Departamento Ingeniería de Minas - Universidad de La Serena
Ingeniería Civil Ambiental
UNIDAD III: Problemáticas y estrategias asociadas a los
residuos sólidos
GESTIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS
DOCENTE: PAOLA MONSALVE LEY
INGENIERO CIVIL AMBIENTAL
UNIVERSIDAD DE LA SERENA
Introducción
En los últimos años, un número creciente de gobiernos de América
Latina se han sensibilizado hacia la problemática de la inadecuada
gestión de los residuos y de los impactos negativos que de ella
pueden derivar para la población y el Medio Ambiente.
Eso ha generado una toma creciente de responsabilidad con
referencia a la necesidad de implementar políticas para una
correcta gestión y adecuada disposición final de los residuos.
Se han entonces promulgado varias normativas abarcando
numerosos aspectos relacionados con una gestión más adecuada
de los residuos, entre los cuales mencionamos: la prohibición de
vertederos incontrolados, la elaboración de planes de
tratamiento de residuos, la implementación de programas de
minimización, reciclaje, valorización y separación de los residuos,
la obligación de presentar estudios de impacto ambiental, la
introducción de responsabilidades por daños ambientales.
Estas reformas revelan un significativo cambio de visión
sistémico, lo cual ha permitido alcanzar discretas mejoras en el
servicio de gestión de los residuos.
En primer lugar, cabe destacar que el marco legal ambiental y sanitario en materia de gestión de
residuos está generalmente caracterizado por una escasa claridad en su formulación, una
insuficiente efectividad, una fuerte confusión en la repartición de las funciones y graves
superposiciones de responsabilidades entre los órganos involucrados en el proceso y encargados de
llevar a cabo la gestión de los residuos.
Ello se debe a que las leyes en materia de gestión de residuos son
generalmente redactadas a nivel marco, con la consecuencia que sus
aportes prácticos son muy leves y su cumplimiento muy bajo: dichas
normas rara vez se reglamentan en tiempos breves y, una vez
reglamentadas, la falta de mecanismos de control y sanción
previstos atenta contra su efectividad.
Aunque la gestión de los residuos sea una tarea generalmente
atribuida a los municipios, no es infrecuente que diversas entidades,
en distintos niveles de gobierno, tengan competencias relacionadas
con el sector: generalmente a nivel nacional y regional se suelen
formular políticas, planes y estrategias que, posteriormente, recibirán
ejecución y aplicación apropiada a nivel local, a través de la
ejecución practica de los proyectos técnicos de manejo integral de
residuos.
La efectividad del sistema de gestión de los residuos se ve afectada,
además, por la insostenibilidad financiera que caracteriza los servicios de
gestión de los residuos, la cual depende, de un lado, de la falta de un
sistema adecuado de contabilidad de los costos del servicio y, del otro
lado, de la insuficiente recuperación de ellos.
Esta situación se debe a que en las mayoría de los países de América
Latina, generalmente, no existe una planeación adecuada que permita
conformar las tasas y tarifas a cobrar a la calidad de servicio, a la
capacidad de pago de la población, a la inversión realizada y proyectada,
a los ingresos y gastos operativos que afronta el proveedor de los
servicios, a la utilidad justa del contratista, ni existe un esquema
progresivo de subsidios.
Además, no resultan adecuadamente identificadas y empoderadas las entidades encargadas del
cobro de los servicios de gestión de los residuos.
Todos estos aspectos afectan la eficacia del sistema de gestión de los residuos.
Frecuencia de recolección
La frecuencia del servicio de recolección de los residuos es diaria
para poco más del 45% de la población, mientras que casi un 53% de
la población recibe el servicio entre 2 y 5 veces por semana, y
alrededor del 2% la población sólo semanalmente.
Una periodicidad de recolección de una vez a la semana es
característica de las ciudades más pequeñas, en las cuales los
recursos disponibles son escasos, la cantidad de residuos generados
es insuficiente y existen amplias distancias a cubrir entre las
viviendas.
El sistema de recolección de residuos se caracteriza, por lo tanto,
por una fuerte desigualdad: aun cuando la cobertura alcanza el 80%
de la extensión, existen áreas marginales donde el servicio no se
brinda, o es de baja calidad.
Una frecuencia de recolección de una vez por semana coincide con altos porcentajes de residuos
dispuestos de manera incontrolada.
Eso depende de lo siguiente: una frecuencia irregular de recolección de residuos puede ocasionar
ansiedad en los vecinos, quienes se ven incitados a quemar los residuos en terrenos baldíos o a
disponerlos de manera incontrolada en sitios no autorizados o en cursos de agua.
Disposición final
En América Latina, la disposición final de los residuos se realiza en vertederos –
incontrolados o controlados – o en rellenos sanitarios.
Los “vertederos incontrolados” son lugares donde los residuos se arrojan
indiscriminadamente, sin ningún cuidado o tratamiento y con consecuencias
contaminantes para el Medio Ambiente y perjudiciales para la salud.
Los “vertederos controlados” son sitios de disposición de residuos en los que se ha
implementado algún tipo de control.
En algunos casos, los vertederos controlados resultan ser rellenos sanitarios
gradualmente abandonados, que ya no presentan las características necesarias
para considerarse tales.
Tanto en los vertederos controlados, como en los vertederos incontrolados, es
común encontrar personas que trabajan en condiciones insalubres, realizando
la selección de los materiales aprovechables para la venta posterior.
A diferencia de los vertederos, los “rellenos sanitarios” representan
una técnica de disposición final de los desechos que consiste en su
esparcimiento, acomodo y compactación en un área lo más reducida
posible, sobre un lecho impermeable, y en su posterior cobertura con
capas de tierra u otro material inerte por lo menos diariamente, con
el fin de evitar los problemas de contaminación del Medio Ambiente
que pueden derivar de la descomposición de la materia orgánica, de la
proliferación de vectores, de la quema de los desechos y del manejo
inadecuado de gases y lixiviados, así como eventuales riesgos para la
salud.
En los rellenos sanitarios no se generan malos olores y existen drenajes de interceptación de aguas
superficiales y control sanitario para evitar la contaminación de napas, cursos de aguas y/o suelos.
Además, siendo el relleno sanitario una obra de ingeniería que se desarrolla en un área
perfectamente delimitada y cercada, con control de accesos de vehículos y del personal, no se
presentan en el área segregadores escarbando los desechos.
Estudio de académico de Construcción Civil
contribuyó en Hoja de Ruta para un Chile
Circular al 2040
El informe "Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal de Residuos",
elaborado por el académico UC Felipe Ossio y su equipo, es considerado como
base de la 7° meta de esta "Hoja de Ruta" desarrollada por el Ministerio de Medio
Ambiente, en conjunto con el Ministerio de Economía, la Corporación de
Fomento de la Producción y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático.
El académico de la Escuela de Construcción
Civil UC Felipe Ossio en conjunto con el
estudiante Javier Faúndez realizaron un estudio
que dio cuenta de los microbasurales y
vertederos ilegales presentes en distintas
comunas a lo largo del país. El impacto de lo
descubierto tuvo cabida en las lineas de trabajo
que impulsan las autoridades.
“La Economía Circular es un concepto que llama la atención en un mundo donde el buen uso de los
recursos y el cuidado del planeta son cada vez más necesarios.”
Así lo plantea el académico de la Escuela de Construcción Civil UC, Felipe Ossio, quien lideró la
realización del estudio "Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal de Residuos", trabajo
realizado en conjunto con el estudiante Javier Faúndez y que dio cuenta de los microbasurales y
vertederos ilegales presentes en distintas comunas a lo largo del país.
El impacto de lo descubierto tuvo cabida en las líneas de trabajo que impulsan las autoridades
para enfrentar los cambios que sufre nuestro planeta.
A través de este estudio, los investigadores buscaron generar un catastro nacional de los sitios de
disposición final ilegal.
Tras el proceso, los datos recolectados por el equipo revelaron que actualmente existen 3.735
sitios de disposición final ilegal a nivel nacional.
Dentro de estos sitios, el 34,65% corresponden a microbasurales, 2,41% a vertederos ilegales y
62,95% no tienen información sobre su cuantificación superficial.
Desde distintos organismos gubernamentales se ha hecho patente la necesidad de visualizar la
forma de hacer que Chile avance en el mundo de la "Economía Circular" que busca un uso
sustentable de los recursos y un equilibrio en el ciclo de vida de lo producido y lo que sobra de esos
procesos para volver al flujo.
Es por esto que el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Economía, la Corporación de
Fomento a la Producción y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático se dieron a la tarea
de elaborar una hoja de ruta con propuestas desde distintas perspectivas y realidades para lograr
un Chile inmerso en la economía circular de aquí al 2040.
Este proyecto que reunió mesas de trabajo, talleres regionales y más de 30 actores del
mundo privado, público, académico y sociedad civil, plantea siete metas para llegar a un
Chile Circular.
Dentro de ellas la séptima titulada “Recuperación de sitios afectados por la disposición
ilegal de residuos” fue enteramente basada en el estudio liderado por el académico UC.
Felipe Ossio destaca la medida en sí y agradece el fruto del trabajo realizado.
"Me hace enormemente feliz que nuestro país tenga finalmente su Hoja de Ruta para un
Chile Circular al 2040 y felicito a todos quienes participaron de su elaboración.
Me llena de orgullo saber que mi estudio Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal
de Residuos es la línea base de una de las siete metas que se han propuesto, creo que es un
tema muy importante a resolver y que afecta a muchísimas personas.
Como académico creo fundamental contribuir no sólo en las esferas científicas, sino también
en aspectos así de concretos, con estudios que aporten al desarrollo del país".
Hoja de Ruta para un Chile Circular al
2040
Problemáticas relacionadas con los
residuos sólidos
Disposición ilegal
Obsolescencia programada
Generación indiscriminada de residuos
Disposición de residuos sólidos en el mar
Obsolescencia programada
El diseño pensado para acortar la vida útil de los productos genera más
residuos electrónicos, pero también mayores emisiones debido a que
aumenta la extracción de materiales y la actividad de las fábricas.
“Un smartphone apenas contamina por sí mismo durante su vida útil.
Su consumo energético a lo largo del año es anecdótico. El problema está en
el antes y el después. Dos procesos que se repiten intensivamente debido a
la obsolescencia programada, normalizada en la industria electrónica. Y
con su repetición se dispara el consumo energético y la basura electrónica.”
Al 27,4% de los usuarios les dura menos de seis meses el móvil, otro 24% lo mantiene entre seis
meses y un año, mientras que solo un 9,2% aguantaban su terminal tres años o más.
Estos datos se encuentran dentro del paper The Environmental Consequences in a Process of
Planned Obsolescence of Mobile Phones, publicado en el American Journal of Engineering Research.
“Tenemos muchos ejemplos de productos que parecen diseñados de forma que duran mucho menos
de lo que deberían”, señala Jean-Pierre Schweitzer, especialista en Economía Circular y Política de
Producto del European Environmental Bureau (EEB).
Pone el ejemplo del fabricante de altavoces inteligentes Sonos, a quien las quejas de los
consumidores obligaron a rectificar su anuncio de que los productos antiguos no recibirían
actualizaciones de software.
La propia Apple tendrá que pagar 500 millones de dólares para saldar las demandas que acusan a la
compañía de empeorar deliberadamente el rendimiento de los iPhones antiguos mediante
actualización de software.
“Algunos fabricantes se defienden con el argumento de que hay que comprar productos nuevos
porque consumen menos energía, menos materias primas y, también, porque hay que renovarse”,
comenta Alicia García-Franco, directora general de la Federación Española de la Recuperación y el
Reciclaje.
Existen productos, señalados en el Real Decreto sobre residuos de aparatos eléctricos y
electrónicos, que no deben tener una segunda vida, porque “es más contaminante usarlos que
comprar un producto nuevo”, añade García-Franco, haciendo hincapié en que son solo unos pocos,
como las pantallas de rayos catódicos de los viejos televisores o las neveras que generan gases de
efecto invernadero.
El problema más visible que provoca la obsolescencia programada al medio ambiente es la basura
electrónica.
Cuanto menos dura la vida útil de un producto más unidades del mismo se desechan.
“No es el mayor flujo de basura por volumen, no es tan grande como los envases, por ejemplo. Pero tiene
un impacto medioambiental importante, debido a los metales y los elementos químicos que contienen los
productos electrónicos”, explica Schweitzer.
En un informe de la ONU se calculaba en 50 millones de toneladas los residuos electrónicos generados en
un año. De ellos solo el 20% se recicla adecuadamente.
El resto se esparce en los campos y grandes vertederos, como los que mantienen algunos países del Golfo
de Guinea.
El segundo problema que genera la obsolescencia programada se puede encontrar en la extracción
de los materiales.
Los dispositivos electrónicos necesitan una gran variedad de materias primas que se extraen de las
minas, incluso emplean cantidades menores de metales preciosos, como oro, paladio y plata.
Para hacerse una idea de la huella medioambiental que esto supone, extraer una tonelada de oro
genera alrededor de 10.000 toneladas de CO2.
Schweitzer pone a las baterías de ion-litio como ejemplo arquetípico:
“En muchos casos las compañías que usan el litio y el cobalto para baterías no los extraen ellas
mismas. Los compran a subsidiarias o directamente en las minas. Y en estas minas los estándares
sociales y medioambientales son muy inferiores a los de Europa. En algunos casos extremos, están a
nivel de esclavismo o en zonas de conflicto”.
Y la batería es un componente clave. “En los AirPods de Apple no puedes sustituir la batería sin
destruir los auriculares. Así que cuando la batería se deteriora hay que tirar el producto”, apunta
este experto.
Un tercer impacto que asesta la obsolescencia programada al medio ambiente es el consumo energético de la
producción.
Schweitzer afirma que la filosofía de la obsolescencia programada afecta a cada parte de la cadena de suministro de un
producto electrónico, pero puntualiza:
“En los pequeños dispositivos, como portátiles, smartphones, tabletas, libros electrónicos, el mayor impacto
medioambiental está en la producción”.
Así ocurre a no ser que el producto sean grandes electrodomésticos, como una lavadora, que consumen mucha energía
durante su vida útil.
Aquí hay que tener en cuenta la huella de fabricar cada componente, transportarlos hasta la fábrica y ensamblarlos.
Una estimación de la Universidad McMaster, de Canadá, asociaba el 85% del consumo energético de un smartphone a su
proceso de producción, incluyendo también la extracción de materiales.
Un cambio necesario en el diseño
de producto
La solución a esta espiral de producción, consumo y residuos pasa por un
cambio en la filosofía del diseño industrial. García-Franco, de la Federación
Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), enfatiza el concepto de
ecodiseño. Se basa en alargar la vida útil de un producto y facilitar su
reparación.
“La Comisión Europea ha puesto el foco en obligar a los fabricantes a diseñar
los productos para que sean fácilmente reparables y fácilmente reciclables”,
señala García-Franco. El objetivo es que sea posible una reparación por
piezas. Pero también que esto sea sencillo para los técnicos. “Si tú haces muy
complejo el desmontar un aparato, la reparación te va a costar más dinero,
porque el técnico va a tardar una hora en desmontarlo”, añade la directora de
la FER.
El 2019 la Comisión Europea adoptó una regulación que obliga a fabricar piezas sueltas e
información para reparar algunos productos, como lavadoras, lavavajillas, neveras o televisores.
El siguiente paso llega con el Circular Economy Action Plan, y del que se espera que abarque otros
productos, entre ellos los smartphones. Esto significaría que sería más fácil cambiar la pantalla o la
batería.
El plan solo será una hoja de ruta. A partir de ahí la Comisión redactará una serie de normativas.
Aunque el objetivo que persiguen ciertas organizaciones es más ambicioso:
“Lo que realmente necesitamos es una visión política de cómo reducir el impacto global del consumo de
Europa de recursos naturales, que van a nuestros productos. Y este es el gran reto porque de alguna
forma cuestiona el modelo económico de crecimiento”, sostiene Schweitzer.
Disminuir la producción choca de frente con los principios económicos vigentes. Pero García-Franco
advierte:
“No tenemos dos planetas. Los recursos son finitos y por mucho que tú recicles nunca llegas al
100%. Siempre hay algún tipo de residuo sobre tu proceso”.
Basura en nuestros mares
Los océanos cubren aproximadamente el 70 % de la superficie de nuestro planeta, y existe basura
marina prácticamente en todos ellos.
La basura marina, y en particular los plásticos, suponen una amenaza no solo para la salud de
nuestros mares y costas, sino también para nuestra economía y nuestras comunidades.
En su mayor parte es producto de actividades terrestres. ¿Cómo podemos detener el flujo de basura
en nuestros mares? El lugar más adecuado para empezar a abordar este problema marino mundial
es la tierra.
En 2007, en el norte de Francia, la corriente arrastró hasta la orilla a unos náufragos muy poco
corrientes: unos patos de goma que acababan de completar un viaje épico de quince años, iniciado
en enero de 1992 cuando un buque que navegaba desde Hong Kong a los Estados Unidos perdió
parte de su cargamento durante una tormenta.
Uno de los contenedores arrastrados por las olas contenía 28.800 juguetes, algunos de los cuales
habían llegado años antes a las costas australianas y a la costa este de los Estados Unidos.
Otros cruzaron el estrecho de Bering y el océano Ártico, para acabar en Groenlandia, el Reino Unido
y Nueva Escocia.
El viaje interminable de los plásticos
Los patos de goma no son la única forma de basura generada por el hombre que flota en nuestros mares.
La basura del mar se compone de materiales sólidos manufacturados o procesados (por ejemplo, plástico,
vidrio, metal y madera) que, de un modo u otro, acaban en el medio marino.
Cada año, aproximadamente 10 millones de toneladas de basura van a parar a los mares y océanos del
mundo.
Los plásticos, y en particular los residuos de envases de plástico, como las botellas de bebidas y las bolsas
desechables, son el tipo de basura más habitual en el medio marino.
Pero la lista es interminable: redes dañadas, cuerdas, toallitas higiénicas, tampones, bastoncillos de
algodón, preservativos, colillas, encendedores desechables, etc.
La producción en masa de plásticos se inició en la década de 1950 y ha aumentado
exponencialmente de 1,5 millones de toneladas al año hasta su nivel actual de 280 millones de
toneladas anuales.
Cerca de un tercio de la producción actual está integrado por envases desechables que se desechan
al cabo de un año más o menos.
A diferencia de la materia orgánica, el plástico no «desaparece» nunca en la naturaleza y se
acumula en el medio ambiente, y en particular en los océanos.
La luz solar, el agua salada y las olas desintegran los plásticos en fragmentos cada vez más
pequeños.
Las corrientes oceánicas, junto con los vientos y la rotación de la Tierra, reúnen estos fragmentos,
algunos de los cuales miden tan solo micras (la millonésima parte de un metro), y crean grandes
manchas en unas zonas denominadas «giros».
Dependiendo del tamaño de los fragmentos, pueden aparecer como una especie de «sopa de
plástico» transparente. Estos giros son fluidos y cambian de tamaño y forma.
Se estima que el giro más grande y más estudiado, el giro del Pacífico Norte, ha arrastrado 3,5
millones de toneladas de basura, lo que afecta a una superficie que se calcula que es el doble de la
de los Estados Unidos.
En nuestros océanos, incluido el Atlántico, existen otros cinco grandes torbellinos donde también se
acumulan residuos.
Algunos fragmentos pueden llegar a la orilla mezclados con arena, hasta en las zonas más remotas
del mundo. Otros fragmentos acaban formando parte de la cadena alimentaria.
De dónde procede la basura marina
Según algunas estimaciones, cerca del 80 % de la basura que se encuentra en el medio ambiente marino
procede de actividades terrestres. La fuente de la basura marina no se limita necesariamente a las
actividades humanas a lo largo del litoral. Incluso cuando se deposita en tierra, los ríos, las inundaciones
y el viento transportan la basura al mar.
Las actividades pesqueras, el transporte marítimo, las instalaciones marinas, como las plataformas
petrolíferas, y el sistema de alcantarillado se encargan del resto.
Existen algunas variaciones regionales en cuanto al origen de la basura en el mar.
En el Mediterráneo, el Báltico y el mar Negro, las actividades terrestres generan la mayor parte de la
basura marina; sin embargo, en el mar del Norte, las actividades marítimas también son un factor
importante.
Más plástico que plancton
Resulta difícil calcular cuál es el verdadero alcance de los impactos provocados por la basura
marina. Esta basura tiene dos efectos adversos principales en la fauna marina: ingestión y
atrapamiento.
Un estudio realizado por Algalita, un instituto de investigación marina independiente con sede en
California, descubrió en 2004 que las muestras de agua de mar contenían seis veces más plástico
que plancton.
Dado el tamaño y la prevalencia de la basura en el mar, las aves y los animales marinos la
confunden con comida.
Se ha denunciado que más del 40 % de las especies de ballena, delfín y marsopas que existen, todas
las especies de tortugas marinas, y cerca del 36 % de las especies de aves marinas han ingerido
basura marina.
La ingestión no se limita a uno o dos individuos, sino que afecta a bancos de peces, así como a
bandadas de aves marinas.
Por ejemplo, más del 90 % de los fulmares, unas aves marinas, hallados muertos a orillas del mar
del Norte tenían plástico en su estómago.
Un estómago lleno de plástico indigerible puede impedir al animal alimentarse, por lo que acabará
muriendo de hambre.
Los productos químicos que contienen los plásticos también actúan como veneno y, según la dosis,
pueden debilitar permanentemente al animal o provocar su muerte.
Los fragmentos más grandes de plástico también suponen una amenaza para la vida marina. Muchas
especies, incluidos los delfines, las focas y las tortugas, pueden quedar enredados en los desechos
de plástico, y en las redes y los sedales de pesca que se pierden en el mar.
La mayoría de los animales enredados no sobrevive, puesto que no pueden llegar a la superficie del
agua para respirar, escapar de los depredadores o alimentarse.
La punta del iceberg
La basura marina es un problema mundial y es difícil recopilar datos fiables. Las corrientes y los
vientos desplazan las partículas visibles, lo cual puede provocar que la misma basura se cuente más
de una vez.
Además, se cree que solo una pequeña parte de la basura marina flota o llega a la orilla. Según el
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), tan solo el 15 % de la basura
marina flota sobre la superficie del mar; otro 15 % permanece en la columna de agua, y el 70 %
restante descansa en el lecho marino.
La parte «invisible» de la basura sigue afectando a la salud
global del medio marino. Se estima que en todo el mundo se
han perdido, abandonado o desechado cerca de 640.000
toneladas de aparejos de pesca.
Estas «redes fantasma» siguen capturando peces y otros
animales marinos durante años y décadas.
Más aún, algunas de las especies de peces que ingieren
plásticos son habituales en nuestras cocinas. El consumo de
pescados y mariscos expuestos a los plásticos y sus productos
químicos derivados del petróleo también supone un peligro
para la salud humana.
Los impactos sobre la salud humana no están del todo claros.
Las comunidades costeras, las más
afectadas
Más del 40 % de la población de la UE vive en regiones costeras. Además de sus
costes medioambientales, la basura marina también acarrea unos costes
socioeconómicos que afectan sobre todo a las comunidades costeras.
Un litoral limpio es vital para el turismo de playa.
En la costa atlántica se encuentran una media de 712 artículos de basura marina
en una franja de cien metros de playa.
Y si no se hace nada, la basura marina se acumula en la playa. Para que sus
zonas de baño resulten atractivas para los turistas, muchas comunidades y
empresas deben limpiar las playas antes del inicio de la temporada de verano.
No existen estimaciones completas del coste total de la basura marina para
nuestra sociedad, y también es difícil estimar la pérdida para la economía local
provocada por la decisión de los visitantes potenciales de viajar a otros destinos.
No obstante, existen ejemplos de costes concretos de las actividades de
limpieza, cuantificados en términos monetarios.
En el Reino Unido, los municipios gastan cerca de 18 millones de euros al año
en la limpieza de las playas.
Las actividades de limpieza pueden ayudar a recoger los fragmentos más grandes
y mejorar la estética de la zona, pero ¿qué pasa con los fragmentos pequeños?
Según la Kommunenes Internasionale Miliorganisasion (KIMO), una organización
internacional que congrega a entidades locales para abordar cuestiones de
contaminación marina, cerca del 10 % (por peso) del material del litoral se
compone de plásticos.
Debido a su pequeño tamaño, a menudo es imposible diferenciarlo de la arena.
Para abordar la basura en el mar hay
que empezar por la prevención
Si bien la basura marina es solo una de las presiones a las que está sometido el
medio marino, representa una preocupación creciente.
La acumulación y la resistencia de los plásticos en la naturaleza complican más la
cuestión.
La basura marina es un problema transfronterizo: una vez que entra en el
mar no tiene propietario.
Ello hace que su gestión sea difícil y dependa en gran medida de una
colaboración óptima a escala regional e internacional.
Algunas leyes de la UE tratan directamente las cuestiones marinas.
Por ejemplo la Directiva marco sobre la estrategia marina de la UE, adoptada en
2008, identifica la basura en el mar como uno de los ámbitos que hay que abordar
para conseguir que todas las aguas marinas alcancen un buen estado medioambiental
para 2020.
En cumplimiento de estas directivas de la UE y del compromiso mundial expresado en
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2012 (Río+20),
el Séptimo Programa de Acción en materia de Medio Ambiente (2014-2020) prevé el
establecimiento de una base de referencia y un objetivo de reducción.
Al igual que sucede con la gestión global de residuos, el punto de partida para
abordar la basura marina es la prevención.
¿Cómo podemos prevenir la basura en el mar? …
¿Podemos diseñar algunos de los productos y procesos de producción de forma
que no contengan o no creen microplásticos?...
La acción empieza en la tierra
El siguiente paso consiste en tomar medidas en la tierra, antes de que la basura
llegue al mar. A tal efecto, la UE ha elaborado políticas y leyes orientadas a
mejorar la gestión de residuos, reducir los residuos de envases e incrementar las
tasas de reciclado (sobre todo de los plásticos), mejorar el tratamiento de las
aguas residuales y utilizar los recursos de manera más eficiente en general.
Asimismo se han elaborado directivas para ayudar a frenar la contaminación
provocada por buques y puertos. La mejora de la aplicación de las políticas de
prevención y reducción de residuos puede aportar enormes beneficios.
Pero ¿qué pasa con la basura que ya está afectando a nuestros
mares y océanos? La basura lleva años acumulándose en
nuestros mares. Algunos fragmentos han caído al fondo,
mientras que otros se desplazan con las corrientes oceánicas.
Es casi imposible imaginar cómo podemos limpiarlo todo.
Se han puesto en marcha varias iniciativas de «pesca de
basura» con buques que recogen la basura marina, de forma
similar a la recogida de los residuos urbanos en tierra.
Sin embargo, los métodos que se utilizan no consiguen recoger
los fragmentos de determinados tamaños y el problema de los
microplásticos sigue sin resolverse.
Este tipo de iniciativas resultan demasiado limitadas para
lograr mejoras reales.
Lo mismo puede decirse de las actividades de limpieza de playas y costas. No
obstante, estas iniciativas son una buena manera de sensibilizar a la
población y fomentar la participación de los ciudadanos para abordar el
problema de la basura marina. Al final, puede ser simplemente una cuestión
de cifras. Cuantos más voluntarios se unan a estas actividades, mejor será la
prevención.
Estrategias aplicables a la gestión de los
residuos sólidos
Economía circular
3R
Eco diseño
Economía Circular
Hasta ahora, la economía global se ha basado en un modelo lineal, en el cual se
obtienen recursos de fuentes supuestamente infinitas para producir cosas que,
luego de ser utilizadas, son botadas a la basura.
Esta cultura del descarte y este modelo de funcionamiento de una economía son
problemáticos, ya que suponen que tanto los recursos naturales como la
capacidad de carga y la resiliencia de los ecosistemas son infinitas.
Todo residuo que se genera es aprovechado por algún otro organismo, en una
gran red de relaciones sinérgicas de intercambio de materiales y energía.
La economía circular ofrece una alternativa que busca emular este modelo
virtuoso de funcionamiento en nuestros sistemas económicos.
3 principios
Según la fundación Ellen MacArthur, líder global en la materia y miembro del Comité
Asesor Internacional que participó en la elaboración de “hoja de ruta”, la economía
circular se basa en tres principios:
Eliminar los residuos y la contaminación desde el diseño:
Para la economía circular, la basura es un error de diseño. Por lo mismo, lo óptimo
es evitar su generación en esta etapa, y no incurrir en el costo de hacerse cargo de
ella cuando ya se ha generado.
Este principio se relaciona con la jerarquía en el manejo de residuos, que establece
que reducir es mejor que reutilizar, reutilizar es mejor que reciclar, y reciclar es
mejor que desechar.
Mantener productos y materiales en uso:
Una vez que un recurso ya ha ingresado a la economía, se debe hacer todo lo
posible por evitar que disminuya o pierda totalmente su valor, como sucede con
los residuos que van a parar a la basura.
Lo ideal es buscar formas de conservar los materiales, la energía, y en
general, todos los recursos que se encuentran en los productos y la
infraestructura de nuestras economías y en los ecosistemas de nuestros
territorios.
Regenerar los sistemas naturales:
La economía circular plantea que hay que ir más allá del enfoque de la
conservación.
El sistema económico debe buscar, activamente, la regeneración del capital
natural y la biodiversidad de los territorios.
Estos principios implican un cambio sistémico, que llevará a un desarrollo que
reconozca los límites naturales del planeta y la responsabilidad de mantenerlo
y regenerarlo, para que las futuras generaciones puedan también disfrutar de
su abundancia.
La economía circular busca cerrar los ciclos de recursos que el modelo lineal
muchas veces deja abiertos, como sucede cuando un residuo potencialmente
valorizable termina en un relleno sanitario.
Se habla de ciclos cortos y ciclos largos, y se observa que, en general, los
primeros tienden a ser más eficientes y a tener menor impacto ambiental que
los segundos.
Para entender mejor esta idea, es necesario distinguir dos tipos de ciclos:
- Ciclos técnicos
- Ciclos biológicos
LOS CICLOS TÉCNICOS:
Son ciclos de recursos no renovables como los minerales y los productos
derivados del petróleo (plásticos, químicos, entre otros).
Los ciclos pueden ser largos, como cuando un envase de plástico en
desuso se ingresa a un contenedor de reciclaje para dar una larga vuelta
antes de convertirse nuevamente en otro producto; y también pueden
ser cortos, como, por ejemplo, cuando el mismo envase de plástico en
desuso se reutiliza para ser nuevamente recargado, como en el caso de
las botellas retornables, lo cual tiende a ser más eficiente y generar
menores impactos ambientales.
Cuando se trabaja con estos ciclos, lo fundamental es reconocer que el
planeta posee un stock finito de recursos no renovables, que hay que
manejar con sabiduría y pensando también en las futuras generaciones.
Los ciclos biológicos
Son los ciclos de recursos renovables que se dan en la naturaleza a través de
procesos biológicos como la digestión de residuos orgánicos por parte de
diferentes microorganismos o la absorción de recursos por parte del fruto que
crece en un árbol.
Los ciclos biológicos pueden también ser más largos o cortos. Cuando se trata de
estos ciclos, lo importante es entender que el flujo de recursos que un
determinado ecosistema puede entregar es finito, y que cuando al ecosistema se
le exige entregar recursos más allá de su capacidad, este se comienza a
degradar.
Los ciclos biológicos pueden verse contaminados por los ciclos técnicos,
como sucede cuando los plásticos contaminan la materia orgánica que llega
a una planta de compostaje. Por lo mismo, en general, es buena idea
mantenerlos separados.
3R (Reducir, Reciclar y Reutilizar)
Las tres erres (3R) es una regla para cuidar el medio ambiente, específicamente
para reducir el volumen de residuos o basura generada.
Esta regla debe estar incluida en el decálogo de la empresa socialmente
responsable. Esté también es conocido como “Las 10 acciones de una Empresa
Socialmente Responsable” (ESR).
En pocas palabras, las 3R ayudan a tirar menos basura, ahorrar dinero y ser un
consumidor más responsable, así reduciendo la huella de carbono.
Reducir
Cuando hablamos de reducir lo que estamos diciendo es que se debe tratar de reducir
o simplificar el consumo de los productos directos, o sea, todo aquello que se compra
y se consume, ya que esto tiene una relación directa con los desperdicios, a la vez
que también la tiene con nuestro bolsillo.
Por ejemplo, en vez de comprar 6 botellas pequeñas de una bebida, se puede
conseguir una o dos grandes, teniendo el mismo producto pero menos envases sobre
los que preocuparse.
Otros ejemplos???????
Reutilizar
Al decir reutilizar, nos estamos refiriendo a poder volver a utilizar las cosas y
darles la mayor utilidad posible antes de que llegue la hora de deshacernos de
ellas (disminuir el volumen de la basura).
Esta tarea suele ser la que menos atención recibe y es una de las más
importantes, que también ayuda mucho la economía en casa.
Reciclar
La última de las tareas es la de reciclar, que consiste en el proceso de someter
los materiales a un proceso en el cual se puedan volver a utilizar, reduciendo
de forma verdaderamente significativa la utilización de nuevos materiales, y
con ello, más basura en un futuro.
Las sociedades del mundo siempre han producido residuos, pero es ahora, en
la sociedad de consumo, cuando el volumen de las basuras ha crecido de
forma desorbitada.
Además se ha incrementado su toxicidad hasta convertirse en un gravísimo
problema. Estamos inmersos en la cultura del usar y tirar, y en la basura de
cada día están los recursos que dentro de poco echaremos de menos.
Buena parte de esa basura, el 60% del volumen, lo constituyen
envases y embalajes, en su mayoría de un solo uso, normalmente
fabricados a partir de materias primas no renovables, o que aún
siendo renovables se están explotando a un ritmo superior al de su
regeneración (p. Ej. La madera para la fabricación de celulosa), y
difícilmente reciclables una vez que se han utilizado.
A lo anterior tenemos que añadir que en el hogar también se
producen residuos derivados de pinturas, disolventes, insecticidas,
productos de limpieza, etc.
Toda esta basura puede ser llevada a vertederos, pero ocupa mucho
terreno y contamina suelos y aguas. Incinerarla tampoco es la
solución, pues se emiten contaminantes atmosféricos y se producen
cenizas y escorias muy tóxicas.
Se trata, en definitiva, de que pongamos en práctica la consigna de
las tres erres, Reducir, Reutilizar y Reciclar, en este orden de
importancia.
Ecodiseño
En un mundo que avanza hacia los 8.000 millones de personas, el viejo
paradigma de comprar-usar-tirar de la economía lineal ha quedado obsoleto y nos
conduce a un futuro incierto.
En este marco nace el ecodiseño, productos sostenibles que incorporan
criterios medioambientales en todas sus fases: concepción, desarrollo,
transporte y reciclaje.
Tenemos que producir mejor y con más eficiencia por una razón evidente: las
materias primas y los recursos naturales no son infinitos y podrían agotarse si no
los cuidamos.
Algunos como el agua son esenciales para la vida, mientras que de los minerales
dependen sectores clave de la economía como, por ejemplo, la industria
tecnológica.
Si a esto le sumamos las emisiones de CO2 y el gasto energético de los centros de
producción…
UNA PRODUCCIÓN Y UN DISEÑO SOSTENIBLES
Las consecuencias del consumismo —según Greenpeace hoy utilizamos un
50% más de recursos naturales que hace 30 años— han llevado a la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) a pedir un nuevo modelo
productivo que optimice los recursos y la energía, desarrolle
infraestructuras sostenibles, mejore el acceso a los servicios básicos y
genere empleos ecológicos y de calidad.
Los beneficios medioambientales de la producción sostenible también
alcanzan a la industria y la ciudadanía.
La ONU defiende que este sistema es bueno para todos porque mejora la
calidad de vida de millones de personas, reduce la pobreza, aumenta la
competitividad y abarata los costes económicos, ambientales y sociales.
QUÉ ES EL ECODISEÑO Y POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE?
“Algo estamos haciendo mal como sociedad cuando necesitamos 7.500 litros de
agua —lo mismo que bebe una persona en siete años— para confeccionar unos
pantalones vaqueros.”
Este dato, que hizo público la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo
(UNCTAD) en 2019, es la punta del iceberg de un problema que requiere de
soluciones como el ecodiseño.
Esta nueva filosofía concibe productos sostenibles de principio a fin, donde la
producción, la distribución y el consumo deben ajustarse a criterios ecológicos.
El ecodiseño es una parte clave de la economía circular, una estrategia que trata
de prolongar indefinidamente el valor de los productos manteniéndolos dentro de un
circuito cerrado libre de residuos.
El diseño con materiales sostenibles permite que los bienes de la economía circular
terminen su vida útil en condiciones de adoptar nuevas funciones, a diferencia de la
economía lineal que se basa en el principio de comprar, usar y tirar.
CARACTERÍSTICAS Y EJEMPLOS DE ECODISEÑO
Las características del diseño de nuevos productos sostenibles son múltiples y
entre las más importantes destacan:
- Menos material; A la hora de producir se debe optimizar la cantidad de
materiales y energía. Así se pueden proteger los recursos y reducir las emisiones.
- Fácil reciclaje; Hay que evitar aspectos que entorpezcan el desmontaje y
emplear materiales que sean fáciles de identificar, reutilizar o reciclar.
- Uso de materiales bio; Es conveniente que el material sea de un solo tipo y
biodegradable, sin importar si es natural o derivado.
- Duradero; Las formas y los materiales sostenibles deben ser longevos para prolongar la vida útil del producto lo máximo posible.
- Multifuncional, reutilizable y reciclable; Los productos deben ser aptos para usos diversos, y susceptibles de ser reutilizados y
fabricados con materiales reciclables.
- Reducción de emisiones; El tamaño adecuado de los productos ahorra material y consumo durante el transporte, disminuyendo así las
emisiones de CO2.
- Innovadores; La innovación tecnológica puede ayudar a mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de los productos.
- Mensaje ecológico; El diseño sostenible difunde la sostenibilidad con mensajes que forman parte del mismo producto.
Los ejemplos de ecodiseño abarcan bienes de consumo tan diversos como muebles biodegradables, vajillas de
cristal reciclado, tacitas de café comestibles, cepillos de dientes y gafas de sol de bambú, ropa y calzado hechos
con plástico oceánico y hasta joyas de oro ecológico.
Pero, ¿qué hace que un diseño se
convierta en ecológico?
Tal y como desarrollan Silvia Barbero y Brunella Cozzo en su libro Ecodesign, se
establecen algunos criterios para hacer ecodiseño.
1. Reducción material
Proyectar de acuerdo con una lógica de reducción material significa realizar un
producto con cantidades optimizadas de materiales y energías.
La reducción material presenta una doble ventaja, permite la protección de los
recursos y reduce las emisiones en el ambiente, así que su consideración es
importante.
2. Diseño por desmontaje
Al proyectar también hay que pensar en que algún día, mejor cuanto más lejano,
el producto será reciclado y para ello deberá ser previamente desmontado.
Por ello es fundamental evitar formas y sistemas que puedan dilatar en el tiempo
los procedimientos de desmontaje, así como hacer reconocibles los materiales de
los distintos componentes para que puedan ser fácilmente identificables y
reutilizables o reciclables.
3. Monomaterialidad o materiales “bio”
Proyectar con un solo material permite simplificar tanto el proceso productivo
como el del reciclado al final de la vida útil. Eso sí, dadas las exigencias estéticas
actuales supone para el diseñador un gran reto.
El ecodiseño suele además decantarse por el uso de materiales “bio” que pueden
ser tanto naturales como derivados de productos naturales.
Puppy ([Link]) Juguete
y objeto de decoración monomatérico y
multifuncional
4. Durabilidad
Un objeto es más respetuoso con el medio ambiente
cuanto mayor es su vida útil, ya que algo que aún se
utiliza no ha de ser sustituido.
Por ello la utilización de formas y materiales duraderos
son un principio básico del ecodiseño.
Tavolo Infinito ([Link]). Mesa
extensible, plegable e indestructible
5. Multifuncionalidad, reutilización y reciclaje.
Estos tres conceptos son similares pero no iguales.
Un producto multifuncional es aquel que sin ninguna
modificación puede ser útil para varias funciones, lo cual
multiplica sus posibilidades de uso reduciendo las probabilidades
de acabar en la basura.
Un producto reutilizable es aquel que mediante modificaciones
formales o estructurales puede volver a ser útil.
Un producto reciclable depende de los materiales con los que
está fabricado, pues son estos los que prolongan su vida útil.
Taburete multifuncional Kada
([Link])
6. Reducción dimensional
Un ecodiseño esta diseñado partiendo de las siguientes premisas: compactar,
reducir y limitar el consumo durante el transporte. El objetivo de una proyección
inteligente de las dimensiones ahorra material y consumo durante el viaje, ya
que cuanto mayor sea el número de productos incluidos en cada viaje menor será
el impacto ambiental de las emisiones de CO2.
Coffe Table ([Link]). Embalaje y producto son uno solo
7. Diseño de los servicios
Cuando podemos decir que un objeto puede ser sustituido por un servicio,
estamos hablando del “diseño de los servicios”. Lo que se busca es que el uso del
bien nace de la necesidad de realizar una acción y no del deseo de posesión del
objeto en si mismo. Esta fórmula sensibiliza al usuario, ya que utilizará el
servicio de forma consciente y sostenible, sólo cuando sea necesario.
Dispensador de bicicletas ([Link])
8. Uso de la tecnología
El uso de las nuevas tecnologías puede mejorar la eficiencia de los productos. Por
ello, las soluciones de diseño cuyo objetivo sea la sostenibilidad ecológica deben
ser creativas y vanguardistas desde un punto de vista tecnológico.
Solio Classic ([Link]).
Cargador de batería de energía
solar.
9. Disminución de las emisiones
No solo son efectivas en este sentido las medidas ya mencionadas, existe además
lo que se llama “diseño sistémico”, basado en la idea de que es necesario crear
nuevas formas de producción en las que los ciclos industriales sean abiertos y
estén relacionados, de forma que se generen flujos de materiales y energías. Así
todo podría tener uso y el sistema sería más estable a largo plazo.
Cookie Cup ([Link]). Tacita
de café comestible.
10. Ecopublicidad
Una buena forma de difundir la sostenibilidad es introducir el mensaje de manera
directa en los productos, integrándolo como parte de su diseño.
WWF Paper Dispenser
([Link]). Dispensador de
papel con mensaje.