Documento Rector Ubv1
Documento Rector Ubv1
UNIVERSIDAD
BOLIVARIANA
DE VENEZUELA
Documento Rector
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UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA
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Prólogo
a genuina educación es una apuesta al porvenir, de allí que ha de rebasar el pasado y todo aquello que
en el presente atenta contra la dignidad de los pueblos. Es vital, por ello, hacerla coincidir con un nuevo
Lsentido de lo público y con las vivencias que dan expresión a la esperanza que moviliza la creación de
lo nuevo. Creación que, en la realidad venezolana y latinoamericana plantea una responsabilidad
compartida, fundamentalmente, por los educadores llama- dos a descubrir y afrontar los problemas
educacionales de nuestras sociedades en nuestro tiempo, y a construir nuevas formas de educación
imbricadas en la tarea de forjar subjetividades democráticas.
De tal responsabilidad forma parte el hecho de sustentar la creación de la Universidad en los principios y
derechos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, asi como en el
reconocimiento de que la democratización de la educación superior -el acceso a ella, la formación en ella,
su vida institucional y su gobernabilidad- constituye una de las condiciones y expresiones fundamentales
de la democracia cultural, social y política. De dicha responsabilidad también forma parte la asunción de
la Universidad Bolivariana de Venezuela como un proyecto articulado a los cambios que vive la sociedad
venezolana y, en particular, con los requerimientos asociados a los movimientos sociales, a las
organizaciones populares y a los proyectos colectivos que luchan por un país distinto.
En este proyecto adquiere significación especial la revitalización del enfoque de formación integral de
profesionales con profundo sentido de país y al servicio de los intereses nacionales y, por consiguiente, la
preocupación por la integración de la dimensión ético-política en la formación universitaria.
Preocupación que traduce, sobre todo, un cambio de perspectiva en relación con lo que hoy significa
lograr un buen nivel de formación universitaria, y con lo que debería significar el compromiso con lo
público de una universidad que pretende formar no sólo buenos profesionales sino mejores ciudadanos y
ciudadanas.
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De allí que insistamos en un cambio de la cultura académica y que apelemos a otros requerimientos que
la Universidad debe atender en el cumplimiento de sus finalidades como espacio de lo público,
atendiendo a las demandas sociales y a los retos presentes y futuros planteados por el entrecruzamiento
de los procesos de globalización, el impacto cultural de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación, y la convivencia de diferentes culturas que necesita más que nunca de la dimensión ética
del ejercicio ciudadano. En efecto, en las sociedades en general y la sociedad venezolana en particular, se
trata de atender a la formación de profesionales capaces de construir de una forma autónoma y
estratégica sus conocimientos y de desempeñarse en su vida profesional y social como ciudadanos que
actúen de forma responsable, libre y comprometida con la construcción de una sociedad más justa, libre
y democrática.
Por ello el proyecto pedagógico de la Universidad Bolivariana de Venezuela asume el aprendizaje ético-
político como dimensión vital de su función formativa y de su responsabilidad pública. Responsabilidad
de la cual también forman parte fundamental: la ampliación de oportunidades educativas para dar
respuesta a todos los grupos sociales, en especial, a los históricamente excluidos de este nivel educativo;
la creación y socialización de nuevas formas de comprensión del mundo y de nosotros mismos; la
generación de conocimientos y de prácticas pedagógicas que propicien una cultura académica de carácter
inter y transdisciplinario conectada con la comprensión de nuestra realidad y con los objetivos sociales
del desarrollo integral de la nación venezolana.
Finalmente, deseo expresar mi más profundo agradecimiento a Magaldy Téllez y Marina Smeja, a
quienes debemos la realización de este Proyecto, así como a quienes han aportado y seguirán aportando
sus mejores empeños para que la Universidad Bolivariana de Venezuela logre un lugar destacado entre
las instituciones universitarias de nuestro país y de nuestra América Latina.
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Presentación
A comienzos del siglo XXI, en una época de crisis y cambios constantes, la Universidad Bolivariana de
Venezuela asumirá la responsabilidad de participar en la construcción de un país que tiene ante sí los
retos de un desarrollo endógeno con claro sentido de justicia social y de consolidación de la democracia
participativa como forma de vida política, así como el de insertarse en un mundo globalizado con base al
principio de autodeterminación de las naciones. Responsabilidad que implica, sobremanera, la puesta en
juego de una nueva idea de responsabilidad y de una nueva idea de universidad, cuando, como es preciso
reconocer, los fundamentos de la universidad que creíamos incuestionables, se han visto socavados,
cuando la lógica instrumental instalada en nuestras universidades ha secuestrado sus sentidos éticos, y
cuando en ellas predominan el silencio intelectual y el orden escolar.
En consonancia con lo anterior, este Documento contiene el trazado del proyecto educativo que
vislumbramos para que la Universidad Bolivariana de Venezuela asuma los retos que le son planteados,
así como para que en su organización académica y administrativa, ponga en juego su capacidad de
hacerse parte de, e incidir en, los procesos y prácticas de democratización inherentes a la construcción
del país y de la sociedad que queremos, un país sin exclusiones, una sociedad democrática y solidaria, un
país y una sociedad en los que la vida de todos sea digna de ser vivida. Ello implica, entre otros asuntos
fundamentales, que la Universidad afrontará estos retos desde la perspectiva que abren las siguientes
cuestiones:
La UBV no quiere formar profesionales desencantados, que no saben dónde podrán desarrollar su carrera
y que sufren la incertidumbre de no sentirse técnica ni ética ni políticamente preparados para "insertarse"
en la sociedad venezolana. Y ello no sólo porque las áreas o carreras que ofrece son novedosas y cubrirán
las necesidades en campos también novedosas, sino porque la formación integral del estudiante puede
asegurar la comprensión, la capacidad crítica y la actuación responsable de los profesionales salientes
para con el resto de la sociedad. Es decir, debe fomentar una visión más conectada con la sociedad,
menos preñada de intereses y deseos individualistas, los cuales se ven luego fácilmente defraudados por
una realidad mucho más convulsionada y menos estática de la que se enseña en las universidades.
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La UBV no formará profesionales para exportar por la falta de oportunidades nacionales. Serán
profesionales preparados para satisfacer áreas sensibles de nuestro desarrollo social y que son concientes
de este reto y de sus dificultades.
EXPERTICIA Y CIUDADANÍA
Se trata, entonces, del equilibrio y la reciprocidad entre la experticia y la ciudadanía, entre lo privado y lo
público. La UBV no concibe los saberes científicos, humanísticos y tecnológicos separadamente o
artificialmente reunidos. El saber y la responsabilidad social que fomenta no serán lecciones de buenas
maneras y de etiqueta, sino parte integrante, justificativo y razón de ser de la Universidad, sus programas
y proyectos, y por eso también de la práctica profesional de sus egresados. Se trata de otra política del
conocimiento y, por ello, del trabajo que desempeñen sus egresados, pues, la asunción de compromisos
profesionales es, al mismo tiempo, un compromiso ético y político con la sociedad venezolana. El saber
experto, la actuación profesional, son vistas como parte de un hacer ciudadanía activa.
La UBV, que nace con el reconocimiento objetivo de muchos de los problemas que afronta el país, con
conciencia de que su tratamiento/superación se condiciona en buena medida a pensarlos de otro modo y a
la formación de profesionales de nuevo tipo, debe verse a sí misma en relación con la contingencialidad;
entenderse como una estructura siempre abierta, susceptible de ser transformada sobre todo en las áreas
de formación que ofrece. Estas áreas, por tanto, pueden ser reformadas, transformadas, renombradas,
eliminadas, sustituidos, entre otras, pues planes de estudios y carreras no se justifican por la
"autonomización" del conocimiento, por su progreso independiente y por su requerimiento de nuevas
profesiones, múltiples disciplinas, o por la demanda social de ciertas profesiones afamadas. La UBV se
hace cargo del progreso del saber científico, humanístico y tecnológico y lo hace en relación con la
detección de las problemáticas y aspectos desasistidos, claves para el desarrollo sustentable de nuestro
país. Esto tiene como consecuencia, no la creación de un abanico variopinto de disciplinas y carreras,
sino una adecuación permanente de su estructura y de sus ofertas académicas. La legitimación del
conocimiento y la enseñanza universitaria se debe y se busca explícitamente en la vinculación de la UBV
con la sociedad venezolana y en el diagnóstico de su realidad social, económica, política y cultural.
Muchas de las definiciones o funciones principales de la UBV se relacionan con el Estado venezolano
por razones diversas: por un lado, nace ella misma como iniciativa del Estado, es un factor importante de
los planes de desarrollo nacional, y ejemplifica cuál es el rol que asume el Estado en la sociedad, bajo la
actual visión de sus conductores. Se convierte, entonces, en uno de los espacios predilectos para el
ejercicio profesional de los egresados de la UBV.
Por otro lado, la UBV se debe al reconocimiento implícito o explícito de grandes deficiencias,
dificultades y obstáculos para la implementación de planes y políticas estatales; y al reconocimiento, más
central aún, de que los cambios que requiere la sociedad venezolana no se consolidarán con una
actuación simple de instituciones y poderes estatales, sino que requiere de una formación distinta y
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pertinente de los venezolanos. Por ello, el Estado, que es en sí uno de los aspectos más problemáticos del
desarrollo de las sociedades latinoamericanas, se constituye como uno de los retos importantísimos de los
profesionales formados por la UBV; es decir, un espacio que con urgencia debe ser sometido a una
transformación eficiente y conciente del rol que juega en un país como el nuestro. Así el Estado para la
UBV es un lugar privilegiado para el desarrollo profesional que por su propia naturaleza y por la misión
de la universidad, es también un espacio para la práctica transformadora que ella auspicia. Por eso mismo
el Estado puede ser una de las problemáticas de la formación, del desarrollo de proyectos académicos y
de las prácticas profesionales de la UBV.
Afrontando las dificultades del cambio y, sobre todo, las de producir cambios tendentes a la disminución
de las desigualdades que suponen la transformación de aspectos esenciales de nuestra vida social y
política, es necesario reconocer la importancia de lo comunitario, lo local y las micros-experiencias como
espacio para ejercer las resistencias y para la construcción de experiencias sociales más amplias.
En este sentido, la UBV encuentra un nicho insustituible de desarrollo académico, social y profesional en
lo local. Al mismo tiempo, sin embargo, debe reconocer el espacio social más amplio en el que actúan
los venezolanos en la medida que el desarrollo de las sociedades moderno-industriales-capitalistas inicia
un recorrido que apunta al anonimato urbano, a la desintegración social, a diversas formas de
individualismo, entre otros problemas, a los que se suma el desarrollo desigual y heterogéneo de América
Latina (todo ello con consecuencias políticas y educativas).
La UBV como universidad y comunidad alternativas, debe moverse en el doble eje de fortalecimiento de
las experiencias alternativas construidas en espacios sociales acotados y en la creación de lo alternativo,
y la solidaridad social al interior de instituciones y dinámicas sociales "molares"; es decir, la conquista
alternativa de espacios de socialidad sellados por la masificación, el desarraigo, la modernización y lo
instrumental. Para ello, la UBV puede constituirse ella misma, tal como es propuesto, a través de la
ligazón de enseñanza, investigación e inserción social, en una experiencia comunitaria, alternativa, etc.
Lo comunitario, pues, no es un requisito previo para el acceso sino forma ineludible de la vida
universitaria, en el entendido que ello forma parte de una relación responsable con la sociedad y con el
Estado, y de la constitución de sujetos críticos, social y políticamente activos.
Junto a estas cuestiones, cabe señalar que la Universidad Bolivariana de Venezuela responderá a su
responsabilidad social:
• Con planes y programas de formación, creación y recreación de saberes e inserción social, sustentados
en nuevos enfoques y en opciones de valor asumidos no como algo fijo y predeterminado que encajone
sus prácticas, sino como apuntalamientos de cómo puede constituirse a sí misma en el contexto complejo
e incierto en que se encuentra.
• Asumiendo un nuevo sentido de propósito al reconocer los cambios radicales que desafían
continuamente nuestros patrones de comprensión, de conocimiento y de acción, para contribuir a cambiar
los modos de pensar y a aprender en y desde la incertidumbre.
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• Con alta pertinencia social, es decir, vinculada con las necesidades de desarrollo económico, social,
cultural, político y educativo, que plantean tanto la transición que vive nuestro país como las expectativas
de la comunidad en general, asociadas a la efectiva realización de los principios constitucionales de
justicia social, libertad, solidaridad y democracia participativa.
• Construyendo una comunidad universitaria pluralista y participativa donde los sentidos de compromiso
con la institución y con el país sean fuerzas que muevan el trabajo individual y colectivo de sus
integrantes. Y, por ende, con una cultura organizacional generadora de cultura democrática.
• Liderando proyectos de vinculación con las comunidades, con activa participación de éstas en la
definición y ejecución de los mismos.
La propuesta que aquí se presenta es el resultado del análisis de los diferentes aspectos de organización y
gestión académica y administrativa, considerando los contextos nacional e internacional de la educación
superior, tanto como los enfoques más avanzados en el campo. Su contenido se organiza de la siguiente
manera:
En el primer capítulo se exponen aspectos fundamentales del contexto internacional y nacional, los
cuales permiten establecer los retos fundamentales que tienen ante sí las instituciones de educación
superior y, particularmente, la Universidad Bolivariana de Venezuela.
En el segundo capítulo se presentan las bases conceptuales, desde las cuales se formula el Proyecto
Educativo de la Universidad.
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En el séptimo capítulo se expone el Plan de Desarrollo Institucional considerando sus ejes estratégicos,
en cada uno de los cuales se incluyen sus propósitos, sus políticas y sus objetivos.
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CAPÍTULO 1
La reorganización del mapa mundial implica una serie de transformaciones económicas, políticas,
científico-tecnológicas y culturales que afectan la vida social en todos los puntos del planeta. Destacan
en esta reorganización: (i) los cambios radicales en el ámbito económico cruzado por la revolución
tecnocientífica, la internacionalización y concentración del capital financiero, la globalización de la
economía asociada a la reorganización de los poderes económicos y políticos, una mayor
interdependencia entre los países, y un mundo más polarizado entre países ricos y países pobres; (ii) las
mutaciones en el ámbito de la geopolítica mundial, con la conformación de un nuevo e incierto orden
político internacional cruzado por nuevas estructuras de poder y pretensiones neoimperialistas; (iii) Las
transformaciones en el campo de las prácticas culturales que atañen a fenómenos como la creciente
escolaridad de la población en los niveles de la educación básica, el impacto de la lógica cultural
massmediática en los cambios de las costumbres, los patrones de conducta y las formas de vida de los
individuos y de los grupos sociales, en la reorganización de los procesos y prácticas de construcción de
identidades culturales; (iv) la construcción e imposición del proceso de globalización como un ideal
planetario con arraigo en los presupuestos del neoliberalismo, los cuales apuntan a la naturalización de
una sociedad controlada por poderes abstractos y orientada por el pensamiento único para explicar y
controlar las prácticas económicas, políticas, culturales y educativas de las sociedades, (v) la complejidad
creciente de las dinámicas socio-políticas, asociada a fenómenos tales como el aumento de la pobreza
extrema en sociedades con profundas iniquidades sociales, el resurgimiento de etnocentrismos, racismos
y diversas formas de intolerancia que se constituyen en terrenos propicios para graves conflictos y
guerras en distintas puntos del planeta; (vi) los reordenamientos de los escenarios políticos nacionales,
con la debilitación de las políticas sociales, el predominio del neoliberalismo, la redefinición de los
campos de intervención del Estado, aunque también con la emergencia de formas de gobierno asociados
a la construcción de una sociedad más democrática y participativa, y por ende, a las luchas por la
profundización de la democracia sustentada en la justicia social, la libertad y el pluralismo; (vii) las
evidencias de la destrucción del ambiente a escala planetaria como consecuencia de modelos de
crecimiento económico de carácter depredador que ponen en cuestión la sostenibilidad de la vida a largo
plazo y marcan la necesidad de la emergencia de una nueva conciencia humana, que más allá de
localismos, asuma una nueva responsabilidad por el planeta como esfera de vida, replanteando modelos
de pensar y practicar el desarrollo.
Las profundas transformaciones en todos los órdenes de la vida social y humana constituyen, pues, el
signo de nuestra época; transformaciones cuyos alcances y consecuencias apenas comienzan a
vislumbrase, aunque se producen en todos los ámbitos y afectan los diversos planos de nuestra vida
individual y colectiva. Así, cuando se afirma que el mundo está en crisis, significa que se asiste a
transformaciones aceleradas y profundas respecto de las cuales se nos plantea la necesidad de recrear las
claves de interpretación para poder comprender las tendencias y las paradojas implicadas en tales
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transformaciones y, desde luego, para resituar en ellas el papel de la educación en general y de la
educación universitaria en particular.
Como sabemos, uno de los fenómenos de mayor impacto es el de la globalización, noción acuñada en
las últimas décadas del siglo XX y cuyo uso se ha extendido de forma acelerada, aunque su surgimiento,
siguiendo en parte los planeamientos de ADDA (1999), se sitúa un poco antes de finalizar la Segunda
Guerra Mundial (1939-1945), cuando las potencias vencedoras de occidente -principalmente Estados
Unidos e Inglaterra- se mostraron interesadas en crear un nuevo orden económico internacional y
convocaron la Conferencia de Bretton Woods, realizada en junio de 1944. De allí nacen el Fondo
Monetario Internacional (FMI), con la función de regular y supervisar el sistema monetario mundial, y el
Banco Mundial (BM) al que se atribuye la tarea de fomentar tanto la reconstrucción de las zonas
devastadas por la guerra como el desarrollo internacional. Más tarde, en 1945, se crea el Acuerdo
General sobre Aranceles y Comercio (GATT), con la finalidad de establecer reglas internacionales que
favorezcan las relaciones comerciales y las inversiones en el mundo, y que desde 1995 se conforma
como Organización Mundial del Comercio (OMC). Surge y se consolida este entramado a escala
mundial que logra el empuje globalizador, sobre todo en el terreno comercial, de lo cual es una clara
expresión el hecho de que a partir de 1950 el comercio mundial creciera muy por encima de la
producción en el planeta.
Es a partir de la década de los setenta del siglo XX, cuando el fenómeno de la globalización comienza a
centrarse en el sector financiero, especialmente favorecido desde la década de los ochenta por el
desarrollo y uso acelerados de las tecnologías de la información y la comunicación como instrumentos
para mover el dinero con gran facilidad sin limitaciones de tiempo y espacio, en pro de ganancias
económicas inmediatas mediante la especulación. Prefiriendo esta vía especulativa sobre la inversión
productiva, los nuevos capitalistas no contribuyen a la generación de riqueza social asociada a la
inversión productiva, la generación de empleos y la inversión de impuestos en políticas de índole social.
Es contundente la información que ofrecen Atienza y Gómez (2000:9) acerca del movimiento de los
mercados de divisas en el mes de abril de 1998, al respecto señalan que dichos mercados movieron
diariamente en el mundo 1,5 billones de dólares, lo que comparativamente significaba cien veces más
recursos que los movilizados por el comercio mundial. A esta situación se asocian la inestabilidad y las
recurrentes crisis financieras que han afectado económica, social y políticamente a los países pobres.
Vivimos una época de creciente globalización con expresiones diversas y paradójicas, aunque las
predominantes formas responden a su configuración como un fenómeno de mercados, asociado, por
ende, al establecimiento de conveniencias económicas y financieras de los grandes centros de poder
económico en el planeta que imponen una estandarización de patrones de producción y de gustos y
deseos de los potenciales consumidores. Estandarización que constituye una condición imprescindible
para la fabricación y penetración de los mercados, pero que a la vez representa uno de los mayores
peligros de nuestra época, a saber, la homogeneización de formas de pensar, decir y hacer, la
estandarización de los deseos y las aspiraciones, en las que se disuelven las singularidades de las formas
de vida individual y colectiva. Es preciso, pues, tener en cuenta que el fenómeno de globalización al que
asistimos, no surge de un planteamiento de convivencia solidaria entre países y pueblos del planeta sino
de intereses hegemónicos en lo económico y lo político, movilizados por el deseo de conquista de
mercados y de influencia en economías regionales y globales. En tal sentido, el fenómeno de la
globalización en su formato predominante comporta relaciones de dominio más que comunidad de
intereses, de ahí que el proceso de reorganización del mundo por amplias regiones económicas, en el cual
intervienen tanto los intereses de los países como su desigual capacidad de negociación, involucre
indudables condiciones desfavorables y consecuencias negativas para aquellos que abren sus economías
al mercado mundial sin recibir ningún tipo de compensación asociada a su desarrollo económico y social
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endógeno. Se trata, por ello, de un fenómeno que comporta efectos negativos asociados a su formato
neoliberal, es decir, a los intereses exclusivos del gran capital transnacional.
La globalización es un proceso complejo y denso en el que intervienen múltiples fuerzas y actores. Por
ello es conveniente contravenir interpretaciones simplistas, tanto las que sostienen que la globalización
traerá el mayor bienestar y la mayor libertad que jamás haya conocido la humanidad, como las que
anuncian que su avance comporta la extensión de todas los males por el planeta. Lo cierto es que en el
mundo actual, de lo que se trata no es de decir si se forma parte de ella o no, sino de decidir de qué
manera formar parte ejerciendo el principio de autodeterminación de las naciones, considerando los
diversos desafíos y oportunidades que ella comporta.
Desde el ángulo de los desafíos, el principal de ellos es el de incidir en el giro del tipo de globalización
que se ha impuesto como resultado de decisiones políticas y no como mandato de orden divino o
sobrenatural, pues a su lógica se anudan los efectos de una creciente polarización entre países ricos y
países pobres, lógica que bloquea las posibilidades para que las oportunidades económicas lleguen a cada
pueblo del planeta. Nos referimos a la globalización centrada en los aspectos financieros y en las
corporaciones globales que buscan los beneficios inmediatos de la especulación, sin incidencia en la
inversión productiva y en el bienestar social de quienes habitan los países pobres del planeta. Asimismo,
a la actividad comercial controlada por grandes empresas transnacionales que generan, como lo muestran
diversos análisis, más de las dos terceras partes del comercio mundial desarrollado entre las zonas más
ricas del mundo: Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y el Sureste Asiático. Hecho éste que ha ido
acompañado con los montos designados por los países más ricos para la protección de sus mercados y la
subvención de su producción agrícola, lo que implica una evidente limitación a la comercialización de
productos agrícolas de los países pobres y a sus posibilidades de mejorar sus condiciones económicas y
sociales, y, en consecuencia, la creciente marginación económica de las regiones más pobres.
Por otra parte, las condiciones desiguales en las que viene operando la globalización afectan a los flujos
migratorios de millones de personas en busca de mejores oportunidades, pues se refuerzan
crecientemente diversas modalidades para cerrar las fronteras, mientras éstas se vuelven inexistentes para
el movimiento irrestricto de capitales en cualquier lugar del planeta.
Situaciones como las reseñadas se asocian a la impronta financiera, especulativa y marginadora del tipo
de globalización que ha prevalecido, no sin consecuencias sobre la legitimidad de la democracia como
sistema político. Expresión de ello es que los ciudadanos de los países que han sufrido los embates de
esta globalización constatan que sus gobiernos han sido y son incapaces de enfrentar los efectos de las
crisis financieras provocadas por el movimiento irrestricto de capitales especulativos y la imposición del
modelo neoliberal de la economía, que el poder se ha concentrado en los mercados financieros globales
sin posibilidades de control democrático mientras se debilitan los espacios nacionales y locales donde
habitan los ciudadanos de a pie. De lo cual se desprende que los ciudadanos no se sienten representados
por gobiernos que han abandonado su tarea de controlar las fuerzas globales y que la legitimidad de la
democracia se ve erosionada.
El giro que debe imprimirse a los procesos de globalización para enfrentar dicha impronta se relaciona
con las oportunidades que han brindado otras expresiones del fenómeno de la globalización. Por ejemplo,
la posibilidad de tener una percepción de los problemas que ponen en peligro al planeta entero, tales
como las formas de exclusión y de violencia, la pobreza, la lógica ecodepredadora del modelo de
desarrollo económico asociado al capital transnacional, el narcotráfico, el aumento en los gastos
militares, las invasiones de la gran potencia estadounidense para apropiarse de riquezas petroleras de
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otras naciones, entre otros. Percepción que ha generado formas de resistencia ejercidas por millones de
ciudadanos del mundo entero.
Las oportunidades como los peligros también se construyen, y aquéllas, precisamente, cuando se
reconocen los peligros asociados al hecho de que no todos los pueblos del mundo ni los hombres y
mujeres que lo habitan se hallan en igualdad de condiciones para enfrentar los efectos de una
globalización sin regulaciones democráticas. Luce, en tal sentido, impostergable la puesta en marcha de
este tipo de regulaciones tanto en el nivel internacional, como en el plano nacional. En el primero,
mediante la reorganización de las instancias internacionales, de cara a la participación en igualdad de
condiciones de todas las naciones y, por ende, al ejercicio de una democracia global que promueva,
valore y considere la participación de las organizaciones civiles cuya trayectoria se asocia al trazado de
vías alternativas a la recorrida por la globalización favorable a pocos y desfavorable a muchos. En el
segundo, mediante la asunción de responsabilidades individuales y colectivas en la construcción
simultánea de democracias locales y de esta democracia global, pues ello depende en gran medida de
nuestro ejercicio ciudadano para presionar a los agentes políticos y empresariales a los efectos de
contrarrestar los efectos terribles de la globalización que conocemos. Se trata, en tal sentido, de
reencontrarnos en un espacio que conjugue lo local y lo global, como espacio común de la política,
donde la atención a la vez local y global de los asuntos públicos se vuelve imprescindible para no
quedarnos a la intemperie y solos, bajo el acecho de la lógica de una globalización que, limitándose a
conectar entre sí a los países poderosos, fagocita a los países más débiles, provocando así la mayor y más
profunda exclusión de éstos.
Puede decirse que la gama de oportunidades que abren otras formas de globalización sin ataduras a dicha
lógica, esto es, basada en las interdependencias y en la cooperación con claras finalidades de reducción
de la pobreza y de mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones, está asociada a la
creación de condiciones democráticas, especialmente si tenemos en cuenta que ya no se trata de decidir si
se forma parte dela globalización, sino de decidir de qué manera formar parte ejerciendo el derecho a la
participación bajo el principio de autodeterminación de las naciones. Lo que, en el caso de países como
el nuestro, significa en lo fundamental: (i) generar políticas económicas estratégicas internas e intentar
influir en las externas, asumiendo el papel irrenunciable de transformar economías consumidoras en
economías productivas con sustento social, cambiar el rol de consumidores de tecnologías por
generadores de tecnologías, incidir en la modificación de patrones de la globalización de mercados y
luchar contra la fagocitosis característica de las corporaciones globales en su empeño por apropiase de
los recursos naturales del Tercer Mundo; (ii) participar en bloques políticos apegados el mencionado
principio, con clara visión política de proyecto de país para generar procesos transformadores propios,
capaces de impedir ser transformados desde fuera y que nuestros destinos como naciones sean trazados
por terceros; (iii) generar procesos y prácticas de diferenciación cultural frente a la lógica y efectos
homogeneizadores de la globalización en las comunicaciones expresados en la formación de opiniones,
en el marketing de gustos, deseos y aspiraciones individuales y colectivas, sin que ello comporte cerrarse
a los nexos enriquecedores con otras culturas.
Todo ello supone la definición y puesta en escena de estrategias que adopten sentidos sociales para la
consolidación de verdaderas asociaciones caracterizadas por la solidaridad y la cooperación, y propicien
condiciones de mercado justo y equitativo. Sólo así, podrá contravenirse el hecho de que grandes
trasnacionales, al amparo de la competitividad, prosigan su constitución en imperios con enormes
capacidades para imponer sus productos en los países pobres y debilitar los estados ofreciendo hasta
servicios como la salud y la educación, que han sido hasta ahora de exclusiva responsabilidad estatal. A
tales efectos, como sabemos, con connivencia de agentes económicos y políticos, se ha impuesto como
algo natural la idea de privatizar los servicios públicos para reducir el gasto público, idea y práctica que
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ha hecho entrar a los países latinoamericanos en una especie de círculo vicioso, pues gran parte de los
ingresos por tales servicios vienen a parar a manos de los países dueños de las tecnologías, mientras los
países pobres quedan sujetos a la direccionalidad que dan los grupos económicamente poderosos. La
privatización de estos servicios, sin embargo, contradice el reconocimiento de que la búsqueda de una
inserción más favorable de los países con escasos niveles de desarrollo en una economía globalizada,
tiene entre sus condiciones fundamentales la elevación de del nivel cultural y educativo de todos los
grupos sociales, lo que presupone un gran esfuerzo conjunto de los actores sociales y estatales para la
puesta en marcha de políticas de formación de personas calificadas como partícipes activos en el
desarrollo integral de las naciones.
Otra dimensión de gran incidencia en las formas de posicionamiento en los procesos de globalización es
el conocimiento en sus diversas expresiones. En efecto, convertidas en generadoras de valor agregado de
los bienes y servicios producidos y en la variable fundamental de nuevas formas de organización
económica y social, la ciencia y la tecnología resultan indisociables de los procesos de reordenamiento
económico y de reactivación económica. Pero aquí reencontramos el círculo vicioso, pues la revolución
científica y tecnológica se produce en contextos de alta polarización entre países ricos y pobres, en la
cual son aquéllos los que generan las tecnologías que éstos los que la consumen.
Las crecientes demandas de asociación entre conocimiento y reconversión productiva plantean a los
países pobres este desafío, pues la división actual del mundo en países productores y consumidores de
nuevas tecnologías tiende a perpetuar a estos últimos en una posición económica subordinada en el
contexto de las economías globalizadas. De ahí que los logros progresivos de tal asociación resulten
decisivos para la consolidación no sólo de la gran industria sino también de las medianas y pequeñas
empresas, así como para el fomento y el fortalecimiento de la economía social, más aún cuando la
generación y adaptación de tecnología y conocimiento apropiados para estos últimos sectores es de por sí
un reto de amplia dimensión y una apuesta ineludible, dada su potencialidad para superar la
concentración de las oportunidades y ventajas de los intercambios mundializados en pocos grupos
económicos, y para ampliar el mercado de trabajo.
La inserción sin subordinación de las economías de estos países en el contexto internacional involucra la
efectiva creación de condiciones que, junto al uso inteligente de la tecnología importada, articulen la
capacidad de desarrollar conocimientos científicos e innovaciones tecnológicas como una de las
condiciones indispensables tanto para reducir la dependencia tecnológica como para dinamizar y
optimizar los procesos productivos en un doble movimiento: generando nuevos espacios y formas
productivas, y modificando los existentes. En ambos casos se halla presente la necesidad de redefinir los
vínculos entre sector productivo, investigación tecnológica, y reorientaciones educativas, pero también
los relativos a la producción y transferencia de conocimientos hacia el estudio y solución de problemas
económicos y sociales. Esta vía constituye uno de los ámbitos más importantes de asociaciones
internacionales que respondan a vínculos de cooperación mutua para el impulso del conocimiento
científico, tecnológico, social y humanístico, indispensable al desarrollo integral de las sociedades, pues
de ello dependerá el futuro de países y pueblos hasta ahora sujetos a los patrones de una globalización
económica supeditada a intereses de grandes corporaciones transnacionales.
Finalmente, cabe indicar que el panorama mundial al cual se enfrentan las sociedades es el de profundos
cambios, que plantean importantes desafíos a la educación en general y a la educación superior en
particular. No obstante, es preciso tener presente que dichos cambios se producen en un contexto
mundial en que se ha agudizado aún más la disparidad, que ya era enorme, entre los países
industrialmente desarrollados, los países en desarrollo y en particular los países menos adelantados en
lo que respecta al acceso a la educación superior y la investigación y los recursos de que disponen
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(UNESCO, 1998). Razón por la cual el gran reto a escala planetaria es la disminución de la brecha
existente entre países ricos y países pobres. En una sociedad basada cada vez más en el conocimiento
ello implica que la educación superior y la investigación forman hoy la parte fundamental del desarrollo
cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones.
Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación superior
ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante
(Ibídem).
Inmersa en un escenario mundial que hace a las sociedades cada vez más complejas e interdependientes,
la sociedad venezolana vive a su vez un proceso de transformaciones en todos los órdenes que puede ser
caracterizado como transición entre la pervivencia de viejos modelos de organización social y política, y
la emergencia de nuevos modos de construcción de una democracia participativa y protagónica basada en
la justicia social, como eje de la recomposición de los campos económico, socio-político, cultural y
educativo.
La transición que vive el país se da en una trama que conjuga diversas formas de crisis. Unas, como la
crisis económica y social en la que se superponen herencias de las décadas de los años ochenta y
noventa, la incidencia negativa de factores políticos nacionales e internacionales en la economía
nacional, con especial contundencia desde comienzos de 2001, y la magnitud de la crisis económica
mundial particularmente agravada a partir del derrumbe de la Torres Gemelas en septiembre de 2001.
Magnitud, que como sabemos, ha llevado a ciertos organismos internacionales a plantear correcciones en
las estrategias económicas basadas en un excesivo optimismo en la regulación de los mercados sin
intervención de los estados nacionales, dado el crecimiento de la brecha entre países ricos y países
pobres, y la agudización en las sociedades de la desigualdad social. Otras, como la crisis política pone en
escena variadas dimensiones y diversas expresiones, entre ellas: el debilitamiento de las viejas lógicas de
partidos políticos, la pérdida en la alternancia en el poder de los dos grandes partidos que coparon la
escena política a lo largo de las últimas cuatro décadas del siglo XX, la emergencia de nuevos actores
políticos en el seno de la sociedad, la puesta en evidencia de la heredada precariedad en instituciones
político-estatales y de las tareas pendientes en la reforma estatal, la emergencia de plurales formas de
asociación y participación vinculadas a la solución de problemas cotidianos de la gente, el tránsito de una
situación políticamente soporífera a una movilización de la que no han dejado de formar parte peligrosas
señales de violencia, la massmediatización de la política y la politización de los massmedia, la aparición
de los sectores populares tradicionalmente excluidos en la arena política asociada a la innegable re-
construcción de su subjetividad político-democrática y de la asunción de sus derechos políticos.
Si analizamos con cierto detenimiento nuestra particular situación como país, no cabe duda que ella se
caracteriza por un alto grado de complejidad, resultado de los entrecruzamientos entre, por una parte, los
contundentes efectos de la globalización en cuanto fenómeno que involucra un conjunto diferenciado y
sin fronteras de flujos económicos, políticos, informativos, comunicacionales y culturales, cuyos efectos
remodelan internamente las sociedades latinoamericanas y, por otra, los acontecimientos que dan
expresión a un momento histórico de crisis en el sentido de umbral entre la permanencia de lo viejo que
no acaba de perecer y lo que está naciendo.
Respecto de la situación económica y social: es preciso destacar que la crisis confrontada en la actualidad
posee como trasfondo dos décadas de recesión económica con sus inevitables efectos en el deterioro de
las condiciones de vida, asociado al repliegue de las tendencias a la ampliación del acceso al mundo
laboral y a la expansión de oportunidades para el acceso a los diversos niveles de la educación.
19
Ciertamente, a inicios de la década de los años ochenta cuando el modelo de crecimiento económico
asociado al de la renta petrolera dio claras señales de su agotamiento, comenzó la implantación de las
llamadas medidas de ajuste estructural para reorientar la economía nacional de cara a su inserción en las
economías globalizadas, desde la óptica de la apertura a la inversión no productiva extranjera y a las
exportaciones concentradas en un pequeño grupo de empresas, sin efectos de retorno hacia el desarrollo
endógeno. Se trataba de aplicar sin limitaciones las recetas económicas neoliberales y los consiguientes
costos sociales, cuya herencia seguimos padeciendo. Entre ellos:
(i) El desmantelamiento de las políticas sociales del Estado, y sus efectos en el aumento de la
desigualdad de la distribución de la riqueza, el crecimiento de la pobreza, el creciente empobrecimiento
de los sectores medios, el deterioro de servicios como la salud y la educación públicas y la acentuación
de las desigualdades sociales y de las diversas formas de exclusión social.
(ii) El debilitamiento de los actores económicos ligados a la pequeña y mediana industria y el creciente
aumento en las tasas de desempleo y de empleo informal. Para 1999, la distribución de la población en
edad laboral se estimaba así: el 30% tiene empleo, el 54% se sitúa en el sector informal y el 16%
desempleada.
(PROCOMPETENCIA: 1999: 31).
(iii) La erosión de las formas de cohesión social y la pérdida creciente de credibilidad social ante las
formas tradicionales de hacer política.
De la enorme deuda social generada en las citadas décadas, da cuenta, en parte, el informe sobre la
situación de la infancia en Venezuela, presentado en la reunión de Ginebra por la delegación de
organizaciones no gubernamentales, en junio de 1999, ante el Comité de los Derechos de los Niños de la
ONU, se registra parte del panorama socio-económico del país para ese momento, mediante cifras como
éstas: descenso del 37% en el gasto social entre 1987 y 1994; disminución del 43% de gasto en salud
entre 1980 y 1994; disminución del gasto real por habitante de 4.435 bolívares, en 1983, a 2.827 en
1995; incremento de hogares en situación de pobreza total del 46% en 1988 a 76% en 1994; según datos
del Ministerio de la Familia, para 1997 en la población menor de 12 años el 47,3% se encontraba en
situación de pobreza y 21,9%, de pobreza extrema; en 1997 se registraron 18 mil niños, niñas y
adolescentes que trabajaban en las calles; en 1988 el incremento de nacimientos ocurridos en madres
menores de 12 años fue de 33%; para 1997 existían 407 mil niños y niñas indocumentados. Y, a
propósito de la situación educativa, el mismo informe registra en cifras: la disminución del gasto en
educación básica y media, que pasó de 25% en 1980 a 20% en 1992; la atención a sólo 33% de la
población en edad preescolar en centros oficiales y privados; entre 1986 y 1996, un promedio anual de
320.000 niños y niñas quedó fuera del sistema educativo; 55,6% de la población indígena comprendida
entre 5 y 24 años está al margen del sistema escolar.
En el caso de la educación superior, como observan González, Smeja y Téllez (2002:18) no cabe duda
acerca de la iniquidad social que caracteriza a este nivel de la educación venezolana, en el cual se
traducen las profundas desigualdades sociales expresadas en el sistema educativo y, particularmente,
las que imperan en el acceso y desempeño de los estudiantes. Al respecto, los mencionados autores
hacen referencia al estudio de Fuenmayor y Vidal (2000), sobre el comportamiento del ingreso
estudiantil en las universidades nacionales en 1984 y 1998, cuyos resultados muestran que: a) el número
de aspirantes a entrar en las universidades creció en un 55% (de 87.343 a 135.764), mientras las plazas
crecieron solamente un 30% (de 54.166 a 70.348); b) en 1984, cuando por OPSU-CNU a través de la
Prueba de Aptitud Académica, se escogía el 75% de los aspirantes seleccionados, no existían las
iniquidades descritas anteriormente; c) los procesos de admisión internos de facultades y escuelas
20
universitarias favorecen en su selección a los bachilleres que provienen de colegios privados y
pertenecen a «clases socio-económicamente privilegiadas.
Es pertinente recordar que nuestra sociedad se ha constituido históricamente como una sociedad
profundamente antagonizada por la opulencia de pocos y la miseria de muchos, caracterizada, en
consecuencia, por la pobreza y la exclusión social. De ahí el sentido del viraje que imprime el proyecto
de una nueva sociedad sin exclusiones contenido en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y que plantea la reconstrucción del país como tarea de todos los sectores, estatales y sociales.
Tarea que en el campo económico comporta la asunción del desarrollo económico endógeno como
generación de riqueza social traducida en la disminución de la brecha de las desigualdades sociales y de
la iniquidad de oportunidades tanto para el acceso de los venezolanos al mercado laboral como a bienes
materiales y culturales. Y, en tal sentido, la revitalización del papel del Estado como parte fundamental
de las condiciones que requiere dicho desarrollo, entre las cuales también cuentan la elevación del nivel y
calidad del aparato productivo nacional y la inversión sostenida en ciencia, tecnología y educación.
Se trata de condiciones que hoy cobran mayor importancia para el logro de una inserción favorable de
nuestra economía en el contexto de las economías globalizadas, en cuanto inserción con claros sentidos
sociales. O, para decirlo de otra manera, para revertir las tendencias desintegradoras en el nivel nacional
(desarticulación Estado-sociedad, erosión de los lazos sociales, debilitamiento de los actores económicos
no insertos en las exigencias de los mercados globalizados, entre otras), tanto como las tendencias
integradoras circunscritas a la gran empresa y a pocos sectores sociales en los que se concentra el acceso
a bienes materiales y culturales, y al tipo de conocimiento que hoy demanda el acceso al sector
productivo altamente tecnologizado. Porque revertir tales tendencias de cara al desarrollo económico y
social endógeno, significa reducir la enorme brecha entre los pocos beneficiados con la inserción en la
economía globalizada y los muchos excluidos de tales beneficios, generando riqueza con sustento social
y efectos positivos hacia la sociedad nacional.
Como sabemos, la generación de esta riqueza no depende de la inserción per se en los mercados
globalizados, aunque tampoco se produce sin participar en ellos. La puesta en marcha de condiciones
como las indicadas permitirá que dicha generación se haga indisociable de estrategias para enfrentar la
pobreza y las modalidades de exclusión económica y social, que apunten a la creación de condiciones y
oportunidades de acceso de los diversos sectores sociales al ejercicio de sus derechos económicos,
sociales, culturales y educativos. Se trata, entonces, de vincular desarrollo económico y lucha por la
justicia social, mediante estrategias que permitan crear y consolidar una economía social y participativa.,
para enfrentar la exclusión económica y social heredada como efecto de un modelo económico cuya
puesta en marcha afectó a enormes contingentes de venezolanos.
Por esto, merece atención especial el giro que representa la propuesta sobre el nuevo modelo de
desarrollo de la sociedad venezolana, contenido en las Líneas generales del Plan Nacional de Desarrollo
Económico y Social de la Nación, 2001-2007, la cual traduce el mandato constitucional de conducir al
país hacia la maximización del bienestar colectivo, que se exprese en la ampliación de la democracia,
mayor seguridad social, crecientes fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, mejor nivel de vida
para la población y mayor soberanía del país (Ministerio de Planificación y Desarrollo: 2001: 13).
Diseñada con visón de largo plazo, desde una concepción que destaca el equilibrio de fuerzas y factores
que intervienen en la multidimensionalidad del desarrollo nacional (Ibídem: 14), y en consonancia con
la disposición constitucional sobre el fomento y protección de la economía social, dicha propuesta,
define lo concerniente a las dimensiones económica y social del desarrollo nacional en términos de
equilibrios económicos y sociales que contemplan, respectivamente: ...el quehacer productivo
diversificado y sustentable [que] por su eficacia y eficiencia, será capaz de garantizar la generalización
21
de los beneficios económicos como fórmula de equidad en el acceso al bienestar de toda la población y
...la exigencia histórica de balancear adecuadamente el interés individual y el interés social,
especialmente la exclusión y marginalización de los más débiles y procurar un mejor vínculo racional y
justo en la distribución social de la riqueza y el ingreso nacional generado, de tal forma que el modelo
será incluyente en la atención de las necesidades de la población (Ibídem: 15).
Es indudable que ambos equilibrios se relacionan entre sí y que sus logros implican, por una parte, el
fortalecimiento del Estado en su rol de conductor de políticas de estabilización económica, de generación
de mayor riqueza nacional y su justa distribución, de reorientaciones productivas asociadas al desarrollo
de áreas estratégicas de producción de tecnologías para reducir la dependencia tecnológica y optimizar
los procesos productivos, de generación de campos laborales diversificados, entre otros aspectos. Y, por
otra, los aportes imprescindibles de las instituciones de educación superior, desde sus obligadas
funciones de creación de conocimientos científicos y tecnológicos, de formación de profesionales
altamente calificados y de inserción social con especial atención a la elevación del nivel cultural y
educativo de diversos grupos de la población socialmente desfavorecida, para abrirles oportunidades de
acceso al campo laboral, a bienes materiales y culturales, tanto como herramientas que les permitan
potenciar los procesos y prácticas de organización y autogestión social orientadas al mejoramiento de sus
condiciones de vida.
En la actualidad, Venezuela adelanta una serie de estrategias para reactivar el aparato productivo
nacional y generar mayor bienestar en la población venezolana. Entre estas estrategias resaltan la
reactivación y reconversión del parque industrial del país, además de distintas iniciativas para el
incentivo del sector agropecuario de la nación, en función de consolidar la soberanía alimentaria
consagrada en la Constitución. La estrategia de reactivación busca dinamizar el aparato industrial con
nuevos proyectos que mejoren la actividad en el sector y adaptar la industria nacional a las exigencias de
la competencia en una economía cada vez más global, conjuntamente con el apoyo en materia técnica y
crediticia a pequeños y medianos productores. Enmarcada en el Plan Nacional de Desarrollo Económico
y Social, esta estrategia se sustenta en un modelo endógeno de desarrollo, generando soluciones para
afrontar la coyuntura y el despegue del desarrollo integral pleno a largo plazo, con justo y equitativo
bienestar social, contando con la activa participación de las comunidades.
Así mismo, las políticas en materia comercial están dirigidas al fortalecimiento del intercambio recíproco
y, simultáneamente, a una integración más profunda con otros países latinoamericanos. Lo cual pone en
evidencia que la adopción del modelo endógeno de desarrollo venezolano no supone cerrarse al resto del
mundo, ni quebrantar los compromisos adquiridos en convenios comerciales internacionales.
En lo concerniente a la situación política: es evidente que en el curso de, aproximadamente, una década
hemos asistido a la explosión de un conjunto de acontecimientos que expresan cambios radicales del
mapa político venezolano y, como tal, el agotamiento de un modelo político alineado en torno a intereses
político-partidistas que se turnaron en el poder mediante el régimen eleccionario y sustentado en la
fusión gobierno-partidos, en las desarticulaciones entre las esferas de lo económico, lo político y lo social
22
y en las debilidades de una institucionalidad política capaz de responder a las expectativas de
democratización social y política. En la dinámica propia de tales cambios han podido apreciarse claras
conductas democráticas de amplios sectores populares que condensan no sólo la expresión de rechazo a
la corrupción y al clientelismo político-partidista sino el arraigo de una clara vocación democrática,
puesta de manifiesto en el acontecimiento político del 13 de abril de 2002, con la restitución del hilo
constitucional, luego del golpe de Estado del 11 de abril. Conductas contrastantes con las de grupos y
actores tanto económicos como políticos que ven afectados sus intereses particulares y que se resisten a
perder los privilegios de los que han gozado por décadas de alianzas hechas a espaldas de los enormes
problemas económicos y sociales del país.
Particularmente, desde mediados de 2001 se asiste a una polarización política que, con razón, no pocos
han calificado como extrema y alarmante, pues ha puesto en escena señales de violencia política sin que
ello signifique que ésta se haya instaurado como constitutiva de conflicto político. Pero, como sostiene
López Maya (2002:3).
Tal polarización, como se ha puesto de manifiesto, ha alcanzado la vida cotidiana en la cual se han
conjugado niveles de intolerancia política y claras expresiones de estigmatización social, cultural y racial
que han definido los comportamientos de determinados sectores de las clases medias hacia los sectores y
organizaciones populares que han hecho suyos los principios constitucionales y han venido ejerciendo el
derecho a la participación en la vida política. Estos hechos permiten sostener que junto a la agudización
de la injusta distribución de la riqueza nacional, los cuarenta años de democracia formal no construyeron
la Nación como un espacio de reconocimiento del cual todos formamos parte como ciudadanos, es decir,
como sujetos de derechos sino, por el contrario, actitudes y prácticas de exclusión social, cultural y
racial, ocultas bajo el discurso tranquilizante de la supuesta igualdad pero funcionando bajo la mirada
indiferente de la clase política y de los sectores socialmente más favorecidos.
Tomar conciencia de los peligrosos efectos de tales hechos, y actuar en consecuencia, es una
responsabilidad de los diversos sectores y actores democráticos, independientemente de sus posiciones
políticas, tanto como de la trama de instituciones estatales y no estatales. Pues, inscritos en un período de
agudas tensiones, duras confrontaciones y puntos de ruptura de la vida en común, ellos nos dicen que
este período sólo puede encontrar su legítima superación en el diálogo y la salida democrática, entendida
ésta en la perspectiva de creación de un amplio campo de fuerzas sociales para frenar el avance de la
fragmentación social en nuestra nación, mediante el desarrollo de procesos que regulen positivamente las
articulaciones entre democracia y conflictos sociales. Porque lo que tenemos planteado no es el tránsito
de un régimen dictatorial a un gobierno democrático, sino la concreción de un modelo de sociedad
sustentado en la institucionalización de procesos democráticos que profundicen y consoliden los
principios de justicia e igualdad social, y pongan en práctica la idea de democracia como un espacio
abierto y plural, en el que los conflictos que le se son constitutivos puedan procesarse sin recurrir a la
23
fuerza de cualquier modalidad totalitaria. Esta idea junto a las aspiraciones de bienestar común, la visión
de la dignidad de la existencia individual y colectiva como experiencia de la democracia en cuanto forma
de vida política, están reclamando otros sentidos del país, del mundo y de nuestras relaciones en ellos.
En efecto, construir un nuevo modelo de democracia que haga efectivos los principios, derechos y
deberes consagrados en nuestra Constitución requiere de cambios efectivos en los sentidos de las
relaciones sociales, en las prácticas y discursos de los actores sociales y políticos, en la vida de las
instituciones y, sobre todo, en el tejido institucional del Estado donde, en cualquier sociedad, se
condensan las relaciones de poder. Se trata, con ello, de vincular la acción política -estatal y no estatal-
con los objetivos estratégicos de un proceso de transformación de fondo de las lógicas instaladas dentro y
fuera del Estado, pues como se reconoce en el documento oficial Líneas generales del Plan Nacional de
Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, ...las resistencias potenciales al cambio están a
lo interno de la Administración Pública, en su aparato burocrático, en los grupos partidistas,
burocráticos, tecnocráticos, que verán modificar la estructura de poder de la cual son beneficiarios, y en
los sectores de la sociedad que, dentro de una estructura clientelar, eran beneficiarios de las prebendas
que le otorgaba el régimen (MPD: 2001: 20).
Teniendo presentes los preceptos constitucionales, el nuevo modelo de desarrollo nacional contempla
como dimensión fundamental el equilibrio político que contempla la solución pacífica y civilizada de los
conflictos de intereses centrada en el respeto al derecho de los ciudadanos, frente a una gestión pública
que deberá ser la expresión del consenso como base de la legitimidad del Estado, así como la
participación corresponsable y democrática de todos los sectores, en todos los ámbitos y en cada
momento del porvenir (Ibidem: 15-16). En tal sentido, se enfatiza la puesta en práctica del principio de
participación ciudadana, que no sólo amplía el ejercicio de la democracia, sino que es un requerimiento
funcional que garantiza una mayor gobernabilidad a un Estado que cada día debe dar respuesta a una
realidad compleja, con un alto grado de diversidad (Ibidem: 19), pues la participación ciudadana
deviene en un mayor y mejor control de la sociedad sobre los asuntos que le conciernen directamente,
permitiendo al estado la puesta en funcionamiento de mecanismos de ajuste de sus políticas en beneficio
de todos. En correspondencia con esto se establecen como objetivos fundamentales del equilibrio
político: consolidar la estabilidad social, desarrollar el nuevo marco jurídico institucional y contribuir
al establecimiento de la democracia participativa y protagónica, para lo cual es necesario desarrollar la
capacidad estratégica de regulación y gestión del Estado, una gestión pública que actúe en base a
resultados y no de procedimientos, una alta capacidad de negociación y concertación del Ejecutivo,
fortalecer el Estado de derecho, una organización administrativa ágil y transparente, garantizar la
participación ciudadana, construir el Estado Federal Descentralizado y establecer sistemas de rendición
de cuentas (Ibidem: 20).
Tratándose de objetivos políticos nacionales es evidente que sus logros involucran cambios profundos
tanto en las lógicas y comportamientos institucionales, como esfuerzos dirigidos a fomentar nuevas
instituciones públicas, nuevas formas de asociación y el fortalecimiento de una nueva cultura política
proclive a la solución democrática de los conflictos. Ello implica, entre otras cuestiones fundamentales lo
siguiente:
• Llevar a cabo una auténtica transformación del Estado como Estado democrático y social de Derechos
y de Justicia, de cara al fortalecimiento de una institucionalidad político-democrática capaz de garantizar
el ejercicio de los derechos y deberes consagrados constitucionalmente, y de responder mediante una
gestión eficaz y transparente a las demandas sociales. Lo que exige quebrar las lógicas burocráticas y
clientelares que allí persisten.
24
• Desarrollar, con visión estratégica, un conjunto de políticas sociales sostenibles, para enfrentar la
pobreza, la violencia social y la exclusión, atendiendo a las prácticas socio-económicas que están en su
base.
• Orientar las formas de participación colectiva y ciudadana hacia redes asociativas entendidas como
espacios de construcción de ciudadanía, de nuevas maneras de organización y gestión social y política y,
por ende, como nuevas instancias de relación con la sociedad y el Estado. Lo que comporta favorecer el
descentramiento de los liderazgos mediante la revalorización de tales espacios, fortalecer la idea y
prácticas de una sociedad plural que, al mismo tiempo, reafirme su legado histórico-cultural y se abra al
mundo. Y, sobremanera, la asunción de un proyecto de país que involucre el compromiso de todos con la
supresión de la pobreza y de la exclusión, y con la construcción de sentidos socio-culturales de
pertenencia.
• Desarrollar una estrategia que articule las dimensiones cultural, educativa y comunicacional, toda vez
que en estos terrenos se pone en juego la construcción de subjetividades democráticas y, por ende, los
contenidos sustantivos de los cambios políticos. Para ello es imprescindible promover y apoyar tanto la
investigación como la formación asociadas a la comprensión de los procesos culturales, educativos y
comunicacionales que están en la base de las relaciones sociales y políticas que caracterizan el mundo
actual, pues una agenda nacional de transformaciones político-democráticas no puede desligarse del
campo cultural-educativo-comunicacional como campo de indudable importancia en la creación de las
condiciones en las que los países latinoamericanos entran al mundo global.
La dificultad para provocar transformaciones en cualquier plano de la vida social, y sobremanera, los
problemas que plantea el sostenimiento de esos cambios, su durabilidad, su viabilidad, remite
directamente a la cuestión crucial de la formación política de quienes están al frente; formación política
ésta que no consiste solamente en el grado de consciencia y fortaleza ética de cada dirigente, sino
principalmente a un conjunto de destrezas, competencias y capacidades que no se improvisan. El curso
de los complejos procesos que están en marcha no es el resultado ciego de un mandato de la
Constitución o el juego azaroso de la lógica "amigos-enemigos". Buena parte de las dificultades de
Dirección provienen de la precariedad de la formación política de la vanguardia de estos procesos.
Atender apropiadamente esta carencia puede hacer la diferencia entre un proceso exitoso a largo plazo
y gobernable en la coyuntura presente. (Lanz: 2002: 2)
Se trata, entonces, de construir y consolidar una voluntad política de transformación de los diversos
espacios de poder asociada a la capacidad de respuesta a los desafíos que tenemos ante nosotros, como
son: fortalecer la democracia participativa, que involucra la puesta en escena de una concepción
pluralista en la dirección política, intelectual y moral de los procesos de cambio; generar una nueva
plataforma de justicia que involucre la articulación de las luchas locales y nacionales con las luchas
globales contra la globalización neoliberal; enfrentar los peligros del populismo autoritario en estilos de
liderazgo, en movimientos políticos, en el diseño y ejecución de políticas públicas de carácter
asistencialista que bloquean la participación y el control popular; fortalecer el control social y
democrático sobre el Estado, los espacios de información y comunicación, y las prácticas del mercado.
Capacidad de respuesta que resulta indisociable de una "reforma intelectual, moral y simbólico-
expresiva" sin la cual es prácticamente imposible consolidar la convivencia democrática, que exige:
25
...una base cada vez más amplia de consenso, de acuerdo y compromiso necesarios para fortalecer la
"República de las Leyes", la legitimidad y la legalidad de la administración de Justicia, un estilo de
funcionamiento y deliberación política parlamentaria, donde se argumenten razones políticas de interés
general para la formación de leyes, un control jurisdiccional adecuado de los órganos del poder
público, la eficacia y el desempeño de las políticas públicas del Ejecutivo Nacional; en fin, instituciones
políticas y jurídicas abiertas al control social y a la deliberación colectiva que consoliden en el propio
proceso de transformación, demandas de democratización y el fortalecimiento de una cultura política de
las nuevas ciudadanías sociales y pluriculturales. (J. Biardaeu: 2002: 4-5)
Puede sostenerse, al respecto, que nuestra Constitución propicia la realización de esta perspectiva de la
democracia, pues ella impide la restricción de la vida democrática nacional a las elecciones. En efecto,
las consultas populares y los procesos electorales pasan a constituirse en aspectos asociados a otras
determinaciones cuya conjunción trasciende los límites de las democracias representativas, y sustentan
las exigencias de profundización de la democracia en las que han de inscribirse los debates sobre el
presente y el porvenir de nuestra nación, tanto como las representaciones sociales resultantes de las
experiencias de participación ciudadana.
Como puede advertirse, dar sostenibilidad a los cambios políticos orientados en la dirección de
profundizar la democracia participativa y protagónica, generar una nueva plataforma de justicia,
consolidar la institucionalidad democrática, fortalecer el control social y democrático sobre el Estado, los
espacios de información y comunicación, y las prácticas del mercado, fortalecer una nueva cultura
política ciudadana, crear nuevas sensibilidades democráticas, promover y consolidar condiciones para
una convivencia democrática, constituye una tarea que implica el cumplimiento de responsabilidades por
parte del Estado y de la sociedad, mediante sus diversas instituciones y organizaciones. En ella deben
jugar un papel de primer orden las prácticas comunicacionales, educativas y culturales, pues la naturaleza
y alcances de dicha tarea en el proceso de reconstrucción del país plantea el despliegue de procesos,
prácticas y experiencias comunicacionales, educativas y culturales desde las cuales formar nuevos
ciudadanos y ciudadanas con claros sentidos de justicia, solidaridad, libertad, participación responsable,
y reconocimiento de la diferencia, es decir, con claros sentidos ético-políticos de su condición y ejercicio
como ciudadanos y ciudadanas.
Finalmente, cabe señalar que el nuevo modelo de desarrollo nacional sustentado en los principios
constitucionales incorpora el equilibrio territorial y el equilibrio internacional como dimensiones
constitutivas de dicho modelo. El primero es definido en términos de la desconcentración, que involucra
un proceso de modificación del patrón de poblamiento, producción, inversión, distribución y
recaudación sólo concebible a mediano y largo plazo, cuya estrategia consiste en la definición de ejes
territoriales de desconcentración para crear un nuevo equilibrio del territorio, y en la difusión y
diversificación de la actividad productiva para lograr en dichos ejes un mayor volumen de población con
condiciones dignas de calidad de vida. Se destacan como pilares fundamentales de esta estrategia: la
formación de recursos humanos y la promoción de actividades atendiendo a las potencialidades y
limitaciones de cada región, con asistencia técnica y financiera. Y se establece la incorporación de la
dimensión ambiental en el desarrollo regional, entendida como protección del patrimonio natural y
como factor cada vez más importante para el desarrollo económico y social... en un contexto de
desarrollo sostenible... (MPD: 2001: 20-21)
En la actualidad, Venezuela tiende puentes para consolidar alianzas integradoras con países de la región
con el fin de profundizar la política integracionista, con lo cual el modelo endógeno de desarrollo no sólo
favorece la participación interna de los amplios sectores de la sociedad, económicos, productivos y
comunitarios en el proceso creador-productivo, para satisfacer las necesidades de consumo y mejorar la
condición de vida en términos de educación, salud, vivienda, sino además el intercambio económico,
cultural, y educativo, entre otros, con el resto de los hermanos países y del mundo.
Es preciso destacar que el desarrollo nacional es, ante todo, un proceso de asunción de responsabilidades
internas que implica, entre sus objetivos fundamentales, el fortalecimiento del Estado Social y de
Derecho, la profundización de la democracia participativa, el mantenimiento de la paz interna, la
construcción de ciudadanía, la lucha contra la corrupción, la lucha por la cohesión social y por el
mantenimiento de las condiciones macroeconómicas y un mayor esfuerzo productivo en el campo de las
inversiones y las infraestructuras. Objetivos que exigen para su logro: (a) la formación de venezolanos y
venezolanas como partícipes activos en el desarrollo integral del país; (b) las respuestas y
problematizaciones, por parte de las instituciones de educación superior, frente a las exigencias
nacionales entre las cuales se halla la formación de venezolanos y venezolanas como partícipes activos
en el desarrollo integral del país; (c) la atención a las condiciones del desarrollo endógeno, a la creación
del conocimiento y a la atención de las necesidades sociales, d) la formación de profesionales altamente
cualificados y de ciudadanos con sentido de país, de justicia, libertad y solidaridad, capaces de contribuir
a la consolidación de una sociedad democrática basada en la justicia social, la libertad, la solidaridad, la
participación y el respeto a las diferencias de pensamiento y de acción.
Como puede desprenderse de lo planteado, la educación no cumple sólo un papel estratégico para el
crecimiento económico. Ella amplía sus alcances a la construcción de un modelo de sociedad que
proporcione bienestar a sus habitantes, disminuya las brechas entre regiones y grupos sociales, impulse la
democracia como forma de vida en todos los campos de acción humana, coopere para el logro de la
formación ético-política y facilite medios para que los hombres y mujeres de este país asistan y
participen en la transformación de sus condiciones de vida desde una perspectiva integral de desarrollo
humano. En tal sentido, los planteamientos expuestos en este capítulo ofrecen las razones fundamentales
que justifican la creación de la Universidad Bolivariana de Venezuela.
27
CAPÍTULO 2
Bases conceptuales
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
Tal y como viene reconociéndose en la pluralidad de debates y propuestas producidas tanto a nivel
nacional como internacional, las instituciones de educación superior tienen una responsabilidad y un
compromiso con lo público. De ahí que, sus objetivos, metas, y servicios deben responder a los intereses
de la sociedad de la cual forman parte. La responsabilidad de la universidad con lo público, es decir, la
Universidad al servicio de la sociedad, exige a quienes la integran valorar esta responsabilidad como un
objetivo integrador de los diversos intereses y acciones individuales o de grupo. Así como a la
universidad en cuanto institución, la capacidad para hacer de dicho objetivo, uno que promueva el
desarrollo colectivo, a través de la formación de individuos probos y competentes, con valores y sentidos
ético-políticos que hagan posible un Estado social y de justicia y sociedad democrática, de una formación
que crea y recrea saberes asociados a la comprensión y solución de problemas sociales, a la construcción
de bienes culturales públicos; es decir, una formación que se realice conjuntamente con las acciones que
proyecta la universidad, desde sus distintos ámbitos, a fin de dar respuestas a necesidades y demandas
diversas de sus entornos socio-culturales.
EQUIDAD SOCIAL
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En sociedades marcadas por profundas desigualdades sociales, la equidad social en la educación superior
constituye un reto ante el cual se requiere que el Estado y las instituciones generen y sostengan políticas
orientadas a reducir las iniquidades que caracterizan a este nivel educativo, lo que supone prestar
especial atención a la creación de igualdad de condiciones y oportunidades para el acceso y el buen
desempeño estudiantil u obtención de logros educativos especialmente de quienes pertenecen a sectores
socialmente desfavorecidos o que, por cualquier otra situación, se encuentren en desventaja ante la
oferta educativa de las instituciones (Ibídem: 33).
PERTINENCIA SOCIAL
La pertinencia de las instituciones de educación superior es exigida cada vez con mayor fuerza. Sin
embargo, esta exigencia es inseparable de las instancias de enunciación y de los enfoques y desde los
cuales se realiza: para unos, la pertinencia se define como adecuación a demandas económicas o sociales
concretas, tal es el caso de las exigencias de profesionalización planteadas desde el mercado laboral o de
los requerimientos de la investigación estrictamente asociada a la solución de problemas locales y
regionales. Para otros, la pertinencia refiere al cumplimiento de objetivos más amplios como la
generación de conocimientos científicos y tecnológicos, y la formación científica y tecnológica, en
cuanto condiciones fundamentales del desarrollo económico y social, la creación de bienes culturales y
simbólicos, tales como la investigación social y humanística, los valores consustanciales al ejercicio de
ciudadanía y a la profundización de la democracia, la elevación del nivel cultural, educativo y crítico de
los diversos sectores sociales. Es éste el enfoque que debe prevalecer y el que se expresa en las políticas
para el desarrollo de la educación superior en Venezuela, cuando se sostiene que la pertinencia de las
instituciones de educación superior, entendidas como organizaciones del conocimiento con evidentes
compromisos en la construcción de una sociedad mejor, se expresa:
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
La democracia universitaria no es una técnica para administrar sus prácticas, sino un concepto que
emerge de la voluntad de participación, y en condiciones de igualdad, de quienes hacen vida en sus
espacios. Se traduce en la idea y práctica de un gobierno universitario de talante democrático, el cual
implica no sólo la intención de hacer presentes a los distintos sectores que componen a la universidad en
la toma de decisiones, sino también, y esencialmente, en las sensibilidades democráticas instaladas en las
formas de concebir y practicar la dirección de los asuntos universitarios con claros sentidos de igualdad y
de justicia. Se expresa, asimismo, en la potenciación de sus prácticas de investigación, enseñaza e
inserción social, cruzadas por la reflexión como ejercicio de pensamiento libre, de comprensión y crítica
frente a toda forma de encuadramiento y disciplinamiento normalizador de los sujetos, comenzando por
las que funcionan en la universidad misma. Así como en la expansión de permanentes espacios de debate
y de investigación ética que vinculen su quehacer con cuestiones sociales tales como la exclusión, la
economía social, el nuevo orden mundial, la sociedad de derechos, la resignificación de la política, la
democracia y la ciudadanía, las nuevas lógicas y prácticas culturales asociadas a las nuevas tecnologías
29
de información y comunicación, la salud pública, la educación, la ecología y el desarrollo sustentable,
entre otras. En tal sentido, el ejercicio de la democracia universitaria constituye uno de los aportes
fundamentales de la universidad a la formación ciudadana y al fortalecimiento de la democracia como
forma de vida política.
CALIDAD E INNOVACIÓN
Frente a las discusiones en boga sobre la calidad de la educación, cuyo sentido abstracto esconde la
instrumentación de políticas económicas dictadas por ciertos organismos internacionales, se asume el
enfoque integral de calidad que apunta los procesos y logros que impulsan a las instituciones de
educación superior a ser cada vez mejor y a cumplir de manera satisfactoria con las responsabilidades y
expectativas que le son planteadas, entre éstas, las que son de impacto y proyección en su entorno social.
De ahí que la calidad sea consustancial a estas instituciones, y a la Universidad Bolivariana de Venezuela
como un reto del día a día que, siendo a la vez político, económico, científico, cultural, pedagógico y
…axiológico [es] inseparable de la capacidad de innovación institucional en las formas de concebir y
desarrollar la investigación, los currículos, las prácticas de enseñanza y aprendizaje, los procesos
institucionales de organización académica, las prácticas de administración, la toma de decisiones, las
prácticas de gobierno… (MECD: 2002, 31).
AUTONOMÍA RESPONSABLE
Tal y como se expresa en el citado documento de Políticas y estrategias para la educación superior en
Venezuela:
La naturaleza académica de las instituciones de educación superior, se vincula con la autonomía como
valor sustantivo de las mismas (...). La autonomía de dichas instituciones refiere a las relaciones de
estas instituciones con el Estado y la sociedad y, ejercida en los marcos jurídicos de la sociedad
venezolana, constituye el soporte fundamental de la libertad de cátedra e investigación como expresión,
en la vida interna de las instituciones, del derecho a la libertad de pensamiento y expresión.
De ello se desprende que la autonomía tiene expresión en el ejercicio de participación democrática de sus
cuerpos académicos, en el predominio de los criterios académicos por encima de los de carácter personal,
grupal, político o ideológico; en los distintos aspectos de la actividad universitaria; en la innovación de
procesos académicos y de gestión, característica de la experimentalidad; en la inviolabilidad del recinto
universitario; y en la rendición social de cuentas o resultados de su quehacer en lo concerniente a las
actividades de formación, creación intelectual y vinculación social, tanto como al uso de los recursos que
la sociedad le otorga.
30
La Universidad no sólo es un espacio de creación de conocimientos, de formación y de inserción social,
sino también de reflexión como acto que involucra el crear y dar sentidos a lo que se piensa, se dice y se
hace. Es el ejercicio de la reflexión lo que hace de ella una comunidad plural de pensamiento que asume
el pensamiento libre, la duda fructífera, la voz problematizadora y el debate como condiciones para
comprender y saber posicionarse ante los fenómenos que definen la compleja situación histórica del
presente, ante los problemas éticos de los modelos de desarrollo, del conocimiento, de la política, la
cultura democrática, la economía, la comunicación, la educación, la universidad; para recrear como
diálogo vivo los vínculos con nuestra tradición cultural e intelectual y con el pensamiento universal, para
redefinir las formas de relación con el saber y sustentar epistemológica social y éticamente sus plurales
ámbitos, propuestas y formas de acción individual y colectiva.
FORMACIÓN INTEGRAL
Las sociedades de hoy enfrentan un sinfín de crisis, todas simultáneas y todas interrelacionadas. Entre
ellas forman fila las guerras, la destrucción ambiental, la brecha de desarrollo entre el Norte y el Sur, las
divisiones de naturaleza étnica, religiosa o idiomática, entre otras. El camino hacia las soluciones puede
parecer demasiado remoto y, sus escollos, terminan por intimidar. Ante ello, la educación puede seguir
un curso de desarrollo aislado de toda consideración por la vida humana, o, por el contrario, hacerse
cargo de las preguntas relativas a nuestra condición humana: ¿quiénes somos? ¿dónde estamos? ¿de
dónde venimos? ¿a dónde vamos? Se trata de preguntas que involucran la necesidad de romper con el
pensamiento fragmentario y reduccionista de lo humano, que ha disuelto la complejidad de la condición
humana. Y, por ende, la puesta en juego de un nuevo modo de pensar que permita comprender la unidad
de lo humano en la diversidad y su diversidad en la unidad; la unidad de la cultura en la singularidad de
cada cultura y su singularidad en la unidad, el carácter a la vez singular y múltiple de cada ser humano
como ser complejo que no sólo vive de racionalidad y de técnica, que es al mismo tiempo racional y
delirante, trabajador y lúdico, empírico e imaginador, económico y dilapidador, prosaico y poético
(Morin: 2000). El estudio de la complejidad de la condición humana como una de las vocaciones
esenciales de la educación... conducirá a la toma de conocimientos, esto es, de conciencia, de la
31
condición común a todos los humanos, y de la muy rica y necesaria diversidad de los individuos, de los
pueblos, de las culturas, sobre nuestro arraigamiento como ciudadanos de la Tierra (Ibídem: 65).
En tal sentido, podemos decir que una educación humanística y ética como la que reclama nuestro
tiempo debe hacerse responsable de las condiciones que forman a los ciudadanos de hoy, ciudadanos de
la Tierra: no, por supuesto, el dominio de varios idiomas ni los recorridos por diversos países, sino la
sabiduría que sabe reconocer la trama de vínculos que, pese a su fragilidad, mantiene unida a la vida
humana en cualquiera de sus formas, tanto como el mal que provoca destrucción y divisiones, y que
también es parte de lo humano; el coraje para enfrentar toda forma de dominación y de exclusión, para
no temer a las diferencias y reconocer a las personas y pueblos de diferentes culturas; la compasión como
sentirse concernidos por el sufrimiento y el dolor que se han causado y continúan causándose a millones
de seres humanos. Una educación humanística es indispensable para el ejercicio de una ciudadanía
asumida con criterio, a la vez político y ético y en perspectiva, al mismo tiempo, local y universal.
Ese concepto se encuentra asociado a una perspectiva de la educación para encarar los retos que tienen
ante sí las instituciones, como resultado de la vertiginosidad de los cambios en las dinámicas del
conocimiento, en los campos económicos, sociales, políticos, tecnológicos y culturales, y de las formas
de desempeño individual y colectivo en ellas. En este sentido, la educación a lo largo de la vida se
reconoce como una necesidad insoslayable y como una exigencia democrática que procura el acceso a
oportunidades educativas múltiples y flexibles, tanto desde el punto de vista de los ámbitos, contenidos,
experiencias, trayectos y niveles, como desde el ángulo de los diversos sectores de la población a los
cuales van dirigidas. Razón por la cual, implica la apertura de la universidad a dichas necesidades y
exigencias.
COMPLEJIDAD
Refiere al reconocimiento de la creciente complejidad del mundo en que vivimos para el cual las
universidades deben preparar a sus estudiantes como individuos, como profesionales y como ciudadanos.
Por una parte, porque tal complejidad involucra la multidimensionalidad de los fenómenos, procesos,
situaciones, relaciones y prácticas, tanto como la coexistencia de múltiples interpretaciones mediante las
cuales comprendemos el mundo, nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos, y nuestras
acciones con los marcos de conocimiento que introducimos en ellas. Por otra, porque la complejidad
plantea el desafío de ampliar nuestro sentido del mundo, nuestras formas de conocer y comprender el
mundo en que nos encontramos y de actuar en situaciones complejas que reclaman enfoques
transdisciplinarios y campos interdisciplinarios de acción, donde tienen y tendrán lugar los desempeños
individuales y colectivos.
INCERTIDUMBRE
33
CAPÍTULO 3
Direccionamiento estratégico
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
En este capítulo se da respuesta a una pregunta que funge como orientadora del proyecto institucional de
la Universidad Bolivariana de Venezuela: ¿Qué tipo de Universidad se requiere frente a las nuevas
realidades que generan nuevos desafíos y nuevas maneras de responder a ellos, en cumplimiento de su
responsabilidad pública? En tal sentido, aquí se definen: (1) la misión de la Universidad, (2) la visión de
la universidad expresada en los rasgos fundamentales de su perfil institucional, (3) los criterios de acción
institucional (4) los propósitos, y (5) los objetivos generales. Estos aspectos constituyen las bases
estratégicas que permiten visualizar la naturaleza de la Universidad desde la asunción de sus vínculos
con el fortalecimiento de la sociedad democrática y del Estado democrático y social de Derechos y de
Justicia Social que queremos, hasta los compromisos por los que hay que trabajar de manera sinérgica y
co-responsable.
Conviene resaltar, por otra parte, que la creación misma de esta Universidad plantea importantes retos
pues su proyecto apunta a la emergencia de una institución abierta a los sec-tores de la población
tradicionalmente excluida y a expe-riencias inéditas en investigación, formación, inserción so-cial y
gestión institucional, que conjugue el cumplimiento de su misión con la conciencia de responsabilidad
histórica frente a los cambios que reclama Venezuela.
1. MISIÓN
a. La formación integral de estudiantes y profesores que participan de sus procesos educativos como
personas dignas, como profesionales competentes y probos, y como ciudadanos con sentido de país,
capaces de contribuir con su desarrollo integral en su dimensiones económica, social, político-
democrática, cultural, educativa, territorial e internacional, es decir, con la construcción de una sociedad
democrática basada en los valores de justicia social, libertad, solidaridad y reconocimiento de las
diferencias culturales e ideo-políticas, indispensables a la convivencia democrática, con la creación y
sostenimiento de un Estado social de Derechos y de Justicia, con los procesos de cooperación
internacional y con la integración latinoamericana y caribeña.
34
d. La revitalización, en perspectiva histórica, del pensamiento integracionista latinoamericano, como eje
fundamental de las vías de cooperación nacional e internacional en los ámbitos de formación y de
generación de conocimientos y su socialización.
2. VISIÓN
Para el cumplimiento de sus fines, la Universidad se concibe como un proyecto educativo, cultural y
social que implica la apertura a la posibilidad de experiencias innovadoras en los ámbitos de formación,
investigación e inserción social, para el cumplimiento de sus responsabilidades públicas, en momentos en
los cuales diversos cambios del entorno afectan y seguirán afectando a las universidades: la crisis de
valores, las transformaciones del mundo productivo y laboral, las nuevas tecnologías de información y
comunicación que transforman las percepciones y representaciones individuales y colectivas de la
realidad y de nosotros mismos, los problemas éticos de los avances científicos y tecnológicos, los
problemas del medio ambiente, las diversas formas de exclusión y violencia social, el fenómeno de las
migraciones y desplazamientos, la brecha entre países industrializados y del tercer mundo acentuadas
con los procesos de globalización, la crisis del sistema democrático formal, entre otros.
En el mediano plazo, la Universidad Bolivariana de Venezuela se visualiza como una institución y una
comunidad universitaria consolidadas, orgánicamente vinculada a las comunidades locales, a las regiones
y al país, como institución de excelencia en sus procesos y prácticas académicas y administrativas, como
un espacio que genera y promueve justicia social mediante la puesta en práctica del principio de igualdad
de oportunidades educativas, tanto en el acceso a ella como en los logros de formación que correspondan
con los criterios de formación integral y de educación a lo largo de toda la vida. Para ello, es esencial la
implantación y progresiva consolidación de la Universidad a través de sus proyectos y programas
académicos, los cuales se llevarán a cabo atendiendo a los siguientes rasgos de su perfil institucional:
35
b. La Universidad será pluralista y democrática, propiciando la mayor libertad de pensamiento para la
libre discusión de todas las manifestaciones del pensamiento universal; asumiendo el principio de
participación de la comunidad universitaria en las múltiples decisiones y deliberaciones de la
cotidianidad universitaria, para la búsqueda de acuerdos que supongan el respeto inalienable a la
diferencia y a las posiciones minoritarias; manteniendo la comunicación sustentada en la cooperación
para la obtención de acuerdos mediante la discusión y la crítica argumentada de los distintos puntos de
vista, excluyendo cualquier fuerza distinta a la de las razones en controversia, lo que implica aceptar el
diálogo como valor central de la convivencia en el interior de la institución y como forma de
participación y de relación con la sociedad.
i. La Universidad estará abierta no sólo al pensamiento universal y a la sociedad, sino también al cambio
de nuestros esquemas mentales tradicionales, que den paso a la imaginación creadora, al entendimiento
del país comprendiendo su historia y su inserción el mundo, al ejercicio cabal y libre de la democracia
participativa y la discusión permanente del concepto de Universidad. Todo esto implica la construcción
de una comunidad universitaria, la búsqueda de la calidad, la pertinencia, la equidad y la convivencia
democrática, como factores fundamentales para su desarrollo institucional.
b. Equidad. La Universidad propenderá a una más justa distribución social de sus beneficios y
responsabilidades generados por su misión, sus objetivos y actividades. Asimismo, ejecutará acciones en
las perspectivas de la creciente equidad en el acceso de la población en disposición de hacerlo, y del
desempeño o logros de formación de quienes accedan a ella.
d. Idoneidad. Las cualidades éticas y las competencias de las personas, constituirán los criterios básicos
para su vinculación con la Universidad, así como para designaciones en cargos de cualquier nivel,
acreditación académica o laboral, promociones, distinciones y asignación de responsabilidades
especiales.
e. Sostenibilidad. Todos los procesos académicos que la Universidad lleve a cabo deberán ser pensados
en su vinculación con los principios, fines y objetivos de la Universidad, así como la relación entre éstos
y la construcción de una sociedad cada vez más justa y democrática, y de un Estado social de Derechos y
de Justicia.
f. Eficacia. La Universidad identificará los proyectos y programas que mejor correspondan a sus
posibilidades y a las necesidades de su entorno, y evaluará de manera regular su cumplimiento a los
37
efectos de gestionar acciones para lograrlo, considerando la mejor relación costos sociales / beneficios
sociales
4. LOS PROPÓSITOS
a. La calidad y pertinencia de sus procesos y logros formativos, de sus procesos y logros de producción
de conocimientos y de bienes culturales, y de sus procesos y logros de interacción social y comunitaria.
e. Una comunidad universitaria pluralista y democrática con alto sentido de pertenencia institucional y de
compromiso con los intereses nacionales.
5. OBJETIVOS GENERALES
a. Consolidar una cultura y comunidad universitarias identificadas con la misión, principios, propósitos y
prácticas que le son propias.
38
g. Construir y ejercer liderazgo académico en el desarrollo integral de las regiones y de los entornos
comunitarios.
39
CAPÍTULO 4
El ámbito de la formación
ENFOQUE EDUCATIVO
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
Ese reto es inseparable de los desafíos que conllevan las condiciones de complejidad e incertidumbre que
definen nuestros tiempos, y éstos se vinculan a los desafíos educativos inherentes a la responsabilidad
académica que asume la Universidad Bolivariana: la de impartir una educación para la formación de
seres humanos, que sea apropiada para tales condiciones. En esta perspectiva se plantean aquí los
aspectos definitivos: (i) el enfoque educativo que sirve de sustento a la Universidad, (ii) los criterios y
condiciones de la función formativa de la Universidad y las condiciones que supone dicha función, (iii)
los lineamientos del diseño curricular de la Universidad, y (iv) el perfil del egresado de la Universidad.
Ante el mundo en que vivimos, tan complejo como imprevisible y sujeto a múltiples cambios, no es
posible mantener una universidad burocrática, jerárquica, rígida, estructurada por especialidades y
funciones, con una visión fragmentaria del conocimiento y de las prácticas pedagógicas; en síntesis, una
universidad disociada del mundo y de la vida que no asuma la responsabilidad de la formación de
generaciones de jóvenes y adultos para afrontar un mundo caracterizado por la complejidad y la
incertidumbre. Por el contrario, se requiere una universidad en la que se incorporen cambios
organizativos y curriculares que faciliten su apertura a nuevos caminos en los cuales se busque conciliar
lo que ocurre hoy en el campo de la ciencia y la tecnología con la necesidad impostergable de la
revalorización del ser humano y del conocimiento transformador de la realidad. En tal sentido, la UBV
responderá a una nueva visión de la educación -paradigma emergente- cuyos postulados se exponen
seguidamente.
40
La educación es dinámica, abierta y viva, razón por la cual tanto el currículo como las prácticas
educativas necesitan incluir el movimiento, entendido como expresión de los procesos de interacción y
reflexión que la animan. Esto significa que ni el diseño ni el desarrollo curricular pueden ser concebidos
como caminos lineales únicos expresados en objetivos predeterminados, fijos e inmutables, externos a
los prácticas educativas y a la organización de experiencias educativas, tal y como se advierte en la
visión tecnicista de la educación. El proceso educativo abierto, a diferencia de un sistema cerrado,
dialoga con la incertidumbre, posibilita el diálogo de saberes, entre profesores y estudiantes, de los
estudiantes entre sí, de los profesores entre sí y el de todos ellos con el contexto del que forman parte.
Por ello la educación dialógica y transformadora se basa en una visión del aprendizaje como un proceso
inacabado, construido por el diálogo que el individuo mantiene consigo mismo, con los otros, con la
cultura y con el contexto, un proceso de reflexión en la acción y de acción en la reflexión que pone en
juego:
• Una nueva relación con el saber, no instrumental, que permite dar sentido a lo que decimos, pensamos y
hacemos como sujetos que formamos parte de una sociedad.
Los procesos y prácticas educativas que buscan contribuir a la formación de sujetos autónomos en sus
maneras de pensar, decir, sentir y de actuar, se despliegan como formas de aprendizaje que dan expresión
al principio de aprender a aprender y desaprender. Principio inseparable del proceso de auto-
organización que, siguiendo a Edgar Morin, reconoce la relación de todo sistema con el contexto del que
forma parte, pues la permanente construcción de sí mismos como sujetos autónomos es impensable e
irrealizable sin las relaciones con los demás y con el mundo. En un mundo donde la incertidumbre, lo
transitorio y los cambios están a la orden del día, y donde la cantidad de información y de conocimientos
crecen incontrolablemente, la educación universitaria precisa dotar a los estudiantes de criterios para
desarrollar su capacidad crítica de evaluar, procesar y articular informaciones y conocimientos
relevantes; su capacidad de estudio e investigación, de reflexión sobre el propio pensamiento y
conocimiento, de interrogación sobre lo que aprende, de aprender y cambiar lo aprendido en una amplia
gama de contextos distintos de los institucionales (trabajo, ocio, vida cotidiana, entre otros.). Y, sobre
todo, de nuevos esquemas de comprensión que permitan a los estudiantes posicionarse favorablemente
ante un mundo complejo e incierto. Todo ello se sintetiza en la capacidad más importante que es la de
aprender y desaprender por ellos mismos, asumiendo su propia responsabilidad en este proceso.
41
reflexionan sobre su mundo y sus contextos de acción, que construyen conocimiento en su interacción
con el mundo y con los demás, que son capaces de organizar su propia experiencia y aprender de manera
propia y específica. Igualmente involucra dejar de considerar la relación con el saber como una relación
exterior e instrumental para hacerla relación de experiencia formativa, en el sentido de provocar cambios
en las maneras de pensar, decir y hacer de los sujetos, en la relación consigo mismos, en la relación con
los otros y en la relación con el mundo del que forman parte.
El aprender a aprender y desaprender como objetivo básico de la formación implica pensar los
contenidos y prácticas formativos desde la perspectiva del estudiante y del profesor como sujetos que
aprenden -ambos- en la práctica misma de enseñanza-aprendizaje. Ello implica la necesidad de
modalidades de aprendizaje más personalizado y autónomo y una concepción del profesor como guía del
proceso que busca el desarrollo autónomo del estudiante, acompañándolo en este proceso y atento a los
cambios que debe introducir de acuerdo a las circunstancias y condiciones que surjan de manera
imprevisible. En efecto, si el aprendizaje es indisociable de procesos reflexivos y dialógicos, el papel
fundamental del profesor es el de mantener estos procesos creando condiciones para que se desarrollen.
Es un educador que no se siente poseedor de certezas incuestionables, que acepta la indeterminación y
practica el pensamiento complejo. Como aprendiz es más investigador y guía que transmisor de lo que
conoce, más atento a lo que está aconteciendo que a los contenidos de enseñanza, más atento a los
procesos de formación que a los resultados a ser medidos en pruebas de conocimiento.
Las interacciones sociales poseen una importancia decisiva en el desarrollo emocional, intelectual y de la
creatividad. Los sujetos que conocen y aprenden no lo hacen al margen de sus interacciones complejas ni
de los contextos socio-culturales en las que tales interacciones tienen lugar. Nadie se forma apartado de
los otros ni desligado de sus contextos. Cualquier aprendizaje involucra, pues, la dimensión social, ya
que aprendemos con los demás y de los demás, y aunque sea el sujeto individual quien aprende y
desaprende con cada nueva adquisición, ésta no se produce sino en el contexto de relaciones, de manera
que mientras más ricas sean tales relaciones más se convierten en espacios de debate de ideas, de dudas,
de creencias, de trabajo colectivo en torno a proyectos comunes de acción; se crean más y mejores
condiciones para que cada sujeto elabore sus propios aprendizajes como sujeto conciente de que su
realización personal se inscribe en ámbitos de realización colectiva.
D. CREATIVIDAD
Prigogine ha demostrado que la creatividad es consustancial a los sistemas vivos, que son abiertos,
complejos, aleatorios y creativos. En el campo educativo, ello implica reconocer que todos tenemos
potencial para aprender a lo largo de la vida y que ese potencial es la creatividad, uno de los pilares
fundamentales para apoyar cualquier práctica educativa que se precie de ser innovadora, pues ser
creativos es la dimensión más propia para hacernos y rehacernos como sujetos. La creatividad es la que
conduce a mejorar nuestra vida cotidiana y a una mejor realización personal, laboral y social; es fuente
de sentido de las realizaciones humanas, razón por la cual no se deja reducir a la vida individual sino que
la trasciende en la creación de comunidad, en el proceder y hacer para el bien colectivo.
E. INTERACCIÓN E INTERDEPENDENCIA
Del principio de la interconectividad entre los fenómenos y de la complejidad inherente a estos, proviene
el enfoque ecológico que concibe los seres en sus relaciones con el todo y no como entidades
fragmentadas. El enfoque ecológico hace hincapié en las relaciones entre los seres y los nexos intrínsecos
entre los fenómenos físicos, biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales,
educativos.
F. CONTEXTUALIZACIÓN
Ningún proceso, ninguna práctica, ningún fenómeno se produce fuera de su contexto y sólo en él
adquiere sentido. Ni la educación ni los individuos que se educan pueden pensarse fuera de su contexto,
pues la singularidad de cada persona expresada a través de sus formas de creer, pensar, decir, hacer,
aprender, representar y utilizar el conocimiento, resulta de su historia y de los valores culturales en los
que está inmersa. Somos resultado de la cultura y del contexto, y ambos influyen en la manera en que las
capacidades individuales se desarrollan; lo que se expresa, entre otras cosas, en que determinadas
competencias individuales son influenciadas por los papeles que la sociedad valora y ciertos tipos de
inteligencia son más valorados en unas culturas que en otras.
Estamos en el mundo y con el mundo, en la realidad y con la realidad, actuando y reflexionando sobre
ella, insertos en ella, relacionándonos con ella. Estamos insertos en contextos que no son solamente
espacios físicos sino también y sobre todo espacios histórico-culturales, en los cuales el ser humano crea
y recrea su realidad, hace su historia y se transforma en un ser histórico. Y esto es fundamental para la
tarea educativa de forjar el reconocimiento de la diversidad cultural constitutiva de la condición humana.
G. INTERDISCIPLINARIEDAD Y TRANSDISCIPLINARIEDAD
Los enfoques inter y transdisciplinarios hacer ver el mundo de otra manera. Es lo que ha mostrado Edgar
Morin mediante sus reflexiones centradas en la complejidad y en lo que ellas conllevan para la reforma
de la enseñanza sustentadas en: el rechazo del hiperespecialismo; el acento en las reformas de las
maneras de pensar; el conocimiento integrado, mucho más propicio para la comprensión y solución de
problemas globales y complejos; la importancia del aprendizaje continuo y la vinculación entre teorías y
prácticas.
El reto es la calidad que garantice la equidad en los procesos y logros de formación para todos los
estudiantes, pues la baja calidad de la educación sólo lleva a reforzar las desigualdades sociales
existentes. Al respecto, el problema básico consiste en cómo articular la calidad del proceso con la
equidad teniendo en cuenta una población estudiantil tan diversa. Lo que si está claro es que la calidad
comprometida con la equidad no se obtiene a partir de estructuras centralizadoras y homogéneas, ni a
través de prácticas educativas de gestión vertical, sino mediante una combinación que dé oportunidad,
por un lado, a la igualdad de condiciones para el acceso, y por otro, a la igualdad de condiciones para al
desarrollo de actividades de aprendizaje atendiendo a la diversidad de situaciones con sus intereses y
necesidades los cuales confluyen con tales actividades a lo largo de todo el proceso de enseñanza-
44
aprendizaje; ciertamente, lo que tiene indudables repercusiones en el diseño del currículo y en el
currículo en acción.
Este postulado refiere no sólo al hecho de que el tiempo del aprendizaje no se limita a unas edades (niñez
y juventud) y a la exigencia de unos requisitos burocráticos, sino también a la apertura de la escuela y de
la universidad a la comunidad en la que están insertas. En tal sentido, las instituciones educativas ya no
representan espacios confinados, restrictivos y excluyentes, sino espacios de convivencia y aprendizaje
en y para la diversidad, que permitan un mejor aprovechamiento de los recursos de cada comunidad, que
posibiliten aprendizajes sin fronteras, sin límites de edad, de condición social y física, y sin
prerrequisitos.
La orientación de tal vinculación asumirá un doble carácter: la relación con los cambios que vive la
sociedad venezolana y la articulación con los movimientos sociales, las organizaciones populares y los
proyectos colectivos que convocan y luchan por la construcción de una sociedad más justa, más libre y
más humana. En ambos sentidos, la Universidad debe, a través de sus programas de formación y de
investigación, fortalecer la conexión entre teoría y práctica. Pero no como aplicación de la teoría a la
práctica ni como elaboración de teoría sobre la práctica, sino como conexión que implica acompañar la
teoría con la práctica y la práctica con la teoría, de modo que ambas se modifiquen y enriquezcan
mutuamente. Esta perspectiva replantea el horizonte ético-político de la vinculación entre lo que se
teoriza y lo que se practica, permitiendo desarrollar estrategias que conecten la formación y la
investigación con la interacción social transformadora. Ello implica, sobremanera, democratizar el
conocimiento universitario ampliando los procesos de participación en la construcción del conocimiento
y la transformación social, pues ni una ni otra son privilegio exclusivo de la Universidad y de los
académicos. No se trata de negar la peculiaridad del conocimiento que se produce y aprende en la
universidad sino de impedir su enclaustramiento e inmovilidad, asumiendo su incompletitud y el valor
del diálogo con otros tipos de saber existentes, por ejemplo, en los sectores populares respecto de los
cuales el vínculo de la universidad con la sociedad, ya no puede ser pensado ni realizado como
investigar, hablar y escribir sobre ellos, sino construir conocimiento con ellos en el proceso mismo de
construcción del protagonismo popular y en la puesta en común de experiencias vinculadas con
propósitos de transformación social.
Con la adopción de estos postulados la Universidad Bolivariana de Venezuela busca romper con la a
tendencia predominante a equipar a los estudiantes con un repertorio de principios científicos y de
conocimientos tenidos como inalterables, para ayudarlos a enfrentar la creciente complejidad de su vida
profesional y social. Las constantes transformaciones que experimentan tanto las profesiones como los
diversos campos de la vida social, demandan un nuevo tipo de educación que justifica el papel educativo
de la Universidad en los nuevos tiempos, es decir, un nuevo modelo educativo que dará lugar a
comunidades de aprendizaje cuya creación y fortalecimiento implica la puesta en juego de los postulados
descritos, tanto en las dinámicas internas de la Universidad como en sus vínculos con la sociedad en la
perspectiva expuesta.
45
2 CRITERIOS Y CONDICIONES
DE LA FUNCIÓN ACADÉMICO-FORMATIVA
El mundo y las situaciones ante las cuales nos vemos expuestos, son y serán cada vez más complejos e
inciertos. Ante ello, la Universidad busca romper con la tendencia predominante a equipar a los
estudiantes con un repertorio de principios científicos y de conocimientos supuestos como inalterables,
para ayudarlos a enfrentar la creciente complejidad de su vida profesional y social. Las constantes
transformaciones que experimentan tanto las profesiones como los diversos campos de la vida social,
plantean la confluencia entre el conocer, el saber lo que es el conocimiento, la autorreflexión y la acción
como ámbitos que exigen, a su vez, modos de realización en lo comunicativo, lo afectivo y lo ético.
Confluencia que justifica, en los nuevos tiempos, el papel educativo de la universidad. En tal sentido, los
diversos programas de formación y las prácticas pedagógicas de la Universidad atenderán a los
siguientes criterios y condiciones:
A. CRITERIOS ORIENTADORES
• Capacidad de transitar en las perspectivas global y nacional. Porque los procesos de globalización
tecnológica y económica, informativa y comunicacional, del trabajo y las migraciones, del consumo, la
cultura y los movimientos ciudadanos, de la militarización y de los actos humanos sobre la
contaminación, conducen hoy a una creciente interdependencia de las transacciones sociales-humanas,
tanto como a la necesidad de revisar los conceptos de lo global, lo nacional y lo regional, y los proyectos
orientados sólo en perspectiva global o sólo en perspectiva nacional y regional. Las nuevas realidades
plantean a la Universidad la exigencia de trabajar con las dos perspectivas para problematizar nuestro
presente: sus herencias, sus paradojas, sus peligros, sus posibilidades, para aprender de ellos nuevas
formas de reconocimiento de la diversidad, tanto como nuevas formas de responsabilidad y solidaridad
inscritas en la creación de la conciencia cívica terrenal (Morin: 2000: 81).
• Forjamiento del pensamiento complejo. Porque la Universidad no puede responder a los retos que
Venezuela tiene ante sí ni afrontar la complejidad de sus problemas, con visiones deterministas y
conocimientos fosilizados, simplificadores, fragmentarios y descontextualizados. La complejidad de los
retos, de los contextos, de los problemas plantea como responsabilidad esencial de la Universidad la tarea
de contribuir a la generación y socialización de cambios en la visión del mundo y de nosotros mismos
como bases de la (re)creación de conocimientos, la formación de profesionales y la inserción social, y,
por consiguiente, de las formas de comprensión y acción en contextos cuya complejidad desafía el
pensamiento normal de los sistemas de ideas que se asumieron para explicar la realidad y actuar sobre
ella. Recordemos que la complejidad se refiere al tejido en un conjunto de eventos, acciones,
interacciones, retroacciones, azares, a la vez, heterogéneos e indisociables entre sí, que constituyen
nuestro mundo, irreductible a explicaciones causalistas y simplificadoras (Morin: 1992). El pensamiento
complejo se forja con situaciones de aprendizaje y experiencias de formación que propicien el diálogo
entre saberes, mediante el trabajo inter y transdisciplinario.
• Valoración positiva de la incertidumbre. Porque complejidad de nuestro tiempo está asociada a las
situaciones de crisis que generan incertidumbres como resultado del resquebrajamiento de las bases tanto
de la organización social como de las representaciones que otorgaban certezas y seguridades. Por ello,
frente a la inoperancia de las viejas certezas para explicar y comprender las condiciones histórico-
sociales del presente, el pensamiento complejo y abierto se construye en y con el proceso de crisis,
dialogando con la incertidumbre inherente a cualquier situación de la que formamos parte, y su adopción
46
por parte de los profesores y estudiantes como una actitud intelectual abre oportunidades para hacer sus
propios aportes y saber actuar en medio de contextos complejos e inciertos.
• Asunción y socialización de una visión ecológica de los sistemas naturales, sociales y culturales, que
incluya a la Universidad misma, sus programas académicos, los campo de conocimiento y cada campo de
formación profesional. Porque ellos tienen en el nivel más profundo un carácter ecológico que permite
no sólo sus interacciones, sino sus retroacciones con los diversos contextos extra-institucionales, lo que
plantea la necesaria contextualización socio-cultural de los sujetos y sus saberes, abriendo así la
posibilidad de reconocimiento de la diversidad cultural constitutiva de la condición humana y la práctica
de los valores de cooperación y solidaridad con los seres humanos que sufren las consecuencias de un
modelo de desarrollo eco-depredador en lo medio-ambiental, lo social y lo cultural.
• Incorporación del principio de aprender a aprender y desaprender. Porque sin la puesta en práctica de
este principio no hay educación dialógica y transformadora, basada, como se ha dicho, en una visión del
aprendizaje como proceso inacabado, construido por el diálogo que el individuo mantiene consigo
mismo, con los otros, con la cultura y con el contexto, un proceso de reflexión en la acción y de acción
en la reflexión que implica un cambio radical en la relación con el saber: ya no exterior e instrumental
para lograr algo (aprobar un examen, publicar un artículo, por ejemplo) sino de experiencia formativa
para hacer que lo acontece fuera de nosotros nos concierna, nos haga decir, pensar y sentir de otra
manera; nos procure transformaciones internas. Relación que implica la reflexión sobre el conocimiento
adquirido, cambiar lo aprendido, de construir los lenguajes dominantes que impiden analizar y
comprender las condiciones en que vivimos, las prácticas que construyen las formas colonizadas de
decir, pensar, decir y hacer y el esfuerzo incesante de crear nuevas formas de constituirnos a nosotros
mismos de otro modo.
• Sensibilización hacia lo ético. Porque es preciso que estudiantes y profesores aprendan a inscribir sus
acciones en un horizonte ético, es decir, en la conciencia de que la responsabilidad de sus acciones como
seres humanos es parte de una sociedad y de una especie y que, por ende, el desarrollo humano conjuga
las autonomías individuales, las participaciones comunitarias y el sentido de pertenencia a la especie
humana (Morin: 2000: 21).
Estos criterios permiten definir algunas de las condiciones fundamentales que se requieren para su puesta
en acción.
B. CONDICIONES
a. Aspecto institucional
Se requiere:
• Cualificación pedagógica del profesorado mediante actividades de formación, tales como seminarios,
conformación de grupos interdisciplinarios para la discusión y la reflexión pedagógica.
48
• Creación de programas de intercambio académico de profesores y estudiantes, tanto nacional como
internacional.
• Promoción de la formación avanzada de los profesores, como requerimiento para la cualificación de los
procesos académicos.
b. Aspecto profesoral
• Dispuesto a abandonar las seguridades de los esquemas interpretativos y de los conocimientos dados,
las ideas estrechas sobre el conocimiento y la enseñanza como forma de difundir los conocimientos
científicos y las comprensiones eruditas.
• Con sentido de cooperación para emprender proyectos conjuntos de investigación formativa que
articulen conocimientos mediante el estudio orientado hacia la comprensión de procesos y problemas de
carácter mundial, nacional o regional, y para participar en proyectos y programas de interacción
sociocumunitaria asociados a los procesos de enseñanza-aprendizaje que propicien logros formativos en
los estudiantes.
c. Aspecto curricular
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• Que incorporen bajo la forma de proyectos la articulación entre la enseñanza-aprendizaje, la indagación
y la proyección hacia la sociedad, generando los espacios necesarios para que exista una verdadera
interacción entre los miembros de la comunidad académica.
• Que trasciendan la formación puramente profesional y posibiliten tanto la formación integral como el
conjunto de procesos y logros que confluyen en el desarrollo de actitudes, valores y capacidades:
- vinculados a la articulación entre los contenidos del proceso de enseñanza-aprendizaje con sus
significaciones culturales, éticas y estéticas, a fin de fortalecer la capacidad de comprensión,
comunicación y expresión indispensables para encontrar sentidos individuales y colectivos a lo que se
piensa, se dice y se hace,
- relacionados con la iniciación profesional en perspectiva interdisciplinaria, y con el desempeño
proactivo en la generación de oportunidades laborales,
- vinculados al pensamiento independiente y los procesos crítico-reflexivos del estudiante para abordar,
analizar y transferir conocimientos; identificar supuestos; plantear problemas y explorar alternativas
valorando la importancia del manejo de la incertidumbre ante situaciones difusas,
- relacionados con la valoración social, política, ética y estética, necesarias a su formación como
personas, profesionales y ciudadanos y ciudadanas comprometidos(as) con formas de vida propias de una
sociedad democrática participativa,
- movilizados por valores tales como la justicia, la solidaridad, el pluralismo, el ejercicio de la libertad, la
sensibilidad frente a problemas sociales y a la diversidad de lenguajes que posibilitan formas de vida más
solidarias, justas y libres.
Junto a los postulados y criterios antes descritos, la caracterización general del egresado de la
Universidad Bolivariana de Venezuela, toma en cuenta los siguientes aspectos:
• El resquebrajamiento del mito de las especializaciones disciplinarias rígidas como criterio fundante de
la definición de perfiles profesionales y, en consecuencia, al creciente acuerdo acerca de la necesidad de
ofrecer especializaciones amplias y abiertas que permitan a los egresados universitarios desempeñarse
profesionalmente en ámbitos particulares y diversos. Ello significa formar profesionales que posean una
sólida formación general y flexible; capacidad de pensamiento, complejo, crítico-reflexivo y abierto para
afrontar las incertidumbres con resolución; capacidad de análisis, de contextualización y de pensamiento
estratégico, necesarios a la reflexión, acción y búsqueda de soluciones a situaciones y problemas en
contextos diversos; facilidad para comunicar sus ideas, para el trabajo en equipo; y alto sentido ético de
responsabilidad y de servicio público.
• Las profesiones no existen bajo la forma de disciplinas, sino como campos de prácticas en los que
confluyen diversas áreas de conocimiento y tensiones en sus formas de organización, control y ejercicio.
En tal sentido, la formación profesional no puede seguir siendo visualizada como la aplicación de un
50
conocimiento estandarizado a problemas específicos ni ver los conocimientos especializados y las
competencias como los únicos componentes de una profesión. Una profesión también descansa en la
articulación de otros componentes, que no son externos a su ejercicio: lo ético, por ejemplo, no es una
adquisición puramente actitudinal sino un componente que da cuerpo a la identidad profesional, sentido
de pertenencia a un profesional cualquiera sea el ámbito en el que se desempeñe, pues comporta el
ejercicio responsable tanto como el discernimiento y cooperación en el logro del bien común.
• Tener una visión crítico-reflexiva de los procesos de construcción y difusión del conocimiento, que les
permita valorar el papel de los modos de pensar en dichos procesos y de las condiciones histórico-
culturales en las que se produce y difunde el conocimiento.
• El ejercicio de nuevos modos de pensar con base en los principios que organizan el conocimiento
pertinente, es decir, el conocimiento capaz de situar lo específico en el contexto, el contexto en lo global,
lo global en lo multidimensional y lo multidimensional en lo complejo, para enfrentar la
hiperespecialización que ha impedido comprender tanto lo global (fragmentado en parcelas de
conocimiento), como lo particular (separado de su contexto).
• Su capacidad para afrontar de manera creativa situaciones definidas por la incertidumbre, valorándola
como fuente de vitalidad del conocimiento y de sus propias contribuciones, en la medida en que rompe la
convicción de poseer verdades absolutas e inmutables, listas para ser aplicadas.
• La reflexión científica y la creatividad para solucionar problemas reales a través del uso critico del
conocimiento, superando así el cientificismo en las dimensiones científicas de su actividad profesional.
• Pensar sobre su propio pensamiento, desarrollando así las habilidades de su inteligencia.
• Su capacidad de síntesis, es decir de trabajar la pluralidad en la unidad.
• Su capacidad trabajar interdiciplinaria y transdiciplinariamente.
• Su capacidad de valoración social, cultural, política, ética y estética.
• Su capacidad de argumentar y someter a juicio los argumentos, incluyendo los suyos.
51
• Sus contribuciones a los procesos de desarrollo económico y social basados en el principio de justicia
social y de sustentabilidad.
• La valoración y desarrollo de formas de comprensión del mundo, de nuestro país, de su cultura y de sí
mismos, lo cual implican el ejercicio de la comprensión intelectual de lo social-humano y la ética de la
comprensión, para apreciar la diversidad cultural, saber vivir en relaciones con los otros sustentadas en el
reconocimiento de sus diferencias, y participar en las luchas contra toda discriminación, estigmatización
y exclusión social.
• Su compromiso con la profundización de la democracia participativa como forma de vida política.
• Sus aportes al desarrollo socio-cultural y educativo del país y sus regiones, y a la sustentabilidad de las
comunidades.
• La realización de sus acciones en horizontes éticos asociados a su ejercicio como profesionales, como
ciudadanos y como seres humanos de espíritu libre, mente abierta y respetuosos de la dignidad de las
persona.
• Su capacidad de generar y transferir conocimientos en lo ámbitos e acción profesional conjugando lo
universal y con las mediaciones locales.
• Asumir actitudes de compromiso, solidaridad, responsabilidad, respeto y de servicio en el ejercicio de
sus funciones profesionales.
• Construir alternativas innovadoras en su ejercicio atendiendo a los cambios sociales y tecnológicos.
• Desarrollar en su entorno socio-profesional procesos dinámicos de gestión, para generar en las
comunidades y en las personas el interés de velar y actuar en pro del bien común, conforme a los
requerimientos de la sociedad venezolana.
• Actuar en consecuencia con los principios constitucionales, los ordenamientos legales y las normas
morales de responsabilidad y tolerancia, indispensables para la convivencia democrática.
• El diálogo, con base en la comprensión de los patrones y sistemas diversos de lenguaje, que media los
procesos comunicativos de los sujetos.
• El manejo de conceptos complejos.
• Hacer previsiones ante escenarios cruzados por incertidumbres y generar hipótesis plausibles.
• Capacidad de interpretar datos de gran complejidad.
• Analizar y transferir conocimientos, identificar supuestos, plantear problemas y explorar alternativas
valorando la importancia del contexto.
• La investigación, el diseño y la gestión de procesos en el contexto actual, sustentados en la
comprensión de ámbitos sociales complejos, heterogéneos y dinámicos.
• Elaborar y gerenciar proyectos y programas relacionados con su campo de desempeño profesional en
ambientes de trabajo interdisciplinario.
Las actitudes, valores y capacidades señaladas implican que el egresado de la Universidad Bolivariana de
Venezuela, debe tener siempre presente el bien común, la justicia social y los valores que dignifican al
ser humano.
52
CAPÍTULO 5
El ámbito de la formación
LINEAMIENTOS Y PAUTAS
PARA EL DISEÑO CURRICULAR
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
• Mantener una visión crítica sobre las propias finalidades de la formación y de sus relaciones con la
sociedad y, por consiguiente, desarrollar la reflexión crítica y la autonomía de pensamiento acerca de la
propia Universidad.
• Realización de proyectos que comprometan a la comunidad universitaria y a los distintos colaboradores
potenciales de la Universidad, para que cumpla, mediante sus programas de formación, su papel de actor
social en el proceso de desarrollo integral y sostenible, desde la escala local hasta la nacional y regional
Latinoamérica y el Caribe.
• Valoración de la formación de ciudadanía frente a la tendencia predominante de formaciones
meramente profesionales y pensamientos instrumentalizados.
• Apertura permanente a la reflexión en encuentros e intercambios que generen una fuerza de propuestas
sobre el conjunto de problemas, pertinentes para las relaciones entre los distintos campos de
conocimiento y entre éstos y las cuestiones que preocupan a la sociedad venezolana.
• Vinculación con las necesidades sociales para dar las respuestas.
• Presencia en la sociedad para que la valoración de sus acciones en los diversos programas de formación
permita a la Universidad y a los universitarios confrontarse con la sociedad, mediante la puesta en debate
del valor social, cultural y ético de los mismos.
• Valoración del servicio a la comunidad, institucionalizándolo mediante su incorporación a proyectos de
servicios comunitarios multidisciplinarios como requisito de titulación en los niveles de grado y de
postgrado.
53
3. Desde la perspectiva de los saberes, la estructura y el desarrollo
de los planes de estudio, independientemente de los programas y
niveles de formación:
• Trascenderán la formación puramente profesional y atenderán a la formación integral que permita que
como seres humanos sean capaces de afrontar la incertidumbre en sus diversos campos de acción.
• Darán mayor importancia al trabajo en torno a procesos y problemas, articulados a tipos de saber y
aportes de los diversos campos disciplinarios, para desarrollar indagaciones interdisciplinarias y un
enfoque transdisciplinar.
• Privilegiarán situaciones pedagógicas que propicien la articulación de saberes y conocimientos en
sentidos inter y transdisciplinarios, para contribuir a la formación de nuevas capacidades y actitudes que
reclaman los contextos crecientemente complejos de acción social y profesional.
• Darán un lugar central a la investigación formativa como soporte de los procesos de enseñanza-
aprendizaje, lo que equivale a privilegiar el proceso de aprendizaje sobre la transmisión de
conocimientos.
• Se organizarán atendiendo a los ejes de formación epistemológica, socio-cultural, ético-política y
profesional. En cada uno deben operar los principios de complejidad, incertidumbre y comprensión, en
los sentidos expuestos en el punto correspondiente a los criterios.
• Se desarrollarán con base en diversas situaciones de aprendizaje y experiencias formativas en cuya
definición y desarrollo intervengan sus actores fundamentales, los profesores y los estudiantes.
• Incorporarán unidades curriculares bajo la forma de proyectos que propicien la articulación entre la
enseñaza-aprendizaje, la investigación formativa y la proyección hacia la sociedad.
• Vincularán la formación profesional, socio-cultural y ético-política con el contexto nacional y mundial,
dando lugar a la interrogación crítica y reflexiva de los sentidos asociados al conocimiento
epistemológico, científico, técnico y humanístico, a la democracia y a la convivencia democrática, a la
ciudadanía, a las relaciones humanas y a la diversidad cultural, entre otros. Reivindicando, así, la noción
y capacidad del concepto de responsabilidad ética y deontológica en relación con los campos de ejercicio
profesional y en la relación con la sociedad y con los otros.
• La evaluación, por consiguiente, formará parte del proceso de enseñanza-aprendizaje y estará centrada
en la mejora, más que en el control y en los procesos más que en los productos; será integral, atenderá las
situaciones individuales y de grupo y será participativa en relación con los actores implicados.
a. Como proceso de interacciones que tiene como objetivo fundamental contribuir a la formación integral
de los estudiantes, mediante la articulación de diversas formas de conocimiento y de situaciones de
aprendizaje que permitan:
• (Re)construir sus opiniones, convicciones e imágenes, rehacer sus esquemas mentales, (re)crear los
conocimientos, (re)elaborar ideas y conceptos mediante lenguajes propios; (ii) comprender los procesos
encontrándoles sentido y propósito para sus vidas, asociar las experiencias educativas al mundo personal
y social; (iii) proyectar conceptos y teorías en la práctica social. Y, por ende, como un proceso en
permanente adecuación a los procesos de formación, que fomenta la capacidad de decisión del estudiante
sobre la selección y combinación de contenidos y planes de trabajo así como sobre las secuencias y
ritmos de su formación.
54
• Vincular las prácticas de formación con el contexto nacional y mundial, dando lugar a la interrogación
crítica y reflexiva de los sentidos asociados a los conocimientos epistemológico, científico, técnico y
humanístico, a la democracia y a la convivencia democrática, a la ciudadanía, a las relaciones humanas, a
la diversidad cultural, entre otros. Reivindicando, así, la responsabilidad ética en relación con los campos
de ejercicio profesional y en la relación con la sociedad y con los otros.
La organización y desarrollo curricular supondrán formas de organización del conocimiento acordes con
los nuevos modos de creación del conocimiento, caracterizados por la interdisciplinariedad, la
transdisciplinariedad y la reflexión, las cuales permiten articular nuevos campos y ámbitos de estudio,
combinando y configurando los contenidos formativos de diferentes maneras, a partir de diferentes
contextos, prácticas y problemas.
Por ello, el currículum no se organiza teniendo como centro las disciplinas y su enseñanza, sino los
contextos, prácticas y problemas que faciliten la apertura a las interacciones entre las diversas unidades
de contenido y prácticas de formación (enseñanza-aprendizaje). Estas unidades refieren a proyectos,
seminarios, talleres, cursos integrados, módulos, entre otros). Ello, para hacer posible que:
(i) cada unidad curricular se relacione con las finalidades del currículo como un todo;
(iii) los estudiantes aprendan a ver cómo influyen unos procesos sobre otros (los procesos industriales en
el desarrollo científico-tecnológico y viceversa; los procesos económicos en los políticos y viceversa; los
cambios económicos, culturales, políticos y éticos en los educativos y viceversa, por ejemplo).
55
En síntesis, en lugar de la tradicional división del conocimiento en asignaturas aisladas, el acento se hará
sobre unidades curriculares (contenidos y prácticas de formación) que permitan, por una parte, la
articulación de saberes específicos en torno a núcleos genéricos de conocimientos y desarrollo de
competencias, y, por otra, los vínculos entre prácticas de formación, prácticas de investigación formativa
y de inserción social. Porque la organización curricular deberá constituirse en el espacio de prácticas
pedagógicas que induzcan a pensar en términos de:
Para viabilizar:
El diseño curricular se entiende como la relación entre diversos aspectos que dan expresión a las
finalidades formativas de la institución: fundamentación, identidad del egresado, objetivos del programa
de formación, metas de formación, estructura curricular, organización de unidades curriculares,
requisitos de ingreso, requisitos de graduación, título y grado que se otorgarán, entre otros. En él cobran
especial relevancia la concepción de los conocimientos y de su enseñanza-aprendizaje, expresada en la
selección de contenidos y prácticas de formación que dan lugar a las respectivas unidades curriculares.
El diseño curricular de la UBV estará constituido por un conjunto articulado de aspectos que darán
expresión al principio de flexibilidad y se sustentarán en la necesidad de: (i) vincular los programas de
formación con nuevas demandas del desarrollo integral del país (económicas, sociales, políticas,
culturales, éticas, educativas y tecno-científicas); (ii) establecer una mayor y mejor interacción entre el
conocimiento científico, social y humanístico y las comunidades; (iii) fomentar y desarrollar una cultura
académica de la inter y transdisciplinariedad; y (iv) articular la formación, la investigación y la
interacción comunitaria para incidir en el ejercicio profesional de los futuros egresados y, de manera
importante, en la oportunidad que pueda brindarse a los estudiantes de realizar su formación en
56
coherencia con los sentidos individuales y colectivos de la misma. En tal sentido, se definen las
siguientes pautas.
En cualquier currículo hay selección de diferentes discursos y prácticas. Ella comporta una
recontextualización de los conocimientos inherentes a diversos campos del saber, que abstrae, extrae
dichos conocimientos de sus lugares disciplinarios y los reubica en campos pedagógicos. Esta
recontextualización puede ser realizada por criterios rígidos o flexibles y por esto es importante
considerar la selección de contenidos formativos de acuerdo con su relevancia, su pertinencia, su
transferencia hacia procesos de comprensión y solución de problemas sociales (ambientales, económicos,
educativos, culturales, políticos, de salud, por ejemplo); su valor para la formación intelectual, cultural,
política, ética y estética. En las nuevas condiciones socio-históricas, es necesario realizar los procesos de
selección de los contenidos de los programas de formación en consonancia con:
• El ritmo de expansión y cambio del conocimiento que demanda una mayor articulación e
interdependencia entre el conocimiento general y el conocimiento especializado.
• Las necesidades de posicionamiento creativo ante la incertidumbre propia de nuestros tiempos, tanto en
la realidad del mundo como en los esquemas de comprensión.
• Los cambios epistemológicos que tienen lugar en los diversos campos de conocimiento.
• La necesidad fundamental de introducir a los futuros profesionales en los aspectos relevantes
(económicos, sociales, culturales, epistemológicos, éticos) de la ciencia, la tecnología y la educación.
• Las necesidades que surgen en y desde la diversidad de escenarios laborales y las competencias que
ellas requieren para el ejercicio profesional.
• Las nuevas formas de creación y recreación del conocimiento y las posibilidades permanentes de su
transferencia a diferentes campos de práctica profesional y social.
La selección de los contenidos y prácticas de formación, hecha desde el enfoque de la formación integral,
implica dar a los programas académicos de formación un sentido más abierto, más universal y pertinente,
y permite ubicar a los estudiantes en papeles más activos o creativos en sus procesos de formación.
Asimismo, favorece la apertura hacia nuevos enfoques y modelos en los diferentes campos de
conocimiento y práctica, tanto como la ampliación de la gama de especialidades amplias en éstos sin
orientaciones profesionalizantes; y hacia nuevas opciones organizativas (proyectos, cursos integrados,
seminarios, talleres, laboratorios, prácticas profesionales, etc.) que faciliten la constitución de programas
de trabajo colectivo y la participación de los estudiantes en ellos.
8. Organización curricular
La organización curricular define categorías organizativas a partir de las cuales se establecen los
agrupamientos de contenidos formativos y sus articulaciones. Conforme al enfoque educativo adoptado y
a los criterios definidos para el diseño curricular, la organización de los planes de estudio
correspondiente a los diversos programas de formación se llevará a cabo considerando las categorías que
aparecen seguidamente.
a. Eje de formación
Constituye la categoría de organización curricular más amplia e inclusiva de los planes de estudio en la
UBV, y refiere espacios de conocimientos y prácticas que convergen en los propósitos de la formación
integral. Los ejes poseen sus propios lenguajes pero sus límites no son rígidos, de manera que los
57
conocimientos y prácticas que ellos integran son susceptibles de aperturas a interrelaciones y permiten la
confluencia de programas académicos en un marco relativamente común de referencias, para facilitar la
formación integral mediante situaciones de aprendizaje y experiencias de formación que articulen
docencia, investigación e inserción social. En efecto, los ejes pueden implicar la articulación entre
programas de formación, no sólo para el análisis de relaciones entre los objetos de estudio, sino también
para la puesta en escena de prácticas de formación que enriquezcan continuamente los respectivos
métodos y estrategias de cada programa. Desde esta perspectiva, se definirán unidades de contenidos y
prácticas de formación comunes a todos los programas de formación.
Los ejes de formación ofrecen altos grados de posibilidad para que los estudiantes puedan movilizarse
entre los diversos programas de formación, de acuerdo con sus intereses y necesidades de formación. Por
ello, esta categoría organizativa no refiere a ciclos de formación (ciclo básico o general y ciclo
profesional) ni al carácter obligatorio o electivo (generalmente tenido como complementario) de
contenidos de formación, sino a un criterio de organización curricular que funcionará a lo largo de los
planes de estudio de los programas de formación, permitiendo generar articulaciones dentro de un
programa de formación o entre ellos. Desde este punto de vista, los ejes de formación tienen un
significado operativo y práctico, y proporcionan un desarrollo del currículum en términos de innovación
curricular.
Los planes de estudio correspondientes a los programas de formación atenderán a los siguientes ejes de
formación:
• Epistemológico y Metodológico.
• Socio-cultural y Ético-político.
• Profesional.
• Estético y lúdico.
Mas adelante se presenta la caracterización y objetivos generales de cada uno de estos ejes.
b. Componentes de formación
Los componentes se consideran como los conjuntos de conocimientos y prácticas que constituyen un eje
de formación y que pueden definirse en términos de núcleos temáticos o de temas-problemas. Ellos
tienen características propias y contribuyen de manera interrelacionada a la formación integral.
Cuando se dice que los componentes contribuyen a la formación integral, ello significa que confluyen de
manera articulada en la formación de los futuros profesionales dentro de un campo. Así, por ejemplo, un
programa de formación como comunicación social debe integrar componentes de formación
pertenecientes a los ejes de formación social, ética y política, epistemológica y metodológica, estética y
lúdica.
El peso de los componentes dentro de los ejes de cada programa de formación debe mantener un cierto
equilibrio, para evitar la reproducción de las prácticas tradicionales en las cuales, por ejemplo, los
programas de formación correspondientes a campos científico-tecnológicos consideran como
complementarios e, incluso, sin importancia los conocimientos socio-culturales y humanísticos; es así
que la tendencia ha sido excluirlos de la formación de los profesionales de tales campos.
Es pertinente observar que los componentes per se no garantizan la flexibilidad curricular, sino la forma
en que se seleccionan y organizan sus contenidos para establecer relaciones dentro de ellos y entre ellos.
58
c. Unidades básicas de organización curricular
Proyectos
La organización por proyectos se encuentra muy ligada a la articulación entre formación, investigación e
interacción sociocumunitaria. Desde este punto de vista, un proyecto es una investigación de un
tema/problema que por su pertinencia y relevancia merece estudiarse e implica tanto la articulación de
conocimientos como la participación socializante de grupos de estudiantes que trasciende las
tradicionalmente denominadas clases. El espacio organizativo de los estudiantes alrededor de un
proyecto no es la clase, sino el equipo o el grupo trabajando en torno a un problema. De ahí que la
característica fundamental de un proyecto es la de ser esfuerzo investigativo deliberadamente orientado a
encontrar respuestas a interrogantes o soluciones a un problema seleccionado de común acuerdo entre el
grupo de profesores y el grupo de estudiantes. La meta de un proyecto no es sólo buscar respuestas o dar
soluciones sino también, y esencialmente, desarrollar competencias cognitivas amplias y socio-afectivas
del estudiante.
En los proyectos los problemas y contextos actúan como núcleos integradores de los conocimientos que
necesariamente implican prácticas interdisciplinarias o transdisciplinarias y, de manera importante, un
tratamiento transversal a partir del cual dos o más componentes de formación contribuyen al
conocimiento y solución esperados.
Los proyectos harán parte importante de la organización curricular pero no constituyen en sí mismos un
elemento agregado a otras unidades organizativas ni una unidad organizativa aparte y aislada de las
demás. Son unidades integrales e integradoras de trabajo que conforman el Plan de Estudios y su
realización implica las interacciones entre problemas y conocimientos que pueden provenir de diferentes
campos.
Por lo antes señalado, los proyectos ofrecen a los estudiantes oportunidades para desarrollar y socializar
sus competencias, desarrollar sus intereses, seleccionar los contenidos de su trabajo y acceder de manera
más comprensiva al conocimiento. Su desarrollo genera una diversidad de acciones de los profesores y
de los estudiantes, que demandan un uso responsable del tiempo de trabajo autónomo, pero también
requiere momentos de encuentro y de socialización del trabajo realizado. De ahí que a dicho desarrollo se
pueden incorporar diferentes modalidades de encuentro tales como el seminario, la mesa redonda, el
panel, el foro, y la tutoría como la modalidad más importante, porque con ella los estudiantes resuelven
interrogantes, dudas, presentan informes de sus avances, de los obstáculos, y reciben el apoyo de los
profesores para continuar avanzando en sus aprendizajes cada vez con mayor autonomía. Asimismo
59
promueve la interacción en diferentes contextos, la iniciativa, la asunción de responsabilidades, la toma
de decisiones, el compromiso y la tolerancia; y transforma profundamente la relación pedagógica
profesores-estudiantes en la medida en que la hace más personalizada y horizontal.
Por último, el grado de presencia de los proyectos en la organización del currículo depende de varias
condiciones como, por ejemplo, el número de estudiantes, las posibilidades que se ofrezcan de tutoría y
de seguimiento de los estudiantes, los apoyos con los cuales se cuente (recursos bibliográficos,
tecnológicos, materiales, etc.). Por esto, la organización por proyectos puede alternar con otras unidades
organizativas del plan de estudios como las que se indican seguidamente, pero cada programa de
formación deberá incluir, al menos, un proyecto anual que, por supuesto, irá incorporando crecientes
niveles de complejidad. A los proyectos de los dos últimos años se vincularán los trabajos de grado de
los estudiantes.
Cursos Integrados
Estos pueden definirse como unidades organizativas de contenidos y prácticas de formación que articulan
conocimientos y problemas, especialmente organizados para el desarrollo del proceso formativo. El
desarrollo del curso implica un conjunto de acciones que activan una relación pedagógica durante un
determinado período con una intensidad horaria de trabajo presencial específica.
Su preparación y desarrollo comporta la discusión de los profesores responsables de él, discusión relativa
a los contenidos temáticos como a las estrategias necesarias para el desarrollo de aprendizajes
propuestos.
Su flexibilidad responde a los principios de interdisciplinariedad e integración, lo cual significa que en la
preparación y desarrollo de un curso se debe contar con la presencia de diversos campos del saber y de
sus relaciones y acciones recíprocas, así como con la utilización de estrategias pedagógicas que
estimulen la reflexión y la participación.
Consecuentes con dichos principios, los cursos no deben entenderse como un listado de contenidos
separados y yuxtapuestos, sino como unidades básicas que se constituyen a partir de articulaciones entre
campos de saber y práctica a través de los cuales se organizan experiencias de formación de los futuros
profesionales; por ejemplo, cursos tales como: Comunicación y valores éticos, Cultura, educación y
comunicación, Organización comunitaria y ciudadanía, Ciencia, tecnología y sociedad, Derecho y
democracia, Ambiente y Desarrollo sustentable, Procesos culturales y construcción de identidades,
Globalización y economía, Modelos económicos y políticos, Construcción social de las ciencias,
Historia y política en Venezuela, Ética y Condición Humana, Violencia y paz, Exclusión y democracia,
Estado, sociedad y políticas públicas.
Asimismo, los cursos integrados en los programas de formación no pueden descuidar los procesos ni los
contextos de aprendizaje ni los sistemas de evaluación formativa basados en el principio de aprender a
aprender y desaprender. En tal sentido, la diversidad de su oferta constituye uno de los aspectos
fundamentales a tener presente en el diseño de los planes de estudio.
Módulos
Los módulos constituyen partes de contenidos formativos que pueden tener un desarrollo secuencial en la
estructura curricular de los programa de formación. Como unidades que promueven la autoformación,
incluyen una serie de temas y problemas que son susceptibles de integrar diferentes componentes de
formación. Se caracterizan por ser secuencias cortas asociadas, en algunos casos, a aprendizajes
específicos relacionados con el desarrollo de una o varias competencias definidas para la formación
60
profesional. Serán estructurados en torno a un problema central que dará unidad a sus contenidos y
actividades permitiendo un enfoque interdisciplinario en el desarrollo de los conocimientos y las
competencias que estos permiten alcanzar.
Aunque tradicionalmente los módulos en formato impreso, de amplio uso en las modalidades de
educación semipresencial o no presencial, se han caracterizado por secuencias organizativas lineales y
rígidas en cuya transformación no participa el estudiante, en la actualidad pueden responder a otro tipo
de organización gracias al desarrollo de las tecnologías virtuales que no sólo convierten los módulos
impresos en módulos electrónicos diseñados para ser utilizados en procesos de aprendizaje, mediante la
utilización de las tecnologías informáticas. En efecto, la secuencia de acceso y recorrido o navegación
por la información es flexible y su contenido es múltiple, ya que puede incorporar elementos de
multimedia -textos, imágenes, sonidos, gráficos, secuencias de vídeo-. Y, lo más importante, incluye la
posibilidad de conectar entre sí, mediante una red telemática, distintos módulos asociados con textos
ubicados en distintos sitios electrónicos, razón por la cual, la potencialidad formativa del módulo se
incrementa de manera considerable dado que permite al estudiante interactuar sobre un texto que lleva a
otros textos, es decir, caracterizado por la hipertextualidad.
Desde luego que la incorporación de módulos como unidades curriculares, no exime la participación y
responsabilidad del profesor en los procesos formativos. Corresponde a ellos la asesoría permanente a los
estudiantes para resolver dudas y hacer seguimiento de los avances de los estudiantes. Los módulos,
como cualquier otra unidad, tienen objetivos y contenidos formativos articulados al currículo como un
todo.
Por otra parte, un módulo puede constituir una unidad curricular específica articulada con otras unidades,
o formar parte, por ejemplo de los proyectos, pues como se ha señalado sus secuencias temporales son
cortas. De esta manera un plan de estudios puede incorporar a lo largo del lapso académico estas
unidades que permitan a los estudiantes utilizar adecuadamente su tiempo extra aula y avanzar en la
secuencia general de plan de estudios. Es recomendable que los módulos se incorporen progresivamente
luego del primer año de la carrera, pues su adecuado aprovechamiento formativo por parte de los
estudiantes requiere el dominio de ciertos criterios para la selección, procesamiento y organización de la
información asociada a la formación.
Seminarios de investigación
Seminarios de contexto
Esta modalidad refiere a unidades especialmente diseñadas para ampliar la formación integral e impulsar
la interdisciplinariedad. Con ellos se persigue que creadores, intelectuales y científicos de reconocida
trayectoria nacional o internacional, se vinculen con la Universidad para ofrecer experiencias de
formación a estudiantes, profesores, egresados y otros integrantes de la comunidad universitaria. Su
duración es variable en horas y días, y la participación de los estudiantes podrá tener reconocimiento en
créditos, cumpliendo los requisitos establecidos al respecto.
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Por su importancia se estima que los estudiantes deben cubrir un número determinado de créditos en los
Seminarios de contexto del total establecido para cualesquiera de los ejes de formación.
Talleres
Constituyen una forma de organización curricular donde, a partir de la integración de contenidos, se
resuelve la tensión teoría-práctica como búsqueda de unidad entre ambas, a través de procesos
conducentes a la producción de ciertos resultados tales como: la resolución de un problema, la
producción de materiales, el diseño de un proyecto, la ejecución de un proyecto, la elaboración de un
cuento, de un video, entre otros. Los talleres están centrados en el trabajo (proceso y creación) y la
reflexión del alumno.
Laboratorios
Constituyen un tipo de unidad curricular centrada en un espacio organizado para la realización de
aprendizajes determinados que requieren instalaciones, equipamientos apropiados, instrumentos
tecnológicos y/o materiales o insumos necesarios para la práctica de unos aprendizajes. Supone el
manejo de conceptos, métodos y procedimientos y promueve el desarrollo de actitudes de convivencia y
respeto. No se limitan a los campos tecno-científicos, ya que los laboratorios pueden constituirse en
espacios de estudios e innovación de prácticas sociales, por ejemplo, en laboratorios de medios de
comunicación.
Prácticas profesionales
Refieren a unidades curriculares centradas en trabajo de campo estrechamente asociadas al ejercicio
profesional. Involucran la permanente vinculación entre conocimiento, acción y reflexión así como la
puesta en juego de actitudes y valores éticos y políticos de solidaridad, justicia, igualdad, libertad,
reconocimiento de la diferencia y de la pluralidad, tanto como de la voluntad de servicio social. Es
importante que se integren con los proyectos que vinculan formación, investigación formativa e inserción
social, pues tienen un alto sentido formativo.
Requieren, igualmente, la asesoría permanente de los profesores en conjunción con las organizaciones y
personas responsables en los contextos de realización de las prácticas.
9. Distribución curricular
¿Cómo distribuir las unidades curriculares de acuerdo con la perspectiva de la flexibilidad? Para atender
a una distribución flexible de los contenidos y prácticas de formación es necesario tener en cuenta los
siguientes aspectos:
• El tiempo estimado para los programas de formación de grado es de cuatro (4) años. El año académico
constituye la unidad de tiempo más amplia constituida por tres trimestres, con catorce (14) semanas de
duración cada uno de ellos.
• Su flexibilidad significa que el estudiante no estará sujeto a lapsos rígidamente preestablecidos para el
desarrollo de las unidades curriculares en tiempos homogéneos, sino a unos requisitos específicos que
demanden la formación en los respectivos campos, las determinadas secuencias de contenidos y prácticas
de formación y los ritmos de aprendizaje. La promoción del estudiante se realizará de acuerdo con el
cumplimiento de los requisitos por períodos diferenciados y flexibles, pudiendo éste culminar antes sus
estudios, según sus posibilidades.
• El tipo de distribución flexible de los contenidos y prácticas de formación implica que los proyectos,
módulos, cursos, seminarios u otras modalidades de integración de conocimientos y prácticas, contengan
62
los elementos relevantes y pertinentes de la formación integral y tengan diferentes lapsos. Por ejemplo,
un trimestre para módulos y talleres; dos trimestre para cursos integrados, laboratorios y seminarios; tres
trimestres para proyectos. El estudiante o grupos de estudiantes que puedan culminar cualesquiera de
estas modalidades, especialmente los proyectos, antes del tiempo establecido, podrá ser promovido
anticipadamente y proceder a cursar otras unidades.
• El sistema de créditos que responda a la integralidad y flexibilidad del diseño curricular.
Los ciclos constituyen unidades de secuencia que extienden y articulan el proceso de formación en el
tiempo y le permitirá al estudiante avanzar. Por esto la formación por ciclos establecerá secuencias
articuladas de duración en los procesos formativos, creando un abanico de opciones y rutas de formación
que posibilitarán salidas laterales para el desempeño laboral y la continuidad o reingresos a la
Universidad. Pero hay que subrayar que los ciclos tienen sentido por la integralidad en la formación que
los define, es decir, por la articulación de contenidos y prácticas de formación que correspondan a
distintos ejes y componentes a los que se ha hecho referencia. Pero, también, porque los campos
ocupacionales no están aislados de los continuos cambios científicos, técnicos, económicos, sociales y
culturales, lo cual pone en cuestión la visión profesionalizante de largo plazo que obstaculiza la
posibilidad de llevar a cabo procesos de formación integral que den respuestas, a corto plazo, a las
necesidades no sólo de la multiplicidad de contextos laborales, sino de amplios sectores de la población
estudiantil que requieren insertarse en dichos contextos y, a la vez, una formación continua para su
realización profesional, personal y ciudadana.
63
10. Sistema de créditos
El sistema de créditos constituye una de las condiciones regulativas de la vida estudiantil en las
instituciones que puede obstaculizar o favorecer los logros formativos de los estudiantes incide en la vida
intra e interinstitucional. Conforme a los criterios establecidos para la organización curricular, la UBV
adoptará un sistema flexible de créditos, atendiendo a la diversidad de opciones de los programas
formación, a la movilidad estudiantil intra e interinstitucional y a las estrategias institucionales que se
pondrán en juego en las prácticas de formación; considerando que dicho sistema se relaciona con el
trabajo académico de los estudiantes, buscando favorecer procesos formativos que expresen la equidad,
la democratización y una formación permanente en diferentes escenarios educativos.
Con dicho sistema se busca que los estudiantes pueden organizar sus trayectos de formación de manera
más autónoma, pudiendo seleccionar y acceder a opciones formativas de otras instituciones, las cuales
pueden tener el mismo valor para la formación y desarrollo de sus competencias. En tal sentido, se
exponen seguidamente: los propósitos básicos del sistema de créditos; los criterios para la asignación de
los créditos y la instrumentación del sistema de créditos.
• Fomentar la autonomía del estudiante para elegir unas actividades formativas que respondan a sus
intereses y motivación.
• Propiciar diferentes tipos de experiencias de aprendizaje.
• Facilitar una organización de las responsabilidades del estudiante en los períodos académicos.
• Facilitar la adecuación al ritmo del proceso de formación a las diferencias individuales de los
estudiantes.
• Estimular una variada oferta de actividades académicas y la creación de nuevas modalidades
pedagógicas.
• Facilitar diferentes rutas de formación profesional integral, y con ello la movilidad estudiantil intra e
interinstitucional.
• Posibilitar la formación en diferentes escenarios institucionales que signifiquen el mejoramiento de las
condiciones personales, institucionales, sociales y económicas de los futuros profesionales.
• Flexibilizar administración curricular.
• Proporcionar un marco de referencia claro para procesos de transferencia y homologación de estudios.
• Incentivar convenios interinstitucionales de intercambio, transferencias y homologaciones.
• Un crédito constituye la unidad de medida del trabajo académico del estudiante que permite calcular el
número de horas en promedio por período académico, dedicado a las actividades vinculadas con el
desarrollo de las unidades curriculares básicas (proyecto, curso integrado, taller, etc.)
• A diferencia del enfoque tradicional en el que las unidades de tiempo expresan jerarquías entre
contenidos, se asume que las unidades de tiempo asignadas a cada unidad curricular expresarán el tiempo
que un estudiante debe dedicar para lograr determinados aprendizajes asociados a contenidos y prácticas
de formación. Ello permite considerar intereses, necesidades, expectativas o posibilidades de los
estudiantes y, en consecuencia, la flexibilidad en el número de créditos a ser asignados.
• Como unidad de medida del trabajo académico del estudiante, se encuentra ligado a ciertas formas y
grados de flexibilidad y puede asumirse como una posibilidad para que la Universidad ofrezca
alternativas a la formación del estudiante de acuerdo con sus intereses, tiempos de dedicación,
oportunidades de participación y tipos de metodologías de enseñaza-aprendizaje seleccionados. Desde tal
64
punto de vista, unas unidades curriculares pueden privilegiar el tiempo presencial (dentro o fuera del
salón de clases, porque, por ejemplo, también son presenciales las actividades que los estudiantes lleven
a cabo en comunidades); otras pueden privilegiar el tiempo independiente (los módulos, por ejemplo).
Pero en ningún caso pueden dejar de considerares ambos tiempos (los módulos, por ejemplo, suponen un
tiempo presencial de encuentro colectivo y también de tutoría individual; mientras los cursos integrados,
de carácter más presencial, suponen un tiempo independiente).
• El tiempo presencial se refiere al tiempo de permanencia del estudiante en una comunidad, en
ambientes de prácticas profesionales, en laboratorio, en tutorías, en aula, etc., bajo la dirección de los
profesores en unos casos y en otros (como las prácticas profesionales) bajo la co-dirección de profesores
y profesionales que orientarán sus actividades en dichos ambientes. El tiempo independiente es el tiempo
que el estudiante dedica al tipo de actividades que no requieren la presencia continua del profesor,
aunque sí su labor de guía y seguimiento. Tal es el caso de las lecturas, la preparación de actividades para
laboratorios, talleres y prácticas profesionales, redacción de informes, de ensayos, actividades de
investigación de campo, entre otras. Ambos tiempos involucran formas de actividades relacionadas con
el aprendizaje autónomo, aunque éste posee una mayor presencia en el tipo de actividades asociadas al
tiempo independiente.
• En virtud de que los contenidos y prácticas de formación de las unidades curriculares que conforman
los programas de formación, deben propiciar progresivamente mayores niveles de aprendizaje autónomo,
el tiempo presencial disminuirá mientras el tiempo independiente aumentará. De manera tal que hacia los
últimos lapsos el tiempo independiente será mayor que el presencial.
Caracterización
El eje de formación se halla constituido por un conjunto de contenidos y prácticas de formación que
tienen como núcleos temáticos básicos siguientes:
(i) La cuestión relativa a qué es y cómo se produce el conocimiento, considerada desde el análisis de los
tipos de racionalidad que sustentan las maneras de plantear tal cuestión y el carácter histórico de los
mismos.
(ii) Los principios e implicaciones epistemológicas, sociales y éticas de la vinculación entre pensamiento
complejo, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad.
(iii) Los cambios éticos, culturales, educativos, epistemológicos y metodológicos, consustanciados a los
vínculos entre la investigación y la transformación social en Venezuela.
Objetivos
Tiene como objetivos fundamentales formar actitudes, valores y capacidades relacionados con:
• El manejo de herramientas para la reflexión crítica de las perspectiva teórico-metodológicas que
funcionan en las prácticas de investigación.
• El análisis y la comprensión del paradigma de la complejidad como sustento de los enfoques inter-
transdisciplinarios en el estudio de problemas y su conocimiento pertinente: dialógico, contextualizador,
multidimensional y complejo.
• La realización de investigaciones que expresen una racionalidad abierta, intrínsecamente vinculadas
con los cambios que vive nuestra sociedad; así como con los sectores populares, movimientos sociales y
65
proyectos colectivos, con objetivos asociados a la construcción de una sociedad más justa, libre,
democrática y humana.
Caracterización
Objetivos
Este Eje Socio-cultural, Ético y Político posee los siguientes objetivos fundamentales:
66
• Lograr la valoración del conocimiento histórico para el análisis y comprensión global de situaciones y
problemas en las nuevas condiciones histórico-sociales que reclaman la creación de conciencia acerca de
la condición común y diversa de los individuos, los pueblos, las culturas así como de nuestro arraigo
como ciudadanos de la tierra.
• Desarrollar la capacidad de análisis y reflexión crítica ante las condiciones históricas del presente, cuya
complejidad e incertidumbre se asocia al entrecruzamiento de procesos y tendencias mundiales,
regionales y nacionales, con efectos de cambios profundos en todos los órdenes de la vida social:
económico, científico, tecnológico, político y cultural.
• Contribuir con el forjamiento del ejercicio ciudadano arraigado en el juicio político, en la ética de la
responsabilidad, de la solidaridad y del reconocimiento y respeto de las diferencias, indispensables para
la construcción de una cultura democrática.
• Fomentar la valoración crítica del sentido que tiene el conocimiento histórico de la democracia
venezolana, para La comprensión de las nuevas condiciones histórico-culturales en las que arraiga la
necesidad de crear nuevas formas de espacio público y de participación ciudadana.
• Ofrecer herramientas de análisis para la contextualización de conocimientos, propuestas y prácticas de
transformación, en función del desarrollo integral del país que reclaman la co-participación del Estado y
la sociedad en la superación de la pobreza y la exclusión social.
• Desarrollar la capacidad de análisis y comprensión de situaciones y problemas cotidianos cruzados por
diversas formas de violencia, así como la capacidad de participar en la generación y realización de
propuestas vinculadas con la creación de una cultura de paz en espacios concretos de acción individual y
colectiva.
• Ofrecer herramientas para la comprensión, en perspectiva histórica del proyecto integracionista
latinoamericano y caribeño, la valoración crítica de sus condicionantes y la toma de conciencia sobre la
importancia de coadyuvar en el impulso del proceso de integración en América Latina y el Caribe.
• Propiciar la comprensión de nuevos enfoques del desarrollo que impugnan el enfoque economicista,
privilegiando el rescate de las potencialidades humanas mediante procesos autogestionarios basados en la
participación democrática y en la generación permanente del aprendizaje social para afrontar
colectivamente los problemas locales, regionales y nacionales, y para impulsar iniciativas de integración
latinoamericana y caribeña en ámbitos vitales para el desarrollo humano.
Caracterización
El Eje de Formación Profesional está constituido por un conjunto de contenidos y prácticas de formación
que tienen como núcleos temáticos básicos, aquellos que se definan como fundamentales para el
correspondiente ejercicio profesional, considerando el perfil profesional y el perfil de competencias que
se defina en el respectivo programa.
Objetivos
Este componente tiene como objetivos fundamentales formar actitudes, valores y capacidades inherentes
al ejercicio profesional, que consideren:
• El ejercicio de la profesión como compromiso con los intereses nacionales, la responsabilidad con lo
público y la solidaridad social.
67
• El uso crítico de metodologías cuantitativas y cualitativas como recursos de la investigación, la
identificación de supuestos, el planteamiento de problemas y exploración de alternativas de solución,
valorando la importancia del contexto, el trabajo interdisciplinario y la participación de las comunidades.
• El manejo de conceptos y la interpretación de datos de alto nivel de complejidad, la formulación de
proyecciones en escenarios cruzados por incertidumbres y la generación de hipótesis plausibles.
• La generación y transferencia de conocimientos para la resolución de problemas sociales, innovando
procesos que atiendan la complejidad de los contextos, los cambios sociales y tecnológicos, las
necesidades sociales y las demandas del desarrollo integral del país.
• El desarrollo de procesos dinámicos de gestión que genere, para generar en las comunidades y en las
personas, el interés de velar y actuar en pro del bien común, conforme a los requerimientos de la
sociedad venezolana.
• La formulación y ejecución de proyectos y programas relacionados con campos de desempeño
profesional, desde la perspectiva del desarrollo integral del país con la visión del desarrollo humano
sustentable y las posibilidades de integración a nivel latinoamericano y caribeño.
Caracterización
Este eje de formación está constituido por un conjunto de experiencias formativas en las que encuentran
espacio la educación artística y la educación deportiva desde la perspectiva de la experiencia estética; es
decir, desde la posibilidad que abren el arte y el deporte como vivencias de libertad para forjar en los
sujetos la capacidad de mirarse y hacerse a sí mismos de modo diferente a los patrones dominantes de
valoración de sí mismos y de los otros.
Así contribuye este eje de formación ético-estética al sentido de la creación de nosotros mismos como los
sujetos que debemos ser, en cuanto una elección libre implica una relación de responsabilidad consigo
mismo y con los demás, es decir, el compromiso con la libertad de uno mismo y la de otros.
Se reconoce, así, que la relación con el arte y con el deporte como vivencia estética y ética es de enorme
valor para la formación integral de nuestros estudiantes como sujetos capaces de elegir libremente lo que
deben ser sin anclajes confortables en la obligación. Por esto, la educación estética no es entendida como
un complemento de la formación de los estudiantes universitarios, sino un eje fundamental para su
desarrollo multifacético e integral, porque las mujeres y los hombres dotados de un espíritu reflexivo y
sensible no pueden ser espectadores indiferentes al sufrimiento humano experimentado en la sociedad
contemporánea ni a las luchas que se llevan adelante por una sociedad más humana y por una vida más
digna.
Objetivos
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• Atender de manera sistemática el desarrollo de la creatividad, la imaginación, la sensibilidad y la
capacidad de goce estético, a través del conocimiento y práctica de las artes y el deporte en sus plurales y
diversas expresiones, donde se construyan sentidos individuales y colectivos de forma creativa, solidaria
e inclusiva.
• Prestar especial atención y orientar a los estudiantes cuyas aptitudes e intereses se dirijan hacia el arte y
el deporte para asegurarles su profundización en estos campos mediante programas destinados a tal fin.
Los Ejes aquí descritos constituyen un marco referencial para el diseño de los programas de formación
en los niveles de grado y de educación avanzada. Asimismo, un importante sustento para la
determinación de unidades curriculares comunes a todos los programas de formación de grado.
69
CAPÍTULO 6
Los Programas
de Formación
CARACTERIZACIÓN GENERAL
En correspondencia con sus finalidades y su visión, los programas de formación que ofrecerá la
Universidad Bolivariana se acogerán al principio de educación para el resto de la vida, brindando acceso
a oportunidades educativas múltiples y flexibles tanto desde el punto de vista de los ámbitos, contenidos,
experiencias, trayectos y niveles, como desde el ángulo de los diversos sectores de la población a las
cuales van dirigidos. En esta perspectiva, la Universidad incorpora los siguientes programas de
formación: Programa de Iniciación Universitaria, Programas de Grado, Programas de Formación
Avanzada y Programa de Educación Para Todos.
La justificación de los programas de formación descansa en la relación que se establece entre los avances
del saber científico, humanístico y tecnológico, así como en la detección de necesidades a las cuales debe
responderse para contribuir con el desarrollo integral de Venezuela. De allí su experimentalidad y su
sujeción a evaluación permanente, a los efectos de reformas, eliminación o sustitución.
Caracterización General
Los Programas de Grado constituyen las unidades académico-administrativas en las que los estudiantes
desarrollarán su trayectoria de formación profesional integral relacionada con el campo profesional
vocacionalmente elegido.
Su estructura organizativa y sus dinámicas deberán responder a las bases conceptuales y estratégicas
consideradas. Sus proyectos particulares responderán a las políticas institucionales definidas en los ejes
estratégicos del plan de desarrollo institucional, descritos en el capítulo 7.
Los objetivos, perfiles y logros que identificarán y otorgarán identidad a los Programas de Grado, se
sustentarán en la articulación, a través de proyectos, del trabajo docente interdisciplinario, la
investigación formativa y los vínculos con la sociedad, conforme al Proyecto Educativo de la
Universidad y su expresión en el perfil del egresado de la Universidad.
La organización de los correspondientes planes de estudio deberá estar en consonancia con criterios
orientadores de la función académico-formativa, los lineamientos y pautas curriculares, la identidad del
egresado, formulados en éste y el precedente capítulo.
Finalidades
Los Programas de Grado, desde la perspectiva de ciudadanos que trabajan como ciudadanos, estarán
orientados a la formación integral de profesionales capaces de:
70
• Afrontar positivamente situaciones de alta complejidad, valorando la incertidumbre epistemológica
como fuente de vitalidad del conocimiento.
• Ejercer nuevos modos de pensar en la generación de conocimientos que contextualizan lo específico en
contextos multidimensionales y complejos, y valoran la comprensión del mundo, de nosotros mismos y
de los otros para aprender a convivir con las diferencias constitutivas de la condición humana.
• Manejar diversos marcos de pensamiento y de acción en la investigación, en el diseño y gestión de
procesos, sustentados en la comprensión de ámbitos sociales complejos, heterogéneos y dinámicos.
• Participar en el desarrollo integral de Venezuela como profesionales altamente calificados, éticamente
responsable y ciudadano comprometido con la consolidación de nuestra democracia: (i) realizando
aportes vinculados con las diversas dimensiones de dicho desarrollo en sus niveles local, regional y
nacional; (ii) ejecutando sus acciones en horizontes éticos asociados a su ejercicio como profesionales,
como ciudadanos y como seres humano de espíritu libre, mente abierta y respetuosos de la dignidad de
las personas; (iii) planteando problemas y explorando alternativas valorando la importancia de contextos
cruzados por la incertidumbre; (iv) actuando como agentes innovadores de procesos, atendiendo a los
cambios sociales y tecnológicos; (v) desarrollando procesos dinámicos de gestión para generar en las
comunidades y en los individuos el interés de velar y actuar en pro del bien común conforme a los
requerimientos de la sociedad venezolana; (vi) asumiendo actitudes de compromiso, solidaridad,
responsabilidad, respeto y servicio en el ejercicio de sus funciones; (vii) contribuyendo a crear cultura
democrática en sus espacios cotidianos de acción; (viii) generando y difundiendo conocimientos
aplicados al diseño y ejecución de proyectos y programas, con miras a la mejora de los ámbitos de
acción; (ix) contribuyendo a difundir nuevos marcos de comprensión del mundo y de nosotros mismos;
(x) diseñando y desarrollando proyectos y programas de carácter interdisciplinario relacionados con su
medio profesional; (xi) actuando en consecuencia con los principios constitucionales, los ordenamientos
legales y las normas morales de responsabilidad y tolerancia, indispensables a la convivencia
democrática.
• Contribuir a enriquecer su campo profesional, mediante el ejercicio de su profesión con un profundo
sentido ético y ciudadano, la puesta en juego su capacidad de valoración social, política y ética en el
análisis y contextualización de problemas; los aportes a la generación y socialización de nuevos marcos
de comprensión asociados a su campo de ejercicio profesional y el ejercicio de la crítica a las ideas
incluyendo las propias.
Experimentalidad
El carácter de experimentalidad de estos programas estará vinculado con dichas finalidades. Y se deriva
de la relación que establecerá la Universidad entre los avances científicos, humanísticos y tecnológicos, y
la detección de las problemáticas y aspectos desasistidos, claves para el desarrollo integral y sustentable
de Venezuela. Esto requiere la evaluación permanente de sus ofertas académicas y la incorporación de
los cambios necesarios para el mejoramiento de su calidad, lo cual puede conducir, incluso, a la
eliminación de Programas de Grado existentes y a la creación de otros, conforme a la legitimación de los
mismos en la vinculación explícita de la Universidad con los requerimientos de la sociedad venezolana,
sustentada en el diagnóstico de su realidad social, económica, política y cultural, y en la proyección de
escenarios posibles.
Lapsos Académicos
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Programas de formación de grado de la UBV
Para el año 2004 se prevé el inicio de los Programas de Grado en dos fases:
Primera Fase: Comunicación Social; Gerencia Social del Desarrollo Local y Gestión Ambiental.
Segunda Fase: Estudios Políticos y Gobierno; Estudios Jurídicos y Salud Pública.
Ampliación de la oferta: La oferta de programas de formación de grado irá ampliándose de manera
progresiva, para lo cual se tendrán en cuenta las necesidades regionales en las cuales se abrirán las
distintas sedes de la UBV.
Justificación
En los tiempos actuales, la Universidad no sólo se ve enfrentada al reto de una formación profesional de
nuevo tipo, pues su función social también se justiprecia en la medida en que califica su finalidad
medular de formación a través de programas de educación avanzada que permitan dar respuesta a los
siguientes requerimientos: (i) la generación de nuevos conocimientos que enriquezcan los campos de
saber; (ii) las necesidades de formación continua de profesionales; (iii) la calificación de sus profesores,
con vista a su más alta formación académica como aspecto fundamental de su desarrollo institucional;
(iv) la sostenibilidad de sus vínculos con diferentes áreas del desarrollo social; y (v) las formas de
cooperación nacional e internacional que, en la actualidad, están dejando de ser electivas. Se alude aquí a
los tipos de pertinencia que justifican la creación y desarrollo del nivel avanzado en los estudios
universitarios: pertinencia teórica, pertinencia social y pertinencia institucional.
En aras de la inacabada realización del vínculo entre su calidad académica y su compromiso social, la
Universidad Bolivariana de Venezuela, organizará y ejecutará sus Programas de Formación Avanzada
atendiendo a dichos requerimientos, contextualizándolos en nuestra realidad, dentro de la Constitución,
del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, de las Políticas y Estrategias para el Desarrollo de
la Educación Superior en Venezuela, y en el del Proyecto Educativo de la Universidad. En resumen
significa que dichos Programas deberán tener pertinencia por sus aportes: (i) al desarrollo integral del
país, mediante la comprensión de sus situaciones y problemas económicos, sociales, culturales,
educativos y políticos, dirigidos a ofrecer diversas alternativas de solución, (ii) al desarrollo del
conocimiento científico, tecnológico, social y humanístico, (iii) la calificación académica de los
profesores en su papel ineludible de investigación orientada a la creación de conocimientos relativos a
sus respectivos campos de acción académica, y (iv) a la creación de nuevas formas de comprensión del
mundo y de nosotros mismos, como a la reestructuración de las formas de comprensión en la conciencia
pública.
Por otra parte, tales expresiones exigen mayor rigor en los Programas de Formación Avanzada en
términos de calidad, para ocupar un lugar relevante en el país y en el exterior, mediante proyectos que los
vinculen a las respuestas que se esperan de ellos. En efecto, en la perspectiva actual, crear y mantener la
excelencia de estos programas, debe constituir una tarea determinante como fuente para la creación de
72
nuevos conocimientos y desarrollo tecnológico, y para que Venezuela compita en menor desventaja con
los países altamente desarrollados. Para tal fin se requerirá de programas sólidos y un prestigioso núcleo
de investigadores que marque la diferencia y, a la vez, facilite que la Universidad se vincule de manera
dinámica con los diversos sectores de la sociedad.
En cuanto a los niveles, se dará prioridad al nivel de Maestría y al Doctorado, pues éstos constituyen
espacios privilegiados para el trabajo investigativo considerado desde sus articulaciones con las nuevas
perspectivas epistemológicas y teóricas y de su realización como producto del análisis y comprensión de
los procesos desde la complejidad que los constituye. No obstante, tal prioridad no será impedimento
para ofrecer los niveles de ampliación y especialización, vinculados a los programas de maestría y
doctorado.
Propósitos
En consonancia con la justificación y las orientaciones formuladas, los Programas de Formación
Avanzada tendrán como propósitos:
• Arraigar en la Universidad una cultura académica basada en la investigación y la formación avanzada
como factores indisolubles en el logro de una mejor calidad y pertinencia institucional.
• Orientar investigaciones que fortalezcan el desarrollo regional y nacional, en aspectos asociados a los
programas.
• Impulsar la vinculación con los sectores sociales, productivos y públicos, destacando los puntos de
encuentro entre éstos, a través de proyectos de investigación con riesgo y resultados compartidos.
• Fomentar la formación de investigadores en campos de conocimiento que sean de competencia de los
Programas de Formación Avanzada.
• Propiciar el desarrollo de proyectos de investigación y la consolidación de los estudios avanzados,
mediante acuerdos de integración con otras instituciones, aprovechando las oportunidades y beneficios
que ofrece el trabajo interdisciplinario.
Este Programa estará conformado por una diversidad de opciones que, de acuerdo con las posibilidades
institucionales, estarán abiertas a la comunidad en general, y en particular a quienes aspiran acceder a
ellos sin que provengan del sistema educativo escolar, o que procediendo de él, tengan o no titulaciones,
desean actualizarse, capacitarse, o encontrar espacios de discusión en torno a temas de su interés. Entre
sus modalidades estarán comprendidas:
• Cursos de capacitación.
• Actividades de actualización.
• Grupos de estudio.
• Ciclos de conferencias.
• Seminarios abiertos al público interesado.
Todas ellas inspiradas en experiencias desarrolladas en Venezuela y en otros países en los que se ofrecen
cursos periódicos de formación continúa para el público interesado en cubrir necesidades educativas y
expandir sus deseos de conocimiento.
74
CAPÍTULO 7
El ámbito
de la investigación
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
La Ley de Universidades y las nuevas políticas para el desarrollo de la educación superior en Venezuela,
establecen que la investigación es una actividad fundamental de la Universidad no reducida al trabajo de
especialistas, sino como una tarea de búsqueda y creación de saberes y conocimientos que atañe a
profesores y estudiantes. En las condiciones actuales, esto implica un continuo análisis de la realidad
local, nacional y mundial, con enfoques complejos y trabajo interdisciplinario que permitan dilucidar las
interrelaciones entre los diversos factores de la vida social, económica, política, cultural y moral, así
como generar nuevos marcos de comprensión en lugar de reforzar los que hemos aprendido. También
implica el despliegue de esta actividad en un espacio de libertad para dar respuesta a los desafíos sociales
que le plantea el contexto en el que se inserta. Las tareas de investigación han de facilitar que el
conocimiento se enriquezca con la reflexión, la práctica con la discusión teórica y el análisis de la
realidad con el compromiso de contribuir a una sociedad mejor.
Es pertinente comenzar reconociendo que en nuestras universidades no sólo existe investigación sino
investigación de excelente calidad. Sin embargo, este hecho no está exento de problemas que refieren a
asuntos de cantidad y de calidad, pero también a los enfoques y alcances asociados a las condiciones que
favorecen o desfavorecen la articulación de la investigación con las otras funciones académicas de las
universidades, con la demanda social de conocimientos, y de los investigadores entre sí. Al respecto, una
rápida mirada acerca la realidad de la investigación en las universidades, revela ciertas tendencias
dominantes, las cuales pueden resumirse de la siguiente manera:
• El carácter de la investigación universitaria como un hecho individual y aislado. En efecto, la
desarticulación es obvia en distintas expresiones: entre investigadores e investigaciones, incluso inscritos
en un mismo campo de conocimientos; entre la investigación y la propia universidad, pues aquella se
realiza al margen de la función docente y de la conocida como función de extensión; y entre la
investigación y la demanda social de conocimientos. Dicho carácter es reforzado por mecanismos de
estímulos y premios académicos que se otorgan en instituciones nacionales.
• Como consecuencia de dicho carácter, cada investigación individual se convierte en una actividad sin
vínculos con esfuerzos asociados a algún programa de naturaleza colectiva e institucional y, en el mejor
de los casos, con vínculos hacia grupos de la comunidad académica internacional, ajenos a la vida misma
de la universidad a la cual se pertenece.
• Algunos intentos de articulación se expresan en la definición de ciertas líneas de investigación. No
obstante, sus modos de funcionamiento responden más a agrupaciones temáticas que a definiciones
programáticas que posibiliten la complementariedad de esfuerzos individuales para la consecución de
logros en diversos niveles y secuencias temporales de la investigación, vista como un proceso en el cual
convergen distintos enfoques y estilos.
• Predomina también la falta de articulación entre la investigación universitaria y los currículos
universitarios. Pese a las declaraciones no se incorpora la actividad investigativa como parte integral y
esencial del proceso formativo y, de hecho, parece funcionar la idea de que el desarrollo de actividades
75
investigativas en este plano constituye un obstáculo para la titulación o profesionalización. La
consecuencia más negativa de ello es la severa dificultad de crear una masa crítica de la que puedan
emerger, más adelante, investigadores de alto nivel. Por otra parte, la actividad investigativa en los
niveles de pregrado gira, predominantemente, en torno a los trabajos de grado de los estudiantes,
desarrollados de manera aislada por la ausencia de mecanismos institucionales de articulación que
permitan insertar los incipientes esfuerzos de investigación en líneas y proyectos de investigación
institucional.
• Asociado al punto anterior, puede advertirse un vacío de investigadores que conjuguen su hacer de
producción de conocimiento con las labores de docencia universitaria, tanto como de docentes
universitarios idóneos en campos específicos de conocimiento que realicen de manera permanente
actividades de investigación. Tras este vacío subyace la dicotomía entre docencia e investigación.
• Finalmente, se debe reconocer que los aspectos señalados expresan condiciones institucionales que
propenden a crearlos y a mantenerlos, no tanto por ausencia de políticas, sino por razones de índole
organizacional que marquen giros hacia una cultura que permita el accionar investigativo con claros
sentidos de impacto hacia la sociedad y hacia la Universidad misma.
La investigación, parte esencial de la Universidad, responderá a cuatro finalidades que definen su razón
de ser: la formativa, la auto-reflexiva, la de vinculación social y la prospectiva.
3. Finalidad formativa
4. Finalidad auto-reflexiva
La Universidad constituye por excelencia el espacio donde debe tener lugar la permanente auto-reflexión
con miras a los cambios permanentes de sus prácticas institucionales y discursivas, porque sólo es una
organización que forma y crea saber, sino que hace suyo un proceso continuo de renovación que evita el
encierro en sí misma. En tal sentido, el quehacer investigativo de la Universidad Bolivariana de
Venezuela incorporará como una de sus líneas directrices el estudio y debate de los cambios materiales,
técnicos, culturales, sociales, políticos y éticos, entre otros, lo mismo que las formas como la
76
Universidad se relaciona con y responde a ellos mediante el ejercicio de sus funciones de formación,
investigación, inserción social y cooperación nacional e internacional. Se trata de mantener a la
Universidad abierta permanentemente a los cambios, no para ajustarse acríticamente a ellos, sino para
mantener los vínculos dialécticos entre transmisión y transformación de valores; entre respuesta y actitud
crítica ante las demandas de los sectores productivos, de la sociedad en general y del Estado; entre
autonomía en sus criterios de gestión y eficacia, entre sus funciones culturales, intelectuales y críticas y
su presencia en la sociedad; entre lo local y lo global...
La Universidad propenderá a realizar esfuerzos integrales, cooperativos y planificados que atiendan a los
siguientes aspectos:
• Políticas de fomento y divulgación que formen parte integral de la política académica general y
atiendan a los principios básicos de la investigación inter y transdisciplinaria, a la generación de
conocimientos que contribuyan al desarrollo científico, tecnológico y humanístico y a necesidades
específicas de su entorno y del desarrollo integral del país.
• Política de cooperación interinstitucional, también como parte integral de la política académica de la
Universidad.
• Establecimiento y ejecución de un conjunto de estrategias tendentes a garantizar la viabilidad y
sostenibilidad de las acciones investigativas institucionales.
77
• Prioridad de inversiones orientadas a crear condiciones favorables para el quehacer investigativo:
laboratorios, bibliotecas y hemerotecas; equipos de computación conectados a bases de datos nacionales
e internacionales y a grandes centros de investigación; espacios de trabajo para investigadores, entre
otros.
• Participación en eventos de alcance nacional e internacional, así como la publicación de la producción
generada de líneas de investigación institucional, en revistas especializadas de gran prestigio y de
circulación nacional e internacional.
• Creación de un espacio en el sitio Internet de la Universidad, para la difusión de avances y resultados
de los procesos investigativos.
• Estímulo a la participación de los profesores y estudiantes en grupos de discusión presenciales o
virtuales en el país o en el exterior.
Bajo el entendido de que los vínculos de cooperación interinstiucional permiten potenciar procesos,
recursos y resultados de la investigación, la Universidad define las siguientes estrategias:
• Diversificación de los objetivos de investigación en los programas y líneas de investigación
institucionalmente adoptados: (i) investigaciones orientadas a la generación de conocimientos científicos,
tecnológicos y humanísticos en aquéllas áreas en las cuales labore la Universidad; (ii) investigaciones
orientadas al estudio y solución de problemas sociales respecto de los cuales no se han tenido respuestas
integrales e integradas; (iii) investigaciones encaminadas a desarrollar medios tecnológicos para la
78
solución de problemas locales, regionales o nacionales; (iv) investigaciones orientadas a la definición,
adopción y ejecución de políticas institucionales en el ámbito del sector público y privado.
• Establecimiento de alianzas interinstitucionales con universidades nacionales e internacionales
alrededor de líneas y proyectos de investigación institucionalmente adoptados.
• Diseño y ejecución de programas que hagan factible formas concretas de integración académica con
alcance nacional, regional latinoamericano y caribeño.
79
CAPÍTULO 8
Plan estratégico
de desarrollo institucional
PROPÓSITOS
POLÍTICA 1
FOMENTO A LA INVESTIGACIÓN
COMO EJE DEL QUEHACER ACADÉMICO
Estrategias
• Formación continua de los profesores mediante cursos de formación avanzada, asistencia a congresos y
otros eventos de carácter académico, pasantías o cualquier otra forma de movilidad académica.
• Fomento de la articulación de los profesores con redes, programas y actividades de investigación
regional, nacional e internacional.
• Creación del Centro de Investigación y Formación Avanzada, adecuado al perfil de la Universidad
• Creación de revistas y del centro de documentación.
• Conformación de grupos interdisciplinarios de investigación.
• Establecimiento de criterios para los programas de investigación de los grupos con participación de los
profesores.
Estrategias
• Exigir a los profesores la presentación y discusión de proyectos en de acuerdo con los programas y
líneas de investigación, que puedan articularse con el currículo del programa de formación en el que
ejercen sus actividades docentes.
• Articulación de los trabajos de grado y de formación avanzada con las líneas de investigación.
• Participación de los estudiantes de los programas de formación avanzada en actividades académicas
afines a su proyecto de investigación.
• Estudio de problemas sociales regionales y nacionales desde la práctica investigativa.
• Promoción de la investigación vinculada con la solución de problemas estratégicos del país.
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• Establecimiento de formas de cooperación que posibiliten la integración nacional e internacional en
torno a programas de investigación.
Estrategias
• Elaboración de propuestas para el ofrecimiento de diversos programas de formación avanzada.
• Ejecución de convenios nacionales e internacionales para oferta interinstitucional de programas de
formación avanzada
POLÍTICA 2
IMPULSO Y CONSOLIDACIÓN
DE LA COOPERACIÓN ACADÉMICA NACIONAL
E INTERNACIONAL
Estrategias
• Inserción institucional en redes de cooperación nacional e internacional.
• Participación de los profesores en redes académicas de carácter nacional e internacional, para la
ejecución de proyectos de investigación que contribuyan al desarrollo institucional y nacional.
• Promoción del conocimiento y análisis de la realidad nacional e internacional, mediante la realización
constante de eventos que involucren acuerdos interinstitucionales.
• Concreción de programas de intercambio académico para estudiantes y profesores.
• Diseño y ejecución de programas interinstitucionales de formación e investigación, con alcance
nacional, regional latinoamericano y caribeño.
• Creación de programas de cooperación que permitan el dominio del bilingüismo de profesores y
estudiantes, con especial énfasis en portugués e inglés.
• Creación de una unidad de cooperación nacional e internacional que sirva de soporte a la promoción y
ejecución de convenios de cooperación académica nacional e internacional.
• Capacitación de personal docente y administrativo en gestión de la cooperación académica nacional e
internacional.
POLÍTICA 3
CONCORDANCIA ENTRE EL MODELO CURRICULAR Y EL PROYECTO EDUCATIVO DE LA UNIVERSIDAD:
CREACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE OPCIONES CURRICULARES QUE DEN RESPUESTAS ACORDES A LOS
DESARROLLOS EPISTEMOLÓGICOS, SOCIALES, CIENTÍFICOS, TECNOLÓGICOS Y HUMANÍSTICOS DEL
MOMENTO
Objetivo 1: Organizar y desarrollar los currículos de acuerdo con el proyecto educativo institucional y
los enfoques abiertos e integra-dores del conocimiento.
81
Estrategias
• Organización de comisiones integradas por expertos y profesores para el diseño de los currículos de
acuerdo con los principios adoptados por la Universidad, los desarrollos propios de las áreas de
conocimiento que se articulan en los programas de grado y su relación con el contexto.
• Hincapié en la formación integral que incluye en la enseñanza ciudadana y en una adecuada
capacitación profesional.
• Flexibilización real del currículo.
• Adopción de nuevas prácticas pedagógica y diversificación de las experiencias de formación.
• Estudio y adopción de un plan de créditos académicos que responda al principio de flexibilidad
curricular.
• Optimización de redes de servicios de biblioteca, informática y centro de documentación.
• Implantación progresiva de los programas de formación de grado y avanzada.
• Diseño e implantación de un sistema de evaluación constante del currículo, con participación de
profesores y estudiantes.
POLÍTICA 4
CALIDAD DE LOS PROCESOS PEDAGÓGICOS INSTITUCIONALES
Estrategias
• Calificación pedagógica del profesorado, mediante actividades de formación, tales como seminarios,
conformación de grupos interdisciplinarios para la discusión y reflexión pedagógica.
• Establecimiento de convenios interinstitucionales de carácter nacional e internacional, con énfasis en la
formación pedagógica de los profesores.
• Seguimiento y evaluación del desempeño pedagógico de los profesores.
• Adopción de nuevas tecnologías y metodologías de enseñanza-aprendizaje
Objetivo 2: Fortalecer el componente investigativo de los programas de formación y ubicarlo como eje
del quehacer formativo de la Universidad.
Estrategias
• Conformación de grupos interdisciplinarios para el desarrollo de experiencias de formación sustentadas
en la investigación.
• Diseño de estrategias curriculares que favorezcan la investigación formativa en los programas de
formación, así como sus vínculos con las demandas sociales.
• Promoción y consolidación de la investigación orientada al enriquecimiento de los campos de
conocimiento, como eje organizador de los programas de formación avanzada.
• Creación de programas de intercambio académico de profesores y estudiantes nacional e
internacionalmente.
Objetivo 3: Promover la formación avanzada de los profesores como requerimiento para la calidad de
los procesos académicos.
82
Estrategias
• Identificación de las necesidades institucionales relacionadas con la formación en grado de magíster y
de doctorado.
• Diseño del proyecto institucional para la formación de profesores a nivel avanzado.
• Orientación de los recursos económicos de acuerdo con el proyecto definido.
Estrategias
• Revisión de las experiencias existentes sobre estímulos a la calidad del desempeño pedagógico de los
profesores
• Elaboración de propuestas para el reconocimiento y estímulo a la calidad del desempeño pedagógico de
los profesores y del desempeño estudiantil.
POLÍTICA 5
EVALUACIÓN DE LA CALIDAD INSTITUCIONAL
Objetivo: Establecer un programa de evaluación continua que incluya todos los procesos de la
institución.
Estrategias
• Creación de una instancia académico- administrativa que dé soporte a la evaluación institucional.
• Diseño del programa de evaluación institucional constante.
• Validación y aplicación del programa de evaluación constante.
• Toma de decisiones sustentadas en resultados de la evaluación.
La Universidad Bolivariana de Venezuela generará espacios de articulación con sus entornos sociales,
culturales, económicos y políticos, mediante diversas formas de participación. La participación
universitaria en los contextos sociales se fundamentará en su capacidad para comprenderlos y convertirse
en interlocutora válida en diversos escenarios y para dar respuestas a los problemas a través de sus
actividades de investigación y de formación.
Propósitos
El propósito de este eje es contribuir al desarrollo integral del país, a través de la investigación, la
formación y la inserción social.
POLÍTICA 1
PRESENCIA Y RECONOCIMIENTO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD
83
Estrategias
• Apertura y presencia institucional en los espacios de interlocución de los sectores económico, político,
social, cultural y educativo.
• Apertura y presencia institucional en las comunidades del entorno.
• Divulgación adecuada y oportuna de las realizaciones institucionales.
• Diseño y desarrollo de estrategias de comunicación masiva.
• Creación de una unidad de comunicación que responda a las necesidades internas y de proyección
social de la Universidad.
• Fortalecimiento de su producción editorial.
Objetivo 3: Contribuir con el mejoramiento de la educación, mediante la articulación con otros niveles y
modalidades del sistema educativo venezolano.
Estrategias
• Participación en proyectos de investigación asociados con la realidad educativa nacional.
• Participación en redes con el sector público y privado para contribuir al logro de una educación de
calidad.
• Apoyos a procesos para mejorar la calidad de la educación en los ámbitos regional y nacional.
• Contribución al mejoramiento de la educación básica y media, mediante acciones como el ofrecimiento
de opciones de calificación docente.
POLÍTICA 2
PROMOVER EXPERIENCIAS EDUCATIVAS QUE FORTALEZCAN LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA
Estrategias
• Apertura de espacios de reflexión sobre los enfoques de convivencia social y democrática.
• Conformación de grupos de estudio sobre cultura democrática.
• Ofrecimiento de actividades de formación abiertas a las comunidades que permitan reconocer
situaciones de conflicto y soluciones democráticas.
• Institucionalización de la Cátedra Libre e Itinerante: Conflicto, violencia y paz.
• Vinculación institucional con organismos gubernamentales y no gubernamentales cuyos objetivos se
vinculen con la creación de espacios de convivencia democrática; así como con organizaciones
comunitarias para definir acciones conjuntas asociadas a dicho objetivo.
• Institucionalización del eje de formación para el ejercicio de ciudadanía en perspectiva ético-política.
84
POLÍTICA 3
INCIDENCIA EN LAS DINÁMICAS DE CAMBIO SOCIAL
Objetivo 1: Fortalecer las formas de inserción social como función clave del quehacer académico
pertinente al desarrollo integral del país.
Estrategias
• Conocimiento y análisis de los planes de desarrollo nacional y regional.
• Identificación de sectores estratégicos para definir vías de la participación institucional.
• Evaluación de las necesidades del contexto en materia de desarrollo social.
• Elaboración y ejecución de vías de inserción social mediante el desarrollo de los programas de
formación e investigación.
• Vinculación con desarrollo regional y local través de proyectos académicos que se consideren
prioritarios.
• Creación de una instancia administrativa funcional que coordine y consolide la articulación de acciones
para el desarrollo institucional de la función de inserción social, así como para realizar el seguimiento y
evaluación de los respectivos proyectos.
Estrategias
• Establecimiento de programas académicos para la formación continua de los egresados.
• Estímulo a la conformación de la asociación de egresados.
• Apertura de espacios de participación institucional de los egresados
• Fortalecimiento de canales de comunicación con los egresados.
• Creación de sistemas de información y de seguimiento a egresados, para conocer sus aportes a los
diferentes sectores de la sociedad venezolana.
POLÍTICA 4
EQUIDAD EN EL ACCESO Y EN LA OBTENCIÓN DE LOGROS DE FORMACIÓN
Objetivo 1: Ampliar la oferta educativa para lograr una mayor cobertura, mediante mecanismos que
promuevan la equidad social.
Estrategias
• Institucionalización de programas de formación, conforme al principio de educación para la vida.
• Creación de sedes regionales, estimulando la pertinencia de programas académicos de formación e
investigación.
• Creación de centros de excelencia virtual y multimedia
• Desarrollo de nuevas estrategias pedagógicas.
• Ampliación de la oferta en diferentes modalidades de enseñanza.
O
bjetivo 2: Crear y fortalecer un sistema de admisión que responda al principio de equidad social.
Estrategias
• Difusión del proceso nacional de admisión y de los mecanismos utilizados para la determinación de los
puntajes.
85
• Diseño y ejecución de pautas que diversifiquen las formas de acceso a la Universidad.
• Diseño y ejecución de programas de orientación profesional, desarrollo de capacidades de
razonamiento matemático, de comprensión lectora y de nivelación de conocimientos básicos, dirigidos a
estudiantes de media en instituciones públicas, para contribuir a la generación de igualdad de condiciones
y facilitar su tránsito a la Universidad.
• Identificación de las necesidades académicas, sociales y culturales de los estudiantes de educación
media y superior.
Objetivo 3: Generar igualdad de condiciones institucionales para favorecer el mejoramiento continuo del
desempeño estudiantil.
Estrategias
• Asunción del desempeño estudiantil como una responsabilidad institucional.
• Adopción del enfoque integral del desempeño estudiantil
• Integración de acciones institucionales en pro de favorecer un adecuado desempeño académico de los
estudiantes.
• Sensibilización de los profesores y del personal administrativo en relación con su responsabilidad en la
creación de situaciones favorables o desfavorables al desempeño estudiantil.
• Institucionalización de un programa que promueva sentidos de pertenencia a la Universidad y el
desarrollo de competencias básicas de los estudiantes admitidos, acorde con los campos de formación
profesional e integral.
• Atención a situaciones que convergen en fenómenos críticos de desempeño estudiantil -repitencia,
cambios de carrera, abandono de los estudios, culminación de créditos sin trabajo de grado-, para
disminuir las posibilidades de su ocurrencia.
• Creación del sistema de evaluación del desempeño estudiantil que considere aspectos individuales e
institucionales.
• Creación de una unidad coordinadora de instancias, programas y acciones que confluyan en la creación
de situaciones favorables al desempeño estudiantil.
La Universidad Bolivariana de Venezuela se constituirá como una organización educativa cuya cultura
organizacional se sustentará en los principios de solidaridad, respeto a la dignidad humana, igualdad,
responsabilidad y respeto a las diferencias. Por consiguiente, promoverá en su vida institucional
cotidiana, la creación de espacios de reflexión que posibiliten la construcción de significados, en torno a
las formas de vinculación individual y colectiva y la creación permanente de una cultura de convivencia
democrática.
Propósito
86
POLÍTICA 1
CONSTRUCCIÓN DE UNA COMUNIDAD
UNIVERSITARIA DEMOCRÁTICA
Estrategias
• Desarrollo de experiencias formativas para todos los integrantes de la comunidad universitaria,
orientadas a la creación de sentidos éticos de su acción individual y colectiva.
• Apertura de espacios de participación individual y colectiva que propicien el ejercicio libre y público de
la opinión.
• Realización de proyectos con la participación de los distintos integrantes de la vida universitaria.
• Realización de encuentros universitarios centrados en la revitalización de valores éticos para el
ejercicio ciudadano y la convivencia democrática.
Estrategias
• Estímulo a la creación de diversos espacios de participación ciudadana.
• Preservación de los derechos colectivos.
• Elaboración y desarrollo de proyectos educativos que se orienten al cultivo y a la práctica de los valores
democráticos de reconocimiento del otro y del pluralismo.
• Análisis constante de la gestión universitaria desde la perspectiva del ejercicio democrático y con
sentidos de formación democrática.
POLÍTICA 2
PROYECCIÓN CULTURAL DE LA UNIVERSIDAD
Estrategias
• Fomento y apoyo de experiencias que permitan a la comunidad universitaria apreciar la pluralidad
cultural como valor y condición, asociada a la construcción de formas de vida democráticas.
• Hacer de la Universidad un espacio abierto a la recepción de plurales expresiones de las prácticas
culturales.
• Búsqueda de diálogo entre el privilegiado espacio del saber universitario y las culturas populares.
• Forjamiento de orgullo ante nuestra condición de sociedad cruzada por el mestizaje cultural y de
nuestra configuración como sociedad multicultural.
• Incorporación a la vida universitaria de indígenas, campesinos, obreros, entre otros, reconociendo y
respetando sus maneras de pensar, decir, hacer, valorar, creer y sentir.
Objetivo 2: Propiciar experiencias de integración cultural dentro del contexto nacional e internacional,
con especial acento en Latinoamérica y el Caribe
87
Estrategias
• Recepción de los saberes populares y sus múltiples manifestaciones culturales en los espacios
universitarios.
• Eventos y presentaciones constante que propicien un diálogo con los saberes populares.
• Establecimiento de programas de cooperación nacional e internacional para estadías de profesores y
estudiantes, con explícitos objetivos de reconocimiento cultural.
Estrategias
• Elaboración y ejecución de proyectos de investigación asociados a teorías, procesos y prácticas e
imaginarios culturales.
• Incorporación de la dimensión cultural como componente de la formación integral.
• Debates permanentes relacionados con la articulación entre política, cultura, comunicación y educación.
Estrategias
• Apoyo y difusión a creadores en diversos campos del arte.
• Investigaciones, recopilaciones y rescate de la memoria popular.
• Publicaciones de resultados de la investigación universitaria referida a aspectos culturales.
• Apoyo a la conformación de sistemas regionales y nacionales que impulsen la integración de la cultura,
la comunicación y la educación, en pro de la profundización de las formas de vida democrática.
• Expresiones de cooperación nacional e internacional basadas en proyectos de investigación, formación
y proyección cultural.
Propósito
Lograr que el pensamiento integracionista latinoamericano se constituya en un campo significativo de
indagación y formación, en torno al cual generar formas concretas de cooperación nacional e
internacional.
POLÍTICA 1
DESARROLLO Y DIFUSIÓN DE INVESTIGACIONES SOBRE EL PENSAMIENTO INTEGRACIONISTA
LATINOAMERICANO
Estrategias
• Conformación de grupos de investigación en torno al pensamiento integracionista latinoamericano.
88
• Apoyo a la investigación vinculada a procesos y aspectos referidos a el pensamiento integracionista
latinoamericano.
• Realización de investigaciones sobre el pensamiento integracionista latinoamericano, con participación
de estudiantes.
• Realización de eventos nacionales e internacionales centrados en las enseñanzas del pensamiento
integracionista latinoamericano para afrontar las condiciones históricas del presente.
• Realización de actividades de formación abiertas a la comunidad universitaria y en general, vinculadas
a temas relacionados con el pensamiento integracionista latinoamericano.
• Publicar y difundir resultados de las investigaciones sobre el pensamiento integracionista
latinoamericano.
La Universidad Bolivariana de Venezuela será una universidad abierta, no sólo al pensamiento universal
y a la sociedad, sino también al cambio de nuestros esquemas mentales tradicionales, para dar paso a la
imaginación creadora, para comprender el país comprendiendo su historia y su inserción en el mundo,
para ejercer a cabalidad y con libertad la democracia participativa y para la construcción permanente de
una comunidad universitaria comprometida con sus finalidades académicas y sociales.
89
REFERENCIAS
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