UNIVERSIDAD TECNICA ESTATAL DE QUEVEDO
FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS Y FORESTALES
AGRONOMIA
INTEGRANTES
BAIDAL ALVAREZ JOSE ANTONIO
GUILLEN MUÑOZ JAHIR EFREN
INSUASTE ESPINOZA OSCAR ADRIAN
MURILLO CHEVEZ DANNY JOEL
TRIANA LOOR JENNIFER STEFANIA
CURSO:
5TO AGRONOMIA “C”
MATERIA:
NUTRICION VEGETAL
TEMA:
INFORME DE FORMULACIONES QUIMICAS
FECHA
06/06/2026
Introducción
El maíz (Zea mays L.) es un cultivo de alta relevancia dentro de los sistemas agrícolas
por su amplia adaptación a diferentes condiciones edafoclimáticas y su respuesta
eficiente al manejo agronómico. Su ciclo de crecimiento, arquitectura vegetal y
potencial productivo lo convierten en una especie clave para el estudio y la aplicación
de prácticas orientadas al incremento del rendimiento y la sostenibilidad del suelo
(Vela, 2011).
Desde el punto de vista agronómico, el rendimiento del maíz está directamente
relacionado con la disponibilidad y el equilibrio de nutrientes en el suelo. Este cultivo
presenta altas demandas nutricionales, especialmente durante las etapas de
crecimiento vegetativo y reproductivo, por lo que un manejo adecuado de la fertilidad
del suelo es determinante para alcanzar una producción eficiente (Guevara, s. f.).
La fertilización química constituye una práctica ampliamente utilizada en el cultivo
de maíz debido a su capacidad para suministrar nutrientes de forma inmediata y en
concentraciones precisas. La aplicación racional de fertilizantes minerales permite
corregir deficiencias específicas del suelo, optimizar el desarrollo radicular y
favorecer una mayor eficiencia en la absorción de nutrientes por parte de la planta
(Martínez Reyes et al., 2018).
No obstante, el uso continuo y desbalanceado de fertilización química puede afectar
las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Desde la agronomía, estos
efectos incluyen la reducción de la materia orgánica, la compactación del suelo y la
disminución de la actividad microbiana, factores que influyen negativamente en la
productividad a largo plazo del cultivo (Jaurixje et al., 2013).
La fertilización orgánica representa una alternativa agronómica orientada a mejorar
la calidad del suelo mediante la incorporación de materiales orgánicos como compost,
estiércoles y residuos agrícolas. Estos aportes contribuyen al incremento de la materia
orgánica, mejoran la estructura del suelo y favorecen procesos biológicos esenciales
para la disponibilidad gradual de nutrientes (Vela, 2011).
El manejo integrado de la fertilización química y orgánica permite optimizar el uso
de nutrientes y mejorar la eficiencia del sistema productivo del maíz. Esta estrategia
agronómica combina la rápida respuesta de los fertilizantes minerales con los
beneficios estructurales y biológicos de los abonos orgánicos, promoviendo un
equilibrio nutricional adecuado en el suelo (Garcia Cabrera et al., 2021).
Objetivo general
Evaluar el efecto de la aplicación de fertilización química y orgánica sobre el desarrollo
y comportamiento agronómico del cultivo de maíz.
Marco Teórico
Características del maíz híbrido, tipos y principales diferencias
El maíz híbrido (Zea mays L.) es el resultado del cruzamiento controlado entre dos o
más líneas parentales genéticamente diferentes con el objetivo de obtener plantas que
expresen características superiores. Este proceso permite aprovechar el fenómeno
conocido como heterosis o vigor híbrido, mediante el cual las plantas presentan un
mayor crecimiento, mejor adaptación y rendimientos superiores en comparación con
sus progenitores. Debido a estas ventajas, el maíz híbrido es ampliamente utilizado
en sistemas agrícolas tecnificados orientados a maximizar la productividad (Ramírez-
Díaz et al., 2015).
Entre las principales características del maíz híbrido destacan su uniformidad en el
crecimiento, sincronización de la floración, mayor potencial de rendimiento, mejor
aprovechamiento de nutrientes y mayor tolerancia a determinadas condiciones
ambientales. Estas cualidades permiten obtener cosechas más homogéneas y facilitan
las labores de manejo agronómico, incluyendo fertilización, control fitosanitario y
cosecha (Boschini Figueroa & Elizondo Salazar, 2004).
Los híbridos de maíz pueden clasificarse en diferentes categorías según el número y
tipo de progenitores utilizados en su obtención:
Híbridos simples
Son el resultado del cruzamiento entre dos líneas puras. Se caracterizan por presentar
la mayor uniformidad genética y el más alto potencial productivo. Son ampliamente
utilizados en sistemas agrícolas comerciales debido a su excelente desempeño
agronómico (Alfaro Jiménez & Segovia Segovia, 2009).
Híbridos dobles
Se obtienen mediante el cruzamiento de dos híbridos simples. Aunque presentan un
potencial productivo ligeramente menor que los híbridos simples, poseen una mayor
adaptabilidad a diferentes condiciones ambientales y suelen tener menor costo de
producción (Villanca Alcántara, 2024).
Híbridos triples
Resultan del cruzamiento entre un híbrido simple y una línea pura. Este tipo de híbrido
combina buen rendimiento, estabilidad productiva y capacidad de adaptación, por lo
que es utilizado en diversas regiones agrícolas(Alfaro et al., 1990) .
Variedades mejoradas
Son materiales desarrollados mediante procesos de selección genética que permiten
conservar ciertas características favorables. A diferencia de los híbridos, los
agricultores pueden guardar parte de la semilla para futuras siembras sin perder
completamente sus atributos productivos (Coutiño Estrada et al., 2015).
Variedades criollas
Corresponden a materiales tradicionales adaptados localmente durante generaciones.
Poseen una gran diversidad genética y una alta capacidad de adaptación a condiciones
específicas de cada región, aunque generalmente presentan menores rendimientos que
los híbridos comerciales (Márquez-Sánchez, 2008).
Principales diferencias entre los tipos de maíz
Las principales diferencias radican en su origen genético, potencial productivo,
uniformidad, adaptabilidad y capacidad de reutilización de la semilla. Los híbridos
simples ofrecen los mayores rendimientos, mientras que las variedades criollas
destacan por su adaptación local y menor costo de producción. Por su parte, los
híbridos dobles y triples representan alternativas intermedias que combinan
productividad y estabilidad agronómica (Izquierdo & Cirilo, 2013).
Importancia de la semilla en la producción de maíz
La semilla constituye uno de los factores más importantes dentro del sistema
productivo del maíz, ya que de su calidad depende en gran medida el establecimiento
adecuado del cultivo, el desarrollo de las plantas y el rendimiento final de la cosecha.
Una semilla de buena calidad posee altos porcentajes de germinación, vigor, pureza
genética y sanidad, características que garantizan una emergencia uniforme y un
crecimiento inicial adecuado (Guevara, s. f.).
La utilización de semillas certificadas permite obtener poblaciones homogéneas y
reducir problemas asociados a enfermedades, plagas y fallas de germinación. Además,
los materiales genéticamente mejorados poseen características específicas como
mayor potencial de rendimiento, tolerancia a estrés hídrico y resistencia a ciertas
enfermedades, contribuyendo significativamente al éxito productivo del cultivo
(Castro-Colina, 2022).
Desde el punto de vista agronómico, la elección correcta de la semilla debe considerar
factores como las condiciones climáticas de la zona, el tipo de suelo, la disponibilidad
de agua y los objetivos de producción. Una adecuada selección del material genético,
acompañada de un manejo eficiente de fertilización y control fitosanitario, permite
maximizar el potencial productivo del maíz y mejorar la rentabilidad del sistema
agrícola (Ceccato et al., 2014).
La calidad de la semilla influye directamente en la densidad de población,
uniformidad del cultivo, capacidad fotosintética y formación de mazorcas. Por esta
razón, es considerada la base fundamental sobre la cual se construyen todas las demás
prácticas agronómicas implementadas durante el ciclo de producción del maíz
(Márquez-Sánchez, 2008).
Grupo 1: Urea
La urea constituye uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados a nivel mundial
debido a su elevada concentración de nitrógeno y su alta eficiencia para promover el
crecimiento de los cultivos. En el maíz, este fertilizante desempeña un papel
fundamental durante las etapas iniciales de desarrollo, ya que el nitrógeno es un
elemento esencial en la formación de proteínas, clorofila y compuestos metabólicos
responsables del crecimiento vegetal. Su aplicación favorece el desarrollo de hojas,
tallos vigorosos y una mayor capacidad fotosintética, permitiendo que la planta
acumule biomasa de manera rápida y eficiente (Pablo et al., 2024).
Desde el punto de vista agronómico, la urea es ampliamente utilizada por su facilidad
de manejo, transporte y almacenamiento. Una vez aplicada al suelo, es transformada
por la enzima ureasa en formas de nitrógeno que pueden ser absorbidas por las raíces
de las plantas. Sin embargo, para maximizar su aprovechamiento es recomendable
incorporarla al suelo o aplicarla antes de lluvias ligeras, ya que una parte del nitrógeno
puede perderse por volatilización cuando permanece expuesta en la superficie
(García, 2023).
El uso adecuado de la urea contribuye significativamente al incremento del
rendimiento del maíz, mejorando el crecimiento vegetativo, el tamaño de las hojas y
la formación de estructuras reproductivas. No obstante, aplicaciones excesivas
pueden generar desequilibrios nutricionales, acidificación del suelo y pérdidas
económicas, por lo que se recomienda utilizarla de acuerdo con los requerimientos
nutricionales del cultivo y los resultados de análisis de suelo (Barbieri et al., 2010).
Formulación química de la Urea
• Estado físico: Sólido granular.
• Fórmula química: CO(NH₂)₂.
• Composición química: Nitrógeno (N) 46%.
• Beneficios:
• Favorece el crecimiento vegetativo.
• Incrementa la producción de clorofila.
• Mejora el desarrollo foliar y del tallo.
• Contribuye al aumento del rendimiento del cultivo.
Grupo 2: Abono Completo
El abono completo es un fertilizante formulado para suministrar simultáneamente
varios nutrientes esenciales que intervienen en el crecimiento y desarrollo de las
plantas. Su principal característica es que combina nitrógeno, fósforo y potasio,
además de otros elementos secundarios y micronutrientes, permitiendo una nutrición
equilibrada durante las diferentes etapas fenológicas del cultivo de maíz (Josselyn
Tamara & Tigua Victores, 2022).
El nitrógeno favorece el crecimiento vegetativo y la producción de tejido foliar; el
fósforo participa en el desarrollo radicular, la transferencia de energía y la formación
de estructuras reproductivas; mientras que el potasio interviene en la regulación
hídrica, la síntesis de carbohidratos y el fortalecimiento de los tejidos vegetales.
Gracias a esta combinación, el abono completo permite que el cultivo disponga de los
nutrientes necesarios para mantener un crecimiento uniforme y alcanzar un mejor
potencial productivo (García, 2023).
Desde el punto de vista agronómico, este fertilizante es considerado una alternativa
eficiente para programas de fertilización balanceada, ya que reduce el riesgo de
deficiencias nutricionales y mejora la eficiencia de absorción de nutrientes.
Asimismo, contribuye a obtener plantas más vigorosas, con mayor resistencia al estrés
ambiental, enfermedades y variaciones climáticas (Josselyn Tamara & Tigua Victores,
2022).
La aplicación de abonos completos en maíz suele realizarse durante la siembra o en
etapas tempranas del cultivo, cuando la demanda nutricional es elevada. Su uso
adecuado permite mejorar la calidad de las mazorcas, aumentar el peso de los granos
y favorecer una producción más uniforme en toda la parcela (Díaz-Chuquizuta et al.,
2022).
Formulación química del Abono Completo
• Estado físico: Sólido granular.
• Composición química:
• Nitrógeno (N): 18%.
• Fósforo (P₂O₅): 2%.
• Potasio (K₂O): 16%.
• Calcio (CaO): 2%.
• Magnesio (MgO): 5%.
• Azufre (S): 3%.
• Dióxido de silicio (SiO₂): 0.2%.
• Zinc (Zn): 0.01%.
• Beneficios:
• Nutrición balanceada.
• Desarrollo uniforme del cultivo.
• Mayor resistencia a factores de estrés.
• Incremento de la productividad y calidad de la cosecha.
Grupo 3: Abono Foliar + Bioabor (Menorel Floración)
La combinación de abono foliar con Biabor constituye una estrategia de fertilización
complementaria que busca optimizar la nutrición del cultivo mediante la aplicación
simultánea de nutrientes al suelo y directamente sobre las hojas. Este enfoque permite
mejorar la disponibilidad de elementos esenciales durante etapas críticas del
desarrollo del maíz, especialmente durante la floración y formación de los granos
(Pérez-Luna et al., 2021).
El Biabor aporta materia orgánica y diversos nutrientes que contribuyen al
mejoramiento de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Su
contenido de materia orgánica favorece la retención de humedad, mejora la aireación
y estimula la actividad microbiana, creando condiciones más favorables para el
crecimiento radicular y la absorción de nutrientes (Villca & Mendoza, 2022).
Por otra parte, el fertilizante foliar Menorel Floración está diseñado para ser absorbido
rápidamente por las hojas, permitiendo corregir deficiencias nutricionales de manera
inmediata. Durante la etapa de floración, el cultivo presenta una elevada demanda de
nutrientes debido a la formación de órganos reproductivos y al inicio del llenado de
los granos. La aplicación foliar contribuye a fortalecer estos procesos fisiológicos,
favoreciendo una mejor fecundación, cuajado y desarrollo de las mazorcas (Pérez-
Luna et al., 2021).
La combinación de ambos productos permite aprovechar las ventajas de la
fertilización edáfica y foliar. Mientras el Biabor mejora progresivamente la fertilidad
y calidad del suelo, el fertilizante foliar suministra nutrientes de rápida absorción que
ayudan a reducir el estrés fisiológico y mejorar el desempeño productivo del cultivo.
Esta estrategia es considerada una alternativa eficiente para incrementar la
productividad y contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agrícolas (Veloza
Gamboa, 2008).
Formulación química de Biabor
• Nitrógeno Total (N): 1.63%.
• Fósforo (P₂O₅): 2.90%.
• Potasio (K₂O): 3.19%.
• Calcio (CaO): 4.89%.
• Magnesio (MgO): 1.63%.
• Hierro (Fe): 1.41%.
• Zinc (Zn): 0.05%.
• Manganeso (Mn): 0.06%.
• Boro (B): 0.01%.
• Materia Orgánica: 40.68%.
Conclusiones
• La aplicación de los diferentes tratamientos de fertilización en plantas de maíz
con aproximadamente 16 días de desarrollo permitió observar diferencias en el
crecimiento vegetativo, evidenciando la importancia de una adecuada nutrición
durante las primeras etapas del cultivo.
• Los fertilizantes químicos favorecieron una respuesta más rápida en el
crecimiento y vigor de las plantas debido a la disponibilidad inmediata de
nutrientes, mientras que las fuentes orgánicas contribuyeron al mejoramiento de
las condiciones del suelo y al suministro gradual de elementos nutritivos.
• Los tratamientos evaluados demostraron que un manejo nutricional balanceado
puede influir positivamente en el establecimiento inicial del cultivo, promoviendo
un mejor desarrollo foliar y radicular en las plantas jóvenes de maíz.
• La práctica de campo permitió fortalecer los conocimientos sobre el
comportamiento del maíz frente a diferentes fuentes de fertilización durante sus
primeras etapas de crecimiento, contribuyendo a una mejor comprensión del
manejo agronómico y de la importancia de la nutrición vegetal en el desarrollo
del cultivo.
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Anexos
Anexo 1: Híbrido de maíz Advanta 9139 Dekalb 7088
Anexo 2. Tratamiento del Grupo 1: Urea
Anexo 3. Tratamiento del Grupo 2: Abono Completo
Anexo 4. Tratamiento del grupo 3: Abono foliar más bioabor