TESTIMONIO.
CONCEPTO:
Es la declaración de un tercero sobre un hecho que no le va a perjudicar
CAPACIDAD DEL TESTIMONIO:
CAPÍTULO VIII. De la prueba de testigos
SECCIÓN 1ª. De los testigos y de sus declaraciones
Artículo 477°No podrán ser testigos en juicio: el menor de doce años, quienes se hallen en
interdicción por causa de demencia, y quienes hagan profesión de testificar en juicio.
Artículo 478°No puede tampoco testificar el magistrado en la causa en que esté conociendo; el
abogado o apoderado por la parte a quien represente; el vendedor, en causa de evicción sobre la
cosa vendida; los socios en asuntos que pertenezcan a la compañía. El heredero presunto, el
donatario, el que tenga interés, aunque sea indirecto, en las resultas de un pleito, y el amigo
íntimo, no pueden testificar en favor de aquellos con quienes les comprenda estas relaciones. El
enemigo no puede testificar contra su enemigo.
Artículo 479° Nadie puede ser testigo en contra, ni en favor de sus ascendientes o descendientes o
de su cónyuge. El sirviente doméstico no podrá ser testigo ni en favor ni en contra de quien lo
tenga su servicio.
Artículo 480°Tampoco pueden ser testigos en favor de las partes que los presenten, los parientes
consanguíneos o afines: los primeros hasta el cuarto grado, y los demás hasta el segundo grado,
ambos inclusive. Se exceptúan aquellos casos en que se trate de probar parentesco o edad, en los
cuales pueden ser testigos los parientes, aun cuando sean ascendientes o descendientes.
Artículo 481°Toda persona hábil para ser testigo debe dar declaración. Podrán, sin embargo,
excusarse:
1. Los parientes consanguíneos hasta el cuarto grado y los afines hasta el segundo.
2. Quienes por su estado o profesión deben guardar secreto respecto del hecho de que se
trate.
RESUMEN LEGAL:
Para la validez del testimonio se exige la capacidad del testigo y su habilidad física, moral e
intelectual, y para que sea eficaz probatoriamente debe estar libre de relaciones que hagan
sospechoso el testimonio
INHABILIDAD ABSOLUTA
1. El menor de doce años
2. El demente o entredicho
3. Quienes hagan profesión de testificar en juicio.
RELATIVAS AL ASUNTO
1. El magistrado en la causa en que esté conociendo
2. El abogado o apoderado por la parte a quien represente
3. El vendedor, en causa de evicción sobre la cosa vendida
4. Los socios en asuntos que pertenezcan a la compañía (hubo excepción)
5. El heredero presunto y El donatario
6. El que tenga interés, aunque sea indirecto, en las resultas de un pleito
RELATIVAS A LAS PARTES
1. El amigo íntimo
2. El enemigo
3. El sirviente doméstico (en razón de que son parte de la familia)
4. Los parientes consanguíneos o afines (los primeros hasta el cuarto grado) -> Se exceptúan
aquellos casos en que se trate de probar parentesco o edad.
VALORACIÓN DE LA PRUEBA TESTIMONIAL:
Art 508 CPC: Para la apreciación de la prueba de testigos, el Juez examinará si las deposiciones de
éstos concuerdan entre sí y con las demás pruebas, y estimará cuidadosamente los motivos de las
declaraciones y la confianza que merezcan los testigos por su edad, vida y costumbres, por la
profesión que ejerzan y demás circunstancias, desechando en la sentencia la declaración del
testigo inhábil, o del que apareciere no haber dicho la verdad, ya por las contradicciones en que
hubiere incurrido, o ya por otro motivo, aunque no hubiese sido tachado, expresándose el
fundamento de tal determinación
ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA VALORAR LA PRUEBA
Comparación objetiva con las demás pruebas: Que el testimonio no entre en contradicción con
otra prueba
o ELEMENTOS DETERMINANTES:
Tiempo
Lugar
Modo (la acción, ej: golpes)
o CIRCUNSTANCIAS PERSONALES:
Edad (adulto mayor: no se acuerda)
Vida (la vida de la persona)
Costumbres (según la región donde viven)
Profesión
o INTERESES (¿porque estaba declarando el testigo?)
o INHABILIDADES
o AUSENCIA DE ARBITRARIEDAD JUDICIAL (evitar la valoración, infringe el art 508 supra
mencionado)
TESTIMONIO
La declaración de terceros: Testimonio.
Definiciones.
El testimonio es la narración que hace una persona ante un juez, en un
proceso que le es ajeno, sobre hechos pasados que dice conocer.
El jurista Arístides Rengel-Romberg define al testimonio como el juicio de
una persona diversa de las partes y del Juez, emitido en presencia de éste sobre
la experiencia en torno a un hecho pasado que tiene trascendencia en el proceso.
De esta definición podemos indicar lo siguiente:
a.- El testimonio, por su estructura, no consiste sólo en una declaración o
narración de un hecho, sino fundamentalmente en un juicio, porque el testigo narra
el hecho como ha sido percibido por él a través de sus sentidos (homo iudicans),
lo que no excluye que pueda también narrar hechos realizados por él y que no son
objeto de su percepción. De allí la posibilidad de error que amenaza a todo
testimonio, del cual dice Gorphe que el método de los tests ha destruido la
superstición de la autoridad del testimonio y ha demostrado, sin que haya lugar a
dudas, que el error en el testimonio es la regla, no la excepción, y que su fidelidad
no depende solamente de las cualidades morales del testigo, sino de numerosos
factores, relacionados con su mentalidad, con el objeto de su declaración y con las
declaraciones de su testimonio. Por ello la Ley exige que se tome en cuenta la
condición o calidad del testigo, la confianza que merezca por su edad, vida y
costumbre, la prestación del juramento para rendir su declaración, y establece la
sanción jurídica aplicable al testigo que preste un testimonio falso y estrictas
reglas de valoración de esta prueba.
b.- El juicio en que consiste el testimonio es expresado por un sujeto
(testigo) diverso de las partes, del juez y de sus auxiliares. Algunos autores
sostienen que existe la posibilidad de que sea la propia parte la que otorgue el
testimonio. Debemos señalar de forma tajante que en nuestro derecho es
indispensable que el testimonio provenga de un tercero en el proceso, y en cuanto
a las partes, ya hemos visto que una vez concluido el lapso de evacuación de las
pruebas, el Juez puede ordenar de oficio la practica de determinadas diligencias,
entre ellas, hacer comparecer a cualquiera de los litigantes para interrogarlos
libremente, sin juramento, sobre algún hecho que aparezca dudoso u oscuro. (Art.
401 C.P.C., ord. 1) Pero en este caso, no se trata del interrogatorio o examen libre
de las partes con función probatoria, sino del llamado “interrogatorio de las partes
ad clarificandum” que tiene la función primaria, si no exclusiva, de poner al Juez
en inmediato contacto con las partes, no con fines de prueba, sino con fines de
clarificación de la demanda, y sobre todo de las alegaciones de hecho puestos
como base de la demanda.
c.- El testimonio es rendido en presencia del Juez ye en ausencia del hecho
percibido por el testigo. Pareciera innecesaria esta afirmación, sin embargo ella
quiere destacar que el testimonio no es una prueba preconstituida, como el
documento, sino que es constituenda, esto es, que se forma en el proceso ante el
Juez, y en ausencia del hecho narrado que pertenece al pasado y llega al Juez
mediante el testimonio; circunstancia ésta que la diferencia del documento, no
obstante ser ambas pruebas históricas, pues el documento contiene la res
iudicanda, representada en él por el tercero y en ausencia del Juez, de modo que
el juicio mismo del tercero pertenece al pasado y llega al Juez a través de una
cosa que se llama documento, el cual hace presente al Juez, no sólo el
documento mismo (cosa representativa), sino también una cosa distinta de ella
(cosa iudicanda).
d.- Finalmente, el hecho objeto del testimonio ha de tener trascendencia
para el proceso. En efecto, son infinitos los hechos que nos puede ofrecer la vida
real; pero tratándose de un proceso y de la decisión que debe tomar el Juez, la
necesidad de la prueba está vinculada con los hechos controvertidos, pertinentes
para la decisión de la controversia por ser de aquellos supuestos en abstracto por
la norma jurídica que establece la consecuencia de derecho que debe producirse
por la realización concreta de ellos, pues de otra forma estaríamos en presencia
de hechos impertinentes, y consecuencialmente de la inadmisibilidad del medio
elegido para probarlo. En otras palabras, la trascendencia del hecho para el
proceso, supone por una parte, la existencia del hecho, y por otra, la existencia de
la norma jurídica que lo contemple como supuesto de una consecuencia jurídica.
La inadmisibilidad de la prueba testimonial para demostrar el pago.
En nuestro derecho, la prueba testimonial está sometida a dos limitaciones
principales: una, la inadmisibilidad de la prueba como tal, esto es, como medio de
prueba, en razón del monto o valor de la convención a probarse, y otra, la
inhabilidad del testigo en particular. La primera de estas cuestiones está regulada
por el Código Civil, y la segunda por el Código de Procedimiento Civil.
En primer lugar, vamos a analizar la primera de dichas cuestiones, tal como
está regulada en los artículos 1.387 y siguientes de nuestro Código Civil, esto es,
la inadmisibilidad de la prueba testimonial como tal, en razón del monto o valor de
la convención que se trata de probar.
La regla fundamental en este primer caso, está contenida en el artículo
1.387 del Código Civil, según el cual:
Artículo 1.387 “No es admisible la prueba de testigos para
probar la existencia de una convención celebrada con el fin
de establecer una obligación o de extinguirla, cuando el valor
del objeto exceda de dos mil bolívares.
Tampoco es admisible para probar lo contrario de una convención
contenida en instrumentos públicos o privados o lo que la
modifique, ni para justificar lo que se hubiese dicho antes al
tiempo o después de su otorgamiento, aunque se trate en ellos de
un valor menor de dos mil bolívares.
Queda, Sin embargo, en vigor lo que se establece en las leyes
relativas al comercio”.
Como aparece claro en la norma venezolana, la limitación se refiere a las
convenciones, pero no sólo a la prueba de su existencia, pues la norma se refiere
a “una convención celebrada con el fin de establecer una obligación o de
extinguirla...” y por tanto, en el sentido de contrato, que se identifica contra ella,
pues el Art. 1.133 del Código Civil lo define así:
Artículo 1.133 “El contrato es una convención entre dos o más
personas para constituir, reglar, transmitir, modificar o extinguir entre
ellas un vínculo jurídico”.
De manera que una interpretación fundada en estas dos normas tan
estrechamente relacionadas, nos lleva a considerar que la limitación de la prueba
testimonial, en cuanto a su admisibilidad en razón del monto o valor de la
convención, comprende evidentemente la constitución, transmisión, modificación y
extinción de todo vínculo jurídico.
El mismo Art. 1.387 del Código Civil, establece el segundo caso de
inadmisibilidad de la prueba testimonial así:
Artículo 1.387 “No es admisible la prueba de testigos para probar
la existencia de una convención celebrada con el fin de establecer
una obligación o de extinguirla, cuando el valor del objeto exceda
de dos mil bolívares.
Tampoco es admisible para probar lo contrario de una
convención contenida en instrumentos públicos o privados o
lo que la modifique, ni para justificar lo que se hubiese dicho
antes al tiempo o después de su otorgamiento, aunque se
trate en ellos de un valor menor de dos mil bolívares.
Queda, Sin embargo, en vigor lo que se establece en las leyes
relativas al comercio”.
La justificación de esta regla radica en la superioridad que se le atribuye a
la prueba documental respecto a la testimonial. Sin embargo, la doctrina y la
jurisprudencia están de acuerdo en admitirla non contra, sed justa scriptum, esto
es, cuando quien promueve la prueba, tiende sólo al fin de interpretar el contenido
de un documento, es decir, a aclarar por medio de testigos las dudas y
vaguedades de éstos; lo que ha dado lugar en la practica a interpretaciones
diversas y a una amplia casuística. Sanojo sostenía que no era contrario al artículo
que se prueben por medio de testigos hechos que puedan contribuir a dar al
contrato su verdadera inteligencia, cuando esté concebido con palabras ambiguas,
pues con esto no se trata de contrariar ni modificar el contenido de la escritura. En
general la jurisprudencia tiene establecido que en estos casos corresponde al
Juez de Instancia, con vista de los términos de la convención y del objeto de la
testimonial, establecer si ésta tiende a modificarla o destruirla, o si solo busca
aclarar la vaguedad o confusión de que adolezca. Así, por ejemplo, la Casación ha
decidido que cuando la declaración de testigos envuelve una interpretación en
torno al modo de ejecución de la convención constante de documento, sin que de
ninguna manera involucre un elemento nuevo que destruya o altere el contrato, no
se viola la disposición que prohíbe la admisión de la prueba testimonial; tampoco
cuando con la prueba testimonial se trata de demostrar la identidad del solvens,
cuando su nombre fue omitido en el documento demostrativo del pago.
En cambio, en otro caso declaró inadmisible la prueba testimonial destinada
a modificar los linderos del inmueble contenidos en un documento público, porque
los indicados en el título de propiedad son los que han de tomarse en cuenta para
demarcar las fincas.
En general, parece considerarse la jurisprudencia según la cual, si bien es
cierto que no debe admitirse la prueba testimonial para probar la existencia de una
obligación cuyo valor es superior a los dos mil bolívares, dicha limitación se refiere
únicamente a la materia de convenciones, pero no en lo relativo a la prueba de
otros hechos, y menos en lo concerniente a obligaciones derivadas de hechos
ilícitos, en los cuales el perjudicado tiene que valerse de testimonios para
demostrar el hecho.
En algunos casos se hace difícil la apreciación del Juez y se incurre
fácilmente en violación de la regla por error en la apreciación.
Por otra parte, es regla general, que la limitación por el valor no es absoluta
y admite excepciones, entre ellas las siguientes:
1.- Las reglas relativas al comercio, a que se refiere el último aparte del Art. 1.357
del Código Civil. En efecto, las limitaciones de la prueba testimonial en razón del valor de
la convención, no rigen en materia mercantil. El Art. 124 del Código de Comercio,
relativo a las obligaciones mercantiles y a su liberación, admite entre otras
pruebas, la declaración de testigos. El Art. 128 del Código de comercio establece:
“La prueba de testigos es admisible en los negocios mercantiles, cualquiera que
sea el importe de la obligación o liberación que se trate de acreditar, y aunque no
haya principio de prueba por escrito, salvo los casos de disposición contraria de la
ley”.
2.- La prueba de testigos se admite también, en el caso de que la acción
exceda de dos mil bolívares, cuando se deba a la acumulación de los intereses.
Esta excepción se justifica plenamente y es concordante con lo establecido en el
Art. 31 del C.P.C. según el cual: “Para determinar el valor de la demanda, se
sumarán al capital los intereses vencidos, los gastos hechos en la cobranza y la
estimación de los daños y perjuicios anteriores a la presentación de la demanda”.
Como ya se ha comentado, la regla mencionada distingue lo accesorio de lo
principal, y entre los accesorios, aquellos que son anteriores a la demanda de
aquellos que posteriores a ella. Los accesorios (intereses) que la regla permite
agregar al capital para determinar el valor de la demanda, son los anteriores a la
misma, por ello se habla de intereses vencidos. Los intereses vencidos antes de la
demanda, han entrado ya en el patrimonio del demandante, y pueden ser
reclamados en el libelo mediante una acumulación objetiva de pretensiones, que
deben ser sumadas para determinar el valor de la demanda.
3.- Una consecuencia de la excepción anterior, encontramos la disposición
del Art. 1.389 del Código Civil, según el cual: “A quien proponga una demanda por
una suma que exceda de dos mil bolívares, no se le admitirá la prueba de testigos,
aun cuando restrinja su primitiva demanda”.
Al restringir el acreedor la demanda que ya ha propuesto por una suma
mayor a la que puede probar por testigos, y al no hacerlo por un documento,
confiesa claramente que no ha obedecido las prescripciones de la Ley, y debe
padecer la pena de su falta. La renuncia de una parte de su pretensión, no es
motivo suficiente para que se establezca que no ha habido falta en el momento del
contrato.
4.- El reverso de la situación anterior lo encontramos en el artículo 1.390 del
Código Civil, según el cual:
Artículo 1.390 “La prueba de testigos no puede admitirse cuando
se demanda una cantidad menor de dos mil bolívares, si resulta
que ésta es residuo o parte de un crédito mayor, que no está
probado por escrito”.
El fundamento de esta regla, como en el caso anterior, en que se trata
originalmente de una obligación superior a los dos mil bolívares que no consta por
escrito. La regla tiene cierta semejanza con lo previsto pro el artículo 32 del
Código de Procedimiento Civil, en el cual ser habla de parte y de saldo, y hemos
visto que estamos en presencia de una parte, cuando se trata de obligaciones que
deben cumplirse por cuotas o tracto sucesivo, mientras que el saldo es la parte
final, cuyo pago extingue la obligación. En la regla que comentamos se habla de
parte y de residuo, pero entendemos que residuo es lo mismo que saldo o parte
final. Pues bien, la regla del Art. 1.390 del Código Civil niega la prueba testimonial
en ambos casos, si no obstante ser la cantidad reclamada menor de dos mil
bolívares, resulta que es residuo o parte de un crédito mayor que no está probado
por escrito.
5.- Otro caso de excepción lo contempla el Art. 1391 del Código Civil, según
el cual:
Artículo 1.391 “Si en o un mismo juicio se demandan varias cantidades
que reunidas excedan de dos mil bolívares puede admitirse la prueba
de testigos respecto de los créditos que procedan de diferentes causas
o que se hayan contraído en épocas distintas y si ninguno, de ellos
excediere de dos mil bolívares”.
Indudablemente cada deuda emanada de un contrato distinto, constituye un
crédito separado, y no hay motivos válidos para reunirlos en uno y así hacer más
difícil la prueba de cada uno de ellos.
La regla que comentamos contempla el caso de la acumulación inicial de
pretensiones, que se produce cuando el actor reúne en un mismo libelo varias
pretensiones contra un mismo demandado. La regla del Código Civil que
comentamos recientemente se refiere sólo a aquellos créditos que proceden de
diferentes causas, o que hayan sido contraídos en épocas distintas y sin que
ninguno de ellos excediere de dos mil bolívares.
6.- También se admite la prueba de testigos de acuerdo a lo previsto por el
Art. 1392 del Código Civil cuando existe un principio de prueba por escrito, el cual
resulta de todo escrito emanado de aquél a quien se le opone, o de aquél a quien
él representa, que haga verosímil el hecho alegado. La misma norma admite la
prueba testimonial, cuando las presunciones o indicios resultantes de hechos
ciertos probados, no por testigos, sean bastantes para determinar la admisión de
dicha prueba.
7.- Finalmente, el artículo 1393 del Código Civil admite tres casos más de
excepción que hacen admisible la prueba de testigo: 1) En todos los casos en que
haya existido para el acreedor la imposibilidad material o moral de obtener una
prueba escrita de la obligación; 2) Cuando el acreedor haya perdido el título que le
servía de prueba como consecuencia de un caso fortuito o de fuerza mayor, y 3)
Cuando el acto es atacado por ilicitud de la causa.
En el caso 1, la Casación tiene establecido que no se puede aceptar la
prueba de testigos, si no se comprueba previamente la imposibilidad material o
moral de obtener la prueba por escrito de la obligación; doctrina esta también
aplicable al caso 2 de la perdida del título.
Inhabilidad del testigo en particular.
En nuestro sistema, la Ley procesal contempla dos tipos de inhabilidades
de los testigos: La absoluta, esto es, respecto de todo asunto judicial, cualesquiera
que sean las partes y sus apoderados; y otra relativa, esto es, en consideración al
asunto sobre el cual deban recaer los testimonios y a las circunstancias que
relacionan al testigo con las partes.
a.- La inhabilidad absoluta la consagra el Art. 477 del Código de
Procedimiento Civil, según el cual:
Artículo 477 “No podrán ser testigos en juicio: el menor de doce años,
quienes se hallen en interdicción por causa de demencia, y quienes
hagan profesión de testificar en juicio”.
De estas causas de inhabilidad, las dos primeras se justifican por carecer
los testigos en tales supuestos, de la necesaria inteligencia para el caso, siendo
como es el testimonio la narración de un juicio del testigo sobre la propia
percepción del hecho objeto del testimonio; y la tercera, por no merecer crédito el
testigo que hace profesión de testificar en juicio.
No dice la Ley si los mayores de doce años pueden deponer posteriormente
sobre los hechos que presenciaron antes de alcanzar la edad hábil para declarar.
Por su naturaleza, el testimonio es la narración de una experiencia del
narrador, esto es, un juicio del testigo sobre los hechos percibidos; y si al
momento de la percepción no tenía el testigo la capacidad o inteligencia para
formarse un juicio de lo percibido, al admitirle posteriormente un testimonio sobre
aquel hecho, ya no habría un juicio sobre percepción inmediata y contemporánea
del testigo sobre el hecho ocurrido, sino un juicio sobre el juicio, esto es, un nuevo
juicio sobre el simple recuerdo ineficaz, rodeado de todas las imperfecciones y
vaguedades propias de un acto de tal naturaleza.
Sobre la última causal de inhabilidad, la Casación ha precisado el
significado de hacer profesión de testificar, y ha decidido que no puede
considerarse como tal, el hecho de haber comparecido el empleado varias veces
al Tribunal como testigo de la sociedad mercantil en la cual trabaja, pues la
doctrina ha considerado que los motivos y hechos de una controversia, ocurridos
dentro de las cuatro paredes de un establecimiento mercantil, no trascienden a
terceros, por lo que se hace indispensable oír a los empleados que los han podido
presentar y oír las circunstancias del caso.
b.- En la inhabilidad relativa se distinguen: 1.- Cuando el testimonio es a
favor o en contra de ciertas personas; y 2.- no permite el testimonio ni a favor ni en
contra de determinadas personas.
En el Art. 478 del Código de Procedimiento Civil, encontramos previstos
varios casos relativos a la inhabilidad respecto del asunto o del proceso a que ha
de referirse el testimonio, sea a favor o en contra de la declaración.
1.- No pueden testificar: El Magistrado en la causa de que esté conociendo;
el abogado o apoderado, por la parte a quien represente; el vendedor, en causas
de evicción sobre la cosa vendida; los socios, en asuntos que pertenezcan a la
compañía.
No parece necesario abundar en la justificación de la inhabilidad del testigo
en estos casos, pues es evidente que la admisión del testimonio del juez, seria
comprometer grandemente su imparcialidad. Por ello, esta disposición es
concordante con el Art. 82 numeral 15 del CPC, que permite al juez inhibirse o ser
recusado, por haber emitido opinión sobre lo principal del pleito o sobre la
incidencia pendiente, antes de la sentencia correspondiente. Respecto del
abogado, en relación con la parte que representa, el vendedor en la causa de
evicción sobre la cosa vendida y los socios en asuntos de la compañía, es
presumible su parcialidad.
2.- La misma norma que comentamos, contempla varios casos en los
cuales no se puede testificar a favor de aquellas personas con quienes les
comprendan ciertas relaciones: “El heredero presunto, el donatario, el que tenga
interés, aunque sea indirecto en las resultas del pleito, y el amigo intimo, no
pueden testificar a favor de aquellos con quienes tienen estas relaciones. El
enemigo, no puede testificar contra su enemigo”.
3.- A su vez, el Art. 479 establece: “Nadie puede ser testigo en contra, ni a
favor de sus ascendientes o descendientes o de su cónyuge. El sirviente
doméstico no podrá ser testigo ni a favor ni en contra de quien lo tenga a su
servicio”.
4.- Finalmente, según el Art. 480: “Tampoco pueden ser testigos a favor de
las partes que los presenten, los parientes consanguíneos o afines: los primeros
hasta el cuarto grado, y los demás hasta el segundo grado, ambos inclusive. Se
exceptúan aquellos casos en que se trate de probar parentesco o edad, en los
cuales pueden ser testigos los parientes, aun cuando sean ascendientes o
descendientes.”
Regla unus testis, nullus testis.
Esta regla establece que para condenar a un sujeto o demostrar un hecho
en materia civil, no basta la declaración de un solo testigo, es decir, la declaración
de un solo testigo no tiene fuerza probatoria plena, a no ser que se trate de un
testigo cualificado que deponga sobre lo que ha realizado en razón de su oficio, o
que las circunstancias objetivas y subjetivas persuadan de otra cosa. Esto se
decía de esta forma en el derecho canónico, pero en épocas antiguas la regla era
aún más estricta y percibía: No bastará para condenar a nadie un solo testigo, sino
que todo se decidirá por deposición de dos o tres testigos.
En Latinoamérica la tendencia es a apartarnos de esta regla que luce a
priori absurda y no excluir el testigo único, que si bien no hará plena prueba por sí
solo, es una prueba más dentro del proceso que será analizada por el Juez en la
oportunidad correspondiente siguiendo las reglas de la sana critica.
En nuestro país, la tradición era la regla unus testis, nullus testis hasta el
año 1.916, año en que se eliminó de nuestro sistema judicial la supra citada regla.
En general, podemos indicar que el testimonio es una prueba oral dentro
del proceso. Bajo la vigencia del anterior Código se presentaba una lista en la
etapa de promoción contentiva del nombre y apellido de cada uno de los testigos
que se estaban promoviendo y además se acompañaba el interrogatorio; es decir,
las preguntas que se le iban a formular a esos testigos. Bajo la vigencia del nuevo
C.P.C., en el escrito de promoción sólo se indican el nombre, apellido, domicilio y
Cédula de Identidad de los testigos.
No se solicita que se acompañen las preguntas del interrogatorio; tampoco
hay que citar al testigo como si se debía hacer en los juicios que se regían bajo el
imperio del C.P.C. de 1916. Por tanto, la parte que promueve un testigo tiene
ahora la carga de traerlo al proceso; salvo que por alguna circunstancia él quiera
que lo citen. Pero, por regla general, cada parte lleva su testigo el día y a la hora
que le ha fijado el Juez en el auto de providenciación de pruebas que ya vimos.
La persona que emite este juicio es una persona humana; lo que significa
que no pueden ser testigos las personas jurídicas.
El testigo es un tercero en el proceso, ello en el sentido de que no es una
de las partes ni de los terceros intervinientes ni el Juez.
El testigo declara sobre hechos de los cuales ha tenido conocimiento en
forma casual o en forma intencional. Esos conocimientos los ha obtenido extra
proceso. Estos conocimientos luego adquieren importancia en cuanto son
afirmados por una de las partes en el proceso y han de ser probados en el mismo.
El juicio del testigo se refiere a hechos del pasado.
Caracteres de la prueba testimonial.
Es un acto jurídico concientemente ejecutado.
Es un acto procesal.
Es un medio de prueba judicial (Se encuentra dentro del sistema de la
prueba legal).
Es una prueba indirecta, personal, representativa e histórica.
Consiste en una narración de hechos.
Es una declaración específica; es decir, es una especie del género de las
declaraciones.
Es una declaración de ciencia o conocimiento; no es una declaración de
voluntad, ya que no produce efectos jurídicos determinados.
No produce efectos jurídicos ni probatorios contra su autor. Su único fin es
el fin de todos los medios de prueba; esto es, servir de convencimiento al
Juez aunque esta intención puede no estar en la intención o en el ánimo
del testigo.
Requisitos de Existencia del Testimonio
Declaración personal.
Debe rendirla un tercero.
Debe estar referida a hechos.
Debe ser una declaración representativa.
Debe ser relevante.
Al establecerse que debe ser personal, queda excluida la posibilidad de que el
testigo envíe un mandatario para que declare en su lugar.
Como explicamos supra, la declaración debe ser rendida por un tercero en
cuanto al proceso, ya que pueden ser ajenos al proceso pero no a los hechos narrados;
sin que esta característica llegare a invalidarlo.
Debe estar referida a hechos. Esto pareciera muy claro, sin embargo, cuando se
trata de testimonios especiales como por ejemplo el testigo perito podemos ver que no
siempre se va a declarar sobre hechos.
Debe ser una declaración representativa. Como la declaración del testigo está
referida a hechos, esta va a traer ante el Juez la visión que el testigo tiene de un hecho,
es decir, va a indicar al Juez cuales son los elementos que configuran los hechos
narrados. Aquí el testigo va a indicar cuales son los elementos atómicos que componen el
hecho, es decir, las condiciones de tiempo, lugar y modo que rodearon los hechos que
son objeto de la narración.
Debe ser relevante para el proceso en el sentido de que la narración del testigo
verse sobre los denominados hechos jurídicos; y los hechos jurídicos son aquellos hechos
que tienen relevancia dentro del mundo del derecho y producen sus consecuencias
porque de una u otra manera puede encuadrar dentro del supuesto de hecho de la norma.
Requisitos para la Validez del Testimonio
Admisión en forma legal.
Declaración ante funcionario competente.
Capacidad del testigo.
Comparecencia libre y consciente.
Juramentación en forma legal.
Cumplimiento de las formalidades: 1.- Tiempo; 2.- Lugar; y 3.- Modo.
Admisión en forma legal. Normalmente cada sistema jurídico establece la forma
cómo debe ser admitido el medio de prueba. Bajo el imperio del C.P.C. de 1.916, la parte
promovente estaba en la obligación de enumerar a los testigos, se debían expresar datos
básicos que permitan individualizarlos. En nuestro actual C.P.C. se exige al promovente
que indique la lista de testigos de los cuales se pretende valer para demostrar sus
alegaciones, pero además debe indicar su domicilio. Adicionalmente, es indispensable
indicar además el número de Cédula de Identidad de los testigos promovidos, ya que la
Ley Especial de Identificación señala que ningún ciudadano puede acudir al proceso sin
Cédula de Identidad. Respecto de este punto debemos indicar que de acuerdo con lo
discutido en el Congreso Nacional de la época, no se incluyó el requisito de la Cédula de
Identidad para no excluir los testimonios de la población rural indocumentada. Entonces
no se debe exigir la Cédula de Identidad, ya que el Legislador para proteger los
testimonios de los indocumentados, omitió intencionalmente este requisito.
Se le intentó dar cabida a los testimonios otorgados por la población rural que, en
esa época, era bastante numerosa en Venezuela. Sucedía que la gran mayoría de la
población rural carecía de Cédula de Identidad debido a la gran dificultad que ello
representaba para los ciudadanos.
Declaración ante funcionario competente. Este requisito es exigido más en
otros sistemas que en el nuestro, ya que en ciertos sistemas se discute la posibilidad de
que los testigos sean evacuados ante funcionarios que tengan facultades de tipo notarial,
por ejemplo.
Capacidad del testigo. Esta capacidad tiene que ver con la capacidad que le
otorga la Ley a una persona para ser testigo en un juicio determinado. Aquí tenemos que
analizar quienes están facultados por la Ley para ser testigos en juicio, quienes están
inhabilitados para declarar en todo tipo de juicio, quienes están inhabilitados para declarar
en ciertos juicios determinados, quienes se pueden excusar y quienes no están en la
obligación de declarar. Este punto fue analizado en líneas arriba.
Juramentación en forma legal. Si bien es cierto los testigos deben ser
juramentados por el Juez, no es menos cierto que el Juez en muy pocas ocasiones hace
ese juramento. Lo importante es solicitar que el Juez juramente a los testigos, no vaya a
ocurrir que la contraparte utilice ese argumento para anular el testimonio.
Cumplimiento de las formalidades: 1.- Tiempo; 2.- Lugar; y 3.- Modo. El
testigo es citado para rendir declaración en un día y hora determinados, en la sede del
Tribunal, el testigo será juramentado y rendirá declaración de acuerdo a lo previsto en el
C.P.C. Existe una discusión doctrinal acerca de si es o no necesario cumplir con todos
estos requisitos en los casos de testimonios que se realizan como prueba anticipada. Se
discute inclusive la forma de evacuación de esa prueba y si el testigo debe o no ser
juramentado.
Requisitos para la Eficacia del Testimonio
Que el medio sea idóneo para demostrar el hecho
Que el testigo tenga la capacidad necesaria para la percepción.
Que el testigo no tenga imposibilidades materiales para percibir el hecho
Que no existan circunstancias subjetivas que alteren la fidelidad
Que el testigo fundamente sus afirmaciones
Que haya claridad en las declaraciones
Que no viole disposiciones legales (secreto profesional)
Que no existan circunstancias subjetivas que alteren la fidelidad. Existen
ciertas ocasiones en las cuales de antemano se presume que el testigo no va a decir la
verdad debido a que existen elementos subjetivos que se lo van a impedir. Se habla de
relaciones de consanguinidad o amistad manifiesta entre el testigo y uno de los sujetos
procesales; pero incluso, hasta el temor a declarar debido a que la declaración perjudica
los intereses de alguien peligroso hará imposible que el testigo declare la verdad.
Que el testigo fundamente sus afirmaciones. Esto es muy importante. En
épocas anteriores, la jurisprudencia le negaba validez al testigo por el hecho de que este
afirmara o negara un hecho sin fundamentar su respuesta. Sin embargo esto se ha ido
modificando y todo va a depender del tipo de pregunta que realice el abogado. Esto es
así, porque existen preguntas que no dan lugar a fundamentación y que se deben
contestar con un sí o no rotundo; y existen otras preguntas que exigen como respuesta
una narración de hechos.
Que haya claridad en las declaraciones. Esto se refiere tanto a la exposición
oral como en la trascripción de la declaración, ya que la documentación es sumamente
importante para el momento en que el Juez vaya a valorar esa prueba testimonial.
En resumen, podemos indicar que los requisitos de existencia se refieren a la forma como
los hechos objeto del proceso existen en el mundo, cómo se producen en la realidad y
cómo son captados; la condición de validez se refiere a la posibilidad que se tiene de
llevar a juicio el medio de prueba a través de un procedimiento establecido con
anterioridad y que determine si la incorporación del medio de prueba al proceso cumple o
no con los requisitos fundamentales de legalidad; y las condiciones de eficacia se refieren
a la forma en que se puede apreciar que la declaración es fiable.
Testimonios Especiales
Testigo calificado
Declara sobre un hecho
Lo ilustra y amplia con su conocimiento
Testigo perito
No declara sobre hechos
Emite juicios relevantes para el proceso
Naturaleza discutida.
Prueba libre
Prueba ilegal
Se van a analizar dos tipos de testimonios muy especiales como lo son los testigos
calificados y los testigos peritos. Son formas de testimonio cuestionadas debido a que sus
características no encajan totalmente dentro de los elementos del testimonio que se
mencionaron anteriormente.
El testigo calificado es el testigo que percibe el hecho directamente, pero ese
hecho va a ser detallado o analizado de una forma distinta a la normal, debido a que el
testigo domina un conocimiento adicional y eso se lo incorpora a su declaración. Por
ejemplo, el médico que presencia un accidente. El médico al narra los hechos no lo va a
hacer como lo haría un ingeniero, y a su narración le agrega un conjunto de valoraciones
de la ciencia que él domina. Es importante destacar que declara sobre hechos; pero un su
narración aporta a los hechos su ciencia.
Se le critica a este tipo de testigos que de acuerdo con la forma en que se
introduzca al proceso se puede producir una desiguldad entre las partes; ello debido a
que el testimonio puede traspasar de la simple traslación al proceso de la ocurrencia del
hecho a la proposición de una serie de elementos técnicos y científicos que no van a
poder ser controlados por las partes en razón de su desconocimiento
El principal problema que vamos a tener es la promoción y la admisión del testigo
calificado. Imaginemos que proponemos la lista de testigos y dentro de ella existe un
testigo calificado. Es muy difícil que la contraparte se entere que existe un testigo
calificado debido a que no se hacen mayores menciones sobre el mismo en la lista. Es
muy complicado que una persona que no posea lo conocimientos del caso ejerza control
sobre un testigo que está calificado.
Lo más lógico y correcto sería que, en estos casos en los cuales se está
incorporando un testigo calificado y no se haga la mención de tal condición; la contraparte
como no conoce con precisión sus conocimientos, es posible que ella solicite la
suspensión del procedimiento y el diferimiento del acto. Esto le va a permitir a la
contraparte acudir al proceso acompañada de un experto para que pueda controlar la
forma como el testigo calificado va a declarar. Parte de la doctrina establece que sería
imposible suspender el acto; sin embargo, otra parte de la doctrina considera que sí
podría operar la suspensión. Ahora, si el promovente del testigo calificado en la lista de
testigos promovidos indicó que el testigo era calificado o indicó su profesión, no podrá la
contraparte solicitar la suspensión del acto, ya que ella debió tomar las previsiones
correspondientes y hacerse acompañar por un experto. Este testigo está ampliando su
declaración con argumentos y conocimientos que en razón de su desconocimiento, la
contraparte no puede controlar. Si no se acuerda la suspensión del acto, la parte afectada
debe solicitar que se excluya para la decisión de fondo ese testigo, debido a que ese
testigo fue evacuado de forma ilegal debido a que no permitió que la contraparte ejerciera
su derecho constitucional a controlar la prueba promovida.
El testigo perito en Venezuela es distinto debido a que este no declara sobre
hechos, sino que declara sobre conocimientos avanzados que él tiene sobre una materia
determinada.
El profesor Rengel Romberg incluso señala que en Venezuela el testigo perito no
existía, ya que o era testigo o era perito; es decir, o es experticia o es testimonio. Lo que
se debe tener bien claro es que, para que se nos admita un testigo perito el mismo debe
ser promovido bajo la figura de un medio de prueba libre.
Existe una parte de la doctrina que considera que el testigo perito es una prueba
ilegal en Venezuela. Considerar esto es un error, debido a que, tanto por vía
jurisprudencial como por vía doctrinal se le ha reconocido valor probatorio al testigo perito,
siempre y cuando este medio probatorio haya sido promovido bajo la figura de la prueba
libre. Esto debe ser así porque el Tribunal en el momento de la admisión debe indicar la
forma como se va a evacuar este medio de prueba. Si el promovente no trae al proceso a
estos testigos especiales bajo la figura de la prueba libre, la otra parte puede oponerse a
la admisión de la prueba por ilegalidad manifiesta y al Tribunal no le quedará otra
alternativa que declarar inadmisible el medio de prueba propuesto.
La Promoción de la Prueba Testimonial
Identificación del testigo.
La problemática del interrogatorio o del objeto de la declaración. Esto está referido
a que si será o no necesario indicar el objeto de la prueba testimonial promovida.
Lo recomendable es colocarlo debido a que esto va a depender de la opinión del
Juez en el caso concreto.
Momento de la declaración
La promoción del testigo calificado.
La promoción del testigo perito.
Las exigencias mínimas para la admisión de la prueba.
Las Impugnaciones a la Prueba Testimonial
La oposición a la prueba testimonial.
La ilegalidad.
La inconducencia.
La impertinencia.
La tacha de testigos.
Las inhabilidades.
Las pruebas de la tacha.
Artículo 396 del C.P.C. “Dentro de los primeros quince días del lapso
probatorio deberán las partes promover todas las pruebas de que
quieran valerse, salvo disposición especial de la Ley. Pueden sin
embargo, las partes, de común acuerdo, en cualquier estado y grado de
la causa, hacer evacuar cualquier clase de prueba en que tengan
interés”.
Artículo 397 del C.P.C.:
“Dentro de los tres días siguientes al término de la promoción, cada
parte deberá expresar si conviene en alguno o algunos de los hechos
que trata de probar la contraparte, determinándolos con claridad, a fin
de que el Juez pueda fijar con precisión los hechos en que estén de
acuerdo, los cuales no serán objeto de prueba. Si alguna de las partes
no llenare dicha formalidad en el término fijado, se considerarán
contradichos los hechos.
Pueden también las partes, dentro del lapso mencionado, oponerse a
la admisión de las pruebas de la contraparte que aparezcan
manifiestamente ilegales o impertinentes”.
Artículo 398 del C.P.C.:
“Dentro de los tres días siguientes al vencimiento del término fijado en
el artículo anterior, el Juez providenciará los escritos de pruebas,
admitiendo las que sean legales y procedentes y desechando las que
aparezcan manifiestamente ilegales o impertinentes. En el mismo auto,
el Juez ordenará que se omita toda declaración o prueba sobre aquellos
hechos en que aparezcan claramente convenidas las partes”.
La doctrina y la jurisprudencia han venido estableciendo de forma reiterada que la
única forma en que un Juez puede rechazar la admisión de una prueba es por razones de
ilegalidad e impertinencia; es decir, sólo nos podríamos oponer a la admisión de un medio
de prueba cuando el mismo esté prohibido expresamente por la Ley o porque lo que se
intenta probar con este medio de prueba no tiene relación alguna con los hechos
controvertidos en juicio. De acuerdo con la opinión de algunos juristas esto representa un
excesivo rigor formal que no tiene una justificación de peso.
Limitar las posibilidades de las partes de oponerse a la admisión de alguna prueba
significa que dejamos por fuera una cantidad importante de causales que también harían
inadmisibles la prueba, como por ejemplo lo relativo a la inconducencia o la inutilidad del
medio de prueba promovido.
Existe una pequeña discusión acerca de cual es el momento indicado para hacer
oposición a la prueba de testimonio. Algunos establecen que es un requisito indispensable
esperar que la prueba de testimonio sea admitida para luego tachar al testigo; sin
embargo, si la parte afectada lo puede hacer antes de la admisión, no se ven razones o
motivos valederos como para hacerla esperar la admisión.
La tacha de los testigos se puede promover desde el momento en que los mismos
son admitidos en juicio y se pueden probar los motivos de la tacha en todo el lapso
probatorio. Esta tacha otorga una mayor libertad al tachante comparado con el
procedimiento de tacha de los documentos, porque independientemente de que la parte
afectada tache o no tache el testigo promovido, ella tiene la posibilidad de anular el
testimonio a través de las repreguntas. La parte tachante tiene la posibilidad de entregar
las pruebas que demuestran que el testigo no es válido inclusive hasta en los informes. El
hecho de que la parte quiera tachar el testigo, esto no le excluye a él la posibilidad de
oponerse a la admisión.
Una vez propuesto el testigo impugnado lo lógico es que la contraparte se oponga
a la admisión del testigo y eso obliga al Tribunal a emitir un pronunciamiento admitiendo o
negando la admisión de la prueba; pero si la admite la parte afectada aún va a tener la
opción de proponer la tacha del testigo. Lo lógico es que si se opone la parte a la
admisión del testigo el Juez se pronuncie en ese tiempo y no que lo deje como punto de
previo pronunciamiento para la sentencia definitiva.
Artículo 499 del C.P.C.:
La persona del testigo sólo podrá tacharse dentro de los cinco días
siguientes a la admisión de la prueba. Aunque el testigo sea tachado
antes de la declaración, no por eso dejará de tomársele ésta, si la
parte insistiere en ello. La sola presencia de la parte promovente en el
acto de la declaración del testigo, se tendrá como insistencia.
Artículo 500 del C.P.C.:
No podrá tachar la parte al testigo presentado por ella misma, aunque
la contraria se valga también de su testimonio, a menos que se le haya
sobornado, caso en el cual su testimonio no valdrá en favor de la parte
que lo hubiere sobornado.
Artículo 501 del C.P.C.:
Propuesta la tacha, deberá comprobársela en el resto del término de
pruebas, admitiéndose también las que promueva la parte contraria
para contradecirla.
La valoración de la prueba testimonial
Artículo 508 Para la apreciación de la prueba de testigos, el Juez
examinará si las deposiciones de éstos concuerdan entre si y con las
demás pruebas, y estimará cuidadosamente los motivos de las
declaraciones y la confianza que merezcan los testigos por su edad,
vida y costumbres, por la profesión que ejerzan y demás
circunstancias, desechando en la sentencia la declaración del testigo
inhábil, o del que apareciere no haber dicho la verdad, ya por las
contradicciones en que hubiere incurrido, o ya por otro motivo, aunque
no hubiese sido tachado, expresándose el fundamento de tal
determinación
La regla de valoración de la prueba testimonial, contenida en el artículo 508
C.P.C., tiene la particularidad de participar de la característica de la prueba legal y
también de la libre apreciación, pues la mencionada norma legal contiene una serie de
máximas de experiencia y de reglas de la sana critica, que por haber sido codificadas en
la norma, han sido convertidas en reglas legales de valoración de la prueba testimonial,
pero no ya en cuento al valor probatorio del testimonio, sino en cuanto al modo como los
jueces deben proceder para la valoración de la prueba testimonial, dejándoles, sin
embargo, en libertad de formarse su propia convicción acerca del valor de dicha prueba.