Manual de Derecho Procesal Laboral Dominicano: Capitulo Iv Las Pruebas en Materia Laboral
Manual de Derecho Procesal Laboral Dominicano: Capitulo Iv Las Pruebas en Materia Laboral
JURISPRUDENCIAS PARA EL
CAPITULO IV
LAS PRUEBAS EN MATERIA LABORAL
PRUEBAS
PRUEBAS. Que los jueces del fondo no están obligados a disponer medidas de ins-
trucción para la aportación de pruebas que está a cargo de las partes presentes, si
al criterio de éstos, con las que se encuentran en el expediente tienen elementos de
juicio suficientes para decidir el asunto puesto a su cargo.
Que en su segundo medio la recurrente sostiene, que el Tribunal a-quo debió, frente a los docu-
mentos depositados por ambas partes, los que se contradecían en cuanto al salario devengado por el
trabajador, ordenar medidas complementarias para una correcta y satisfactoria sustanciación del pro-
ceso, lo que podía perfectamente hacer dado el papel activo que le atribuye la ley, razón por la cual dicha
sentencia debe ser casada;
Que en los motivos de la sentencia impugnada consta: “Que por otra parte, la empresa apelante en
su planilla de personal correspondiente al año 2004, hizo consignar un salario de RD$5,283.00 que, y
en sus motivaciones, la sentencia impugnada fundamentó el salario en una certificación de fecha 20 de
julio de 2004 expedida por la empresa a favor del recurrido, la cual certifica que el trabajador devenga-
ba un salario de Seis Mil Quinientos Pesos Oro (RD$6,500.00) mensuales; que al respecto, la empresa
apelante sostiene en su escrito de apelación en torno al salario devengado acogido (RD$6,500.00) por
el Tribunal a-quo “solamente porque el recurrido presentó una carta de esas que se expiden complacien-
temente por las empresas a los trabajadores para ser presentadas a instituciones financieras, de visado,
etc., o con otros propósitos; que con tales declaraciones la empresa reconoce y admite la producción y
existencia del documento a que hace alusión el Juez a-quo en su decisión; que el artículo 549 del Código
de Trabajo reza: “No pueden admitirse testimonios contra el contenido de un acta escrita cuya validez
haya sido reconocida o declarada. El acta cuyas firmas o contenido no haya sido objeto de contestación
se tendrá como reconocida; que el argumento expuesto por la empresa en relación al documento de
referencia, constituye un elemento irrelevante, toda vez, que nadie puede prevalecerse de su propia
falta, máxime que la apelante no destruyó el contenido de ese documento vital en la solución de la
presente litis, por el contrario, con su declaración no hace más que reconocer su expedición; razón por
la cual procede acoger el salario invocado por el trabajador en su escrito inicial de demanda y acogido
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por el tribunal de primer grado; que, en consecuencia, procede el rechazo del recuso de apelación en tal
sentido”; (Sic),
Que los jueces del fondo no están obligados a disponer medidas de instrucción para la aportación de
pruebas que está a cargo de las partes presentes, si al criterio de éstos, con las que se encuentran en el
expediente tienen elementos de juicio suficientes para decidir el asunto puesto a su cargo;
Que en la especie el tribunal formó su criterio sobre el monto del salario que devengaba el trabaja-
dor, no tan sólo de la aplicación de la presunción del artículo 16 del Código de Trabajo, arriba indicado,
sino de la ponderación de la propia documentación emanada de la recurrente, donde certifica que dicho
salario ascendía a Seis Mil Quinientos Pesos Oro (RD$6,500.00) mensuales, cantidad que el tribunal
apreció correcta, en uso del soberano poder de apreciación de que disfrutan los jueces del fondo, sin
incurrir en desnaturalización alguna; SENTENCIA NÚM. 34 DEL 20 DE ENERO DE 2010, 3era.
Sala, B. J. No. 1190 JUECES.
PRUEBAS
Que para un correcto uso del poder de apreciación de que disfrutan los jueces del fondo en esta
materia, es necesario que éstos examinen todas las pruebas aportadas, pues la omisión de ponderación
de alguna de ellas impide a esta corte verificar el buen uso de esas facultades y que a dichas pruebas se
le haya dado el alcance y sentido apropiado; SENTENCIA NÚM. 17 DEL 13 DE ENERO DE 2010,
3era. Sala, B. J. No. 1190
PRUEBAS. LIMITES DEL PAPEL DE LOS JUECES. Que son los jueces del fondo,
en el marco de esas facultades, los que deciden cuando la situación procesal les im-
pone recurrir a las disposiciones del artículo 534 del Código de Trabajo y suplir los
medios derecho que fueren necesarios para la solución del caso, lo que tiene lugar
cuando se presentan situaciones de orden público, que pueden ser resueltas de ofi-
cio por los jueces, pero en modo alguno esa disposición legal les obliga a procurar
la prueba de los hechos que debe demostrar una de las partes.
Que en el desarrollo de los medios propuestos, los que se reúnen para su examen por su estrecha
vinculación, el recurrente expresa, en síntesis, que la Corte no ponderó debidamente el tipo de relación
que le unía a la empresa, la que evidentemente era de carácter laboral, puesto que él debía presentarse
en horas de la madrugada a las instalaciones de la recurrida a recoger los ejemplares del periódico
para distribuirlos en diversas comunidades del país, implica la prestación de un servicio personal, que
además era remunerada, bajo la subordinación de la empresa, ya que el salario se depositaba en una
cuenta bancaria denomina Cuenta de Nómina, que era esta la que establecía la obligación de que él com-
pareciera a las instalaciones del periódico todos los días en horas de madrugada, junto a una cuadrilla
de trabajadores a recoger el periódico, para lo cual se le expidió un carnet, con su foto incluida, pero
no obstante eso, el tribunal declaró que no había contrato de trabajo, porque el utilizaba los servicios
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de un personal para completar sus labores, lo que no es un obstáculo para la existencia del contrato de
trabajo, como no lo es para el maestro constructor que contrata personal para laborar en determinadas
obras; también violó la corte el artículo 534 del Código de Trabajo, al excluir documentos depositados
que contienen facturas del Departamento de Circulación de Editora del Caribe, C. por A., y cartas de
ruta interior de la Gerencia de Circulación, en las que aparece su nombre con indicaciones de los perió-
dicos a entregar en diversas localidades, porque alegadamente no estaban firmados por nadie, salvo el
recurrente; pero, si bien no estaban firmados, constituían un indicio de que se trataba de documentos
emitidos por la empresa, por lo que el tribunal debió utilizar las facultades que le conoce dicho texto
legal para ordenar el depósito de los archivos de ese tipo de documentos, como también lo violó al
desconocer que fueron depositados formularios del banco con el movimiento de los depósitos que se le
hacían por cuenta de la recurrida, por los servicios de transporte de periódicos al interior del país; que
la recurrida admite se trataba de una cuenta de nómina, por lo que era mandatorio que supliera de oficio
el medio de derecho y estableciera que la relación que se daba entre las partes era laboral, puesto que a
nadie que no sea empleado se le abonan valores en una cuenta de nómina;
Que en los motivos de la sentencia impugnada, dice la Corte: “Que con sus propias declaraciones
presentadas en el tribunal de Primer Grado y en esta instancia, el recurrente admite lo siguiente: Una
vez en la pasada administración llegamos a un acuerdo, una vez que ellos no podían aumentarnos, pero
que si encontrábamos otro trabajito que no dañara el periódico podíamos hacerlo, a veces encontraba
esos trabajos y los hacía. No siempre le hacíamos esos trabajos a la misma persona…, se le preguntó al
compareciente: El carnet que usted tiene, como lo obtuvo? Resp. Porque era empleado de la compañía y
nadie puede tener acceso si no tiene ese carnet;… el acceso era electrónico… Cuántos vehículos contaba
para acarrear los periódicos? Resp. Yo usaba tres vehículos… Quién le pagaba a los chóferes y ayudantes
de los vehículos? Resp. Yo les pagaba; el pago de ellos salía del pago que me hacía la editora; que con las
declaraciones de los testigos L. V. E. y J. R. S. E. que son acogidas por ser precisas y coherentes, más las
del propio recurrente, queda demostrado que la labor que realizaba el señor R. A. G. P. de transportar
los periódicos de la empresa Editora El Caribe, C. por A., en la ruta del Cibao a distintos pueblos, como
Villa A., Bonao, Moca, San Francisco de Macorís, Santiago y otros, era un contrato de transporte que
no reúne los elementos característicos que configuran el contrato de trabajo, pues esa actividad la hacía
por su propia cuenta, en los vehículos de su propiedad, para lo cual tenía varios chóferes a los que él
les pagaba sus servicios, sin dirección de la empresa, cubría sus gastos de combustible, piezas, manos
de obra, sin exclusividad, con la sola oportunidad de entregar los periódicos en un plazo prudente para
su posterior distribución; que para que haya contrato de trabajo al tenor del artículo 1° del Código de
Trabajo es necesaria la subordinación jurídica del trabajador al empleador, la que se caracteriza cuando
la empresa tiene la facultad de dirigir la actividad personal del trabajador, dictando normas, instruc-
ciones y órdenes para todo lo concerniente a la ejecución de su trabajo, elemento éste que era extraño
en la relación de trabajo que existió entre la empresa Editora El Caribe, C. por A. y el señor R. G. P.,
por lo que la demanda original en reclamación de prestaciones laborales y demás reclamos debe ser
rechazada sin necesidad de examinar ningún otro aspecto; que las copias de facturas y los conduce, los
estados de los cobros electrónicos y el carnet de identificación no cambian la situación jurídica del Sr.
R. A. G. P., de que el servicio prestado por él y su personal no constituye un trabajo subordinado sino
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un contrato de transporte que realizaba de manera independiente, ya que las facturas son negadas por
la empresa y no tienen ninguna firma, los conduces y cartas de rutas no tiene otro objetivo que detallar
los destinatarios de los periódicos, los cobros, una forma de pago de un servicio y el carnet, un medio
de acceso al interior de la empresa porque sin él las puertas no habrían, y era necesario que él entrara a
recoger los periódicos, sin que necesariamente fuera un trabajador propiamente dicho”;
Que son los jueces del fondo los que están facultados para reconocer el alcance y valor de una
prueba aportada y determinar cuando ésta es suficiente para establecer un hecho determinado, para lo
cual cuentan con un soberano poder de apreciación sobre las pruebas, que les permite entre pruebas
disimiles, basar su fallo, en aquellas que les merezcan mayor credibilidad;
Que son los jueces del fondo, en el marco de esas facultades, los que deciden cuando la situación
procesal les impone recurrir a las disposiciones del artículo 534 del Código de Trabajo y suplir los me-
dios derecho que fueren necesarios para la solución del caso, lo que tiene lugar cuando se presentan
situaciones de orden público, que pueden ser resueltas de oficio por los jueces, pero en modo alguno esa
disposición legal les obliga a procurar la prueba de los hechos que debe demostrar una de las partes;
Que en la especie, el Tribunal a-quo, tras ponderar las pruebas aportadas, llegó a la conclusión
de que el actual recurrente estaba amparado con la recurrida a través de un contrato de transporte de
carácter comercial, mediante el cual prestaba servicios a ésta, pero al margen de la existencia de un con-
trato de trabajo, no advirtiéndose que al formar ese criterio el tribunal incurriera en desnaturalización
alguna, razón por la cual los medios examinados carecen de fundamento y deben ser desestimados.
SENTENCIA NÚM. 45 DEL 25 DE MAYO DE 2011, B. J. No. 1206, 3era. Sala
JUECES. LIMITES. Que los jueces no están obligados a decidir sobre aspectos que
le fueren planteados después de la sustanciación del proceso y que no hayan sido
discutidos en el plenario o dentro de los plazos otorgados a las partes para la reali-
zación de cualquier actividad procesal.
Que los jueces no están obligados a decidir sobre aspectos que le fueren planteados después de la
sustanciación del proceso y que no hayan sido discutidos en el plenario o dentro de los plazos otorgados
a las partes para la realización de cualquier actividad procesal;
Que en ese sentido, no puede un tribunal sobreseer la decisión de un asunto por pedimentos formu-
lados con posterioridad a la celebración de la audiencia en que las partes presentaron sus conclusiones
sobre el fondo del mismo;
Que igualmente se advierte, que después de quedar el asunto en estado de ser fallado, con el ven-
cimiento de los plazo otorgados a las partes por la Corte a-qua, la actual co-recurrente solicitó, por
medio de abogados distintos a los que habían ostentado su representación, el sobreseimiento del fallo
del recurso de apelación elevado en su beneficio por sus abogados originales, el que atinadamente le fue
rechazado por el Tribunal a-quo, por tratarse de un pedimento extemporáneo;
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Que al ser correcta la decisión de la Corte de a-qua de no sobreseer la decisión de un asunto que ya
había sido instruido en su totalidad, se descarta que la misma haya incurrido en el vicio de violación
al derecho de defensa atribuido, pues quedó confirmado que ésta estuvo representada en la audiencia
conocida por dicho tribunal, en la cual hizo uso de todos los medios de defensa a su alcance, lo que cubre
cualquier irregularidad que tuviera el acto de citación, el cual, de todas maneras no se advierte en las
diligencias ministeriales practicadas frente a ella, razón por la cual los medios aquí examinados carecen
de fundamento y deben ser desestimados;
Que en cuando al contenido de los medios tercero y cuarto, igualmente reunidos para su examen por
su vinculación, la co- recurrente expresa, en síntesis, que la Corte a-qua desnaturalizó las declaraciones
de los testigos aportados, al dar por establecido el vínculo de subordinación de los demandantes con
el señor R. B., lo que es falso, pues la señora A. A. declaró que el lugar donde los demandantes decían
laborar era un local rentado a M. D., donde éste ofrecería los servicios de venta de vacaciones, es decir,
que éste era el verdadero empleador de éstos; que la Corte a-qua no precisa con cuál de los demandados
era que prestaban sus servicios los demandantes, pues estos demandaron en forma conjunta y solidaria
a los señores P. M. F. y R. B. y a Royal Residence, sin embargo ante la corte solicitaron la exclusión del
co-demandado P. M. F., porque éste había satisfecho las condenaciones laborales impuestas, lo que fue
aceptado por el tribunal, sin embargo la Corte, no obstante excluir a dicho señor por haber pagado las
condenaciones impuestas mediante la sentencia de primer grado, no cuantificó el monto de esa obliga-
ción, para así determinar la cantidad por la cual debía condenar a los demás demandados, puesto que
el pago establecido en el primer grado era en cuanto a todos ellos, por lo que procedía deducir la suma
pagada por el señor M. F. de las condenaciones restantes;
Que también expresa la sentencia impugnada: “Que el indicado aspecto alegado por la parte deman-
dada, hoy recurrente, procede ser desestimado, en razón de que el testigo señor L. Joel M. B., establece
que él y los demás demandantes trabajaban en el Hotel Royal en la venta de vacaciones compartidas,
ofertando paquetes sobre éstas, indicando que tenían acceso al Hotel Royal, señalando que vendían
en club de vacaciones, que Juliano Mata es como representante de los dueños, que hacía las veces de
gerente o encargado; que, de sus declaraciones se colige que existió una relación de trabajo entre los
demandantes y la parte demandada, además de que la testigo A. A. afirma, en su testimonio, que en la
referida plaza u Hotel funcionaba un club de vacaciones, por lo que queda probado que se trató de un
contrato de trabajo por tiempo indefinido, contraído entre la empresa demandada y los demandantes;
que conforme dispone el artículo 34 del Código de Trabajo, todo contrato de trabajo se presume cele-
brado por tiempo indefinido. Por lo que procede rechazar las argumentaciones de la parte demandada,
hoy recurrente, en este aspecto y declarar la existencia laboral entre las partes en litis, de igual manera,
como lo establece el Juez a-quo en su sentencia; que en lo que se refiere al testimonio de la señora A. A.,
éste no merece crédito a la Corte, en razón de que la misma establece que el señor P. le rentó un local a
una persona que tenía un negocio de un club de vacaciones, que la persona que alquiló vendía vacacio-
nes, señalando que no conoce a Juliano Mata, que en un local que se le rentó a M. D. era que operaba un
club de vacaciones. De donde resulta que la testigo establece que existió un contrato de alquiler entre
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el señor M. y los propietarios de la Plaza Royal, sin embargo, esto no queda demostrado por ningún
otro medio de prueba, y además dice no conocer a Juliano Mata, quien es la persona que ejercía la
función de gerente o encargado del club de vacaciones, según establecen los demandantes, por lo que
consideramos que estas declaraciones son imprecisas e incoherentes; que ante la solicitud hecha por el
abogado que representa la parte demandante y la aquiescencia dada por el abogado que representa la
parte demandada, sobre exclusión del recurso en cuanto al señor P. M. F., esta Corte procede a excluir
el mismo del presente recurso”;
Que los jueces del fondo están facultados para determinar cuando las partes han establecido los
hechos en que fundamentan sus pretensiones, mediante el examen de la prueba aportada, para lo cual
gozan de un soberano poder de apreciación que escapa al control de la Corte de Casación, salvo cuando
incurran en una desnaturalización;
Que en la especie, se advierte que la Corte a-qua hizo una correcta apreciación de la prueba apor-
tada, producto de lo cual llegó a la conclusión de que los demandantes estuvieron ligados por sendos
contratos de trabajo con los demandados, percibiendo su salario y durante el tiempo por ellos indicados,
resultando despedidos de manera injustificada por los actuales recurrentes, sin que se advierta que al
formar ese criterio incurrieran en desnaturalización alguna;
Que por otra parte, la decisión adoptada por el Tribunal a-quo en el sentido de excluir del recurso
de apelación al señor P. M. F., no tiene ninguna incidencia en contra de los actuales recurrentes, pues
la pertinencia o no de esa medida afecta a los demandantes originales, quienes no han elevado ninguna
queja contra la misma, por lo que no ha lugar a examinar ese alegato; SENTENCIA NÚM. 28 DEL
18 DE MAYO DE 2011, B. J. No. 1206, 3era. Sala
JUECES. Que si bien es cierto que el papel activo del juez laboral le permite dar la
verdadera calificación a la terminación del contrato de trabajo, le permite depen-
diendo de la sustanciación de la causa, también lo es que, cuando la causa de di-
cha terminación, apreciada por el tribunal conlleva el pago de una indemnización
superior a la causa de terminación invocada por el demandante, los jueces deben
limitar la condenación al monto solicitado por éste; Que en ese orden de ideas,
cuando un trabajador demanda en pago de indemnizaciones laborales por despido
injustificado y reclama la aplicación del numeral tercero del artículo 95 del Código
de Trabajo, el tribunal apoderado del asunto está impedido de condenar al deman-
dado pagar un día de salario por cada día de retardo en el pago de las indemniza-
ciones por omisión del preaviso y auxilio de cesantía, aunque hubiere dado por es-
tablecido que la causa de la terminación del contrato de trabajo fue por desahucio
ejercido por el empleador.
Que en las motivaciones de su decisión, la corte argumenta lo siguiente: “que la demandante ori-
ginaria reclama el pago de la indemnización contenida en el ordinal 3ro. del artículo 95 del Código de
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Trabajo, indemnización contemplada para el caso de despido; sin embargo, no obstante tratarse, en la
especie, de un desahucio, procede acordar dicha indemnización, por no haber solicitado la demandante
originaria el pago de un día de salario por cada día de retardo, contenido en el artículo 86 del Código de
Trabajo, para la ruptura del Contrato de Trabajo, por desahucio”;
Que si bien es cierto que el papel activo del juez laboral le permite dar la verdadera calificación a la
terminación del contrato de trabajo, le permite dependiendo de la sustanciación de la causa, también
lo es que, cuando la causa de dicha terminación, apreciada por el tribunal conlleva el pago de una
indemnización superior a la causa de terminación invocada por el demandante, los jueces deben limitar
la condenación al monto solicitado por éste;
Que en ese orden de ideas, cuando un trabajador demanda en pago de indemnizaciones laborales
por despido injustificado y reclama la aplicación del numeral tercero del artículo 95 del Código de Tra-
bajo, el tribunal apoderado del asunto está impedido de condenar al demandado pagar un día de salario
por cada día de retardo en el pago de las indemnizaciones por omisión del preaviso y auxilio de cesantía,
aunque hubiere dado por establecido que la causa de la terminación del contrato de trabajo fue por
desahucio ejercido por el empleador;
Que del análisis de la sentencia impugnada y de los documentos que forman el expediente, se ad-
vierte, que la actual recurrente al formular su demanda solicitó al tribunal que se condenara a la deman-
dada al pago de seis meses de salarios por concepto de aplicación del ordinal tercero del artículo 95 del
Código de Trabajo por tratarse de un alegado despido injustificado sufrido por ella; que en esa virtud, no
constituye ninguna contradicción entre los motivos y el dispositivo de la sentencia, ni violación alguna
a la ley, el hecho de que el Tribunal a-quo, a pesar de haber reconocido que lo operado en el caso fue un
desahucio ejercido por el empleador, le condenara al pago de la referida cantidad de salarios, pues ese
fue el objeto de la demanda de cuyo conocimiento estaba apoderado, a la que debía circunscribirse, tal
como lo hizo; SENTENCIA NÚM. 23 DEL 20 DE JULIO DE 2011, B. J. No. 1208, 3era. Sala.
JUEZ. PAPEL ACTIVO. Que en el caso de que se trata esta Corte entiende que ante
una situación de orden público social, ante la relevancia del hecho generador no
probado, que desborda lo individual y que tiene un impacto inmediato y notorio en
los demás trabajadores de labores similares, como son las enfermeras, y el trata-
miento de salud, el tribunal debió ordenar de oficio la búsqueda de “todos los datos
e informaciones” en relación a: 1º. La propagación o no del VIH a la trabajadora
recurrida; 2º. De la intervención de las autoridades de salud pública con informe
al respecto; la Corte a-qua incurre en omisión de su papel activo ante un hecho,
que no solo podía afectar la lógica contractual y los derechos fundamentales de los
trabajadores, sino que fundamenta su condenación en responsabilidad civil, en su
“falta de prevención y de riesgos”, pero no la relaciona directamente con la traba-
jadora, pues no señala cual es el daño ocasionado en adición a la falta de inscrip-
ción en el Sistema Dominicano de la Seguridad Social; Que si bien la evaluación
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del daño está abandonada a la apreciación soberana de los jueces del fondo, ésta
debe ser analizada en cada caso, tomando en cuenta el perjuicio directo, concreto,
personal, y las consecuencias del mismo, todo una serie de factores personales y
sociales que en el caso en cuestión se verifica que no han sido analizadas, pues se
condena sobre la infección de un padecimiento del VIH que tenía la trabajadora,
que no ha sido comprobado, ni la forma que la contagió, cometiendo una falta de
base legal, insuficiencia de motivos y no utilización de papel activo y la búsqueda de
la verdad material, por lo cual la sentencia debe ser casada.
Que la recurrente en su cuarto medio de casación, el cual se examinará en primer término por la
solución que se le dará al asunto, sostiene en síntesis: “que la Corte incurrió en desnaturalización de los
elementos de pruebas, al retener la falta a la empresa, olvidándose de un principio de derecho general
que reseña actore incumbit probatio, pues, si bien es cierto que en materia laboral se invierte la carga
probatoria, no menos cierto es que dicha carga probatoria se invierte respecto de los documentos que
estos poseen en su poder, sin embargo, de lo que se trata es una acción civil resarcitoria, llevada acceso-
riamente a la acción laboral, que en modo alguno esta revestida de la inversión de la carga probatoria,
en cuyo caso, era obligación del accionante en esa dirección, pero por demás olvidó dicha Corte que
es una responsabilidad de vigilancia para el Centro Médico la de salvaguardar los procedimientos que
se llevan a cabo bajo su centro asistencial, y en su condición de enfermera titulada, recae su guarda,
el manejo de los utensilios médicos y su disposición final, por lo que era su obligación prever que el
manejo de un paciente VIH positivo, no debía dejar las agujas utilizadas en éste, destapadas, haciendo la
Corte con ello una mala apreciación del principio jurídico de que nadie puede hacerse eco de su propia
falta para alegar un derecho en justicia; que al apreciar los hechos de esa forma, la falta de la Corte para
establecer la generación del daño reclamado, lo fue el informe del Inspector de la Secretaría de Estado
de Trabajo, el cual estableció que los utensilio médicos maniobrados por el centro asistencial tienden
a ser reutilizados, sin embargo, el hecho generados del daño lo es una mala disposición de una jeringa
usada en un paciente VIH positivo, hecho este que estaba a cargo de la recurrida, por ser esta quien
inoculó el compuesto en cuestión y lo dejó destapado, obrando en una negligencia por inobservancia
de los procedimientos y técnicas de enfermería en el tratamiento de dicho paciente, lo que jamás puede
imputársele al centro médico, puesto que la falta evidenciada por el Inspector de trabajo, trae consigo
una responsabilidad frente al Estado no respecto de ella, hecho que fue mal apreciado tanto por el Juez
a-quo como por la Corte a-qua”;
Que la Corte a-qua expresa en su sentencia lo siguiente: “que reposa en el expediente el informe de
inspección realizado en fecha 26 del mes de mayo del año 2009, por el Inspector de Trabajo Ing. F. A. C.
V. , el cual consigna entre otros datos los siguientes: “siendo las 11:30 a.m., me presenté a la dirección
de la empresa indicada en el asunto y allí me reuní con el Dr. M. N., Director Médico, la Licda. Blenda
Silva, cédula de identidad y electoral núm. 001-1135426-2, encargada de Recursos Humanos, y la Licda.
A. Araujo, cédula de identidad y electoral núm. 001-0261179-5, encargada de enfermería del referido
Centro Médico y ésta última manifestó lo siguiente: “la enfermera Terrero entró el 15/12/2008 a cubrir
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unas vacaciones de otra enfermera hasta el 31/12/2008, lo que se pagó vía administración, en enero
estuvo realizando los servicios de la misma enfermera pero no figuraba en la nómina, y fue el 1-2-2009
cuando empezó su período de prueba para quedarse como empleada de la empresa”… con la finalidad
de verificar la versión dada por la trabajadora, de que se rehúsan las jeringuillas con un mismo paciente,
les solicite a los representantes de la empresa que me permitieran realizar un recorrido por algunas ha-
bitaciones, recorrido en el cual me acompañó la Licda. A. Araujo, pudiendo verificar que de seis habita-
ciones visitadas y vistas las canastas de medicamentos, en cuatro (4) de ellas habían jeringuillas usadas
o abiertas, cosa que se puede verificar en las fotos tomadas a dichas canastas durante el recurrido (anexo
H.); entreviste a la enfermera Guillermina Familia, cédula de identidad y electoral núm. 001-0915037-
5, quien estaba de servicio en parte de las habitaciones visitadas y a quien le pregunté sobre la razón
de que hubieran jeringuillas usadas en las canastas de medicamentos y esta dijo lo siguiente: “Esto es
un caos que no se ha querido corregir, el año pasado por ésta misma razón yo tuve un accidente similar
causándoles una herida con una aguja que me tuvieron que dar cuatro puntos en la mano”. Posterior-
mente, luego de analizar los documentos especialmente la carta de la empresa, firmada por el Dr. Jame
B., Presidente del Consejo de Administración, con la que se despide a la trabajadora N.S. Terrero, sin
explicación de causa, el formulario en el que en fecha 12-1-2009 la señora M. Segura de Cabral evalúa
los servicios del centro y expone extensamente su queja sobre el trato que le diera una enfermera, la
cual describe como “la del pajoncito, que no tiene hijos y usa breiser” y que según la empresa se trata de
la enfermera Terrero; el manuscrito de la señora J. V. Cuevas, informando de un incidente ocurrido en
el referido centro médico, y el cual se presenta como principal falta por lo que se despidió” y establece
“que esta Corte le reconoce crédito a los datos suministrados por el Inspector actuante, y consignado en
su informe, acerca de comprobaciones realizadas, así también en cuanto a que recoge las declaraciones
tal como le fueron ofrecidas por las personas entrevistadas”;
Que asimismo la sentencia impugnada señala: “que, y es importante destacar que las labores que
realizaba la demandante principal en el centro de salud demandado en responsabilidad civil, actual
recurrido en este proceso, era de enfermedad, por su naturaleza es considerado de alto riesgo, lo que
obliga al personal administrativo o gerencial del centro a mantener la vigilancia acerca del manejo
de instrumentos, medicamentos/ así también de la utilización de los procedimientos necesarios para
evitar la exposición a riesgos previsibles, y, reducir en su máxima expresión aquellos no previsibles,
del personal que emplea y mantiene al frente de esos servicios, esto independientemente del también
cuidado que debe servir a sus pacientes” y “que constituye para esta Corte un hecho comprobado en
base a las pruebas aportadas al expediente, de manera muy particular por el informe de inspección que
se transcribe en parte en el cuerpo de la presente decisión, que los actuales recurridos acostumbran a
reutilizar las jeringas en los pacientes, práctica que por el número de veces encontrado por el inspector
de trabajo en su investigación podemos considerar que es uso y práctica reiterativo, lo que es violatorio
a las normas de salud, al tiempo que colocan a su personal en alto riesgo de recibir heridas, y exponerse
a una situación de enfermedad por contagio directo, donde se expone en juego la integridad física, tal
como sucedió con la trabajadora demandante quien sufre un accidente ocupacional, consistente en una
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herida en la mano derecha, al introducir la mano en una canasta para medicar un paciente, herida que
se produce porque había una jeringa abierta”;
Que la Corte a-qua sostiene: “que en el caso particular que nos ocupa la herida recibida por la traba-
jadora proviene de una jeringa utilizada en un paciente que ya era portador del virus VIH/Sida, lo que
crea una angustia mayor, por la incertidumbre de saberes o no contagiado, lo que provoca perturbacio-
nes en el orden psicológico, y alteraciones en los esquemas de convivencia social; debiéndose someter
periódicamente a estudios y análisis clínicos en la búsqueda de hallazgos para descartar o confirmar la
existencia o no del virus, lo que no solamente tiene un costo económico sino también psicológico; más
aun cuando no se encuentra protegida por una póliza de seguro al tenor de lo previsto en la Ley 87-01,
sobre Seguridad Social” y “que independientemente de que no hay pruebas que confirme el contagio
existe un daño que fue comprobado lo que obliga a los actuales recurridos a repararlo”;
Que en el caso de que se trata esta Corte entiende que ante una situación de orden público social,
ante la relevancia del hecho generador no probado, que desborda lo individual y que tiene un impacto
inmediato y notorio en los demás trabajadores de labores similares, como son las enfermeras, y el tra-
tamiento de salud, el tribunal debió ordenar de oficio la búsqueda de “todos los datos e informaciones”
en relación a: 1º. La propagación o no del VIH a la trabajadora recurrida; 2º. De la intervención de las
autoridades de salud pública con informe al respecto; la Corte a-qua incurre en omisión de su papel
activo ante un hecho, que no solo podía afectar la lógica contractual y los derechos fundamentales de los
trabajadores, sino que fundamenta su condenación en responsabilidad civil, en su “falta de prevención
y de riesgos”, pero no la relaciona directamente con la trabajadora, pues no señala cual es el daño oca-
sionado en adición a la falta de inscripción en el Sistema Dominicano de la Seguridad Social;
Que si bien la evaluación del daño está abandonada a la apreciación soberana de los jueces del
fondo, ésta debe ser analizada en cada caso, tomando en cuenta el perjuicio directo, concreto, personal,
y las consecuencias del mismo, todo una serie de factores personales y sociales que en el caso en cues-
tión se verifica que no han sido analizadas, pues se condena sobre la infección de un padecimiento del
VIH que tenía la trabajadora, que no ha sido comprobado, ni la forma que la contagió, cometiendo una
falta de base legal, insuficiencia de motivos y no utilización de papel activo y la búsqueda de la verdad
material, por lo cual la sentencia debe ser casada; SENTENCIA NÚM. 5 DEL 4 DE SEPTIEMBRE
DE 2013, B. J. No. 1233, 3era. Sala
Que la búsqueda de la verdad material, el papel activo del juez y el particularismo propio de la
materia laboral, tanto en lo sustantivo, como en la parte procesal, no implica que el juez tome el partido
de una parte o la sustituya en la búsqueda de las pruebas que están a su cargo presentar; Sentencia del
30 de diciembre de 2014 , B. J. No. 1249, 3era. Sala.
INICIO 10
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PRUEBAS
PRUEBAS.
PRUEBAS. Que la presunción del artículo 16 del Código de Trabajo que exime al
trabajador de la prueba de los hechos establecidos en los libros y registros que debe
conservar el empleador ante las Autoridades del Trabajo, entre los que se encuen-
tra el salario, es una presunción que puede ser destruida con la prueba en contra-
rio, siendo la Planilla de Personal y el Libro de Sueldos y Jornales un medio eficaz
para ello, de suerte que cuando un empleador presenta en uno de esos documentos
un hecho contrario a los invocados por el trabajador, corresponde a éste demos-
trar sus alegatos, en ausencia de lo cual el tribunal deberá dar por establecido el
hecho consignado en los mismos.
Que en el desarrollo de los medios segundo y tercero, los cuales se reúnen para su examen por su es-
trecha vinculación, el recurrente sostiene, que la Corte a-qua, contrario a lo establecido en los artículos
16, 541 y 542 del Código de Trabajo, le otorgó a la planilla de personal fijo un valor probatorio que, en
el caso de que se trata, no tiene, toda vez que el valor de esta quedó anulado o seriamente cuestionado
con el recibo de pago de prestaciones elaborado por la empresa y suscrito por el trabajador de manera
no conforme en fecha 11 de agosto de 2005, donde la empresa le reconocía un salario mayor al estable-
cido por la Corte en su decisión; que frente a la contradicción entre los documentos aportados por la
empresa, la Corte a-qua debió ordenar el depósito de todos los comprobantes de pago como única forma
de demostrar el salario percibido por el trabajador, lo que no hizo, por lo cual, el salario a tomar como
cierto, dada la presunción del artículo 16 del Código de Trabajo, era el invocado por el trabajador en su
demanda, ascendente a la suma de Mil Quinientos Pesos Oro Dominicanos (RD$1,500.00) semanales;
que de haber ponderado la Corte a-qua los documentos depositados por el recurrente, tales como el
certificado de antigüedad que le reconoce a ésta un vínculo con la recurrida de diez años, y el recibo
de pago que demuestra que el recurrente percibía un salario mayor al que figura en la planilla, hubiera
dado lugar a una decisión distinta a la que hoy se recurre, razones estas por la que procede la casación
de la sentencia impugnada;
Que la sentencia impugnada expresa lo siguiente: “Que en lo concerniente al salario percibido du-
rante el último año de vigencia del contrato de trabajo, el trabajador alega que devengaba un salario se-
manal de RD$1,500.00, lo cual es contestado por las empresas recurrentes, quienes, con tal propósito,
depositaron la planilla del personal de la empresa TMC (debidamente registrada en la Representación
INICIO 11
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Local de Trabajo); planilla en la que se hace constar que el trabajador devengaba un salario mensual
de RD$4,100.00; que en esta situación, y de conformidad con las reglas que regulan el régimen de la
prueba en materia laboral, derivadas de los artículos 1315 del Código Civil y 16 del Código de Trabajo,
correspondía al trabajador aportar la prueba del salario alegado por él, prueba que no aportó, razón por
la cual procede dar por establecido que el trabajador devengaba el salario invocado por la empresa, es
decir, RD$4,100.00 mensuales”;
Que la presunción del artículo 16 del Código de Trabajo que exime al trabajador de la prueba de los
hechos establecidos en los libros y registros que debe conservar el empleador ante las Autoridades del
Trabajo, entre los que se encuentra el salario, es una presunción que puede ser destruida con la prueba
en contrario, siendo la Planilla de Personal y el Libro de Sueldos y Jornales un medio eficaz para ello,
de suerte que cuando un empleador presenta en uno de esos documentos un hecho contrario a los in-
vocados por el trabajador, corresponde a éste demostrar sus alegatos, en ausencia de lo cual el tribunal
deberá dar por establecido el hecho consignado en los mismos;
Que en la especie, el Tribunal a-quo dio por establecido que el trabajador devengaba un salario de
Cuatro Mil Quinientos Pesos Oro Dominicanos (RD$4,100.00), por ser éste el consignado en la Planilla
de Personal registrada en la Representación Local de Trabajo por la actual recurrida, sin que el recu-
rrente demostrara que devengara uno mayor; que a esa conclusión llegó la Corte a-qua tras ponderar
las pruebas aportadas por las partes, sin que se advierta que en el examen de las mismas incurrieran en
desnaturalización alguna, razón por la cual los medios que se examinan carecen de fundamento y deben
ser desestimados y en consecuencia rechazado el presente recurso. SENTENCIA NÚM. 10 DEL 3 DE
FEBRERO DE 2010, 3era. Sala, B. J. No. 1191.
PRUEBAS. Que si bien es cierto que los jueces del fondo disfrutan de un amplio
poder para la apreciación de las pruebas aportadas y esto les permite, frente a
pruebas disimiles, basar su fallo en aquellas que les merezcan mayor credibilidad
y rechazar las que a su juicio no estén acordes con los hechos de la causa, también
lo es que para proceder a descartar las declaraciones de un testigo presentado por
una de las partes, el tribunal debe señalar el motivo que le induce a no tomarlas en
cuenta.
Que si bien es cierto que los jueces del fondo disfrutan de un amplio poder para la apreciación de
las pruebas aportadas y esto les permite, frente a pruebas disimiles, basar su fallo en aquellas que les
merezcan mayor credibilidad y rechazar las que a su juicio no estén acordes con los hechos de la causa,
también lo es que para proceder a descartar las declaraciones de un testigo presentado por una de las
partes, el tribunal debe señalar el motivo que le induce a no tomarlas en cuenta;
Que tal como lo expresa el recurrente, el tribunal rechazó las declaraciones de los testigos señalados
precedentemente expresando que las mismas no serían tomadas en cuenta, pero no precisa el porqué
adoptó dicha decisión, lo que deja la sentencia carente de base legal y sin motivos, razones que dan
INICIO 12
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lugar a la casación de la misma, sin necesidad de examinar los demás medios del recurso; SENTENCIA
NÚM. 21 DEL 10 DE FEBRERO DE 2010, 3era. Sala, B. J. No. 1191.
PRUEBAS. Que igual acontece con el depósito de los documentos ante el tribunal
de alzada, lo que debe hacerse conjuntamente con el recurso de apelación o el es-
crito de defensa, ya que si bien los artículos 621 y 626 del Código de Trabajo, que re-
gulan el depósito de los escritos contentivos del recurso de apelación y de defensa
del intimado, no exigen a las partes depositar los documentos conjuntamente con
esos escritos, por analogía y dadas las razones que obligan al depósito de los docu-
mentos ante el Juzgado de Trabajo, en el momento en que se depositan los escritos
iníciales, se debe entender que en grado de apelación, el depósito de los mismos
debe hacerse en el momento en que se realiza el recurso de apelación o se hace el
escrito de defensa.
Que con la obligación de depositar los documentos antes del conocimiento de toda demanda, se
persigue lograr la lealtad en los debates, permitiendo a las partes preparar sus estrategias procesales, al
margen de sorpresas que pudieren atentar contra su sagrado derecho de defensa;
Que igual acontece con el depósito de los documentos ante el tribunal de alzada, lo que debe hacerse
conjuntamente con el recurso de apelación o el escrito de defensa, ya que si bien los artículos 621 y 626
del Código de Trabajo, que regulan el depósito de los escritos contentivos del recurso de apelación y de
defensa del intimado, no exigen a las partes depositar los documentos conjuntamente con esos escritos,
por analogía y dadas las razones que obligan al depósito de los documentos ante el Juzgado de Trabajo,
en el momento en que se depositan los escritos iníciales, se debe entender que en grado de apelación, el
depósito de los mismos debe hacerse en el momento en que se realiza el recurso de apelación o se hace
el escrito de defensa;
Que ese criterio queda robustecido por las disposiciones del artículo 631 del Código de Trabajo, que
faculta a la Corte a autorizar el depósito de documentos, previo cumplimiento de la formalidad dispues-
ta por el artículo 644 del citado Código, hasta 8 días antes, por lo menos, del fijado para el conocimiento
del recurso de apelación;
Que en vista de ello para el depósito de todo documento que no se hiciere conjuntamente con el
escrito inicial depositado ante el tribunal de alzada, debe cumplirse con las formalidades exigidas por
los artículos 544 y siguientes del Código de Trabajo, sin importar el tipo de documento que fuere ni el
hecho de que hubiere sido depositado ante el tribunal de primer grado, por lo que es necesario que a la
parte, contra quien se hace dicho depósito, se le dé la oportunidad de pronunciarse sobre los mismos y
trazar su estrategia procesal, protegiendo así su derecho de defensa;
Que del estudio de la sentencia impugnada y de los documentos que forman el expediente resulta,
que la actual recurrida depositó su escrito contentivo del recurso de apelación el 14 de septiembre de
2007, mientras que el día 11 de octubre de 2007, hizo el depósito de documentos no contenidos en el
INICIO 13
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inventario que acompañó el escrito de apelación, frente a lo cual la actual recurrente solicitó la conce-
sión de un plazo de 48 horas para pronunciarse sobre los mismos y hacer las observaciones de lugar;
Que habiendo ya depositado la actual recurrente su escrito de defensa ante la Corte a-qua en el
momento en que el apelante hizo el nuevo depósito de documentos, era pertinente que el tribunal le
concediera el plazo solicitado, en vista de que su escrito de defensa había sido elaborado sin tomar en
cuenta los documentos depositados ulteriormente, sin importar que los mismos provinieran del Juzga-
do de Primera Instancia y fueren conocidos por las partes; que, al no hacerlo así, ciertamente la Corte
a-qua incurrió en el vicio denunciado por la recurrente y dejó su decisión carente de base legal, razón
por la cual la misma debe ser casada, sin necesidad de examinar los demás medios propuestos;
Que cuando la sentencia es casada por una falta procesal puesta a cargo de los jueces, como en la
especie, las costas pueden ser compensadas. SENTENCIA NÚM. 29 DEL 24 DE FEBRERO DE
2010, 3era. Sala, B. J. No. 1191.
PRUEBAS. CONFESION. Que ese modo de prueba, al igual que los demás que sean
sometidos a los jueces del fondo debe ser valorado y apreciados por éstos para de-
terminar los hechos que son establecidos por las partes, para lo cual cuentan con
un soberano poder de apreciación que escapa al control de la casación.
Que en virtud de las disposiciones del numeral 8, del artículo 541 del Código de Trabajo, la Confe-
sión es un modo de prueba válido en esta materia, lo que permite a los jueces del fondo sustentar sus
decisiones en la admisión de los hechos que haga una parte de la litis;
Que ese modo de prueba, al igual que los demás que sean sometidos a los jueces del fondo deben ser
valorados y apreciados por éstos para determinar los hechos que son establecidos por las partes, para lo
cual cuentan con un soberano poder de apreciación que escapa al control de la casación, salvo cuando
incurran en alguna desnaturalización; SENTENCIA NÚM. 10 DEL 10 DE MARZO DE 2010, B.J.
No. 1192, 3era. SALA.
PRUEBA DE SALARIO. Que la presunción que prescribe la parte in fine del artícu-
lo 16 del Código de Trabajo, al eximir “de la carga de la prueba al trabajador sobre
los hechos que establecen los documentos que el empleador, de acuerdo con este
Código y sus reglamentos, tiene la obligación de comunicar, registrar y conservar,
tales como planillas, carteles y el libro de sueldos y jornales”, tiene un carácter
relativo hasta prueba en contrario, por lo que los hechos invocados por el trabaja-
dor demandante pueden ser desmentidos por las informaciones que aparecen en
esos documentos, obligando a éste, cuando sus pretensiones son mayores a las que
allí figuran, a demostrar lo contrario; Que sin embargo, ello no significa que los
alegatos de los trabajadores en cuanto a las estipulaciones del contrato de traba-
jo solo puedan ser combatidos por el empleador con la presentación de los libros
INICIO 14
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indicados en el referido artículo 16 del Código de Trabajo, pues éste tiene la facul-
tad de demostrarlo a través de cualquier otro medio de prueba, que sea sometido a
la ponderación del tribunal apoderado de una demanda laboral.
Que en el desarrollo del segundo medio de casación propuesto, el cual se examina en primer orden
por la solución que se le dará al caso, el recurrente expresa, en síntesis, que ante el Tribunal a-quo
depositó una certificación de fecha 27 de mayo del 2008, que versa sobre el historial de salarios deven-
gados por la demandante durante la vigencia de su contrato de trabajo, desglosando las promociones y
aumentos efectuados al mismo, también la planilla del personal fijo del año 2004 y copia fotostática de
los cambios reportados en la planilla de personal fijo en el mes de junio del 2006, resultando rechazados
por el tribunal, como medios de prueba, sin proceder la recurrida a controvertir la información sumi-
nistrada en dichos documentos, lo que hacía que se tuviera como reconocida; que el tribunal desconoció
que las estipulaciones del contrato, así como los hechos relativos a su ejecución pueden probarse por
todos los medios; que frente a la práctica admitida de pago de salarios mediante transferencia banca-
ria, no podía afirmarse que él fabricó su propia prueba, puesto que los documentos depositados, tales
como el reporte de nóminas expedido por el Banco Múltiple L., S. A., de los salarios devengados por R.
B. durante la vigencia de su contrato de trabajo, desglosando las promociones y aumentos efectuados
al mismo, con indicación de fechas, sólo revelan los salarios cobrados por la hoy recurrida mediante
transferencia electrónica, por lo que estos documentos debieron ser ponderados, no tan solo por no
haber sido contestados por la recurrida, sino también por el hecho de el mismo documento proviene de
una institución solvente que comprometería su responsabilidad civil y penal en caso de que la misma
contenga informaciones falsas;
Que en las motivaciones de la sentencia impugnada se expresa: “Que en el presente caso, existe con-
tradicción en el monto del salario devengado por la trabajadora, toda vez que ella alega haber recibido
un salario ascendente a la suma de RD$26,000.00 pesos, mientras que la parte recurrente principal,
alega que la trabajadora percibía un salario de RD$18,899.77 pesos mensuales, el cual puede ser verifi-
cado a través de las planillas de personal fijo de los años 2005 y 2006, así como en aquellas en donde se
reportan los cambios experimentados en la misma; que al respecto, el artículo 16 del Código de Trabajo
dispone que las estipulaciones del contrato de trabajo sobre los hechos relativos a su ejecución pueden
probarse por todos los medios, sin embargo, se exime de la carga de la prueba al trabajador, sobre los
hechos que establecen los documentos que el empleador de acuerdo con el indicado Código y sus regla-
mentos, tiene la obligación de comunicar, registrar y conservar, tales como planilla, carteles y el Libro
de Sueldos y Jornales, y en el presente caso el empleador ha depositado una certificación expedida por
el Banco Múltiple L., S. A., de fecha 7 del mes de mayo del año 2008 sobre el historial del salario deven-
gado por la demandante R. B. P., durante la vigencia de su contrato de trabajo, un reporte de nóminas
expedido por el Banco Múltiple L., S. A., de los salarios devengados por la señora R. B. P., desglosando
las promociones y aumentos efectuados al mismo, con indicación de fechas, copia de un comprobante
de cheques y una planilla de personal fijo que data del año 2004; que del examen de los documentos
antes indicados y los demás que reposan en el expediente, se extrae, que el empleador no ha depositado
INICIO 15
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la planilla de sueldos y jornales donde establezca que la señora R. B. P., devengando durante su último
año de trabajo, el salario consistente en RD$18,889.77 pesos, como alega la parte recurrente principal,
por lo que procede rechazar los referidos alegatos y acoger lo alegado por la trabajadora demandante
de que devengaba un salario mensuales ascendente en la suma de RD$26,000.00 mensual. Por lo que
este aspecto de la sentencia recurrida procede ser confirmado; que aunque la parte empleadora Banco
Múltiple L., S. A., depositara documentos relativos al salario devengado por la trabajadora R. B. P., los
mismos no pueden ser considerandos como buenos y válidos, pues es de principio que nadie puede
fabricarse sus propias pruebas, además de que el artículo 16 del Código de Trabajo establece que el
documento que debe registrar y conservar el empleador es la planilla de personal fijo, el libro de sueldos
y jornales, para demostrar en esta caso el salario devengado por la demandante. Por lo que los alegatos
de la parte demandada, en este aspecto, proceden ser rechazados”;
Que por la libertad de pruebas que existe en esta materia, los hechos en que las partes sustentan sus
pretensiones pueden ser establecidos por cualquier medio lícito, sin la prevalencia de uno sobre otro;
Que la presunción que prescribe la parte in fine del artículo 16 del Código de Trabajo, al eximir “de
la carga de la prueba al trabajador sobre los hechos que establecen los documentos que el empleador,
de acuerdo con este Código y sus reglamentos, tiene la obligación de comunicar, registrar y conservar,
tales como planillas, carteles y el libro de sueldos y jornales”, tiene un carácter relativo hasta prueba en
contrario, por lo que los hechos invocados por el trabajador demandante pueden ser desmentidos por
las informaciones que aparecen en esos documentos, obligando a éste, cuando sus pretensiones son
mayores a las que allí figuran, a demostrar lo contrario;
Que sin embargo, ello no significa que los alegatos de los trabajadores en cuanto a las estipulaciones
del contrato de trabajo solo puedan ser combatidos por el empleador con la presentación de los libros
indicados en el referido artículo 16 del Código de Trabajo, pues éste tiene la facultad de demostrarlo a
través de cualquier otro medio de prueba, que sea sometido a la ponderación del tribunal apoderado de
una demanda laboral;
Que en la especie, la motivación que da la Corte a-qua para dar por establecido el salario invocado
por la demandante es de que “el artículo 16 del Código de Trabajo establece que el documento que debe
registrar y conservar el empleador es la planilla de personal fijo, el libro de sueldos y jornales, para
demostrar en este caso el salario devengado por la demandante”, lo que es una interpretación incorrecta
del alcance de dicho artículo que hace que la sentencia impugnada carezca de base legal en cuanto a
un aspecto esencial para la decisión del caso, como es el salario devengado por la demandante, pues
repercute tanto en la validez de la oferta real de pago y la consecuente aplicación o no, de la parte in fine
del artículo 86 del Código de Trabajo, razón por lo cual la misma debe ser casada; SENTENCIA NÚM.
30 DEL 19 DE ENERO DE 2011, B. J. No. 1202, 3era. Sala
INICIO 16
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PRUEBA. Que en la en la especie, a pesar de ser el salario devengado por los de-
mandantes uno de los puntos controvertidos la Corte a-qua descartó ponderar las
declaraciones ofrecidas por el señor A R. en relación al monto de la remuneración
que percibían, basándose para ello en la condición de co-demandante que ostenta
dicho señor, sin analizar si las mismas eran la expresión de la verdad y descono-
ciendo el alcance de las declaraciones de una parte cuando coinciden con la posi-
ción adoptada por su contraparte, lo que hace que la sentencia impugnada carezca
de base legal, en cuanto al monto del salario devengado por los trabajadores de-
mandantes, razón por la cual debe ser casada en ese sentido.
Que el artículo 541 del Código de Trabajo, precisa la confesión como uno de los modos de prueba
válidos para el establecimiento de los hechos en esta materia, por lo que un tribunal no puede abstener-
se de ponderar un documento porque contenga declaraciones de una de las partes, ni las declaraciones
que formulen las partes en el plenario, porque si bien las mismas no hacen pruebas en su favor, si deben
ser analizadas para determinar la verdad de los hechos, cuando fueren contrarios a sus pretensiones;
Que en la en la especie, a pesar de ser el salario devengado por los demandantes uno de los puntos
controvertidos la Corte a-qua descartó ponderar las declaraciones ofrecidas por el señor A R. en relación
al monto de la remuneración que percibían, basándose para ello en la condición de co-demandante que
ostenta dicho señor, sin analizar si las mismas eran la expresión de la verdad y desconociendo el alcance
de las declaraciones de una parte cuando coinciden con la posición adoptada por su contraparte, lo que
hace que la sentencia impugnada carezca de base legal, en cuanto al monto del salario devengado por
los trabajadores demandantes, razón por la cual debe ser casada en ese sentido;
Que cuando la sentencia es casada por falta de base legal, como en la especie, las costas pueden ser
compensadas. SENTENCIA NÚM. 20 DEL 16 DE FEBRERO DE 2011, B. J. No. 1203, 3era.
Sala
Que la determinación de la condición de empleador de una parte, es una cuestión de hecho que
corresponde a los jueces del fondo establecer, para lo cual éstos cuentan con un amplio poder de apre-
ciación sobre los medios de prueba que se les presenten, de cuyo examen pueden dar por demostrados
los hechos en que las partes sustentan sus pretensiones;
Que en la especie, el Tribunal a-quo, tras ponderar las pruebas aportadas, de manera particular la
testimonial, llegó a la conclusión de que Hacienda Resorts, Villas y Beach Resort era la misma empresa
INICIO 17
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Lifestyle Holidays Vacation Club Management, S. A ., por lo que dio por establecido que ambas deman-
dadas tenían la condición de empleadoras del trabajador demandante, sin que se advierta, que al formar
su criterio omitieran la ponderación de alguna prueba, ni que desnaturalizaran los hechos, razón por la
cual el medio examinado carece de fundamento y debe ser desestimado;
Que la presunción del artículo 16 del Código de Trabajo, al liberar al trabajador de la prueba de los
hechos establecidos en los libros y registros que el empleador debe registrar y conservar ante las autori-
dades del trabajo, se aplica, en cuanto a la reclamación de pagos por concepto de horas extraordinarias
y días feriados laborados, cuando se ha demostrado que en la empresa demandada se laboran jornadas
extraordinarias o se trabajan días feriados, en cuyo caso los trabajadores están eximidos de demostrar
la cantidad de horas o días laborados, si el empleador no lleva los reportes y registros correspondientes;
Que en consecuencia, la aceptación de la reclamación de esos derechos, motivada por la ausencia de
presentación de los registros de horas extraordinarias y días feriados hecha por el Tribunal a-quo, sin
examinar la documentación donde figuraba la distribución del horario de trabajo del demandante en su
jornada ordinaria, así como la planilla de personal fijo de la empresa y sin determinar si en la empresa
se laboraba de manera extraordinaria, carece de base legal, por lo que la sentencia impugnada debe ser
casada en esos aspectos;
Que según dispone el artículo 91 del Código de Trabajo, en las cuarenta y ocho horas siguientes al
despido, el empleador lo comunicará al Departamento de Trabajo con indicación de causa;
Que cuando el trabajador es informado de la decisión del empleador de poner término al contrato
de trabajo por su voluntad unilateral, a través de un acto de alguacil notificado en su domicilio, la
terminación queda concretizada al momento en que se haga esa notificación, sin necesidad de que la
misma tenga que realizarse a la persona del trabajador, por lo que, por vía de consecuencia, el plazo
para comunicar el despido a las autoridades del trabajo se inicia a partir de esa notificación, situación
ésta que no varía por el hecho de que el empleador realice una segunda notificación a la persona del
trabajador despedido;
Que del estudio general de la sentencia impugnada y de los documentos que forman el expediente,
se advierte que por medio del acto núm. 323-06, diligenciado por el ministerial Nehemías De L. A,
Alguacil Ordinario del Tribunal Colegiado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Puerto Plata, la
recurrente comunicó al señor L. C., en el lugar de su domicilio, la decisión de terminar el contrato de
trabajo que le ligaba a ella, por haber incurrido en violación a los ordinales 13 y 19 del artículo 88 del
Código de Trabajo;
Que según se expresa en dicho acto, la actuación del alguacil tuvo lugar el día 9 de septiembre de
2006, a las 8.00 de la mañana, hora ésta en que se inició el plazo de las cuarenta y ocho horas que
establece el artículo 91 del Código de Trabajo para la comunicación del despido a las Autoridades del
Trabajo, venciéndose a las 8 de la mañana del día 11 de septiembre de 2006, sin importar que, con
posterioridad a esa actuación, el ministerial insertara una nota donde expresa: “Entregado también a
INICIO 18
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L. Frederick C. por el Sr. J. Raúl P., a las 11.15 A.M., según su propias palabras”, pues ya la notificación
hecha en su domicilio, aún en su ausencia, cumplía lo dispuesto por la ley;
Que si bien en la especie, el Tribunal a-quo incurrió en un error sobre los cálculos realizados, al
estimar que el plazo para la recurrente comunicar el despido a las Autoridades del Trabajo vencía el
domingo 10 de septiembre de 2006, el mismo carece de relevancia para la solución del caso, en vista de
que la decisión adoptada por la Corte a-qua fue correcta al declarar que la comunicación del despido
se hizo tardía, por llevarse a cabo a las 10.10 a.m., del lunes 11 de septiembre de 2006, declarándolo en
consecuencia carente de justa causa, razón por la cual el medio examinado carece de fundamento y debe
ser desestimado;
Que en el tercer medio propuesto, sigue alegando la recurrente, en síntesis, que la Corte a-qua hizo
una interpretación completamente falsa de las declaraciones juradas de impuestos de los años fiscales
2004 y 2005 y de los artículos 223 y 225 del Código de Trabajo, con relación al verdadero sentido de
dichos documentos y disposiciones legales, ya que ella no obtuvo beneficios en el año fiscal del 2005,
tal como puede comprobarse en la declaración jurada de impuestos del referido año, donde se advierte
una pérdida, confundiendo el valor correspondiente a la Renta Neta Imponible, después de la pérdida,
con unos supuestos beneficios por valor de Seiscientos Setenta y Tres Mil Cuarenta y Dos con 34/100
(RD$673,042.34); que frente a esa declaración correspondía al trabajador demostrar la existencia de
los beneficios de ese año, lo que no hizo; que además, es condenada al pago de una cantidad precisa de
días por concepto de participación en los beneficios del trabajador demandante, desconociendo que la
suma a recibir depende de las ganancias obtenidas por la empresa y de los valores a recibir por cada uno
de sus trabajadores;
Que en cuanto a lo alegado precedentemente en la sentencia impugnada consta lo siguiente: “Que,
sobre la participación de los beneficios de la empresa, alega el recurrente que el Juez a-quo debió de
ponderar la sinceridad de la declaración jurada hecha por el empleador, pero resulta que todo emplea-
dor está obligado a presentar la aludida declaración para que en base a ella se determinen las utilidades
recibidas por la empresa y se deduzca la parte correspondiente a cada trabajador y esa declaración no
deja de ser válida porque el trabajador no crea en ella o le reste méritos, ya que si éste considera que
la misma no es sincera está en la obligación de probarlo, lo que no ocurrió en el presente caso, por lo
que procede rechazar el recurso de apelación, en ese aspecto. No obstante, esta Corte considera que
como el empleador reconoce en la declaración jurada presentada que obtuvo beneficios por la suma de
RD$673,042.34, de los cuales el 10% (por ciento) correspondiente a los trabajadores, que es la suma de
RD$67,304.24 y no probó ni haber pagado a cada trabajador el porcentaje correspondiente, ni lo que le
toca a cada uno en base a su salario y siendo éste un monto de los trabajadores, que procede condenar
al empleador al pago de esa suma a favor del trabajador ahora recurrente”;
Que cuando la demandada demuestra haber presentado la declaración jurada correspondiente al
ejercicio fiscal del período en que se le reclama el pago de la participación en los beneficios a la Dirección
General de Impuestos Internos y en ella se reportan pérdidas que impidan la distribución de beneficios,
INICIO 19
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el trabajador que pretenda, que no obstante esa declaración, las operaciones de la empresa arrojaron
utilidades, está en la obligación de demostrar ese hecho;
Que constituye desnaturalización el hecho de darle a un documento o prueba cualquiera, un sentido
y alcance distinto al que tiene el mismo, lo que hace susceptible de nulidad a la sentencia dictada sobre
la base de la errónea apreciación hecha por el tribunal;
Que del estudio de la sentencia impugnada y de los documentos que integran el expediente, se
advierte que el 26 de abril del año 2006, la recurrente presentó a la Dirección General de Impuestos
Internos, la declaración jurada correspondiente al año fiscal 2005, en la cual se consigna la suma de
Seiscientos Setenta y Tres Mil Cuarenta y Dos con 34/100 (RD$673,042.34), en las casillas relativas
a la “Renta Neta Imponible antes de la Pérdida”, suma ésta que el Tribunal a-quo considera como un
reconocimiento del empleador sobre la obtención de beneficios en dicho período, en evidente desnatu-
ralización del concepto de ese monto, desnaturalización ésta que lo llevó a condenar a la recurrente al
pago de la participación en los beneficios reclamados por el demandante, razón por la cual la sentencia
impugnada debe ser casada, en ese aspecto;
Que también alega el recurrente fue rechazada en su perjuicio la reclamación por violación a la Ley
de Seguro Social, en base a que dentro del expediente constan documentos en los que se comprueba el
pago de las cotizaciones correspondientes, sin que en ninguna otra parte se indique si esas cotizaciones
son las correspondientes a otros conceptos que no sea, como hemos dicho, las relativas únicamente a la
cuota de participación individual del plan de pensiones, no valorando las faltas cometidas por la emplea-
dora, aún cuando las admite, porque los descuentos que se hacían era solo para el fondo de pensiones,
no así al Sistema de Seguridad Social, en sí mismo, en el que están y deben estar presentes los relativos
a la ARS y ARL, para poder acceder al Seguro Familiar de Salud, en una escala propia de un trabajador
con altas cotizaciones, pero que no podrá hacerlo así en razón de que no cotizó ni una sola vez, pues
de la certificación de la TSS, se extrae la información única de la cuota dividida en dos períodos; que la
Corte a-qua excluyó de la demanda a los señores H. S. y M. W., a pesar del reconocimiento formal de
su condición de empleadores, basada en una autorización para depositar documentos relativos a una
constitución y modificaciones de estatutos de compañías, en alusión a la sociedad comercial Lifestyle
Holidays Vacation Club Management, S. A., y una certificación de registro del mismo nombre comercial,
para asumir de tales documentos que esa designación comercial reúne las condiciones exigidas por la
ley para liberar a los actores físicos responsables de la contratación, de responsabilidad a sus trabajado-
res, sin merecerle ningún comentario o reparo a los alegatos, que al respecto, presentó esta parte en su
escrito ampliatorio de conclusiones; que entre las empresas recurridas, solo una de ellas depositó algu-
nos documentos constitutivos de compañía y el RNC que consta en la declaración jurada a que hemos
hecho referencia, debido a la diferencia existente entre la citada presentación y la realidad económica de
la demandada, no nos parece que estamos frente a las mismas entidades, sobre todo porque la que hace
la declaración jurada y deposita algunos documentos constitutivos es la empresa Lifestyle Holidays
Vacation Club Management, S. A., y no la razón social Lifestyle Holidays Vacation Club, pero ninguna
ha demostrado tener patrimonio representativo en la República Dominicana, por lo que las personas
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físicas que utilizaban sus nombres son responsables del cumplimiento de las obligaciones frente a sus
trabajadores; que por otra parte, el tribunal omitió estatuir sobre el pago de las prestaciones laborales y
demás derechos en dólares, pues a él se le pagaba el 40% en pesos y el restante 60% en dólares;
Que la sentencia impugnada expresa lo siguiente: “Que, en lo relativo a la exclusión de los señores H.
S. y M. W. el apelante no tiene razón, pues en ninguno de los documentos depositados en el expediente,
tales como Planilla de Personal Fijo, recibos de pagos de comisiones, consta que los indicados señores
sean empleadores del ahora apelante L. C., ni se aportó prueba de que los citados señores ejercieron
acto alguno de los que se desprenda una relación laboral con el apelante y tampoco se puede condenar a
una persona a quien no se le ha probado relación laboral alguna con un trabajador, por el hecho de que
el trabajador alegue que su verdadero patrono carece de patrimonio para hacerle frente al compromiso
asumido por él, como pretende el apelante; por lo que procede rechazar el recurso de apelación que se
analiza, en lo que a esta parte se refiere; que, en lo relativo al monto del salario, el devengado por el señor
L. C. es un salario mixto, compuesto por uno base, fijo de RD$4,970.00 mensuales, y una comisión de
un cinco (5%) por ciento sobre las ventas efectuadas, por lo que para calcular el mismo hay que sumar
los montos a que ascendieron las comisiones en los últimos doce meses. En ese orden de ideas, constan
en el expediente 53 recibos de los pagos hechos al ahora apelante durante el período que va desde el
9 de febrero de 2005 al 9 de febrero de 2006, cuya suma, junto al salario fijo, es inferior al monto del
salario indicado por el Tribunal a-quo, pues ante dicho tribunal fueron depositados 54 recibos, lo que
podría justificar la diferencia en la sumatoria, por lo que ante esa imprecisión esta Corte es de criterio,
que habiendo el empleador depositado la prueba del pago de las comisiones recibidas por el trabajador
durante el último año de labores, es preciso calcular el salario tomando esas pruebas, pero que como
falta uno de los recibos, en base al cual el Juez a-quo hizo el cálculo y el empleador reconoce que el
trabajador recibía un salario superior al calculado por el Juez a-quo, resulta procedente reconocer que
el monto del salario es el reconocido por el empleador, o sea la suma de RD$453,807.46 mensuales y
RD$19,067.54 diarios, por lo que en base al mismo debe hacerse el cálculo de las prestaciones laborales;
que, en lo referente a que el Juez a-quo rechazó la reclamación en pago de daños y perjuicios por no
haberse inscrito al trabajador en el Seguro Social, apoyándose en que en el expediente constan docu-
mentos del pago de las cotizaciones, pero no dice a cuales documentos se refiere y si se lee el inventario
depositado por la parte demandada, ahora recurrida, se comprueba que no existen tales documentos,
no tiene razón el apelante, pues dentro del legajo de documentos depositados por el empleador está la
Certificación núm. 9268 expedida por la Tesorería de la Seguridad Social, en la que se hace constar que
la empresa Lifestyle Holidays Vacation Club Management, S. A., pagó las cotizaciones de la Seguridad
Social correspondientes al señor L. C., desde el 1ro. de junio del año 2003 al 20 de octubre del año 2006,
por lo que el empleador no ha incurrido en falta por esa causa y no puede ser condenado, porque no
provocó daño, en consecuencia, procede rechazar esa parte del recurso”;
Que el establecimiento del monto del salario que percibe un trabajador, de la persona que tiene la
condición de empleador de éste, así como determinar cuándo una parte ha incurrido en violaciones
que han generado daños y perjuicios a la otra parte, está dentro de las facultades que tienen los jueces
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del fondo, por tratarse de cuestiones de hechos, que escapan al control de la Corte de Casación, la que
solo puede criticar y anular una decisión en esos aspectos, cuando en la sentencia impugnada se haya
incurrido en alguna desnaturalización, al darle un alcance y sentido distinto al que tiene un hecho o
prueba determinada
Que en ese sentido, el Tribunal a-quo, tras ponderar las pruebas aportadas por las partes apreció
que el salario del trabajador alcanzaba el monto de Cuatrocientos Cincuenta y Tres Mil Ochocientos
Siete Pesos con 46/100 (RD$453,807.46) mensuales, o sea Diecinueve Mil Sesenta y Siete Pesos
con 54/100 (RD$19,067.54); que “Hacienda Resorts, Villas y Beach Resort y la empresa Lifestyle
Holidays Vacation Club Management, S. A., eran la misma empresa y que ambas son empleadoras
del señor C.”, descartando que los señores M. W. y H. S., tuvieran esa condición al ser representantes
de los empleadores; que asimismo apreciaron que los demandados no incurrieron en las violaciones
atribuidas por el demandante y consecuencialmente no le ocasionaron ninguna daño que mereciera
ser resarcido;
Que no se advierte que al formar esos criterios, la Corte a-qua incurriera en desnaturalización al-
guna, al contrario, ofrece motivos suficientes para sustentar el fallo impugnado, por lo que los alegatos
sobre esos aspectos del recurso de casación deben ser desestimados;
Que sin embargo, la sentencia impugnada, a pesar del reconocimiento que hace el Tribunal a-quo de
que si la empresa Lifestyle Holidays Vacation Club Management, S. A., era empleadora del demandante
y utilizó el pago de las cotizaciones de la Seguridad Social realizado por dicha empresa para rechazar la
demanda en daños y perjuicios, no contiene condenaciones contra la misma, rechazando la demanda
en intervención forzosa intentada contra ella por Hacienda Resorts, Villas y Beach Resort, dando como
único motivo que quedó demostrado ante el Juez a-quo que esta última era empleadora del señor L. C.,
lo que constituye una contradicción entre sus motivos, que por su gravedad deviene en una falta de mo-
tivos sobre un aspecto fundamental de la demanda de que se trata, por lo que la sentencia impugnada,
en ese aspecto, debe ser casada;
Que por otra parte, es de principio que los Jueces deben pronunciarse sobre todos los aspectos
contenidos en las conclusiones formalmente presentadas, ya que de no hacerlo, incurren en el vicio de
omisión de estatuir, que da lugar en consecuencia, a la anulación de la sentencia impugnada;
Que en ese tenor, tal como lo expresa el recurrente en el desarrollo del medio que se examina, en sus
conclusiones solicitó a los jueces del fondo se condenara a la demandada al pago del salario de Navidad
correspondiente al año 2005 y a 60 días de salarios por concepto de la participación en los beneficios de
la empresa del año 2006-2007, pedimentos éstos que no fueron ponderados por la Corte a-qua, razón
por la cual, también en esos aspectos, la sentencia debe ser casada;.SENTENCIA NÚM. 21 DEL 23
DE FEBRERO DE 2011, B. J. No. 1203, 3era. Sala
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PRUEBAS. Que el tribunal de alzada puede basar su fallo en las pruebas produci-
das ante el primer grado, aún cuando se trate de declaraciones ofrecidas por testi-
gos aportados por las partes, siempre que éstas fueren depositadas en el tribunal
que conozca el recurso de apelación de que se trate;
Que el tribunal de alzada puede basar su fallo en las pruebas producidas ante el primer grado, aún
cuando se trate de declaraciones ofrecidas por testigos aportados por las partes, siempre que éstas
fueren depositadas en el tribunal que conozca el recurso de apelación de que se trate;
Que el tribunal que pondere las declaraciones ofrecidas por ante el Juzgado de Trabajo, puede hacer
una apreciación distinta de las mismas y distintas a las que realice el tribunal donde se produjeron, sin
que ello implique su desnaturalización;
Que la apreciación que hacen los jueces del fondo, de las pruebas que se les aportan, escapa al con-
trol de la casación, salvo cuando incurran en alguna desnaturalización SENTENCIA NÚM. 23 DEL
27 DE ABRIL DE 2011, B. J. No. 1205, 3era. Sala
PRUEBAS LABORAL. Que es criterio constante de esta Corte que, en esta materia
no se establece un orden jerárquico en la presentación de la prueba que otorgue
más categoría a un medio que a otro, por lo que, tanto la documental como la tes-
timonial deben ser analizadas por los jueces del fondo en igualdad de condiciones,
quienes formarán su criterio en base a la que les resulte más creíble; que en la es-
pecie, dentro de las pruebas aportadas por las partes a la Corte a-qua, está la decla-
ración de la Sra. N. P., la cual le pareció enteramente cierta al tribunal, y de mayor
credibilidad que los documentos depositados, por lo que no se aprecia desnatura-
lización alguna, razón por la cual el medio que se examina debe ser desestimado.
Que los arrendamientos a que hace referencia la recurrente incidental, la Corte a-qua comprobó
que no fueron pagados, que los mismos representaban beneficios para la empresa en sentido general,
porque ella misma era quien los gestionaba, por lo que no entran en el salario real específico de la
recurrente incidental; asimismo, en la Corte no hubo constancia de que la recurrente incidental; haya
cobrado alguna vez los conceptos de esos arrendamientos, por lo que la Corte, lejos de desnaturalizar
los hechos, hizo una correcta aplicación de la ley, en el entendido de que fundamentó su decisión en el
aporte de las pruebas suministradas por las partes;
Que es criterio constante de esta Corte que, en esta materia no se establece un orden jerárquico en
la presentación de la prueba que otorgue más categoría a un medio que a otro, por lo que, tanto la do-
cumental como la testimonial deben ser analizadas por los jueces del fondo en igualdad de condiciones,
quienes formarán su criterio en base a la que les resulte más creíble; que en la especie, dentro de las
pruebas aportadas por las partes a la Corte a-qua, está la declaración de la Sra. N. P., la cual le pareció
enteramente cierta al tribunal, y de mayor credibilidad que los documentos depositados, por lo que no
se aprecia desnaturalización alguna, razón por la cual el medio que se examina debe ser desestimado;
INICIO 23
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Que la Corte a-qua no le reconoció valor probatorio alguno a las copias de los Certificados Médicos
depositados, y ordena el depósito de los originales y al no cumplir ninguna de las partes con este man-
dato, procedió a desestimarlos del proceso, constituyendo éste, un ejercicio de la facultad que en esta
materia, gozan los jueces de fondo, en cuanto a la apreciación de las pruebas aportadas por las partes,
pudiendo formar su criterio de la ponderación de éstas, escapando al control de la casación, salvo cuan-
do han incurrido en alguna desnaturalización, que en el caso de la especie, de la apreciación hecha por
la Corte a-qua de las referidas fotocopias, dedujo como consecuencia desecharlas, sin con esto incurrir
en falta de ponderación de las mismas, razón por lo que el medio que se examina carece de fundamento
y debe ser desestimado;
Que es criterio de esta Corte que el ámbito del apoderamiento del tribunal de alzada está limitado
por el alcance del recurso de apelación, por lo que, cuando el apelante se circunscribe a objetar algunos
puntos de la sentencia que le son perjudiciales, el tribunal de alzada no puede decidir sobre otros as-
pectos que no hayan sido impugnados expresamente por el apelante, que de hacerlo se excedería en sus
poderes;
Que en la especie, la Corte a-qua fue apoderada para conocer de la justificación o no del despido,
monto del salario, daños y perjuicios y la solicitud de exclusión del Sr. F. J. E., no de la reclamación
de los derechos adquiridos, porque no era un asunto controvertido entre las partes, y los hechos no
controvertidos se dan por establecidos, de ahí que las declaraciones juradas a las que hace referencia
el recurrente, aún la Corte a-qua haberlas estudiado no hizo mención de ellas, sin que se advierta falta
de base legal. SENTENCIA NÚM. 21 DEL 10 DE AGOSTO DE 2011, B. J. No. 1209, 3era. Sala
Que la sentencia impugnada expresa en sus motivos, lo siguiente: “Que en su instancia introductiva
de demanda el ex trabajador recurrido y reclamante estableció un salario equivalente a la suma de
RD$60,000.00 pesos mensuales, aspecto éste controvertido por la empresa recurrente, ya que ésta
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sostiene que el salario devengado por el mismo equivalente a la suma de RD$10,000.00 pesos men-
suales, y en apoyo de sus pretensiones ha depositado en el expediente copia del pago de cotizaciones
realizado a la Tesorería de la Seguridad Social, a través del Banco Popular Dominicano, y en las cuales
aparece el recurrido con un salario de RD$10,000.00 pesos, según pago realizado en fecha treinta (30)
del mes de abril del año dos mil nueve (2009); que en oposición al documento precedentemente citado
el ex –trabajador ha depositado en el expediente copia de un correo electrónico enviado en fecha nueve
(9) del mes de diciembre del año dos mil nueve (2009), por el Sr. J. J. R., al Lic. R. Nolasco, su apode-
rado especial, donde se detallan una serie de pagos que van desde los Veinticuatro hasta los sesenta mil
pesos, documento éste que debe ser descartado como prueba de los hechos controvertidos, debido a que
el mismo no se refiere a que las partidas que aparecen se corresponden con salarios devengados por
el recurrido, por lo que esta Corte admite como prueba del salario el reflejado en los pagos hechos a la
Tesorería de la Seguridad Social, ya que en esta materia los hechos pueden ser probados por cualquier
medio”;
Que la presunción que establece el artículo 16 del Código de Trabajo, que exime al trabajador de
la prueba de los hechos establecidos por los documentos y libros que el empleador debe depositar y
conservar ante las Autoridades del Trabajo, es de carácter juris tantum, lo que permite a este último
combatirla demostrando hechos contrarios a los invocados por el trabajador;
Que esa prueba, necesariamente no tiene que ser presentada a través de dichos libros, sino que
puede ser establecida por cualquier medio de prueba lícito, en vista de que por la libertad de las mismas
existente en esta materia los libros ya indicados, no tienen una categoría mayor a los demás medios
previstos por el artículo 541 del Código de Trabajo;
Que los jueces del fondo son los facultados para determinar cuáles son los hechos que se impo-
nen en un proceso laboral, para lo cual gozan de un soberano poder de apreciación sobre las prue-
bas regularmente aportadas, que escapa al control de la casación, salvo cuando incurran en alguna
desnaturalización;
Que en la especie, el Tribunal a-quo, tras ponderar la prueba aportada por las partes, formó su
criterio en el sentido de que el salario que devengaba el trabajador reclamante era de Diez Mil Pesos
Dominicanos (RD$10,000.00) mensuales, contrario a lo afirmado por éste que alegaba que el mismo
era de Sesenta Mil Pesos Dominicanos (RD$60,000.00) mensuales, sin que se advierta que para llegar
a esa conclusión el tribunal incurriera en desnaturalización alguna, razón por la cual el medio de casa-
ción que se examina carece de fundamento y debe ser desestimado y en consecuencia procede rechazar
el presente recurso. SENTENCIA NÚM. 32 DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 2011, B. J. No. 1210,
3era. Sala
PRUEBA. Que dada la libertad de prueba existente en esta materia, los datos con-
signados en las planillas del personal de las empresas, pueden ser desmentidos por
cualquier otro medio de prueba válido, si de acuerdo con la valoración que hagan
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los jueces del fondo resultaren ser la expresión de la realidad que conforma la eje-
cución de los contratos de trabajo.
Que al examinan una prueba y restarle valor para el establecimiento del hecho que se pretende
demostrar, el tribunal no está ignorando la misma, ni incurre en el vicio de falta de ponderación de
la prueba, sino que hace un uso correcto de ese poder de apreciación de que dispone, siempre que al
hacerlo no incurra en ninguna desnaturalización;
Que dada la libertad de prueba existente en esta materia, los datos consignados en las planillas del
personal de las empresas, pueden ser desmentidos por cualquier otro medio de prueba válido, si de
acuerdo con la valoración que hagan los jueces del fondo resultaren ser la expresión de la realidad que
conforma la ejecución de los contratos de trabajo; SENTENCIA NÚM. 14 DEL 12 DE OCTUBRE
DE 2011, B. J. No. 1211, 3era. Sala
Que si bien de acuerdo con el IX Principio Fundamental del Código de Trabajo, y al relativo a la
libertad de pruebas en esta materia, la realidad de lo que acontece en las relaciones de trabajo puede ser
establecida por encima del contenido de cualquier documento, donde se consigne la existencia de una
relación contractual al margen de la regulada por las leyes laborales, o que reconociendo la existencia de
un contrato de trabajo le otorgue una naturaleza contraria a la de los contratos por tiempo indefinido,
para ello es necesario que la parte a quien se le opone el documento demuestre los hechos que confor-
man esa realidad;
Que los aspectos relativos a la naturaleza del contrato de trabajo y la causa de terminación de éstos,
son cuestiones de hechos que corresponde establecer a los jueces del fondo, para lo cual gozan de un
soberano poder de apreciación de las pruebas que se les presenten;
Que los contratos de trabajo para una obra o servicio determinado terminan con la construcción de
la obra o la realización del servicio contratado, sin responsabilidad para las partes; que de igual manera,
el empleador que despida a un trabajador y demuestre la falta invocada para poner término al contrato
de trabajo, está libre de responsabilidades;
Que en la especie, se advierte, que el tribunal a-quo, tras ponderar las pruebas aportadas, de manera
principal los contratos pactados por las partes para la construcción de una obra, llegó a la conclusión de
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que los trabajadores demandantes estaban amparados por contratos de duración definida, no tan solo
por los documentos que así lo avalaban, sino además por la naturaleza misma de las labores que reali-
zaban y la ausencia de prueba contraria a lo expresado en los documentos contentivos de los derechos
y obligaciones de las partes;
Que de igual manera, se advierte, que esos contratos terminaron por despidos realizados por la
demandada, a causa de violaciones en que incurrieron los trabajadores despedidos, las que justificaban
la terminación de sus contratos de trabajo, sin responsabilidad para el empleador;
Que la sentencia impugnada contiene una relación completa de los hechos y motivos suficientes
que permiten a esta corte verificar la correcta aplicación de la ley, sin advertirse que se haya omitido la
ponderación de ningún documento importante que pudiere haber variado la decisión adoptada, ni que
el tribunal incurrirse en desnaturalización alguna al apreciar la prueba aportada, razón por la cual los
medios examinados carecen de fundamento y deben ser desestimados y en consecuencia rechazar el
presente recurso. SENTENCIA NÚM. 54 DEL 26 DE OCTUBRE DE 2011, B. J. No. 1211, 3era.
Sala
PRUEBAS. FOTOCOPIAS. Que si bien por si solo las fotocopias no constituyen una
prueba, ello no impide que el juez aprecie el contenido de las mismas y deduzca
consecuencias, sobre todo en una materia donde existe la libertad de éstas y el juez
tiene un amplio poder de apreciación; Que por demás, cuando los documentos son
presentados en fotocopias y estas no son objetadas por la parte a quién se le opo-
nen esos documentos, estos les reconocen valor probatorio y los jueces pueden ba-
sar sus fallos en los mismos;
Que si bien por si solo las fotocopias no constituyen una prueba, ello no impide que el juez aprecie
el contenido de las mismas y deduzca consecuencias, sobre todo en una materia donde existe la libertad
de éstas y el juez tiene un amplio poder de apreciación;
Que por demás, cuando los documentos son presentados en fotocopias y estas no son objetadas por
la parte a quién se le oponen esos documentos, estos les reconocen valor probatorio y los jueces pueden
basar sus fallos en los mismos;
Que en la especie, la recurrente no objetó la presentación de los documentos depositados en fo-
tocopias, los cuales emanaban de ella misma, lo que le permitía promover su confrontación con los
originales, en caso de que dudaran de su autenticidad o de su contenido, lo que no ocurrió, dejando al
tribunal en libertad de apreciar su valor probatorio y, de esa apreciación, formar su criterio en cuanto a
la terminación de los contratos de trabajo, punto de controversia en el presente caso, tal como lo hizo,
razón por la cual el medio que se examina carece de fundamento y debe ser desestimado. SENTENCIA
NÚM. 4 DEL 7 DE DICIEMBRE DE 2011, 3era. SALA, B. J. No. 1213
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Que la prohibición establecida en el Código Civil, relativa a que “debe extenderse acta ante notario
o bajo firma privada, de todas las cosas cuya suma o valor exceda de treinta pesos, aún por depósitos
voluntarios”, no tiene pertinencia jurídica en virtud de la libertad de pruebas y de la no jerarquización,
ni supremacía de una prueba, sobre otra como en derecho común, en consecuencia el tribunal a-quo
actuó correctamente al usar su soberano poder de apreciación, sin incurrir en desnaturalización alguna,
no constituyendo violación a las reglas de la prueba, el hecho de un tribunal prefiera una prueba con
relación a otra, en este caso la testimonial, corroborada por la declaración de un trabajador que también
recibió el total de sus prestaciones laborales, ya que los jueces gozan de la facultad de acoger aquellas
que a su juicio, les parezcan más coherentes, sinceras, con credibilidad y verosímiles; SENTENCIA
NÚM. 12 DEL 11 DE ABRIL DE 2012, 3era. Sala, B. J. No. 1217
Que si bien en materia laboral no existe una jerarquía de pruebas, y la prueba testimonial por la
naturaleza de la materia adquiere una importancia en el fardo de las pretensiones de las partes, se des-
naturaliza y se violenta la normativa general y laboral de la prueba al colocar los puntos de controversia
de la litis, que eran, la existencia del contrato, la terminación y otros que se derivaban de los mismos, en
base a la prueba testimonial de un testigo de primer grado que resulta ser el mismo demandante, con lo
cual se violenta el fardo de la prueba, se desnaturalizan los hechos y se comete una falta de base legal;
Que existe una imprecisión en relación a la prueba y al análisis de los motivos analizados en la sen-
tencia que impiden a esta corte verificar la aplicación de la ley, en el caso de que se trata la corte a-qua
INICIO 28
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toma como testigo, a la parte demandante, desconociendo que nadie puede hacerse su propia prueba;
SENTENCIA NÚM. 35 DEL 16 DE MAYO DE 2012, 3era. Sala B. J. No. 1218
Que la sentencia objeto del presente recurso, expresa: “que la parte recurrida la Superintendencia
de Bancos de la República Dominicana no depositó su escrito de defensa tal y como manda la ley, ni
compareció a la audiencia de fecha 12 de agosto de 2010, celebrada en esta corte, no obstante haber sido
citada mediante acto núm. 0684/2010, de fecha 16 de julio de 2010, instrumentado por el ministerial E.
J. L., Alguacil de la Primera Sala de la Corte de Trabajo del Distrito Nacional”; y añade “que los puntos
controvertidos del presente caso son los siguientes: el hecho del despido, el pago de las prestaciones
laborales y derechos adquiridos”;
Que la sentencia objeto del presente recurso, expresa: “que con esta comunicación se comprueba
que la recurrida le dio cumplimiento al artículo 91 del Código de Trabajo, que dispone que, en las cua-
renta y ocho horas siguientes al despido, el empleador lo comunicará, con indicación de causa tanto
al trabajador como al Departamento de Trabajo o a la Autoridad Local que ejerza sus funciones”; y
establece “que en el expediente figura depositada la comunicación de despido dirigida por el Consul-
tor Jurídico de la Superintendencia de Bancos a la Secretaría de Estado de Trabajo, recibida en este
organismo oficial en fecha 7 de julio de 2009, en los términos siguientes: Cortésmente informamos a
esa Secretaría de Estado de Trabajo, en cumplimiento con la formalidad establecida en el artículo 100
del Código de Trabajo, que esta Superintendencia de Bancos ha procedido a despedir al señor B. J. T.
P., portador de la Cédula de Identidad núm. 001-0977756-3 en el día de hoy 6 del mes de julio del año
2009, por violación a las disposiciones contenidas en el artículo 88, ordinales 19º, 6º y 3º del Código de
Trabajo, así como el Reglamento Interno de esta Superintendencia de Bancos”;
Que de acuerdo con el contenido de la sentencia en el expediente figura depositada la comunicación
de despido enviada al Departamento Local de Trabajo en relación al señor B. J. T. P., en demostración
que la parte recurrida dio cumplimiento a las disposiciones del artículo 91 del Código de Trabajo, comu-
nicación que no es objeto de controversia, sino sobre quien la aportó, en ese tenor el juez de fondo como
garante del principio de legalidad y de la aplicación lógica y razonable de la misma, tiene que deducir
los efectos y consecuencias del cumplimento de esa formalidad exigida en el Código de Trabajo, como al
efecto hizo de manera correcta;
Que no se discutía la ocurrencia del hecho material del despido, pues el recurrente demandó por ese
tipo de terminación y la recurrida no lo negó y comunicó con indicación de causa el despido del señor B.
J. T. P., en consecuencia dicho medio carece de pertinencia y debe ser desestimado;
INICIO 29
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Que en el desarrollo del segundo medio de casación propuesto, la recurrente alega en síntesis lo
siguiente: “la presente sentencia no solo ha hecho una mala administración de justicia sino que además
ha violentado el efecto devolutivo del recurso de apelación, en virtud de no conocer el asunto en la
misma extensión que lo fue en primer grado, lo que obliga a las partes a aportar las pruebas en las que
sustentan sus posiciones, lo que no hizo la recurrida en grado de apelación, en tal sentido se ha demos-
trado que la recurrida no ha depositado su escrito de defensa tal y como lo manda la ley, ni compareció a
la audiencia de fecha 12 de agosto de 2010 y no habiendo en el expediente ninguna transcripción de acta
de informativo depositada por la recurrida, la corte no se podía pronunciar respecto de la misma, por la
cual hizo uso incorrecto de su poder soberano de apreciación de la prueba incurriendo de igual modo en
falta de base legal, lo que demuestra que el examen de la sentencia impugnada pone de manifiesto que
la Corte a-qua no solamente exoneró a la parte recurrida de probar la veracidad de esa falta sino que
también, la sustituye en el proceso, por lo que en el caso de la especie ha existido desnaturalización de
la causa lo que hace casable la presente sentencia”;
Que el tribunal de segundo grado como ha sostenido de manera constante la jurisprudencia puede
valorar las pruebas sometidas en primer grado y en el poder soberano de apreciación, analizar y deducir
consecuencias de las mismas, en un estudio integral de las pruebas aportadas, en el caso de que se trata,
examinó las declaraciones de un testigo que: “después de analizar detalladamente los documentos antes
referidos y las declaraciones del testigo Guillermo Sánchez se ha podido establecer que el despido ejercido
en contra del señor B. J. T. P. obedece a justa causa, ya que se ha podido comprobar que el mismo cometió
irregularidades al momento de asignarle una entidad financiera en dificultad, es decir, subvaluaron bie-
nes, recibió dinero de forma irregular entre otras cosas más”; lo que hizo en el uso de las atribuciones que
le confiere la ley y que se escapa al control de casación, salvo desnaturalización, lo que no se evidencia en
el presente caso, por lo cual dicho medio carece de fundamento y debe ser desestimado; SENTENCIA
NÚM. 44 DEL 16 DE MAYO DE 2012, 3era. Sala B. J. No. 1218
MEDIDAS DE INSTRUCCIÓN
Que si bien los jueces del fondo disponen de un amplio poder para la apreciación de las pruebas
aportadas, y que el mismo escapa al control de la casación, ello es a condición de que al hacerlo, no
incurran en la omisión de ninguna de ellas, ni en desnaturalización alguna;
Que en la especie, del estudio de los documentos que forman el expediente, de manera particular
el acta levantada por el Tribunal a-quo sobre la audiencia celebrada el día 10 de marzo del año 2009,
se advierte, que en esa fecha la Corte a-qua celebró un informativo testimonial en el que depusieron V.
Correa y Cristino Fermín, testigos presentados por el actual recurrente;
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Que sin embargo, en la sentencia impugnada no se hace constar la celebración de esa medida de
instrucción ni la misma da constancia de que el Tribunal a-quo haya examinado las declaraciones
aportadas por esos dos testigos, lo que revela que las mismas no fueron ponderadas, lo que deja a la
decisión impugnada carente de base legal, por lo que la misma debe ser casada; SENTENCIA NÚM.
17 DEL 14 DE ABRIL DE 2010, 3era. Sala, B. J. No. 1193.
Que los jueces del fondo tienen facultad para determinar cuándo procede la celebración de una
medida de instrucción solicitada por una parte, no estando obligados a disponer la celebración de un
experticio caligráfico, por el simple hecho de que una parte niega haber estampado la firma que aparece
en un documento que se le oponga, si del cotejo que haga de la escritura aprecia que la negativa no tiene
ningún asidero;
Que por otra parte, lo que persigue la disposición contenida en el artículo 545 del Código de Trabajo,
al exigir que los documentos que fueren depositados fuera del escrito inicial, se haga a través de una
instancia que debe ser notificada a la parte a quien se oponga esos documentos, es dar oportunidad a
ésta para que se pronuncie sobre la pertinencia del depósito y garantizar sus medios de defensa, lo que
se cumple cuando un documento después de vencido el plazo, en la forma que fuere, se le presenta a la
contraparte y ésta da asentimiento a dicho depósito, independientemente de que esté de acuerdo con
el contenido del mismo o no;
Que en la especie, se advierte que el Tribunal a-quo rechazó la celebración de un experticio cali-
gráfico para determinar si la firma que figuraba en el acto de desistimiento presentado por la actual
recurrida correspondía al demandante, quién había negado esa fuera su rúbrica, basándose en que
tras la colocación de la firma de éste en su presencia, se convencieron de que el documento en cuestión
también había sido firmado por él, lo que le llevó a considerar innecesaria la celebración del experticio
caligráfico solicitado por el recurrente, decisión ésta que cabe dentro del ámbito de sus facultades y con
la que no se le violó el derecho de defensa al peticionario;
Que la misma solicitud de la celebración de un experticio caligráfico hecha por el recurrente para
impugnar el referido acto de desistimiento, es reveladora que la forma en que el mismo fue depositado
no violó su derecho de defensa y que le fue permitido hacer las observaciones que considerara de lugar
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contra el mismo; SENTENCIA NÚM. 48 DEL 26 DE ENERO DE 2011, B. J. No. 1202, 3era.
Sala
MEDIDAS DE INSTRUCCIÓN. Que tanto para dar por establecida esa prestación
de servicios, como para determinar cuándo procede la comparecencia personal de
las partes, los jueces del fondo tienen un soberano poder que les permite establecer
cuando esa prueba ha sido realizada y cuando la comparecencia personal procede
para esos fines, lo cual escapa al control de la casación, salvo cuando incurran en
alguna desnaturalización;
Que tanto para dar por establecida esa prestación de servicios, como para determinar cuándo pro-
cede la comparecencia personal de las partes, los jueces del fondo tienen un soberano poder que les per-
mite establecer cuando esa prueba ha sido realizada y cuando la comparecencia personal procede para
esos fines, lo cual escapa al control de la casación, salvo cuando incurran en alguna desnaturalización;
Que en la especie, el Tribunal a-quo dio por establecido que el reclamante no demostró haber pres-
tado sus servicios personales al demandado, tal como este invocó, por lo que descartó la aplicación de
las referidas presunciones, a la vez que estimó que la comparecencia personal, dada las incidencias
del proceso, no era una medida de instrucción pertinente para demostrar esa situación, criterio éste
formado tras ponderar las pruebas aportadas por las partes, sin que se advierta que incurriere en alguna
desnaturalización, razón por la cual los medios que se examinan carecen de fundamento y deben ser
desestimados. SENTENCIA NÚM. 31 DEL 14 DE SEPTIEMBRE DE 2011, B. J. No. 1210, 3era.
Sala
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