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LA MUSICA

La música es el arte de crear y organizar sonidos y silencios en melodías, ritmos y armonías, utilizando diversos instrumentos y la voz. A lo largo de la historia, ha evolucionado en géneros y funciones, desde rituales religiosos hasta expresiones artísticas contemporáneas, y desempeña un papel importante en el desarrollo cognitivo y emocional del ser humano. La música se compone de elementos como melodía, armonía y ritmo, y su definición varía según contextos culturales y sociales.

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LA MUSICA

La música es el arte de crear y organizar sonidos y silencios en melodías, ritmos y armonías, utilizando diversos instrumentos y la voz. A lo largo de la historia, ha evolucionado en géneros y funciones, desde rituales religiosos hasta expresiones artísticas contemporáneas, y desempeña un papel importante en el desarrollo cognitivo y emocional del ser humano. La música se compone de elementos como melodía, armonía y ritmo, y su definición varía según contextos culturales y sociales.

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LA MUSICA

La música (del griego: μουσική [τέχνη] - mousikē [téchnē], «el arte de las musas») es, en su
definición tradicional, el arte de crear y organizar sonidos y silencios que se combinan para
formar melodías, ritmos y armonías en el tiempo mediante la intervención de complejos
procesos psicoanímicos. Hoy en día, la música se puede producir utilizando una amplia
variedad de instrumentos musicales, entre los que se encuentran los de percusión como la
batería musical, los instrumentos de cuerda como la guitarra, los instrumentos de viento
como las flautas, instrumentos electrónicos como los sintetizadores, todos ellos con una
afinación estándar que suele basarse en la nota la 440, e incluso la voz cantada, los cuales
se pueden mezclar para formar una banda musical como, por ejemplo, una orquesta. El
estudio de la música como disciplina artística se denomina teoría musical y a menudo se
enseña en conservatorios de música junto con otros estudios como la notación musical, el
solfeo y la lectura de partituras.

A lo largo de la historia de la música han existido diferentes instrumentos y música con


intenciones que van desde la guerra hasta la adoración de dioses en la música prehistórica
y en la música antigua, hasta las complejas formas musicales de la música clásica y la
ópera. En la música contemporánea actual, predominan diferentes géneros musicales
como el rock, jazz, blues, r&b, pop, balada romántica, música folclórica, música
electrónica, rap, salsa, cumbia, reggaetón, etc. con intenciones que van desde el amor
hasta la crítica social. El concepto de música en la civilización occidental ha ido
evolucionando desde su origen en la Antigua Grecia, en que se reunía sin distinción a la
poesía, la música y la danza como arte unitario. Desde hace varias décadas se ha vuelto
más compleja la definición de qué es y qué no es la música, ya que destacados
compositores en el marco de diversas experiencias artísticas fronterizas han realizado
obras que, si bien podrían considerarse musicales, expanden los límites de la definición de
este arte. La música, como toda manifestación artística, es un producto cultural con
múltiples finalidades, entre otras, la de suscitar una experiencia estética en el oyente, la de
expresar sentimientos, emociones, circunstancias, pensamientos o ideas, y cada vez más,
cumplir una importante función terapéutica a través de la musicoterapia.

La música cumple una función importante en el desarrollo cognitivo del ser humano. Está
relacionada con el pensamiento lógico matemático, la adquisición del lenguaje, el
desarrollo psicomotriz, las relaciones interpersonales, el aprendizaje de lenguas no nativas
y ayuda a potenciar la inteligencia emocional, entre otros. [1][2] La música es un estímulo
sonoro que afecta al campo perceptivo de la persona; así, el flujo sonoro puede cumplir
variadas funciones (entretenimiento, comunicación, ambientación, diversión, etc.). En
muchas culturas, la música es una parte importante del modo de vida de la gente, ya que
desempeña un papel fundamental en rituales religiosos, en las ceremonias de rito de paso
(por ejemplo, la graduación y el matrimonio), en las actividades sociales (por ejemplo, en
el baile) y en las actividades culturales que van desde el canto aficionado en el karaoke
hasta tocar en una banda amateur de funk o cantar en un coro comunitario.

Cuando la música se emplea solo en contextos religiosos, se suele hablar de música sacra,
como por ejemplo la música cristiana, y se hace una separación con la música profana que
no está destinada a fines religiosos sino al entretenimiento u otros fines ajenos a la
religión. Fuera del mundo occidental, también se distinguen otras técnicas e instrumentos
musicales especialmente por ejemplo en la música árabe que se caracteriza por usar
microtonos, melismas e instrumentos únicos como el ney, o la música china que se
distingue por el uso de una escala pentatónica e instrumentos exclusivos como el dizi.

La gente puede hacer música por afición, como, por ejemplo, un adolescente que toca el
violonchelo en una orquesta juvenil, o trabajar como músico o cantante profesional. La
industria musical incluye a las personas que crean nuevas canciones y piezas musicales
(como los cantautores y los compositores), a las personas que interpretan música (que
incluyen a los músicos de orquesta, de bandas de jazz y de bandas de rock, a los cantantes
y a los directores de orquesta), a las personas que graban música (productores musicales e
ingenieros de sonido), a las personas que organizan giras de conciertos y a las personas
que venden grabaciones y partituras a los clientes. Incluso una vez que se ha interpretado
una canción o pieza, la crítica musical, el periodismo musical y la musicología pueden
valorar y evaluar la pieza y su interpretación.

Las definiciones parten desde el seno de las culturas, y así, el sentido de las expresiones
musicales se ve afectado por cuestiones psicológicas, sociales, culturales e históricas. De
esta forma, surgen múltiples y diversas definiciones que pueden ser válidas en el momento
de expresar qué se entiende por música. Ninguna, sin embargo, puede ser considerada
como perfecta o absoluta.

Una definición bastante amplia determina que música es sonoridad organizada (según una
formulación perceptible, coherente y significativa). Esta definición parte de que —en
aquello a lo que consensualmente se puede denominar «música»— se pueden percibir
ciertos patrones del «flujo sonoro» en función de cómo las propiedades del sonido son
aprendidas y procesadas por los humanos (hay incluso quienes consideran que también
por los animales). La definición que se atribuye a Edgard Varese de música como sonido
organizado,[5] y también la de la Enciclopedia Británica que en su decimoquinta edición
describe que «aunque no haya sonidos que no puedan ser descritos como inherentemente
no-musicales, en cada cultura los músicos han tendido a restringir la gama de sonidos que
estaban dispuestos a admitir». John Blacking añadió este detalle importante a la definición
de Varèse: «la música es sonido organizado humanamente».[6]
Hoy en día es frecuente trabajar con un concepto de música basado en tres atributos
esenciales: que utiliza sonidos, que es un producto humano (y en este sentido, artificial) y
que predomina la función estética. Si tomáramos en cuenta solo los dos primeros
elementos de la definición, nada diferenciaría a la música del lenguaje. En cuanto a la
función «estética», se trata de un punto bastante discutible; así, por ejemplo, un «jingle»
publicitario no deja de ser música por cumplir una función no estética (tratar de vender
una mercancía). Por otra parte, hablar de una función «estética» presupone una idea de la
música (y del arte en general) que funciona en forma autónoma, ajena al funcionamiento
de la sociedad, tal como la vemos en la teoría del arte del filósofo Immanuel Kant.

Jean-Jacques Rousseau, autor de las voces musicales en L'Encyclopédie de Diderot,


después recogidas en su Dictionnaire de la Musique,[7] la definió como el «arte de
combinar los sonidos de una manera agradable al oído».[8]

Según el compositor Claude Debussy, la música es «un total de fuerzas dispersas


expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador
y su obra, un medio propagador y un sistema receptor».

La definición más habitual en los manuales de música se parece bastante a esta: «La
música es el arte de combinar bien los sonidos en el tiempo». Esta definición no se detiene
a explicar qué es el arte y presupone que existen combinaciones «bien hechas» y otras
que no lo son, lo cual es, por lo menos, discutible.

Algunos eruditos han definido y estudiado a la música como un conjunto de tonos


ordenados de manera horizontal (melodía) y vertical (armonía). Este orden o estructura
que debe tener un grupo de sonidos para ser llamados música está, por ejemplo, presente
en las aseveraciones del filósofo alemán Johann Wolfgang von Goethe cuando la
comparaba con la arquitectura, definiendo metafóricamente a la arquitectura como
«música congelada». La mayoría de los estudiosos coincide en el aspecto de la estructura,
es decir, en el hecho de que la música implica una organización; pero algunos teóricos
modernos difieren en que el resultado deba ser placentero o agradable.

El sonido tiene cuatro parámetros fundamentales:

 La altura es el resultado de la frecuencia que produce un cuerpo sonoro; es decir,


de la cantidad de ciclos de las vibraciones por segundo o de hercios (Hz) que se
emiten. De acuerdo con esto se pueden definir los sonidos como graves y agudos.
Cuanto mayor sea la frecuencia, más agudo (o alto) será el sonido. La longitud de
onda es la distancia medida en la dirección de propagación de la onda, entre dos
puntos cuyo estado de movimiento es idéntico; es decir, que alcanzan sus máximos
y mínimos en el mismo instante.[9]
 La duración corresponde al tiempo que duran las vibraciones que producen un
sonido. La duración del sonido está relacionada con el ritmo. La duración viene
representada en la onda por los segundos que esta contenga.

 La intensidad es la fuerza con la que se produce un sonido; depende de la energía.


La intensidad viene representada en una onda por la amplitud.

 El timbre es la cualidad que permite distinguir los diferentes instrumentos o voces


a pesar de que estén produciendo sonidos con la misma altura, duración e
intensidad. Los sonidos que escuchamos son complejos; es decir, son el resultado
de un conjunto de sonidos simultáneos (tonos, sobretonos y armónicos), pero que
nosotros percibimos como uno (sonido fundamental). El timbre depende de la
cantidad de armónicos o la forma de la onda que tenga un sonido y de la
intensidad de cada uno de ellos, a lo cual se lo denomina espectro. El timbre se
representa en una onda por el dibujo. Un sonido puro, como la frecuencia
fundamental o cada sobretono, se representa con una onda sinusoidal, mientras
que un sonido complejo es la suma de ondas senoidales puras. El espectro es una
sucesión de barras verticales repartidas a lo largo de un eje de frecuencia y que
representan a cada una de las senoides correspondientes a cada sobretono, y su
altura indica la cantidad que aporta cada una al sonido resultante.

La música contiene dos elementos: el material acústico y la idea intelectual. Ambos no se


hallan yuxtapuestos como forma y contenido, sino que se combinan, en la música, para
formar una imagen unitaria. Para convertirse en vehículo de la idea intelectual, el material
acústico experimenta una preparación pre-musical, mediante un proceso de selección y
ordenamiento.[10]

La estructura del sonido, la escala de sonidos armónicos, exhibe ya un ordenamiento que


la predestina para ser el vehículo de la intención intelectual. Con el fin de un
entendimiento general previo, dentro del material acústico para la organización de la
música, encontramos diversas clasificaciones, dentro de las cuales la más habitual en
ambientes académicos es la que divide la música en melodía, armonía y ritmo. [11] La
manera en la que se definen y aplican estos principios, varían de una cultura a otra
(también hay variaciones temporales).

 La melodía es un conjunto de sonidos —concebidos dentro de un ámbito sonoro


particular— que suenan sucesivamente uno después de otro (concepción
horizontal), y que se percibe con identidad y sentido propio. Los silencios también
forman parte de la estructura de la melodía, poniendo pausas al «discurso
melódico». El resultado es como una frase bien construida semántica y
gramaticalmente. Es discutible —en este sentido— si una secuencia dodecafónica
podría ser considerada una melodía o no. Cuando hay dos o más melodías
simultáneas se denomina contrapunto.

 La armonía bajo una concepción vertical de la sonoridad, y cuya unidad básica es el


acorde o tríada, regula la concordancia entre sonidos que suenan simultáneamente
y su enlace con sonidos vecinos.

 El ritmo es el resultado final de los elementos anteriores, a veces con variaciones


muy notorias, pero en una muy general apreciación se trata de la capacidad de
generar contraste en la música, esto es provocado por las diferentes dinámicas,
timbres, texturas y sonidos. En la práctica se refiere a la acentuación del sonido y la
distancia temporal que hay entre el comienzo y el fin del mismo o, dicho de otra
manera, su duración.

 La articulación refiere a cómo un sonido es ejecutado, así como la transición entre


dos (o más) notas. Entre las variadas formas de articulación elaboradas a lo largo
de la historia, destacan principalmente el legato, el staccato, el portato, el tenuto,
el acento, el marcato y el calderón.

 La textura es la estructura y se divide en partes, movimientos o secciones. También


se puede fraccionar aún más en frases y motivos. La mayoría de géneros tienen
una forma definida y secciones que las caracterizan. Es importante tener este
elemento de la música presente a la hora de empezar a crear una pieza sonora
porque ayuda a entender y visualizar de manera global una composición.[12]

La incorporación de un material acústico ampliado en el siglo XX, produjo a veces


dificultades de información, por falta de un sistema válido de entendimiento previo, y es
por eso que otros elementos se toman en cuenta a la hora de analizar y estudiar el
fenómeno de la música, como son la forma, la instrumentación, la textura, etc. A partir de
todos estos elementos, se originan nuevos principios de ordenamiento y posibilidades de
composición.[

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