Análisis Integral de la Salud y la Enfermedad: De la Biología a la
Determinación Social
La Salud y la Enfermedad como Construcciones Socio-Históricas
A diferencia de lo que propone el sentido común, la salud y la enfermedad no son hechos
biológicos universales e inmutables. El documento de la Unidad Académica de Medicina
Preventiva y Social (MPS) establece que son construcciones sociales, lo que significa que
cada sociedad, en un tiempo y espacio determinado, define qué es estar sano y qué es
estar enfermo basándose en sus conocimientos científicos, pero también en sus valores
culturales y relaciones de poder.
Históricamente, hemos transitado desde la medicina racional de Hipócrates, que veía al
cuerpo como un todo influido por el ambiente, hasta el dualismo cartesiano de René
Descartes en el siglo XVII. Este último marcó un hito al separar el cuerpo (materia) de la
mente (alma), permitiendo que la medicina moderna tratara al cuerpo humano como una
"máquina" que puede ser reparada. Esta visión mecánica se reforzó con el nacimiento de la
microbiología, que centró la causa de las enfermedades en agentes microscópicos,
consolidando el llamado Modelo Biomédico.
Sin embargo, la historia demuestra que estas definiciones son dinámicas. Casos como la
histeria o la homosexualidad, que fueron catalogadas como patologías por instituciones
médicas (como la APA y la OMS) durante décadas y luego retiradas, evidencian que el
límite entre lo "normal" y lo "patológico" es, en última instancia, una decisión influenciada
por el contexto político y social.
La Evolución de las Definiciones Contemporáneas
El intento de definir "salud" ha generado intensos debates institucionales.
La definición de la OMS de 1948 "completo estado de bienestar"— aunque
bienintencionada por su carácter positivo, fue duramente criticada por ser estática y
subjetiva.
El pensamiento médico-social fue superando esa visión rígida. Milton Terris, propuso
una ruptura fundamental al plantear la salud y la enfermedad como un continuo.
Esta es una noción clave: no hay una frontera clara entre estar sano y estar
enfermo, sino grados de capacidad de funcionamiento que cambian.
El concepto se ha expandido. Salleras-San Martí introdujo la variable del entorno
ecológico, y la OMS incorporó el enfoque de "Una Salud" (One Health),
reconociendo que la salud humana está intrínsecamente ligada a la de los animales
y el medio ambiente. Esta visión nos obliga a entender que la salud no es un
atributo individual, sino una red de interdependencias.
El Surgimiento de la Salud Pública y la Intervención del Estado
La Salud Pública moderna nace con la Revolución Industrial. El hacinamiento en las
ciudades y la pobreza de los trabajadores generaron epidemias masivas (cólera,
tuberculosis). Figuras como Johann Peter Frank impulsaron la idea de que el Estado debe
actuar como una "policía médica", administrando la salud de la población para mantener la
productividad.
Un punto de inflexión fue el trabajo de Edwin Chadwick, quien vinculó la salud con la
ingeniería y el urbanismo, y el de John Snow, quien en 1854 demostró que el cólera se
transmitía por agua contaminada. Estos hitos demostraron que la salud no es un tema
exclusivo de la medicina clínica, sino un problema que requiere soluciones estructurales
(agua potable, saneamiento, leyes laborales).
La salud pública como un espacio de controversia
El documento hace una distinción fundamental entre dos formas de abordar la salud de las
poblaciones:
-Salud Pública (Perspectiva Acotada): Se centra en la enfermedad y en los factores de
riesgo. Utiliza el método científico tradicional para identificar qué comportamientos o
elementos ambientales pueden "causar" una patología. Su enfoque suele ser técnico y
vertical, donde el Estado interviene sobre la población.
-Salud Colectiva (Perspectiva Latinoamericana/Ampliada): Surge en los años 70 como una
crítica al modelo tradicional. Entiende la salud como un proceso social complejo donde el
Estado no es el único actor, sino que debe trabajar con la comunidad. Su concepto central
es la Determinación Social de la Salud: los problemas de salud son el resultado de cómo
está organizada la sociedad (clase social, distribución de la riqueza, relaciones de poder).
Para la salud colectiva, la enfermedad es resultado de la forma en que una sociedad
produce y distribuye su riqueza, y cómo las estructuras de poder determinan las
desigualdades.
V. Aplicación al caso del VIH en Uruguay
Concluimos que:
1. No es un problema exclusivamente médico: Aunque los fármacos son vitales, el VIH
está determinado por desigualdades. La noticia analizada muestra que el estigma, el
nivel educativo y los ingresos afectan quién accede al diagnóstico y quién sobrevive.
2. Es un problema de Salud Pública y Colectiva: Requiere una respuesta del Estado
(MSP, MIDES) pero también de la sociedad civil organizada. La solución no es solo
dar una pastilla, sino transformar las condiciones sociales que generan
vulnerabilidad, especialmente en varones y sectores precarizados, donde las tasas
de mortalidad son más altas.