Tema 4. EL JEFE DEL ESTADO. LA CORONA.
Nota importante: estas diapositivas sirven para guiar las
explicaciones en clase. No contienen toda la información para el
estudio del tema, pues su función es ofrecer una orientación de
puntos relevantes.
4.1 La institución de la Jefatura del Estado.
Si en la separación de poderes no se establece ninguna función para
la Jefatura de Estado, ¿por qué existe? Justificación histórica.
Hay tesis que intentan justificar la existencia de la Jefatura del
Estado:
-Teoría del poder neutro de Constant: sería un poder judicial de los
otros poderes. Kimminich señala que esta teoría no nos vale para un
Estado democrático.
- Teoría que presenta la jefatura de Estado como institución que
representa al conjunto del pueblo como unidad política. Tampoco
nos vale. Kimminich señala que es el Parlamento el que representa
al pueblo.
- Teoría que presenta la Jefatura del Estado como representante de la
unidad del Estado en las relaciones internacionales. Kimminich también
refuta esta teoría.
- Teoría que presenta la JE como guardián de la Constitución.
Realmente, el guardián es el Tribunal Constitucional.
La justificación es histórica: la JE existe porque nuestro sistema
constitucional se formó a partir de la monarquía.
4.2 Los principios constitucionales de la regulación de la Corona.
Título II CE: “De la Corona” (art. 56 a 65). Régimen constitucional de
la Jefatura del Estado. Aspectos orgánicos y funcionales. Artículos
protegidos por la especial rigidez constitucional (art. 168 CE).
Art. 1.3 CE, también con especial rigidez: “La forma política del
Estado español es la Monarquía Parlamentaria”. El constituyente
otorgó especial protección a la forma monárquica de nuestro Estado.
“La Corona” es la expresión con la que el constituyente se
refiere a la institución monárquica en su aspecto permanente
e impersonal.
En la actual Constitución, al Rey se le sitúa fuera del juego entre los
poderes del Estado, quedando al margen del proceso político.
Se trata de una innovación con respecto a otras constituciones que
recogían la figura de la monarquía, pero lo hacían dentro de los
poderes del Estado.
Nuestra Constitución pretende que la monarquía no sea un elemento
de división del país, como sucedió en otras etapas y, por ello,
procede a despolitizarla, sacarla fuera del juego de los poderes del
Estado.
Con la rigidez constitucional de su régimen, el constituyente
pretende que la monarquía no vuelva a ser un tema polémico o de
discusión.
Art. 57 CE: 1. “La Corona de España es
hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan
Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la
dinastía histórica”.
Se expresa en este precepto un elemento de
legitimidad histórica. La soberanía popular ha
decidido aceptar el valor histórico y político de
la Monarquía española.
Orden de sucesión a la Corona. Art. 57.1 CE: “La
sucesión en el trono seguirá el orden regular de
primogenitura y representación, siendo preferida
siempre la línea anterior a las posteriores; en la
misma línea, el grado más próximo al más
remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y
en el mismo sexo, la persona de más edad a la
de menos”. Se trata de la denominada sucesión
legítima.
En el supuesto de extinción de todas las líneas de sucesión de la familia
real, se procedería a la sucesión parlamentaria: Art. 57.3. “Extinguidas
todas las líneas llamadas en Derecho, las Cortes Generales proveerán a
la sucesión en la Corona en la forma que más convenga a los intereses
de España”.
Las abdicaciones y renuncias y
cualquier duda de hecho o de
derecho que ocurra en el orden de
sucesión a la Corona se resolverán
por una ley orgánica (Art. 57.5 CE).
Estas previsiones se han aplicado
por primera vez con ocasión de la
abdicación del Rey Juan Carlos, con
la Ley Orgánica 3/2014.
La Regencia. Es una situación excepcional en la que las funciones
correspondientes al Rey no son desempeñadas por él, ya sea porque es
menor de edad o porque se haya inhabilitado para el ejercicio de su
autoridad. La inhabilitación ha de ser reconocida por las Cortes.
En estos casos, las funciones reales las ejerce una Regencia, que puede
ser individual o colegiada. Si el Rey es menor de edad, la Regencia
recae en el padre o madre o, en su defecto, en el pariente de mayor
edad más próximo a suceder en la Corona.
Si el Rey se encuentra inhabilitado, será regente el príncipe heredero si
es mayor de edad y, en caso contrario, el pariente de mayor edad más
próximo a suceder en la Corona (art. 59.1 y 2 CE).
Si no hubiese nadie según las reglas recién mencionadas, las Cortes
Generales designarán la Regencia, que podrá ser individual o colegiada.
En este último caso, estará formada por tres o cinco personas (art. 59.3
CE).
4.3 Las competencias constitucionales de la Corona.
Artículo 56 CE
1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia,
arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones,
asume la más alta representación del Estado español en las
relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su
comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen
expresamente la Constitución y las leyes.
2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que
correspondan a la Corona.
3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.
Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el
artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto
en el artículo 65.2.
Artículo 57 CE
1. La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan
Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La
sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y
representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las
posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en
el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de
más edad a la de menos.
2. El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el
hecho que origine el llamamiento, tendrá la dignidad de Príncipe de
Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de
la Corona de España.
3. Extinguidas todas las líneas llamadas en
Derecho, las Cortes Generales proveerán a la
sucesión en la Corona en la forma que más
convenga a los intereses de España.
4. Aquellas personas que teniendo derecho a
la sucesión en el trono contrajeren
matrimonio contra la expresa prohibición del
Rey y de las Cortes Generales, quedarán
excluidas en la sucesión a la Corona por sí y
sus descendientes.
5. Las abdicaciones y renuncias y cualquier
duda de hecho o de derecho que ocurra en el
orden de sucesión a la Corona se resolverán
por una ley orgánica.
Artículo 58
La Reina consorte o el
consorte de la Reina no
podrán asumir funciones
constitucionales, salvo lo
dispuesto para la Regencia.
Artículo 59 CE. LA REGENCIA.
1. Cuando el Rey fuere menor de edad, el padre o la madre del Rey y, en
su defecto, el pariente mayor de edad más próximo a suceder en la
Corona, según el orden establecido en la Constitución, entrará a ejercer
inmediatamente la Regencia y la ejercerá durante el tiempo de la
minoría de edad del Rey.
2. Si el Rey se inhabilitare para el ejercicio de su autoridad y la
imposibilidad fuere reconocida por las Cortes Generales, entrará a
ejercer inmediatamente la Regencia el Príncipe heredero de la Corona,
si fuere mayor de edad. Si no lo fuere, se procederá de la manera
prevista en el apartado anterior, hasta que el Príncipe heredero alcance
la mayoría de edad.
3. Si no hubiere ninguna persona a
quien corresponda la Regencia,
ésta será nombrada por las Cortes
Generales, y se compondrá de una,
tres o cinco personas.
4. Para ejercer la Regencia es
preciso ser español y mayor de
edad.
5. La Regencia se ejercerá por
mandato constitucional y siempre
en nombre del Rey.
Artículo 60. La tutela.
1. Será tutor del Rey menor la persona que en su testamento hubiese
nombrado el Rey difunto, siempre que sea mayor de edad y español de
nacimiento; si no lo hubiese nombrado, será tutor el padre o la madre
mientras permanezcan viudos. En su defecto, lo nombrarán las Cortes
Generales, pero no podrán acumularse los cargos de Regente y de tutor
sino en el padre, madre o ascendientes directos del Rey.
2. El ejercicio de la tutela es también incompatible con el de todo cargo
o representación política.
Artículo 61
1. El Rey, al ser proclamado ante las Cortes
Generales, prestará juramento de
desempeñar fielmente sus funciones,
guardar y hacer guardar la Constitución y
las leyes y respetar los derechos de los
ciudadanos y de las Comunidades
Autónomas.
2. El Príncipe heredero, al alcanzar la
mayoría de edad, y el Regente o Regentes al
hacerse cargo de sus funciones, prestarán
el mismo juramento, así como el de
fidelidad al Rey.
Artículo 62
Corresponde al Rey:
a) Sancionar y promulgar las leyes.
b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en
los términos previstos en la Constitución.
c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
d) Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso,
nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos
en la Constitución.
e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su
Presidente.
f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir
los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con
arreglo a las leyes.
g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos,
las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a
petición del Presidente del Gobierno.
h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas.
i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá
autorizar indultos generales.
j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias.
Artículo 63
1. El Rey acredita a los embajadores y
otros representantes diplomáticos. Los
representantes extranjeros en España
están acreditados ante él.
2. Al Rey corresponde manifestar el
consentimiento del Estado para obligarse
internacionalmente por medio de
tratados, de conformidad con la
Constitución y las leyes.
3. Al Rey corresponde, previa autorización
de las Cortes Generales, declarar la
guerra y hacer la paz.
Artículo 65
1. El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para
el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma.
2. El Rey nombra y releva libremente a los miembros civiles y militares
de su Casa.
Conclusiones. Funciones del Rey:
-Relaciones internacionales: acreditar a los embajadores y recibir la
acreditación de los embajadores extranjeros; manifestar el
consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por
medio de tratados; declarar la guerra y hacer la paz, previa
autorización de las Cortes.
-Articulación de la soberanía popular: convocatoria y disolución de las
Cortes, convocatoria de elecciones generales, convocatoria de
referéndum.
-Función legislativa: sanciona, promulga y ordena la publicación de las
leyes.
-Función ejecutiva: propone, tras ronda de consultas, y nombra al presidente del
Gobierno; acepta su dimisión; nombra a los ministros a propuesta del Presidente
del Gobierno; expide los decretos acordados en Consejo de Ministros; confiere los
empleos civiles y militares; concede honores y distinciones con arreglo a las
leyes; es informado de los asuntos de Estado; puede presidir la reunión del
Consejo de Ministros a petición del Presidente del Gobierno; mando supremo de
las Fuerzas Armadas; Alto patronazgo de las Reales Academias.
-Función judicial: la justicia se administra en su nombre; nombra al presidente
del Tribunal Supremo a propuesta del Consejo General del Poder Judicial; ejerce
el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no puede autorizar indultos
generales.
-Tribunal Constitucional: nombra a los magistrados del TC.
-CCAA: nombra a los presidentes de las CCAA.
4.4 El refrendo de los actos del Rey.
Art. 56.3. “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a
responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma
establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo
lo dispuesto en el artículo 65.2”.
Artículo 64
1. Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su
caso, por los Ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del
Presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99, serán
refrendados por el Presidente del Congreso.
2. De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden.
Se trata de dos instituciones que han perdido el sentido político que
tenían en otros tiempos. Se mantienen por tradición para recordar cuál
es el origen de la monarquía parlamentaria. El refrendo es un simple
rito.
Sobre la inviolabilidad:
El preámbulo de la Ley Orgánica 4/2014, ley impulsada tras la
abdicación del Rey Juan Carlos, indica que éste no es inviolable por que
lo haga tras su abdicación, pero también indica que “conforme a los
términos del texto constitucional, todos los actos realizados por el Rey
o la Reina durante el tiempo en que ostentare la jefatura del Estado,
cualquiera fuere su naturaleza, quedan amparados por la inviolabilidad
y están exentos de responsabilidad”.
El Rey tiene una exención de responsabilidad porque no se le puede
exigir una responsabilidad a quien no toma las decisiones, a quien se
limita a hacer un acto debido obligado por el Derecho.
Por tanto esta irresponsabilidad del rey no es ningún privilegio suyo,
porque la responsabilidad tiene que atribuirse a quien toma las
decisiones. Así, el artículo 64.2 establece que de los actos del rey serán
responsables las personas que los refrenden. La persona que refrende o
sujeto refrendante, asumirá siempre la responsabilidad jurídica, que
significa que responde de que el acto del rey cumple el ordenamiento
jurídico.
Son titulares del poder del refrendo:
-El Presidente del Gobierno y, en su caso, los ministros, en virtud de sus
competencias.
-El Presidente del Congreso, que refrenda al rey en tres supuestos, en la
propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno, en el
nombramiento del Presidente del Gobierno y en la disolución de las
Cortes Generales cuando pasados dos meses ningún candidato obtiene
el respaldo de las cámaras. Supuestos todos ellos mencionados en el
artículo 99.