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Módulo 2

Módulo 2
La importancia del Sistema de Protección Integral en
el acompañamiento y fortalecimiento del rol familiar

Crecer
Cuidados
Plan Federal de Capacitación
en el marco de la Ley 27709
Módulo 2

Índice

MÓDULO 2. La importancia del Sistema de Protección


Integral en el acompañamiento y fortalecimiento del rol
familiar 3

Modalidades de acompañamiento a las familias 4

Principios constitucionales:

1. El Interés Superior del Niño. Concepto, alcance y


puesta en práctica 4

2. El derecho a ser escuchado y la autonomía progresiva 5

La prevención de la violencia en el hogar. El buen trato 7

Bibliografía 9

2
MÓDULO 2. La importancia del Sistema de
Protección Integral en el acompañamiento
y fortalecimiento del rol familiar

Ante la amenaza o vulneración de los derechos de la niñez y la adolescencia,


que surgen de las normativas vigentes -ya mencionadas en el módulo anterior-,
corresponde poner en funcionamiento el Sistema de Protección Integral.

Recordemos que:
El Sistema de Protección puede identificarse como un conjunto de
normas, órganos, instituciones públicas y privadas, personas, medidas,
acciones que se implementen, políticas públicas, programas, proyectos que
al interactuar tienen como objetivo lograr la restitución de los derechos
vulnerados de niños y adolescentes, y promover el ejercicio de su
libertad como parte de su desarrollo personal y su construcción como
sujetos autónomos.

Se pone de manifiesto la necesidad de incluir dos aspectos: la articulación entre


los distintos actores del Sistema y el principio de federalización, en virtud del
cual cada jurisdicción interviene directamente según su ámbito de competencia.

Es decir que, según surge del artículo 32 y concordantes de la Ley 26061 y de las
normativas provinciales que en su nombre se dictaron, implica una concertación
de acciones articuladas entre la Nación, las provincias, la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires y los municipios.

Las medidas que se pueden dictar tendientes a preservar, restituir los derechos
vulnerados o reparar sus consecuencias son:

Medida de protección integral de derechos (MPI): es dictada por el organismo


administrativo local con competencia en la materia. La amenaza o vulneración
de los derechos y garantías puede provenir de la acción u omisión de la familia,
referentes afectivos, del propio niño o adolescente, de la sociedad o el Estado. La
aplicación de esta medida no implica la separación del niño o adolescente
de su familia, por lo tanto tenderá al fortalecimiento de los lazos familiares.
Por ejemplo: aquellas que tiendan a cubrir las necesidades básicas insatisfechas,
carencias o dificultades materiales, económicas, laborales o de lugar de residencia
provisoria, o brindar apoyo para la superación de obstáculos en la crianza.

Medida de protección excepcional (MPE): es dictada también por el organismo


administrativo local. Las amenazas y vulneración de derechos revisten una gravedad
tal que pueden poner en riesgo la vida y seguridad psicofísica del niño o adolescente.
Implica una separación temporal o permanente del medio familiar según el caso.

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Esta medida es limitada en el tiempo y sólo se puede prolongar mientras persistan


las causas que le dieron origen. Sólo será procedente cuando se haya cumplido
previamente y de manera adecuada la medida de protección integral.

Modalidades de acompañamiento a las familias


Tener en cuenta que, cuando se pone en funcionamiento el Sistema de Protección,
resulta esencial -para evitar la continuidad de la situación que dio origen a alguna
de las medidas de protección- establecer modalidades de acompañamiento
familiar, como por ejemplo:

• generar una estrategia de abordaje que conlleve la interrelación entre los


diferentes organismos públicos y privados, actores de la comunidad, el Poder
Judicial, el ámbito de salud o el escolar;

• establecer una red de contención. El seguimiento de la situación


debe guardar la seriedad necesaria por parte de todos los organismos
intervinientes, a fin de impedir la continuidad de la violencia. Tanto el
seguimiento como el acompañamiento a la familia requiere de un accionar
constante y responsable, que considere además la participación de
personas de confianza, vecinos, familiares, entre otros. Por ejemplo, si en un
expediente judicial de violencia se ha dictado una medida de resguardo y
hay niños y adolescentes involucrados, quizás el armado de una red social de
apoyo, junto con un seguimiento profesional adecuado, pueda contribuir a
impedir un daño mayor.

Principios constitucionales:
1. El Interés Superior del Niño. Concepto, alcance y
puesta en práctica

El Interés Superior del Niño es un principio que tiene raigambre constitucional,


por lo que prevalece sobre otros principios que surjan de leyes nacionales,
provinciales u otras normativas de menor jerarquía que la Constitución Nacional.

En la pirámide de jerarquías normativas, la Constitución Nacional ocupa el


nivel máximo, lo que implica que cualquier otra normativa debe basarse en
ella y respetarla. Cabe destacar que cualquier principio que surja de un tratado
internacional aprobado por ley tiene categoría constitucional.

«En todas las medidas concernientes a los niños, que tomen las
instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales,
las autoridades administrativas o los órganos legislativos una
consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del
niño» (art. 3, Convención sobre los Derechos del Niño).

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Por otra parte, este principio constitucional fue tomado por la Ley 26061. En
esa normativa nacional, está unido a una serie de preceptos que deben ser
considerados a la luz del Interés Superior del Niño:

a) La condición de sujeto de derecho del niño y adolescente;

b) El derecho a ser oído y que su opinión sea tenida en cuenta;

c) El respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar,


social y cultural;

d) La edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás


condiciones personales de cada niño y adolescente;

e) El equilibrio entre los derechos y garantías de los niños y adolescentes y las


exigencias del bien común.

En la práctica:

• primará este interés superior ante toda situación o decisión que deba
tomarse en cuestiones que involucren a niños o adolescentes;

• cuando existan conflictos de intereses o de derechos de niños y adolescentes


frente a otros derechos e interés constitucionales primará el derecho
superior del niño.

Este principio debe estar reflejado en toda práctica. Por ejemplo, en informes
técnicos, expedientes administrativos, acciones públicas de cualquier índole.
También en decisiones de un club de barrio respecto de un niño; en una escuela
o en un hospital. En las resoluciones de los tres poderes del Estado o en aquellas
tomadas por organismos públicos o privados.

2. El derecho a ser escuchado y la autonomía


progresiva

Ambos principios -derecho a ser escuchado y autonomía progresiva- están


interrelacionados y reconocidos por la Convención sobre los Derechos del Niño,
la Ley 26061, por el Código Civil y Comercial de la Nación, entre otras normativas
nacionales e internacionales vigentes.

Ser sujetos de derecho significa que niños y adolescentes gozan de los


mismos derechos que les corresponden a todas las personas. Además,
poseen derechos específicos y especiales que derivan de su condición y
generan deberes particulares para la familia, la sociedad y el Estado.

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Módulo 2

Los niños y adolescentes son capaces de comprender, de argumentar, de


explayar su sentir, sus emociones, como así también de gerenciar determinadas
situaciones, como parte del derecho a participar, y donde se pone en juego el
principio de Interés Superior del Niño.

Del art. 24 de la Ley 26061 surge que los niños y adolescentes tienen derecho a:

a) Participar y expresar libremente su opinión en los asuntos que les concierne


y en aquellos que tengan interés.

b) Que sus opiniones sean tenidas en cuenta conforme a su madurez y


desarrollo, incorporando además que este derecho se extiende a todos los
ámbitos en que se desenvuelven.

Para la implementación práctica de estos derechos y principios la interdisciplina


resulta ser una herramienta fundamental en todo ámbito público y privado de
actuación donde el niño y adolescente tenga que participar. Por ejemplo, se
requiere de personal especializado para acompañarlo en una declaración judicial
o en un ámbito administrativo. Asimismo, para analizar la capacidad progresiva
del niño o adolescente es indispensable contar con profesionales capacitados en
la materia y con perfiles específicos (psicólogos, trabajadores sociales, abogados,
entre otros).

Este derecho a ser escuchado implica la participación del niño o adolescente


en todos aquellos asuntos donde sea parte interesada. Requiere además de una
escucha activa, cuidadosa y atenta, con un enfoque prudente, y muchas veces
acompañada por equipos especializados, dependiendo de la edad y emociones
que el niño se encuentre vivenciado en el momento de expresarse. También exige
una actitud activa por parte de quienes lo escuchan, fomentando su participación
de manera significativa. En la práctica significa establecer una modalidad en la
que quede consignada la participación del niño. Por ejemplo: un acta labrada
en un organismo público, un acta de audiencia judicial, o un consentimiento
informado legalmente establecido, entre otros.

La autonomía progresiva, se refiere a la capacidad que los niños y adolescentes


van desarrollando poco a poco, en función de su crecimiento físico y emocional,
para tomar decisiones acordes a su nivel de madurez. En la práctica, esto implica
analizar cada caso con responsabilidad y de manera individual. Por ejemplo,
aunque un niño no haya cumplido 18 años y todavía no tenga capacidad civil,
puede ser lo suficientemente consciente y maduro como para entender lo que
le pasa, hacer valer sus derechos, ser responsable y hacerse cargo de sus actos y
consecuencias.

Un caso podría ser el de un niño de 6 años que expresa con lágrimas o gritos que
no quiere ser cuidado por algún familiar, diciendo con su cuerpo y sus palabras:
‘¡No quiero ir!’. Es importante que los adultos escuchen, investiguen y actúen
en consecuencia, demostrando que tuvieron en cuenta lo que el niño expresó
analizando la situación de manera adecuada.

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Módulo 2

En relación con los adolescentes, es fundamental ampliar el alcance de este


principio para fortalecer su capacidad de autogestión en diversos aspectos de
su vida, como la administración del dinero, el cuidado de la salud, el ejercicio del
derecho a participar, la educación y la orientación vocacional, entre otros.

La prevención de la violencia en el hogar. El buen


trato

Cuando al interior de la familia ocurren situaciones de malos tratos, humillación


y violencia, estos modos de interacción pueden llegar a naturalizarse, lo que
provoca un deterioro en los vínculos. Está comprobado que el maltrato y
la violencia tiene múltiples consecuencias negativas en el bienestar y en el
desarrollo de la niñez y la adolescencia.

Por ello, es fundamental reflexionar y poner en discusión determinadas


expresiones como «más vale un buen golpe a tiempo», así como ciertas prácticas
de crianza «a mí me golpeaban de chico y sin embargo crecí bien», «está bien
que conozca el sufrimiento desde chiquito así se va acostumbrando». En función
de construir vínculos e interacciones positivas y respetuosas, es necesario llevar
adelante acciones que pongan fin a la violencia y garanticen el desarrollo integral
en un entorno seguro y libre de violencia.

En relación con los buenos tratos es importante:

• Promover el respeto mutuo a fin de habitar un ambiente protector en los


aspectos físico, psicológico y social.

• Priorizar el bienestar integral del niño o adolescente, considerando su


condición de sujeto activo y sus intereses prioritarios.

• Escucharlo y tener en cuenta su opinión en función de su edad, madurez y


grado de autonomía.

• Brindarle seguridad y confianza construyendo vínculos basados en el


diálogo.

Recordemos: para que niños y adolescentes puedan ir ganando autonomía


en su desarrollo, necesitan manejarse a partir de reglas claras y precisas que
contribuyan a su organización, orienten sus acciones y les permitan contar con
un ambiente de cuidado y protección. Esas reglas brindan confianza, les ofrecen
seguridad y hacen que se sientan cuidados. Su importancia reside en que los
límites permiten la comprensión de las pautas sociales y actuar de acuerdo con
ellas.

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Módulo 2

La violencia física, los insultos y los gritos no son una forma de


establecer límites. Esta forma de actuar produce daño, genera
inseguridad y hace que niños y adolescentes pierdan la confianza en los
adultos y en sí mismos y que el vínculo se vea severamente afectado. Esta
situación es muy grave dado el sentimiento de soledad, resentimiento u
otros que les puede provocar, menoscabando de manera significativa su
bienestar físico, intelectual y emocional.

Cuanto más sincera, abierta y afectuosa sea la comunicación con los niños
y adolescentes más saludables serán los vínculos. Como se señaló, es
fundamental que la escucha sea activa y empática y que demuestre un interés
auténtico en sus planteos, pensamientos y sentimientos. Cuando se logra expresar
de forma simple y clara lo que se piensa y quiere la comunicación se vuelve
asertiva1. Esto contribuye a mejorar la calidad de las relaciones y las interacciones
dentro del núcleo de crianza.

En este sentido, el vínculo con los referentes afectivos refleja la forma en que se
vive una relación dentro del hogar y comienza a forjarse desde la concepción y
los primeros meses de vida del niño. Este vínculo constituye una herramienta
fundamental para desarrollar una personalidad sana, fundamento sobre el cual
se edificarán las relaciones futuras, se enfrentarán las dificultades de la vida y se
alcanzará una existencia íntegra. Por ello, la calidad de los lazos que se establezcan
resulta de vital importancia.

1 La comunicación asertiva es un estilo de comunicación que facilita expresar pensamientos, sentimientos,


opiniones y necesidades de forma clara, directa, respetuosa y adecuada

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Módulo 2

Bibliografía
Constitución de la Nación Argentina (1994) 2da Ed. Elegis

Convención sobre los derechos del niño (CDN) Aprobada por la Asamblea General
de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. Aprobada por la República
Argentina por ley 23.849 (1990). Incorporada al bloque constitucional en la reforma
constitucional de 1994.

Corte Suprema de Justicia de la Nación, Secretaría de Jurisprudencia. Interés


Superior del Niño. Protección de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Edición 2024.

Famá, M. (2015), Capacidad progresiva de niñas, niños y adolescentes en el Código


Civil y Comercial. La Ley, 20/10/2015, p. 3.

Grossman, C., Mesterman, S., & Adamo, M. (1992). Violencia en la familia: la relación
de pareja, aspectos sociales, psicológicos y jurídicos. Buenos Aires, Argentina:
Universidad.

Herrera, M. (2019). Autonomía progresiva y derecho a la salud de adolescentes. Un


cruce en disputa. Revista La Ley 19/6/2019.

Ley 26061 de 2005. Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes. 28 de septiembre de 2005. B.O. No. 30767.

Naciones Unidas. Comité de los Derechos del Niño. (2009). Observación General
N.º 12: El derecho del niño a ser escuchado.

9
Subsecretaría de Políticas Familiares
Tte. Gral. Juan D. Perón 524 (C1038AAL) CABA
Tel: (011) 4338-5800

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