes que gobiernan en minoría (ya sea solos o en
coaliciones minoritarias) son el grupo de alto riesgo; de 10
casos analizados, 6 sufrieron interrupciones democráticas
(como Collor en Brasil o Bucaram en Ecuador).
 Fragmentación extrema: Los sistemas con un NEP mayor a 4
son mucho más complicados para la democracia, ya que el
margen para gobernar sin mayorías se vuelve extremadamente
estrecho.
4. Incentivos Institucionales para Cooperar
Contrario a la visión de Juan Linz, Chasquetti argumenta que el
presidencialismo sí puede incentivar la formación de coaliciones
mediante ciertas reglas de juego:
 Segunda vuelta en el Congreso: En Bolivia, la necesidad de
ser electo por el parlamento si no hay mayoría absoluta en las
urnas ha forzado pactos de gobernabilidad.
 Sistemas electorales: El sistema binominal en Chile impulsó
la formación de bloques estables como la Concertación.
 Designaciones especiales: En Uruguay, la necesidad de
mayorías de 3/5 en el Senado para nombrar directores de entes
estatales obliga a la negociación permanente.
5. Respuesta a las críticas de Mainwaring y Linz
Chasquetti testea y relativiza los argumentos clásicos contra las
coaliciones presidenciales:
 Disciplina partidaria: Demuestra que, salvo en casos como
Ecuador, los países analizados muestran niveles de disciplina
(medidos por el Índice Rice) adecuados para que los acuerdos
entre líderes se cumplan en el Congreso.
 Coaliciones electorales vs. de gobierno: Aunque muchas
coaliciones nacen en el proceso electoral, la mayoría suele
sostenerse durante el ejercicio del mando.

43
 Incentivos para la ruptura: Confirma que la proximidad de
las elecciones genera poderosos incentivos para que los socios
abandonen el gabinete para posicionarse electoralmente (como
ocurrió en el gobierno de Lacalle en Uruguay).
En conclusión, Chasquetti propone que, en lugar de abandonar el
régimen presidencial o intentar forzar bipartidismos mediante
reformas, se debe rescatar la capacidad de aprendizaje de las
dirigencias para negociar políticas y conformar coaliciones sólidas,
lo cual ha sido la clave de la supervivencia democrática en la región.
Acepta que el presidencialismo es flexible y que su estabilidad
depende más de la modalidad de gobierno elegida por el
presidente que del diseño constitucional rígido.
Cox, G & Morgernstern
 Cox, G & Morgernstern, S “Legislaturas reactivas y presidentes
proacttivos en América Latina”
Legislaturas reactivas y presidentes proactivos en América
Latina
Propone un marco teórico, basado en la elección racional, para
entender el funcionamiento de los sistemas presidenciales en la
región, alejándose de las visiones que ven a las legislaturas como
meramente decorativas o disfuncionales.
1. La naturaleza reactiva de las legislaturas
Los autores distinguen tres modalidades de inserción de las
legislaturas en la toma de decisiones:
 Generativa: Capacidad de formar y remover gobiernos (típico
de parlamentos europeos).
 Proactiva: Capacidad de generar sus propias propuestas
legislativas (como el Congreso de EE. UU.).
 Reactiva: Capacidad de enmendar o vetar las propuestas del
Ejecutivo.
En América Latina, lo común es que las legislaturas carezcan de
recursos para generar leyes propias y no puedan remover al
presidente. Por ello, se definen como fundamentalmente
reactivas. Sin embargo, esto no las hace irrelevantes: bajo la ley de
reacciones previstas, los presidentes deben anticipar qué
propuestas serán aceptadas o rechazadas, lo que permite a los

44
legisladores influir en la agenda antes de que los proyectos sean
enviados.
2. Tipología de Presidentes y Legislaturas
El estudio propone una clasificación cruzada según el nivel de apoyo
legislativo y la orientación de los legisladores (parroquial o nacional):
 Presidente Imperial frente a Legislatura Recalcitrante:
Cuando el apoyo es mínimo y la legislatura rechaza
sistemáticamente las propuestas, el presidente utiliza sus
poderes unilaterales (decretos) para gobernar eludiendo al
Congreso.
 Presidente Dominante frente a Legislatura Subordinada:
En contextos de hegemonía (como el antiguo sistema
mexicano), la legislatura acepta dócilmente las propuestas del
presidente, quien controla las carreras políticas de los
legisladores.
 Presidente Coalicional frente a Legislatura Negociadora:
Existe una mayoría manejable que exige participar en las
decisiones. El presidente ofrece concesiones en las políticas,
cargos ministeriales y control de la agenda.
 Presidente Nacional frente a Legislatura Parroquial-
Venal: Los legisladores están interesados en favores
menudos (pork) y patronazgo para sus distritos. El
presidente "compra" el apoyo a sus políticas nacionales
mediante estas retribuciones particularistas.
3. Poderes Unilaterales vs. Poderes Integrativos
La estrategia presidencial oscila entre dos tipos de capacidades
institucionales:
 Poderes Unilaterales (Proactivos): Atribuciones para
modificar el statu quo sin el Congreso, como decretos de
necesidad y urgencia y vetos. Su uso es más frecuente cuanto
menor es el apoyo legislativo.
 Poderes Integrativos: Permiten al presidente "penetrar" el
proceso legislativo interno. Incluyen la facultad de presentar

45
proyectos directamente, declarar cláusulas de urgencia y
designar legisladores o líderes partidarios en el gabinete para
asegurar mayorías (como ocurre en Brasil, Chile o Uruguay).
4. La Oscilación de la Política Latinoamericana
A diferencia de Estados Unidos, donde la separación de poderes es
más rígida y el apoyo es más estable, en América Latina existe una
mayor amplitud de oscilación en la estrategia presidencial. Los
presidentes latinoamericanos enfrentan apoyos legislativos mucho
más variables (con desviaciones estándar más altas) y cuentan con
poderes constitucionales más fuertes.
Esto sitúa a los sistemas de la región en una posición intermedia: el
presidente tiene más iniciativa que un presidente norteamericano,
pero menos control de la agenda que un primer ministro europeo.
5. Conclusión del análisis
Para Cox y Morgenstern, el proceso decisorio en situaciones de
normalidad en América Latina constituye un juego de veto bilateral
asimétrico. El presidente mueve primero proponiendo leyes, pero su
éxito depende de su capacidad para prever la reacción de una
legislatura que, aunque no suele iniciar leyes, posee un poder de
freno que obliga al Ejecutivo a negociar, retribuir o, en casos
extremos, gobernar por decreto.

Para partidos políticos y semipresidencialismo


APL
 Pérez-Liñan, A “Juicio Político al presidente y nueva inestabilidad
política en América Latina” Caps. 1,2 y 6
Juicio Político al presidente y nueva inestabilidad política en
América Latina
Analiza un fenómeno que transformó la política regional a partir de los
años noventa: el desplazamiento de presidentes mediante
mecanismos constitucionales en lugar de los tradicionales golpes de
Estado.
Capítulo 1: Las crisis institucionales en los regímenes presidenciales

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En este apartado, el autor plantea que América Latina ha desarrollado
un nuevo patrón de inestabilidad gubernamental sin quiebre del
régimen democrático. Mientras que en décadas anteriores las crisis
terminaban en dictaduras militares, en el período actual los
regímenes sobreviven a pesar de la caída de sus líderes.
 El juicio político como arma institucional: Pérez-Liñán
sostiene que el juicio político no es solo un recurso legal contra
delitos graves, sino un arma institucional utilizada por
legislaturas beligerantes contra presidentes impopulares.
 Condiciones para la remoción: El autor identifica tres
factores críticos que permiten desencadenar un juicio político
exitoso:
1. Escándalos mediáticos: Investigaciones periodísticas
que revelan sistemáticamente actos de corrupción.
2. Falta de control legislativo: Un presidente que no
cuenta con un partido fuerte o una coalición sólida que
actúe como "escudo" en el Congreso.
3. Movilización popular: Coaliciones sociales masivas que
toman las calles exigiendo la renuncia, lo cual termina por
forzar la decisión del Legislativo.
 El enigma teórico: Este fenómeno desafía las tesis clásicas
(como las de Linz) que afirmaban que el presidencialismo era
rígido y que cualquier conflicto entre poderes derivaba
necesariamente en un golpe militar.
Capítulo 2: La nueva inestabilidad (Casos de estudio)
Este capítulo documenta la "ola" de crisis presidenciales ocurrida
entre 1992 y 2004, donde el juicio político se convirtió en un
procedimiento estándar para superar bloqueos entre el Ejecutivo y el
Legislativo.
 Casos centrales: Se analizan los procesos de Fernando
Collor de Mello (Brasil, 1992) y Carlos Andrés Pérez
(Venezuela, 1993), ambos destituidos por corrupción. También
se mencionan los casos de Ernesto Samper en Colombia

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(quien fue absuelto, pero perdió influencia), Abdalá Bucaram
en Ecuador (declarado incapaz mental para evitar el juicio
político) y las crisis en Paraguay con Raúl Cubas Grau y
González Macchi.
 Renuncias anticipadas: El texto distingue los juicios políticos
de otros desenlaces, como la huida del país de Alberto
Fujimori (Perú, 2000) o las renuncias forzadas por protestas de
Fernando de la Rúa (Argentina, 2001) y Sánchez de Lozada
(Bolivia, 2003).
Capítulo 6: El escudo legislativo (Normas y partidos)
Desde una perspectiva neoinstitucional, este capítulo explora cómo
las normas constitucionales interactúan con la realidad política para
proteger o condenar a un presidente.
 La configuración partidaria: El factor determinante no es
solo la ley escrita, sino el tamaño del partido oficialista y la
capacidad del presidente para formar coaliciones. Si el
presidente carece de una mayoría leal, el Congreso recupera su
capacidad de operar como agente de responsabilidad
democrática.
 El papel del calendario electoral: El autor señala que los
legisladores son actores estratégicos; cuando un presidente se
vuelve impopular y el fin del mandato se acerca, los aliados
tienden a "abandonar el barco" para no pagar los costos
políticos en las próximas elecciones.
 Responsabilidad espasmódica: Pérez-Liñán describe el
modelo de control horizontal en la región como "politizado y
espasmódico". Esto significa que las legislaturas tienen una
gran capacidad para castigar las faltas presidenciales una vez
que el líder ha caído en desgracia, pero son casi incapaces de
prevenirlas mediante una supervisión continua en tiempos
normales.
Conclusión del análisis

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El texto concluye que la fuerza de la presidencia en América Latina
suele ser ilusoria: los mismos factores que otorgan un poder
extraordinario al líder (popularidad y control institucional) generan las
condiciones para una caída estrepitosa cuando esos apoyos
desaparecen. El juicio político surge así como el mejor mecanismo
para canalizar la indignación popular protegiendo la Constitución,
aunque su uso frecuente también genera una nueva forma de
inestabilidad política.

Katz & Mair  no entra


 Katz & Mair “La supremacía del partido en las instituciones públicas”

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