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LOS MAYAS

El capítulo de Alfredo Barrera-Vásquez sobre los mayas detalla la historia y evolución de las civilizaciones maya y huasteca en Mesoamérica, destacando su antigüedad y desarrollo cultural desde el Periodo Preclásico hasta la llegada de los conquistadores europeos. Se analizan los periodos cronológicos de la civilización maya, su arquitectura, organización social y la influencia tolteca, así como el impacto de la caída de Mayapán en la historia maya. Además, se menciona la importancia de la escritura jeroglífica y el sistema matemático en la cultura maya.

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LOS MAYAS

El capítulo de Alfredo Barrera-Vásquez sobre los mayas detalla la historia y evolución de las civilizaciones maya y huasteca en Mesoamérica, destacando su antigüedad y desarrollo cultural desde el Periodo Preclásico hasta la llegada de los conquistadores europeos. Se analizan los periodos cronológicos de la civilización maya, su arquitectura, organización social y la influencia tolteca, así como el impacto de la caída de Mayapán en la historia maya. Además, se menciona la importancia de la escritura jeroglífica y el sistema matemático en la cultura maya.

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Alfredo Barrera-Vásquez

“Los mayas”
p. 129-183

Historia documental de México 1


Miguel León-Portilla (edición)

Cuarta edición corregida y aumentada


México
Universidad Nacional Autónoma de México
Instituto de Investigaciones Históricas
2013
788 p.
Ilustraciones
(Documental, 4)
ISBN Obra completa: 978-607-02-4344-8
ISBN Volumen 1: 978-607-02-4345-5

Formato: PDF
Publicado en línea: 8 de agosto de 2017
Disponible en:
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DR © 2017, Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de


Investigaciones Históricas. Se autoriza la reproducción sin fines lucrativos,
siempre y cuando no se mutile o altere; se debe citar la fuente completa
y su dirección electrónica. De otra forma, se requiere permiso previo
por escrito de la institución. Dirección: Circuito Mtro. Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 04510. Ciudad de México
Los mayas

Alfredo Barrera-V ásquez

Introducción

El pueblo braquicéfalo de habla maya que en América desarrolló dos dife­


rentes civilizaciones, la propiamente llamada maya y la huasteca, es, según
las autoridades de nuestra prehistoria, uno de los últimos venidos de Asia.
Se le atribuye una antigüedad en este continente que va entre los 5 000 y
los 7 000 años. 1
Parece haber venido de Mesoamérica por la vía del litoral del Golfo de
México, pero fue dividido por otros grupos étnicos en dos porciones: la
una que ocupó el espacio comprendido más o menos entre los grados 21 a
24 de latitud norte y los grados 97 a 1O1 de longitud oeste del meridiano
de Greenwich, en la región ahora llamada de las Huastecas (que actual­
mente participa de los estados mexicanos de Veracruz, Hidalgo, Tamauli­
pas y San Luis Potosí, principalmente)2 y la otra que ocupó la península de
Yucatán y territorios aledaños entre los grados 14 a 21 de latitud norte y
los grados 88 a 92 de longitud oeste del mismo meridiano, incluyendo to­
talmente los estados mexicanos actuales de Tabasco, Campeche y Quintana
Roo más el territorio de Belice y parcialmente el estado mexicano de Chia­
pas y las repúblicas de Guatemala, Honduras y El Salvador. Estas dos últi­
mas sólo en pequeñas porciones adyacentes.
La primera, separada de la segunda en el Periodo Formativo o Preclási­
co, desarrolló la civilización llamada huasteca y la segunda dio origen a la
civilización llamada maya.

1 Cfr. Román Piña Chan, Mesoamérica, p. 33.


2 Cfr. Joaquín Meade, La Huasteca, época antigua, mapa.

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130 Historia documental de México 1

La base de ambas civilizaciones --como la de todas las otras mesoame­


ricanas- fue la cultura sedentaria generalizada en Mesoamérica, adaptada
clel
a sus respectivos territorios tropicales, modificada localmente en detalles;
de modo que, básicamente, hay unidad cultural entre los grupos sedentarios
braquicéfalos y dolicocéfalos en toda la extensión de Mesoamérica, a partir
del Periodo Preclásico Inferior que colocan los arqueólogos entre 1700 y
3
1100 a. C.
Por lo tanto, las civilizaciones mesoamericanas desarrolladas sobre la
.-ya
base de esa cultura mutuamente participaron de elementos comunes; sin
embargo, la maya se diferenció de las otras en ciertos rasgos: arquitectóni­
camente, entre otros, en el uso constante del arco falso; matemáticamente,
en el uso del cero y su notación aritmética por órdenes del sistema vigesi­
mal; en la literatura, por su escritura jeroglífica, etcétera.
la
Un hecho muy importante de esta civilización es que dur,ó, práctica­
mente, desde su inicio en el Periodo Preclásico o Formativo hasta el arribo
de los conquistadores europeos.
Durante todo ese enorme lapso evolucionó en la vastedad de su territo­
rio, viviendo diversos periodos de desarrollo desde sus comienzos, su flo-
. recimiento, su influjo por lo tolteca y su final conquista por los europeos,
con varios periodos intermedios, visto el todo de un modo general; pero en
de
realidad no [Link] el territorio alcanzó a vivir continuamente ni en todas
partes mantuvo la misma fisonomía, no obstante ser una y sola civiliza­
ción.
La más reciente clasificación cronológica de la civilización maya es la
4 en
de Andrews. Éste hace durar el Periodo Formativo hasta el año 100 a. C.;
hace seguir luego un Periodo de Transición que dura más o menos hasta el
año 30 de nuestra era para hacer seguir, a partir de este punto, la primera
fase del Periodo Temprano hasta el año 260 y la segunda fase hasta el año
560. Pone inmediatamente otro Periodo de Transición, diríamos el segundo,
hasta el año 680, y a partir de esta fecha la primera fase del Periodo F lore­
ciente hasta el año 900 y la segunda fase hasta 1150. Un tercer Periodo de

3 Cfr. Piña Chan, op. cit.


4 E. Wyllys Andrews, "Excavations at Dzibilchaltún Northwestern Yucatán, Mexico",
y del mismo autor, Preliminary Report on the 1959-60 Field Season.
National Geographic Society-Tulane University, Dzibilchaltún Program 1960.

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Época prehispánica 131

Transición lo coloca entre este año y el de 1250 para iniciar la primera fase
del Periodo Decadente hasta el año 1450 y la segunda hasta el año 1550.
Se sigue después el Periodo Colonial.
La anterior taxonomía es el resultado de las exploraciones realizadas en
Dzibichaltún entre 1959 y 1960, dirigidas por el doctor Andrews, las cuales
han revelado, primero, que dicha zona, a 16 kilómetros al norte de Mérida,
es una de las más extensas en espacio de las conocidas hasta hoy en el área
maya y, segundo, la de mayor profundidad cronológica, en el sentido de
ocupación continua, desde el Periodo Formativo hasta el presente. Además,
han dado la solución a diversos problemas de conexión entre los varios pe­
riodos que la falta de continuidad en el tiempo y en el espacio había dejado
sin solución. Esta continuidad evidente, cuya cronología ha sido sometida
a la prueba del carbono 14, hizo inclinar a favor de la fórmula [Link].0.,
propuesta por Spinden, 5 la correlación maya-cristiana. Es la seguida por el
doctor Andrews en su citada clasificación. La otra correlación que viene
siendo usada es la propuesta por Goodman y modificada por Martínez­
Hernández y Thompson; 6 adelanta las fechas de la de Spinden casi 260
años. Es conocida por la fórmula [Link].0. Ambas fórmulas señalan el
momento de la conquista española, en términos del sistema maya llamado
7
de la "cuenta larga" que dejó de usarse al comienzo de la primera fase del
Periodo F loreciente, pero que sirve hasta hoy a los cronólogos para expre­
sar las fechas mayas con un sistema consistente. 8
La arquitectura y el estilo de las artes en general comienzan a señalarse
en el Periodo de Transición entre el Formativo y el Temprano, pero es en
este último cuando llegan a su completa estructuración, solamente que la
técnica del corte de la piedra para la arquitectura y su talla escultórica no
se perfecciona sino hasta el siguiente. No forman la superficie de los muros
piedras pulidas y en fila cuidadosamente colocadas y las bóvedas están
construidas con losas toscas colocadas unas sobre otras para hacer la su-

5 Herbert J. Spinden, The Reduction of Mayan Dates.


6 Cfr. J. E. S. Thompson, A Correlation of the Mayan and European Calendars.
7 Cfr. Sylvanus G. Morley, TheAncient Maya (3a. edición, 1956) para conocimiento
del sistema cronológico maya.
8 La correlación usada en la traducción de los documentos que se presentan
más adelante es la que se apoya en la fórmula maya 11.16. O. O. O. propuesta por
Goodman-Martínez Hernández-Thompson.

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132 Historia documental de México 1

perficie interior con uno de los cantos, el todo unido por medio de concreto
vaciado; las fachadas se decoran con estuco modelado y cornisas simples
rectangulares; al principio la bóveda carece de ceja de arranque sobre el
muro vertical y está cubierta de gruesa capa de estuco para tapar las irre­
gularidades del canto de las losas. El arte de la escritura jeroglífica, el ca­
lendario y la "cuenta larga" quedan definitivamente establecidos. La cerá­
mica comienza por ser de superficie abrillantada y de buena decoración,
especialmente en el sur, donde se usa de la pintura pero la calidad de la
pasta es pobre. En Yucatán pronto aparece el tipo llamado "pizarra" o slate,
que no es de superficie brillante, aunque sí es bien pulida y decorada espe­
cialmente por medio de tallado o grabado; su pasta es excelente y de buen
cocimiento. La pintura es poco usada. La organización social es de una mi­
noría noble que guarda los secretos de sus ciencias y de sus artes y que go­
bierna por un sistema teocrático a la masa plebeya.
El Periodo Floreciente perfecciona la técnica de construcción monolí­
tica de concreto vaciado entre filas de piedra pulida cuidadosamente colo­
cada en hiladas y bien cortada, aun para la bóveda que arranca del muro
vertical haciendo ceja; las cornisas se hacen complejas con perfiles tanto
rectangulares como triangulares; la decoración de las fachadas se hace
con mosaico de piedra en relieve; el estuco de muros y bóvedas es fino; el
exterior es policrómado y el interior adornado con pinturas; pero el uso de
las inscripciones jeroglíficas en piedra cesa. La cerámica en Yucatán sigue
siendo "pizarra". A mediados de este periodo aparece lo tolteca que influ­
ye grandemente en la arquitectura y sus artes anejas, al igual que en la re­
ligión y en varias técnicas, excepto en la técnica de la construcción. A la
mitad de la primera fase del Periodo Floreciente, en toda la región central
del área, los grandes centros del llamado "Viejo Imperio" son abandona­
dos y posiblemente también muchos de la región norte o sea Yucatán (no
Dzibichaltún ni otros sitios) debido quizá a una gran revuelta de las masas
plebeyas contra la minoría dominante. Parece que entonces los destrona­
dos emigran y entran en contacto con Tula para después regresar a realizar
la reconquista, que sólo logran hacer algunos grupos de Guatemala y otros
de Yucatán (quichés y cakchiqueles allá, itzaes y xiúes acá), con la ayuda de
mercenarios de habla náhuatl, introductores unos y otros de los elementos
toltecas.

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Época prehispánica 133

El Periodo de Transición entre el Floreciente y el Decadente que sigue


se caracteriza en Yucatán por una cerámica llamada ''negro-sobre-crema",
la cual se halla con toda claridad colocada estratigráficamente en Dzibi­
chaltún. 9 También se caracteriza por el paulatino regreso a las técnicas
crudas de construcción arquitectónica del Periodo Temprano que acaban
por ser las únicas del Decadente.
Es Mayapán hasta hoy el sitio típico del Periodo Decadente. Se ve allí
que la organización social sufrió un cambio radical que consistió en la he­
gemonía de una clase militarista que no entendía de refinamientos estéticos
y que lo más que pudo hacer fue, por cuanto a la arquitectura, imitar tosca­
mente la del Floreciente, volviendo a la técnica del Temprano con fachadas
decoradas con estuco y muros de mampuesto crudo; cesa la cerámica "piza­
rra" para dar lugar a una de pasta gruesa de color rojizo; ambos centros, el
religioso y el seglar, se encierran entre murallas, dando un aspe?to más urba­
no al conjunto. En Dzibichaltún, donde no se ha hallado una muralla del tipo
de la de Mayapán, se ve una muestra del uso ceremonial y público del siste­
ma calendárico antiguo, como un renacimiento de prácticas del comienzo
0
del Floreciente.1
El Periodo Decadente corresponde históricamente, en Yucatán, a la he­
gemonía de Mayapán, que termina en 1441 cuando la ciudad es destruida.
Este predominio fue posible con la ayuda de mercenarios de los altos de
México, una rutina que probablemente quedó establecida desde el evidente
arribo de Quetzalcóatl a Yucatán, después de su huida de Tula en 850. Lan­
da recogió la tradición de que fue este héroe quien fundó Mayapán.11
La caída de Mayapán fue efecto de una revolución de los jefes mayas so­
2
juzgados por los señores de dicha ciudad. Landa se refiere a ella1 al igual
que la Crónica Matichu que se presenta más adelante.
En el momento de la conquista española, había estado verificándose un
último periodo de transición que comienza con la caída de Mayapán y ter­
mina con la completa consumación de aquélla.

9 Andrews, "Excavations at Dzibilchaltún Northwestem Yucatán, Mexico", p. 263.


10 Idem.
11
12 lbidem, p. 17.
1
Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, p. 12 (cap. VI).

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134 Historia documental de México 1

La literatura histórica maya

Como hemos visto, el pueblo llamado maya de la porción que desarrolló


la civilización también llamada maya, desde la época lejana del Periodo
Temprano usó de una escritura jeroglífica que hizo posible la perfección
de un sistema matemático de registro cronológico, a la vez que de hechos
históricos.
El calendario maya ha proporcionado, al ser descifrado y analizado, los
elementos para la estructuración cronológica de los grandes periodos his­
tóricos. Sin embargo, esta reconstrucción, de un modo general, sólo se re­
fiere al proceso cultural tal como lo revelan los vestigios materiales de la
civilización muerta, porque únicamente se ha podido leer la escritura cro­
nológica y matemática y se tienen algunos datos del significado religioso y
ceremonial de algunos jeroglíficos no-calendáricos. Textos jeroglíficos his­
tóricos, si los hay en los monumentos, no han podido leerse todavía. Los
13
tres libros-códices que se conocen hasta hoy no parecen contenerlos. El
registro literario de los hechos históricos es evidente que fue practicado
por los mayas. No sólo existe el testimonio de los primeros cronistas euro­
peos, sino que existen textos posteriores a la conquista, escritos en lengua
maya con el alfabeto latino, que no pueden ser sino transcripciones de tex­
tos jeroglíficos, adicionados para ponerlos al día, con noticias contemporá­
neas del transcriptor. Landa al referirse a la habilidad literaria de los mayas
dice: "Usaban también esta gente ciertos caracteres o letras, con los cuales
escribían en sus libros sus cosas antiguas y sus ciencias; y con ellas y figu­
ras y algunas señales en las figuras, entendían sus cosas y las daban a en­
14
tender y las enseñaban".
Entre el material escrito por los mayas de Yucatán, inmediatamente que
supieron hacerlo con el alfabeto latino, hay una clase llamada técnicamente
Libros de Chilam Balam, 15 que son principalmente libros de profecías, pe-

13 Sobre los tres únicos códices jeroglíficos prehispánicos mayas conocidos: el de Madrid
o Trocortesiano, el de París o Peresianus y el de Dresden o Dresdensis. Véanse Morley,
op. cit., p. 327 et seq., y J. Antonio Villacorta C. y Carlos A. Villacorta, Códices mayas.
14 Landa, op. cit., p. 109.
15 Véase El libro de los libros de Chilam Balam, traducción de sus textos paralelos
por Alfredo Barrera Vázquez y Silvia Rendón.

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Época prehispánica 135

ro que contienen también textos de diversa índole, tales como recetarios


médicos y crónicas históricas.
La crónica más importante de estos libros aparece en tres de ellos en
tres versiones, una en cada uno. Los libros son, el de Maní, incluido en la
copia de Juan Pío Pérez conocida como Códice Pérez; el de Tizimín, y el
de Chumayel. Con la primera sílaba de cada uno, se ha compuesto el nom­
bre Matichu para la reconstrucción hecha de las tres versiones. Estas ver­
siones no contienen variantes de fondo excepto que ninguna es completa
en sí misma, debido a omisiones involuntarias o a defectos del original co­
piado. Está construida en tal forma, que claramente se le notan cuatro par­
tes autónomas pero ligadas cronológicamente, siendo las dos primeras in­
troducciones que relatan las migraciones de dos de las principales
facciones presentes en el momento de la conquista: la itzá, que entonces
habitaba la región del Petén, y la xiu, que en Yucatán del norte ayudó a los
españoles a consumar la conquista y antes, en 1441, a expulsar a los mer­
cenarios de Mayapán, destruyendo a ésta y desbaratando la tiranía de la
facción cocom, que la señoreaba y cuyo nombre no aparece en ninguna
parte de la crónica aun cuando dice de la destrucción de la ciudad. Es Lan­
da, sin embargo, quien refiriendo los mismos hechos habla con más detalle
16
de los actores del drama y menciona por su nombre al grupo cocom. El
grupo itzá aparece en la crónica viniendo del sur, por la costa oriental, en
17
el siglo V d. C.; ocupa el lugar, que después y para siempre se llamó Chi­
chén Itzá, el siglo V; permanece en él casi doscientos años hasta el siglo
VII, precisamente cuando también las ciudades del sur son abandonadas, y

regresa a esta dirección a un lugar llamado Chakanputún, todavía no clara­


mente localizado y en donde permanece por espacio de 13 katunes o sea
hasta el siglo X, entre los años 928 y 948 d. C. Por estos años retoma a
Chichén Itzá, pero ahora no regresan solos los itzaes a su antigua ciudad:
Quetzaltcóatl, con el nombre de Kukulcán viene con ellos, aunque de esto
no habla la crónica sino Landa en el lugar citado. Con su restablecimiento
en Chichén Itzá entre los años 948 y 987 termina la primera parte de la

16 Landa, op. cit., p. 14-17.


17 Es la fecha que corresponde siguiendo la correlación de Goodman-Martínez
Hernández-Thompson.
1
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136 Historia documental de México 1

Crónica Matichu, cronológicamente hablando, pues por la razón de que en


las versiones de Maní y Tizimín se halla colocada antes de la segunda, que
se refiere a la emigración xiu, siempre se había tomado ésta como la pri­
mera parte. En la versión de Chumayel la introducción xiu falta por com­
pleto.
Comienza la introducción xiu casi donde termina la itzá. Los xiúes par­
ten de Tulapan Chiconautlan, en donde estuvieron desde la segunda mitad
del siglo IX, entre los años 928 y 948, cuando los itzaes también partían de
Chakanputún. Tulapan Chiconautlan unido a Nonoual, que es el nombre
citado en la crónica de la región en donde Tulapan-Chiconautlan se hallaba
situado, cree Krickeberg que haya sido un lugar del actual estado de Tabas­
co.18 Tardan los xiúes 81 años en llegar, una facción de ellos mismos, a un
lugar llamado Chacnabitón, dentro de la península, posiblemente el que
hasta hace algunos años era conocido como Chacnabil en el camino que iba
del Petén a Bacalar, según un leguario citado por Brinton.19 Permaneció, se­
gún la crónica, esta facción en Chacnabitón 99 años, hasta el de 1106 y no
se vuelve a hablar de ella. A esto se reduce la introducción xiu.
La tercera parte se refiere a la época conocida como de la Liga de Ma­
yapán en la que gobiernan en forma confederada los itzaes en Chichén Itzá
e Itzmal, los xiúes en Uxmal y los cocomes en Mayapán; a las luchas que
se siguieron después de 200 años de buenas relaciones; a la dispersión de
los itzaes, y a la total destrucción de Mayapán. Comienza mencionando el
arribo del otro grupo xiu a Uxmal entre 987 y 1007; menciona el ataque
sufrido por los itzaes de siete capitanes mayapanenses de nombres clara­
mente nahuas que expulsan a aquellos de Chichén Itzá. A este episodio se
le conoce como la "Traición de Hunac Ceel", señor de Mayapán, contra
Chac Xib Chac, señor de Chichén Itzá. Se declara que tenían los itzaes 260
años en su ciudad cuando fueron expulsados. También se dice que éstos
atacaron a su vez a Mayapán entre 1224 y 1244 y que en 1286 hacía 43
años que "los extranjeros montañeses" habían abandonado Mayapán, lo
cual fija el ataque itzá a Mayapán, en 1243, que culminó con la emigración

18 Walter Krickeberg, Los totonaca. Contribución a la etnografía histórica


de laAmérica Central, p. 120.
19 Daniel G. Brinton, The Maya Chronicles, p. 123.

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Época prehispánica 137

de los capitanes mercenarios. Sin embargo -así se asienta-, fue en 1441


que Mayapán quedó definitiva y totalmente arrasada y acabaron de salir
los extranjeros. Con este evento termina la tercera parte de la crónica que
nos ocupa.
La cuarta parte es ya historia del descubrimiento y de algunos hechos
acaecidos durante este periodo y de otros que suceden ya bien establecida
la colonia. El último registrado es el del arribo del juez Diego Pareja en
1611, notable porque realizó el primer censo de Yucatán, pero consigna el
3 Ahau que transcurrió entre 1618 y 1638, en blanco, sin acontecimiento
alguno.

Conclusiones

tl, relatos mayas que


l. No existen, como en el caso de la lengua náhua
se refieran al origen del pueblo maya.
ocupó en tiempos del
2. Es un hecho, sin embargo, que el pueblo maya
o, si no en su totalidad sí
Periodo Formativo el litoral del Golfo de Méxic
de la península de Yu­
en su mayor extensión, al igual que el litoral caribe
del Golfo quedó una
catán hasta Honduras. En la parte norte del litoral
civilización diferente a la
grande porción de ese pueblo que desarrolló una
nombre de la propia por­
maya propiamente dicha, llamada hoy huasteca,
ción.
los olmecas. Thompson
3. No sabemos qué relaciones hayan tenido con
1959, p. 65).
sospecha que éstos hayan sido mayas (Thompson,
ia maya de Yucatán
4. La única crónica que relata sucintamente la histor
es la Matichu, porque cu­
a partir del siglo V hasta la dominación española
bre un lapso de casi doce siglos.
ones, la mayor parte
5. Landa, Lizana y otros cronistas recogieron tradici
s en la Crónica Matichu.
de la época tolteca, muchas de ellas comprobada

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140 Historia documental de México 1

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