LA DANZA DEL
MALAMBO
El zapateo en los bailes tradicionales
La mayoría de nuestros bailes tradicionales incluyen en sus coreografías, una
figura que se conoce con el nombre de ZAPATEO, que realiza el hombre y es
correspondido por el ZARANDEO de la mujer. Es en el momento del zapateo
cuando el hombre se expresa en su propio lenguaje, manifestando las intenciones
que lo animan: agradar, simpatizar y finalmente conquistar a su compañera. Al
zapatear sus mudanzas (serie de movimientos que rítmica y acompasadamente se
ejecutan con los pies y tienen una duración fija), lo hará observando una actitud
galana hacia ella. Cabe aclarar que LA MUDANZA, es una serie de movimientos
que acompasadamente se ejecutan con los pies y tienen una duración fija.
También nuestros gauchos las llaman posturas. En la terminología técnica de la
danza se le dice "figura". Estas figuras se logran a través de desplazamientos y
percusiones de los pies. La percusión de los pies tiene antecedentes milenarios en
China e India, donde hasta son mencionados en el Corán, en el Mahabaratá y en
los proverbios de Lao Tsé. Entre los nativos de Africa, tomando la totalidad del
continente, encontramos dos formas típicas de llevar el ritmo: el movimiento del
cuerpo y el movimiento de los pies. En los pueblos primitivos de Europa,
menciona Bouchar danzas individuales ejecutadas con los pies por los Celtas, los
Íberos, Visigodos. A lo largo de la historia de las danzas, encontramos dos
elementos siempre ligados para llevar el ritmo: el palmoteo y zapateo. Como
conclusión podemos sacar que antes de la invención de los instrumentos más
rudimentarios, eran las manos y los pies los elementos que marcaban el ritmo.
Entre los Incas era común el zapateo en la danza de los mineros, entre los
Araucanos en la danza del comaruco, entre los Guaraníes, en numerosas danzas y
ceremonias.
En todas partes el zapateo adquirió: formas específicas, modalidades propias y
acentos regionales, características del medio circundante, del clima y del
lenguaje, han influido notablemente sobre la sincronización de los tiempos
rítmico-musicales. De este modo: el zapateo expresa un ciclo completo, de una
serie sonora, por ejecutantes natos de cada región.
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El Malambo
Nuestro hombre zapateó por razones muy poderosas: la soledad, el aislamiento y
la necesidad de expresarse. Fue la forma de sobrevivir, canalizando de alguna
manera la energía física y espiritual. Animó así las horas de diversión, de
descanso y dio prestigio a los más esforzados y hábiles zapateadores.
Clasificación
El Malambo, es la danza que el hombre sólo hace con los pies, en la menor
superficie posible, una serie de ciclos de movimientos llamados mudanzas. Es
entonces una danza individual, la principal y más difundida en Argentina. Para
que un zapateo pueda ser considerado como tal, es necesario que produzca
mudanzas en serie. Cada mudanza es una totalidad inconclusa que tiene sus
reglas internas. Sobre la base de un pie menos móvil y a veces hasta quieto, el
otro pie realiza una serie de movimientos juego rítmico con bastante libertad y
amplitud. Inmediatamente debe cambiarse la función de cada pie. Así, cuando el
ciclo que se inició con la derecha, se ha reproducido con la izquierda, la mudanza
se completa y termina. Hay mudanzas simples con una sola combinación de
movimientos, que se repite varias veces y mudanzas complejas (dos o más
combinaciones integran la figura). El cuerpo del zapateador no interviene, los
brazos no son un complemento de la danza, toda la atención se concentra en los
pies.
Un bailarín sólo hace oir una serie de fórmulas rítmicas mediante golpes que da
contra el suelo principalmente con la planta, con la punta de y con el talón. La
música no tiene una medida o cantidad determinada de compases, depende de la
duración que le de el bailarín a "Su Malambo". Según el investigador Lázaro
Flury, El Malambo en nuestro país tomó las características propias de dos
regiones bien definidas: Norte y Sur. El medio físico y el paisaje influyeron sobre
la elaboración y desarrollo de las figuras. Dicho autor explica, que el
MALAMBO SUREÑO O PAMPEANO, es fiel exponente de su paisaje y si
hobre, rito de introversión ante la soledad circundante y la amenaza permanente
del desierto. Suave como las tardes misteriosas, o henchidas de luz como los
amaneceres radiantes, pero siguiendo siempre un curso evolutivo que es el del sol
como sus mutaciones graduales, mezclado con los golpes del paso, trote o galope
del caballo. Místico, filosófico, el malambo sureño o pampeano habla en voz
baja, a través de los malabarismos de sus pies, en un lenguaje que solamente sus
hombres comprenden, porque es la explicación sonora a sus interrogantes
sentimentales y filosóficos. El MALAMBO NORTEÑO en cambio, se forjó en
otro clima y paisaje. Es el monte y la montaña, con sus cambios de forma y
ruptura del horizonte, influyendo sobre su ritmo los antepasados aborígenes. Por
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eso, es más rápido, más sólido y sigue el desplazamiento de los remolinos. Más
sonoro en gran parte por la influencia de la bota de taco, trata de sustituir los
golpes del parche del bombo. Es único del hombre norteño, que ha creado sus
figuras y las distintas combinaciones.
Recopilación de distintos autores
Bailes Tradicionales Argentinos
EL MALAMBO
Profesor Carlos Vega Bailes Tradicionales Argentinos
Danza varonil y recia, el Malambo fue en la campaña argentina prueba de vigor y
destreza durante todo el siglo pasado. Celebrado en fiestas, fogones y pulperías,
animó las horas de esparcimiento o de descanso con el gustoso "trabajo" de su
difícil realización, y dio provisional prestigio a los más hábiles y esforzados.
Esencialmente, la danza en que ejecutante solo, hace con los pies, una serie de
pequeños movimientos llamados mudanzas. El malambo no consiste en un
zapateo de cualquier clase. La acción de zapatear puede ser complementaria del
juego de brazos y manos, por ejemplo: bailarina española o un simple golpeteo
rítmico sobre el piso. Nada de eso es el Malambo argentino. Para que un zapateo
pueda recibir este nombre es necesario que produzca mudanzas en serie. La
atención del bailarín y la de los espectadores se concentra en los pies. Luego está
el contrapunto de zapateadores, una variante de este malambo es la que presenta
tres o mas bailarines en sucesión, cada uno baila hasta que agota su repertorio y
por resultado se distingue el que ha presentado mayor número de mudanzas o el
que hizo las mas complejas y originales. Esta variante se conoció en la Llanura
Pampeana y en las provincias de Santiago del Estero, Tucumán y zonas vecinas.
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Historia
Es danza extinta la competencia no se limitaba. En la región Pampeana solían
atarse un cuchillo en cada pierna y en tanto hacían los movimientos, producían
acompasados golpes por entre choques de los cuchillos otras veces, para crearse
dificultades, limitaban cada cuatro cuchillos los filos hacía adentro, el pequeño
cuadro en que bailaban o cuatro velas las cuales iluminaban los movimientos y
creaban el compromiso de no apagarlas o derribarlas. El mérito del danzante era
mayor si afrontaba el cotejo sin quitarse las espuelas. Para todo esto se estipulaba
un juez y cruzaban apuestas, la forma regular consistía en la simple exhibición de
mudanzas pero a veces se convenía en que cada bailarín debía reproducir las
mudanzas que le presentaba el contrario. Ventura Lynch dice: "malambo es el
torneo del gaucho cuando se trata de lucir sus habilidades como danzante". Dos
hombres se colocan enfrentados las guitarras, inundan el rancho de armonías, un
gaucho da principio después para y sigue su antagonista y así progresivamente,
muchas veces la justa dura de seis a siete horas. En Bragado en 1871 vimos un
malambo que duró casi toda la noche constando de 76 figuras diferentes por cada
uno de los bailarines. En los populares circos porteños el malambo fue número de
equilibristas es decir que lo danzaron en la cuerda. El diario de la Tarde anuncia
el 19 de Noviembre de 1840 que Gervasio Masías bailará el malambo en carácter
de paisano y repite el aviso el 9 de Agosto de 1839 "El beneficiado que es el
mismo Masías bailará el malambo con espuela, chiripa, etc". Manual Bilbao
publicó en la prensa en 1932 nos presenta a Juan Manuel de Rosas bailando un
malambo personal. Nuestra danza se conoció también en Chile y Perú. En fin, el
malambo danza individual, se bailó en gran parte de la Argentina, existió en el
Perú donde seguramente tomo su nombre y se reconoció en Chile donde el rótulo
se conserva adherido a una danza de pareja.
Origen:
Las danzas individuales son con las colectivas las primeras danzas humanas. En
el trance de la pubertad danzaba solo la mujer aborigen para conquistar los
beneficios de la fecundidad, danzaba solo el hechicero para conjurar la
adversidad.
Hoy no son abundantes las danzas individuales debido a la creación de danza de
pareja.
Una de las formas que ha llegado hasta nuestros días en algunas poblaciones
peruanas, es individual y de competencia: dos hombres frente a frente zapatean
alternadamente hasta que uno se da por vencido. Esta es exactamente la del
malambo pampeano.
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Música:
La primera versión musical del malambo fue publicada por el mismo Ventura
Lynch en 1883. Lo esencial de la música del malambo en un esquema rítmico de
seis unidades por compásEn la región de Tucumán se añade al bombo o a las
guitarras un breve tema infinitamente repetido en la llanura oriental, el malambo
se baila únicamente al son de una o mas guitarras rasgueadas. El rasgueo criollo
puede utilizar el punto clásico por instantes pero generalmente obtiene el sonido
por su especial manera de punteo. Colocase sobre las cuerdas la mano cerrada, el
puño se aplica a la cuerda no a la yema sino al revés la uña la primera falange, y
la aplicación varia desde el deslizamiento pleno, de frente hasta el de perfil.
Cronología:
No hay dificultad en "poner" el malambo dentro de los términos del siglo XIX en
la campaña pampeana o las zonas del centro y del noroeste. Estos límites pueden
extenderse a las dos últimas décadas del siglo XVIII y a las dos primeras del XX.
Es danza ruda pero sobria. De ningún modo pueden aceptarse, sin alterar su estilo
los saltos violentos, las contorsiones desgobernadas y los movimientos
acrobáticos. La mesura es su característica tradicional en la Argentina.
1953 - Editorial Julio Korn
Un ritual de largo aliento
Ventura Lynch
Son abundantes las crónicas del siglo XIX que registraron la práctica del
malambo en diversas regiones del país. Una de ellas (de 1883) es del viajero
Ventura Lynch y dice en un pasaje: "Dos hombres se colocan el uno frente al
otro. Las guitarras inundan el rancho de armonías; un gaucho da principio,
después para, sigue su antagonista y así progresivamente; muchas veces la justa
dura de seis a siete horas. En el Bragado, en 1971, vimos un malambo que duró
casi toda una noche, constando de setenta y siete figuras diferentes por cada uno
de los bailarines". La crónica también describe un encuentro en un rancho
bonaerense: "El auditorio está pendiente de los pies de los danzantes que
escobillean, zapatean, repican, ora arqueando, inclinando, doblando y cruzando
sus pies, cuya planta apenas palpita sobre la tierra (...). Los espectadores
aplauden, gritan, se cruzan apuestas a favor de uno y otro y hasta las mujeres y
los niños participan del frenético entusiasmo que les comunica aquel precioso
vértigo".
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EL MALAMBO
Publicado por Pablito Piris
Nuestras raíces folklore argentino
El Malambo es una de las danzas tradicionales de la Argentina que nació cerca
del año 1600 en las soledades pampeanas. Esta danza varonil se baila en todas las
regiones aunque pueden diferenciarse dos estilos: el norteño y el sureño, donde
los hombres compiten en grandes duelos de "habilidad gaucha" El malambo es
una danza que prueba el vigor de sus bailarines, en los siglos pasados en las
pulperías y fogones ánimo las horas de descanso de los "explotados" gauchos de
nuestro país, se bailó en todas las provincias en ambientes rurales. El bailarín del
malambo se luce con una serie de movimientos llamados mudanzas, como el
zapateo (golpes del pie contra el piso), la cepillada (rozar el piso con la planta del
pie), el repique (golpes con el taco y las espuelas contra el suelo) y los floreos.
Hay dos estilos populares del malambo: el norteño y el sureño. El estilo norteño
se caracteriza por su agilidad y destreza, acompañado por una hábil "rudeza". En
cambio en el estilo sureño las figuras son más suaves y el bailarín muestra
ingenio y habilidad, sin tanta rudeza. El malambo es una danza exclusiva para
varones, individual y una de las más difundidas en la Argentina, que nos sigue
sorprendiendo con la velocidad y habilidad de sus ejecutantes en el zapateo, a
veces, hasta añadiéndole figuras con el manejo de boleadoras y lazos que hacen
dibujos en el aire acompañando el ritmo de sus pies.
Publicado en [Link]
Esta danza individual de zapateos, enérgica y varonil, se reserva exclusivamente
a los hombres (lo que no impide que en algunas danzas la dama pueda hacer
algunos zapateos), se bailo antaño en la mayor parte de nuestro país,
especialmente en la zona pampeana , central y andina. Se cree que ya era popular
en la segunda década del Siglo XIX. Nos dice el profesor Pedro Berruti en su
"Manual de Danzas Nativas", que el malambo posiblemente venga del Perú, de
donde tomo el nombre de un barrio de negros llamado precisamente con ese
nombre: Malambo. Según algunos historiadores, ya era conocido en 1817.
Hemos incluido esta varonil y difícil danza porque está siendo desvirtuada
constantemente y de a poco se va desvaneciendo su esencia. La primera versión
musical de malambo Corresponde a Ventura Lynch (1883), Andrés Chazarreta
publicó su versión en 1935 (álbum N° 6).
Para realizar este trabajo hemos acudido al profesor superior de Danzas
Folklóricas y Campeón Argentino de Malambo 1995, Marcelo Sánchez, quién
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nos ilustró y a quien pertenecen los conceptos vertidos en esta sección. Nos dice
el Profesor Marcelo Sánchez que existen básicamente dos estilos de malambo: el
Sureño y el Norteño, aunque también podemos vislumbrar un estilo Central o
Puntano-Cordobés que en realidad hasta ahora no tuvo mayor acogida.
Entre los principales estilos (norteño-sureño) no puede hacerse una comparación,
simplemente son distintos: "la elegancia del sureño... el brío del norteño". La
vestimenta es un claro ejemplo, la cual es fiel representante de la región del
malambista, el sureño baila con bota de potro (cerrada o de medio pie), mientras
el norteño con bota fuerte. En competencia, el malambo sureño se acompaña con
guitarra, el norteño con bombo y guitarra (esta última se puede suplantar con
bandoneón, violín o acordeón). En ambos estilos se puede zapatear a capella. El
malambo principalmente nació del contrapunto, y según Carlos Vega en la
Región Pampeana algunos malambistas solían utilizar elementos o accesorios
como ser cuchillos, velas o espuelas.
Extraído del libro Danzas tradicionales argentinas; una nueva propuesta
autor Héctor Aricó (Jurado del Festival Nacional del Malambo Laborde-
Córdoba)
pp. 262-264, 3ra edición, Buenos Aires, el autor, 2008, 344 p., 29 x 21 cm
ISBN 978-987-05-4901-7
MALAMBO
Ubicación histórico-geográfica: Se bailó en la campaña de las regiones
pampeana, central y norteña desde 1800 hasta 1920; algunos documentos
admiten su práctica desde 1780. No tuvo difusión en los salones. Se trata de una
forma única de danza que debido a su difusión geográfica, idiosincrasia regional
y el paso del tiempo adquirió dos estilos característicos de
interpretación: sureño ynorteño, aunque debe considerarse un tercer
estilo central puntano-cordobés diferente de los otros. Coreografía: Es la única
danza individual argentina con vigencia comprobada. La ejecuta el varón y se
compone de una serie de figuras o mudanzas de zapateo que el intérprete
selecciona o improvisa sobre la marcha. La duración musical de las figuras
tradicionales es de ½, 1 ó 2 c. y el cierre de Malambo de 2 c. El zapateo,
contracción de la voz ‘zapateado’, es una combinación de movimientos y golpes
rítmicos que se efectúan con los pies. Cada conjunto de movimientos y golpes
ordenados dentro de una determinada métrica musical se denomina figura o
mudanza. La selección, creación, ordenamiento, calidad y destreza de las
mudanzas depende de la habilidad de cada bailarín. El propósito original del
Malambo fue la exhibición individual que se desarrollaba del siguiente modo: El
intérprete ejecutaba una determinada figura iniciándola con el pie izquierdo y de
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inmediato la repetía comenzando con el derecho. Una vez finalizada la figura y
su correspondiente devolución, intercalaba un repique para luego presentar la
próxima. Así continuaba su rutina, efectuando mudanzas cada vez más complejas
hasta concluir la danza cuando él mismo lo deseaba. Esta estructura compuesta
de comienzo, desarrollo y remate con cierre mantenía una velocidad constante
durante toda su duración. Ahora bien, la continuidad de su práctica en los
certámenes de danza modificó la estructura en velocidad y ejecución. Este nuevo
modo es el utilizado por la mayoría de los malambistas en la actualidad y se
compone de un comienzo lento (de acuerdo a cada estilo) con aumento paulatino
de la velocidad durante el desarrollo y el remate con cierre, lo que sugiere un
mayor lucimiento si las mudanzas se ordenan a la inversa de la estructura
anterior, es decir, de complejas a simples. Asimismo y atendiendo a la
creatividad del intérprete las competencias admiten figuras de hasta 8 c. de
duración, como el reglamento del Festival Nacional del Malambo en Laborde-
Córdoba donde cada año se proclama al Campeón Argentino de Malambo. Con
lo dicho hasta ahora podemos afirmar que el Malambo es una danza exclusiva
para habilidosos. Su coreografía de índole simétrica, en oposición a la asimetría
humana, requiere un amplio dominio de la lateralidad para lograr el equilibrio
cinético óptimo. La forma estructural actual y la extensión métrica de las
mudanzas no afectarán su condición tradicional si se las trabaja con moderación.
No olvidemos que la creación y la destreza fueron sus rasgos peculiares y desde
allí caben ciertas licencias del intérprete. Un aporte muy interesante es el que
ofrece José Abelardo Lojo Vidal respecto de una variante del estilo norteño que
él denomina ‘en yunta’. Dice que “consistía en zapatear dos bailarines al unísono
haciendo las mismas mudanzas e inclusive combinándolas entre sí”. Aunque los
documentos del siglo XIX no citan esta forma, Lojo Vidal sostiene que es
tradicional basándose en el posible origen popular del Malambo que la compañía
de Andrés Chazarreta presentó en el teatro Politeama de Buenos Aires en 1921.
También existió la forma tradicional en competencia que comprendía las
siguientes modalidades: - Malambo en alternancia: Participan dos bailarines que
alternadamente exhiben dos o tres figuras por vez. El público o un juez decide
quien es el triunfador, excepto que alguno de los intérpretes abandone por
agotamiento o falta de repertorio. Se ejecuta en todos los estilos. - Malambo a
devolver figura: Participan dos bailarines y se desarrolla del siguiente modo:
Uno de ellos presenta la mudanza inicial; entonces el adversario debe
reproducirla y de inmediato ejecuta una distinta para que a su vez el otro la
devuelva. Así continúa la secuencia hasta que resulta ganador aquel que haya
efectuado la figura que su contrincante no es capaz de devolver. Se ejecuta sólo
en el estilo sureño. - Malambo de contrapunto o en sucesión: Participan tres o
más bailarines y consiste en que cada uno a su turno efectúa su rutina completa.
El público, un juez o los mismos participantes proclaman triunfador a aquel que
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haya demostrado la mejor estructura y calidad interpretativa. Se ejecuta en todos
los estilos. Clasificación: Danza individual masculina, de abundante
documentación-regional.
Composición Musical: Frases musicales de 2 c.; períodos de 4 c. No posee
coplas.
A través del tiempo cada estilo adquirió su propia melodía tradicional y modo de
ejecución instrumental. Respecto de la velocidad, el estilo sureño es lento
mientras que el norteño es más ágil, y el estilo central conserva la melodía
norteña pero su velocidad es intermedia. El acompañamiento musical estaba a
cargo de una o dos guitarras para el estilo sureño y la guitarra y el bombo para el
norteño a los que podían agregarse el arpa, el violín, el acordeón y el bandoneón.
Para el estilo central la guitarra y el bombo con el posible agregado del arpa y el
acordeón.
Es factible la ejecución sin acompañamiento musical siempre que el bailarín sea
capaz de mantener la ‘base rítmica’. Para ello se requiere absoluto dominio del
ritmo y mucha experiencia. Ubicación Inicial: En cualquier punto del Ámbito
para la danza. Elementos Físicos: Posición de brazos y manos a los costados del
cuerpo. Durante la rutina deben obviarse los movimientos de brazos que no
respondan al impulso natural. Elementos Accesorios: No tiene. Pero es muy
conveniente aclarar que algunos documentos describen la realización del
Malambo ‘en competencia’ -en alternancia o de contrapunto- con el agregado de
ciertos elementos accesorios como cuchillos y velas. En estos casos se nombraba
un juez y el público realizaba apuestas. Don Carlos Vega dice que, especialmente
en la región pampeana, algunos malambistas solían atarse un cuchillo en cada pie
para chocarlos mientras zapateaban. Además, se festejaba la habilidad de aquel
zapateador que efectuara su rutina en la mínima superficie posible. Por esta razón
se limitaba el espacio con cuatro cuchillos clavados en el piso con los filos hacia
adentro o cuatro velas que no debían apagarse ni caerse. Y era más meritorio aún
si el bailarín zapateaba sin quitarse las espuelas. Características: No resulta
demasiado fácil rastrear los orígenes de nuestro Malambo. Pero es factible
alcanzar un acercamiento, asociando la información que brindan los escritos
antiguos y la tradición oral. Los antecedentes históricos de la danza en occidente
demuestran que casi todos los pueblos de Europa y América
incluyeron zapateados en sus bailes campesinos. Incluso, las mujeres hacían gran
alarde de sus habilidades en este sentido. Hemos visto que muchas versiones
coreográficas documentales de nuestro país presentan el zapateo femenino en
simultaneidad con el compañero. Ante este panorama y para poder sumergirnos
en el pasado, comencemos por enunciar los elementos que constituyen la danza
Malambo como fenómeno de la tradición coreográfica argentina. Así tenemos
que ellos son: el nombre, la ejecución individual masculina, la coreografía
compuesta exclusivamente por una serie de mudanzas de zapateo, el
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acompañamiento musical y las dos maneras de su exhumación, la exhibición y la
competencia.
La información más antigua acerca del término malambo (de posible origen
africano) proviene del Perú. En este país se llamó ‘malambo’ a una especie de
zapateado criollo, a un baile indígena y a un barrio de negros en la ciudad de
Lima. Más tarde, en los ambientes populares de Chile recibieron el mismo
nombre tanto una danza de pareja como un baile solista que incluían zapateo.
Sólo estos pocos datos delinean la coherencia histórica: la asociación del nombre
con la danza zapateada y el devenir diacrónico de los bailes occidentales por la
vía descendente Perú, Chile y Argentina. Por otra parte las crónicas hacen
referencia, entre tantas, a ciertas danzas como el ‘Agua de nieve’ y el ‘Solo
inglés’ que revisten suma importancia para el tema que nos ocupa. El ‘Agua de
nieve’ fue un baile individual que pasó de España a Perú en el siglo XVIII,
transformándose luego en una justa entre dos varones zapateadores. El ‘Solo
inglés’ -también llamado ‘Pieza inglesa’, ‘Baile inglés’ o ‘Hornpipe’- fue una
danza individual de zapateo que surgió en Europa en el siglo XVII y después
pasó a América donde se practicó durante los siglos XVIII y XIX. En realidad, se
trata de un baile rural de las Islas Británicas que ascendió a los salones como
danza teatral solista, aunque más tarde también se enseñó al público. En nuestro
país gozó de cierta popularidad, sobre todo en las tertulias porteñas. Así lo
confirma José Antonio Wilde en su libro Buenos Aires desde setenta años
atrás (1881) con el siguiente comentario: (...) “Bailábase de vez en cuando por
algún joven el solo inglés”. Carlos Vega, al publicar su folleto El
Malambo (1953) señala que la noticia más antigua de esta danza en Argentina se
encuentra en un anuncio teatral de la Gaceta Mercantil del día 01/07/1826 donde
se la menciona como “El Hornpipe o pieza inglesa”. Pero Olga Fernández Latour
de Botas en su artículo “Mayo y la Danza” (1998) transcribe fragmentos de la
“Autobiografía” de Ignacio Núñez (1792-1846) publicada en 1996, quien al
referirse a los bailes de su época dice: (...) “La pieza inglesa, o lo que hoy se
llama solo inglés”. Según las fechas que figuran en ese documento, Núñez
finalizó su autobiografía en 1807. Esto significa el hallazgo de una noticia
anterior a la citada por Vega. Asimismo, vale mencionar a ‘La campana’ que fue
otra danza individual conocida hacia 1840 en algu-nas provincias argentinas,
aunque son escasos los documentos que la nombran. No se sabe si constaba de
zapateos ni si era interpretada por una mujer o un varón. Además, otras crónicas
hablan del ‘Zapateo’ como un antiguo baile practicado en los pueblos argentinos
cercanos a la frontera con Bolivia. Era una danza de pareja que, en ocasiones,
competía con otras parejas mediante zapateos. En realidad, era una contienda
entre varones secundados por sus compañeras. Incluso, con la intención de
triunfar en estos torneos espontáneos, solían zapatear colocándose un vaso de
vino o chicha sobre la cabeza. Algo similar describe Carlos Vega acerca de una
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añeja expresión coreográfica llamada ‘malambo’ -en la provincia de Buenos
Aires- que era como una especie de justa entre parejas que zapateaban
simultáneamente mientras las mujeres levantaban sus faldas. Luego aclara que no
posee ninguna confirmación escrita de esta tradición oral. Mención especial
merece el profundo análisis que realiza la Dra. Olga Fernández Latour de Botas
en su ensayo titulado “El canario: un baile con historia” (en Investigaciones y
ensayos, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 2001). A través de sus
páginas, colmadas de testimonios escritos y ejemplos musicales, sondea el
itinerario y contexto histórico del Canario como danza individual zapateada en la
España de los siglos XVI y XVII, y su parentesco coreomusicológico con el
Malambo rioplatense, forma criolla más antigua que luego se extendió hacia otras
latitudes del país. Sólo unas pocas palabras finales para decir que la fórmula
rítmica básica de nuestro Malambo no difiere demasiado de ciertos ritmos
africanos, españoles (flamencos), árabes y por supuesto latinoamericanos. Casi
con seguridad, morfologías populares comunes de la cultura universal. Lo
expuesto aquí, sin duda nos acerca un poco más a comprender la procedencia de
los elementos cuya conjunción formó la cristalización denominada Malambo
argentino.
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