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Pro Posición

Los videojuegos, inicialmente considerados solo como entretenimiento, han demostrado su potencial educativo al ser utilizados como herramientas que fomentan habilidades como la atención, creatividad y trabajo en equipo. A pesar de la resistencia de algunos padres y educadores, su integración en el ámbito escolar puede ofrecer beneficios significativos si se seleccionan adecuadamente y se utilizan con un enfoque educativo. La evolución de la tecnología y el interés creciente en el aprendizaje basado en juegos sugieren que los videojuegos pueden ser valiosos recursos en la enseñanza moderna.

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Pro Posición

Los videojuegos, inicialmente considerados solo como entretenimiento, han demostrado su potencial educativo al ser utilizados como herramientas que fomentan habilidades como la atención, creatividad y trabajo en equipo. A pesar de la resistencia de algunos padres y educadores, su integración en el ámbito escolar puede ofrecer beneficios significativos si se seleccionan adecuadamente y se utilizan con un enfoque educativo. La evolución de la tecnología y el interés creciente en el aprendizaje basado en juegos sugieren que los videojuegos pueden ser valiosos recursos en la enseñanza moderna.

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Proposición:

Los videojuegos son juegos interactivos virtuales que se conectan a un soporte


informático, practicado en una consola u otro dispositivo electrónico. Son
habitualmente jugados por niños y adolescente, por ser actualmente un medio de
entretenimiento popular. Hay de muchos tipos, desde los videojuegos de simulación,
hasta de obstáculos.

Una palabra con una definición importante en este debate son las herramientas
educativas, y, de hecho, la razón por la que son reconocidas son por su utilidad, son
métodos y programas cuya función es brindar apoyo al docente en la explicación y
adquisición de contenidos.

Algo de suma importancia es el concepto de las famosas TIC, por las siglas Tecnologías
de la Información y la Comunicación, son los recursos y herramientas que sirven para
administrar y distribuir información por medio de recursos tecnológicos. Su principal
función es facilitar el acceso a la información en la red, esto es posible gracias a su
inmaterialidad e inmediatez, por tener la capacidad de compartir información al
instante. Permite el desarrollo del ámbito tanto de la salud como el de la educación y el
aprendizaje interactivo.

Los videojuegos fueron popularizados en los 70 y 80, de esta manera la industria del
entretenimiento creció de una manera descomunal, fue una transformación muy
significativa, especialmente en los menores. Por ello, es que los padres y docentes, lo
creen como una influencia negativa en ellos.

Este entretenimiento, encierra un gran potencial educativo, el cual recientemente se ha


empezado a explorar. Pero, estos juegos, para ser útiles, no necesitan encajar con los
contenidos curriculares habituales. Pueden servir para agilidad mental, planificación,
etc.

En ese sentido, existirían dos tipos de videojuegos educativos:

 Los diseñados expresamente para contribuir al aprendizaje de los jóvenes.


 Los que abordan aspectos más relacionados con la ética y los valores humanos.

Estos juegos virtuales, son recursos de infinitas posibilidades en el ámbito de la


educación, el cual no deberíamos despreciar. Es muy notable, que los videojuegos
forman parte de la realidad de los menores, y la escuelas no pueden quedarse al
margen de este proceso de digitalización.

Muchos padres recelan de las videoconsolas y no quieren verlas en casa por miedo a
que perjudiquen el rendimiento escolar de sus hijos. Sin embargo, los beneficios de los
videojuegos incluyen el desarrollo de habilidades como la atención, la creatividad, la
memoria, los idiomas y el trabajo en equipo.
Hace tiempo que la industria de los videojuegos perdió la inocencia. Hoy es un sector
maduro y admirado por su músculo tecnológico, su capacidad innovadora y su visión
empresarial privilegiada. Cerró 2022 con unos ingresos globales de más de 180.000
millones de dólares y una previsión de que este número supere los 200.000 millones
en 2025, según la compañía de inteligencia de mercado Newzoo.

Con estas cifras es normal que los videojuegos dominen el ocio audiovisual, muy por
delante de la música y el cine. Ni siquiera Hollywood ha podido con un rival que cuenta
con 3.200 millones de jugadores en el mundo y, en concreto, éxitos como Fortnite con
más de 230 millones de usuarios activos mensuales. La fiebre por este videojuego
traspasa fronteras y ya inquieta a un gigante como Netflix más que Disney y HBO, sus
competidores directos en la batalla por liderar los contenidos audiovisuales
en streaming.

Los beneficios de los videojuegos han llegado también a la enseñanza con el game-
based learning o aprendizaje basado en los juegos electrónicos. Este método educativo
utiliza lo bueno de los videojuegos para transmitir conocimientos a los estudiantes.

El impacto de los videojuegos en la sociedad los ha convertido en objeto de


estudio. Por ejemplo, Andrew Przybylski, psicólogo del Instituto de Internet de la
Universidad de Oxford, ya en 2014 publicaba un estudio en la revista Pediatrics en el
que establecía cuántas horas debían destinar los niños a los videojuegos. Su
conclusión fue que aquellos que jugaban menos de una hora eran emocionalmente
más estables, mientras que aquellos que jugaban alrededor de tres horas desarrollaban
problemas a la hora de socializar. Por tanto, con moderación los videojuegos, además
de mejorar el aprendizaje, impulsan otra serie de beneficios. Sus beneficios son:

 Mejoran la capacidad de respuesta

Según la Universidad de Rochester agilizan la capacidad de lidiar con imprevistos al


plantear problemas y establecer un tiempo para resolverlos.

 Fomentan el trabajo en equipo

Según el californiano Institute for the Future (IFTF) las partidas con varios jugadores
con un objetivo común refuerzan la capacidad para resolver problemas de forma
colaborativa.

 Estimulan la creatividad, la atención y la memoria visual

La Universidad de California asegura que estimulan estos aspectos al plantear retos


que obligan a concentrarse, a usar la imaginación y a recordar los detalles para
resolverlos.

 Mejoran la estrategia y el liderazgo


Los videojuegos ponen a sus protagonistas en situaciones de mando, mejorando su
capacidad para resolver conflictos, dirigir a otros personajes y tomar decisiones según
la Universidad de Pittsburgh.

 Enseñan idiomas

Según la Universidad de Helsinki facilitan el aprendizaje de otras lenguas a través de las


instrucciones en pantalla, los chats para comunicarse con otros jugadores o la propia
narración de la historia.

 Favorecen el pensamiento crítico

El Tecnológico de Monterrey ponía en valor en un artículo el trasfondo ético, filosófico


y social de estos juegos y su capacidad para hacer reflexionar a los jugadores y mejorar
su pensamiento crítico.

Pese a esto, los videojuegos continúan generando suspicacias entre los padres. Y algo
de fundamento tiene: la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó en 2019 la
adicción a los videojuegos, en la Clasificación Internacional de Enfermedades. A la hora
de iniciar a los niños en los videojuegos conviene tener en cuenta, en primer lugar,
aspectos como el sistema PEGI, que orienta a los padres sobre la conveniencia o no de
ciertos juegos estableciendo una edad de uso recomendada.

Una revista de divulgación científica ofrece una serie de consejos para los padres:

 Verificar el contenido de los juegos. Los padres deben tener control sobre el tipo de
videojuegos a los que dedican tiempo sus hijos. Optar por los educativos en lugar de
los violentos.
 Fomentar el uso de videojuegos colaborativos. Cuando los niños juegan junto a
otros socializan y establecen alianzas. Hay que evitar convertir este tipo de ocio en
una actividad solitaria.
 Establecer límites de tiempo. Hay que establecer reglas. Por ejemplo: pueden jugar
durante un par de horas después de haber hecho sus tareas, no antes.
 Seguir las recomendaciones de los fabricantes de videojuegos. Por ejemplo: no
sentarse cerca de la pantalla, jugar en una habitación bien iluminada, no jugar con el
brillo al máximo, etc.

Gana la casa que demuestre mejor que los videojuegos pueden o no mejorar el
aprendizaje de manera efectiva y entretenida en comparación con los métodos
educativos convencionales.
Con la evolución de la tecnología, se ha evidenciado que los videojuegos actualmente
han dejado de ser para entretener, y pueden ser usados como herramientas
educativas, pero, es importante equilibrar el uso de la tecnología con los objetivos
educativos, para garantizar una integración exitosa de los videojuegos en el entorno
académico.

Además, la resistencia cultural y la percepción de los videojuegos como distractores


pueden representar un obstáculo para su aceptación en entornos educativos formales.
Otro desafío es la necesidad de seleccionar y diseñar videojuegos que se alineen de
manera efectiva con objetivos educativos específicos. Además, la integración de
videojuegos en el plan de estudios requiere una cuidadosa planificación.

Fueron considerados como medios de entretenimiento interactivo, pero han emergido


como poderosas plataformas narrativas capaces de sumergir a los jugadores en
mundos complejos y emocionantes.

Es por ello que Carlos Martínez, diseñador gráfico, docente universitario y ponente del
Uninpahu Talk, explicó que “el componente lúdico presente en los videojuegos es
innegablemente poderoso, destacándose por la interactividad y los niveles de
inmersión que ofrece. Al incorporar elementos narrativos enriquecidos con aspectos
académicos, se puede lograr un resultado sumamente interesante”.

Agregó que “las experiencias de videojuegos más exitosas son aquellas que logran
capturar de manera excepcional la atención de la juventud y las generaciones que los
consumen. Al aprovechar este potencial y aplicarlo a fines educativos, se puede
concebir una fórmula ganadora”.

En ese sentido, la utilización de videojuegos y el aprendizaje basado en juegos se


perfilan como estrategias altamente efectivas.

Los videojuegos representan en la actualidad una de las vías más directas de los niños a
la informática; sin embargo, son muy criticados por sus contenidos y escaso uso en los
docentes. Las TIC son elementos ya naturales en la vida cotidiana, especialmente en
edades tempranas. Son las herramientas del presente, pero lo serán mucho más en el
futuro. Hay que mostrar que los videojuegos, lejos de ser entendidos únicamente de
una manera lúdica, pueden utilizarse como cualquier herramienta educativa para
enseñar todo tipo de conceptos y materias educativas. El presente trabajo es un
intento de acercar las diversas propuestas a un público profesional que puedan servir
como base en procesos experimentales de proyectos piloto.

El uso de los videojuegos como herramientas en las escuelas responde a una necesidad
de uso, ya que la mayoría de los estudiantes participan activamente en este tipo de
actividad de forma habitual. La complejidad de la mayor parte de los videojuegos
actuales permiten desarrollar no sólo aspectos motrices sino, sobre todo,
procedimientos tales como las habilidades para la resolución de problemas, la toma de
decisiones, la búsqueda de información, la organización, etc. Desde el punto de vista
afectivo, los juegos ejercen una importante motivación y pueden utilizarse para el
trabajo de aspectos relativos a la autoestima. Además de los videojuegos,
recientemente la industria multimedia ha empezado a diseñar los denominados juegos
educativos. ¿Qué diferencia hay entre unos y otros? Una primera respuesta es bastante
obvia, la intención: en los videojuegos la intención es entretener, divertir, pero los
juegos educativos se diseñan para que el niño aprenda a través de una actividad de
apariencia lúdica, la conjunción puede suponer la aceptación y comprensión de
términos de difícil asimilación para determinadas edades. Pero, ¿hay que diseñar
videojuegos específicos para educación? ¿Qué ocurre con los no diseñados para tal fin,
no enseñan nada? Evidentemente los videojuegos diseñados para actividades docentes
van a presentar una serie de contenidos, destrezas y actitudes mucho más orientadas a
las premisas de los currículos académicos, pero eso no quiere decir que el resto de
videojuegos, en teoría diseñados sólo para entretener, no puedan aportar riqueza
cultural o nuevas destrezas a los alumnos.

Hay que aprovechar la oportunidad que los videojuegos presentan a los docentes
porque:

• se trata de materiales que resultan muy conocidos por los estudiantes. Realizando
una buena selección, estos programas nos permiten trabajan con contenidos
curriculares, con procedimientos diversos y, además, caer en aspectos relativos a los
valores que los propios videojuegos encierran. Si se ayuda a que los niños se den
cuenta de los diferentes contenidos que podemos encontrar en los videojuegos, es una
buena forma de adquirir criterios de selección más críticos de los que actualmente se
tienen, que son, prácticamente nulos.

• el uso de los videojuegos como un material informático más en la escuela supone


una aproximación por parte del cuerpo docente, que hasta el momento no ha visto la
potencialidad de este producto o simplemente, lo considera excesivamente complejo.
En este sentido, el profesor o profesora que utiliza videojuegos debe replantearse su
propio papel dentro del aula ya que, en muchos casos, se le escapará el control del
videojuego en sí mismo ya que no es extraño que los estudiantes estén mucho más
capacitados que los profesores en el dominio técnico del programa. Por ello, su
incidencia no está en el juego sino en su uso, su análisis y utilización para adquirir unos
objetivos educativos concretos.

• si planteamos introducir los videojuegos en el ámbito educativo, hemos de añadir la


influencia del entorno de uso. El videojuego introducido en la escuela se trasforma, ya
no es un programa para jugar, sino que el juego tiene una intencionalidad educativa.
Utilizaremos el juego para desarrollar unas determinadas habilidades o
procedimientos, para motivar a los alumnos y/o para enseñar un contenido curricular
específico.

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