I.
LA OEA Y LA EVOLUCIÓN DEL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
La OEA es una organización internacional creada por los Estados del continente
americano con el fin de lograr un orden de paz y justicia, fomentar su solidaridad y
defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia.
Este sistema se inició formalmente con la aprobación de la Declaración Americana
de los Derechos y Deberes del Hombre en la Novena Conferencia Internacional
Americana celebrada en Bogotá en 1948, en el marco de la cual también se adoptó
la propia Carta de la OEA que proclama los "derechos fundamentales de la persona
humana" como uno de los principios en que se funda la Organización.
La Carta fue reformada en 1967 en la Tercera Conferencia Interamericana
Extraordinaria celebrada en Buenos Aires y en 1985 mediante el "Protocolo de
Cartagena de Indias", suscrito durante el decimocuarto período extraordinario de
sesiones de la Asamblea General de la Organización. El Protocolo de Washington
(1992) introdujo modificaciones adicionales que disponen que uno de los propósitos
fundamentales de la OEA es promover, mediante la acción cooperativa, el desarrollo
económico, social y cultural de los Estados Miembros y ayudar a erradicar la pobreza
extrema en el Hemisferio.
El pleno respeto a los derechos humanos aparece en diversas secciones de la Carta,
reafirmando la importancia que los Estados miembros le otorgan. De conformidad
con ese instrumento, "el sentido genuino de la solidaridad americana y de la buena
vecindad no puede ser otro que el de consolidar en este Continente, dentro del
marco de las instituciones democráticas, un régimen de libertad individual y de
justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre". La
Carta establece a la CIDH como un órgano principal de la OEA, que tiene como
función promover la observancia y la defensa de los derechos humanos y servir
como órgano consultivo de la Organización en dicha materia.
II. LOS INSTRUMENTOS REGIONALES DE PROTECCIÓN Y PROMOCIÓN DE
DERECHOS HUMANOS
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre 1948
La Declaración Americana es el primer instrumento internacional de derechos
humanos de carácter general. Aproximadamente ocho meses después de su
adopción, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de
Derechos Humanos. La Declaración Americana establece que "los derechos
esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado
sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana". Por lo tanto,
los Estados americanos reconocen que cuando el Estado legisla en esta materia, no
crea o concede derechos sino que reconoce derechos que existen
independientemente de la formación del Estado. Tanto la Comisión como la Corte
han establecido que a pesar de haber sido adoptada como una declaración y no
como un tratado, en la actualidad la Declaración Americana constituye una fuente
de obligaciones internacionales para los Estados miembros de la OEA.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos (“Pacto de San José de
Costa Rica”) 1969. Entrada en vigor: 1978
El proyecto original de Convención fue elaborado por el Consejo Interamericano de
Jurisconsultos, fue sometido al Consejo de la OEA y sujeto a comentarios por parte
de los Estados y de la Comisión Interamericana. La entrada en vigor de la
Convención Americana en 1978 permitió incrementar la efectividad de la Comisión,
establecer una Corte Interamericana de Derechos Humanos y modificar la
naturaleza jurídica de los instrumentos en los que se basa la estructura institucional.
En su primera parte, la Convención Americana establece los deberes de los Estados
y los derechos protegidos por dicho tratado. En su segunda parte, la Convención
Americana establece los medios de protección: la CIDH y la Corte IDH, a los que
declara órganos competentes "para conocer de los asuntos relacionados con el
cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados partes de la
Convención". Al 30 de abril de 2012, 24 Estados Miembros de la OEA son parte de la
Convención Americana.
A partir de entonces, con la suscripción y posterior entrada en vigor de la
Convención Americana el año 1978, llega a su culminación la evolución normativa
del sistema. A partir de ese momento se cambia la naturaleza jurídica de los
instrumentos en que descansaba la estructura institucional del sistema. Ya no lo
hará sobre instrumentos de naturaleza declarativa sino que lo hará sobre
instrumentos que tendrán una base convencional y obligatoria.
La Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura
Adopción: 1985. Entrada en vigor: 1987
En 1985, dentro del marco de la Asamblea General donde se aprobaron enmiendas a
la Carta de la OEA mediante el Protocolo de Cartagena de Indias, los Estados
miembros adoptaron y abrieron a la firma la Convención Interamericana para
Prevenir y Sancionar la Tortura. Esta Convención incluye una detallada definición de
la tortura así como de la responsabilidad por la comisión de este delito. Los Estados
partes no sólo se comprometen a castigar severamente a las personas que cometan
actos de tortura sino que además se obligan a adoptar medidas para prevenir y
sancionar cualquier otro trato cruel, inhumano o degradante dentro de sus
respectivas jurisdicciones. Conforme a los términos de este tratado, las personas
acusadas de cometer tortura no podrán evadir la acción de la justicia mediante la
fuga al territorio de otro Estado parte.
La Convención Interamericana define a la tortura de una manera más amplia que la
Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, incluyendo "el us o de
métodos sobre una persona con la intención de anular la personalidad de la víctima
o de disminuir su capacidad física o mental, incluso si no causa dolor físico o
angustia mental".
El Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos
en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales 1988. Entrada en
vigor: de 1999
Al ratificar este Protocolo, los Estados partes "se comprometen a adoptar las
medidas necesarias... hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en
cuenta su grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad
con la legislación interna, la plena efectividad de los derechos que se reconocen en
el presente Protocolo". El Artículo 19 del Protocolo, establece los medios de
protección, incluida la posibilidad de presentar peticiones individuales por
violaciones a los Artículos 8 en su inciso a y 13 relativos al derecho a la libertad
sindical y a la educación, respectivamente.
El Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a
la Abolición de la Pena de Muerte 1990. Entrada en vigor: 1991
Los esfuerzos concertados para incluir la abolición absoluta de la pena capital en la
Convención Americana no tuvieron éxito en el contexto de la adopción de dicho
instrumento en 1969. El Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte fue aprobado en el XX Período
Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA. Este protocolo dispone que
los Estados partes no aplicarán la pena de muerte a ninguna persona sometida a su
jurisdicción. Una vez ratificado por los Estados partes en la Convención Americana,
este Protocolo asegurará la abolición de la pena de muerte a nivel hemisférico.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer 1994. Entrada en vigor: 1995
Este instrumento define en forma detallada las formas de violencia contra la mujer,
incluyendo la violencia física, sexual y psicológica basada en su género, ya sea que
ocurra en el ámbito público o privado, y establece que toda mujer tiene derecho a
una vida libre de violencia, además de todos los derechos humanos consagrados por
los instrumentos regionales e internacionales. Asimismo, dispone que el derecho de
toda mujer a una vida libre de violencia incluye, entre otros, su derecho a una vida
libre de discriminación. Los Estados partes de este instrumento acuerdan condenar
todas las formas de violencia contra la mujer e investigar, enjuiciar y sancionar tales
actos de violencia con la debida diligencia, en razón de lo cual deberán adoptar
tanto políticas como medidas específicas orientadas a prevenirlos, sancionarlos y
erradicarlos.
fue el primer tratado internacional del mundo de Derechos Humanos abordó
específicamente la temática y la violencia contra las mujeres y que consagró el
derecho de las mujeres a una vida libre de violencia tanto en el ámbito privado
como en el público.1 Establece el desarrollo de mecanismos de protección y la
defensa de los derechos de las mujeres como fundamentales para luchar contra el
fenómeno de la violencia en contra de su integridad física, sexual y psicológica.
Define la violencia contra la mujer como una violación de los derechos humanos y de
las libertades fundamentales.
La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas 1994.
Entrada en vigor: 1996
Este instrumento es el primero a nivel internacional en referirse específicamente a
esta forma compleja de violación a los derechos humanos. Los Estados partes se
comprometen en este Tratado no sólo a abstenerse de practicar, permitir o tolerar la
desaparición forzada sino también a sancionar a los autores, cómplices y
encubridores de este delito, dentro de sus respectivas jurisdicciones. Los Estados se
comprometen a adoptar las medidas legislativas necesarias para tipificar la
desaparición forzada como delito y a cooperar entre sí para contribuir a prevenir,
sancionar y erradicar este crimen. Este tratado asimismo incluye al delito de
desaparición forzada entre aquellos que justifican la extradición, de modo de evitar
que personas acusadas de este crimen evadan la acción de la justicia huyendo al
territorio de otro Estado parte. Además reconoce la facultad de la Comisión de
adoptar medidas cautelares en casos de desapariciones forzadas.
La Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra las Personas con Discapacidad 1999. Entrada en vigor:
2001
Este instrumento tiene por objetivos la prevención y eliminación de todas las formas
de discriminación contra las personas con discapacidad, así como propiciar la plena
integración de estas personas a la sociedad. El mecanismo de seguimiento de los
compromisos adquiridos en dicha Convención descansará sobre un Comité para la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con
Discapacidad, integrado por un/a representante designado/a por cada Estado parte.
La Carta Democrática Interamericana 2001
Esta Carta, aprobada por Asamblea General Extraordinaria de la OEA, reafirma que
la promoción y protección de los derechos humanos es condición fundamental para
la existencia de una sociedad democrática, y que la democracia es indispensable
para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos,
en su carácter universal, indivisible e interdependiente. La Carta Democrática
Interamericana establece en su Artículo 8 que cualquier persona que considere
violados sus derechos humanos puede presentar denuncias o peticiones ante el
sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos.
La Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión 2000
Esta declaración incluye principios vinculados con la protección al derecho a la
libertad de expresión, a la luz de la interpretación del Artículo 13 de la Convención
Americana, y los estándares internacionales e incluye los siguientes principios: el
derecho de buscar, recibir y difundir información y opiniones libremente; el derecho
de toda persona a acceder a la información sobre sí misma o sus bienes en forma
expedita y no onerosa, ya sea que se encuentre en registros públicos o privados; la
estipulación de que la censura previa, la interferencia o presión directa o indirecta
que restrinja el derecho de libertad de expresión deben estar prohibidas por ley; y
aquellos principios vinculados a la preservación de la pluralidad y diversidad de los
medios de comunicación; entre otros.
El respeto y protección de la libertad de expresión adquiere una función primordial,
ya que sin ella es imposible que se desarrollen todos los elementos para el
fortalecimiento democrático y el respeto a los derechos humanos. El derecho y
respeto de la libertad de expresión se erige como instrumento que permite el
intercambio libre de ideas y funciona como ente fortalecedor de los procesos
democráticos, a la vez que da otorga a la ciudadanía una herramienta básica de
participación. Asimismo, a través de los comunicadores sociales, la ciudadanía
adquiere el poder de participar y/o controlar el desempeño de las acciones de los
funcionarios públicos.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de
Libertad 2008
Este documento establece una serie de principios relativos a las personas sometidas
a un régimen de privación de libertad. Entre los principios indicados en este
instrumento, se encuentran aquellos de carácter general (trato humano, igualdad y
no-discriminación, debido proceso legal, entre otros), aquellos relacionados con las
condiciones de detención de las personas privadas de libertad (salud, alimentación,
agua potable, albergue, condiciones de higiene y vestido, medidas contra el
hacinamiento, contacto con el mundo exterior, trabajo y educación, entre otros) y,
por último, los principios relativos a los sistemas de privación de libertad.
Personas mayores
Es en este marco que en 2015 se aprueba en el seno de la OEA, luego de seis años de
negociación, el único instrumento interamericano, y el primero a nivel internacional,
que cubre la gama de derechos a ser protegidos para las personas mayores, desde
los civiles y políticos, hasta los económicos, sociales y culturales: la Convención
Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas
Mayores[3]. El objeto de la Convención, como primer instrumento jurídicamente
vinculante del mundo, es promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno
goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena
inclusión, integración y participación en la sociedad. La Convención subraya que “la
persona mayor tiene los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que
otras personas, y que estos derechos, incluido el de no verse sometida a
discriminación fundada en la edad ni a ningún tipo de violencia, dimanan de la
dignidad y la igualdad que son inherentes a todo ser humano”. Es importante
destacar que esta es una de las convenciones más holísticas en el mundo, pues
contempla casi todos los aspectos de la vida de las personas mayores. De este modo,
sirve como mecanismo integrador de los principios y derechos señalados en la serie
de instrumentos sobre la materia que se han promulgado a nivel interamericano e
internacional[4].
III. LOS ÓRGANOS DEL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS
Breve historia del Sistema Interamericano de Derechos Humanos
En abril de 1948, la OEA aprobó la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, en Bogotá, Colombia, el primer documento internacional de
derechos humanos de carácter general. La CIDH fue creada en 1959, reuniéndose
por primera vez en 1960.
Ya en 1961 la CIDH comenzó a realizar visitas in loco para observar la situación
general de los derechos humanos en un país, o para investigar una situación
particular. Desde entonces ha realizado 92 visitas a 23 países miembros. Con
respecto a sus observaciones de tipo general sobre la situación en un país, la CIDH
publica informes especiales, habiendo publicado hasta la fecha 60 de ellos.
Desde 1965 la CIDH fue autorizada expresamente a recibir y procesar denuncias o
peticiones sobre casos individuales en los cuales se alegaban violaciones a los
derechos humanos. Hasta diciembre de 2011, ha recibido varias decenas de miles
de peticiones, que se han concretado en 19.423 casos procesados o en
procesamiento. Los informes finales publicados en relación con estos casos pueden
encontrarse en los informes anuales de la Comisión o por país.
En 1969 se aprobó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que entró en
vigor en 1978 y que ha sido ratificada, a enero de 2012, por 24 países: Argentina,
Barbados, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, República
Dominicana, Ecuador, El Salvador, Grenada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica,
México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela. La
Convención define los derechos humanos que los Estados ratificantes se
comprometen internacionalmente a respetar y dar garantías para que sean
respetados. Ella crea además la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y
define atribuciones y procedimientos tanto de la Corte como de la CIDH. La CIDH
mantiene además facultades adicionales que antedatan a la Convención y no
derivan directamente de ella, entre ellos, el de procesar peticiones individuales
relativas a Estados que aún no son parte de la Convención.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados
Americanos (OEA) encargado de la promoción y protección de los derechos humanos
en el continente americano. Está integrada por siete miembros independientes que
se desempeñan en forma personal y tiene su sede en Washington, D.C. Fue creada
por la OEA en 1959 y, en forma conjunta con la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (CorteIDH), instalada en 1979, es una institución del Sistema
Interamericano de protección de los derechos humanos (SIDH).
El SIDH se inició formalmente con la aprobación de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre en la Novena Conferencia Internacional Americana
celebrada en Bogotá en 1948, en el marco de la cual también se adoptó la propia
Carta de la OEA, que proclama los "derechos fundamentales de la persona humana"
como uno de los principios en que se funda la Organización.
El pleno respeto a los derechos humanos aparece en diversas secciones de la Carta.
De conformidad con ese instrumento, "el sentido genuino de la solidaridad
americana y de la buena vecindad no puede ser otro que el de consolidar en este
Continente, dentro del marco de las instituciones democráticas, un régimen de
libertad individual y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos
esenciales del hombre". La Carta establece la Comisión como un órgano principal de
la OEA, que tiene como función promover la observancia y la defensa de los
derechos humanos y servir como órgano consultivo de la OEA en dicha materia.
La CIDH realiza su trabajo con base en tres pilares de trabajo:
• el Sistema de Petición Individual;
• el monitoreo de la situación de los derechos humanos en los Estados
Miembros, y
• la atención a líneas temáticas prioritarias.
A través de este andamiaje, la Comisión considera que en el contexto de la
protección de los derechos de toda persona bajo la jurisdicción de los Estados
americanos, es fundamental dar atención a las poblaciones, comunidades y grupos
históricamente sometidos a discriminación. En forma complementaria, otros
conceptos informan su trabajo: el principio pro homine – según el cual la
interpretación de una norma debe hacerse de la manera más favorable al ser
humano - , la necesidad de acceso a la justicia, y la incorporación de la perspectiva
de género a todas sus actividades.
2. Composición de la CIDH
La CIDH está integrada por siete personas elegidos/as a título personal por la
Asamblea General de la Organización y deben ser personas de alta autoridad moral
y reconocida versación en materia de derechos humanos. La duración de su
mandato es de cuatro años, renovables por un único período adicional. La directiva
de la Comisión está compuesta por un cargo de Presidente/a, Primer/a
Vicepresidente/a y Segundo/a Vicepresidente/a, con un mandato de un año,
pudiendo ser respectivamente reelegidos/as una sola vez en cada período de cuatro
años.
3. Funciones de la CIDH
La CIDH tiene la función principal de promover la observancia y la defensa de los
derechos humanos en las Américas. El Estatuto de la CIDH establece en sus Artículos
18, 19 y 20 las funciones y las atribuciones de dicho organismo, distinguiendo
claramente sus atribuciones respecto de los Estados partes en la Convención
Americana de aquellas referidas a los Estados miembros de la Organización que no
son partes en la Convención Americana. Respecto a estos últimos, la competencia
de la Comisión se basa en las disposiciones de la Carta de la OEA y la práctica de la
CIDH. Por su parte, la competencia de la Comisión con relación a los Estados partes
en la Convención Americana emana de dicho instrumento.
En cumplimiento de su mandato, la Comisión:
a) Recibe, analiza e investiga peticiones individuales en que se alegan violaciones de
derechos humanos, tanto respecto de Estados Miembros de la OEA que han
ratificado la Convención Americana, como de aquellos Estados que aún no la han
ratificado[11] .
b) Observa la situación general de los derechos humanos en los Estados Miembros y
publica informes especiales sobre la situación existente en determinado Estado
miembro, cuando lo considera apropiado.
c) Realiza visitas in loco a los países para llevar a cabo análisis en profundidad de la
situación general y/o para investigar una situación específica. En general, estas
visitas dan lugar a la preparación de un informe sobre la situación de los derechos
humanos que sea observada, el cual es publicado y presentado ante el Consejo
Permanente y la Asamblea General de la OEA.
d) Estimula la conciencia pública respecto de los derechos humanos en las Américas.
A tales efectos, la Comisión lleva a cabo y publica informes sobre temas específicos;
tales como, las medidas que deben adoptarse para garantizar un mayor acceso a la
justicia; los efectos que tienen los conflictos armados internos en ciertos grupos; la
situación de derechos humanos de niños y niñas, de las mujeres, de las y los
trabajadores/as migrantes y sus familias, de las personas privadas de libertad, de las
y los defensores/as de derechos humanos, de los pueblos indígenas, y de las
personas afrodescendientes; y de las lesbianas, los gays, las personas trans,
bisexuales e intersex; sobre la libertad de expresión; la seguridad ciudadana y el
terrorismo y su relación con los derechos humanos; entre otros.
e) Organiza y celebra visitas, conferencias, seminarios y reuniones con
representantes de gobiernos, instituciones académicas, entidades no
gubernamentales y otros, con el objetivo principal de divulgar información y
fomentar el conocimiento amplio de la labor del sistema interamericano de derechos
humanos.
f) Recomienda a los Estados Miembros de la OEA la adopción de medidas que
contribuyan a la protección de los derechos humanos en los países del Hemisferio.
g) Solicita a los Estados Miembros que adopten “medidas cautelares”, de
conformidad con lo dispuesto en el Artículo 25 de su Reglamento, para prevenir
daños irreparables a los derechos humanos en casos graves y urgentes. Asimismo,
de conformidad con lo dispuesto en el Artículo 63.2 de la Convención Americana,
puede solicitar que la Corte Interamericana disponga la adopción de “medidas
provisionales” en casos de extrema gravedad y urgencia para evitar daños
irreparables a las personas, aunque el caso aún no haya sido presentado ante la
Corte.
h) Presenta casos ante la Corte Interamericana y comparece ante la misma durante
la tramitación y consideración de los casos.
i) Solicita opiniones consultivas a la Corte Interamericana, de conformidad con lo
dispuesto en el Artículo 64 de la Convención Americana.
j) Recibe y examina comunicaciones en las que un Estado parte alegue que otro
Estado parte ha incurrido en violaciones de los derechos humanos reconocidos en la
Convención Americana, de conformidad con el Artículo 45 de dicho instrumento.
Para el cumplimiento de sus funciones, la CIDH cuenta con el apoyo legal y
administrativo de su Secretaría Ejecutiva. De conformidad con el Artículo 13 del
Reglamento de la CIDH, la Secretaría Ejecutiva prepara los proyectos de informes,
resoluciones, estudios y otros trabajos que le encomiende la Comisión o el/la
Presidente/a. Asimismo, la Secretaría Ejecutiva recibe y da trámite a la
correspondencia y las peticiones y comunicaciones dirigidas a la Comisión.
B. La Corte Interamericana de Derechos Humanos
La CorteIDH es un órgano jurisdiccional autónomo, no permanente, cuyo objetivo
principal es aplicar e interpretar las disposiciones contenidas en la CADH. Tiene sede
en San José de Costa Rica, en donde tienen lugar periodos ordinarios y
extraordinarios de sesiones[2]. A partir de 2006, con el propósito de llevar el trabajo
de la Corte alrededor del continente, se comenzaron a celebrar sesiones
extraordinarias en distintos países de la región.[3] Durante las sesiones tienen lugar
audiencias de casos contenciosos sujetos a examen de la Corte y de solicitudes de
opinión consultiva, así como deliberaciones para emitir resoluciones en asuntos que
se encuentren bajo estudio de la Corte.
2. Composición de la Corte
La Corte Interamericana está integrada por siete jueces/zas, elegidos/as a título
personal de entre juristas de la más alta autoridad moral, de reconocida
competencia en materia de derechos humanos, que reúnan las condiciones
requeridas para el ejercicio de las más elevadas funciones judiciales, conforme a la
ley del Estado del cual sean nacionales o del Estado que les postule como
candidatos/as. Los/as jueces/zas de la Corte son electos/as para un mandato de seis
años y sólo pueden ser reelectos/as una vez. La Corte elige a su Presidente/a y
Vicepresidente/a, por un período de dos años, quienes podrán ser reelectos/as.
3. Funciones de la Corte
De conformidad con el Artículo 1º del Estatuto de la Corte, ésta es una institución
judicial autónoma cuyo objetivo es la aplicación e interpretación de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos. Para el cumplimiento de dicho objetivo, la
Corte tiene dos funciones: una función jurisdiccional, la cual se rige por las
disposiciones de los Artículos 61, 62 y 63 de la Convención Americana y una función
consultiva, la cual se rige por las disposiciones establecidas en el Artículo 64 de la
Convención Americana. E
En lo que a la función jurisdiccional se refiere, sólo la Comisión y los Estados partes
en la Convención Americana que hubieren reconocido la competencia de la Corte
están autorizados para someter a su decisión un caso relativo a la interpretación o
aplicación de la Convención Americana a condición de que se haya agotado el
procedimiento que debe tener lugar ante la Comisión y que se encuentra previsto en
los Artículos 48 a 50 de dicho instrumento. Para que pueda presentarse ante la Corte
un caso contra un Estado parte, éste debe reconocer la competencia de dicho
órgano. La declaración de reconocimiento de la competencia de la Corte puede ser
hecha en forma incondicional para todos los casos o bien, bajo condición de
reciprocidad, por un tiempo determinado o para un caso específico. Al 30 de abril de
2012, 21 Estados partes de la Convención Americana han reconocido la competencia
contenciosa de la Corte.
En cuanto a la función consultiva de la Corte, la Convención Americana prevé en su
Artículo 64 que cualquier Estado miembro de la Organización puede consultar a la
Corte acerca de la interpretación de la Convención Americana o de otros tratados
concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados americanos.
Este derecho de consulta se hace extensivo, en lo que a cada uno les compete, a los
órganos enumerados en el Artículo 53 de la Carta de la OEA. La Corte puede
también, a solicitud de cualquier Estado miembro de la Organización, emitir opinión
acerca de la compatibilidad entre cualquiera de sus leyes internas y los tratados
concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados americanos,
de conformidad con el Artículo 64 de la Convención Americana.
De la CADH se desprenden distintas funciones a cargo de la Corte Interamericana. La
principal es la relativa al examen de casos y emisión de sentencias en las que se
declara la responsabilidad internacional de los Estados parte que hayan ratificado la
competencia contenciosa de la Corte. Bajo dicha función se generan los criterios y
estándares que dotan de contenido los derechos contenidos en la CADH y los diversos
instrumentos que forman parte del Sistema Interamericano. En 25 años de función
contenciosa (1987-2012) la Corte ha dictado 259 sentencias relacionadas con 161
casos ocurridos en 22 Estados del continente americano.[5] De dicha función
contenciosa deriva la función de dar seguimiento al cumplimiento de los Estados de los
puntos resolutivos de la sentencias.
Dentro de las funciones de la CorteIDH, también se encuentra la posibilidad de ordenar
medidas provisionales en casos de extrema gravedad y urgencia, y cuando se haga
necesario evitar daños irreparables a las personas en los asuntos que este conociendo
o de asuntos que aún no estén sometidos a su conocimiento a solicitud de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos.
Asimismo, la Corte tiene la facultad para emitir opiniones para interpretar el alcance de
cualquiera de las disposiciones de la CADH o de otros tratados internacionales sobre
protección a derechos humanos en los Estados Americanos. El objetivo de la función
consultiva por parte de la Corte, es ayudar a los Estados a respetar sus obligaciones
internacionales y a los órganos de la OEA a cumplir con sus funciones encomendadas.
Actualmente la función consultiva de la CorteIDH es la más amplia y activa de los
sistemas regionales de protección al contar con 20 opiniones consultivas.