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Oceanía

Artículo principal: Arte de Oceanía

Moái en Rano Raraku, isla de Pascua

En este periodo continuó la expansión polinesia hacia la periferia oceánica (Nueva


Zelanda, islas Kermadec, islas Chatham). Se produjo una gran diversificación cultural y
artística: solo en Melanesia, por ejemplo, había más de 1000 grupos étnicos diferentes.
La mayoría de manifestaciones artísticas eran de carácter ritual, relacionadas con danzas
y ceremonias de tipo animista o politeísta. En Micronesia se produjeron elaborados
complejos arquitectónicos con esculturas de piedra y megalitos. En Yap (islas
Carolinas), apareció un tipo de moneda de piedra compuesta por grandes discos con un
agujero central. En Guam y las islas Marianas destacan las casas sobre columnas de
piedra (latte). En Hawái se construyeron grandes templos (heiau), con esculturas de
madera de hasta tres metros que representaban a sus dioses. En las islas Marquesas se
dieron un tipo de construcciones de casas megalíticas sobre plataformas de piedra, con
grandes estatuas antropomórficas. En Nueva Zelanda, los maoríes desarrollaron un tipo
de talla de madera con figuras de líderes políticos y religiosos, así como colgantes
de nefrita tallada (hei tiki). Por último, cabe destacar la construcción en la isla de
Pascua de las famosas cabezas monolíticas (moái), de las que se erigieron unas 600
entre el año 900 y el 1600. Son figuras de 4 o 5 metros, que se situaban sobre
plataformas de piedra que servían de base a los templos (ahu) de culto a los ancestros.78
[ ]

Arte de la Edad Moderna


El nacimiento de Venus (1485), de Sandro
Botticelli, Uffizi (Florencia)

Artículo principal: Arte de la Edad Moderna

El arte de la Edad Moderna —no confundir con arte moderno, que se suele emplear
como sinónimo de arte contemporáneo—nota 8 se desarrolló entre los siglos XV y XVIII.
[ ]

La Edad Moderna supuso cambios radicales a nivel político, económico, social y


cultural: la consolidación de los estados centralizados supuso la instauración
del absolutismo; los nuevos descubrimientos geográficos —especialmente el continente
americano— abrieron una época de expansión territorial y comercial, suponiendo el
inicio del colonialismo; la invención de la imprenta conllevó una mayor difusión de
la cultura, que se abrió a todo tipo de público; la religión perdió la preponderancia que
tenía en la época medieval, a lo que coadyuvó el surgimiento del protestantismo; a la
vez, el humanismo surgió como nueva tendencia cultural, dejando paso a una
concepción más científica del hombre y del universo.

El origen de la historia del arte como tal data del siglo XVI, considerándose
las Vidas de Giorgio Vasari el texto inaugural del estudio del arte con
carácter historiográfico. El método que siguió el erudito florentino era la biografía del
artista. Esta metodología fue la que se impuso hasta el siglo XVIII, cuando
el historiador alemán Johann Joachim Winckelmann inició un nuevo tipo de análisis del
arte buscando en el desarrollo de las civilizaciones una evolución estilí[Link] 9
[ ]

Renacimiento
Artículo principal: Renacimiento

Surgido en Italia en el siglo XV (Quattrocento), se expandió por el resto


de Europa desde finales de ese siglo e inicios del XVI. Los artistas se inspiraron en
el arte clásico grecorromano, por lo que se habló de «renacimiento» artístico tras el
oscurantismo medieval. Estilo inspirado en la naturaleza, surgieron nuevos modelos de
representación, como el uso de la perspectiva. Sin renunciar a la temática religiosa,
cobró mayor relevancia la representación del ser humano y su entorno, apareciendo
nuevas temáticas como la mitológica o la histórica, o nuevos géneros como el paisaje,
el bodegón e, incluso, el desnudo. La belleza dejó de ser simbólica, como en la era
medieval, para tener un componente más racional y mesurado, basado en la armonía y
la proporción.
Iglesia de Santa Maria Novella,
en Florencia, diseñada por Leon Battista Alberti

La arquitectura recuperó los modelos clásicos, reelaborados con un concepto


más naturalista y con bases científicas: se recuperó el uso del arco de medio punto,
la bóveda de cañón, la cúpula de media naranja y los órdenes clásicos
(dórico, jónico, corintio y compuesto). La estructura del edificio se basó en
proporciones matemáticas, que buscaban la perfección de las formas, a la vez que se
potenció la luminosidad y la diafanidad de los espacios. En el Quattrocento destacó la
arquitectura desarrollada en Florencia: Filippo Brunelleschi (cúpula de Santa María del
Fiore, Basílica de San Lorenzo), Leon Battista Alberti (San Andrés de Mantua);
mientras que en el Cinquecento el centro artístico pasó a ser Roma: Bramante (San
Pietro in Montorio, Basílica de San Pedro del Vaticano), Antonio da Sangallo (Palacio
Farnesio). En esta época cobró un progresivo auge la jardinería, que empezó a ser
concebida mediante un diseño estructurado; surgió así el llamado «jardín italiano», de
composición geométrica, construido sobre terrazas con escalinatas (Jardín del
Belvedere, Bramante; Villa Madama, Rafael). Fuera de Italia, el Renacimiento se
desarrolló sobre todo en Francia, con la obra de Philibert Delorme; en Alemania no
llegó hasta mediados del siglo XVI, con el castillo de Heidelberg y, sobre todo a finales
de siglo, en Baviera; en los Países Bajos la influencia italiana se denotó especialmente
en la decoración, sobre estructuras todavía de signo gótico; en Inglaterra se produjo
el estilo Tudor, desarrollado sobre todo en la construcción de palacios civiles,
caracterizado por la utilización del arco Tudor; en Rusia, el Renacimiento italiano —
introducido por Aristotile Fioravanti— fue adaptado al estilo bizantino típicamente
ruso, como en el magnífico conjunto del Kremlin. En España se desarrollaron varios
estilos: el plateresco, caracterizado por el uso de paramentos almohadillados,
columnas abalaustradas y profusa decoración de grutescos (Alonso Covarrubias, Diego
de Siloé); y el purismo, más preocupado por la estructura racional del edificio,
abandonando la decoración exuberante del plateresco (Rodrigo Gil de
Hontañón, Andrés de Vandelvira).

La escultura buscó igualmente la idealizada perfección del clasicismo, aunque


perduraron hasta el siglo XVI la elegancia curvilínea y la esbeltez de proporciones del
gótico internacional. Se utilizaban materiales nobles, como el mármol y el bronce, con
un especial gusto por la forma monumental. Junto a la temática religiosa se desarrolló el
retrato, en busto o en figuras ecuestres, al estilo de la antigua Roma. Destacaron
especialmente: Lorenzo Ghiberti, Jacopo della Quercia, Luca della Robbia, Andrea
Verrocchio y, especialmente, Donatello (David, 1409; Judit y Holofernes, 1455-1460);
y, fuera de Italia, Michel Colombe en Francia, Peter Vischer en Alemania, y Felipe
Bigarny, Bartolomé Ordóñez y Damián Forment en España.

La pintura sufrió una notable evolución desde las formas medievales, con formas
naturalistas y temáticas profanas o mitológicas junto a las religiosas. Los estudios de
perspectiva permitieron hacer obras de gran efecto realista, basadas en proporciones
matemáticas, con especial utilización de la «sección áurea» tras el estudio publicado
por Luca Pacioli (De Divina Proportione, 1509). Se utilizó el fresco y el temple,
mientras que se introdujo el óleo a mediados del siglo XV por influencia flamenca. Uno
de sus principales exponentes fue Leonardo Da Vinci, genio polifacético que introdujo
el sfumato o «perspectiva aérea», con obras como La Virgen de las Rocas (1483), La
Última Cena (1495-1497), La Gioconda (1503), etc. Otro nombre de relevancia
fue Rafael, maestro del clasicismo sereno y equilibrado, con una perfecta ejecución
pictórica, como se demuestra en sus frescos de las Estancias del Vaticano. Otros artistas
destacados fueron: Masaccio, Fra Angelico, Paolo Ucello, Andrea del
Castagno, Perugino, Piero della Francesca, Benozzo Gozzoli, Domenico
Ghirlandaio, Botticelli, Andrea del Verrocchio, Luca Signorelli, Andrea
Mantegna, Giovanni Bellini, Antonello da Messina, etc. En el resto de Europa: Matthias
Grünewald, Alberto Durero, Hans Holbein el Joven y Lucas Cranach el Viejo en
Alemania; Quentin Metsys y Pieter Brueghel en Holanda; y Pedro Berruguete, Alejo
Fernández, Vicente Masip, Juan de Juanes, Pedro Machuca y Luis de Morales en
España.

Las artes industriales tuvieron un gran auge debido al gusto por el lujo de las nuevas
clases adineradas: se desarrolló la ebanistería, sobre todo en Italia y Alemania,
destacando la técnica de la intarsia, embutidos de madera de varios tonos para producir
efectos lineales o de ciertas imágenes. La tapicería destacó en Flandes, con obras
basadas en bocetos desarrollados por pintores como Bernard van Orley. La cerámica se
elaboró en Italia con barnices vidriados, consiguiendo tonos brillantes de gran efecto.
El vidrio se desarrolló notablemente en Venecia (Murano), decorado a veces con hilos
de oro o con filamentos de vidrios de colores. La orfebrería fue cultivada por escultores
como Lorenzo Ghiberti, con piezas de gran virtuosismo y elevada calidad, destacando
especialmente los esmaltes y camafeos. Con la invención de la imprenta se
desarrollaron las artes gráficas, apareciendo o perfeccionándose la mayoría de las
técnicas de grabado: calcografía (aguafuerte, aguatinta, grabado al buril, grabado a
media tinta o grabado a punta seca), linograbado, xilografía, etc.79
[ ]
Don Quijote (1605), de Miguel de Cervantes

La literatura renacentista se desarrolló en torno al humanismo, la nueva teoría que


destacaba el papel primordial del ser humano sobre cualquier otra consideración,
especialmente la religiosa. En esta época el mundo de las letras recibió un gran impulso
con la invención de la imprenta por Gutenberg, hecho que propició el acceso a la
literatura por un público más mayoritario. Ello conllevó a una mayor preocupación por
la ortografía y la lingüística, surgiendo los primeros sistemas de gramática en lenguas
vernáculas (como la española de Elio Antonio de Nebrija) y apareciendo las
primeras academias de lenguas nacionales. Entre los literatos de esta época
destacan: Angelo Poliziano, Matteo Maria Boiardo, Ludovico Ariosto, Jacopo
Sannazaro, Pietro Bembo, Baldassare Castiglione, Torquato Tasso, Tomás
Moro, Erasmo de Róterdam, François Rabelais, Pierre de Ronsard, Michel de
Montaigne, Edmund Spenser, Luís de Camões, etc. En España comenzó una edad
dorada de las letras, que se prolongaría hasta el siglo XVII: la poesía, influida por la
italiana del stil nuovo, contó con las figuras de Garcilaso de la Vega, fray Luis de
León, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús; en prosa surgieron los libros de
caballería (Amadís de Gaula, 1508) y se inició el género de la picaresca con el Lazarillo
de Tormes (1554), mientras que despuntó la obra de Miguel de Cervantes, el gran genio
de las letras españolas, autor del inmortal Don Quijote (1605).80
[ ]

El teatro renacentista también acusó el paso del teocentrismo al antropocentrismo, con


obras más naturalistas, de aspecto histórico, intentando reflejar las cosas tal como son.
Se buscaba la recuperación de la realidad, de la vida en movimiento, de la figura
humana en el espacio, en las tres dimensiones, creando espacios de efectos
ilusionísticos, en trompe-l'œil. Surgió la reglamentación teatral basada en tres unidades
(acción, espacio y tiempo), basándose en la Poética de Aristóteles, teoría introducida
por Lodovico Castelvetro. En torno a 1520 surgió en el norte de Italia la Commedia
dell'arte, con textos improvisados, en dialecto, predominando la mímica e introduciendo
personajes arquetípicos como Arlequín, Colombina, Pulcinella (llamado en
Francia Guignol), Pierrot, Pantalone, Pagliaccio, etc. Como principales dramaturgos
destacaron Niccolò Machiavelli, Pietro Aretino, Bartolomé Torres Naharro, Lope de
Rueda y Fernando de Rojas, con su gran obra La Celestina (1499). En Inglaterra
descolló el teatro isabelino, con autores como Christopher Marlowe, Ben
Jonson, Thomas Kyd y, especialmente, William Shakespeare, gran genio universal de
las letras (Romeo y Julieta, 1597; Hamlet, 1603; Otelo, 1603; Macbeth, 1606).81[ ]

Orfeo - Toccata

Duración: 1 minuto y 31 segundos.1:31

Toccata, de La favola d'Orfeo, una


de las primeras óperas (1607),
compuesta por Claudio
Monteverdi.

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La música renacentista supuso la consagración de la polifonía, así como el


afianzamiento de la música instrumental, que iría evolucionando hacia
la orquesta moderna. Apareció el madrigal como género profano que aunaba texto y
música, siendo la expresión paradigmática de la música renacentista. En 1498 Ottaviano
Petrucci ideó un sistema de imprenta adaptado a la música, en pentagrama, con lo que
se empezó a editar música. Como compositores renacentistas destacaron Orlandus
Lassus, Carlo Gesualdo, Giovanni Gabrieli, Tomás Luis de Victoria, Cristóbal de
Morales, Claudio Monteverdi y Giovanni Pierluigi da Palestrina. A finales
del siglo XVI nació la ópera, iniciativa de un círculo de eruditos (la Camerata
Fiorentina) que, al descubrir que el teatro griego antiguo era cantado, tuvieron la idea
de musicalizar textos dramáticos. La primera ópera fue Dafne (1594), de Jacopo Peri, a
la que siguió Euridice (1600), del mismo autor; en 1602 Giulio Caccini escribió
otra Euridice; y, en 1607, Claudio Monteverdi compuso La favola d'Orfeo, donde
añadió una introducción musical que denominó sinfonía, y dividió las estructuras
cantadas en arias.82 [ ]

La danza renacentista tuvo una gran revitalización, debida de nuevo al papel


preponderante del ser humano sobre la religión, de tal manera que muchos autores
consideran esta época el nacimiento de la danza moderna. Se desarrolló sobre todo en
Francia —donde fue llamado ballet-comique—, en forma de historias bailadas, sobre
textos mitológicos clásicos, siendo impulsado principalmente por la reina Catalina de
Médicis. Se suele considerar que el primer ballet fue el Ballet comique de la Reine
Louise (1581), de Balthazar de Beaujoyeulx. Las principales modalidades de la época
eran la gallarda, la pavana y el tourdion. En esta época surgieron los primeros tratados
sobre danza: Domenico da Piacenza escribió De arte saltandi et choreas ducendi,
siendo considerado el primer coreógrafo de la historia; Thoinot Arbeau hizo una
recopilación de danzas populares francesas (Orchesographie, 1588).83 [ ]

Templete de San Pietro in Montorio, de Bramante (1502-1510).

David (c. 1440), de Donatello, Museo Bargello, Florencia.

La Gioconda (1503-1506), de Leonardo da Vinci, Museo del Louvre.


Frontispicio de la edición de Hamlet de 1605, de William Shakespeare.

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