Capitulo 4
Capitulo 4
Sumario
3
Aun cuando en el derecho procesal se utiliza el término “vista,” él no tiene el sentido del
derecho administrativo, sino el de “traslado,” o de un tipo de “traslado:” una forma específica de
llevar determinado acto procesal a conocimiento de la otra parte. Así p. ej. Morello, Augusto M.
y otros, Códigos procesales en lo civil y comercial de la Provincia de Buenos Aires y de la Nación,
comentados y anotados, t. I, Buenos Aires, 1970, dice que “los traslados o vistas de las distintas
peticiones formuladas por los justiciables en el curso del proceso, tienen virtualidad a través de las
notificaciones,” p. 641.
4
Ver, con todo, infra, nota 12.
5
Así, p. ej., Fallos, 198: 78, Prov. de Santiago del Estero v. Enrique N. Compagno, 1944, cons.
5° in fine: “De manera que en tales supuestos ninguna persona sea objeto de sanción sin que su
caso haya sido considerado por funcionarios imparciales; sin haber sido notificada de la existencia
del procedimiento que se le sigue o ha seguido y sin que además se le de oportunidad de ser oída.”
6
Previa solicitud del interesado, dictamen legal favorable y resolución formal al efecto.
232
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-3
7
En la causa La Buenos Aires Compañía de Seguros c/ Petroquímica Bahía Blanca S.A. s/
amparo, Fallos, 311: 750, con nota de Bianchi, A lberto B., “Anotaciones sobre los Conceptos de
Administración Pública y Función Administrativa,” ED, 129: 266, año 1988, la CSJN rechazó el
argumento de la demandada, quien —para negar el derecho a vista en un procedimiento licitato-
rio— invocó el art. 59 del Código de Comercio considerando a dichas actuaciones papeles privados
de comercio y por ende protegidos por la inviolabilidad prevista por el art. 18 de la Constitución
nacional. El tribunal —luego de justificar la plena aplicación del decreto-ley 19.549 por integrar la
demandada la administración descentralizada— sostuvo, con invocación del art. 38 del reglamento
del decreto-ley, que “la negativa a otorgar vista de las actuaciones [...] constituye un acto ilegítimo,
que vulnera derechos de raigambre constitucional.”
8
Ley 25.188 de ética pública, art. 2°, inc. e); decr. 1172/03; ley 104 de la CABA. Ampliar sobre
esta última en Gordillo y Daniele, M abel (dirs.), Procedimiento Administrativo, Buenos Aires,
LexisNexis, 2006, 2ª ed., pp. 400-12, esp. pp. 411 y 412. Ver también Creo Bay, Horacio D., “La
vista de las actuaciones ante el Defensor del Pueblo,” en LL, 1996-D, 75, comentario a Edesur S.A.
c/ Defensor del Pueblo de la Nación, CNFed. CA, Sala IV (1995), en el cual se sostuvo que “son
principios esenciales e insoslayables, en nuestro sistema republicano, el de la publicidad de los
actos de gobierno.”
9
Ampliar en Monti, L aura M., “Limitaciones a la vista de las actuaciones administrativas,”
en Universidad Austral , Cuestiones de Procedimiento Administrativo, Buenos Aires, Ediciones
Rap, 2006, pp. 131-45, esp. pp. 131-2, y “El procedimiento administrativo en la jurisprudencia de
la CSJN,” RAP, 430: 263.
233
IV-4 el procedimiento administrativo
general del derecho administrativo argentino.10 Por ello es que el tema tiene aun
importancia práctica y se hace todavía necesario explicar algunas ideas básicas
y simples, que con el correr del tiempo pueden relegarse a las cosas superfluas,
por harto conocidas y cumplidas.11
No ocurrirá lo mismo con el tema de la transparencia y la desclasificación de
documentos reservados por acto expreso de autoridad competente, que siempre
será un tema de actualidad.
Incluso podría afirmarse que, de tomarse al pie de la letra lo establecido en
las normas vigentes, en tanto el acceso al expediente está consagrado como
irrestricto salvo disposición expresa en contrario12 (al igual que en el proceso
judicial),13 no existe en derecho administrativo, hoy en día, una institución que
pueda denominarse la “vista.”14 Más bien debería hablarse de los casos en que es
forzoso dar traslado o notificar determinada actuación administrativa, dando por
supuesto que estas especiales notificaciones en nada inciden ni varían la regla
10
Ver nuestros libros La administración paralela. El parasistema jurídico administrativo, Madrid,
Civitas, 1982, reimpresión 2001, como Libro II del t. 6, 2ª ed, 2012.; L’amministrazione parallela.
Il parasistema giuridico-amministrativo, int. de F eliciano Benvenuti, Milán, Giuffrè, 1987; The
Future of Latin America: Can the EU Help?, prólogo de Spyridon F logaïtis, Londres, Esperia, 2003.
11
Ver L lapur , Said J., Ley de procedimientos administrativos de la Provincia de Jujuy, Anotada
y comentada, Buenos Aires, Dunken, 2005, pp. 95 y ss.
12
Neuquén consagra el derecho a tomar vista en cualquier momento el estado de la tramitación,
sin necesidad de una resolución expresa: arts. 108, inc. g), 141, inc. a) y 143). Ciudad de Buenos
Aires, art. 58; Mendoza, arts. 144 a 146 y Misiones, arts. 78, inc. a), 80 y 81.
13
El Poder Judicial de la Nación ha implementado, entre otras medidas vinculadas al uso de
tecnologías electrónicas y digitales, un sistema de consulta vía internet, que permite a los usuarios
consultar todos los datos y actividades producidos en el trámite de los procesos judiciales en virtud
de la obligatoriedad del uso del sistema de gestión Lex 100 dispuesto por Acordada CSJN Nº 14/13.
Por otra parte, se estableció por Acordada CSJN Nº 15/13 que las Cámaras Nacionales, Federales y
los Tribunales Orales deben publicar todas las sentencias, acordadas y resoluciones administrativas
a través del Centro de Información Judicial. (CIJ.) También se instauró las notificaciones electróni-
cas en los procesos judiciales a través del sistema de gestión judicial por Acordadas CSJN Nº 31/11
y 38/13 y se dispuso la aplicación del Libro de Asistencia por medio de una constancia en la línea
de actuaciones del programa electrónico de gestión de causas por Acordadas CSJN Nº 8/12 y 3/15,
aunque esto último fue postergado hasta el primer día hábil de mayo de 2016 por Acordada CSJN
Nº 35/[Link] ello llevará, en un futuro cercano, a la innecesariedad de concurrir al tribunal para
acceder al conocimiento del expediente.
14
A menos que se la quiera acercar a la expresión del derecho procesal, en que “vistas y traslados”
son casi sinónimos. En este sentido expresan Sarmiento García , Jorge H. y Petra Recabarren,
Guillermo M., Ley de procedimiento administrativo de Mendoza, Mendoza, 1973, p. 196, que “el
derecho a tener acceso al expediente administrativo se complementa con la vista administrativa. El
primero es reglado en orden al trámite y desarrollo normal de la actividad administrativa y nunca
podrá ser negado o prohibido; la segunda regula el procedimiento de descargo y defensa, pudiendo
tener fases procesales secretas.” Según Canosa , A rmando, Procedimiento administrativo: recursos
y reclamos, Buenos Aires, Astrea-RAP, 2014, 2ª ed. p. 330 , “la vista es el acceso irrestricto al
expediente, al que tiene derecho la parte, su apoderado o su letrado patrocinante (Art. 38, RNPA),
reservándose el término de traslado a la comunicación de actuaciones dentro del expediente para
que la parte en un plazo determinado manifieste lo que en derecho corresponda. La vista es el
acceso a las actuaciones por parte del particular, haya o no que contestar algo. La vista da la idea
de conocimiento, el traslado de comunicación.”
234
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-5
235
IV-6 el procedimiento administrativo
19
Como explica Brewer-Carías , A llan R., Principios del Procedimiento Administrativo en
América Latina, Bogotá, Legis, 2003, octava parte, secc. III, § 3, p. 268, es regulación constante
en America Latina: Colombia, art. 29; Comunidad Andina, art. 19; Costa Rica, arts. 217, 272-274;
México, arts. 33 y 34; Uruguay, arts. 12 y 79; Venezuela, art. 59. Ver JCA Nº1 La Plata, G.J.L. c.
Poder Ejecutivo y otros, 28-VI-04, con nota de A letti, Daniela , “La burocracia no es defensa: de la
obviedad al absurdo,” LL, 2004-E, 522.
20
CNFed CA, Sala III, 27/X/09, Flores, Héctor Nicolás c. D.G.I.: “…el acceso a la documentación
administrativa posee una directa vinculación con los principios constitucionales de publicidad de los
actos de gobierno y de defensa en juicio, ya que el conocimiento tales actuaciones resulta indispen-
sable para la tutela de los derechos del particular, sin perjuicio de las vías procesales que el propio
interesado elija para encauzar sus pretensiones.” CABA, CCAyT, Sala II, Piesco, Raúl Antonio c.
GCBA, 23-X-03: “Pretende facilitar al interesado el conocimiento de la totalidad del expediente y
permitirle, consiguientemente, realizar una defensa eficaz y completa de sus intereses [...]. Es decir,
la ley únicamente consagra un principio: el de la transparencia plasmada en un acceso irrestricto
a los expedientes administrativos,” cons. 9º. Para una noción sobre la importancia del acceso a las
actuaciones en los procesos participativos ver Mortier , Natalia Victoria , “El Procedimiento de
elaboración participativa de normas,” en Tawil , Guido Santiago (dir.) Procedimiento Administrativo,
Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 2009, p. 501 y ss.
21
PTN, Dictámenes, 101: 195; 197: 11; 198: 11. Ver la jurisprudencia citada en Gordillo y Daniele
(dirs.), Procedimiento Administrativo, op. cit., p. 61.
22
PTN, Dictámenes, 101: 117, 119.
23
PTN, Dictámenes, 68: 92, 96 vta.; Balbín, Carlos F., Curso de derecho administrativo, t. II,
Buenos Aires, La Ley, 2008, pp. 645-7.
24
A berastury (h.) Pedro y Cilurzo, M aría Rosa , Curso de procedimiento administrativo, Buenos
Aires, Abeledo-Perrot, 1998, pp. 82-3.
25
Scheibler , op. cit.: “Es de esperar que los claros términos del fallo de la Corte Suprema tiendan
también a aventar peregrinas interpretaciones que, no por inverosímiles, son menos habituales. Por
citar sólo un ejemplo, la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación ha dictaminado
que ante un eventual «conflicto interpretativo», el artículo 38 del Reglamento de Procedimientos
Administrativos —que prevé la «vista administrativa»-, prevalece por sobre las disposiciones del
decreto 1172-PEN-2003, por lo que quien solicitara información debía acreditar fehacientemente
que tiene un derecho subjetivo o un interés legítimo respecto de la información que solicita. No
resulta necesario aclarar que tal posición da por tierra con los mismos cimientos del sistema de
acceso a la información pública, tal como está previsto en el propio decreto 1172-PEN-2003, en
la Constitución nacional, la Convención Americana de Derechos Humanos -y la interpretación
que la Corte IDH ha hecho de ella-, y ahora también la posición de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación.” Ver CSJN, Asociación Derechos Civiles, 4-XII-12, CIPPEC c. EN – Mº Desarrollo
236
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-7
237
IV-8 el procedimiento administrativo
31
Art. 58 del decr. 1510/97; al cual además la ley 104, art. 11, agregó un último párrafo: “El
presente trámite de vista es aplicable a las partes en función procesal y no obsta al derecho a la
información de toda persona, conforme lo establece la ley.”
32
Art. 272.
33
Ver, en España, González Pérez , Jesús y González Navarro, F rancisco, Comentarios a la Ley
de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común,
Madrid, Civitas, 1997, comentario al art. 35 inc. a); t. II, p. 1456 y ss., comentario al art. 84; Ga-
rrido Falla , F ernando y F ernández Pastrana , José M aría , Régimen Jurídico y Procedimiento de
las Administraciones Públicas, Madrid, Civitas, 1995, 2ª ed., pp. 293-5.
34
“La exhibición de los expedientes administrativos a los fines de su consulta [...] se llevará a
cabo en las respectivas Oficinas de radicación de los mismos, bastando para ello la simple solicitud
verbal de la parte interesada, de su apoderado constituido en forma o de su abogado patrocinante,”
art. 41. Ver Real , “Los principios del procedimiento administrativo en el Uruguay,” Anuario de
derecho administrativo, Santiago, 1976, p. 285.
35
Ley 27.444, art 160.1: “Los administrados, sus representantes o su abogado, tienen derecho de
acceso al expediente en cualquier momento de su trámite, así como a sus documentos, antecedentes,
estudios, informes y dictámenes, obtener certificaciones de su estado y recabar copias de las piezas
que contiene, previo pago del costo de las mismas. Sólo se exceptúan aquellas actuaciones, diligen-
cias, informes o dictámenes que contienen información cuyo conocimiento pueda afectar su derecho
a la intimidad personal o familiar y las que expresamente se excluyan por ley o por razones de
seguridad nacional de acuerdo a lo establecido en el inciso 5) del art. 20º de la Constitución Política.
Adicionalmente se exceptúan las materias protegidas por el secreto bancario, tributario, comercial e
industrial, así como todos aquellos documentos que impliquen un pronunciamiento previo por parte
de la autoridad competente;” 160.2: “El pedido de acceso podrá hacerse verbalmente y se concede
de inmediato, sin necesidad de resolución expresa, en la oficina en que se encuentre el expediente,
aunque no sea la unidad de recepción documental.”
238
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-9
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IV-10 el procedimiento administrativo
240
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-11
Una cuestión de cierto interés es determinar cuándo debe darse traslado del
expediente al interesado, si el interesado aun no lo ha solicitado.
En realidad, parece que sólo la negligencia o ignorancia administrativa lleva
a que el particular necesite solicitar expresamente y por escrito la vista de las
actuaciones. Una diligente dirección del trámite administrativo debería prestar
atención a los casos en que los actos a producir44 son susceptibles de lesionar
derechos o intereses de terceros y otorgar directamente, de oficio, traslado del
expediente, sin hacer necesaria la solicitud formal o informal de vista del indi-
viduo afectado.45 Si el interesado lo solicita, debe dársele acceso al expediente
desde esa misma oportunidad procesal —e informalmente, según vimos—, al
comienzo mismo de la tramitación del expediente.
Si el interesado aun no ha sido notificado de la existencia de un procedimiento
que puede afectar sus derechos o intereses, debe también notificársele y dársele
traslado desde la primera etapa del procedimiento.46 Como regla general, pues,
el acceso al expediente debe siempre otorgarse, sea de oficio o a petición de parte,
desde el comienzo de las actuaciones, sin perjuicio del posterior acceso del inte-
resado a éstas. Igual criterio debe adoptarse cuando existe más de un interesado
en las actuaciones, trátese de cointeresados o contrainteresados.
Ya vimos47 que para que el procedimiento sea válido debe notificárseles de la
existencia del procedimiento que afecta o puede afectar sus derechos, en virtud
del carácter plenamente contradictorio que en tal caso ha de asumir el proce-
dimiento. Esta citación puede hacerla tanto la propia administración como el
mismo recurrente. Va de suyo que la administración no podría decidir el recurso
44
Conforme el criterio temporal de dar audiencia antes del acto según lo exige el art. 1°, inc. f ),
ap. 1º del decreto-ley 19.549/72.
45
Ver Monti, “El procedimiento administrativo en la jurisprudencia de la CSJN,” op. cit.: La
Corte Suprema dejó sin efecto una sentencia que había denegado la jubilación ordinaria del actor
al considerar no probados en forma fehaciente los servicios denunciados sino había tenido en cuenta
que el peticionario había cuestionado la omisión del organismo previsional de tomar las medidas
adecuadas para verificar los servicios, cuestión que revestía importancia ya que, al no haber tomado
vista de las actuaciones administrativas, desconocía que la certificación de servicios acompañada
sería considerada insuficiente. (CSJN, Acosta, 1996, Fallos, 319: 464.)
46
Art. 1°, inc. f), ap. 1º, citado.
47
Supra, t. 2, cap. IX, “El procedimiento administrativo. Concepto y principios generales,” § 10,
“Primer principio: debido proceso (garantía de la defensa.)”
241
IV-12 el procedimiento administrativo
antes de la expiración del plazo que haya otorgado a los contrainteresados para
presentar alegaciones.
48
Reglamentada por decr. 1421/02.
49
Ampliar en Robledo, Daniel , “La ley de lavado de dinero y la «entronización» del secreto de
las actuaciones,” en RPA, 2006-2: 53-58, Buenos Aires, Rap, 2006.
50
CSJN, Fallos, 236: 271, Frigofide.
242
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-13
El principio de que debe darse oportunidad de hacer oír sus razones y producir
prueba, oír alegatos y tener dictamen jurídico antes de emitirse el acto lesivo, está
expresa y categóricamente consagrado en el art. 1°, inc. f ), ap. 1°, del decreto-ley
19.549/72, en cuanto expresa que los interesados tienen derecho a “exponer las
razones de sus pretensiones y defensas antes de la emisión de actos que se refie-
ran a sus derechos subjetivos o intereses legítimos” y agrega que tienen también
derecho a que el acto decisorio que después se dicte “haga expresa consideración
de los principales argumentos” (ap. 3° del inc. f ) expuestos por el particular ante-
riormente. La importancia y certeza de estos preceptos no puede ser desconocida.
Por cierto, para poder hacer su defensa antes del acto, es entonces indispensable
que también antes tenga conocimiento de la cuestión que lo puede afectar y pueda
así tomar “efectiva participación útil” en el procedimiento.51
Este procedimiento es más razonable y eficiente que el de aplicar sanciones o
“preparar” el sumario y luego abrir la controversia, pues en él se hace necesario
ya ocupar a la instancia superior, mientras que en el primero es la misma auto-
ridad a quien compete dictar el acto, la que analizará y valorará las argumen-
taciones y sobretodo los hechos según las pruebas preconstituídas y aportadas
por el particular. En todo caso la decisión debe producirse luego de la exhaustiva
producción de pruebas y alegatos del particular, preferiblemente por un órgano
imparcial e independiente.52 Estas argumentaciones deben poder hacerse antes
que la administración dicte el acto originario o avance en un sumario “secreto.”53
Este es, desde luego, el peor de los supuestos. Es discutido si ello debe ocurrir
51
Conf. Bonfield, A rthur E arl y A simow, M ichael , State and Federal Administrative Law, St.
Paul, Minn., West Publishing Co., 1989, caps. 2 y 3, p. 106 y ss.; en el régimen estadounidense la
regla es la audiencia previa. En contra, A man, A lfred y M ayton, William T., Administrative Law,
St. Paul, Minn., West Publishing Co., 1993, p. 273 y ss., quienes explican las summary actions, en
las que el Estado “actúa primero y hace las preguntas después.” Se toma en este caso por sentado
que, si la administración aplicara el requisito de la audiencia previa, se operaría el gravamen que
se intenta evitar. Los casos que se enuncian hacen a razones de salubridad, comercio, alimentos,
insolvencia de bancos, entre otros Northamerican Cold Storage v. Chicago, 211 U.S. 306 (1908);
Miller v. Schoene, 276 U.S. 272 (1911); Driscoll v. Edison Light & Power Co., 307 U.S. (1939.) Algo
hemos dicho al respecto en nuestro art. “Legalidad y urgencia en el derecho administrativo,” en
Después de la reforma del Estado, 1998, 2ª ed., cap. VI. En Alemania, el artículo 29 (2) se limita la
vista cuando ello interfiera con el ordenado ejercicio de las competencias; cuando el conocimiento
del contenido de los documentos implique una desventaja para la Nación en pleno o para uno de sus
Länder, o cuando deban ser mantenidos en secreto por disposición legal expresa o en virtud de su
naturaleza misma, esto es, en interés legítimo de los participantes o de terceros, pero bajo 29 (1). El
29 (1) permite el acceso a las actuaciones cuando sea necesario a fin de defender un interés jurídico.
52
Ver “Los Tribunales Administrativos como alternativa a la organización administrativa,” en
Universidad Austral , Organización Administrativa, funcion pública y dominio público, Buenos
Aires, RAP, 2005, pp. 955-962; “Administrative Procedure Reform: The Experience of the Ameri-
cas,” European Review of Public Law, Londres, Esperia, vol. 21_2/2009, pp. 699-726; nuestra nota
XXII.2 “El problema no es el procedimiento sino el órgano,” en García de Enterría y F ernández ,
Curso de Derecho Administrativo, T. 2, op. cit., pp. 524-B a 524-D.
53
Conf. Leonardo Toia y Josefina Pazos, “El Ente Único y los límites a su potestad sancionato-
ria,” [Link].
243
IV-14 el procedimiento administrativo
después que haya reunido las pruebas que por su parte considere suficientes para
aplicar la sanción correspondiente. Si el particular, al obtener vista de aquellas
pruebas, ofrece otras, ellas también deben ser producidas antes de adoptarse
decisión alguna al respecto. Como dice Linares,54 “Todo parece justificar que, en
el procedimiento que se tramita ante un órgano administrativo, los interesados
[...] deben tener ocasión de ser oídos y de producir pruebas antes de que se dicte
resolución. Ello aun en los casos en que, contra esa resolución, quepan recursos
administrativos o recursos o acciones judiciales.” En igual sentido, la Procuración
del Tesoro de la Nación ha dicho que “una vez concluido el sumario, debió darse
vista a los imputados en la forma y por el término previsto en el párrafo XIV
del mismo art., la que no puede suplirse con la otorgada por esa Secretaría de
Estado a fs.[...], toda vez que es posterior a la decisión, lo que implica la privación
de una instancia establecida.”55 De vez en cuando, la administración tramita
todo el sumario sin intervención del administrado y éste recién se entera de la
cuestión cuando le notifican de la sanción. Pero esto debe reputarse una violación
manifiesta de la garantía constitucional de la defensa, que torna insanablemente
nulo el acto. Similares principios fundamentan la previa audiencia pública.56
En el caso de los sumarios por infracción a la vieja ley de represión del monopolio,
ella instituía un procedimiento administrativo previo a la denuncia o querella
que se enviaría al juez competente.57
La reglamentación de la citada ley establecía que el procedimiento admi-
nistrativo en las investigaciones preliminares y sumarios por infracción a la
derogada ley 12.906, se haría en forma “reservada,” sin perjuicio de que las
personas investigadas podían “proponer medidas de prueba en cuanto fueren
pertinentes,” las que podían ser denegadas por el órgano sumarial, sin recurso
alguno.58
La administración entendió en su momento que el trámite administrativo
era una etapa previa del secreto del proceso judicial, al cual se le hacía entonces
54
L inares, Juan F rancisco, “Garantía de defensa ante órganos administrativos y la Corte Supre-
ma,” LL, 87: 875; González Pérez , El procedimiento administrativo, Madrid, Abella, 1964, 1ª ed., p.
469; Manual de Procedimiento Administrativo, Madrid, Civitas, 2000, 1ª ed., p. 319 y ss.; 2002, 2ª
ed., p. 327 y ss.; Comentarios a la Ley de Procedimientos Administrativos, Madrid, Civitas, 1991,
4ª ed., p. 655: “la petición de que se abra el período de prueba puede deducirse por los interesados
al evacuar el trámite de audiencia y vista, una vez examinado el expediente instruido, pero, en este
supuesto, practicada la prueba debe darse oportunidad al interesado de deducir nuevas alegaciones,
ya que el trámite de audiencia y vista ha de concederse [...] antes de la propuesta de resolución.”
55
PTN, Dictámenes, 97: 308 vta.
56
Supra, t. 2, cap. XI, “El procedimiento de audiencia pública.”
57
Ley 12.906, arts. 9, 10, 11 y 14; derogada por el decreto-ley 22.262/80.
58
Decreto 5428/49, arts. 20 y 25.
244
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-15
59
PTN, Dictámenes, 87: 39 y 87:40. Se trataría entonces de una suerte de antesala de la instruc-
ción, del proceso criminal, por el posible delito de referencia.
60
Términos indistintos en la ley de empleo público nacional 25.164, como en las demás normas
legales y constitucionales, según explicamos en el t. 1, cap. XIII, § 1, “La distinción doctrinaria
entre funcionario y empleado público” a 3, “Continuación. Crítica legal.” Lo mismo ocurre en la ley
de ética pública 25.188.
61
Ver García Pullés, Fernando, “Derecho sancionador y régimen disciplinario del empleo público,”
[Link]., “Las bases constitucionales del derecho administrativo” en honor a Juan Bautista Alberdi,
RAP, 309: 353-71, Buenos Aires, 2004; García P ullés, Fernando (dir.), Régimen de Empleo Público
en la Administración Nacional: Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional aprobado
por la ley 25.164 y reglamentación, comentados y anotados con remisión a los convenios colectivos
de trabajo generales vigentes, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 2010. Ivanega , M iriam M., “El derecho
de defensa en el procedimiento disciplinario,” en Universidad Austral , Cuestiones de Procedimiento
Administrativo, Buenos Aires, Rap, 2006, pp. 929-53, esp. p. 930.
245
IV-16 el procedimiento administrativo
antes referida, a su vez repetida en el art. 46 del dec. 467/99, anterior reglamento
de investigaciones administrativas. El secreto del sumario es incompatible con
el derecho de defensa. La mayor parte de las pruebas sobre la base de las cuales
se hacen los sumarios son declaraciones testimoniales. Si el inculpado no puede
estar presente cuando se toman estas declaraciones, no puede tampoco evitar que
se hagan preguntas tendenciosas (leading questions), ni controlar que se regis-
tren fiel e íntegramente las respuestas, ni hacer repreguntas en el mismo acto,
no puede afirmarse que se ha respetado su garantía constitucional de defensa.
Aunque luego la administración admita que se llame nuevamente a los testigos
a declarar —cosa ésta ya algo difícil— es improbable que se desdigan de lo que
hayan declarado antes, sin control alguno de la parte interesada.62
Las declaraciones prestadas ante la administración no revisten el carácter de
testimonios, pues ello sólo ocurre cuando son dadas ante autoridad judicial stricto
sensu. La imposibilidad de hacer condenar por falso testimonio a una persona
que declara falsamente en un sumario administrativo, entonces, deja inerme a
la persona afectada por esas declaraciones, si no ha podido estar presente para
controlarlas cuando ellas se hicieron y si no puede luego efectivamente repregun-
tarlas, hacerlas incurrir en contradicción, o demostrar de otro modo la falsedad
de sus dichos. La única solución real para este problema es la participación del
sumariado, sus representantes o letrados, durante las declaraciones, a fin de
controlar adecuadamente su producción y registro. Resulta aplicable la doctrina
sentada por la Corte Suprema de Justicia en otro tipo de sumarios, los derivados
de infracciones a la ley de vinos 12.372. Allí se consideró que había agravio a la
garantía constitucional de la defensa si “cuando se le confirió vista, la prueba ya
estaba producida,”63 pues el procedimiento probatorio no podía ser reiterado. Lo
mismo ocurre aquí. El procedimiento probatorio en lo que se refiere a declaraciones
testimoniales, no puede ser reiterado eficazmente para la defensa del interesado.
Ello es así, a) por la situación del declarante —generalmente funcionario público,
sometido entonces a las presiones o insinuaciones que pueda hacer la adminis-
tración—; b) por la circunstancia de no incurrir en falso testimonio a pesar de
declarar falsamente —lo que le otorga impunidad en su declaración, más aun si
ella no es controlada por el interesado—; c) por la misma dificultad en hacerlo
concurrir a prestar declaración, lo que si bien constituye una obligación del cargo
cuando lo llama la propia administración, puede no serle exigido con igual celo
cuando sea necesario que concurra nuevamente, esta vez a pedido del sumariado;
d) por lo demás, las personas ajenas a la administración, citadas como testigos,
no están obligadas a comparecer ni pueden ser obligadas compulsivamente;64 e)
62
Conf. Toia y Pazos, op. cit..
63
CSJN, Fallos, 247: 724, Dubois, 1960.
64
PTN, Dictámenes, 84: 141. Por otra parte, resulta obvio que si ellas concurrieron por su volun-
tad la primera vez que las llamó la administración durante el secreto del sumario, se mostrarán
246
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-17
247
IV-18 el procedimiento administrativo
Hasta ahora se han considerado los distintos casos en que la administración debe
dar traslado y vista de las actuaciones antes de dictar un acto que afecte los dere-
chos de una persona. En los casos reseñados, el sumario tiende a la averiguación
de ciertos hechos y a la participación del interesado en su discusión y apreciación
para que la administración pública pueda luego decidir si corresponde o no aplicar
alguna sanción. Esta última, en el caso de los sumarios a particulares, será el
acto lesivo al particular que abrirá las vías de recurso, en las cuales continúa
el derecho que le asiste de conocer y seguir conociendo integralmente y en todo
momento de las actuaciones que le afectan, con fotocopia a su cargo de todos
los actuados. En el caso de un sumario administrativo a un agente público, las
vías recursivas se abren igualmente contra la aplicación de alguna sanción: a)
apercibimiento; b) suspensión de hasta treinta días en un año, contados a partir
de la primera suspensión; c) cesantía; d) exoneración.69
Dicho de otra manera, a partir del momento en que la administración se
apresta a dictar un acto administrativo sobre el fondo de la cuestión, que lesiona
o puede lesionar los derechos subjetivos o de incidencia colectiva, o los intereses
legítimos de un tercero, resulta indispensable que el interesado tenga renovado
acceso a las actuaciones. No puede hoy en día discutirse el grado de intervención
y de vista que le corresponde a una persona antes que se produzca la prueba de
cargo, cuando el art. 1° del decreto–ley 19.549/72 es categórico en el empleo de
la palabra “antes.” En el pasado la jurisprudencia había cumplido un rol coho-
nestador de la ilegalidad administrativa, salvando los vicios insanables del acto
o del comportamiento administrativo. Ya no es tan frecuente.
No cabe discutir acerca de la procedencia amplia de esa intervención y vista
después del dictado de tal acto, pero la administración excepcionalmente no
permite al interesado que acude a notificarse de un acto, el conocer y obtener
fotocopia de las actuaciones que lo preceden. Es una práctica que va desaparecien-
do, por el progresivo conocimiento de los principios y normas del procedimiento
administrativo, entre ellos y fundamentalmente el art. 38 de la reglamentación.
El administrado, por su parte —no siempre consciente de su derecho a conocer
68
Frade c. Metrogas, CNFed CA, Sala III, LL, 1998-F, 337, con nota “La falta de audiencia por
el concesionario o licenciatario,” reproducido en Cien notas de Agustín, Buenos Aires, FDA, 1999,
§ 98, p. 200.
69
Ley 25.164, art. 30.
248
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-19
6. Acceso subsiguiente
70
Ver supra, t. 7, cap. XVII, “El procedimiento administrativo en la práctica.” Ver también
Rodríguez P rado, Julieta , “El procedimiento administrativo en la práctica. Principales cuestiones
que se plantean,” en Tawil , op. cit., cap. XXVIII, pp. 333-327, reproducido en el t. 7, cap. XXII.
71
Cuando escribimos por primera vez estas líneas, en 1964, habían existido casos desopilantes en
que un empleado pretendía que el particular se notificara firmando al pie de una resolución que no
le permitía ver, tapándosela al efecto con un papel; casos en que los jefes de despacho preparaban la
fórmula con la que a su juicio el particular debía notificarse, la que entonces rezaba que el individuo
se notificaba “en un todo de conformidad y sin tener que manifestar observación alguna...”!; en que
se pretendía hacer firmar la notificación y vista del expediente, antes de permitirle su conocimiento.
Es mucho lo que se ha progresado desde entonces, pues hoy en día cualquier funcionario o empleado
administrativo normalmente no vacila en otorgar fotocopias del expediente, sobre todo teniendo
en cuenta que no queda registro alguno de ello en el expediente, lo cual tiene la doble ventaja de
ser absolutamente legal, y también no ocasionar problemas a nadie. Pero quedan otros problemas
pendientes, como explica Rodríguez P rado, op. loc. cit. También ver Rodríguez P rado, Julieta ,
“La violencia del procedimiento administrativo en la práctica,” LL, 2006-F, 897, reproducido en el
t. 7, cap. XVIII.
72
Conf. A berastury (h.) y Cilurzo, op. cit., p. 86, nota 22.
73
Que, dicho sea de paso, es una de las actividades profesionales que más cuesta aprehender a
los cursantes, incluso en post-grado. Se trata de una más de las actividades profesionales que no
siempre se enseñan en los cursos de grado y post-grado de las universidades. Al estudiante le causa
mucha dificultad tener que realizar escritos administrativos relativos al curso, alegar sobre el mérito
de la prueba producida, etc., pero si no lo aprende en esa oportunidad, tendrá que aprenderlo, más
duramente, en la vida; a costa de su prestigio y sus clientes. Hay un deber de aprender todo esto antes
de egresar, para que el ejercicio de la profesión quede dignamente habilitado por la Universidad.
249
IV-20 el procedimiento administrativo
que alegue sobre la prueba.74 Así lo dispone el art. 60 del reglamento, aunque no
siempre se cumple.75 Como dice Escola,76 siguiendo nuestros primigenios libros,
“No basta una simple vista concedida en cualquier momento del procedimiento
de control y ello se explica porque si el interesado debe tener un total conoci-
miento de lo actuado, no se puede admitir que, con posterioridad a la vista, se
cumplan otras actuaciones o se agreguen nuevas pruebas, pues en tal caso las
alegaciones del recurrente no estarían fundadas en el completo conocimiento de
los antecedentes y constancias acumuladas en la tramitación del recurso.” Se
trata, pues, de una participación constante del interesado y de un acceso perma-
nente e informal, sin trámite alguno, a las actuaciones: Desde el primer momento
hasta la realización de la última diligencia probatoria o de cualquier otro tipo;
no de otro modo podrá efectivamente defenderse con el alcance que Dyroff diera
acertadamente al principio: “el derecho de ser oído con ataque y defensa y de oír
lo que alegan los adversarios.”77
Ha dicho así el Superior Tribunal español, “No basta para considerar cumplido
el trámite de dar audiencia a los interesados el realizarlo en cualquier momento
de la tramitación,”78 ya que lo importante es conocer las actuaciones no sólo desde
su comienzo, sino también al estar listas para la decisión, cuando se han reunido
los elementos que se tendrá en cuenta para adoptar su resolución.79 Por ello, ese
trámite final de audiencia “no puede ser sustituido por el escrito que [...] presente
sin conocimiento de las actuaciones administrativas.”80
250
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-21
81
Art. 42 de Uruguay: “El derecho acordado a los interesados o sus patrocinantes, comprende no
sólo la facultad de revisar y leer las actuaciones, sino también la de copiar o reproducir por cualquier
medio, todo o parte de ellas.” Canosa , op. cit, p. 140: “La vista no solo implica leer el expediente sino
también copiarlo, grabarlo o fotocopiarlo. Esto último fue recogido por la reforma del decr. 1883/91,
al determinarse que a pedido del interesado se facilitarán, a su costa, fotocopias de las piezas que
individualice (art. 38, RPA.)”
82
Uruguay, art. 61, aclara que este acceso puede hacerse “sin su presencia.” (De la parte.)
83
Ese era el caso de Misiones: art. 42, ADLA, XXI-B, 1855. La regulación de procedimiento
administrativo n° 2970 de dicha provincia (ADLA, LVII-A, 1243) suprimió tales restricciones,
251
IV-22 el procedimiento administrativo
Ríos84 y Santa Fe,85 se faculta ya desde hace tiempo a los interesados a retirar
los expedientes cuando se trata de traslados. Esta solución se fue incorporando
progresivamente en muchas de las legislaciones provinciales más modernas y
sensatas: Corrientes,86 Salta,87 Mendoza,88 Chaco,89 La Rioja.90 Lo mismo ocurre
en otros países, p. ej. en la República Oriental del Uruguay.91
En todo caso, es obvio que el conocimiento cierto y efectivo de las actuaciones
se materializa recién con la obtención de copias del expediente,92 sea mediante
su retiro en préstamo o no. La lectura de pie de un expediente administrativo,
grabando, tomando notas, fotografiando, o llevando una fotocopiadora portátil o
un escanner portátil a la repartición, es demasiado primitiva: En los dos últimos
casos, no por el medio empleado, sino por la actitud que supone de parte de la
administración.
Existiendo ya en todas partes múltiples fotocopiadoras de fácil y económico
acceso, si la administración no entrega en préstamo el expediente debe al menos
proveer copias. Es en verdad abusivo pretender que el particular deba copiar
a mano o a máquina, o incluso grabar, fotografiar, etc., aquello de lo que tiene
derecho a tomar conocimiento o noticia adecuada. Ese conocimiento sólo es cabal
cuando el individuo puede estudiar con detenimiento la reproducción visual exac-
permitiendo al interesado la obtención de fotocopias del expediente art. 72. Ello torna innecesario,
aunque no improcedente, el préstamo.
84
En Entre Ríos tanto las vistas como los traslados se otorgan con entrega del expediente. Dice
así el art. 29 de la ley 7060: “Las partes interesadas podrán solicitar y retirar bajo su responsabili-
dad, los expedientes en que intervengan, dentro de los términos de las vistas o traslados que se les
corran, otorgando recibo con constancia del número de fojas y demás detalles que puedan exigirse.
Los plazos o términos podrán ser ampliados por la autoridad proveyente, a pedido de parte, cuando
así lo estime de equidad o conveniencia para la mejor resolución del asunto.”
85
En Santa Fe el art. 33 del decreto 10.204/58 establece que “Los traslados se correrán con
entrega de las actuaciones a la parte interesada, bajo recibo, por el término que se fije y deberán
correrse, indefectiblemente, si así se solicitare, en todos los recursos a fin de expresar agravios y
a solicitud de parte cuando el Jefe de la Repartición lo estime procedente.” En otros aspectos la
reglamentación es restrictiva, como explican F erullo, Gustavo César y Grau, César A ntonio, Pro-
cedimiento y recursos administrativos en la Provincia de Santa Fe, Rosario, Fas, 1997, pp. 86-90.
86
Corrientes, arts. 271 y 98 inc. d).
87
Salta, art. 137.
88
Mendoza, art. 141; Sarmiento García y Petra Recabarren, op. cit., p. 198.
89
Chaco, art. 32.
90
La Rioja, decreto-ley 4044/81, art. 137.
91
Art. 45: “También podrá el interesado retirar el expediente de la oficina para su estudio [...]
bajo la responsabilidad del abogado patrocinante.” El mismo art. legisla sobre las modalidades y
excepciones de este principio, en forma similar al derecho procesal. Señala M artins, Daniel Hugo,
“La regulación jurídica del trámite administrativo,” en el libro Procedimiento administrativo, de
P rat, M artins, Brito, F rugone Schiavone, Cajarville Peluffo, Montevideo, Acali, 1977, p. 72,
que esta norma es una conquista tanto para los administrados como para la profesión de abogado.
92
Es la solución que propiciamos desde 1964 en nuestro Proyecto de código administrativo, art.
256: “El derecho a tomar vista de las actuaciones comprende no sólo la facultad de revisarlas y leerlas
por sí, sino y también la de copiar cualquier parte de ellas,” Introducción al derecho administrativo,
Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1966, p. 205 y ss. Conf.: Ciudad de Buenos Aires, art. 58; La Rioja,
art. 140; Misiones, art. 81; Neuquén, art. 144; Río Negro, art. 60 y Salta, art. 140.
252
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-23
93
Algunas reparticiones ya facilitaban este trámite entregando fotocopias gratuitas, o proveyendo
una ordenanza para que con la custodia material del expediente acompañase al interesado a una
casa comercial de fotocopias a fin de reproducirlo. En otras, inclusive, se había llegado al sistema
de proveer fotocopias con cargo, lo que en su momento consideramos lo más sencillo y justo y que
en definitiva fue lo plasmado normativamente.
94
España, art. 35 inc. a); Bolivia, art. 16 incs. d) y j); Brasil, art. 3º inc. II) y art. 46; Costa Rica,
art. 272 supra, cap. II, § 16, “Facilitar la defensa del interesado;” Perú, art. 160.
95
Ver Brewer-Carías, A llan R andolph, Jurisprudencia de la Corte Suprema 1930-74 y Estudios
de Derecho Administrativo, t. III, La actividad administrativa, Vol. 1, Reglamento, procedimiento
y actos administrativos, Caracas, 1976, pp. 158-9, sentencia de la Corte Suprema de Justicia, Sala
Político-Administrativa, 18-2-70; “La carga de la prueba en el derecho administrativo,” Rev. Arg.
de Der. Adm., 11: 15, 23, nota 25, Buenos Aires, Plus Ultra, 1976.
96
En el fallo mencionado en la nota precedente que “el derecho de petición sería letra muerta,
no obstante el rango constitucional que tiene la norma que lo consagra en nuestra legislación, si los
órganos o agentes de la administración pública pudieran negarse a ordenar la expedición de copias
certificadas,” Brewer Carías, Jurisprudencia..., op. cit., t. III, vol. 1, p. 159.
97
Ver CNFed CA, Sala III, Flores, op. cit., “…en el supuesto en que las actuaciones se hallen en
otra dependencia de la administración o hayan sido remitidas a una dependencia judicial debe darse
curso a la solicitud del actor e informar sobre su ubicación y estado, debiendo, en su caso, arbitrarse
los medios necesarios para que el actor pueda tomar la vista correspondiente.”
98
En la que también deberá consultarlo de pie, pero esta vez con la incomodidad adicional de ha-
cerlo entre innumerables personas que concurren a realizar sus respectivos trámites, haciendo colas,
etc. Todo esto es, desde luego, responsabilidad del poder político, que jamás tiene interés alguno en
aumentar de manera suficiente y adecuada el número de tribunales judiciales en materia de derecho
administrativo, a fin de evitar la superabundancia de causas que terminan paralizando al tribunal.
253
IV-24 el procedimiento administrativo
También comentamos que sería absurdo pensar que algún funcionario tendrá
en sus manos un solo expediente para estudiar y decidir, de manera tal que si
se lo piden para revisarlo y efectuar la vista durante un lapso de media hora,
deba dicho funcionario verse forzado a cruzarse de brazos durante ese tiempo,
por falta de otro expediente de qué ocuparse... Es visible lo errado que sería dar
vista al interesado por un procedimiento ritualista y formal como el que más,
en total contradicción con el principio del informalismo del procedimiento. No
tiene sentido, entonces, otorgar “términos” para la vista y paralizar durante ese
tiempo el trámite, sino que debe darse vista sin término y sin suspender el trámite
de las actuaciones, en el mejor interés de la administración y del administrado.
254
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-25
ha sido solicitado expresamente por el interesado, corresponde que sea dado por
un período determinado durante el cual el plazo para recurrir quedará también
suspendido.102 Esta norma contempla dos suspensiones: Una, la que se produce
por el solo hecho de pedir la vista y otra, que corre por todo el tiempo que se ha
concedido la vista. Uno y otro efecto suspensivo corren yuxtapuestos, o sea que
la suspensión opera ininterrumpidamente desde que se la pide hasta que expira
el término otorgado para tomar la vista a los efectos de interponer el recurso.
Por aplicación del principio del art. 1°, inc. e), ap. 9°, que los términos se “rei-
nician” al cesar la suspensión con motivo de la caducidad de las actuaciones,103
consideramos que el término para recurrir no continúa corriendo contando el
tiempo ya transcurrido antes del pedido de vista, sino que empieza a correr de
nuevo, íntegramente, a partir del momento en que concluye el término concedido
para la vista conforme a estas disposiciones. Si bien distamos de sugerir esta
conducta a los administrados que se encuentran a tiempo de computar el plazo
de la manera más desfavorable, quienes harán bien en evitar estas disquisicio-
nes e interponer el recurso en el modo más estricto de computar los plazos, lo
cierto es que en buenos principios lo expuesto respecto a la remisión es la forma
más armónica de interpretar esta norma.104 Desde luego, también es procedente
manifestar la formal voluntad de obtener un nuevo pronunciamiento al pedir
la vista y en consecuencia tener ya interpuesto el recurso, dejando para luego
de obtenida la vista el aportar la fundamentación pertinente. Ello permitirá
obviar toda discusión y asimismo toda preocupación por plazos que pueden ser
demasiado breves. En cuanto al tiempo durante el cual la administración debe
conceder el plazo, el art. 38 del reglamento remite al art.1°, inc. e), aps. 4° y 5°: El
plazo será en consecuencia de diez días hábiles administrativos105 y el interesado
puede también pedir ampliación antes de su vencimiento. La norma establece
102
Art. 76, segundo párrafo. La SCJBA, en la causa Yovovich (sentencia del 31 de agosto de 2007),
determinó que a la luz de lo normado en el artículo 171 del Reglamento de Disciplina del Banco de
la Provincia de Buenos Aires, el cual expresaba que la suspensión operaba de manera automática
sobre los términos recursivos “desde la fecha de presentación de la solicitud”, la fecha a tener en
cuenta para operar la suspensión del plazo para recurrir, es la que fija el sello fechador del Correo
Argentino en la Carta Documento por la cual el actor solicitó la vista del expediente administrativo.
103
PTN, Dictámenes, 132: 184. Comp. H alperín, David A ndrés y Cattani, Horacio R., “Proce-
dimiento administrativo,” en RAP, 6: 12, 17 (Buenos Aires, 1979); según estos autores, una inter-
pretación literal y restrictiva del mencionado apartado 9 “debe ser desechada por sus consecuencias
irrazonables y por transgredir no sólo el principio de prescriptibilidad de las acciones sino los que
consagra la propia LNPA.”
104
Canosa , op. cit., p. 142. En contra Docobo, op. cit., p. 705. Ver PTN, Dictámenes, 159: 533, y
otros; posteriormente señala H alperín, “Los plazos en el procedimiento administrativo,” en Tawil ,
Guido Santiago (dir.), Procedimiento administrativo, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 2009, cap. XXII,
pp. 253-266, esp. p. 266, nota 27, que serían idénticos los conceptos de remisión y suspensión, lo
que no estimamos acertado pues en la remisión el plazo comienza a computarse de nuevo, mientras
que en la suspensión se sigue continuando el cómputo del plazo ya transcurrido a partir del cese
de la suspensión.
105
Docobo, Comentarios..., op. cit., p. 705.
255
IV-26 el procedimiento administrativo
que en caso de denegatoria ésta debe serle notificada por lo menos con dos días
de antelación al vencimiento del plazo cuya prórroga se hubiere solicitado, lo
cual hace que el particular a su vez deba pedir la prórroga al menos tres días
antes de dicho vencimiento. La falta de respuesta en el término indicado en el
ap. 5° del inc. e) del art. 1° prorroga a nuestro juicio automáticamente el plazo de
que se trate. Si la notificación de la denegatoria llegara posteriormente al plazo
fijado en esa disposición, deberá entenderse que el particular tiene a partir de la
notificación los dos días mínimos que dicho inciso le garantiza de pleno derecho.
Sea cual fuere el término, es claro que no puede pretenderse que el interesado
tome vista en una sola oportunidad, o en un solo día; por el contrario, él puede
tomar conocimiento de las actuaciones “en una o varias sesiones,”106 dentro del
término fijado y sin perjuicio de su derecho a seguir conociendo de las actuaciones
en su ulterior desarrollo. Empero, el término es renunciable y el particular pue-
de manifestar, si así lo desea, que da por finalizada la suspensión de los plazos
anticipadamente.107
256
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-27
procedimentales, sino sólo de los términos para recurrir.114 Ello, como es sabido,
no tiene por ahora efectos suspensivos del acto a impugnarse115 y no afecta por
lo tanto su ejecutoriedad y obligatoriedad. Si se procede de otro modo, o sea de-
negando también la vista y no solamente el efecto suspensivo, se corre el riesgo
de cometer fallas procedimentales irreparables, que pueden llevar a la nulidad
por indefensión de todo lo actuado.116
114
Igual solución en A berastury (h.) y Cilurzo, op. cit., p. 88. Agüero, op. cit., p. 86, nota 13,
expresa: “Del análisis de las normas citadas se desprende que lo que se suspende es el término del
particular para recurrir, pero no la tramitación normal del expediente por la administración; lo
contrario sería otorgar al pedido de ampliación de plazo un carácter paralizante del procedimiento
y eventualmente dilatorio esto sería tan criticable como la práctica actual de mandar el Expediente
a Mesa de Entradas para que el particular tome vista. El trámite puede seguir según su estado
incluso pasando de una a otra oficina (salvo que resulte de los hechos del caso que esto, a su vez,
se hace como maniobra dilatoria o persecutoria, p. ej. mandando el expediente a otra ciudad o a un
punto lejano de la misma ciudad, o cambiándolo de oficina con excesiva frecuencia, etc.)”
115
DL 19.549/72, art. 12; supra, t. 3, cap. V, “Presunción de legitimidad, exigibilidad y
ejecutoriedad.”
116
En autos G.J.L., el Juzg. CA N° 1 de La Plata ordenó el 28 de Junio de 2004 al Servicio Pe-
nitenciario la entrega de una copia íntegra y autenticada del legajo personal del amparista como
así también de los exámenes médicos que se le efectuaron durante su estadía en la Unidad N° 1 de
Olmos, su examen de ingreso y las constancias de donde surgen los accidentes sufridos mientras
desempeñaba tareas como mozo. Para ello, consideró que “…[e]n el caso de autos, aún siendo cierta
la circunstancia invocada por la Fiscalía de Estado en cuanto a que la demandada no ha podido dar
vista inmediata de las actuaciones, porque las mismas no se encontraban en la Mesa de Entradas
del Servicio Penitenciario; es indudable que la autoridad ha incurrido en una conducta omisiva…
[e]n efecto, con la presentación del Sr. G.J.L., reclamando la vista de su legajo personal y otras
actuaciones, el Servicio Penitenciario debió suministrar directamente o requerir aquella informa-
ción al órgano respectivo (art. 48 Decr. Ley 7647/70), adoptando las medidas necesarias para la
celeridad, economía y eficacia del trámite (art. 7 del mismo ordenamiento procedimental) que, en
este supuesto, estaba enderezado a obtener una vista de la documentación requerida y que por esa
razón, la referida omisión administrativa no solo constituye un supuesto de inactividad formal, sino
también material…en tanto el objeto de aquel requerimiento incumplido compromete directamente
el ejercicio del derecho constitucional de defensa y de acceso a la información…”
117
CSJN, Fallos, 311-1: 751, La Buenos Aires Cia. de Seg. S.A. c/ Petroquímica Bahía Blanca
S.A., 1998, supra, nota 7.
257
IV-28 el procedimiento administrativo
La regla teórica que parece más aceptable es aquella que indica que sea la misma
autoridad competente que resuelve el fondo de los recursos más importantes, la
que pueda pronunciarse en algo tan determinante, como decretar reservadas las
actuaciones o partes determinadas de ellas.123 El reglamento nacional del decreto-
ley de procedimiento administrativo, por su parte, se ha inclinado por conferir
competencia en esta materia al “respectivo subsecretario del ministerio” o en su
caso al “titular del ente descentralizado de que se trate.” En el primer aspecto, si
bien la decisión de los recursos por lo general corresponderá a los ministros y los
secretarios de Estado son los que intervienen en la tramitación de estos, no parece
demasiado cuestionable que se haya atribuido competencia a los subsecretarios
para declarar reservadas determinadas partes de las actuaciones, dado que la
jerarquía es bastante similar y se mantiene el poder de decisión en un parecido
nivel ministerial.124 Sin embargo, nos parece bastante objetable que se haya dejado
a los directorios de entes descentralizados la misma atribución. En la administra-
118
González Pérez , El procedimiento..., op. cit., p. 483; Manual de Procedimiento..., op. cit., 1ª
ed., p. 324 y 2ª ed., p. 332; Comentarios…, op. cit., p. 714. González Pérez y González Navarro, t.
I, op. cit., p. 686 y ss.
119
En sentido similar, el anexo VII del Decreto 1172/2003 dispone que: “En el caso que existiere
un documento que contenga información parcialmente reservada, los sujetos enumerados en el
artículo 2º deben permitir el acceso a la parte de aquella que no se encuentre contenida entre las
excepciones detalladas en el artículo 16.”
120
Monti, “Limitaciones a la vista...,” op. cit., pp. 131-45, esp. p. 145.
121
A berastury (h.) y Cilurzo, op. cit., p. 86.
122
CSJN, R. P., R. D. c/ Estado Nacional - Secretaría de Inteligencia del Estado, 2011, Fallos,
334: 445.
123
González Pérez , El procedimiento..., op. cit., p. 484; Comentarios..., op. cit., p. 714.
124
Sin embargo, cabe recordar que en el Seminario de las Naciones Unidas celebrado en Ceilán en
1959 se entendió que “sólo un Ministro” o un Juez era competente para “declarar que un documento
determinado no podía ser exhibido.”
258
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-29
11. Indelegabilidad
259
IV-30 el procedimiento administrativo
128
“Para poder declarar actuaciones reservadas, confidenciales o secretas, la resolución debe
contener una motivación suficiente, dado que el uso abusivo de esa facultad viola indudablemente
la garantía del debido proceso:” PTN, Dictámenes, 114: 77 y 166.
129
Ver supra, t. 3, cap. VIII, “Objeto y competencia del acto administrativo,” § 1, “Elementos del
acto administrativo.”
130
Ampliar supra, t. 3, cap. IX, “Vicios de la voluntad,” § 4, “Vicios de la voluntad, previos a la
emisión del acto.”
260
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-31
Nunca una cuestión podrá ser tan secreta como para que todo el expediente
necesite mantenerse oculto a las partes.131 Son sólo piezas, fojas o documentos
determinados los que podrán encontrarse en tal situación: Así lo establece el art.
38 al establecer que son “actuaciones” específicas, “diligencias, informes o dictá-
menes” individualizados, los que podrán ser declarados reservados o secretos.132
Consideramos por ello que si la administración dispone la reserva de todo un
expediente o asunto, genéricamente, dicha calificación es nula e ineficaz. Para
poder aceptar la validez de la reserva es necesario que ésta se refiera a piezas
concretas e individualizadas del expediente, las cuales entonces no podrán ser
conocidas por los interesados sin perjuicio de su acceso al resto de los actua-
dos.133 En cualquier caso, va de suyo que aquello cuyo conocimiento se niega al
interesado no puede ser invocado, directa o indirectamente, como fundamento
de la decisión adoptada.
131
Canosa , op cit., p. 141; “La vista en el procedimiento administrativo,” ED, 134: 899. Coinci-
dimos con Canosa cuando afirma que “debemos partir del principio de que siempre el expediente
debe estar a disposición de la parte a los fines de su consulta, siendo la reserva o el secreto de las
actuaciones una verdadera excepción.” (Canosa, Procedimiento Administrativo: recursos y reclamos,
op. cit., p. 345 y ss.)
132
CCAyT, Sala II, Piesco, Raúl Antonio c. GCBA, 23-X-03.
133
La CApel en lo CA de San Martín, en Asociación Civil y Defensa de la Calidad de Vida ADE-
CAVI c/ Municipalidad de Pilar s/ Informe ambiental, tuvo que pronunciarse sobre un pedido de
información solicitado por dicha Asociación al Municipio, acerca de la cantidad y ubicación de las
antenas de telefonía celular autorizadas a funcionar. El Municipio denegó el pedido alegando que
la información requerida se encontraba amparada en el “secreto fiscal” establecido en el art. 27 de
la Ordenanza Fiscal Impositiva del Partido de Pilar. La Cámara determinó que se debía anoticiar
del pedido de vista a aquellos que hubieran intervenido en carácter de partes y a quienes pudieren
considerarse afectados por la divulgación de tal información; en consecuencia, la Comuna debía
solicitar en forma previa a la vista de las actuaciones administrativas correspondientes, y que la
Comisión Nacional de Comunicaciones y la Autoridad Ambiental Provincial se expidiesen sobre
la existencia de algún impedimento o restricción para la exhibición de alguna pieza o documento
relativo a la materia de su incumbencia. No es una solución encomiable, pues introduce un factor
de gran dilación en el procedimiento de acceso a las actuaciones, pero al menos va en la buena
senda de requerir sustento fáctico suficiente y motivación adecuada de la decisión que se adopte al
momento de eventualmente denegar el acceso.
261
IV-32 el procedimiento administrativo
Las situaciones varían mucho; pero conviene tener siempre presente que en todos
los casos se tratará de una excepción que debe en consecuencia interpretarse
restrictivamente134 y ante la duda debe anularse la declaración de “reservado”
hecha para todo o parte del expediente. En un país que aspire a ser considerado
como Estado de Derecho135 debe operar como principio general la publicidad de
los actos y procedimientos estatales, y por ello es inadmisible concebir alguno
intrínsecamente, “por su naturaleza” secreto.136 A lo sumo, podría considerarse
que en algunos casos las circunstancias que rodean un acto concreto aconsejan
su falta de publicidad,137 lo que deberá ser adecuadamente motivado, con sus-
tento fáctico suficiente. Considerar que es posible admitir la existencia de un
catálogo de casos y asuntos que “por su naturaleza” podrán siempre ser decla-
rados reservados, con prescindencia de las circunstancias del caso, no responde
a nuestro sistema constitucional.138 Así ha dicho la Procuración del Tesoro que
rige el “principio general de la publicidad de los actos de gobierno, que es esencial
al sistema republicano que nos rige.”139 Además, “la calificación como secreto de
Estado es una cuestión jurídica, no una cuestión de hecho y mucho menos una
cuestión política, de modo tal que la decisión de qué es secreto de Estado no puede
ser hallada por una instancia política desde puntos de vista políticos.”140 No debe
en esto pecarse de ingenuidad, ya que la invocación del “secreto de Estado” suele
hacerse en casos en que la divulgación de un hecho es perjudicial para el partido
gobernante o para los funcionarios del gobierno, antes que para el Estado mismo.
134
CCAyT, Sala II, Piesco, op. cit.
135
No se crea que esto es mera divagación idealista, pues está demostrado que su vulneración
genera inseguridad jurídica que a su vez produce huída de capitales, retracción de las inversiones,
etc., con generalizado impacto social adverso.
136
Ello, sin perjuicio de las insalvables objeciones de teoría general del derecho y filosofía jurídica
a la pretendida “naturaleza” o “esencia” de nada, como explicamos en el cap. I del tomo 1, al cual
nos remitimos.
137
A rndt, A dolf, “Das Staatsgeheimnis als Rechtsbegriff und als Beweisfrage,” en Neue Juris-
tische Wochenschrift, Munich-Berlín-Frankfurt a. M., 1963, 11: 465, señala cómo incluso planes
militares han sido considerados públicos en la entonces República Federal Alemana.
138
Ver supra, t. 1, caps. II y III. El mismo principio consagran la Convención Interamericana
contra la Corrupción, la ley de ética pública y el decreto 229/00.
139
PTN, Dictámenes, 94: 265; M arienhoff, M iguel S., Tratado de derecho administrativo, t. I,
Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1965, p. 674: “Las actuaciones correspondientes a los «recursos»,
como a toda otra actuación administrativa, por principio son públicas. Debe asignárseles el mismo
carácter que a las actuaciones judiciales. Excepcionalmente dejarán de ser públicas, es decir se
convertirán en «secretas», cuando motivos especiales así lo requieran. La tesis que propugnase el
secreto sistemático de las actuaciones administrativas chocaría con los postulados del Estado de
Derecho.” Igual principio está recogido en el dec. 229/00 y en la ley de ética pública.
140
A rndt, op. cit., p. 466. Ver también: L aplacette, Carlos J., “Leyes secretas. Abuso de público
y notorio,” LL, 2007-B, 1314; Bianchi, A lberto B., “Leyes secretas y fondos reservados,” ED, 2006:
526; Basterra , El derecho fundamental de acceso a la información pública, op. cit.; A lfonso, M aría
L., “Las leyes secretas y el derecho a la información. ¿Son compatibles?,” en RDA, Abeledo-Perrot,
2010, pp. 437-450; Juan L ima , F ernando E., “«Leyes secretas» continua el sigilo,” LL, 2006-E, 74
262
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-33
263
IV-34 el procedimiento administrativo
1290-1; Converset, M artín M., “El derecho a la información en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires,” RDA, Buenos Aires, 2005, pp. 903-8, anotando CCAyT de la CABA, Sala 2ª, Campos Ríos;
T ravieso, F lorencio, “El derecho de acceso a la información pública. Principios y fundamentos en
un reciente fallo,” en ED, 197: 297; Caputi, Claudia , “Un momento crucial de la transparencia ad-
ministrativa. Un fallo trascendente que permite reflexionar sobre el camino recorrido y las etapas
futuras,” en RAP, 312: 57-70, anotando CNFed. CA, Sala III, CPACF c/ EN; Rovner , Ricardo D.,
“Las dos caras del Congreso,” en RDA, Buenos Aires, 2005, pp. 932-5, anotando CNFed. CA, Sala
III, Fundación Poder Ciudadano; L avalle Cobo, Dolores, “Un nuevo avance jurisprudencial en
derecho de acceso a la información pública,” en LL, 2005-D, 847-54, anotando CNFed. CA, Sala III,
Centro de Implementación de Políticas Públicas; Gilardi M adariaga de Negre, Cecilia , “Derecho
de acceso a la información pública,” en RDA, Buenos Aires, 2005, pp. 287-91, anotando CNFed.
CA, Sala III, Asociación del Personal Legislativo-APL; L avalle Cobo, Dolores, Derecho de acceso
a la información pública, Buenos Aires, Astrea, 2009; Gelli, M aría A., “El acceso a la información
pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: derecho fundamental y sostén político de la Repú-
blica,” en Scheibler , Guillermo (coord.), Acceso a la información pública en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires: Ley 104 anotada y concordada, Buenos Aires, Ad-Hoc, 2012, pp. 201-218; Caplan,
A riel R., “Acceso a la información ¿pública?,” en Scheibler (coord.), Acceso a la información públi-
ca en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ley 104 anotada y concordada, op. cit, pp. 153-188;
Sacristán, E stela B. / R atti Mendaña , F lorencia S., “Procedimiento administrativo y acceso a la
información pública,” en Pozo Gowland, Héctor; H alperín, David; Aguilar Valdéz , Oscar , Juan
L ima , F ernando y Canosa , A rmando (dirs.), Procedimiento administrativo, t. IV, Buenos Aires, La
Ley, 2012, cap. XXII, pp. 869-908; Buenader , Eduardo, “Algunas consideraciones sobre el derecho
de acceso a la información pública: a propósito de un interesante fallo de la Corte Suprema en la
causa «Asociación por los Derechos Civiles c. EN – PAMI [Dt. 1172/03] s/ amparo ley 16.986,” ED,
2013: 845; P usterla , José C., “El acceso a la información pública en un reciente fallo de la Corte
Suprema,” LL, 2013-D, 68; Buteler , A lfonso, “Acceso a la información pública, transparencia y
lucha anticorrupción, DJ-LL, 2014-32, 15.
146
Ver Davis, K enneth Culp, Administrative Law Text, St. Paul, 1972, 3ª ed., cap. 3A, p. 68 y ss.;
Davis, K enneth Culp y P ierce, Richard, Administrative Law Treatise, t. II, Boston, Little, Brown
& Co., 1994, p. 185 y ss.; Schwartz , Bernard, Administrative Law, Boston, 1976, 1ª ed., p. 127 y
ss.; 1991, 3ª ed., p. 146 y ss; F ernández R amos, Severiano, El Derecho de acceso a los documentos
administrativos, Madrid, Marcial Pons, 1997, cap. I, pp. 29-62.
147
Ver nuestro Proyecto de 1964: “Art. 257: Las vistas y traslados se otorgarán sin limitación de
parte alguna del expediente, y se incluirán también los informes técnicos y dictámenes fiscales o
letrados que se hayan producido;” art. 260 in fine: “El mero hecho de que los informes o dictámenes
sean favorables o adversos al interesado no justifica el darle carácter de reservado.”
264
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-35
265
IV-36 el procedimiento administrativo
relación a la parte contraria, que cuenta al respecto con la garantía del secreto
profesional de sus propios asesores.” Además, tales opiniones no constituyen actos
administrativos ni informes sobre hechos.150
Esto constituye sólo una excepción a la regla, que debe interpretarse res-
trictivamente como se desprende de los antecedentes glosados. Por otra parte
la vista correspondería de todos modos si los dictámenes, en lugar de limitarse
a adelantar la conducta procesal que el Estado habrá de seguir en el juicio de
que se trata, contuvieran “informes sobre hechos,” o se limitaran a expresar
opinión sobre el fondo del asunto, pero sin evaluar ni indicar un determinado
comportamiento procesal; pues es conveniente reiterar, como bien lo expresara
la resolución n° 734/56 del Ministerio de Obras Públicas, “Que el hecho de que el
informe o dictamen de una dependencia o de una repartición tenga orientación
distinta de lo resuelto, no es razón para sustraerlo al conocimiento del interesado
so pretexto de que sus argumentos podrían darle base para un pedido de revisión
o de reconsideración.”
Por último, es de advertir que la posibilidad de reservar dictámenes como los
indicados es aplicable sólo si se trata de juicios ordinarios contra el Estado, o accio-
nes de plena jurisdicción si existe un código contencioso-administrativo, es decir,
a controversias judiciales en que tanto la administración como el administrado
asumen el carácter de partes en el proceso. Si se trata en cambio de recursos de
anulación, cuando existen, o de algún otro proceso en que el tribunal actúa más
de oficio y la administración no tiene carácter de parte, entonces ninguna razón
puede justificar el declarar reservados los dictámenes administrativos que se
refieren a dichos recursos o procesos.
266
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-37
castrense o del Poder Ejecutivo y nada tiene que ver con los expedientes en los
cuales tramitan reclamos o recursos de particulares, o audiencias públicas en las
cuales se consideren posibles aumentos de tarifas ante las estructuras de costo151
aportadas por los concesionarios, datos estos a todos los cuales difícilmente se
podrá válidamente calificar de reservados o secretos.152 Este principio viene de
antaño, en especial del decreto 34.023/44, que se refiere a los hechos relativos a
la defensa del país y a la seguridad nacional.153
En sentido similar la constitución española de 1978 que consagra, al igual
que las constituciones democráticas modernas, el principio de publicidad de los
archivos y registros administrativos y gubernamentales para el público en ge-
neral, establece la posibilidad de limitar el acceso de los ciudadanos en aquellos
aspectos en que ello “afecte la seguridad y defensa del Estado.”154
Otra cuestión que se plantea con cierta frecuencia pone a prueba la autoridad
constitucional del Poder Judicial sobre la administración. Ha dicho nuestra Corte
Suprema que se trata “de la facultad de traer a la vista todo expediente que tenga
relación con el pleito. Tal facultad, como dice Caravantes,155 autorizada por la
antigua jurisprudencia, tiene por objeto permitir que el juez adquiera los datos
necesarios para decidir el pleito con arreglo a justicia, por los que arrojan otros
autos que versen sobre la cuestión relacionada con el mismo, siendo evidente
que si el juez puede traer al juicio los documentos que crea convenientes para
151
Aunque parezca increíble, en agosto de 2002 las empresas concesionarias solicitaron, en
ocasión de la audiencia pública para la renegociación de los aumentos de tarifas que su informa-
ción pudiera ser “considerada confidencial y en consecuencia se proceda a su reserva:” esto es lo
que más increíblemente aun, pretende decidir la resolución ME. 317/2002, B.O. 27-8-02, p. 4. Del
mismo tenor son las dificultades que se ponen a los que desean acceder a los textos de los contratos
de concesión: Ellos no se publican en el Boletín Oficial, y para conocerse su contenido es necesario
ir a las oficinas de dicho Boletín Oficial a fin de solicitar una fotocopia a costa del interesado. Es
otra rémora más del Estado de policía. Cambian los gobiernos, pero las prácticas se mantienen.
152
P. ej., la mera declaración de que el caso es de seguridad nacional no basta. El Estado debe
probar la existencia de razones de seguridad, sobre la base de pruebas y hechos concretos y no meras
afirmaciones dogmáticas. Así Supperstone, M ichael y Goudie, James, Judicial Review, Londres,
Butterworths, 1992, p. 179, con cita del Council of Civil Service Unions v. Minister for the Civil
Service, del año 1985.
153
Dicho decreto fue considerado vigente por la Procuración del Tesoro de la Nación en 1978,
Dictámenes, 145: 382 y se ha estimado aplicable para mantener en secreto, en la especie, un informe
de los servicios de inteligencia. La esfera de lo secreto se exacerba en los gobiernos y jueces que
privilegian la autoridad y se morigera en los regímenes y sociedades abiertas y pluralistas. Saber
cómo funciona esta materia es un buen test de legitimación democrática.
154
El art. 105, inc. b) agrega como limitación del acceso a los registros gubernamentales, el caso
en que ello afecte “la averiguación de delitos y la intimidad de las personas.” Esto se refiere al acceso
de terceros: El acceso de las partes debe ser más amplio y sólo en casos excepcionales cabe admitir
su restricción. Ver también Birkinshaw, Patrick , Government and Information – The Law Relating
to Access, Disclosure and Regulation, Butterworths, 1990, p. 303.
155
Tratado, t. II, p. 280.
267
IV-38 el procedimiento administrativo
156
CSJN, Besana, JA, 65: 18, año 1938; Fallos, 182: 502. Si bien la ley 50 está derogada, el
principio está receptado en el Código Procesal.
157
“Asimismo, podrá requerirse a las oficinas públicas la remisión de expedientes [...] relacionados
con el juicio.” Esto lo refuerza el art. 387: “Las partes y los terceros en cuyo poder se encuentren
documentos esenciales para la solución del litigio, estarán obligados a exhibirlos o a designar el
protocolo o archivo en que se hallan los originales. El juez ordenará la exhibición de los documentos,
sin sustanciación alguna, dentro del plazo que señale.” En la práctica, sólo muy excepcionalmente la
administración resiste el cumplimiento de esta obligación, [Link]. alegando el extravío del expediente.
Por eso el permanente consejo a las partes de obtener y guardar fotocopia de todo lo actuado.
158
CNac. Civ., Sala C., LL, 97: 305, Nieto, 1959.
159
Op. loc. cit. Ver Spota , A lberto Gaspar , “El deber procesal de presentar documentos en poder
de una de las partes y ofrecidos como prueba por la otra,” en JA, 1953-II, 367; Wade, H. W. R.,
Towards Administrative Justice, Ann Arbor, 1963, p. 4: “El Estado no debe retener pruebas que
alguien necesite para hacer valer sus derechos.”
160
Este tipo de respuesta es a veces de mala fe, porque la actuación ha recibido un n° distinto,
que la administración no divulga. Conviene adelantarse pidiendo el número de expediente y “todas
las demás actuaciones que se refieran a la cuestión,” detallando en el oficio judicial cuál es el asunto
sobre el cual se requiere el envío de las actuaciones.
161
Canal M. c/Della Marico, Luis, LL, 84: 454, 1956, con nota de Santiago Sentís Melendo,
“Revocación de oficio de resoluciones firmes,” CNac. Civ., Nieto, Sala C, 1959 (LL, 97: 305, 308.)
268
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-39
162
El art. 397 del CPCCN expresa que la remisión del expediente “sólo podrá ser negado si
existiere justa causa de reserva o de secreto, circunstancia que deberá ponerse en conocimiento del
juzgado dentro de quinto día de recibido el oficio.” O sea, a) Debe haber justa causa: y ello a su vez
debe ser expuesto fundadamente al juez, quien decidirá en última instancia si la causa alegada
existe o no y si justifica o no la no remisión de las actuaciones; b) Debe ser expuesta dentro del
quinto día: Si la administración no lo pone en conocimiento del juzgado dentro del término legal,
debe interpretarse que no existe causal que la exima de enviar las actuaciones, al igual que según
el art. 407 la no contestación en término del pliego de posiciones hace que sean tenidos por ciertos
los hechos allí enunciados. Es significativo que la ley haya dado un término muy breve para que la
administración diga si hay o no justa causa de reserva y en cambio un término más amplio para la
contestación del informe en cuanto al fondo, o para la remisión de las actuaciones, lo cual indica que
su finalidad es que sólo en casos en que la reserva sea clara, pueda hacerse uso de esta facultad de
pedir al juez que exima a la oficina de que se trata de enviar las actuaciones.
163
Así ocurrió en la causa Nieto, que figura en LL, 97: 305, 308.
164
Ver las consideraciones contenidas en el fallo de 1a instancia publicado en LL, 97: 306 y lo
expresado por la Cámara sobre el punto.
165
Monti, L aura , “El acceso a las actuaciones administrativas. La vista en el procedimiento
administrativo,” en Tawil , op. cit., pp. 274-275.
269
IV-40 el procedimiento administrativo
das ciertas actuaciones, ello sólo dará lugar a que ellas se exhiban al recurrente
dentro de determinadas condiciones de restricción, como ser bajo previa caución,
o con la prohibición, bajo sanciones que pueden ser incluso de tipo penal, de su
difusión fuera del expediente del recurso, etc. Pero la exhibición de esas piezas
o partes de las actuaciones siempre debe tener lugar, porque de otro modo [...] el
derecho de defensa del recurrente estaría vulnerado y limitado el alcance mismo
de su articulación.”166 Toda reserva parcial —o peor total— de las actuaciones es
un avance sobre la garantía de defensa del interesado, que ha de ser considerada
restrictivamente y admitida sólo por excepción cuando razones verdaderamente
trascendentes la justifiquen; pero no parece en cambio lógico sostener que, ad-
mitida en un caso concreto la reserva, pueda igualmente el interesado conocer
las piezas reservadas: Ello significa de hecho levantar la reserva impuesta. Por
lo demás, parece de difícil realización práctica el establecimiento de recaudos
como los que se proponen, como también el control y la eventual aplicación de
sanciones167 ante una difusión no autorizada, que no siempre podría rastrearse
hasta el mismo interesado.168 Si bien debe ejercitarse extrema prudencia para
admitir la reserva de las actuaciones, ella ha de tener por efecto su ocultamiento
al interesado. De todas maneras, sea que se trate de un acto definitivo o interlocu-
torio, como tal es siempre impugnable y debe por ende ser notificado a la parte.169
“En caso extremo de que ello (el conocimiento de las piezas secretas) no se crea
posible, lo correcto sería que la administración no tuviera en cuenta esas piezas
secretas, no exhibidas, para fundar en ellas de manera directa, la resolución del
recurso.”170 Efectivamente esto ha de ser así, con fundamento en el principio de la
razonabilidad de los actos administrativos, el cual impide —como ya vimos— que
estos se funden en hechos o pruebas inexistentes. Conforme lo señaló la Corte
Suprema de los Estados Unidos: “Nada puede ser considerado como prueba si
no es introducido como tal;”171 por ello, no puede la administración invocar como
fundamento de su decisión “pruebas” que no pone en conocimiento de las partes
afectadas y cuya existencia, en definitiva, no le consta a los administrados ni a la
justicia. Una decisión fundada en piezas “reservadas,” pues, es una decisión fun-
dada en hechos o pruebas inexistentes jurídicamente y, por ende, debe reputarse
166
E scola , op. cit., p. 310.
167
Cuyo fundamento legal por otra parte no existe.
168
Es decir, divulgado el hecho reservado, no siempre sería posible probar que efectivamente ha
sido el particular quien lo ha dado a conocer.
169
En este sentido A berastury (h.) y Cilurzo, op. cit., p. 86.
170
E scola , op. ult. cit., pp. 310-1; Sarmiento García y Petra Recabarren, op. cit., p. 200.
171
Citado por Gellhorn, Federal Administrative Proceedings, op. cit., p. 86. Se trata del caso
Abilene and Southern Railway, 1924. Ver también Wade, Towards Administrative Justice, op. cit.,
pp. 118-26. Para la evolución posterior, especialmente los cuatro casos Morgan, ver Schwartz ,
Bernard, Administrative Law, op. cit., pp. 369-94; 1991, 3ª ed., p. 420 y ss.
270
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-41
271
IV-42 el procedimiento administrativo
178
P. 403.
179
Según es uniformemente aceptado, es inválida la declaración testimonial hecha sobre la base
de cosas oídas decir, pero no presenciadas, o sea, el hearsay.
180
Ver Jaffe y Nathanson, op. cit., pp. 484-5. El derecho actual es más terminante, como surge
de los principios de la FOIA, Freedom of Information Act o Ley de Libertad de Información, 5 U.S.C.
§ 552 (1988), que establece que cualquier persona tiene derecho a acceder a los expedientes de las
agencias federales, salvo cuando tales expedientes estén protegidos en todo o en parte por alguna
de las nueve excepciones de las tres exclusiones que esa ley establece. Es la tendencia global con-
temporánea. En nuestro medio cabe recordar la ley n° 104 de la Ciudad de Buenos Aires, de acceso
a la información; también Chubut y Río Negro. Ver también Caputi, op. cit., pp. 124-6. También
se progresa con el hábeas data constitucional. Ver supra, t. 2, cap. III, § 6.5, “El caso de los bancos
de datos y la privacidad.”
181
Fallos, 268: 393, año 1967.
182
Corvalán, Víctor R., “El informante anónimo: «colaborador policial» pero ineficaz como prueba
de cargo. Un caso que nunca debió llegar a juicio y que muestra el fracaso de la persecución penal,”
LL, 2000-A, 258.
272
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-43
273
IV-44 el procedimiento administrativo
marco de la ley de lavado de activos de origen delictivo 25.246, modificada por las
leyes 26.087, 26.119 y 26.268,189 reglamentada por el decreto 290/2007, se inicia
una investigación preliminar de carácter secreto contra un administrado, por
presunta comisión de actividades inusuales y mientras se lo está investigando y
debido a esta causa indirecta, se le deniegan las posibles peticiones que eventual-
mente se encuentren en trámite mediante expedientes administrativos iniciados
ante el mismo órgano administrativo que propició la referida investigación, la
que huelga reiterar, corre por piezas de carácter reservado.190 Y si las utilizare
de tal manera, esas piezas deberán estar disponibles para que un juez del Poder
Judicial las examine y resuelva sobre su admisibilidad.191 Pero resulta necesario
repensar la estructura administrativa para hacerla más apta, por su propia orga-
nización, para manejar tales intrincados problemas. La solución más avanzada
en este sentido es la creación de tribunales administrativos independientes e
imparciales, sujetos a control judicial pleno, que emitan el primer y único acto
administrativo, dejando ya expedita la revisión judicial suficiente y adecuada.192
189
Esta profusa actividad legislativa con tan poca diferencia temoral sugiere que el país ha
estado intentando, no demasiado eficazmente, atenerse a las normas y principios internacionales
sobre la materia, como lo explicamos supra, tomo 2, cap. XXII: “Hacia un orden jurídico mundial.”
190
Ampliar en Robledo, Daniel , “La ley de lavado de dinero y la «entronización» del secreto de
las actuaciones,” RPA, 2006-2.
191
En [Link]. la ley de acceso a la información permite que el juez examine in camera las piezas
reservadas, a los fines de resolver si deben seguir en ese estado: Schwartz , Bernard, Administrative
Law Casebook, 3ª ed., Boston, Little, Brown & Co., 1988, pp. 221-2.
192
Ver nuestro art. “Administrative Procedure Reform: The Experience of the Americas,” Euro-
pean Review of Public Law, Londres, Esperia, vol. 21_2/2009, pp. 699-726.
193
PTN, Dictámenes, 198: 11; 220: 89.
194
PTN, Dictámenes, 221: 124. Comp. la calificación en Dictámenes, 213: 248, donde se afirma
que la nulidad resultante será absoluta.
274
iv. acceso a las actuaciones administrativas IV-45
toda otra defensa que se le otorgue no será sino permitirle dar golpes de ciego,
sin saber a qué ataca, ni si realmente lo está atacando o no.195
Una notificación defectuosa es inválida;196 también lo es, en un Estado de
Derecho contemporáneo, la notificación que no acompaña copia completa de las
actuaciones.197 No habiendo conocimiento de las actuaciones, pues, puede concluir-
se que no ha habido defensa alguna sustancial, por más que el interesado haya
tenido oportunidades procesales de otro tipo para “defenderse;” la solución, en tales
casos, es sin duda alguna la declaración de la nulidad de todas las actuaciones.
Distinto es, en cambio, el caso en que ha habido algún tipo de conocimiento y
de participación del interesado en el procedimiento, pues entonces se tratará de
establecer si ha habido realmente una “efectiva participación útil,” en el sentido
de la Corte Suprema, o tan sólo una “formalidad de citación y vista.” La admi-
nistración, antes de proceder a declarar una nulidad por omisión o insuficiencia
de vista, generalmente indaga especialmente acerca del “real perjuicio que el no
otorgamiento de la nueva «vista»”198 haya podido causar, es decir, de la manera
en que la deficiencia en el acceso a las actuaciones ha influido en la defensa del
interesado, a fin de evitar lo que parece ser su principal preocupación: No dictar
una nulidad “por la nulidad misma y no en el legítimo interés de la parte.”199 Toda
vez que el interesado haya visto dificultado su acceso a las actuaciones y no haya
podido corregir este vicio oportunamente, deberá mostrar, en ocasión de hacer
valer su indefensión, en qué consiste concretamente el perjuicio procesal que la
195
En igual sentido E scola , op. cit., pp. 308-9; González Pérez , Los recursos administrativos,
Madrid, 1969, 2ª ed., p. 87; Comentarios…, op. cit., p. 701, sostiene que el trámite ha sido caracte-
rizado por la jurisprudencia como “sustancial” (Ss. del 18/1, 20/5 y 11/7/1947), “fundamental” (Ss.
del 12/2 y 20/3/1952), “esencialísimo” (S. del 20/5/1935) y “sagrado” (S. del 15/6/1934.) En sentido
similar expresan Sarmiento García y Petra Recabarren, op. cit., p. 195, que esto ya lo dice “el
sentido común, desde que cualquier mortal sabe que para defenderse de algo es elemental que
primero sepa de qué se va a defender y ello le indicará al mismo tiempo los medios a utilizar en
su defensa; es una inmutable y universal enseñanza del derecho natural.” Un caso paradigmático
en la materia se dio ante la negativa de la administración a facilitar el acceso a las actuaciones al
representante de los usuarios designado para integrar la comisión de renegociación de los contratos
de servicios públicos: JNFed. CA. Nº 8, Caplan, Ariel R. c. Ministerio de Economía, 16-V-03, con
nota de Rodríguez P rado, Julieta y Z ayat, Valeria E., “El derecho de la información: herramienta
imprescindible para una efectiva participación de los usuarios,” en LL, 2003-F, 304-11; la medida
cautelar fue anotada por Vittadini A ndrés, Susana N., “La operatividad de las medidas autosatis-
factivas para cumplimentar el decr. 293/2002 y la res. 58/2002 del Ministerio de Economía,” en
RDA, 42: 911-6. Ver también Mortier , op. loc. cit.
196
Ver Farrando (h.), Ismael , “La notificación administrativa irregular,” Revista del Foro de
Cuyo, t. 2, pp. 33-47, Mendoza, Diké, 1991.
197
Es usual que se intente demostrar la notificación acompañando comprobante de envío de
carta certificada; mas ello no acredita haber notificado el contenido del acto, como exige la norma.
Ampliar en el aleccionador precedente CNFed. CA, Sala IV, Club Atlético Newll’s Old Boys (TF
16.141-I) c/ DGI, 16-III-06, publicado en ED, 16-VI-06, así como en Sacristán, E stela B., “En torno
a las notificaciones de art. 100, inc. a, de la Ley 11.683,” Periódico Económico Tributario, Buenos
Aires, La Ley, 2001, pp. 262-6.
198
PTN, Dictámenes, 90: 196.
199
Op. loc. cit.
275
IV-46 el procedimiento administrativo
276