Canis familiaris
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Perro
Imagen con diferentes razas caninas
Desde arriba y de izquierda a derecha:
Pumi, Perro sin pelo del Perú, Shih
Tzu, Azawakh, Akita
Inu, Komondor, Keeshond, Schnauzer
gigante y Setter irlandés rojo y blanco.
Estado de conservación
Domesticado
Taxonomía
Dominio: Eukaryota
Reino: Animalia
Subreino: Eumetazoa
(sin rango) Bilateria
Superfilo: Deuterostomia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Infrafilo: Gnathostomata
Superclase: Tetrapoda
Clase: Mammalia
Subclase: Theria
Infraclase: Placentalia
Orden: Carnivora
Suborden: Caniformia
Familia: Canidae
Subfamilia: Caninae
Tribu: Canini
Subtribu: Canina
Género: Canis
Especie: C. familiaris
Linnaeus, 1758
Distribución
Sinonimia
Canis familiaris Linnaeus 1758
Canis familiaris domesticus Linnaeus 1758
Canis lupus familiaris Linnaeus 1758
El perro (Canis familiaris o Canis lupus familiaris, dependiendo de si se
lo considera una especie o una subespecie del lobo),[1][2][3] llamado perro
doméstico o can,[4] y en algunos lugares coloquialmente llamado chucho,
[5]
tuso,[6] choco,[7] entre otros; es un mamífero carnívoro de la familia de
los cánidos, que constituye una especie del género Canis.[8][9] En el 2013,
la población mundial estimada de perros estaba entre setecientos millones y
novecientos ochenta y siete millones. [10][11]
Junto con el gato, es el animal de compañía más popular del mundo,[12]
[13]
recibiendo el título de «el mejor amigo del hombre».[14][15] Su tamaño (o
talla), su forma y su pelaje es muy diverso y varía según la raza. Posee
un oído y un olfato muy desarrollados, y este último es su principal órgano
sensorial. Su longevidad media es de diez a trece años, [16][17][18] dependiendo
de la raza.
Desde el 2021 hasta el 2022 el número de perros como mascota en Europa
se ha incrementado en más de 11 de millones. El país europeo con mayor
población de perros domésticos que se contabilizó desde 2021 es Rusia, con
aproximadamente 17,5 millones de canes.[19]España contaba en 2022 con
aproximadamente 9,3 millones de perros domésticos. [20]En ese mismo año,
se estimó que el número de perros que había en todo el mundo estaba en
torno a los 900 millones.[21][22]
El perro doméstico proviene de un grupo ancestral común que data de hace
aproximadamente treinta mil años, y desde entonces se ha extendido a
todas partes del mundo.[23] Los primeros restos fósiles de perros enterrados
junto con seres humanos se encontraron en el Valle del Jordán, y datan de
hace unos doce mil años.[24] Desde entonces, los perros y los humanos han
evolucionado conjuntamente, tanto en las culturas africanas y euroasiáticas,
como en las que poblaron América y se mantuvieron sin contacto con
aquellas hasta el siglo XV.[25] Los perros comparten el entorno, los hábitos y
el estilo de vida humanos, como las dietas ricas en cereales y almidón. La
alimentación inadecuada, así como el uso de antibióticos, son la causa del
desarrollo de muchas enfermedades inflamatorias e inmunológicas.[26] Unas
cuatrocientas enfermedades del perro tienen una equivalente humana, y
destacan especialmente la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos
neurológicos, así como varios tipos de cáncer, enfermedades
autoinmunes y enfermedades cardiovasculares.[27][28][29][30]
Por su capacidad para coordinar ataques en grupo, [31] por su método de caza
basado en la persecución de resistencia, caracterizado por agotar a la presa
en distancias largas[32] y por su potente mordida capaz de fracturar huesos,
[33]
el perro doméstico actúa como un depredador sumamente eficaz,[34]
[35]
cuya presencia —sin tomar medidas adicionales para limitar su fertilidad
en áreas de sobrepoblación— altera significativamente el comportamiento y
la supervivencia de la fauna silvestre en diversos ecosistemas del mundo. [36]
[37][38]
Tienen una gran relación con los humanos, y entre tales relaciones se
incluyen servir como animales de compañía, perros de asistencia, perros
guardianes, perros de trabajo, perros de caza, galgos de carrera, perros
guía, perros pastores, perros boyeros, perros de guerra, perros policía, etc.
[39][40][41][42]
Características
Diferencias respecto a otros cánidos
En comparación con lobos de tamaño equivalente, los perros tienden a
tener el cráneo un 20 % más pequeño y el cerebro un 10 % más pequeño,
además de tener los dientes más pequeños que otras especies de cánidos.
[43]
El perro requiere menos calorías para vivir que el lobo. Su dieta de sobras
de los humanos hizo que su cerebro grande y los músculos mandibulares
utilizados en la caza dejaran de ser necesarios. Algunos expertos piensan
que las orejas flácidas de los canes son el resultado de la atrofia de los
músculos mandibulares.[43] La piel del perro doméstico tiende a ser más
gruesa que la del lobo y algunas tribus esquimales prefieren su piel para
vestirse, debido a su resistencia al desgaste en un clima inhóspito. [43] A
diferencia de los lobos, pero al igual que los coyotes, los perros domésticos
tienen glándulas sudoríparas en las almohadillas de las patas. [43] Las patas
de un perro suelen ser más cortas que las de un lobo y su cola tiende a
curvarse hacia arriba, otro rasgo que no se observa en los lobos. [44]
Anatomía externa
Diagrama de la anatomía general de un
perro: 1. frente, 2. hocico, 3. barboquejo, 4. hombro, 5. codo, 6. pata
anterior, 7. punto más alto de la grupa, 8. muslo, 9. corvejón, 10. patas
traseras, 11. cruceta, 12. babilla, 13. patas, 14. cola.
La enorme variedad de morfologías en las diferentes razas de perro hace
difícil determinar el tamaño y el peso medios de los mismos. Con una altura
de entre 71 y 90 cm, el galgo irlandés es la raza más alta de perro [45] —
aunque algunos ejemplares de gran danés superan este tamaño, llegando
hasta 107 cm—.[46] La raza más pequeña de perro es el chihuahua, con un
tamaño de 15-30 cm en la cruz. Con un peso medio de entre 1,5 y 3 kg —y
que en algunos casos, puede no superar los 500 g—,[47] los chihuahuas
también son los canes más ligeros; mientras los mastines ingleses son los
más pesados, con un peso que puede llegar a más de 85 kg.[48]
La longevidad de los perros varía de una raza a otra, pero en general las
razas más pequeñas viven más tiempo que las más grandes. Los canes más
pequeños a menudo viven hasta la edad de quince o dieciséis años,
mientras que los perros más grandes pueden tener una esperanza de vida
de solo la mitad. En medio se encuentran todas las razas intermedias. El
perro más viejo del que se tiene constancia, un Boyero australiano
llamado Bluey, murió en el año 1939 a la edad de veintinueve años.
[49]
La esterilización del animal puede prolongar o acortar su vida,
reduciendo el riesgo de contraer enfermedades como la piometra en la
hembra o cáncer testicular en el macho. También reduce el riesgo de
accidentes y heridas, pues los perros no esterilizados se pelean y se
escapan más. Por otro lado, la castración del macho favorece la aparición
de cáncer de próstata, una enfermedad que puede acortar drásticamente la
vida del animal.[50]
Pelaje
Pelaje multicolor y denso, ideal para el
invierno, en un perro de raza mestiza.
Al igual que los lobos, los perros tienen un pelaje, una capa de pelos que les
cubre el cuerpo. El pelaje de un can puede ser un «pelaje doble»,
compuesto de una capa inferior suave y una capa superior basta. A
diferencia de los lobos, los perros pueden tener un «pelaje único», carente
de capa inferior. Los perros con un pelaje doble, como los lobos, están
adaptados para sobrevivir en temperaturas frías y tienden a provenir de
climas más fríos.
Los perros suelen presentar vestigios de contrasombreado, un patrón
de camuflaje natural común. La base general del contrasombreado es que
un animal iluminado desde arriba aparece más claro en la mitad superior y
más oscuro en la mitad inferior, donde normalmente tiene su propio color. [51]
[52]
Este es un patrón que los predadores pueden aprender a reconocer. Un
animal contrasombreado tiene una coloración oscura en la superficie
superior y una coloración clara en la inferior. Esto reduce la visibilidad
general del animal. Un vestigio de este patrón es que muchas razas tienen
un lado, una raya o una estrella de pelaje blanco en el pecho o en la parte
inferior.
Esqueletos de perro gran
danés y chihuahua en un museo de osteología.
Cola
Hay muchas formas diferentes de cola de perro: recta, recta hacia arriba,
forma de hoz, rizada o en tirabuzón. Tradicionalmente a algunas razas de
perro se les amputa la cola (caudectomía), lo cual se está comenzando a
prohibir en varios países, ya que se considera una forma de crueldad hacia
los animales.[53][54] En algunas razas, algunos cachorros nacen con una cola
corta o sin cola. Esto sucede más a menudo en ciertas razas, especialmente
en aquellas en las que a menudo se corta la cola y que por tanto no tienen
estándar de raza en cuanto a la cola.
Aparato locomotor
Como la mayoría de mamíferos predadores, el perro
tiene músculos potentes, un sistema cardiovascular que permite una alta
velocidad y una gran resistencia y dientes para cazar, aguantar y desgarrar
las presas.
El esqueleto ancestral de los perros les permite correr y saltar. Sus patas se
han desarrollado para impulsarlos rápidamente hacia delante, saltando
cuando sea necesario, con el fin de cazar y atrapar las presas. Por tanto,
tienen pies pequeños y apretados y caminan sobre los dedos (digitígrados).
Sus patas traseras son bastante rígidas y sólidas, mientras que las
anteriores son laxas y flexibles, estando unidas al tronco únicamente por
músculos.
Aunque la cría selectiva ha cambiado la apariencia de muchas razas, todos
los perros conservan los elementos básicos de sus antepasados. Los perros
tienen omóplatos desconectados —carecen de clavícula— que permiten
hacer zancadas más largas. La mayoría de las razas conservan las garras
vestigiales —espuelas— en las patas anteriores y a veces en las posteriores.
Algunas de estas razas, como el perro pastor catalán, pueden presentar un
espolón doble en una o más patas. En algunos casos, se les quitan esas
garras para evitar que el animal se las arranque sin querer durante la
persecución de una presa, pero esta práctica es ilegal en algunos países.
Sentidos
Los sentidos del olfato y del oído del perro son superiores a los del humano
en muchos aspectos. Algunas de sus habilidades sensoriales han sido
utilizadas por los humanos, como por ejemplo el olfato en los perros de
caza, perros buscadores de explosivos o perros buscadores de drogas.
Además, son capaces de diferenciar e identificar sonidos concretos como
palabras y asociarlos a estímulos externos, como por ejemplo un premio.
Vista
La visión del can parece adaptada para la caza: No tiene gran agudeza
visual de detalles, pero tienen excelente percepción de movimientos. Tiene
excelente visión nocturna o crepuscular, debido al uso del tapetum
lucidum —una pantalla reflectiva dentro del ojo—. [55] El campo visual del
perro se encuentra entre los 240 y los 250 grados, mucho mayor que el del
ser humano que es de aproximadamente 180 grados.
La visión del perro es sensible a los objetos
en movimiento o con desplazamiento repentino, y cuenta con una
excelente visión nocturna o crepuscular.
Tienen una forma de visión dicromática llamada deuteranopia que en los
humanos se considera una forma de daltonismo que afecta al rojo y al
verde. Los perros perciben tonalidades de amarillo y de azul, pero el rojo lo
perciben como amarillo y el verde lo ven gris.
Su sistema visual se ha desarrollado para ayudarles en la caza. [56] Aunque es
difícil de medir, la agudeza visual de los caniches ha sido estimada como
equivalente a una puntuación en el test de Snellen de 20/75. Sin embargo,
la discriminación visual es muy superior cuando se trata de objetos en
movimiento. Se ha demostrado que los perros son capaces de distinguir su
dueño de otras personas a distancias de más de un kilómetro y medio.
[cita requerida]
Como cazadores crepusculares dependen de su visión en
condiciones de poca iluminación. Para ayudarles a ver en la oscuridad
tienen pupilas muy grandes, una mayor densidad de bastoncillos en la fóvea
óptica, una mayor velocidad de parpadeo y un tapetum lucidum refractivo.
El tapetum es una superficie refractiva situada detrás de la retina que
refleja la luz para dar a los fotorreceptores una segunda oportunidad de
captar los fotones. Aunque estas adaptaciones sirven para mejorar la visión
en la oscuridad, también reducen la agudeza visual de los perros.
Como la mayoría de los mamíferos, los perros son dicromatos y tienen una
visión en color equivalente al daltonismo rojo-verde en los humanos.[57][58]
[59]
Las diferentes razas caninas tienen diversas formas y tamaños de los
ojos y también tienen una configuración distinta de la retina.[60] Los perros
con el hocico largo tienen una «raya visual» que se extiende por el ancho de
la retina y que les da un campo muy amplio de visión excelente, mientras
que los perros con el hocico corto tienen una área centralis, una región
central con hasta tres veces la densidad de terminaciones nerviosas de la
«raya visual», que los provee una vista detallada, mucho más similar a la de
los humanos.
Algunas razas, particularmente los galgos, tienen un campo de visión de
hasta 270°, aunque las razas de cabeza ancha con el hocico corto tienen un
campo de visión mucho más estrecho, tan bajo como 180°, similar al de los
seres humanos. Algunas razas también presentan una tendencia genética a
la miopía. Aunque la mayoría de razas son emmetrópicas, se ha descubierto
que uno de cada dos rottweilers son miopes.[61]
Oído
El campo de audibilidad del perro es aproximadamente de 40 Hz a
60 000 Hz.[62] Detectan sonidos tan graves como 16-20 Hz —en comparación
con 20-70 Hz en los humanos— y también por encima de 45 kHz[63] —en
comparación con 13-20 kHz en los humanos—, y además tienen un grado de
movilidad de las orejas que les permite determinar rápidamente el origen
exacto de un sonido. Dieciocho o más músculos pueden inclinar, rotar,
levantar o bajar las orejas de un perro. Además, puede localizar el origen de
un sonido mucho más rápido que un humano y detectar sonidos a una
distancia hasta cuatro veces mayor que los humanos. Los perros con una
forma de la oreja más natural, como las orejas de cánidos salvajes como
el zorro, suelen oír mejor que los perros con las orejas más flexibles típicas
de muchas razas domésticas.
Olfato
El olfato es uno de los principales sentidos con que el
perro descubre el mundo. La nariz canina es altamente sensible.
Mientras que el cerebro humano es dominado por una gran corteza visual, el
cerebro canino es dominado principalmente por una corteza olfativa.
El bulbo olfativo de los perros, en proporción al tamaño total del cerebro, es
unas cuarenta veces mayor que el de los humanos. Según la raza, los perros
tienen entre 125 y 220 millones de células olfativas extendidas sobre un
área del tamaño de un pañuelo de bolsillo —en comparación con cinco
millones de células extendidas sobre el área de un sello en los humanos—.
[56][64][65]
Los bloodhound son la excepción, con aproximadamente 300
millones de receptores olfativos. Los perros pueden distinguir olores a
concentraciones casi 100 millones de veces inferiores a las que pueden
distinguir los humanos.[66]
Gusto
Entre los sentidos caninos, el del sabor es el que menos se ha investigado y
a menudo se le ha relacionado con el olfato. Los perros pueden distinguir los
sabores básicos de manera similar a los humanos, aunque casi no
distinguen el salado.[67] Sin embargo, los gustos preferidos pueden diferir
mucho de un can a otro, pues parece que no eligen la comida según el tipo
de gusto, sino según su intensidad —fuerte sabor / gusto suave—. Los
primeros meses de la vida de un cachorro son bastante importantes en este
sentido ya que suelen probar muchos sabores diferentes cuando son
jóvenes también desarrollarán un gusto por la variedad cuando sean
adultos.[68] Al igual que el ser humano y que muchos otros animales, el perro
tiene la capacidad de asociar determinados gustos con los problemas de
salud. Si un alimento lo hace enfermar o hace que se encuentre mal,
tenderá a evitar el sabor de este alimento en el futuro. Esto forma parte de
un mecanismo de defensa instintivo, que protege a muchos animales de
envenenarse por la ingestión frecuente de sustancias tóxicas.
Tacto
Los perros utilizan el sentido del tacto para comunicarse entre ellos y con
otras especies. Si se hace apropiadamente, tocar un can puede servir para
estimularlo o relajarlo. Se trata del primer sentido que se desarrolla en los
cachorros recién nacidos y las perras comienzan a lamer y acariciar sus
crías poco después del nacimiento.[69] Algunos estudios han sugerido incluso
que los perros pueden detectar movimientos en el abdomen de la madre
incluso antes de nacer y que las perras que son mimadas durante
la gestación dan a luz crías más dóciles.[70] Los perros tienen sensores
táctiles en todo el cuerpo, pero los cojinetes, la columna vertebral y la
región de la cola son algunas de las zonas más sensibles.
Las vibrisas de los perros presentan mecanorreceptores que les sirven para
adquirir información táctil de su ambiente, pero esta función no es tan
importante como lo es en los gatos. Entre otras cosas, sirven para sentir el
flujo del aire. Además del hocico, donde reciben el nombre de «bigotes», los
perros tienen vibrisas encima de los ojos y debajo de la mandíbula.
Comportamiento
Inteligencia
Muchos perros pueden ser entrenados
fácilmente para recuperar objetos como un palo.
Cachorro reposando en un colchón.
Los perros son apreciados por su inteligencia.[71] La inteligencia canina se
refiere a la habilidad de un perro de procesar la información que recibe a
través de sus sentidos para aprender, adaptarse y resolver problemas.
La etología cognitiva es la disciplina que se encarga de estudiar esta área
dentro de la cognición animal.
Algunos estudios de antropología evolutiva se centran también en la
identificación de las capacidades cognitivas especiales que el can posee, y
que ha desarrollado debido a su estrecho contacto con el ser humano; como
es la habilidad de reconocer un vocabulario extenso. En un ejercicio para
observar su nivel de comprensión pasivo del vocabulario humano, se le
pidió a un humano sentado detrás de una barrera transparente que
sostuviera un juguete, y con voz monótona, le diera al perro la orden «trae»
(bring). El perro se dirigió a un círculo en donde estaban dispersos
diferentes objetos —desde un juguete exactamente igual al que el humano
solicitó, hasta otro tipo de cosas con texturas y colores diferentes—, el
animal observó por un momento el círculo de objetos para dirigirse a por el
juguete exacto que se le había pedido y después presentarlo al humano.
También se le pidió que trajera determinados objetos utilizando solamente
la fotografía o réplica en miniatura del objeto. El estudio fue complementado
con dos condiciones de control adicionales para evitar que el animal actuara
por preferencias preestablecidas. El ejemplar utilizado —Border collie—
pudo reconocer hasta 200 palabras del vocabulario humano. [72]
La habilidad de aprender rápido ha sido utilizada como uno de los
parámetros para medir la inteligencia entre las razas caninas, otras pruebas
tienen que ver con el deseo y la habilidad de responder ante diversas
situaciones. Los perros guías, por ejemplo, deben aprender un número
enorme de órdenes, entender cómo comportarse en una gran variedad de
situaciones y reconocer riesgos o peligros a su compañero humano —frente
a alguno de los cuales nunca se han enfrentado con anterioridad—,
actuando incluso bajo el comportamiento conocido como desobediencia
inteligente que significa que el animal de asistencia irá en contra del deseo
de su dueño para evitar una decisión equivocada. [73][74]
Ciertas razas han sido continuamente seleccionadas a lo largo de cientos o
miles de años por su capacidad de rápido aprendizaje, mientras que en
otras razas, esta cualidad ha sido relegada en favor de otras características,
como son: la habilidad de correr, perseguir, cazar o de pelear con otros
animales. Sin embargo, la capacidad de aprender obediencia básica —y
finalmente comportamientos complejos— es inherente en todos los perros.
Aun el perro más tímido o distraído responde fácilmente al entrenamiento.
Los propietarios deben ser simplemente más pacientes con algunas razas
que con otras. Al igual que el lobo, el perro es un animal gregario.
Socialización
Sistema de sujeción a la entrada de un
edificio.
También en los perros, el término socialización se utiliza para caracterizar el
proceso por el cual el animal se relaciona con su entorno, conoce sus reglas,
entiende la estructura social, y percibe los límites. Los perros jóvenes a
menudo aprenden rápidamente cómo comportarse con otros miembros del
grupo, ya sean canes o humanos. Los perros adultos modelan a sus
cachorros mediante correcciones —auditivas o físicas— cuando no se
comportan de la forma esperada, y con premios si tienen comportamientos
aceptables —jugando con ellos, alimentándolos, limpiándolos, entre otros—.
El proceso de socialización se lleva a cabo especialmente de forma intensa
durante los primeros meses de vida, y la primera etapa se extiende
aproximadamente desde la tercera hasta la duodécima semana de vida.
Tiempo en el que se basa la maduración de los órganos sensoriales y el
desarrollo de las habilidades motoras. [75]
Cuando son cachorros deberán experimentar:
Interacción con otros perros (comunicación, aprendizaje de conductas
de grupo).
Interacción con otros animales (gatos, cobayas, pájaros, caballos).
Interacción con seres humanos.
Habituación a los estímulos ambientales, tales como; sirenas de
automóviles, ruidos cotidianos en el hogar, aviones, sonidos
estridentes —fuegos artificiales de Año Nuevo— y también
acostumbrarse a las multitudes o tráfico pedestre.
La socialización canina se refiere tanto a la
capacidad del perro de interaccionar con los seres humanos, como a su
comprensión para comunicarse y relacionarse con otros perros.
Un can bien socializado aprende a estar tranquilo y receptivo a la hora de
hacer frente a los extraños, los niños, otras mascotas y situaciones no
previstas. El desarrollo futuro de cada perro está determinado
principalmente por su socialización y educación. Perros mal socializados
tendrán dificultades para adaptarse a su entorno y tenderán a presentar
conductas y actitudes temerosas o agresivas, junto con otros trastornos del
comportamiento.[75] Los procesos de socialización que no se producen en las
primeras catorce semanas de vida no pueden ser sustituidos. Un cachorro
sin socialización con catorce semanas de vida será muy difícil de educar o
adiestrar.[75] En qué medida esto se traduce en trastornos de la
conducta dependerá de la evaluación del perro de forma individual. [75]
Debido a que son animales con tendencia a usar guaridas en el momento
del parto y para criar a sus cachorros, pueden aprender fácilmente
comportamientos como mantener su lugar limpio y aceptar estar en
un área cerrada —como es el caso de una jaula temporal para transporte—
u otro lugar cercado.
Problemas de comportamiento o anormales
Los trastornos de la conducta canina se clasifican en tres tipos: patologías
del desarrollo, sociopatías —relacionadas con el ambiente y
su jauría humana o animal—, comportamientos disfuncionales que alteran la
conducta normal, y que se ajustan para hacer frente a una situación
cotidiana (fobia).[76] Según la tesis de zoo psiquiatría desarrollada por Patrick
Pageat:
Agresiones de tipo jerárquicas, territorial/maternal, por miedo,
irritación, predatorias y redirigidas.
Destructivas, orina/defecaciones indeseadas, ansiedades, miedos y
fobias (a la pirotecnia, por ejemplo).
Trastornos compulsivos y estereotipias (persecución de cola, auto
lamido).
Trastornos alimentarios y dípsicos (anorexia/bulimia, potomanía).
Trastornos sexuales (hipersexualidad, pseudogestación), depresión de
involución.
Cabe señalar también que muchas de las malas costumbres caninas son la
muestra de comportamientos desarrollados por razones tales como: falta de
actividad —caminatas o deportes caninos—, ausencia de socialización,
disciplina, entrenamiento o educación irresponsable por parte de los propios
dueños.
Gruñido
Un estudio reciente en Budapest, Hungría, ha encontrado que los perros son
capaces de saber el tamaño que otro perro tiene con solo escuchar su
gruñido. También que un gruñido específico es utilizado por los perros para
proteger su comida. La investigación mostró que los perros no mienten
sobre su tamaño, siendo esta la primera vez que una investigación ha
puesto de manifiesto que los animales pueden determinar el tamaño de otro
por el sonido que producen. La prueba utilizó imágenes de muchos tipos de
perros, mostrando un can pequeño, después uno grande y reproduciendo el
gruñido de cada tipo. El resultado demostró que —20 de los 24 perros del
ensayo— miraban primero a la imagen del perro de tamaño apropiado
durante los períodos más largos de tiempo. [77]
Salud
La salud de los perros, igual que la humana, está relacionada con el tipo de
vida que lleve —alimentación, ejercicio físico, educación—, sobre todo
durante los períodos de mayor vulnerabilidad: crecimiento, gestación,
amamantamiento, trabajo y vejez. Son susceptibles a diversas
enfermedades, trastornos y venenos, algunos de los cuales afectan a los
humanos de la misma manera y otros que son exclusivos de los perros.
Los perros y los humanos han evolucionado conjuntamente durante los
últimos 12 000 años, compartiendo la exposición a las mismas condiciones
ambientales y la modificación de la alimentación ancestral. [27][24] El ser
humano pasó de una alimentación basada en la caza y la recolección a una
dieta con un alto contenido en cereales. De la misma forma, el perro pasó
de una alimentación carnívora a una dieta rica en cereales. [27][78][79][80][81] Este
cambio de la alimentación se ha producido a un ritmo muy rápido en un
plazo de tiempo muy corto desde el punto de vista evolutivo. La humanidad
existe desde hace unos 2,5 millones de años y los cánidos desde hace 34
millones de años, pero los cereales se introdujeron en la dieta de ambos
hace unos 10 000 años, durante la revolución neolítica y el desarrollo de la
agricultura.[79][81][82][83] Las evidencias históricas y arqueológicas muestran
que previamente, los seres humanos en general no mostraban signos ni
síntomas de enfermedades crónicas y que, coincidiendo con la inclusión de
los cereales en la dieta, se produjo una serie de consecuencias negativas
sobre la salud, muchas de las cuales continúan presentes en la actualidad.
[84][80][81]
Entre ellas cabe destacar múltiples deficiencias nutricionales,
trastornos minerales que afectan tanto a los huesos
(osteopenia, osteoporosis, raquitismo) como a los dientes (hipoplasias del
esmalte dental, caries dentales), y una alta incidencia de trastornos
neurológicos, enfermedades psiquiátricas, obesidad, diabetes tipo
2, ateroesclerosis y otras enfermedades crónicas o degenerativas.[84][80][81]
[79]
En qué medida ha ocurrido lo mismo en el caso de los perros y hasta qué
punto el perfil de nutrientes de la dieta de sus antepasados los lobos
(claramente carnívoros) es el óptimo para los perros domésticos, son objeto
de estudio. Los alimentos comerciales para perros contienen sustancias que
no pueden digerir o no digieren completamente, tales como tejidos animales
de baja calidad (por ejemplo, huesos), fibras de origen vegetal y proteínas
indigestas, que son un sustrato para la fermentación por la flora intestinal.
También contienen altas cantidades de almidón procedente de los cereales
y, si bien se ha demostrado que el can doméstico ha desarrollado una
mayor capacidad digestiva y de absorción del almidón, no se ha
determinado el impacto sobre la salud y la esperanza de vida de esta alta
cantidad constante de glucosa absorbida por el perro. [84] Muchas de las
enfermedades inflamatorias e inmunológicas que desarrollan los perros son
provocadas por alteraciones de la flora intestinal como consecuencia de una
dieta inadecuada o el uso de antibióticos, tales como enfermedades
digestivas crónicas, alergias respiratorias, asma, enfermedades de la piel
(especialmente dermatitis atópica) y trastornos autoinmunes.[30] Una dieta
rica en proteínas y libre de cereales dará los nutrientes necesarios
manteniendo la dieta de sus antepasados. [85]
Junto a los humanos, los perros domésticos tienen la mayor diversidad
fenotípica y enfermedades naturales conocidas de todos los mamíferos.
Aproximadamente 400 enfermedades hereditarias similares a las de los
humanos se caracterizan en los perros, incluidos trastornos complejos
como cánceres, enfermedades cardiovasculares, enfermedades
autoinmunes y trastornos neurológicos.[28][29] Entre estos últimos, destaca
especialmente la enfermedad de Alzheimer. Los perros muestran muchas
similitudes con el deterioro cognitivo humano, incluyendo la acumulación en
el cerebro de placas amiloides. Esto los convierte en el mejor modelo animal
de investigación de la enfermedad de Alzheimer. [27]
Como todos los mamíferos, son susceptibles a la hipertermia cuando hay
niveles elevados de humedad o de temperatura. [86]
La longevidad media de un perro varía en función de la raza y la salud del
animal, oscilando entre 8 y 15 años, con casos que han alcanzado los 29
años.[87] Además de la salud, la esperanza de vida aumenta dependiendo del
tamaño del perro, siendo las razas pequeñas más longevas de media que
las razas grandes o gigantes.[88]
Valores orientativos caninos
Temperatura corporal:
38,5-39,5 °C
En ocasiones es el médico
Frecuencia respiratoria:
veterinario quien
recomienda qué tipo de 20-40 respiraciones / min
vacuna se debe aplicar, es
importante que el Frecuencia cardíaca:
propietario tenga en
conocimiento que en 70-180 latidos / min y hasta 220 en
cuanto a aplicaciones cachorros
víricas, funciona mejor en
el organismo del animal Duración del crecimiento:
una vacuna de virus Razas pequeñas: hasta los 10 meses
atenuado o modificado, ya
que este tipo de biológicos Razas medianas: hasta los 12 meses
dan un incremento
Razas grandes: hasta los 15 meses
paulatino de anticuerpos,
logrando una protección Período de vejez:
muy eficaz sin los efectos
adversos postinoculación Razas pequeñas: desde los 8 años
que pueden existir con la
Razas medianas: desde los 7 años
aplicación de una vacuna a
virus activo; los efectos con Razas grandes: desde los 5 años
este tipo de vacunas
pueden ir desde simple
fiebre y vómito hasta un choque anafiláctico o la muerte.
Enfermedades
Perro con obesidad.
Ejemplares híbridos de la raza pekinés.
Los perros tienen una gran variedad de enfermedades potenciales, con
algunas de ellas contagiosas para el ser humano, y otras derivadas de
trastornos genéticos hereditarios. Es vital en este aspecto la correcta
vacunación de los perros, su desparasitación regular y la realización de
chequeos periódicos para mantener su salud.
Entre los trastornos genéticos más comunes en ciertas razas se encuentran
la displasia de cadera, luxaciones rotulares, paladar
leporino, ceguera, sordera o enteropatía sensible al gluten. También son
susceptibles a trastornos como la diabetes, la epilepsia, el cáncer,
la artritis y la obesidad.
La obesidad es una patología frecuente. Se considera que un perro tiene
sobrepeso cuando su peso está por encima del ideal, dependiendo también
del tipo de raza; sin embargo, se considera un perro como obeso cuando
sobrepasa más del 20 % su peso ideal, la obesidad debe considerarse como
una enfermedad consecuencia de la alteración de las funciones normales
del organismo. Para su solución es preciso diagnosticarla, conocer las
causas que la han producido y proponer soluciones. La frecuencia de
obesidad aumenta con la edad, y es más frecuente en hembras que en
machos y es dos veces más elevada en perros castrados. Las razas caninas
con más tendencia a engordar son el Labrador Retriever, Cocker Spaniel,
Dachshund, Pastor de Shetland, Collie, Basset hound y Beagle. La causa de
la obesidad es que se almacena más energía de la que se consume. Un
perro que consuma un 1 % más de la energía que necesita puede aumentar
su peso hasta un 25 % más de lo debido.
Perro con rabia dejando caer saliva de
su boca.
La torsión gástrica y la meteorización son un problema serio en algunas
razas de pecho ancho.
Las enfermedades infecciosas habitualmente asociadas con los perros
incluyen la leptospirosis, el parvovirus canino y el moquillo. Para protegerlos
de ellas, los perros deben ser vacunados, así como también contra la rabia,
enfermedad que se transmite al ser humano y es altamente mortal.
Las enfermedades heredables de los canes pueden incluir una gran
variedad, desde la displasia de cadera y las luxaciones rotulares mediales
hasta epilepsia, diabetes y estenosis pulmonar. Los perros pueden contraer
enfermedades que afectan cualquiera de sus órganos, como el
hipotiroidismo, cáncer, enfermedades periodontales, enfermedades
cardíacas, insuficiencia renal, etc.
Es de destacar la piómetra, que afecta a las hembras no esterilizadas de
todas clases y edades que no han tenida una vida reproductiva, cuya
remedio suele ser quirúrgico. El meteorismo gástrico y la torsión estomacal
afectan a las razas más grandes y los perros de pecho ancho, y son un
trastorno agudo que puede matar rápidamente.
Los parásitos externos más comunes del perro son la pulga, la garrapata,
el piojo y el Sarcoptes, mientras que los internos son
diferentes cestodos, nematodos, como áscaris, anquilostomas, dirofilarias,
diversas tenias y otros. Entre estas últimas se encuentra el Echinococcus
granulosus, cuya forma evolutiva intermedia es responsable de
la hidatidosis humana.
Los perros pueden sufrir alergias, que pueden afectar a la piel o provocar
alteraciones digestivas. Los alimentos que normalmente producen alergias
son carne de res, lácteos, trigo, huevo, cordero, pollo y soja. [89]
El setter irlandés puede desarrollar enteropatía sensible al gluten, una
enfermedad similar a la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten no
celíaca de los seres humanos.[90] Se trata de una enfermedad inflamatoria
crónica del intestino delgado, determinada genéticamente y causada por el
consumo de gluten.[90]
Las enfermedades pueden tener un origen viral, bacteriano, parasitario,
genético, alérgico o inmunitario, o varios de ellos a la vez. Entre ellas
pueden citarse:
alergias cutáneas
criptorquidia
diabetes
displasia de cadera
epilepsia
hepatitis canina
leptospirosis
moquillo o distemper
otitis infecciosa
parásitos externos
parásitos intestinales
parvovirosis
piómetra
piorrea
rabia
reumatismo
sarna
torsión gástrica
toxoplasmosis
Reproducción
Una perra salvaje de Sri Lanka cuida a sus cuatro
cachorros.
En los perros domésticos, la madurez sexual (pubertad) comienza a
producirse a la edad de entre seis y doce meses tanto en los machos como
en las hembras,[91][92] aunque en algunas razas de gran tamaño puede
retrasarse hasta la edad de dos años. La adolescencia de la mayoría de los
perros dura entre los doce y los quince meses de edad, a partir de los cuales
ya son más adultos que cachorros. Como en el caso de otras especies
domesticadas, la domesticación ha favorecido una mayor libido y un ciclo de
reproducción más temprano y frecuente en los perros que en sus
antepasados salvajes. El perro permanece reproductivamente activo
durante toda su vida.
Las hembras entran en celo dos veces por año, el período durante el cual
están receptivas al macho para la copulación, con sus órganos preparados
para la gestación. Como los óvulos sobreviven y pueden ser fertilizados
durante unos días después de la ovulación, es posible que una hembra se
aparee con más de un macho.
La gestación en las perras dura 63 días término medio, con un rango que va
de los 58 a los 68.[93] Una camada promedio se compone de alrededor de
seis cachorros.[94] Las razas grandes tienen camadas más numerosas (un
promedio de 8-12 crías),[95] las razas medianas de 6 a 7 crías,[95] y las razas
pequeñas de dos a cuatro crías.[95]
Debido a la cría selectiva algunas razas han adquirido rasgos que interfieren
con la reproducción. Los machos de bulldog francés, por ejemplo, suelen ser
incapaces de montar a la hembra. En la gran mayoría de casos, las hembras
de esta raza deben ser inseminadas artificialmente para que se reproduzcan
y frecuentemente darán a luz a través de cesárea.[96]
Castración y esterilización
Artículo principal: Castración
Cachorros durante un juego de lucha para
establecer su jerarquía.
La esterilización es un proceso quirúrgico, que consiste normalmente en la
extirpación de los testículos en los machos y los ovarios (o el útero o los
ovarios y el útero) en las hembras y que se hace para eliminar la capacidad
de reproducirse y reducir el deseo sexual de los perros. Debido a la
sobrepoblación de perros en algunos países, las asociaciones de control de
los animales aconsejan esterilizar los perros que no se piense utilizar para
criar, de manera que no tengan cachorros no deseados. [97]
La esterilización tiene otros beneficios aparte de eliminar la capacidad de
procrear. Reduce los problemas causados por la hipersexualidad en los
machos,[98] al tiempo que impide el desarrollo de hiperplasia prostática. Las
hembras esterilizadas tienen menos probabilidades de desarrollar ciertos
tipos de cáncer, que afectan a las glándulas mamarias, los ovarios y otros
órganos reproductores.[99] Por otra parte, prácticamente se elimina la
posibilidad de que las hembras desarrollen piometra, una enfermedad
degenerativa del útero, que puede llegar a ser mortal si no se trata
adecuadamente.
También puede tener efectos médicos no deseados. Aumenta el riesgo
de incontinencia urinaria en las hembras[100] así como de osteosarcoma,
hemangiosarcoma, rotura del ligamento cruzado, obesidad y diabetes
mellitus en ambos sexos.[101] Los cambios hormonales que implica la
esterilización tienen una probabilidad de cambiar en cierta medida la
personalidad y el metabolismo del animal. Estudios recientes demuestran
que los perros esterilizados en general son más agresivos hacia sus
semejantes y los humanos y más miedosos y sensibles al tacto que los
canes que no han sido esterilizados, [102] aunque los efectos varían de un
perro a otro. La esterilización de animales muy jóvenes puede causar más
problemas de salud más adelante en la vida para ambos sexos. [103]
Alimentación
Artículo principal: Comida para perros
Existen dos tipos básicos de alimentación: industrial y natural.
Carne cruda, alimento húmedo y comida
seca para perro en un recipiente.
Alimentos no recomendados para los perros
Chocolate: contiene una sustancia llamada teobromina que causa
intoxicación en el organismo del can y puede ser fatal en dosis
grandes.
Golosinas: frituras, caramelos, galletas; tienden a formar sarro en la
dentadura del perro. Además los azúcares les hacen propensos a
la diabetes. Existen golosinas especiales para ellos que incluso
protegen de la formación de sarro.
Huesos: en especial los de pollo o los fácilmente astillables. Al ser
triturados por la mandíbula del perro pueden formar esquirlas con
puntas muy agudas, las cuales podrían incrustarse y dañar la boca o
perforar el esófago, intestino o recto provocando lesiones internas,
además de formar bolos fecales de difícil expulsión, sobre todo en los
ejemplares añosos.
Desperdicios caseros: se deben evitar los alimentos muy
condimentados, ya que los perros son especialmente sensibles a la
sal, pimienta y chile. De igual forma se deben evitar los alimentos con
exceso de grasa. Los desperdicios o restos de alimentos,
normalmente poco frescos deben ser eliminados. No se debe permitir
que coman restos hallados en la calle, pues podría
sufrir gastroenteritis o intoxicación.
Carne de cerdo o jabalí y pecarí: se debe evitar, sobre todo si tiene
origen en una fuente sin control sanitario (matanza casera o caza, por
ejemplo), por la posibilidad de contraer la enfermedad de Aujeszky o
pseudorrabia, que, aunque rara, suele ser mortal para los cánidos y
generalmente es asintomática en los suinos.
Alimento canino y palatabilidad
La industria de alimentos para perros ha crecido de manera significativa en
las últimas décadas, impulsada por el interés de las familias en ofrecer
dietas de mayor calidad a sus mascotas. En este marco, los llamados
alimentos prémium destacan por el uso de ingredientes cuidadosamente
seleccionados y formulaciones específicas que buscan optimizar la nutrición
canina, aunque con un costo más elevado que los productos
convencionales.[104]
Un aspecto fundamental en la aceptación de estos alimentos es la
palatabilidad, ya que de ella depende en gran medida que los perros los
consuman de manera adecuada. Este factor no solo está influido por la
calidad de los ingredientes, sino también por características como el aroma,
la textura y la velocidad con la que los animales ingieren el alimento. [104]
Una interesante investigación publicada en 2025 en la revista
científica UNED Research Journal evaluó la aceptación y el comportamiento
alimentario de perros adultos frente a dos dietas prémium. El estudio
encontró que, si bien no hubo diferencias significativas en el consumo total
entre ambos alimentos, sí se registraron diferencias en la velocidad de
consumo, lo que evidencia matices en la preferencia. Además, los animales
no mostraron alteraciones conductuales, lo que permitió concluir que ambos
productos fueron altamente palatables. [104]
Estos hallazgos reafirman la importancia de la palatabilidad como criterio
esencial para garantizar la aceptación de los alimentos prémium y
respaldan el creciente interés de la industria en desarrollar productos que
no solo sean nutritivos, sino también atractivos para los perros. [104]
Predadores