ARTICULACION
Una articulación es un punto de contacto entre dos huesos, entre hueso y cartílago o entre huesos y dientes.
Cuando se dice que un hueso se articula con otro, significa que los éstos forman una articulación.
El estudio científico de las articulaciones se denomina artrología (arthr-, articulación y -logía, estudio). El
estudio del movimiento del cuerpo humano se denomina quinesiología (kine--, movimiento)
CLASIFICACION
Las articulaciones se clasifican de acuerdo con su estructura; es decir, sobre la base de las características
anatómicas, y con su función, de acuerdo con el tipo de movimiento que permiten. La clasificación estructural
de las articulaciones se basa en dos criterios: 1) presencia o ausencia de un espacio entre los huesos que se
articulan entre sí, llamado cavidad sinovial, y 2) tipo de tejido conectivo que mantiene los huesos unidos. Desde
el punto de vista estructural, las articulaciones se clasifican en los siguientes tipos:
• Articulaciones fibrosas: no existe cavidad sinovial y los huesos se mantienen unidos por tejido conectivo
denso irregular, rico en fibras de colágeno.
• Articulaciones cartilaginosas: no existe cavidad sinovial y los huesos se mantienen unidos mediante cartílago.
• Articulaciones sinoviales: los huesos que forman la articulación tienen una cavidad sinovial y están unidos por
una cápsula articular de tejido conectivo denso irregular y a menudo por ligamentos accesorios.
La clasificación funcional de articulaciones se relaciona con el grado de movimiento que permiten. Desde el
punto de vista funcional, se clasifican en los siguientes tipos:
• Sinartrosis (s˘n-, junto): articulación inmóvil.
• Anfiartrosis (amphí-, a ambos lados): articulación con movimiento limitado.
Diartrosis (de diárthrosis-, articulación móvil): una articulación con gran movimiento. Todas las diartrosis
son articulaciones sinoviales. Tienen una gran variedad de formas y permiten muchos tipos de movimiento
diferentes.
ARTICULACIONES FIBROSAS
Los tres tipos de articulaciones fibrosas son: las suturas, las sindesmosis y las membranas interóseas.
• Suturas
Una sutura es una articulación fibrosa compuesta por una delgada capa de tejido conectivo denso irregular y
sólo se encuentran entre los huesos del cráneo. Un ejemplo lo constituye la sutura coronal, entre los huesos
frontal y parietal. Los bordes irregulares interdigitados de las suturas proporcionan fuerza adicional y
disminuyen el riesgo de fractura. Las suturas son articulaciones que se forman como consecuencia del contacto
entre los diversos huesos del cráneo durante el desarrollo. Son inmóviles o poco móviles. En las personas
mayores, las suturas son inmóviles (sinartrosis), pero en los lactantes y en los niños, son algo móviles
(anfiartrosis)
• Sindesmosis
La sindesmosis (syndesmo-, banda o ligamento) es una articulación fibrosa que se caracteriza por una mayor
distancia entre los huesos que se articulan y más tejido conectivo denso irregular que en una sutura. El tejido
conectivo denso irregular está organizado en forma típica en un haz (ligamento), lo que permite a la
articulación un movimiento limitado. Un ejemplo de sindesmosis es la articulación tibioperonea distal, donde el
ligamento tibioperoneo anterior conecta la tibia con el peroné, y permite un movimiento limitado
(anfiartrosis).
• Membranas interóseas
La última categoría de articulación fibrosa es la membrana interósea, que consiste en una lámina de tejido
conectivo denso irregular responsable de la unión de huesos largos adyacentes, que permite un movimiento
leve (anfiartrosis). Hay dos principales membranas interóseas en el cuerpo humano; una, entre el radio y el
cúbito en el antebrazo y otra, entre la tibia y el peroné en la pierna.
ARTICULACIONES CARTILAGINOSAS
Los dos tipos de articulaciones cartilaginosas son: las sincondrosis y las sínfisis.
• Sincondrosis
Una sincondrosis (khondro-, cartílago) es una articulación cartilaginosa en la que el material de conexión es
cartílago hialino. Un ejemplo de sincondrosis es la placa epifisaria (de crecimiento), que conecta la epífisis con
la diáfisis de un hueso en crecimiento. Desde el punto de vista funcional, una sincondrosis es inmóvil
(sinartrosis). Cuando el crecimiento –en longitud– del hueso se detiene, el tejido óseo sustituye al cartílago
hialino y la sin condrosis se convierte en sinostosis, una articulación ósea. Otro ejemplo de sincondrosis lo
constituye la articulación entre la primera costilla y el manubrio del esternón, que también se osifica en la vida
adulta y se convierte en una sinostosis inmóvil (sinartrosis)
• Sínfisis
Una sínfisis es una articulación cartilaginosa en la cual los extremos de los huesos que se articulan están
recubiertos por cartílago hialino y un disco ancho y plano de fibrocartílago conecta los huesos. Todas las sínfisis
se encuentran en la línea media del cuerpo. La sínfisis del pubis, entre las superficies anteriores de los huesos
de la cadera, es un ejemplo de sínfisis. Este tipo de articulación también se encuentra en la unión del manubrio
con el cuerpo del esternón y en las articulaciones intervertebrales, entre los cuerpos de las vértebras. Una
porción del disco intervertebral está compuesta por fibrocartílago. La sínfisis es una articulación poco móvil
(una anfiartrosis)
ARTICULACIONES SINOVIALES
• Estructura de las articulaciones sinoviales
Las articulaciones sinoviales tienen ciertas características que las distinguen de las demás. La cualidad distintiva
de una articulación sinovial es la presencia de un espacio denominado cavidad sinovial (articular) entre los
huesos que se articulan. Como la cavidad sinovial le proporciona a la articulación un movimiento considerable,
todas las articulaciones sinoviales se consideran articulaciones con movilidad libre (diartrosis). Los huesos que
forman parte de las articulaciones sinoviales están cubiertos por una capa de cartílago hialino: el cartílago
articular. Dicho cartílago cubre la superficie articular de los huesos con una superficie lisa y resbaladiza, pero no
los mantiene unidos. El cartílago articular reduce el rozamiento entre los huesos en la articulación durante el
movimiento y ayuda a amortiguar los golpes
• Cápsula articular
Una cápsula articular en forma de manga rodea la articulación sinovial, envuelve la cavidad sinovial y une los
huesos que forman dicha articulación. La cápsula articular está compuesta por dos capas, una membrana
fibrosa externa y una membrana sinovial interna. La membrana fibrosa suele constar de un tejido conectivo
denso irregular (fundamentalmente, fibras de colágeno) que se fijan en el periostio de los huesos de la
articulación. De hecho, la membrana fibrosa es un engrosamiento del periostio entre los dos huesos.
• Líquido sinovial
La membrana sinovial secreta líquido sinovial (ovum-, huevo), un líquido viscoso, cristalino o amarillo pálido,
que presenta consistencia y aspecto similares a la clara de huevo cruda. El líquido sinovial está compuesto por
ácido hialurónico secretado por células de tipo fibroblásticas en la membrana sinovial y por líquido intersticial
filtrado del plasma. Forma una película delgada sobre las superficies, dentro de la cápsula articular. Sus
funciones son: disminuir el rozamiento a través de la lubricación de la articulación, amortiguar los golpes y
aportar oxígeno y nutrientes, además de extraer el dióxido de carbono y los desechos metabólicos de los
condrocitos en el cartílago articular. El líquido sinovial también contiene células fagocíticas que extraen los
microorganismos y los restos de detritos producidos por el desgaste normal de la articulación. Cuando se
inmoviliza una articulación sinovial durante un tiempo, el líquido se vuelve notablemente viscoso (como un gel)
y a medida que el movimiento se incrementa, el líquido se torna menos viscoso.
• Ligamentos accesorios, discos articulares y labrum
Muchas articulaciones sinoviales contienen ligamentos accesorios denominados ligamentos extracapsulares y
ligamentos intracapsulares. Los ligamentos extracapsulares están fuera de la cápsula articular. A modo de
ejemplo, pueden mencionarse los ligamentos colaterales de la tibia y del peroné en la articulación de la rodilla.
Los ligamentos intracapsulares se encuentran dentro de la cápsula articular, pero fuera de la cavidad sinovial
debido a la presencia de pliegues de la membrana sinovial. Como ejemplos, se presentan los ligamentos
cruzados anterior y posterior de la articulación de la rodilla.
Dentro de algunas articulaciones sinoviales, como la de la rodilla, existen almohadillas de fibrocartílago en
forma de medialuna, entre las superficies articulares de los huesos que se fijan a la cápsula fibrosa. Estas
almohadillas se denominan discos articulares o meniscos.
El rodete articular (labrum), prominente en las enartrosis del hombro y de la cadera, es el labio
fibrocartilaginoso que se extiende desde el borde de la cavidad articular. El rodete articular ayuda a profundizar
la cavidad articular y a aumentar el área de contacto entre esta cavidad y la superficie en forma de “bola” de la
cabeza del húmero o del fémur.
• Inervación e irrigación
Los nervios de una articulación son los mismos que inervan los músculos esqueléticos que mueven esa
articulación. Las articulaciones sinoviales contienen muchas terminaciones nerviosas que se distribuyen en la
cápsula articular y en los ligamentos relacionados. Algunas de las terminaciones nerviosas transportan
información del dolor, desde la articulación hacia la médula espinal y el encéfalo para su procesamiento. Otras
terminaciones nerviosas responden al grado de movimiento y estiramiento de la articulación; esto puede
observarse cuando el médico golpea el tendón debajo de la rótula para evaluar los reflejos. La médula espinal y
el encéfalo responden enviando impulsos nerviosos a través de los diferentes nervios a los músculos, para
ajustar los movimientos del cuerpo.
• Bolsas sinoviales y vainas tendinosas
Los diversos movimientos del cuerpo generan rozamiento entre las partes móviles. Unas estructuras en forma
de saco, denominadas bolsas, están ubicadas en sitios estratégicos para aliviar el rozamiento entre algunas
articulaciones, como en el hombro y en la rodilla. Las bolsas no forman parte de las articulaciones sinoviales
directamente, pero se asemejan a las cápsulas articulares porque sus paredes están constituidas por una
membrana fibrosa externa de tejido conectivo denso delgado revestido por una membrana sinovial. Las bolsas
sinoviales contienen una pequeña cantidad de líquido similar al líquido sinovial. Las bolsas sinoviales pueden
localizarse entre la piel y los huesos; los tendones y los huesos; los músculos y los huesos o entre los
ligamentos y los huesos.
Las estructuras llamadas vainas tendinosas también reducen el rozamiento en las articulaciones. Las vainas
tendinosas (sinoviales) son como bolsas tubulares que envuelven algunos tendones sometidos a un rozamiento
considerable en su trayectoria por túneles de tejido conectivo y hueso. La capa interna de una vaina tendinosa,
la capa visceral, se adhiere a la superficie del tendón. La capa externa, también conocida como capa parietal, se
une al hueso. Entre las dos capas, existe una cavidad que contiene una película de líquido sino vial. La vaina
tendinosa protege todas las caras de un tendón del rozamiento, durante el deslizamiento del tendón hacia
adelante y hacia atrás.
TIPOS DE ARTICULACIONES PRESENTES EN EL CUERPO HUMANO
MOVIMIENTOS ARTICULARES CON SUS GRADOS DE LIBERTAD
Los movimientos articulares pueden describirse a medida que se desvían de la posición cero o cuando regresan
a ella.
Deslizamiento
El deslizamiento es un movimiento simple en el cual las superficies relativamente planas de los huesos se
mueven hacia adelante y hacia atrás y de lado a lado, una con respecto a la otra. No causa una modificación
significativa del ángulo entre los huesos. Los movi mientos de deslizamiento presentan una amplitud limitada
debido a la estructura de la cápsula articular y los ligamentos y huesos asociados; no obstante, también se
pueden combinar con rotación. Las articulaciones intercarpianas e intertarsianas son ejemplos de
articulaciones capaces de llevar a cabo movimientos de deslizamiento.
Movimientos angulares
En los movimientos angulares, se produce un incremento o una disminución del ángulo entre los huesos de la
articulación. Los más importantes son: flexión, extensión, flexión lateral, hiperextensión, abducción, aducción y
circunducción. El análisis de estos movimientos se realiza con el cuerpo en posición anatómica
Flexión, extensión, flexión lateral e hiperextensión: Flexión y extensión son movimientos opuestos. En la flexión
(flexión doblar) disminuye el ángulo entre los huesos de la articulación, mientras que en la extensión (estén-,
estirar) se incrementa el ángulo entre los huesos de la articulación, con frecuencia, para restablecer la posición
anatómica después de una flexión. Ambos movimientos suelen producirse a lo largo del plano sagital. Un
ejemplo de flexión sería:
• Aproximación de la cabeza al pecho a nivel de la articulación atlantooccipital, entre el atlas (la primera
vértebra) y el hueso occipital del cráneo y en las articulaciones intervertebrales (entre las vértebras cervicales)
Si bien la flexión y la extensión suelen producirse en el plano sagital, existen algunas excepciones. Por ejemplo,
la flexión del pulgar requiere movimientos del pulgar hacia adentro a través de la palma, a nivel de la
articulación carpometacarpiana entre el trapecio y el primer metacarpiano, como cuando se lleva el pulgar
hacia el lado opuesto de la palma. Otro ejemplo es el movimiento del tronco hacia la derecha o hacia la
izquierda en la cintura. Este movimiento, que se produce en el plano frontal e involucra las articulaciones
intervertebrales, se denomina flexión lateral.
La continuación de la extensión más allá de la posición anatómica se denomina hiperxtensión (hypér–, más allá
o excesivo). Como ejemplo de hiperextensión, pueden mencionarse:
• Inclinación de la cabeza hacia atrás, a nivel de la articulación atlantooccipital y las articulaciones
intervertebrales cervicales
La disposición de los ligamentos y la alineación anatómica de los huesos suelen impedir la hiperextensión de las
articulaciones tipo troclear, como las articulaciones del codo, las interfalángicas y de la rodilla.
Abducción, aducción y circunducción
La abducción (ab–, lejos y –duccere, llevar) es el movimiento de un hueso que se aleja de la línea media; la
aducción (ad–, cerca) es el movimiento de un hueso hacia la línea media. Ambos movimientos suelen
producirse a lo largo del plano frontal. Algunos ejemplos de abducción son los movimientos laterales del
húmero en la articulación del hombro, de la palma de lado a lado a nivel de la articulación de la muñeca y del
fémur de lado a lado a nivel de la articulación de la cadera. El movimiento que vuelve a ubicar estas partes
corporales en la posición anatómica es la aducción. La línea media del cuerpo no se usa como punto de
referencia en la abducción y la aducción de los dedos. Durante la abducción de los dedos (pero no del pulgar),
se dibuja una línea imaginaria a través del eje longitudinal del dedo medio (el más largo) y los dedos se mueven
(separan) desde el dedo medio. Durante la abducción del pulgar, éste aleja de la palma en el plano sagital.
La circunducción (circum-, alrededor) es el movimiento circular del extremo distal de una parte del cuerpo. La
circunducción no es un movimiento aislado, sino una secuencia continua de flexión, abducción, extensión,
aducción y rotación de la articulación (o en el orden contrario). Debido a ello, la circunducción no se produce a
lo largo de un eje o un plano de movimiento separado. Como ejemplos de circunducción, pueden mencionarse
los movimientos circulares del húmero a nivel de la articulación del hombro, el movimiento circular de la mano
a nivel de la articulación de la muñeca, el movimiento circular del pulgar en la articulación metacarpofalángica
(entre los metacarpianos y las falanges) y el movimiento circular del fémur en la articulación de la cadera.
Tanto la articulación del hombro como la de la cadera permiten la circunducción. La flexión, la abducción, la
extensión y la aducción son más limitadas en la articulación de la cadera que en la del hombro debido a la
tensión que soportan ciertos ligamentos y músculos y a la profundidad del acetábulo en la articulación de la
cadera.
Rotación
Durante la rotación (rotatio-, rodar), un hueso gira alrededor de su propio eje longitudinal. Un ejemplo de este
movimiento lo constituye la acción de dar vuelta la cabeza de lado a lado, en la articulación atloaxoidea (entre
el atlas y el axis), como cuando se sacude la cabeza rotar el tronco de lado a lado (que involucra las
articulaciones intervertebrales), mientras se mantienen la cadera y los miembros inferiores en posición
anatómica. En los miembros, la rotación se define en relación con la línea media y se utilizan términos
específicos cualitativos. Si la superficie anterior de un hueso de los miembros se rota hacia la línea media, el
movimiento se denomina rotación medial (interna).
Movimientos especiales
Los movimientos especiales sólo se producen en algunas articulaciones y son los siguientes:
• La elevación (levantar) es el movimiento de una parte del cuerpo hacia arriba, como cuando se cierra la
boca, en la articulación temporomandibular (entre la mandíbula y el hueso temporal) para elevar la
mandíbula o encoger los hombros, en la articulación acromioclavicular, para elevar la escápula y la
clavícula.
• El movimiento opuesto es la depresión. Otros huesos que se pueden elevar (o deprimir) son el hioides y las
costillas
• La depresión (bajar) es el movimiento de una parte del cuerpo hacia abajo, como cuando se abre la boca y
se deprime la mandíbula o retornar los hombros encogidos a su posición anatómica mediante la depresión
de la escápula y la clavícula.
• La protracción es el movimiento de una parte del cuerpo hacia delante, en el plano transversal. Es opuesta
al movimiento de retracción. Se puede proyectar o protraer la mandíbula en la articulación
temporomandibular mediante su movimiento hacia afuera o la clavícula, en las articulaciones
acromioclavicular y esternoclavicular cuando se cruzan los brazos.
• La retracción es el movimiento de una parte del cuerpo proyectada para retornar a la posición anatómica.
• La inversión (rotar hacia adentro) es el movimiento en sentido medial de las partes de las plantas de los
pies a nivel de las articulaciones intertarsianas (entre los huesos del tarso)
• Los fisioterapeutas también denominan a la inversión del pie supinación.
• La eversión (rotar hacia afuera) es el movimiento lateral de las plantas en las articulaciones intertarsianas.
Los fisioterapeutas también lo denominan pronación.
• La dorsiflexión es la flexión del pie en el tobillo o articulación talocrural (entre la tibia,el peroné y el
astrágalo) en la dirección del dorso (cara superior). La dorsiflexión se produce cuando un individuo se para
sobre los talones. Su movimiento opuesto es la flexión plantar.
• La flexión plantar implica doblar el pie en la articulación del tobillo, en la dirección de la superficie plantar o
inferior, como cuando se eleva el cuerpo al pararse sobre los dedos del pie.
• La supinación es el movimiento del antebrazo en las articulaciones radiocubitales proximal y distal, que
consiste en la rotación de la palma hacia arriba. Esta posición de las palmas es una de las cualidades que
definen la posición anatómica. Es opuesta al movimiento de pronación.
• La pronación es el movimiento del antebrazo en las articulaciones radiocubitales proximal y distal, en el
cual el extremo distal del radio cruza sobre el extremo distal del cúbito,y la palma gira hacia atrás.
• La oposición es el movimiento del pulgar en la articulación carpometacarpiana (entre el trapecio y el
primer metacarpiano), en la cual el pulgar atraviesa la palma para tocar los pulpejos de los dedos de la
misma mano. Estos “pulgares oponibles” permiten el movimiento distintivo de los dedos en los seres
humanos y otros primates, para asir y manipular objetos en forma muy precisa