0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas40 páginas

04 INTERVALO POSTMORTEM

El tanato-cronodiagnóstico, o intervalo postmortem (IPM), se refiere al tiempo transcurrido desde la muerte hasta el hallazgo del cadáver, y su determinación involucra diversas disciplinas científicas. La evaluación del IPM se basa en el análisis de evidencias físicas y fenómenos cadavéricos, que varían según el estado del cadáver, ya sea reciente, en descomposición avanzada o esqueletizado. Estos fenómenos cadavéricos son cruciales para la investigación judicial, ya que ayudan a establecer la hora y fecha de la muerte, así como a corroborar testimonios en casos de crímenes.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas40 páginas

04 INTERVALO POSTMORTEM

El tanato-cronodiagnóstico, o intervalo postmortem (IPM), se refiere al tiempo transcurrido desde la muerte hasta el hallazgo del cadáver, y su determinación involucra diversas disciplinas científicas. La evaluación del IPM se basa en el análisis de evidencias físicas y fenómenos cadavéricos, que varían según el estado del cadáver, ya sea reciente, en descomposición avanzada o esqueletizado. Estos fenómenos cadavéricos son cruciales para la investigación judicial, ya que ayudan a establecer la hora y fecha de la muerte, así como a corroborar testimonios en casos de crímenes.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CAPÍTULO IV

INTERVALO POSTMORTEM
O
TANATOCRONODIAGNÓSTICO
4. TANATOCRONODIAGNOSTICO O INTERVALO POSTMORTEM
TRANSCURRIDO DESDE LA MUERTE

El tanato-cronodiagnóstico o "intervalo postmortem" (en adelante IPM) se define


como el tiempo en horas, días, semanas, meses o años transcurridos desde el
fallecimiento de una persona, hasta el momento de su hallazgo; hace referencia a los
indicios sobre fecha y hora aproximada en que se produjo su muerte; en este cálculo
de tiempo intervienen diferentes disciplinas científicas y se puede llevar a cabo
interpretando evidencias físicas que pueden encontrarse sobre, alrededor o al interior
del cadáver, evidentemente el estudio de la escena donde este fue encontrado es
indispensable para correlacionar los hallazgos, es decir, sin excepción alguna se
debe remitir copia del acta de inspección a cadáver al profesional que estudiará el
cadáver.

La determinación del IPM puede llevarse a cabo desde la perspectiva de diferentes


disciplinas científicas, tales como la tafonomía, entomología, biología, arqueología,
medicina, química, paleontología y edafología, entre otras. Es indispensable en la
medida de lo posible apoyar el dictamen final del IPM con el análisis de todas las
evidencias físicas disponibles, pues de lo contrario se corre el riesgo de sesgar los
resultados, lo cual va en detrimento de la investigación judicial.

En este texto hemos dedicado dos capítulos a la participación de la Entomología y


Tafonomía forense, que quizás se constituyen como las disciplinas que cuentan con
un mayor número de elementos para la interpretación del intervalo postmortem,
especialmente en casos de cadáveres no recientes y en los cuales es mucho más
complejo establecer el tiempo transcurrido desde la muerte debido a los cambios
físicos causados por la putrefacción y más aún cuando han logrado su completa
esqueletización, ya que una vez esqueletizado un cuerpo, éste puede perdurar casi
intacto durante varios millares de años, como lo evidencian los restos óseos
localizados en los abrigos rocosos del Tequendama, Soacha, Cundinamarca, cuya
datación oscila entre 7500-5000 años A.P. (Correal, Vander Hammen, 1977, en
Rodríguez, 1994, p.55); aunque la anterior cifra de tiempo parezca bastante amplia,

2
existe otro ejemplo mundial de conservación de un esqueleto, se trata de Lucy , que
corresponde al nombre que el Dr. Donald Johanson, le asignó en 1974 a un
esqueleto muy bien preservado de una hembra de homínido que vivió en lo que hoy
es Etiopía hace 3,2 millones de años (Arsuaga, 1998)

El IPM permite orientar diferentes aspectos de la investigación de las muertes, p.e.


apoyar la identificación de víctimas clasificadas como NN, confirmar o descartar el
testimonio de una persona sindicada de haber cometido un crimen, entre otras.

Para calcular el IPM se puede acudir al análisis e interpretación de diversas


evidencias físicas, las cuales dependerán básicamente de las siguientes situaciones,
las cuales deberán ser analizadas en conjunto para obtener resultados más
aproximados a la realidad:

ESTADO DEL CADÁVER: p.e. reciente, en avanzado estado de descomposición o

esqueletización.

CARACTERÍSTICAS DE TIEMPO, MODO Y LUGAR DEL HALLAZGO: Hace

referencia a la documentación sobre el contexto en que fue encontrado el cadáver,


inhumado (profundidad y clase de terreno), expuesto al medio ambiente (con o sin
prendas de vestir, a la sombra, al interior de un bosque), al interior de una vivienda,
flotando sobre una corriente de agua, etc. Adicionalmente se deberán tener en
cuenta las características climáticas del sitio, la temperatura predominante, tipo de
fauna necrófaga que predomina en la zona, entre otras.

4.1 ALGUNAS VARIABLES A TENER EN CUENTA EN LA INTERPRETACIÓN


DEL INTERVALO POSTMORTEM

4.1.1 CADÁVERES RECIENTES

3
Análisis del contenido gástrico

Toma de temperatura corporal

Nivel de deshidratación del cuerpo

Evaluación del fenómeno cadavérico presente en el cuerpo al momento del

hallazgo y su correlación con el contexto en que fue encontrado.

Correlación de los hallazgos del cuerpo con las versiones existentes sobre su

hora de muerte

4.1.2 CADÁVERES EN AVANZADO ESTADO DE DESCOMPOSICIÓN

Evaluación del fenómeno cadavérico destructor o conservador que presente el

cuerpo al momento del hallazgo y su correlación con el contexto en que fue


encontrado

Evaluación del estado de preservación o deterioro de las prendas de vestir

Evaluación de la fauna cadavérica presente en el exterior e interior del cuerpo

Presencia o ausencia de traumas

4.1.3 CADÁVERES ESQUELETIZADOS

Valoración de la presencia o ausencia de olores propios de la putrefacción

Valoración de la presencia o ausencia de remanentes externos de tejido blando,

ligamentos, tendones y cartílago, médula ósea y material orgánico al interior del


hueso.

Valoración de la presencia o ausencia de lesiones (pre y postmortem).

Valoración del estado de preservación o deterioro de prendas de vestir.

4
Valoración del estado de conservación o deterioro de los tejidos óseos y su

correlación con las características del sitio donde fueron encontrados y con las
prendas de vestir.

Valoración de la presencia o ausencia de hongos en el cadáver o sus prendas y su

correlación con el sitio donde fue encontrado (ante esta situación se debe indagar
sobre los procedimientos de embalaje del cuerpo, clase de recipiente y el tiempo
transcurrido hasta su llegada al laboratorio donde será estudiado, pues en muchas
ocasiones los hongos se generan durante el transporte del cuerpo o por haber sido
embalados inadecuadamente, generalmente húmedos).

4.2 FENOMENOS CADAVÉRICOS

Son los cambios físicos que sufre el cuerpo de una persona una vez esta fallece, se
producen de manera más o menos cíclica y constituyen una de las principales
herramientas para calcular el IPM especialmente en cadáveres recientes, su
aplicabilidad para cuerpos esqueletizados y en avanzada descomposición es
altamente relativa, como veremos más adelante.

Los fenómenos cadavéricos se presentan debido a que todos los procesos


metabólicos cesan y consecuentemente ocasionan la pérdida del sistema
inmunológico. Los fenómenos cadavéricos son de dos clases: TEMPRANOS y
TARDÍOS, estos últimos se subdividen en DESTRUCTORES y CONSERVADORES.

Los fenómenos cadavéricos han sido descritos en la literatura médica como una
secuencia de cambios físicos que se dan de manera sucesiva en el cuerpo de una
persona una vez esta fallece, no obstante, la experiencia ha demostrado que dicha
secuencia constituye tan sólo un elemento orientador del IPM, ya que estos cambios
se dan de manera más o menos rápida dependiendo de factores biológicos,
ambientales y antrópicos1. Un ejemplo de esta variabilidad en la velocidad de la

1
Producidos por el hombre

5
descomposición se puede observar cuando se menciona que un cadáver logra su
total esqueletización en un promedio de cinco años, no obstante, hemos tenido la
oportunidad de estudiar casos de cadáveres que han logrado esqueletizarse en
períodos inferiores a tres meses; allí es latente la intervención de agentes biológicos
y fenómenos externos que aceleran dramáticamente el proceso de descomposición -
esqueletización, entre ellos podemos nombrar los producidos por la fauna
depredadora (aves carroñeras, perros, ratas, insectos), efectos climáticos, acidez y
humedad del terreno, entre otras.

Así como existen fenómenos que aceleran la descomposición, podemos encontrar


casos en que ocurre todo lo contrario, tal como sucede en cadáveres que aún
conservan hasta el 70% de sus tejidos blandos después de haber permanecido por
un lapso de cuatro a cinco años en bóvedas de cementerios, p.e. en el Cementerio
Central de Bogotá - Colombia, allí tuvimos la oportunidad de observar un cuerpo que
presentaba su bloque visceral perfectamente preservado (posiblemente durante su
embalsamamiento se aplicó una excesiva cantidad de formol o las condiciones
ambientales o el microambiente que se creó al interior de la bóveda ayudo a su
preservación).

Por todo lo anterior, reiteramos que al momento de evaluar los fenómenos


cadavéricos y en general los cambios físicos presentes en un cuerpo para calcular el
IPM, debe tenerse en cuenta el contexto donde fue encontrado el cadáver y los
elementos que pudieron acelerar o retardar la descomposición.

4.3 FENOMENOS CADAVERICOS TEMPRANOS

4.3.1 ENFRIAMIENTO

Con el advenimiento de la muerte, la producción de calor se detiene y la temperatura


desciende buscando igualar la del medio ambiente donde ha sido abandonado el
cuerpo, esto suele ocurrir entre 15 y 20 horas en promedio. Se inicia en las partes
generalmente expuestas del cuerpo (región facial y manos), luego en los miembros,

6
tórax ventral, tórax dorsal, vientre, cuello, axilas y finalmente vísceras abdominales.
En las primeras doce horas la pérdida de calor es de 0.8 a 1 grado centígrado por
hora y a razón de 0.3 grados centígrados por cada hora en las siguientes doce horas.

4.3.2 DESHIDRATACIÓN CADAVÉRICA

Se debe a la pérdida de agua por evaporación, los principales signos se encuentran


en los ojos y son:

Hundimiento del globo ocular, pérdida de la transparencia de la córnea,

formación de arrugas en la cornea, depósito de polvo de aspecto arenoso.

En el ojo abierto estos signos aparecen a los 45 minutos y en el cerrado a las

24 horas.

Otros signos de deshidratación son la desecación de los labios, el glande y la vulva,


en áreas de la piel expuestas al medio ambiente se pueden formar zonas
apergaminadas.

4.3.3 LIVIDECES CADAVÉRICAS

También denominadas livor mortis, son las manchas rojo vinosas que se ven en la
superficie de la piel, a causa del asentamiento de la sangre en partes corporales que
se encuentran en contacto con el suelo u otra superficie sólida. El color de la zona
en declive dependerá de la pigmentación de la piel y de cualquier compuesto
adicional presente en la sangre que pueda afectar su color, por ejemplo el monóxido
de carbono (Manual de Autopsias INMLCF 2001:93), son visibles a partir de las 3
horas de la muerte y aparecen en las primeras doce horas (su localización varía de
acuerdo a la posición del cuerpo). En las segundas 12 horas ya no desaparecen las

7
livideces formadas, tampoco pierden su forma, ni ubicación original, de igual manera
pueden formarse nuevas livideces con los cambios de posición del cadáver, pero
estas desaparecen con facilidad, después de 24 horas ya no se forman más
livideces.

La forma de las livideces varía, inician como punteado, luego son manchas que al
unirse forman placas que se extienden, lo que depende a su vez del tiempo
transcurrido. La coloración también varía con el tiempo, inician de color rosado, luego
rojo claro, el cual va oscureciéndose hasta tornarse azul oscuro, que es el tono
máximo alcanzado entre las 12 a 15 horas del inicio. La descripción de las livideces
permite determinar como estaba ubicado el cuerpo antes de las 24 horas de
fallecido.

4.3.4 RIGIDEZ CADAVÉRICA

Suele recibir el nombre de rigor mortis, es el estado de endurecimiento del sistema


muscular. Es evidente a partir de las tres horas de la muerte, todos los músculos se
ven afectados en la misma proporción, pero el rigor es más evidente en la
musculatura corta, de menor tamaño, más temprano que en las masas musculares
más largas y pesadas. Suele ser completa entre las 12 a 15 horas, tiempo en el cual
desaparece en el mismo orden. Cuando ha transcurrido un lapso aproximado de 36
horas, la rigidez cadavérica desaparece y la putrefacción comienza a ser evidente.

4.3.4 ESPASMO CADAVÉRICO

Persistencia en el cadáver de la postura o actitud que tenía el cuerpo en el momento


de la muerte, se ve en muerte por traumas o afecciones del sistema nervioso central
o del aparato circulatorio. Puede ser localizada en un segmento corporal (p.e. mano
del suicida) o generalizada a todo el cuerpo.

4.4 FENÓMENOS CADAVÉRICOS TARDIOS

8
Se clasifican en dos grupos, los DESTRUCTORES y los CONSERVADORES

4.4.1 FENOMENOS CADAVÉRICOS DESTRUCTORES

4.4.2 AUTÓLISIS

Es el conjunto de procesos anaeróbicos de fermentación producido por enzimas


propias del cuerpo, sin intervención de las bacterias, p.e. la hemólisis (destrucción
de la sangre) comienza a las 2 o 3 horas.

4.4.3 PUTREFACCIÓN

Es la descomposición de las materias orgánicas del cadáver por acción de las


bacterias, después de la muerte estas migran desde el intestino o desde las heridas
e invaden todo el organismo a través de los vasos sanguíneos (arterias y venas).
Comienza entre las 24 y las 30 horas, en el feto y recién nacidos inicia por las fosas
nasales y los ojos, en el niño y el adulto por el abdomen. La putrefacción consta de
varias fases o períodos que son el cromático, enfisematoso, colicuativo y de
reducción esquelética:

4.4.4 FASE CROMÁTICA

Representada por la mancha verde abdominal, seguida por la visualización de la red


venosa abdominal o veteado venoso debido a la infiltración bacteriana (Fotografía
N° 1)

4.4.5 FASE ENFISEMATOSA

9
Es el resultado de la acción de gérmenes anaerobios ubicados principalmente en el
intestino, los cuales son productores de gas, lo cual genera vesículas oscuras, hasta
ampollas de gran tamaño en la piel. Es característico el hinchamiento del abdomen
(Fotografía N° 2), la región facial, el escroto, hay protuberancia del recto, los ojos y
la lengua. La epidermis se desprende de las palmas de las manos y de la planta de
los pies, Si se trata de una mujer embarazada generalmente se produce expulsión
del feto (Fotografía Nº 3)
4.4.6 FASE COLICUATIVA

Consiste en la licuefacción (ablandamiento y destrucción) de los tejidos blandos, en


algunos textos se menciona que se puede dar en un período que varía entre tres a
cuatro meses, no obstante, este tiempo puede verse acelerado si el cadáver se
encuentra abandonado a campo abierto y en clima cálido. (Fotografía N° 4)

4.4.7 FASE DE REDUCCIÓN ESQUELÉTICA

Desaparición total de los tejidos blandos, con la consecuente exposición del tejido
óseo. Como ya se mencionó, en algunos textos de medicina se ha planteado que se
alcanza a los cinco años, pero como veremos más adelante este lapso de tiempo
puede verse dramáticamente acelerado (Fotografía N° 5). También es posible
encontrar cadáveres que presentan remanentes más o menos abundantes de tejidos
blandos deshidratados, especialmente ligamentos y tendones, eventualmente puede
haber presencia de músculos deshidratados; a esta fase suele llamarse semi-
esqueletización

10
Fotografía Nº 1 Fase Cromática, obsérvese el veteado venoso en miembro superior izquierdo y tórax
superior izquierdo, mancha verde en abdomen y tórax izquierdo (Fotografía del Dr. Jairo Vivas -
Instituto Nacional de Medicina Legal - Bogotá)

Fotografía N° 2 Fase enfisematosa, obsérvese el hinchamiento de tórax, región abdominal y


abotagamiento de la cara

11
Fotografía Nº 3 Cadáver de individuo femenino que fue inhumado en estado de embarazo, durante la
fase enfisematosa los gases expulsaron parcialmente el esqueleto del feto, la flecha señala
remanentes óseos fetales que aún permanecen en cavidad pélvica

Fotografía Nº 4 Fase Colicuativa incipiente

12
Fotografía N° 5 Fase de reducción esquelética, los tejidos blandos han desaparecido completamente

4.5 FENOMENOS CADAVÉRICOS CONSERVADORES

Hacen parte del segundo grupo de los fenómenos cadavéricos tardíos y son la
MOMIFICACIÓN, ADIPOCIRA, CORIFICACIÓN, son de gran utilidad durante el
examen que realiza el antropólogo forense, ya que en estos fenómenos suelen
conservarse también características físicas particulares del individuo (tatuajes,
cicatrices, etc) y diferentes tipos de lesiones.

4.5.1 MOMIFICACIÓN

Es la desecación del cadáver por deshidratación o evaporación del agua de los


tejidos, ocurre en medios que reúnan condiciones tales como un ambiente seco y
poca circulación de aire. Sus principales características son piel de aspecto
extremadamente seco, retraída, oscura (Fotografía Nº 6, 7 y 8) y adherida al
esqueleto; existen dos clases de momificación:

[Link] MOMIFICACIÓN ARTIFICIAL

13
Cuando es realizada por personas que manipulan el cadáver inyectando sustancias o
realizando procedimientos que conlleven a su preservación. En algunas poblaciones
del pasado se practicó la momificación artificial, la cual estaba enmarcaba dentro de
un contexto mágico-religioso y también para marcar diferencias sociales, es decir, no
se momificaba a todos la población fallecida, sino a las personas que pertenecían a
estratos sociales altos o al círculo religioso (chamanes, sacerdotes, etc). Dentro de
las poblaciones que realizaban este tipo de practica podemos mencionar a los
antiguos egipcios, la población Muisca (altiplano cundiboyacense - Colombia), los
Incas del Perú, entre otras.

[Link] MOMIFICACIÓN NATURAL

Se da sin la intervención de seres humanos sobre el cadáver, se produce


especialmente en ambientes secos y ventilados.

En contextos forenses la momificación es generalmente de tipo natural, p.e. en la


ciudad de Bogotá (clima frío), tuvimos la oportunidad de observar el caso de un
cadáver que fue encontrado momificado en su habitación luego de permanecer
encerrado allí durante un lapso de seis meses; en este caso la momificación se dio
porque el espacio reunía las condiciones ambientales necesarias para ello, en
primera medida al estar el cuarto cerrado se creó un microambiente (sequedad y
temperatura levemente superior a la del medio ambiente exterior), adicionalmente, el
hecho de que puertas y ventanas estuvieran cerradas herméticamente impidieron el
acceso de insectos como las moscas, las cuales hubieran colocado sus huevos
sobre el cadáver y ocasionando que a la eclosión, las larvas consumieran los tejidos
blandos del cuerpo.

14
En el cementerio del municipio de San Bernardo, Cundinamarca (Colombia) se
presenta el fenómeno de la momificación natural en muchos de los cuerpos que son
exhumados una vez han transcurrido cuatro años de su inhumación. Sobre este caso
existen diferentes hipótesis, algunas asocian la momificación a la dieta que
consumían estas personas; otras afirman que se debe a un microambiente que
existe al interior de las bóvedas; no obstante, hasta el momento no se ha realizado
un estudio científico que permita determinar las verdaderas causas de este
fenómeno en dicho sitio.

4.5.2 ADIPOCIRA

Es la transformación jabonosa o saponificación de la grasa subcutánea del cadáver.


Se da principalmente en cuerpos sumergidos en corrientes de agua y también en
medio ambientes húmedos con obstáculos al acceso del aire. Las características de
la piel de los cadáveres en estado de adipocira son el aspecto ceroso, olor rancio y
textura blanda, la presencia de este fenómeno tiende a conservar los tejidos blandos
del cadáver. En los cadáveres recuperados sumergidos, flotando en corrientes de
agua y en fosas que ubicadas cerca de corrientes de agua subterráneas hemos
podido observar que los tejidos presentan una textura blanda húmeda y resbalosa
(Fotografía N° 9), en cambio en cadáveres recuperados a campo abierto p.e.
bosques húmedos, la textura del tejido es de consistencia dura, muy seca,
ocasionalmente con presencia de hongos, musgo y con pequeñas pérdidas de tejido
blando externo por la acción de insectos depredadores, especialmente coleópteros
(Fotografía Nº 10 y 11). A las dos clases de adipocira referidas podríamos llamarlas
adipocira húmeda y adipocira seca respectivamente. Este fenómeno puede
aparecer desde tres a seis meses después de la muerte, se han reportado casos de
cadáveres sumergidos en el mar que se han preservado por muchos años a grandes
profundidades.

4.5.3 CORIFICACIÓN

15
Se puede definir como una momificación incompleta, es decir, la piel del cadáver
corificado presenta un ligero nivel de hidratación, su aspecto exterior tiende a ser
brillante, de apariencia aceitosa-grasosa y de color generalmente amarillento claro,
ocasionalmente se pueden observar pequeñas zonas de color rojo suave que
corresponden a sangre desecada debajo de la epidermis (Fotografía Nº 12). La
corificación es la transformación de la piel del cadáver en un tejido que se asemeja al
cuero, implica la deshidratación del cadáver en menor proporción que la
momificación (Fotografía Nº 13). Puede ocurrir en cadáveres inhumados en cajas
metálicas herméticamente cerradas y en cuerpos expuestos a condiciones
ambientales similares a las de la momificación. Puede aparecer desde tres a cuatro
meses en adelante.

4.5.4 CONGELACIÓN

No debe asumirse como un fenómeno cadavérico, sino más bien como una
situación cadavérica , estos casos se presentan cuando el cuerpo es abandonado
en sitios donde la temperatura ambiental oscilante es menor a 0º C, tales ambientes
pueden ser naturales (como picos nevados) o artificiales (congeladores o neveras
para preservar alimentos). En estos casos la interpretación del IPM es muy difícil, ya
que un cadáver se puede conservar por cientos de años sin sufrir mayores cambios;
tal y como ha sucedido en sitios europeos y asiáticos, donde se han encontrado
cuerpos muy bien preservados que datan de hace 2000 y 3000 años.

A pesar que la secuencia de fenómenos cadavéricos se muestra en la literatura


médica como una secuencia de tiempo muy definida, el médico y el antropólogo
forense deberán tomar los lineamientos mostrados anteriormente tan sólo como
factor de referencia para interpretar el IPM, especialmente en aquellos casos en que
el cadáver se encuentra en avanzado estado de descomposición y/o esqueletización;

16
pues como se vio, existen factores endógenos y exógenos al cadáver que alteran
dicha secuencia (Tabla Nº 1 y 2).

La descomposición o conservación de un cuerpo varía dependiendo de los factores


ambientales en que éste permanezca (temperatura, lluvias, nivel freático, etc.), así
como de las especies animales que tengan acceso al sitio donde este se encuentre.

En muchas ocasiones, en las regiones con temperaturas altas, el cuerpo es


consumido rápidamente por cánidos (perros, lobos) y aves de rapiña (chulos,
cuervos, cóndores). Putman en 1978 encontró que durante el verano en Inglaterra,
las larvas de moscas consumen el 80% de la carne de mamíferos muertos, mientras
que en el invierno la gran mayoría del consumo esta hecho por procesos
microbianos.

Fotografía Nº 6 Cabeza momificada Fotografía Nº 7 Mano momificada que presenta pérdida


de individuo masculino postmortem de algunas áreas en región palmar

Fotografía N° 8 Cadáver que presenta momificación a nivel de tórax, abdomen y rodillas, fue
encontrado en un sótano de la ciudad de Bogotá - Colombia (clima frío)

17
Fotografía N° 9 Cadáver con presencia de adipocira húmeda (el cráneo se encuentra sin tejidos
blandos debido a que realizamos levantamiento facial en búsqueda de lesiones), permaneció
inhumado en una fosa que coincidía con una corriente subterránea de agua a 2.50 m de profundidad
(clima frío).

Fotografía Nº 10 Fotografía Nº 11
Presencia de adipocira seca y hongos en cintura pélvica, miembros inferiores y genitales, los
pequeños orificios que se observan en región supragenital corresponden a artificios causados por
larvas de mosca; el cadáver fue encontrado suspendido de la rama de un árbol en un bosque
húmedo (clima frío)

18
Fotografía Nº 12 Manos en estado de corificación (similar al cuero recién curtido), su apariencia
externa es aceitosa, las flechas señalan áreas de color rojo pálido correspondientes a sangre
desecada debajo de epidermis, este fenómeno se caracteriza por presentar un menor grado de
deshidratación al que suele observarse en la momificación.

Fotografía Nº 13 Las flechas señalan áreas corificadas, las cuales se produjeron por haber quedado
expuestas a la intemperie, especialmente al efecto de los rayos solares que se encargaron de
deshidratar irregularmente la piel (clima frío)

4.6 OTROS FACTORES RELACIONADOS CON LA DESCOMPOSICIÓN

19
• Cadáveres abandonados a campo abierto (quedan expuestos a la fauna
ESCENA depredadora), especialmente en climas cálidos
• Cadáveres inhumados superficialmente (depredadores como los cánidos,
roedores y felinos detectan rápidamente el olor de los cuerpos y
posteriormente los extraen para consumirlos, adicionalmente exponen
partes del cadáver dejándolas a disposición de los insectos necrófagos)
• Cadáveres inhumados en terrenos muy ácidos y húmedos (aceleran la
descomposición de la materia orgánica)
• Cadáveres en escenas interiores cerradas con presencia de mascotas,
especialmente perros o gatos (el cadáver se convertirá en su fuente de
alimento ante la ausencia de la persona que los alimentaba)
CADÁVER • Cadáveres de personas con constitución obesa
• Cadáveres con presencia de lesiones que exponen tejidos blandos y
fluidos internos (atraen más a los insectos)
• Cadáveres con antecedentes de procesos infecciosos previos a la muerte
(infecciones de cavidad abdominal)
Tabla Nº 1 Factores que aceleran de la descomposición

• Escenas interiores cerradas (casas, edificios, sótanos)


ESCENA • Cadáveres sumergidos en corrientes de agua (mares, ríos, lagunas,
quebradas, aljibes, tanques de agua), se han reportado casos de
cadáveres que se han preservado por varios años en el fondo del mar
• Cadáveres abandonados a campo abierto en escenas en las que
predominan las bajas temperaturas
• Cadáveres inhumados en terrenos compactos a profundidades
mayores a 1.50 metros
• Escenas a campo abierto donde los cadáveres quedan protegidos por
vegetación abundante
• Escenas con ausencia de fauna carroñera (p.e. páramos y nevados)
• Cadáveres sumergidos en concreto (hormigón)
CADÁVER • Cadáveres de personas que hayan sido sometidos a prolongados
tratamientos con antibióticos
• Cadáveres de personas con contextura delgada
• Cadáveres vestidos con prendas
• Cadáveres con ausencia de lesiones
• Cadáveres fumigados con químicos venenosos y con líquidos
combustibles
• Cadáveres rociados con cal, cemento y otros minerales corrosivos
• Cadáveres de neonatos
Tabla Nº 2 Factores que Retardan La Descomposición

Existe otros elementos que deben ser tenidos en cuenta para la interpretación del
IPM, ya que unidos a todos los factores enunciados anteriormente, permiten que la

20
evaluación de este interrogante tenga una respuesta más certera, más aproximada a
la realidad:

ESCENA • Estadio de desarrollo de sembradíos (se debe indagar con el cultivador


acerca de la fecha de siembra y el tiempo que falta para cosechar), se
parte de la hipótesis de que al momento de la siembra el cadáver no
estaba en el sitio
CADAVER • Billetes y monedas encontradas en las prendas que portaba el
cadáver, se debe indagar sobre su fecha de acuñación, fecha de
circulación y cantidad de monedas presentes con el cadáver, esto
último para no confundirse con las monedas que utilizan algunas
personas como amuleto
• Prótesis dentales o aparatos ortopédicos; ocasionalmente los
fabricantes pueden reconocer el año de fabricación de acuerdo a sus
características
• Fechas de recibos de servicios públicos y facturas de compras, con
estas últimas se pueden realizar indagaciones con el personal del
almacén o tienda donde fueron emitidas
Tabla N° 2 Otros elementos orientadores del IPM

4.7 DESCOMPOSICION IRREGULAR

La descomposición irregular es un fenómeno que se presenta en algunos cadáveres


y que ha sido recientemente estudiado, podemos decir que se sale de los
parámetros conocidos en lo que se refiere a los procesos estandarizados de
descomposición de un cadáver, ya que cuando esta se presenta es posible observar
en un mismo cuerpo la presencia de varios fenómenos cadavéricos.

Hemos querido transcribir el artículo titulado Descomposición de Cuerpos


Sepultados y Sumergidos, Anomalías de la Descomposición (Descomposición
Irregular y Preservación Artificial), Alteraciones Postmortem Debidas a Insectos y
Vida Animal Acuática o Terrestre , escrito por el Dr. William Rodríguez III2, uno de los
científicos contemporáneos que mas ha estudiado este fenómeno en Norteamérica y
quien amablemente nos autorizó para publicarlo en este texto.

2
PhD. Antropólogo Forense, jefe de la oficina del Examinador Médico de las Fuerzas Armadas,
Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas Bethesda - Maryland - EEUU)

21
El artículo fue traducido por la Dra. Mary Luz Morales3 y posteriormente publicado
por la División de Tanatología del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses en
el Manual de Autopsias durante el año 2001, por considerar de utilidad para la
práctica forense el conocimiento de las diversas posibilidades de alteración o
preservación de un cuerpo, según las condiciones climáticas y geográficas del sitio
de hallazgo del cadáver (Morales 2001).

El contenido del artículo nos permite recordar y ampliar algunos conocimientos


básicos, pero especialmente reitera la necesidad de solicitar mayor información
respecto a la escena y las circunstancias de hallazgo del cuerpo; nos orienta en la
observación e interpretación de los fenómenos cadavéricos, y hace énfasis en que
se puede obtener amplia información a partir de los cadáveres en putrefacción,
incompletos o de restos óseos, mediante un estudio interdisciplinario sistemático,
que involucra disciplinas tales como la Patología, la Antropología, la Entomología, la
Tafonomía y la Botánica (ibid p:98).

4.8 DESCOMPOSICIÓN DE CUERPOS SEPULTADOS Y SUMERGIDOS

La velocidad reducida de descomposición del cuerpo enterrado, que en general es


ocho veces menor que sobre el suelo, puede ser atribuida a dos factores básicos; el
primero, es la limitación de la actividad de insectos y animales carroñeros. El entierro
de un cadáver limita o restringe totalmente el acceso al cuerpo de animales e insectos
carroñeros, por lo cual, la degradación de los tejidos es básicamente resultado de la
autólisis y putrefacción bacterial.

El grado de acceso de la fauna está directamente relacionado con la profundidad de la


tumba y el nivel de compactación del suelo. Estudios y numerosas observaciones de
campo conducidas por los autores, han mostrado que la depredación por carroñeros
está básicamente restringida a tumbas con profundidad de un pie o menos. A

3
Patóloga Forense, Jefe Nacional de la División de Tanatología Forense del Instituto Nacional de
Medicina Legal y Ciencias Forenses, Bogotá - Colombia

22
profundidades de enterramiento a un pie, los olores de descomposición producidos por
el cuerpo fácilmente penetran el suelo alcanzando la superficie, atrayendo así,
insectos y otros animales. Los mamíferos que frecuentan la carroña, principalmente
carnívoros, excavarán y expondrán porciones, o todo el cuerpo, sepultado a
profundidades menores de un pie, con el fin de alimentarse de los tejidos blandos y
grasos.

Los insectos carroñeros, como las moscas azules (blowflies) adultas, podrán ganar
acceso a tumbas de poca profundidad, migrando a través de pequeñas grietas y
hendiduras creadas en el suelo por el hinchamiento del cadáver en la etapa
enfisematosa; una vez alcanzado el cuerpo las hembras adultas desovarán sobre los
tejidos. También se ha observado que después de un período de lluvia o en presencia
de condiciones de humedad en el suelo y olores de descomposición concentrados, las
hembras adultas desovarán sobre la superficie. Tras emerger de los huevos, las larvas
migran hacia el cadáver para alimentarse y desarrollarse.
En sepulturas con profundidades mayores a un pie, la depredación animal e insectaria
se ve enormemente inhibida, ya que los olores de descomposición que llegan a la
superficie disminuyen y la profundidad del suelo impide el acceso al cuerpo.

El segundo factor de importancia en la reducción de la velocidad de descomposición


bajo tierra, es la configuración ambiental del terreno. El suelo provee una eficiente
barrera de aislamiento contra la radiación solar y por eso, las temperaturas y su
fluctuación disminuyen con la profundidad. Así como la temperatura disminuye con la
profundidad, disminuye también la tasa de descomposición por el enfriamiento del
cuerpo. A profundidades menores a un pie puede esperarse que las temperaturas se
acerquen a las de la superficie y fluctúen diariamente.

En general, sin fluctuaciones de temperatura significativas diferentes a las de las


estaciones, la estabilización térmica del suelo ocurre a profundidades mayores a dos
pies. Las sepulturas profundas, de aproximadamente cuatro pies o más, al mantener
las temperaturas bajas e inhibir la depredación animal e insectaria, se caracterizan por
una velocidad de descomposición extremadamente reducida. Un cuerpo sepultado a

23
tales profundidades se descompondrá muy lentamente, permaneciendo virtualmente
intacto y con pérdida mínima de tejido por un período de al menos un año.

Otros dos aspectos del efecto de la configuración ambiental del terreno sobre la tasa
de descomposición, son el contenido de humedad y la presencia de organismos del
suelo, tanto animales como vegetales. La presencia de agua subterránea o suelos
arcillosos que retienen humedad, producen en la mayoría de los casos, un ambiente
que conduce a la formación de adipocira. Un cuerpo, recuperado de una sepultura que
contenga cantidades significativas de suelos arcillosos, suele exhibir formación
avanzada de adipocira, mientras que un cuerpo recuperado de un suelo seco o bien
drenado, carece de formación significativa de adipocira. Los entierros profundos están
comúnmente asociados con ambientes de suelo húmedo y por ende, los cuerpos
recuperados de tales lugares, exhiben formación de adipocira en la mayoría de la
superficie corporal.

Los entierros superficiales, aproximadamente un pie o dos, permiten que la


descomposición ocurra a una velocidad considerablemente mayor que la observada a
más profundidad. A poca profundidad, un cuerpo enterrado está sujeto a una
temperatura similar a la de la superficie, y es atacado y degradado por las plantas y
diferentes organismos del suelo. Las plantas, cuyas raíces penetran a poca
profundidad, crecen hacia el cuerpo en putrefacción buscando los ricos nutrientes
orgánicos producidos por la descomposición. En muchos casos de entierros
superficiales, la liberación de nutrientes orgánicos por la descomposición causa un
crecimiento vegetal incrementado y diferenciable sobre el sitio de sepultura. Esta
observación puede ser útil al permitir la rápida localización de un cuerpo sepultado en
campos amplios, en los cuales los sitios de compactación del suelo pueden ser
difíciles de ver.

Una vez en contacto con el cuerpo, las raíces comenzarán a degradar la ropa y,
finalmente, los restos esqueléticos durante la fase avanzada de la descomposición. La
mayoría de los restos esqueléticos recuperados de tumbas a ras del suelo exhiben
daño evidente producido por raíces. Este daño aparece en forma de surcos

24
irregulares, acanalados, múltiples, en la corteza externa del hueso. En muchos casos,
el material esquelético se recuperará con raíces adheridas que han crecido entre la
trabécula ósea o completamente a través del hueso. Los restos esqueléticos o de ropa
que han sido penetrados por las raíces, deben ser manejados con cuidado para no
perturbar el contexto de éstas raíces.

El crecimiento de raíces en éstos restos puede ser útil en la determinación del intervalo
postmortem, especialmente en casos que involucran restos enterrados, desde
aproximadamente un año hasta pocos años antes. Tal material debe ser remitido a un
botánico experto para la identificación de la especie vegetal y determinación del tiempo
requerido para el estado actual de crecimiento de la raíz.
Los insectos y bacterias habitantes del suelo, al igual que las raíces de las plantas, son
más prolíficos a poca profundidad debido al enriquecido suelo superior y, por lo tanto,
contribuyen al proceso de descomposición más acelerada que se asocia con entierros
superficiales.
El acto criminal de deshacerse de un cadáver en una tumba profunda, tiende a
producir retardo del crecimiento de plantas en la superficie, ya que las estructuras
primarias de la raíz se destruyen y la tierra no nutritiva se reubica en la superficie
debido a la excavación. La carencia de plantas o la interrupción de su crecimiento en
un sitio de entierro, es un signo que afortunadamente provee evidencia de una tumba.

También por fortuna, sin importar con cuanto cuidado se rellene una tumba, ocurrirá un
el re-asentamiento del suelo, produciendo una depresión marcada del sitio donde se
encuentra la tumba, la cual puede ser llamada depresión primaria de la tumba . Con el
paso del tiempo, la profundidad de la depresión primaria se incrementará, hasta que se
termine de asentar el suelo. Como regla general, la presencia de una depresión
primaria profunda, usualmente indica un entierro profundo.

Un cuerpo enterrado durante una temporada de clima cálido y a profundidades de dos


pies o menos, en general, sufre un proceso de descomposición con hinchamiento
significativo del pecho y el abdomen por los gases liberados en la etapa enfisematosa.
A medida que ocurre el hinchamiento, el suelo que recubre el cuerpo es empujado

25
hacia arriba y posteriormente re-acomodado en la cavidad torácica, cuando esta se
colapsa en la etapa final de la descomposición. Este llenado del área del tórax por
material del suelo, crea la llamada depresión secundaria de la tumba .

En países con estaciones bien definidas, la momificación de un cadáver es


comúnmente encontrada en casos que involucran el entierro de un cuerpo en una
sepultura poco profunda durante los meses de invierno, tras lo cual, el cuerpo es
recuperado a finales de la primavera o en el verano. Las bajas temperaturas retardan
enormemente, o prácticamente detienen, el proceso de descomposición. A medida
que la temperatura ambiental sube lentamente en la primavera el cuerpo comienza a
desecarse, un efecto similar al secado por congelación, produciéndose así la
momificación del cadáver.

Estudios experimentales efectuados sobre la velocidad de descomposición de


cadáveres sepultados, así como la observación de casos, han mostrado que, en
general, la esqueletización de un cuerpo enterrado a profundidades de dos pies o más
toma aproximadamente de dos a tres años. La esqueletización total de un cuerpo
sepultado a poca profundidad, aproximadamente a un pie, toma entre seis meses y un
poco más de un año.

El tiempo requerido para la degradación completa de los restos esqueléticos y


dentales es extremadamente largo; la degradación tiene lugar entre varios años y
varios cientos de años, como se ha demostrado con la supervivencia de especimenes
arqueológicos. Al igual que con los tejidos blandos, la velocidad de degradación de
hueso y dientes depende de un buen número de factores ambientales. Los dos
factores más significativos responsables de la degradación de restos esqueléticos son
la humedad y el pH del suelo. Los restos esqueléticos sujetos a ambientes de
sepultura muy húmedos pueden degradarse rápidamente y ser destruidos en pocos
años. Esto mismo es válido para restos esqueléticos en un suelo con un pH
demasiado ácido o alcalino.

26
La descomposición de un cuerpo sumergido en un ambiente acuático (río. Mar, laguna,
etc.) ocurre a una velocidad de apenas la mitad de la de la descomposición en el aire.

La reducción de la tasa de descomposición en el agua, como la de los cuerpos


enterrados, resulta básicamente de las temperaturas más bajas e inhibición de
actividad insectaria. Como en el caso de la sumersión, la víctima procederá a hundirse
en el agua a medida que el aire escapa de los pulmones; la profundidad y velocidad a
la cual la víctima desciende resultan bastante variables y dependen de un buen
número de factores. Con la expulsión de la mayoría del aire de los pulmones, el occiso
se hundirá hasta el fondo del lago, río u otro cuerpo acuático.

Una vez que ha alcanzado el fondo, ocurren los primeros cambios asociados con la
muerte, seguidos por descomposición activa. Con la acumulación de gases de
descomposición en el tracto gastrointestinal y los pulmones, el cuerpo comenzará a
ascender hacia la superficie. Una vez en la superficie, el cuerpo flotará con la cabeza y
las extremidades colgando hacia abajo, sumergidas. Esta posición en el agua hará que
la cabeza y las extremidades exhiban mayor lividez que la que se observa en el tronco.
En la superficie, el cuerpo continua descomponiéndose y atrayendo, por esto, insectos
carroñeros como la moscarda coronida, la cual se alimenta y reproduce en los tejidos
expuestos sobre la superficie. El análisis entomológico de las larvas de mosca que se
desarrollan en un cuerpo que ha emergido nuevamente, puede resultar útil para la
determinación del momento en que el cuerpo re-emergió.

El tiempo requerido por el cuerpo para re-emerger, depende básicamente de la


temperatura del agua, la cual normalmente disminuye con la profundidad. En agua
apenas tibia, se puede esperar que un cuerpo emerja en unos pocos días, mientras
que en agua fría o cerca al punto de congelación, la re-emersión del cuerpo puede
retrasarse de varias semanas a varios meses. Otros factores que afectan la velocidad
de descomposición en el agua incluyen el contenido bacterial y la salinidad. Un cuerpo
sumergido, por ejemplo, en un pantano estancado o una fuente de agua contaminada
con desperdicios orgánicos, se descompondrá, comparativamente, mucho más rápido

27
que un cuerpo que se encuentre en un lago relativamente limpio, el cual tiene un
contenido bacterial más bajo.

La descomposición de un cuerpo en el océano u otra fuente de agua salada ocurre a


menor velocidad que la que sucedería en un cuerpo sumergido en agua dulce, debido
a la reducción de la acción bacterial por la concentración salina. La presencia de vida
animal acuática puede también alterar la tasa de descomposición y el tiempo que
demora el cuerpo en emerger, mediante la remoción de tejidos, proporcionando así,
puertas adicionales de entrada de bacterias, o reduciendo la masa corporal del torso.

La formación de adipocira es típicamente observada en cuerpos sumergidos por largos


períodos de tiempo. La formación avanzada de adipocira en cuerpos sumergidos
proporcionará alguna conservación de tejidos. Hay muchos casos documentados de
cuerpos recuperados en condiciones relativamente buenas, después de haber estado
sumergidos por meses o por unos pocos años. Un caso particularmente llamativo fue
el de un hombre anciano que se suicidó saltando a un río desde un puente alto. Los
restos del occiso no se recuperaron sino hasta aproximadamente 10 años después,
cuando fueron vistos sobre el margen del río, en una época en la que el nivel del
agua había bajado considerablemente debido a una sequía.

El examen de los restos, que consistían en la parte inferior del torso, piernas y pies,
mostró que habían sufrido formación avanzada de adipocira seguida por desecamiento
total. El sujeto hizo su salto fatal durante una temporada de clima frío, en un lugar
donde su cuerpo quedó enredado, permanentemente, en las ramas de un gran árbol
que estaba profundamente sumergido. En la época en la cual fue recuperado, el nivel
del río había llegado bastante por debajo del árbol, permitiéndole a los restos
recubiertos por la adipocira, momificarse en lo alto de las ramas del árbol. La
identificación positiva del occiso se logró mediante comparación radiográfica con una
radiografía pélvica antemortem.

4.9 ANOMALIAS DE LA DESCOMPOSICIÓN (Descomposición Irregular y


Preservación Artificial)

28
Con la multitud de factores que afectan la velocidad de descomposición, parece
apenas razonable que existan anomalías tales como las que se presentan en aquellos
casos que involucran preservación extensa o descomposición irregular. El
reconocimiento de variaciones en la secuencia de descomposición es de extrema
importancia para el científico forense y el investigador de las muertes, ya que puede
proporcionar indicios sobre las circunstancias de la muerte.

La primera anomalía que debe ser discutida es la que he llamado descomposición


irregular o desproporcionada . La descomposición irregular puede ser definida como la
descomposición prematura o desproporcionada de tejidos, en una o varias áreas de un
cuerpo. Existen tres mecanismos responsables de la descomposición irregular y son
los siguientes:

1. LESIONES ANTEMORTEM O POSTMORTEM: Producen la exposición de sangre


y tejido internos en un área del cuerpo, proporcionando así, una puerta de entrada
para bacterias e insectos carroñeros

2. EXPOSICIÓN DE UN ÁREA ESPECÍFICA DEL CUERPO a agentes físicos o


químicos tales como calor o ácidos corrosivos

3. INFECCIÓN BACTERIAL PREVIA: Tal como un absceso o celulitis.

De estos tres mecanismos responsables de la descomposición irregular, el primero,


lesión antemortem o postmortem, es el más común.

Los casos en los que hay descomposición irregular deben ser sometidos a una
investigación detallada, ya que muchos de ellos son homicidios. Un excelente caso
que demuestra la descomposición irregular , es el de la muerte de una joven adulta de
raza blanca, cuyo cuerpo fue descubierto aproximadamente doce días después de su
desaparición. La occisa fue reportada como desaparecida, pasadas varias horas de

29
una caminata vespertina en su vecindario, de la que nunca regresó. Los oficiales de la
ley, junto con algunos vecinos, efectuaron varias búsquedas exhaustivas de la
muchacha desaparecida. Doce días más tarde, su cuerpo fue descubierto en un
campo parcialmente arborizado cerca a la vía interestatal.

En la escena se encontró que el cuerpo estaba en un estado bastante avanzado de


descomposición y extensamente infestado por larvas de mosca azul (blowfly). Se
realizó la autopsia, a pesar de que no quedaba material significativo de los órganos.
Los hallazgos de la autopsia y de la poca toxicología que se pudo realizar, no
proporcionaron ninguna respuesta sobre la causa o la manera de muerte.

Aproximadamente dos años y medio después, el caso fue revisado por un detective de
la policía quien dudaba si la occisa había podido ser, raptada y retenida por algún
periodo de tiempo, y mas tarde asesinada. Un antropólogo forense fue consultado por
el detective del caso, sobre el tiempo estimado transcurrido desde la muerte de la
joven. Al revisar las fotografías de la escena y los datos ambientales, se encontró que
el periodo de tiempo durante el cual había estado desaparecida la joven, parecía
consistente con el estado de descomposición; además, se notó que parecían existir
irregularidades en la descomposición, las cuales indicaban evidencia de lesión
antemortem o postmortem del cuerpo.

La irregularidad más notable observada en las fotografías, consistía en una


destrucción extensa de los tejidos en el pecho y el área abdominal superior, junto con
una infestación masiva de gusanos. También era visible en las fotografías la gran
cantidad de tejido remanente en el cráneo y la descomposición e infestación por
gusanos en las palmas de ambas manos. Otras áreas del cuerpo de la occisa se
hallaban relativamente en buen estado. El grado de descomposición del pecho y el
abdomen, marcadamente avanzado frente al de otras áreas del cuerpo , al principio
pareció ser el resultado de depredación carnívora. Una inspección más detallada de
las fotos de la escena reveló que tanto las costillas como los cartílagos costales
estaban intactos, por lo cual era poco probable que los animales depredadores fueran

30
responsables. En lo que respecta a la superficie palmar de las manos, la depredación
animal fue también descartada, pues la mayoría de los tendones no estaban dañados.

En vista de estos hallazgos, se concluyó que existía una enorme posibilidad de que la
víctima hubiera sido apuñalada en el pecho y hubiera sufrido cortadas de defensa en
las manos. Las heridas en el pecho y las manos proporcionaron una puerta de entrada
para bacterias e insectos, a consecuencia de lo cual, se produjeron áreas de
descomposición prematura. En este punto, se sugirió que el cadáver fuera exhumado
para hacer una inspección detallada de los elementos esqueléticos de las áreas con
descomposición notable.

Aproximadamente un año después, el cuerpo fue exhumado y se practicó un examen


detallado de los elementos esqueléticos en cuestión. Cada uno de ellos fue
cuidadosamente removido a mano, pues fue poca la disección con escalpelo que se
requirió, debido al estado de descomposición de los tejidos circundantes. Los
elementos esqueléticos removidos fueron entonces envueltos en tela de lona, y
cuidadosamente limpiados con agua hirviendo para retirar los tejidos blandos
adheridos. La inspección de los huesos limpios reveló la presencia de varias marcas
de cortadas, congruentes con las producidas por un cuchillo, en el manubrio y
esternebras, así como marcas de cortes en la superficie palmar de algunos de los
metacarpianos de ambas manos. También se descubrió una marca de corte en el
borde inferior de la segunda costilla derecha. Se observaron manchas oscuras a lo
largo de las cortadas, sugestivas de que las lesiones habían ocurrido en el periodo
peri-mortem. En vista de estos hallazgos, la causa de muerte fue cambiada de
desconocida , a muerte por múltiples heridas de arma cortopunzante en el pecho , y
la manera de muerte a homicidio .

Los casos que involucran un cuerpo fuertemente descompuesto tienden a no ser


cuidadosamente examinados debido a la carencia de tejidos blandos reconocibles, la
presencia de masas de gusanos y los olores desagradables y ofensivos de la
descomposición. Muchas lesiones, como las del caso anteriormente discutido, pueden
no ser fácilmente visibles en un examen directo o radiográfico, puesto que son

31
enmascaradas por los desechos de descomposición y las estructuras esqueléticas
reposicionadas. Aún así, el reconocimiento de la descomposición irregular , junto con
un examen cuidadoso y detallado de los tejidos y huesos restantes, proporcionará
muchas veces más respuestas de las que uno podría pensar.

4.10 PRESERVACIÓN ARTIFICIAL

La segunda anomalía de descomposición a discutir es la denominada preservación


artificial , la cual hace referencia a la conservación de un cuerpo o tejido corporal por
substancias químicas, o por destrucción de las bacterias que causan la
descomposición. El problema que se presenta con los casos en los que hay
preservación artificial, es que esta proporciona un impresión falsa de un intervalo
postmortem relativamente corto, cuando en realidad fue bastante largo. Un ejemplo de
preservación artificial es el curtido de tejidos corporales por ácidos tánicos, como en el
caso de los cuerpos notablemente preservados en los antiguos pantanos de
Dinamarca.

Casos similares de preservación de cuerpos y tejidos han sido documentados en la


literatura forense como el resultado de poner el cuerpo en contacto con materiales
vegetales tales como las agujas de pino, cortezas de árboles, hojas en
descomposición, o cuero que contenga compuestos preservativos. El material vegetal
en condiciones de humedad libera taninos de forma natural y estos, en suficiente
concentración, curten y preservan los tejidos corporales. La liberación de compuestos
preservativos por parte de artículos de cuero en contacto con el cuerpo después de la
muerte, tales como botas apretadas o una chaqueta de cuero, pueden producir
preservación de los tejidos.

Otros ejemplos de preservación artificial incluyen cadáveres colocados en ambientes


que inhiben la acción bacteriana. Un caso particularmente notorio fue el de una víctima
de homicidio cuyo cuerpo había sido envuelto en múltiples capas de tapete y plástico
laminado. El cuerpo había sido escondido en un garaje de concreto, arrendado, y no

32
fue descubierto por la autoridades hasta unos tres años después. Al desenvolver el
cuerpo, se encontró muy bien preservado, tan sólo con moderado recogimiento y
decoloración de la piel. No sólo la preservación externa era notable, sino también la de
los órganos internos, incluyendo los pulmones. Otros científicos forenses han
encontrado casos similares con preservación notable del cuerpo o porciones de este,
que han sido cubiertas apretadamente, por plásticos o telas sintéticas finamente
tejidas.

Con el fin de entender mejor este fenómeno, se llevó a cabo un experimento que
consistente en envolver partes del cuerpo, en bolsas plásticas. Dos cadáveres íntegros
y sin embalsamar, utilizados en este experimento, fueron sepultados con sus
envolturas, en tumbas de poca profundidad. Uno de ellos tenía el pie izquierdo
envuelto apretadamente en dos bolsas plásticas, y el otro tenía su cabeza, antebrazo y
pierna derechos, envueltos en bolsas plásticas dobles. Después de un período
específico de tiempo, los cadáveres fueron exhumados y examinados en busca de
cambios importantes por descomposición. Se observó que el plástico apretadamente
envuelto, producía marcada preservación de los tejidos recubiertos, en comparación
con las áreas sin cubrir. Otras observaciones de campo y de casos, llevaron a la
conclusión de que la preservación observada resultaba de la acumulación de
productos secundarios bacteriales en un sistema cerrado. Inicialmente, las bacterias
que degradan los tejidos se multiplican rápidamente; sin embargo, a medida que sus
productos catabólicos como el amoniaco y el alcohol, junto con el pH, aumentan en el
sistema cerrado, se suprime la acción bacterial.

Otro tipo de preservación artificial por supresión de la acción bacterial es aquella que
ha sido reportada en la recuperación de cuerpos embalsamados, en particular aquellos
sepultados en sarcófagos de tipo histórico, hechos en plomo o hierro. En casos de
restos históricos se cree, que en adición a los compuestos embalsamantes, el
sellamiento a prueba de aire de los sarcófagos mediante soldadura con la
consecuente liberación de metales oxidados en forma gaseosa, puede producir un
ambiente altamente bacteriostático.

33
Un ejemplo clásico que ilustra éste tipo de preservación, es el de un Coronel del
ejército de la Guerra Civil, en los Estados Unidos, cuyos restos estuvieron involucrados
en una investigación forense actual. El descubrimiento de los restos parciales del
Coronel en un área boscosa, desencadenó una investigación policial por un posible
homicidio. En el examen, los restos se encontraron en su mayor parte esqueletizados,
pero con algo de tejido rosado adherido. El estado de descomposición observado
sugería un intervalo postmortem de varios meses. Una búsqueda adicional de restos,
condujo al descubrimiento del cráneo el cual al ser examinado reveló la presencia de
una herida de bala y un proyectil esférico pequeño del tipo mini-bola utilizado en la
Guerra Civil. A medida que la investigación continuó, se descubrió que los restos
venían de un cementerio cercano, de la Guerra Civil, el cual aparentemente había
sido saqueado en busca de artefactos históricos. El saber de las tumbas profanadas,
junto con la recuperación del cráneo, produjeron un momento algo vergonzoso para
los investigadores que trabajaban en el caso, ya que el intervalo postmortem estimado
presentaba una inexactitud de más de cien años. Si bien resultó embarazoso, el caso
demostró a la perfección las trampas que se presentan por la preservación artificial.

4.11 LESIONES DEBIDAS A INSECTOS Y VIDA ANIMAL, TERRESTRE O


ACUATICA

Un cuerpo expuesto que no es descubierto inmediatamente después de la muerte, se


ve sujeto, en mayor medida, a la depredación animal, la cual va aumentando con la
progresión del período postmortem. La depredación del cadáver por diversos animales
produce una amplia gama de lesiones postmortem, las cuales pueden ser fácilmente
mal interpretadas por el investigador de la muerte poco experimentado, como lesiones
antemortem resultantes de acciones humanas. Hay cinco grupos primarios de
animales que han sido asociados con la depredación postmortem de un cadáver
humano. Estos son:

1. Insectos

34
2. Aves
3. Roedores
4. Animales acuáticos
5. Mamíferos carnívoros

Los insectos comúnmente responsables de las lesiones postmortem incluyen a las


moscas azules (blowflies), cucarachas y hormigas. Como se discutió en los textos de
entomología forense, las moscas son los primeros insectos en llegar al cadáver. Las
larvas de mosca azul que salen de los huevos comienzan su frenética alimentación
con los tejidos del cadáver, y en gran número, son capaces de causar un daño
tremendo a los tejidos. El daño producido por las larvas se exhibe como pequeños
orificios cilíndricos que varían en tamaño, de uno a varios milímetros, y se asemejan a
los producidos por un picahielo o una herida por proyectil de bajo calibre. Una lesión
antemortem, por ejemplo una herida de bala o cuchillo, en muchos casos se verá
distorsionada, agrandada o inclusive totalmente irreconocible, debido a la alimentación
de las larvas en el sitio de lesión.

Las cucarachas y las hormigas, al igual que las moscas, pueden ser encontradas
comúnmente tanto en interiores como en exteriores. La depredación por hormigas y
cucarachas aparece como pequeñas erosiones en la piel que pueden dar la impresión
de abrasiones antemortem. La desecación de estas mordeduras postmortem puede
dar la impresión de excoriaciones por arrastre. En la mayoría de los casos es posible
distinguir las mordeduras de hormiga de las de cucaracha, ya que el patrón de
alimentación de las hormigas es menos limitado, con pequeños trazos lineales que
bordean los puntos principales de erosión.

Un cadáver expuesto en exteriores está sujeto a la depredación por varios tipos de


aves, comúnmente buitres y cuervos. Tanto buitres como cuervos se alimentan
usualmente del cadáver en las etapas finales de descomposición. Las lesiones
ocasionadas por los cuervos aparecen en el tejido como pequeñas punciones
triangulares, resultado de su picotear. El picoteo y la acción desgarradora utilizada en
su alimentación por los buitres y buharros, produce pequeñas tiras con tejido adherido

35
de apariencia sinuosa. Los pájaros más pequeños, como el gorrión común o el mirlo,
removerán cabellos de la cabeza una vez que éstos se han desprendido del cuerpo,
para utilizarlos como material de construcción y de aislamiento para sus nidos. Esta
práctica de remoción de cabello muchas veces explica que falte este en las escenas
que involucran un cadáver en descomposición, y ha sido útil para obtener pelo de la
víctima mediante la búsqueda y localización de nidos de aves cerca a la escena de la
muerte.

Los roedores son otro grupo de animales responsables de la depredación postmortem.


Los cuerpos expuestos en lugares interiores con condiciones de habitabilidad por
debajo de lo normal, están sujetos al ataque de roedores tales como ratones y ratas.
Se sabe que ambos se alimentan de un cuerpo en los primeros días siguientes a la
muerte, produciendo heridas que se asemejan a lesiones antemortem ulceradas de la
piel. Las áreas del cuerpo típicamente atacadas incluyen la cara, el cuero cabelludo y
las yemas de los dedos. En casos que involucran restos esqueléticos, los roedores
tales como ratones, ratas, ardillas y conejos, mordisquearán los huesos por su
contenido mineral. Los sitios comunes para roer incluyen el foramen mágnum, las
órbitas oculares, los maxilares superior e inferior, y los huesos largos. Las marcas de
roedura en el hueso son muy semejantes a las cortadas de cuchillo u otro instrumento
cortopunzante afilado, y pueden parecer inicialmente sospechosas cuando se
observan en las vértebras cervicales. Sin embargo, las marcas de mordisqueo de los
roedores pueden ser distinguidas de las marcas de corte, por los surcos de doble
canal producidos por los dientes incisivos del roedor.

Los ratones de campo, en particular, son conocidos con desagrado por su hábito de
remover huesos pequeños de manos y pies, dientes y joyería pequeña, los cuales
llevan a sus madrigueras. En el caso de pérdida de pequeños elementos esqueléticos
o dientes en la escena de muerte, vale la pena invertir algo de tiempo y trabajo en
localizar madrigueras de roedores cercanas y revisarlas en busca de restos
desaparecidos. Además de la destrucción debida a su mordisqueo, se sabe que los
ratones construyen madrigueras entre los restos momificados o el cráneo de un
cadáver.

36
Los animales acuáticos, incluidos peces, tortugas y cangrejos, son comúnmente
responsables de lesiones postmortem en cadáveres recuperados de estanques, ríos,
lagos y el océano. La depredación por peces pequeños es observada principalmente
en los dedos de las manos y los pies, así como alrededor de los labios y las orejas, y
aparece como pequeñas erosiones del tejido. Por otro lado, las tortugas y los
cangrejos producen un daño significativo a los tejidos mientras se alimentan del
cadáver. La mayoría de las lesiones producidas por las tortugas, lucen como grandes
hoyos recortados sobre áreas expuestas del cuerpo. La dimensión del hoyo variará,
según el tamaño de la tortuga. Las especies grandes de tortugas, como la «Gran
Tortuga Caimán», son capaces de producir lesiones aplastantes en los huesos de la
cara y el cráneo.

Los cangrejos, que pueden ser encontrados en agua salada o dulce, se alimentan de
la mayoría de las zonas expuestas del cuerpo. La depredación por cangrejos puede
ser en algunos casos confundida con lesiones cortantes, debido a la apariencia de
borde limpio alrededor del área «desnuda» de alimentación. Dependiendo del área
de alimentación, uno puede ver pequeñas hendiduras en el tejido adyacente al área
«desnuda», resultado de las tenazas utilizadas para agarrarse y moverse sobre el sitio
de alimentación.

Con excepción de los insectos carroñeros, los mamíferos carnívoros son responsables
en la mayoría de los casos de las lesiones post-mortem por depredación. Carnívoros
pequeños como los mapaches, zorrillos y comadrejas, suelen frecuentar un cadáver
expuesto durante la etapa temprana del período postmortem. Las áreas del cuerpo
más comúnmente atacadas son las manos, los pies y la parte superior del pecho. Las
lesiones producidas por su alimentación son las típicas de la mayoría de los
carnívoros, incluyendo desgarro de los tejidos con múltiples marcas de punción
producidas por los caninos, y arañazos y rasgaduras lineales producidas por las
garras.

37
Un cadáver expuesto, en un lugar cerrado, está sujeto a la depredación por gatos y
perros domésticos. Tales casos de depredación por mascotas son comúnmente vistos
en personas de la tercera edad que viven solas. Un caso de interés particular fue el de
una anciana que había sido consumida, prácticamente en su totalidad, por sus cinco
perros. La identificación positiva de la mujer se estableció a través de comparación
odontológica de piezas dentales recuperadas de los restos fecales de los perros. La
presencia de orina o materia fecal en el occiso, como en el caso de un individuo que
murió mientras defecaba, es comúnmente responsable de lesiones específicas en los
genitales y los glúteos, producidos por caninos domésticos.

Los carnívoros de mayor tamaño, principalmente lobos, coyotes y perros domésticos,


son conocidos por atacar al cadáver durante todo el periodo postmortem, incluyendo la
esqueletización. Las lesiones postmortem producidas por estos grandes carnívoros, en
la mayoría de los casos son bastante extensas.

Los carnívoros cánidos son también, en gran parte, responsables de la dispersión y


remoción de huesos comúnmente encontrada en casos que involucran restos
esqueléticos. La dispersión y remoción de restos esqueléticos por coyotes y lobos
tiende a ocurrir en un grado mucho menor que por perros domésticos. Se sabe que los
perros domésticos esparcen restos esqueléticos sobre áreas enormes y llevan
porciones de los restos a distancias considerables del sitio de muerte.

Recientemente se han llevado a cabo un buen número de estudios concernientes a la


depredación y carroñeo canino de restos humanos, los cuales han proporcionado
información valiosa sobre los tipos de lesión ósea y patrones de dispersión. Uno de
estos estudios reportaba lesiones comúnmente observadas alrededor de las órbitas
oculares, el maxilar superior y el área occipital del cráneo. Estas lesiones postmortem,
que aparecen como fracturas y marcas de punción, pueden ser malinterpretadas como
el resultado de la utilización de un instrumento puntiagudo tal como un picahielo. La
ocurrencia específica de estas lesiones en el área facial del cráneo, resultó ser
producto de su transporte entre las mandíbulas de los cánidos.

38
Fotografía Nº 14 Descomposición irregular en cadáver con intervalo postmortem de trece días, fue
encontrado en cercanías a Bogotá - Colombia (clima frío). El tórax presenta avanzada descomposición
debido a que sufrió lesiones por proyectil de arma de fuego de carga múltiple que expusieron tejidos
blandos y fluidos internos (haciendo que las moscas colocaran sus huevos principalmente en esta
área, con la consecuente infestación de larvas y aceleración de la descomposición), adicionalmente el
cadáver portaba pantalones jeans y botas de caucho, lo que ayudo a la preservación de cintura
pélvica y miembros inferiores.

El único método preciso para determinar el intervalo postmortem es estar ahí


cuando esta sucede: e incluso así se tiene un pequeño margen de error.
En realidad no existe ningún marcador preciso, por sí sólo, para determinar el
intervalo postmortem.
Mientras más cerca se esté del momento real de la muerte, es posible dar una
opinión más precisa a partir de la escena y los marcadores de la muerte.
La experiencia y precaución del investigador, combinadas con los marcadores
clásicos de muerte y una ventana de muerte bien establecida, pueden conducir a un
IPM razonable.
Para determinar el IPM probable, primero establezca una ventana o intervalo de
muerte 4. ¿Cuándo pudo haber ocurrido la muerte? ¿Cuándo se supo por última vez

4
Fecha en que la persona desaparecida fue vista con vida por última vez por un testigo confiable y el
momento en que es hallado el cadáver.

39
del occiso en vida y cuando fue encontrado el cuerpo?. Esta diferencia es el intervalo
de tiempo durante el cual la muerte pudo haber ocurrido.
A continuación, utilice aquellos marcadores de la escena que permitan ubicar la
muerte de alguna manera en esta ventana un periódico de la mañana leído,
llamadas telefónicas realizadas, tipo de alimento consumido, lugar y estado de las
vestiduras.
Posteriormente ajuste esta opinión preliminar con cualquier dato adicional; por
ejemplo, ese ejemplar del periódico pudo haber estado disponible a la madrugada de
la noche anterior - el hombre trabaja de noche y duerme de día -.
Considere los factores ambientales y aquellos que puedan haber cambiado con el
tiempo: por ejemplo, el resplandor del sol incidiendo directamente sobre la víctima; o
aire acondicionado soplando sobre el cuerpo.
Utilice observaciones del grado de rigidez, cantidad y posición de las livideces,
temperatura del cuerpo, presencia de huevos o larvas de mosca, etc., para refinar
aún más su opinión.
Utilice la temperatura y concentración de potasio en el humor vítreo u otras pruebas
para refinar aún más su opinión.
En resumen, sea considerablemente precavido con la determinación del intervalo
postmortem, ya que pueden existir factores que producen una marcada aceleración o
retraso de la química de la muerte y sus alteraciones.
Haga énfasis en que lo que se ofrece es un rango o intervalo de muerte y en los
fundamentos para su determinación.
Nunca intente emitir opiniones más precisas de lo que los datos le permiten.
Asegúrese de especificar si su opinión se refiere a los hallazgos preliminares o si
se trata de su opinión final, según sea el caso.
Tabla Nº 3 Otros factores a tener en cuenta para orientar el IPM en cadáveres frescos o recientes5

5
Patricia Mc Feeley, Estándares Normalmente Aplicados En La Determinación Del Tiempo De
Muerte, en Boletín de Patología Nº 5, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (1999)

40

También podría gustarte