0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas18 páginas

2026 Tema 5 Rcha

Cargado por

Monica Cano
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas18 páginas

2026 Tema 5 Rcha

Cargado por

Monica Cano
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

María Dolores Casas Planes. Derecho de daños.

Tema 5

TEMA 5

LA RESPONSABILIDAD CIVIL POR HECHO AJENO (DERIVADO DEL ILÍCITO CIVIL)

1. LA RESPONSABILIDAD CIVIL POR HECHO PROPIO COMO REGLA GENERAL Y LA


RESPONSABILIDAD CIVIL POR HECHO AJENO COMO EXCEPCIÓN

SIGNIFICADO: La responsabilidad civil por hecho ajeno (o llamada responsabilidad vicaria en el


sistema del Common Law) es cuando se responde y se está obligado a indemnizar, no por una
actividad propia1, sino por la actividad de otro, pero que hace responsable al primero en virtud de
una “relación de dependencia” existente con el causante del daño. Por ejemplo, en la
responsabilidad civil de los padres por los hechos de sus hijos no coincide el agente causante del
daño y el que hace frente a la obligación de indemnizar, lo que está permitido en la
responsabilidad civil pero nunca en la criminal. Frente a la responsabilidad civil por hecho propio
que es la regla general cuando el obligado a indemnizar es la persona que ha causado el daño.
Ahora bien, es doctrina pacífica que la responsabilidad por hecho propio es la regla general2 y la
excepción la responsabilidad por hecho ajeno. Por consiguiente, sólo pueden existir los tres casos
establecidos por el legislador en el artículo 1903 CC, cuando el daño deriva de un ilícito civil, es lo
que se califica de teoría de “numerus clausus” o cerrados de responsabilidad civil por hecho ajeno:
1.- responsabilidad de los padres y tutores por los hechos de sus hijos y tutelados; 2.
Responsabilidad civil de los curadores representativos por los actos de las personas con
discapacidad, según redacción nueva del art. 1903 CC por Ley 8/2021, de 2 de junio, de apoyo a las
personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica (recordemos que la tutela
desparece para las personas con discapacidad) 3.- responsabilidad del empresario por hechos de
sus dependientes o auxiliares; 4.- responsabilidad de los titulares de los centros docentes por los
hechos de sus alumnos.

1
No olvidar que las personas jurídicas pueden ser responsables por hecho propio cuando el daño proviene de
una decisión adoptada por el órgano representativo de la persona jurídica (es la llamada culpa anónimo o
institucional) y también por hecho ajeno cuando respondan por el daño derivado de ilícito civil y penal causado por
uno de sus empleados.
2
Tener en cuenta la responsabilidad civil de los herederos del causante, al aplicar las reglas generales de la
sucesión hereditaria ex art- 659 y 661 CC, diferenciando, por un lado el supuesto en el que la obligación de
resarcimiento ha sido declarada con anterioridad al fallecimiento en el que no hay ningún problema en incluir dicha
deuda en el pasivo (pudiendo el heredero aceptar la herencia a beneficio de inventario en su caso), y por otro, del
caso en que falta dicha declaración, siendo la deuda desconocida por los herederos antes de aceptar, lo que puede
llevar a una situación ruinosa para estos, pudiendo, quizás, aplicar el error en la declaración de voluntad de la
aceptación de la herencia en principio irrevocable. (Llamas Pombo, 177). En definitiva, la jurisprudencia moderna del
Tribunal Supremo (Sentencia 142/2021, de 15 de marzo) ha empezado a permitir la nulidad de la aceptación si
aparece una deuda "tan desproporcionada" que, de haberla conocido, el heredero jamás habría aceptado y el
heredero ha de devolver las cosas al estado anterior.

1
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

En consecuencia, nuestros Tribunales, tradicionalmente, no han admitido, por ejemplo, la


responsabilidad civil por hecho ajeno del arrendador por los hechos del arrendatario, o la
responsabilidad civil por hecho ajeno de una asociación de caza por los daños que causen los
asociados; aunque, obviamente siempre se podría aplicar el 1902 CC si se hubiera causado y se
prueba la responsabilidad civil por hecho propio, pero habría que probar que la omisión u acción
negligente fue la causa del daño. Y si se aplicaría la responsabilidad civil de un Club de fútbol por
los daños causados por los deportistas en el terreno de juego (aunque con los matices que vimos
en el tema 3, sobre los lances de juego), y aunque, como veremos más adelante el 1903 CC
presume la culpa del club, este se exonerará si demuestra que empleó toda la diligencia de un
buen padre de familia (ej. reglamentos internos de conducta, sanciones previas, medidas de
seguridad).

Sin embargo, podemos decir que en este punto se ha producido una evolución. Actualmente hay
doctrina que, sobre la base de que el artículo 1903 no es una norma penal ni excepcional sino una
prolongación del artículo 1902 CC, entiende que es posible su aplicación analógica a otros
supuestos no contemplados en el precepto, siempre que se dé una relación de subordinación o
particular custodia entre el agente directo del daño y el responsable (así en los supuestos de
acogimiento familiar –art. 173 1.I CC-, o a las colonias o campamentos de verano para menores o
personas con discapacidad). Pero que, cuestión distinta sería si, fuera de los supuestos indicados
en el artículo 1903 CC y de los que presentan analogía, puede exigirse responsabilidad a personas
distintas de quienes ocasionan directamente el daño; por ejemplo, en el supuesto de daños
causados por quien conduce un automóvil ajeno porque su dueño –con el que no guarda relación
de subordinación alguna- se lo ha prestado para hacerle un favor -. Así, en principio se niega la
aplicación del artículo 1903 CC, y sólo respondería el propietario no conductor si se demuestra su
propia culpa sobre la base del artículo 1902 CC, por ejemplo, respondería el propietario no
conductor por el hecho de dejar el coche a quien carece de la aptitud para ello, por estar ebrio,
demostrando la culpa en ello.

Por el contrario, la jurisprudencia tiende a ampliar el círculo de responsables del artículo 1903 CC,
aún sin estar incluidos en ninguno de los supuestos regulados en él ni presentar analogía con ellos,
para dar cobertura a la responsabilidad civil del propietario de un vehículo a motor cuando el daño
se ha causado por persona autorizada para su uso. Así nos encontramos con sentencias que
declaran responsable civil ex artículo 1903 CC al padre por los hechos dañosos de su hijo mayor de
edad como consecuencia de haberle autorizado la conducción del vehículo a motor, de modo que
el padre respondería por presunción de culpa - STS 23.9.1988 y SAP de Cádiz de 26.4.1995-. Esta
postura se ha consolidado y positivizado, por un lado, con la reforma de la LRCSCVM en 1995 por
la LOSP, cuyo artículo 1.1 afirma que: “El propietario no conductor responderá de los daños a las
personas y en los bienes ocasionados por el conductor cuando esté vinculado con éste por alguna
de las relaciones que regulan los artículos 1903 CC y 22 CP (actual art. 120 CP). Esta
responsabilidad cesará cuando el mencionado propietario pruebe que empleó toda la diligencia de
un buen padre de familia para prevenir el daño”. Y, por otro, con la redacción del nuevo artículo
120 CP que añade un nuevo supuesto de responsabilidad civil por hecho ajeno (objetiva y
subsidiaria)3, tal y como se resuelve por la SAP de Las Palmas de 18 de septiembre de 2007 (JUR
2008/6432), al declarar responsable civil subsidiaria ex delicto a la esposa del conductor

3
Recordemos que el artículo 120 CP 1995 afirma que: “Son también responsables civilmente, en defecto de
los que lo sean criminalmente: Las personas naturales o jurídicas titulares de vehículos susceptibles de crear riesgos
para terceros, por los delitos o faltas cometidos en la utilización de aquéllos por sus dependientes o representantes
o personas autorizadas”

2
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

autorizado por ella, que cometió un delito de conducción temeraria, por los daños ocasionados
por el mencionado vehículo4.
En conclusión, la jurisprudencia intenta acometer una interpretación sistemática y coherente
entre las normativas civil y penal en lo que respecta a la responsabilidad civil por hecho ajeno.

CARÁCTER: el carácter de la responsabilidad que consagra el artículo 1903 CC es directa,


pudiendo hacerse valer directamente frente padres, tutor, empresario o titular de centro docente,
sin necesidad de actuar o demandar antes o al mismo tiempo frente al autor material del hecho
dañoso, y el Juez hace responsable al responsable por hecho ajeno, aunque el agente material sea
solvente.
CRITERIO DE IMPUTACIÓN: La doctrina funda la responsabilidad por hecho ajeno en la culpa in
vigilando, in educando, o in eligendo del responsable, culpa que se presume: es decir, en la
presunción de que el daño se ha producido porque el padre ha vigilado mal a su hijo, porque el
empresario ha elegido a un mal empleado, por una negligente o defectuosa organización del
centro docente.
Pues, en efecto, si el último párrafo del artículo 1903 CC admite que el llamado a responder
quede exonerado si acredita que empleó toda la diligencia de un buen padre de familia
para prevenir el daño, ello significa que responde cuando no aporta tal prueba, debiendo
partirse entonces de que obró de manera negligente; esto es, lo que hace el último párrafo
del artículo 1903 CC es invertir la carga de la prueba de la culpa. Por esta razón hay autores
que entienden que no es correcta la expresión de responsabilidad por hecho ajeno,
porque, en definitiva, al ser culpables de la acción ilícita del responsable directo, son
responsables por hecho propio. En definitiva, se afirma que: quien responde ex art. 1903
CC lo hace cuando (y porque) con su propia negligencia ha propiciado, aunque sea
indirectamente, y con frecuencia por omisión, que otra persona, respecto de la cual tenía
un especial deber de cuidado frente a terceros, ocasionara directamente un daño (SSTS
4.6.1999 (RJA 4286); 9.7.2001 (RJA 5001).
Sin embargo, como en la actualidad los Tribunales casi siempre responsabilizan civilmente
por hecho ajeno sin admitir la prueba de exoneración de la diligencia en la educación,
vigilancia del hijo, o en la elección del dependiente, la doctrina defiende que no estamos
ante una responsabilidad subjetiva sino objetiva, basada en criterios de imputación
objetivos tales como: los deberes inherentes a la patria potestad y tutela en la
responsabilidad civil de padres y tutores; y en la teoría del riesgo empresarial en la
responsabilidad civil de los empresarios. Y sólo en el supuesto de responsabilidad de los

4
En la sentencia se razona que para dicha responsabilidad basta con la acreditación de la titularidad formal
ante la Jefatura Provincial de Tráfico (pues la demandada arguyó que era bien ganancial); responsabilidad que se hace
efectiva únicamente, al ser subsidiaria, en el supuesto en que los responsables directos (su esposo) no cubran la suya.
Y tiene su razón de ser en que el propietario de un vehículo a motor, dados los riesgos derivados de su circulación, ha
de procurar, en cuanto esté a su alcance, evitar la causación de daños a terceros, tanto mediante la elección de las
personas a quienes autoriza la conducción, como a través de la suscripción de la correspondiente póliza de seguro
obligatorio de responsabilidad civil.
Por otra parte, tener en cuenta que en algunos supuestos los bienes gananciales están afectos al pago de
las deudas extracontractuales contraídas solo por uno de los cónyuges (aunque ha sido criticada por la doctrina) ex
art. 1366CC siempre que el daño se produzca con motivo de la actuación del cónyuge en beneficio de la sociedad
conyugal o de la administración de los bienes (favorable para la familia), y que no haya existido dolo o culpa grave por
parte del agente del daño (en este caso sólo responderían los bienes privativos del cónyuge que ha causado el daño y
su parte de gananciales.

3
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

titulares de centros docentes se respeta el fundamento subjetivo de esta responsabilidad y


se repiten los fallos absolutorios. En conclusión, el TS ha atribuido un matiz marcadamente
objetivo o cuasi objetivo a la responsabilidad regulada en el artículo 1903 CC.

2. LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PADRES POR LOS HECHOS DE LOS HIJOS MENORES DE
EDAD SOMETIDOS A SU GUARDA. RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS TUTORES

A causa de la dualidad normativa que caracteriza al Derecho español en esta materia, tenemos
que estudiar cómo regula la responsabilidad civil de los padres el Código civil y la nueva LORPM de
2000 (se indagará en el tema 6 acerca de la responsabilidad civil ex delicto).

- En caso de que el menor cometa un mero ilícito civil, el párrafo segundo del art. 1903 CC declara
a los padres “responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda”;
y el tercero que “los curadores con facultades de representación plena lo son de los perjuicios
causados por la persona a quién se preste apoyo, siempre que convivan con ella”

Antes de analizar si se constata el criterio de imputación y el resto de los presupuestos, hemos de


comprobar si se dan dos presupuestos o requisitos previos (son comunes tanto a la responsabilidad
civil derivada de ilícito civil del menor de edad, como por ilícito penal del menor de edad):

1º) Acto dañoso y objetivamente negligente del hijo, sin necesidad de que éste sea
imputable (así se refleja en la STS 8 de marzo de 2006-RJ 1076), en el que los padres de
varios menores inimputables de corta edad respondieron solidariamente del daño
causado por sus hijos que lesionaron a otro menor de corta edad al utilizar el salfumán que
dichos menores habían comprado y ocultado en tubería de camping para la realización de
un experimento con él.

2º) Guarda paterna sobre el hijo causante del daño (este requisito no se exige en la
LORPM como ya se estudiará en el tema6): de tal modo que dicha responsabilidad cesa
cuando se extingue la patria potestad (por emancipación, por ejemplo, y según Circular
9/2011, de 16 de noviembre de Fiscalía General del Estado, en materia de reforma de
menores).

Y, de igual modo, en caso de crisis matrimoniales, en principio, el obligado a


responder será el progenitor con quien el hijo conviva, dado que la jurisprudencia y
doctrina interpreta el término ‘guarda’ del art. 1903 CC, en conexión y de modo
sistemático con los artículos 90 y 103 CC, en el sentido de convivencia con el menor, de tal
modo que: i) será el cónyuge a quién se le atribuya la custodia quién sea responsable civil
del daño (excluyendo al cónyuge no custodio, tal y como resuelven las SSAP de Cáceres de
14 de abril de 2004 y de Zaragoza de 3 de abril de 2009, y SAP de Vizcaya de 25 de octubre
de 2018), por lo que ni siquiera por la vía de la culpa in educando se le hace responsable al
progenitor no custodio. Aunque en algunas ocasiones los tribunales han declarado la
responsabilidad de dicho cónyuge no custodio cuando el daño esté conectado causalmente
a su negligencia, como en la SAP de 23 de octubre de 2001 que trata de un menor de 17
años que cometió el daño con una motocicleta titularidad del padre no custodio sin estar
asegurado y consentido su empleo por él (en una debida interpretación flexible y no rígida

4
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

del ´termino guarda, según doctrina jurisprudencial). ii)Por otra parte, si el daño se causa
cuando el otro cónyuge ejerce el derecho de visita, el TS entiende que ha de responder el
cónyuge que ejerce el derecho de visita por la teoría del ‘traspaso de guarda’, y sobre la
base de que la guarda real tiene preferencia sobre la guarda legal (STS 11 de octubre de
1990 y SSAP de Castellón de 26 de enero de 1999 y Barcelona de 29 de octubre de 1999,
etc.,). Y de igual modo, en estos supuestos también ha de aplicarse la flexibilidad, tal y
como lo ilustra la SAP Vizcaya 1 febrero de 2001 que exoneró al progenitor que ejercía el
derecho de visitas si se prueba la culpa del progenitor custodio con incidencia causal en el
daño (proporcionar un objeto peligroso al hijo, una navaja).

Sin embargo, el art. 61 LORPM no exige la guarda, por lo que la tesis de la responsabilidad
solidaria adquiere fuerza cuando el menor comete un ilícito penal, dado que el art. 61.3
LORPM no exige la 'guarda', sobre la base de la culpa 'in educando'- aunque la
responsabilidad sea objetiva (Conclusiones de Jornadas de Magistrados de Menores
2010."ambos en el ejercicio de la patria potestad han contribuido de igual modo a la
formación del menor, que en el caso... presenta carencias significativas, utilizando un
vehículo que presentaba déficits, cognoscible por ambos progenitores.. (SAP Madrid 24
junio 2010"condenó a ambos padres los padres divorciados han de pagar solidariamente
17.621 euros por los destrozos por los actos de su hijo de violencia callejera pues el déficit
de educación es reprochable por igual a ambos (Kale borroka) (SAP Burgos 14 enero de
2014). No es pacífica la posición: en contra: SAP de Córdoba 5 junio 2006.

A. CRITERIO SUBJETIVO DE IMPUTACIÓN (fundamento o factor de atribución):


La doctrina se divide:
1ª Tesis tradicional: La responsabilidad paterna se fundamenta en la culpa “in vigilando”
(falta de observancia directa, de establecer prohibiciones o de aleccionamiento de peligros)
y/o “in educando” (falta de educación integral y gradual según la edad del menor), como se
desprende del último párrafo del artículo, conforme al cual los padres sólo deberían
responder del daño ocasionado por sus hijos cuando no hubieran podido probar que
emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño (y
entienden que para ponderar si hubo o no culpa en los progenitores habría que tener en
cuenta datos como la edad del menor, educación, etc.,).
2ª Tesis: Otros autores afirman que el criterio de imputación no es la culpa de los padres,
sino los especiales poderes y deberes inherentes a la patria potestad, y dispone que la
prueba liberatoria consiste, en realidad, en la demostración de que el hecho del menor es
un acontecimiento atípico en relación al “ámbito de control de los padres”; en otras
palabras, son los padres, y no otros sujetos, los que deben responder no porque sean
culpables sino porque entre ellos y el menor hay una relación de dependencia basada en la
patria potestad. En este sentido, tal y como indica Llamas Pombo (Derecho de Daños, 182),
históricamente la responsabilidad civil de los padres ha sido objetiva, y tendría como
ventaja explicar de otra forma el fenómeno, y no en el reproche culpabilístico de los padres
(si se tiene en cuenta, que cada vez a edad más temprana es más difícil la vigilancia, y el
derecho les atribuye un ámbito de autonomía cada vez mayor acorde a su madurez, tras las
reformas de la Ley de 2015).

La jurisprudencia: El TS nunca han admitido la


prueba exoneratoria prevista en el último párrafo del artículo 1903 CC, de modo que, aunque

5
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

basen la responsabilidad en la presunta culpa in vigilando o in educando, de facto, los Tribunales


actúan como si tal responsabilidad fuera por riesgo o cuasiobjetiva. Pues, por ejemplo, no les ha
servido de exoneración la prohibición del acto dañoso al hijo, trabajar fuera de caso, etc. Sin
embargo, en su justificación teórica ha habido una evolución:
1ª etapa: Antes de los años 80 el TS fundamentaba la responsabilidad parental en términos
subjetivos, aduciendo que la negligencia del menor se reflejaba o repercutía en los padres
(los padres responden por la autoría moral de hecho ya que la material proviene del hijo –
STS 18.5.1904-), como se refleja en la STS de 24.3.1979 (RJ 919) que resuelve este caso, en
que un menor de edad, en compañía de sus amigos, en barca por el río Pisuerga, recibió un
pedrusco que tiró desde un puente otro menor produciéndole graves lesiones, aduciendo
que al “no ser la causa de la designación impuesta ni la representación, ni el interés, ni la
necesidad de que haya quién responda del daño causado por el que no tiene personalidad,
ni garantía de solvencia para responder por sí, sino el incumplimiento implícito o presunto
de los deberes de precaución y presencia que imponen los vínculos civiles que unen al
obligado con las personas por quienes deben reparar el mal causado, que es la razón de que
la obligación se coloque entre las que provienen de culpa”. Y este mismo criterio subjetivo
se seguía en esta primera etapa cuando de un adolescente se trataba5.
2ª etapa: Tras los años ochenta, ha optado por utilizar el CRITERIO DEL RIESGO en razón
de la complejidad de la vida moderna y el consiguiente aumento de riesgos, de los que ha
de responder quien los crea. Así se refleja, por primera vez en la STS de 17.6.19806. En
resumen, esta etapa se caracteriza por la rigidez pues sólo cuando los daños no han sido
ocasionados por el menor dejan de responder los padres o tutor. (STS 30 de junio de 1995 -
RJA 1995, 5272-). Incluso en sentencias más recientes en las que los causantes del daño
son adolescentes, los padres no se exoneran en base a la mayor autonomía del adolescente
y la imposibilidad de evitar el daño (STS 8 de marzo de 2002-RJ,1912).

Finalmente, sólo hay un supuesto en el que los Tribunales exoneran, en la actualidad,


a los padres, se trata de daños en el trascurso de juegos, carreras y persecuciones propias de la
edad (necesidad del juego en los menores): SAP Barcelona de 11 nov 2003 (derribo de un menor
de 7 años por otro al estar jugando en espacio abierto...); y SAP Barcelona de 25 de febrero 2009 y
30 junio de 2015 (menor de 12 años que circula en bicicleta de forma correcta y en lugar

5
Así se refleja en la STS de 14.4.1977 que afirma, al resolver un supuesto en que una menor de 14 años causó
un incendio al arrojar una cerilla encendida en un lugar donde existía maleza reseca, los padres incurrieron en culpa in
vigilando, que no se puede limitar a prohibir fumar a una menor en su presencia o fuera de ella, sino que debe
atemperarse a las circunstancias de lugar y tiempo concurrentes en el caso concreto de que se trate, presumiéndose de
otra forma su responsabilidad.
6
La responsabilidad civil dimanante de los actos ilícitos ejecutados por los hijos constituidos in potestate a
tenor del artículo 1903 cc, se justifica tradicional y doctrinalmente por la transgresión del deber de vigilancia que a los
primeros incumbe, omisión de la obligada diligencia in custodiando o in vigilando que el legislador contempla
partiendo de la presunción de culpa concurrente en quien desempeña los poderes y deberes integrantes de la patria
potestad, con inversión consiguiente de la carga de la prueba de manera que la demostración del empleo de las
diligencias adecuadas para impedir el evento dañoso, según lo establecido en el último párrafo del precepto, ha sido
entendida por la doctrina jurisprudencial en concepto de marcada severidad, exigiendo una vigorosa prueba de la
diligencia empleada atemperándose a las circunstancias de lugar y tiempo del caso concreto, lo que significa la
inserción de un matiz objetivo en dicha responsabilidad, que prácticamente pasa a responder a criterios de riesgo en
no menor proporción que los subjetivos de culpabilidad.

6
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

habilitado...); STS 28 dic 2001 (juego de la comba). En estos casos, los tribunales lo basan en la
falta de culpa de los padres, al tener que acudir al sentido común, debiendo atender a la
naturaleza de la acción (inocua frente a peligrosa) y al carácter (inopinada/inesperada frente a
normal). Si bien, considero que, en realidad, estamos ante el ‘riesgo general de la vida’
(imponderables que toda actividad humana puede conllevar) que conlleva que la acción no sea
antijurídica (es una causa de justificación), o bien que rompe la relación de causalidad, al tratarse
de un supuesto de excepción, como estudiamos en la teoría general.
Al respecto, y como elemento crítico destacamos que los PETL proponen un régimen de
responsabilidad por culpa presunta a los padres (sin distinción de la edad del menor) ex art.
6:101), pero con posibilidad real de exoneración. Si bien, creemos que dichos principios podían
haber tenido en cuenta la regulación del Derecho holandés en este punto al diferenciar según
tramos de edad (lo que a mi parecer la revista de más equilibrada y justa): responsabilidad civil
objetiva de los padres de los menores de 14 años; por presunción de culpa los padres de menores
entre 14 y 16 años; y por culpa probada para los padres de menores mayores de 16 años. ¿Cómo
lo valoras?
Y, por último, no olvidar que según el art. 1367CC en un régimen de gananciales dicha deuda (por
daños de sus hijos menores de edad) es ganancial, aunque se demande solo a un progenitor.

B- EL CARÁCTER: Es directo, pudiendo la víctima interponer una acción directamente contra los
padres, sin tener que demandar previamente agente del daño (el menor de edad imputable), y
aunque éste sea solvente (aunque sea un supuesto raro, lo menores de edad pueden ser titulares
de un patrimonio). Y, como es doctrina pacífica que la responsabilidad por hecho ajeno no elimina
la propia, la víctima va a poder demandar: o bien a los padres, o bien al menor de edad imputable
civilmente, o bien a los dos, que sería lo más conveniente.

- En caso de que el menor cometa un ilícito penal, le será aplicable el artículo 61 LORPM que
establece una responsabilidad civil objetiva, directa y solidaria con la del menor mayor de catorce
años, pues establece que: “cuando el responsable de los hechos cometidos sea un menor de 14
años, responderán solidariamente con él de los daños y perjuicios causados sus padres, tutores,
acogedores, y guardadores legales o de hecho, por este orden. Cuando éstos no hubieren
favorecido la conducta del menor con dolo o negligencia grave, su responsabilidad podrá ser
moderada por el Juez según los casos” (se explicará más detenidamente en el tema 6).

Por último, respecto a los tutores se puede predicar lo mismo que respecto a los padres, que
responden de modo directo y por presunción de culpa por los daños derivados de ilícito civil que
cometa el menor tutelado. Sin embargo, en caso de que cometa un ilícito penal la normativa es
más compleja. Y los curadores con facultades de representación plena lo son de los perjuicios
causados por la persona a quien presten apoyo, siempre que convivan con ella (también por
presunta culpa) pudiendo ser solidariamente responsables con la propia persona con discapacidad
si es imputable civil en el momento de causar el daño (al aplicársele las normas generales ex art.
1902 y ss.).

7
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

3. LA RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS TITULARES DE CENTROS DOCENTES

PRIVADOS 7:

Por los actos dañosos y no tipificados penalmente de sus alumnos (cuando se trate de un ilícito
penal se estudiará en el tema 6): se contempla en el artículo 1903.5 CC, al que le dio nueva
redacción la Ley 1/1991, de 7 de enero, de reforma de los Códigos civil y Penal en materia de
responsabilidad civil del profesorado.

IDEA PREVIA: La posibilidad de que la responsabilidad sea contractual:

Es indudable que la responsabilidad patrimonial de los centros docentes públicos no es de


carácter contractual ya que no existe contrato alguno por el que estén relacionados. No
obstante, la situación puede cambiar cuando el centro docente es privado, dado que en
estos casos sí existe que un contrato de enseñanza entre los padres y los profesionales
docentes.

El artículo 1903 CC sí que otorga la responsabilidad de los centros docentes como


extracontractual, sin embargo, debemos plantearnos si existe en el caso de los centros
privados una responsabilidad del propio centro docente por un incumplimiento contractual
imputable al centro (Yzquierdo Tolsada)8. Y recordemos del tema 1 que cuando se trata de
un daño producido en el desarrollo de una relación contractual, cuando era corporal existía
la teoría de la opción, y los jueces admiten que sean tanto contractual como
extracontractual sobre la base del art. 1258 CC (los contratos obligan, aunque no esté
pactado en el contrato ni derive de la ley, a todo lo que obligue la buena fe, y el principio
general del a buena fe obliga a las partes tanto a informar, como a proteger la integridad
física del contratante)9.

7
En relación a la responsabilidad civil de los centros docentes públicos, la normativa a aplicar es la que regula la
responsabilidad patrimonial de la Administración (art. 32 y ss. Ley 40/2015, del Régimen Jurídico del Sector Público,
que se caracteriza por ser un régimen objetivo; y porque según dicha normativa la víctima no va a poder nunca
demandar al profesor (empleado público), sino que tendrá que demandar al titular y luego éste está obligado a
repetir contra el profesor que haya actuado por dolo o culpa grave.
8
YZQUIERDO TOLSADA, M. Responsabilidad civil extracontractual: parte general, Dykinson, 2022. “en
determinados contratos se halla implícita una obligación de seguridad respecto de los bienes y persona de la otra parte
y en atención a los bienes especialmente protegidos (vida, integridad física y propiedad), de tal forma que se entiende
que los daños causados provienen de un incumplimiento contractual’’. La protección de la integridad de los menores
de edad y la obligación de mantener un ambiente adecuado de convivencia son obligaciones que nacen de la
naturaleza del contrato de enseñanza, aunque no sean el objetivo principal del mismo o incluso ni si quiera se hallen
en el contrato.
9
En supuestos de bullying es muy interesante optar por la responsabilidad extracontractual, pues
recordemos que la reparación de los daños causados y conocidos solo viene dado por la responsabilidad
extracontractual ya que en la contractual, como bien dice el art. 1107 Cc, solo repararía los daños previsibles en el
momento que se celebró el contrato salvo que el incumplimiento fuera doloso (en este supuesto de daños morales los
centros docentes privados podrían alegar en el caso de fundar la demanda en la responsabilidad contractual, que
estos tipos de daños no podían imaginarse en el momento de celebrar el contrato. Lo que significa que, en caso de
demanda, pocas tendrían éxito ante los tribunales.

8
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

PRESUPUESTOS de la responsabilidad del titular del centro docente:

1º.- Acto dañoso y objetivamente negligente del alumno del centro, de modo que tampoco
es necesaria la imputabilidad del menor (el art. 1903.5 CC se considera aplicable por
analogía a los actos dañosos de aquellos alumnos mayores de edad con discapacidad
sometidos a medidas de ayuda). En este punto no está claro si se admite también los daños
que se causan los menores a sí mismos.

2º.- Causación del daño mientras el alumno se halla, o hubiera debido hallarse sometido al
control del centro; esto es, según expresión del TS “desde el momento en que los alumnos
entran en las dependencias del centro hasta que lo abandonan al finalizar la jornada
escolar, quedan sujetos a la vigilancia de los profesores y cuidadores del centro (STS
10.12.1996); ahora bien, el hecho de que se permita la permanencia de los alumnos en el
reciento fuera de la jornada lectiva implica que el centro asume su vigilancia, y, en
consecuencia, responde de lo que ellos hagan en ese tiempo (STS 4.6.1999); y si el daño
tiene lugar fuera del centro porque el alumno se haya escapado de él, no exonerará a su
titular cuando la fuga se hubiera podido evitar con una vigilancia y control adecuados. Y
puede producirse el daño durante el desarrollo de actividades escolares (básicamente en el
interior del centro); extraescolares (excursiones, campamentos, etc.,), o complementarias
(prácticas deportivas, artísticas, por ejemplo).

a. CRITERIO DE IMPUTACIÓN: Es la presunción de culpa, esto es, la responsabilidad del


titular (no del director, habiendo un Registro de los titulares de los centros privados,
públicos y concertados) se justifica porque es a él a quien compete la organización del
centro y, por tanto, la selección y control de su profesorado y demás personal, la
determinación de su dotación personal y material, la ordenación de las actividades
escolares, extraescolares y complementarias, y la gestión y mantenimiento de
instalaciones y materiales. La apreciación de la negligencia en cualquiera de estos
cometidos desencadenará la responsabilidad del centro cuando pueda estimarse que la
misma propició, aunque fuera indirectamente, la directa causación del daño por parte del
alumnado; y para ello se habrá de tener en cuenta diversos factores: la edad (se afirma
por la doctrina jurisprudencial que el deber de vigilancia es inversamente proporcional a la
edad del menor) , posibles deficiencias del menor, hábitos peligrosos, carácter agresivo,
grado de preparación para una determinada actividad, etc. En consecuencia, tal y como se
ha apuntado anteriormente, el Tribunal Supremo respeta el último párrafo del artículo
1903 CC y permite la exoneración cuando prueba su falta de negligencia; esto es, el criterio
de imputación es la “presunción de culpa”, y exonera en supuestos:

a. Supuesto de riesgo general de la vida (en realidad es una causa de justificación que
excluye la antijuridicidad y también se aplica a los padres, si bien, los jueces lo
atribuyen, a veces, a falta de culpa, lo que técnicamente no es correcto). Por
ejemplo, cuando el acto no era peligroso y fue inopinado o imprevisible según las
circunstancias (STS 10.3.1997 -RJA 1997, 2483-).
b. Aprovechamiento malicioso de su autonomía: SAP Barcelona (Sección 1ª) de 11 de
julio de 2005: Unos alumnos de secundaria causan daños materiales de forma
continuada en una zona del centro durante un tiempo de descanso entre clases. No
es un acto de un segundo, sino una conducta de varios minutos.

9
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

c. Aceptación voluntaria del riesgo (madurez de los menores, edad): SAP de Madrid
(Sección 11ª) de 14 de marzo de 2011: Un grupo de alumnos de Bachillerato,
durante el tiempo de recreo, se dedica a jugar a un juego de fuerza/contacto físico
no permitido en las normas del centro. El juego dura varios minutos. Uno de los
alumnos resulta herido por la acción de otros.
d. Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (Sección 13ª) de 22 de mayo de
2018: Un alumno de 15 años, en el transcurso de un cambio de clase (momento de
menor control directo, pero bajo custodia del centro), empujó de forma violenta a
otro compañero, provocándole una fractura.

b. CARÁCTER: directo, según lo explicado anteriormente.

¿Podría ser responsables los padres y los centros docentes por un acto daños del menor? Como
regla general se afirma por la doctrina y jurisprudencia la regla general de que los padres
traspasan la guarda al centro docente cuando están en el horario escolar y sometidos al control
del colegio y, por tanto, los padres se exoneran de responsabilidad. Si bien, últimamente, hay
algunas sentencias que declaran (cuando se les demanda) responsables solidarios a los padres
junto al centro docente, en supuestos de agresiones físicas violentas, o en vulneraciones graves de
los derechos fundamentales en casos de bullying y ciberbullying. Esta línea empezó con la SAP de
Sevilla de 30 de noviembre de 2007 que afirma: “(…) la brutalidad e intensidad de la agresión
ocurrida entre adolescentes que no precisan de un control permanente, evidencia una falta de
inculcación de educación para la convivencia en valores del agresor..., dado que las tareas
educativas no han fructificado." Y en el mismo sentido SAP Guipúzcoa de 27 de mayo de 2016 (se
adjunta).

[Link] CIVIL EXTRACONTRACUAL DE LOS EMPRESARIOS POR LOS HECHOS DE SUS


EMPLEADOS10

- En caso de que el empleado cometa un acto ilícito civil se regula por el artículo 1903.4 CC que
establece que: “lo son igualmente los dueños o directores de un establecimiento o empresa
respecto de los perjuicios causados por sus dependientes o en el servicio de los ramos en que los
tuvieran empleados, o con ocasión de sus funciones”.

10
Esta responsabilidad es diferente de la responsabilidad civil contractual del empresario por hecho ajeno
(des sus dependientes), que se regula por una responsabilidad civil objetiva (no está regulada en el Código civil,
pero se aplica dicho principio general en base a que así se regulan algunos supuestos específicos regulados en el
Código civil, como el art. 1784 CC en el caso de que el Hotel responde objetivamente por el hecho de sus empleados).
En concreto, para saber si estamos ante un caso de responsabilidad extracontractual o contractual nos debemos
preguntar: ¿existe un contrato entre la víctima y el empresario y el daño está relacionado con las obligaciones
contractuales? Si es así, y el daño lo causa un empleado estamos ante una responsabilidad civil contractual del
empresario por hecho ajeno.
Por ejemplo, un empleado de un banco comete un daño a un cliente, éste puede demandar al banco por
responsabilidad contractual por hecho ajeno y será objetiva; y si no hay contrato entre la víctima y el empresario pero
el daño lo comete un empleado, estamos ante una responsabilidad civil extracontractual por hecho ajeno (ejemplo,
un empleado de un parking privado de coches roba el coche de un cliente y atropella a una chica al salir del parking,
en este caso no hay contrato entre la víctima y el empresario y éste responde por hecho ajeno extracontractualmente
y por presunción de culpa).

10
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

Antes de analizar el criterio de imputación y carácter, habría que constatar que se dan tres
presupuestos o requisitos previos (son comunes tanto en el daño derivado de un ilícito civil del
empleado como penal):
1. Un acto DAÑOSO Y NEGLIGENTE DEL EMPLEADO (al menos objetivamente)11: es
doctrina pacífica que para poder demandar al responsable civil por hecho sólo es preciso
que el agente del daño haya cometido un acto culpable (la infracción de una norma jurídica
de cuidado) si bien, no es preciso que el agente material del daño sea imputable civil. Al
respecto, hemos de tener en cuenta el RDL 1/2013, del Texto Refundido de los derechos de
las personas con discapacidad y su inclusión social (modif. 2025) regula los Centros
especiales de empleo, y aunque, quizás dichas personas con discapacidad sean imputables
civiles, se puede dar el caso de algún deficiente psíquico o enfermo psíquico que no sea
imputable civil en el momento de causar el daño; lo cual según hemos visto no es
obstáculo para poder demandar al empresario.

2. Una relación de DEPENDENCIA o de subordinación entre el empresario y el empleado.


Este presupuesto puede significar:

- o bien, el significado clásico de dependencia, en el sentido de que el empleado esté


inserto en el ámbito de CONTROL Y DIRECCIÓN TÉCNICA del empresario como, por
ejemplo: 1) responsabilidad deducida de la dependencia en el marco de un contrato de
trabajo, o de un contrato privado de actuación gestoria (contrato de servicio, contrato de
obra, de mandato, comisión mercantil,). Así, por ejemplo, para un caso de comisión
mercantil, la STS de 12 de mayo de 1992 (RJA, 3869) declara la responsabilidad subsidiaria
de un concesionario de automóviles por el hecho dañoso de su comisionista, pues, afirmó
el Tribunal: “(…) el comisionista, cuando desempeña la comisión contratando en nombre
del comitente, exterioriza más acusadamente su dependencia actuacional”; 2) o una
responsabilidad deducida en el contrato de obra a cargo del empresario principal
(encarga la obra, dominus), cuando es la subcontrata la que ejecuta la obra, dado que
aquél podía ser declarado responsable siempre que el contratista en el contrato se hubiese
reservado direcciones de control y supervisión de la labor de la subcontrata ( o incluso, si
de modo fáctico, el empresario principal cada semana, o periódicamente, visita la obra que
se está construyendo).

- o bien, el significado actual de la pertenencia a una “organización económica de la


empresa”, esto es, que una persona esté adscrita al giro o tráfico de la actividad propia de
la organización empresarial (la empresa te impone el período vacacional, salario, etc.,)12,
pues, como nos explica YZQUIERDO TOLSADA, si se interpreta la relación de dependencia
solamente como la inserción de una persona en el ámbito de control y organización de otra
quedando bajo su poder de dirección, dicha tesis tan restrictiva llevaría a exonerar de
responsabilidad al empresario cada vez que se trate de empleados con alto nivel técnico y
titulaciones académicas (cirujanos, arquitectos, etc.,) pues en tales casos el empresario

11
Si la Empresa reviste forma de persona jurídica, hay autores que distinguen entre dos supuestos: si actúa
por medio de sus órganos, responde directamente por el artículo 1902 CC, pero si la actuación u omisión se lleva a
cabo a través de un empleado o de un representante voluntario, la empresa responde indirectamente, por la vía del
artículo 1903 CC.
12
Que la actividad de la subcontrata no es algo extraño o accesorio (como limpiar los cristales de la oficina),
sino algo intrínseco al negocio. Si una constructora subcontrata la estructura de hormigón, eso es su "giro de tráfico".
Si el estructurista causa un daño, la constructora responde porque es su negocio principal el que está en marcha

11
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

nada tendría que decir sobre cuestiones técnicas, unido a la dificultad que en la práctica
arrojaría tener que distinguir entre la esfera plenamente controlable por el empresario y la
que escapa de tal control. En definitiva, el trabajador de la subcontrata, aunque no reciba
órdenes directas de la principal, actúa como una pieza más del engranaje que la principal
ha diseñado para ganar dinero.

En concreto:
 -STS de 14 de mayo de 2012: desvincula la responsabilidad de la vigilancia directa y la
centra en el concepto de unidad de empresa y giro de negocio (algo intrínseco al negocio,
no accesorio). Una empresa dedicada a la comercialización de gas subcontrató la
instalación de depósitos a otra empresa menor. Durante una instalación, se produjo una
explosión por negligencia de los operarios de la subcontrata, causando daños personales y
materiales. El TS argumenta que el concepto de dependencia a efectos del 1903 CC debe
interpretarse de forma amplia (No hace falta que el jefe de la empresa principal esté
físicamente allí vigilando al operario). El Tribunal afirma que la empresa principal responde
porque el trabajo realizado por la subcontrata forma parte integrante de la actividad
comercial y económica de la principal. Al ser la instalación un paso necesario para que la
principal venda su producto (el gas), el instalador queda inserto en su esfera de
organización económica.
-SAP de Valencia de 21 de septiembre de 2021 (daños causados por una empresa de
transporte subcontratada por una gran empresa logística) y STS 17 de diciembre de 2013
(Una empresa principal dedicada a la instalación de infraestructuras eléctricas subcontrata
a otra para el montaje de unos apoyos. El Tribunal Supremo afirmó que la dependencia
requiere una inserción funcional. Si el transportista sigue las rutas, horarios y lleva la
imagen corporativa de la principal, forma parte de su organización económica. El tribunal
aplica el 1903 CC porque el servicio de transporte es el corazón del giro de tráfico de la
plataforma logística

-Si bien, la teoría que es criticable (según parte de la doctrina) es aquella que están utilizando los
Jueces y Tribunales en el sentido de defender que la dependencia es independiente de la
naturaleza jurídica de la relación que una a ambos. En otras palabras, nuestra jurisprudencia
admite que la dependencia puede derivar, ya sea dicha relación jurídica (contrato civil, mercantil,
laboral), e, inclusive, de hecho; ya sea retribuida o gratuita; ya sea duradera o transitoria. Es decir,
aunque lo más normal es que uniera a ambos una relación jurídica contractual de trabajo, la
jurisprudencia también ha admitido la responsabilidad civil por hecho ajeno del empresario en el
marco de encargos familiares, situaciones de amistad, o relaciones de favor, etc., Un ejemplo, lo
encontramos en la STS de 9 de diciembre de 1992 (RJA, 10025), que declaró la responsabilidad
civil subsidiaria de los titulares de un bar por el homicidio cometido por una persona, que llevaba
laborales de guarda, limpieza y protección de las jóvenes que trabajaban en él por pura amistad o
benevolencia con aquéllos. En definitiva, según el parecer jurisprudencial, lo que vincula al
empresario no es la naturaleza de la relación existente con el autor del daño, sino la existencia de
dicha relación.

12
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

3. En tercer lugar y último, que se haya ocasionado el daño EN EL DESEMPEÑO DE LA ACTIVIDAD


QUE LE ES PROPIA O CON OCASIÓN DE LA MISMA. Es decir:

- O bien, que el daño se haya causado en el marco de las actividades propias de la función
del dependiente;
- O bien, que el daño lo haya producido el empleado con ocasión de dicho trabajo; esto es,
haciendo uso de medios o instrumentos puestos a su disposición. Lo dicho implica que el
empresario también va a responder civilmente cuando el empleado, extralimitándose de
sus funciones, cause un daño.

No obstante, la cuestión será encontrar un criterio que permita dilucidar de qué


extralimitaciones responde el empresario y de extralimitaciones no responde, pues sería
injusto que el empresario respondiera de toda actuación del empleado.

Respecto a dicho criterio, en realidad, no hay ninguno que, de manera absoluta,


siga la jurisprudencia española, existiendo al respecto un gran casuismo. En
concreto, la jurisprudencia ha afirmado: a) que el hecho de que el trabajador
cometa el daño fuera de su horario de trabajo no implica que no responda el
empresario; b) tampoco es determinante que el empleado desobedezca una orden
del empresario; si bien, se ha llegado a admitir su efecto exonerador cuando con
dicha vulneración el empleado se ha situado fuera del ámbito de sus funciones (STS
29.11.1992-RJA, 7217-. c) El criterio más decisivo es el criterio del beneficio, esto
es, el empresario se exonera cuando la actuación dañosa del empleado se realice
en exclusivo interés del empleado, sin tener ninguna utilidad en potencia para el
empleado. Así, por ejemplo, el vigilante jurado, empleado de una empresa de
seguridad, que padece un trastorno mental, y comete un asesinato frustrado
cuando vigilaba una finca, naturalmente que se extralimita de lo que es el ejercicio
normal de sus funciones, pero no por ello dejará de comprometer la
responsabilidad de la empresa, pues el acto dañoso que realizó el agente material
era en potencia para la utilidad del empresario (STS 12.4.1995-RJA, 3379). En
consecuencia, parece que se puede concluir que de los delitos patrimoniales
(cometidos por el empleado en exclusivo interés del empleado, como el delito de
hurto, estafa, falsificación, etc.,) se exonera el empresario. No obstante, existe una
excepción a dicha regla general, pues hay sentencias que han hecho en dichos
supuestos responsables al empresario por el principio de la “protección de la
apariencia y de la buena fe”13.

En conclusión, ¿creéis que sería un ejemplo de extralimitación del que no debería


responder el empresario el siguiente: un empleado de una sociedad cooperativa, en su
cometido de ayuda domiciliaria, comete repetidos abusos sexuales en la persona con
discapacidad al que tenía la misión de cuidar y asear? ¿en este supuesto el empleado, por

13
Así, por ejemplo, en el caso en el que el empleado de un Banco, consultado por unos clientes, aconseja a
éstos la apertura de una cartilla de ahorros y sugiere le hagan previa entrega de una suma de dinero que
inmediatamente se apropia en beneficio privado, y es condenado por estafa y apropiación indebida. Y aunque parece
claro que su actuación no debería comprometer al Banco, el Tribunal hizo responsable por hecho ajeno al Banco por
la teoría de la apariencia, a cuyo tenor el empresario ha de responder si del conjunto de funciones propias del
trabajo confieren al subordinado una apariencia externa de legitimidad, y siempre que tales terceros actuaran de
buena fe, esto es, creyendo en el empleado” (STS 24.3.1961-RJA, 1288).

13
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

mucha relación jerárquica o de subordinación que existiera comete el delito al margen del
desempeño de sus funciones? Si bien, el Tribunal Supremo hizo responsable civil al
empleado y subsidiariamente a la empresa cooperativa (sin examinar e indagar en el
cumplimiento de estos requisitos previos, siendo significativo que la cooperativa tuviera
suscrito un seguro de responsabilidad civil por los daños causados por sus empleados (la
llamada responsabilidad por asegurabilidad de la que hablan algunos autores y critican).
¿qué opina?

Es interesante respecto a este último presupuesto leer la STS de 10 de octubre del 2007
(RJ 2007/6813) sobre el daño causado por un jugador de baloncesto al propinar un golpe
con una piedra y dos puñetazos al portero de un hotel que le requería el pago de una
factura. Se produjo en el momento en el que abandonaba el establecimiento de
concentración (hotel) para tomar un taxi tras la disputa de un partido. En este caso en
contra del parecer de las dos instancias previas, el Tribunal Supremo afirmó que estamos
ante una actuación dolosa del jugador realizada al margen del ámbito de control del club y
con absoluta desconexión de sus actividades y de las funciones encomendadas al mismo14.

A. CRITERIO DE IMPUTACIÓN: los empresarios son responsables civiles por PRESUNCIÓN DE


CULPA IN VIGILANDO O IN ELIGENDO, es decir que la víctima para ejercitar su acción de
responsabilidad civil contra el empresario no va a tener que probar la culpa del empresario
(que sería la regla general), si no que se presume la culpa de éste, y será el empresario el que
tendrá que probar (según lo indica el último párrafo del art. 1903 CC) que puso toda la
diligencia de un buen padre de familia (media) para prevenir y evitar el daño. Así que, de lo
expuesto, se deduce que el criterio de imputación en la responsabilidad civil del empresario por
el hecho de sus dependientes es la culpa por haber vigilado mal a su empleado o haber
escogido a un mal empleado. En otras palabras, es responsable por el incumplimiento de unos
deberes, que imponen las relaciones de convivencia social, de vigilar a las personas y a las
cosas que están bajo nuestra dependencia. En consecuencia, sin nos preguntamos: ¿cómo
puede el empresario liberarse o exonerarse de responsabilidad?, sería probando la diligencia
debida (escogió a un profesional con una alta cualificación y curriculum, que ejerció sus deberes
de dirección, etc.,), y, también, no lo olvidemos, el caso fortuito, fuerza mayor o la conducta de
la víctima.
Si bien, en la actualidad, hay cierto sector doctrinal que está en contra de que el criterio de
imputación sea la culpa in vigilando o in eligendo, pues considera que el legislador en el art.
1903 CC no establece que el empresario responde por culpa presunta in vigilando o in
educando, sólo que se podrá exonerar probando la diligencia debida para prevenir el daño; y,

14
Tener en cuenta, por otra parte, la actual la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia
y la intolerancia deportiva hace especial hincapié en la responsabilidad que atañe a los organizadores de los eventos
deportivos para garantizar la seguridad del acto deportivo ya que en muchas ocasiones dependerá de estos que se
produzcan los daños o no (aunque hay que tener en cuenta la teoría de la asunción del riesgo, de modo que el
espectador habrá de probar la culpa o negligencia del organizador, esta no se presume al aplicarse dicha teoría y,
además, como el organizador se obliga a un resultado (la seguridad y protección de los que asisten) no se le aplica la
diligencia media atendiendo a los medios materiales y personales que disponga, si no que se obliga a tomar todas las
medidas necesarias para garantizar la seguridad no pudiéndose exonerar alegando que no disponía de los medios
materiales y financieros para ello. Por otra parte, también se podría analizar como responsabilidad contractual del
organizador frente al espectador que ha comprado una entrada (pero recordemos que al estar ante un contrato y un
daño corporal se aplica la teoría de la opción, siendo tanto responsabilidad contractual como extracontractual).

14
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

además, si las presunciones se basan en las probabilidades estadísticas (como lo más normal es
que el empleado haya causado un daño porque el empresario lo haya escogido mal o vigilado
mal, presumimos la culpa para evitar a la víctima la carga de probarlo), no es lógico, por el
propio interés del empresario, que lo más normal sea que haya escogido a un mal empleado o
lo haya vigilado mal. Por ello, este sector interpreta que el legislador en el art. 1903CC quería
hacer responsables a los empresarios por el hecho de sus empleados por un criterio objetivo,
esto es, o bien por su mayor garantía de solvencia; o bien, por el hecho de que el dependiente
es su representante pues el empresario se sustituye por otro en el cumplimiento de un acto
que se quiere efectuar en su propio interés; o bien, por el criterio del riesgo-beneficio en el
sentido de que es justo que el empresario pague a la víctima si su empleado causa un daño aún
sin la culpa del empresario en base a que el empresario se lucra de una actividad a veces de
riesgo realizada a través del empleado. O bien, porque son los garantes de lo hecho por sus
empleados y de la corrección de las actividades de la empresa. En definitiva, la jurisprudencia
pone de relieve “la necesidad de sustituir los tradicionales criterios subjetivos, propios de la
pequeña empresa de la época codificadora, la culpa in eligendo o in vigilando, por otros más
objetivos y adecuados a la moderna creación de riesgos”.

A pesar de la opinión doctrinal, la jurisprudencia


española, frente al caso de los padres, señalan que la doctrina de la tenencia, disfrute y
explotación de una cosa tiene una marcada limitación basada en la doctrina subjetivista, de suerte
que sigue siendo aplicable el último párrafo del artículo 1903 CC que permite exonerarse al
responsable por hecho ajeno probando que puso toda la diligencia debida en evitar el daño, por
ejemplo en el caso de la STS 19.7.1993 que exoneró de responsabilidad al dueño de la obra que
probó que encargó a personal especializado y cualificado profesionalmente por títulos académicos
que avalan sus conocimientos técnicos-científicos y su lex artis, sobre la base del último párrafo
del artículo 1903 CC. Aunque esta tendencia es contrariada por los PETL que proponen una
responsabilidad civil objetiva de los empresarios por el hecho de sus empleados o auxiliares, sin
tener que responder de la figura del “contratista independiente”, o no inserto en la estructura
organizativa de la empresa (art.6:102).

B. CARÁCTER: directo, pudiendo la víctima interponer una acción directamente contra el


empresario, sin tener que demandar previamente al empleado, y ser responsable, aunque el
empleado sea solvente. Y, como es doctrina pacífica que la responsabilidad por hecho ajeno no
elimina la propia, la víctima va a poder demandar: o bien al empresario; o bien al empleado; o
bien a los dos, que será lo más normal. De modo que, si la víctima decide demandar a ambos, la
responsabilidad de ambos es solidaria o indivisible, es decir, que sobre ambos deudores pesa el
pago de la totalidad de la deuda, de modo que el Juez va a poder obligar a reparar la totalidad del
daño al empleado o al empresario, y más adelante estudiaremos quién puede repetir o repercutir
lo pagado y en qué proporción.

- En caso de que el empleado cause un daño derivado de una conducta penalmente tipificada,
rige el artículo 120 CP 1995, que consagra una responsabilidad civil subsidiaria y objetiva del
empresario, aplicando el principio objetivizante “cuius commoda, eius incommoda” que supone
responsabilidad por la mera disposición sobre la fuente de peligro (que se analizará en el tema
siguiente).

15
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

Por último, y en relación con el hecho de que la responsabilidad civil por hecho
ajeno no elimina la propia (esto es al empleado se le va a demandar por el art. 1902 CC), como
dato de interés en Francia, el empleado se exonera al estar ante la llamada ‘culpa de engranaje’,
esto es, causa un daño por ser parte del engranaje empresarial del que no tiene total autonomía.
La doctrina jurisprudencial se creó a partir de la Arret Costedoat de 25 de febrero de 2000, que
resolvió el supuesto en el que un piloto de una empresa de fumigación aérea (Costedoat) dañó los
cultivos de un vecino al aplicar herbicidas. La Corte francesa dictaminó que el empleado no es
responsable frente a terceros si actúa dentro de los límites de la misión encomendada por su
patrón. Esta sentencia creó la inmunidad del dependiente en Francia (la culpa del engranaje se ha
convertido en una regla de protección del trabajador en cualquier ámbito). Frente a España, que
solo se aplica dicha doctrina en los casos de competencia desleal, como lo ilustra la STS de 13 de
junio de 2000 (Caso de Rochas contra Gerlain)15, y otras como las SSTS 10 de junio de 2004, y de
21 de noviembre de 2006, y SAP de Madrid de 13 de junio de 2014 afirmando que: la
responsabilidad por actos de competencia desleal realizados en el seno de una empresa debe
imputarse a quien ostenta el control de la organización y exonera a los empleados de las
consecuencias de la competencia desleal si no se demuestra que estos tienen una participación
directa y decisoria en la estrategia ilícita, actuando como meros ejecutores de órdenes superiores.

5. ACCIÓN DE REGRESO:
- La acción de regreso se contempla en el art. 1904 CC que reza que: el que paga el daño causado
por sus dependientes, puede repetir de éstos lo que hubiese satisfecho. Y el titular del centro
docente puede repetir frente a los profesores siempre que estos hubieran incurrido en culpa
grave en la causación del daño (art. 1904.2 CC).

Esto es, dicha acción permite al empresario que hubiese pagado a la víctima repetir lo satisfecho
contra el dependiente que hubiera causado el daño. Esta facultad que consagra el art. 1904 CC
presupone la culpa del dependiente (tanto en su elemento objetivo como subjetivo, esto es, que
sea imputable civil), puesto que la vía de regreso no puede servir para hacer reparar un daño a
quién no fuera responsable civil. Pero no se utiliza en la práctica, pues se prefieren otras vías de
sanción al empleado, habida cuenta de las resistencias que toda organización (pública o privada)
genera ante tales mecanismos internos de exigencia de responsabilidades. Asimismo, las acciones
de responsabilidad civil son muy caras de gestionar y la relación laboral no soportaría un pleito16.

15
El Tribunal hizo una distinción muy clara basada en la teoría del órgano y el principio de unidad de
empresa:1. La "Falta de Autonomía" del Empleado: El Tribunal Supremo razonó que los actos de competencia desleal
realizados en el marco de una estructura empresarial no pueden imputarse de forma aislada al empleado o técnico
que los ejecuta si este actúa como una pieza del engranaje. Si el empleado (en este caso, los diseñadores o técnicos de
Guerlain) actúa siguiendo las directrices, la estrategia y el control de la empresa, el acto no es suyo "personalmente",
sino que es un acto de la empresa. El empleado es solo el "brazo ejecutor" de una estrategia comercial diseñada por el
órgano de administración de la sociedad.
16
Se ha dicho, no obstante, que este “bonito florero” jurídico permite “tranquilizar conciencias” y “advertir
que el Derecho ofrece un arsenal completo (de cierre) de la exigencia de responsabilidades” (DÍEZ SÁNCHEZ, 2007, p.
216).
Además, se afirma que la misma función preventiva de la acción de regreso pueden cumplir otros
instrumentos alternativos, como el establecimiento de cláusulas contractuales que asocien incrementos o reducciones

16
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

- Problema de coordinación entre el art. 1904 CC y el 1903.4 CC: si el art. 1904 CC establece que
la acción de regreso es por el todo (ya que no matiza que sea por parte), ¿cómo se coordina con el
hecho de que, según el art. 1903.4CC, el empresario responda por culpa e incida en el daño
causado? Para solventar esta dificultad han surgido diferentes interpretaciones del art. 1904 CC:

. 1ª Interpretación: el artículo 1904 CC confirma que el art. 1903.4 CC consagra una


responsabilidad del empresario sin culpa, por ello que pueda repetir todo lo pagado contra
el dependiente.
. 2ª Interpretación: la repetición debe ser no por todo lo satisfecho, sino sólo por la parte
que correspondiera satisfacer a cada uno tras ponderar las respectivas conductas culposas
con incidencia causal.
.3ª Interpretación: lo único que presenta el art. 1904 CC es el intento del legislador por
ampliar las posibilidades del perjudicado: dirigirse contra el dependiente, causante del
daño culposamente, o contra el empresario que hubiese contribuido al daño con su propia
negligencia. Si bien, esta negligencia del empresario se sanciona haciéndole responsable
frente a la víctima y ante el riesgo de insolvencia del agente directo del daño; pero en el
plano interno y definitiva frente al empleado, el único llamado a responder es el agente
productor de modo inmediato y más directo del daño, estando justificado, entonces, que el
empresario repercuta por el todo. Si bien, ¿sería justo ejercer el derecho de repetición
cuando el empleado ejercita un daño calificado de servicio (como rueda del engranaje que
es de la empresa).

- Por último: ¿cuál sería el plazo de ejercicio de la acción de repetición? Hay dos teorías, una que
establece que sería el plazo general de 5 años (1964 CC) que se aplica cuando no se establece un
plazo especial de prescripción como es dicho caso; y, otro sector entiende que es el de un año, al
entender que la acción de repetición es una acción de responsabilidad civil que según el art. 1968
CC es de 1 año, y porque el responsable por hecho ajeno se subroga (se pone en el lugar) en el
lugar de la víctima. Si bien, según Yzquierdo Tolsada la teoría más seguida es la primera, 5 años.

salariales al historial profesional del empleado, o incluso la extinción de la relación laboral o profesional; “y, con
frecuencia, las medidas salariales o las que inciden en la vigencia de la relación laboral serán más baratas de prever y
de aplicar que las acciones individuales de regreso, que son de necesario ejercicio judicial, caso por caso. Además, es
poco plausible creer que un empresario mantendrá intacta la relación laboral, pero que, al mismo tiempo, pleiteará
civil y tranquilamente con su trabajador por hechos ocurridos precisamente en el marco de la relación laboral o con
ocasión de ella”23. En términos parecidos explica ZELAYA ETCHEGARAY (1995, pp. 574 y 575) por qué es tan
infrecuente que el empleador ejerza la acción de repetición: “ello puede significarle graves problemas laborales en el
interior de la empresa (por ejemplo, presión de los sindicatos, huelgas, descontento e insatisfacción del personal,
desincentivo en la realización de tareas arriesgadas, etc.), sobre todo cuando se trata de daños fortuitos o accidentales
donde han concurrido máquinas o instrumentos proporcionados por el propio empresario. Muchas veces es más
sencillo despedir al dependiente inepto y más prudente dejar en paz al que ha causado un daño por un error o descuido
inevitable, pero que, en general, se muestra apto para desarrollar la tarea encomendada”. Y MIR PUIGPELAT, O., “Sin
opción”, [Link] 3/2006.

17
María Dolores Casas Planes. Derecho de daños. Tema 5

18

También podría gustarte