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Textos

Las emociones son respuestas complejas del organismo a estímulos internos o externos, que influyen en nuestra conducta y bienestar. La conciencia emocional es la habilidad de reconocer y comprender nuestras emociones y las de los demás, lo que impacta en nuestras interacciones. El bienestar emocional se puede mejorar a través de diversas estrategias, como la gestión del tiempo, el establecimiento de objetivos realistas, y el fomento de relaciones sociales positivas.

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Las emociones son respuestas complejas del organismo a estímulos internos o externos, que influyen en nuestra conducta y bienestar. La conciencia emocional es la habilidad de reconocer y comprender nuestras emociones y las de los demás, lo que impacta en nuestras interacciones. El bienestar emocional se puede mejorar a través de diversas estrategias, como la gestión del tiempo, el establecimiento de objetivos realistas, y el fomento de relaciones sociales positivas.

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¿Qué son las emociones?

Según, Bisquerra (2000) una emoción es un estado complejo del organismo caracterizado por una
exaltación o perturbación que predispone a la acción. Ellas, se generan como respuesta a un
acontecimiento externo o interno.

Susana Bloch (2012) Una emoción es una respuesta psicológica y fisiológica automática que
experimenta una persona ante un estímulo interno o externo. Esta respuesta combina lo que pensamos,
lo que sentimos y cómo reacciona nuestro cuerpo, y nos ayuda a adaptarnos, tomar decisiones y
relacionarnos con los demás.

¿Qué es la conciencia emocional?


Es una habilidad socioemocional que permite el reconocimiento de las propias emociones, darles
nombre, comprender las emociones de los demás y tomar conciencia de la interacción entre emoción,
cognición y comportamiento, así como su influencia (Minedu, 2025).

¿Cómo se generan las emociones?


Las emociones se producen, en general por una situación dada que ocurre en nuestro entorno. La
misma situación provoca diferentes reacciones emocionales en diferentes personas, por ejemplo, si
viene alguien y grita, a unos les puede dar pena, a otros, miedo a algunos les va a dar rabia y otros
simplemente van a ser indiferentes. Entonces las emociones se generan desde estímulos externos e
internos. (Susana Bloch, 2012)

Manifestaciones corporales Emoción


Tensión muscular, ceño fruncido, puños apretados, calor corporal Ira
Sudoración, temblores, respiración rápida, corazón acelerado Miedo
Opresión en el pecho, respiración agitada, tensión Ansiedad
Llanto, baja energía, postura encorvada Tristeza profunda
Llanto leve, mirada baja, poca energía Tristeza
Rubor, evitar la mirada, tensión leve Vergüenza
Ojos abiertos, cejas elevadas, boca abierta Sorpresa
Gesto facial de repulsión, alejamiento Asco
Sonrisa, energía alta, postura relajada Alegría
Respiración lenta, músculos relajados Calma
Mirada atenta, postura inclinada hacia adelante Interés
Fuente: Adaptado de Damásio (1994) y Goleman (1995)
El Bienestar Emocional (Bisquerra 2008)
El bienestar emocional depende de las circunstancias que nos rodean y de la interpretación que se haga de estas
circunstancias. Estos dos grandes bloques de conocimiento pueden proporcionar las directrices para intervenir en
el desarrollo del bienestar emocional. Conviene tener presente que lo que es óptimo para una persona y, por
tanto, factor de bienestar, puede no serlo para otra persona.

Relación de propuestas que contribuyen significativamente al bienestar emocional:

– Gestión del tiempo. La distribución del tiempo es esencial, lo cual implica reservar tiempo para uno mismo. Hay
que combinar el tiempo dedicado al trabajo y a la familia con el tiempo dedicado a los intereses personales. Un
tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo.

– Fijarse objetivos realistas. En función del tiempo disponible y de las posibilidades y limitaciones hay que fijarse
metas alcanzables, que supongan retos en un punto equidistante entre la excesiva facilidad que genera
aburrimiento y la excesiva dificultad que genera estrés.

– Disfrutar los pequeños avances que se consiguen. Las emociones positivas crean hábito; por tanto, hay que
potenciarlas. Valorar los logros que uno consigue es una forma.

– Autoestima. La perfección es imposible en el ser humano. Pero, a pesar de las imperfecciones y los errores, es
importante mantener un elevado nivel de autoestima. A veces hay que ser permisivos con uno mismo y con los
demás. Si las cosas no salen como uno desea, no hay que irritarse o martirizarse. Hay que conceder una segunda
oportunidad, también a nosotros mismos.

– Ser positivo. Ya sabemos que es difícil ser positivo con los problemas que nos rodean. Pero merece la pena
intentarlo. De lo contrario, ¿qué sentido tiene la vida? Por otra parte, ser positivo y optimista repercute
positivamente en la salud.

– Sentido del humor. Relativizar situaciones conflictivas es saludable. Ayuda a prevenir enfermedades físicas y
mentales, relaja, disminuye la tensión, alegra la vida y hace posible expresar sentimientos negativos sin provocar
estrés.

– Reír. Se ha demostrado que la risa estimula la mayor parte de los sistemas fisiológicos del cuerpo y tiene efectos
positivos sobre el sistema inmunitario. Una buena carcajada acelera el ritmo cardíaco, mejora la circulación y hace
trabajar todo el cuerpo; alivia la depresión y otros problemas emocionales. El reto está en aprender a auto
provocarse la risa voluntariamente.

– Altruismo. Ayudar a los demás aumenta la autoestima. “Hacer el bien sin mirar a quién” es saludable. Se ha
observado, por ejemplo, que personas implicadas en actividades de voluntariado se sienten mejor.

– Mantener relaciones sociales. Los vínculos sociales sirven como una “red de apoyo” que previene los estados
negativos. El contacto social es un estímulo positivo y una fuente de satisfacción personal.

– No dejarse influir negativamente por los demás. Hay que evitar dejarnos influir por gente que está
permanentemente descontenta, insatisfecha, envidiosa, frustrada, egoísta, etc. Es decir, en actitud negativa. Su
influencia nos puede quitar energía positiva. En las relaciones sociales es preferible frecuentar personas positivas,
trabajadoras, alegres, que transmiten energía positiva.

– Música. Escuchar música, cantar y bailar provoca estados emocionales positivos. También es un buen
tratamiento contra la depresión.

– Ejercicio físico. La práctica del ejercicio físico (caminar, natación, ciclismo, etc.) tiene efectos positivos sobre la
salud física y psíquica.

– Relajación. Practicar frecuentemente técnicas de relajación, respiración, meditación y control emocional es una
manera de procurar estar en forma, con múltiples efectos positivos.

– Ser escuchado. Cuando se tiene algún problema es importante encontrar a alguien que sea capaz de escuchar,
sin juzgar, y que sirva de apoyo y ayuda de cara a una clarificación de la situación y para vislumbrar posibles vías de
acción.

– Expresar afecto. Expresar los propios sentimientos y emociones a los seres queridos ayuda a mantener buenas
relaciones íntimas que repercuten positivamente en los estados de ánimo.

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