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Bloque 2

La Edad Media fue un periodo clave para la preservación del legado clásico, centrado en las Siete Artes Liberales, donde la gramática se destacó como la disciplina principal. El surgimiento de la gramática castellana de Nebrija en 1492 marcó un hito en la lengua española, buscando unificar y perpetuar el idioma en un contexto político y cultural. Durante los siglos posteriores, la lingüística evolucionó con enfoques estructuralistas y funcionalistas, destacando la importancia de la lengua como sistema y su relación con la percepción del mundo.

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Bloque 2

La Edad Media fue un periodo clave para la preservación del legado clásico, centrado en las Siete Artes Liberales, donde la gramática se destacó como la disciplina principal. El surgimiento de la gramática castellana de Nebrija en 1492 marcó un hito en la lengua española, buscando unificar y perpetuar el idioma en un contexto político y cultural. Durante los siglos posteriores, la lingüística evolucionó con enfoques estructuralistas y funcionalistas, destacando la importancia de la lengua como sistema y su relación con la percepción del mundo.

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Tema 4: La lingüística en la Edad Media

La Edad Media, que se extiende desde la caída de Roma (476 d. C.) hasta 1492, ha
sido vista a veces como una época poco fértil, aunque en realidad fue el periodo
clave para la preservación y reproducción del legado clásico. El sistema intelectual
que sostuvo la transmisión del conocimiento fueron las Siete Artes Liberales,
divididas por Boecio en el Trivium (Gramática, Dialéctica y Retórica), enfocado en
las humanidades y la comunicación, y el Quadrivium(Geometría, Aritmética,
Astrología y Música), centrado en las ciencias. En este marco, la gramática fue la
disciplina más importante, definida como el "arte de hablar y escribir correctamente"
(ars recte loquendi, recte scribendi), y estuvo supeditada a la teología, ya que el
latín era la lengua de la Iglesia.

El estudio medieval se nutrió de antecedentes clásicos fundamentales. Varrón


aportó su obra De lingua latina, que incluía etimología, morfología y sintaxis,
mientras que Lucrecio propuso una visión naturalista donde el lenguaje surgía de la
comunidad mediante gestos y gritos condicionados por la percepción sensorial.
Otros pilares fueron Remio Palemón, quien sustituyó el artículo por la interjección
en el sistema latino, y Elio Donato, cuyos manuales Ars minory Ars maior fueron la
base de la enseñanza en los monasterios. Destaca especialmente Prisciano, cuya
Institutiones Grammaticae sistematizó las ocho partes de la oración (nombre, verbo,
participio, pronombre, adverbio, preposición, interjección y conjunción), definiendo la
oración (oratio) como una disposición de palabras con pensamiento completo.

Con el tiempo, la teoría del lenguaje adoptó un fuerte didactismo, utilizando reglas
en verso para facilitar la memorización. En el siglo XIII, se establecieron los
conceptos lógicos de sujeto (suppositum) y predicado(appositum), diferenciando
además el nombre sustantivo del adjetivo. El cristianismo impregnó la disciplina; por
ejemplo, Esmaragdo defendía que las ocho partes de la oración eran de inspiración
divina para reflejar las ocho órdenes clericales, mientras otros autores vinculaban
las tres personas gramaticales con la Trinidad. En este contexto, San Isidoro de
Sevilla fijó el sistema bíblico de clasificación de lenguas en sus Etimologías,
situando al hebreo como la lengua original de la humanidad. Finalmente, el periodo
vio el nacimiento de la conciencia sobre las lenguas vulgares: Alfonso X el Sabio
normalizó el "castellano drecho", y Dante Alighieri, en De vulgari eloquentia,
clasificó las lenguas europeas según sus partículas afirmativas (oc, oil, sí). San
Agustín también aportó a la semiología distinguiendo entre el signo, el significado y
la cosa, clasificando los signos en naturales (naturalia) y dados (data).

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Tema 5: Nebrija

El año 1492 es el punto de inflexión para la lengua española con la publicación de la


Gramática castellana de Elio Antonio de Nebrija, la primera gramática de una
lengua vulgar en Europa. Nebrija nació en 1444 en Lebrija y, tras formarse en
Salamanca, pasó diez años en Italia donde se empapó del Humanismo. Su objetivo
principal a su regreso fue "desbaratar la barbarie" en las universidades españolas,
reformando la enseñanza del latín que consideraba corrompida. Al no encontrar
manuales adecuados, publicó primero sus Introductiones latinae (1481), una obra de
éxito rotundo que incluso tradujo al romance por orden real para que las mujeres
religiosas pudieran conocer el latín.

La doctrina de Nebrija no partió de cero, sino que adaptó la tradición grecolatina de


autores como Prisciano y Donato, aunque con una visión original. Él definía la
gramática de dos formas complementarias: como la "ciencia del conocimiento y la
verdad" y como el "arte de las letras". Estableció que el estudio debía basarse en
la autoridad y el uso de los hombres más doctos (doctissimorum virorum usu). Su
sistema dividía la gramática en dos partes: la metódica (reglas y preceptos para
evitar la corrupción del uso) y la histórica (estudio de poetas y autores clásicos).
Además, estructuró su obra bajo una división cuatripartita que incluía la Ortografía
(bien escribir), la Prosodia (acento y métrica), la Etimología (significado y
accidentes de las palabras) y la Sintaxis (orden de las partes de la oración).

Nebrija perseguía fines filológicos y políticos de gran calado. Buscaba fijar el uso del
español para asegurar su pervivencia frente al paso del tiempo y facilitar el
aprendizaje del latín. Sin embargo, su fin más célebre fue el de convertir la lengua
en un instrumento de unidad nacional y expansión imperial, bajo la premisa de que
"la lengua es compañera del imperio". Una de sus innovaciones más importantes
en la Gramática castellana fue la ampliación de las partes de la oración: mientras
que en sus obras latinas mantenía ocho, para el castellano distinguió diez partes,
incorporando el artículo, el gerundio y el nombre participial infinito para
ajustarse a la realidad del romance.

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Tema 6: Siglos XVI, XVII, XVIII, XIX

La modernidad trajo consigo una ruptura con el medievo al priorizar la experiencia


sobre la lógica pura. Durante el Renacimiento (s. XVI), el contacto con pueblos de
Oriente y la colonización de América impulsaron el conocimiento de lenguas no
europeas. Esto dio lugar a la lingüística misionera, donde órdenes como los
franciscanos y jesuitas escribieron las primeras gramáticas de lenguas indígenas
para poder predicar la fe. Destacan obras como el Arte de la lengua mexicana
(1547) de Andrés de Olmos sobre el náhuatl, y otras gramáticas del quechua o las
lenguas de Brasil y Perú. Al mismo tiempo, figuras como Guillermo Postel
estudiaron el árabe, reconociéndola como una lingua francamás extendida que el
propio latín. Surgieron también los políglotas, como el Dictionarium de Calepino
(1502), que incluía hasta ocho lenguas, y se sentaron las bases del comparatismo
con Angelus Caninius, quien propuso el parentesco entre las lenguas semíticas.

En el siglo XVII, el centro intelectual de Port-Royal en Francia marcó un hito con su


Gramática General y Razonada(1660) de Arnauld y Lancelot. Su enfoque
identificaba el lenguaje con el pensamiento, argumentando que las palabras son
signos de las operaciones mentales: concebir (captar cosas), juzgar (afirmar que
algo es) y razonar (formular nuevos juicios). Para ellos, el signo tenía una
dimensión material (sonido) y otra espiritual (significado), y el verbo "ser" era el
núcleo que unía conceptos. Bajo esta lógica, dividieron las partes de la oración en
aquellas que expresan conceptos (como el nombre) y aquellas que marcan la
afirmación o forma del pensamiento (verbo, conjunción e interjección). (NO CAE)

Hacia los siglos XVIII y XIX, la tipología lingüística cobró fuerza. Lorenzo Hervás
y Panduro, con su monumental Catálogo de las lenguas, fue el primero en
determinar que la afinidad entre lenguas debía basarse en la gramática y no solo en
el léxico, demostrando científicamente la existencia de la familia semítica. Ya en el
siglo XIX, Franz Boppconsolidó los estudios indoeuropeos y propuso una
clasificación basada en la estructura de las raíces, distinguiendo entre lenguas sin
raíces (chino), lenguas de raíces monosilábicas (indoeuropeas) y de raíces
disilábicas (semíticas). Finalmente, August Schleicher, influido por el darwinismo,
trató a las lenguas como organismos vivos que nacen, crecen y mueren. Schleicher
fijó la clasificación tipológica clásica en tres grupos: aislantes (donde el significado y
relación dependen del orden, como el chino), aglutinantes (elementos relacionales
añadidos a una raíz invariable, como el turco) y flexivas (donde significado y
relación se funden en una unidad, como el latín o las lenguas románicas).

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Tema 7: Siglo XX

El siglo XX es el siglo del Estructuralismo, una corriente que concibe la lengua


como un sistema holístico donde cada signo tiene un valor definido por su oposición
a los demás. Ferdinand de Saussure, a través de su Curso de lingüística general
(1916), sentó las bases de la Semiología, la ciencia que estudia la vida de los
signos en la sociedad. Saussure estableció dicotomías fundamentales: Lengua
(langue, el sistema social virtual) frente a Habla (parole, el acto individual físico); y
Sincronía (estudio estático del sistema) frente a Diacronía (estudio de su
evolución). Definió el signo lingüístico como una entidad psíquica de dos caras: el
concepto (significado) y la imagen acústica(significante), cuyas propiedades
principales son la arbitrariedad y la linealidad.

A partir de estas ideas surgieron diversas escuelas. La Escuela de Praga


(Jakobson y Trubetzkoy) introdujo el Funcionalismo, viendo a la lengua como un
sistema de medios para un fin comunicativo. Distinguieron el sonido como hecho
físico del fonema como miembro funcional y desarrollaron la perspectiva de la
oración dividida en Tema (lo conocido) y Rema (lo nuevo). Roman Jakobson fue
más allá al proponer las seis funciones del lenguaje vinculadas a los elementos de
la comunicación: emotiva (emisor), conativa (receptor), referencial (referente), fática
(canal), metalingüística (código) y estética (mensaje). Por otro lado, la Escuela
Norteamericana se dividió entre el descriptivismo de Bloomfield y el relativismo de
Sapir y Whorf, quienes sostenían que la lengua determina la percepción del mundo
del hablante.

En la segunda mitad del siglo, el enfoque viró hacia los Universales Lingüísticos.
Joseph Greenberg utilizó un método empírico analizando multitud de lenguas para
hallar rasgos comunes, como que todas poseen vocales, consonantes, nombres,
verbos y deícticos temporales y espaciales. Frente a él, Noam Chomsky propuso
una Gramática Universal innata, centrada en las propiedades formales de la
mente humana, argumentando que no hace falta estudiar muchas lenguas para
hallar estos principios. Paralelamente, el funcionalismo de Halliday introdujo el
concepto de Registro para explicar cómo el texto se adecua al contexto situacional
mediante tres elementos: el Campo(marco social y tema), el Tenor (relación y
formalidad entre participantes) y el Modo (canal y grado de planificación del
mensaje). Finalmente, disciplinas como la geolingüística se encargaron de estudiar
la situación de las lenguas en el espacio, alertando sobre la recesión acelerada de
muchas de ellas en el mundo contemporáneo.

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