UNIDAD 11: LA CULPABILIDAD
Aquí ya no analizamos si el hecho es típico o si es contrario al derecho (antijurídico); aquí analizamos de forma
directa al autor y si le podemos reprochar individualmente haber cometido ese injusto penal.
La culpabilidad es, fundamentalmente, un juicio de reproche personalizado. Se dirige al autor de un
injusto (un hecho típico y antijurídico) porque, habiendo tenido la opción y la libertad de actuar conforme al
mandato del derecho, decidió libremente adecuarse a la norma prohibitiva. Para comprender su estructura
actual, es indispensable revisar las concepciones dogmáticas que explican su evolución.
1. Evolución Histórica: Concepciones Psicológicas y Normativas
La dogmática penal ha conceptualizado la culpabilidad a través de tres grandes estaciones teóricas:
La Concepción Psicológica de la Culpabilidad: Propia del positivismo y del esquema clásico del
delito (Liszt y Beling). Para esta corriente, la culpabilidad era un mero nexo psíquico, una relación
subjetiva entre la mente del autor y el resultado material.
Bajo este esquema, la culpabilidad funcionaba como un género que contenía dos especies
exclusivas: el dolo (nexo psicológico directo) y la culpa (nexo por negligencia).
Crítica: Esta concepción colapsó rápidamente porque no podía explicar la culpa inconsciente (donde
no hay ningún nexo psicológico en la mente del autor porque ni siquiera se representó el resultado)
ni tampoco explicaba por qué, ante un nexo psíquico idéntico, un hecho cometido bajo coacción o
necesidad extrema recibía menor reproche.
La Concepción Normativa Mixta: Desarrollada por el neoclasicismo (Frank, Freudenthal,
Goldschmidt). Aquí la culpabilidad deja de ser un mero hecho de la psicología y pasa a ser un juicio
de reprochabilidad. Se descubre el elemento de la exigibilidad de otra conducta: al sujeto no se le
reprocha haber querido el resultado, sino habérselo propuesto cuando le era exigible comportarse
conforme a derecho.
En esta estructura "mixta", la culpabilidad contiene elementos psicológicos (el dolo y la
culpa) combinados con elementos puramente normativos (la imputabilidad y la exigibilidad).
La Concepción Normativa Pura: Es la revolución del finalismo de Welzel. Al trasladar el dolo y la
culpa del estrato de la culpabilidad hacia el tipo subjetivo (porque el dolo es la acción típica dirigida
a un fin), la culpabilidad queda completamente vaciada de elementos psicológicos. Pasa a ser
puramente normativa. Sus elementos exclusivos pasan a ser tres:
1. La Imputabilidad (capacidad de comprender la criminalidad del acto y dirigir las acciones).
2. La Comprensión de la Antijuridicidad (conciencia potencial de que el hecho está
prohibido).
3. La Exigibilidad de otra conducta bajo las circunstancias concretas del caso.
2. Teorías Funcionales de la Culpabilidad y el Juicio de Reproche
En las últimas décadas, el posfinalismo y el funcionalismo penal han redefinido la culpabilidad vinculándola
estrechamente a los fines de la pena y a la política criminal:
El Funcionalismo Moderado (Roxin): Claus Roxin propone reemplazar el término culpabilidad por
el de Responsabilidad. Para él, la culpabilidad es un límite infranqueable, pero no es el único
requisito para aplicar una pena. El juez debe realizar un doble examen: constatar la culpabilidad (el
reproche individual) y sumarle los criterios de la Prevención General y Especial (necesidad política
de la pena). Si hay culpabilidad pero la pena no es necesaria para estabilizar el sistema o resocializar
al sujeto, la responsabilidad se extingue.
El Funcionalismo Radical o Sistémico (Jakobs): Günther Jakobs despersonaliza por completo la
culpabilidad. Sostiene que la culpabilidad no es la constatación del libre albedrío del autor (que para
él es indemostrable), sino una necesidad de estabilización del sistema social. Se es culpable cuando
la conducta del sujeto demuestra una falta de fidelidad al derecho que lesiona la confianza de la
sociedad en la norma. El reproche sirve para reafirmar la vigencia de la norma frente a los
ciudadanos (prevención general positiva).
3. El Objeto del Reproche: ¿Hecho Individual, Carácter o Conducción de Vida?
Finalmente, el programa nos exige analizar cuál es la base material sobre la que el Estado asienta su juicio
de reproche, un debate con profundas consecuencias constitucionales:
Culpabilidad por el Carácter: Postulada por autores que sostienen que no se reprocha el acto
aislado del sujeto, sino su "carácter asocial" o desvalorado que lo llevó a delinquir.
Culpabilidad por la Conducción de Vida: Sostiene que el sujeto es culpable porque a lo largo de
su historia personal tomó decisiones libres que formaron una personalidad propensa al delito (se le
reprocha "haberse convertido en un delincuente").
La objeción constitucional: Ambas concepciones (carácter y conducción de vida) pertenecen al llamado
Derecho Penal de Autor. Son incompatibles con una república democrática y violan flagrantemente el
principio de legalidad (Art. 18 C.N.) y el de reserva (Art. 19 C.N.). El Estado no puede juzgar la forma de
ser de una persona, su personalidad, ni su historia de vida.
La Culpabilidad por el Hecho Individual (Derecho Penal de Acto): Es la única concepción
constitucionalmente admisible en nuestro derecho. El juicio de reproche se asienta exclusiva y
restrictivamente sobre el acto típico y antijurídico concreto ejecutado por el autor. No se juzga al
sujeto por quién es, sino únicamente por lo que hizo en esa coordenada de tiempo y espacio
específica. El reproche se limita a la medida de la lesión al bien jurídico provocada por ese hecho
puntual.
Con esto, doctores, concluyo la exposición conceptual de la Unidad 11.1, quedando a su entera disposición."
💡 Dos tips de oro para lucirte ante el tribunal:
1. La pregunta trampa del "Libre Albedrío": El tribunal puede preguntarte: ¿Cómo sabemos si el
autor realmente pudo actuar de otro modo en el caso concreto? Tu respuesta debe ir por la línea
científica-normativa: "Científicamente no es posible demostrar de forma absoluta el libre albedrío
en el instante del hecho. Por eso, la doctrina moderna adopta un criterio normativo: le reprochamos
al sujeto haber actuado mal porque, según los parámetros sociales y psicológicos normales de un
hombre medio en su situación, era razonablemente exigible que motivara su conducta según el
derecho. Es una presunción necesaria para la convivencia social".
2. Usa los términos "Derecho Penal de Acto" vs. "Derecho Penal de Autor": Esta es la frontera
constitucional más clara de la unidad. Remarcá que nuestra Constitución Nacional (Art. 18) consagra
un derecho penal de acto. Por ende, cualquier intento legislativo o judicial de agravar una pena por
los antecedentes, la "peligrosidad" o la conducción de vida del sujeto debe mirarse con extrema
sospecha constitucional. Eso demuestra tu perfil de estudiante de abogacía con visión crítica de la
Constitución.
11.2 - La Imputabilidad y Medidas de Seguridad
La imputabilidad es la capacidad psíquica que tiene un sujeto, al momento de cometer el hecho, de
comprender la criminalidad de su acto y de dirigir sus acciones conforme a esa comprensión. Si el sujeto
carece de esta capacidad, el derecho penal no puede formularle un reproche individual; el hecho sigue
siendo un injusto (típico y antijurídico), pero el autor es declarado inimputable.
1. Criterios de la Inimputabilidad y el Problema de las Psicopatías
El artículo 34, inciso 1 de nuestro Código Penal consagra los presupuestos de la inimputabilidad adoptando
un criterio mixto (psiquiátrico-normativo). El juez no se limita a constatar una patología médica, sino que
debe analizar el impacto de esa patología en la capacidad de comprensión y dirección del sujeto en el
momento preciso del hecho.
El código exige la presencia de un presupuesto biológico o psiquiátrico:
Insuficiencia de las facultades (ej. oligofrenias).
Alteraciones morbosas de las mismas (ej. psicosis, esquizofrenia, delirios).
Estado de inconsciencia (privación transitoria de la actividad psíquica, ej. sonambulismo o
intoxicación alcohólica/droga plena e involuntaria).
Y, en segundo lugar, exige un efecto normativo: que debido a esos estados el sujeto no haya podido en el
momento del hecho comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones.
La Problemática con las Psicopatías y la Evolución Jurisprudencial
Las psicopatías plantean uno de los debates más complejos de la psiquiatría forense y el derecho penal. El
psicópata no sufre una alteración morbosa en sentido estricto (no tiene delirios ni alucinaciones; comprende
perfectamente la realidad y sabe que matar está prohibido). Sin embargo, padece una grave anomalía de la
personalidad caracterizada por la falta de empatía, el desprecio por las normas y la incapacidad de
internalizar valores.
Evolución Jurisprudencial:
o Históricamente, la jurisprudencia argentina consideraba que las psicopatías graves debían
encuadrarse como "alteraciones morbosas" bajo el argumento de que, si bien el psicópata
comprende intelectualmente la norma, carece de la capacidad afectiva para motivarse en ella
(incapacidad de dirección).
o Hoy en día, la doctrina y la jurisprudencia mayoritarias sostienen que el psicópata es
imputable. Se argumenta que el sistema penal de un Estado de Derecho presupone una
capacidad de autodeterminación general y que el desprecio por el dolor ajeno no puede
funcionar como una carta de impunidad penal. El psicópata comprende y dirige, por lo que se
le reprocha su conducta, aunque su trastorno de personalidad pueda ser evaluado al momento
de individualizar la pena (Art. 41 C.P.).
2. La Actio Libera in Causa y la Imputabilidad Disminuida
Un problema crucial se presenta cuando el sujeto comete el hecho en un estado de inimputabilidad
transitoria que él mismo provocó deliberadamente antes del hecho.
La Estructura de la Actio Libera in Causa (Acción libre en su causa)
Esta estructura dogmática resuelve los casos en los que un sujeto se coloca voluntariamente en estado de
inconsciencia (ej. toma alcohol hasta quedar ebrio) para cometer un delito en ese estado, o previendo que
podría cometerlo.
Si aplicáramos la regla general estrictamente, al momento de apretar el gatillo el sujeto era inimputable por
estar en estado de inconsciencia. Sin embargo, mediante la teoría de la actio libera in causa, el derecho
penal retrotrae el análisis al momento en que el sujeto era libre y soberano de sus actos (cuando decidió
emborracharse).
Si se emborrachó para delinquir, responderá por delito doloso.
Si se emborrachó de forma negligente, previendo o debiendo prever que bajo los efectos del alcohol
podía causar un daño, responderá por delito culposo (siempre que el tipo penal culposo exista).
Semi-imputabilidad o Imputabilidad Disminuida
Nuestro Código Penal adopta un sistema rígido de "todo o nada": el sujeto es imputable o es inimputable.
No existe una categoría intermedia de "semi-imputabilidad" que reduzca la escala penal de forma
automática. Sin embargo, las situaciones de capacidad disminuida que no llegan a anular por completo la
comprensión (ej. estados de debilidad mental leve o trastornos de la personalidad no psicóticos) son
canalizadas por los jueces a través de los artículos 40 y 41 del Código Penal, operando como un poderoso
atenuante judicial para fijar la pena cerca del mínimo legal.
3. Medidas de Seguridad: Naturaleza, Clases y Límites
Cuando un sujeto es declarado inimputable por razones psiquiátricas, el Estado no puede aplicarle una pena
(ya que la pena presupone culpabilidad y reproche). En su lugar, si el sujeto es peligroso para sí o para
terceros, el ordenamiento aplica una Medida de Seguridad.
Su fundamento no es el reproche por el hecho pasado, sino la prevención especial basada en la peligrosidad
del sujeto de cara al futuro.
Clases de Medidas de Seguridad en el Código Penal
El artículo 34, inciso 1, segundo y tercer párrafo, prevé dos medidas de seguridad principales:
1. Medida de seguridad manicomial: El internamiento en un hospital psiquiátrico para aquellos que
padezcan alteraciones morbosas o insuficiencia de facultades y presenten riesgo de daño.
2. Medida de seguridad para intoxicados: El internamiento en un establecimiento adecuado para su
tratamiento terapéutico (en casos de alcoholismo o drogadicción).
El Límite Constitucional y la Ley Nacional de Salud Mental (Ley 26.657)
Este es un punto fundamental para tu examen libre en la UNMdP. El texto literal del artículo 34 del Código
Penal (redactado en 1921) permitía la internación por tiempo indeterminado "hasta que hubiese
desaparecido el peligro de que el enfermo se dañe a sí mismo o a los demás".
Hoy, esta interpretación literal es inconstitucional por violar el principio de proporcionalidad, el debido
proceso y la dignidad humana. Con la sanción de la Ley Nacional de Salud Mental (Ley 26.657) y la
jurisprudencia de la Corte Suprema (fallos como "R., M. J."), las medidas de seguridad penal han sido
humanizadas y limitadas:
La internación es un recurso excepcional y debe ser lo más breve posible.
No la decide el juez penal de forma aislada y puramente discrecional; se requiere obligatoriamente el
dictamen de un equipo interdisciplinario de salud.
Límite temporal: La medida de seguridad jamás puede durar más tiempo que el máximo de la pena
privativa de la libertad que le habría correspondido al sujeto si hubiese sido imputable. De lo
contrario, se convertiría en una pena perpetua encubierta bajo el nombre de tratamiento médico.
Con esto, doctores, doy por concluida mi exposición sobre la imputabilidad y las medidas de seguridad,
quedando a disposición de sus preguntas."
💡 Dos tips de oro para lucirte ante el tribunal:
1. La palabra técnica para la ebriedad: Si el tribunal te da un caso de ebriedad, distinguí de entrada:
para que haya inimputabilidad, la ebriedad debe ser "completa e involuntaria" (ej. le pusieron algo
en la bebida sin que lo supiera). Si es voluntaria o "alegre" (tomó porque quiso), se aplica la teoría de
la actio libera in causa y el sujeto responde penalmente.
2. La Ley de Salud Mental como escudo constitucional: Remarcá en tu discurso que la Ley 26.657
transformó las medidas de seguridad en el proceso penal. El juez ya no puede mantener encerrado a
un inimputable de por vida basándose en un concepto de "peligrosidad sin límites". Decir esto
demuestra que estás al día con la legislación complementaria y la perspectiva de derechos humanos
en el derecho penal actual.
11.3 - La Imputabilidad de Niños y Jóvenes
1. Evolución Histórica: Del Derecho Tutelar al Derecho Penal Juvenil
El tratamiento penal de los jóvenes ha atravesado dos grandes paradigmas contrapuestos a lo largo de la
historia:
El Paradigma de la Situación Irregular (Derecho Tutelar o Patronato): Surgido a principios del
siglo XX (cuyo reflejo histórico en nuestro país fue la vieja Ley de Patronato 10.903 de Luis Agote),
este modelo no distinguía entre un niño que cometía un delito y un niño en situación de abandono o
pobreza. Ambos eran considerados "menores" (una categoría jurídica devaluada), objetos de tutela
y no sujetos de derecho.
Bajo este esquema, el juez de menores poseía una discrecionalidad absoluta y "paternalista": podía
disponer de la vida y de la libertad del niño, internándolo en institutos de menores de forma
indefinida sin necesidad de un juicio previo, sin defensor y sin respetar ninguna de las garantías
procesales básicas de los adultos. Paradójicamente, bajo el pretexto de 'protegerlo', se le privaba de
sus derechos más elementales.
El Paradigma de la Protección Integral (Derecho Penal Juvenil): Este es el modelo
constitucional vigente. Concibe al niño y al adolescente como sujetos plenos de derecho. El joven
que comete una infracción a la ley penal no pierde sus garantías; al contrario, es acreedor de todas las
garantías que tiene un adulto y de un plus de protección debido a su etapa de desarrollo y madurez
progresiva. Aquí ya no se habla de un "juez de menores" que dispone discrecionalmente, sino de un
proceso penal de partes, con derecho de defensa, principio de contradicción y donde la privación de
la libertad es el último recurso posible.
2. Normas Internacionales y Bloque de Constitucionalidad
La validez y la interpretación de cualquier norma penal juvenil en nuestro país está estrictamente
subordinada al bloque de constitucionalidad (Art. 75, inc. 22 C.N.). Las directrices fundamentales provienen
de los siguientes instrumentos:
1. La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN): Instrumento madre que en sus artículos 37 y
40 establece los pilares del régimen: el interés superior del niño, la presunción de inocencia, el
derecho a ser escuchado, la especialidad de los órganos de justicia y la garantía de que la privación
de la libertad se aplicará únicamente como medida de último recurso y durante el período más
breve que proceda.
2. Las Reglas de Beijing (Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia
de menores): Detallan el proceso judicial, promoviendo la desjudicialización y la resolución
alternativa de conflictos.
3. Las Directrices de Riad (Para la prevención de la delincuencia juvenil): Centradas en las políticas
públicas y sociales para evitar la criminalización de la pobreza.
4. Las Reglas de La Habana (Para la protección de los menores privados de libertad).
3. El Régimen Penal Juvenil Argentino: Principios, Soluciones y Autonomía Relativa
El marco legal sustantivo en Argentina sigue regido por el Decreto-Ley 22.278 (sancionado en 1980 durante
la dictadura militar, modificado por la Ley 22.803), un texto normativo que ha sido severamente criticado
por la doctrina y la Corte Suprema (en precedentes fundamentales como el fallo "Maldonado" del año 2005)
debido a sus resabios tutelares.
La Franja de Punibilidad en Argentina
El sistema actual establece un esquema rígido basado en la edad:
Menores de 16 años: Son absolutamente inimputables. No pueden ser sometidos a proceso penal
ni aplicárseles pena alguna. Si cometen un hecho típico, interviene el sistema civil de protección de
derechos de la niñez (Ley 26.061).
Jóvenes de 16 a 17 años: Poseen una imputabilidad relativa o punibilidad disminuida.
o Solo son punibles si cometen delitos de acción pública cuyas penas de prisión superen los dos
años.
o Si cometen delitos menores (con penas inferiores a dos años) o delitos de acción privada, son
declarados inimputables para ese caso.
El Requisito de la Declaración de Responsabilidad y la Imposición de Pena
Para que a un joven de entre 16 y 18 años se le pueda imponer efectivamente una pena privativa de la
libertad, la ley 22.278 exige cumplir de forma acumulativa con tres requisitos:
1. Que haya sido previamente declarado penalmente responsable del hecho en un juicio regular con
todas las garantías.
2. Que haya cumplido los 18 años de edad.
3. Que haya estado sometido a un período de tratamiento tutelar obligatorio no menor a un año, y
que el juez, evaluando el resultado de dicho tratamiento, el esfuerzo de reinserción del joven y la
gravedad del hecho, considere indispensable aplicarle una pena. Aquí reside una de las mayores
soluciones de autonomía relativa del derecho penal juvenil: el juez tiene la facultad discrecional de
reducir la pena a la escala de la tentativa (Art. 44 C.P.) o directamente eximirlo de pena.
Principios Fundamentales del Derecho Penal Juvenil Moderno
Especialidad: El proceso debe ser llevado adelante por fiscales, defensores y jueces especializados
en materia juvenil.
Mínima Intervención y Desjudicialización (Divergencia): Debe intentarse, siempre que sea
posible, apartar al joven del sistema penal formal mediante mecanismos de mediación, reparación del
daño o probation.
Proporcionalidad Educativa y No Punitiva: La respuesta penal estatal no busca el castigo
retributivo puro, sino la reintegración del joven en la sociedad y el pleno respeto de sus derechos
humanos.
Con esto, doctores, concluyo la exposición sistemática de la imputabilidad de niños y jóvenes, quedando a
su entera disposición."
💡 Dos tips de oro para lucirte ante el tribunal:
1. La cita obligatoria de jurisprudencia (Fallo Maldonado): Si el tribunal te pregunta por las penas
de prisión perpetua a menores, debés citar de inmediato el fallo "Maldonado" (CSJN, 2005).
Explica que la Corte Suprema declaró inconstitucional la escala penal de prisión perpetua para
personas que cometieron delitos siendo menores de edad, sosteniendo que violaba la Convención
sobre los Derechos del Niño y el principio de culpabilidad por el hecho. La Corte ordenó que en esos
casos la pena debe reducirse obligatoriamente utilizando, como mínimo, la escala de la tentativa.
2. Destaca la diferencia técnica entre "Niño" y "Menor": Ante el tribunal, desterrá la palabra
"menor" para referirte al sujeto de derechos. Decir "el niño o el joven en conflicto con la ley penal"
demuestra que tenés incorporada la terminología de la Convención y de la Ley 26.061 de Protección
Integral, distanciándote del viejo lenguaje tutelar y paternalista del siglo pasado. Los docentes
valoran muchísimo este rigor terminológico.