¿QUÉ ES?
El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en las capas
exteriores de la piel.
Existen dos tipos: el tipo no melanoma y el melanoma.
El cáncer de tipo no melanoma es el más frecuente y se denomina
no melanoma porque se forma a partir de otras células de la piel
que no son los melanocitos. Dentro de este tipo se encuentran
todos los cánceres de piel menos el melanoma maligno que es
menos frecuente y más maligno y que se explica más adelante.
El cáncer de piel se da más en las personas de piel blanca y que
han pasado mucho tiempo expuestas a los rayos solares. Aunque
puede aparecer en cualquier parte de la piel, es más frecuente que
se presente en la cara, cuello, manos y brazos.
Este cáncer es el más frecuente de todos los tipos de cáncer, representando casi la mitad de los casos.
Aunque el índice de supervivencia es alto.
En España el cáncer tipo no melanoma, en 1995, representó el 0,6% de todas las defunciones por cáncer
para ese año y una tasa de mortalidad de 1,3 por 100.000 habitantes. Esta cifra es parecida para el tipo
melanoma, habiendo supuesto para ese año, el 0, 7% de las defunciones y una tasa de mortalidad de 1,6
por 100.000 habitantes.
En los últimos años, la incidencia del melanoma maligno ha aumentado espectacularmente, se ha
multiplicado por 3,3 en varones y por 2,5 en mujeres, en los últimos veinte años en España. A pesar de
esto, representa menos del 3% de todos los tumores. No se ha esclarecido aún la causa de su aumento.
Se puede reconocer por un cambio en el aspecto de la piel, como una herida que no sana o una pequeña
protuberancia. También puede aparecer una mancha roja, áspera o escamosa.
Ante cualquier cambio o anormalidad de la piel, hay que acudir al médico. Éste puede extraer una
muestra y analizarla (biopsia) para comprobar si es un tumor maligno o no.
TIPOS Y DESCRIPCIÓN
Cáncer de piel no melanoma
El carcinoma de células escamosas se desarrolla en las capas intermedias de la epidermis y supone el
20% de todos los casos de cáncer de piel.
Aparece normalmente en áreas que han estado expuestas al sol, como la parte superior de la nariz,
orejas, frente, labio inferior y dorso de las manos.
Puede darse también en aquellas zonas de la piel que hayan estado en contacto con productos químicos,
que hayan sido sometidas a radioterapia, o que se hayan quemado. En el área genital, aparece con
menor frecuencia.
Generalmente suele presentarse un abultamiento rojo y duro. A veces, puede tener un aspecto,
escamoso, o sangrar y desarrollar una costra que nunca cura. A medida que aumenta de tamaño va
teniendo forma nodular y, en ocasiones, presenta una superficie verrugosa. Al final, se convierte en una
úlcera abierta y crece dentro del tejido subyacente.
A través del sistema linfático, puede extenderse a cualquier parte del cuerpo.
El carcinoma de células basales es el tipo más común de cáncer de piel no melanoma. Alrededor del
75% de todos los tumores cancerosos de la piel son carcinomas de células basales.
Afecta a la capa inferior de la epidermis, formada por células basales. Y suele darse en aquellas zonas
que han estado expuestas al sol, como la cabeza y el cuello.
Su crecimiento es lento y rara vez se extiende a otras partes del cuerpo por lo que es menos agresivo que
el carcinoma de células escamosas. Aunque no por esto hay que dejar de tratarlo, ya que si no se hace,
con el tiempo, se extenderá a los tejidos circundantes y a los huesos.
El aspecto que presenta es un pequeño abultamiento con una apariencia suave y brillante. Pero también
puede tener forma de cicatriz, siendo firme al tacto. Generalmente se desarrolla de forma lenta aunque la
velocidad varía de uno a otro.
No es infrecuente que vuelva a aparecer una vez que la persona ha sido tratada. Del 35% al 50% de las
personas diagnosticadas, desarrollarán un nuevo cáncer de piel en un plazo de cinco años a partir del
primer diagnóstico.
Otros tipos menos frecuentes:
Sarcoma de kaposi: se origina en la dermis aunque también puede darse en los órganos internos.
El sarcoma de kaposis adopta dos formas:
Aquella que se suele desarrollar en las persona enfermas con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA) y en niños y jóvenes del África ecuatorial. Esta forma crece muy deprisa y suele afectar a los
órganos sanguíneos de los órganos internos.
Antes de la aparición de esta enfermedad, sólo la solían presentar ancianos de origen europeo
mediterráneo. En estas personas crece de forma muy lenta sobre la piel y rara vez se propaga.
En los primeros el aspecto característico es una peca rosada, roja o púrpura de forma redondeada u
ovalada, en cualquier parte del cuerpo aunque es más frecuente en la cara. Estas pecas con el tiempo se
van extendiendo a varias zonas del cuerpo, incluso en órganos internos, causando por esto una
hemorragia.
En los segundos, suele aparecer como una mancha de color violáceo o pardo oscuro en las piernas o en
los dedos de los pies. Suele aumentar su profundidad ocasionando una úlcera sangrante. También puede
diseminarse por la pierna.
El linfoma cutáneo se produce cuando los linfocitos de la piel (células del sistema inmunológico o de
defensa) se vuelven malignos. La dermis contiene un número considerable de linfocitos. El tipo más
común de éstos, es el linfoma cutáneo de células T o micosis fungoide. Se desarrolla durante varios años,
de forma muy lenta. En los estadios iniciales, se puede notar picor en la piel y presentar zonas oscuras y
secas. Cuando la enfermedad se ha desarrollado se la denomina micosis fungoide. Se corre riesgo de
infección, cuanto mayor es el área afectada.
Esta enfermedad puede extenderse a través de los vasos linfáticos a otros órganos como el pulmón,
hígado, etc.
Cuanto más pronto se realice el diagnóstico, más posibilidades hay de curación.
Cáncer de piel melanoma
Esta enfermedad se desarrolla en los melanocitos, células de la piel que producen la melanina que le da
color. Los melanocitos se encuentran en la epidermis, capa de la piel más externa.
El melanoma es el tipo de cáncer de piel menos común y más grave. Puede extenderse a otras partes del
cuerpo a través de la sangre o del sistema linfático. Si se diagnostica pronto, su pronóstico es mejor.
Se puede presentar a partir de lunares ya existentes, o como una formación nueva, pequeña y
pigmentada, que aparece en una zona de la piel normal.
Habrá que consultar con el médico siempre que se note un cambio en el tamaño, forma o color de un
lunar. O un lunar que está hinchado o que duele al tocarlo o que exuda o sangra.
Por lo general, en los hombres suele aparecer en el tronco y en las mujeres, es más frecuente en la parte
inferior de las piernas. Estas personas suelen tener la piel clara. Puede aparecer en personas de piel más
oscura, en zonas de las manos, planta de los pies, y debajo de las uñas.
El melanoma representa un 4% de todos los tipos de cáncer de piel. Pero, debido a su malignidad, es
responsable de, aproximadamente, un 79% de las muertes por cáncer de piel.
El número de personas afectadas por este tipo de cáncer ha aumentado en los últimos años. En España
se ha multiplicado por más de tres en varones y por algo más de dos en mujeres, en los últimos veinte
años. En Estados Unidos, el número de casos se ha multiplicado por dos, desde 1973, y mueren
aproximadamente unas 6.000 personas al año.
FACTORES DE RIESGO
La causa que provoca este tipo de cáncer no es del todo conocida. Sí que se han estudiado determinados
factores que influyen en su aparición.
Factores ambientales
La exposición excesiva al sol influye en la producción de estos cánceres. Personas que trabajan en el
exterior, como agricultores y marineros, presentan una mayor incidencia. Se suelen producir en la piel
expuesta, frecuentemente en cabeza y cuello.
Aunque la luz solar ayuda a sintetizar las vitaminas A y D, la exposición excesiva, produzca o no
quemaduras, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluyendo el melanoma maligno.
Existe una correlación entre el riesgo de melanoma y la latitud. También influye el período de tiempo
durante el que ha vivido una persona en países de latitudes ecuatorianas, lo que significa una exposición
excesiva al sol mantenida durante un período de la vida.
No sólo influye la exposición prolongada sino que una exposición intensa al sol, puntual, durante unas
vacaciones por ejemplo, constituye un factor de riesgo de melanoma.
Los melanomas difieren de los tumores malignos de la piel de tipo no melanoma con respecto al sexo,
edad y localización corporal. La mayor parte de los melanomas malignos cutáneos no ocurren en zonas
que reciben la dosis ultravioleta acumulada mayor.
Aunque no se conoce exactamente cuál es el esquema más peligroso de exposición al sol, algunos
estudios apoyan la hipótesis de que la exposición intensa e intermitente a la radiación ultravioleta de la
piel que se encuentra normalmente protegida es la responsable de la formación del melanoma.
La edad también parece influir y las quemaduras producidas por el sol antes de los 15 años aumentan el
riesgo de melanoma al doble.
* ENCUENTRO DIGITAL: Broncearse sin riesgo
Características físicas
Las personas de raza blanca de origen escocés, inglés o irlandés con el pelo rubio o rojizo, los ojos claros
y abundantes pecas son especialmente susceptibles.
El melanoma es muy raro en la población negra u oriental siendo predominante, cuando se da, en zonas
poco pigmentadas como las palmas y plantas y su pronóstico es peor.
La sensibilidad de la piel al sol y la dificultad para broncearse, aumenta el riesgo de melanoma.
La reacción cutánea a la luz solar se relaciona con factores como la pigmentación de la piel, el número de
pecas en la infancia o edad adulta y el número de nevus (formaciones parecidas a lunares y que son
tumores melanocíticos benignos), constituyendo todos ellos factores de riesgo para el melanoma maligno
cutáneo.
La mayor incidencia de nevus en individuos de raza blanca conduce a la idea de que la radiación
ultravioleta desarrolla un papel importante en el desarrollo de nevus. Se ha comprobado la existencia de
mayor número de nevus en zonas de la piel expuestas al sol que en zonas protegidas, asociándose su
aumento con una mayor propensión a quemarse que a broncearse, el número de quemaduras solares, la
tendencia a las pecas y el estilo de vida relacionado con una mayor exposición solar. Una persona con
piel sensible al sol, más de 150 nevus melanocíticos y algún nevus displásico, podría presentar 50 veces
más riesgo de melanoma que otra persona sin estas características.
Factores genéticos
El síndrome del epitelioma basocelular nevoide es un trastorno autosómico dominante en el que los
pacientes desarrollan un gran número de epiteliomas basocelulares desde la segunda década de la vida y
que, finalmente, afectan a cualquier zona de la piel.
El xeroderma pigmentosum es un trastorno autosómico recesivo que se produce por una alteración en
la reparación del ADN, se asocia también con la aparición de carcinomas cutáneos múltiples.
En el melanoma maligno cutáneo se ha descrito una predisposición familiar. El riesgo estimado de
presentarlo es del 70% en pacientes con melanosis neurocutánea y distintos tipos de xeroderma
pigmentosum, del 1% en hijos de pacientes con melanoma solitario no familiar y del 6% en familias con
síndrome del nevus displásico e historia de dos o más melanomas malignos.
Inmunosupresión
Aquellas personas que han sido tratadas con medicinas que les deprimen su sistema inmunológico,
tienen mayor predisposición a desarrollar un melanoma.
Sobreexposición a lámparas y cabinas bronceadoras
Las lámparas y cabinas bronceadoras son una fuente de radiación ultravioleta. Una exposición excesiva
aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Edad
Aproximadamente la mitad del número de casos de melanomas se presenta en personas mayores de 50
años.
Otros factores
La exposición a carcinógenos, los traumatismos o cicatrices, las lesiones por radiación crónica y las
infecciones virales, son algunos de los factores predisponentes al cáncer de piel.
PREVENCIÓN
El principal factor de riesgo en este cáncer es una exposición excesiva a la radiación ultravioleta.
Evitar una intensa o prolongada exposición al sol, intentando no exponerse en horas en las que la
radiación solar es mayor es la mejor medida de prevención que se puede utilizar.
Otras formas son la utilización de materiales que protejan aquellas zonas más delicadas como es el uso
de sombreros, de gafas que absorban los rayos ultravioleta de un 99% a un 100%, o utilizar telas
adecuadas para cubrir la piel.
El uso de cremas protectoras solares reduce el peligro de la exposición. Deben utilizarse correctamente,
hay distintos grados según sea el tipo de piel. Además deben de emplearse con un tiempo de antelación a
la exposición solar.
Como se ha visto, las cabinas y las lámparas bronceadoras resultan peligrosas, por lo que deben evitarse.
Cuando se observe un lunar que ha cambiado de aspecto, o que sangra, se debe acudir al médico. Éste
lo puede extirpar y realizar una biopsia para comprobar si es maligno o no.
Este tipo de cáncer puede prevenirse más que muchos otros. Siguiendo las anteriores instrucciones
pueden disminuirse o anularse gran parte de los factores de riesgo, con lo que las posibilidades de
padecer un cáncer de piel también disminuyen.
Principales medidas antes y durante la exposición solar
- Evitar el uso de productos que contengan alcohol y perfumes.
- Elegir el protector solar adecuado, en función del tipo de piel, del lugar de aplicación y de las
condiciones ambientales.
- Aplicar una buena cantidad del producto solar 30 minutos antes de tomar el sol, sobre la piel seca.
- Evitar tomar el sol entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde, en zonas de gran altitud, y en
lugares próximos al ecuador.
- El agua, la nieve y la arena actúan reflejando los rayos solares y aumentando su intensidad. Es por este
motivo, por lo que pueden producirse quemaduras incluso en la sombra.
- Las primeras veces que se tome el sol, se deberá emplear un factor de protección más elevado.
- Aún en los días nublados, hay que utilizar el protector solar.
- Hay que ingerir muchos líquidos para compensar la pérdida de líquidos debido a la exposición solar.
- Después de un baño, cuando se haya sudado mucho, o tras pasar dos horas de la anterior aplicación,
habrá que volver a aplicar la crema protectora.
- Tras la exposición al sol, hay que ingerir muchos líquidos debido a la pérdida de éstos.
SÍNTOMAS
El cáncer de piel no melanoma puede tener el aspecto de diversas marcas en la piel.
Los carcinomas de células basales aparecen en forma de áreas de color rojo, planas o escamosas, o de
pequeñas áreas cerosas, brillantes y translúcidas al relieve que pueden sangrar. Puede haber algún vaso
sanguíneo irregular visible, o mostrar áreas de color azul, café o negro.
Los carcinomas de células escamosas pueden tener forma de protuberancias crecientes, de superficie
áspera, o planos como manchas rojizas de la piel que crecen lentamente.
El melanoma puede aparecer como un cambio en aquellas manchas de la piel. Cualquier llaga,
protuberancia, marca, etc. que sea sospechosa pudiera ser un melanoma. La piel puede volverse áspera
o escamosa o puede sangrar o exudar.
Se puede dar un melanoma a partir de un lunar, que cambie de aspecto, o textura. Por lo general, un
lunar es una mancha de color uniforme, de color café, canela o negro en la piel. Tienen menos de seis
milímetros de diámetro y puede estar presente desde el nacimiento o puede aparecer en la infancia o
juventud.
La mayoría de las personas tienen lunares que son benignos. Es importante reconocer sus cambios.
La regla del ABCD puede ayudar a reconocer las características de un melanoma:
Asimetría: la mitad del lunar no se corresponde con la otra mitad.
Bordes irregulares: los bordes del lunar son desiguales.
Color: el color del lunar no es uniforme, sus tonalidades varían desde un marrón a un rojo, o azul.
Diámetro: el lunar tiene más de 6 milímetros de ancho.
Aunque esta regla es útil para la mayoría de los melanomas, no todos se ajustan a estas características.
DIAGNÓSTICO
El médico se basará en los síntomas que presente la piel del paciente y la historia clínica.
Cuando se sospeche la existencia de alguna anomalía, se realizará una biopsia. Con la biopsia se analiza
el tejido bajo el microscopio para examinar el tipo de células que presenta.
Dependiendo de donde se encuentre la alteración de la piel y del tipo que sea, así se realizará un tipo de
biopsia u otro.
Biopsia por raspado: se insensibiliza la zona de piel a biopsiar con anestesia local y se raspan las capas
superiores de la piel con una hoja de bisturí.
Biopsia por punción: se extrae una muestra de piel más profunda.
Biopsias incisionales y escisionales: se extrae una cuña de piel. Se realiza para tumores más
profundos. Con la biopsia incisional sólo se extrae una parte del tumor para analizarlo. Con la biopsia
excisional se extirpa todo el tumor. Si la extensión de la piel afectada es grande, se realizará una biopsia
incisional, en un primer momento, para no deteriorar mucho la imagen de la persona.
Biopsia por aspiración con aguja fina: se utiliza una jeringuilla con una aguja fina para extraer
pequeñas partículas del tumor. No se utiliza para el diagnóstico de un lunar sospechoso pero sí para
biopsiar los ganglios linfáticos cercanos a un melanoma.
Cuando se sospecha que el estadio del cáncer es alto, se realizarán otras pruebas para el diagnóstico de
la extensión.
Se realizará un estudio analítico que incluya fosfatasa alcalina, transaminasas y lactatodeshidrogenasa.
Este análisis ayudará a valorar la afectación de otros órganos según las alteraciones que se observen en
él.
La radiografía de tórax servirá para comprobar la existencia de metástasis en pulmones.
Otros estudios más complejos pueden incluir la tomografía craneal, torácica o abdominal. La
tomografía consiste en una técnica de rayos X, utiliza un haz giratorio, con la que se visualiza distintas
áreas del cuerpo desde diferentes ángulos.
La punción aspirativa con aguja fina se puede utilizar para tomar una muestra de cualquier órgano que
se sospeche afectado y analizarla al microscopio.
ESTADIOS DEL CÁNCER
Cáncer no melanoma
Etapa 0: el carcinoma de células escamosas in situ, o enfermedad de Bowen, es la etapa inicial del
carcinoma de células escamosas. Este cáncer sólo afecta a la epidermis.
Etapa I: el cáncer no tiene más de dos centímetros y no hay ganglios linfáticos ni otros órganos
afectados.
Etapa II: el cáncer tiene más de dos centímetros pero no se ha extendido a ganglios linfáticos ni a otros
órganos.
Etapa III: el cáncer se ha propagado a tejidos profundos, como son huesos, músculos o cartílagos, y/o a
los ganglios linfáticos regionales. No hay afectación de órganos distantes.
Etapa IV: el cáncer puede tener cualquier tamaño y se ha extendido a órganos como el cerebro o los
pulmones.
Cáncer melanoma
Etapa 0: el melanoma es in situ, es decir, se encuentra en la epidermis.
Etapa I: el melanoma todavía es un tumor de bajo riesgo. Tiene menos de un milímetro y medio y se
encuentra localizado en la piel sin afectación ganglionar.
Etapa II: su grosor es mayor de un milímetro y medio. Todavía está localizado en la piel, sin afectación
ganglionar.
Etapa III: el melanoma se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos a la piel afectada.
Etapa IV: el melanoma se ha propagado a zonas distantes de la piel afectada, a órganos y/o ganglios
distantes.
Pronóstico por etapas
Para la etapa I el índice de supervivencia para cinco años es de más del 90%.
Para las etapas II y III, los índices son alrededor del 80% y del 50% respectivamente.
En la etapa IV, el índice de supervivencia a cinco años disminuye entre un 20% y 30%.
TRATAMIENTO
Cáncer de piel no melanoma
La mayoría de los carcinomas de células basales y de células escamosas se curan mediante cirugía
menor. Existen varios tipos de cirugía que se emplearán según sea la localización y el tipo de tumor.
Escisión simple: el tumor y una porción de tejido circundante se extirpan mediante bisturí. Luego se
cosen los bordes.
Electrodesecación y curetaje: el tumor se extrae raspando el tejido con un instrumento llamado cureta.
Después se trata el tejido donde se encontraba el tumor con una aguja eléctrica para destruir las células
cancerosas que queden. Generalmente se precisa la repetición de este método varias veces y suele dejar
una pequeña cicatriz.
Criocirugía: se utiliza nitrógeno líquido para congelar y así destruir las células cancerosas. Esta técnica
se utiliza frecuentemente en la queratosis actínica así como en el carcinoma de células basales y células
escamosas de pequeño tamaño.
Cirugía de Moh: el cirujano elimina la capa de piel que parece estar afectada por el cáncer y lo examina
inmediatamente al microscopio. Luego vuelve a extraer algo del tejido circundante y lo vuelve a examinar
al microscopio. Este proceso lo repite hasta que no observa ninguna célula anormal al microscopio.
Cirugía por láser: se utilizan los rayos láser para vaporizar las células cancerosas. Esta técnica se
emplea en el carcinoma de células basales muy superficiales y en el carcinoma de células escamosas in
situ.
Cirugía de ganglios linfáticos: si los ganglios cercanos al cáncer están inflamados habrá que extirparlos
mediante cirugía.
Quimioterapia
Existen diversas formas de administración y numerosos tratamientos, cuyas formulaciones avanzan
rápidamente a medida que la ciencia progresa.
Cuando se emplean de forma tópica, los fármacos llegan a las células más cercanas de la superficie de la
piel por lo que este modo de empleo se utilizará sólo para las condiciones premalignas. Este tipo de
medicamento enrojece la zona donde se aplica, y la hace más sensible al sol, por lo que habrá que
protegerla durante unas semanas del sol.
Si el cáncer se encuentra en una etapa avanzada se empleará la quimioterapia sistémica, es decir,
aquella que llega a todas las partes del organismo. Este último tipo (administrada sola o junto con la
radioterapia) no puede curar un cáncer de la piel no melanoma que haya hecho metástasis.
Radioterapia
Consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de
células cancerosas. Es un tratamiento local. Se desarrolla a lo largo de unos días (los que el oncólogo y el
radiólogo hayan creído convenientes), y la paciente va de forma ambulatoria a la clínica o sala donde se
realice la radioterapia; no tiene que estar ingresada para ello.
En sí, el tratamiento dura unos minutos. No es doloroso sino que es algo parecido a una radiografía sólo
que la radiación es mayor y está concentrada en la zona afectada.
La radioterapia se utiliza en este tipo de cáncer en aquellos pacientes que no pueden someterse a cirugía
por su estado general. En principio, las personas de edad muy avanzada pueden tener problemas para
ser intervenidos quirúrgicamente. Así el segundo tratamiento de elección sería la radioterapia.
Este tratamiento puede curar aquellos tipos de cáncer que se encuentre en estadios bajos. También
puede retrasar el crecimiento de aquellos tumores más avanzados.
La radioterapia también puede utilizarse como ayuda al tratamiento de cirugía. Tras ésta, y para asegurar
que no se quede ninguna célula cancerosa, se somete al paciente a un tratamiento con radioterapia.
También se puede utilizar para radiar las metástasis en otros órganos.
Carcinoma de células basales
La electrodesecación y el curetaje son los tratamientos más empleados para este tipo de cáncer. En
tumores de menos de cinco milímetros, después de este tratamiento sólo un 5% de éstos reaparecerán.
La técnica que mayor índice de curación presenta para estos tumores es la cirugía de Moh que resulta
beneficiosa para los que se presentan en orejas, ojos, nariz, frente, cuero cabelludo, dedos y área genital.
Esta cirugía se emplea para el tratamiento de tumores de gran tamaño, tumores localizados en
determinadas áreas críticas y tumores que han reaparecido después de otros tratamientos.
La criocirugía es recomendable para aquellos carcinomas de pequeño tamaño y para determinadas
zonas.
Carcinoma de células escamosas
La escisión es la técnica que se suele emplear en este tipo de tumores.
Para los de pequeño tamaño, se recomienda la electrodesecación y el curetaje.
La cirugía de Moh suele recomendarse para los tumores mayores de dos centímetros, para aquellos que
han reaparecido, para los que se están extendiendo por los nervios de la piel o para aquellos localizados
en ciertas áreas de la cara o en la zona genital.
Para los tumores que se han extendido a otras zonas, tanto en los carcinomas basales como en los
carcinomas de células escamosas, se empleará los tratamientos mencionados anteriormente a modo
general.
Cáncer de piel melanoma
Los estadios localizados del melanoma tienen unas posibilidades elevadas de ser curados con cirugía. El
empleo de ésta para los diseminados se utilizará con intención paliativa, es decir, para disminuir los
síntomas.
Cirugía
La lesión primaria debe ser extirpada, incluyendo piel, tejido celular subcutáneo y aponeurosis. Como
para realizar el diagnóstico se habrá realizado una biopsia escisional, deberá cortarse por la cicatriz con
un margen amplio, entre dos y tres centímetros.
Para los melanomas menores de 0,76 mm., será suficiente extirpar un margen de 1 cm.
Cuando hay ganglios afectados, deberán ser extirpados. Esto se realizará cuando se evidencie una
inflamación de los ganglios.
Biopsia de ganglios centinelas: esta técnica se encuentra en estudio y puede realizarse o no según el
criterio médico. Consiste en averiguar qué ganglio es el que se drena fluido linfático a la zona del
melanoma y analizarlo. Para ello lo que se hace es inyectar una sustancia, coloreada o con un
componente radioactivo, en la zona del melanoma. Al cabo de un tiempo, se podrá observar coloreado o
con el compuesto radioactivo aquel ganglio que haya absorbido la sustancia y que será el que pueda
contener mayor número de células cancerosas, si el cáncer se ha extendido. Cuando se ha localizado el
ganglio, se toma una muestra y se analiza al microscopio. Si presenta células cancerosas, se extirpará.
También se extirparán los ganglios linfáticos restantes de esa zona.
Si se ha evidenciado la existencia de metástasis en otros órganos, puede realizarse una cirugía aunque
no tenga como objetivo la curación. A veces la extirpación de metástasis en otros órganos, aumenta el
tiempo de vida del paciente o, por lo menos, mejora los síntomas que éste presenta.
Quimioterapia
La quimioterapia sistémica se emplea como tratamiento paliativo de los síntomas.
Se utiliza después del tratamiento de cirugía en algunas metástasis dérmicas, cerebrales,
intestinales u óseas.
El tratamiento con un solo fármaco o con combinación de ellos es poco eficaz y las
tasas de respuesta no superan el 30%. El tiempo de curación es poco. Aún así se siguen
realizando investigaciones combinando varios fármacos.
Los medicamentos que se utilizan con más frecuencia son la dacarbacina (DTIC), la
carmustina (BCNU), el taxol, el platino, la vinblastina y la vincristina.
Se pueden emplear distintas combinaciones de medicamentos, recientemente se han
descrito resultados alentadores con la asociación de DTIC, platino, BCNU y
tamoxifeno.
Algunas combinaciones de quimioterápicos se pueden asociar a medicamentos de
inmunoterapia como son el interferón, la interleukina-2 y los anticuerpos monoclonales.
DIRECCIONES DE INTERÉS
La Asociación Española contra el Cáncer
[Link]
Sociedad Española de Oncología Médica
[Link]
Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos
[Link]
Centro de Cáncer de la Universidad de Pennsylvania
[Link]
Ministerio de Sanidad
[Link]