Capítulo 2: Supervivencia del más veloz:
Campos al norte de la ciudad de los inicios, día 1, 11:30 PM.
—¡Auch!
Un grito resuena con eco en las vastas llanuras verdes. Mientras me quejo, inconscientemente llevo
mi mano a mi abdomen donde recibí el zarpazo, cuyo tajo horizontal todavía brilla con una textura
de color rojo intenso antes de desvanecerse.
El camino se extiende a lo largo frente a nosotros, moviéndose con el terreno irregular y
elevaciones de tierra. Según el mapa debería de llevarnos a un pueblo cercano no muy conocido
entre la ciudad de la cual salimos y el pueblo de Horunka.
Se supondría que ya deberíamos estar allí pero no han dejado de salir monstruos desde que nos
alejamos de la ciudad segura.
En cuestión de segundos, casi sin darme cuenta me vi siendo derribado por un monstruo mientras
estábamos en el camino. Esa cosa apareció de la nada por mi flanco derecho y yo apenas si pude
reaccionar, así que me desequilibró provocando que cayera de espaldas al suelo.
Hinoke se posiciona a mi lado de un salto por la sorpresa, al verlo puedo notar que ya tiene su
espada en mano.
—Deja de hacer eso, no puedes sentir dolor aquí.
Dice a modo de regaño.
—Oh, es verdad.
Al oír ese regaño quito de mi vientre ambas manos solo para ver que no hay herida alguna, por lo
que es más algo psicológico que dolor real.
Su espada comienza a emitir un brillo azulado, señal de que ya puede ejecutar un movimiento, y sin
esperar mucho se impulsa hacia adelante atravesando al lobo de las llanuras en un abrir y cerrar de
ojos. La criatura se hincha y estalla en miles de polígonos cristalinos que se desvanecen en el aire.
Un segundo gruñido llama nuestra atención, un segundo lobo ha aparecido seguido de dos más
detrás de Hinoke.
—¡Cuidado!
Grito levantándome lo mas rápido que puedo.
Abro el menú para acceder a mi arma, es algo tardado a decir verdad y me hace desear haber
comprado una funda, pero luego de unos segundos logro acceder a ella.
La espada se materializa en mi mano directamente, y sin esperar a nada me lanzo hacia la criatura
cuando Hino salta hacía atrás esquivando una mordida del primero de esas criaturas.
—¡Haaaaaa!
Dejando salir un grito potente cargado de adrenalina, me impulso hacía adelante y realizo un tajo.
Casi al instante volteo para ver el resultado de mi ataque.
—¿Qué?
Susurro incrédulo.
La barra de vida sobre el enemigo cuyo nivel es apenas uno más que el mío, un nivel cuatro que no
debería ser un mayor problema para alguien de mi nivel. Pero su barra de vida apenas si bajó un
poco, ni siquiera dejó de ser verde en comparación a mi barra de vida que pasó a ser amarilla
cuando ese otro lobo atacó.
Observo la espada en mi mano con una ceja arqueada, la examino volteándola para ver ambos lados
de la hoja pero no pasó nada. No está rota, se ve perfecta, pero...
«¿Qué pasó?»me pregunto totalmente ajeno a la bestia que ahora está centrada en mí.
—¡Takeru!
Un grito me devuelve a la situación actual.
La criatura está agazapada frente a mí mientras los otros dos se centraron en mi amigo más al
fondo, quien acaba con uno de ellos realizando dos tajos, uno en el cuello y otro en el flanco del
lobo.
No pierdo mucho tiempo para volver a ponerme en posición de ataque, la misma que Hino me había
enseñado ayer, tras haber recordado esa cosa de Sword Skill. Eso fue lo que falló, pero no volveré a
cometer ese error otra vez...
—¡¿Qué esperas monstruo?!
Grito retando a la bestia, a la par que siento nuevamente esa extraña sensación mientras la cimitarra
vuelve a tomar ese brillo amarillo y me indica con un sonido similar a un silbido que el ataque
puede ser ejecutado.
El lobo, que lleva por nombre “Dire Wolf”¹, se abalanza en un salto contra mí y yo respondo de la
misma manera. Ambos chocamos en el aire, punto en el que ejecuto la Skill en forma descendente,
y aunque recibo también una mordida rápida de parte del enemigo, el ataque resulta efectivo.
Al aterrizar la velocidad adquirida por el ataque me obliga a rodar en el suelo hacia adelante,
quedando unos segundos inmóvil al igual que cuando maté a aquellos jabalíes.
Una vez que esos segundos acaban puedo voltear a ver nuevamente a la criatura también
aterrizando en el lado opuesto, y su barra de vida ha pasado a ser roja, solo está a un estoque
y...siendo sincero yo también.
Ambos estamos nuevamente frente a frente. No puedo dejar que me ataque,
—Solo uno...
Me digo más a mi mismo, vuelvo a tomar la posición de ataque del juego permitiendo que el
sistema reconozca el movimiento a realizar.
—¡Máaaas!
En cuanto la hoja vuelve a emitir el mismo brillo de antes, me impulso una vez más sin dar
oportunidad a un siguiente ataque de su parte.
El corte es rápido, al punto de que en menos de 5 segundos estaba al otro lado del lobo tras haber
ejecutado el ataque, unicamente dejando una estela brillante roja en el flanco del lobo. Y en menos
de nada se desintegra en polígonos.
Observo detenidamente la barra de vida en la esquina superior de mi campo de visión, que se
mantiene en un color rojo tras haberse reducido a menos de la mitad, concretamente 70/350 para ser
exactos, lo que hace que al verlo mi corazón se acelere. Estuvo cerca.
—Demonios...
Susurro entre dientes respirando con dificultad.
Frente a mí nuevamente aparece un panel blanco con una barra azul con datos que indican la
cantidad de EXP que poseo actualmente y la meta para alcanzar el siguiente nivel, la cual sube
significativamente a un 200/300, faltando solo 100 puntos para subir a nivel 4.
Me tomó por sorpresa al completo, creía que el camino era lo que llamamos “una zona segura”,
pero veo que no es así.
—¿Estás bien?
Hinoke, que ya había acabado con los dos lobos de antes, se acerca hasta donde estoy.
—Si, yo...solo dame un momento.
Pido sin levantarme aún.
Deslizo mis dedos de forma descendente, abro el menú e inmediatamente me dirijo a la sección de
objetos. Hino tuvo razón en que sería bueno usar el dinero del juego en pociones y una armadura
básica, aunque a decir verdad de poco me sirvió esta última.
—Ah, sí. Estoy bien...creo.
Selecciono del menú una poción de regeneración de salud, que al instante aparece en mi mano
apenas presiono sobre el objeto.
El frasco es del tamaño de mi mano. Parece estar hecho de un cristal trabajado y posee una forma
alargada que le da un aspecto vistoso desde mi punto de vista, mientras que el brebaje que contiene
presenta un color naranja rojizo que llega hasta la mitad del mismo.
Solo contemplarlo me hace revolver el estomago y casi inconscientemente sacar la lengua por la
sensación de asco, no quiero beberlo realmente, tiene un sabor amargo que me recuerda a las
medicinas de Nana cada vez que me enfermaba. Sería la quinta vez que me toca beber un brebaje de
salud hoy.
Nuevamente volteo a ver la barra de vida en mi campo de visión y suelto un suspiro pesado
rindiéndome ante la idea si es que deseo seguir vivo, comenzando a beber la poción.
El efecto es casi inmediato, pues la barra de vida comienza a subir a medida que doy cada sorbo
amargo.
«No vomites, no vomites, no vomites»me repito a mi mismo al sentir tan asqueroso sabor.
Según Hinoke entre más cara sea la poción mayor puntos de HP restablecerá y por ende al tener una
mayor calidad tendrá mejor sabor, lo cual tiene un sentido si tengo en cuenta que es un juego en el
que debes trabajar para conseguir lo mejor y así poder avanzar.
—Haaaa
Dejo caer una exhalación pesada cuando acabo, tratando de recuperar todo el aire que dejé salir al
aguantar la respiración.
—¿Ya terminaste?
—Solo dame un segundo.
Pido mientras mi pecho sube y baja reclamando bocanadas de aire.
—Vamos Taku, tampoco está tan mal.
—Odio...el amargor...de esta cosa.
Digo con voz ronca, todavía siento ese sabor en la garganta.
—Lo que daría por comer algo dulce en este momento es algo que no puede imaginarse.
—Ya deja de quejarte.
—Lo dices porque tú no has tenido que tomar cinco frascos hoy.
Le reclamo ya comenzando a ponerme de pie.
—A lo mejor tu tampoco tendrías que, si me hicieras caso y te centraras en esquivar y esperar el
momento oportuno para atacar.
—¿Crees que no lo sé? Si esto fuera real esa cosa ni me habría tocad...
—No te habría tocado. Si, si, eso lo sé, pero no es el dojo.
Hino rueda sus ojos mientras asiente al culminar mi oración antes que yo.
—No es una cuestión de quien ataca primero. Ser evasivo sobre todo con tu nivel es tu mejor
opción por el momento, incluso la mía también.
—Lo sé, es solo que es instintivo.
Me defiendo.
—Lo que digas.
Hinoke vuelve su vista hacia la dirección en la que íbamos inicialmente.
En la negrura de la noche, entre la espesa maleza que nos bordea antes de cerrarse frente a nosotros
acabando con los campos de pastizales abiertos para dar paso a un bioma boscoso a unos kilómetros
más adelante, incluso con la poca luz que tenemos y visibilidad limitada se pueden vislumbrar
destellos azules blanquecinos breves en diversas áreas. Los enemigos se pasean de un lado para
otro, dotando el paisaje de una extraña vida a pesar de tratarse de simples seres irreales, pero
también recordándonos una vez mas el peligro de un simple descuido.
—Debemos seguir, así que Taku, debemos estar más atentos.
Dicho eso último voltea dándome la espalda, dando cara a lo que nos queda de camino.
Ya han pasado unas horas desde que ese sujeto de túnicas largas anunció toda esa locura del juego
mortal, algo que todavía no puedo procesar realmente, digo...¿es siquiera posible?
Ninguno de nosotros lo sabemos con total certeza más allá de lo que ese lunático con complejo de
dios nos dijo a todos, pero siendo sincero ni Hinoke ni yo estamos dispuestos a averiguar eso.
En medio de la oscuridad de la noche, únicamente iluminados por unos pocos puntos de luz que
guían el camino como faroles encendidos en medio de las llanuras boscosas, retomamos la caminata
antes de que otra bestia nos encuentre desprevenidos.
La cimitarra en mi mano se balancea al ritmo de cada paso dado hacia nuestro objetivo, sin aflojar
el agarre ni hacer que vuelva a estar en mi inventario. Ese lobo de antes... no volveré a cometer el
mismo error.
—No necesitas recordármelo.
Devuelvo en un tono divertido tratando de aligerar el ambiente.
—¿En serio? Porque las seis intervenciones que debí hacer por ti en las últimas tres horas dicen lo
contrario.
Como si hubiese captado mi esfuerzo, con evidente burla y un falso gesto simulando una dificultad
para recordar la cantidad de veces, Hino deja salir de si mismo.
—¡Solo fueron seis veces!
Ante tal acusación, me defiendo fingiendo molestia.
—Seis de siete combates, y todo por no ceñirte al plan.
Responde con un golpe bajo.
—Aunque quizás sea bueno que sigas así.
—¿Qué?
—Si, así puedo brillar un poco más.
—¡Oye!
Un codazo a la costilla le hace apartarse un momento de mi lado mientras ríe.
—Ey... ja, ja, ja... dejame disfrutar de salvar al prodigio invencible por un rato más. Tal vez eso le
baje el ego un poco, y aprenda que no todo es como en sus enfrentamientos. Aquí no puedes valerte
solo de tus habilidades.
—Bueno, en mi mundo eso suele funcionar y se le llama Ki-ken-tai-ichi.
Me encojo de hombros.
—Si, espíritu-espada-cuerpo. Una regla fundamental para nosotros allá afuera pero aquí es
diferente, por eso la mejor forma de aprender es esquivando y observando los patrones de los
enemigos. Así es más sencillo deducir sus ataques, tus movimientos a realizar con más calma y lás
habilidades o ataques a usar.
—Pero no podemos ser evasivos por siempre ¿no se supone que para eso tenemos esta cosa que
aumenta la defensa?
Tiro suavemente de la tela de la chaqueta de cuero que conseguí antes de salir, creía que para eso
servía. Retomo la conversación ante el silencio del ambiente.
—Si pero como ya has visto nos hemos adentrado demasiado en el bosque, lo suficiente al menos
para que los enemigos que se nos presentaron ya tuvieran un nivel alto para estándares del primer
piso.
—¿Y? Los repelimos.
—Si pero ya ves que con un descuido pueden bajarnos suficiente PV, sin importar mucho que tan
hábiles seamos.
Hinoke vuelve a envainar su espada tras su espalda con una calma que no puedo comprender.
—Aunque a estas alturas ¿no sería mejor que usaras la espada recta? Creo que sería más fácil para
tí.
Agrega mientras yo sostengo la imponente espada curva aún en mi mano.
—¿Qué te puedo decir? Se que puedo volver a usar mi espada anterior, pero a decir verdad no lo
siento como algo justo.
—¿Por qué? Estamos en un juego mortal, no en una exhibición de honor.
—Mi madre decía que una espada es solo la herramienta de un guerrero, no lo que determina su
victoria. Si volviera a lo de antes solo por lo fácil, se siente como si hiciera alguna trampa o algo
así.
Bajo por un momento mi vista hacia la cimitarra en mano, apretando suavemente la empuñadura de
cuero áspero trabajado al sostenerla frente a mí unos instantes. Por un momento mi vista se centra
únicamente en ella, sintiendo un desafío de su parte, uno que no puedo dejar pasar.
—Si voy a sobrevivir a esto, lo haré como debe ser.
Un susurro sale de mi boca, mas como un recordatorio para mí que como un agregado a la
conversación.