Sinite 190 (2022) 311-322
ISSN (impreso): 0210-5225
ISSN (digital): 2792-1875
doi: 10.37382/sinite.v63i190.642
Tradiciones oral y escrita en la liturgia de reno-
vación de la Alianza (Éxodo 19-24)
Jorge Yecid Triana Rodríguez1
Resumen
El presente estudio se ubica dentro de las investigaciones sobre los procesos redac-
cionales del Pentateuco, particularmente la sección del libro del Éxodo conocida
como perícopa del Sinaí. Un aspecto que merece mayor profundización es el de la
articulación entre la tradición oral, reconocida por autores clásicos como von Rad,
Gunkel y Mowinkel, con sus contextos tipo, y la tradición escrita, consignada por
orden de YHWH al pueblo, bajo la mediación y papel legislativo de Moisés. Tenien-
do como pauta la secuencia narrativa de la unidad (cc. 19-24) se resaltarán los ele-
mentos tradicionales correspondientes a cada procedencia, oral y escrita, para re-
marcar la entronización del sefer como parte dinámica de la liturgia de renovación
de la alianza y el cierre de la celebración. Estos aspectos llevarán a inferir algunas
conclusiones que permitan valorar la hipótesis de estudio y aporten reflexiones de
orden pastoral.
Palabras clave
Tradición oral, Tradición escrita, Perícopa del Sinaí, Crítica redaccional, Renova-
ción de la Alianza.
1 Profesor de Sagrada Escritura en la Licenciatura en Educación Religiosa, Uni-
versidad de La Salle (Bogotá).
312 Jorge Yecid Triana Rodríguez
1. Introducción
Los capítulos de Éxodo 19-34 han sido objeto de numerosos estudios
dentro del marco de la crítica de las fuentes y de las tradiciones2. Los
autores se han preocupado por identificar las fuentes tradicionales
dentro de los versículos de manera meticulosa y, hasta el punto,
exagerada. La propuesta de una mirada desde las tradiciones invita
a descubrir en el conjunto de la unidad de los capítulos un contexto
vital (Gunkel)3 en el que se originaron estos escritos, el cual se mani-
festó de manera oral inicialmente, hasta llegar a un estadio escrito,
que se vio enriquecido con cada revisión redaccional en épocas y
circunstancias posteriores.
Una hipótesis de trabajo consiste en no pensar las tradiciones ora-
les y escritas como dos etapas sucedáneas, sino complementarias y
extendidas a lo largo de la vida de Israel en las prácticas rituales y
celebrativas. De esta manera se podría entrever en las líneas textua-
les, el reflejo de prácticas orales, específicamente de carácter litúrgi-
co. Según postulados de autores reconocidos, se trata de la tradición
oral de la renovación de la alianza; pero ¿cómo se presenta el rollo de la
alianza en esta liturgia?
2. Secuencia narrativa de la unidad
La base metodológica del estudio es el análisis literario tanto de
parte de la sección del Sinaí como de la perícopa central de la entro-
nización del libro. Se tendrán en cuenta conceptos clave de la Biblia
Hebrea –con su transliteración y significado en cursivas–, nexos li-
terarios y aportes de la crítica redaccional.
2.1. Preparación de la celebración: Teofanía
El capítulo 19 del Éxodo indica una nueva sección dentro de la narra-
tiva del libro; se trata de la llegada al desierto del Sinaí, luego de tres
2 B. Childs, El libro del Éxodo, Verbo Divino, Estella 2003.
3 La identificación de un Sitz im Leben repercute en la configuración de los géneros
literarios; estos “están inicialmente relacionados con el culto del templo o de los
santuarios”, G. Lohfink, Ahora entiendo la Biblia, Ediciones Paulinas, Madrid 1997, 55.
Tradiciones oral y escrita en la liturgia de renovación de la Alianza 313
meses de camino, referido al uso de la expresión ese día, que, según
Childs,4 ha sido objeto de conjeturas en relación con el concepto en
el mes, ya que, según algunos autores, puede indicar la celebración
de luna nueva; en este sentido, estaríamos ante una celebración que
contiene un acontecimiento histórico doble: salida de Egipto/llega-
da al Sinaí. Si se postula la tradición oral, se significa acá el rito de
entrada al templo, ya que el pueblo –asamblea– acampa frente a la
montaña, considerado el lugar sagrado. El v. 3 indica que Moisés “su-
bió” al encuentro con Dios. El verbo “subir” adquiere la connotación
teológica de encuentro del creyente con Dios y marca la perspectiva
de la subida de Egipto hasta el monte sagrado y el lugar de Dios, el
templo de Jerusalén, aunque el sacerdote no debía subir al altar al
momento de hacer el sacrificio por pudor (Ex 20,26); por esto, en Ex
28,42 se ordenaría confeccionar unos calzones de lino para cubrirse,
lo cual deja entrever alguna tarea de elevación.
Luego, en los vv. 4-6, se recita una fórmula de «credo histórico», em-
pleando las palabras de von Rad, donde se recuerdan (pasado) las ac-
ciones divinas de liberación de Egipto y la guía hasta llevarlos a Él;
Dios exige (presente) obediencia y guardar la alianza, p ara concluir
con una promesa (futuro): ser para Él reino de sacerdotes y nación santa;
se da un acto comunicativo del ministro, Moisés, a los ancianos, y la
respuesta asertiva del pueblo a modo de estribillo: “Todo lo que dijo
YHWH, haremos”, v. 8b.
El acto comunicativo contiene dos elementos: uno de escucha, que ge-
nera confianza en Moisés, el receptor de las palabras de Dios, y del pue-
blo, para anclarlos en un diálogo; el otro es de ritual, donde el pueblo se
prepara purificándose y lavando sus vestidos, vv. 10-14, con la prohibi-
ción de ‘tocar’ el lugar sagrado hasta el inicio de la liturgia, indicado con
el cuerno. Las prácticas de purificación previa la celebración, son conoci-
das incluso en el contexto del NT, como en Jn 13,4-5.10. De igual manera
la referencia al tercer día resalta este contexto celebrativo.
La descripción teofánica de los vv. 16-25 introduce al creyente en el
espacio sagrado marcando una discontinuidad temporal y espacial
4 Childs, El libro del Éxodo.
314 Jorge Yecid Triana Rodríguez
y orientando su atención hacia el ‘descenso’ de Dios sobre el monte
Sinaí; son significativos el humo (quizá se trate de incienso), el soni-
do más fuerte del shofar, diferente al yobel, y la purificación ‘pública’
de los sacerdotes antes de iniciar su ejercicio.
2.2. Proclamación: las diez palabras
El capítulo 20 ha sido analizado como una inclusión en el contexto de
la teofanía ya que se evidencia un movimiento de material literario
20,18-21 que seguía la secuencia luego de 19,19, permitiendo recono-
cerlo dentro de la misma. Moisés sale del escenario de preparación, lo
cual lo postula como el conductor de la ceremonia entre bambalinas.
Nótese la diferencia del verbo que introduce la proclamación, dijo el
Señor, al que los redactores emplean cuando Dios se dirige a Moisés,
dijo YHWH; Gn 1,3; Ex 19,10), y que podrían ser vistos como redaccio-
nes de fuentes diferentes o acentuar la diferencia de categoría entre
una comunicación y otra. Generalmente la primera es de carácter re-
daccional. Así como el decálogo del Dt 5,6-22, la observancia del sha-
bbat ocupa un lugar central, aunque con diferente motivo teológico,
que se acuña a los días de la creación. Siguiendo la dinámica narra-
tiva–texto, se evidencia en este capítulo la puesta por escrito de las
estipulaciones orales ya indicadas en temas de idolatría, de altar y de
subida al altar; también se puede constatar la referencia extrabíblica
a leyes antiguas ya escritas como el código de Hammurabi, con pres-
cripciones casuísticas o condicionales.
2.3. Ampliación parenética: el código de la alianza (Ex 20,22-23,33)
Indica Borgonovo que esta colección de leyes civiles y religiosas es
la más arcaica de la Biblia contenida en la tradición Elohista (E) y
luego fusionada en la Jehovista (JE) del sur al lado de dtr. Además de
las leyes de tipo casuístico (21,3-11.18-22, 26-37; 22,1-16), se presentan
otras de tipo apodíctico o imperativo (imperfecto 2 sg./pl. 20,24-26;
22,20.27-29; 23,2-3.6-9.10-12.14-19; 20,2-23; 21,21-23.30; 23,13). Además,
se encuentra la construcción condicional en 2a persona sg. (20,25;
21,2; 22,22.24-26; 23,4-5, y una serie de imperativos sustantivados
seguidos de condena a muerte (21,14.15-17; 22,17-19). A partir de es-
tas características estilísticas se puede apreciar la riqueza literaria
Tradiciones oral y escrita en la liturgia de renovación de la Alianza 315
de este conjunto legal y la apropiación de contextos externos tanto
mesopotámicos como egipcios y del entorno cananeo, así como los
largos períodos de asimilación de estas en la historia social del Israel
bíblico. Incluso se postula el bloque primitivo de Ex 21,12-22,16 for-
mado en el ámbito de los círculos de escuelas de escribas5, propio del
Oriente Próximo y configuradas en los siglos IX-VIII a.C. en el Reino
del norte, a las cuales se agregaron series legales de otras tradiciones
y redacciones hasta obtener la composición P.6
3. Ritual del texto: escribir, leer y sacralizar
La estructura narrativa de la unidad 19-24, se presenta en síntesis
de la siguiente manera:
A. 19. Preparación de la Alianza – teofanía
B. 20. Las diez palabras – tradición oral
B’. 21-23. El código de la Alianza – tradiciones escritas
A’. 24. Ritual de la Alianza – entronización del texto
Los paralelos A-A’ desarrollan el contexto de preparación y de ejecución,
así como se puede ver un gran paralelo en los capítulos 25-31 y 35-40
que plantean la orden de construcción del santuario y sus elementos y
la ejecución de dicha orden.
Los paralelos centrales postulan las tradiciones oral y escrita como par-
te de un mismo conjunto. Si bien se trata de la centralidad del decálogo
(paralelo con Dt 5,6-21) y la originalidad del código de la alianza, parale-
lo a los códigos de santidad (Lv 17-25) y deuteronómico (12-26), se puede
ampliar su concepto a las dos grandes premisas legales del Israel bíblico:
Torá oral y la Torá escrita, recibidas por Moisés en el Sinaí:7 “Dios no so-
5 A. Lemaire, Les écoles et la formation de la Bible dans l’ancien Israël, Vanden-
hoeck-Ruprecht, Göttingen 1981.
6 Borgonovo previene de enfatizar estas escuelas mencionadas y de reducir a dos redac-
ciones – D y P – todo el proceso del Pentateuco, o incluso el denominado pandeutero-
nomismo. G. Borgonovo, Torah e storiografie dell’Antico Testamento, Elledici, Torino 2012.
7 Acá se condensa el valor de la Ley entendida como un conjunto normativo re-
ferente a la religión, el derecho y la moral, de igual valor e importancia para su
observancia. E. Munk, La voix de la Thora, Fevrier, Paris 1998.
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lamente transmitió a Moisés la Torá escrita, sino igualmente toda una
serie de enseñanzas orales, y entre estas enseñanzas, se encuentran las
reglas de interpretación que permiten acceder al sentido profundo de
los versos bíblicos”8.
Llegando al último paralelo, Borgonovo segmenta el capítulo 24 se-
gún su procedencia literaria:
• vv. 1-2 / 9-10 / 15-18 = tradición P (sacerdotal)
• vv. 3-8 = E
• vv. 12-14a = JE
En este apartado se tendrá en cuenta el marco P y la perícopa E. Los
segmentos a partir del v.12, se analizarán en la parte conclusiva. In-
dica Childs que “a nivel oral, las dos secciones del capítulo parecen
reflejar una antigua tradición oral, que funcionó antiguamente de
manera independiente respecto al contexto narrativo actual” 9.
vv.1-2. Orden de subir, personajes y prohibición. En esta orden,
donde se significa el lugar divino, propio de los contextos religio-
sos de la antigüedad, también se plasman la teología de la subi-
da, presente desde Ex 3,8, donde YHWH manifiesta a Moisés que
ha bajado para librar a su pueblo y subirlo “a una tierra buena
y espaciosa” y la ideología del templo, ya que la salida de Egipto
tendría como finalidad dar culto a Dios (4,23; 5,1). En el énfasis
sacerdotal se resalta la separación de roles, donde se encuentran
los hijos de Aarón (el Pentanteuco samaritano incluye a Eleazar
e Itamar) y los 70 ancianos. Pero estos representantes también
debían mantener distancia, aunque en función de servicio, igual
que el pueblo. Moisés es privilegiado y a su vez se constituye
en mediador. En palabras de García López, “Moisés se convirtió
en el modelo de una serie de oficios cuya institucionalización
y operatividad en la organización socio-religiosa israelita eran
posteriores a la supuesta época de Moisés” 10; así como Moisés es
8 J. Costa, La Bible racontée par le Midrash, Bayard, París 2004, 6.
9 Childs, El libro del Éxodo, 482.
10 F. G. López, La Torá. Escritos sobre el Pentateuco, Verbo Divino, Estella 2012, 140.
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el legislador, también a él se proyecta la legitimidad de las insti-
tuciones profética y sacerdotal.
vv.3-8. Transmisión, escritura, memorial, celebración y compromiso.
Este es el centro del rito de la alianza, de tradición E, que expresa
con ricos detalles la simbólica de la alianza y su estructura ritual.
En este relato confluye la dialéctica entre discurso y texto, entre
proclamación y fundamento; dentro de los problemas que menciona
Childs precisamente está el del doble fundamento para la ceremo-
nia de la alianza: el decálogo (oralidad) y el Libro de la Alianza, aun-
que de manera secuencial, no simultánea. Cada versículo permite
detallar su riqueza simbólica. Continuando con Childs, “el modelo
estereotipado de lectura de la ley, reconocimiento por parte del pue-
blo - sacrificio con manipulación de sangre, parece hacer referencia
a un modelo ritual que tiene sus raíces en la vida institucional del
Antiguo Israel (cf. la literatura citada en Beyerlin)”11.
v.3. Se encuentran tres verbos que indican una secuencia: entró,
contó, respondió. El primer verbo se traduce como “vino/fue”, pero
también tiene el matiz de entrar (indica Alonso Schökel en su dic-
cionario), por el cual se opta en este análisis, que, además del sen-
tido físico, donde se estaría significando el ingreso del sacerdote al
lugar sagrado, también en sentido figurado, ya que puede indicar
el ingreso para cumplir una función, en este caso cultual. En las
acciones del segundo y tercer verbo se genera un movimiento lla-
mativo y paradójico; podría ser la secuencia contar/escuchar, pero
acá es contar/responder; como explicación se puede comprender
en Ne 8,3 la acción de Esdras y el pueblo de leer/escuchar, ya que
existía el sefer haTorá haMoshe, pero en este episodio aún no, por
tanto, se cuenta y el pueblo reacciona a la narrativa de Moisés.
Nuevamente se hace referencia al contexto de oralidad, como ele-
mento cultural y religioso de transmisión; por esto es preciso in-
dicar que lo que cuenta Moisés son tanto todas las palabras, como
todas las normas, como se indicó antes, de contenido social y moral,
no religioso. La acción final de este versículo corresponde al pue-
blo: haremos todas las palabras que habló YHWH. También es una
11 Childs, El Libro del Éxodo, 482.
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síntesis de carácter sagrado, porque se considera acá el principio
“Palabra de Dios”.
v.4. Como consecuencia se señalan dos acciones por parte de Moi-
sés: escribir todas las palabras de Dios, y construir un altar. Acá se
destaca la función de escriba que cumple Moisés, como se verá en
Esdras. Borgonovo señala que “en el Oriente Antiguo Próximo el tex-
to de la Alianza era depuesto en el santuario… y leído periódicamen-
te, generalmente al inicio de año”12. Esta anotación es importante
para validar la importancia del libro sagrado dentro del contexto
litúrgico y en celebraciones importantes, como ya se mencionó en
Neh 8. Las doce estelas también dan a entender la unidad de Israel
como comunidad cultual y la responsabilidad de cada individuo en
el cumplimiento de la alianza.
v.5-6. Ya se han dado dos momentos del ritual: contar y escribir, ha-
ciendo referencia tanto a las debarîm como al conjunto de la Torá
del Sinaí, entendido como un solo cuerpo, aunque diverso en sus
contenidos y proveniencia13. Ahora se da otro momento: el del sacri-
ficio, que tiene paralelos en Gn 15,17-19 y Jer 34,18. Los jóvenes son
los oferentes debido a que aún no se ha instituido el sacerdocio14; se
trata de sacrificios de comunión, donde la víctima se repartía entre
Dios, el sacerdote y el oferente, comido como cosa santa15, según es-
tipula Lev 3.
v.7. Este momento es decisivo en el proceso de entronización del
sefer Berît. E indica una tradición anterior a la deuteronomista
donde se habla del sefer torát Mosé, indicando un estadio anterior
12 Borgonovo, Torah e stografie dell’Antico Testamento, 515.
13 Incluso no se emplea un solo término ni son homogéneos en su significado (Dt
4,45; Nm 36,13, etc.); pueden representar el conjunto de normas o el aspecto de
estas, cada precepto particular o el testimonio de las diez palabras (F. Brown
– S. R. Driver – C. A. Briggs, Hebrew and English Lexicon, Hendrickson, Peabody
2003, 730), la alianza, su documento o su protocolo. (L. Alonso Schökel, Diccio-
nario bíblico Hebreo-Español, Trotta, Madrid 1999, 546).
14 Idea que presenta Childs: “En origen, antes de las institucionalizaciones de los
santuarios y templos, cualquiera podía ofrecer sacrificios, en particular el jefe
de clan o pater familias”. Borgonovo, Torah e stografie dell’Antico Testamento, 515.
15 R. de Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1992.
Tradiciones oral y escrita en la liturgia de renovación de la Alianza 319
a la normalización de la Torá como obra de Moisés; se trata del
sefer haberît16. Se despliegan dos acciones en secuencia: tomó el
libro y leyó “a oídos del pueblo”. No se indica ningún efecto tem-
poral de duración del acto de lectura, sino la cualidad de escucha
por parte del pueblo. Después del ejercicio de proclamación sur-
ge la respuesta del pueblo: “haremos y escucharemos”. Los dos
verbos empleados, siguiendo el esquema de hendíadis,17 enrique-
cen y complementan el valor de la proclamación como palabra
de YHWH; se trata de un proceso de ejecución y de obediencia.
Es de anotar que el pueblo reconoce el contexto no como lectura
de Moisés sino como “todo lo que dijo YHWH”, resaltando nue-
vamente el valor oral de la comunicación.18
v.8. En la perícopa se articula un juego de paralelismos que impli-
can acciones consecutivas y correlacionadas de manera significa-
tiva: Transmitir palabras – respuesta de obediencia; escribir pala-
bras – levantar altar; jóvenes sacrifican – Moisés recoge la sangre
y riega sobre el altar la mitad; lee el libro – respuesta de obedien-
cia. Acá se establece una inclusión entre proclamación y lectura,
adquiriendo la misma importancia y valoración. El versículo en
análisis se constituye en el ritual de confirmación de la Alianza
mediante la sangre; pero esta Sangre de la Alianza se vierte sobre
“estas palabras”, es decir, tanto orales como escritas. Comparando
la expresión, aparece únicamente en este contexto, indicando un
paralelo únicamente con Mt 26,28, aunque indica que es la sangre
de Jesús.
16 El empleo de sefer con otro sustantivo o complemento es muy variado en el AT.
Se combina con Torá en la HDtr (Dt, Jos y 2R) y Crónicas; pero en relación con
berît solamente se encuentra acá y en 2R 23,2.21
17 Se explica como uno mediante dos; “tiene lugar cuando se emplean dos pa-
labras para expresar una sola idea. Una de las dos palabras expresa la idea; la
otra sirve para intensificar el sentido de la primera. Es una figura típicamente
oriental, aunque se halla también en latín, así como en griego y en hebreo”. E.
W. Bullinguer - F. Lacueva, Diccionario de figuras de dicción usadas en la Biblia,
Clie, Barcelona 1985, 574.
18 Indica J-L. Ska, que “los escribas de la época posexílica se dan un fundador en
Ex 24,3-7, Moisés, y un programa, a saber, transmitir, escribir, leer (e interpre-
tar) la Torá, de la que depende la existencia de Israel, pueblo de la alianza con
Yahvé). J-L. Ska, El Pentateuco: un filón inagotable, Verbo Divino, Estella 2015, 215.
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vv.9-11. Esta pequeña unidad se puede considerar paralela a 24,1-2
pero en progreso: orden – ejecución (sube – subió). La diferencia
está en que tanto Moisés como los demás acompañantes “vieron al
Dios de Israel”, indicando un progreso en la concepción teológica de
la visibilidad de Dios19. La expresión: “no alargó su mano” podía ese
opuesto a “te cubriré con la palma de mi mano” de Ex 33,22. Con-
cluyendo el ritual, serán ellos los que coman y beban siguiendo el
sacrificio de comunión.
4. Cierre de la celebración. Teofanía (vv.12-18)
La narrativa de estas perícopas se entrecruza y presenta de mane-
ra heterogénea, aparentando diversas tradiciones o puntos de vista
quizás de escenas similares o transmitidas de diferentes maneras.
En esta se repiten los motivos de los vv.1-2 con una nueva orden
de “subir”, en este caso se precisa el lugar, hacia la montaña; en
esta narrativa se menciona como compañía a Josué, ayudante de
Moisés y el motivo, recibir las tablas de piedra. La traducción de la
Nueva Biblia de Jerusalén indica la preposición con, pero el texto he-
breo emplea la conjunción y “la Torá y los preceptos” que daría a las
tablas un valor de testimonio, como se relacionan en Ex 32,15; por
tanto, esta perícopa prepara la sección de los capítulos 32-34, donde
se desarrolla la ruptura y renovación de la Alianza de tradiciones
Deuteronomista y Yavista.
La teofanía incluye dos elementos significativos de la tradición sa-
cerdotal: la nube y la gloria de YHWH, junto con la temporalidad de
los 40 días con sus noches. Sin perder el hilo del estudio, se podría
indicar que esta perspectiva cultual es transversal con la de la pro-
clamación y el texto en coherencia y unidad.
5. Conclusiones
El recorrido por esta sección del libro del Éxodo dentro de la perícopa
19 No obstante, esta perspectiva es corregida por la LXX ya que cambia el acto de
ver a Dios por el de ver “el lugar donde estaba el Dios de Israel”; esta sustitución
“puede ser una referencia al templo de Jerusalén” Ska, El Pentateuco: un filón
inagotable, 141.
Tradiciones oral y escrita en la liturgia de renovación de la Alianza 321
del Sinaí es un ejemplo de la amplia y rica combinación de tradiciones
tanto orales como escritas y de los contextos originarios: corte, tem-
plo, cultura popular, así como sus gestores: legisladores y sacerdotes.
En el esfuerzo por comprender y actualizar el contenido y mensaje
de la Torá, los profetas y los escritos, y bajo las circunstancias his-
tóricas que determinaron la identidad de Israel, principalmente
la destrucción del templo de Jerusalén en el año 586 a.C. surgen
tradiciones interpretativas de la Escritura que se agruparían en
dos: la Halaká y la Aggadá; en estas se reconocía principalmente
la doble fuente de la Torá, es decir, una oral y otra escrita, y su
relectura tanto de leyes plasmadas en estos libros como de las di-
ferentes narraciones.
Desde la perspectiva lineal de la historia, se considera que la Torá
oral fue sustituida por la Torá escrita, es decir, los cinco libros de
Moisés; pero en un ejercicio de análisis literario de la sección de
Éxodo 19-24, se puede apreciar como las dos se entrelazan y articu-
lan, sin desplazarse necesariamente. El marco original y tradicional
de la proclamación del sefer seguirá siendo la oralidad, la proclama-
ción. Las dos seguirán siendo la expresión de la voluntad divina y
por tanto mantendrían su vigencia y autenticidad. Por ello el Sinaí
se convirtió en la narrativa fundacional de la identidad de Israel,
donde se originaron todas las instituciones (sacerdocio, profetismo,
Ley, shabat). La concepción de ser “religión del libro” comienza con
la acción rabínica post-exílica y adquirirá su consolidación después
de la nueva destrucción del templo el año 70 d.C.
Un ejemplo de la evolución de la concepción de las dos tradiciones,
oral y escrita, la encontramos en los Evangelios; Jesús, proyectando
en su época la decisión de las comunidades primitivas frente a la
unificación farisea post-templo, debate la tradición oral, amplia-
mente desarrollada por el fariseísmo hasta decaer en leyes humanas
y confronta con el valor de la Escritura, la cual no anula, sino que
restaura su pleno valor como Palabra de Dios dada al pueblo.
Conocer de cerca las tradiciones veterotestamentarias, incluyendo
parte de su vocabulario, abre también las posibilidades de una me-
322 Jorge Yecid Triana Rodríguez
jor comprensión de los contenidos del Nuevo Testamento, ya que se
establece un principio de continuidad, donde se destaca el contex-
to judío de Jesús y sus discípulos. Pero también permite establecer
puntos de diferencia en relación con la nueva praxis eclesial plas-
mada en los textos sagrados.
Los ambientes en que nace la Escritura son histórica y primordial-
mente orales, principalmente la celebración comunitaria. En estos,
la palabra ejerce un efecto de cohesión e identidad; se enseñan los
fundamentos de la fe; se forja un ethos interno y social y se proyecta
la ekklesía hacia nuevas circunstancias.
Aunque consideramos la centralidad de la Biblia en la vida creyen-
te y eclesial, esta no desplaza la prioridad de la fe y el encuentro
con Jesús como fundamento del discipulado y de los procesos de
conversión. De ahí que se presenta como un nuevo desafío pastoral
recuperar los valores del diálogo y la escucha, el respeto a la palabra
y la celebración participativa, de manera activa.