Tiro
Tiro
212
UNIDAD I
En el Hogar
Durante el Traslado
Durante la Limpieza
● Las armas de fuego se deben limpiar cada vez que se usan en la práctica de tiro
o caza deportiva. Durante la limpieza, no tengas munición en la misma mesa
donde trabajás con el arma, ya que corrés el riesgo de cargarla
inconscientemente, lo que podría derivar en un accidente.
● Para efectuar la limpieza es recomendable seguir las instrucciones e información
que figura en el manual del usuario, con los productos allí especificados. De esta
forma podrás mantener el arma en el estado de funcionamiento adecuado y
conservar las condiciones originales de seguridad.
● Siempre deberás llevar: acreditación de identidad, credencial de legítimo usuario
y tenencia del arma que traslades.
213
En el Polígono
En el Campo de Caza
Medidas Accesorias
214
● Verificá que los cartuchos a utilizar son los adecuados en calibre, potencia y vida
útil.
● Conocé las condiciones bajo las cuales usarás tu arma. Tené la precaución de
chequear qué hay detrás del blanco. Jamás dispares en caso de no saber dónde
será detenido el proyectil.
● Usá las protecciones necesarias, como anteojos y protectores auditivos. Recordá
que gases remanentes de la combustión, fragmentos incandescentes de pólvora
o las vainas pueden dañar los ojos.
● Guardá tus armas en lugares seguros e inaccesibles para personas no
autorizadas.
1. SIEMPRE el arma de fuego debe ser considerar como si estuviese cargadas, a
pesar que sepamos que no lo está.
2. Al empuñar un arma de fuego SIEMPRE se la deberá verificar de manera
mecánica, visual y táctil, PREVIO haber quitado el cargador o remover los
cartuchos de su alojamiento.
3. Al empuñar un arma de fuego, NUNCA se colocará el dedo índice sobre la cola
del disparador, el mismo deberá permanecer estirado y en paralelo al armazón.
4. Al empuñar un arma de fuego, el cañón del arma deberá dirigirse a un lugar que
sea apto para absorber la energía del proyectil sin desviar su trayectoria (lugar
seguro) ante un disparo accidental.
5. JAMÁS entregar un arma de fuego y/o el arma provista -pistola- a otra persona,
salvo que exista una causa que lo justifique realizar requisa de calabozo, relevo
de guardia, al personal policial especializado del área de armamento, instructor
de tiro policial, desempeñar función de imaginaria de calabozo, por orden judicial
o cuando por razones especiales sea relevado de este deber en este supuesto
deberá entregarse el arma sin cargador, despejada y abierta.
6. No extraer, desenfundar, ni efectuar disparos con el arma, salvo en el ejercicio de
una capacitación o de la función policial en el marco de la legislación vigente.
7. Nunca haga limpieza del arma de fuego delante de otras personas, busque estar
sólo y en un lugar seguro. Utilizar productos como aceites lubricantes o
limpiadores, desencobrantes, desemplomantes o desincrustantes para armas de
fuego.
8. Utilizar siempre el arma provista en la misma condición operativa (con o sin
cartucho en la recámara, con o sin seguro colocado).
9. JAMÁS jugar o hacer bromas con un arma de fuego.
10.En el domicilio, guardar el arma provista en un lugar que por ninguna causa
pueda ser manipulada por terceras personas, especialmente los niños.
215
1. Es de uso obligatorio los elementos de protección auditiva y visual, como así
también todos aquellos que, en el desarrollo seguro de la instrucción, se
consideren pertinentes.
2. No manipular el arma bajo ninguna circunstancia mientras no sea indicado por el
instructor de tiro.
3. Una vez que se empuña el o desenfunda el arma, sin importar si se encuentra
cargada o no, el cañón de la misma se dirigirá en todo momento hacia el blanco
o espaldón del polígono.
4. Al empuñar el arma de fuego, no se colocará el dedo índice sobre la cola del
disparador, el mismo deberá permanecer estirado y en paralelo al armazón del
arma hasta que el instructor de tiro habilite el disparo, mediante la orden “fuego
libre”.
5. Al empuñar un arma de fuego, se le deberá verificar de manera mecánica, visual
y táctil, que no posea un cartucho en la recámara, PREVIO haber quitado el
cargador o remover los cartuchos alojados en el cargador
6. El operador deberá repetir a viva voz, luego de haber verificado el arma
conforme a lo dispuesto en el punto anterior, “arma despejada y segura”.
7. El tirador deberá cumplir las órdenes del instructor de tiro de “fuego libre” y “alto
el fuego”, en este último supuesto, se quitará el dedo de la cola del disparador y
permanecerá estirado en paralelo al armazón del arma.
8. En el supuesto de generarse una traba en el arma durante la práctica de tiro, el
tirador repetirá a viva voz “arma trabada”, levantará la mano inhábil, el arma
permanecerá dirigida hacia el blanco o espaldón del polígono y esperará en esa
posición hasta ser asistido por el instructor de tiro.
9. Al finalizar la práctica de tiro, los tiradores seguirán las indicaciones del
instructor, permaneciendo en la línea y no avanzar, ni recolectar las vainas de los
cartuchos utilizados, hasta que el instructor de tira verifique e indique a viva voz
“línea segura” y autorice avanzar a verificar los blancos y/o recolectar las vainas.
10.En el supuesto de no hallarse el alumno en condiciones de efectuar la práctica
de tiro, deberá comunicar inmediatamente al instructor de tiro
Almacenamiento seguro
216
Manipulación responsable de las armas
Carga y descarga: Se realizará con los sectores asignados a tal fin de la dependencia
si en todo caso debe hacerse fuera de la misma por servicio el mismo se hará de tal
forma que el acto sea imperceptible visualmente e igualmente seguro para el resto de
la sociedad.
Supervisión y mantenimiento
Notificación obligatoria: Informar sobre los protocolos y manejo de las armerías para
una mejor supervisión.
Supervisión
217
En el patrullero use fundas de seguridad
Control permanente
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● Evitar siempre que sea posible llevarlo en la caja de la camioneta
Comunicación y coordinación
Notificación de incidentes:
● Toda situación será inmediatamente comunicada a la central.
● Recuerde que el móvil policial también es pasible de sufrir accidentes de tránsito
por lo cual sea prudente en la conducción
● Tenga en cuenta que en caso de sufrir accidentes todo aquello que no esté
atado o tenga un sistema de seguridad pasivo se proyectará, con la posibilidad
de salir despedido del mismo, esto incluye: armas, equipo, pasajeros, detenidos
y personal policial.
Plan de respuesta: Siempre cuente con un plan de respuesta acorde a las situaciones
emergencia
Capacitación y simulacros
El entrenamiento en seco con armas de fuego (sin munición) es una práctica crucial
para las fuerzas de seguridad debido a varias razones claves.
Seguridad
Mejora la técnica
219
Construcción de memoria muscular
Optimización de recursos
Preparación psicológica
UNIDAD II
220
Este seguro se desactiva al presionar la cola del disparador, brevísimos instantes
antes de efectuarse el disparo, una leva desactiva el seguro que bloquea la aguja
percutora permitiendo, al golpear el martillo sobre él, efectuarse el disparo (Fig. N° 2).
Este seguro se activa nuevamente al liberar el disparador, por acción de un resorte
que posee el seguro, en su parte superior, que lo empuja hacia abajo.
Palanca de Desmartillado
Es un mecanismo que tiene por finalidad desmontar, abatir o desmartillar el martillo sin
peligro de efectuar un disparo, a pesar de poseer un cartucho en la recámara. Esta
221
palanca funciona al mismo tiempo como seguro de corredera, de allí que al levantar la
palanca para el desmartillado (Fig. N° 3), se debe tomar el recaudo de bajar la misma
una vez abatido el martillo, de lo contrario el arma permanecerá asegurada,
imposibilitando el disparo.
Desarme de Campaña
Para efectuar el despiece básico del arma, se debe seguir los siguientes pasos:
222
Como primera medida y recaudo de seguridad, se debe quitar el cargador (Fig. N° 1),
luego verificar mecánica y visual que el arma no contenga un cartucho en la
recámara, desplazando la corredera hacia atrás, de poseer un cartucho, el mecanismo
de extracción y expulsión se encargará de extraer y expulsar el cartucho al exterior
por la ventana expulsora.
223
correcto funcionamiento. Desmartillar el arma con la palanca de desmartillado hacia
arriba y bajarla nuevamente, evitando que no quede con el seguro de corredera
activado. Finalmente colocar el cargador.
Sobre el armazón se encuentran grabadas las letras “F” (FIRE) y “S” (“SAFE”), sus
significados en español es FUEGO y SEGURO, respectivamente.
Es importante, antes de realizar la práctica de tiro con fuego real, realizar tiro en seco,
224
La Técnica del Desenfunde se ejecuta en 4 posiciones
Posición 1
Se pueden entrenar con los brazos arriba, al costado de manera natural o detrás del
cuerpo. A la orden del Instructor de Tiro, el tirador empuña el arma con la mano hábil,
buscando un posicionamiento correcto en la cola de castor del arma, cerrando la
mano sobre la empuñadura (Fig. N° 1). La mano de apoyo queda sobre el pecho del
tirador, evitando que, por inercia, al realizar el ejercicio de manera íntegra y veloz, se
cruce frente al cañón del arma .
Posición 2
blanco.
Posición 3
El arma pasa a la altura del pecho mientras que la mano inhábil se dirige al arma
225
completando el empuñe con ambas manos. Si no posee cartucho en recámara, se
lleva el arma a la altura del pecho (Fig. N° 4), inclinando el arma a efectos de ser
tomada firmemente por el segrinado de la corredera con el dedo pulgar e índice de la
mano inhábil, los codos permanecerán abiertos para para aumentar la fuerza de la
acción de acerrojamiento y carga (Fig. N° 5).
Posición 4
226
Descripción de la Posición de Tiro Isósceles
227
Descripción de la posición de tiro “rodilla a tierra”
Balística
Es la ciencia que estudia el comportamiento de las armas y sus mecanismos, como así
también los proyectiles, tanto su vuelo como su impacto y consecuencias.
1. Interior
2. Exterior
3. Terminal o de efectos
228
Balística interior: es el estudio del arma en sí, los movimientos que ocurren en el
interior del arma, desde que se presiona el disparador hasta que el proyectil abandona
la boca del cañón.
Balística terminal o de efectos: es la que se encarga del estudio de los efectos que
produce el proyectil en el o los blancos y sus consecuencias. Lo que produce un
proyectil al impactar un blanco es un orificio de entrada, de mayor o menor tamaño
que el proyectil
Junto al orificio de entrada, podemos encontrar signos o indicios que permitirían
determinar la distancia donde se encontraba la boca del arma al momento de
efectuarse el disparo.
229
Existen distintas formas de medir el calibre, pudiendo obtener un calibre real y otro
nominal.
El calibre real: Es la medida o calibre real que posee un arma. Esta medida
generalmente se toma en la boca del cañón, en el caso de las armas de ánima rayada,
será la medida entre dos campos del cañón. La forma de medición se expresa en
milímetros cuando utilizamos el sistema métrico decimal (ej. 9mm., 6,35mm., entre
otros), y en centésimas o milésimas de pulgada cuando se utiliza el sistema anglo-
sajón de pesos y medidas (ej. .38, .357, entre otros); sin embargo, debemos destacar
que, si medimos el diámetro de la punta veremos que ésta es siempre mayor que el
diámetro del interior del cañón, entre una y tres décimas de milímetro (o una milésima
de pulgada).
El calibre nominal: se trata de una medida o norma convencional que sólo tiene una
relación indirecta con el diámetro real del ánima del cañón. Un ejemplo de esta forma
nominal para denominar calibres, la tenemos en la utilizada para designar el calibre en
las escopetas. Es la más antigua y proviene de la época en que las armas eran de
avancarga y se cargaban por la boca de fuego con una bala esférica única y de igual
diámetro que el ánima del cañón. Convencionalmente, cuando se obtenían 12 balas, a
partir del plomo contenido en una libra inglesa (453,59 gramos), se decía que la bala
era del calibre 12; si las que obtenían eran 20, el calibre sería el 20. Posteriormente el
calibre de la bala pasaría, por extensión, a designar el calibre del arma.
230
Munición
Cartucho o Tiro
231
Punta, bala u ojiva: es aquella que al atravesar el ánima del cañón se transforma en
proyectil; las hay de distinta morfología, según el efecto que se quiera producir. La
Institución policial, posee cuatro tipos de puntas, para cartuchería metálica (Fig. N° 1):
Ojival agusada: actualmente utilizada para entrenamiento policial, posee un bajo peso,
por lo cual no genera altas presiones en el cañón del arma de instrucción.
Ojival truncada: actualmente provista para el personal policial para el arma provista.
Posee un mayor frente de choque y permite entregar, por la superficie de contacto
con el blanco, mayor energía al blanco en menor tiempo.
232
Vaina: es el contenedor de la carga propulsora y el fulminante, quedando cerrada
herméticamente por la punta. Dentro de ella se genera la presión suficiente, para que
se desprenda la punta y sea introducida en el ánima del cañón para ser expulsada por
la boca del mismo.
Fulminante: es una cápsula que contiene un compuesto químico, que al ser golpeado
fuertemente por el percutor produce una chispa que enciende la pólvora.
233
Cartuchería de Proyectiles Múltiples
Vaina: puede ser de plástico, metal o cartón, según la marca, modelo y calibre.
Taco: es aquel que sirve para separar la carga propulsora de la carga a propulsar y
evita el contacto entre el calor de la deflagración de la pólvora con las municiones. El
taco puede ser de plástico, cartón o fieltro. Asimismo, hay tacos separadores,
contenedores, amortiguadores o la combinación de ellos.
Perdigones, postas o mostacillas: son los múltiples proyectiles que salen de la boca
del cañón una vez efectuado el disparo.
234
podemos denominarlos de letalidad reducida, toda vez que disminuye el riesgo de
provocar tal efecto, sin embargo, el riesgo letal aumenta cuando la carga NO se
separa del taco. Para la utilización de este tipo de cartuchos, los fabricantes
recomiendan no disparar a una distancia menor de 10 metros, por el riesgo de
provocar efectos letales.
Se debe tener precaución al utilizar este tipo de cartucho, toda vez que, si bien fueron
concebidos para producir ruido, lanza un pequeño taco que puede ser de corcho,
plástico o yeso, el cual a corta distancia puede causar lesiones o efectos letales.
235
UNIDAD III
Limpieza Externa
Limpieza Interna
La limpieza interna está casi exclusivamente referida al interior del cañón (ánima) y
para la misma deberán tenerse presentes dos aspectos principales: si el cañón a
limpiar ha disparado recientemente, vale decir si los restos de la pólvora
combustionada son frescos o si, en cambio, estos restos –u otros de diverso origen-
tienen ya cierta data y se hallan adheridos al ánima con una determinada intensidad.
En el primero de los casos la limpieza no ofrece dificultades mayores y podrá hacerse
de varias formas, siendo la más aconsejable empapar el ánima con un disolvente
enérgico, dejar actuar por breve lapso y luego desalojar la sustancia utilizada
baqueteando con cáñamo peinado, franela blanca o simplemente con trapo seco y
limpio, hasta que el elemento usado en la baqueta salga completamente limpio. Puede
hacerse luego un baqueteo con lubricante ligero para completar la limpieza y luego
secar completamente. Si se trata del segundo supuesto (cañón con residuos de vieja
data, picaduras u otras novedades) se deberá realizar previamente un
“ablandamiento” de las adherencias, mediante acción directa de lubricantes
removedores de óxidos, dejándose actuar el producto hasta el máximo tolerado. Si
una primera aplicación resultara insuficiente se repetirá la operación, pudiéndose
reemplazar el cáñamo o los restantes elementos usados en la baqueta por “virulana”,
sustancia ésta que, a su vez podrá ser sustituida, en los casos muy rebeldes, por
estopa de acero, pero previamente expuesta a la acción de la llama para evitar que se
dañen las estrías.
El proceso termina como el primer caso, con baqueteo con lubricante ligero y el
236
secado completo del ánima.
La baqueta debe ser introducida por la recámara y nunca por la boca, a menos que se
disponga de un dispositivo protector de boca. Si por alguna razón hubiere necesidad
de alejar la baqueta por boca se procederá con suma atención de no dañar el estriado
debiéndose envolver la baqueta con trapo. Excepción hecha de casos especiales
(empapamiento de ánima con lubricante antióxido de limpieza después del tiro, en que
se usará escasa cantidad de cáñamo, franela o trapo) en todas las demás
circunstancias el desplazamiento de la baqueta obligará a ejercer sobre ella una
moderada presión. En otros términos, la baqueta deberá circular bien forzada, aún
cuando la fricción contra las paredes del ánima no debe exagerarse a punto que
puede producir su atascamiento o torcedura.
Así como existen normas a las cuales hay que aplicarse para la atención de las armas,
existen procedimientos que la ignorancia o la mala costumbre preconizan y que deben
ser proscriptos de manera definitiva.
237
modalidad de cargo personal como en cuenta corriente, presentan acabado exterior
negro: son armas pavonadas o con terminación pintada en negro mate y
posteriormente secadas en horno.
Dado que entre otros factores, el estado exterior del arma califica su uso y
conservación, debe tenerse especial cuidado en no modificar esta terminación
superficial a los fines de evitar su prematuro deterioro. Tampoco deben efectuarse
modificaciones en los mecanismos de alimentación, disparo y expulsión, ya que
trae aparejado un mal funcionamiento del arma. El conocido término “alivianar un
arma” produce una variación en el coeficiente de seguridad de la misma, pudiendo
producirse disparos accidentales. Otra mala práctica es el uso de cargadores de
armas de puño que se comercializan en armerías y que en la mayoría de los casos se
traduce en un mal funcionamiento de los mecanismos de alimentación como así
también la inutilización de los cartuchos debido a abolladuras o deformaciones en las
vainas.
El cuidado de la munición es, sin embargo, cosa sencilla ya que lo que debe hacerse
es suministrarle un buen trato, vale decir substraerla a golpes, caídas y todo otro
efecto que pueda producirle una alteración, por más insignificante que ella parezca.
Asimismo deberá aislársela de los efectos de la lluvia, rocío, humedad, transpiración,
etc. Un buen método consiste en exponer la munición a la acción directa o indirecta de
los rayos solares en los días bien secos. La munición, deberá hallarse completamente
limpia y seca antes del tiro y en consecuencia para el cumplimiento del servicio. La
práctica tal vez más nociva, tanto por sus efectos como por la difusión que tiene
adquirida, es la de lubricar la munición, lo que puede determinar la anulación total o
parcial de los efectos balísticos del tiro.
Limpieza Externa:
238
apretada apenas impregnada en lubricante ligero.
Limpieza Interna:
La limpieza interna está casi exclusivamente referida al interior del cañón (ánima) y
para la misma deberán tenerse presentes dos aspectos principales: si el cañón a lim-
piar ha disparado recientemente, vale decir si los restos de la pólvora combustionada
son frescos o si, en cambio, estos restos –u otros de diverso origen- tienen ya cierta
data y se hallan adheridos al ánima con una determinada intensidad.
Si se trata del segundo supuesto (cañón con residuos de vieja data, picaduras u otras
novedades) se deberá realizar previamente un “ablandamiento” de las adherencias,
mediante acción directa de lubricantes removedores de óxidos, dejándose actuar el
producto hasta el máximo tolerado. Si una primera aplicación resultara insuficiente se
repetirá la operación, pudiéndose reemplazar el cáñamo o los restantes elementos
usados en la baqueta por “virulana”, sustancia ésta que, a su vez podrá ser sustituida,
en los casos muy rebeldes, por estopa de acero, pero previamente expuesta a la
acción de la llama para evitar que se dañen las estrías.
El proceso termina como el primer caso, con baqueteo con lubricante ligero y el
secado completo del ánima.
La baqueta debe ser introducida por la recámara y nunca por la boca, a menos que se
disponga de un dispositivo protector de boca. Si por alguna razón hubiere necesidad
de alejar la baqueta por boca se procederá con suma atención de no dañar el estriado
debiéndose envolver la baqueta con trapo.
239
1. La limpieza del arma, fundamentalmente la del ánima, debe efectuarse
inmediatamente después de haberse hecho fuego. De ser posible, cuando aún el
cañón se encuentra caliente.
2. Luego de realizada la limpieza –cualquiera haya sido el procedimiento elegido-
deberá secarse completamente el interior del cañón.
3. No conformarse con una sola limpieza por más completa que esta haya sido.
Cada 4 o 5 días deberá inspeccionarse el ánima y volver a limpiar si ello es
necesario.
Así como existen normas a las cuales hay que aplicarse para la atención de las armas,
existen procedimientos que la ignorancia o la mala costumbre preconizan y que deben
ser proscriptos de manera definitiva.
En las armas estas malas prácticas son las siguientes: uso de aceites viscosos
(aceites “gruesos”, comestibles, etc.) los que provocan el “empastamiento” de los
mecanismos; el desarme que si no es realizado por manos expertas, puede acarrear al
funcionamiento y/o la rotura de piezas; la reparación, que si no es hecha por personal
capacitado y autorizado puede ocasionar inconvenientes como los citados en el caso
anterior o aún más nocivos; el taponamiento de los cañones so pretexto de impedir la
entrada de tierra, lo que puede ocasionar la inutilización del cañón si se tira hallándose
taponado; el baqueteo por boca que produce mala dispersión o imprecisión del tiro.
El arma que va a depósito deberá ser objeto previamente de una limpieza a fondo
mediante los procedimientos antes señalados. Si el depósito es por corto plazo, de
alrededor de 4 semanas, se podrá proteger el ánima con lubricante ligero.
240
minerales más densos o vaselina blanca para armas, que puede dejarse hasta
alrededor de 5 años en condiciones ambientales favorables. Este producto deberá ser
calentado antes de su colocación para obtención de un mejor resultado preservativo.
Deben contar con elementos contra incendios, cuya cantidad y lugar de ubicación
deberá ser asesorado por la dependencia de Bomberos de la zona.
Para su fabricación, se debe cumplir con la Norma RENAR MA.01-A1, que regula los
niveles de resistencia balística de los chalecos y fija los requerimientos técnicos que
deben respetar los fabricantes e importadores.
La norma RENAR MA.01-A1 certifica que el diseño del chaleco se ajusta a las
exigencias de un determinado nivel de protección balística (RB1, RB2, RB3, etc) a las
que es sometido y el fabricante o importador es responsable de no variar las
condiciones del chaleco que fue testeado, obligándolo a asegurar que toda la
producción o importación de chalecos que invoque la certificación obtenida, sea de la
241
misma construcción.
Fabricación y Certificación
242
Para la confección del panel balístico, se utilizan fibras tejidas altamente resistentes,
denominadas fibras aramídicas, comercializadas con el nombre de “kevlar” (Fig. N° 2)
o “twaron”, o fibras de polietileno, que se comercializan bajo la denominación
“spectra” (Fig N° 3) y “dyneema”.
243
El panel balístico está constituido por diversa cantidad de telas o fibra entretejida, a
mayor cantidad de telas, mayor será la protección balística que brinda el chaleco al
usuario.
Sin embargo, es importante destacar que la red de fibra entretejida, pierde una parte
de su capacidad de protección balística cuando se humedecen. El agua lubrica los
puntos de intersección de la red de tela, llamados “nodos” , no dispersando
debidamente la energía del proyectil que la impacta.
A los fines de reducir el trauma, los chalecos contienen una “placa antitrauma”, que
tiene como función amortiguar el choque o impacto del proyectil contra el cuerpo,
distribuyendo la energía a una zona mayor evitando que, aunque no se haya producido
la perforación, disminuir las lesiones corporales por el posible exceso de deformación
del chaleco.
Sin embargo, es importante remarcar que el uso del chaleco no es una garantía
absoluta para brindar protección balística, toda vez que puede recibir disparos de
armas de fuego que superen el nivel de resistencia balística, o bien, la falta de
cuidado, haya provocado la disminución de sus propiedades de resistencia balística.
Paralelamente, no son capaces de brindar protección contra elementos cortantes o
punzantes, debido al corte del tejido que podrían hacer estos elementos.
Certificación de la Fabricación o Importación del Chaleco de Protección Balística
244
Para determinar el nivel de resistencia balística de los chalecos, se deben efectuar
pruebas y asignarles el Nivel MA.01-A1 correspondiente.
Estas pruebas deben ser realizadas en laboratorios calificados. Una vez certificado el
Nivel, el ANMaC otorga una certificación al fabricante, cuya referencia deberá constar
en cada uno de los chalecos.
1. Nivel RB0 - Proyectiles Calibre .22LR y .38SPL: estos chalecos protegen contra
proyectiles calibre .22 LR, punta de plomo (SL), con masas nominales de 2.6 gr
(40 grains), que impactan a una velocidad de 320 m/s (1050 pies/seg) y del
calibre .38 Spl, punta redonda de plomo (RNL), con masas nominales de 10.2
gramos (158 grains), que impactan a una velocidad de 259 m/s (850 pies/seg).
2. Nivel RB1 - Proyectiles Calibre .40 S&W de velocidad normal y 9 MM de baja
velocidad: estos chalecos protegen contra proyectiles calibre .40 S&W
encamisado (FMJ), con masa nominales de 11.7 gr. (180 grains), que impactan a
una velocidad de 343 m/s (1125 pies/seg) y de calibre 9 mm encamisados (FMJ),
con masas nominales de 8.0 gr. (124 grains) impactando a una velocidad de 332
m/s (1090 pies/seg).
3. Nivel RB2 - Proyectiles Calibre .357 MG de alta velocidad y 9 MM DE MEDIA
VELOCIDAD: estos chalecos protegen contra proyectiles calibre .357 Mg
encamisados punta blanda (JSP) con masas nominales de 10.2 g (158 grains)
que impactan a una velocidad de 425 m/s (1395 pies/seg) y calibre 9 mm
encamisados (FMJ) con masas nominales de 8.0 g (124 grains) que impactan a
una velocidad de 358 m/s (1175 pies/seg.).
4. Nivel RB3 - Proyectiles Calibre .44 MG Y 9 MM de alta velocidad: estos
chalecos protegen contra proyectiles calibre .44 Mg de plomo semi sacabocado,
(SWC), con masas nominales de 15.55 gramos (240 grains) que impactan a una
velocidad de 426 m/s (1400 pies/seg.) y calibre 9 mm encamisado (FMJ) con
masas nominales de 8.0 g (124 grains) que impactan a una velocidad de 426 m/s
245
(1400 pies/seg.).
5. Nivel RB4 - Proyectiles Calibre 7.62 MM nato y 5.56 MM nato: estos chalecos
protegen contra proyectiles calibre 7.62 mm NATO (.308 Winchester),
encamisado (FMJ), con masas nominales de 9.7 g (150 grains), que impactan a
una velocidad de 838 m/s (2750 pies/seg) y del calibre 5.56 mm NATO (.223
Remington), encamisado (FMJBT) con masas nominales de 3.57 g (55 grains),
que impactan a una velocidad de 991 m/s (3250 pies/seg).
6. Nivel RB5 - Proyectiles Perforantes Calibre 7.62 MM nato: estos chalecos
protegen contra un disparo de proyectil perforante 7.62 mm NATO (.308
Winchester) con masa nominal de 9.7 g (150 grains), que impacta a una
velocidad de 838m/s (2750 pies/seg).
7. Nivel RBE - Para Chalecos de Resistencia Balística Especial: el ANMaC
eventualmente podrá autorizar la fabricación de chalecos para usos especiales,
que verifiquen resistencia balística para un nivel de protección especificada por
el usuario.
Higiene y Sanitización
Para lavar la funda del portapanel balístico, previamente se deberán extraer los
paneles. Con respecto al lavado los fabricantes recomiendan un lavado a mano, sin la
utilización de lavandinas, suavizantes, enjuagues, etc.
Es muy importante que para la conservación de los paneles al momento del armado se
encuentre verdaderamente seco.
En cuanto al Armado
Estado de Atención es el proceso por el cual el ser humano es capaz de dirigir los
recursos mentales, la observancia de sucesos, y que luego de un análisis ejecuta
determinadas acciones que considera más adecuadas entre las posibles. Haciendo
una clara referencia al estado de observación y de alerta que nos permite estar
contextualizados y no ser ajenos con lo que sucede en nuestro entorno.
246
contra su vida y/o la de terceros.
Como sostiene Jeff Cooper (2006) en su teoría, los niveles de conciencia y de alerta
varían dependiendo de las circunstancias y el ambiente circundante. Este sistema de
colores constituye un modelo de conciencia mental que le permitirá al personal policial
ajustar su nivel de alerta dependiendo de las circunstancias y del contexto en el que
se encuentra.
Cooper introduce la aplicación de un Código de Colores que nada tenían que ver con
situaciones tácticas ni niveles de alerta, sino más bien con el estado de ánimo en
relación al grado de peligro sobre el que se está dispuesto a hacer algo; lo que le
permite pasar de un nivel mental a otro para poder actuar eficazmente sobre una
situación determinada.
247
Sin estado de alerta por sentirse seguro, por ejemplo, en su domicilio o en la
sala de estar de la dependencia. Cualquier tipo de ataque contra un efectivo
en esta condición probablemente tenga éxito. Es el estado en el que patrullas
hablan de cosas banales y cotidianas o pensando en asuntos particulares
mientras se va escaneando lo que ocurre alrededor, pero sin buscar nada en
concreto, solo observando el ambiente en general. Este estado es en el que
usted se encuentra la mayor parte del tiempo, lo cual es normal.
248
Una persona en este estado ha emprendido ya la acción o permanece dispuesta y
preparada para emprender una acción inmediata. Se ponen en marcha los
mecanismos naturales de alerta que lo preparan para hacer frente al peligro, huir o
que lo hará quedarse paralizado. En este estado las primeras reacciones y
emociones son instintivas y ocurren de forma involuntaria, pero con un buen
entrenamiento y preparación ayudarás a moldearlas, acortar su tiempo de actividad
subconsciente, y hacer uso cuanto antes de tus habilidades y recursos adquiridos
en la capacitación y entrenamiento. El repliegue táctico y solicitar apoyo inmediato,
podrían ser una opción adecuada para preservar la vida y ac- tuar conforme al
objetivo legal perseguido. Evaluando la peligrosidad de la situación, teniendo en
cuenta las características del sujeto y la posible condición de inferioridad numérica
y táctica, puedes planificar y buscar parapeto para resolver la situación con otras
herramientas.
Hasta aquí contamos con los conceptos iniciales del sistema ideado por Jeff Cooper,
luego
complementado con otro concepto: la Condición Negra.
Una persona en este estado se ve tan abrumada por la situación que entra en
estado de Shock, incapaz de reaccionar. Es como si la persona hubiera cerrado sus
ojos ante el evento, bloqueando así su mente. En este estado corre riesgo su vida;
se enfrenta a alguien o a algo que de no ser vencido o evitado, lo podría matar (o al
menos lo cree así) y es consciente de ello. Es un estado potenciado de la condición
roja.
Puede resultar ser la consecuencia de dos variables; la primera por una falta de
capacitación, ejercitación y práctica, lo que restará capacidad de reacción y toma
de decisiones, la segunda como resultante de encontrarse sorprendido por la
situación debido a su estado de inconsciencia de los alrededores.
249
Capítulo 1. Objeto y ámbito de aplicación.
ARTÍCULO 1°: Objeto. El presente protocolo tiene como finalidad establecer los
principios y directrices para el uso progresivo de la fuerza por parte de los agentes de
las fuerzas de seguridad de la Provincia de Santa Fe, garantizando el respeto a los
derechos humanos, la legalidad y la proporcionalidad en su aplicación.
Se entiende por sujetos activos del uso de la fuerza a todas aquellas instituciones del
Estado Provincial legalmente facultadas para ejercerlas en el marco de sus
competencias. Esta definición comprende, en particular, a:
f) La Guardia Provincial.
250
activo, sobre los principios, niveles y definiciones operativas del uso progresivo
de la fuerza.
ARTÍCULO 4°: Acciones frente a la fuerza. A los fines interpretativos del presente
protocolo, son aquellas conductas adoptadas por una persona, ya sea de manera
proactiva o reactiva, en el marco de una intervención que legítimamente habilite el
empleo de la fuerza por parte del agente de las fuerzas de seguridad. Estas acciones
se clasifican en:
➔ Ataque directo. Son actos de violencia dirigidos contra los agentes o contras
terceras personas con la intención de neutralizar su intervención, cubrir su
retirada, proteger su propia integridad física, ya sea para atentar contra su vida,
integridad física o libertad. También incluye situaciones en las que reducir a los
agentes o a terceros es un medio necesario para facilitar la huida.
251
CUADRO DE NIVELES
Son las diferentes etapas relacionadas a niveles de riesgo que permiten determinar la
necesidad de escalar el uso de la fuerza de manera proactiva, sin que se requiera un
ataque violento que pudiera ser letal o que habilite reducir al agente y que este pueda
perder el arma. Se trata de una secuencia cuyas primeras etapas pueden dejarse de
lado, en caso de estar justificado. Pueden clasificarse en:
252
mínimo necesario para evitar un contacto físico no deseado, ya sea mediante
una extremidad o un objeto. Esta conducta puede constituir un paso previo a
una agresión. Ante tal situación, resulta proporcional la activación de una
respuesta de “legítima defensa preventiva”, mediante una actitud defensiva
destinada a recuperar el control del espacio personal y, de ser necesario,
emplear el uso de la fuerza ante la inminencia de un ataque.
253
ARTÍCULO 7°: Situación medioambiental. Se trata del conjunto de condiciones
externas a los agentes, determinadas por las características del terreno -ya sea sólido
o blando, estable o resbaladizo, seco o húmedo, caluroso o frío, con alta o baja
visibilidad-. Estas condiciones del entorno influyen directamente en el desarrollo de
una situación,pudiendo generar desenlaces distintos ante un mismo escenario, al
incidir sobre la fisiología del enfrentamiento y las capacidades operativas de la fuerza.
ARTÍCULO 9°: Escalada de la fuerza. Frente a las diversas actitudes que puede
asumir la población ante las órdenes o indicaciones de la autoridad de las fuerzas de
seguridad, resulta necesario establecer criterios diferenciados y escalonados que
permitan graduar el uso de la fuerza en función del nivel de resistencia o de amenaza.
La escalada en la aplicación de la fuerza se encuentra legitimada tanto en situaciones
donde se produce un aumento progresivo de la resistencia o la agresión, como en
aquellos casos en que la gravedad inicial de la amenaza exige recurrir directamente a
un nivel superior de fuerza, sin necesidad de transitar por los niveles inferiores.
c) Control físico moderado: Uso de técnicas de restricción sin causar lesiones,
para reducir e inmovilizar a la persona, con el fin de neutralizar su resistencia.
254
causar la muerte o lesiones permanentes. Estas armas, como las de
electrochoque, proyectiles con sustancias irritantes, gases paralizantes u otros
dispositivos aprobados, se emplean en situaciones en las que la intervención
con armas de fuego sería desproporcionada o generaría un riesgo excesivo
para terceros.
a) baja,
b) media,
c) alta.
Todos los dispositivos autorizados para el uso de la fuerza deberán estar debidamente
categorizados dentro de una de estas tres (3) categorías, a los fines de facilitar la
evaluación de la proporcionalidad entre los medios empleados por los agentes y los
medios de violencia utilizados por los agresores. La proporcionalidad no se define
exclusivamente por la naturaleza del medio utilizado, sino fundamentalmente por la
forma en que se aplica, por lo tanto, la letalidad de un medio debe ser valorada en
función del uso concreto que se haga del mismo en una situación determinada.
ARTÍCULO 13: Armamento menos letal. A los fines del presente Protocolo, y con
carácter meramente enunciativo, se considera armamento de menor letalidad a
aquellos dispositivos cuyo diseño tiene por finalidad inmovilizar, incapacitar o disuadir
temporalmente, minimizando el riesgo de producir lesiones letales. Se incluyen en esta
categoría:
a) Las armas de electrochoque, tales como las pistolas que aplican descargas
eléctricas para generar inmovilización temporal del objetivo.
b) Las armas, cortas o largas, que disparan municiones con sustancias irritantes o
compuestos químicos no letales.
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c) Los dispositivos eléctricos específicos de uso policial, diseñados para generar
descargas controladas.
d) Los agentes químicos paralizantes, tales como gases lacrimógenos o similares.
e) Cualquier otro dispositivo clasificado como de menor letalidad por la normativa
vigente, siempre que haya sido aprobado conforme a los reglamentos
aplicables y su uso se encuentre debidamente autorizado.
En todos los casos, el uso de cartucho en recámara deberá ser autorizado según
directivas institucionales previas o procedimientos específicos.
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El agente deberá justificar documentalmente, con posterioridad, su decisión en caso
de que haga uso de esta medida de preparación.
La decisión de portar cartucho en recámara no habilita el uso del arma sin que se
cumplan los principios de necesidad, proporcionalidad, legalidad y rendición de
cuentas.
ARTÍCULO 17: Registro y supervisión. Todo uso de la fuerza debe ser documentado
mediante informes detallados. Se realizarán auditorías periódicas para evaluar el
cumplimiento del protocolo. En caso de uso indebido, se aplicarán sanciones
conforme a la normativa vigente.
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