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Día 60 – Una morada para la eternidad

La pirámide escalonada de Saqqara, necrópolis principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental del
Nilo, esconde interesantes revelaciones. No es una tumba más: fue el punto en el que empezó la civilización
faraónica. Su creador fue Imhotep, arquitecto, astrónomo, médico, escriba, sacerdote, visir y filósofo que
trabajaba para el faraón Djoser (o Zoser), que gobernó durante la 3ª dinastía, desde el 2650 a. C.). Es a este
arquitecto a quien se le atribuye la creación de la primera estructura monumental tallada en piedra de la historia,
y además está cargada de simbolismo. Hasta ese momento solo se levantaban simples mastabas de adobe,
tumbas rectangulares, e Imhotep decidió apilar varias de ellas formando una estructura escalonada, que
permitiese al faraón ascender hasta el cielo, una vez enterrado, para entrar en comunión con el dios Ra y las
estrellas en su camino hacia la inmortalidad. La pirámide es, además, una representación del Maat egipcio, una
manifestación del orden cósmico en el que se funden arquitectura, creencias y poder.

En 2008 hicimos una escapada de cuatro días a El Cairo para conocer las legendarias pirámides de Egipto, el
Museo egipcio de El Cairo y la majestuosa esfinge. Muy cerca de allí, a unos 22 kms de las pirámides, en
Saqqara, nos topamos con la pirámide escalonada levantada por Imhotep, que desprendía la magia que se espera
de un monumento tan especial. Era invierno y no había muchos turistas, pero sí un grupo de orientales tomando
fotografías, como yo, que pude capturar un momento en el que un hombre egipcio, local, se acercaba a una
turista china para ofrecerle algún producto. ¿Y cuál es la reflexión que podemos extraer de una pirámide? Quizá
hayan pensado en la frase de Hipócrates, “Ars longa, vita brevis” (la vida es corta, pero las obras perduran,
como la pirámide de Himhotep). Y quizá también debamos reflexionar sobre nuestro propósito en esta vida. Los
existencialistas defendían que el sentido a nuestra vida se lo hemos de dar nosotros. Steve Jobs invitaba a la
gente a no vivir con un plan rígido, sino a seguir su intuición y su corazón, acumulando experiencias (tanto las
planeadas, como las inesperadas). Solo asi se podía crear un camino que solo tendría sentido al mirar hacia
atrás: “No se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia
atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo: sus
agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea”. En el libro Homo Solver, Álex Rovira y Francesc Miralles
invitan a realizar una “linea de la vida”, trazando una línea horizontal con una cruz en medio, que se
corresponde con nuestro aquí y ahora, indicando a la izquierda los principales eventos pasados y a la izquierda
los hitos que nos gustaría lograr en el futuro (tanto los más inmediatos, como los planes a más largo plazo). Les
invito a hacer la prueba. Nos ayudará a conocernos un poquito mejor.

Una turista fotografía la pirámide de Saqqara, mientras un ciudadano local se le acerca para ofrecerle algún servicio.
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Día 61 – El Guernica de Picasso
Paseando por el barrio me cruzo a menudo con un instituto en el que unos alumnos han pintado un mural que
reproduce el célebre “Guernica” de Picasso. Cierto día decidí hacerle una foto, aprovechando que un gato negro
se había sentado plácidamente a descansar al otro lado de la verja. Picasso pintó el cuadro en París en 1937, en
plena guerra civil, por encargo del Gobierno de la Segunda República, para ser expuesto en el pabellón español
durante la Exposición Internacional que tuvo lugar ese mismo año en la capital francesa. El cuadro es
considerado una de las obras de arte más importantes del siglo XX, todo un icono y símbolo de los terribles
sufrimientos que provocan las guerras. A pesar del nombre del cuadro y del contexto, lo cierto es que este no
presenta ninguna referencia a los bombardeos de Guernica. ¿Se han preguntado alguna vez por los elementos
que contiene? Muestra doce símbolos: una paloma con un ala caída, símbolo de una paz rota, un toro, impasible
a lo que sucede a su alrededor, una madre con su hijo muerto (una suerte de ‘Piedad’), la cabeza y algún brazo
de un guerrero muerto, con una espada rota, símbolo de la derrota, junto a una flor que podría interpretarse
como un rayo de esperanza durante el conflicto. También vemos una bombilla, posiblemente la luz de la razón
frente a la barbarie (o quizá el contraste entre el progreso moderno y la destrucción), un caballo, atravesado por
una lanza, que parece representar a las víctimas inocentes, una mujer con un quinqué, asomada a la ventana,
testigo del horror y quizá simbolizando la luz de la compasión y la humanidad. Otra mujer, arrodillada y con
una pierna dislocada o amputada, parece una evidente representación del dolor humano, un vínculo al
sufrimiento de las mujeres y madres durante la guerra. En el cuadro también aparece una casa en llamas, clara
alusión a la cultura y las artes que están siendo destruidas durante el conflicto. El hombre que mira al cielo
parece implorar el fin de los bombardeos o la guerra, y la flecha que aparece bajo las nalgas del caballo podría
indicar la trayectoria del espíritu del caballo moribundo; el inevitable final del animal.

¿Y qué pasó en Guernica en abril de ese mismo año? La localidad vasca sufrió un devastador ataque aéreo
perpetrado por más de veinte aviones de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, aliados
del bando sublevado contra la Segunda República. El bombardeo dejó entre 120 y 300 muertos,
aproximadamente el 5% de la población. Un reciente estudio realizado por Xavier Irujo eleva la cifra a
alrededor de los dos mil, unas cifras que coinciden con las que proporcionó el Gobierno Vasco en su día, pero
que nunca han podido verificarse con total fiabilidad y se consideraron infladas con fines propagandísticos. El
ataque, negado en su momento por el bando franquista, tenía como objetivo el puente de Guernica y una fábrica
de armas, y utilizó bombas de alto poder destructivo, tanto explosivas como incendiarias. Después, diez cazas
(cinco alemanes y cinco italianos) realizaron ametrallamientos sobre la población y sus alrededores. En 1997, el
presidente de Alemania, Roman Herzog, pidió perdón por la autoría alemana del bombardeo. Lo paradójico es
que ni el puente ni la fábrica de armas de la localidad resultaron destruidos. La moraleja que podemos extraer de
todo esto es que aquel mural pintado en el instituto es un ejemplo de que el arte y la memoria deben salir de los
museos y calar en las nuevas generaciones para que no olviden su pasado y las consecuencias de la violencia.

El Guernica de Picasso, reproducido en un mural del Instituto Grande Covián (Arganda del Rey)
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Día 62 – ¿Democracia real o teledirigida?
En el verano de 2023 visitamos la hermosa ciudad de Málaga. Durante un paseo por la ciudad se produjo otra
de esas “sincronicidades” que tendemos a llamar habitualmente casualidades. Mientras trataba de fotografiar
una de las placas metálicas instaladas en la plaza de la Constitución, se posó sobre esta una paloma blanca,
símbolo que durante la transición española se utilizó con frecuencia para representar la paz y la concordia entre
los españoles, deseando dejar atrás el revanchismo y el odio entre ideologías. Sin embargo, ¿fue realmente un
acuerdo entre todos, que emanó del pueblo, o vino desde más arriba? En su libro El precio del Trono, Pilar
Urbano sostiene que la CIA intervino en el asesinato de Carrero Blanco, presidente del Gobierno de España en
1973. Poco antes de su muerte, este mantuvo una reunión en la embajada nortemericana en Madrid con Henry
Kissinger, entonces secretario de Estado de EEUU, de origen judío alemán. Durante aquel encuentro Carrero
Blanco habría transmitido dos mensajes clave al norteamericano: que España no estaba dispuesta a ser un
satélite de Estados Unidos, ni en política exterior ni en su futuro modelo de desarrollo, y que el país tenía
capacidad tecnológica para desarrollar armamento nuclear gracias a los avances de su programa atómico
encubierto (el proyecto islero). Kissinger se marchó de aquella reunión dando un portazo, y al día siguiente se
produjo el atentado que acabó con su vida. Un atentado que llevaba fraguándose varios meses: la Operación
Ogro. Si bien ese mismo día Radio París informaba de que ETA había reconocido la autoría del atentado en su
particular lucha contra la opresión nacional dentro del Estado español, lo cierto es que un informe de los
servicios secretos españoles aseguraba que el explosivo utilizado en el atentado era C4, fabricado en los USA
para uso exclusivo de las fuerzas armadas (hecho del cual surge la conexión entre ETA y los norteamericanos).
Con dicho asesinato, la administración Nixon despejaba el obstáculo de cara a la renegociación sobre las bases
militares y la entrada de España en la OTAN, camino que se allanaría con la entronización del rey Juan Carlos.
Tras el asesinato, el embajador norteamericano en Madrid comentó a Kissinger que “no tenía carisma ni afecto
popular y nadie se ha sentido afectado por su muerte”, y un importante portavoz de aquella representación
diplomática, vinculado personalmente con Kissinger, manifestó a un destacado representante del ministerio
español de Asuntos Exteriores: “No quiero que suene brutal pero... un estorbo menos para la apertura de
España y, por deplorable que sea un asesinato, lo cierto es que ETA nos ha hecho un gran favor”. La agencia
soviética Tass difundió una información según la cual el atentado contó con el beneplácito o la colaboración,
directa o indirecta, de EE UU, ya que Carrero Blanco "se negaba a cumplir ciegamente con las órdenes que
recibía del otro lado del Atlántico" (es decir, no queríamos ser un títere en manos de [Link]), mientras que el
historiador británico Charles Powell afirmaba rotundamente que no existía ni una sola prueba de dicha
acusación (“La muerte del Carrero solo podía generar la inestabilidad y la incertidumbre que tanto aborrecían
Nixon y Kissinger”). El pacto de la Transición se considera el acto fundacional de la democracia española
moderna, pero toda esta información, y los sucesos que transcurrieron en los siguientes años, con la entrada de
España en la OTAN, invitan a reflexionar sobre si la historia que siempre nos han contado sucedió exactamente
así.

Una paloma se posa sobre una placa que conmemora la llegada de la democracia (Plaza de la Constitución, Málaga).
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Día 63 – Las dos Españas
“Me duele España”, escribía Unamuno. Y Machado dijo aquello de: “Españolito que vienes al mundo, te
guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Siendo niño nunca fui consciente del concepto
de las “dos Españas” acuñado por Machado, quizá porque fue un tema que no traté con mis padres a edades
tempranas, a pesar de que mi abuelo paterno había sido militar y la influencia estaba ahí. Con el tiempo, uno se
va dando cuenta de las implicaciones que tuvo la Guerra Civil en España, y la profunda cicatriz, aún sangrante,
que dejó tras de sí; una fractura ideológica, social y emocional que no termina de cerrarse, ni se cerrará, debido
al irremediable conflicto ideológico que entraña. Pero el problema viene de atrás. Tenemos que remontarnos a la
Guerra de la Independencia (1808 – 1814), cuando España se dividió entre “afrancesados”, que apoyaban a
Napoléon, y “absolutistas”, que defendían la monarquía tradicional. Después llegaron las guerras Carlistas, un
choque entre tradición y liberalismo. Enfrentó a Carlistas, partidarios de la descentralización y de un modelo
foral (bajo el lema “Dios, Patria y Rey”), y los Liberales, más proclives al centralismo, la modernización y las
reformas sociales, a través de un Estado parlamentario y constitucional. Todo este caldo de cultivo preparó el
terreno de la Guerra Civil, amplificado por nuevas divisiones ideológicas: por un lado estaba la eterna oposición
entre la izquierda y la derecha, la lucha de clases y el movimiento obrero, una de las causas de la polarización
social. Por otro lado estaba el enfrentamiento entre el catolicismo integrista (a favor de un Estado subordinado a
los intereses de la religión) y el anticlericanismo (opuesto a la influencia de las instituciones religiosas en los
asuntos políticos). Por último, estaba el choque entre centralismo, que apoyaba un gobierno central aglutinante
de todos los poderes, frente a los nacionalismos periféricos, que defendían sus lenguas e identidades frente a un
estado unificador. Surgen, pues dos Españas reconocibles: una conservadora, monárquica, católica y centralista,
a favor de la tradición y la unidad nacional, y otra liberal, republicana, laica y progresista. Frente a ellas,
algunos intelectuales como Salvador de Madariaga, Ortega y Gasset o Menéndez Pidal hablaron de una “tercera
España”: la de quienes no se sentían representados con la ideología de ninguno de los dos bandos, y que
soñaban con una vía conciliadora. Quizá supieron ver que existían fórmulas mixtas, menos polarizadas, que
permitirían lograr una conciliación entre los españoles. La contienda dejó más de medio millón de muertos, una
posguerra durísima y una dictadura de casi cuarenta años, que desembocó en una transición a la democracia,
orquestada por Estados Unidos, como vimos, que buscó la reconciliación entre las partes y la apertura al
exterior. No obstante, la falta de consenso sobre la memoria de ese pasado sigue alimentando resentimiento y
división. Y los debates de fondo siguen latentes: ¿monarquía o república?, ¿centralismo o federalismo? /
¿autonomismo, unidad o pluralidad nacional?. ¿Lograremos algún día acercar posturas y conseguir un modelo
en el que todos podamos vivir en armonía sin perder nuestras identidades territoriales ni usarlas como arma
arrojadiza, sino presumiendo de nuestro impresionante legado cultural? El marco actual ya proporciona las
herramientas para hacerlo, pero los conflictos de intereses regionales y estatales parecen no tener fin (como los
fueros vascos y navarros y el modelo asimétrico). La pregunta sigue siendo la misma. ¿Hasta cuándo?

“Encuentro”, obra del escultor Juan Antonio Chamorro, muestra la grieta del dolor de la Guerra (Arganda del Rey)
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Día 64 – Inteligencia emocional
Venimos al mundo como completos analfabetos emocionales. No suelen enseñarnos ni en la escuela ni en la
familia cómo gestionar nuestras propias emociones: identificarlas, saber manejarlas, usar la motivación para
conseguir metas o sueños, ponerse en el lugar del otro o resolver conflictos. Se supone que hemos de aprenderlo
en la escuela de la vida. La inteligencia emocional puede ayudarnos a mejorar las relaciones personales y
laborales, a tomar decisiones más equilibradas y a reducir el estrés, siendo también un componente clave en el
liderazgo, la salud mental y el desarrollo personal. Hoy sabemos del beneficio de las buenas emociones sobre la
salud (y del perjuicio de las malas, como el estrés o la ira). Daniel Goleman lo explica en su libro Inteligencia
emocional: “Existen numerosas investigaciones que demuestran que el estrés y las emociones negativas
debilitan eficacia de diversos tipos de células inmunológicas y cada vez son más los médicos que reconocen la
incidencia de las emociones en el desarrollo de una enfermedad. El pánico y la ansiedad aumentan la tensión
arterial. […] Este metaestudio confirma hasta qué punto resultan para la salud las emociones perturbadoras y
demuestran que las personas que sufren ansiedad crónica, largos episodios de melancolía y pesimismo,
irritación constante y escepticismo y desconfianza extrema son doblemente propensas a contraer enfermedades
como el asma, la artritis, la jaqueca, la úlcera péptica y las enfermedades cardíacas. Esas emociones negativas
son, pues, un factor tan negativo como el tabaquismo o el colesterol en lo que concierne a las enfermedades
cardíacas”. De la misma forma, el autor explica que hay personas cuyas emociones parecen gravitar hacia el
polo positivo. Se trata de personas naturalmente positivas y despreocupadas, algo que afecta muy positivamente
a su salud. El secreto radica en la región cerebral con la que se trabaja. Según el psicólogo de la Universidad de
Wisconsin, Richard Davidson, aquellas personas que tienen una actividad predominantemente más intensa en el
lóbulo frontal izquierdo son temperamentalmente alegres, disfrutan con las personas y se recuperan pronto de
los contratiempos. En cambio los que presentan mayor actividad en el lóbulo prefrontal derecho suelen tener
más negatividad y estados de ánimo agrios, desconcertándose más fácilmente ante la aparición de algún
problema. El patrón se repite con los pacientes con un historial clínico depresivo, con poca actividad en la
región izquierda. La conciencia de cada uno, según Goleman, consistiría en identificar los puntos fuertes y las
debilidades de cada uno y verse a uno mismo desde una perspectiva positiva, pero realista. Es importante que
aprendamos a controlar las emociones, el dolor que despierta un cabreo, por ejemplo, y aprender a gestionar
esas emociones (ira, tristeza, ansiedad…). La empatía ayuda mucho, al comprender las emociones de los otros,
y las relaciones con los demás. Aprender a escuchar y a preguntar, a gestionar conflictos, cooperar o a negociar
compromisos. Aprender a diferenciar entre lo que alguien hace y dice y nuestras reacciones y juicios.

Un niño juega con unas ovejas en el ecomuseo Marquèze, en pleno corazón de Las Landas (Francia)

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Día 65 – Sobre el humor y la felicidad
“Para empezar, ríete de todo, porque nada importa nada”. Es el primer principio que aconseja Sánchez Dragó
en su código ético en El sendero de la mano izquierda. El autor aconseja someter la frase a prueba cuando algo
nos aflija o nos preocupe, dejando que transcurra un tiempo para que haga su efecto. El agua pasada ya no puede
mover molino, como dice el refrán. Eso mismo termina haciendo el tiempo. Hay que intentar tomarse las cosas
con humor. El humor alivia el estrés y crea sentimientos positivos. La risa incrementa nuestro poder de
concentración y aumenta nuestra capacidad de resolver problemas. En cualquier experiencia, si buscas el lado
gracioso, es bastante probable que lo encontremos. Hace muchos años, en un viaje familiar a Estambul, a pesar
de que teníamos impresa la reserva hotelera, nos indicaron que a ellos no les constaba y nos reubicaron en un
hotel de peor categoría. Nos hizo mucha gracia ver que en Turquía, muchos baños combinaban ducha e inodoro,
muy próximos. Aún hoy, nos reímos mucho de aquella situación y de las cosas cómicas y surrealistas que nos
pasaron en aquel hotal. La otra opción habría sido pasar tres días en una ciudad mágica cabreados porque no
teníamos la habitación en el hotel que reservamos. El truco es seguir una fórmula anti-estrés que consta de dos
pasos: no preocuparse por las cosas pequeñas y recordar que la mayoría de las cosas son pequeñas. Eduard
Punset trató de obtener una fórmula científica que compartió con nosotros en su libro El viaje a la felicidad. La
fórmula era tal que así:

Felicidad = E (M + B + P) / (R + C)

Analicémosla: en el denominador aparecen los factores que restan felicidad. Punset utilizaba la letra “R” para
representar los factores directamente reductores de esta, con el miedo como primer exponente, pero también los
conocimientos y experiencias innecesarias que, a menudo, nos han enseñado, pero que no hemos vivido ni
experimentado por nosotros mismos, y que, además de lesivas o nefastas, son un lastre que cuesta
“desaprender”. El otro factor negativo es el representado por la letra “C”, que representa la carga heredada:
mutaciones genéticas lesivas que producen enfermedades congénitas, estrés imaginado, el envejecimiento e
incluso el ejercicio abyecto de poder. En el numerador están las cosas buenas: la “E” representan las emociones.
Si no hay emoción, no hay felicidad, anulándose la ecuación. Los tres factores dentro del paréntesis representan
el mantenimiento (“M”), las relaciones interpersonales (“P”) y la búsqueda de nuevos horizontes, ya sean
intelectuales, profesionales, emocionales… (“B”). Los bienes de primera necesidad (comida, hogar…) tienen
una influencia notable cuando no se tienen. Una vez cubiertos, aportar más cucharadas no suma mucho más
chute de dopamina. El autor reivindica la necesidad de enseñar a los niños en las escuelas esta fórmula, a la vez
que se trabajan disciplinas como la empatía, las emociones, etc. para que sean más felices, siendo conscientes de
los factores que suman y los que restan.

Un muchacho interpreta a un payaso e intenta sacar unas risas al público en un circo ambulante (Arganda del Rey)
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Día 66 – Taxistas en pie de guerra
Uno de los conflictos laborales y regulatorios más intensos de la última década fue el choque entre los taxistas
y las plataformas VTC (Vehículos de Transporte con Conductr), como Uber y Cabify. Todo empezó en
septiembre de 2014, cuando la empresa norteamericana Uber, que ya operaba en Barcelona desde abril de ese
mismo año, empezó a prestar sus servicios a la Comunidad de Madrid. La polémica surgió porque el sector del
taxi vio como una competencia desleal por parte de estas compañías, al operar en un mismo mercado, pero bajo
distintas normativas y con costes radicalmente diferentes. De hecho, los taxistas tienen que pagar un coste de
licencia muy costoso para poder operar (que ronda los 150 000 euros), y además tienen precios establecidos por
el Ayuntamiento y asociaciones de consumidores, mientras que los VTC no tenían esas condiciones de partida,
lo que les permitía abaratar sus costes (competencia desleal). Se pedía una proporción de otorgar una licencia a
un vehículo VTC por cada 30 licencias de taxi, de manera que se mantuviera el equilibrio del sector. Por su
parte, las plataformas VTC se justificaron presentándose como empresas tecnológicas que ofrecían servicios de
intermediación entre ciudadanos y conductores, operando legalmente con licencias de VTC, y criticaron el
monopolio de los taxistas. La polémica estaba servida. Y así, estalló una guerra de licencias durante los años
2014 y 2018 que desembocó con una regulación que obligó a los VTC a regresar a sus paradas de referencia,
para evitar que circulasen por la ciudad buscando clientes (una actividad reservada a los taxis). Pero los VTCs
no cumplieron con dicha obligación. El conflicto estuvo marcado por huelgas indefinidas y manifestaciones
multitudinarias, como la que tuvo lugar en Madrid, junto a la Feria de Madird en enero de 2019, que inmortalicé
en la fotografía que aparece bajo estas líneas. Coincidió con la inauguracion de la feria internacional del turismo
(FITUR). Los taxistas bloquearon las vías de acceso al recinto ferial para presional al Gobierno central y a las
administraciones durante una huelga indefinida en contra de la desregulación de las VTC.

El ordenamiento jurífico español protegía a los taxistas, al no contar las VTC con las autorizaciones pertinentes
para prestar dicho servicio, pero Europa se desentendió del conflicto, por falta de competencias. La situación
derivó con el cierre de las páginas web de Uber, aunque la compañía siguió ofreciendo sus servicios a los
usuarios, defenfiendo la legalidad de su aplicación. La situación se tensionó y derivó en la mencionada huelga
de taxistas. El conflicto sigue abierto siete años después (2025): en abril, el Tribunal Superior de Justicia de
Madrid (TSJM) obligó a la Comunidad a conceder 8.500 nuevas licencias VTC a Cabify, provocando una nueva
oleada de protestas por parte del sector del taxi. En la actualidad hay más de 15.900 licencias de taxi, frente a las
16.000 de los VTC. Por su parte, la Comunidad ha recurrido al TSJM y ha pedido a Cabify que solicite todas las
licencias a la vez, para demostrar que tiene capacidad de absorberlas. Mientras, los taxistas siguen exigiendo un
marco común para todos (ya al margen de su clara desventaja con la publicidad de su aplicación o el alto coste
de los seguros de sus vehículos, que no se negocian de forma masiva, como hacen las VTC, sino a título
individual). Mientras, las VTCs defienden que han creado empleo, alternativas a la movilidad, flexibilidad,
innovación y precios competitivos (obviamente, al no tener el lastre de las licencias). La guerra sigue abierta.

Manifestación de taxistas en la Avenida de Atenas, junto a la Feria de Madrid (Madrid)


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Día 67 – Gibraltar
Cuesta creer que un trozo de roca como Gibraltar haya podido despertar tantas polémicas durante décadas. El
asunto se remonta a la guerra de sucesión española entre los años 1701 y 1713, tras el fallecimiento de Carlos II
de España el 1700, que era el último representante de la casa Habsburgo y no dejó descendencia. Esto dio lugar
a una lucha por controlar el imperio Hispánico, reclamado por Borbones y por Habsburgo. En su testamento,
Carlos II nombró como sucesor a Felipe de Anjou, nieto del rey Luis XIV de Francia, frente a las
reivindicaciones del archiduque Carlos de Austria, apoyado por la Gran Alianza, integrada por Austria,
Inglaterra, Portugal, Saboya y ls Provincias Unidas). El conflicto terminó con la firma de varios tratados de paz,
entre ellos el que se cerró en la ciudad neerlandesa de Utrecht, reconociéndose a Felipe V como rey de España,
pero cediendo algunos territorios europeos: los Países Bajos españoles (Flandes), el reino de Nápoles y el reino
de Cerdeña a Austria, y Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña. En el Tratado de Utrecht se reconocía que la
ciudad de Gibraltar, sus castillos, su puerto y las defensas y fortalezas serían una propiedad de la Corona
británica para siempre, aunque España reclama su soberanía, siendo la colonia uno de los territorios no
autónimos en la lista de las Naciones Unidas bajo supervisión de su Comité Especial de Descolonización. La
“roca”, por cierto, debe el nombre a Yabal Tarik, que en árabe significa "montaña de Táriq", quien dirigió, junto
a Tarif ibn Malik, la conquista musulmana de la Hispania Visigoda en 711 y le dio ese nombre tras su
desembarco en la zona. Hoy en día, Gibraltar es un reclamo turístico que atrae a miles de visitantes cada año,
con sus cuevas y los monos como atractivo, además del contraste de ver un pedacito de la cultura británica en el
sur de Andalucía. No obstante, el motor de la economía gibraltareña no es el turismo, sino los flujos financieros
que mueve como servicios financieros “offshore”, además de sus empresas de juego online y el comercio
internacional. Sus bajas tasas impositivas permiten que funcione como una herramienta financiera para el flujo
de capitales. A pesar de que en 2005 la Comisaría de la Competencia recomendó abolir la exención fiscal de
Gibraltar antes de 2010, el Tribunal de Primera Instancia de la Unión Europea anuló la decisión de la Comisión
Europea de considerar el impuesto de sociedades de Gibraltar, reconociendo su derecho a tener un régimen
fiscal propio dentro del marco de Reino Unido. El que España recupere algún día su soberania sobre Gibraltar es
casi una utopía hoy en día, ya que los dos referendos realizados en 1967 y 2002 devolvieron resultados
abrumadores a favor de seguir bajo la soberanía británica (con un 98% de los “llanitos” a favor), además de
prevalecer lo acordado en el Tratado de Utrecht. Además, la ONU se lava las manos y, aunque sigue
manteniendo a Gibraltar en la lista de “colonias”, apela al entendimiento mutuo entre España y Reino Unido. En
cuanto a sus monos, no sé sabe muy bien cómo llegaron, probablemente los trajeron los musulmanes en algún
momento a partir del siglo VIII. En 1848 se hallaron fósiles de Neandertales en Forbes Quarry. Las cuevas de
Gorham y Vanguard, Patrimonio de la Humanidad, podrían ser los últimos lugares habitados por neandertales,
hace 40.000 años, justo antes de su extinción.

Una hembra de Macaco de Berberia reposa sobre una roca junto a su cría, ante la atenta mirada de muchos turistas (Gibraltar)

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Día 68 – El tiempo es oro
Cuando era niño, mi hermano pequeño y yo solíamos repetir una frase con un amigo con el que aún sigo
manteniendo una buena amistad después de casi cuatro décadas: “El tiempo es oro, y solo lo pierden los tontos”.
Solíamos quedar los viernes por la tarde y los sábados y no podíamos permitirnos el lujo de perder ese valioso
tiempo. Nos encantaba exprimirlo al máximo jugando al Scalextric, al ping-pong, al baloncesto, con los patines
y monopatines, saltando en camas elásticas, con los videojuegos de entonces o a mil juegos más, como la
mayoría de los niños que crecimos en los años ochenta. Ya hemos dedicado otro artículo a reflexionar sobre el
tiempo: pasado, presente y futuro. Pero démosle ahora otro enfoque: ¿cuánto vale el tiempo? Si nos quedamos
sin tiempo se nos acaba la partida. Lo perdemos todo. Y, como dice el tema Dust in the wind, del grupo Kansas:
“And all your money won’t another minute buy…”. Por eso hemos de valorar el tiempo como nuestra posesión
más valiosa, y el cómo utilizarlo ha de ser la decisión más importante que podamos tomar. En el libro El monje
que vendió su Ferrari, Robin S. Sharma reflexionaba sobre esta cuestión: “Lo más gracioso de la vida es que,
cuando la mayoría de la gente se da cuenta de lo que realmente quiere y de cómo obtenerlo, suele ser
demasiado tarde. Los jóvenes no saben. Los viejos no pueden. […] Sin el tiempo no somos nada […]. El tiempo
se nos escurre de las manos como granitos de arena, y ya no vuelve. Quienes usan el tiempo sabiamente desde
una edad temprana tienen la recompensa de una vida rica y productiva. Quienes jamás han conocido el
principio de que ‘dominar el tiempo es dominar la vida’ nunca llegarán a ser conscientes de su enorme
potencial humano.[…] Por más grande que sea tu casa o más moderno que sea tu coche, la única cosa que
podrás llevarte al final de tu vida es tu conciencia. Escúchala”.

La sabiduría de los antiguos nos demuestra que estas reflexiones humanas sobre el valor del tiempo siempre
han llamado la atención del ser humano. Horacio ya escribió en el Libro I de las Odas su inolvidable “Carpe
Diem, quam minimum credula postero” (aprovecha el día, confiando lo menos posible en el mañana). También
se popularizó hace milenios el “Hic et nunt” (aquí y ahora) para enfocar las cosas desde la realidad, sin dejarse
llevar por hipótesis y teorías abstractas. Se suele atribuir su primer uso a Cicerón, en la Cuarta Catilinaria. Y el
estoico de Séneca también explicó que “no es que la vida sea demasiado corta, sino que perdemos mucho
tiempo. La vida es larga si sabemos aprovecharla. La muerte, entre tanto, se acerca, para la cual, lo quieras o
no, habrás de desprenderte de todo”. Cierro con un pensamiento de Thomas Mann: “¡Sujeta bien el tiempo!
Protégelo, vigílalo, cada hora, cada minuto. Si no lo tienes en cuenta se desvanece. Considera sagrado cada
momento. Dale a cada uno claridad y significado, a cada uno el peso de tu atención, a cada uno su verdadero y
merecido logro”.

24 horas conectan a Berlín y el mundo, recordándonos que el tiempo es global e implacable (Alexanderplatz, Berlín)
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Día 69 – Siete vidas
Cuando lo dejé todo para labrarme un futuro en Madrid no podía imaginar que, solo unos meses después,
podría haber sido víctima de un atentado terrorista. Así fue: el 30 de octubre de 2000 volví a nacer. Aquella
mañana tenía pensado acudir al banco para pagar el alquiler, llevaba apenas dos meses en la capital y solía hacer
el ingreso del alquiler en la oficina. Pero sonó el despertador y me hice el remolón, dejando lo del banco para
otro día. Al final me fui directamente al trabajo y pasé muy cerca del coche bomba que explotó junto al Caja
Madrid de la Avenida de Badajoz, a la altura del cruce con Torrelaguna. El atentado de ETA se llevó la vida del
magistrado José Francisco de Querol, a su chófer y a su guardaespaldas, además de 64 heridos, uno de los
cuales, el conductor de un autobús “que pasaba por allí”, falleció dos días después.

Dos años después tuve mi primer coche y volví a nacer, porque en un día de lluvia, de noche, el semáforo se
cerró y mi coche, en el que viajaba junto a la persona que con el tiempo se convertiría en mi mujer, se deslizó
durante unos cuantos metros, impactando con el coche tenía delante. Aquaplanning: no hubo forma de pararlo.
Afortunadamente no pasó nada grave, aunque el coche quedó bastante perjudicado, como puede verse en la foto
inferior. Han pasado casi 25 años y, tras ser reparado, ese coche ha logrado convertirse en un clásico, pero lo
importante es que a mí aquella lección me sirvió para no confiarme al volante. Aunque no estoy libre de cometer
algún otro despiste, reconozco que aquel accidente pudo salvarme muchas vidas, al ayudarme a tomar
conciencia del peligro de la carretera. Cuando uno estudia para obtener el carnet de conducir, se habla de los
riesgos de la “falsa autoestima” al volante, pero algunos necesitamos experimentar un pequeño cachete para que
nos saquen de nuestra zona de confort. La tercera vida me la había gastado mucho antes. Cuando tenía cinco
años, volviendo del colegio a casa, crucé la calle sin mirar y me atropelló un Seat 600. Quiso Dios que no me
pasara nada grave, más allá de unos puntos de sutura en la frente. Mi madre siempre dice que el conductor, un
chico joven, sufrió más que yo con aquel accidente. Quizá él también aprendió su pequeña lección al volante.

La cuarta vida me la gasté en Llanes, a finales de los años ochenta. Nadando en la orilla de la playa con mis
hermanos hubo un momento en el que el mar Cantábrico empezó a hacer “resaca” en esa esquina de la orilla y
no había forma de salir de allí. Una mujer me vio hacer aspavientos y se metió a buscarme, sacándome con
facilidad del atolladero. En 1997 me ingresaron por una apendicitis, ya casi evolucionada a peritonitis. No sé si
aquella fue la quinta vida que me gasté o no. Lo cierto es que en 2004 aquella cirugía provocó unas bridas que
me obligaron a pasar por quirófano con una complicación más grave: una obstrucción intestinal severa. Así que,
visto lo visto, con casi medio siglo de vida, puedo decir que estoy viviendo de propina. Probablemente la vida
que me queda es la última que me puedo gastar. Ya no me quedan más comodines. La reflexión de este relato no
es nueva: vivamos la vida intensamente. El “Game Over” está a la vuelta de la esquina.

Estado del Citröen Saxo, tras el impacto contra la parte trasera de un coche con remolque (Madrid)
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Día 70 – Cuando las víctimas se vuelven verdugos
Paseando por Huelva nos cruzamos con una pancarta que reivindicaba una Palestina libre, tras meses sufriendo
un genocidio en el que las vidas de miles de personas, incluidas mujeres y niños, fueron borradas del mapa de
un plumazo. Todos sabemos que el conflicto viene de antiguo: según la Biblia y el propio judaísmo, la Tierra de
Israel (o Sion) es la Tierra Prometida por Dios para los judíos, pero tras la rebelión de Bar Kojba en la provincia
romana de Judea (132–135 d.C.), la mayor parte del pueblo judío fue expulsada de la Tierra de Israel y se formó
la Diáspora. Siglos después, a finales del siglo XIX, surgió en Europa un movimiento sionista que defendía el
establecimiento de una patria para el pueblo judío en Palestina. Consideraban que los judíos eran un grupo
nacional (como podían serlo los españoles o los italianos) y no únicamente religioso y que tenían derecho a
crear su propio Estado en su territorio histórico. Tras el holocausto nazi, muchos judíos emigraron a Palestina, al
principio en pequeños grupos y después de forma masiva, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, lo que
fue generando crecientes tensiones con la población árabe local. En 1947, las Naciones Unidas propusieron un
plan para otorgar a los judíos un Estado que ocuparía nada menos que el 56% del territorio ocupado (¡más de la
mitad de la tierra que les acogió!), quedando el 42% del territorio en manos de la población árabe y el 2%
restante en la zona internacional de Jerusalén, propuesta que los árabes, obviamente, no aceptaron. Se produjo
entonces una guerra civil que produjo la huida de dos tercios de la población árabe. El 14 de mayo de 1948
Israel proclamó de forma unilateral su independencia, dando lugar a la primera guerra árabe-israelí, que fue el
primero de una serie de conflictos entre ambos pueblos, y que marcó el inicio de la Nakba (“catástrofe”, en
árabe). Y de aquellos polvos, estos lodos. Imaginemos qué habríamos pensado en cualquier otro país (Estados
Unidos, España, Gran Bretaña…) si algo así ocurriera: unos recién llegados, a quienes acogiésemos, recibieran
el respaldo de las Naciones Unidas y decidiesen que, por cualquier motivo, más de la mitad del territorio les
perteneciera y se lo quedasen. Inconcebible, se mire por donde se mire. Y aquellas decisiones tuvieron las
consecuencias que llevamos sufriendo durante décadas, desde que algunos tenemos uso de razón, viendo ahora
cómo un país hermano, como es Israel, que contó con toda la solidaridad del mundo tras el holocausto nazi,
ejecuta ahora su propio genocidio sobre el pueblo Palestino.

Es importante no generalizar ni hablar del pueblo judío en su conjunto para no despertar un injusto
antisemitismo entre la población judía, ya que el origen de los recientes ataques, perpetrados sobre Palestina
justificando una defensa contra el grupo terrorista Hamás, está vinculado a otros intereses políticos de líderes y
partidos sionistas radicales, habiendo otro sector importante de judíos que se opone firmemente a las políticas
de Netanyahu. La actual política israelí está dominada por una coalición que incluye partidos con una ideología
ultranacionalista y religiosa extremista que nos ha llevado a donde estamos. ¿Se imaginan que, en España, el
ejército hubiera arrasado el País Vasco, de haber estado al otro lado de una frontera, para acabar con la banda
terrorista ETA, aunque implicara la muerte de miles de inocentes? ¿Quién puede aceptar semejante
justificación?

Un cartel reivindica una Palestina Libre en un parque de la capital onubense.


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Día 71 – Relativizando el fuego
Existe una tendencia muy humana a minimizar la gravedad de un problema comparándolo con otro, a menudo
percibido como más grande o más urgente. A este tipo de comparaciones se le conoce como whataboutism (del
inglés whatabout). Se trata de responder a una acusación o problema serio desviando la atención hacia otro
problema diferente, con la intención de restar importancia al primero o no afrontarlo. El castellano, que es tan
rico o más que el inglés, tiene su equivalente con el popular: “Y tú más”. Se trata de un mecanismo de defensa,
según la psicología, para restarle gravedad a un asunto, poniendo otro en la balanza. Si uno plantea el problema
de la vivienda, por ejemplo, se le podría relativizar sacando a colación el problema de la Sanidad, cuando en
realidad ambos son problemas. Si alguien habla del genocidio de Gaza, se nos recuerda el drama de Yemen. Se
trata de evasivas que paralizan el debate sobre el problema original, ya que pone el foco exclusivamente en un
problema que es aún peor. En los tiempos que corren, la relativización se ha convertido en una forma de evasión
colectiva. Como si el dolor o los problemas tuvieran que competir. Como si solo pudiéramos atender una
tragedia a la vez. Pero existe una variante que también es muy común: el “tú no puedes hablar de ese tema
porque no has estado allí”, que consiste en desacreditar lo que el otro dice para evitar el debate. Por ejemplo:
“Eres rico, así que no tienes derecho a hablar de la pobreza” o “Como no tienes hijos, no puedes opinar de este
tema que concierne a padres”, etc. Este tipo de argumentos responde al nombre de “Falacia ad hominem
circunstancial”. Es falaz porque lo importante no es quién lo dice, sino si los argumentos son ciertos, lógicos y
fundamentados si existe acceso a información contrastada.

Lo peor de todo es que tendemos a relativizar de forma selectiva. Nos indignamos por lo que nos toca la fibra
sensible, pero tendemos a minimizar lo que incomoda al otro. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer el dolor
ajeno? Mi reflexión de hoy es una invitación a la no relativización de los problemas: si hablamos de vivienda,
inmigración, violencia, sanidad, Yemen o de los sin techo, miremos esos problemas de frente sin compararlos
con otros (aunque es lícito, e incluso necesario, hacerlo si la intención es enriquecer el análisis: señalar, por
ejemplo, que tanto la izquierda como la derecha han tenido casos de corrupción o políticas nefastas). Tampoco
confundamos esta relativización “cotidiana” con el relativismo moral, que sostiene que lo que está bien o mal
depende de la sociedad o del individuo, o el relativismo cultural, que defiende que las prácticas y las creencias
han de entenderse desde contexto cultural en que nacen (como la tauromaquia, la ablación del clítoris, las castas,
la lapidación, los matrimonios forzados, la silla eléctrica...) y no desde estándares externos.

Algunos solo miran si el faquir se quema, pero el fuego sigue siendo fuego (Arganda del Rey)
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Día 72 – La magia del dar
Resulta paradójico que un acto como el de dar, no necesariamente dinero, sino también amor, ayuda, amistad e
incluso la razón a quien la tiene, reporte tantos beneficios y, sin embargo, la humanidad lo necesite tanto en una
sociedad como la nuestra, tan individualista. Hago repaso hoy a diversas referencias sobre el poder del dar a lo
largo de la historia. En la Biblia existen varios pasajes que mencionan los beneficios del dar: “Hay más dicha en
dar que en recibir” (Hechos de los Apóstoles, 20:35). En Lucas 6:38 aparece una cita de Jesús sobre la
generosidad: “Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que
haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo” y en el Eclesiástico aparece otra cita más: “No
esté la mano abierta para recibir y cerrada cuando se trate de dar”. Gandhi dijo que “Solo se posee aquello que
se da” y Albert Pike escribió que “Lo que hacemos por nosotros muere con nosotros. Lo que hacemos por los
demás permanece y es inmortal”. Adam Jackson también reivindicó la acción del dar como uno de los secretos
de la felicidad: “La felicidad no se halla en tener ni en comprar para nosotros mismos, sino en dar y ayudar a
los demás. Cuanta más alegría y felicidad damos, más recibimos. Cada día podemos crear felicidad en nuestras
propias vidas buscando la forma de dar felicidad a los demás”. Sánchez Dragó también escribió sobre la
generosidad: “Da a tu prójimo más de lo que espera y no esperes tú absolutamente nada a cambio. No creas que
la riqueza y la pobreza son siempre fruto de la injusticia. Ayuda económicamente al prójimo si ese es tu deseo,
pero hazlo directamente, no a través de intermediarios”. Pablo Picasso dijo que “El sentido de la vida es
encontrar tu don. El propósito de la vida está en entregarlo” y Ramón de Campoamor escribió una frase
preciosa sobre el altruismo: “Lo mismo que el rosal produce rosas, una persona de gran corazón realiza
acciones generosas”. Bernabé Tierno nos recordó que “…en dar está la recompensa. Haz bien siempre que
puedas, en todo lugar y circunstancia y el mismo bien que y el mismo bien te será devuelto con creces. […] Haz
bien primero al que tienes más cerca y siempre a cualquiera que se cruce en tu camino… pero sin distinción, sin
mirar a quien lo haces necesariamente” y Alejandro Jodorowski dijo que “Lo que das, te lo das, y lo que no das,
te lo quitas”. La frase, a su vez, me trae a la cabeza el estribillo del tema Todo se transforma, interpretado por
Jorge Drexler: “Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da”. La frase contiene un profundo significado
filosófico y apela a la ley de la acción-reacción: las acciones que realizamos tienen consecuencias. Lo que
damos al mundo (amor, respeto, violencia, indiferencia…) termina regresando a nosotros. Se trata de un ciclo de
emociones porque, a su vez, lo que recibimos de los demás, transforma nuestro comportamiento. Si somos
tratados con cariño, responderemos con cariño, de la misma forma que muchos abusadores de niños también
sufrieron abusos en su infancia o adolescencia. La vida funciona de una forma que economiza por naturaleza,
como el principio de la conservación de la energía: no se crea ni se destruye, solo se transforma. Así pues, todo
lo que invertimos, sea bueno o malo, tendrá un impacto y podrá volver a nosotros de la forma que menos
esperamos. Y así es como continúa, de hecho, el estribillo del tema de Jorge Drexler: “...nada es más simple, no
hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma”.

Incluso en el exilio, la generosidad y la dignidad pueden seguir siendo un acto de resistencia (San Sebastián)
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Día 73 – ¿Quién eres?
¿Quién eres? La respuesta a la pregunta no es nada sencilla. Jostein Gaarder conocía muy bien la profundidad
de la cuestión cuando la utilizó en los primeros compases de su conocida novela sobre la historia de la filosofía
El Mundo de Sofía. La protagonista, Sofía Amundsen, hallaba un sobre en su buzón planteando esa pregunta.
¿Quién eres? ¿Quién soy yo? ¿Para qué estamos aquí? Son preguntas que se han hecho todas las filosofías
desde la antigüedad. Sócrates nos dio el consejo de conocernos a nosotros mismos. Y Platón, inspirado en las
enseñanzas de Sócrates, se preguntaba qué era el ser humano. Fue, de hecho, el primero en pensar que el alma
era era la fuente de la vida y de la mente. San Agustín también se hizo la misma pregunta: “¿Qué soy yo, Dios
mío? ¿Qué naturaleza soy?”. Descartes, con su “Cogito ergo sum” (Pienso, luego existo) también planteó que
ser conscientes de que pensamos demostraba la existencia del “yo”, alineándose con Platón en la idea de que
somos almas. Un texto clásico atribuido a Ramana Maharshi plantea 28 preguntas para conocer quiénes somos.
El camino de la felicidad estaría en la indagación del Ser, haciéndonos preguntas en esa línea: “¿Quién soy
yo?”. El maestro responde: “No soy el cuerpo, ni los sentidos, ni la mente ni la ignorancia”. No hemos de seguir
aquellos elementos que nuestra mente va creando y nos enredan. En su lugar, hemos de preguntaremos: ¿A
quién surgen? Cuando logremos descartar todos esos elementos, la que permanece es la conciencia pura. El Ser.
Esa conciencia es existencia, conocimiento y felicidad. Mientras nuestra mente siga proyectándonos la ilusión
del mundo, no podremos ver el substrato verdadero.

Sanchez Dragó reivindicó la misma pregunta en un ejercicio que planteaba en El sendero de la mano izquierda:
“¿Quién eres? Formúlate esa pregunta, coge papel y lápiz, y responde por escrito en menos de dos minutos.
Repite la operación, pero sin hacer referencia a ningún dato que haga referencia a tu cuerpo, anatomía o
dimensión física (nada de lo que vemos cuando nos miramos al espejo). Haz de nuevo el mismo ejercicio, pero
prescindiendo de lo que tu biografía te sugiera. Vuelve a hacerlo, pero no apeles a la fantasía, a las creencias, a
las opiniones, ni a las afiliaciones religiosas, filosóficas e ideológicas. Es todo. Quizá no descubras quién eres,
pero sí descubrirás lo que no eres”. Curro Cañete planteó otras preguntas a modo de metas en El poder de
confiar en ti: “¿Cómo te gustaría ser? ¿En qué persona te quieres convertir? ¿Te gustaría ser más amable o
detallista con tus seres queridos? ¿Cómo te gustaría actuar? ¿Te gustaría ser más valiente o firme? ¿más
extrovertido u ordenado? ¿Qué valores quieres tener?”. La meta es el compromiso de caminar en la dirección
de ese “yo ideal”. Lou Marinoff también planteó otros interrogantes en Pregúntale a Platón: “¿Cuáles son
algunos sueños de tu vida? ¿Qué estás haciendo y que no para alcanzarlos? ¿Hay alguien con quien no te
hables tras una discusión no resuelta? Pasa, por lo menos, un día lejos de la civilización. Vete al campo o a la
playa. Camina por el bosque o por una colina. Admira la flora y la fauna. Observa y sumérgete en la
naturaleza, de la cual formas parte. No te lleves el móvil o el portátil, ni ningún otro aparato tecnológico que te
conecte con el caos. Cuando regreses a la civilización, fíjate hasta qué punto esta ha desconectado a las
personas de la serenidad, el equilibrio y la naturaleza y las ha vuelto desequilibradas, frenéticas y cerradas.
Entonces, plantéate una pregunta filosófica: ¿Qué puedo hacer yo para que la civilización aumente la
capacidad humana natural para obtener serenidad, equilibrio y fluidez, en lugar de socavarla, minarla y
arruinarla? ¿Es mucho pedir? En realidad no. Empieza por ti mismo”.

Eckhart Tolle escribe en El poder del ahora que nosotros no somos nuestra mente, y que estamos dominados
por nuestra voz interior. Una voz que juzga y recuerda continuamente, generando sufrimiento. La liberación
empieza observando al que piensa, escuchando esa voz sin juzgarla. Nacerá así una nueva dimensión de
conciencia, el “Yo soy”, una presencia más allá del pensamiento. Al no identificarse con la mente, los
pensamientos perderán poder y surgirán paréntesis de silencio, cada vez más largos. Habremos accedido al
estado natural de unión al Ser, un estado de plena atención y vitalidad, en el que la conciencia se intensifica,
produciéndonos una profunda serenidad y dicha. Llega un punto en el que uno deja de ser esclavo de su mente.

Todos los caminos confluyen en la necesidad de conocernos mejor. En Occidente, el hombre se ha acercado al
materialismo y ha perdido el norte. En El monje que vendió su Ferrari, Robin Sharma escribió: “Toma la
decisión de invertir más tiempo con quienes dan más sentido a tu vida. Deléitate en el poder de esos momentos
especiales. Haz las cosas que siempre has querido hacer. Escala esa montaña que siempre has querido escalar
o aprende a tocar la trompeta. Baila bajo la lluvia o monta tu nuevo negocio. Aprende a amar la música,
aprende un nuevo idioma y reaviva el placer de tu infancia. Empieza a atender tu alma. Ese es el camino del
nirvana. El destino final de todas las criaturas esclarecidas es un lugar llamado Nirvana. En realidad, más que
un lugar físico, el Nirvana es un estado que trasciende a todo lo conocido. En el Nirvana todo es posible. No
hay sufrimiento, y la danza de la vida se ejecuta con perfección divina. Alcanzar el nirvana es para los sabios
entrar en el cielo estando en la tierra. Esta es su meta de vida. Todos estamos aquí por una razón especial.
Medita sobre tu verdadera vocación y sobre cómo puedes darle a los demás. Hoy mismo, prende la chispa de la
vida y déjala arder. Empezarás a notar la santidad de todo lo que te rodea: la divinidad de un rayo de luna, el
encanto de un deslumbrante cielo azul en pleno verano, el fragante capullo de una margarita o la niña de un
niño travieso”.

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Una estatua de Cristo contempla Rio de Janeiro desde lo alto del cerro Corvocado (Rio de Janeiro, Brasil)
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Día 74 – Spain is different
España es un país que disfruta de más de 2.800 horas de luz de sol al año y cuenta con una riqueza paisajística
impresionante: playas, montañas, desiertos, pueblos con encanto, un legado histórico excepcional, una
gastronomía muy variada y gente con un carácter muy cercano, que suele acoger con calidez al visitante.
Somos, en cierto modo, un continente en miniatura. También somos uno de los países con mayor esperanza de
vida, con un coste de vida moderado, especialmente fuera de ciudades más tensionadas, como Madrid o
Barcelona. Incluso nuestras fiestas son muy conocidas. No es de extrañar, pues, que seamos potencia turística a
nivel mundial. No obstante, el impacto del turismo en la economía española no es tan alto como podría
pensarse: no llega ni al 15% siquiera del PIB. A pesar de todo esto, hay mucha gente infeliz en España, incluso
viviendo con todas las necesidades cubiertas. Quizá no valoramos lo que tenemos en su justa medida, ya que
nuestro país tiene cosas que muchos países querrían tener: salud, bienestar, riqueza cultural y gastronómica,
además de un clima privilegiado. La historia tampoco ha sido justa con España. Durante siglos se ha alimentado
la llamada leyenda negra, especialmente en contextos anglosajones, seguramente por meros intereses políticos,
que ha opacado muchas de nuestras grandezas. Hace unos años me apunté a un grupo de senderismo local y
visitamos un pueblo cercano, Olmeda de las Fuentes, en el que nació un monje jesuita y misionero llamado
Pedro Páez, desconocido mundialmente, incluso en nuestro país, pero que tiene el privilegio de haber sido el
primer europeo que llegó a las fuentes del Nilo Azul, en 1618. Escribió una historia de Etiopía, que no se
publicó hasta 1905. El descubrimiento de la Antártida se ha atribuido tradicionalmente a James Cook, pero
existen testimonios sólidos de que Gabriel de Castilla la visitó en 1603, mucho antes. Se le atribuye, de hecho,
junto al marinero neerlandés Dirck Gerrits Pomp, el haber sido el primer ser humano en avistar el continente
antártico. Casi nadie ha oído hablar tampoco del marinero malagueño Ruy López de Villalobos, que realizó una
de las más duras navegaciones de la historia cruzando todo el Pacífico de este a oeste, entre 1542 y 1543, de
Méjico a Filipinas, reconociendo las islas de Revillagigedo, las Marshall, las Carolinas y Mindanao, además de
descubrir las islas japonesas de Iwo Jima, Kita Iwo Jima y Minami Iwo Jima. Durante su periplo descubrió unas
islas que él bautizó como Islas del Rey, y que algunos historiadores identifican con las actuales islas Hawái, las
mismas que los anglosajones afirman que descubrió el capitán Cook en 1778. Pero los españoles se toparon con
ellas 235 años antes. Así lo confirma el hecho de que ya figuraba este archipiélago en un gran número de cartas
marinas rubricadas por cartógrafos españoles, portugueses, italianos o franceses, estando la primera de ellas
fechada en 1555. El jefe apache Gerónimo, hablaba español con fluidez y estaba bautizado por el ritual católico.
Vivió en lo que hoy se conoce como Arizona y Nuevo Méjico, que durante mucho tiempo fue parte del
virreinato de la Nueva España, que dejó una vasta red de caminos, carreteras e Iglesias: el Camino Real de
Tierra Adentro, el de Tejas o el de California, además de muchas iglesias coloniales, hoy Patrimonio de la
Humanidad. Alaska y Taiwan fueron también españolas. Hay mil ejemplos más, relacionados con la piratería y
otros muchos temas. La colonización de España en las Américas, basada en el mestizaje, fue muy diferente a la
anglosajona, que exterminó a gran parte de la población nativoamericana, sin mezclarse con ella. Pero, como
vemos, aunque la historia la cuentan los vencedores a su manera, está llena de grises.

Unas jóvenes bailan sevillanas al ritmo de la música en la Plaza de España de Sevilla


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Día 75 – Clase de meditación
Ya hemos comentado en todo este tiempo que la mayoría de nosotros vivimos atrapados en un torrente
incesante de pensamientos. Una voz que juzga, imagina, critica, comenta… Ella es la causante de mucho
sufrimiento y nos impide experimentar la paz del presente. Si la dejamos en piloto automático, suele inducirnos
a la negatividad. El primer paso hacia la libertad consiste en escuchar conscientemente esa voz. No tanto de
silenciarla, sino de observarla sin juzgarla, como un testigo silencioso. Al hacerlo, descubriremos una nueva
dimensión: la conciencia que observa. Esa observación dejará huecos, pequeñas pausas, momentos de silencio
interior que nos conectan con la presencia, con el “yo soy”, más allá de nuestra vida personal y de nuestros
problemas. Es en esas pausas donde encontraremos paz y tranquilidad. La práctica consiste en llevar la atención
al momento presente: cuando respiramos conscientemente, cuando caminamos, masticamos o nos lavamos las
manos con atención plena, al sentir el cuerpo sin pensamientos… Con el tiempo, esas pausas se irán
expandiendo y la mente irá perdiendo su dominio. La verdadera meditación, explica Eckhart Tolle en El poder
del ahora, no consiste en escapar del mundo, sino estar plenamente presente en él, pero libres del ruido mental.
En su libro El poder de confiar en ti Curro Cañete nos comenta que practicar la meditación durante unos
minutos al día nos ayudará a interiorizar, a dejar en suspenso nuestra mente analítica y nuestra capacidad para
razonar, prever y evaluar, olvidando nuestros problemas. Escaparemos de los conflictos del mundo exterior,
aquietando la mente para llegar a nuestro yo esencial. Al cerrar los ojos y estar con nosotros mismos en la
meditación, cortaremos deliberadamente el flujo de los pensamientos, que van y vienen a todas las horas del día.
Hemos de aprender a a escucharnos y a amarnos. Para los que nunca habéis meditado y queráis intentarlo, lo
ideal es buscar un lugar tranquilo, donde podamos sentarnos con la espalda recta, sin tensión, cómodos. Cerrad
los ojos y dejad que el cuerpo repose en el presente. Haced una respiración profunda, sintiendo como el aire
entra y sale lentamente. Intentad no controlar nada, solo observad. Llevad a atención al cuerpo: sintiendo el
peso, la respiración, los sonidos a vuestro alrededor, y permaneced presentes sin hacer nada más. La mente, que
es muy lista, querrá hablar. Aparecerán pensamientos, recuerdos, imágenes, personas, cosas que hemos hecho
durante el día… Pero no tenemos que luchar contra ellos, sino observarlos pasando, como si fueran nubes que
cruzan el cielo. Podemos comentarlo: “¡Anda! ¡Un pensamiento!”. Luego, volved al instante presente, al
silencio entre un pensamiento y otro. Ese espacio, en el que no llega ningún pensamiento, lo que queda, somos
cada uno de nosotros. La conciencia, que observa. Tolle nos indica que no hay que “lograr” nada, sino recordar
lo que ya somos: la presencia detrás de nuestra mente. A base de practicar y practicar, esa brecha entre los
pensamientos, como decíamos, se irá haciendo cada vez mayor y la luz de la conciencia se hará más clara.

En las aguas quietas de Guilin, el ego se disuelve como niebla entre montañas (Guilin, China)
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Día 76 – Tiempos difíciles
Todos experimentamos a lo largo de nuestra vida momentos en los que las circunstancias nos ponen a prueba.
Ponen a prueba nuestras virtudes y defectos. Padecer apuros es una prueba de fuego para conocernos mejor. Lou
Marinoff lo explica muy bien en Pregúntele a Platón: “Es aquello tan conocido de que no hay mal que por bien
no venga: la oportunidad de que un grave problema suscite un buen resultado”. El autor nos invita a preparar
una lista de momentos decisivos en nuestras vidas, incluyendo la idea que ayudó a sobrellevar dichas
situaciones. Es importante aprender a conocer las emociones y controlar el enfado, el estrés y la ansiedad.
Tenemos que ser aliados de la paciencia, especialmente en situaciones tan complicadas. La disciplina y la fuerza
de voluntad pueden ser en esos momentos nuestros mejores aliados. La fuerza de voluntad es lo que nos permite
contenernos en momentos de ira, o al ser insultados o provocados. En El sabio que vendió su Ferrari, Robin
Sharma menciona unas palabras que pueden consolar en momentos de apuro: “Mediante el acceso de la
disciplina, forjarás un carácter colmado de coraje y de paz. Mediante la virtud de la voluntad, estás destinado a
alcanzar el más alto ideal de la vida y a vivir en una mansión celestial llena de cosas buenas, de vitalidad y
alegría. Sin ello, estás perdido como un marino sin brújula, ese marino que al final se hunde con su barco”. Si
repetimos estas palabras treinta veces al día, escribe Sharma, subirán nuestros niveles de fuerza de voluntad:
“Soy más de lo que aparento, toda la fuerza y el poder del mundo están en mi interior”. Veremos cambios
profundos en nuestras vidas. El autor recomienda mezclar este mantra con la visualización creativa,
imaginándonos como una persona disciplinada y resuelta, con absoluto control de la mente.

Anxo Pérez recomienda un truco para dejar atrás una tristeza es identificarla, para ser conscientes de que la
sensación está ahí. El siguiente paso es observarla, tomando esa sensación de tristeza y empaquetándola en una
caja, viéndola desde fuera. Así, no la sentimos como nuestra, sino como algo ajeno a nosotros, que no nos
pertenece, ya que procede de nuestro ego, en lugar de nuestra esencia. El último paso sería aceptar esa emoción.
Sin más. Como quien observa un partido de fútbol. Sin clasificarla como buena o mala. Simplemente como una
emoción que es. Que está ahí. El autor lo deja claro: “Sólo existe una única cosa en el mundo capaz de generar
tristeza, y no es ni la muerte, ni las enfermedades, ni las tragedias. Es… tu propia mente”. Y termina
reflexionando: “No se crece durante la adversidad, sino durante la tristeza”, una frase muy alineada con el
pensamiento de Friedrich Nietzsche del que ya hablamos: “Aquello que no nos mata, nos hace más fuertes”.

Entre el hierro y la marea, la fuerza resiste al golpe del tiempo: incluso en la tormenta, la forma perdura (San Sebastián)

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Día 77 – I Ching
¿No han jugado nunca al I Ching (o Yijing) con tres monedas? Es un método de adivinación chino, también
conocido como “libro de las mutaciones”. Aunque muchos los utilizan para obtener predicciones del futuro, Lou
Marinoff lo consideraba también muy útil para usarlo como un espejo de la mente y del alma en un momento
dado. Desde hace años guardo mi propia baraja de I Ching y tres monedas chinas, y lo he consultado en más de
una ocasión a modo de divertimento. El I Ching está íntimamente ligado al taoísmo, y se basa precisamente en
esas sincronicidades de las que hemos hablado en diversas reflexiones. La adivinación supone que existe una
correspondencia sincrónica entre el estado psicológico del consultante y el hexagrama que este recibe,
aparentemente por azar, al tirar las monedas. En realidad, no se recibe una predicción, sino más bien un consejo.
Pensemos que tirar unas monedas al aire no puede determinar tu destino, pero es una forma de conseguir una
aleatoriedad más sana que con el acto de abrir el libro del I Ching por una página cualquiera, ya que
terminaríamos cayendo en las páginas centrales. Sea como fuere, no hay nada malo en recibir un consejo,
aunque este nos parezca aleatorio o casual. Y es que la casualidad no existe, es solo una percepción debido a
nuestras propias limitaciones. Deberíamos hablar más bien de “causalidad”. David Hume era un gran escéptico
y, sin embargo, no creía en la casualidad: “Aunque no exista la casualidad, nuestra ignorancia de la causa real
de cualquier acontecimiento ejerce la misma influencia en el entendimiento y genera una creencia u objeción
similar”. Cuando una persona está más intuitiva (o energéticamente alineada con la naturaleza), crea significado
en fenómenos que, de otro modo, parecerían aleatorios. El pensamiento taoísta no se limita a las fronteras del
espacio-tiempo, y crea una apertura a dichas experiencias sincrónicas. Y es que el Tao y el subconsciente
trascienden el tiempo (eventos secuenciales): pasado, presente y futuro convergen en el ahora. La tabla que
aparece bajo estas líneas representa los 64 hexagramas del I Ching, que se forman a partir de dos trigramas
(cielo, trueno, montaña, agua, tierra, viento, fuego o bruma). Se realiza una consulta lanzando tres monedas
repetidas veces. Con las tiradas se va construyendo un hexagrama, que consta de dos trigramas (a base de líneas
continuas y discontinuas). En función del resultado se recibe un consejo a la pregunta formulada. Con cada
tirada sumaremos 2 por cada cara y 3 por cada cruz, de manera que la tirada resultante será inevitablemente un
número de entre cuatro (6, 7, 8 o 9), que serán cambiantes (6 –yin cambiante-, 9 -yang cambiante-) o inmutables
(7 -yang inmutable- y 8 -yin inmutable-). Tras realizar seis tiradas, obtendremos un hexagrama, por ejemplo: la
montaña sobre el agua, o la bruma sobre la tierra, etc. y poseerá un significado específico que se aplicará sobre
la consulta. Si todas las líneas han salido inmutables, se considera un consejo único, aplicable durante un tiempo
indefinido. Pero si obtenemos algún seis o algún nueve, tendremos otro consejo. Las líneas cambiantes se
transforman en sus complementos: yin en yang, yang en yin, cambiante en inmutable. Los textos indican un
texto especial para las líneas cambiantes. Por último, si sustituimos las líneas cambiantes, obtendremos un
hexagrama nuevo cuya sabiduría se corresponde con la próxima situación del consultante y da consejos de cara
al futuro. Durante la elaboración de este proyecto y mi búsqueda introspectiva, realicé una tirada a ese respecto
y apareció el hexagrama 64: “El fuego sobre el agua”, cuyo consejo asociado tuvo un profundo sentido para mí.

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Día 78 – Cultura polinésica
Desde pequeño siempre me llamó la atención la isla de Pascua (también llamada Rapa Nui) quizá porque leí, o
alguien me habló, sobre el misterio del origen de sus moái (que no moáis; construye su plural sin ese al final).
La cosa se volvió más mística en el instituto, cursando 3º de B.U.P., después de que realizásemos un trabajo en
equipo relacionado con fenómenos inexplicables, en el que dedicamos un capítulo al tema en el que también
cuestionamos el origen de las figuras de piedra. Una década después tuve la posibilidad de trabajar varios meses
en Santiago de Chile y surgió la posibilidad de visitar la isla a un precio más que razonable. Era la oportunidad
de conocer el lugar. Si bien la Isla de Pascua pertenece políticamente a Chile, lo cierto es que geográficamente
se encuentra en la Polinesia. De hecho, quedaba en en el “culo del mundo”, a cinco horas de vuelo desde
Santiago, la capital, en mitad del océano Pacífico. Durante la visita a la isla visitamos las canteras de los moái
(que significa escultura, en rapanui), en las que se tallaban las esculturas, que luego eran conducidas a la costa,
siempre ubicadas de espaldas al mar. La película Rapa Nui recrea todo ese proceso de tallado, traslado y
colocación de las estatuas, por lo que es obvio que no hay ningún misterio ni hace falta pensar en contactos con
civilizaciones extraterrestres para entender todo ese misticismo. El consenso arqueológico ya dejó solucionado
el misterio de las estatuas en ese remoto lugar.

Relacionado con la cultura polinésica está la práctica espiritual hawaiana conocida como Ho’oponopono, de la
que me habló una amiga valenciana, muy espiritual. La palabra significa “corregir un error” o “hacer lo
correcto” y trata sobre la reconciliación, el perdón y la limpieza interior, con el fin de liberarnos de los
recuerdos y creencias del subconsciente que nos generan conflicto, sufrimiento o bloqueo. Practicado por
chamanes y curanderos isleños, esta práctica ancestral sostiene que todo lo que experimentamos está ocurriendo
en nuestra mente, de manera que, si algo en el exterior nos perturba, no es más que un reflejo de recuerdos o
programas internos en nuestra mente. Por tanto, la verdadera sanación no consiste en cambiar lo externo, sino en
limpiar lo interno. Ho’Oponopono enseña a salir del dominio de la mente y a experimentar la presencia
consciente. El Ho’oponopono propone asumir el 100% de la responsabilidad por lo que vivimos y transformar la
energía del conflicto mediante cuatro frases simples: “Lo siento”, “Perdóname”, “Te amo” y “Gracias”. Estas
cuatro palabras, de tremenda potencia, se dirigen a nuestra Divinidad interior, no necesariamente a otra persona.
Cada frase es una llave que limpia los recuerdos inconscientes, permitiendo que la energía vuelva a su estado
puro, de paz y amor. Con “Lo siento” reconocemos que algo en nosotros creó una situación problemática. Con
“Perdóname” pedimos limpiar esa energía o recuerdo negativo. Con “Te amo” devolvemos armonía y conexión.
Con “Gracias” confíamos en que la limpieza está ocurriendo. La práctica del Ho’oponopono no busca controlar
los resultados, sino restaurar la paz interior. Cuando uno se limpia internamente, lo externo cambia de forma
natural. “No curé a nadie. Solo me curé a mí mismo, y entonces los otros sanaron”.

Un moái reposa junto al volcán Rano Raraku, lugar emblemático y una de las canteras de moái (Isla de Pascua, Chile)

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Día 79 – Todos distintos, todos iguales
Qué complicado es para los humanos entender cada día el punto de vista del otro. Si fuésemos todos iguales,
sin duda la convivencia sería muy diferente. Hace poco leí acerca de un modelo de clasificación de las
personalidades que podía ayudarnos a entender mejor las peculiaridades de cada una. Se trata del modelo
Myers-Briggs, y clasifica las personalidades en función de cuatro criterios principales:

1) Extrovertido (E) / Introvertido (I): Los extrovertidos recargan su energía al relacionarse con otras personas
(amigos, familia…), mientras que los introvertidos lo hacen en soledad, leyendo o realizando actividades menos
sociales.

2) Sensorial (Sensing - S) / Intuitivo (N): Las personas sensoriales se centran en los detalles concretos y
tangibles, mientras que las intuitivas perciben patrones y conceptos generales, con una visión más global.

3) Racional (Thinkers – T) / Emocional (Feelers – F): Los racionales toman decisiones basadas en la lógica y
la objetividad. Los emocionales, en cambio, consideran cómo las decisiones afectan a los demás y se guían por
la empatía y los sentimientos.

4) Juzgador (Judgers – J) / Perceptivo (Perceiver - P): Los juzgadores planifican y prefieren el orden y la
estructura. Los perceptivos se sienten más cómodos con la flexibilidad y la espontaneidad, y evitan los planes
rígidos.

De la combinación de estos rasgos surgen distintos tipos de personalidad, como ENFP, ISTJ, ENTP… Es
importante entender que ninguno de los rasgos es mejor que otro: simplemente representan distintas formas de
percibir y relacionarse con el mundo. Conocerlos puede ayudarnos a mejorar la convivencia y la comunicación
con los demás, ya sean familiares, amigos o compañeros de trabajo, y a evitar fricciones innecesarias. Existen
otros modelos, como el DISC, que clasifica las personalidades por colores: Rojo (dominancia), Amarillo
(influencia), Verde (estabilidad) y Azul (concienzudez). Explorar estos enfoques, sin juzgar cuál es mejor, puede
ser una valiosa herramienta para comprendernos y relacionarnos mejor.

Cientos de personas participan o colaboran en las olimpiadas escolares de Madrid (Arganda del Rey)

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Día 80 – Cree en la magia
A lo largo de la vida me han pasado demasiadas “casualidades significativas”. No logro entender muy bien
cómo operan, pero soy consciente de que, de una forma u otra, hay una conexión más allá de mi entendimiento.
Y apuesto a que ustedes también han vivido alguna vez situaciones así. Una de las más sorprendentes tuvo lugar
unos meses antes de la publicación del integral de Goomer, un personaje de cómic creado por Ricardo y Nacho
que nació en las páginas del suplemento juvenil Pequeño País, a finales de los ochenta. Las aventuras y
desventuras del personaje no se habían publicado nunca de manera integral, después de más de tres décadas, por
lo que un amigo decidió contactar con Ricardo, para ofrecerle nuestra ayuda, si fuera necesaria, aportándole
información sobre todo el material del personaje que, durante décadas, se había publicado (también en las
páginas del suplemento semanal del diario El Mundo, en el que Ricardo fue posteriormente subdirector de
ilustración en el diario). El autor explicó que él ya contaba con todo el material original, que había guardado
durante años, así que pudo escanearlo y ordenarlo, sin precisar nuestra ayuda, para luego ofrecérselo a una
conocida editorial, que publicó la mencionada edición integral. La cosa quedó así. Se publicó la obra en dos
tomos y nosotros nos sentimos realizados por ver cumplido un sueño. Aquel verano bajé con la familia a conocer
Cádiz, una ciudad preciosa, la más antigua de España (1104 a.C.). Paseando por la ciudad nos topamos con una
oficina de Turismo. Al entrar, vi un panfleto sobre una Feria del Libro que se celebraba en la localidad andaluza,
y en la que Ricardo estaba invitado. ¡No podía creerlo! Pude asistir a su charla, saludar personalmente al
dibujante, que me dedicó un dibujo, y también conocí a su esposa y a la viuda de Nacho, el guionista.
Reconocieron que la principal motivación del proyecto surgió de aquel primer contacto que hizo aquel amigo
con aquella propuesta de integral. Años después, sucedió algo muy similar con los autores de Benito Boniato, un
personaje de los hermanos Fresno. Mientras paseaba charlando con mi mujer sobre la reedición de las aventuras
del personaje ochentero, décadas después de permanecer en el olvido, sonó mi teléfono móvil: mi madre me
hablaba de una amiga suya que resultó ser una persona muy cercana a los historietistas, a los que pude
entrevistar pocas semanas después. Otra “casualidad” muy potente fue la que supuso mi marcha a Madrid.
Surgió justo después de un cambio en mis condiciones laborales que me perjudicaron mucho a nivel de horarios.
Era un “Lo tomas o lo dejas”. Inexplicablemente, no antes, ni después, un amigo vino de Madrid y me comentó
que podía entregar mi curriculum vitae en su empresa, en la que había muchas ofertas laborales. Fue una
oportunidad que cambió mi vida por completo. Pero la lista de “sincronicidades” es mucho más larga y contarlas
ocuparía varias páginas cargadas de anécdotas. En cualquier caso, me sigue sorprendiendo mucho que sigan
sucediendo año tras año. Sin embargo, al comentar estas y otras anécdotas con la gente que me rodea, solo le
encuentran un sentido aleatorio a todo ello. Hemos reflexionado en varias ocasiones sobre las sincronicidades
“Jungianas”, pero el filósofo suizo no fue el único que las abordó. La búsqueda de conexiones más allá de
nuestro entendimiento ha movido a filósofos y científicos durante siglos. Los estoicos defendían que el universo
estaba gobernado por un principio activo llamado “Logos cósmico y universal” del que el hombre también es
participe. Creían en un destino rígido, y que la sabiduría consistía en aceptar que todo lo que sucede es parte de
una red interconectada de causas y efectos. San Agustín escribió en sus Obras filosóficas que “…tal vez lo que
vulgarmente se llama fortuna, está gobernado por un orden oculto; y llamamos casualidad en las cosas aquello
cuya razón y causa se nos va de vuelo”. Se atribuye a William Shakespeare (también a Arthur Schopenhauer) la
frase: “El destino baraja las cartas, pero nosotros somos las que las jugamos”. Paulo Coelho escribió en El
Alquimista: “Son fuerzas que parecen malas, pero en verdad te están enseñando cómo realizar tu Leyenda
Personal. Están preparando tu espíritu y tu voluntad, porque existe una gran verdad en este planeta; seas quien
seas o hagas lo que hagas, cuando deseas con firmeza alguna cosa, es porque este deseo nació en el alma del
Universo.[...[Pero un día esa Leyenda Personal se cumplirá”. El físico australiano Brandon Carter acuñó el
Principio Antrópico (previamente abordado por Robert H. Dicke). Establece que cualquier universo debe tener
unas propiedades que permitan a la vida desarrollarse en algún estado de su historia. El “debe” es imperativo.
Según este principio, las constantes vitales del universo (la velocidad de la luz, del sonido, la gravedad, etc.)
estarían perfectamente ajustadas para permitir la vida y la conciencia humana. Si fueran ligeramente diferentes,
no existiríamos. Stephen Hawking habló de este principio en su libro Historia del Tiempo: “Vemos el universo
en la forma que es porque nosotros existimos. Si no fuese como es, nosotros no existiríamos y, por lo tanto, no
tiene sentido preguntarse por qué existimos (o por qué no)”. Gustave Flaubert escribió que “La vida es un
misterio, y quien no cree en la magia nunca la encontrará”, y Einstein escribió varias frases interesantes sobre
esto: “Podemos creer que no existen los milagros o que todo es un milagro” y “El que no posee el don de
maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados”. Quizá se trata
sencillamente de eso: de confiar en la vida y en su misterioso modo de tejer los hilos. Seguro que conseguiremos
más cosas y viviremos con más energía que si vivimos sin esa fe. Cuando creemos, seguro que creamos esas
pequeñas “magias”, como las que he comentado, aunque no podamos explicar por qué se producen. Recuerdo
que, casi un cuarto de siglo después de haber abandonado mi ciudad natal, contacté con un amigo del Círculo de
Ilusionismo de Valladolid con el que no había hablado durante décadas. Una semana después de aquel primer
contacto me lo encontré en un supermercado de la capital castellana, un día o dos antes de nuestra cita, ¡después
de 25 años sin vernos! Tampoco habría imaginado, ni en mis mejores sueños, que me brindarían la posibilidad
de prologar varios libros dedicados a Mortadelo y Filemón o a escribir un artículo para El País sobre los
personajes de Ibáñez. Cuesta creerlo, pero la magia existe, aunque no entendamos muy bien cómo funciona.

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Arriba: Galina and Sonny Hayes interpretan un número de magia cómica en el 38º Congreso Nacional (Valladolid, 2023)
Abajo: Jorge Luengo celebra el truco final en su actuación en Arganda del Rey durante la semana mágica de Arganda (2022)

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Día 81 – ‘Revolcaos en un merengue’
Parece que en la sociedad actual, cada vez más competitiva, solo se puede avanzar a codazos y trompicones,
incluso en entornos laborales. Ya lo cantaba cantaba Gardel en una canción titulada Cambalache: “El mundo fue
y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también. Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublé. Pero que el siglo veinte es un despliegue de
maldad insolente ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos
manoseaos”. Y, sin embargo, es justo al revés: no solo las empresas no buscan personas que no sepan trabajar en
equipo y se comporten de manera individualista, sino que ahora sabemos que los frutos que reporta la
colaboración entre todos son mucho mayores, además de enriquecer nuestras vidas, tanto personales como
laborales. Al final todo se reduce a una cuestión de actitud por echar una mano. En mi trabajo siempre intento
ayudar a todos los que me piden ayuda. Al menos se intenta, porque hoy en día no es tan complicado aprender
nuevas disciplinas. Si invertimos una hora de enfoque en un tema cualquiera sabremos más que el común de los
mortales. Lo mejor de todo es que toda esa ayuda invertida termina regresando a mí antes o después, y
recompensada con creces. Esto seguramente tiene que ver con una tendencia humana a devolver el favor que
uno recibe (salvo en casos excepcionales). Ya habíamos hablado sobre la magia del dar, aunque también puede
extrapolarse al ayudar. Son ambas distintas formas de autorealización personal ayudando a tu prójimo. Este año
me apunté como voluntario en el Banco de Alimentos en mi localidad durante la campaña nacional y tuve la
suerte de conocer a un director de cine, especializado en cortos, con el que compartí una jornada inolvidable
mientras almacenábamos las bolsas que la gente iba donando de forma altruista. Después nos tomamos un café
charlando de anécdotas de rodaje, de guiones, de David Lynch o de Trueba. Se abren puertas sin quererlo. No se
trata de vaciarse los bolsillos, sino sembrar oportunidades. La cosecha siempre llega al que siembra. Tenemos
que ser agricultores que cultivamos en los campos de nuestro corazón, pero también del de los demás. En todo
caso, mi recomendación es no esperar nunca nada cuando se da algo. De otro modo, actuará el rencor al no
recibir del otro en la misma medida. Es algo obvio, pero nos puede afectar si llevamos ese enfoque. Pero cuando
uno no espera nada, no hay dolor ante la ausencia de ese retorno. Un antiguo proverbio chino dice que “Siempre
queda algo de fragancia en la mano que da rosas”. En la Biblia está escrito: “El que es generoso, prospera. El
que reanima a otros, será reanimado” (Proverbios 11:25). La paradoja es que solo cuando uno se olvida de
medir lo que da, empieza a recibir sin medida. Según la ley de la prosperidad, si quieres más, da más. John
Buyan escribió que “No has vivido hoy hasta que no has hecho algo por alguien que nunca podrá devolvértelo”.
La antropóloga Margaret Mead también llegó a una conclusión alineada con esta reflexión: “Nunca dudes que
un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, es lo único que lo ha
logrado”. Si lo piensan, no es muy distinto del trabajo en equipo de otros compañeros de viaje, como las
hormigas o las abejas, de los que ya hablamos. En eso nos sacan ventaja.

Un grupo de jóvenes bailan un tango en un conocido pub de Buenos Aires (Argentina).


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Día 82 – Somos lo que comemos
Se dice y escucha a menudo esa expresión: “Somos lo que comemos”. Aquello que ingerimos termina
descompuesto en unidades fundamentales (proteínas, carbohidratos, grasas…) en nuestro organismo y es con lo
que alimentamos nuestras células y tejidos, donde se forman nuevas células, hormonas y enzimas. También
afecta a nuestro estado de ánimo (tomar un simple café, por ejemplo). Parece razonable plantearse entonces que
una dieta sana y equilibrada debería hacernos bien. ¿Cuál es la fórmula?. Estas líneas básicas pueden ayudar:

1) Alimentos clave: Deberíamos priorizar todo lo vegetal (frutas, verduras, hortalizas y legumbres). Tienen que
ser la base de nuestra alimentación, consumiendo al menos cinco raciones al día y buscando la máxima variedad
de colores (que indican diferentes antioxidantes). Los cereales integrales son importantes, y deberíamos sustituir
los carbohidratos refinados (el pan blanco, la pasta blanca o el arroz blanco) por sus versiones integrales (avena,
quinoa, arroz integral o pan integral). Así aseguraremos un mayor aporte de fibra y nutrientes. Las grasas tienen
que ser de calidad, como las que aporta el aceite de oliva virgen extra (grasas monoinsaturadas y
poliinsaturadas). Deberíamos utilizar ese aceite para cocinar o para preparar ensaladas. Los frutos secos
deberíamos consumirlos todos los días (nueces, almendras, anacardos, pipas de girasol o de calabaza…). El
aguacate también es muy saludable, y el te verde y negro. Respecto al aporte proteico, mejor que provenga de
fuentes magras, como los pescados (a ser posible los azules, con más Omega-3, como el salmón, el atún o las
sardinas). También con huevos, carnes magras (pollo y pavo) y legumbres (lentejas y garbanzos). Limitar el
consumo de carnes rojas y procesadas. El agua debe ser la bebida principal, evitando las azucaradas, las
energéticas y los zumos envasados.

2) A evitar: Parece una obviedad, pero es importante reducir el consumo de alcohol, bebidas azucaradas y
refrescos, alimentos ultraprocesados, fritos y con azúcares añadidos (conducen a la diabetes tipo 2), harinas
refinadas, cereales azucarados, bollería empaquetada, snacks industriales, alimentos precocinados (pizzas
congeladas, nuggets, sopas instantáneas...), grasas trans, productos horneados industrialmente (galletas, pasteles,
bollería…), la sal (la media mundial está muy por encima de la dosis recomendada y produce hipertensión),
aceites refinados (como el de palma), carnes procesadas (bacon, salchichón, jamón cocido, embutidos...). La
OMS clasifica estos últimos como carcinógenos debido al proceso de curado y los nitritos que contienen.

3) Ayuno intermitente: Alternar periodos de ingesta con periodos de ayuno mejora la salud metabólica y reduce
la inflamación, al iniciar procesos de autofagia celular y modular la respuesta inmune. Ayuda a perder peso,
regula la glucosa y nos da mayor claridad mental. Uno de los formatos más popular es el 16/8 (16 horas de
ayuno y 8 horas para comer) o el 5:2 (5 días normales y 2 días con restricción calórica).

Asado tradicional en el que el fuego y la carne se combinan en un ritual ancestral (Semana Cervantina, Arganda del Rey)
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Día 83 – Conflicto abierto
Casi un siglo después de que comenzase la Guerra Civil, el conflicto sigue generando polémica, abriendo
heridas sobre las atrocidades que se cometieron en ambos bandos. ¿Cuesta tanto reconocer la barbarie para
evitar que vuelva a producirse? Hagamos un ejercicio para sintetizar, en pocas páginas, lo que sucedió en esos
tres años de contienda. Para entenderlo mejor hemos de retroceder una o dos décadas y ver qué se cocía en
España en aquel entonces. El período entre los años 1923 y 1930 tuvo al país bajo una dictadura: la de Primo de
Rivera que terminó proponiendo su dimisión al Rey Alfonso XIII, en enero de 1930. Fue un cúmulo de cosas:
tenía diabetes y su salud se había deteriorado rápidamente. Además, había perdido el apoyo del ejército, su
principal valedor, y de la clase política, además de la del propio monarca. Su dictadura había empezado con un
auge económico, que luego se resintió a finales de esa década, aumentando el descontento social. Estudiantes,
intelectuales y sindicatos, tolerantes al principio, empezaron a mostrar su oposición el régimen. Es entonces
cuando Primo de Rivera presenta su dimisión e intenta regresar al sistema parlamentario. Con una monarquía
debilitada, se celebraron unas elecciones municipales que terminaron precipitando la proclamación de la
Segunda República, con Niceto Alcalá Zamora como presidente y Azaña como jefe de Gobierno. Durante el
primer bienio se impulsó una nueva Constitución republicana. Las reformas chocaron con empresarios, patronos
y clero y hubo muchas revueltas. Fueron tiempos convulsos, se quemaron iglesias e incluso el general José
Sanjurjo organizó un intento de golpe de estado, frustrado, en 1932, en contra de la República. Tras la dimisión
de Alcalá Zamora, Manuel Azaña tomó el testigo, dimitiendo como jefe de Gobierno en septiembre de 1933,
convocándose nuevas elecciones (XI/1933), en las que votaron las mujeres por primera vez. Aquellas elecciones
las gana la derecha. Fue un bienio conservador en el que la CEDA terminó apoyando el gobierno de Lerroux
(Partido Republicano Radical). Su entrada en el poder, en octubre de 1934, provocó una insurrección socialista
alentada por Largo Caballero (apodado el “Lenin” español) y por Indalecio Prieto. En Cataluña, Lluis
Companys proclamó el Estado Catalán, dentro de la República, pero no consiguió sus objetivos y acabó en la
cárcel. La CEDA, liderada por José María Gil Robles, buscó el poder para imponer un giro autoritario, pero
Azaña lo impidió nombrando a Portela Valladares, que aguantaría el poder Ejecutivo hasta las elecciones
convocadas (16/II/1936). El resultado de los comicios fue equilibrado, a favor de la izquierda, aunque no exento
de polémica. Azaña formó gobierno como líder del Frente Popular, una coalición de izquierdas: socialistas,
comunistas y anarquistas. El Partido Comunista español creció como la espuma mientras, desde el gobierno, se
decidió alejar a los generales Franco y Mola, contrarios a la República, de los centros de poder. Entre febrero y
julio de ese año, el gobierno se enfrentó a un clima creciente de violencia política. La Falange crecía y crecía y
protagonizó atentados y asesinatos de Jueces. Tras un atentado fallido contra el socialista Luis Jiménez de Asúa,
en marzo de 1936, el gobierno prohibió la Falange y detuvo a su líder, José Antonio Primo de Rivera. Pero el
partido pasó a la clandestinidad y se intensificó la violencia contra la República, lo que precipitó el asesinato del
magistrado del Tribunal Supremo, Manuel Pedregal.

La gran cruz del Valle de los caídos se alza en la Sierra de Guadarrama ocultando el sol tras su silueta (Madrid)
100
La derecha, compuesta por la CEDA (Gil Robles) y los monárquicos de Calvo Sotelo, denunciaron al Gobierno
por su incapacidad para mantener el orden, justificando argumentos para los que preparaban un golpe militar. La
situación empeoró con el asesinato del teniente del Cuerpo de Seguridad y Asalto, José del Castillo, de
ideología socialista, el 12 de julio de ese año, seguido del secuestro y el asesinato del líder monárquico José
Calvo Sotelo, asesinado al día siguiente por Luis Cuenca Estevas, miembro de las escoltas socialistas de
Indalecio Prieto. Fue este crimen el detonante que aceleró y consiguió apoyos para realizar el golpe de Estado
militar que se estaba urdiendo desde febrero. De hecho, el 8 de marzo, varios generales habían acordado
organizar un alzamiento militar para derrocar al gobierno y establecer una Junta Militar, que estaría liderada por
el exiliado general Sanjurjo. Desde finales de abril, el general Emilio Mola ("el Director") asumió la dirección
de aquella conspiración desde Pamplona, perfilando el plan en sus "Instrucciones reservadas", que incluían una
violenta represión. El plan final, fijado para el 18 y 19 de julio, implicaba una sublevación coordinada: el
Ejército de África daría el primer paso, Mola avanzaría sobre Madrid desde el Norte y Franco se uniría desde
Las Palmas de Gran Canaria (a bordo del Dragon Rapide, financiado por monárquicos desde londres) para
liderar las tropas coloniales, algo que se aceleró tras el asesinato de José Calvo Sotelo y consolidó el apoyo de
los indecisos y los carlistas. El objetivo era establecer una dictadura militar. La sublevación militar, que sería un
golpe rápido, se anticipó en Melilla el 17 de julio de 1936, después de que los planes fueran descubiertos. El
general Manuel Romerales fue arrestado y ejecutado por los sublevados en Melilla. En los días siguientes, el
golpe se extendió por el Protectorado de Marruecos, Baleares y Canarias. Sin embargo, el alzamiento fracasó en
su objetivo principal: tomar rápidamente las grandes ciudades y los centros neurálgicos de poder como Madrid,
Barcelona, Valencia y Bilbao. Los sublevados lograron controlar Sevilla, Valladolid, Zaragoza, Córdoba, y, en
general, la España rural, el interior, aproximadamente un tercio del territorio. Tras la muerte accidental del
general Sanjurjo (que iba a liderar la rebelión), los militares crearon la Junta de Defensa Nacional en Burgos el
24 de julio, que asumió todos los poderes, aunque el gobierno republicano de José Giral fue reconocido
internacionalmente. Así, España quedaba dividida en dos zonas: la sublevada, más rural y conservadora, y la
republicana, más industrializada y con grandes núcleos obreros. El golpe había fracasado como una solución
rápida y empezaba así la Guerra Civil Española. En Europa, la política de no intervención perjudicó a la
República. Además, empresas privadas norteamericanas y británicas suministraron combustible y petróleo al
bando sublevado. España se convirtió en un campo de batalla de las fuerzas antagónicas de Europa (nazismo y
fascismo contra el comunismo) y sirvió para probar nuevas armas. Nazis y fascistas suministraron tanques y
aviones a los sublevados, además de tropas. La URSS apoyó firmemente a los republicanos, entregando víveres
y material bélico. Pero no salió gratis, ya que el Banco de España lo financió con el famoso “oro de Moscú”,
que se cobró Stalin por adelantado. El bando sublevado contaba con el 70% de los jefes y oficiales activos,
además de 47.000 efectivos del Ejército de África (Legión y Regulares), considerados las tropas más
experimentadas. Era un bando con una mentalidad principalmente conservadora y militarista, por lo que heredó
un ejército ya organizado y se integró rápidamente con las milicias falangistas y requetés. En cambio, la
República perdió la mayor parte del cuerpo profesional.

La silueta de un soldado destaca sobre un cielo tormentoso, evocando la dureza de la guerra (Arganda del Rey)
101
El gobierno republicano de José Giral, ante la descomposición del ejército y la urgencia de frenar el avance
sublevado, autorizó la entrega de armas a organizaciones obreras y civiles, dando lugar a la formación de
milicias. Tras la sublevación en Marruecos, el Gobierno republicano intentó un bloqueo naval del Estrecho de
Gibraltar, pero la ayuda de Alemania (Luftwaffe) e Italia (con aviones de transporte Savoia-Marchetti) permitió
a Franco organizar un puente aéreo (el primero de la historia) para trasladar el ejército de África a la Península,
superando el bloqueo y consiguiendo una superioridad clave. En los primeros días, el bando republicano,
integrado por milicianos, logró algunas victorias defensivas en Guadarrama y Barcelona. Tras la decisiva
operación de cruce del Estrecho por las tropas del ejército de África, y con gran parte de Andalucía y
Extremadura controladas, los generales del bando nacional vieron la necesidad de tener un mando único. El 21
de septiembre, con Madrid a menos de 60 km, Franco decidió desviar las columnas para levantar el asedio del
Alcázar de Toledo, una maniobra considerada por muchos historiadores más política que militar, aunque de gran
valor propagandístico. Aquello afianzó su prestigio ante los otros generales, y en octubre lo nombraron en
Burgos "Generalísimo" y "Jefe del Gobierno del Estado Español". En Madrid cayó el gobierno de Giral que, a
partir de septiembre, fue sustituido por el gobierno de Largo Caballero. Este inició la construcción del Ejército
Popular mediante la militarización de las milicias. A principios de octubre, las tropas nacionales convergieron
en un semicírculo alrededor de Madrid, iniciando la fase final del ataque a la capital, que marcaría el final del
primer período de la guerra. Los republicanos, además del material bélico soviético, contaban con unidades
militares compuestas por voluntarios antifascistas de más de 50 países, las llamadas "Brigadas Internacionales".
A principios de noviembre, los sublevados consideraban inminente la toma de Madrid. El día 6, ante el avance
franquista, el gobierno de Largo Caballero se trasladó a Valencia, dejando la defensa de la capital al general
Miaja, que formó la Junta de Defensa de Madrid. La Batalla de Madrid comenzó el 8 de noviembre, con los
sublevados planeando un ataque estrecho por el noroeste, a través de la Ciudad Universitaria, aunque los
republicanos, bajo el mando del general José Miaja, y con la estrategia del teniente coronel Vicente Rojo,
lograron anticiparse a los planes del enemigo. Franco desistió del ataque frontal el 23 de noviembre,
estabilizando el frente. Tras este fracaso, los sublevados intentaron envolver Madrid. Los intentos de cortar la
carretera de La Coruña (noviembre-enero) y la de Valencia en la Batalla del Jarama (II/1937) fracasaron, aunque
la República tampoco recuperó terreno. El último intento de envolver a Madrid fue la Batalla de Guadalajara
(III/1937), una iniciativa del Corpo di Truppe Volontarie (CTV) enviados por Mussolini, que terminó en una
clara derrota para los sublevados, considerada la primera victoria significativa contra el fascismo en el campo de
batalla. No obstante, el Ejército Republicano siempre padeció de una falta estructural de mandos profesionales.
Las milicias desataron el terror en la retaguardia, fijando su ira especialmente en la Iglesia Católica y dando
muerte a más de 6.800 religiosos. La guerra tomó un tono de Cruzada para el bando nacional, contra los
enemigos de la religión, lo que supuso el apoyo de la Iglesia al bando de Franco. Los asesinatos también se
dieron en la retaguardia nacional. Las órdenes del general Mola fueron claras: "Usar tanta violencia como sea
menester". Los que antes eran adversarios políticos se convertían en enemigos de un día para otro.

Tumba de Antonio Machado, en Colliure, cerca de la frontera. Es uno de los pueblos más bonitos de Francia.
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Tras la derrota italiana en Guadalajara, el bando sublevado inició la Campaña del Norte (III-X/1937) contra la
aislada franja cantábrica, rica en recursos mineros e industriales. La ofensiva, liderada por el general Mola con
fuerte apoyo aéreo alemán (Legión Cóndor) e italiano, se centró primero en Vizcaya. A pesar de la resistencia
del Ejército Vasco, el Bombardeo de Guernica (26/IV/1937), ejecutado principalmente por la Legion Condor
alemana, con ayuda italiana, como vimos, simbolizó la brutalidad de la guerra aérea, y la caída de Bilbao
(19/VI/1937) se produjo tras la violación del ineficaz "Cinturón de Hierro". En mayo de 1937, después de
graves enfrentamientos armados en Barcelona entre anarquistas y comunistas, Largo Caballero fue destituido
como jefe del Gobierno por el Presidente de la República. Las diferencias en el bando republicano se basaban
entre quienes anteponían la revolución a la guerra, como los anarquistas; y los que buscaban el triunfo militar
ante todo, como los comunistas. El presidente de la República, Manuel Azaña, nombró como presidente del
gobierno a Juan Negrín, que reforzó sus poderes e impulsó una nueva y gran ofensiva. Para aliviar la presión del
Norte, la República lanzó la Batalla de Brunete (VII/1937) cerca de Madrid, una batalla de desgaste que no
logró el cerco previsto ni detuvo el avance sublevado. Tras Brunete, los "nacionales" reanudaron la campaña,
tomando rápidamente Santander (VIII/1937). Al mismo tiempo, la República lanzó otra ofensiva en Aragón, la
Batalla de Belchite (VIII-IX/1937), que tampoco logró su objetivo de tomar Zaragoza o detener el Norte.
Finalmente, los sublevados conquistaron Asturias (Gijón cayó el 21 de octubre), asegurando el control total del
Norte y sus recursos. La victoria en el Norte permitió a Franco concentrar todas sus fuerzas en el Mediterráneo
y en el centro, y aumentó el apoyo de Mussolini. El gobierno republicano se trasladó de Valencia a Barcelona en
noviembre para centralizar la industria de guerra catalana e inició la campaña de Teruel, con el objetivo de
evitar el ataque definitivo de los franquistas sobre Madrid, algo que no lograron. Tras la pérdida de Teruel por
las tropas republicanas en febrero de 1938, los ejércitos de Franco lanzaron una ofensiva en Aragón que arrasó
las defensas republicanas. Los nacionales penetraron en Cataluña y tomaron Lérida, donde encontraron una
fuerte resistencia republicana. En abril llegaron a las playas de Vinaroz, separando el territorio republicano que
quedaba dividido en dos áreas principales: la de Cataluña y la de Madrid. La tercera fase de la guerra culminó
con la descomposición política de la República, por sus propias divisiones internas. La Batalla del Ebro, que
comenzó con un gran éxito táctico inicial republicano, terminó en derrota, una de las más sangrientas de toda la
guerra, y que preparó el camino para la caída de Cataluña. El gobierno de Negrín intentó resistir todo lo posible,
a fin de vincular la guerra española a una más que probable guerra mundial. Con la presión que ejercía la
aviación nacional, y tras caer Tarragona, la resistencia republicana se hundió. Las tropas del general Yagüe
entraron en Barcelona, entonces sede del Gobierno. En enero de 1939, y sin apenas resistencia, miles de
republicanos, militares y civiles, se exiliaron en Francia, entre ellos el poeta Antonio Machado que, viejo y
enfermo, falleció en Collioure el 22 de febrero de 1939. El 27 de febrero, el gobierno de Franco fue reconocido
por Francia e Inglaterra, lo que provocó la dimisión de Manuel Azaña como Presidente de la República. El 28 de
marzo fue ocupada Madrid. El 1 de abril de 1939 Franco firmó el último parte de guerra. Finalizaba la terrible
Guerra Civil Española, dando paso a la larga dictadura de Franco, que se prolongó hasta el año 1975. La Guerra
Civil tuvo un trágico desenlace que dejó profundas divisiones sociales, políticas y culturales, aun vivas.

La Gran Vía madrileña fue conocida como la avenida de los obuses. El Edificio Telefónica fue uno de los objetivos.
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Día 84 – La vía del Tarot
Videntes y estudiosos han utilizado el tarot durante siglos para tratar de adivinar el futuro, aunque a muchos de
nosotros, con mentalidad más científica, no nos convezca eso de que una baraja de cartas, simples trozos de
cartón, puedan determinar nuestro destino. No obstante, sí existen aplicaciones del tarot que pueden tener un
sentido verdaderamente útil. En su libro La vía del Tarot, Alejandro Jodorowsky afirma que el Tarot de Marsella
(la versión restaurada por él mismo y su amigo el francés Phillipe Camoin) es el espejo del alma y que su
lectura sirve para estudiar nuestro inconsciente, muy en la línea del psicoanálisis de Jung. Lo considera una
estructura cargada de simbolismo que representa la totalidad del ser humano y del universo, como un mandala.
Así, no se trataría tanto de predecir el futuro, sino de interpretar los símbolos de las cartas que aparecen con
cada tirada como un reflejo de elementos de la psique del consultante (miedos, deseos, conflictos...), para que
este los haga conscientes y pueda tomar una decisión en determinados momentos sobre ciertas cuestiones. Es
decir, Jodorowski halla un valor terapeútico y creativo en el tarot. Cada carta es un arquetipo universal y su
interpretación puede ayudar al consultante a conocer sus bloqueos y debilidades. Así, según el autor, el tarot
sería una herramienta de autoconocimiento y el consultante actuaría como un “psicomago”, que revela sus
herramientas para sanar el presente.

El origen del tarot sigue siendo debatido. Sabemos que en el norte de Italia, en el siglo XV, se utilizaban
barajas de tarot como un divertimento o juego, más que un arte de adivinación. Lo llamaban tarocchi (carte da
trionfi). Los mazos más antiguos que se conservan son los del Tarot Visconti-Sforza, creados para las cortes de
Milán y Ferrara. Las reglas del juego eran parecidas a las del Bridge, e incluían cuatro palos similares a los de la
baraja española: oros, copas, espadas y bastos, además de un conjunto de 22 cartas adicionales, los Triunfos, que
hoy conocemos como Arcanos Mayores. El juego se fue extendiendo por Europa, y en la Francia del siglo XVI
apareció la iconografía que luego se consolidó como el Tarot de Marsella. Pero es a finales del siglo XVIII y
principios del XIX cuando los ocultistas franceses Antoine Court de Gébelin y Étienne-Claude Pasch (Etteilla)
popularizaron la idea de que el tarot era un libro simbólico de sabiduría ancestral, atribuyéndole orígenes
míticos del antiguo Egipto (el libro de Thot) y de la Cábala hebrea. Gébelin, en particular, asociaba a los gitanos
(“egiptanos”) como los preservadores de ese conocimiento y lo habrían traído a Europa tras su éxodo de Egipto.
Después, otros ocultistas como Eliphas Lévi, Wait o Crowley modificaron su rica simbología para adaptarla a
sus propios tarots, desvirtuando su pureza original. Sea como fuere, para Jodorowsky, el Tarot de Marsella es
una creación anónima, colectiva y sagrada, comparable a las pirámides egipcias: un completo sistema simbólico
que sintetiza conocimientos alquímicos, cabalísticos, filosóficos y psicológicos. Su propósito, como hemos
explicado, no sería adivinatorio, sino terapeútico: un libro de sabiduría que enseña a través de colores y
símbolos. Él y Camoin, descendiente de la familia impresora del tarot original marsellés, llevaron a cabo una
restauración del Tarot de Marsella, comparando múltiples ediciones antiguas para devolverle su estructura
simbólica y crómica original. El autor sostiene que el tarot fue diseñado con una coherencia geométrica y
espiritual absoluta, como una herramienta para expandir la conciencia. Un espejo del alma y una vía de
autoconocimiento personal. Resulta fascinante ver cómo algunas tiradas que he realizado a lo largo de mi vida
(no han sido tantas) han sido capaces de anticipar viajes laborales y relaciones duraderas de amigos y familiares.

El Ponte Vecchio, testigo del esplendor renacentista italiano, recuerda a la época en que nació el tarot (Florencia, Italia)
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