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El documento aborda la importancia de la comunicación organizacional para el desarrollo de la cohesión del equipo, destacando su papel en el intercambio de información y en la consecución de objetivos. Se describen los tipos de comunicación (ascendente, descendente y horizontal), así como las barreras que pueden afectar la comunicación y estrategias para mejorarla. Además, se enfatiza la relevancia de la comunicación asertiva en el entorno laboral, que fomenta relaciones saludables y un clima organizacional positivo.

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El documento aborda la importancia de la comunicación organizacional para el desarrollo de la cohesión del equipo, destacando su papel en el intercambio de información y en la consecución de objetivos. Se describen los tipos de comunicación (ascendente, descendente y horizontal), así como las barreras que pueden afectar la comunicación y estrategias para mejorarla. Además, se enfatiza la relevancia de la comunicación asertiva en el entorno laboral, que fomenta relaciones saludables y un clima organizacional positivo.

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Módulo 2.

Habilidades comunicacionales
para el desarrollo
de la cohesión del equipo
1. La comunicación organizacional

Toda organización está constituida por personas, las cuales conforman el


talento humano que determina su buen funcionamiento. Las personas
siempre han sentido la necesidad de compartir información, de
comunicarse y, en este sentido, la organización no es la excepción. Así, la
comunicación en la organización es un proceso primordial, permanente e
ineludible. Consiste en el proceso de intercambio de información entre las
diferentes personas involucradas con la organización, cuyo propósito
fundamental es orientar las funciones y permitir el logro de los objetivos que
persigue la organización.

Las organizaciones, a medida que se han hecho más complejas y


diversificado su radio de actuación, han entendido que la comunicación
constituye uno de los elementos más importantes para su propio desarrollo.
En un entorno empresarial cada vez más globalizado y competitivo, la
comunicación efectiva no solo es vital para la coordinación interna entre los
diferentes departamentos y niveles jerárquicos, sino también para
establecer relaciones sólidas con clientes, proveedores y otras partes
interesadas.

La capacidad de transmitir mensajes claros, coherentes y persuasivos se ha


convertido en un elemento estratégico para las organizaciones, dado que
influye en la reputación, la capacidad de innovación, la capacidad para
gestionar conflictos y la capacidad para adaptarse a los cambios. Por lo
tanto, invertir en la mejora de la comunicación organizacional se ha vuelto
esencial para garantizar la competitividad y el crecimiento de las empresas.
1.1. Importancia de la comunicación en la organización

La comunicación efectiva y eficaz en las organizaciones es importante,


dado que permite:

● Mantener un flujo eficiente de la información en toda la empresa.

● Compartir ideas, percepciones y sentires entre las personas que


conforman la organización.

● Generar armonía, un buen clima organizacional y relaciones


interpersonales sanas.

● Conocer las políticas, objetivos, funciones, tareas e intereses de la


organización y trabajar en función de ellas.

● Trabajar en equipo sin caer en la competitividad, en el conflicto y los


rumores.

● Establecer relaciones sólidas con los miembros de la empresa y los


agentes externos.

● Conocer, cumplir, dar seguimiento y mejorar la gestión, producción


de bienes o prestación de servicios de la organización.

● Persuadir a las demás personas para llegar a cumplir objetivos y metas


en común.
● Motivar a los trabajadores, a través de la retroalimentación y los
mensajes de apoyo.

1.2. Tipos de comunicación organizacional

La información dentro de las organizaciones tiene distintas direcciones,


según quien sea el interlocutor. Esta se clasifica de la siguiente manera:

● Ascendente: la información va desde los trabajadores de puestos de


menor rango hacia las posiciones más altas como directivos,
coordinadores o gerentes.

● Descendente: la información va desde las posiciones más altas hacia


el resto de los puestos de los trabajadores.

● Horizontal: la información circula entre el mismo rango o nivel de


personal de la empresa, por ejemplo, dentro del personal del área de
Recursos Humanos.

Ahora bien, toda organización tiene fundamentalmente dos espacios o


escenarios que atender, el primero de ellos está constituido a lo interno, es
decir, a las relaciones laborales y de gestión que se establecen entre el
talento humano o personal que la conforma. El segundo está constituido a
lo externo, es decir, a las relaciones entre la organización y el cliente, o
audiencia, que demanda un bien o servicio.

Comunicación interna
Es aquella dirigida, por regla general, al equipo de trabajadores. Este tipo
de comunicación permite un correcto flujo de comunicación entre todos los
integrantes que forman parte del equipo de la organización para transmitir
información importante y agilizar el trabajo y la toma de decisiones.

Se define como el conjunto de actividades efectuadas por cualquier


organización para la creación y mantenimiento de buenas relaciones con y
entre sus miembros, a través del uso de diferentes medios de comunicación
que los mantengan informados, integrados y motivados para contribuir con
su trabajo al logro de los objetivos organizacionales.

De este modo, es el conjunto de todas las actividades realizadas por una


organización para crear y mantener las relaciones entre sus miembros, a
través del buen uso de los diferentes medios de comunicación existentes en
la organización.

El lograr una buena comunicación interna en una organización tiene


beneficios como:

● Promover el flujo de información entre el personal, en sus diversos


cargos, niveles y jerarquías.

● Conocer la organización en cuanto a sus objetivos, políticas,


estructura, funciones y tareas para, así, desempeñarse efectivamente
en función de ellas.

● Facilitar la integración y fortalecimiento entre el personal y la


organización.

● Generar espacios para el diálogo, el encuentro de ideas, la


negociación, la toma de decisiones y la conciliación.
● Establecer vínculos con la organización más estrechos, alineándose
con la misión empresarial.

● Estimula y genera un clima organizacional cordial y productivo.

Comunicación externa
Se define como el conjunto de acciones informativas que la organización
dirige a los actores y agentes exteriores de la misma, pudiendo ser población
circundante, audiencia o usuarios que atiende, proveedores y sociedad en
general. Tiene el objetivo de generar, mantener o reforzar las relaciones
entre la organización y el público.

Así, es aquella que ocurre entre la organización y todos los agentes externos,
pero relacionados a ella. Por ejemplo, clientes, usuarios, proveedores,
posibles clientes o usuarios potenciales, público en general interesado,
acreedores, otras organizaciones, etc. El objetivo es compartir información,
ya sean noticias de la propia organización, así como de sus productos,
servicios o comunicados en particular.

La importancia de la comunicación externa en la organización reside en:

● Proyectar, promover y reforzar la imagen de la organización.

● Promover, dar a conocer, publicitar proyectos, servicios o actividades.

● Conseguir la participación e interacción con clientes, usuarios,


audiencias.
● Dar a conocer la organización a los demás, posicionarse
institucionalmente.

● Conocer cómo se percibe a la organización y qué ajustes se deben


hacer para alcanzar los objetivos propios.

1.3. Barreras en la comunicación

Dentro de la comunicación puede darse muchas veces la situación de que


el mensaje no sea interpretado de la mejor manera, no logra ser recibido
por el interlocutor o existen interferencias entre el diálogo. Existen así muchas
barreras que afectan la comunicación, entre ellas se encuentran:

● Administrativas: se da cuando el acto comunicativo no está bien


planeado; por ejemplo, cuando una persona le habla a otra que está
a punto de irse.

● Culturales: tiene lugar cuando los interlocutores presentan diferencias


culturales que le impiden comprender con claridad el mensaje; tiene
relación con el usar tecnicismos o vocabulario específico de un
entorno.

● Físicas: se refiere a obstáculos dentro del contexto en el que se da la


comunicación como el ruido, fallas de red, personas cruzando en
medio, etc.

● Idiomáticas: se presenta cuando los interlocutores no son usuarios de


la misma lengua o presentan variaciones dialécticas muy distintas.
● Psicológicas: el propio emisor puede tener sentimientos negativos
como el miedo, la timidez, la ansiedad; aunque también puede darse
la poca claridad en el pensamiento o la distracción.

● Semánticas: se da cuando entre los interlocutores, aunque usen el


mismo código o lengua, no comprenden el significado de algunas
palabras o frases, lo cual impide comprender claramente el mensaje.

Por otro lado, algunas creencias que afectan la comunicación en contextos


personales son:

● Creencia de que lo que se está comunicando es tan claro para los


receptores como para el propio emisor.

● Creencia de que todas las personas dan el mismo significado a las


mismas palabras.

● Creencia de que la manera de percibir las situaciones es igual para


todos.

● Creencia de que se tiene la verdad y los demás están equivocados.

● Creencia de una única manera correcta de hacer las cosas, la propia.

Además de las creencias anteriores, otras barreras que se pueden dar en el


ámbito organizacional son:
● Los niveles jerárquicos, el poder, la autoridad y el estatus dentro de la
organización, donde se puede imponer el discurso de unos sobre
otros.

● La especialización en áreas y poca visión global, provocando que se


crea que la verdad absoluta solo la tiene un sector de la organización.

● Falta de empatía y recepción de información, impidiendo que los


ejercicios de retroalimentación sean efectivos.

1.4. Estrategias para mejorar la comunicación en el ámbito


laboral

Algunas recomendaciones para tener una comunicación efectiva dentro


del ámbito laboral son:

● Hacer uso de la escucha activa, prestando atención al otro y


captando toda la información que brinda.

● Utilizar la retroalimentación y las preguntas para reafirmar y validar la


información, verificando la comprensión del mensaje.

● Evitar monopolizar la comunicación, permitiendo que los demás se


expresen y den sus puntos de vista.

● Práctica la empatía, procurando entender las perspectivas y


opiniones de los demás.
● Usar un correcto vocabulario, que sea acorde al ámbito laboral; no
debe darse espacio a las malas interpretaciones.

● Emplear expresiones y elementos de la comunicación no verbal para


reforzar los mensajes.

● Cuidar el ambiente en el que se dan las comunicaciones, en especial


los lugares donde se toman decisiones importantes.

2. La asertividad

La asertividad en la comunicación permite generar un clima cordial y de


respeto entre los interlocutores, implica comunicarse de forma oportuna y
adecuada, en un ejercicio de gestión adecuada de los derechos. Es una
cualidad o comportamiento propio de la forma de comunicarse y defender
las percepciones e ideas, respetando a los demás.

Una comunicación asertiva permite la transmisión de los mensajes de


manera adecuada, denotando los puntos de vista sin llegar a la agresividad
u hostilidad, sabiéndose expresar y dando las opiniones con sinceridad. La
asertividad permite así generar relaciones honestas, teniendo un control de
lo que se dice y cómo se dice.

Esta se convierte en un estilo de comunicación que se da de forma directa,


segura y tranquila, respetando siempre al interlocutor, sus creencias,
pensamientos y opiniones. La asertividad lleva a decir, lo que se quiere
enunciar, en el momento adecuado y de la mejor forma; sin llegar a
incomodar, herir o lastimar a otra persona.
La contraparte de comunicarse con asertividad sería el tener una
comunicación agresiva o pasiva, o la unión de ambas. Esto implica el hecho
de responder de manera agresiva, con sarcasmo o ironía. La comunicación
agresiva lleva a lastimar a la otra persona o provocar en ella un efecto de
ira. Es aquí cuando los problemas y conflictos se agudizan, pues no hay un
manejo adecuado de la comunicación, simplemente el mensaje ataca al
interlocutor.

En la siguiente tabla se puede evidenciar la diferencia entre la


comunicación asertiva, agresiva y pasiva:

Asertiva Agresiva Pasiva


“Tú tienes derecho, yo “Yo tengo derecho, “Tú tienes…”
tengo derecho”. tú…”
Habla de forma directa Habla imponiendo o Habla de manera
y firme: “¿cómo crees interrumpiendo: vacilante o cortada:
que podríamos…?” “deberías hacer…” “no te molestes…”
Tiene una mirada Tiene una mirada fija, Tiene una mirada
directa y franca, gesto usa gestos perdida o esquiva,
agradable, postura amenazantes, postura movimientos con
relajada y una voz sin hacia delante y un nerviosismo, postura
vacilación. volumen de voz recogida y un volumen
elevado. de voz bajo.
Permite establecer Viola los derechos y los No consigue los
relaciones positivas y tratos, crea tensión en objetivos, pierde
resuelve los problemas. el entorno. oportunidades y tiene
conflictos personales.
Fuente: Universidad de San Buenaventura (2020).
Así, la comunicación asertiva consiste en expresar correctamente las
opiniones, de manera clara y firme, evitando los enfrentamientos o los
conflictos. Este tipo de comunicación ayuda a optimizar la relaciones y a
generar una sana interacción.

2.1. Elementos de la comunicación asertiva

● Aceptación: es la capacidad de enfrentar los errores y los


inconvenientes; asimismo, el comprender que todas las personas
pueden tener inconvenientes.

● Atención: se requiere de la concentración en el diálogo para poder


contestar y dar un mensaje con asertividad.

● Autocontrol: es la capacidad de recibir y manejar información sin


llegar a alterarse o tener una recepción negativa.

● Confianza. Ofrecer garantías de confianza. Que el otro sienta que se


es la persona adecuada para transmitir algo.

● Credibilidad. Hablar con la certeza de que lo que se dice es cierto.


Siendo así, se hablará con la confianza de los propios conocimientos
y genera una postura más creíble. Se debe ser coherente y
consecuente.

● Disponibilidad. Demostrarle al otro que se es accesible y abierto al


diálogo.
● Empatía. Por mucho que la persona hable, si no es capaz de ponerse
en el punto de vista del otro, no estará dialogando y menor fuerza
tendrá para responder a los argumentos.

● Personalización. Debe ser capaz de demostrar que el otro es especial


y distinto. Se debe mirarle a los ojos y demostrarle interés, preguntarles;
así conseguirá que la otra persona se sienta escuchada y con ganas
de explicar más.

● Receptividad. Se debe estar receptivo a las demandas y responder


con diligencia.

● Reciprocidad. Influir y dejarse influir. Crear empatía con el otro para


que este deje fluir sus pensamientos y abra su mente.

● Rigor. Es necesario transmitir cosas verídicas, con exactitud y con


precisión.

● Sana confrontación: es la capacidad de argumentar y


contraargumentar con el otro de manera clara, sin caer en el insulto,
la grosería o el dañar la integridad del interlocutor.

● Validación: se trata de reconocer al interlocutor, sus talentos,


cualidades, habilidades, aportes, etc.

2.2. Importancia de la comunicación asertiva en el contexto


laboral
La comunicación asertiva desempeña un papel crucial en el contexto
laboral debido a su capacidad para fomentar relaciones saludables,
promover un ambiente de trabajo positivo y aumentar la eficacia en la
realización de tareas y proyectos. La comunicación asertiva dentro de las
organizaciones permite que cualquier trabajador se comunique de forma
real, directa y respetuosa.

Este tipo de comunicación permite la resolución eficaz de problemas, la


buena toma de decisiones y la coordinación de labores dentro de un
equipo, generando una comunicación eficaz. Asimismo, contribuye a la
construcción de relaciones sólidas y de confianza, basadas en el respeto
mutuo y la comprensión. Por ejemplo, en un ámbito asertivo, es más
probable que un trabajador comparta sus dificultades y puedan superarlas
rápidamente, y no ocultarlas o negarlas, entorpeciendo alguna tarea.

Así, cuando los empleados pueden expresar sus preocupaciones de manera


constructiva y escuchar las perspectivas de los demás, se puede llegar a
identificar soluciones efectivas, minimizando el impacto negativo de los
desacuerdos, los conflictos, los malentendidos y los resentimientos.

La importancia de la asertividad en el ámbito laboral trasciende más allá de


la mera eficiencia en la realización de tareas; también incide en el bienestar
emocional de los individuos y en el clima organizacional. La habilidad para
expresar pensamientos, sentimientos y necesidades de manera clara y
respetuosa no solo promueve la resolución de conflictos, sino que también
nutre un ambiente donde los empleados se sienten valorados y
comprendidos. En un entorno laboral caracterizado por la asertividad, las
relaciones interpersonales se fortalecen, lo que a su vez se traduce en un
mayor compromiso con los objetivos de la organización y una disminución
de la rotación de personal.

Además, la práctica de la asertividad en el trabajo conlleva beneficios


tangibles en la productividad y la innovación. Al fomentar la apertura y el
intercambio de ideas, se estimula la creatividad y se propicia un clima
donde las soluciones a los desafíos se abordan de manera colaborativa y
eficaz. Así, la asertividad emerge como un pilar fundamental en la cultura
organizacional, contribuyendo tanto al éxito individual como al colectivo
dentro del ámbito laboral.

2.3. Aplicabilidad de la asertividad

La asertividad se puede evidenciar mediante los siguientes ejemplos de


comportamientos asertivos:

1. Saber decir “no”. Susana le pide a Pedro que trabaje en un nuevo


proyecto, sin descuidar en sus tareas. Susana sabe que, al aceptar esa
nueva tarea, se puede comprometer la calidad de su trabajo y puede no
tener mucho tiempo para entregar todo con calidad. Por eso, antes de
aceptar automáticamente, ella responde de manera amable, pero firme,
que no puede asumir esa tarea adicional debido a sus otras funciones.

2. Definir límites y respetarlos. Durante una reunión de equipo, José


constantemente interrumpe las intervenciones y habla por encima de
Juana. En ese momento, ella se detiene, mira a su colega y educadamente
le pide que le permita terminar su punto antes de que él hable,
estableciendo así un límite claro y haciéndolo respetar.
3. Resolver los conflictos de manera constructiva. Durante una discusión
acalorada en una reunión de equipo sobre cómo abordar la pérdida de
clientes, Karoll interviene para proponer un enfoque de resolución que tome
en cuenta las preocupaciones de todas las partes involucradas, facilitando
así un diálogo más constructivo y llegando a un acuerdo que satisfaga a
todos.

4. Expresar los puntos de vista de manera clara y respetuosa. Carlos no está


de acuerdo con la nueva publicidad que está lanzando la empresa donde
trabaja dado que le parece xenofóbica. En la reunión, levanta la mano y
expresa los argumentos claros de por qué considera que es xenofóbica,
nombrando algunos ejemplos para respaldar su posición.

5. Solicitar retroalimentación y recibirla de manera receptiva. Después de


completar un proyecto importante, María solicitó una retroalimentación a su
supervisor sobre su desempeño durante el proyecto, indicando
específicamente aspectos que le gustaría mejorar en el futuro y mostrando
disposición para aprender y crecer profesionalmente.

2.4. Técnicas de comunicación asertiva

El comportamiento asertivo se refiere a la conducta de una persona que


sabe manifestar sus convicciones y defenderlas de un modo directo,
honesto y claro, sin dejarse llevar por emociones como el enojo, la
frustración, el miedo, entre otros. Por esta razón, la asertividad es una
conducta tan importante para las personas dentro de un equipo o que son
líderes de ellos.
Una característica de las personas asertivas es su estilo para comunicar. En
vez de imponerse y confrontar de forma desafiante para hacer que las cosas
se hagan a su manera, suelen demostrar disposición para escuchar y
colaborar, logrando un sentido de equipo y pertenencia a la organización.

Aunque suena fácil, no existe una fórmula sencilla para lograr esta
comunicación, ya que intervienen varios factores como el carácter o
personalidad de quienes lo rodean, la respuesta emocional particular de
cada persona y, por supuesto, las circunstancias prevalecientes en la
organización.

Una herramienta para llevar a cabo una comunicación efectiva, por


ejemplo, ante un problema, es seguir los siguientes cinco pasos:

1. Indagar. Conocer a profundidad sobre lo que se habla, acercarse


al tema, problema o situación y desde allí si llegar a plantear ideas o
una opinión.

2. Procesar. Luego de tener información, se procede a analizar estos


hallazgos, permitiendo pensar antes de hablar. Se analizan diferentes
perspectivas, soluciones o implicaciones.

3. Problematizar. En este paso se examinan las ideas, evitando los


prejuicios o los sesgos. Se fomenta la reflexión para tomar distintos
puntos de vista.

4. Comunicar. Una vez teniendo una comprensión profunda del tema,


se deben comunicar de manera clara y efectiva las ideas; esto
implica tener un lenguaje preciso, objetivo y en el que se ataque el
problema y no a la persona.

5. Transformar. La intención del acto comunicativo con asertividad


ante un problema debe ser la resolución de este, permitiendo tomar
nuevas decisiones, plantear nuevas perspectivas o cambiar alguna
situación específica.

Por otro lado, otras recomendaciones para lograr ser una persona con
comunicación asertiva son las siguientes:

● Demuestra confianza, seguridad y libertad para expresar lo que


piensa, siente y quiere, sin lastimar a los demás.

● Es capaz de comunicarse de manera directa, abierta y franca con


cualquier persona, ya sea un extraño o conocido.

● Reconoce sus fortalezas y acepta sus limitaciones, pero sin


sobrevalorarse ni menospreciarse.

● Prefiere no establecer ningún compromiso cuando no está seguro de


poder cumplir.

● No utiliza la agresión ni la sumisión como formas de manipulación a


terceros.

● Sabe lo que quiere y trabaja para conseguirlo, haciendo lo necesario


para que las cosas sucedan, mostrándose más proactivo que activo.
● Acepta la responsabilidad total por sus decisiones y actos; además,
entiende la importancia de aclarar lo que le disgusta antes de llegar
al conflicto.

3. La cohesión de un equipo de trabajo

La cohesión es el vínculo interpersonal que logran hacer los distintos


miembros dentro de un equipo, logrando la unión necesaria para lograr
objetivos establecidos. Este es un concepto fundamental en el ámbito
organizacional que se refiere al grado de solidaridad y conexión emocional
entre cada uno de los integrantes.

Así, la cohesión de un equipo de trabajo se trata de la fuerza que mantiene


fortalecido a un grupo, promoviendo la colaboración, el apoyo mutuo y el
compromiso compartido hacia metas comunes. La cohesión no solo implica
la presencia de relaciones positivas entre los miembros del equipo, sino
también un sentido de identidad compartida y pertenencia a la misma
organización.

Es importante tener en cuenta que la cohesión se construye a través de una


serie de factores interrelacionados. Uno de los principales es el
establecimiento de metas claras y compartidas que proporcionen un
propósito común al equipo. Cuando todos los miembros tienen una
comprensión clara de lo que están tratando de lograr y por qué es
importante, es más probable que trabajen juntos de manera armoniosa y
coordinada.

Además, la confianza mutua es un elemento esencial; los miembros deben


sentirse seguros y cómodos al expresar sus ideas, opiniones y
preocupaciones dentro del grupo, sabiendo que serán escuchados y
respetados. Esta confianza se construye a lo largo del tiempo a través de la
sana convivencia, un ambiente positivo y una buena comunicación.

Otro factor crucial para la cohesión es el trabajo en equipo efectivo. Esto


implica la distribución equitativa de tareas y responsabilidades, así como la
colaboración activa y el apoyo entre todos para alcanzar los objetivos.
Cuando cada individuo siente que su contribución es valorada y que puede
confiar en sus compañeros para cumplir con sus responsabilidades, se
fortalece el vínculo entre ellos.

La diversidad dentro del equipo también puede contribuir a la cohesión,


siempre y cuando se maneje de manera adecuada. La inclusión de
diferentes perspectivas, habilidades y experiencias enriquece la dinámica
del equipo, fomentando la creatividad, la innovación y el aprendizaje
mutuo. Sin embargo, es importante que los miembros del equipo sean
respetuosos y abiertos a la diversidad, evitando la discriminación o el
conflicto debido a diferencias individuales.

Ahora bien, es importante tener en cuenta que la cohesión no es un estado


estático, sino que puede variar a lo largo del tiempo debido a cambios en
la composición del equipo, conflictos internos, presión externa, entre otros
factores. Por lo tanto, es fundamental mantener un enfoque continuo en el
fortalecimiento de la cohesión, a través de la construcción de relaciones
sólidas, la gestión efectiva de conflictos y el fomento de un clima laboral
positivo.

3.1. Roles en la cohesión del equipo


Dentro de un grupo, cada miembro puede desarrollar un tipo de rol,
teniendo una serie de conductas, comportamientos y pautas determinadas.
En muchas ocasiones, pueden ser patrones esperados de alguien según su
posición, como el de un líder o jefe, mientras que en otros casos surgen de
la autonomía y la personalidad de las personas. Los roles se clasifican: según
el papel dentro del rendimiento o de acción; según el relacionamiento
social; y según los papeles individuales.

Roles de rendimiento
Se establece una serie de papeles orientados a la consecución de logros,
proyectos y objetivos. Algunos de estos son:

● Coordinador: es quien señala los objetivos y los puntos a seguir dentro


de los proyectos.

● Estimulador: suele ser el líder, quien busca que todo el equipo trabaje
de manera adecuada.

● Evaluador: es quien suele valorar las ideas, tiene una actitud crítica
frente a las intervenciones y tiene claros los puntos a cumplir dentro
de un proyecto.

● Implementador: es la persona que suele poner en práctica las ideas


acordadas o el encargado de delegar las funciones específicas para
cada uno de los miembros.

● Informador: es quien permite la divulgación de la información, aporta


también datos y experiencias dentro del equipo.
● Interrogador: es la persona que suele estar indagando y analizando
nuevas propuestas o la forma correcta de ejecutarlas.

Roles sociales
Son aquellos basados en la convivencia, formación y mantenimiento de los
equipos. Algunos de estos son:

● Cohesionador: es quien logra mantener el relacionamiento entre los


distintos miembros; suele ser la persona con mayor actitud positiva y
dispuesta para el relacionamiento sano con los demás.

● Conciliador: es aquel que, con su templanza, sirve de mediador en los


momentos de conflictos. Aprende los elementos que permiten
mantener la unión del equipo.

● Facilitador: es el que está siempre preocupado para entregar todos


los elementos necesarios a cada uno de los miembros para que
cumplan con sus tareas.

● Investigador: es aquella persona que busca las soluciones posibles a


cualquier problema; es colaborativo y analiza a profundidad cada
una de las situaciones.

● Motivador: busca siempre la participación de todos los miembros,


creando relaciones de cordialidad y ayuda mutua.

● Observador: es aquel que sigue con detalle el proceso de cada uno


de los proyectos para que se ejecuten de manera correcta. Suele
tener el papel de secretario.
Roles individuales
Estos surgen del punto de interés, las necesidades personales y la identidad
de cada uno de los miembros. Algunos de estos son:

● Locuaz: quien tiene facilidad de oratoria y discurso.

● Positivo: es aquella persona que tiene una buena actitud y aporta lo


que sabe.

● Crítico: es quien está atento a cada uno de los detalles para dar su
punto de vista.

● Organizador: es la persona que permite establecer un orden en las


actividades y proyectos, delegando funciones.

● Pacificador: es quien intenta mantener la paz y la armonía dentro


del equipo.

Ahora bien, se debe tener en cuenta algunos roles que también son
negativos dentro de los equipos de trabajo y que, por tanto, se deben evitar.
Algunos de estos son: parlanchín, pedante, sabelotodo, cerrado, arrogante,
el agresor, saboteador, gracioso, ausente, moralista, obstructor y parásito.
En todos estos casos, provocan que no se lleven a cabo los proyectos
debido a su mala actitud y casi siempre llevan a que se creen conflictos y
discusiones.

3.2. Factores que influyen en la cohesión de un equipo


Entre los factores que permiten una cohesión fuerte y duradera dentro de
un equipo de trabajo se encuentran:

● Apertura: los equipos deben estar abiertos a nuevos miembros para


enriquecer las perspectivas y puntos de vista; además, estar siempre
dispuestos a enfrentar retos y desafíos. Un grupo cerrado progresa
muy poco y tiene dificultades cuando existen cambios dentro del
equipo.

● Confianza: es necesario que los miembros puedan confiar en los


demás para que se mantenga la unión y el apoyo mutuo en el equipo.
Cuando no hay confianza, es muy difícil delegar tareas o el poder
acudir a otro para solucionar problemas.

● Cooperación: es necesario que los miembros estén dispuestos a


ayudar al otro y a trabajar en equipo para que todo el equipo tenga
éxito. Si en un equipo existe la envidia o la autonomía rígida, es difícil
lograr una verdadera cohesión.

● Experiencia: cada equipo tiene una manera distinta de trabajar,


actuar y relacionarse; así, con la experticia, se pueden llegar a
identificar los aspectos que se deben evitar para no caer en conflictos
y los que se deben potenciar para fortalecer el equipo.

● Interacción: el solo hecho de que haya un grupo no quiere decir que


existe cohesión en él. Muchas veces los miembros de un equipo no se
hablan ni se comunican. Es de vital importancia que se de un buen
relacionamiento y se comparta con el otro de manera cercana.
● Metas comunes: tener un objetivo común permite establecer las bases
para trabajar en conjunto buscando el mismo resultado. Se deben
asignar tareas específicas a cada uno de los integrantes para que, a
modo de engranaje, todo funcione correctamente, con el apoyo y la
colaboración en conjunto.

● Similitud: si bien un grupo diverso permite recolectar distintos puntos


de vista y opiniones, también es importante que los miembros del
equipo compartan una serie de creencias o valores que permitan
trabajar en equipo y no se vean enfrentados frecuentemente.

● Tamaño: entre más pequeño es un grupo es más fácil establecer un


relacionamiento cercano con el otro, reduciendo también las
diferencias. Por el contrario, un grupo grande dificulta la unión y el
buen entendimiento entre los miembros; hace fácil la segregación y
la exclusión de alguno de ellos.

3.3. Beneficios de la cohesión de un equipo

La cohesión en un equipo de trabajo conlleva una serie de beneficios


significativos que impactan positivamente en su funcionamiento y en el
logro de sus objetivos. Algunos de estos son:

● Mejora las habilidades comunicativas: la cohesión fomenta un


ambiente de confianza y apertura donde los miembros se sienten
cómodos compartiendo ideas, preocupaciones y perspectivas. Esto
mejora la comunicación y facilita el intercambio de información de
manera efectiva.
● Existe una mayor coordinación: cuando los miembros del equipo
están unidos por un propósito común y tienen una relación sólida,
tienden a coordinar sus esfuerzos de manera más eficiente. La
cohesión facilita la sincronización de actividades y la alineación de
acciones individuales hacia metas compartidas.

● Se aumenta la productividad: la coordinación y la comunicación


dentro de un equipo cohesionado conducen a una mayor eficiencia
en la realización de tareas y proyectos. Los miembros trabajan de
manera colaborativa y están más motivados para alcanzar resultados
de calidad en menos tiempo.

● Mejora el bienestar laboral: la sensación de pertenencia y apoyo


mutuo que brinda la cohesión contribuye al bienestar emocional de
los empleados. Sentirse parte de un equipo unido y valorado aumenta
la satisfacción laboral y reduce el estrés, lo que, a su vez, mejora el
clima laboral.

● Se alcanzan las metas: la cohesión fortalece el compromiso de los


miembros del equipo hacia las metas y objetivos compartidos.
Cuando todos trabajan juntos, se incrementa la probabilidad de
alcanzar y superar las metas establecidas.

● Hay mayor capacidad de resolución: La cohesión proporciona un


entorno propicio para abordar y resolver problemas de manera
efectiva. Los equipos cohesionados están más capacitados para
enfrentar desafíos y superar obstáculos, asimismo, evitan las
discusiones y problemáticas internas.
● Posibilidad de crecimiento profesional: dentro de un equipo
cohesionado, los miembros tienen la oportunidad de aprender unos
de otros, compartir conocimientos y desarrollar nuevas habilidades.
Además, el apoyo y la mentoría entre compañeros pueden impulsar
el crecimiento y desarrollo profesional de cada miembro.

3.4. La conflictividad y falta de cohesión de un equipo

La conflictividad se entiende como la presencia y manifestación de


conflictos dentro de un grupo, organización o sociedad. Estos conflictos
pueden surgir debido a diferencias entre opiniones, creencias, intereses,
valores, entre otros factores. La conflictividad puede manifestarse de
diversas formas, que van desde enfrentamientos verbales y confrontaciones
hasta tensiones subyacentes y resentimientos no expresados. Incluso, en
casos extremos, la conflictividad lleva a la agresión física.

La conflictividad y la falta de cohesión dentro de un equipo de trabajo


pueden tener consecuencias significativas y perjudiciales para el
funcionamiento y el rendimiento de este y de, incluso, toda una
organización. Cuando los miembros del equipo no están unidos por un
propósito común o enfrentan conflictos internos, se generan diversas
barreras que obstaculizan la eficacia y la colaboración.

En primer lugar, la falta de cohesión puede manifestarse en una falta de


comunicación efectiva entre los miembros del equipo. La falta de
interacción y la comunicación deficiente pueden conducir a
malentendidos, confusiones y desconfianza entre los miembros, lo que
contribuye a un clima laboral tenso y poco productivo.
Además, la falta de cohesión puede dar lugar a una coordinación
deficiente de las actividades y tareas dentro del equipo. Cuando los
miembros no están alineados en sus esfuerzos y no trabajan en armonía, se
producen retrasos, errores y duplicación de esfuerzos, lo que afecta
negativamente la eficiencia y la calidad del trabajo.

La conflictividad dentro de un equipo también puede surgir debido a


diferencias en las opiniones, valores o estilos de trabajo entre los miembros.
Los conflictos no resueltos pueden intensificarse con el tiempo y crear
tensiones significativas que afectan el clima laboral y la moral de todo el
equipo.

Otro impacto negativo de la falta de cohesión es la disminución de la


motivación y el compromiso de los miembros del equipo. Cuando estos no
se sienten parte de un grupo unido y no ven el valor de su contribución
individual, es probable que pierdan interés en su trabajo y disminuyan su
nivel de esfuerzo y dedicación. Además, puede afectar la capacidad del
equipo para resolver problemas y enfrentar desafíos de manera efectiva. Sin
la colaboración y el apoyo mutuo, los problemas pueden persistir sin resolver
o empeorar con el tiempo, lo que afecta la capacidad del equipo para
alcanzar sus objetivos.

La falta de cohesión también puede afectar la reputación de la


organización tanto interna como externamente. Los conflictos internos y la
falta de colaboración pueden proyectar una imagen negativa de la
empresa, lo que puede afectar la moral de los empleados y disminuir la
confianza de los clientes, proveedores y otras partes interesadas.
Por tanto, la conflictividad y la falta de cohesión dentro de un equipo de
trabajo pueden tener consecuencias graves y multifacéticas que afectan
tanto al equipo en sí como a la organización en su conjunto. Es fundamental
abordar estos problemas de manera proactiva y trabajar en la construcción
de relaciones sólidas, la resolución de conflictos y la promoción de un clima
laboral positivo y colaborativo para garantizar el éxito y la efectividad del
equipo y de la empresa en su conjunto.

Sin embargo, también se debe tener en cuenta que la conflictividad, en un


grado mínimo y trabajada de manera adecuada, puede llegar a estimular
el debate, la innovación y el cambio positivo. Para ello, se debe reconocer
y abordar la conflictividad de manera constructiva, promoviendo la
comunicación abierta, el respeto mutuo y la resolución de problemas
colaborativa para mitigar sus efectos negativos y fomentar la cohesión y el
crecimiento dentro de los equipos.

3.5. Estrategias para fomentar la cohesión en un equipo

Algunas estrategias para lograr el fortalecimiento de los equipos, llevando


a una buena cohesión son:

● Crear símbolos, eslogan o elementos diferenciadores que hagan que


los miembros se sientan en un verdadero equipo.

● Realizar actividades grupales que permitan la plena participación de


los miembros.

● Generar una comunicación efectiva, desarrollando estrategias para


una buena comunicación interpersonal.
● Reducir el riesgo de amenazas externas, como el evitar chismes, malos
comentarios o rivalidades.

● Establecer metas conjuntas e influir en la proposición de proyectos en


los que todos los miembros sean partícipes.

● Establecer un atractivo dentro del equipo, para que este se vea con
admiración o se genere una propia identidad, en el que se quiere
realmente pertenecer a él.

● Observar las relaciones que se dan entre distintos miembros del


equipo para evitar posibles conflictos o discusiones basados en temas
personales.

● Implementar incentivos que sean para todo el equipo, dependiendo


del desempeño grupal y no individual. Así, se genera una
competitividad en el que requiere del mutuo apoyo.

● Evitar dar preferencias o tratos especiales a solo uno o algunos


miembros del equipo. Este tipo de situaciones solo conllevan a
rivalidades, a dividir el equipo y crear conflictos internos.

● Poner a discusión las decisiones importantes para el equipo,


realizando consensos y diálogos en el que todos aporten su punto de
vista.
● Realizar evaluaciones, autoevaluaciones y heteroevaluaciones para,
así, obtener distintas perspectivas del trabajo desarrollado por cada
uno de los miembros.

● Establecer una cultura de bienestar, en el que se promueva la


inteligencia emocional, la conducta positiva y la buena autoestima.

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