HAPI Completo
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Colonización fenicia
La presencia fenicia en la Península supone el comienzo de la Protohistoria, por el cual los
sistemas de organización simples de las comunidades indígenas se transforman en
sociedades complejas con división de clases e instituciones estatales. Los fenicios
extendieron el uso del alfabeto y contribuyeron a la configuración cultural de todas las
comunidades mediterráneas.
Su Historia está supeditada a las versiones deformadas de sus competidores. Estos no se
reconocieron a sí mismos como fenicios, sino que se lo adjudicaron los griegos por los tejidos
teñidos de púrpura y el término pasó al latín como púnico. Los fenicios realizaban navegación
de cabotaje.
La Historia fenicia comienza a finales del II milenio, estos fundaron factorías y ciudades por
todo el Mediterráneo central y occidental. El resurgir de los imperialismos asirio y babilónico
frenó su expansión. Tiro es destruida en el 572 a.C. por Nabucodonosor II tras un largo asedio.
Fenicia nunca fue una nación, sino una serie de ciudades-estado donde las oligarquías
comerciales ejercían una gran influencia en el gobierno. Las características de los objetos
fenicios son el sentido práctico, el sencillo lenguaje artístico y la avanzada tecnología. Su
mayor aportación a la cultura universal fue la difusión del alfabeto. Su producción artesanal
estaba especializada en objetos de lujo. La industria textil y tintorera fue la más apreciada, y
destacaron otros productos más modestos como el hierro y la cerámica a torno.
En cuanto a la presencia de fenicios en la Península Ibérica, la tradición literaria remonta la
fundación de Gadir a finales del siglo XII y la arqueología confirma la actividad fenicia a partir
de finales del siglo IX. Las causas de la expansión colonial fenicia son la presión tributaria de
los imperios asirio y babilonio, la escasez de recursos y la presión demográfica, el interés por
los metales de Occidente, el auge comercial y su vocación marítima (vinculación de la
navegación y la religiosidad).
Encontramos tanto Precolonización (navegaciones de tanteo y empresas esporádicas de
exploración) como Colonización (asentamientos permanentes), que no se tratan de dos fases
sucesivas, sino dos modalidades de relación diferentes. Los fenicios llegarían a la Península
por las rutas que ya se practicaban en el Bronce Final, a través de las costas del sur de la
Península y el estrecho de Gibraltar. Llegaron por la abundancia de recursos metalúrgicos,
especialmente plata, oro y estaño. El culto en la Península a Melqart, patrono de la actividad
comercial.
La expansión atlántica se dio desde Cádiz, a partir de mediados del siglo VII a.C., motivada
por el interés por la vieja ruta del estaño.
Con la expansión por el Levante, no encontramos asentamientos al norte del Segura, pero
existía un comercio en el que la propia población indígena actuaba de intermediaria. En el
siglo VII colonos procedentes del Estrecho se establecen en Ibiza.
En las costas meridionales Cádiz es el asentamiento más antiguo, y tuvo un importante papel
en la organización de la posterior empresa colonial.
Los poblados fenicios se localizaban en cabos, penínsulas e islas, con agua potable en
abundancia, tierras de cultivo y buena comunicación con el interior. Las casas de planta
rectangular, con zócalo de piedra, paredes de adobe y cubierta en terraza. Los distintos
tamaños muestran la división de clases.
Todo poblado contaba con su necrópolis, separada del núcleo de población, se da un
predominio absoluto de la incineración y el resto de sepulturas son muy variadas. Las
ofrendas funerarias depositadas en las sepulturas son frecuentes. La cerámica es el elemento
más abundante de la presencia fenicia, destacando la de barniz rojo. Los objetos metálicos
son mayoritariamente de bronce, pero sin faltar la orfebrería de oro y plata.
La principal actividad económica fue obtención de metales. Los cursos fluviales
favorecieron el acceso a los recursos. La explotación de las minas se realizaba con mano de
obra indígena. El comercio fue el sector más dinámico, y se desarrolló el artesanado.
También vemos la industria del salazón que destaca como una de las más antiguas. La
producción de marfil se da, pero menos abundante. Las masas de las clases bajas eran
ofrecidas como fuerza de trabajo. Con la agricultura y la pesca, se producía
autoabastecimiento y para la obtención de excedentes destinados al comercio.
Poco a poco, el tejido social se vuelve más complejo, con la aparición de nuevas
profesiones favorecidas por la intensificación de los sectores económicos y se detecta un
aumento demográfico en las colonias.
El modelo social de las colonias reproduciría inicialmente el de la ciudad madre, donde la
aristocracia tuvo un papel esencial y el papel rector lo representaría el templo de Melqart. En
cuanto a la religiosidad fenicia, Melqart, dios de la actividad comercial, y su pareja Astarté,
eran los dioses principales de los colonos.
Con la crisis del siglo IV se da por la caída de Tiro, la disminución en la productividad de las
minas del Suroeste, la expansión colonial griega se consolida y Cartago cobra cada vez más
fuerza como potencia marítima. Se producen cambios principalmente en el Círculo del
Estrecho, donde gana importancia la industria pesquera y conservera; y el interior indígena se
reorganiza. El mundo fenicio termina integrándose etnoculturalmente con la población
indígena.
El contacto entre colonos e indígenas llevó a un proceso de aculturación donde los últimos
aceptaron rasgos culturales orientales, tanto económicos como sociales y espirituales. Ese
conjunto de rasgos culturales se denomina «orientalizante».
Durante los siglos XIV – XIII los micénicos comercian en aguas mediterráneas, y tras el
colapso micénico este comercio se verá frenado y serán los fenicios quienes lo reanuden. En
el s. VIII a.C. comienza la incursión griega en tierras occidentales, atraídos por los
abundantes metales del territorio etrusco y se fundarían ciudades en el Mediterráneo y el Mar
Negro. En la segunda mitad del siglo VIII a. C. se comienza a constatar la presencia de restos
materiales griegos, pero traídos a través de los fenicios, gracias al comercio griego en tierras
orientales. La primera noticia acerca de la presencia griega en la península es hacia mediados
del siglo VII a.C., a través de Heródoto.
La información literaria y arqueológica hace pensar que los griegos frecuentaron localidades
fenicias o indígenas a las que rebautizaron con nombres helenos. Los primeros contactos con
este litoral fueron por los foceos, quienes en un principio usan las costas como puntos de
parada y aguada, y más adelante éstos se convierten en un destino para el comercio griego.
Huelva era el centro portuario tartésico donde se concentraba gran parte del mineral de plata,
el cual se intercambiaba con los fenicios, y acudieron los foceos en busca de este metal. Los
griegos no pasaron de una fase comercial precolonial, simplemente, se adaptan a los
esquemas económicos y comerciales existentes, establecidos por los fenicios. Los griegos
recibían plata y ellos ofrecían aceite y vino; y cerámicas de lujo, tejidos y bronces.
Desde el siglo VI a. C. decrecen las importaciones fenicias y aumentan las griegas. En el 546
a. C, cuando Focea cae ante los persas, los productos importados van desapareciendo del
sur peninsular, coincidiendo con el ocaso tartésico, y, se desplazan al levante. A partir del s.
V, la cultura turdetana asume el control de los productos griegos desde Cádiz.
En el Mediterráneo los griegos fundan las ciudades de Massalía (Marsella) hacia el 600 a.C.,
que será la colonia focea más importante de Occidente; y Alalía (Córcega) hacia el 560 a.C.
En la península, aparte de Ampurias y de Rosas (Rhode), no se conoce la existencia de ningún
otro emplazamiento griego propiamente dicho.
Los foceos huyeron de su tierra al verse sometidos por el yugo persa buscando nuevos
asentamientos y un grupo de exiliados se instaló en Alalía, Córcega. Tras esto los recursos de
la ciudad resultaron insuficientes ante el incremento masivo de población y etruscos y
cartagineses se aliaron y en la primera batalla naval de Occidente se trató de expulsar a los
refugiados de Alalía (540/535 a.C.). Los griegos resultaron victoriosos, pero no pudieron evitar
el desalojo de Alalía y un segundo éxodo de los griegos, hacia la costa tirrena (Elea), y colonias
jonias del Mediterráneo Occidental, como Ampurias y Marsella.
Coincidiendo con el ocaso tartésico, los comerciantes fenicios y griegos buscan nuevas
fuentes de aprovisionamiento y la apertura de rutas alternativas de acceso a estas fuentes.
Entonces la zona levantina vivió un incremento de la actividad comercial y de la presencia
cartaginesa, quienes transforman las pequeñas factorías fenicias en auténticos núcleos
urbanos.
Ampurias se convertirá desde finales del siglo VI en el centro de la actividad económica griega,
con influencia tanto en la costa como en el interior. Su fundación nació para servir de punto
de apoyo en la ruta surgida entre Marsella y Tarteso. Hubo una gran compenetración con los
pueblos indígenas y en sus primeros años de existencia, Emporio no tuvo un peso importante
en el comercio, pero se estableció como punto para controlar la explotación de los recursos
(metales y productos agrícolas) de la zona comprendida entre el Golfo de Lyon y el Ampurdán.
A mediados del siglo VI la colonia había crecido y se constituye la auténtica ciudad, rodeada
de murallas y con un santuario, en cuyos alrededores se realizaban los intercambios con los
indígenas. Con el colapso de Tarteso y a la interrupción de las relaciones con el oriente griego,
el comercio de Ampurias vivió un período de auge en el que competiría Massalia, de la que se
va desvinculado poco a poco.
Los emporitanos ofrecían vino, aceites, tejidos y cerámicas de lujo; a cambio de metales, sal,
fibras vegetales, pieles y cereales. Y pese a que púnicos y griegos comienzan su rivalidad
comercial, siguen dependiendo de los íberos, que controlaban las rutas comerciales. Desde
mediados del siglo V, el comercio ampuritano comenzó a utilizar moneda propia.
La convivencia entre griegos y púnicos nos enseña como Cádiz y Ampurias eran las principales
intermediarias de un extenso comercio entre Oriente y Occidente. Estas relaciones
comerciales tenían su punto de encuentro en Ibiza.
A partir de la segunda mitad del siglo IV, las cerámicas importadas son sustituidas por
cerámicas occidentales y locales. Finalmente, la presencia, en el siglo III, de Roma pondrá fin
a la independencia política y comercial.
La colonia de Rosas (Rhode), quizás tuvo un origen similar al de Ampurias y a lo largo del siglo
V se formó como polis, con moneda propia y circuitos comerciales propios.
En el caso de Hemeroskopeion, este no es una colonia, sino una atalaya utilizada por los
griegos del ámbito de Massalia para practicar la pesca del atún mediante vigía. Puede que la
regentasen griegos y púnicos; y al no haber restos materiales no se puede calcular cuál era su
producción.
Tras el reparto de influencias del tratado del 348 a.C. entre Roma y Cartago, cesan las
relaciones del mundo ibérico con los griegos y serán los púnicos quienes se hagan cargo del
control comercial de la zona.
TEMA 4. Colonización púnica.
Cartago fue fundada por fenicios de Tiro hacia el 814/813 a.C. Tenía un emplazamiento
privilegiado en el golfo de Túnez, entre el Levante mediterráneo y el extremo occidente, y en
pleno comercio africano. Sufrió un crecimiento demográfico debido a la huida de fenicios del
empuje asirio. Los límites culturales y cronológicos entre dos mundos (fenicio y púnico), están
pendientes de clarificar ya que su manifestación arqueológica en la península ibérica, es lo
suficientemente solapada como para generar dudas en la comunidad científica.
Su propio dinamismo fenicio junto con una necesaria expansión en un territorio, hacen que
Cartago se lance a la aventura marítima. Mantuvo relaciones comerciales con el Levante
mediterráneo, los emporios norteafricanos de la Sirte, y el mar Tirreno. Cartago ha sido vista
como una ciudad con ansias imperialistas, pero esta solo entra en conflicto no motivado por
esto, sino para controlar la piratería que tanto daño hacía a un comercio como a otro.
El apogeo púnico se da junto con la caída de Tiro, pero principalmente con la llamada “crisis”
del siglo VI, una reorganización del espacio comercial fenicio, del cual Cartago se aprovecha
para lanzarse con mayor fuerza en aquellos lugares que los fenicios han abandonado. A partir
del siglo V, Cartago se lanza a nuevas conquistas como el interior del continente africano. Poco
a poco Cartago asciende en el mundo comercial, sobre todo porque practica una diplomacia
basada en tratados y alianzas con los pueblos vecinos.
Entre esas alianzas encontramos los tratados firmados con Roma, un nuevo poder surgido
en el Mediterráneo occidental que llegará a gestar un gran imperio y será enemiga
irreconciliable de los púnicos. A finales del siglo VI, entre 508/507 a.C. se firmó el primer
tratado romano-cartaginés, en el que los primeros buscan alejar del Lacio cualquier influjo
extranjero y los segundos buscan proteger sus intereses comerciales cerrando a los romanos
los territorios situados al oeste de lo que seguramente se trataba del Cabo Bon en la costa
norteafricana.
A lo largo del siglo V vemos la decadencia etrusca y la creciente influencia de Roma. En el 348
a.C., se firmó el segundo tratado romano-cartaginés, este delimitaba las respectivas áreas de
intereses de ambas potencias, los romanos no pueden comerciar ni construir en la costa
norteafricana, pero los griegos, aliados de los romanos, tienen vía libre para seguir
comerciando por el levante hispánico (donde se encuentran sus centros de interés: Emporion
y Rosas).
Según Diodoro, los cartagineses fundaron Ibiza hacia el 654 a.C. y en la actualidad, se admite
la idea de que fueron fenicios del sur, seguramente de Cádiz, usándola como punto estratégico
en su expansión comercial. A partir de la segunda mitad del siglo VI, Ebussus crece y cobra
importancia. Durante el siglo V, Ibiza gozaba de una importante red comercial y enviaba sus
productos a Marsella, Emporion y otros puertos mediterráneos.
La zona conocida como “círculo del Estrecho” vivió una reorganización política y económica,
que significó el abandono de pequeñas factorías junto con el crecimiento de otras como Gadir,
Malaka o Sexi. Éstas irán adquiriendo poco a poco la fisonomía de auténticas ciudades. Y a
finales del siglo V/comienzos del IV los cartagineses hacen llegar su comercio a la península,
concentrados en el sudeste y levante. Desde mediados del siglo IV Cartago domina gran parte
de la zona levantina peninsular. Y actividades como la agricultura y la ganadería, la pesca y las
industrias dedicadas a la conserva de pescado y derivados se intensificaron. También hubo
grandes intercambios sobre todo de sal y plata, junto con estaño y productos griegos,
destacando la ruta de Gadir.
Aún falta un planteamiento certero y coherente que dé sentido a los primeros contactos
cartagineses previos al desembarco de Amílcar. Ya que los testimonios de Polibio y Diodoro de
Sicilia certifican que Amílcar no fue el primer púnico en frecuentar la Península.
Cartago nunca gestó un imperio territorial en la península, sino que se limitó a crear colonias
que comerciaban con los indígenas; con los que realizó tratados comerciales. Las
comunidades autóctonas eran las encargadas de la mano de obra y los cartagineses ofrecían
mercancías de prestigio junto con elementos técnicos. El interior peninsular, aunque si se
poseen pruebas de un contacto con púnicos y griegos, se muestra más independiente en el
ámbito político, social y cultural. En las costas, la influencia cartaginesa fue relativamente
importante, puesto que existen acuñaciones púnicas e indicios del uso de un alfabeto también
púnico.
TEMA 6. Segunda Guerra Púnica.
Como precedente a la Segunda Guerra Púnica está la Primera Guerra Púnica (264 - 241
a.C.), en la que vencieron los romanos y extienden su dominio por toda la Italia centro-
meridional. Para compensar esas pérdidas y pagar la deuda impuesta por Roma en el 242
a.C., Amílcar Barca propone una expansión por la Península Ibérica, donde no chocaría con
Roma, desembarcando en Gadir con su yerno Asdrúbal y su hijo Aníbal, en el 237 a.C.
Amílcar Barca inicia la conquista usando tanto armas como la diplomacia y se dedicó a
someter a los pueblos del Guadalquivir violando el segundo tratado romano-cartaginés (348
a.C.) hasta su muerte en batalla en el 229 a.C. Asdrúbal continua la labor del general con una
política basada en la diplomacia y funda Qart Hadasht, que los romanos llamaron Cartago
Nova. Ante la imposibilidad de frenar la expansión cartaginesa y alertados por los de Massalia,
Roma firma con Cartago el denominado Tratado del Ebro en el 226 a.C., que fija en dicho río
los límites de influencia de ambas potencias. También firma Roma con Sagunto una especie
de liga en el 221 a.C., mismo año en el que Asdrúbal es asesinado. Aníbal es proclamado jefe
volviendo a una política que reinicia las actividades bélicas.
El casus belli fue el episodio de Sagunto, ciudad aliada de Roma, la cual Aníbal asedia y toma
en el 219 a.C. Roma espera a la caída de Sagunto y declara la guerra a Cartago, aunque
realmente esta ciudad no estaba al norte del Ebro, iniciando así la Segunda Guerra Púnica.
En los años siguientes, los romanos intentaron reducir el apoyo de los indígenas. Sagunto fue
tomada y devuelta a sus pobladores en el 213-212. Los romanos se vieron obligados a dividir
sus fuerzas para cubrir el amplio territorio, lo que resultó fatal: fueron vencidos y muertos en
batalla en el 211, teniendo que volver a replegarse al norte del Ebro.
Publio Cornelio Escipión hijo, con sólo 24 años, utilizó su influencia para movilizar al pueblo
y ser enviado a Hispania al mando de dos legiones, iniciándose la fase decisiva de la guerra
con su desembarco en Emporion a comienzos del otoño del 210. Utilizó los meses invernales
para asegurar el territorio al norte del Ebro usando la diplomacia y asegurándole a los
caudillos hispanos que tan sólo pretendía expulsar a los púnicos y no tenía objetivos
territoriales.
Escipión decidió sorprender a los púnicos y en el 209, mediante una operación conjunta por
tierra y mar, consiguió hacerse con el control de Cartagena. Esto resultó de vital
importancia para el devenir del conflicto, ya que se hizo con el botín, y con los trescientos
rehenes indígenas retenidos por los púnicos, los cuales devolvió a sus pueblos, logrando
numerosos pactos con las tribus locales.
Escipión inició el camino hacia Gades mientras que Asdrúbal estableció su base en Cástulo.
Tuvo lugar la Batalla de Baecula (208 a.C.), que vencieron los romanos, con lo que lograron
su avance hacia el valle del Guadalquivir. Mientras tanto, Aníbal llevaba años de campaña en
suelo italiano y necesitaba urgentemente refuerzos. El mando púnico llegó a un compromiso:
Asdrúbal partiría con un ejército hacia Italia (donde moriría), Magón intentaría reclutar
mercenarios en las Baleares y Giscón trataría de defender las últimas posiciones en Iberia
desde Lusitania ayudado por Hannón.
La vieja colonia fenicia, viendo venir el desenlace, decidió entregarse a los romanos. Magón,
que había realizado un desesperado intento de reconquistar Carthago Nova, encontró a su
regreso las puertas de la ciudad cerradas. Partió para finalmente desembarcar en Italia,
donde a Aníbal las cosas no le iban demasiado bien. Y de este modo terminaban los treinta
años de dominación púnica en la Península y comenzaba la presencia de Roma en Hispania,
que habría de mantenerse hasta el fin de la Antigüedad.
TEMA 7. Conquista de Hispania. Dos modelos: Catón y Graco.
La intervención inicial de Roma en Hispania, en su origen, no perseguía la conquista, sino
obtener recursos para contrarrestar a Aníbal. A pesar de las dificultades iniciales, los
generales romanos, con habilidades diplomáticas, lograron la colaboración indígena,
presentándose como liberadores del yugo cartaginés. Con el tiempo, al percatarse de la
riqueza del territorio, cambiaron su estrategia, consolidando su voluntad de permanencia y
explotación del territorio.
Sin embargo, tras la marcha de Escipión, la reducción de tropas y la falta de cualificación de
los nuevos comandantes generaron rebeliones indígenas como la de Indíbil y otros líderes
cerca de Zaragoza. La victoria de los procónsules marcó un cambio hacia una política basada
en la fuerza, con castigos severos y acciones militares para evitar un retorno a la órbita
cartaginesa.
A pesar de la victoria sobre Cartago, la administración de Hispania quedó en segundo plano,
pero en los comicios de 197 se eligieron pretores para las nuevas provincias de Hispania
Citerior y Ulterior, institucionalizando la situación. Factores como irregularidades en el envío
de personajes con imperium, compromisos con los indígenas y el interés en frenar la
influencia de la gens Cornelia influyeron en esta elección.
La conquista de Hispania: los primeros pretores
En el año 197 a.C., con la llegada de los primeros pretores a Hispania, los pueblos indígenas
se levantaron contra Roma de forma simultánea, aunque sin una conexión entre ellos. En la
provincia Citerior, el pretor Sempronio fue derrotado por una coalición de tribus, mientras
que, en la Ulterior, otra coalición se reveló contra los acuerdos firmados por Escipión y la
injusticia de los gobernadores romanos.
A pesar de los intentos del Senado por enviar refuerzos, la guerra interior persistió debido a la
falta de directrices claras por parte de Roma. La estrategia se centraba en obtener beneficios
materiales, mantener las fronteras exteriores e imponer la autoridad romana en el interior. Sin
embargo, la falta de fronteras naturales y la explotación brutal hicieron que los primeros 20
años de conquista fuesen de guerra continua. En 195 a.C., el Senado, envió al cónsul M.
Porcio Catón junto a los pretores para hacer frente a la creciente amenaza.
Catón en Hispania
Catón, descrito como un romano tradicionalista, austero y patriota, desembarcó en Hispania
con entre 50,000 y 70,000 hombres. Su campaña se caracterizó por la represión ejemplar:
derrotó a la coalición enemiga cerca de Ampurias, sometiendo a la mayoría de las tribus
costeras hasta Tarraco. Impuso garantías, entrega de armas, tributos y desmantelamiento de
fortificaciones. En el sur, ayudó a sofocar la rebelión de los turdetanos.
En su regreso a la Citerior, atravesó el territorio celtíbero en una demostración de fuerza y
sofocó la revuelta de las tribus catalanas. Su gestión se centró en la explotación romana,
imponiendo políticas de terror para su beneficio personal.
Entre Catón y Graco
El período entre Catón y Sempronio Graco se caracterizó por campañas contra las tribus
íberas, aplicando la política romana de premios y castigos según la actitud de colaboración o
insurgencia de cada pueblo. Se destacan rebeliones en el Ebro (194 a.C.) y campañas contra
oretanos y carpetanos (193-192 a.C.), estableciendo un cinturón de seguridad ante los
lusitanos.
Tiberio Sempronio Graco en Hispania
En el 180 fueron elegidos pretores Tiberio Sempronio Graco (Citerior) y Lucio Postumio Albino
(Ulterior) y llevaron a cabo campañas coordinadas contra la Celtiberia. Avanzaron desde la
alta Andalucía hasta el Jalón, logrando someter a los celtíberos.
Graco aplicó un plan para afianzar el dominio romano, avanzando la frontera, fundando
ciudades como Gracchurris, y estableciendo medidas de organización administrativa y fiscal.
Se desarrolló una administración regular basada en el sometimiento pacífico y el
cumplimiento de una obligaciones fiscales regularizadas, creando puntos de apoyo
prorromanos indígenas en áreas de avanzadilla.
Hispania después de Graco
En el año 171 a.C., destacan dos eventos significativos: la fundación de Carteia, primera
colonia latina fuera de Italia; y la denuncia por parte de una embajada indígena en Roma por
la arbitrariedad de la administración provincial ante el Senado.
En el mismo año, algunas ciudades enviaron embajadores para acusar a tres gobernadores
provinciales de extorsión. El Senado respondió procesando a los acusados ante un tribunal
extraordinario, y a pesar de las condenas leves, este episodio reveló la corrupción en la
administración romana.
La impunidad de los gobernadores y el enriquecimiento rápido llevaron a nuevas
sublevaciones. Las provincias se convirtieron en campos de enriquecimiento para los
gobernadores, provocando una reacción tardía del Senado. Para intentar estabilizar la
situación la administración promulgó la lex Calpurnia de pecuniis repetundis, para perseguir
la malversación de fondos. Sin embargo, la contradicción entre la aristocracia senatorial y el
poder ejecutivo, el expansionismo del capitalismo romano y la explotación económica en las
provincias precipitó las guerras celtibero-lusitanas.
TEMA 10. Hispania, Pompeyo y César.
Situación en Roma.
El periodo comprendido entre la muerte de Sila (78 a.C.) y la dictadura de César (49 a.C.) es un
periodo de descomposición del régimen republicano aristocrático, que será sustituido por
unas dictaduras de corte militar que finalmente darán paso al Imperio.
La restauración silana no acabó con las rivalidades aristocráticas ni con las divisiones en el
grupo oligárquico. En esta lucha de grupos de poder emergen líderes como Craso, Catilina,
César…, pero Pompeyo va a ser la más imponente personalidad individual, la que define la
época y quien más contribuirá, a la descomposición del sistema silano.
Pero, a su regreso de Oriente (61 a.C.) el senado se niega al reparto de tierras entre sus
veteranos y a la ratificación de las medidas tomadas en Oriente. Ello le obligará a buscar el
apoyo de los populares que en Roma estaban acaudillados por un enemigo suyo, Craso.
Pompeyo contará con la ayuda de Cayo Julio César.
En este periodo se producirá un creciente interés por parte de los políticos romanos, en el
marco de las luchas políticas en la mitad del siglo I a.C. por atraer a su bando a los ciudadanos
provinciales e indígenas. La lucha política romana tenía en las provincias importantes
repercusiones; la inagotable reserva de recursos materiales que podía ofrecer y el creciente
peso e influencia de los hispanienses constituían un objetivo de atracción para cualquiera de
las opciones políticas que intentara fortalecer su poder.
No sabemos cómo se le asignó a César el gobierno de esta provincia ni si su mandato era como
propretor o procónsul. Sólo sabemos que su marcha de Roma fue precipitada debido a la
magnitud de las deudas contraídas, de hecho, sus acreedores intentaron impedir su partida y
fue Craso el que actuó como su garante. Utilizará las magníficas posibilidades que ofrecía la
provincia para un hombre de Estado.
A fin de ganar prestigio y autoridad suficientes para que se le abrieran las puertas del
consulado emprendió una campaña contra los lusitanos, a los que pretendía obligar a
trasladarse de las montañas al llano y evitar de esta manera que pudieran esconderse. César
someterá a los lusitanos y a las tribus vecinas y los persiguió más allá del Duero.
El ejército victorioso le proclamó imperator y pudo así afirmar sus sólidos lazos de clientela
militar. El enorme botín le permitió hacer generosos repartos a sus soldados, restaurar sus
comprometidas finanzas y enviar al erario público de Roma fuertes sumas que justificaran la
guerra emprendida. El resto de su gestión como gobernador lo aprovechó César para cimentar
su prestigio y ampliar relaciones con los provinciales con vistas a su futuro político: solventó
conflictos internos de las ciudades, ratificó leyes, suavizó costumbres bárbaras, estableció
medidas fiscales favorables a los indígenas…
Procuró atraerse a los elementos influyentes de las ciudades mediante medidas fiscales
favorables sin olvidar cultivar su populismo con reajustes de la administración de justicia a
favor de los humildes. Será la ciudad de Gades el objetivo predilecto de su evergetismo como
reconocimiento por la valiosa ayuda prestada en la reciente campaña.
César conseguirá el consulado y un futuro mando extraordinario de 5 años sobre las provincias
de la Galia e Ilírico. Durante estos años apenas existen noticias de Hispania, salvo la presencia
de auxiliares hispanos en los ejércitos de César en la Galia y una sublevación de las tribus
vaceas de la Citerior en el año 56 que se extendió a las poblaciones arévacas vecinas y que fue
precariamente sofocada por el gobernador de la provincia. Tras el acuerdo de Lucca, Pompeyo
recibió las dos provincias hispanas que administró a través de sus legados.
TEMA 12. Hispania y Augusto.
El Segundo Triunvirato. La guerra en Hispania y Sexto Pompeyo.
El asesinato de César (44 a.C.) no sirvió para que el Senado recuperara el poder. Marco
Antonio intentó concentrar el poder en su persona basándose en el ejército, pero Octaviano,
hijo adoptivo de César, llegó a Roma dispuesto a defender su herencia, llevando los dos a un
acuerdo con Lépido para el reparto de provincias: el “segundo triunvirato”, que consistía en
el reparto de las provincias y sus correspondientes legiones; y a otro acuerdo a espaldas de
Lépido posteriormente, por el que Oriente sería para Antonio y Octaviano se quedaría en Italia.
La relación entre Antonio y Cleopatra (sentimental y política), provocó el enfrentamiento con
Octaviano que venció en Accio (año 31 a.C.). Tras el suicidio de ambos, Octaviano monopolizó
el poder. Pero Hispania permaneció al margen del conflicto entre Marco Antonio y Octaviano.
La conquista del norte peninsular.
Aunque las fuentes no hablan mucho de esta época, sí sabemos de las luchas de los legados
contra los indígenas en las fronteras provinciales (39 a.C.). Se supone que el objetivo eran los
pueblos del norte del Duero.
Roma no había mostrado gran interés en Cantabria y Asturias, tierras habitadas por pueblos
primitivos y guerreros. Dos años después del triunfo de Octavio, empieza la guerra en la zona
noroccidental de la Península con la exitosa campaña de Estatilio Tauro. Várdulos y caristios
fueron sometidos para favorecer la comunicación romana con Aquitania. El vasto territorio y
la belicosidad indígena alargaron el conflicto causando desastres en el bando romano.
En el 26 a.C. Augusto interviene en las guerras cántabras, pudo ser por política, justificación
defensiva, motivos económicos, concepción del Imperio como unidad orgánica… El
desarrollo del conflicto obligó a Octavio a intervenir movilizando grandes efectivos. Augusto
sabía que esta campaña serviría como medio de propaganda y por ello se desplazó a Tarraco
a fines del año 27 para prepararla a conciencia para la primavera siguiente.
El objetivo era dominar el acceso entre el litoral cántabro y la Meseta del Duero. Los ejércitos
de la Ulterior y la Citerior (30000-50000 efectivos) debían actuar coordinados y tenía gran
importancia el tema del abastecimiento (desde Aquitania y por mar). El ejército de la Citerior
empezó la ofensiva en Segisama con Augusto al frente y con el apoyo de la flota de Aquitania.
La guerra fue más larga y dura de lo previsto a causa de las numerosas guerrillas indígenas y
las dificultades del terreno. Augusto estuvo a punto de morir por un rayo, más tarde enfermó
y tuvo que regresar a Tarraco. Su legado C. Anstitio terminó la campaña y Octavio proclamó
la pacificación del Imperio en Roma en el año 25 a.C. A pesar de ello la guerra continuó varios
años, entre los años 24 y 19 a.C. Fue una guerra colonial, cuya pacificación se basó en el
exterminio brutal. Paralelamente se fue conquistando el sector montañoso al occidente de
Astorga (el Bierzo) para favorecer la instalación de las fuerzas de apoyo romanas.
Plinio convierte a los Pirineos y a Sierra Morena (montes Oretanos) en límites septentrional y
meridional de la Tarraconense, del mismo modo que los hoy llamados Montes de Toledo
limitarían la Lusitania. Sólo dos grandes ríos aparecen en esta parte del relato; el Guadiana
(antiguo Anas), que separa en la segunda mitad de su recorrido Lusitania de la Baetica; y el
Guadalquivir (antiguo Baetis) que da nombre a la provincia Baetica, a la que Plinio como otros
autores antiguos asociaron con razón a la riqueza agrícola.
Los viajes de Augusto a Hispania.
El primero de los viajes tuvo lugar el año 45 a.C. Octaviano marchó apresuradamente de Italia
a Hispania para reunirse con César, que se encontraba en el momento crítico de la guerra; al
llegar a Tarragona supo que César ya no estaba allí y se reunió con él al sur de la Bética. Más
tarde, en el viaje de regreso de Gades a Tarraco, ambos se detuvieron en Carthago Nova con
el pretexto oficial de atender asuntos de administración y administrar justicia.
El segundo viaje de Augusto a Hispania se desarrolló entre los años 27 y 24 a.C., con objeto
de asumir personalmente la dirección de la guerra en el norte peninsular contra cántabros y
Astures. Aquejado por la enfermedad, hubo de retirarse el año 26 a.C. a Tarraco, donde había
asumido previamente in absentia el 8º consulado (26 a.C.) y donde ejercería el 9º (25 a.C.). El
máximo interés del viaje es en lo relativo al proceso de reorganización administrativa y jurídica
de Hispania. Sabemos por Dion Casio que el año 25 a.C. Augusto ordenó el licenciamiento de
los soldados más veteranos del ejército y que con ellos fundó Augusta Emerita.
El tercero y último de los viajes de Augusto a las Galias y a Hispania tuvo lugar entre los años
16 y 13 a.C. Sabemos que el año 16 Augusto partió hacia la Galia, y que desde ahí pasó a
Hispania; en ese itinerario se sitúa su estancia en Narbona en el invierno de 16-15 a.C. y la
redacción de los decretos contenidos en el Edicto del Bierzo, fechados en esa ciudad en los
días 14 y 15 de febrero del 15 a.C. El viaje concluyó el año 13 a.C. con el regreso a Roma, y
con la iniciativa del Senado de construir un altar a la paz, el Ara Pacis. En relación con los
acontecimientos que tuvieron lugar durante este viaje, se realizaron actividades coloniales en
varias ciudades, como reza el sobrenombre de “Augusta” de varias ciudades.
TEMA 14. Hispania durante el Alto Imperio: el principatus de Augusto.
Tras la batalla de Accio, Octaviano busca legitimar su poder y terminar con la división en el
Imperio. Se presenta como heredero virtuoso de César. Ante el caos postguerra civil, surge la
necesidad de un nuevo régimen que combine poder absoluto y formas republicanas.
Octaviano adopta el Principado como nombre para su régimen, presentándose como un
continuador de la tradición republicana. En el año 27 a.C., realiza un gesto simbólico al
devolver al Senado los poderes extraordinarios, declarando la restitución republicana. El
Senado, en agradecimiento, le otorga nuevos honores, incluyendo el título de Augustus.
Este acto representa un compromiso entre fuerzas republicanas y monárquicas,
estableciendo el equilibrio entre el poder monárquico de Augusto y la forma republicana en la
constitución. Se consolidan los pilares del Principado con la centralización de poderes sobre
el pueblo y el ejército, manteniendo la apariencia formal de la legalidad republicana. La
restauración de la res publica implica la participación de senadores y la clase ecuestre en la
administración.
La obra administrativa
Augusto, durante el Alto Imperio, estableció una nueva administración que perduró. Se
debilitaron las magistraturas republicanas y se creó una administración paralela confiada al
orden ecuestre, acompañada de la centralización de poder. Las provincias se dividieron en
Imperiales (Augusteas) y senatoriales, dependiendo de su grado de romanización. El princeps
controlaba las regiones con necesidad de defensa militar, mientras el senado administraba
las que no la requerían, como la Bética. Este enfoque marcó una reforma administrativa
esencial en la época y contribuyó a la estabilidad durante el Alto Imperio.
Augusto y el Imperio: La Pax Augustea
Tras años de guerra civil, Augusto instauró la "pax augustea" en el año 17 a.C., una paz
propagandística que benefició a ciudadanos romanos y territorios dependientes. Integró estos
territorios en una unidad geográfica y política con fronteras homogéneas, formando el
Imperium Romanum. Este concepto imperial se convirtió en parte de la ideología oficial,
promoviendo la expansión ilimitada y el dominio universal. Respaldado por consideraciones
prácticas, ya que Augusto era líder militar por concesión senatorial del imperium
proconsularis, esta filosofía garantizó la estabilidad mediante un espacio uniforme y fronteras
defendibles. El ejército, ahora estable y no sujeto a gobernadores, actuaba por delegación del
emperador. La pax augustea también aseguró la estabilidad y seguridad del Mediterráneo,
estimulando un notable crecimiento económico en las provincias ultramarinas. En esencia, la
pax augustea dejó una marca duradera en el Imperio, configurando un territorio coherente y
estable que sustentaría la prosperidad en los siglos siguientes..
La ciudad: Colonización y urbanización. Las vías.
Augusto continuó la política iniciada por César, fundando colonias, otorgando derechos de
ciudadanía y urbanizando comunidades indígenas. Su enfoque promovió la romanización al
distribuir tierras a más de 300.000 ciudadanos. El modelo de ciudad de Augusto dividió las
provincias en colonias o municipios urbanizados, ciudades libres o federadas que imitaban el
modelo romano, y ciudades estipendiarias con desarrollo urbano limitado. La expansión
urbana impulsó la construcción de calzadas para fortalecer la unidad del Imperio y facilitar la
administración y el intercambio.
La exaltación de la victoria sobre cántabros y astures.
En la búsqueda de consolidar fronteras, Augusto emprendió guerras en Hispania contra
cántabros, astures y galaicos (29-19 a.C.). Esta victoria se conmemoró a través de emisiones
de monedas y la erección de altares dedicados a Augusto, contribuyendo a la romanización
de la región.
La reorganización provincial
Tras la incorporación de la península al Imperio, Augusto realiza una profunda reorganización
administrativa en el 27 a.C. Augusto dividió la península en tres provincias: Bética, Lusitania y
Tarraconense, cada una con su respectiva administración. En el periodo 13-2 a.C., realiza un
nuevo reparto, incluyendo Galicia, Portugal, Asturias y Cantabria en la Lusitania, y la franja
entre Cartagena y Almería en la Tarraconense. Esta reestructuración administrativa perduró
en los siguientes siglos.
Repoblación del norte de la Península
La conquista del norte peninsular transformó el poblamiento, con una pérdida significativa de
población masculina. La repoblación, impulsada por elementos celtas, llevó a la creación de
ciudades militares y la transformación de asentamientos indígenas.
Programas de colonización y municipalización
Augusto promovió la colonización y municipalización, no solo como recompensa o castigo,
sino también como parte de un ambicioso plan que proporcionó tierras a veteranos de las
guerras. Destacan colonias como Astigi, Tucci y Tingentera en la Bética, y la creación de
municipios en diversas regiones.
Hispania durante el Alto Imperio
Augusto dejó un legado significativo, destacando la red viaria que integró los territorios
mediante una articulada red de carreteras, sentando las bases para futuros desarrollos
económicos y administrativos. En el norte, una vía conectaba Tarraco con nuevos centros
como Tuy y Bracara, mientras que Asturica se convertía en un punto de convergencia para las
vías de la Meseta Septentrional. La antigua Heraklea, ahora llamada la vía Augustea, enlazaba
Gades con la costa levantina. Se impulsaron también los puertos del Cantábrico, como Portus
Samanun. La monumentalización urbana, con fines propagandísticos, transformó ciudades
como Ampurias, Tarraco, Sagunto y Mérida. El mecenazgo de las élites provinciales contribuyó
a este proceso, extendiéndose hasta el siglo II d.C. Además, la política propagandística de
Roma se reflejó en la implantación del culto imperial, evidenciado por el templo a Augusto en
Tarraco en el 26 a.C., extendiéndose por todo el territorio hispano durante la vida del
emperador.
En resumen, el Principatus de Augusto dejó un legado duradero en Hispania, marcando una
etapa de consolidación administrativa, romanización y prosperidad económica durante el Alto
Imperio.
TEMA 15. Hispania y la Dinastía Julio-Claudia
La historia del Imperio Romano, en contraste con la República, se desarrolla más allá de la
figura del emperador. El Imperio, creado por Augusto, evoluciona internamente debido a sus
fundamentos, independientemente de las circunstancias de los sucesores del princeps. La
historiografía imperial y las fuentes de documentación tienen su origen en los círculos
senatoriales, influyendo directamente en la percepción de cada emperador. Los estudios
epigráficos y arqueológicos permiten matizar las interpretaciones tradicionales.
Tiberio (14 – 37 d.C.)
Tiberio, hijo de Livia y adoptado por Augusto, marcó la transición de un poder personal a uno
dinástico. Aunque republicano por convicción, aceptó el Principado con reservas. Mantuvo
la política de Augusto, defendiendo la dignidad de las órdenes y desarrollando la estructura
burocrática y financiera. Sin embargo, sus últimos años se caracterizaron por la represión,
utilizando la lex de Maiestate. La Tabula Siarensis y la Tabula Illicitana desmienten las
acusaciones en su contra. Tiberio consolidó el culto al Emperador, extendiendo la devoción
a Augusto por toda Hispania, evidenciado en inscripciones y acuñaciones.
Calígula (37 – 41 d.C.)
Calígula, hijo de Germánico, ascendió al poder con el respaldo de las tropas pretorianas y el
senado. Su reinado tuvo un impacto limitado en Hispania, destacando el desmantelamiento
militar de la región con la retirada de la legión IV Macedonica. Durante su gobierno, se
observó una disminución en las emisiones locales de monedas y un continuo desarrollo de
la red viaria, especialmente en el noroeste y Lusitania.
Claudio (41 – 54 d.C.)
Claudio, hermano de Germánico, ascendió al trono tras el asesinato de Calígula. A pesar de
sus defectos físicos, mostró honradez y sentido de responsabilidad en la administración.
Introdujo innovaciones, como la creación de una administración estatal independiente del
senado y la promoción de una nueva nobleza. Su política de cohesión del imperio se reflejó
en la generosa concesión de la ciudadanía romana a provinciales y en el impulso de
fundaciones coloniales para veteranos. Claudio articuló las provincias hispanas en
conventus jurídicos y demostró interés en el desarrollo de la red viaria.
Nerón (54 – 68 d.C.)
Nerón, aclamado tras la muerte de Claudio, inició su reinado con políticas moderadas que
luego degeneraron en una espiral de locura y violencia. Sus problemas financieros llevaron
a medidas impopulares, como aumentar peajes y reformar la moneda. La respuesta
senatorial fue el incremento de conjuras contra su régimen. En Hispania, las provincias
prosperaron de acuerdo con las políticas establecidas por Augusto, con reparaciones en la
vía Augusta y desarrollo de la red viaria.
La caída de Nerón y el fin de la dinastía Julio-Claudia
La negligencia de Nerón amplió el descontento, resultando en una rebelión abierta. La
conjura de Pisón y la represión a los generales llevaron a una nueva forma de transmisión de
poder. La sublevación en Hispania tuvo protagonismo, con C. Julio Vindex proclamando a
Salvio Otón como sucesor. La situación se resolvió con la entrada de Vespasiano al
escenario, marcando el fin de la dinastía Julio-Claudia.
El año de los cuatro emperadores
Galbo
Galba, reconocido como emperador a los 73 años, intentó volver a un principado
senatorial. Sin embargo, su desastrosa situación financiera y la negativa a sufragar las
prometidas recompensas a las tropas pretorianas condujeron a su rápida caída. La
elección de su sucesor, Pisón, desencadenó la oposición de Otón, quien, apoyado por las
legiones, provocó el asesinato de Galba.
Otón
Otón, proclamado emperador, intentó una política de conciliación sin éxito. Su breve
reinado fue marcado por la guerra civil contra Vitelio, quien finalmente prevaleció en la
batalla del valle del Po en el 69 d.C. Otón se suicidó, y Vitelio entró en Roma.
Vitelio
Vitelio, gobernante breve y violento, se presentó como vengador de Galba, pero su gobierno
se caracterizó por el terror y el pillaje. Su caída fue precipitada por las tropas provinciales,
principalmente las de Vespasiano, que iniciaron su marcha hacia Italia.
Vespasiano
Proclamado emperador en el 69 d.C., Vespasiano consolidó su poder con el apoyo de las
provincias orientales y el ejército del Danubio. Derrotó a las tropas de Vitelio en Cremona
y fue reconocido por el senado. La dinastía Flavia comenzó con Vespasiano, marcando un
cambio significativo en el gobierno imperial, destacando la importancia de los provinciales
en la transición hacia un nuevo período.
TEMA 16. La dinastía Flavia en Hispania.
La llegada de Vespasiano al poder marca el fin de una grave crisis que sacudió la estructura
imperial. Hasta el reinado de Nerón, existía un equilibrio entre el príncipe y el Senado, pero
tras su muerte, se desencadenan conflictos entre diversas facciones en Roma. Vespasiano,
representante de la burguesía municipal italiana, logra restaurar el régimen político y la
estabilidad en el Imperio. Su enfoque conservador busca restablecer la autoridad imperial y
la paz social.
La reorganización imperial
La reorganización política
Las finanzas del Imperio, afectadas por la guerra civil, son sanadas por Vespasiano mediante
una política fiscal rigurosa y un catastro para devolver tierras al ámbito público. La minería,
especialmente en Hispania, se coloca bajo control estatal, mejorando las comunicaciones y
potenciando la producción. La estabilización financiera permite realizar importantes
construcciones públicas, mejorando la infraestructura y embelleciendo las ciudades.
Vespasiano retira las tropas de guarnición en la Península y utiliza Hispania como base de
reclutamiento. La zona norte, en proceso de romanización, se convierte en un importante
centro de reclutamiento. La epigrafía demuestra la presencia significativa de legionarios
hispanos en unidades enviadas a Centroeuropa. En el 70, no queda ninguna legión en
Hispania, y solo permanecen dos alas y cinco cohortes. En el 74, con la estabilidad restaurada
en el Imperio, llega la legión VII Gemina, que se establece en León y se convierte en la única
unidad permanente en Hispania hasta el fin del Imperio romano.
La reorganización provincial
Con Vespasiano, el Imperio romano cambia su visión de las provincias, antes consideradas
simplemente como lugares de explotación. En el caso de Hispania, la romanización comienza
con el Edicto de Latinidad de Vespasiano, que otorga plenos derechos de latinidad a toda la
región. Este edicto ha generado debates sobre su alcance, pero su impacto se refleja en el
desarrollo económico y aculturación de las provincias. La reorganización de Hispania bajo
Vespasiano busca integrarla como parte activa de la política imperial.
Tito (78-81)
Asociado al trono por su padre Vespasiano, Tito sigue las directrices políticas de este. Aunque
su reinado es breve, Tito se destaca como un gran hombre de Estado y constructor, dejando
su huella tanto en Roma como en las provincias, incluida Hispania. Durante su mandato, se
refrenda y desarrolla el Edicto de Latinidad, y se evidencian dificultades financieras en
algunas ciudades hispanas, como Munigua.
Domiciano (81-96)
Siguiendo la tesis de Schulten podemos establecer que Avieno basó su obra en las
interpolaciones realizadas por Éforo en su obra Periégesis (s. I a.C.) del Periplo de
Eutimenes de Masalia (s. VI a.C.). Esto lo podemos observar en que ambas obras
acaban citando a Tucídides y, en que ambos describen las costas en función de los
pueblos que la habitan; aunque debemos tener claro que Avieno no leyó directamente la
obra de Éforo sino que contó con la copia de esta realizada por Scimno.
Ahora bien, esta obra es de vital importancia para el conocimiento de la HAPI debido a
que describe su forma geográfica a la percepción por lo que es obvio que la conocía y,
nos da grandes datos sobre su historia. Informa que su primer nombre fue Ofiusa
evidenciando que los focenses fueron el primer pueblo en conocerla, nombra un total de
30 ciudades y tribus entre las que podemos destacar a la exportadora de metales Herbi, a
Tarteso (hablando de él como un reino formado por varias tribus) y Massalia; siendo
estas dos últimas el comienzo y el fin de la navegación por la PI. Además, evidencia el
odio entre Massaliotas y los fenicios y, nos describe con profundidad Tarteso y
Massalia.
Periplo de Hannón
Se trata de un texto griego que fue creado como “copia fidedigna” de un original
cartaginés que estaba colgado en el templo de Baal de Cartago, el cual hacía referencia a
una navegación realizada en torno a mediados del s. V a.C. (según la mayor parte de la
comunidad científica) y desarrollada desde Cartago hasta las costas africanas atlánticas
con el fin de fundar nuevas colonias y descubrir nuevos territorios. Este texto se
encuentra conservado en dos códices distintos (Palatinus y Vatopedinus), para la
mayoría de los autores cuenta con una parte original y otra inventada debido a los
añadidos por los griegos; convirtiéndolo en un texto ficticio y, podemos verlo
referenciado en Pompolio Mela y Plinio el Viejo por un lado los cuales mencionan que
visualizaron unos “comentarios de Hannón” el cual se correspondería con la parte
original de la copia que conservamos y, por otro lado, Polibio establece que realizó un
viaje a África siguiendo las indicaciones del periplo.
Su importancia historiográfica reside en la introducción de numerosos topónimos de las
costas africanas atlánticas, las cuales son muy difíciles de conocer a través de textos de
la Edad Antigua. Ahora bien, este relato cuenta con numerosos debates inmersos sobre
su originalidad, sobre su cronología y, sobre todo, sobre el desarrollo que tuvo
distinguiendo entre los que defienden un desplazamiento hacia las Islas Canarias y,
aquellos que defienden el desarrollo de un viaje hacía la zona meridional del continente
africano.
El Bronce de Lascuta
Está fechado en el 189 a.C. y se trata del grabado en bronce del decreto de manumisión
sobre los lascutanos realizado por Lucio Emilio Paulo, pretor de la provincia Ulterior de
Hispania entre 191 y 189 a.C. La manumisión de los habitantes de la torre de Lascuta,
más que probable servei hastienses, se realizó debido a que estos se mantuvieron fieles a
Roma durante la revolución desarrollada por Hasta Regia y los lusitanos. Ahora bien, la
manumisión realizada incluía una serie de privilegios como la conservación del
oppidum donde habitaban y cultivaban; siempre y cuando tanto el senado como el
pueblo romano estuvieses de acuerdo; convirtiendo a Lascuta en una ciudad
estipendiaria.
Cuenta con una gran importancia ya que nos muestra la temprana romanización del sur
peninsular y, nos da información sobre el sistema de servidumbre y los estatus
poblacionales de las ciudades hispánicas en estos tiempos. No obstante, encontramos
una serie de debates en torno a esta inscripción, por un lado sobre si el origen de este
sistema de servidumbre de los lascutanos se encuentra en época ibérica o en época
romana; y por otro lado si se trataban de siervos o esclavos produciendo un debate
filológico sobre el término servei. Por tanto, es de gran interés observar las diferentes
interpretraciones realizadas por arqueológos, historiadores e historiadores del derecho
romano; las cuales han convertido al Bronce de Lascuta en uno de los grabados más
importantes de la romanización de la PI.
Deductio de Carteia
Se trata de un texto de Tito Livio sobre la concesión del ius latii a Carteia, recogido en
el Libro XLIII de su Ab Urbe Condita. La concesión del ius latii fue realizada por Lucio
Canuleio Dives, pretor de Hispania en su totalidad en el año 171 a.C., con el fin de
solventar las numerosas revoluciones que estaban ocurriendo en el sur peninsular desde
la caída de estas bajo el poder romano en el año 208 a.C. Además, esta concesión pudo
deberse a la alta romanización de esta; originada por la presencia de soldados de origen
romano desde la 2ª Guerra Púnica y, por otro lado, a la intención de crear un centro
aglutinador para el resto de territorios circundantes lo cual se consiguió con el
nombramiento de Carteia como Colonia romana.
El problema reside en que conservamos dos variantes del texto de Tito Livio, una con la
variante manumisset y otra con la variante manumisissent que, unidos a las diferentes
puntuaciones realizadas por los investigadores modernos en las traducciones; dan lugar
a 3 lecturas del texto entre las que se dan grandes variantes de significado:
A, variante con manumisissent la cual establece que los enviados a Carteia fueron los
hijos de soldados romanos establecidos en el sur peninsular junto aquellos a los que
ellos hubieran manumitado
A bis, variante con manumisisset la cual establece que a Carteia fueron enviados los
hijos de los soldados romanos y los que hubiera manumitado previamente Lucio
Canuleio
B, variante con manumisset y ; tras protiferentur la cual establece que a Carteia fueron
enviados el conjunto de hijos de soldados romanos que Lucio Canuleio hubiera
manumitado por x motivos. Se trata de la variante más aceptada ya que en Carteia (con
una amplitud de 3ha) no cabrían los más de 4.000 hijos de soldados romanos de los que
nos habla Tito Livio
Sin querer meternos en los profundos debates de este texto, debemos establecer que la
concesión de ius latii a Carteia es de vital importancia para el conocimiento de la HAPI
ya que fue la primera ciudad hispánica en contar con este derecho y la segunda en la
totalidad del Imperio romano; denotando la importancia de Hispania desde los primeros
momentos de su colonización.
Bronces de Botorrita
Se tratan de 4 planchas de bronce datadas en el s. I a.C. encontradas en Contrebia
Belaisca (Cabezo de las Minas, Botorrita, Zaragoza); estando tres de ellos escritos en
lengua celtíbera y otro en latín. La riqueza de estos textos pudo deberse a que la ciudad
fuera un centro jurídico de la zona y que en ella se archivara la documentación y, su
existencia es una verdadera fortuna ya que es muy raro que estos no se hayan reutilizado
para realizar otros bronces.
Aunque no parece que hayan condiciones entre los textos, Francisco Villar y Carlos
Jordán ha demostrado la repetición de términos entre el bronce I y el bronce IV y; entre
Botorrita II y Botorrita I se dan semejanzas estructurales, es decir, se tratan de dos
textos legales que un grupo de personas imponen.
Botorrita I: Fue descubierta en 1970 y es el texto en celtíbero más extenso que se ha
hallado hasta la fecha (siendo Rafa seguro que la fecha es 2006). Se trata de una placa
de una placa de 40x10 cm fechada en torno al 70 a.C., está escrita por ambas caras con
11 líneas en la delantera y una lista de nombres en la trasera.
Botorrita III: El Bronce III fue descubierto el 20 de octubre de 1992. Muy deteriorado
sólo se pudo leer con rayos X. Representó una gran promesa por la extensión del mismo
(77x48 cm) al estilo de los escritos romanos sobre bronce, de hecho el texto celtíbero
recogería un neologismo técnico: albana presuntamente derivado del correspondiente
término latino alba (plural de neutro album). Album era la forma con la que se
denominaba a la tabla de comunicados, edictos, listas, anales sobre tablones de madera
encalados con yeso y que tenían la finalidad de ser expuestas al público. Del latino
pasaría, por neologismo, al celtíbero modificándolo correspondientemente. Lo que
muestra es un censo de personas sin que el motivo esté claro aún: reparto de tierras,
contabilidad de contribuyentes en los impuestos,.
Este bronce nace como premio al valor de tomar la ciudad de Ascoli por parte de 30
guerreros ibéricos (nombrados en el texto), los cuales formaban la Turma Salluitana;
nombre recibido por haber sido reclutados en la ciudad de Salduie. En este bronce se
recompensa a los soldados con la ciudadanía romana y, se recoge el nombre los jinetes
que formaban la turma Salluitana. Además, nombra la procedencia de estos en el valle
medio del Ebro y, muestra los procesos de romanización en dicha zona al nombrar
individuos con onomástica romana mientras que la de sus padres es todavía indígena.
Cabe destacar que su importancia en que ha permitido conocer la estructura interna de
los antropónimos iberos.
Encabezamiento lo forman las tres primeras líneas, en las que se detalla las
recompensas que fueron entregadas al escuadrón de caballería; resaltando la de la
ciudadanía romana. En esta líneas se indica la concesión de la ciudadanía por parte de
Pompeyo Estrabón a los jinetes hispanos, en virtud de la LEX IVLIA de CIVITATE
LATINIS ET SOCIIS DANDA, en el campamento situado en la ciudad de Áscoli.
Parte central en ella se cita a los miembros del consilium (consejo de campaña
formado por legados y tribunos militares). En el nombre de los oficiales romanos
constaba el praenomen, el nomen, la filiación y la tribu. Entre estos nombres se
encontraban Pompeyo Magno y Lucio Sergio Catilina.
Bronce de Bembibre
Se trata de una plancha de bronce rectangular con pátina verdosa, se encuentra en un
buen estado de conservación pero está afectada por una fuerte oxidación superficial. Fue
hallado en 1999 por un cazador y, se dan cuatro posible localizaciones de hallazgo: en
un castro de alrededor de Bembibre, en el municipio de Castropodame, en el yacimiento
de la probable Interamnium Flavium o en la localidad de Viñales.
Está datada en el año 15 a.C, tratándose del documento escrito más antiguo que se
conoce sobre los astures y en él se realiza una completa descripción de su organización
socio-política. Su importancia radica en la mención de una provincia Transduriana que
ocuparía los territorios del Noroeste que incluiría lo que posteriormente se denominó los
tres conventus del Noroeste y, gracias a la mención de L. Sextio Quirinal se estima que
comenzó a existir entre el 22-19 a.C. y que desapareció en torno al 13 a.C.; momento en
el que se realizó una nueva reorganización provincial. Además, ha permitido conocer
que la organización en castella no fue un fenómeno único de la Gallaecia sino que
también ocurrió en buena parte del área astur.
Evergetismo
El término evergetismo fue acuñado por A. Boluanger en 1973, el cual deriva de un
concepto griego. Este término helenístico hace referencia a los decretos honoríficos
entregados por las polis griegas a aquellos individuos que, mediante donaciones
económicas o mediante su actividad pública, proporcionaban algún tipo de beneficio a
la comunidad cívica en la que residían. Sin embargo, deberemos avanzar hasta 1976
para observar la utilización del término evergetismo para referirse a aquellas donaciones
realizadas por las élites locales para el beneficio de toda la población.
Este fenómeno se desarrolló desde el s. V a.C. hasta el s. IV d.C., sus inicios debemos
establecerlos en la cultura helenística donde, desde finales del s. V a.C., tanto los cargos
públicos como los reyes de las polis realizaban donaciones económicas entre las que
podemos destacar la financiación de construcciones (estatuas, templos, teatros…) con el
fin de obtener dichos decretos honoríficos, siendo el más común de estos la creación de
una estela conmemorativa donde se mencionaba el nombre del evergeta y la acción que
había realizado. Posteriormente, con la conquista de Roma del mundo griego, se
mantuvo la acción evergética por parte de los altos magistrados romanos.
Ahora bien, con Domiciano en el año 91 a.C. se pusieron por escrito las leyes que
debían tener estos nuevos municipios latinos, estas leyes se pusieron en un bronce y
entre las conservadas debemos destacar las de Irni, las de Malaca y las de Salpensa.
Centrándonos en la lex Irnitana fue descubierta en 1981 en El Saucejo, se han
conservado 6 tablas y un buen número de fragmentos y; varios autores estiman que
estuvo formada por 10 tablas y 1.500 líneas. Cabe destacar que su importancia reside en
que su gran estado de conservación nos ha permitido contemplar otras leyes establecidas
por Domiciano y que, la podemos fechar en el 10 de octubre del año 91 a.C. como se
indica en su última línea.
Concilio de Elvira
El Concilio de Elvira fue la primera reunión de obispos y magistrados eclesiásticos
celebrado en Hispania, en la ciudad de Iliberis (cerca de Granada), al que acudieron 19
obispos y 26 presbíteros de toda la PI. Se encuentra fechado entre el 300 y el 324 d.C.,
siendo en el primer caso anterior a la persecución de Diocleciano y en el segundo caso
posterior al Edicto de Milán de Constantino. La mayoría de los altos cargos pertenecían
a la provincia Bética y Cartaginesa por instancia de Osio de Córdoba y, se reunieron
bajo la presidencia del obispo Félix de Acci al ser este el obispo más antiguo presente;
con el fin de restaurar el orden y la disciplina dentro de la iglesia Católica. Cabe
destacar que, aunque estas sean las fechas más aprobadas; existen muchas teorías que de
momento mantienen el debate científico abierto.
Ahora bien, su importancia radica en ser el concilio con mayor antigüedad ya que para
la mayoría de autores refleja la influencia de las comunidades cristianas de África en
Hispania y, por su carácter excepcional al ser la primera ley eclesiástica formada por 81
cánones concerniente al celibato del clero, a la institución de las vírgenes consagradas, a
las relaciones con paganos, judíos y herejes; y muchas otras normativas relacionadas
con el matrimonio, el bautismo, el ayuno, la excomunión, el enterramiento, la usura, las
vigilias y el cumplimiento de la obligación de asistir a misas.