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TIRO

212
UNIDAD I

Medidas de Seguridad en polígonos, patrulleros y dependencias


Medidas De Seguridad Con Las Armas De Fuego

En el Hogar

●​ Es conveniente que todos los miembros de la familia conozcan los rudimentos en


materia de seguridad con armas de fuego.
●​ Evitá despertar la curiosidad de los niños y no dejes al alcance de ellos las armas
que poseas o sus municiones.
●​ Explícales a los chicos el riesgo que implica el manejo inadecuado de las armas
de fuego.
●​ Enséñales que las armas de fuego no son juguetes.
●​ Guardá tu arma de fuego, descargada y separada de su munición, en un lugar
seguro bajo llave, preferentemente en una caja fuerte.

Durante el Traslado

●​ Un arma de fuego se transporta en su funda, caja o portafolios, descargada, con


su cargador separado y sin cartuchos en él.
●​ Por ningún motivo se la llevará adosada al cuerpo, aunque esté descargada.
●​ Siempre deberás llevar: acreditación de identidad, credencial de legítimo usuario
y tenencia del arma que estés trasladando.
●​ Si vas a ingresar a una institución oficial o privada transportando un arma de
fuego, consultá sobre el procedimiento a seguir.
●​ Si viajás en un avión o buque trasladando un arma de fuego, tenés la obligación
de informar al despachar tu equipaje. Deberás entregarla bajo recibo y te será
devuelta al llegar a tu destino.

Durante la Limpieza

●​ Las armas de fuego se deben limpiar cada vez que se usan en la práctica de tiro
o caza deportiva. Durante la limpieza, no tengas munición en la misma mesa
donde trabajás con el arma, ya que corrés el riesgo de cargarla
inconscientemente, lo que podría derivar en un accidente.
●​ Para efectuar la limpieza es recomendable seguir las instrucciones e información
que figura en el manual del usuario, con los productos allí especificados. De esta
forma podrás mantener el arma en el estado de funcionamiento adecuado y
conservar las condiciones originales de seguridad.
●​ Siempre deberás llevar: acreditación de identidad, credencial de legítimo usuario
y tenencia del arma que traslades.

213
En el Polígono

●​ Desde la armería (o desde el ingreso al polígono) hasta la barrera de tiro, las


armas deben mantenerse descargadas. Los revólveres con el tambor volcado,
las pistolas con la corredera abierta (y los cargadores sin cartuchos). Los fusiles
y carabinas sin cerrojo o con su cierre abierto, al igual que las escopetas.
Deberás seguir el mismo procedimiento para cualquier otra arma de fuego.
●​ Los cartuchos se sacarán del envase en la línea de tiro, donde el arma podrá ser
cargada, y manipularse con la boca de su cañón dirigida en la dirección de los
blancos.
●​ Previamente a realizar cualquier maniobra, deberás recibir la autorización de la
persona a cargo del polígono y seguir estrictamente sus indicaciones.
●​ Protégete los ojos y oídos.
●​ Sólo iniciá la práctica cuando el comisario o director de tiro te autorice. Estar
siempre atento a la voz de “iniciar el fuego”, “alto el fuego” y señales acústicas y
visuales del polígono.
●​ No dispares nunca en otra dirección que no sea tu propio blanco.
●​ Nunca transites con el arma cargada.

En el Campo de Caza

●​ Transportá tus armas en fundas o cajas, con la correspondiente documentación


legal (DNI, credencial de Legítimo Usuario, tenencia, permisos de caza,
autorizaciones especiales, etc.).
●​ Nunca transportes armas cargadas en el vehículo en el que te trasladas. Es
preferible perder una pieza, que provocar un accidente por un disparo
negligente. Cargá tu arma solamente cuando estés fuera del automotor.
●​ Antes de utilizar un arma de fuego, asegúrate de no causar accidentes en el
lugar de impacto o detrás del blanco. Tené en cuenta que el proyectil de una
carabina calibre 22 LR, puede recorrer 2 km y el de un fusil puede superar los 5
km.; asimismo las postas tienen energía suficiente para recorrer 600 m.
●​ Verifica la presencia de otros cazadores en tu área y establecé con ellos los
sectores específicos de tiro.
●​ Mientras transites o cruces alambrados, debés transportar el arma abierta o con
su mecanismo bloqueado, para evitar un disparo accidental.
●​ Deberás prestar especial atención al desempeño de los novatos.

Medidas Accesorias

●​ Verificá que el arma a utilizar es segura de operar. En caso de tener cualquier


tipo de duda, consulta en tu institución de tiro, a un instructor de tiro, a la ANMaC
o a un armero habilitado.
●​ Aprendé a utilizar un arma en forma adecuada. Las armas no tienen seguros
ciento por ciento confiables. La seguridad depende de tu capacitación para
usarla.

214
●​ Verificá que los cartuchos a utilizar son los adecuados en calibre, potencia y vida
útil.
●​ Conocé las condiciones bajo las cuales usarás tu arma. Tené la precaución de
chequear qué hay detrás del blanco. Jamás dispares en caso de no saber dónde
será detenido el proyectil.
●​ Usá las protecciones necesarias, como anteojos y protectores auditivos. Recordá
que gases remanentes de la combustión, fragmentos incandescentes de pólvora
o las vainas pueden dañar los ojos.
●​ Guardá tus armas en lugares seguros e inaccesibles para personas no
autorizadas.

Existen medidas de seguridad, básicas y obligatorias, que deberán adoptarse:

1.​ SIEMPRE el arma de fuego debe ser considerar como si estuviese cargadas, a
pesar que sepamos que no lo está.
2.​ Al empuñar un arma de fuego SIEMPRE se la deberá verificar de manera
mecánica, visual y táctil, PREVIO haber quitado el cargador o remover los
cartuchos de su alojamiento.
3.​ Al empuñar un arma de fuego, NUNCA se colocará el dedo índice sobre la cola
del disparador, el mismo deberá permanecer estirado y en paralelo al armazón.
4.​ Al empuñar un arma de fuego, el cañón del arma deberá dirigirse a un lugar que
sea apto para absorber la energía del proyectil sin desviar su trayectoria (lugar
seguro) ante un disparo accidental.
5.​ JAMÁS entregar un arma de fuego y/o el arma provista -pistola- a otra persona,
salvo que exista una causa que lo justifique realizar requisa de calabozo, relevo
de guardia, al personal policial especializado del área de armamento, instructor
de tiro policial, desempeñar función de imaginaria de calabozo, por orden judicial
o cuando por razones especiales sea relevado de este deber en este supuesto
deberá entregarse el arma sin cargador, despejada y abierta.
6.​ No extraer, desenfundar, ni efectuar disparos con el arma, salvo en el ejercicio de
una capacitación o de la función policial en el marco de la legislación vigente.
7.​ Nunca haga limpieza del arma de fuego delante de otras personas, busque estar
sólo y en un lugar seguro. Utilizar productos como aceites lubricantes o
limpiadores, desencobrantes, desemplomantes o desincrustantes para armas de
fuego.
8.​ Utilizar siempre el arma provista en la misma condición operativa (con o sin
cartucho en la recámara, con o sin seguro colocado).
9.​ JAMÁS jugar o hacer bromas con un arma de fuego.
10.​En el domicilio, guardar el arma provista en un lugar que por ninguna causa
pueda ser manipulada por terceras personas, especialmente los niños.

Medidas de seguridad accesorias en el polígono

215
1.​ Es de uso obligatorio los elementos de protección auditiva y visual, como así
también todos aquellos que, en el desarrollo seguro de la instrucción, se
consideren pertinentes.
2.​ No manipular el arma bajo ninguna circunstancia mientras no sea indicado por el
instructor de tiro.
3.​ Una vez que se empuña el o desenfunda el arma, sin importar si se encuentra
cargada o no, el cañón de la misma se dirigirá en todo momento hacia el blanco
o espaldón del polígono.
4.​ Al empuñar el arma de fuego, no se colocará el dedo índice sobre la cola del
disparador, el mismo deberá permanecer estirado y en paralelo al armazón del
arma hasta que el instructor de tiro habilite el disparo, mediante la orden “fuego
libre”.
5.​ Al empuñar un arma de fuego, se le deberá verificar de manera mecánica, visual
y táctil, que no posea un cartucho en la recámara, PREVIO haber quitado el
cargador o remover los cartuchos alojados en el cargador
6.​ El operador deberá repetir a viva voz, luego de haber verificado el arma
conforme a lo dispuesto en el punto anterior, “arma despejada y segura”.
7.​ El tirador deberá cumplir las órdenes del instructor de tiro de “fuego libre” y “alto
el fuego”, en este último supuesto, se quitará el dedo de la cola del disparador y
permanecerá estirado en paralelo al armazón del arma.
8.​ En el supuesto de generarse una traba en el arma durante la práctica de tiro, el
tirador repetirá a viva voz “arma trabada”, levantará la mano inhábil, el arma
permanecerá dirigida hacia el blanco o espaldón del polígono y esperará en esa
posición hasta ser asistido por el instructor de tiro.
9.​ Al finalizar la práctica de tiro, los tiradores seguirán las indicaciones del
instructor, permaneciendo en la línea y no avanzar, ni recolectar las vainas de los
cartuchos utilizados, hasta que el instructor de tira verifique e indique a viva voz
“línea segura” y autorice avanzar a verificar los blancos y/o recolectar las vainas.
10.​En el supuesto de no hallarse el alumno en condiciones de efectuar la práctica
de tiro, deberá comunicar inmediatamente al instructor de tiro

Medidas de seguridad en las dependencias policiales


En las dependencias policiales, las armas de fuego representan un herramienta
fundamental, pero también un riesgo potencial si no se manejan con estrictas medidas
de seguridad.

Almacenamiento seguro

●​ Armeros de seguridad: Las armas deben almacenadas en lugares apropiados


para tal objetivo
●​ Control de acceso: Solo el personal policial deberá poder tener acceso a las
armas de dotación

Registro y control: Se deberá llevar un control en cuanto a marca, modelos, cantidad y


condiciones de la misma como así a quienes hacen uso de la misma

216
Manipulación responsable de las armas

Capacitación continua: Todo el personal deberá realizar capacitaciones de forma


continua y de acuerdo con el tipo de armamento.

Revisión de armas: El manipuleo del armamento dentro de la sala de armas o de la


dependencia policial será para verificar su cognición de seguridad y buen
funcionamiento maximizando las medidas de seguridad del entorno.

Carga y descarga: Se realizará con los sectores asignados a tal fin de la dependencia
si en todo caso debe hacerse fuera de la misma por servicio el mismo se hará de tal
forma que el acto sea imperceptible visualmente e igualmente seguro para el resto de
la sociedad.

Protocolos de uso dentro de las instalaciones

Zonas restringidas: Prohibir el acceso a toda persona ajena a la dependencia limitando


solo a quienes son responsables directamente del mismo.

Prohibición de manipulación injustificada: Ésta se realizará solo a conciencia.

Supervisión y mantenimiento

Mantenimiento regular: Se practicará el mantenimiento regular, solamente en la


práctica regular, teniendo en cuenta que cualquier desarme fuera de lo convencional o
reparaciones solo lo hará el personal idóneo y autorizado del D4 sección armamento

Revisiones periódicas: En cuanto al correcto funcionamiento mantenimiento y


lubricación a sabiendas que cualquier otro control será realizado por el personal del
D4 sección armamentos

Seguridad física de las instalaciones

Videovigilancia y alarmas: En caso de grandes armerias.

Controles de ingreso: En caso de grandes arterias

Planificación para emergencias

Protocolos claros: Ante situaciones de emergencias.

Notificación obligatoria: Informar sobre los protocolos y manejo de las armerías para
una mejor supervisión.

Supervisión

Permanente: de las armas su mantenimiento control y el debido uso de las mismas.

Implementar estas medidas garantiza un entorno más seguro, previene incidentes y


refuerza la confianza en las operaciones policiales.

Medidas de seguridad con armas de fuego dentro de un patrullero


Portación y control del arma personal

217
En el patrullero use fundas de seguridad

●​ Use fundas de seguridad para las armas provistas, el armamento de dotación


será colocado en soportes a tales fines que lo mantenga firme y seguro deberá
evitar que el arma de fuego quede suelta sobre el asiento o en el piso del móvil.

Control permanente

●​ El arma provista jamás se dejará en el móvil sin la correcta supervisión del


personal a su cargo, se ejercerá un control permanente de la misma recuerde
que toda la patrulla es responsable de ello.
●​ La manipulación de las armas de dotación para patrullaje o operativos especiales
(FMK3-FAL-ESCOPETA-TASER) deberá ser entregada a un responsable de la
misma y de su uso, para lo cual el deberá verificar en el momento de recibirla y
constatar el correcto funcionamiento sobre todo de los sistemas de seguros,
deberá disponer del arma para su uso, abastecer el almacén cargador (según
corresponda) e informar a sus compañeros de la condición de uso tiene el arma
(condición 1, 2 o 3) teniendo en cuenta que concisión 1 corresponde al arma
caliente, de porte fría respectivamente y según corresponda al sistema o tipo de
arma.

Almacenamiento de armas de uso colectivo (si aplica)

Soportes especiales o cajas porta equipo: para armas largas y cortas.


Municiones: en cajas de almacenaje correspondiente y a tales fines.

Manipulación del arma

Prohibición de manipulación innecesaria


●​ Las armas no serán manipuladas dentro del vehículo de manera innecesaria.
●​ Antes o después de una acción operativa, recuerde que el personal estará bajo
una influencia situacional donde se maneja grados de estrés excesivos por lo
tanto es recomendable que la verificación del arma se realice en binomio
●​ Si el arma se manipula en sectores públicos o de acceso público se hará con
prudencia y discreción, evitando que eso sea observado por civiles quienes
pueden malinterpretar dichas acciones

Seguridad en la interacción con detenidos (situación de alto riesgo)


Revisión previa:
●​ Jamás deberá subir un detenido al móvil sin el chequeo personal
correspondiente.
●​ En el móvil siempre estará esposado y con sistemas de puertas bloqueadas para
la apertura interior
Separación física:
●​ Del arma de fuego y los detenidos.
●​ Del personal dotación y detenidos

218
●​ Evitar siempre que sea posible llevarlo en la caja de la camioneta

Comunicación y coordinación

Notificación de incidentes:
●​ Toda situación será inmediatamente comunicada a la central.
●​ Recuerde que el móvil policial también es pasible de sufrir accidentes de tránsito
por lo cual sea prudente en la conducción
●​ Tenga en cuenta que en caso de sufrir accidentes todo aquello que no esté
atado o tenga un sistema de seguridad pasivo se proyectará, con la posibilidad
de salir despedido del mismo, esto incluye: armas, equipo, pasajeros, detenidos
y personal policial.

Plan de respuesta: Siempre cuente con un plan de respuesta acorde a las situaciones
emergencia

Capacitación y simulacros

Entrenamiento en espacios reducidos: El personal debe recibir formación específica


para el manejo de armas en entornos limitados como vehículos.
Simulacros de emergencia: Se realizarán simulacros de embarque y desembarque de
manera operativa

Entrenamiento en seco con pistola


El entrenamiento en “seco” consiste en practicar el manejo de un arma de fuego sin
disparar, por sobre todas las cosas se gana precisión y seguridad en el manipuleo
alguno de los beneficios del entrenamiento en seco: ayuda a desarrollar la
competencia inconsciente, es seguro y no consume munición, se puede practicar en
casa, es útil para deportistas y profesionales.

El entrenamiento en seco con armas de fuego (sin munición) es una práctica crucial
para las fuerzas de seguridad debido a varias razones claves.

Seguridad

●​ Eliminar el riesgo de accidentes indeseados.


●​ Permite practicar en un entorno controlado, lo que reduce los riesgos tanto para
el operador como para terceros.

Mejora la técnica

●​ Ayuda a perfeccionar los fundamentos del manejo de armas, como el empuñe, la


postura y el control.
●​ Facilita la corrección de errores sin la distracción de otros factores.
●​ Hace que los ejercicios dinámicos sean comprendidos con facilidad.

219
Construcción de memoria muscular

●​ Repetir movimientos en seco refuerza la memoria muscular, lo que resulta en


reacciones automáticas más rápidas y precisas en situaciones reales o con
estrés.

Optimización de recursos

●​ Reduce el consumo de munición.


●​ Reduce el desgaste innecesario del arma por no estar sometida a las presiones y
temperaturas del disparo, ni a los rozamientos de rieles y guías de las armas.
●​ Se puede utilizar un sector habilitado para tiro seco y un polígono para fuego
vivo, ésto optimiza recursos y extiende el tiempo de práctica.

Preparación psicológica

●​ Prepara al alumno de manera progresiva para la práctica de fuego real.


●​ Se ejemplifica la situación de disparo por lo que genera confianza.

Detección y corrección de errores

●​ Ayuda a detectar de manera eficiente los posibles errores de: procedimientos,


vicios y técnicas mal aprendidas.

UNIDAD II

Pistola BERSA, Balística


Pistola Bersa Modelo Thunder Pro
La pistola Bersa es un arma semiautomática, de doble acción que, teniendo un
cartucho alojado en la recámara, posibilita efectuar el disparo sin necesidad de montar
el martillo.

Es un arma ambidiestra, pues las palancas que posee (seguro de corredera,


desmartillado y el retén de corredera) se encuentran en ambos lados, más aún, el
retén de cargador tiene la opción de ser cambiado de un lateral al otro.

Posee una capacidad de carga en su almacén cargador de 17 cartuchos, más uno en


la recámara.
Mecanismos de Seguridad

La pistola posee dos dispositivos de seguridad

Seguro automático de aguja percutora: este mecanismo de seguridad mantiene


bloqueado al percutor mientras no se accione la cola del disparador, evitando la
posibilidad de un disparo accidental ante una caída del arma o golpes (Fig. N° 1).

220
Este seguro se desactiva al presionar la cola del disparador, brevísimos instantes
antes de efectuarse el disparo, una leva desactiva el seguro que bloquea la aguja
percutora permitiendo, al golpear el martillo sobre él, efectuarse el disparo (Fig. N° 2).
Este seguro se activa nuevamente al liberar el disparador, por acción de un resorte
que posee el seguro, en su parte superior, que lo empuja hacia abajo.

Seguro de corredera: este mecanismo de seguridad bloquea la corredera y no


permite que la misma se deslice, paralelamente desactiva el mecanismo de disparo,
no posibilitando montar el martillo ni efectuar el disparo, a pesar de presionar la cola
del disparador. Es una palanca que se ubica sobre el lateral y parte posterior del arma.
Se activa al subir la palanca (Fig. N° 3).

Palanca de Desmartillado

Es un mecanismo que tiene por finalidad desmontar, abatir o desmartillar el martillo sin
peligro de efectuar un disparo, a pesar de poseer un cartucho en la recámara. Esta

221
palanca funciona al mismo tiempo como seguro de corredera, de allí que al levantar la
palanca para el desmartillado (Fig. N° 3), se debe tomar el recaudo de bajar la misma
una vez abatido el martillo, de lo contrario el arma permanecerá asegurada,
imposibilitando el disparo.

Indicador de Recámara Cargada

La pistola Bersa modelo Thunder Pro ha incorporado un indicador que posibilita


observar a simple vista o de manera táctil, si posee un cartucho alojado en la
recámara, ya que su localización sobre la corredera permite una perfecta visualización
(Fig. N° 4, 5 y 6).

Desarme de Campaña

Para efectuar el despiece básico del arma, se debe seguir los siguientes pasos:

222
Como primera medida y recaudo de seguridad, se debe quitar el cargador (Fig. N° 1),
luego verificar mecánica y visual que el arma no contenga un cartucho en la
recámara, desplazando la corredera hacia atrás, de poseer un cartucho, el mecanismo
de extracción y expulsión se encargará de extraer y expulsar el cartucho al exterior
por la ventana expulsora.

Bajar un cuarto de giro la palanca de desamble o despiece ubicada en el lateral


izquierdo y parte media del armazón del arma (Fig. 2), luego deslizar la corredera
hacia adelante (Fig. N° 3), quedando el arma separada en dos partes: el armazón y el
conjunto de la corredera (corredera, resorte recuperador, vástago y cañón).

Tomar el resorte recuperador y el vástago y retirarlo hacia arriba (Fig. N° 4).


Posteriormente se toma y desliza el cañón hacia adelante, luego se lo levanta y se lo
desplaza hacia atrás para retirarlo (Fig. N° 5 y 6).

Armado del Arma

Para armar nuevamente el arma se debe proceder a la inversa. Se coloca el cañón,


luego el resorte recuperador y el vástago. Posteriormente se calza la corredera en las
guías del armazón del arma desplazándola hacia atrás hasta que haga tope, girar
hacia arriba la palanca de desamble o despiece, quedando nuevamente el arma en
condiciones operativas. Accionar la corredera hacia atrás y liberarla verificando su

223
correcto funcionamiento. Desmartillar el arma con la palanca de desmartillado hacia
arriba y bajarla nuevamente, evitando que no quede con el seguro de corredera
activado. Finalmente colocar el cargador.

Seguro Integral de Funcionamiento

Este dispositivo de seguridad se encuentra provisto en la pistola Bersa modelo Ultra


Compact Pro.

Este seguro bloquea el disparador, el percutor y la palanca de desarmado impidiendo


el desarme de la pistola. Para activarlo este seguro es necesario que el martillo se
encuentre desmontado.

Para bloquear el arma se introduce en la boca del sistema de seguridad, ubicado


debajo de la palanca de desamble (Fig. N° 1), una llave hexagonal (Fig. N° 2)
haciéndola girar un cuarto de vuelta en el sentido contrario al movimiento de las
agujas del reloj. Cuando el sistema está bloqueado se observa que el cuerpo de la
traba sobresale unos milímetros del armazón.

Sobre el armazón se encuentran grabadas las letras “F” (FIRE) y “S” (“SAFE”), sus
significados en español es FUEGO y SEGURO, respectivamente.
Es importante, antes de realizar la práctica de tiro con fuego real, realizar tiro en seco,

a fin de realizar de manera reiterativa los tiempos de la técnica. De esta manera se


podrán observar los vicios o errores cometidos a fin de corregirlos, incorporando con
el entrenamiento, destreza técnica y constancia, la velocidad.

224
La Técnica del Desenfunde se ejecuta en 4 posiciones

Posición 1

Se pueden entrenar con los brazos arriba, al costado de manera natural o detrás del
cuerpo. A la orden del Instructor de Tiro, el tirador empuña el arma con la mano hábil,
buscando un posicionamiento correcto en la cola de castor del arma, cerrando la
mano sobre la empuñadura (Fig. N° 1). La mano de apoyo queda sobre el pecho del
tirador, evitando que, por inercia, al realizar el ejercicio de manera íntegra y veloz, se
cruce frente al cañón del arma .

Posición 2

El arma se desenfunda y queda a la altura de la cintura, con el cañón dirigido hacia el

blanco.

Posición 3

El arma pasa a la altura del pecho mientras que la mano inhábil se dirige al arma

225
completando el empuñe con ambas manos. Si no posee cartucho en recámara, se
lleva el arma a la altura del pecho (Fig. N° 4), inclinando el arma a efectos de ser
tomada firmemente por el segrinado de la corredera con el dedo pulgar e índice de la
mano inhábil, los codos permanecerán abiertos para para aumentar la fuerza de la
acción de acerrojamiento y carga (Fig. N° 5).

Posición 4

Extender los brazos hacia el objetivo. Si el arma no posee cartucho en recámara, se


extiende con fuerza la mano hábil que empuña el arma mientras que la mano inhábil
sostiene firmemente la corredera a efectos del acerrojamiento y carga del arma,
quedando lista para el disparo.(Fig. N° 6)

226
Descripción de la Posición de Tiro Isósceles

En la descripción biomecánica, observamos de abajo hacia arriba: la separación de los


pies, en paralelo y a la misma altura, es de un ancho de hombro o cadera, la cual
determina la base de sustentación sobre el piso. Las piernas sin flexionar, tronco del
cuerpo erguido, los brazos extendidos hacia delante con los codos hacia adentro,
quedando los mismos en paralelo al piso, el arma correctamente empuñada con
ambas manos, el aparato de puntería a la altura de la vista, la cabeza ubicada entre los
brazos llevando el mentón levemente hacia el pecho (Fig. N° 17 y 18).

Descripción de la Posición de Tiro Isósceles Modificado

Esta posición de tiro, a diferencia de la anterior, lo que se modifica es la posición de


los pies. Aquí un pie se encontrará más adelantado que el otro. Para los diestros el pie
izquierdo permanece más adelantado y para los zurdos a la inversa, siempre
resguardando del lado fuerte (lugar donde se encuentra la pistolera del arma provista).
Las rodillas ligeramente flexionadas y el tronco del cuerpo levemente inclinado hacia
delante (Fig. N° 19).

227
Descripción de la posición de tiro “rodilla a tierra”

En esta posición el tirador se ubica con la rodilla hábil en el suelo y apoyando el


metatarso del mismo pie, mientras que la otra rodilla quedará flexionada a 90°
respecto del suelo, apoyando totalmente la planta del pie. El tronco del cuerpo
erguido, los brazos extendidos al frente en paralelo al suelo a la altura de la vista,
empuñando el arma con ambas manos (Fig. N° 20). Otra alternativa de esta posición,
es apoyando el glúteo sobre el talón del pie que se encuentra retrasado, respetando el
resto de la descripción corporal (Fig. N° 21)

Balística

Es la ciencia que estudia el comportamiento de las armas y sus mecanismos, como así
también los proyectiles, tanto su vuelo como su impacto y consecuencias.

La podemos dividir en tres partes:

1.​ Interior
2.​ Exterior
3.​ Terminal o de efectos

228
Balística interior: es el estudio del arma en sí, los movimientos que ocurren en el
interior del arma, desde que se presiona el disparador hasta que el proyectil abandona
la boca del cañón.

Balística exterior: es la parte de la balística que estudia al proyectil desde que


abandona la boca del cañón hasta que impacta en el blanco.

Balística terminal o de efectos: es la que se encarga del estudio de los efectos que
produce el proyectil en el o los blancos y sus consecuencias. Lo que produce un
proyectil al impactar un blanco es un orificio de entrada, de mayor o menor tamaño
que el proyectil
Junto al orificio de entrada, podemos encontrar signos o indicios que permitirían
determinar la distancia donde se encontraba la boca del arma al momento de
efectuarse el disparo.

Estos indicios son:

Tatuaje: es el conjunto de gránulos de pólvora, combustos -en combustión- o


incombustos que no se borran por lavado ni frotado.

Ahumamiento: es producido por el humo de la combustión y se borra con lavado.


El calibre de un arma de fuego es el diámetro interno del ánima del cañón.

El calibre de un arma de fuego es el diámetro interno del ánima del cañón.

229
Existen distintas formas de medir el calibre, pudiendo obtener un calibre real y otro
nominal.

El calibre real: Es la medida o calibre real que posee un arma. Esta medida
generalmente se toma en la boca del cañón, en el caso de las armas de ánima rayada,
será la medida entre dos campos del cañón. La forma de medición se expresa en
milímetros cuando utilizamos el sistema métrico decimal (ej. 9mm., 6,35mm., entre
otros), y en centésimas o milésimas de pulgada cuando se utiliza el sistema anglo-
sajón de pesos y medidas (ej. .38, .357, entre otros); sin embargo, debemos destacar
que, si medimos el diámetro de la punta veremos que ésta es siempre mayor que el
diámetro del interior del cañón, entre una y tres décimas de milímetro (o una milésima
de pulgada).

El calibre nominal: se trata de una medida o norma convencional que sólo tiene una
relación indirecta con el diámetro real del ánima del cañón. Un ejemplo de esta forma
nominal para denominar calibres, la tenemos en la utilizada para designar el calibre en
las escopetas. Es la más antigua y proviene de la época en que las armas eran de
avancarga y se cargaban por la boca de fuego con una bala esférica única y de igual
diámetro que el ánima del cañón. Convencionalmente, cuando se obtenían 12 balas, a
partir del plomo contenido en una libra inglesa (453,59 gramos), se decía que la bala
era del calibre 12; si las que obtenían eran 20, el calibre sería el 20. Posteriormente el
calibre de la bala pasaría, por extensión, a designar el calibre del arma.

230
Munición

Es la designación genérica de un conjunto de cartuchos o tiros (cf. art 3° inciso 20


Decreto N° 395/75).

Cartucho o Tiro

Es el conjunto constituido por el proyectil entero o perdigones, la carga de proyección,


la cápsula fulminante y la vaina, requeridos para ser usados en un arma de fuego (cf.
art 3° inciso 19 Decreto N° 395/75).

Composición del cartucho:

El cartucho está compuesto por los siguientes elementos:

231
Punta, bala u ojiva: es aquella que al atravesar el ánima del cañón se transforma en
proyectil; las hay de distinta morfología, según el efecto que se quiera producir. La
Institución policial, posee cuatro tipos de puntas, para cartuchería metálica (Fig. N° 1):

Ojival: utilizada antiguamente en nuestra policía para las pistolas ametralladoras,


poseían un gran poder de penetración, porque tienen un gran poder de penetración.

Ojival agusada: actualmente utilizada para entrenamiento policial, posee un bajo peso,
por lo cual no genera altas presiones en el cañón del arma de instrucción.

Ojival truncada: actualmente provista para el personal policial para el arma provista.
Posee un mayor frente de choque y permite entregar, por la superficie de contacto
con el blanco, mayor energía al blanco en menor tiempo.

Troncocónica: antiguamente provista para el personal policial; ante la falta de


fabricación, se optó por proveer la ojival truncada.

232
Vaina: es el contenedor de la carga propulsora y el fulminante, quedando cerrada
herméticamente por la punta. Dentro de ella se genera la presión suficiente, para que
se desprenda la punta y sea introducida en el ánima del cañón para ser expulsada por
la boca del mismo.

Carga impulsora o pólvora: es el compuesto químico que, al deflagrar, genera la


presión suficiente para impulsar la punta, bala u ojiva.

Culote: es la base de la vaina donde generalmente está incrustado el fulminante y


donde apoya el espaldón del arma para cerrar herméticamente la recámara.

Fulminante: es una cápsula que contiene un compuesto químico, que al ser golpeado
fuertemente por el percutor produce una chispa que enciende la pólvora.

233
Cartuchería de Proyectiles Múltiples
Vaina: puede ser de plástico, metal o cartón, según la marca, modelo y calibre.

Culote: generalmente es metálico y donde se encuentra incrustado el fulminante.

Pólvora o carga propulsora: es el compuesto químico que al deflagrar genera la


presión suficiente para impulsar punta, bala u ojiva a propulsar.

Taco: es aquel que sirve para separar la carga propulsora de la carga a propulsar y
evita el contacto entre el calor de la deflagración de la pólvora con las municiones. El
taco puede ser de plástico, cartón o fieltro. Asimismo, hay tacos separadores,
contenedores, amortiguadores o la combinación de ellos.

Perdigones, postas o mostacillas: son los múltiples proyectiles que salen de la boca
del cañón una vez efectuado el disparo.

Dependiendo de su tamaño, reciben distinta denominación: postas cuando su


diámetro es mayor a 5,5 milímetros; perdigones cuando su diámetro se encuentra
entre 2,5 y 5,5 milímetros; mostacillas cuando es menor a 2,5 milímetros.

Cartuchos de proyectiles múltiples de uso policial


Los cartuchos con postas de goma denominados Anti-Tumulto (AT y Estruendo)

234
podemos denominarlos de letalidad reducida, toda vez que disminuye el riesgo de
provocar tal efecto, sin embargo, el riesgo letal aumenta cuando la carga NO se
separa del taco. Para la utilización de este tipo de cartuchos, los fabricantes
recomiendan no disparar a una distancia menor de 10 metros, por el riesgo de
provocar efectos letales.

Los cartuchos con postas de guerra denominados Propósitos Generales (PG), la


carga a propulsar, está compuesta por esferas de plomo o aleación que, por su peso,
dureza y demás características, son aptas para la cacería y son potencialmente
mortales como cualquier proyectil de arma de fuego convencional.
Los cartuchos de estruendo tienen como finalidad producir ruido.

Se debe tener precaución al utilizar este tipo de cartucho, toda vez que, si bien fueron
concebidos para producir ruido, lanza un pequeño taco que puede ser de corcho,
plástico o yeso, el cual a corta distancia puede causar lesiones o efectos letales.

235
UNIDAD III

Limpieza, Mantenimiento y Materiales Especiales del Armamento


El armamento deberá hallarse completamente limpio y seco para el cumplimiento del
servicio. Solamente los mecanismos podrán estar impregnados con una ligera capa de
aceite lubricante ligero (lubrilina, aceite de máquina de coser, etc.) a los únicos fines
de asegurar un normal deslizamiento.

Limpieza Externa

La limpieza externa de las armas es completamente sencilla y podrá cumplirse


evitando exponer a las mismas a la acción de agentes climáticos adversos tales como
lluvia, rocío, humedad, etc.; substrayéndolas a golpes, caídas, o efectos parecidos y
finalmente, apelando a limpiezas periódicas mediante pasaje de tela de trama suave y
apretada apenas impregnada en lubricante ligero.

Limpieza Interna

La limpieza interna está casi exclusivamente referida al interior del cañón (ánima) y
para la misma deberán tenerse presentes dos aspectos principales: si el cañón a
limpiar ha disparado recientemente, vale decir si los restos de la pólvora
combustionada son frescos o si, en cambio, estos restos –u otros de diverso origen-
tienen ya cierta data y se hallan adheridos al ánima con una determinada intensidad.
En el primero de los casos la limpieza no ofrece dificultades mayores y podrá hacerse
de varias formas, siendo la más aconsejable empapar el ánima con un disolvente
enérgico, dejar actuar por breve lapso y luego desalojar la sustancia utilizada
baqueteando con cáñamo peinado, franela blanca o simplemente con trapo seco y
limpio, hasta que el elemento usado en la baqueta salga completamente limpio. Puede
hacerse luego un baqueteo con lubricante ligero para completar la limpieza y luego
secar completamente. Si se trata del segundo supuesto (cañón con residuos de vieja
data, picaduras u otras novedades) se deberá realizar previamente un
“ablandamiento” de las adherencias, mediante acción directa de lubricantes
removedores de óxidos, dejándose actuar el producto hasta el máximo tolerado. Si
una primera aplicación resultara insuficiente se repetirá la operación, pudiéndose
reemplazar el cáñamo o los restantes elementos usados en la baqueta por “virulana”,
sustancia ésta que, a su vez podrá ser sustituida, en los casos muy rebeldes, por
estopa de acero, pero previamente expuesta a la acción de la llama para evitar que se
dañen las estrías.

El proceso termina como el primer caso, con baqueteo con lubricante ligero y el

236
secado completo del ánima.

Forma de hacer el baqueteo

La baqueta debe ser introducida por la recámara y nunca por la boca, a menos que se
disponga de un dispositivo protector de boca. Si por alguna razón hubiere necesidad
de alejar la baqueta por boca se procederá con suma atención de no dañar el estriado
debiéndose envolver la baqueta con trapo. Excepción hecha de casos especiales
(empapamiento de ánima con lubricante antióxido de limpieza después del tiro, en que
se usará escasa cantidad de cáñamo, franela o trapo) en todas las demás
circunstancias el desplazamiento de la baqueta obligará a ejercer sobre ella una
moderada presión. En otros términos, la baqueta deberá circular bien forzada, aún
cuando la fricción contra las paredes del ánima no debe exagerarse a punto que
puede producir su atascamiento o torcedura.

Normas Generales para el Mantenimiento

Para mantener el arma en permanente aptitud funcional deberán seguirse las


directivas antes aludidas, dentro de las tres normas generales que se enuncian
seguidamente:

●​ La limpieza del arma, fundamentalmente la del ánima, debe efectuarse


inmediatamente después de haberse hecho fuego. De ser posible, cuando aún el
cañón se encuentra caliente.
●​ Luego de realizada la limpieza –cualquiera haya sido el procedimiento elegido-
deberá secarse completamente el interior del cañón.
●​ No conformarse con una sola limpieza por más completa que esta haya sido.
Cada 4 o 5 días deberá inspeccionarse el ánima y volver a limpiar si ello es
necesario.

Lo que no debe hacerse con las armas

Así como existen normas a las cuales hay que aplicarse para la atención de las armas,
existen procedimientos que la ignorancia o la mala costumbre preconizan y que deben
ser proscriptos de manera definitiva.

En las armas estas malas prácticas son las siguientes:


El uso de aceites viscosos (aceites “gruesos”, comestibles, etc.) provoca el
empastamiento de los mecanismos. Su desarme, si no es realizado por personal
experto, puede afectar el funcionamiento o causar la rotura de piezas; y las
reparaciones efectuadas por personal no capacitado o no autorizado pueden
ocasionar los mismos inconvenientes o daños aún mayores. Asimismo, el
taponamiento de los cañones —incluso con la intención de impedir la entrada de
tierra— puede inutilizar si se dispara estando obstruidos. El baqueteo por boca
produce además mala dispersión e imprecisión del tiro.
Las armas provistas por el Departamento de Armas y Protección Personal, tanto en la

237
modalidad de cargo personal como en cuenta corriente, presentan acabado exterior
negro: son armas pavonadas o con terminación pintada en negro mate y
posteriormente secadas en horno.
Dado que entre otros factores, el estado exterior del arma califica su uso y
conservación, debe tenerse especial cuidado en no modificar esta terminación
superficial a los fines de evitar su prematuro deterioro. Tampoco deben efectuarse
modificaciones en los mecanismos de alimentación, disparo y expulsión, ya que
trae aparejado un mal funcionamiento del arma. El conocido término “alivianar un
arma” produce una variación en el coeficiente de seguridad de la misma, pudiendo
producirse disparos accidentales. Otra mala práctica es el uso de cargadores de
armas de puño que se comercializan en armerías y que en la mayoría de los casos se
traduce en un mal funcionamiento de los mecanismos de alimentación como así
también la inutilización de los cartuchos debido a abolladuras o deformaciones en las
vainas.

El cuidado de la munición es, sin embargo, cosa sencilla ya que lo que debe hacerse
es suministrarle un buen trato, vale decir substraerla a golpes, caídas y todo otro
efecto que pueda producirle una alteración, por más insignificante que ella parezca.
Asimismo deberá aislársela de los efectos de la lluvia, rocío, humedad, transpiración,
etc. Un buen método consiste en exponer la munición a la acción directa o indirecta de
los rayos solares en los días bien secos. La munición, deberá hallarse completamente
limpia y seca antes del tiro y en consecuencia para el cumplimiento del servicio. La
práctica tal vez más nociva, tanto por sus efectos como por la difusión que tiene
adquirida, es la de lubricar la munición, lo que puede determinar la anulación total o
parcial de los efectos balísticos del tiro.

Tampoco deben aceitarse o engrasarse groseramente cargadores u otros sitios de


alojamiento de los cartuchos. Cargar, descargar y accionar, con las armas de cualquier
forma sin que exista para ello una necesidad real son asimismo prácticas que deben
ser combatidas ya que suponen daño para la munición. La vida útil de la munición, se
estima en diez (10) años, dependiendo de ello de las características climatológicas
del lugar.

Limpieza y lubricación del armamento provisto

El armamento deberá hallarse completamente limpio y seco para el cumplimiento del


servicio. Solamente los mecanismos podrán estar impregnados con una ligera capa de
aceite lubricante ligero (lubrilina, aceite de máquina de coser, etc.) a los únicos fines
de asegurar un normal deslizamiento.

Limpieza Externa:

La limpieza externa de las armas es completamente sencilla y podrá cumplirse


evitando exponer a las mismas a la acción de agentes climáticos adversos tales como
lluvia, rocío, humedad, etc.; substrayéndolas a golpes, caídas, o efectos parecidos y
finalmente, apelando a limpiezas periódicas mediante pasaje de tela de trama suave y

238
apretada apenas impregnada en lubricante ligero.

Limpieza Interna:

La limpieza interna está casi exclusivamente referida al interior del cañón (ánima) y
para la misma deberán tenerse presentes dos aspectos principales: si el cañón a lim-
piar ha disparado recientemente, vale decir si los restos de la pólvora combustionada
son frescos o si, en cambio, estos restos –u otros de diverso origen- tienen ya cierta
data y se hallan adheridos al ánima con una determinada intensidad.

En el primero de los casos la limpieza no ofrece dificultades mayores y podrá hacerse


de varias formas, siendo la más aconsejable empapar el ánima con un disolvente
enérgico, dejar actuar por breve lapso y luego desalojar la sustancia utilizada
baqueteando con cáñamo peinado, franela blanca o simplemente con trapo seco y
limpio, hasta que el elemento usado en la baqueta salga completamente limpio. Puede
hacerse luego un baqueteo con lubricante ligero para completar la limpieza y luego
secar completamente.

Si se trata del segundo supuesto (cañón con residuos de vieja data, picaduras u otras
novedades) se deberá realizar previamente un “ablandamiento” de las adherencias,
mediante acción directa de lubricantes removedores de óxidos, dejándose actuar el
producto hasta el máximo tolerado. Si una primera aplicación resultara insuficiente se
repetirá la operación, pudiéndose reemplazar el cáñamo o los restantes elementos
usados en la baqueta por “virulana”, sustancia ésta que, a su vez podrá ser sustituida,
en los casos muy rebeldes, por estopa de acero, pero previamente expuesta a la
acción de la llama para evitar que se dañen las estrías.

El proceso termina como el primer caso, con baqueteo con lubricante ligero y el
secado completo del ánima.

Forma de hacer el baqueteo:

La baqueta debe ser introducida por la recámara y nunca por la boca, a menos que se
disponga de un dispositivo protector de boca. Si por alguna razón hubiere necesidad
de alejar la baqueta por boca se procederá con suma atención de no dañar el estriado
debiéndose envolver la baqueta con trapo.

Excepción hecha de casos especiales (empapamiento de ánima con lubricante


antióxido de limpieza después del tiro, en que se usará escasa cantidad de cáñamo,
franela o trapo) en todas las demás circunstancias el desplazamiento de la baqueta
obligará a ejercer sobre ella una moderada presión. En otros términos, la baqueta
deberá circular bien forzada, aún cuando la fricción contra las paredes del ánima no
debe exagerarse a punto que puede producir su atascamiento o torcedura.
Normas generales para el mantenimiento

Para mantener el arma en permanente aptitud funcional deberán seguirse las


directivas antes aludidas, dentro de las tres normas generales que se enuncian
seguidamente:

239
1.​ La limpieza del arma, fundamentalmente la del ánima, debe efectuarse
inmediatamente después de haberse hecho fuego. De ser posible, cuando aún el
cañón se encuentra caliente.
2.​ Luego de realizada la limpieza –cualquiera haya sido el procedimiento elegido-
deberá secarse completamente el interior del cañón.
3.​ No conformarse con una sola limpieza por más completa que esta haya sido.
Cada 4 o 5 días deberá inspeccionarse el ánima y volver a limpiar si ello es
necesario.

Lo que no debe hacerse con las armas

Así como existen normas a las cuales hay que aplicarse para la atención de las armas,
existen procedimientos que la ignorancia o la mala costumbre preconizan y que deben
ser proscriptos de manera definitiva.

En las armas estas malas prácticas son las siguientes: uso de aceites viscosos
(aceites “gruesos”, comestibles, etc.) los que provocan el “empastamiento” de los
mecanismos; el desarme que si no es realizado por manos expertas, puede acarrear al
funcionamiento y/o la rotura de piezas; la reparación, que si no es hecha por personal
capacitado y autorizado puede ocasionar inconvenientes como los citados en el caso
anterior o aún más nocivos; el taponamiento de los cañones so pretexto de impedir la
entrada de tierra, lo que puede ocasionar la inutilización del cañón si se tira hallándose
taponado; el baqueteo por boca que produce mala dispersión o imprecisión del tiro.

Las armas que provee el Departamento Armas y Protección Personal, tanto en la


modalidad de cargo personal o en cuenta corriente, poseen un acabado exterior color
negro, tratándose de armas pavonadas o bien de armas con terminación exterior
pintadas al negro mate y luego secadas al horno. Dado que, entre otros factores, el
estado exterior del arma califica su uso y conservación, debe tenerse especial
cuidado en no modificar esta terminación superficial a los fines de evitar su prematuro
deterioro.

Tampoco deben efectuarse modificaciones en los mecanismos de alimentación,


disparo y expulsión, ya que trae aparejado un mal funcionamiento del arma. El
conocido término “alivianar un arma” produce una variación en el coeficiente de
seguridad de la misma, pudiendo producirse disparos accidentales.

Otra mala práctica es el uso de cargadores de armas de puño que se comercializan en


armerías y que en la mayoría de los casos se traduce en un mal funcionamiento de los
mecanismos de alimentación como así también la inutilización de los cartuchos debido
a abolladuras o deformaciones en las vainas.

Tratamiento de armas en depósito

El arma que va a depósito deberá ser objeto previamente de una limpieza a fondo
mediante los procedimientos antes señalados. Si el depósito es por corto plazo, de
alrededor de 4 semanas, se podrá proteger el ánima con lubricante ligero.

Si el arma se guarda por espacios más prolongados podrán usarse lubricantes

240
minerales más densos o vaselina blanca para armas, que puede dejarse hasta
alrededor de 5 años en condiciones ambientales favorables. Este producto deberá ser
calentado antes de su colocación para obtención de un mejor resultado preservativo.

Los recintos destinados a depósitos de armamento y munición deben contar con


suficiente seguridad, lo que implica la observación de medidas al respecto, tales como
poseer puertas y ventanas reforzadas o con rejas, que aseguren la inviolabilidad del
recinto.

Deben ser lugares secos y ventilados, encontrarse en perfectas condiciones de


higiene a los efectos de evitar el prematuro envejecimiento de la munición y el
deterioro del armamento.

Dentro de los mismos no se podrá fumar, debiendo existir al respecto carteles


indicadores.

Deben contar con elementos contra incendios, cuya cantidad y lugar de ubicación
deberá ser asesorado por la dependencia de Bomberos de la zona.

En su interior no pueden almacenarse elementos combustibles tales como lubricantes,


antióxidos, pinturas, naftas, ETC.

Finalizado con la limpieza y lubricación del armamento:

El operador dejará su arma en las condiciones operativas que habitualmente la utiliza.


Dejándose en claro que la para colocar el cargador y la posterior colocación del
cartucho en recámara, se deberá realizar dirigiendo la boca del cañón hacia el balde
de arena.

Materiales De Uso Especiales


Chaleco de Protección Balística
Los chalecos destinados a la protección balística son materiales de usos especiales
(cf art. 4° inciso 4° Decreto N° 395/75), controlados por la Ley Nacional N° 20.429 de
Armas y Explosivos y demás normativa vigente.

El chaleco de protección balística constituye un componente del equipo de protección


del personal policial.

Para su fabricación, se debe cumplir con la Norma RENAR MA.01-A1, que regula los
niveles de resistencia balística de los chalecos y fija los requerimientos técnicos que
deben respetar los fabricantes e importadores.

La norma RENAR MA.01-A1 certifica que el diseño del chaleco se ajusta a las
exigencias de un determinado nivel de protección balística (RB1, RB2, RB3, etc) a las
que es sometido y el fabricante o importador es responsable de no variar las
condiciones del chaleco que fue testeado, obligándolo a asegurar que toda la
producción o importación de chalecos que invoque la certificación obtenida, sea de la

241
misma construcción.

La vigencia de la certificación RENAR MA.01-A1 es de 5 (cinco) años contados a


partir de la fecha de su obtención.
Tenencia del Chaleco de Protección Balística
Para obtener la tenencia de un chaleco de protección balística, es necesario acreditar
la condición de legítimo usuario y obtener la correspondiente credencial que acredite
la “Tenencia” del material clasificado como “de uso especial” (cf. art. 4° inciso 4° y 57
el Decreto N° 395/75), otorgando el carácter de título sobre el material y sólo caduca
si no se renueva la condición de Legítimo Usuario en término, en cuyo caso puede ser
ordenado el decomiso del material.

La credencial de tenencia juntamente con el documento de identidad que tiene


inserto, son los documentos que legitiman la tenencia en el ámbito nacional y deberán
en todo momento acompañar al chaleco de protección balística (material de uso
especial) y ser exhibidos cuantas veces fueren requeridos por autoridad competente
(art. 62 Decreto N° 395/75).

Credencial de Tenencia de chaleco de protección balística

Fabricación y Certificación

El chaleco de protección balística está constituido de un material muy resistente al


impacto de los proyectiles, denominado “panel balístico”. Este panel balístico, posee
un portapanel destinado a cubrirlos, protegerlos y para su adherencia al cuerpo.

242
Para la confección del panel balístico, se utilizan fibras tejidas altamente resistentes,
denominadas fibras aramídicas, comercializadas con el nombre de “kevlar” (Fig. N° 2)
o “twaron”, o fibras de polietileno, que se comercializan bajo la denominación
“spectra” (Fig N° 3) y “dyneema”.

243
El panel balístico está constituido por diversa cantidad de telas o fibra entretejida, a
mayor cantidad de telas, mayor será la protección balística que brinda el chaleco al
usuario.

Sin embargo, es importante destacar que la red de fibra entretejida, pierde una parte
de su capacidad de protección balística cuando se humedecen. El agua lubrica los
puntos de intersección de la red de tela, llamados “nodos” , no dispersando
debidamente la energía del proyectil que la impacta.

Funcionamiento del Chaleco de Protección Balística

Al impactar el proyectil en el chaleco, la energía cinética que posee es absorbida por


la red de fibras que conforma el panel balístico, transfiriendo su energía y tensando
las fibras de la zona donde ha entrado en contacto. El impacto genera en el cuerpo un
efecto penetrante con forma de hongo, llamado “trauma”.

A los fines de reducir el trauma, los chalecos contienen una “placa antitrauma”, que
tiene como función amortiguar el choque o impacto del proyectil contra el cuerpo,
distribuyendo la energía a una zona mayor evitando que, aunque no se haya producido
la perforación, disminuir las lesiones corporales por el posible exceso de deformación
del chaleco.

Sin embargo, es importante remarcar que el uso del chaleco no es una garantía
absoluta para brindar protección balística, toda vez que puede recibir disparos de
armas de fuego que superen el nivel de resistencia balística, o bien, la falta de
cuidado, haya provocado la disminución de sus propiedades de resistencia balística.
Paralelamente, no son capaces de brindar protección contra elementos cortantes o
punzantes, debido al corte del tejido que podrían hacer estos elementos.
Certificación de la Fabricación o Importación del Chaleco de Protección Balística

244
Para determinar el nivel de resistencia balística de los chalecos, se deben efectuar
pruebas y asignarles el Nivel MA.01-A1 correspondiente.

Estas pruebas deben ser realizadas en laboratorios calificados. Una vez certificado el
Nivel, el ANMaC otorga una certificación al fabricante, cuya referencia deberá constar
en cada uno de los chalecos.

Los chalecos antibala, se clasifican según siete niveles de resistencia balística.

1.​ Nivel RB0 - Proyectiles Calibre .22LR y .38SPL: estos chalecos protegen contra
proyectiles calibre .22 LR, punta de plomo (SL), con masas nominales de 2.6 gr
(40 grains), que impactan a una velocidad de 320 m/s (1050 pies/seg) y del
calibre .38 Spl, punta redonda de plomo (RNL), con masas nominales de 10.2
gramos (158 grains), que impactan a una velocidad de 259 m/s (850 pies/seg).
2.​ Nivel RB1 - Proyectiles Calibre .40 S&W de velocidad normal y 9 MM de baja
velocidad: estos chalecos protegen contra proyectiles calibre .40 S&W
encamisado (FMJ), con masa nominales de 11.7 gr. (180 grains), que impactan a
una velocidad de 343 m/s (1125 pies/seg) y de calibre 9 mm encamisados (FMJ),
con masas nominales de 8.0 gr. (124 grains) impactando a una velocidad de 332
m/s (1090 pies/seg).
3.​ Nivel RB2 - Proyectiles Calibre .357 MG de alta velocidad y 9 MM DE MEDIA
VELOCIDAD: estos chalecos protegen contra proyectiles calibre .357 Mg
encamisados punta blanda (JSP) con masas nominales de 10.2 g (158 grains)
que impactan a una velocidad de 425 m/s (1395 pies/seg) y calibre 9 mm
encamisados (FMJ) con masas nominales de 8.0 g (124 grains) que impactan a
una velocidad de 358 m/s (1175 pies/seg.).
4.​ Nivel RB3 - Proyectiles Calibre .44 MG Y 9 MM de alta velocidad: estos
chalecos protegen contra proyectiles calibre .44 Mg de plomo semi sacabocado,
(SWC), con masas nominales de 15.55 gramos (240 grains) que impactan a una
velocidad de 426 m/s (1400 pies/seg.) y calibre 9 mm encamisado (FMJ) con
masas nominales de 8.0 g (124 grains) que impactan a una velocidad de 426 m/s

245
(1400 pies/seg.).
5.​ Nivel RB4 - Proyectiles Calibre 7.62 MM nato y 5.56 MM nato: estos chalecos
protegen contra proyectiles calibre 7.62 mm NATO (.308 Winchester),
encamisado (FMJ), con masas nominales de 9.7 g (150 grains), que impactan a
una velocidad de 838 m/s (2750 pies/seg) y del calibre 5.56 mm NATO (.223
Remington), encamisado (FMJBT) con masas nominales de 3.57 g (55 grains),
que impactan a una velocidad de 991 m/s (3250 pies/seg).
6.​ Nivel RB5 - Proyectiles Perforantes Calibre 7.62 MM nato: estos chalecos
protegen contra un disparo de proyectil perforante 7.62 mm NATO (.308
Winchester) con masa nominal de 9.7 g (150 grains), que impacta a una
velocidad de 838m/s (2750 pies/seg).
7.​ Nivel RBE - Para Chalecos de Resistencia Balística Especial: el ANMaC
eventualmente podrá autorizar la fabricación de chalecos para usos especiales,
que verifiquen resistencia balística para un nivel de protección especificada por
el usuario.
Higiene y Sanitización
Para lavar la funda del portapanel balístico, previamente se deberán extraer los
paneles. Con respecto al lavado los fabricantes recomiendan un lavado a mano, sin la
utilización de lavandinas, suavizantes, enjuagues, etc.

Previo al armado, la funda deberá secarse de una manera exhaustiva y a la sombra, no


permitiendo el secado mediante planchado, ni tampoco centrifugado.

Es muy importante que para la conservación de los paneles al momento del armado se
encuentre verdaderamente seco.

En cuanto al Armado

Un armado incorrecto, disminuye la capacidad de absorción del trauma. Es por esto


que se recomienda observar detenidamente los lados de los paneles balisiticos
(FRENTE Y ESPALDA).
Estado de Atención del Personal Policial en Servicio

Estado de Atención es el proceso por el cual el ser humano es capaz de dirigir los
recursos mentales, la observancia de sucesos, y que luego de un análisis ejecuta
determinadas acciones que considera más adecuadas entre las posibles. Haciendo
una clara referencia al estado de observación y de alerta que nos permite estar
contextualizados y no ser ajenos con lo que sucede en nuestro entorno.

Para ello haremos mención de la denominada escala de Cooper:

Las/os agentes policiales deben enfrentar situaciones problemáticas que se generan


permanentemente en su trabajo las cuales impactan en su calidad de vida y su salud
mental. Por esta razón resulta más que indispensable cuidar la salud mental del
personal policial, identificando los malestares para poder contar con el nivel de
conciencia plena que requiere su función, evitando posibles riesgos que atenten

246
contra su vida y/o la de terceros.

El estar atento a las funciones que el personal policial desempeña es un conjunto de


conductas que debe adoptar el/la efectivo policial, y requiere de actitudes necesarias
para considerarse en estado de conciencia plena de la situación, en condición de
alerta y anímicamente dispuesto/a .

Como sostiene Jeff Cooper (2006) en su teoría, los niveles de conciencia y de alerta
varían dependiendo de las circunstancias y el ambiente circundante. Este sistema de
colores constituye un modelo de conciencia mental que le permitirá al personal policial
ajustar su nivel de alerta dependiendo de las circunstancias y del contexto en el que
se encuentra.

Cooper introduce la aplicación de un Código de Colores que nada tenían que ver con
situaciones tácticas ni niveles de alerta, sino más bien con el estado de ánimo en
relación al grado de peligro sobre el que se está dispuesto a hacer algo; lo que le
permite pasar de un nivel mental a otro para poder actuar eficazmente sobre una
situación determinada.

La presente unidad se encuentra desarrollada en base a material extraído del Manual


de capacitación en materia de uso racional de la fuerza para la Policía de la Provincia
de Buenos Aires.
Blanco ➔​Relajado. Único ejemplo aceptable:
➔​Sin prestar atención. ➔​Descansando en el
hogar.

Amarillo ➔​Relajado. Ejemplo:


➔​Conciente del entorno. ➔​Caminando por la calle.
➔​Mentalidad para estar
atento.

Naranja ➔​Se ha percibido algún Ejemplo:


peligro potencial. ➔​Percibimos que alguien
➔​Alto estado de alerta. nos sigue.
➔​Se evalúan
operaciones.

Rojo ➔​Escenario de lucha o Ejemplo:


huida inminente. ➔​Agresión inminente o en
➔​Lucha o huida. curso.

Condición Blanca - Inconsciente de los alrededores

247
Sin estado de alerta por sentirse seguro, por ejemplo, en su domicilio o en la
sala de estar de la dependencia. Cualquier tipo de ataque contra un efectivo
en esta condición probablemente tenga éxito. Es el estado en el que patrullas
hablan de cosas banales y cotidianas o pensando en asuntos particulares
mientras se va escaneando lo que ocurre alrededor, pero sin buscar nada en
concreto, solo observando el ambiente en general. Este estado es en el que
usted se encuentra la mayor parte del tiempo, lo cual es normal.

Condición Amarilla - Conciencia general de los alrededores

Se perciben los eventos y condiciones cambiantes que le rodean. Se presta


atención al entorno especialmente en aquellas circunstancias o personas que
consideres que puedan ser una potencial amenaza. Si estás realizando un patrullaje
charlando, se deja de hacerlo para procesar mejor lo que se ve por si observas
algún peligro potencial. Consiste en la atención plena y consciente a lo que ves,
oyes y sientes. En este estado se encuentra cuando se dirige a un evento con
personas – en las que ha estado o está presente la violencia – donde se prevé que
usted y su compañero se van a encontrar con una situación arriesgada.

Condición Naranja - Estado realizado de alerta

Se identifica una posible amenaza y se adoptan planes de eventua- lidades para


hacer frente a la situación. La amenaza se vigila de cerca hasta determinar si se
necesita emprender acciones. Este es un elevado nivel de alerta, con un punto de
atención específico. La diferencia entre Amarillo y Naranja es este específico punto
de atención, que será la per- sona que llame tu atención por lo que esté haciendo.
Cuando se sube a Naranja, tu foco de atención estará en este individuo que llamó su
aten- ción, pero no dejará de tener una visión general del lugar. No queremos que
sus amigos nos sorprendan.

Condición Rojo - Estado de acción o respuesta

248
Una persona en este estado ha emprendido ya la acción o permanece dispuesta y
preparada para emprender una acción inmediata. Se ponen en marcha los
mecanismos naturales de alerta que lo preparan para hacer frente al peligro, huir o
que lo hará quedarse paralizado. En este estado las primeras reacciones y
emociones son instintivas y ocurren de forma involuntaria, pero con un buen
entrenamiento y preparación ayudarás a moldearlas, acortar su tiempo de actividad
subconsciente, y hacer uso cuanto antes de tus habilidades y recursos adquiridos
en la capacitación y entrenamiento. El repliegue táctico y solicitar apoyo inmediato,
podrían ser una opción adecuada para preservar la vida y ac- tuar conforme al
objetivo legal perseguido. Evaluando la peligrosidad de la situación, teniendo en
cuenta las características del sujeto y la posible condición de inferioridad numérica
y táctica, puedes planificar y buscar parapeto para resolver la situación con otras
herramientas.

Hasta aquí contamos con los conceptos iniciales del sistema ideado por Jeff Cooper,
luego
complementado con otro concepto: la Condición Negra.

Condición Negra - Combate en curso o estado de shock

Una persona en este estado se ve tan abrumada por la situación que entra en
estado de Shock, incapaz de reaccionar. Es como si la persona hubiera cerrado sus
ojos ante el evento, bloqueando así su mente. En este estado corre riesgo su vida;
se enfrenta a alguien o a algo que de no ser vencido o evitado, lo podría matar (o al
menos lo cree así) y es consciente de ello. Es un estado potenciado de la condición
roja.
Puede resultar ser la consecuencia de dos variables; la primera por una falta de
capacitación, ejercitación y práctica, lo que restará capacidad de reacción y toma
de decisiones, la segunda como resultante de encontrarse sorprendido por la
situación debido a su estado de inconsciencia de los alrededores.

A partir de esta clasificación propuesta se ha podido observar que al estar


desconcentrado el/la efectivo policial pierde la posibilidad de contar con el tiempo
necesario para poder resolver situaciones de riesgo, llevándolo/a, en situaciones
extremadamente riesgosas, a la muerte. Por el contrario, si está atento/a, logrará llevar
a cabo el análisis correspondiente para afrontar con todas sus herramientas las
problemáticas que se le presenten, reduciendo la probabilidad de fatalidades.
Hoy en día, la tecnología facilita la vida del ser humano en muchísimos aspectos. Pero
debemos ser cautos al utilizar, una tecnología que nos haga perder el control de
nuestro entorno nos lleva a una muerte asegurada.

Protocolo para el uso progresivo de la fuerza

Resoluciones Ministeriales Nros. 2237/2025 y 2871/25

TÍTULO I - Disposiciones generales

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Capítulo 1. Objeto y ámbito de aplicación.

ARTÍCULO 1°: Objeto. El presente protocolo tiene como finalidad establecer los
principios y directrices para el uso progresivo de la fuerza por parte de los agentes de
las fuerzas de seguridad de la Provincia de Santa Fe, garantizando el respeto a los
derechos humanos, la legalidad y la proporcionalidad en su aplicación.

ARTÍCULO 2°: Ámbito de aplicación. El presente Protocolo será de aplicación


obligatoria, sin excepción, para todos los sujetos activos y pasivos vinculados al uso
de la fuerza que se encuentren en tránsito o permanencia dentro del territorio de la
Provincia de Santa Fe.

Se entiende por sujetos activos del uso de la fuerza a todas aquellas instituciones del
Estado Provincial legalmente facultadas para ejercerlas en el marco de sus
competencias. Esta definición comprende, en particular, a:

a) La Policía de la Provincia de Santa Fe.

b) La Policía de Investigaciones (PDI).

c) El Servicio Penitenciario de la Provincia de Santa Fe, exclusivamente cuando actúe


fuera del ámbito de los establecimientos penitenciarios. En tales casos, este Protocolo
se aplicará con carácter obligatorio. Dentro de los establecimientos penitenciarios, el
accionar del personal penitenciario se regirá únicamente por sus protocolos
específicos, los cuales conservan plena vigencia y aplicación.

d) La Central de Inteligencia y Operaciones Especiales (CIOPE).

e) La Agencia de Medidas No Privativas de la Libertad, en los casos en que se


encuentre expresamente habilitada para el uso de la fuerza conforme a la normativa
vigente.

f) La Guardia Provincial.

g) La Tropa de Operaciones Especiales (TOE).

ARTÍCULO 3°: Autoridad de aplicación. El Ministerio de Justicia y Seguridad, en su


carácter de autoridad de aplicación del presente Protocolo, tendrá las siguientes
atribuciones:

●​ Aprobar, actualizar e interpretar el contenido del Protocolo, asegurando su


adecuación a los estándares constitucionales y a los instrumentos
internacionales de derechos humanos.

●​ Supervisar su implementación en las fuerzas de seguridad bajo su


dependencia, estableciendo mecanismos de control y evaluación periódica.

●​ Diseñar e implementar planes de capacitación obligatoria para el personal de


las fuerzas de seguridad, tanto en su formación inicial como en el servicio

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activo, sobre los principios, niveles y definiciones operativas del uso progresivo
de la fuerza.

●​ Recopilar, sistematizar y publicar estadísticas periódicas sobre el uso de la


fuerza, a fin de generar información pública y promover la rendición de cuentas
institucional.

●​ Establecer mecanismos de articulación con el Poder Judicial, el Ministerio


Público de la Acusación y organizaciones de la sociedad civil, a fin de
garantizar el cumplimiento del principio de legalidad y transparencia en el uso
de la fuerza.

●​ Dictar las disposiciones complementarias y operativas que resulten necesarias


para la efectiva implementación del presente Protocolo.

Capítulo 2. Definiciones y clasificaciones.

ARTÍCULO 4°: Acciones frente a la fuerza. A los fines interpretativos del presente
protocolo, son aquellas conductas adoptadas por una persona, ya sea de manera
proactiva o reactiva, en el marco de una intervención que legítimamente habilite el
empleo de la fuerza por parte del agente de las fuerzas de seguridad. Estas acciones
se clasifican en:

➔​ Cooperación: la persona sujeta a control de las fuerzas de seguridad da


cumplimiento a las indicaciones del agente sin manifestar resistencia. Cuando
la cooperación se da de forma activa, la persona sigue las instrucciones del
agente. Por otro lado, puede suceder que la cooperación se logre tras algún
tipo de intimidación -sea física o verbal- hacia un tercero.

➔​ Resistencia Pasiva. La persona sujeta a control de las fuerzas de seguridad


omite seguir las indicaciones de los agentes sin mediar fuerza física activa
hacia ellos, ni hacia terceros, mediante una resistencia persistente. Hay
intimidación verbal o física hacia un agente.

➔​ Resistencia activa. Oposición directa al control de las fuerzas de seguridad,


manifestada a través de intentos de evasión o resistencia física. Puede incluir el
uso de violencia contra los agentes o contra terceras personas con el propósito
de escapar, pero sin llegar a neutralizarlos.

➔​ Ataque directo. Son actos de violencia dirigidos contra los agentes o contras
terceras personas con la intención de neutralizar su intervención, cubrir su
retirada, proteger su propia integridad física, ya sea para atentar contra su vida,
integridad física o libertad. También incluye situaciones en las que reducir a los
agentes o a terceros es un medio necesario para facilitar la huida.

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CUADRO DE NIVELES

Niveles Denominación Forma Respuesta Propósito

1 Cooperación Se siguen Presencia, escucha Recoger


Activa indicaciones activa, datos
comunicación

2 Cooperación Intimidación verbal Comunicación Doblegar la


Pasiva o física hacia un proactiva Se voluntad
tercero mantiene la
distancia

3 Resistencia Intimidación verbal Fuerza de traslado Desescalar


pasiva o física hacia un la resistencia
agente

4 Resistencia Violación del Fuerza de Contener la


Activa espacio personal o contención violencia
contacto físico

5 Ataque al agente Acometimiento con Fuerza defensiva Neutralizar la


o a un tercero contacto físico amenaza

ARTÍCULO 5°: Escalas de amenaza.

Son las diferentes etapas relacionadas a niveles de riesgo que permiten determinar la
necesidad de escalar el uso de la fuerza de manera proactiva, sin que se requiera un
ataque violento que pudiera ser letal o que habilite reducir al agente y que este pueda
perder el arma. Se trata de una secuencia cuyas primeras etapas pueden dejarse de
lado, en caso de estar justificado. Pueden clasificarse en:

●​ Intimidación o agresión verbal: el mensaje es amenazante y/u ofensivo,


acompañado de un elevado tono de voz, y comunicación no verbal desafiante.
La respuesta proporcional es la comunicación con el propósito de retornar la
normalidad.

●​ Intimidación física: se trata de gestos bruscos puntuales como apretar los


dientes, o persistentes como aumentar el tamaño de la silueta, despegar los
codos de los costados, elevar las manos por encima de la altura del pecho o
cerrar los puños. La respuesta proporcional es asegurar un espacio de
seguridad y la comunicación de desescalada.

●​ Violación del espacio personal: Se considera la transgresión de la distancia de


seguridad del agente o de una tercera persona, entendida como el radio

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mínimo necesario para evitar un contacto físico no deseado, ya sea mediante
una extremidad o un objeto. Esta conducta puede constituir un paso previo a
una agresión. Ante tal situación, resulta proporcional la activación de una
respuesta de “legítima defensa preventiva”, mediante una actitud defensiva
destinada a recuperar el control del espacio personal y, de ser necesario,
emplear el uso de la fuerza ante la inminencia de un ataque.

●​ Contacto físico: Se configura cuando el agresor establece un contacto directo


con el agente, sin que medie un ataque manifiesto, utilizando sus extremidades
u objetos. La gravedad del hecho aumenta si el contacto se produce en zonas
vitales, como el cuello, o si el agresor mantiene una mano oculta, lo cual puede
indicar la intención de un ataque inminente. En tales casos, la respuesta
proporcional será adoptar una postura defensiva, o ejercer una defensa
inmediata si existen indicios razonables de que el contacto constituye una
antesala de una agresión potencialmente letal.

●​ Acometimiento: Se configura cuando una persona inicia un ataque violento


contra el agente, ya sea de forma directa o mediante el uso de objetos. La
peligrosidad del hecho se incrementa si el agresor mantiene una mano oculta,
lo que puede indicar la existencia de un arma o la intención de intensificar la
agresión. La respuesta proporcional será la defensa mediante los medios
disponibles, orientada a desescalar la situación y generar una asimetría
favorable al agente, evitando, asimismo el riesgo de autolesión del atacante, de
modo que la fuerza defensiva supere la intensidad del ataque.

ARTÍCULO 6°: Asimetría de la fuerza. Se trata de una situación de desventaja


competitiva del agente frente a un individuo o grupo violento, que faculta al agente
para escalar la fuerza de manera preventiva, reclamar apoyo para reducir la asimetría
o retirarse para evitar una agresión en defecto de apoyo. Puede ser de tres tipos:

●​ Asimetría física: Desventaja del agente frente a un potencial agresor o


agresores por razones de tamaño físico, altura o peso, tratándose de una
asimetría que compromete su seguridad.

●​ Asimetría numérica: Desventaja del agente frente a un grupo de agresores por


razones de cantidad numérica, tratándose de una asimetría que compromete su
seguridad.

●​ Asimetría mediata: Desventaja del agente frente a un agresor o agresores por


razones de medios de agresión y defensa o de habilidades, tratándose de una
asimetría que compromete su seguridad.

●​ Asimetría Inicial: Es la ventaja/desventaja competitiva que existe desde el


principio de la toma de contacto entre el agente/s y el potencial agresor o
agresores.

●​ Asimetría Sobrevenida: Es la desventaja que surge durante el contacto entre el


agente con el potencial agresor o agresores.

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ARTÍCULO 7°: Situación medioambiental. Se trata del conjunto de condiciones
externas a los agentes, determinadas por las características del terreno -ya sea sólido
o blando, estable o resbaladizo, seco o húmedo, caluroso o frío, con alta o baja
visibilidad-. Estas condiciones del entorno influyen directamente en el desarrollo de
una situación,pudiendo generar desenlaces distintos ante un mismo escenario, al
incidir sobre la fisiología del enfrentamiento y las capacidades operativas de la fuerza.

ARTÍCULO 8°: Motivaciones de intervención. Corresponden a las causas materiales


que anteceden al despliegue de la fuerza. Estas pueden clasificarse en tres (3) tipos,
todas ellas excluyentes de cualquier forma de arbitrariedad:

a)​ Requerimiento, directo o indirecto, a través de los canales de comunicación


establecidos.

b)​ Iniciativa en base a un análisis de riesgo dinámico efectuado por los


intervinientes.

c)​ Iniciativa en base a planes operativos basados en análisis de riesgo.

Título II Despliegue de la fuerza

Capítulo 3: Niveles de intervención.

ARTÍCULO 9°: Escalada de la fuerza. Frente a las diversas actitudes que puede
asumir la población ante las órdenes o indicaciones de la autoridad de las fuerzas de
seguridad, resulta necesario establecer criterios diferenciados y escalonados que
permitan graduar el uso de la fuerza en función del nivel de resistencia o de amenaza.
La escalada en la aplicación de la fuerza se encuentra legitimada tanto en situaciones
donde se produce un aumento progresivo de la resistencia o la agresión, como en
aquellos casos en que la gravedad inicial de la amenaza exige recurrir directamente a
un nivel superior de fuerza, sin necesidad de transitar por los niveles inferiores.

ARTÍCULO 10: Graduación del uso de la fuerza. El uso de la fuerza se gradúa


conforme a los siguientes niveles, que deberán ser aplicados en forma progresiva y
proporcional a la situación:

a)​ Presencia disuasiva: El agente ejerce su autoridad mediante su sola presencia.


Consiste en el uso de medios preventivos, como la utilización de dispositivos
institucionales o la exhibición de identificación por parte del personal de civil.
Se prioriza el diálogo como primera medida de intervención.

b)​ Comunicación verbal: Empleo de medios preventivos, como órdenes directas y


el uso de la persuasión para lograr el cumplimiento de la autoridad.

c)​ Control físico moderado: Uso de técnicas de restricción sin causar lesiones,
para reducir e inmovilizar a la persona, con el fin de neutralizar su resistencia.

d)​ Uso de armas de menor letalidad: Aplicación de dispositivos diseñados para


incapacitar temporalmente a una persona, reduciendo al mínimo el riesgo de

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causar la muerte o lesiones permanentes. Estas armas, como las de
electrochoque, proyectiles con sustancias irritantes, gases paralizantes u otros
dispositivos aprobados, se emplean en situaciones en las que la intervención
con armas de fuego sería desproporcionada o generaría un riesgo excesivo
para terceros.

e)​ Uso de armas potencialmente letales. Empleo de medios reactivos y de fuerza


potencialmente letal para repeler la agresión y proteger la vida.

ARTÍCULO 11: Medios de Fuerza. Se entiende por medios de fuerza aquellos


instrumentos, dispositivos, técnicas o acciones autorizadas que pueden ser
empleados por los agentes encargados de hacer cumplir la ley para ejercer coerción
física o psicológica, con el fin de proteger derechos, restablecer el orden, disuadir una
amenaza o lograr el cumplimiento de la ley. Incluyen desde la presencia policial, la
verbalización, las técnicas de control físico, el uso de elementos de sujeción, los
dispositivos de baja letalidad, hasta el empleo de armas de fuego, de conformidad con
los niveles de resistencia y dentro de los márgenes legales establecidos.

ARTÍCULO 12: Letalidad en los medios. La letalidad constituye una característica


intrínseca de los medios empleados en el uso de la fuerza, y puede clasificarse en tres
(3) niveles de letalidad:

a) ​baja,

b) ​media,

c) ​alta.

Todos los dispositivos autorizados para el uso de la fuerza deberán estar debidamente
categorizados dentro de una de estas tres (3) categorías, a los fines de facilitar la
evaluación de la proporcionalidad entre los medios empleados por los agentes y los
medios de violencia utilizados por los agresores. La proporcionalidad no se define
exclusivamente por la naturaleza del medio utilizado, sino fundamentalmente por la
forma en que se aplica, por lo tanto, la letalidad de un medio debe ser valorada en
función del uso concreto que se haga del mismo en una situación determinada.

ARTÍCULO 13: Armamento menos letal. A los fines del presente Protocolo, y con
carácter meramente enunciativo, se considera armamento de menor letalidad a
aquellos dispositivos cuyo diseño tiene por finalidad inmovilizar, incapacitar o disuadir
temporalmente, minimizando el riesgo de producir lesiones letales. Se incluyen en esta
categoría:

a)​ Las armas de electrochoque, tales como las pistolas que aplican descargas
eléctricas para generar inmovilización temporal del objetivo.

b)​ Las armas, cortas o largas, que disparan municiones con sustancias irritantes o
compuestos químicos no letales.

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c)​ Los dispositivos eléctricos específicos de uso policial, diseñados para generar
descargas controladas.

d)​ Los agentes químicos paralizantes, tales como gases lacrimógenos o similares.

e)​ Cualquier otro dispositivo clasificado como de menor letalidad por la normativa
vigente, siempre que haya sido aprobado conforme a los reglamentos
aplicables y su uso se encuentre debidamente autorizado.

ARTÍCULO 14: Condiciones para el uso de la fuerza. El uso de la fuerza está


legitimado en aquellas situaciones de necesidad para cumplir con un propósito
definido que en todo caso será la desescalada de toda forma de violencia, de manera
proporcionada en su intensidad y sus medios, así como aplicando el deber de
cuidado, en orden a reducir el posible perjuicio que pueda ocasionar sobre los bienes
jurídicos, especialmente la dignidad humana, la vida, la integridad física y la libertad,
de acuerdo con los siguientes supuestos del artículo 4°: a) Cooperación
(activa/pasiva); b)resistencia pasiva; c) Resistencia activa; y d) Ataque directo.

ARTÍCULO 15: Uso de cartucho en recámara. El porte de munición en recámara


constituye una medida que incrementa el nivel de alistamiento operativo y, al mismo
tiempo, el riesgo potencial del uso del arma de fuego. Su autorización estará limitada a
situaciones excepcionales, en las que se verifiquen de forma concurrente las
siguientes condiciones:

●​ Riesgo inminente para la vida o integridad física: Cuando el agente se enfrenta


a una amenaza concreta, real, inminente y grave, en la que el retraso en la
respuesta podría poner en peligro su vida, la de otros agentes o la de terceros.

●​ Intervenciones en zonas de alta peligrosidad: Cuando el operativo de las


fuerzas de seguridad se desarrolla en contextos o zonas identificadas como de
alta peligrosidad, con antecedentes de enfrentamientos armados o violencia
letal.

●​ Custodia de objetivos sensibles o de alto valor: En servicios de protección de


autoridades, traslado de personas de alto riesgo o custodia de bienes
estratégicos donde se presuma razonablemente la posibilidad de un ataque
letal.

●​ Operativos con información previa de presencia de armas: Cuando haya


información de inteligencia o datos previos que indiquen que los sujetos
involucrados pueden estar armados y dispuestos a usarlas.

●​ Cuando el agente esté aislado o sin apoyo inmediato: Si un agente se encuentra


en una situación de desventaja operativa o sin respaldo inmediato que pueda
asistirlo ante una amenaza armada.

En todos los casos, el uso de cartucho en recámara deberá ser autorizado según
directivas institucionales previas o procedimientos específicos.

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El agente deberá justificar documentalmente, con posterioridad, su decisión en caso
de que haga uso de esta medida de preparación.

La decisión de portar cartucho en recámara no habilita el uso del arma sin que se
cumplan los principios de necesidad, proporcionalidad, legalidad y rendición de
cuentas.

Capítulo 4: Disposiciones Administrativas.

ARTÍCULO 16: Certificación. Es la habilitación administrativa que cumple con unos


estándares mínimos de formación teórico-práctica y una actualización periódica, que
será transversal en los módulos teórico-prácticos para los agentes de las fuerzas de
seguridad, pero contará con una versión reducida en su parte práctica para los sujetos
habilitados.

ARTÍCULO 17: Registro y supervisión. Todo uso de la fuerza debe ser documentado
mediante informes detallados. Se realizarán auditorías periódicas para evaluar el
cumplimiento del protocolo. En caso de uso indebido, se aplicarán sanciones
conforme a la normativa vigente.

ARTÍCULO 18: Capacitación y actualización. Los agentes de las fuerzas de seguridad


deberán recibir formación continua en técnicas de resolución y reducción de
conflictos, con un enfoque preventivo y desescalador. Dicha capacitación incluirá el
conocimiento y aplicación de los principios de derechos humanos y las normas
internacionales sobre el uso proporcional y legítimo de la fuerza. En particular, será
obligatorio acreditar formación específica en el manejo de armas de baja letalidad
como condición previa para la habilitación y autorización en el uso del armamento
contemplado en el Artículo 13 del presente protocolo.

Capítulo 5: Disposiciones Finales.

ARTÍCULO 19: Obligatoriedad. Las disposiciones del presente protocolo serán de


cumplimiento obligatorio para todas las fuerzas de seguridad de la Provincia, en el
ejercicio de sus funciones operativas y administrativas vinculadas al uso de la fuerza.

ARTÍCULO 20: Revisión y actualización. La revisión, adecuación y actualización


periódica del presente protocolo estará a cargo de la autoridad de aplicación, quien
deberá garantizar su coherencia con las normativas provinciales, nacionales e
internacionales en materia de derechos humanos y uso proporcional de la fuerza.

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