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Merida

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MAPA TOPOGRÁFICO DE MÉRIDA (BADAJOZ)

Y SUS INMEDIACIONES:

Víctor García Martínez


Grupo 110
[Link]@[Link]

[Link]ÓN:
La hoja escogida es la número 777, editada en el año 2008. Geográficamente, se localiza en la
sección occidental de la Submeseta Sur, dentro de la Comunidad Autónoma de Extremadura y
la provincia de Badajoz, en una sección de la cuenca del río Guadiana a la altura de la ciudad
de Mérida, capital de dicha Comunidad Autónoma.
La región extremeña queda limitada, al norte por el Sistema Central que la separa de la
Submeseta Norte, al sur por Sierra Morena y al este por los Montes de Toledo-Villuercas, que
actúan de frontera entre esta región y la Mancha. Sin embargo, hacia el oeste, no se aprecia
ningún elemento natural que distinga Extremadura del cercano Portugal, siendo sus fronteras
meramente políticas. Esto hace que la Comunidad Autónoma se identifique con la Beira Baja y
el Alto Alentejo portugués.
En cuanto a su hidrografía, el Guadiana, cuya cuenca aparece en la hoja escogida, es uno de
los principales ríos de la región junto al Tajo. Éste atraviesa la región extremeña en dirección
E-W, con una inflexión hacia el S tras su paso por Badajoz. Cabe destacar que este río es
fácilmente vadeable a la altura de Medellín, Mérida y Badajoz, situación que aprovecharán los
romanos a su paso por la segunda ciudad. 1
El área circundante a la ciudad emeritense se define por ser una zona de llanura,
interrumpida por algunos crestones cuarcíticos y algunas sierras cercanas a la ciudad como la
que se puede observar en la hoja, la Sierra de San Serván. Mérida se sitúa en el márgen
derecho del río, sobre afloramientos graníticos, dominando uno de los vados más importantes
del río y en el centro de las vegas del Guadiana, con un carácter eminentemente estratégico.2
Finalmente, en cuanto a las coordenadas establecidas en la hoja, latitudinariamente abarca
de 6º 11' 10''W a 6º 31' 10''W, y longitudinalmente de 38º 50' 04''N a 39º 00' 04''N.

[Link]:
El terreno más accidentado y de mayor altitud se concentra en la zona meridional de la hoja,
en la zona presidida por la Sierra de San Serván, cercano a la localidad de Arroyo de San
Serván. Allí es posible localizar el punto más elevado de la hoja, con 608 metros (6º 25' 42'';
38º 51' 58''). Por contra, el punto más bajo se puede encontrar en el márgen izquierdo del
Guadiana, en el terreno de regadío conocido bajo el topónimo de Cubillana, a 197 metros de
altura (6º 27' 16''; 38º 54' 29''). Ello hace que el potencial morfogeométrico de la hoja sea de
411 metros, considero que algo más elevado de lo que se percibía por las características del
terreno, que tienden a una escasa diferencia de altitud entre la cota más elevada y la más baja.
Las cimas suelen corresponder a la morfología de otero, y por lo general su cota más elevada
suele rondar los 320 – 270 metros, con la excepción de la Sierra de San Serván, en donde se
alcanzan alturas que rondan los 600-550 metros. Los picos mostrados son, en primer lugar, la
mayor cota de la sierra epónima y a su vez la mayor elevación de la hoja, San Serván (608 m);
1 A. Álvarez y J. Gil pp. 306-308 (1988)
2 A. Alonso, [Link] y J.M. Fernández p.70

1
de menor altitud, en el cuadrante sureste de la hoja destaca el Guijo de Valverde (315 m), cuyo
topónimo, guijo, hace ver su naturaleza detrítica. Teniendo en cuenta que el cercano Guadiana
se encuentra a unos 220 m, con menos de 100 metros de diferencia, se podría conjeturar la
posibilidad de que los materiales que componen el Guijo fueran sedimentos arrastrados por el
río en el pasado. Al norte de Mérida, a medio camino entre la misma y el embalse proserpina y
en donde se advierten restos de una posible explotación minera, se levanta el Cerro de Carija,
cuya cima presenta 375 metros de altura. Este cerro destaca por tener una gran concentración
de calizas, actualmente aún en explotación. Por último, la hoja destaca la Cabeza Rasa (273 m),
situada en el Cerro de la Cruz en un terreno de cultivo arbóreo que, debido al topónimo
cercano de Olivares de Canillero, podría ser un olivar por lo general llano, y cercano al
Guadiana. Su topónimo mismo destaca la condición de otero de la misma, que la podría haber
hecho adecuada para asentamientos humanos si no fuera por su escasa protección defensiva
debido a la escasa altitud que dispone y la posición de mayor privilegio que el emplazamiento
de la cercana Emerita Augusta tenía.
Por lo general, las vertientes de los picos mencionados y las demás elevaciones orográficas
aparecidas en la hoja suelen ser suaves y poco abruptas. Cabe destacar, por ejemplo, hacia el
sureste, el caso de la diferencia de altitud entre el punto 6º 15' 3''; 38º 52' 20'', a 285 metros, y
el punto 6º 18' 2''; 38º 53' 32'', a 263 metros; de solo 22 metros. Sin embargo, al igual que en
el apartado anterior, cabe hacer una excepción en la zona de la Sierra de San Serván. En ella
aparece un desnivel entre la cima (6º 25' 42''), a 608 metros, y el piedemonte (6º 26' 17''), a
460 metros; de unos 148 metros en un recorrido de tan solo 35'.
Los fondos de valle del Guadiana son de gran amplitud, aunque se estrechan en varios
puntos de su recorrido, al recorrer zonas más escarpadas, en dónde las vertientes también son
algo más pronunciadas, mientras que por lo general son suaves y escalonadas, permitiendo la
formación de terrazas fluviales.
Dentro de los topónimos referidos a la litología y geología, aparecen continuamente nombres
asociados a elementos detríticos y sedimentarios, probablemente por la cercanía del río
Guadiana. Algunos de ellos son la Cantera de Áridos el Soto (los áridos son usados en la
construcción en morteros u hormigones, y pueden tener un orígen detrítico, calizo o granítico.
En este caso, debido a su cercanía al río Guadiana, cabe más posibilidad de que su orígen sea
detrítico), Guija de Valverde y Cerro Guijo (ya mencionado con anterioridad, guijo viene de
guijarro, un elemento sedimentario), y los Arenales (depósitos de arenas). Además de los
topónimos referentes al carácter detrítico de las zonas circundantes al río y probablemente a
las variaciones y cambios que ha sufrido el Guadiana a lo largo de la historia para depositar tal
cantidad de sedimentos; aparecen otros de otras litologías. Se repiten con cierta asiduidad
topónimos referentes a barros, que con toda probabilidad hablen de terrenos arcillosos. Cerca
de la zona de la Sierra de San Serván se localiza el topónimo de El Berrocal, que hace
referencia a formaciones graníticas denominadas berruecos, bolones o piedras caballera. Por
ello, se detecta cierta concentración de rocas plutónicas, asociadas a los macizos como el
relativamente cercano Macizo Central, del que esta sierra podría formar parte. Uno de los
embalses localizados en la hoja recibe el nombre de Embalse de los Canchales. El topónimo
canchal hace referencia a la acumulación de depósitos en la base de las laderas montañosas
debido a la gelifracción. Destacan por su rala y escasa vegetación. Por último, cabe destacar el
topónimo que aparece en El Horcajo, referido al punto de unión entre dos o más montañas.

[Link]ÍA:
La hidrografía presentada en la zona está presidida por el río Guadiana, cuya porción de

2
cuenca está presentada en la hoja. Dicho río fluye de E-W, y en él se observa un trazado
meandriforme, y además una gran presencia de sedimentos dejados por el río, tanto en los
márgenes convexos de los meandros, propio de estas estructuras, como de gran cantidad de
barras sedimentarias a lo largo de su recorrido, especialmente en el entorno de Mérida y el
Embalse de Montijo, cuya construcción podría haber incrementado la pérdida de velocidad en
el cauce fluvial, que provoca a su vez esa acumulación sedimentaria.

Figura 1. Clima pluviométrico de Mérida


([Link]

La densidad de drenaje es por lo general alta, observándose numerosos arroyos y afluentes


de menor caudal como los ríos Aljucén, Guadianilla y Lacarón. Ésto la hace una red
arborescente, debido que a todos los cursos de agua provienen de uno mayor, en este caso el
propio Guadiana. El clima mediterráneo en el que se emplaza esta hoja se puede apreciar en el
claro régimen discontinuo de los arroyos que aparecen en la misma, principalmente por el
clima seco que propicia las sequías estivales, así como las escasas precipitaciones anuales de
la zona; aunque también hay que añadir el impacto antrópico sobre este medio,
principalmente para aprovechamiento agrícola. Este clima mediterráneo también afecta al
Guadiana, teniendo un caudal con numerosas fluctuaciones y que también condiciona el
régimen de sus afluentes y arroyos.
En la zona aparece un número impresionante de embalses, probablemente debido al
carácter mediterráneo del río que acabo de comentar. Hacia el límite noroccidental de la hoja
se encuentra el Embalse de los Canchales, cuya toponimia ya ha sido comentada, y que parece
ser alimentado por el río Lacarón, aunque en el mapa no se detecta una conexión directa entre
ambos cuerpos hídricos. El Embalse de Montijo, tal como he comentado con anterioridad, se
localiza en las inmediaciones de la ciudad de Mérida, en la desembocadura del Aljucén en el
Guadiana, donde se detecta una gran presencia de sedimentación. Asociado al mismo, y

3
partiendo del embalse, el Canal de Montijo avanza en dirección E-W por los campos de regadío
a los que suministra de agua, cruzando el municipio de La Garrovilla, y desembocando en el
río Lacarón. En el límite nororiental de la hoja, en el Parque Natural de Cornalvo, se sitúa el
epónimo Embalse de Cornalvo, que presenta una de las presas romanas que pueden ser
encontradas en la zona, ya que fue uno de los embalses usados para suministrar a Emerita
Augusta de recursos hídricos en la Antigüedad. Es el Arroyo de Albarregas el que le suministra
el agua necesaria para su mantenimiento. Su nombre proviene del latín Cornus Albus, debido a
la forma de cuerno del embalse y a las aguas blancas del arroyo que desemboca en el mismo 3.
El último embalse a destacar es probablemente el de mayor importancia, el Embalse de
Proserpina, a escasos kilómetros al norte de Mérida, donde se conserva una presa romana y
en la actualidad está bordeado por elementos antrópicos como dos urbanizaciones y un club
de tiro, convirtiéndose en una zona bastante visitada. Destaca por ser el embalse de mayores
proporciones en el ámbito mediterráneo, y por ser considerado Patrimonio de la Humanidad4.
Uno de los arroyos que suministra de agua al embalse es el de las Pardillas, pero él y todos los
demás encontrados en sus alrededores son discontinuos. Además de su interés como
suministro hidrográfico a Emerita Augusta, los romanos también se interesaron por sus
canteras de granitos, localizadas al fondo de la presa, y que explotaron enormemente 5.
Además de los embalses, también se aprecian numerosas charcas, concretamente la Charca
Rota, Charca de las Mulas, Charca Grande, Charca de la Albuera y Charca de los Galgos.
Dentro de la toponimia, cabe observar otra presa romana localizada en el Arroyo del Infierno
hacia el sur de la hoja, cerca de El Berrocal. Algunos topónimos también hablan de
surgimientos de agua referidos a aguas subterráneas, que fueron de gran importancia a lo
largo de la historia debido a la sequedad del terreno. Estos son, por ejemplo, Los Veneros (una
surgencia natural de agua subterránea), y referencias a numerosos pozos y fuentes a lo largo
de todo el mapa. En cuanto a estructuras hídricas se refiere, pueden encontrarse molinos
como el de la Dehesa o el de la Aceña a lo largo del Guadiana que muestran el uso de los
recursos hídricos proporcionados por el mismo para el aprovechamiento antrópico.

[Link]ÍA:
Se observa una distribución espacial de las cubiertas vegetales en torno a los terrenos más
inaccesibles, puesto que las vegas y dehesas que cubren las tierras cercanas al Guadiana han
sido explotadas desde la Antigüedad por su mayor fertilidad y humedad. Además, al estar en
posiciones más elevadas, resultan de más difícil acceso para la explotación antrópica. Por
último, cabe destacar su localización alrededor de las cubiertas de agua a lo largo del mapa,
como los diversos embalses y charcas, aprovechando así los recursos que éstas les
proporcionan. Gracias a la toponimia ha sido posible observar el tipo de vegetación que
predomina en la hoja.
Primeramente, cabe destacar La Becerra, una elevación de unos 306 metros de altura, entre
la Urbanización San Blas y el Cortijo de la Becerra, y cercana a la Charca Grande, la Charca de
Valle Real y otros cuerpos hídricos no nombrados. Su topónimo se puede referir a la planta
antirrhinum majus, conocida comúnmente como “boca de dragón”, aunque también puede
emplearse el término de “becerra”. Se localiza en zonas mediterráneas y crece en abrigos
rocosos y pedregosos. Ello indica que podrían habitar dicha elevación, sin una mayor
vegetación a juzgar por la coloración en la hoja como terreno claro en la zona circundante a la

3 [Link]
4 [Link]
5 A. Pizzo, p.3 (2011)

4
misma. Probablemente esa degradación del suelo haya tenido como uno de sus factores la
presencia de elementos antrópicos cercanos.
Debido a la presencia de un gran río vertebrador del territorio, se pueden observar
topónimos referentes a la vegetación freatofita encontradas a sus márgenes, como Arroyo de
la Aliseda (Alisos), Fresneda del Soto (Fresnos) y Espadañal (Espadaña). Otro topónimo
encontrado en la orilla del Guadiana, en este caso en el márgen derecho a la altura de la ciudad
de Mérida, es el de Cañada Real de la Zarza. Dichas zarzas son de porte arbustivo y suelen dar
como frutos moras o zarzamoras. Su localización no es extraña, puesto que suelen crecer al
borde de caminos y ribazos, lo que hace la situación presentada en el mapa ideal para su
desarrollo.
Otro topónimo a tener en cuenta es el de Coscojal, localizado en el noreste de la hoja, cercano
al arroyo de Albarregas y al Moñiguero, en un terreno claro con árboles según el mapa. El
nombre viene de la coscoja, un tipo de roble propio de climas cálidos y suelos pobres
calcáreos, situándose en laderas soleadas y secas, siendo ideal para el clima mediterráneo de
la zona. En cuanto a su aprovechamiento, sus bellotas suelen ser usadas para alimentar al
ganado porcino, lo que podría indicar una ganadería de ese tipo en las inmediaciones del
coscojal. Otras plantas adaptadas al clima mediterráneo se perciben a través de topónimos
como los de El Chaparral, que hace referencia a la especie mediterránea por excelencia, la
encina; El Cuarto de la Jara, siendo la jara el matorral acompañante de la encina; o el de Valle
de la Higuera, estando las higueras también adaptadas a terrenos secos y además un tanto
rocosos.
Por último, quedan por destacar otros topónimos referentes a la vegetación de la hoja. La
Esparraguera, en el sector central del mapa, hace referencia a la planta de la que se obtienen
los espárragos de manera silvestre. Dicha planta es originaria de la Península Itálica, por lo
que cabe la posibilidad de que los romanos la introdujeran en la región tras la conquista de la
Lusitania. Aparece también el topónimo de El Hinojo cercano al embalse de Proserpina,
haciendo referencia a una hierba silvestre bastante común por la zona y usada en la
gastronomía a lo largo de la historia. Para terminar, se puede encontrar también el topónimo
de La Piñuela en el suroeste del mapa, en la isla detrítica formada por los sedimentos
arrastrados por el río Guadiana y su afluente el Guadianilla. La piñuela es el fruto del ciprés,
un árbol de clara simbología funeraria que probablemente haya sido cultivado, puesto que no
crece naturalmente en ambientes mediterráneos.

[Link] DEL SUELO:


Primeramente cabe destacar que, al haber un valle fluvial articulando el territorio, aparecen
numerosas tierras de cultivo, principalmente de regadío en el margen oriental del Guadiana,
aunque también aparecen otros tipos de cultivo, predominando este tipo de explotación del
territorio frente a cualquier otro. La aparición de topónimos como Vega del Toro o Las Vegas
no hacen más que recalcar este carácter eminentemente agrario de la zona. Además, en las
ermitas localizadas a lo largo del mapa aparece con cierta frecuencia el nombre de San Isidro,
que es el patrón de los labradores. Por último, también cabe destacar el topónimo encontrado
al pie de la Sierra de San Serván, en la umbría de la misma, Las Rozas. Este mismo topónimo
puede encontrarse en otras zonas como la encontrada en el extremo nororiental de la hoja,
junto a la Dehesa de Campomanes, y se refiere a un terrazgo o terreno dedicado al cultivo.
Sin embargo, en contraposición a este primer extendido uso del suelo, se destaca el ganadero
en muchas otras zonas de la hoja, distribuyéndose de manera similar al del uso agrícola,
además de en el extremo nororiental del mapa. El topónimo que delimita este uso por

5
excelencia, pudiendo encontrarse por todas las zonas de la hoja, es el de dehesa, que identifica
un terreno dedicado al pasto de ganado. Al sur del municipio de Trujillanos aparecen los
topónimos Majadal de Abajo y Majadal de Arriba. Una majada es también un lugar de pasto.
Asimismo se pueden encontrar topónimos referidos a las vías por las que transitaba el
ganado, tales como las numerosas cañadas que se observan en la hoja, además de otros como
La Veredilla, camino de animales y personas.
Respecto al tipo de ganadería de la zona, parecen primar los bóvidos. Ésto se puede advertir
a partir de dos topónimos encontrados en la hoja. El primero se localiza en la esquina
noroccidental del mapa, al norte del Embalse de los Canchales, La Utrera, siendo éste un
sinónimo de ternera, es decir, se presenta la posibilidad de que en este terreno haya ganado
vacuno. El segundo aparece al sur del municipio de Calamonte, entre éste y la Dehesa de los
Barros, Dehesa Boyal. El segundo elemento del mismo hace referencia a los bueyes, con lo que
se presenta como un terreno de pasto de bueyes. Como ya he recalcado con anterioridad, estos
dos topónimos, siendo los únicos referentes a un tipo de ganadería específica, pueden ser
prueba de que prevalece en este territorio el ganado bovino frente al resto.
Antes de centrarme en la ciudad de Emerita Augusta, caben destacar otros topónimos de
interés en el mapa, como son los referentes a la presencia romana en dicho territorio. Fuera de
la ciudad, destacan, además de las presas romanas, el Acueducto de los Milagros y la calzada
romana en las inmediaciones de Mérida. Dentro de la misma, aún se conservan varios puentes
de época romana, además de un teatro, un anfiteatro y un circo, que han sido declarados
Patrimonio de la Humanidad y otorgan a la ciudad de un importante influjo de turistas a lo
largo del año.

[Link] AUGUSTA:
[Link]ón y contexto histórico:

Figura 2. Plano de Mérida con la reconstrucción de la trama urbana romana, según P. Mateos

6
Emerita Augusta tiene una fecha fundacional estimada en el 25a.C., aunque algunos autores
como Wiegels y [Link] contemplan la posibilidad de que hubiera un previo praesidium
militar en época cesarina. Su zona de influencia se delimitó, en el borde occidental, con Ebora
marcada por el río Ana. Hacia el este se establecería la colonia de Metellium como frontera con
Emerita, hacia el sur Ucubi, y hacia el norte Norba Caesarina6. Dentro del territorio que
controlaba la ciudad, se observa una distribución territorial homogénea al sur y este del
Guadiana, con un alineamiento de los asentamientos en torno a arroyos y vías de
comunicación7.
Tal como se ha mencionado anteriormente, su fecha fundacional se estima en el 25 a.C. por
Publio Carisio, legado de Augusto, para los veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina8,
gracias al texto incluido en la Historia Romana de Dion Cassio (155-235 d.C). Su puente
romano se considera como genitor urbis, el eje vertebrador de la ciudad, y autores como
Álvarez Martínez apuntan que ésta pudo ser la primera obra realizada en la colonia, aunque se
baraja la existencia de un puente anterior de madera. En cuanto a la muralla, se plantea un
trazado único de época augustea, sufriendo más adelante distintas reformas. El anfiteatro, por
el contrario, se fecha en época flavia, mientras que el aqua augusta, tal como dice su nombre,
se data de época augustea, y provenía del embalse de Cornalvo 9. Desde su posición, la ciudad
controlaba el río Guadiana, y el puente anteriormente mencionado fue un punto clave en las
comunicaciones entre las tierras del sur, del norte y del noroeste. Además, hacia el 15 a.C.
recibió la función de capital de la Lusitania10.
Desde su fundación, Emerita Augusta fue un importante cruce de caminos entre diversas
calzadas romanas que rápidamente elevaron su importancia dentro del jóven Imperio. Estas
calzadas eran: Iter ad Emerita Caesaraugustam, Alio itinere ab Emerita Caesaraugustam, Per
Lusitaniam ab Emerita Caesaraugustam, Iter ab Corduba Emeritam, Iter ab Hispali Emeritam,
Iter ab ostio fluminis Anae Emeritam usque, Iter ab Olisipone Emeritam, Alio itinere ab Olisipone
Emeritam, e Item alio itinere ab Olisipone Emeritam. Estas vías se proyectaron con el objetivo
de tener una comunicación estable con los distritos mineros del noroeste, una salida al
Atlántico, un rápido acceso al Guadalquivir y al Mediterráneo, y una salida a la Meseta11.
La ciudad gozó de un gran desarrollo, especialmente en época flavia, continuando en el siglo
III, sin muestras de que la crisis de la centuria le afectara en demasía. Con la llegada del siglo
IV, Emerita Augusta gozó de un gran desarrollo artístico y cultural, en un período en el que las
obras públicas y la oferta de espectáculos estaban en decadencia. Ya en el siglo V, la ciudad fue
elevada a capital del Diocesis Hispaniarum, y por tanto, residencia habitual del Vicarius
Praefecti12.

[Link] naturales y su aprovechamiento:


Tal como he comentado con anterioridad, se ha localizado una importante cantera de
granito en lo más bajo de la presa de Proserpina, al norte de la ciudad. La explotación de esta
piedra fue uno de los recursos naturales que la geografía proporcionaba a los romanos y ellos
supieron aprovecharon. Ésta, junto con las demás canteras localizadas en territorio
emeritense, pertenece a la tipología de cantera a cielo abierto, sin presencia alguna de
galerías, con una extracción basada en la identificación en superficie de materiales de buena
calidad y la extracción de los afloramientos hasta su agotamiento. Ésto provocó la búsqueda

6 A. Alonso, E. Cerrillo, J.M. Fernández, pp.72-73


7 A. Alonso, E. Cerrillo, J.M. Fernández, p.78
8 F.J. Gómez, p.265 (2003)
9 P. Mateos, pp.185-188 (2001)
10 F.J. Gómez, p.266 (2003)
11 F.J. Gómez, p.266 (2003)
12 F.J. Gómez, p.267-268 (2003)

7
de diferentes frentes graníticos diseminados por un extenso territorio, al norte, noroeste,
sureste y suroeste de la ciudad. Las principales zonas se localizaron al sur (El Berrocal y Casa
Blanca, a 6,8 km) y al noroeste (Carija, a 5 km; Proserpina, a 6 km; Royanejos, a 6,4 km; y
Cuarto de la Jara, a 12 km) de Emerita Augusta, siendo su elección muy influenciada por la
cercanía con la ciudad y la proximidad de vías de comunicación adecuadas para el transporte
del material. El único frente algo más apartado de los demás es el de La Raposera, a 18, 25
km13.

Figura 3. Localización de las canteras explotadas por Emerita Augusta, según A. Pizzo.

Sin embargo, tal como se ha visto anteriormente mediante la toponimia y el análisis del
paisaje, es evidente que las tierras emeritenses son eminentemente agrícolas, y de hecho,
debido a la calidad de las vegas del Guadiana y la zona de Barros, este territorio fue
ampliamente prolífico en la elaboración del aceite y el vino, aunque su producción en la
Lusitania no llegó a tener la misma fama que el aceite de la Bética. Se observa en los
alrededores de la antigua Emerita Augusta una de las mayores concentraciones arqueológicas
hispanas de importantes complejos industriales romanos, lo que parece indicar que la
producción, por lo menos en el caso del aceite, no era tan solo de autoconsumo, sino que
también se planificaba como producto de exportación provincial y posiblemente de ámbito
peninsular14.
La elección del posicionamiento de la ciudad de Emerita Augusta en la orilla del río Ana,
unido además a su situación en un entorno mediterráneo, de escasas precipitaciones, hacen

13 A. Pizzo, pp.5-7 (2011)


14 F.G. Rodríguez, p.452 (2011-2012)

8
de la cuestión del agua vital en la ciudad, tanto en época romana como en la actualidad.
Además de los ya mencionados embalses y acueductos que suministraban a la ciudad de agua,
se conservan numerosas construcciones hidrológicas, como el castellum aquae de la actual
Calle Calvario, numerosas fuentes o lacus; estanques, canales y otros dispositivos en el
entorno del teatro; diversas instalaciones industriales en las que el agua resultaba
fundamental; así como restos de baños, tanto públicos como privados15.
En cuanto a las presas, destacan la de Proserpina y Cornalvo. La primera es la mejor
conservada en la actualidad, y consta de una gran ampliación antigua. Sigue el siguiente
esquema: presenta dos torres de toma, con contrafuertes en ambos lados y una curvatura
semicircular en planta hacia el lado del lago. Los paramentos se realizaron en sillería de
granito con un talud escalonado atravesado por dos tuberías de plomo. En el talud de aguas
abajo se adosó un gran espaldón de tierra. La presa de Cornalvo, sin embargo, tiene una forma
alveolar con una gran base en la que se suceden paramentos de mampostería rellenados de
piedra y barro. La torre de toma es de sillería, en forma de “U” exenta del dique y al interior
del embalse16.

Figura 4. Vista del río Guadiana y el puente romano desde la alcazaba.

Sin duda, el elemento más importante de la ciudad fue el río Ana, que determinó desde los
albores de Emerita Augusta la orientación del decumanus maximus o decumano, frente a un
vado natural del río usado desde la noche de los tiempos y que también condicionó la elección
del emplazamiento de la ciudad frente al mismo. En tiempos de los romanos, el lecho principal
15 R. Ayerbe, T. Barrientos, S. Feijoo, P. Mateos, p.68 (2002)
16 R. Ayerbe, [Link], S. Feijoo, [Link], pp. 70-71 (2002)

9
del Guadiana discurría por el centro del cauce (como en la actualidad), con tres corrientes que
surcaban su lecho, que a su vez formaban dos islas. Además, se abrió un canal aguas arriba, a
unos 200 metros del “puente nuevo”, para así aportar un flujo constante de agua a ese lado del
cauce17.
Un puente para salvar las distintas complicaciones que el irregular cauce del Guadiana
planteaba fue planificado desde muy temprano, y en él se observan tres sectores construidos a
lo largo de las centurias. El primero que se realizó fue la sección que salvara el lecho principal
del río, uniendo de esta manera las dos islas sedimentarias. Presenta veintiséis arcos en la
actualidad, y al ser la parte que llegó a estar más castigada por las riadas, presentó numerosas
restauraciones a lo largo del tiempo desde su fundación. El segundo tramo fue el que enlazaba
una de las islas con la ciudad, y es el que más se ha conservado y menos reformas ha tenido,
constando en la actualidad de diez arcos. Este sector tenía la doble misión de acoger el primer
arco y nivelar el terreno con la antesala de la entrada a la ciudad, produciéndose una explanda
que facilitaba el acceso a la urbe. Por último, el tercer tramo uniría la otra isla con la orilla
izquierda del Ana. Presenta actualmente veinticuatro arcos, y es el que menos modificaciones
modernas ha recibido. Se plantea la posibilidad que los dos primeros sectores dataran de
época de Tiberio o Claudio, y que el tercero fuera parte de un plan posterior en el que se
pretendía el embellecimiento y aprovechamiento de la zona del río18.

[Link] urbano:
En un primer momento, el territorio definido por el trazado de la muralla y el pomerio estaba
conformado por una sucesión de cuestas, de mayor o menor inclinación, que partían desde el
río hasta las elevaciones cercanas, lo que llevó a nivelar el terreno para poder adaptar las
construcciones al mismo. La delimitación de los límites de la colonia se tuvieron con una idea
de defensa militar, pues su trazado aprovecha los lugares más elevados y cuida de que
cualquier llegada a las murallas desde el exterior, salvo desde el río, fuera en pendiente19.
La ciudad se configura alrededor de cuatro puertas principales situadas al extremo del cardo
y el decumanus, aunque además de esas entradas “oficiales”, se debieron construir otras
cuatro, de unos 4 metros de ancho, permitiendo la salida y entrada a la ciudad, sin problema,
de dos carruajes. Dos de ellas se encontrarían al Este y otras dos al Oeste dentro de la capital
de la Lusitania. Quedaría una quinta puerta, de menores dimensiones a las otras, pero que
permitiría el paso de dos carruajes. Sin embargo, se observa una gran cantidad de puertas y
entradas de menor tamaño, lo que facilitaría un rápido acceso al interior de la ciudad20.
El resto de las calles se trazarían a partir de estas entradas de manera ortogonal.

[Link]:
17 F.G. Rodríguez, pp.366-368 (2004)
18 F.G. Rodríguez pp.371-380 (2004)
19 F.G. Rodríguez p.370 (2004)
20 F.G. Rodríguez pp.389-392 (2004)

10
1. Extremadura tan solo se identifica como separada de la vecina Portugal políticamente,
y no geográficamente.
2. La Sierra de San Serván contiene el punto más alto del territorio emeritense,
superando los 600 metros.
3. El río Guadiana a la altura de la ciudad de Mérida deja a su paso numerosos elementos
detríticos, puesto que en el territorio circundante a la ciudad pueden encontrarse gran
cantidad de formaciones de materiales sedimentarios.
4. En la zona aparecen numerosos embalses, probablemente debido a la deficiencia
hídrica provocada por el clima mediterráneo.
5. En la hidrografía mostrada en el mapa aparecen numerosos restos del paso de los
romanos.
6. Su clima mediterráneo condiciona la presencia de vegetación adaptada a condiciones
de sequía en el territorio.
7. Predomina la agricultura frente a cualquier otra forma de explotación territorial.
8. Entre el ganado, parecen predominar los bóvidos.
9. La fecha de fundación de Emerita Augusta se estima en el 25 a.C. En el 15 a.C. ascendió
a capital de Lusitania, y en el siglo V se convirtió en capital de la Diocesis Hispaniarum.
10. Entre los recursos naturales y el aprovechamiento de los mismos en la ciudad, destacan
las abundantes canteras de granito, la producción de acceite y vino, y el río Ana como
centro principal de Emerita Augusta.
11. La ciudad contaba con numerosas entradas que proporcionaban un rápido ir y venir de
la capital lusitana.

BIBLIOGRAFÍA:
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