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ÍNDICE
Sinopsis
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Próximo libro
Sobre el autor
Créditos
SINOPSIS
Después de perder una apuesta con su mejor amiga Cherry, Britt es
obligada a salir de su zona de confort y lanzársele a uno de los hombres más
sexys que jamás ha visto. Todo iba perfectamente bien hasta que él descubrió
su pequeño secreto.
Kingston “King” Henry es el playboy soltero más rico y más caliente de la
ciudad. Conocido por salir con una lista de actrices de Hollywood y dejar un
rastro de corazones rotos a su paso, él no es el tipo de chico con la que una
chica como Britt debería enredarse.
Pero cuando sus padres sorprenden a ambos con la gran noticia y los dos
son involuntariamente empujados juntos, las chispas volarán, los corazones se
incendiarán y muchas, muchas reglas se romperán.
¿Britt sobrevivirá su encuentro con este hermano malo, y King alguna
vez bajará de su trono lo suficiente como para admitir su amor por ella?
Y lo más importante de todo, ¿cómo manejará la noticia de que ella va a
tener a su bebé?
Bad Brother, Parte 4
1
—¿Cómo está él? —demandó King en el momento en que encontramos a
mi madre en la sala de espera del hospital.
—Oh, King, lo siento mucho —dijo ella y comenzó a llorar—. No lo sé.
Ellos no me dirán nada porque no soy un familiar.
—Pero eres su prometida —dijo y miró alrededor buscando una
enfermera, un doctor o alguien a cargo. El lugar parecía vacío. Era un hospital
privado y habíamos sido dirigidos a este piso por la recepción del primer piso.
La frustración de King era evidente en su rostro.
—Si —se lamentó mamá—, ellos ni siquiera toman eso en consideración.
—Podría ser algo que mi padre estableció —le comentó a mi mamá—. Él
es una figura pública y la última vez que vino por un procedimiento de rutina,
había varios periodistas tratando de obtener acceso a la información.
—¿Quién haría semejante cosa y por qué? —pregunté, tratando de
distraerlo y hacerlo concentrarse en tranquilizarse para encontrar a alguien que
supiera qué estaba sucediendo.
—Los negocios ocupan las secciones principales de los periódicos
primordiales. Las acciones de Henry Industries se desplomarán si se corre la
voz de que el presidente ejecutivo está en el hospital. Maldición, ¿acaso no hay
nadie cerca con quien pueda hablar?
Su arrebato me impactó profundamente, podía sentir su dolor y me sentía
inútil por no poder hacer nada al respecto.
—Disculpe —le pregunté a una enfermera quien pasaba por el pasillo—,
¿dónde podríamos preguntar acerca Jacob Henry?
Ella se detuvo, me observó de arriba abajo y dijo:
—¿Eres familia?
—Sí, mi mamá está comprometida con él —repliqué.
—Lo siento, no puedo hablar con nadie excepto la verdadera familia —
dijo y se alejó.
—Soy su hijo —exclamó Kingston antes de que ella consiguiera a alejarse
más de tres pasos—. Necesito saber qué es lo que está pasando.
—Lo siento, Sr. Henry —dijo la enfermera y caminó de regreso—. Voy a
buscar al médico inmediatamente.
—Esto es una locura —me quejé mientras ella caminaba por el pasillo—
. ¿Cómo se supone que la gente averigüe algo por aquí si ellos no le dicen a la
familia?
—Está bien, ella está buscando al doctor —me dijo King, de pie a poca
distancia. Deseaba que él hubiera venido a mí, que me dejara consolarlo, que
me permitiera envolver mis brazos alrededor de él y decirle que todo estaría bien.
Sin embargo, él mantuvo su distancia, parecía más que un poco
estresado, balanceándose sobre sus talones, evitando el contacto visual.
Pocos minutos después, apareció un doctor. Era de la India, con voz
suave y parecía alarmantemente joven.
—Soy el Doctor Pradesh —nos dijo a medida que se acercaba—. Me he
estado encargando de tu padre. La buena noticia es que él sobrevivió a todo esto
en una sola pieza.
—Oh, gracias a Dios —dejó salir mi madre, las lágrimas bajando por su
rostro.
—Si hay una buena noticia, también debe haber una mala, ¿verdad? —
dijo Kingston.
—La mala noticia es que él estará funcionando esencialmente a media
potencia hasta que su corazón sane. Esto significa no ejercicio pesado, no mala
alimentación y, sobre todo, no estrés. El estrés podría matarlo al instante, así
que sugiero mantenerlo alejado del trabajo.
—¿Por cuánto tiempo? —pregunté.
—Por lo menos por dos meses, tal vez más. Tendremos que mantener una
estrecha vigilancia sobre él. Tendrá que usar un monitor durante el primer mes
para evitar que se sobreexcite.
—Pero nuestra boda será en un par de semanas —protestó mi mamá.
—No me parece lo adecuado —le dijo el doctor Pradesh—. Eso sería
demasiada excitación.
—¿Cuándo podemos verlo? —preguntó ella.
King estaba parado un poco atrás de nosotras, con su rostro
completamente preocupado. Una vez más deseé haberme sentido lo
suficientemente cómoda con él para ir a abrazarlo, para hacerlo sentir mejor.
Pero sólo habíamos tenido una noche juntos. No sabía qué lugar ocupaba
yo en su mundo. No sabía cómo encajábamos juntos en lo absoluto,
especialmente a la luz de esta crisis.
—Los llevaré ahora, pero por favor, no digan nada que pudiera molestarlo
—dijo el doctor Pradesh.
Lo seguimos a través del amplio pasillo blanco. Debido a que estábamos
en un hospital privado, era completamente diferente a los hospitales que yo
había visto alguna vez. Ser rico parecía ofrecer más comodidad, incluso cuando
estabas enfermo o muriendo.
La habitación era espaciosa y bien equipada con cómodas sillas para los
visitantes, una vista al río y hermosas obras de arte en las paredes. Había una
gran pantalla de televisión contra uno de los muros y un minibar al lado de la
cama.
Sin la cama de hospital y las máquinas que hacían pitidos, ésta podría
haber sido una decente habitación de hotel. Probablemente también costosa,
con esa vista.
—¿Papá? —preguntó King suavemente mientras se acercaba al lado de
Jake. Los ojos de Jake se agitaron y los abrió.
Se veía aturdido, encontró el rostro de King y dijo:
—Hijo, ¿qué está sucediendo? ¿Qué pasó?
—Has tenido un paro cardíaco —dijo King, su voz rompiéndose—. Estás
en Regency Park.
—¿El hospital? —preguntó Jake, su voz amortiguada por su confusión—
. ¿Dónde está Verónica?
—Estoy aquí —dijo mi mamá y se trasladó al otro lado de Jake. Ella tomó
su mano y comenzó a llorar.
—No llores, nena —dijo Jake y acarició su mano—. Estoy aquí. Lamento
haberte asustado.
—¿Lo lamentas? —Se rio mamá, con un gruñido irónico—. Yo lo siento.
Nunca debí haber insistido en ir de excursión tan temprano.
—¿Cómo sucedió esto? —pregunté, uniéndome a King al lado de su papá.
—Íbamos a ir de excursión al Monte Robertson, por el Grinder Trail. Sé
que es difícil, pero pensé que sería un día divertido para nosotros dos. Jake iba
corriendo deprisa juntando nuestro equipo de senderismo cuando se cayó. —
Comenzó a llorar de nuevo, esta vez con demasiada fuerza como para continuar
hablando.
—Está bien —dijo Jake—. No pensabas que ibas a librarte de casarte
conmigo tan fácilmente, ¿verdad?
Mama se rio y presionó su mano, sus lágrimas secándose por sus
palabras.
—Te amo —dijo mamá y Jake cerró los ojos.
—Yo también te amo —dijo él, manteniendo sus ojos abiertos—. Y he
reparado en que, si quiero seguir amándote, tendré que disminuir mi ritmo. No
quiero dejarte viuda. Quiero pasar décadas contigo, Vee.
—Yo también —dijo mamá y apoyó su cabeza en el pecho de Jake. Él
envolvió su brazo alrededor de ella, lo mejor que pudo con la sonda intravenosa
molestando.
—Es tiempo de que tomes el control, hijo —dijo Jake y sonó como si se
estuviera quedando dormido—. Es hora de que tomes responsabilidad por todo
lo que he construido.
King suspiró y me observó. Su padre se quedó dormido y nosotros nos
instalamos en dos enormes y cómodas sillas, mientras mirábamos a mamá
cernirse sobre Jake.
No sabía lo que Jake se refería con "tomar el control", pero podía decir
que no le gustó para nada a King.
2
Me desperté con un sobresalto, mi saliva secándose en mi barbilla y la
habitación completamente a oscuras. El único sonido era el suave ronquido de
mamá y las máquinas monitoreando constantemente el ritmo cardiaco de Jake.
King se había ido, mamá estaba acurrucada en la cama con Jake, y yo
me debí haber quedado dormida en la silla.
Abrí mi boca pastosa y decidí ir en busca de comida y bebida. Habíamos
estado todo el día en el hospital y ahora era de noche y pensaba dormir allí, pero
necesitaba comer primero.
Seguí los señalamientos hacia la cafetería y agarré un sándwich de huevo
y un Snapple1. No había muchas cosas disponibles a esa hora en la noche, pero
eso serviría.
Pensándolo bien, agregué un brownie de caramelo a mi bandeja y llevé
todo a pagar.
Después de recoger mi cambio, me di la vuelta y choqué directamente
contra King.
—Parece que tuvimos la misma idea —dijo él, levantando su propio
sándwich de huevo.
—Al parecer sí, las grandes mentes piensan igual —le comenté—. Y
quería decir que lo siento, esto es tan terrible. No puedo siquiera imaginar cómo
te estás sintiendo.
—Todo se siente un poco surreal —dijo con una pequeña sonrisa—. No
creo que ni siquiera yo sepa cómo me siento.
1 Snapple: Marca de bebidas de té y jugo.
—¿Quieres sentarte un momento? —pregunté, señalando hacia una
mesa cercana.
El vaciló, miro el sándwich en su mano, sonrió débilmente y dijo:
—Sí, me gustaría eso.
Tomamos nuestros lugares y comimos nuestros secos sándwiches en
silencio, nos dividimos mi brownie y hablamos un poco, el chocolate
levantándonos el ánimo. Le ofrecí un trago de mi Snapple y el aceptó,
haciéndome sentir conectada con él de una forma íntima. Una cosa era tener
sexo con alguien, pero compartir una bebida significaba que confiabas en ese
alguien de cierta forma.
Sabía que era un razonamiento ingenuo, pero me hacía sentir bien.
—¿A qué se refería tu papá cuando dijo que tendrías que “tomar el
control"? —le pregunté después de nuestra comida. Ninguno de los dos parecía
tener intención de volver a la habitación donde Jake probablemente seguía
durmiendo de todas formas.
—Él ha estado detrás de mí por un largo tiempo para hacer que me
convierta en participante mayor en su organización —dijo, pasando sus manos
por su abundante cabello—. Sin embargo, he sido reacio a comprometerme, es
una gran responsabilidad y yo no pensaba que tenía en mí la capacidad de
tomar semejante papel.
—¿Qué es lo que tendrías que hacer? —pregunté, tratando de no
imaginarlo en un traje de negocios. Con sus tatuajes y abultados músculos, él
sería endemoniadamente sexy.
—Esencialmente dirigir la compañía —replicó.
—¿A qué se dedica la compañía?
—A un poco de todo. Estamos en tecnología, investigación y desarrollo,
algunos contratos militares y hasta una sucursal de productos farmacéuticos.
—¿Así que puedes drogarte y dispararle a alguien? —le pregunté con una
sonrisa.
Él se rio y dijo:
—Seguramente, algo como eso.
—¿Por qué estás tan reacio? ¿Piensas que eso se entrometerá en lo que
sea que estás haciendo ahora? —pregunté.
El suspiró profundamente y frunció el ceño.
—Supongo que eso sería admitir que estoy creciendo. No me gusta eso,
yo pienso que la vida debería ser más acerca de diversión que de trabajo, pero
tal vez eso es porque vi a mi padre trabajar hasta el cansancio cuando era un
niño.
—Eso es entendible —comenté—. Quiero decir, somos jóvenes todavía,
¿no? Da miedo pensar que tendremos que abandonar nuestras vidas sólo para
trabajar por algo que ni siquiera sabemos si queremos.
—¿Qué clases vas a tomar en la universidad? —preguntó King—. ¿Estás
estudiando algo divertido, o eres una de esas buenas chicas quienes están en el
camino correcto?
Deseé que pudiera haberle mentido, pero tenía que ser honesta. Me
sonrojé y dije:
—Estoy en pre-medicina2. Quiero ser médico.
—Lo sabía —sonrió—, tienes ese aire. Buena chica, vida en orden.
Desearía ser de esa manera, pero la sigo jodiendo. Sigo fiesteando y disfrutando
de la vida al máximo, nunca queriendo sentar cabeza y ser un adulto para nada,
en realidad.
—Como dije antes —mencioné—, ser un adulto está muy sobrevalorado.
2 Pre-medicina: Término que se utiliza en los EE. UU. para describir una opción que sigue un
estudiante no universitario antes de convertirse en un estudiante de medicina.
—Desearía que creyeras eso —se rio—, pero ya te has aislado a ti misma
siendo más como un adulto que yo.
Rodé los ojos y me reí. Hablamos un poco más y finalmente decidimos
volver. Era cerca de medianoche para el momento en que regresamos a la
habitación de Jake.
Mamá seguía acurrucada en el hueco de su brazo, él estaba todavía
acostado con las máquinas pitando y tomando el ritmo. Una enfermera parecía
estar midiendo sus signos vitales, por lo que nos mantuvimos a un costado
mientras lo hacía.
—¿Cómo se encuentra? —le preguntó King cuándo ella se apartó de la
cama.
La enfermera era joven, muy linda y con buen cuerpo. Ella miró a King
de arriba abajo, desde la cabeza a los pies y viceversa, sonrió y dijo:
—Lo está haciendo muy bien. Él es muy afortunado de tener una familia
que lo apoye. Pero no te preocupes por tu papá, él va a salir de esto totalmente
bien.
—Gracias —dijo King—. Es duro no saber lo que va a pasar.
La enfermera me miró y finalmente dijo:
—No tengas miedo, tu papá estará en casa muy pronto.
Yo comencé a protestar, explicando que él no era realmente mi padre, al
menos no por ahora, pero no me molesté. Ella estaba de nuevo haciendo ojitos
y batiendo sus pestañas hacia King.
—Sólo presiona ese botón rojo si necesitas cualquier cosa —le dijo a King,
se inclinó hacia él y enunció sus siguientes palabras—. Y me refiero a cualquier
cosa.
Ella abandonó la habitación y yo dije:
—Bueno, eso fue incómodo.
—Lo siento —se disculpó él—. Ni si quiera me doy cuenta ya. ¿Te
molesta?
—¿Por qué me molestaría? —pregunté, un poco demasiado bruscamente.
Él me miró con una extraña mirada en sus ojos:
—Por nada.
Nos sentamos en nuestras sillas y lo vi quedarse dormido. Él estaba
absolutamente impresionante y me sentí culpable deseándolo en esta situación.
Pero parecía que con King no podía evitarlo.
3
Jake se veía mucho mejor al día siguiente. Se comió un par de blancos
huevos revueltos y una pieza completa de pan integral tostado con jugo de
naranja para el desayuno, y se animó inmediatamente.
—Voy a ir a casa para tomar una ducha y cambiarme la ropa —le dije a
mamá y a Jake una vez supe que estaba fuera de peligro. Él no tendría permitido
ir a casa por unos días, así que todos tomaríamos turnos para hacerle
compañía.
—¿Me puedes traer unas prendas de ropa para mí también? —preguntó
mamá—. Cualquier cosa que quieras, mientras que no sea inapropiado.
—Vamos —dije—, no es como si fuera a traerte un vestido de fiesta con
lentejuelas para pasar el rato en el hospital.
Ella se rio y Jake dijo:
—Espera, ¿tienes un vestido de fiesta con lentejuelas? Eso tengo que
verlo.
—Muy pronto —dijo mamá y lo besó. Él la llevó nuevamente al hueco de
su brazo y pronto estuvieron inmersos en su propio mundo, discutiendo acerca
de la boda y sus planes para el futuro.
—Te llevaré —dijo King.
—¿A dónde? —pregunté.
—A casa. Vinimos en mi auto, así que yo conduzco —dijo—. Los veremos
a ustedes dos en un par de horas.
Ellos apenas se dieron cuenta de que salimos de la habitación.
***
—¿Quieres que te avise cuando haya terminado? —pregunté cuando nos
detuvimos frente a nuestra casa.
—Voy contigo —respondió y apagó el auto.
—¿Por qué? —pregunté—. Sólo voy a darme una ducha rápida y agarrar
un par de cosas para mamá.
—Porque esa noche sí tuvo un propósito, Britt, así que deja de pretender
como si no lo tuviera —dijo, luciendo agotado y un poco molesto.
—¿No estaba...? —respondí, un poco indignada por su acusación—. No
fue mi intención comportarme de esa manera. No pensaba que fuera el momento
adecuado para sacar el tema.
—No lo era y te agradezco por eso —dijo él—. Pero has estado evitándome
como un pequeño ciervo asustado. Yo aún te deseo, el ataque al corazón de mi
padre no ha cambiado eso. Aún quiero llegar a conocerte, a follarte duro y
posiblemente a amarte aún más.
Inhalé profundamente y sentí las lágrimas brotar de mis ojos. Después
de todo lo que había sucedido en las últimas veinticuatro horas de locos, esas
palabras eran como el paraíso para mis oídos.
—Me gustaría eso, también —dije en voz baja.
—Entonces, ¿vamos a entrar o quieres que te lleve? —preguntó con una
sonrisa torcida.
—Entremos —me reí.
Llegamos a la puerta principal antes de que él comenzara a besarme. Usé
las llaves con mi mano temblorosa, apenas logré abrirla y entramos.
—He estado deseando tocarte —dijo en tono áspero—, sentado allí con mi
padre a punto de morirse y todo en lo que podía pensar era en follarte.
—Creo que eso es normal —dije mientras nos despojábamos de nuestras
chaquetas y zapatos—. Cuando sufres un trauma, buscas las cosas que te
hacen sentir vivo.
—Y tú me haces sentir vivo, Britt —dijo King en un tono bajo, casi un
gruñido—. Me haces sentir como si pudiera aceptar cualquier desafío y salir
vencedor. Tú, con tu personalidad de chica buena y estricta moral, me haces
sentir como si pudiera ser bueno también.
—―Tal vez no bueno —me reí y dejé que tirara de mí contra su amplio pecho—
. ¿Pero bueno para mí? Tal vez he estado buscando chicos buenos, pero me
aburrieron hasta las lágrimas. Todo el tiempo lo que necesitaba era un hombre
como tú, alguien quien me haría hacer cosas que normalmente nunca haría.
—¿Cómo chupar mí polla en el vestidor de una tienda de bodas? —Sonrió
con suficiencia. Era bueno ver esa sonrisa arrogante de nuevo en su rostro.
Cuando él era demasiado serio y desanimado, no sabía qué camino tomar.
—Exactamente como eso —me reí, luego me puse seria—. Y como dar mi
virginidad a mi arrogante, sonriente y ardiente pronto hermanastro.
—Vamos, hermanita —dijo suavemente—, no es como si estuviéramos
relacionados por sangre. Además, yo sería un hermano realmente malo.
—Sé que no estamos relacionados de esa manera —repliqué—. Sin
embargo, aun así, me preocupa cómo reaccionarían nuestros padres. ¡Y no creo
que serías tan malo!
—Ni siquiera pienses en ellos —dijo y besó mi cuello, haciéndome
estremecer de deseo—. Vamos a meterte en la ducha. No tuve oportunidad de
lavar tu espalda ayer. ¿Ves? Mal hermano, buen amante. Recuerda eso.
—Eso es cierto —exhalé―. Está bien, vamos a seguir como amantes en
vez de hermanos.
El me levantó en sus brazos y chillé de alegría:
—Deja de moverte o te tiraré —se rio mientras subía de dos en dos los
escalones. Giró a la izquierda y me colocó en el suelo de baldosas del baño
principal.
Nos desnudamos y pronto estábamos parados en mi pequeña bañera
tratando de ser tan sexys como fuera posible sin resbalarnos o permanecer fuera
del agua caliente por demasiado tiempo.
Finalmente nos dimos por vencidos, ni siquiera me dejó secarme, sino
que me levantó en sus brazos nuevamente y caminó a través del pasillo hacia
mi habitación.
Me puso sobre mi cama y se colocó encima de mí, su gran polla luciendo
casi peligrosa a la luz del sol.
—Gracias —dijo con una sonrisa en su rostro.
—¿Por qué? —pregunté.
—Por esto —respondió—. Por sacudir mi mundo un poco y estar aquí
para mí.
—Gracias a ti también —comenté, levantando la mirada con una sonrisa.
—¿Por qué?
—Por todos los orgasmos.
—No me agradezcas aún —se rio y se puso de rodillas entre mis muslos—
. Ese es un regalo que continúa siendo otorgado.
Hundió su cabeza y me abrió ampliamente con su lengua.
Me apoyé hacia atrás en mi cama y le permití hacer honor a su regalo.
4
Él mordisqueó su camino a lo largo de mi coño, besando mis labios
inferiores como si estuviera besando mi boca. Gemí y tiré de los lazos invisibles
que me mantenían a la cama.
Su lengua se deslizó a lo largo de mi abertura, rozando mi clítoris
hinchado con cada paso hasta que estaba arqueando mi espalda y jadeando de
placer.
Él insistió con la punta de su lengua en mi clítoris, aplicando
determinada presión hasta que yo estaba jadeando, gimiendo y retorciéndome
contra su rostro.
—Oh, King —jadeé—. Esto es jodidamente increíble. —Incluso me
sorprendí ante el improperio, pero era cierto. La boca de King en mi coño era
jodidamente la mejor cosa que alguna vez había sentido.
Justo cuando no creía que pudiera soportar más, él empujó gentilmente
mi entrada y deslizó un dedo dentro de mí.
Me tensé y estremecí mientras su grueso dedo se curvaba hacia arriba y
encontraba un delicioso lugar que parecía estar directamente conectado con el
resto de mis puntos de placer. Cada vez que pasaba a lo largo de mi interior, él
golpeaba ese lugar y enviaba oleadas de caliente éxtasis por mi cuerpo.
Finalmente, no pude soportarlo más. Agarré un puñado de sábanas en
cada mano y me tensé mientras me venía.
Grité, algo incomprensible, pero estoy segura que escuché el nombre de
King ahí mientras balbuceaba y explotaba.
King se apoderó de mis temblorosos muslos a medida que me resistía y
rodaba a un costado. Él no aflojaría su agarre sobre mí, mantuvo su lengua en
el lugar y me llevó más alto de lo que alguna vez estuve.
Acabé de nuevo inmediatamente, mis muslos internos y mi coño estaban
empapados con mis fluidos, y me sentía mareada y relajada.
Él finalmente relajó su agarre, liberando mis piernas y besando su
camino desde la línea de mi bikini hasta mi cuello. Me sonrió, su enorme polla
presionando contra mi pierna mientras me dejaba disfrutar de las sensaciones
posteriores de sus servicios por un minuto o dos.
—Me encanta cuando acabas —dijo y mordisqueó la tierna carne debajo
de mi oreja.
—Me encanta cuando me haces acabar —me reí y pasé mis manos por
su espeso cabello, tirando de él hacia abajo para besarlo.
Podía saborearme a mí misma, y eso me llevó incluso más alto en mi
lujuria y deseo. Suspiré suavemente a medida que él se apartaba, y hundí mis
dedos en su espalda cuando trató de alejarse.
—Te quiero encima, nena —se rio cuando no lo dejé ir—. Ven a montarte
encima mío, así puedo mirarte mover tu hermoso cuerpo sobre mi polla.
Le permití darse la vuelta y ponerme encima de él. Se veía impresionante
desde este ángulo, su amplio pecho y sus enormes brazos eran perfectos para
sostenerme.
Él bajó la mirada y observó cuando me deslicé suavemente en su gruesa
polla. Una vez más, me abrió, estirándome ampliamente y lastimándome en su
primera entrada.
Y una vez más, el dolor disminuyó y dio paso a un intenso placer mientras
nos movíamos el uno contra el otro. Sus manos abarcaron mis caderas y me
mantuvieron en el lugar. Yo me balanceaba suavemente al principio, pero a
medida que él comenzó a consumirse por su hambre, me detuve y lo dejé
follarme duramente desde abajo.
Exhalé un bajo gemido y sus ojos se iluminaron.
—Acaba para mí, Britt, acaba en mi polla, nena.
—Me estoy viniendo —dije un momento después mientras él empujaba
más fuerte dentro de mí. Me tensé y presioné contra su polla, pero él no aflojó.
Me golpeó otro extenuante orgasmo inmediatamente después del primero, y caí
contra su pecho.
Envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, haciéndome sentir delicada
y pequeña al lado de su cuerpo musculoso. Sus labios encontraron los míos y
unimos nuestras bocas en un resbaladizo e interminable movimiento de lengua
contra lengua.
Él gruñó y disminuyó el ritmo, se echó hacia atrás y me miró
profundamente a los ojos.
Apenas podía respirar, cada célula de mi cuerpo estaba en llamas y me
sentía como si estuviéramos compartiendo alguna clase de profunda y cósmica
conexión. Podía sentir su alma con cada embestida perezosa de su palpitante
polla.
—King —jadeé.
—¿Sí, nena? —preguntó.
—¿Sientes esto?
—Lo siento —dijo con una pequeña sonrisa—. Joder, lo siento.
El dejó de moverse entonces, acunó mi rostro en sus manos mientras me
observaba. Su polla palpitó y acabamos juntos, con nuestras miradas fijas y
nuestros cuerpos fusionándose y convirtiéndose en uno solo.
Comencé a bajarme de nuestra posición y noté que él me seguía mirando.
—¿Qué? —pregunté, consiente de mi pérdida de control.
—Eres jodidamente hermosa —dijo y acarició mi mejilla. Tomó su mano
y apartó mi cabello de mi frente sudorosa.
—Tú mismo eres bastante sexy —sonreí y me alejé de él, dejando que me
abrazara estrechamente mientras yo golpeaba la cama a su lado.
Dejar de tener su polla dentro de mí me dejó vacía de alguna manera,
anhelando el siguiente momento en ésta que me llenaría y me llevaría cerca de
King. Mi amante enigmático y hermanastro.
Pero, como dijo King, él sería un mal hermano así que no debería verlo
de esa manera.
Tan solo esperaba que no fuera tan difícil para nuestros padres aceptarlo,
porque si él me hacía sentir tan bien cada vez que estábamos justos, yo sería
una adicta confirmada.
Nos aseamos, nos dirigimos a su casa y él se cambió de ropa mientras lo
esperaba. Ya nos habíamos tardado tanto que decidimos que no podríamos ser
tan evidentes y follar de nuevo.
Eso podía esperar, yo podía esperar y podríamos mantenernos en línea
hasta que supiéramos que su papá estaría bien y que nuestros padres serían
felices.
Y entonces podríamos declarar que nos amábamos y hacer de esto algo
público.
La espera valdría la pena.
5
—Simplemente firma aquí y aquí —le estaba indicando directamente a
King un hombre vestido con traje cuando entré a la habitación de Jake en el
hospital un par de días después.
—¿Qué está sucediendo? —pregunté y deposité mi bolsa de compras en
una silla. Le había conseguido a Jake su periódico y revistas de finanzas tal
como él había pedido.
El hombre en el traje me dio una mirada penetrante, pero no dijo nada.
—King está tomando el control de la compañía —dijo Jake con una
sonrisa orgullosa en su rostro. Él se estaba recuperando perfectamente y se iría
a casa en un día, pero aparentemente no había desperdiciado tiempo alguno en
encadenar a King al trabajo que él quería para su hijo.
—Sip —dijo King con una sonrisa, sin ningún rastro de arrogancia en
ella, lucía abatido.
—No tenía idea de que fueras a hacer eso todavía —comenté lentamente,
recordando lo que él había decidido la noche anterior cuando estábamos
acostados en los brazos del otro. Había salido con el plan de tomar el control
sobre parte de la compañía mientras compartía las responsabilidades con la
mano derecha de su padre, Peter. Aparentemente, Jake no había estado de
acuerdo.
—Él está haciendo lo que necesita hacerse con el fin de apaciguar a los
accionistas —dijo Jake con un orgullo petulante—. Está creciendo, se está
convirtiendo en un hombre.
—Sólo una firma más —dijo el hombre del traje, determiné que él debía
de ser un abogado.
King se inclinó y garabateó su nombre torpemente. Me miró con un gesto
adusto formado en su boca. Me sentía apenada por King, él era un espíritu libre,
pero estaba tan dedicado a su familia que estaba renunciando a todo por su
padre.
Me frustraba que nadie pudiera notar eso.
—Peter te está esperando en el piso de abajo —le dijo Jake a King—. No
hay mejor momento que el presente. Deberías llegar a la oficina y permitir que
nuestros empleados sepan lo que está pasando.
King me lanzó una mirada desamparada mientras obedecía la orden de
su padre. Sabía cómo se debía estar sintiendo, no siendo capaz de decir "no" a
tu padre, pero por supuesto nunca había tenido este nivel de compromiso
forzado sobre mí.
Tomé su mano cuando caminó cerca de mí y le di un apretón de apoyo.
Él me sonrió y me dijo:
—Supongo que te mensajearé después, cuando tenga tiempo, ¿Cenamos?
—Suena bien —respondí.
King se fue, el abogado lo siguió, y cuando levanté la mirada, Jake me
estaba observando.
—Te traje tus periódicos —le mencioné en una voz demasiado alegre. No
sabía por qué había agarrado a King de esa manera, supongo que para ofrecerle
un poco de apoyo y para asegurarme a mí misma que aún seguíamos
conectados.
―Excelente —dijo Jake, el momento de preocupación pasó. Él regresó a
su usual y amigable forma de ser en el momento en que abrió la primera página
y descubrió que había tenido éxito en alguna mina de oro en Yukón mientras
estaba en cama.
Debe ser lindo, ser lo suficientemente exitoso para que tu dinero haga
más dinero para ti.
Charlamos un poco antes de que mamá volviera. Le dejé tomar la
responsabilidad de entretener a Jake, y decidí dirigirme a casa.
En el camino me llegó un mensaje de King.
Atascado aquí, no podré ir a cenar. Lo siento, nena. xoxox
Le respondí, diciendo que estaba bien, pero esperaba que eso no se
transformara en un hábito.
Si tan sólo hubiera sabido cómo sería esa cancelación.
***
Habían pasado dos semanas desde que King había tomado control de la
compañía y yo apenas lo había visto en esos días. No pude evitar sentirme usada
acerca de todo el asunto, aunque sabía que él no lo estaba haciendo
intencionalmente. Lentamente se había convertido en todo lo que había
afirmado que odiaba, un adicto al trabajo obsesionado con su ocupación.
Por el momento, mamá y Jake estaban jugando al scrabble en la enorme
terraza con vista al increíble patio trasero de Jake. Estábamos viviendo casi a
tiempo completo en la mansión de Jake. Mamá decidió mudarse para poder
vigilarlo, y yo decidí seguirla para poder tener más acceso a King.
Nada bueno me había hecho eso, aun así, nunca lo veía. Ni siquiera sabía
cuán frecuentemente dormía en su apartamento ahora, la mayoría de las
noches se quedaba a dormir en la oficina o estaba viajando por negocios.
Es como si la orden de su padre lo hubiera convertido en una persona
totalmente diferente. Una persona que no tenía tiempo para mí.
Habría sido más fácil si no lo anhelara tanto. Sin embargo, ansiaba su
toque, su sabor, la forma en la que me provocaba y me hacía acabar más veces
de las que creía posible.
Lo extrañaba, e incluso a pesar de que sólo había estado en mi vida por
un breve período de tiempo, ahora se sentía vacía sin él en ella.
Me levanté y corrí al baño cuando una extraña oleada de náuseas me
golpeó. Sentí un dolor agudo en mi estómago y me incliné sobre el inodoro.
—¿Britt? —preguntó mi mamá cuando llamó a la puerta después de unos
minutos—. ¿Está todo bien ahí dentro?
Ella debió haber visto mi corrida desde el comedor al baño.
—Eso creo —repliqué, salpicando agua fría en mi rostro. Me sentía mejor
ahora—. Deben haber sido las almejas del almuerzo.
—Sin embargo, yo también las comí —dijo ella—, tal vez tienes gripe.
—Tal vez —respondí.
—No estarás embarazada, ¿verdad? —se rio a través de la puerta.
—No —dije demasiado rápido.
—Lo sé, tonta —respondió, todavía riéndose—. Aunque sería genial ser la
abuela de Jesús, ya sabes, tú siendo virgen y todo eso.
—Eso sería bastante impresionante —dije, haciendo una mueca—. Pero
estoy segura que sólo es la gripe.
—Ve a descansar y te sentirás mejor en la mañana —dijo y escuché sus
sandalias chasqueando sobre los suelos de mármol a medida que regresaba a
unirse a Jake en su juego.
Sin embargo, sí pasó por mi mente que podría estar embarazada. Sería
el bebé de King.
No fui arriba, me dirigí a la tienda y compré una prueba de embarazo
casera. La llevé al piso de arriba cuando volví a casa y me le quedé viendo con
rabia, como si quisiera que estuviera equivocada. Como si comprar una prueba
curaría mis náuseas.
Me sentí mejor, así que no la utilicé. Tal vez había sido la gripe después
de todo.
King vino a cenar esa noche, pero él estaba distante y nervioso cuando
traté de tocarlo.
—No tengo tiempo para esto ahora, Britt —me dijo mientras lo
acompañaba a la puerta después de haber sido ignorada por él toda la cena—.
Lo siento, nena, pero hay demasiada presión en el trabajo y no puedo darte la
atención que mereces.
Él se veía devastado, y yo sí creía que eso lo destrozaba, pero no pude
evitar sentir un sabor amargo porque había elegido su trabajo por encima mí.
No le respondí, tuve un arranque de ira y me dirigí al piso superior,
sentándome en el borde de mi cama, esperando que llegaran las lágrimas.
En vez de eso, fui golpeada por una oleada de náuseas y fatiga, peor que
antes.
Llegué al baño a tiempo y dejé que mi cuerpo depurara las náuseas.
Me senté, miré hacia la encimera y vi la prueba.
Qué demonios, pensé, la abrí, seguí las instrucciones y esperé.
Revisé mi celular y vi que King me había enviado un mensaje.
Lo siento. Lo siento mucho. Nunca planeé esto. Volveré a la ciudad
la próxima semana, ¿tal vez todavía podemos ser amigos?
No le respondí. Caminé de regreso al baño con mi corazón situado
directamente en mi garganta. Tenía un mal presentimiento, pero no sobre las
náuseas, sino acerca del resultado.
Levanté la prueba y tuve que mirarla un par de veces antes de asimilarlo.
Dos líneas de color rosa.
Estaba embarazada con el bebé de King.
El hombre a quien jodidamente amaba.
El hombre quien estaba a punto de ser mi hermanastro.
Y el hombre que acababa de botarme.
¿Cómo encontraría, alguna vez, el valor para decírselo?
Continuará
Sobre el autor
Olivia Hawthorne
Le encantan las lecturas cortas, calientes e intensas, ¡así que decidió
empezar a escribirlas!
Vive en el corazón de Texas con su familia.
Para saber más de Olivia, visita: [Link]
Créditos
Moderación
Apolineah17
Traducción
Juan.
Corrección
Apolineah17
Revisión y lectura final
Apolineah17
Diseño
Tessa_
Adaptación al español y diseño realizados en:
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Próximo libro
Bad Brother, Parte 5