DCL Modulo3
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Infecciones
y urgencias
dermatológicas
en Pediatría y
Atención Primaria
MóDULO III
URGENCIAS DERMATOLÓGICAS
ÍNDICE DE CONTENIDOS
MóDULO III
URGENCIAS DERMATOLÓGICAS
Es conocido que la piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y que un número importante
de consultas que se atienden en Atención Primaria –en torno a un 20 %(1) según diversos estudios–
se deben a patologías cutáneas. También se estima que aproximadamente un 8-10 % de las visitas
a los servicios de Urgencias son debidas a patologías que se manifiestan en la piel(1), estimándose
también que, de estas, el 40 % corresponden a pacientes de edad pediátrica(2).
Se diferencian urgencias y emergencias, siendo estas últimas aquellas situaciones en las cuales hay
una amenaza inmediata a la vida del paciente, y cuya atención no puede demorarse(1). No todas las
patologías que se van a comentar en este módulo del curso son patologías que comprometan la vida
del paciente en un corto periodo de tiempo, ni todas aquellas patologías que se pueden considerar
urgencias o emergencias dermatológicas van a ser tratados, puesto que se sobrepasaría en exceso
el alcance del curso. No obstante, se va a hablar de algunas de las más significativas, que deben ser
conocidas por los médicos de familia y los pediatras que trabajan en Atención Primaria.
Etiopatogenia
Su incidencia varía dependiendo del germen productor de la enfermedad.
En los casos en los que la causa es el Staphylococcus aureus hay una incidencia de 1,5-11 casos por
100.000 habitantes y año(3).
En un principio, esta enfermedad se relacionó con el uso de tampones en las mujeres en edad
menstrual, pero es el que no está relacionado con la menstruación el que presenta mayor preva-
lencia y mortalidad de los dos supuestos(4).
La otra bacteria que puede provocar la enfermedad es el Streptococcus pyogenes (grupo A), con
mayor incidencia y una mortalidad que puede variar del 23 a 80 % de los casos(4), siendo 5 veces
superior a la documentada en los casos en los que la etiología es por las toxinas producidas por el
S. aureus(5).
Es una enfermedad que se produce por toxinas tras tener el paciente un foco infeccioso, siendo las
toxinas más frecuentemente asociadas(4) las presentadas en la Tabla 1.
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Cuadro clínico
Se trata de una enfermedad que comienza bruscamente con un cuadro de fiebre, mialgias, cefa-
lea, náuseas y vómitos, seguido de confusión, letargia e hipotensión, apareciendo en las primeras
48 horas las manifestaciones cutáneas por las que se incluye en este curso.
Se trata de un exantema maculoso escarlatiniforme centrífugo que se acompaña de descamación
a los 7-15 días(4) (Figura 1).
Tras este cuadro cutáneo, se presenta afectación en mucosas, apareciendo rápidamente el fallo
multiorgánico en unas 8-12 horas.
Fuente: Shutterstock
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Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El síndrome de shock tóxico suele diagnosticarse con la sospecha y la presentación clínica, pero
como se verá en los criterios definidos para el diagnóstico se pueden obtener hemocultivos, al igual
que se presentan una serie de alteraciones analíticas por el fallo multiorgánico presente.
Antes de mencionar los criterios diagnósticos, se pueden enunciar los criterios de sospecha(3):
• Erupción eritematosa difusa en paciente con enfermedad sistémica.
• Paciente joven con cuadro vírico (cefalea, vómitos, diarrea, mialgia) y shock séptico grave sin
etiología clara alternativa.
• Dolor focal en tejidos blandos, severo y desproporcionado, sin evidencia de enfermedad sistémi-
ca (fiebre, hipotensión, taquicardia).
• Shock séptico debido a infección de estreptococo del grupo B.
• Signos vitales desproporcionados para el grado de infección presente.
Una vez sospechada la enfermedad se debe realizar el diagnóstico, para el que se emplearán los
criterios definidos por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC)(3). Estos criterios
serán distintos según la etiología estafilocócica (Tabla 2) o estreptocócica (Tabla 3).
En relación al diagnóstico diferencial, debe realizarse con todos aquellos procesos que tienen una
presentación clínica similar(6):
• Shock séptico.
• Enfermedad de Kawasaki.
• Reacciones farmacológicas.
• Infecciones meningocócicas.
• Infecciones por rickettsias, leptospirosis, dengue, fiebre entérica.
• Síndrome inflamatorio multisistémico COVID-19 en niños.
Etiopatogenia
Este síndrome es causado por las toxinas exfoliativas A y B producidas por, fundamentalmente,
diferentes fagos del S. aureus tipo 2(9).
Aunque es una enfermedad que se puede dar a cualquier edad, con una incidencia estimada de
0,09-0,56 casos por millón de habitantes, es más frecuente en pacientes menores de 6 años(1). La
razón de esta mayor afectación en la infancia es por su falta de anticuerpos ante estas cepas de
bacterias que suelen provocar infecciones de vías respiratorias altas.
Al ser toxinas que se eliminan mediante excreción urinaria, es en pacientes adultos con nefropatías
donde se observa una mayor incidencia(8).
A pesar de esa falta de anticuerpos protectores, la mortalidad es mayor en los adultos, sobre todo
por sus comorbilidades o inmunodeficiencias –mayor del 60 %–, que en los niños, donde es menor
del 5 %(10).
Cuadro clínico
El cuadro clínico característico de esta enfermedad es un eritema brusco, difuso y mal delimitado,
junto con malestar general y fiebre.
Se acompaña del signo de Nikolsky, que es la producción o aumento del tamaño de las ampollas
cutáneas que se presentan al aplicar presión, lo cual deja amplias zonas de despegamiento cutá-
neo (Figura 2), aunque suelen remitir, sin secuelas, a las 1-2 semanas.
Todo ello acompañando a focos infecciosos tales como faringitis, conjuntivitis, otitis o artritis sép-
tica.
Se debe comentar que raramente hay complicaciones, pero cuando aparecen se tratan de neu-
monía, celulitis, alteraciones hidroelectrolíticas y sepsis(4).
Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El diagnóstico es clínico, aunque en ocasiones se puede hacer biopsia cutánea. En los lugares de la
infección primaria puede haber cultivos positivos.
El diagnóstico diferencial debe realizarse con:
• Impétigo ampolloso.
• Síndrome de Steven-Johnson/síndrome de Lyell.
• Eritema multiforme.
• Síndrome de Kawasaki.
• Escarlatina.
• Síndrome del shock séptico.
Tabla 4
Tratamiento Tratamiento en adultos Tratamiento en niños
Antibióticos IV Oxacilina: 1-2 g cada 4-6 h. Oxacilina: 50 mg/kg cada 6 h.
Clindamicina: 600-900 mg cada 8 h. Clindamicina: 10-20 mg/kg cada 8 h.
Sospecha de SARM Vancomicina: 15-20 mg/kg cada 8-12 h. Vancomicina: 10-15 mg/kg cada 6-8 h.
Alergia a la
penicilina
Fuente: adaptada de(13). SARM: Staphylococcus aureus resistente a meticilina
3. URTICARIA/ANGIOEDEMA
Se pueden definir ambos procesos por una alteración en la que hay una afectación edematosa,
bien de la capa superficial de la piel, como es el caso de la urticaria, bien de las capas más pro-
fundas de la dermis e incluso las mucosas, como es el caso del angioedema(11), pudiendo coexistir
ambos cuadros.
Se trata de una patología muy frecuente, puesto que se estima que cerca del 20 % de la población
mundial sufre al menos un episodio de urticaria a lo largo de su vida(8).
Dependiendo de la duración de los síntomas y de su recurrencia, la urticaria se clasifica en:
• Aguda. Son cuadros episódicos, de duración menor a 6 semanas.
• Aguda recurrente. También son de duración limitada, pero aparecen de forma intermitente.
• Crónica. Son cuadros que duran más de 6 semanas consecutivas, con presentación práctica-
mente diaria.
Etiopatogenia
Ambos procesos son debidos a reacciones vasculares de la piel. Hay una alteración de la permea-
bilidad de los vasos sanguíneos, produciéndose la extravasación de plasma que ocasiona el ede-
ma de los tejidos afectados. Tienen importancia en los síntomas, los mastocitos y basófilos, que
liberan la histamina productora del principal síntoma del cuadro, el prurito.
Las causas que provocan urticaria son variadas, siendo algunas de las que provocan urticaria
aguda la ingesta de algunos alimentos, fármacos, picaduras de insectos, infecciones bacterianas
o víricas o contacto con ciertas sustancias, como el látex.
Sin embargo, las causas de la urticaria crónica engloban enfermedades autoinmunes y neoplasias
fundamentalmente.
Las causas que provocan angioedema también difieren, llegando a no encontrarse una causa
identificable en muchos casos, denominándose angioedema idiopático.
Entre los que se pueden asociar a reacciones alérgicas (fármacos, alimentos, picaduras de insec-
tos), dependiendo de los mediadores, se puede citar el angioedema adquirido mediado por bra-
diquinina, que incluye la deficiencia adquirida del inhibidor de la esterasa C1 (C1-INH) o el inducido
por inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina.
Cuadro clínico
El síntoma principal de la urticaria es el prurito y el habón, característicos de esta enfermedad.
El habón (Figura 3) es rosado o blanquecino, con un halo rojizo, que puede confluir dando lugar a
placas.
En pacientes de piel oscura, el habón presenta un tono más oscuro, de coloración morada.
El síntoma dominante es el prurito, que suele empeorar por la noche y se localiza en cualquier lugar
del cuerpo.
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Figura 3. Habón
Fuente: [Link]
media/File:[Link]
Por su parte, el angioedema se presenta como una zona tumefacta, hinchada, dura, localizada y
asimétrica sin signos inflamatorios, con dolor o sensación de quemazón. Se puede localizar en la
cara (párpados, labios) (Figura 4), extremidades, palmas de las manos y plantas de los pies y cuero
cabelludo. Si hay afectación de la submucosa del tubo respiratorio o digestivo, se pueden producir
trastornos más graves en la respiración y deglución, de ahí que se haya insertado en este capítulo
del curso.
Figura 4. Angioedema
Fuente: [Link]
File:[Link]#/media/File:[Link]
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Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El diagnóstico suele realizarse con la exploración y con la anamnesis(11), haciendo incidencia en la
toma de fármacos, alimentos, infecciones concomitantes, recurrencia, etc.
En las urticarias agudas, hay que recomendar a los pacientes la realización de fotografías para
que se puedan ver las lesiones en el momento de la aparición.
En la urticaria crónica, al poder aparecer en enfermedades autoinmunes o neoplásicas, tal y como
se ha dicho previamente, sí que puede estar justificado realizar pruebas de función tiroidea, au-
toinmunidad, etc.
El diagnóstico del angioedema también es por medio de la exploración clínica.
El diagnóstico diferencial de la urticaria debe realizarse en primer lugar con aquellas patologías
que presenten habones pero sin prurito, como son(11):
• Exantemas virales, en los que la lesión dura varios días, es más maculopapulosa fija y se acom-
paña de fiebre.
• Síndrome de Sweet, en el que hay pápulas dolorosas que coinciden en el tiempo con fiebre, ar-
tralgia y elevación de los leucocitos en la analítica.
• Síndrome auriculotemporal, donde hay eritema no pruriginoso en mejillas y en zonas inervadas por
el nervio auriculotemporal, que exacerba al ingerir alimentos con diferentes grados de acidez.
Igualmente debe realizarse el diagnóstico diferencial con patologías como dermatitis atópica,
dermatitis de contacto, exantemas morbiliformes por toma de fármacos, picaduras insectos, pen-
figoide bulloso, etc.
El diagnóstico diferencial de la urticaria crónica –al igual que sucede en el diagnóstico diferencial
del angioedema– debe realizarse en consultas hospitalarias, porque las pruebas no se pueden
solicitar desde Atención Primaria.
La urticaria crónica tiene que valorar su diagnóstico diferencial con(11):
• Urticaria vasculitis, en la cual los habones son más dolorosos y dejan lesiones residuales en la piel
tales como erosiones o hiperpigmentación.
• Síndrome de Schnitzler, en el cual, además de urticaria debida a inmunocomplejos circulantes y
activación del complemento, hay fiebre, pérdida de peso, adenopatías y dolores óseos.
• Artritis idiopática juvenil sistémica.
• Síndrome de Muckle-Wells, donde hay erupciones urticariformes periódicas, además de sordera
y artritis.
• Síndrome autoinflamatorio familiar por frío, donde a las erupciones se asocian fiebre, artralgia,
conjuntivitis y leucocitosis.
Dentro del diagnóstico del angioedema, se debe realizar una valoración de los distintos subtipos
que presenta, como son los hereditarios, los inducidos por el inhibidor de la enzima convertidora
de angiotensina o los provocados por el déficit del C1-INH.
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4. ERITRODERMIA
Se define la eritrodermia como un síndrome inflamatorio cutáneo, en el cual se produce descama-
ción y eritema, que suele tener una afectación de más del 90 % de la piel(14).
En los pacientes en los que por el proceso que tienen se afecta más del 20 % de la superficie cutá-
nea, hay un daño epidérmico, con alteración de las funciones de la piel, produciéndose:
• Pérdida de agua, electrolitos y nutrientes.
• Pérdida de calor.
• Alteraciones metabólicas (hiperglucemia, acidosis metabólica).
• Alteraciones hemodinámicas.
• Mayor riesgo de infección.
Este estado es conocido como fracaso cutáneo agudo, el cual debe ser manejado en Atención
Hospitalaria.
La eritrodermia en sí no sería una enfermedad, sino la etapa final de varias enfermedades(14), que
luego se enunciarán.
Tiene una incidencia estimada de 9,4 casos/año, siendo más frecuente la afectación en mayores
de 45 años. Se ha visto que la proporción entre hombres y mujeres es de 2-4:1.
Aunque es una entidad poco frecuente, se estima que representa al 1 % de las consultas por pro-
blemas dermatológicos. Es importante conocerla por la tasa de mortalidad que presenta, que es
de hasta un 64 %(15).
Esta entidad es también conocida como dermatitis exfoliativa generalizada o eritrodermia exfo-
liativa(14).
Etiopatogenia
Ya se ha comentado que se trata de la fase final de una serie de patologías. Sin embargo, hasta en
un 30-40 % no se logra encontrar la causa(1), denominándola eritrodermia idiopática.
Del resto de los casos, más de la mitad de los casos son por una generalización de una dermatosis
previa, tales como:
• Psoriasis (se considera que es la etiología fundamental de este proceso).
• Dermatitis atópica o bien otro tipo de eccemas.
• Micosis fungoide.
• Pitiriasis rubra pilaris.
• Pénfigo foliáceo.
• Dermatofitosis.
• Colagenosis.
Igualmente, otros procesos implicados en su génesis con toxicodermias, el síndrome de la piel es-
caldada o procesos paraneoplásicos.
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Aunque depende de la causa que provoca esta eritrodermia, los mecanismos patogénicos impli-
cados se deben a interacción de diferentes sustancias proinflamatorias, como citocinas, interleu-
cinas, etc.
Cuadro clínico
Además del enrojecimiento (Figura 5) y de la descamación, es un proceso que puede acompañar-
se de fiebre, disnea, taquicardia, hepatoesplenomegalia, signos sistémicos, tales como hipoalbu-
minemia, pérdida de peso, alteraciones hidroelectrolíticas, distrés respiratorio…
Figura 5. Enrojecimiento
Fuente: [Link]
File:Red_(burning)_Skin_Syndrome_-_Feet_
[Link]#/media/File:Red_(burning)_Skin_
Syndrome_-_Feet_Collage.jpg con licencia de uso
CC BY-SA 4.0
Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El diagnóstico del proceso es clínico, con la observación y la anamnesis.
Se pueden realizar pruebas, como análisis sanguíneos, fundamentalmente para descartar algu-
nas de las enfermedades que causan este proceso, o bien para ver la afectación sistémica y el
estado del paciente, o biopsias para hacer el diagnóstico etiológico.
El diagnóstico diferencial no es tanto del proceso en sí como de las causas que lo pueden provo-
car, con lo que lo se hará entre:
• Dermatitis.
• Psoriasis.
• Pitiriasis rubra pilares.
• Reacciones farmacológicas.
• Liquen plano.
• Linfoma cutáneo de células T.
• Ictiosis.
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Etiopatogenia
A pesar de que, como se ha comentado en el apartado anterior, formaba parte del subtipo clásico
de psoriasis pustulosa, recientes investigaciones determinan que es una entidad distinta, en la que,
además de otras sustancias proinflamatorias afectas, la patogénesis se explica por una disregula-
ción de la vía inflamatoria de la IL36.
Aunque la etiología y la patogénesis es desconocida aún, se han identificado una serie de poten-
ciales desencadenantes de la psoriasis pustulosa generalizada(17):
• Retirada brusca de corticosteroides sistémicos.
• Retirada busca de otros fármacos (betabloqueantes, ciclosporina, litio…).
• Infecciones agudas.
• Estrés.
• Embarazo.
• Enfermedades cutáneas, como enfermedades inflamatorias cutáneas, infecciones cutáneas y
del tejido subcutáneo, etc.
Cuadro clínico
Según la presentación, las características de las lesiones cutáneas, el curso del brote y la afecta-
ción cutánea, se clasifica en(17):
• Subtipo Von Zumbusch, que es el más frecuente y grave, y el más agudo, presentándose rápida-
mente, en menos de una semana.
• Subtipo anular, que tiene un curso subagudo, de una semana a 3 meses, y es más frecuente en
niños.
• Subtipo crónico acral, con presentación superior a los 3 meses.
Pero para la práctica clínica, en Atención Primaria lo que interesa son los datos clínicos.
Se caracteriza por presentar áreas mal definidas de pústulas estériles no infecciosas con eritema
y edema peripustular.
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Es importante remarcar que puede haber placas de psoriasis previas o concomitantes a la apa-
rición del cuadro (Figura 6).
Igualmente se pueden presentar otros síntomas (Figura 7), como son dolor, costras, ardor, que-
mazón, afectación de mucosas (conjuntivitis, uveítis, lengua geográfica). Y todo ello acompañado
de síntomas sistémicos, como fiebre, disnea, anorexia, afectación del estado general, escalofríos,
artritis, artralgia, ictericia o edemas de miembros inferiores.
Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El diagnóstico es clínico, con la exploración y la anamnesis de posibles desencadenantes del cuadro.
En los pacientes con psoriasis pustulosa generalizada, pueden realizarse pruebas de laboratorio,
con las que se evaluará la gravedad y las posibles complicaciones que puedan tener los pacientes.
En algunos casos, desde Atención Hospitalaria pueden realizar biopsias cutáneas para confirmar
el diagnóstico.
El diagnóstico diferencial se hará, siempre desde Atención Hospitalaria –por lo que únicamente
serán nombradas–, con otras enfermedades pustulosas, como son:
• Pustulosis exantemática generalizada aguda.
• Acrodermatitis continua de Hallopeau.
• Dermatosis pustulosa subcorneal o enfermedad de Sneddon-Wilkinon.
6. TOXICODERMIAS
Se definen las toxicodermias(1) como aquellas alteraciones asociadas a fármacos, con afectación
en la piel, y que son graves y potencialmente mortales, sobre todo si no se sospechan, identifican
y tratan adecuadamente.
Bajo este concepto hay dos entidades:
• Síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica (SSJ-NET).
• Síndrome de hipersensibilidad con eosinofilia y síntomas sistémicos o síndrome DRESS.
Aunque se trata de enfermedades raras, poco frecuentes –por ejemplo, hay incidencia del SSJ-NET
del 0,5 a 6,3/100.000(18)–, pero su tasa de mortalidad es elevada, del 20-25 %(19), siendo mayor en
la necrólisis epidérmica tóxica, pudiendo ser de hasta el 30-50 % de los casos(20).
Esta tasa de mortalidad es menor en los niños, salvo en aquellos pacientes con menos de 6 meses
de vida, cuyo pronóstico es infausto(21).
Etiopatogenia(22)
Aunque hay casos en los que están implicados otras causas, como infecciones por Mycoplasma,
causas como medicinas complementarias, vacunas, alimentos, o incluso un 15 % de los casos son
denominados idiopáticos, la etiología más reconocida son fármacos.
De estos fármacos, los más frecuentemente asociados son:
• Alopurinol.
• Sulfasalazina.
• Sulfametoxazol.
• Antiepilépticos como carbamazepina, lamotrigina, fenitoína, fenobarbital.
• Sulfonamidas.
• Etoricoxib, piroxicam.
• Antibióticos, como doxiciclina, amoxicilina/clavulánico, ciprofloxacino, levofloxacino.
• Rifampicina.
• Otros (menos frecuente su asociación): pantoprazol, glucocorticoides, omeprazol, metamizol,
levetiracetam.
Y la razón por la que se produce el cuadro es debida a tres posibles mecanismos:
• Factores genéticos, con determinados haplotipos identificados.
• Factores metabólicos, en la cual intervienen los valores plasmáticos elevados de esos fármacos,
o los pacientes con acetilación lenta.
• Factores inmunológicos, con alteraciones de linfocitos T, interleucinas, alteración de expresión
de moléculas de adhesión, etc.
Aunque esta es, básicamente, la patogénesis de ambos procesos, en el síndrome DRESS se ha
visto que la reactivación de virus de la familia de los Herpesviridae, está implicado en el 75 % de
los casos(23).
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Cuadro clínico
El síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica presenta(24) un pródromo variable, de
1 a 14 días, en el que se manifiesta malestar general, fiebre y unas manifestaciones dérmicas corres-
pondientes a lesiones maculopapulosas rojizas (Figura 8). Estas lesiones cutáneas pueden coalescer,
presentando los pacientes un eritema generalizado, con vesículas y ampollas en la piel (Figura 9).
Fuente: Jay2Base - Own work, CC BY-SA Fuente: Dr. Thomas Habif - [Link]
4.0, [Link] Stevens-Johnson-Syndrome/picture/14975, CC BY-SA 3.0,
php?curid=67491052 [Link]
El cuadro se acompaña de conjuntivitis purulenta (Figura 10), y en los pacientes en los que la afecta-
ción es más grave –faringe, esófago, tracto respiratorio– el cuadro se denomina necrólisis epidér-
mica tóxica. En estos pacientes se produce también afectación hepática, renal y/o hematológica.
Es típico en estos pacientes que al principio tengan signo de Nikolsky negativo, aunque posterior-
mente ya es positivo.
Aunque hemos dicho que la principal diferencia entre SSJ y NET es la afectación generalizada que
se presenta en esta última entidad, con mayor afectación de mucosas (Figura 11), y el despega-
miento cutáneo (Figura 12), clásicamente se pueden diferenciar sus presentaciones clínicas según
la Tabla 5.
En el síndrome DRESS los pacientes presentan(19) eritema cutáneo, inflamación cutánea y, en los
casos más crónicos, descamación. Es un cuadro generalizado, con edema facial, eritema faríngeo
y afectación de otras mucosas. Este cuadro se acompaña también de adenopatías y de afecta-
ción multiorgánica, estando afectados corazón, pulmones, hígado o riñones.
Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El diagnóstico se basa tanto en la exploración clínica como en el antecedente farmacológico. En
ocasiones han presentado el cuadro previamente en relación con la ingesta del mismo fármaco.
Se pueden realizar biopsias cutáneas para el diagnóstico definitivo, al igual que para realizar algu-
no de los diagnósticos diferenciales que se deben hacer.
También se realizarán cultivos cutáneos y pruebas de laboratorio completas, con bioquímica y
coagulación.
El diagnóstico del síndrome de DRESS se realizará con la clínica y las pruebas de laboratorio, sien-
do los criterios para diagnosticarlo(23):
• Fiebre.
• Adenomegalias en al menos dos áreas diferentes del cuerpo.
• Eosinofilia.
• Linfocitos atípicos.
• Afectación cutánea (rash sugestivo de DRESS, biopsia cutánea).
• Afectación de órganos internos.
• Resolución del cuadro en más de 15 días.
Para diagnosticar el síndrome DRESS debe realizarse un diagnóstico de exclusión de hepatitis ví-
ricas, infecciones por diversos virus, como el Epstein-Barr, citomegalovirus, parvovirus B19, virus
de inmunodeficiencia humana y otras patologías como el lupus inducido por fármacos, síndrome
hipereosinofílico, enfermedad de Kawasaki, síndrome de shock tóxico, etc.
Y el diagnóstico diferencial del SSJ-NET se realizará con patologías como la psoriasis pustulosa
generalizada, pénfigo paraneoplásico, pénfigo bulloso, eritema multiforme y de las enfermedades
que entran en el diagnóstico diferencial del síndrome DRESS.
El diagnóstico diferencial entre estas dos entidades toxicodérmicas se basa en que en el síndrome
de DRESS no se produce desprendimiento cutáneo, mientras que en el SSJ-NET no hay eosinofilia
y/o linfocitos atípicos en sangre periférica(25).
Hasta hace unos años el SSJ-NET se incluía en el mismo cuadro que el eritema multiforme. En la
Tabla 6 se muestra el diagnóstico diferencial entre ambas entidades.
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Tabla 6
Eritema multiforme SSJ-NET
Etiología principal Infección por Herpeviridae Exposición reciente a fármacos
Dianas típicas Máculas eritematosas o purpúricas
Morfología Dianas atípicas Dianas atípicas no palpables
Vesículas y/o ampollas Vesículas, ampollas
Localización principal Partes acras Tronco
Extensión del despegamiento SSJ < 10%
< 10%
epidérmico NET > 30%
Variable. Leve en el EM minor y
Clínica sistémica Intensa
moderada en el EM major
En el EM minor: 1
Afectación mucosa Casi siempre
En el EM major: >2
EM: eritema multiforme.
Modificación de Laguna C, Martín B, Torrijos A, et al. Síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis epidérmica tóxica: experiencia clínica y revisión
de la literatura especializada. Actas Dermosifiliogr 2006;97(3):177-85.
Etiopatogenia(8)
El pénfigo vulgar es una enfermedad autoinmune en la cual se producen autoanticuerpos que se
dirigen contra la desmogleína 1 y la desmogleína 3. Al ser moléculas que participan en la cohesión
normal de los queratinocitos, se producen las ampollas características de la enfermedad.
En algunos pacientes se han demostrado desencadenantes, siendo algunos de estos alimentos,
como el ajo o el puerro, o fármacos, entre los que destacan por su frecuencia, captopril y d-pe-
nicilamina, siendo más rara la implicación de amoxicilina, ampicilina, cefalosporinas o rifampi-
cina.
El penfigoide se produce por la aparición de unos autoanticuerpos IgG (BPAg1 y BPAg2), que se
dirigen contra regiones del hemidesmosoma, produciendo un depósito de sustancias inflamatorias
en la unión entre epidermis y dermis.
Cuadro clínico
La clínica característica de este grupo de enfermedades son las ampollas cutáneas.
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En el pénfigo vulgar suelen comenzar con ampollas en la boca en prácticamente todos los pacien-
tes, con presencia posterior en la piel de cuero cabelludo, tronco, cara o región cervical. Se pre-
sentan en piel normal o eritematosa, evolucionando rápidamente a erosiones, descamaciones y
costras tras la rotura de las ampollas a los 1-3 días de aparición, presentando signo de Nikolsky po-
sitivo. Al romperse las ampollas, se produce dolor característico para estos pacientes (Figura 13).
En el penfigoide(26), los pacientes presentan lesiones urticariformes o eccematosas con mucho pru-
rito, sobre las que aparecen las ampollas (Figura 14), que pueden tener contenido hemorrágico o
seroso. Se diferencian del pénfigo en que el signo de Nikolsky es negativo y que la afectación mu-
cosa es infrecuente. Lo importante, además de las ampollas, es el intenso prurito que presentan
los pacientes, que puede provocarles excoriaciones (Figura 15).
Fuente: Mohammad2018 - Own work, CC BY- Fuente: Ashashyou - Own work, CC BY-SA 4.0, https://
SA 4.0, [Link] [Link]/w/[Link]?curid=42563781
php?curid=73315225
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Diagnóstico/diagnóstico diferencial(28)
El diagnóstico de estos procesos se realizará con la suma de una clínica compatible, la comentada
de ampollas y erosiones, junto con los antecedentes etiológicos mencionados, más el resultado de
una biopsia compatible de una vesícula que esté intacta, donde se verá acantólisis o espongiosis
eosinofílica en los penfigoides. Otras pruebas que se realizan para el diagnóstico definitivo son la
inmunofluorescencia directa positiva o la presencia de anticuerpos circulantes.
El diagnóstico diferencial se hará con otras lesiones que presentan ampollas en la superficie cu-
tánea, como son otros pénfigos, penfigoides, dermatitis herpetiformes o dermatosis IgA lineal(29).
En el caso del pénfigo, que inicia con lesiones en la mucosa oral, el diagnóstico diferencial(27) se
hará con aquellas patologías con lesiones similares, tal y como son las aftas, la enfermedad de
Behçet, la gingivoestomatitis herpética, la enfermedad mano-pie-boca, el liquen erosivo o la es-
tomatitis por contacto.
Finalmente, el diagnóstico diferencial del pénfigo inicial, con afectación en la mucosa oral(27), se
realiza con el eritema multiforme, que ya ha salido como diagnóstico diferencial en otras patolo-
gías del módulo, y que se muestra en la Tabla 7.
Es importante pautar antihistamínicos orales, a las dosis que habitualmente se pautan en Atención
Primaria a los pacientes con sospecha de penfigoide, por el prurito que se ha comentado que pre-
sentan.
Luego, en Atención Hospitalaria les pautarán inmunosupresores como azatioprina 50 mg/12 h,
ciclofosfamida, micofenolato, inmunoglobulinas intravenosas, anticuerpos monoclonales como el
rituximab (375 mg/m2 semanales durante 4 semanas o 1.000 mg administrados con 2 semanas de
diferencia), el omalizumab (300 mg cada 2-8 semanas o 375 mg cada 2-4 semanas) o el dupilumab
(300 mg cada 2 semanas)(30), o realizarán plasmaféresis a los pacientes.
8. QUEMADURAS
Concluye este módulo con una de las consultas más frecuentes que se ven en las consultas de Aten-
ción Primaria: las quemaduras, que suponen alrededor de 300 casos/100.000 habitantes y año,
de las cuales un 5 % requieren atención hospitalaria.
Una quemadura es la destrucción de la integridad de la capa cutánea, debida a diferentes cau-
sas, y que puede afectar a capas más profundas y tejidos adyacentes, fundamentalmente por la
acción de diversos agentes.
Etiopatogenia
La piel es el órgano más externo que tenemos y cualquier alteración que presente va a producir
una alteración de la termorregulación, una pérdida de líquidos corporales y una mayor suscepti-
bilidad a tener infecciones.
Se pueden identificar varios mecanismos causales:
• Por calor.
• Descargas eléctricas.
• Fricción.
• Agentes químicos.
• Radiación.
Cuadro clínico
La presentación clínica va a depender de la profundidad que alcance la lesión(31), según lo cual se
va a clasificar la quemadura en varios estados, que se muestran en la Tabla 7.
Para el manejo de las quemaduras también es importante la extensión, que en el adulto se muestra
en la Figura 16, siendo variable los datos en los niños dependiendo de su edad. También se puede
utilizar la palma de la mano del paciente, que representa el 1 % de su superficie corporal.
Diagnóstico/diagnóstico diferencial
El diagnóstico es clínico, teniendo en cuenta el mecanismo causal.
Imagen
Modificado de Retana Puigmartí M, Val Jiménez A. Urgencias y emergencias. En Martín Zurro A, Cano Pérez JF, Gené Badía J, et al. (coords.)
Atención primaria. Problemas de salud en la consulta de medicina de familia. 9ª edición. 2024. Elsevier
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• Analgesia.
• Profilaxis antitetánica.
• La primera cura se debe realizar a las 24 horas y después, según la evolución, cada 1, 2 o 3 días.
Es criterio para remitir a Atención Hospitalaria si no presenta buena evolución en 15 días.
• En las extremidades se aconseja mantener elevada la extremidad. En el caso de quemaduras de
los dedos hay que vendarlos por separado.
En las quemaduras eléctricas, sobre todo en las de alto voltaje (1.000 V), aunque la quemadura en
el punto de contacto sea pequeña, puede existir una gran destrucción de tejidos internos. Además,
hay que derivar a Urgencias hospitalarias por riesgo de aparición de arritmias.
Y, finalmente, en las quemaduras químicas, la gran mayoría son por productos de limpieza, y en
este tipo de quemaduras son más agresivas las causadas por álcalis que las causadas por ácidos.
Hay que intentar que sigan produciendo lesión, por lo que se recomienda irrigación copiosa, sobre
todo en caso de álcalis, y posteriormente derivación a Atención Hospitalaria.
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Infecciones y urgencias dermatológicas 33
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