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0167 2010-R

La Sentencia Constitucional 0167/2010-R revisa un recurso de amparo presentado por Ana María Espada Alvis, quien alega la vulneración de sus derechos de propiedad y defensa en juicio tras un proceso ejecutivo que resultó en el desapoderamiento de su inmueble. El Tribunal de garantías concluyó que las autoridades judiciales actuaron de manera irregular, anulando las actuaciones del proceso y ordenando la restitución de la posesión a la recurrente. La resolución se fundamenta en la falta de notificación y la colusión entre las partes involucradas en el proceso ejecutivo.

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La Sentencia Constitucional 0167/2010-R revisa un recurso de amparo presentado por Ana María Espada Alvis, quien alega la vulneración de sus derechos de propiedad y defensa en juicio tras un proceso ejecutivo que resultó en el desapoderamiento de su inmueble. El Tribunal de garantías concluyó que las autoridades judiciales actuaron de manera irregular, anulando las actuaciones del proceso y ordenando la restitución de la posesión a la recurrente. La resolución se fundamenta en la falta de notificación y la colusión entre las partes involucradas en el proceso ejecutivo.

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL 0167/2010-R

Sucre, 17 de mayo de 2010

Expediente: 2006-14555-30-RAC
Distrito: Santa Cruz
Magistrado Relator: Dr. Marco Antonio Baldivieso Jinés
En revisión la Resolución 75/2006 de 6 de septiembre, cursante de fs. 164 vta. a 165, pronunciada
por la Sala Civil Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, dentro del recurso
de amparo constitucional, ahora acción de amparo constitucional presentado por Ana María Espada
Alvis contra Rosmery Alcazar Almeida, Jamid Rafael Ayad Mendoza, Jueces de Partido e Instrucción
en lo Civil y Comercial Sexto y Cuarto respectivamente del Distrito Judicial de Santa Cruz; y Carlos
Favio Virhuez Rodríguez y Reina Avalos de Aguirre, alegando la vulneración de sus derechos a la
propiedad privada, a la defensa en juicio, seguridad jurídica y principio de legalidad, citando al efecto
los arts. 7 incs. a), i), [Link]; [Link]; 29 y 59 de la Constitución Política del Estado abrogada (CPEabrg).
I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA
I.1. Contenido del recurso
I.1.1. Hechos que motivan el recurso
Señala la recurrente, que sostuvo un proceso ordinario con Carlos Fabio Virhuez Rodríguez, quien le
demandó por mejor derecho propietario, reivindicación y entrega de lote de terreno, acción
negatoria, daños y perjuicios, proceso que se radicó en el Juzgado Noveno de Partido en lo Civil y
Comercial de la Capital (Santa Cruz). Ante la acción interpuesta, ella presentó demanda
reconvencional por reconocimiento expreso a su derecho propietario sobre su lote de terreno,
mejoras introducidas y acción negatoria sobre el predio de su propiedad, pago de daños y perjuicios
(fs. 9 y vta. y 13 a 14 vta.).
Por Sentencia 133/2000 de 26 de junio, se declaró probada la demanda reconvencional en parte e
improbada la demanda principal (fs.25 a 28), de ésta Resolución el actor planteo recurso de
apelación, que fue resuelto por Auto de Vista de 28 de octubre de 2000, que confirmó la Sentencia
apelada en todas sus partes (fs. 29 a 31 vta.). Ante esta Resolución el perdidoso interpuso recuso de
casación, el que previos los trámites de rigor fue resuelto mediante Auto Supremo 32 de 7 de
febrero de 2001, que declara infundado el recurso (fs. 35 a 36 vta.).
Años después de estar ejecutoriada la Sentencia, la recurrente procedió a la venta de una fracción
de su inmueble a favor de Humberto Suxo Mamani (fs. 46 a 47).
El perdidoso en aquella acción y ahora recurrido, el 2 de octubre de 2002, suscribió un contrato de
préstamo de dinero con Reina Avalos de Aguirre por Sus2000.- (dos mil dólares americanos) por un
plazo de seis meses, garantizando la obligación con la generalidad de sus bienes, y ante el
incumpliendo de la obligación le inició proceso ejecutivo que fue radicado en el Juzgado Cuarto de
Instrucción en lo Civil, proceso en que se dictó Sentencia el 24 de marzo de 2004 (fs. 64 y vta.).
En forma particular ha logrado comprobar que el recurrido Carlos Favio Virhuez Rodríguez, en forma
temeraria condujo al Oficial de Diligencias del Juzgado Cuarto de Instrucción en lo Civil, al lote de
terreno ubicado en la zona Este Villa Fátima I de la unidad vecinal 178, manzana 1, lote 2 y le indico
que ese lote era de su propiedad, razón por la cual el funcionario judicial procedió a trabar embargo
y anotación preventiva del predio de propiedad de la recurrente (fs. 68 a 71 vta.).
En ejecución de sentencia las autoridades recurridas procedieron a ordenar y aprobar pericias,
remates, adjudicación y desapoderamiento del inmueble de propiedad de la recurrente, orden de
desapoderamiento que es cumplida el 15 de marzo de 2006, siendo, desapoderados los
compradores del terreno con los que dice tener obligación de evicción y saneamiento así, como su
persona, al no existir ningún otro recurso pendiente para lograr la reparación y restablecimiento de
los derechos violados y suprimidos ante el desapoderamiento intempestivo del cual han sido
víctimas los compradores y el recurrente, el presente recurso debe ser declarado “procedente”.
I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados
Considera lesionados sus derechos a la propiedad privada, a la defensa en juicio, seguridad jurídica,
principio de legalidad, previstos en los arts. 7 incs. a) e i), 22.I, [Link]; 29 y 59 de la Constitución
Política del Estado abrogada (CPEabrg.).
I.1.3. Autoridades recurridas y petitorio
El recurso se interpone contra Rosmery Alcazar Almeida, Jamid Rafael Ayad Mendoza, Jueces de
Partido e Instrucción en lo Civil Comercial Sexto y Cuarto respectivamente del Distrito Judicial de
Santa Cruz; Carlos Favio Virhuez Rodríguez y Reina Avalos de Aguirre, solicitando se declare
procedente el recurso de amparo constitucional y se ordene, dejar sin efecto la Resolución de 17 de
febrero de 2006, que ordena el desapoderamiento; anular el proceso ejecutivo por existir evidente e
insuperable vicios procesales; restituirles a la quieta y pacífica posesión que ostentaban; cancelar y
dejar sin efectos todas las medidas jurisdiccionales y precautorias ordenadas sobre su propiedad; se
remitan antecedentes al Ministerio Público para la investigación por las irregularidades cometidas en
el proceso ejecutivo tramitado.
I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de Amparo Constitucional
Efectuada la audiencia pública el 6 de septiembre de 2006, con ausencia del representante del
Ministerio Público, presente la recurrente y se presume ausentes los recurridos, según consta en el
acta cursante de fs. 162 a 164 vta., se produjeron los siguientes actuados:
I.2.1. Ratificación del recurso
El abogado de la recurrente, ratificó in extenso el contenido de su demanda.
I.2.2. Informe de las autoridades recurridas
El co recurrido Jamid Rafael Ayad Mendoza presentó su informe (fs. 131 y vta.) en audiencia
señalando que: Conoció el proceso en ejecución de sentencia; no cierto que hubiera ordenado y
aprobado avalúos periciales, ya que al conocer el proceso, este se encontraba con minuta de
adjudicación judicial que fue elaborada por la Jueza que cumplía funciones en suplencia legal en este
despacho judicial, como consta a fs. 95 de obrados del expediente original; que libró mandamiento
de desapoderamiento toda vez que la venta judicial se perfeccionó con la aprobación del remate y
existía una adjudicación judicial, y la parte recurrente no planteó oposición en el término de diez
días, como lo establece el art. [Link] de la Ley de Abreviación Procesal Civil y de Asistencia Familiar
(LAPCAF) y se limitó a plantear un incidente de nulidad de obrados que actualmente se encuentra en
grado de apelación sin que hasta la fecha hubiere regresado a este juzgado con el auto de vista
respectivo; por lo expuesto pide se declare improcedente el recurso.
La co recurrida Rosmery Alcazar Almeida, sostiene en lo principal: El demandado Carlos Favio
Viruhez, no opuso excepción alguna, razón por la que no correspondía darse aplicación al art. 510
del Código de Procedimiento Civil, abriendo plazo probatorio, ajustado a procedimiento y en
aplicación del art. 511 CPC, se dicta Sentencia el 24 de marzo del 2004 cursante a fs.64 y vta.; El 12
de abril de 2005, se efectuó el remate del inmueble embargado de 800 m. ubicado en la UV. 178,
Mza. 01 lote 02, de la Av. El Palmar, y aprobado el remate según Auto de 03 de mayo de 2005; Hasta
el momento de aprobación del remate, no se apersonó al proceso persona alguna y menos se ha
producido incidentes, por lo que no se ha provocado indefensión a la señora Ana María Espada Alvis,
ni desconocimiento de derechos y garantías constitucionales de la mencionada o de terceros, por
cuanto en calidad de Juez ejecutivo, procedió conforme a procedimiento tal como se puede observar
de los datos del proceso, por lo que sostiene que el recurso planteado respecto de ella resulta
improcedente.
I.2.3. Resolución
Por Resolución 75/2006 de 6 de septiembre (fs. 164 vta. a 165), el Tribunal de garantías concedió el
recurso y dispuso que se anule obrados hasta el decreto de fs. 24 vta., inclusive del expediente
original dentro del juicio ejecutivo seguido por Reina Avalos Aguirre contra Carlos Favio Viruhez
Rodríguez, dejándose sin efecto en consecuencia todas las actuaciones habidas en ejecución de
sentencia que en forma anómala se procedió a ejecutar, sin lugar a costas ni pago de daños y
perjuicios.
I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional
El presente recurso de amparo constitucional, fue inicialmente sorteado el 25 de junio de 2007; sin
embargo, ante la renuncia de los Magistrados del Tribunal Constitucional, las causas en trámite
quedaron paralizadas. Al haberse designado a las nuevas autoridades y reiniciado las labores
jurisdiccionales por Acuerdo Jurisdiccional 001/2010 de 8 de marzo, se produjo el sorteo de la
presente causa el 22 de marzo de 2010, por lo que la presente Resolución se pronuncia dentro de
término determinado.
II. CONCLUSIONES
Del análisis del expediente y de la prueba aportada, se concluye lo siguiente
II.1. En el proceso ejecutivo seguido por Reina Avalos Aguirre contra Carlos Favio Viruhez Rodríguez,
que fue radicado en el Juzgado Cuarto de Instrucción en lo Civil, se dictó Sentencia el 24 de marzo de
2004 (fs. 64 y vta.) que declara probada la demanda ejecutiva, confirmando la ejecución y embargo
decretado.
II.2. En ejecución de sentencia se ordenó y aprobó avalúos periciales, se remató y se desapoderó
judicialmente el inmueble de 800 m., ubicado en la UV. 178, Mza. 01 lote 02, de la Av. El Palmar, con
matrícula 7011050009259, de propiedad de la recurrente, conforme se evidencia del mandamiento
de desapoderamiento, acta de ejecución de dicho mandamiento y de entrega (fs. 102 a 104).
III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO
La recurrente, ahora accionante, señaló que se lesionaron sus derechos a la propiedad privada, a la
defensa en juicio, seguridad jurídica y principio de legalidad, por cuanto: a) La Jueza recurrida, ahora
demandada, procedió al embargo, avalúos periciales y posterior remate del inmueble de su
propiedad y de su comprador, actuados con los que no fue notificada, ni tomó intervención en el
proceso como dueña; y b) El Juez demandado, libró mandamiento de desapoderamiento y ordenó su
ejecución, habiéndose hecho efectivo dicho mandamiento y por consiguiente fueron desapoderados
del inmueble de su propiedad. Corresponde analizar, en revisión, si tales aseveraciones son ciertas y
si dan lugar o no a brindar la tutela invocada.
III.1. Consideraciones sobre la aplicación de la Constitución Política del Estado vigente

Como este recurso, ahora acción, fue presentado y resuelto por el Tribunal de garantías en vigencia
de la Ley Fundamental abrogada, es pertinente determinar, antes de analizar la Resolución venida
en revisión, qué norma constitucional se aplicará.

En ese sentido, conforme a los fundamentos desarrollados en la SC 0006/2010-R de 6 de


abril, partiendo del principio pro hómine, contenido en los arts. 5 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (PIDCP); 29 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, [Link]
y 256 de la Constitución Política del Estado vigente (CPE), el juzgador debe aplicar aquellas normas
que resulten más favorables para la persona, su libertad y derechos, así como interpretar esas
normas de manera más amplia.

En similar sentido, de acuerdo al principio de interpretación progresiva de la norma, entre varios


entendimientos posibles, debe optarse por aquél que limite en menor medida el derecho o garantía
que se denuncia como vulnerado; es decir, se debe elegir la interpretación más extensiva en cuanto
al reconocimiento de derechos y una interpretación más restringida cuando se establezcan límites al
ejercicio de los mismos.
Conforme a dichos principios, siendo, por regla general, más garantista la Ley Fundamental vigente,
es natural aplicarla; empero, en cada caso concreto, se realizará el análisis de las normas
constitucionales para dar preferencia a aquellas que resulten más favorables para el recurrente,
actual accionante.
III.2. Sobre la armonización de términos procesales constitucionales
La Constitución Política del Estado abrogada, preveía como medios jurisdiccionales
extraordinarios de protección de los derechos y garantías constitucionales a los recursos de hábeas
corpus, amparo constitucional y hábeas data, los cuales se mantienen en la Constitución vigente, con
algunas modificaciones que pueden percibirse fácilmente, en el caso de la acción de libertad, al
ampliarse su ámbito de protección al derecho a la vida y extender su tutela también a los actos
provenientes de particulares.
También existen algunas modificaciones en la configuración procesal de los antiguos
recursos, siendo una de ellas, precisamente, la nueva concepción de estos medios jurisdiccionales
extraordinarios como acciones de defensa, lo que repercute en los términos que deben ser utilizados
por este Tribunal en la redacción de sus Sentencias, pues conforme se precisó en la SC 0006/2010-R
de 6 de abril, por regla general se aplicará la Constitución vigente, al ser la norma que desarrolla de
manera más amplia los derechos y garantías constitucionales.

En ese entendido y con la finalidad de unificar la utilización de términos en el presente caso, de


conformidad a lo señalado en la SC 0007/2010-R de 6 de abril, se utilizará la denominación de
accionante, aclarando su carácter inicial de recurrente, para hacer referencia a la persona que
solicitó la tutela constitucional a través de uno de los recursos previstos en la CPEabrg, y
demandado, aclarando también su carácter inicial de recurrido, para nombrar a la autoridad o
persona contra quien se activó la acción tutelar.

Por otra parte, es necesario también uniformar la terminología de la parte resolutiva de las
sentencias constitucionales; en ese entendido, el art. [Link] de la CPE determina que la autoridad
judicial “…en caso de encontrar cierta y efectiva la demanda, concederá el amparo solicitado…”,
terminología que deberá ser utilizada por el Tribunal Constitucional y los jueces y tribunales de
amparo constitucional, cuando del análisis del fondo de la acción se constate que se debe otorgar la
tutela.
III.3. Efectos de la sentencia y ejecución del mandamiento de desapoderamiento
En la problemática planteada, se tiene que la recurrente denuncia que la Jueza demandada Rosmery
Alcazar Almeida, procedió al embargo, remate y desapoderamiento del inmueble de su propiedad y
de su comprador, desconociendo su titularidad y provocando indefensión a su persona, que no fue
notificada ni tomó intervención en el proceso como dueña del inmueble; que las autoridades
recurridas ejecutaron dichos actos por la colusión de la ejecutante con el ejecutado, que por su
conducta han hecho incurrir en error a las autoridades judiciales, por lo que corresponde el análisis
de fondo.
En ese entendido, a efectos de resolver la problemática planteada, corresponde entrar a considerar
los siguientes aspectos relativos a los alcances de la sentencia y ejecución de mandamiento de
desapoderamiento.
III.3.1. Alcances de la sentencia civil
Dentro de las resoluciones judiciales se encuentran entre otras, a los decretos, autos interlocutorios
simples y definitivos, sentencias, autos de vista y autos supremos, cada una de ellas con finalidades
distintas que cumplir: unas ordenan la sustanciación del proceso, otras depuran la tramitación de la
causa, otras ponen término y resuelven el fondo de la controversia. Esta gama de resoluciones le
sirven al juzgador para ir resolviendo las vicisitudes de la actividad procesal (intra proceso), para que
en su momento y cuando corresponda pueda decidir el litigio mediante una resolución que de la
razón a quien corresponda, según los datos del proceso (pruebas), en congruencia con lo
demandado y excepcionado (de lo pedido por el actor y los sostenido por el demandado).
Desde que se traba la relación jurídica procesal, se establece el marco jurídico dentro del cual habrá
de desarrollarse el proceso, el que a partir de dicha situación no puede modificarse por voluntad de
ninguno de los sujetos procesales.
Ya en su momento, después de pronunciado el decreto de autos (proceso ordinario) o vencido el
término de prueba o cuando no se ha opuesto excepciones (proceso ejecutivo), el juez de la causa
pronunciará sentencia, para este fin el legislador ha previsto la forma de dicha resolución judicial en
el art. 192 del CPC.
Los alcances de la resolución, de la sentencia propiamente dicha, están también regulados por el
adjetivo civil que señala: “ARTÍCULO 194.- (Alcances de la sentencia) Las disposiciones de la
sentencia sólo comprenderán a las partes que intervinieren en el proceso y a las que trajeren o
derivaren sus derechos de aquellas.”
De donde resulta que la sentencia sólo surte efectos legales entre los que han sido parte en el
proceso en que se ha dictado y en relación a aquellas personas que trajeran o derivaren derechos de
las partes como los causahabientes a titulo universal.
III.3.2. Ejecución de mandamiento de desapoderamiento
Generalmente el mandamiento de desapoderamiento, es uno de los medios legales de los que
dispone el juez para hacer que la sentencia que se ha pronunciado -de acuerdo a su naturaleza- se
ejecute materialmente. En nuestra legislación este mandamiento se aplica a los bienes muebles e
inmuebles; y generalmente se traslada al campo de la ejecución de las sentencias.
Según el entendimiento de este Tribunal, dicho mandamiento debe contener fundamentalmente: 1)
Nombre del juez; 2) Designación del juzgado donde se sustanciare el proceso y la clase de este; 3)
Nombre del o los ejecutantes; 4) Nombre del o los ejecutados; 5) Indicación e identificación del o las
personas en poder de quienes se encuentre el bien a desapoderar; 6) Indicación detallada y expresa
del bien a desapoderar; 7) Facultad de allanar en caso de resistencia; 8) Obligación de poner el bien
desapoderado en poder de quien corresponda debidamente identificado; 9) Requerimiento u orden
a los agentes de la fuerza pública para prestar el auxilio necesario en caso de resistencia; 10)
Designación del ejecutor del mandamiento; 11) Tiempo de validez del mandamiento; 12) Lugar y
fecha del libramiento; 13) Firma del juez autorizada por el secretario o actuario del juzgado; y 14)
Sello del juzgado.
Parámetros que permitirán tener elementales nociones del contenido del mandamiento para ser
librado y ejecutado, cautelando los derechos de terceros que no han tenido intervención o noticia
del proceso en el cual este mandamiento se librara.
III.4. La problemática planteada
En el caso que se examina, de los antecedentes que informan el legajo procesal, se tiene que del
proceso ejecutivo seguido por Reina Avalos Aguirre contra Carlos Favio Viruhez Rodríguez, el cual
fue radicado en el Juzgado Cuarto de Instrucción en lo Civil y dictada que fue la Sentencia que
declaró probada la demanda, la Jueza recurrida determinó en ejecución de sentencia; el embargo,
remate, adjudicación y desapoderamiento del inmueble de 800 m., ubicado en la UV. 178, Mza. 01
lote 02, de la Av. El Palmar, con matrícula 7011050009259, de propiedad de la accionante.
Mandamiento de desapoderamiento que fue ejecutado en forma intempestiva y que con se
ejecución tomó conocimiento del proceso ejecutivo la accionante propietaria del inmueble, acto a
partir del cual, quedaron desposeídos del referido bien inmueble los compradores y la accionante.
De donde resulta, que el Juez recurrido Jamid Rafael Ayad Mendoza, libró el mandamiento de
desapoderamiento y ordenó la ejecución de un bien inmueble que no le correspondía al ejecutado,
sino a una tercera persona ajena al proceso, respecto de la cual la sentencia pronunciada en el
referido ejecutivo, no le alcanza por no haber sido parte de la litis; la cosa juzgada comprende
solamente a quienes han intervenido con el carácter de parte en el proceso en el cual se dictó la
sentencia que adquirió aquella eficacia (art. 194 CPC).
En consecuencia, al haberse constatado que el demandado, ha ordenado el desapoderamiento de
un bien inmueble ajeno, se ha lesionado el derecho a la defensa y al debido proceso, por cuanto se
evidencia que la accionante no intervino, no tuvo conocimiento, ni fue parte en el proceso en el cual
se libró el mandamiento de desapoderamiento que se ejecutó sin previo aviso ni noticia de la
desapoderada.
También se lesionó la seguridad jurídica, prevista como principio de la potestad de administrar
justicia y como principio procesal de la jurisdicción ordinaria, establecidos en los arts. 178 y 180 de
la CPE, que repercute en los derechos a la defensa y al debido proceso de la actual accionante, como
se tiene referido precedentemente.

Finalmente, con relación a lo alegado por la autoridad judicial recurrida en su informe, en sentido
que existiría un incidente de nulidad de obrados que actualmente se encuentra en grado de
apelación pendiente de resolución; cabe aclarar que dicha afirmación fue desvirtuada por el
abogado de la recurrente, quien exhibió en audiencia el Auto de Vista que resolvió la apelación, por
el que se confirmó el rechazo del incidente de nulidad planteado, que data del 1 de abril de 2006 y
cursa a fs. 159 de obrados.
Por lo expuesto, el Tribunal de garantías al haber concedido la tutela jurídica solicita, ha valorado
correctamente los hechos e interpretado adecuadamente los alcances de las normas
constitucionales.
POR TANTO
El Tribunal Constitucional, en virtud de la jurisdicción y competencia que le confieren los arts. 4 Y 6
de la Ley 003 de 13 de febrero de 2010, Ley de Necesidad de Transición a los Nuevos Entes del
Órgano Judicial y Ministerio Público, en el marco de los arts. 120.7ª de la CPE abrg., 7 inc. 8) y 102.V
de la Ley del Tribunal Constitucional, en revisión resuelve: 1º APROBAR la Resolución 75/2006 de 6
de septiembre, cursante de fs. 164 vta. a 165, pronunciada por la Sala Civil Segunda de la Corte
Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz; 2º Con la complementación de condenarse a los
demandados a la reparación de daños y perjuicios, averiguables en ejecución de sentencia, en
aplicación de lo previsto en el arts. [Link] de la Ley del Tribunal Constitucional y 113.I de la CPE.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional.

Dr. Juan Lanchipa Ponce


PRESIDENTE

Dr. Abigael Burgoa Ordoñez Dr. Marco Antonio Baldivieso Jinés


DECANO MAGISTRADO

Dr. Ernesto Félix Mur Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños


MAGISTRADO MAGISTRADA

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