0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas4 páginas

1 Ramon Castillo

El artículo analiza el derrocamiento de Ramón Castillo en 1943, destacando su conflicto con el ministro de guerra, Pedro Ramírez, que desencadenó la conspiración militar. A pesar de maniobras políticas para consolidar su poder, Castillo enfrentó una creciente oposición aliadófila y tensiones con sus aliados nacionalistas, lo que culminó en su renuncia tras un golpe militar. Este evento marcó el inicio de un régimen militar que facilitaría el ascenso del peronismo en Argentina.

Cargado por

Marcos Heredia
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
0 vistas4 páginas

1 Ramon Castillo

El artículo analiza el derrocamiento de Ramón Castillo en 1943, destacando su conflicto con el ministro de guerra, Pedro Ramírez, que desencadenó la conspiración militar. A pesar de maniobras políticas para consolidar su poder, Castillo enfrentó una creciente oposición aliadófila y tensiones con sus aliados nacionalistas, lo que culminó en su renuncia tras un golpe militar. Este evento marcó el inicio de un régimen militar que facilitaría el ascenso del peronismo en Argentina.

Cargado por

Marcos Heredia
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

SUSCRIBITE

LA NACION > Opinión

Presidentes en la tormenta. Ramón Castillo, una


víctima de conspiraciones militares
Derrocamiento: un conflicto con Ramírez, el ministro de guerra, desencadenó el golpe
de 1943
15 de agosto de 2021 • 5'

Camila Perochena
PARA LA NACION

Ramón Castillo votando: fue elegido vicepresidente en 1937 y luego asumió la presidencia tras
la enfermedad y muerte de Marcelino Ortiz
Archivo
Castillo el turno de gobernar, luego de que el presidente se tomara una licencia
provisoria por un desprendimiento de retina causado por la diabetes.

Esa potencia, sin embargo, no podría terminar de desplegarse. Por los


siguientes dos años, se dio una situación peculiar: el vicepresidente
ejercía el poder, mientras el presidente se encontraba de licencia.

Esa potencia, sin embargo, no podría terminar de desplegarse. Por los siguientes
dos años, se dio una situación peculiar: el vicepresidente ejercía el poder,
mientras el presidente se encontraba de licencia. No obstante, dos situaciones le
permitieron a Castillo inclinar la balanza política en su favor. La primera se dio
cuando estalló el escándalo de corrupción por las tierras de El Palomar que
involucraban a ministros de Ortiz.

Los presidentes Roberto Marcelino Ortiz y Ramón S. Castillo


Frente a esta situación, Castillo pudo tomar el control del gabinete al reemplazar a
los ministros “orticistas” por funcionarios propios. La segunda situación fue la
creación de una comisión bicameral que informara sobre el estado de salud de
Ortiz con el objetivo de declararlo “inhábil” en el caso de que quisiera reasumir la
presidencia.

Estas maniobras le permitieron a Castillo desandar el camino iniciado por su


predecesor en relación con el fraude electoral. A fines de 1940 e inicios de 1941
tuvieron lugar elecciones fraudulentas en Santa Fe y Mendoza. Castillo se negó a
intervenir las provincias en nombre del federalismo y otorgó así una clara ventaja
a los conservadores por sobre los radicales. Muy enfermo, Ortiz renunció a la
presidencial el 27 de junio de 1942, semanas antes de su muerte. Castillo pasaba a
tener las riendas completas del gobierno, pero se le avecinaba una tormenta que
no podría controlar.

Cada vez más la situación internacional se filtraba en la política doméstica. Los


opositores al gobierno de Castillo, radicales y socialistas principalmente, tenían
una postura crecientemente aliadófila y asociaron el gobierno de Castillo con los
totalitarismos europeos. Por su parte, el ex presidente Agustín P. Justo (1932
1938) se declaró aliadófilo y partidario de elecciones libres. Reticente a apartarse
de la política, su objetivo era presentarse como candidato en las próximas
elecciones presidenciales por un gran frente común en oposición al presidente
Castillo, por su parte, quería recortar el poder de Justo. Por eso, comenzó a
buscar apoyos entre los sectores nacionalistas del ejército que tenían una visión
del mundo antiliberal, corporativa y autoritaria. Los nacionalistas defendían la
neutralidad argentina en relación con la guerra mundial, en contraposición con
las posturas de Justo, los radicales y los socialistas.
En un gesto a sus nuevos aliados, el presidente reemplazó en el ministerio de
Guerra al general Tonazzi, cercano a Justo, por Pedro Ramírez, un neutralista.
Según señaló a la nación el historiador Ignacio López, autor de La república del
fraude y su crisis: “Castillo lo elige a Ramírez para mojarle la oreja a Justo, pero
ya le habían advertido que era un conspirador, tiene meses para deshacerse del
tipo y no lo hace. Halperín Donghi dice que tenía la testarudez de un anciano
caprichoso. Era un tipo inflexible y rígido”. La creciente alianza con los
nacionalistas se convertiría, meses después, en la sepultura del presidente.
En enero de 1943 la muerte de Justo cambió el tablero político. Desplazado el
caudillo político y militar, afloraron las tensiones entre Castillo y sus aliados
nacionalistas.
Todo empezó con la decisión presidencial de elegir a Robustiano Patrón Costas,
un aliadófilo, como candidato para las elecciones. Para Ignacio López, la decisión
de nombrar a Patrón Costas es evidencia de que Castillo todavía tenía capacidad
de maniobra: “Hay una línea que primó en la historiografía que lo muestra a
Castillo como un prisionero de sus aliados nacionalistas. Yo lo que creo es que
Castillo tiene margen de acción en determinadas coyunturas críticas, como
cuando elige a Patrón Costas. En esas coyunturas tiene la posibilidad de tomar
decisiones y es inflexible”.

A fines de mayo de 1943, se aceleró el camino al golpe por un conflicto entre el


presidente y su ministro de guerra. Empiezan a circular rumores de que los
radicales van a ofrecerle la candidatura a Ramírez. Si bien el propio ministro
desautorizó los rumores, el presidente Castillo se alteró por la posible traición y
le pidió la renuncia el 1° de junio. La posibilidad de que Ramírez fuera
desplazado aceleró las conspiraciones.

A fines de mayo de 1943, se aceleró el camino al golpe por un conflicto entre el


presidente y su ministro de guerra. Empiezan a circular rumores de que los
radicales van a ofrecerle la candidatura a Ramírez. Si bien el propio ministro
desautorizó los rumores, el presidente Castillo se alteró por la posible traición y
le pidió la renuncia el 1° de junio. La posibilidad de que Ramírez fuera
desplazado aceleró las conspiraciones. La madrugada del 4 de junio, tropas
militares encabezadas por el general Rawson marcharon hacia la Casa Rosada. El
presidente se trasladó a un barco de la marina con el objetivo de impulsar una
contraofensiva. Sin embargo, los militares se impusieron y Castillo debió
presentar su renuncia. Se iniciaba así, el régimen militar que permitiría el
ascenso del peronismo.
Historiadora
Por Camila Perochena

También podría gustarte