Carola Rackete, la joven capitana de un barco que fue detenida en Italia
por rescatar migrantes
Carola Rackete, la capitana de la embarcación Sea Watch 3,
sabía a lo que se arriesgaba, pero aún así decidió acabar con la
odisea en la que lleva metida más de dos semanas.
Aprovechó que por la noche no hay nadie en el puerto y, la madrugada
del sábado 29 de junio, levó anclas y acercó su barco al puerto italiano
de Lampedusa pese a las advertencias de las autoridades italianas, que
le habían negado la entrada.
A bordo, llevaba a 40 de los 52 migrantes náufragos que había
rescatado en el mar, cerca de las costas de Libia, el pasado 12 de junio
y a algunos parlamentarios de izquierda italianos que la apoyaban.
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testimonio de un joven africano sobre su arriesgado viaje a Europa
La joven alemana de 31 años fue entonces arrestada, acusada de
"resistencia o violencia contra un buque de guerra", un cargo que
se suma a otro relacionado con el tráfico ilegal de personas por el que ya
estaba siendo investigada.
El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, acusó a a Rackete de
haber querido hundir una lancha de la policía que buscaba evitar que
el Sea Watch 3 llegara a puerto, porque supuestamente la embarcación
de Rackete habría tocado la lancha.
Salvini describió a Rackete como una "mujer alemana rica y blanca" que
cometió "un acto de guerra".
"Ella trató de hundir una lancha de la policía con oficiales a bordo", dijo y
añadió: "Dicen 'estamos salvando vidas', pero se arriesgaron a matar a
seres humanos que están haciendo su trabajo".
Pero Rackete fue liberada tres días después, el martes 2 de julio, al
considerar la jueza del caso que no cometió ningún delito y que actuó
cumpliendo "un deber".
Cuando se plantó frente al puerto de Lampedusa, la isla más al sur que
tiene Italia sobre el mar Mediterráneo, Rackete dijo que había decidido
entrar al puerto. "Sé a lo que me arriesgo, pero los 42 náufragos a
bordo están al límite. Los llevo a salvo. Espero que las autoridades
europeas e italianas entiendan la situación".
El gobierno italiano, que se opone con firmeza a los barcos de ONG que
surcan el Mediterráneo en busca de migrantes que hayan naufragado o
estén a punto de hacerlo para rescatarlos, había admitido en su
territorio a 12 de los migrantes que tenían problemas de salud en los
días anteriores.
Proteger a los náufragos
Rackete ha dicho que actuó no con la intención de desafiar a las
autoridades sino por temor a que alguno de los náufragos intentara
suicidarse.
En una entrevista publicada por el diario Corriere della Sera, Rackete dijo
que había desobedecido la orden de mantenerse alejada del puerto
debido a que algunos inmigrantes habían empezado a hacerse daño y
que estaba "temerosa de que eso condujera a suicidios".
"Durante días, la tripulación había hecho turnos de guardia,
incluso durante la noche, por temor a que alguien decidiera
lanzarse de la embarcación. Para aquellos que no saben nadar, eso
significa un suicidio", señaló.
Haidi Sadik, la portavoz del Sea Watch 3, le dijo a la BBC que Rackete
había cumplido con las leyes marítimas y con el derecho internacional
humanitario.
"Cuando rescatas a personas en el mar debes llevarlos al puerto seguro
más próximo", señaló.
Aseguró que Rackete no había atracado en aguas italianas para hacer
una "denuncia política" sino para cumplir con su deber de rescatar a los
náufragos.
¿Quién es Carola Rackete?
La "mujer rica, blanca, alemana" que enfureció a Salvini se formó como
capitana y estudió ciencias ambientales en Reino Unido.
La joven de 31 años ha participado en expediciones, tanto para
organizaciones de investigación como para el grupo ecologista
Greenpeace.
En una entrevista publicada esta semana por el diario italiano La
Repubblica, Rackete explicó por qué se dedica a ayudar a migrantes: "Mi
vida ha sido fácil, he podido estudiar en tres universidades, soy blanca,
alemana, nacida en un país rico y con el pasaporte adecuado.
Cuando me di cuenta, sentí una necesidad moral: ayudar a quien no
tenía las mismas oportunidades".
Convirtiéndose ahora en una heroína de izquierda, Rackete tiene muy
poca presencia en las redes sociales, a excepción de la publicación de
actualizaciones de videos de la misión de rescate en Twitter en las
últimas semanas.
"He decidido ingresar al puerto, que es gratis por la noche, por mi
cuenta", dijo en la red social.
El presidente de Sea Watch, Johannes Bayer, expresó su apoyo a las
acciones de Rackete y tuiteó: "Estamos orgulloso de nuestro capitana".
Multa y cárcel
El control de la inmigración es una de las principales políticas de
Salvini, líder del partido de extrema derecha La Liga.
Desde hace un año, comenzó a cerrar los puertos a las embarcaciones
de ONG que se dedican a rescatar migrantes y exigir que estos sean
acogidos por otros países europeos o devueltos a África.
En el caso del Sea Watch 3, los náufragos fueron recogidos en aguas
territoriales libias, un país donde se han reportado violaciones de
derechos humanos y al que las ONG se niegan a llevar a sus
rescatados por no considerarlo un puerto seguro.
El gobierno italiano aprobó recientemente una ley que castiga con una
multa de 50.000 euros (cerca de US$57.000) y hasta 15 años de
cárcel a los navegantes de ONG que entren en sus aguas territoriales sin
permiso.
El argumento de Salvini es que estas naves facilitan el tráfico ilegal de
personas hacia Europa. Las embarcaciones usadas por los migrantes son
tan precarias que muchos de ellos han admitido que sabían que era
probable que no llegaran a su destino, pero que se subían a ellas
porque confiaban en ser rescatados antes de que naufragaran.
"Forajida arrestada. Barco pirata incautado. Gran multa a una ONG
extranjera. Todos los migrantes se reubicaron en otros países europeos.
Misión cumplida", dijo Salvini en un tuit el sábado.
Pero Rackete finalmente quedó en libertad.