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La Cosa Juzgada en Los Procesos de Filiacion: Revista General de Derecho Procesal

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LA COSA JUZGADA EN LOS PROCESOS DE FILIACION

Por

JOSÉ MANUEL RUIZ-RICO RUIZ


Catedrático de Derecho Civil
Universidad de Málaga

Revistas@[Link]

Revista General de Derecho Procesal 48 (2019)

RESUMEN: Este trabajo pretende poner en cuestión la tradicional idea de la eficacia erga
omnes de las sentencias dictadas en los procesos de filiación examinando la regulación vigente y
los problemas derivadas de su aplicación práctica.

PALABRAS CLAVE: Cosa juzgada / Reclamación de filiación / Impugnación / Recurso de


revisión

SUMARIO: 1.- Introducción. 1.1.- Consideraciones generales. 1.2- Fundamentos posibles del
mandato contenido en dicha norma. 1.3.- Referencias de Derecho comparado. 1.4.- La posibilidad
del recurso de revisión. 2.- Delimitación del ámbito de actuación de la hipotética eficacia erga
omnes de la sentencia de filiación: supuestos en que no procede su aplicación: 2.1.- Inicio de
segundo proceso cuando el primero concluyó pero no por sentencia judicial, o por tratarse de un
procedimiento de jurisdicción voluntaria. 2.2.- Sentencias referidas a procesos judiciales en los que
se discute sobre la eficacia o ineficacia de un determinado título de determinación de la filiación.
2.3.- Acciones judiciales de puro conocimiento del origen biológico. 2.4.- Sentencias o resoluciones
judiciales dictadas en procesos penales o de violencia doméstica en los que la filiación es tratada
de manera incidental y no como objeto de la pretensión del demandante o querellante. 2.5.-
Acciones judiciales con finalidad puramente declarativa de una determinada filiación. 3.- Examen
de los casos más dudosos: 3.1.- Proceso previo de impugnación, seguido de segundo proceso
ulterior de ejercicio de acción mixta de impugnación/reclamación. 3.2.- Proceso previo de
reclamación de filiación, concluido con sentencia desestimatoria, seguida de ulterior proceso de
reclamación o de impugnación/reclamación. 3.3.- Proceso previo de reclamación concluido con
sentencia estimatoria, seguido de segundo proceso también de reclamación, interpuesto por
tercero (o contra tercero) no interviniente en el primero. 3.4.- Proceso previo de reclamación
concluido con sentencia estimatoria, seguido de segundo proceso de impugnación/reclamación,
interpuesto por persona que ya había intervenido como parte en el primero. 3.5.- Proceso previo de
reclamación concluido con sentencia estimatoria, seguido de segundo proceso de impugnación de
la filiación, sin reclamación de otra filiación distinta, interpuesto por la misma persona que intervino
en el primero como demandante o como demandado. 4. CONCLUSIONES.

RES JUDICATA IN FILIATION PROCESSES

ABSTRACT: This work tries to call into question the traditional idea of the erga omnes
effectiveness of the sentences passed in the filiation processes examining the current regulation
and the problems derived from its practical application.

KEYWORDS: Res judicata/ Claim of filiation/ Challenge/ Appeal


RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 48, Mayo (2019) Iustel

1. INTRODUCCIÓN

1.1. Consideraciones generales

Las recientes orientaciones de nuestra jurisprudencia en materia de filiación, así


como la propia realidad social actual, demandan una revisión de la eficacia de las
sentencias judiciales dictadas en esta materia, para comprobar el alcance efectivo y en
su caso la necesidad de reforma de las reglas relativas a la eficacia de cosa juzgada de
las mismas. Al respecto, los arts. [Link] y 764.2 de la LEC, continuando en parte una
larga tradición histórica, atribuyen de modo genérico a las sentencias dictadas en
procesos de filiación una eficacia erga omnes. El presente trabajo se destina por tanto a
conocer el verdadero alcance de estas normas, y a resolver si es posible acoger algunos
supuestos en que sea viable un segundo procedimiento sobre la filiación concreta
afectada.
El primero de dichos preceptos legales (art. 222 LEC) señala, en sus apartados 3 y 4
lo siguiente:

“Art. 222. …. 3. La cosa juzgada afectará a las partes del proceso en que se
dicte y a sus herederos y causahabientes, así como a los sujetos, no litigantes,
titulares de los derechos que fundamenten la legitimación de las partes conforme a
lo previsto en el artículo 11 de esta Ley.
En las sentencias sobre estado civil, matrimonio, filiación, paternidad,
maternidad e incapacitación y reintegración de la capacidad la cosa juzgada
tendrá efectos frente a todos a partir de su inscripción o anotación en el
Registro Civil.

4. Lo resuelto con fuerza de cosa juzgada en la sentencia firme que haya


puesto fin a un proceso vinculará al tribunal de un proceso posterior cuando en
éste aparezca como antecedente lógico de lo que sea su objeto, siempre que los
litigantes de ambos procesos sean los mismos o la cosa juzgada se extienda
a ellos por disposición legal.
El segundo (art.764 LEC), dedicado ya específicamente a los procesos de
filiación (arts. 764 a 768 LEC), tras disponer en su apartado 1 la facultad de pedir
tanto la determinación legal como la impugnación de la filiación en los casos
previstos en la ley, reafirma en su apartado 2 la idea de la eficacia erga omnes de

2
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

la cosa juzgada en esta materia, ya expresada en el art. 222 LEC.


Artículo 764. Determinación legal de la filiación por sentencia firme. 1.
Podrá pedirse de los tribunales la determinación legal de la filiación, así como
impugnarse ante ellos la filiación legalmente determinada, en los casos previstos
en la legislación civil.
2. Los tribunales rechazarán la admisión a trámite de cualquier demanda
que pretenda la impugnación de la filiación declarada por sentencia firme, o
la determinación de una filiación contradictoria con otra que hubiere sido
establecida también por sentencia firme.
Si la existencia de dicha sentencia firme se acreditare una vez iniciado el
proceso, el tribunal procederá de plano al archivo de éste”.

Aun cuando el sentido de este último precepto (art.764.2 LEC) pudiera resultar claro,
lo cierto es que plantea importantes dificultades teóricas, así como en su aplicación
práctica, cuando se trata de resolver situaciones concretas susceptibles de presentarse,
como ahora se comprobará.
La jurisprudencia dictada hasta la fecha, tras la entrada en vigor de la Ley 1/2000 de
Enjuiciamiento Civil, tanto la procedente del Tribunal Supremo como la que se deriva de
las distintas Audiencias provinciales y Juzgados, no ha llegado a clarificar las dudas,
dado que de momento no hacen hincapié en las cuestiones capitales que a nuestro juicio
1
plantea la aplicación de estas normas .

1
La doctrina jurisprudencial emanada del Tribunal Supremo y las Audiencias Provinciales sobre
la eficacia inamovible de las sentencias firmes de filiación, ha sido escasa y suele insistir en la
misma idea: que no cabe volver sobre el asunto cuando en el nuevo proceso intervienen las
mismas personas que lo hicieron en el antiguo; pero nada se dice cuando son personas distintas,
en cuyo caso puede dudarse si no sería viable el nuevo proceso de filiación, en la medida en que
fuese uno de los sujetos legitimados legalmente para ejercitar esa acción, y con base en la idea de
la tutela judicial efectiva (art. 24 CE).
No obstante lo anterior, debe advertirse que la STS de 8 de julio de 2004, en aplicación de dicho
principio, ha rechazado el ejercicio de la acción por la madre, en nombre de su hijo menor, cuando
previamente se había resuelto en proceso anterior sobre la misma demanda, pero ejercitada por la
madre iure proprio. El tema resulta dudoso, ya que, tratándose en el caso de una reclamación de
filiación no matrimonial (parece que sin posesión de estado), la madre no estaría seguramente
legitimada activamente en el primero de los procesos para demandar dicha filiación, a la vista del
art. 133.1 CC, en su redacción anterior a la reforma de 2015.
Dentro de las sentencias dictadas por las Audiencias Provinciales, la Sentencia de la Audiencia
Provincial de Toledo (Sección 1ª) de 5 de febrero de 2008 analiza el supuesto de la posible
excepción de cosa juzgada habiendo un procedimiento anterior concluido con sentencia firme
declarando la filiación, no del ahora actor, sino de su hermano, habiéndose sin embargo personado
el primero en este anterior procedimiento, haciéndolo justo cuando los autos habían quedado ya
vistos para sentencia. La Audiencia deniega la excepción de cosa juzgada alegada de contrario en
el segundo de los procedimientos, y confirma la sentencia de instancia que había declarado la
filiación no matrimonial del actor.
Del mismo modo, la Sentencia de la A.P. de Albacete (Sección 1ª) de 23 de diciembre de
2009 rechaza la demanda (reconvencional) de impugnación de la filiación planteada, por existir
una sentencia penal firme de fecha anterior condenando al progenitor por estupro, y declarando la

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Tampoco la jurisprudencia anterior a la Ley 1/2000, en desarrollo del derogado


artículo 1252 del Código Civil, permite arrojar una mínima claridad sobre el
entendimiento y alcance de lo que podríamos llamar la eficacia extensa de la cosa
juzgada en materia de procesos de filiación, al no existir jurisprudencia específicamente
referida a la filiación; sin perder de vista que las bases en las que se apoyaba esa norma
son sustancialmente distintas a las vigentes, dado que éstas últimas tienen como punto
de mira siempre los preceptos constitucionales en la materia (arts. 24 y 39 CE).
Precisamente por ello, la cuestión se agudiza en los momentos presentes, en los que,
por un lado, el principio de protección de los menores o favor filii, derivado del artículo
39.2 CE, y ya asumido a nivel general por el legislador y por los Tribunales de justicia,
ha imprimido de manera incuestionable una nueva orientación a la lectura de los
preceptos legales, ya sean sustantivos, ya procesales, como en el presente caso, y debe
presidir su interpretación y aplicación. Ello obliga a un replanteamiento de la normativa
vigente, vista desde la concreta perspectiva de la adecuada tutela de los hijos menores
implicados en los procesos de filiación.
Por otro lado, y seguramente a un similar nivel de importancia, habrá que tener en
cuenta igualmente, en la interpretación y aplicación de las normas procesales antes
citadas, el principio de tutela judicial efectiva (art. 24 CE) de los distintos sujetos
legitimados para el ejercicio de acciones de filiación. A estos efectos, la reciente doctrina
del Tribunal Constitucional en materia de filiación, sobre todo a partir de las dos
conocidas sentencias del TC de mayo y octubre del año 2005, referidas a filiación y
acciones de filiación, complementada con las otras posteriores sobre la misma materia,
conducen a reconsiderar y reinterpretar la normativa vigente a la luz de este principio,

filiación paterna no matrimonial, aun cuando la sentencia penal fue previa a la Constitución (año
1968), momento en el que no había posibilidad de pruebas biológicas concluyentes, planteándose
igualmente la posible aplicación de la Disposición Derogatoria de la Constitución, concluyéndose
que no es relevante el carácter derogatorio de la Constitución española de 1978 respecto de actos
o resoluciones anteriores a su entrada en vigor.
También el Auto de la A.P. de Castellón (Sección 3ª) de 7 de septiembre de 2009 resuelve
sobre la inadmisión a trámite de demanda de reclamación de filiación paterna no matrimonial, a
instancias del padre biológico, e impugnación de la previamente determinada, al haberse
producido una resolución judicial previa de adopción del hijo por otra pareja. La Audiencia entiende
aplicable también aquí el art. 764.2 LEC, considerando que existe filiación (adoptiva) previamente
determinada judicialmente. La duda reside en que dicha filiación (adoptiva) no fue determinada por
“sentencia” firme, tal como literalmente exige el citado art. 764.2 LEC, sino mediante auto.
Además, la resolución deniega -por no haberse alegado- la posibilidad de seguir adelante el
proceso, con base en el art. 180.4 CC, que parece autorizar su uso por los padres biológicos,
aunque sin que ello repercuta en el surgimiento de los efectos jurídicos propios de la filiación así
determinada, que seguirían siendo los de la filiación adoptiva.
Finalmente, respecto de la aplicación de la [Link] Sexta de la Ley 13/1981, y en relación a
un proceso de filiación resuelto por sentencia firme con anterioridad, por un Tribunal extranjero
(Perú), la Sentencia del TC de 28 de febrero de 2011 se muestra más proclive, y acuerda el
amparo, ordenando anular la resolución de inadmisión a trámite de la demanda, por considerar que
el Tribunal español no aplicó adecuadamente las normas transitorias, causando indefensión al que
ahora reclamaba la impugnación de su filiación ante dicho Tribunal.

4
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

sobre todo si se piensa en aquellos sujetos que no intervinieron como parte en el primero
de los procesos. Es claro por tanto que este principio también puede condicionar de
manera relevante el alcance y la interpretación de la ley en materia de eficacia de las
sentencias sobre filiación, así como las orientaciones para una hipotética y futura reforma
legal en el asunto específicamente analizado en este breve trabajo.

1.2. Fundamentos posibles del mandato contenido en dicha norma:

Curiosamente, los estudiosos de la materia no se han ocupado con demasiada


profundidad de las razones que subyacen al vigente artículo 764.2 LEC, ni el alcance
concreto del mandato contenido en la misma cuando se analizan supuestos
2
particulares . Hay una cierta inercia, derivada de la tradición histórica, proclive a una
cierta y poco precisa eficacia extensa de la cosa juzgada en materia de filiación.
Sin embargo, no es parangonable la normativa legal preconstitucional, donde la idea
orden público impregnaba la regulación de las excepciones a la regla general de eficacia
subjetiva de la cosa juzgada, con la vigente regulación de la LEC .
Así, no hay en la LEC ni en el Código civil norma que establezca una eficacia general
de las sentencias firmes de filiación, fundada en la idea de orden público. De ser así, el
legislador lo hubiera establecido con toda claridad, por comparación con el antiguo art.
[Link] CC, donde expresamente se señalaba que la eficacia frente a terceros de las
sentencias sobre estado civil, “aunque no hubiesen litigado”. Frente a ello, el antes citado
artículo 222.2 LEC de 2000, que derogó el anterior art. 1252 CC, pone claramente el
acento en la publicidad registral al señalar la eficacia frente a terceros las sentencias

2
Así, MORENILLA ALLARD, en Derecho Procesal Civil. II. Los procesos especiales (Dir. Gimeno
Sendra y Morenilla Allard), Madrid, 2016, pag. 300, sostiene que esta norma responde a la
finalidad de evitar procesos inútiles que pueden afectar al derecho fundamental a la intimidad y
vida familiar (art. 18.12 CE). Por su parte, LOPEZ GIL, M., Conceptos de Derecho Procesal Civil
(Dir. J.A. Robles Garzón), Madrid, 2017, pag. 437, afirma que la eficacia ultra partes del art. 222.3
LEC responde a la lógica de que nadie puede tener un estado civil en relación con determinadas
personas y carecer del mismo respecto de otras. MONTERO AROCA, en Derecho Jurisdiccional,
II. Proceso civil, Valencia, 2015, pag. 503, simplemente acepta sin más la eficacia erga omnes de
las sentencias firmas dictadas en los caso señalados en el art. [Link] de LEC, no permitiendo a
terceros no intervinientes interponer nueva demanda. GARCIA Y GARCÍA-SOTUCA,J., en
Comentarios a la ley de Enjuiciamiento Civil (coord.. [Link]ón Moreno, T. Armenta Deu, J.J.
Muerza e I. Tapia), Elcano, 2001, pag. 783, habla sólo la trascendencia del bien protegido una vez
declarado, para justificar el tratamiento expeditivo del art. 764.2 LEC.
No obstante, con mayor profundidad, VALLS GOMBAU, en Comentarios a la Nueva ley de
Enjuiciamiento Civil (Coord. M.a. Fernandez-Ballesteros y J.Mª Rifa Soler), tomo III, Barcelona,
2000, pag. 3476 ss., mantiene como fundamento el principio de seguridad jurídica (art.9.3 CE ) y el
instituto mismo de la cosa juzgada, aunque luego sostiene la facultad de ejercitar segunda acción
sobre la misma filiación a quien no hubiera intervenido como demandado en el primer
procedimiento, aun habiendo concluido con sentencia firme, siempre dentro de los plazos de
caducidad legales; en cambio, niega el ejercicio de segunda demanda en los casos en que la
primera no se hubieran practicado pruebas biológicas, cuando hubo negativa del ahora
demandante a someterse a ellas

5
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sobre estado civil que sean inscritas o anotadas en el Registro Civil. Nada se dice sobre
la situación concreta de los terceros no litigantes en ese procedimiento, y su posible
exclusión o legitimación para interponer nueva demanda sobre el mismo asunto. Es más,
la norma del art. 222.3 LEC está redactada en unos términos genéricos, no referidos
singularmente a los procesos de filiación, sino con extensión a cuestiones matrimoniales
o de incapacidad, donde es obvio que resulta perfectamente viable un ulterior
procedimiento de modificación de medidas o de revisión de la capacidad. Por lo tanto, la
citada norma no constituye un obstáculo infranqueable a la presentación de nueva
demanda sobre filiación, cuando menos en los casos que el demandante no hubiera sido
parte en el primero de los procedimientos.
A todo ello se deben unir las actuales consideraciones de buena parte de la doctrina
sobre la pérdida de relevancia del orden público en materia de acciones de filiación, y la
creciente importante de la autonomía privada en el Derecho de familia, incluyendo el
campo de la filiación, en múltiples aspectos y manifestaciones, lo que lleva a la
necesidad de apartar la regulación de esta materia de la idea de orden público. De
hecho, la doctrina pone hoy más el acento en la necesidad de evitar procesos inútiles
que pudieran afectar al derecho fundamental a la intimidad y a la vida familiar (art. 18
CE), antes que en la indisponiblidad de la materia y la elevación de la misma a cuestión
de orden público.
Por otro lado, respecto del texto del vigente artículo 764.2 LEC, es claro que no se
recoge tampoco en él un mandato general de hacer extensible erga omnes cualquier
resolución judicial dictada en materia de filiación. Muy al contrario, el legislador es
plenamente consciente de que existen casos y supuestos en donde no cabe esa
extensión a todos de los efectos de una sentencia sobre filiación; ahora se verán cuáles
podrían ser. Al mismo tiempo, limita esa eficacia presuntamente extensa a unos casos
concretos, y concurriendo unos determinados presupuestos.
Esos casos y presupuestos se pueden resumir en los siguientes: en primer lugar, la
norma habla en todo caso de sentencia firme sobre filiación, por lo que en teoría
quedarían excluidas otras resoluciones judiciales, como autos o providencias, o Decretos
del Letrado de la Administración de Justicia. Del mismo modo, la norma explícitamente
cita las sentencias firmes de declaración de la filiación, lo que remite a las acciones
de reclamación de la filiación (arts. 131 ss. del Código Civil), y automáticamente
excluiría de su órbita a las sentencias cuyo objeto sea exclusivamente la
impugnación de la filiación, admitiendo por el contrario -aunque no se diga
expresamente- las sentencias mixtas de impugnación/reclamación, que entrarían dentro
del mandato de la norma por tener como objeto (principal) la reclamación misma de la
filiación. Por otro lado, la norma dispone que la inadmisión a trámite de la demanda

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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

presentada afectará tanto a aquellas demandas que pretendan la impugnación de previa


sentencia firme de reclamación, como a aquellas que pretendan nueva reclamación de la
filiación del mismo sujeto cuya filiación hubiera sido previamente determinada por
sentencia firme en otro procedimiento anterior de reclamación de la filiación.
Sobre esta base, conviene hacer un primer examen del sentido de esta norma, que
como hemos visto no resulta de alcance general, sino limitada en su eficacia a
determinados supuestos.
Por lo pronto, y pensando en una primera lectura e interpretación del sentido último
de esa especial eficacia de la cosa juzgada en los procesos de filiación, habría que
pensar que la cuestión del sentido y finalidad de tal mandato legal resultaría en principio
bastante claro: habría una cierta razón de mantenimiento de la paz familiar y de
evitación de lesiones a la intimidad personal y familiar, de modo que el legislador no
permitiría que se volviera, en un segundo procedimiento referido a ese mismo asunto,
sobre la cuestión de una filiación previamente determinada en un primer procedimiento
judicial concluido con sentencia firme, incluso aunque se dispusiera de plazo legal para
ello y lo promovieran o formaran parte de él sujetos que no intervinieron en el primer
procedimiento.
Sin embargo, esta primera lectura sobre el fundamento o ratio del art. 764.2 LEC
puede considerarse impregnada de una cierta mentalidad preconstitucional, en cuanto
no tiene en cuenta los efectos de la filiación recogidos en el vigente Código civil, que en
general atienden a la tutela del hijo menor cuya filiación se viera afectada por el nuevo
procedimiento que se iniciara. Dicho de otro modo, el Código civil , cuando una filiación
se determina por el cauce que sea, no establece una automaticidad en sus
consecuencias jurídicas, de modo que no por el hecho de pretenderse la revisión de la
filiación inscrita en un procedimiento judicial, la sentencia que se pronuncie sobre ello
producirá una afectación directa ni en la situación de convivencia del hijo menor, ni
tampoco siquiera en las funciones de guarda y custodia, que seguirán como regla en
manos del progenitor con quien conviva el menor. Por lo tanto, debe ponerse en cuestión
este evidente prejuicio que supone el que cualquier revisión o reconsideración de la
filiación preestablecida va a conllevar la atribución plena, inmediata y automática de
todos los poderes y derechos convivenciales del nuevo progenitor con el hijo menor, con
3
el consiguiente daño o afectación de sus intereses .

3
No obstante lo anterior, debe destacarse la deficiente regulación que el legislador nacional
otorga a los efectos de la determinación de la filiación, en especial cuando la misma es
determinada por reconocimiento o por resolución judicial, cuando estos eventos se producen
meses o años después del nacimiento del hijo de cuya filiación se trate. El examen de los artículos
108 ss. CC (sobre todo, arts. 110 , 111 y 112 CC) demuestran lo inadecuado de aplicar los
efectos automáticos de la determinación de la filiación allí previstos a casos particulares como los

7
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Del mismo modo, esta lectura del fundamento de las restricciones del art. 764 LEC se
cohonesta bastante mal con la exigencia de acomodar dicho fundamento a los mandatos
constitucionales específicos en la materia, e intentar darle una orientación más actual
que se cohoneste adecuadamente con los antes citados arts. 24 y 39 CE.
A estos efectos, parece razonable entender que, tras la Constitución, los procesos de
filiación buscan o deben buscar, por principio, la verdad material, a través de la
investigación de la paternidad/maternidad (art. 39.2 CE), y las pruebas biológicas
4
inherentes a ella . Quizás por esa razón, la vigente LEC, en desarrollo de esa búsqueda
de la verdad material a través de la investigación de la paternidad/maternidad, ha
añadido al art. 764, otro precepto legal cuya relevancia debe ser puesta de manifiesto en
este momento, y es el art. 766 LEC. Este artículo, al disponer que en los procesos de
filiación sean llamados como parte demandada o legitimados pasivos tanto “las personas
a las que en la demanda se atribuya la condición de progenitores y de hijo” como a la
“quienes aparezcan como progenitores e hijo”, está procurando, en la mayor medida
posible, que, sobre todo en los procesos sobre reclamación de la filiación, intervengan
todos los posibles sujetos afectados, sin perjuicio de que finalmente se personen o sean
declarados en situación de rebeldía, al objeto de que la eficacia de la sentencia les
alcance, haciendo así inviable y sobre todo innecesario un segundo procedimiento sobre
el mismo objeto.
Sin embargo, ese loable objetivo del legislador de traer a todos a un único
procedimiento sobre filiación, para evitar afectar negativamente al hijo menor, es
manifiesto que no siempre se va a poder cumplir en la práctica judicial. Podemos poner
dos ejemplos palmarios, sin ánimo de exhaustividad.
El primero se daría en aquellos casos en que en la gestación del hijo cuya filiación se
trata en ese primer procedimiento han podido hipotéticamente intervenir una pluralidad
de posibles progenitores, y a la demanda sólo sean traídos alguno o algunos de ellos, y
no otros posibles, bien por desconocimiento de su existencia por la parte demandante
(hijo, madre o padre presunto o formal), o bien por omisión deliberada o negligente de

citados, en los que la misma se produce después de un lapso de tiempo significativo tras el
nacimiento del hijo.
4
Ha de advertirse, sin embargo, que este principio de verdad biológica ha sido recientemente
matizado, con buen criterio a nuestro juicio, por el Tribunal Supremo, en su Sentencia de 15 de
julio de 2016, en la que se afirma, entre otras cosas, la necesidad de cohonestar realidad biológica
y seguridad jurídica, y además lo siguiente: “…No impone nuestra Ley Fundamental que en la
filiación por naturaleza la verdad biológica prevalezca siempre sobre la realidad jurídica: sobre la
determinación legal de esa clase de filiación. De otro modo, habría que considerar
inconstitucionales la totalidad de las limitaciones de la legitimación activa y los plazos de caducidad
que resultan de la regulación «De las acciones de filiación» contenida en el Capítulo III del Título V
del Libro I del Código Civil”. Pero ello no resulta una objeción relevante a lo expuesto en el texto.

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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

quien interpone la demanda. En este ámbito, es imaginable que la madre biológica no


quiera proporcionar información completa de sus diversos contactos sexuales
mantenidos en el momento de la hipotética gestación, por lo que se quede corta la
demanda al dirigirse únicamente frente uno o varios de los posibles padres, quedando
otro u otros fuera del proceso, y sin que estos últimos tengan tampoco la posibilidad real
de conocer de la demanda entablada, por si tuvieran interés en personarse en la causa.
Si a ello se une el que la sentencia que se dicte puede concluir con la determinación de
una filiación con base en pruebas no definitivas, por una posible (y muy frecuente)
negativa del sujeto demandado a someter a pruebas de ADN, nos encontraríamos con
una resolución judicial firme que podría no haber atendido a la verdadera realidad
biológica, y sin la presencia de quien podría ser el auténtico padre biológico, que sí sería
parte (como demandante o como demandado) en el segundo procedimiento de filiación
5
que hipotéticamente podría plantearse .
El segundo acontecería en aquellos supuestos en que fuese la madre la que, como
representante legal de su hijo menor (o bien un defensor judicial designado “ad hoc”),
hubieran interpuesto la primera demanda de reclamación o de impugnación, con uno u
otro resultado, y en un momento posterior, siendo ya mayor de edad, el propio hijo
comprobase o tuviese la sospecha de que el procedimiento en su momento tramitado no
se llevó adecuadamente y concluyó con una sentencia de determinación o impugnación
que no coincidía con la verdad biológica. Esto pudo suceder por multitud de
circunstancias (ocultación de datos por la madre; no realización de prueba biológica al
demandado y determinación de su filiación por indicios o datos aparentes, conforme a la
consolidada doctrina del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional; allanamiento
fraudulento del demandado, etc.), y plantea el dilema de si admitir a trámite o no una
nueva demanda por sujeto que incluso ya intervino formalmente en el primer
procedimiento, aunque fuese a través de su representante legal durante su minoría de
edad. Este segundo e hipotético supuesto habría quedado reforzado como tal a partir de
la reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 30 de junio de 2016, donde viene a
ponerse en cuestión la corrección de la demanda de reclamación/impugnación
interpuesta por la madre en su condición de representante legal del hijo menor, al
llegarse en dicha sentencia a la conclusión de que con mucha frecuencia existirá un
conflicto de intereses entre madre e hijo, planteando de cara al futuro la conveniencia de
generalizar la figura del defensor judicial ad hoc del menor en este tipo de procesos,
como por lo demás sucede en muchos ordenamientos de nuestro entorno.

5
No entramos aquí en la discusión doctrinal acerca de la posición de la madre que niega la
información, y la tutela de su derecho a la intimidad, frente a los derechos del hijo de conocer y
poder determinar su verdadera filiación biológica. Sobre el tema vid. QUESADA GONZALEZ, M.C.,
La determinación judicial de la filiación, Ed. Bosch, Barcelona, 2012, pag.86 ss..

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Es patente, por tanto, que en supuestos como los examinados, la norma contenida en
una ley ordinaria, como es la LEC, pudiera chocar contra derechos constitucionales de
sujetos que no intervinieron, ni tuvieron la más mínima oportunidad de hacerlo, al no
haber sido demandados ni notificados de la existencia del procedimiento, en concreto
chocaría con su derecho a la tutela judicial efectiva de su derecho de reclamar su propia
filiación paterna (o materna, también). Del mismo modo, esa normativa podría ser
cuestionada desde la perspectiva de su constitucionalidad, en cuanto estaría afectando
directamente al derecho reconocido al hijo en el art. 39.2 CE a investigar su propia
paternidad (o maternidad) mediante todo tipo de pruebas, incluidas las biológicas, ya sea
extrajudicialmente, ya en un proceso judicial ad hoc, incluso cuando previamente ya
intervino como demandante o demandado en un primer proceso a través de un
representante legal, pero en el mismo, por las razones que fuesen, no se practicaron
pruebas biológicas, o aun siendo así, no se hicieron las mismas a algunos sujetos que
6
hipotéticamente podían ser padre (o madre) biológico del mismo .
Situaciones como las expuestas obligan a un más afinado discernimiento de posibles
casos en los que puede resultar dudosa o muy dudosa la eficacia extensa de la cosa
juzgada prevista en el citado art.764.2 LEC, y la procedencia del rechazo a limine de la
demanda de reclamación/impugnación de la paternidad, sobre todo al estar en juego
derechos o principios constitucionales básicos que presiden la regulación procesal
general o la de los procesos de filiación en particular.
Por supuesto, debemos hacer una aclaración: en todo caso, cuando ponemos en
duda de la eficacia erga omnes de las sentencias de filiación, estamos pensando en el
ejercicio de una segunda acción por parte de personas con un interés directísimo, es
decir, padres/progenitores hipotéticos, e hijo, excluyendo a otras personas distintas del
hijo o los progenitores aparentes o reales, es decir, sujetos ([Link]., otros parientes,
posibles herederos subsidiarios…) que sólo indirecta o tangencialmente se verán
afectados por la filiación. Respecto de estos últimos, en general parecería muy razonable
excluir su legitimación para iniciar un procedimiento ulterior, no ya por razón de la
eficacia extensa de la cosa juzgada, sino porque, con el presupuesto de que ya ha
habido un primer procedimiento y una sentencia firme, no estaría justificado en modo

6
En este último caso, podríamos pensar en un supuesto, un tanto extremo, pero basado en
hechos reales conocidos por quien suscribe, en el que las pruebas biológicas se hubiesen
practicado a un posible progenitor, con resultado negativo, pero no a un hermano de éste, con una
genética similar a primero, quien resultaba ser finalmente el verdadero progenitor.

10
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

alguno su hipotético derecho de iniciar un segundo procedimiento, incluso aunque


7
alegasen su derecho constitucional a la tutela judicial efectiva .
En definitiva, debemos plantearnos a continuación si el principio constitucional de
tutela judicial efectiva debe prevalecer sobre la eficacia de cosa juzgada de los procesos
de filiación, y si es así, determinar precisamente en qué casos, si los hay, podría
alterarse el mandato del citado art. 764.2 LEC, permitiendo la celebración de un segundo
proceso de filiación. Junto a ello, conviene cuestionarse en general, al margen o no de
que pudiera vulnerarse en concreto el citado principio de tutela judicial, en qué posibles
casos debería autorizarse, por otros motivos o criterios de igual o similar peso al
derivado de la norma citada, un segundo proceso tras el dictado de la primera sentencia
firme.
Al respecto, y como dato relevante a tener siempre en cuenta, conviene recordar que,
en nuestro Derecho procesal, la regla general es que la eficacia de cosa juzgada se
limita a los casos de concurrencia de identidad de sujetos, objeto y causa de pedir entre
el primer y segundo proceso. Por lo tanto, no puede perderse de vista que los supuestos
en que, a pesar de no darse tal identidad, quedaría excluida la posibilidad de un segundo
proceso, deben ser considerados como excepciones a una regla general, y en
consecuencia deben en principio interpretarse de forma restrictiva. Lo cual no es
tampoco obstáculo para que se haga una adecuada interpretación de la norma del art.
764.2 LEC, con el fin de dar un sentido a la misma y ofrecerle un adecuado ámbito de
actuación.

1.3. Referencias de Derecho comparado:

Parece un primer paso en el examen de la eficacia de cosa juzgada de las sentencias


de filiación, analizar la regulación contenida en los Ordenamientos jurídicos de nuestro
entorno.
A este respecto, cabe decir que estos otros Ordenamientos dejan la puerta abierta a
muchas más posibilidades de las que ofrece nuestra vigente regulación legal. En esta
dirección, algunos Códigos civiles no contienen referencias específicas, ni directas ni
indirectas, a una eficacia erga onmes de las sentencias dictadas en materia de filiación,
debiendo advertirse no obstante que los planteamientos de estos Derechos en materia
de acciones de filiación son bastante distintos de los del Derecho español, por lo que
habrá que valorar cuidadosamente una posible traslación al derecho español de las
reglas extraídas de estos otros ordenamientos.

7
Al respecto, puede consultarse a ACEBES CORNEJO, R., “Deficiencias de las acciones de
filiación del Código en materia de legitimación activa, plazos y efectos”, en Revista Jurídica del
Notariado, Nº 70, abril-junio 2009, pag. 9 ss..

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Así, en Italia, no hay referencias legales específicas sobre una eficacia erga omnes ni
sobre una imposibilidad de ejercitar acciones de impugnación tras una sentencia que
declare una determinada filiación. En todo caso, las posibilidades de atacar la filiación,
sobre todo la matrimonial, son bastante limitadas, dada la importancia dada a la posesión
de estado como medio probatorio (arts. 236 y 238 CC italiano), y la imprevisión de la
acumulación de acciones mixtas, que ampliarían la legitimación activa. Del mismo modo,
existe una importante restricción en cuanto a legitimados, pero sobre todo en cuanto a
8
circunstancias, y a plazos, por su corta duración (seis meses o un año, como regla) .
Respecto de la declaración judicial de la paternidad/maternidad, referida a la filiación no
matrimonial, además del hijo, para el que es imprescriptible, sólo puede ejercitarla, en
interés del menor, el progenitor que ejercite la responsabilidad paterna o el tutor,
admitiéndose además sólo cuando haya circunstancias que se estimen justificadas (art.
274 CC). La sentencia que se dicte producirá los efectos del reconocimiento (art. 277 ),
no existiendo por tanto precepto legal que expresamente excluya la posibilidad de
impugnar ulteriormente esa declaración judicial.
Por su parte, en el BGB alemán, no existe tampoco alusión expresa a esta cuestión.
El Derecho alemán parte de una visión bastante restrictiva del recurso a los Tribunales,
en cuanto que la filiación queda determinada básicamente por el matrimonio o por el
reconocimiento (& 1592 BGB); y además, a la hora de impugnar la filiación, aparte del
padre formal y el hijo, sólo está legitimado para impugnar el presunto padre biológico en
tanto no hubiese una relación familiar-social previa entre el hijo y el padre formal (& 1600
BGB), siendo por tal causa bastante reducida la posibilidad de que un Tribunal alemán
establezca una filiación por sentencia, lo cual hace a la vez muy poco probable una
ulterior impugnación de dicha filiación. Completando el panorama del BGB, el & 1600d
BGB sólo permite la determinación judicial de la paternidad cuando la misma no
estuviese previamente fijada conforme al & 1592 BGB antes citado, sobre todo a través
del reconocimiento. En todo caso, no hay norma codificada que impida, al menos de
manera expresa, que, en estos muy reducidos supuestos en que la filiación haya sido
determinada por resolución judicial, se pueda ulteriormente impugnar, conforme a lo

8
No obstante, AULETTA, T., Il Diritto di Famiglia, Torino, 2004, pag.251, antes de la última
reforma legal, consideraba que, si hubo demanda de desconocimiento de la paternidad legítima
(hoy, matrimonial) y la misma es rechazada en un primer procedimiento, no puede ser ejercitada
de nuevo por otros legitimados, aunque el término de caducidad no haya llegado a su conclusión
para esos otros legitimados. En el mismo sentido, MANTOVANI,M., “La filiazione legitima”, en Il
nuovo diritto di familia, trattato dir. da Gilda Ferrando, Vol. 3º. Filiazione e adozione, Bologna, 2010,
pag. 297-298.

12
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

dispuesto en el & 1600 BGB, por los sujetos legitimados, y en los casos y circunstancias
9
en que están legitimados .
Fuera del BGB, sin embargo, la Gesetz über das Verfharen in Familiensachen und in
den Angelegenheiten der freiwwilligen Gerichtbarkeit (o Ley sobre procedimientos en
asuntos de familia y de jurisdicción voluntaria) de 17 de diciembre de 2008,
expresamente señala en su & 184 que las decisiones finales en materia de
10
descendencia producen efectos a favor y en contra de todos , pero se admite
reclamación por parte de aquel que estaba interesado en el procedimiento o que hubiera
estado interesado. Es más, el & 185 prevé igualmente la revisión de la decisión judicial
adoptada, incluso por el mismo sujeto cuya pretensión prevaleció en el procedimiento
anterior.
Por su parte, es en el Derecho francés donde podemos encontrar una solución más
cercana a la del Derecho español. Así, el art. 324 del Code Civil dispone con carácter
general que las sentencias dictadas en materia de filiación son oponibles a quienes no
han sido parte en el procedimiento, si bien a continuación la citada norma añade que
estos (los terceros) tienen a su alcance la posibilidad de oponerse en los plazos
11
señalados en el art. 321 CC (diez años), si estuvieran legitimados para ejercitarla . Esa
oposición al parecer se ejercitaría ante el mismo juez que conoció de la decisión
contestada, y la nueva sentencia sólo producirá efectos en provecho de los terceros que
12
hubieran ejercitado dicha oposición, lo que ha sido criticado por la doctrina . Sin
embargo, esta situación tiende a ser atemperada por la facultad concedida al juez por el
párrafo siguiente del art. 324 CC, de traer de oficio al procedimiento a todos aquellos
interesados que el juzgador estime que deba extenderse la sentencia.
Así pues, es evidente, y así lo ratifica la doctrina francesa reciente, que es
perfectamente viable una impugnación judicial de esa filiación determinada previamente
en vía judicial, por parte de tercero que no intervino en aquel procedimiento, o incluso un
replanteamiento de la sentencia de reclamación o establecimiento de la filiación,
previamente dictada.
Todos estos datos procedentes del derecho comparado nos deben llevar a reflexionar
sobre si conviene mantener una norma como la del art. 764.2 LEC, o una interpretación
rígida de la misma, cuando como vemos no existe norma parangonable en los

9
HAMMERMANN, en ERMAN BGB, 14. Auflage, Band LL, Köln, 2014, pag. 4975, señala que se
puede recurrir a la reclamación de la paternidad incluso en aquellos casos que la asignación a otro
varón se haya efectuado judicialmente de forma no expresa.
10
Vid. WELLENHOFER, M., Familienrecht, München 2009, pag. 241.
11
BENABENT, Droit Civil. La famille, 11ª edic., Paris, 2003, pag. 385, habla de una “autoridad
absoluta provisional” de la cosa juzgada.
12
MALAURIE-AYNES, La famille, 2ª edic., Paris, 2006, pag.427-428.

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Ordenamientos de nuestro entorno, en los cuales los terceros no intervinientes pueden


en principio acudir ante el Juez, con las limitaciones respectivas de cada normativa, para
hacer valer sus pretensiones en materia de filiación, cuando no las pudieron ejercitar en
el primer procedimiento, por no haber intervenido en él.

1.4. La posibilidad del recurso de revisión:

Las anteriores consideraciones nos llevan, con carácter previo, y antes de extraer
conclusiones tras analizar de forma individualizada los posibles casos concretos que
pudieran presentarse, a examinar el siguiente asunto: el de si es viable la utilización del
recurso de revisión en los procesos de filiación, como alternativa a la iniciación de
segundos procedimientos judiciales sobre el mismo vínculo de filiación. La cuestión es
importante por cuanto en la medida en que sea factible servirse de dicho recurso de
revisión cuando se produzca la aparición de nuevos documentos o hechos de relevancia
para el caso, y los mismos sirvan de base a dicho recurso, se podrían evitar los efectos
indeseables de la eficacia extensa de la cosa juzgada.
Desde un punto de vista abstracto, el examen de los posibles motivos de la revisión
de sentencias firmes señalados en el art. 510 LEC, nos lleva a concluir que el que mayor
relevancia podría tener en los procesos de filiación sería el del número 1º del citado
artículo 510 LEC (“Si después de pronunciada, se recobrasen u obtuvieren documentos
decisivos, de los que no se hubiere podido disponer por fuerza mayor o por obra de la
parte en cuyo favor se hubiere dictado”), aunque en algún caso, como veremos, se ha
llegado a recurrir al motivo del número 4º del citado artículo (maquinación fraudulenta).
En principio, este número 1º del art. 510 LEC nos remitiría básicamente a los
supuestos en que hubiera documentos anteriores a la sentencia que fuesen decisivos
pero por razón de imposibilidad no se hubiesen podido aportar, o bien a los casos de
documentos de fecha posterior también decisivos que no se hubiesen podido obtener.
Este último supuesto nos podría llevar en principio a los casos relativamente frecuentes
en que no se hubiesen practicado pruebas biológicas a uno o a las dos partes
implicadas, porque el posible padre (o varios de los posibles padres), o el hijo (a través
de su representante legal), se hubieran negado a facilitar su material genético, a pesar
de haberse solicitado y admitido dicha prueba, y finalmente el Juzgado hubiera
declarado la filiación del demandado con base en otras pruebas indiciarias, si luego se
pudiera aportar con el recurso de revisión una documental que acreditase datos
biológicos indiscutibles del progenitor cuya filiación se solicita en ese trámite de revisión,
aunque fuesen practicadas sin las debidas garantías en cuanto a la cadena de custodia.
La aplicación que de este precepto ha hecho el Tribunal Supremo, como tribunal
competente en materia de recursos de revisión, en el ámbito de los procesos sobre

14
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

filiación o relacionados, puede considerarse como errática, en cuanto no existe un criterio


firme al respecto, pudiendo encontrarse sentencias que acogen el recurso de revisión y
otras que lo deniegan.
Entre las sentencias que deniegan el recurso de revisión cabe citar la reciente STS
de 8 de marzo de 2017, la cual contiene la doctrina general de la Sala en cuanto a los
presupuestos de aplicación de la norma al campo de los procesos de filiación:

“…En relación con este motivo de revisión, es doctrina general contenida, entre
otras en la sentencia 827/2013, de 27 de diciembre, lo siguiente:
«para que proceda la revisión de una sentencia firme por la causa primera
del artículo 510 LEC, es necesario que los documentos se hubieran obtenido
o, en su caso, recobrado, después de pronunciada la sentencia cuya
rescisión se pretende; que no se hubiera podido disponer de ellos en el
proceso en que recayó dicha sentencia, por causa de fuerza mayor o, en su
caso, por obra de la parte en cuyo favor se hubiere decidido el conflicto; que
se trate de documentos decisivos para el pleito, esto es, con valor y eficacia
de resolverlo; y que la concurrencia de los requisitos expresados se pruebe
por la parte demandante, a quien incumbe la correspondiente carga procesal
( sentencias 1102/2007, de 11 de octubre ; 16/2009, de 27 de enero ; 558/2009,
de 6 de julio (RJ 2009, 6464) ; 304/2011, de 14 de abril ; 407/2012, de 4 de julio
; y 756/2012, de 13 de diciembre (RJ 2013, 1250), entre otras muchas)».
2. En el presente caso, no estamos ante un documento posterior a la
sentencia, como el propio demandante reconoce. Es un informe pericial, otra
prueba biológica distinta de la aportada con la demanda, que fue solicitada
por el demandante durante la tramitación de la apelación y obtenida un mes
antes del día señalado para la vista del recurso. A pesar de ello, el informe
no fue aportado, pudiéndolo haber sido.
Frente a la justificación del demandante de que no se aportó porque había
precluido el momento de proponer pruebas, debemos recordar que el
procedimiento de reconocimiento e impugnación de la filiación es un
proceso especial, en el que se aplican de forma flexible las reglas sobre
preclusión de alegaciones y admisión de medios de prueba ( arts. 752 y 767
LEC).

Como puede comprobarse, las exigencias del Tribunal Supremo son bastante
importantes, como no podía ser de otra forma, al tratarse la revisión de sentencias firmes
de un mecanismo excepcional. No existe en dicha doctrina un cierto atemperamiento de
las exigencias legales en materia de procesos de filiación, en el sentido de admitir la

15
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revisión cuando ello pudiera redundar en interés del hijo afectado, por ejemplo. Como
dato relevante, en el caso, los demandados no llegaron a oponerse a la demanda de
revisión, al ser declarados en rebeldía, y el Ministerio fiscal informó favorablemente la la
revisión, a pesar de lo cual el Tribunal Supremo desestima dicha petición.
Frente a la anterior doctrina, cabe citar resoluciones del TS que han concedido la
revisión de la sentencia firme de filiación, por unas u otras razones. Ejemplo
paradigmático de ello es la Sentencia del TS de 12 de diciembre de 2014. Se trataba
de un caso en que el actor reclamaba una determinada filiación no matrimonial, con
oposición de la madre representante legal de la menor, que negaba desde el principio
esa filiación, y que concluyó con sentencia del Juzgado que estimaba la filiación paterna,
después de haberse denegado la práctica de la prueba biológica del hija, por la negativa
a ello de la madre. Tras la firmeza de la sentencia, el padre declarado tiene conocimiento
de una prueba biológica que le excluye como padre de la menor, lo que le lleva a
presentar demanda de revisión de la sentencia. Transcribimos los términos de la misma,
advirtiendo que no hay una descripción precisa del nuevo documento aportado ni de su
fecha de obtención, ni tampoco justificación de por qué se estima que hubo fuerza
mayor:

“SEGUNDO.- La pretensión de revisión que se interesa guarda cierta similitud


con la revisión resuelta por esta Sala en su sentencia 1102/2007, de 11 de
octubre. En esta se estimó la demanda con fundamento en la causa de revisión n°
1 del artículo 510 LEC y en este sentido se estableció literalmente:
"El documento aportado, prueba biológica sobre ausencia de paternidad del
demandante, si bien posterior a la sentencia impugnada, no podía estar a
disposición de las partes en ningún caso, toda vez que en el pleito resuelto por la
sentencia cuya rescisión se pretende, se negó la práctica de dicha prueba, que
ahora figura en la presente demanda por acuerdo de las partes de aquél pleito.
Teniendo presente la jurisprudencia conocida y consolidada del Tribunal
Constitucional del carácter de orden público e indisponible de todo lo
referente a paternidad y a filiación, procede dar lugar a la revisión solicitada, en
cuanto que el documento referido merece su consideración en el proceso que dio
lugar a la sentencia impugnada; y con la advertencia prevista en el párrafo
segundo del número primero del artículo 516 de la vigente Ley cuando dispone lo
siguiente: "en este juicio, habrán de tomarse como base y no podrán discutirse las
declaraciones hechas en la sentencia de revisión".
La única diferencia que presenta la demanda de revisión que se examina frente
a la enjuiciada, es que aquí el actual demandante fue el que instó la reclamación
de la paternidad y consiguió la sentencia favorable cuya revisión ahora se

16
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

pretende. Este extremo provoca que se cuestione su legitimación activa para


promover la demanda.
Sin embargo, la obtención de este documento, prueba biológica sobre ausencia
de paternidad, que de haberse conocido hubiera cambiado el sentido del fallo de
la sentencia que determinó la filiación y cuya no obtención durante el
procedimiento de filiación se debió exclusivamente a la negativa de la aquí
demandada, determina el interés del demandante en revisar una sentencia que, a
la vista del informe, evidentemente puede determinar la no concordancia entre la
realidad biológica y la expresada en el registro. Además, no existe indicio alguno,
en orden a la consideración de su conducta como un acto propio vinculante, que
hubiera existido un reconocimiento de complacencia derivado del hecho de que
hubiera sido consciente cuando instó la demanda que no era el padre biológico.
Por otra parte, el curso de la acción ejercitada no escapa a la ponderación
o ajuste que debe realizarse conforme al interés superior del menor y, por
tanto, a las concreciones y funciones que el ordenamiento jurídico le asigna.
Así, desde su configuración como principio constitucional, reforzado por los
Textos internacionales de referencia, Convenio Europeo para la Protección de los
Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, de 4 de noviembre de
1950, Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y ratificada por
España, y Carta Europea de los Derechos del Niño, aprobada por el Parlamento
Europeo mediante Resolución A3-0172/92, así como por el propio desarrollo de la
legislación nacional, Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica
del Menor, debe señalarse que, como salvaguarda de los derechos fundamentales
y libre desarrollo de la personalidad del menor STS de 5 de febrero de 2013, n°
26/2013), su proyección sobre la protección de la vida familiar alcanza, sin
distinción, a las relaciones familiares con independencia, como razón
obstativa, de la naturaleza matrimonial o no de la misma.
Desde esta necesaria perspectiva que parte de la función de tutela que
despliega el interés superior de la menor, el necesario juicio de ponderación
a realizar conduce a estimar como más beneficioso para el desarrollo de su
personalidad, poner fin a esta situación cuya continuidad se revela
objetivamente negativa, a la vista de la pretensión del demandante de
ruptura de la relación afectiva con aquella y de la aceptación de esta
situación por la madre biológica que siempre negó su condición de padre
biológico. Por otro lado, el interés de la menor en poner fin a esta situación ha
sido expresamente recogido por la defensora judicial nombrada, que se

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muestra de acuerdo con la demanda de revisión, ante la falta de relación entre


el demandante y aquella desde el inicio del procedimiento que dio origen a la
sentencia que se revisa y al hecho de que la menor Mariola no reconoce al
demandante como padre ni este quiere serlo.
En consecuencia procede estimar la demanda interesada, conforme a la causa
de revisión del número primero del artículo 510 LEC”.

Esta sentencia merece ser objeto de un análisis detenido. Por un lado, ha de


señalarse que el recurso de revisión fue estimado ante el allanamiento de la madre y de
la defensora judicial de la menor a todas las pretensiones de la parte recurrente, lo que
hacía muy fácil la estimación del mismo, al estar de acuerdo todos los afectados, por lo
que razones indudables de economía procesal aconsejaban la resolución que se dictó.
Por otro, la sentencia recurre al principio del interés superior de menor como cauce y
fundamento para acoger la revisión, entendido como principio que debe ser antepuesto
en cualquier circunstancia a otros posibles intereses (aquí, el interés del menor en
preservar su situación de convivencia previa), al margen de las posibles cuestiones
procesales.
Pero sobre todo, debe ser objeto de crítica la referida sentencia de 12 de diciembre
de 2014, ya que el objeto del recurso no era propiamente una revisión de la sentencia
dictada, sino un replanteamiento total de las pretensiones esgrimidas por el recurrente,
por cuanto en sus inicios el entonces demandante ejercitaba una acción de reclamación
de su filiación paterna, y sin embargo en el recurso de revisión lo que hacía en realidad
era impugnar su propia filiación previamente declarada por esa sentencia cuya revisión
ahora pretendía. A nuestro juicio, esta nueva pretensión excedía del marco del recurso
de revisión, al tratarse de una cuestión nueva y distinta, que no había sido objeto de las
pretensiones esgrimidas en el procedimiento originario, y que por tanto no podía ser
objeto de “revisión”. Es cierto que la alternativa era iniciar un nuevo procedimiento de
impugnación de la filiación, precisamente por quien ya había sido parte en el primer
procedimiento de reclamación de la filiación, por lo que en teoría entraría
automáticamente dentro de la excepción del art. 764.2 LEC (inadmisión a trámite de
demanda de impugnación tras una previa sentencia firme de reclamación de la filiación).
Pero precisamente eso es lo que, entre otras cosas, nos planteamos en este trabajo, a
saber, si es o no viable una demanda nueva de reclamación o de impugnación, por un
sujeto que ya intervino en un primer proceso de reclamación de la filiación concluido con
sentencia firme. Lo que no cabe es descartar sin más esta posibilidad, sin ni siquiera
estudiar su viabilidad, y acoger con los brazos abiertos, y acríticamente, el cauce del

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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

recurso de revisión en casos como el analizado, lo cual teóricamente vendría a chocar de


manera frontal con lo dispuesto en principio en el citado art. 764.2 LEC.
Junto a la citada Sentencia del TS de 12 de diciembre de 2014, comprobamos cómo
la misma cita a su vez una resolución anterior, la Sentencia de 11 de octubre de 2007,
de nuevo favorable a la admisión del recurso de revisión en el ámbito de las sentencias
sobre filiación.
Esta última sentencia es sumamente escueta en cuanto a la exposición de los hechos
del caso, y en cuanto a su resolución. En cuanto a los hechos, no se explica apenas
nada acerca del informe aportado donde constan los resultados de los vínculos
biológicos, en el sentido de aclarar si concurría o no la fuerza mayor exigida por el
art.510.1º LEC, viniendo a identificar -de forma inadecuada a nuestro juicio- tal fuerza
mayor con la negativa a practicar la prueba biológica acaecida en el procedimiento
originario. Hay que tener en cuenta además, como datos relevantes del caso, que de
nuevo hubo allanamiento de la defensora judicial de la menor demandada, y junto a ello,
que se trataba de una demanda originaria de impugnación de paternidad, que fue
finalmente desestimada. Esto último resulta relevante, por cuanto la Sala no se planteó la
cuestión de de rechazar el recurso de revisión y remitir a las partes a la posible vía de
interponer nueva demanda por el mismo sujeto afectado, habida cuenta que literalmente
no entraría dentro de las excepciones legales del art. 764.2 LEC: baste recordar que
entre ellas no están en principio las sentencias firmes sobre impugnación de la
paternidad, quedando limitada la excepcional extensión de la cosa juzgada a las
sentencias firmes previas sobre reclamación de la filiación, y no sobre impugnación de la
filiación, por lo que no debería descartarse sin más una nueva demanda de impugnación
de la filiación, incluso entre los mismos sujetos, basada en unos hechos o causa petendi
distintos de la del primer procedimiento.
A pesar de la existencia de sentencias favorables a acoger recursos de revisión como
vía para reconsiderar nuevas pruebas en casos de sentencias firmes de filiación,
entendemos con carácter general, que las exigencias legales del art. 510.1º LEC en su
traslación al ámbito de los procedimientos de filiación dificultan considerablemente la
prosperabilidad de los recursos de revisión:

- Así, la fijación de un plazo de caducidad de tres meses (art. 512.2 LEC),


resulta un obstáculo importante, al exigir una actuación inmediata nada más
obtener o conocer los documentos decisivos.
- Junto a ello, la idea de fuerza mayor inherente al art. 510.1º LEC puede
resultar decisiva en muchos casos a la hora de excluir la posible revisión de la
sentencia, al ser imaginable en bastantes casos que el recurrente haya tenido a su
alcance, si no en todo momento, sí en determinados períodos de tiempo, la

19
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posibilidad de desvelar o deshacer la duda sobre la paternidad o maternidad


discutida, aunque sea con pruebas documentales no totalmente seguras, por no
asegurarse la cadena de custodia (téngase en cuenta que la norma del art. 510.1º
LEC habla de documentos decisivos en cuanto al fondo, pero no necesariamente
seguros en cuanto a su veracidad definitiva).
- Por otro lado, lo que llevaría en muchos casos a denegar el recurso de
revisión de una sentencia firme de filiación, en aquellos casos en que se
esgrimiera por el recurrente un informe científico sobre la coincidencia de ADN
entre demandante y demandado, elaborado en un momento posterior a la
sentencia, es el incumplimiento de la exigencia legal del art. 510.1º LEC de que se
trate en todo caso de “documentos que tuvieran existencia ya en el momento
de dictarse la sentencia que se pretende revisar, no aquellos otros que sean
posteriores o sobrevenidos a ella”, tal como literalmente exige entre otras la
reciente Sentencia del TS de 9 de febrero de 2016 (en recurso de revisión no
referido a procesos de filiación). Porque como dice esta sentencia, “…Siendo, en
consecuencia, doctrina de esta Sala que «el documento recobrado ha de tener
existencia con anterioridad al momento en que precluyó para la parte la posibilidad
de aportarlo al proceso, en cualquiera de las instancias, … la causa de no haber
podido el demandante de revisión disponer de él ha de ser, en la previsión
legal, no su inexistencia en aquel momento, sino la fuerza mayor o la
actuación de la otra parte”.
En su traslación al ámbito de la filiación, esta exigencia llevaría, en los casos
de recurso de revisión en que así se plantease, a la desestimación del recurso,
cuando el motivo fuese la presentación de un informe nuevo sobre ADN realizado
en fechas posteriores a la tramitación del procedimiento, ya fuese en primera
instancia, ya en apelación o incluso en casación (si así hubiera sucedido). Faltaría
seguramente también el presupuesto de la fuerza mayor, si no en todos, sí en la
gran mayoría de casos, por cuanto la parte solicitante de revisión habría tenido a
su alcance durante el proceso originario, la posibilidad real de practicar las
pruebas biológicas, o de solicitar judicialmente que se practicaran, con anterioridad
a la sentencia que fuese objeto de revisión.
- Junto a lo anterior, el citado apartado 1º del art. 510 LEC también parece
exigir implícitamente, en principio, que el recurso lo presente únicamente quien
intervino como parte en el procedimiento originario, excluyendo a terceros
no intervinientes. A estos efectos, el legislador, al regular el recurso de revisión,
parece pensar únicamente en supuestos en que sea una de las partes
intervinientes en el primer procedimiento la legitimada para instar el recurso,

20
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

cuando en el art. 511 LEC habla de “parte perjudicada…”.


Sin embargo, como ya hemos visto, la sentencia del TS de 17 de octubre de
2016, en un caso de sentencia de reclamación de la filiación no matrimonial (de un
sujeto en nombre de su padre fallecido), interpuesta únicamente frente a un
pariente lejano del presunto progenitor también fallecido, que se resolvió con el
allanamiento del demandado y la sentencia firme favorable, ha admitido la
legitimación activa de tercero (en este caso un Ayuntamiento designado
testamentariamente como heredero en la herencia del progenitor) que no había
intervenido en el proceso originario, para solicitar el recurso de revisión, siendo el
mismo estimado. La razón de fondo de la estimación no fue tanto la aportación de
nuevo documento, sino el carácter fraudulento de la acción de filiación (art. 510 4º
LEC), que se ejercitó contra pariente lejano no interesado en la herencia del
progenitor, dejando de lado al verdaderamente interesado, el Ayuntamiento en su
condición de heredero universal, quien sin duda se habría opuesto, conociendo
además el demandante la condición de heredero del Ayuntamiento.
Si se piensa bien, el caso no debió dar lugar a la admisión a trámite del recurso
de revisión por parte del Tribunal Supremo, ya que, a nuestro juicio, sea cual sea
el motivo de revisión alegado, es inherente a este tipo de recurso el que lo
interponga alguna de las partes que intervinieron en el proceso de filiación
originario, no terceros no intervinientes. Estos terceros deberían tener por lógica la
facultad de impugnar la filiación cuando considerasen que no se correspondía con
la verdad biológica, y además no hubiesen participado en el procedimiento
primitivo. Además, la relación jurídica procesal no estaba bien configurada, ya que
el art. 766 LEC ordena demandar a quien sea progenitor o hijo, o a sus herederos,
lo que no se llevó a cabo ni se comprobó adecuadamente por el Juzgado: por lo
tanto, la vía para el Ayuntamiento debería haber sido la del incidente de
nulidad de actuaciones del art. 228 LEC promovido por la citada Corporación
13
municipal, en lugar del recurso de revisión .

De ser cierto todo lo anterior, entonces queda claro que el recurso de revisión
difícilmente va a ser un cauce relevante para replantear la cuestión de filiación resuelta
previamente por sentencia firme, en aquellos casos -seguramente los más frecuentes en

13
Por lo demás, la revisión no parece el cauce adecuado de planteamiento de los derechos
patrimoniales del heredero, a quien la declaración judicial de filiación debería serle inoponible,
cuando hubo defectos formales derivados de una deficiente actuación del Juzgado por no haber
participado aquél y no haber podido oponer por tanto los motivos correspondientes. En todo caso,
no creemos que la analizada constituya una resolución judicial extensible a los casos más
habituales de recurso de revisión en materia de filiación, donde a nuestro juicio la legitimación
activa para solicitar la revisión se reduce a quienes fueron parte en el procedimiento originario.

21
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cuanto probables- en que quien quiera iniciar un replanteamiento de la filiación


determinada previamente en sentencia firme sea un sujeto que no intervino en ese
procedimiento. Baste pensar en los típicos casos, antes citados, en que el verdadero
progenitor no hubiera sido demandado en el primer procedimiento, por haberlo ocultado
la madre, o por desconocerse su identidad, y en un momento posterior se descubra su
relación con la madre, y además se puedan practicar pruebas o aportar documentos
reveladores decisivos sobre el verdadero origen biológico del hipotético hijo.
Por lo tanto, estando vedado el recurso de revisión a sujetos que no hubieran
intervenido como parte en el primer procedimiento, por ejemplo, otro sujeto hipotético
progenitor no traído a juicio en su momento, a éstos únicamente les cabría la alternativa
de interponer nueva demanda de reclamación de la filiación, o de acción mixta de
impugnación/reclamación, en caso de que fuera legalmente posible, que es
14
precisamente lo que se analiza a continuación .

2. DELIMITACIÓN DEL ÁMBITO DE ACTUACIÓN DE LA HIPOTÉTICA EFICACIA


ERGA OMNES DE LA SENTENCIA DE FILIACIÓN: SUPUESTOS EN QUE NO
PROCEDE SU APLICACIÓN:

Aunque pudiera parecer lo contrario, una primera e importante idea que se extrae del
análisis detenido de los casos cubiertos por la norma del art. 764.2 LEC, es que el
ámbito de actuación de esta verdadera excepción a la regla general de la eficacia inter
partes de las resoluciones judiciales recogida en el citado apartado del art. 764 LEC, no
es tan amplio como pudiera parecer, si se atiende a los presupuestos señalados en la
norma.
De acuerdo con lo dispuesto en ella, no tendrían cabida en su campo de
actuación, -y por tanto sería perfectamente posible un segundo procedimiento
sobre reclamación/impugnación de la filiación- los siguientes casos:

2.1. Inicio de segundo proceso cuando el primero concluyó pero no por sentencia
judicial, o por tratarse de un procedimiento de jurisdicción voluntaria:

14
Sobre la posibilidad de un recurso de revisión en el ámbito de los procesos de filiación, como
vía para lograr un cambio en una resolución judicial firme declarando la filiación, existe también
alguna sentencia relativa al ejercicio de este tipo de recurso, en concreto la Sentencia del TSJ
Cataluña de 27 de octubre de 2003, que ha autorizado la revisión de la sentencia ya firme, que
declaraba la filiación paterna no matrimonial, tras haberse aportado como nueva documental un
Acta Notarial otorgada por la madre del menor en la que manifestaba que, tras una prueba
biológica realizada al mismo, resultaba que el recurrente en revisión no era el padre. La sentencia
hace hincapié en la prevalencia del principio de verdad material sobre la formal, e interpreta de
forma amplia los documentos que conforme al art. 510 LEC pueden tomarse en consideración para
estimar un recurso de revisión, llegando a admitir el antes citado (Acta Notarial), a pesar de no
estar dentro de los recogidos literalmente en el citado art. 510 LEC.

22
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

Puesto que parece evidente que lo que exige la norma del art.764.2 LEC es que el
proceso de filiación hubiera concluido por sentencia firme, eso significa que si hubo tal
primer proceso, pero no concluyó con sentencia, sino, por ej., mediante auto, no se
15
aplicaría el límite legal del art. 764.2 LEC .
Aquí cabría incluir cualquier supuesto de terminación del proceso sin sentencia. Por
ejemplo, cuando se dictase un auto de inadmisión a trámite de la demanda de
reclamación/impugnación de la filiación, como sucedería cuando el juzgador estimase
16
que no se ha aportado un principio de prueba suficiente conforme al art. 767.1 LEC .
Junto a ello, también cabe incluir los autos en los que se estime el desistimiento, con o
sin la previa conformidad del Ministerio Fiscal (art. 751 LEC), o de terminación anormal
del proceso ([Link]., por apreciarse una falta de legitimación activa o pasiva).
Del mismo modo, completando los supuestos anteriores, es igualmente evidente que
tampoco tendrá eficacia erga onmes ni impedirá un segundo procedimiento judicial,
aquel primero que sea concluido mediante Auto u otro tipo de resolución judicial distinta
de sentencia, en procedimientos de jurisdicción voluntaria.
Así, con base en la Ley de Jurisdicción Voluntaria , no será oponible erga omnes, en
un ulterior procedimiento judicial, por ejemplo, la resolución judicial que conceda o
deniegue, por las razones que sean, la autorización para el reconocimiento de una
filiación no matrimonial (arts. 121 , 124 y 125 CC), todo ello de acuerdo con el art. 23 de
dicha Ley.
Del mismo modo, habría que incluir todos aquellos procedimientos judiciales de
cualquier orden jurisdiccional, en los que se ventile cualquier asunto relacionado con la
filiación de un sujeto, y concluya ese asunto con resolución distinta de sentencia.
Entraría aquí, por ejemplo, un procedimiento judicial relativo a la existencia de
impedimento matrimonial por parentesco de dos sujetos a la hora de contraer
matrimonio, o bien uno relativo a la subsistencia de vínculos de un sujeto adoptado y su
familia de origen ([Link]., conforme al art. 178.2, 3 y 4 CC), entre otros posibles.

15
La importancia del dictado de una resolución judicial resolviendo sobre la filiación discutida, la
pone de manifiesto, por ejemplo, la STS de 13 de mayo de 2000, donde, frente a un
reconocimiento extrajudicial del hijo, y tras el subsiguiente sobreseimiento y archivo, mediante
Auto, del proceso de reclamación de filiación no matrimonial paterna iniciado por la madre, el TS
casa el citado Auto y estima que debía continuarse el procedimiento hasta el dictado de sentencia:
es obvio que no tiene el mismo valor una sentencia judicial firme declarando una filiación, que un
reconocimiento paterno, que podría ser objeto de impugnación ulterior, vía art. 140 o incluso vía
art. 141 CC.
16
Vid. QUESADA GONZALEZ, “Los retos actuales de la impugnación de la filiación”, Jornada
Asociación profesores de Derecho Civil, 2018, pag. 7, quien afirma que en caso de demanda de
impugnación que no sea admitida ab initio se podrá volver a interponer la acción de impugnación si
se consigue algún principio de prueba posteriormente.

23
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2.2. Sentencias referidas a procesos judiciales en los que se discute sobre la


eficacia o ineficacia de un determinado título de determinación de la filiación:

No parece tampoco que las sentencias que se dicten en este campo se vean
impregnadas de la oponibilidad erga omnes de los pronunciamientos contenidos en ellas.
Nos referimos a sentencias o resoluciones judiciales, ahora de naturaleza contenciosa,
cuyo objeto haya sido obtener una resolución judicial favorable a la eficacia o ineficacia
17
de un concreto título de determinación de la filiación .
Por lo pronto, y como primer argumento, en la medida en que en esos procedimientos
no se ha procurado la búsqueda de la verdad material del origen biológico del sujeto,
sino sólo poner en cuestión o demandar la eficacia de un título de determinación de la
filiación, no debería impedirse el ejercicio ulterior de una acción referida específicamente
a ese fin, incluso entre los mismos sujetos. Obviamente, nos referimos a futuras acciones
de reclamación o de impugnación de la filiación propiamente tales, basadas ahora en la
18
búsqueda de la existencia o no de vínculo biológico entre padre/madre e hijo .
Como segundo dato rruiz de la elevante: el objeto de dichos procedimientos no ha
sido ni reclamar propiamente una determinada filiación, esté o no determinada
previamente, ni impugnarla, sino sólo cuestionar judicialmente o reclamar el
reconocimiento judicial de un concreto título de determinación. En teoría, el art.764.2
LEC entendemos que restringe la eficacia extensa de la cosa juzgada a sólo los
procedimientos sobre reclamación o sobre impugnación o sobre
impugnación/reclamación, pero no la extiende a otros posibles objetos, aunque guarden
relación con la filiación de un determinado sujeto. Por lo tanto, deberían quedar fuera los
que ahora se examinan, siempre que en ellos no se haya solicitado de forma adicional y
subsidiaria por el demandante la reclamación o la impugnación conforme a los arts. 132
ss [Link], por un lado, o conforme a los arts. 134, o los arts.136-137 o 140 [Link].
Un tercer dato, complementario del segundo: en estos procedimientos que ahora se
exponen, faltaría seguramente el requisito de la identidad de objeto exigido con carácter
general por el art. 222 LEC, por lo que sería imposible la cosa juzgada material, ya que lo
que se dilucidaría en el segundo procedimiento no sería idéntico a lo que fue objeto del
primero de ellos.

17
A este respecto, VERDERA SERVER, R., La reforma de la filiación, Ed. Tirant lo Blanch,
Valencia 2016, pag.40, señala que sólo cuando la acción judicial se plantee la realidad biológica
estaremos propiamente ante una reclamación en sentido estricto, lo cual influirá a su juicio de
manera relevante en la eficacia de cosa juzgada de la sentencias que se dicten.
18
No puede descartarse sin embargo la posibilidad de acumulación de acciones, de modo que a
la de reconocimiento de título de determinación de la filiación, se acumulase la de reclamación o
impugnación con base la realidad biológica, pero debería quedar netamente separada de la
anterior esta segunda pretensión.

24
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

El problema reside en concretar cuáles podrían ser los posibles objetos de estos
procesos y por tanto de las sentencias o resoluciones judiciales que se dicten en ellos. A
19
nuestro juicio, podrían entrar aquí los siguientes supuestos :

a) Acciones judiciales de reconocimiento o reclamación de un concreto título de


determinación:

Aquí entrarían las siguientes posibles pretensiones:

a.1.- Acción de reclamación de la validez de un concreto reconocimiento de la


filiación no matrimonial.
Por ejemplo, frente a una resolución del Encargado del Registro Civil,
denegatoria de la inscripción de un reconocimiento de filiación no matrimonial por
considerar que no se hizo dentro de plazo, una vez agotada la vñia ante la DGRN,
el reconocedor ejercita una acción judicial para revocar esa resolución, con un
resultado positivo (o incluso negativo).
Del mismo modo, cuando el reconocedor, de nuevo frente a una resolución del
Encargado del Registro Civil, denegatoria de la inscripción de un reconocimiento
de filiación no matrimonial por considerar que no se dan en general cualquiera de
los presupuestos legales del art. 124 CC, el reconocedor ejercita una acción
20
judicial para revocar esa resolución, con un resultado positivo o negativo .

a.2.- Acción de reclamación de la validez de un título que sirve de base a la


inscripción de filiación no matrimonial, conforme al art. 49 Ley Registro Civil de
1957 o al art. 44.7 de la Ley del Registro Civil de 2011 (art 120.3º CC), en caso de

19
Además de los que ahora se citan, podría incluirse también aquellos supuestos en los que,
tomándose como presupuesto de la legitimación activa para demandar (sea en reclamación o en
impugnación de la filiación) la existencia de posesión de estado, la sentencia que desestime la
demanda por faltar dicho presupuesto, no produciría efecto de cosa juzgada conforme al art. 764
LEc, y permitiría un nuevo proceso sobre el mismo objeto. A favor de esta postura, QUESADA
GONZÁLEZ, La determinación… cit., pag.231-232.
20
En estos dos grupos de casos, las acciones judiciales de impugnación de una resolución del
Encargado del Registro Civil, por tratarse propiamente de resoluciones de naturaleza especial no
jurisdiccional, no deberían tener eficacia erga omnes en los términos del art. 764.2 LEC. A ello se
une el que, en caso de impugnación, el particular debe dirigirse primero ante la Dirección General
de Registros y del Notariado, y sólo en una última fase, para impugnar la resolución de esta última,
ante el Juzgado de Primera Instancia que corresponda, donde lo que hará será argumentarse
jurídicamente la pretensión de inscripción o anotación, lo que a nuestro juicio debería vedar la
eficacia extensa de la cosa juzgada en todos estos supuestos. Así pues, debemos concluir que la
eficacia erga omnes prevista en el art. 764.2 LEC se limita a sentencias previamente dictadas en
procesos civiles, con todas las garantías y posibles recursos. Por tanto, no deberían incluirse
aquellos cuyo objeto no es propiamente de reclamación o impugnación de la filiación.
Téngase en cuenta, además, que en los procedimientos señalados no está garantizada la
legitimación pasiva de todos los sujetos hipotéticamente afectados por la filiación, en los términos a
que alude el art.767 LEC .

25
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haber sido denegado por el Encargado del Registro Civil:


Hay que recordar que estos expedientes se vienen tramitando en los supuestos
en que se pretende por el presunto progenitor biológico (paterno, normalmente)
una resolución del Encargado del Registro declarando su filiación, por no ser ya
posible el reconocimiento al estar fuera de plazo, o en casos de solicitud ulterior al
fallecimiento del progenitor biológico, cuando éste hubiera dejado un escrito
indubitado admitiendo su paternidad, entre otros posibles casos. Cuando concurra
alguno de estos supuestos, si la resolución del Encargado del Registro Civil fuere
denegatoria, la parte afectada podrá recurrir a la autoridad judicial para que revise
2122
la legalidad de esa resolución .

a.3.- Acción de reclamación de la validez de uno de los reconocimientos o


consentimientos prestados para determinación de la filiación paterna matrimonial
en los artículos 118 y 119 [Link].
De nuevo, al tratarse ahora de una filiación matrimonial, y ponerse en discusión
en ese primer procedimiento únicamente la concurrencia o no de los presupuestos
de validez de dichos reconocimientos o manifestaciones, entendemos que no es
aplicable el mandato del art. 764.2 LEC, siendo viable un segundo procedimiento
23
de reclamación o impugnación de la filiación .

b) Acciones judiciales de nulidad del título de determinación de la filiación:

Por derivación de los examinados en el apartado anterior, consideramos que también


entrarían aquí las siguientes posibles pretensiones:

b.1.- Nulidad del reconocimiento de la filiación no matrimonial.


Este apartado plantea, entre otras, la cuestión de la eficacia erga omnes o no
de las sentencias judiciales firmes en las que se hubiera puesto en duda la validez
de un reconocimiento de filiación no matrimonial conforme al art. 141 CC (vicios

21
Lo mismo podría decirse si la resolución fuere estimatoria, y no estuviese de acuerdo con ella
el hijo o su representante legal, o el Ministerio Fiscal.
22
Aquí estaríamos de nuevo ante una demanda con las características anteriores, por lo que, por
los mismos motivos expuestos, debe conllevar, como regla, la admisión de un ulterior proceso en
vía civil de impugnación o de reclamación/impugnación de la filiación resultante del anterior
procedimiento judicial. Ello será normalmente así, habida cuenta el concreto objeto de ese primer
procedimiento. No obstante, si en ese mismo procedimiento, por vía de acción (petición
subsidiaria) o por vía de reconvención, se planteasen otros posibles objetos, quizás habría que
sacar una conclusión diferente.
23
A favor de admitir en general un segundo procedimiento, cuando en el primero se ha tratado
sólo de una acción dirigida a la declaración de existencia y validez de un determinado título de
determinación de la filiación, BARBER CARCAMO, La filiación en España: Una visión crítica, Cizur
Menor, 2013, pag. 240-241.

26
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

del consentimiento en el sujeto reconocedor). Al respecto, en las hipótesis de una


impugnación judicial de un reconocimiento con base en vicios del consentimiento
ex art. 141 CC, dado que su objeto propio es la concurrencia o no de un defecto
en la formación de la voluntad del reconocedor, y no la verdad biológica, un
resultado favorable o desfavorable en dicho procedimiento no debería conllevar
una fijación inatacable de la filiación resultante, por lo que en principio podría
24 25
ejercitarse una ulterior reclamación de filiación (la misma u otra distinta)
Por otro lado, al margen de la posible acción de nulidad del reconocimiento
extramatrimonial por vicios de consentimiento, cabe plantear igualmente la
posibilidad de una primera demanda de nulidad del reconocimiento (vgr.,
reconocimiento de complacencia) basada en la falta de consentimiento o la
vulneración de normas imperativas, en la que el demandante pretenda únicamente
esa nulidad, sin a la vez cuestionar la filiación biológica, como pretensión
subsidiaria.
A este respecto, la reciente Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de julio
de 2016 analiza precisamente el ejercicio de una demanda de impugnación de un
reconocimiento de complacencia efectuado en su momento por el marido de la
madre, quien con posterioridad impugna dicho reconocimiento por su falta de
veracidad o correspondencia con la verdad biológica. Aunque el Tribunal declara
que no estamos ante un reconocimiento de filiación extramatrimonial, sino de una
matrimonial que es impugnada conforme al art.136 CC , y no conforme al art. 141
CC, la sentencia nos pone sobre la pista de esas resoluciones judiciales firmes
que declaran la nulidad del título de determinación de la filiación por motivos

24
Vid. Al respecto, QUESADA GONZALEZ, C., La determinación de la filiación…, Barcelona,
2012, pag. 122.
25
La anterior conclusión debe matizarse en aquellos supuestos en que, además de solicitarse la
nulidad del título de determinación (reconocimiento), se hubieran esgrimido otro tipo de
argumentos, basados en la utilización de datos biológicos o genéticos, o hubiera una pretensión
subsidiaria de impugnación, con base en datos y pruebas biológicas. Aquí, la solución a la duda
sería la misma a aplicar en casos de primer procedimiento dirigido únicamente a ejercitar una
acción de impugnación de filiación (sin reclamación adicional), al que luego nos referimos.
Se plantea también la posibilidad de que, en estos procedimientos de impugnación por vicio del
consentimiento de un reconocimiento de filiación extramatrimonial, el demandado ([Link]., el hijo, o la
madre como representante de éste) ejercitara a su vez una demanda reconvencional frente al
padre impugnante aduciendo que su filiación era real y acorde con los datos biológicos, a pesar del
vicio del consentimiento en que se pudiera haber incurrido en el reconocimiento. En estas
hipótesis, podríamos pensar que la sentencia que se dictase debería tener la eficacia erga omnes
prevista en el art. 764.2 LEC. Sin embargo, se plantearía el problema de la dificultad, en vía
reconvencional, de cumplir las exigencias del art. 766 LEC y dirigir esa demanda contra “quienes
aparezcan como progenitores o como hijo”, si resulta que alguno de ellos no actuaba como parte
demandante en el procedimiento iniciado, dada la dificultad de ampliar la reconvención a otros
sujetos distintos de los originarios demandantes (art.406 LEC). No obstante, una interpretación
amplia del art.407 de LEC permitiría en tales casos dirigir dicha demanda reconvencional contra
sujetos distintos del demandante, con el consiguiente efecto extenso de la cosa juzgada.

27
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distintos de los vicios del consentimiento, y atendiendo a las pruebas precisas para
acreditar primordialmente la nulidad del acto jurídico realizado. Pues bien, parece
razonable en tales casos sostener el mismo criterio que en casos de vicios de
consentimiento, a saber, que sería factible un segundo procedimiento judicial
sobre la realidad de la filiación, siempre que en el primero, por afectar a la validez
del título de determinación, no se hubiese entrado a conocer la realidad de la
misma mediante pruebas biológicas definitivas.
En todo caso, las anteriores conclusiones deben quedar a la espera de que nos
manifestemos sobre si las acciones de impugnación de la filiación, ejercitadas de
forma autónoma, sin una reclamación adicional de filiación (acciones mixtas),
pueden ser encajadas o no en el ámbito de aplicación del art.764.2 LEC .

b.2.- Nulidad del título que sirve de base a la inscripción de filiación no


matrimonial conforme al art. 49 Ley Registro Civil o al art. 44.7 de la Ley del
26
Registro Civil de 2011 (art 120.3º CC):

b.3.- Nulidad de los reconocimientos o consentimientos prestados para


determinación de la filiación paterna matrimonial en los artículos 118 y 119 [Link],
27
o en materia de reproducción asistida .

2.3. Acciones judiciales de puro conocimiento del origen biológico:

26
De nuevo, cuando se incoe uno de estos expedientes del antiguo art. 49 LRC, o del art. 44.7
de la actual Ley, si se dicta una resolución por el Encargado del Registro favorable a la inscripción
de la filiación no matrimonial, la impugnación judicial de la misma, sería una demanda con las
características anteriores, por lo que, por los mismos motivos expuestos, debe ser factible, como
regla, la admisión de un ulterior proceso en vía civil de impugnación o de reclamación/impugnación
de la filiación resultante del anterior procedimiento judicial. Ello será normalmente así, habida
cuenta el concreto objeto de ese primer procedimiento. No obstante, si en ese mismo
procedimiento, por vía de acción (petición subsidiaria) o por vía de reconvención, se planteasen
otros posibles objetos, quizás habría que sacar una conclusión diferente.
27
Las mismas conclusiones anteriores son trasladables a este grupo de casos en los que se
impugna una filiación ahora matrimonial con base en los arts. 118 y 119 [Link]. Ahora nos
hallamos ante los supuestos regulados en el art. 138 CC, cuando hubo algún vicio del
consentimiento, o ante los casos de reconocimientos de complacencia o de conveniencia, cuya
nulidad es solicitada, por otras posibles causas, por alguno de los que intervinieron en la
prestación del consentimiento, o por cualquier otro sujeto con interés directo en el asunto. En estos
casos, parece lógico concluir que es viable una segunda demanda, si en la primera únicamente se
ha discutido, con los distintos medios probatorios a tal fin, sólo sobre la ineficacia o nulidad de
pleno derecho del título de determinación de la filiación. Aquí cabría incluir también una nulidad por
defecto de forma o por falta de capacidad de alguno de los otorgantes.
También deberían incluirse en este apartado las demandas dirigidas a anular, por vicios de
consentimiento o por defecto de forma, los consentimientos prestados a la utilización de las
técnicas de reproducción humana asistida, en tanto en cuanto vayan seguidas de un segundo
procedimiento dirigido a reclamar o impugnar la filiación, cuando la misma hubiera sido finalmente
impugnada y finalmente anulada con anterioridad en aquel primer procedimiento.

28
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

Junto a los anteriores supuestos, no puede descartarse la facultad, ya defendida a


nivel doctrinal, de conocer el propio origen biológico, como manifestación del derecho al
libre desarrollo de la personalidad. Piénsese en su ejercicio, con una finalidad
precautoria, al objeto de averiguar la realidad biológica, por parte de alguno de los
sujetos legitimados legalmente para reclamar o para impugnar la filiación (por ejemplo, el
presento padre biológico), pero sin que su objeto sea el propio de estas acciones. Esta
facultad podría extenderse también a sujetos sin legitimación activa para ejercitar
acciones de reclamación o de impugnación de la filiación, pero con un interés relevante
en conocer el propio origen biológico ([Link]. nietos u otros parientes cercanos), o con tal
legitimación activa, pero cuyos plazos legales de ejercicio hubieran caducado.
Es manifiesto que, si se hubiera ejercitado alguna de estas acciones ante la autoridad
judicial, sólo con la finalidad de conocer los datos biológicos, sin que ello supusiera
obtener los efectos jurídicos propios de una acción de reclamación o de impugnación de
la filiación, no debería haber inconveniente en permitir un segundo proceso judicial,
ahora ya propiamente destinado a reclamar o impugnar, o a impugnar/reclamar, la propia
filiación o paternidad, en los casos (raros pero posibles) en que aún resultase factible
ejercitar la acción, a la vista de los plazos legales, o de los sujetos legitimados.
A los anteriores casos hay que unir el supuesto previsto en el vigente art. 180.4 CC,
que admite la posibilidad de ejercicio de una acción de determinación de la filiación
biológica del sujeto afectado, cuya finalidad es puramente cognoscitiva, ya que la norma
ordena que tal acción no afecte a la adopción. Hay que pensar en lo que sucedería si,
tras esta primera sentencia, se produjera la extinción de la adopción conforme al art.
180.2 CC, y se planteara una segunda demanda sobre reclamación de filiación por parte
de quien fue adoptado frente a su padre biológico. Parece lógico concluir que en estos
casos sería viable ese segundo procedimiento, a pesar de lo dispuesto en el art. 764.2
28
LEC .

2.4. Sentencias o resoluciones judiciales dictadas en procesos penales o de


violencia doméstica en los que la filiación es tratada de manera incidental y no
como objeto de la pretensión del demandante o querellante:

28
Además de estos casos, el Derecho vigente autoriza a los sujetos que desconocen sus
orígenes biológicos, la posibilidad de acceder a los archivos con sus datos, si los hubiere, y en su
caso, accionar judicialmente solicitando el acceso a dichos archivos, en caso de haberse producido
una negativa. El supuesto típico se da en materia de adopción, en cuanto se prevé en el art. 180.6
CC esta posibilidad desde la reciente reforma del año 2007 (Ley 54/2007, de 28 de diciembre, de
Adopción Internacional). Parece lógico que lo dispuesto en el art. 764.2 LEC no alcance a este
supuesto, y sea posible iniciar un segundo procedimiento específicamente dirigido a la reclamación
de la filiación, en aquellos supuestos (también muy escasos) en que pudiera resultar viable poner
en cuestión la filiación adoptiva previamente declarada, y reclamar la biológica.

29
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2.4.1. Sentencias penales:

En principio las sentencias penales también pueden servir para determinar la filiación,
pero la doctrina parece conforme en que sólo puede ser una sentencia penal
condenatoria firme (si no es condenatoria, no se vería afectada por la posible cosa
juzgada).
Junto a ello, la doctrina civilista entiende que, tratándose de sentencia penal
condenatoria con fijación de filiación, conforme al artículo 193 del Código penal, si esta
contradice una filiación determinada previamente, el cauce penal no sería viable, y
habría que acudir a una acción civil de impugnación de filiación con base en la verdad
biológica (seguida de reclamación de filiación), ejercitada por ejemplo por el Ministerio
Fiscal, o bien una impugnación de título de determinación de la filiación, o bien una
acción de rectificación registral; todo ello sin perjuicio de tener en cuenta los hechos
29
declarados probados en la previa sentencia penal . La razón de fondo de esta
restricción se hallaría de nuevo en el principio de tutela judicial efectiva de quienes no
intervinieron en el proceso penal, principio que en el fondo subyace a lo dispuesto en el
art.131 del [Link] cuando exige la previa impugnación de la filiación predeterminada.
Fuera de estos casos, la sentencia penal firme condenatoria que contenga un
pronunciamiento sobre la filiación de un menor nacido por consecuencia de la conducta
delictiva, en principio, debería entrar dentro del ámbito de aplicación de la eficacia erga
omnes del art. 764.2 LEC. No obstante, cabe hacer algunas consideraciones adicionales:
En primer lugar, siendo la cuestión de la filiación tratada de forma incidental, y sin las
adecuadas garantías en cuanto a la obtención de las pruebas biológicas, no debería
cerrarse la puerta a una ulterior demanda civil de reclamación de una filiación
contradictoria con la fijada en sentencia penal, sobre todo si es ejercitada por un sujeto
que no fue parte en el proceso penal.
Al efecto hay que recordar también que estas sentencias penales que determinan una
filiación, habrán sido iniciadas, no por denuncia o querella del hijo (o su representante
legal), sino por la madre mediante denuncia, o por querella del Ministerio Fiscal (art. 191
[Link]). En tales casos, resulta dudoso que se pueda cerrar el paso, en caso de que se
demuestre que existe fundamento para ello (mediante la presentación de un principio de
prueba relevante), a una acción civil ulterior de reclamación (más exactamente, una
acción de impugnación/reclamación) de otra filiación distinta, ejercitada por el hijo ya
mayor (o su representante legal ad hoc: defensor judicial), habida cuenta que dicho
sujeto no había intervenido por sí mismo en ese proceso penal, sino a lo sumo mediante

29
Así, BARBER CARCAMO, La filiación en España: una visión crítica, Cizur Menor, 2013,
pag.219-221. Igualmente, vid. QUESADA GONZALEZ, [Link],, pag. 122-125 y 127.

30
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

la tutela del Ministerio fiscal, quien sin embargo se habría guiado seguramente en dicho
proceso penal, más por la defensa del interés público en el castigo de la conducta
delictiva, que por su faceta de tutela de los intereses del menor afectado por esta última.
Es cierto que la reforma de 2003 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ha modificado
el art. [Link] de la misma, y ha permitido a los tribunales penales acordar como diligencia
la práctica de pruebas biológicas de ADN del sospechoso, con intervención corporal del
mismo (lo que de momento no está permitido en los procesos civiles de filiación). Ello
supone dar en teoría las máximas garantías de certeza al pronunciamiento del juez penal
sobre la filiación del nacido en delitos contra la libertad sexual.
Sin embargo, hasta la fecha, nuestros tribunales penales han dado muestras de las
enormes dificultades para acoger la legalidad de las pruebas de ADN practicadas, dados
los fuertes límites impuestos, lo que lleva a los mismos a no hacer hecho uso de este tipo
de pruebas. En consecuencia, es perfectamente imaginable que, si hubiera un
pronunciamiento de los mismos sobre una determinada filiación, dentro de un proceso
penal sobre delitos contra la libertad sexual, el mismo no sería inamovible, y podría estar
justificado el recurso a una ulterior acción civil de impugnación/reclamación de la filiación
biológica por los sujetos legitimados para ello.
En consecuencia, no parece conveniente excluir, en muchos de los casos de
sentencias penales firmes con pronunciamiento sobre filiación, una ulterior revisión en
30
vía civil de los datos biológicos .

2.4.2. Sentencias dictadas ante los Juzgados de Violencia de género:

Junto a las penales, no hay duda hoy día de que también son equiparables a las
anteriores las dictadas por los Juzgados de Violencia de Género, en su faceta
31
exclusivamente penal, ya que tienen competencia para ello .
Las ideas expuestas anteriormente para los procesos penales, deben jugar
exactamente igual para este tipo de sentencias penales dictadas por los Juzgados de
Violencia de género. Por lo tanto, no es descartable la inaplicación a éstas del efecto de
cosa juzgada previsto en el art. 764.2 LEC, en la medida en que no se hayan podido

30
Más dudoso resulta aplicar estas ideas a los delitos de suposición de parto sustitución de niños
(art. 220 [Link]). A ellos se refiere QUESADA GONZALEZ, Los retos actuales de la impugnación
de la filiación, cit., pag. 3-4, que es puesto en relación con el art. 139 [Link] sobre impugnación de
la filiación materna matrimonial (o el art. 140 sobre la no matrimonial). Sin embargo, de nuevo las
dificultades prácticas para recurrir por la fuerza a la obtención del ADN de la madre formal, puede
llevar a que sea factible un ulterior proceso civil sobre impugnación/reclamación de la verdadera
filiación biológica del hijo.
31
No se incluyen los procesos con objeto estrictamente civil conocidos por dichos Juzgados de
Violencia de Género, ya que entre sus competencias no están las de determinación o impugnación
de la filiación, aunque sí las matrimoniales sobre efectos de la separación o divorcio, o de ruptura
de la convivencia de hecho.

31
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practicar pruebas de ADN conforme al art. 363 LECrim, y la acción civil ulterior sea
32
ejercitada sobre todo por sujetos que no fueron parte en el proceso penal .

2.5. Acciones judiciales con finalidad puramente declarativa de una determinada


filiación:

En este apartado cabe incluir las acciones de reclamación de la filiación basadas en


la existencia o inexistencia de la posesión de estado misma.
Es doctrinalmente bastante dudosa la admisibilidad de este tipo de acciones, como es
sabido, dado que propiamente, no entran dentro de los arts. 131 ss. CC , donde sólo
cabe la acción de reclamación de la filiación, por un lado, y la acción de impugnación,
por otro, no teniendo cabida una acción que podríamos denominar meramente
declarativa de la filiación.
Aunque la doctrina español actual, de forma casi unánime, defiende que tales
acciones no existen en el Derecho español del Código civil, por lo que no sería viable por
sí sola una acción de esta naturaleza, hay que señalar, no obstante, que existe cierta
inercia en los Tribunales a la hora de admitir esta posible acción, la cual podría tener un
33
cierto respaldo en el art. 131 CC . Es más, a la vista de la amplia legitimación activa
para una declaración de la filiación paterna matrimonial o no matrimonial en tal artículo
131, con base en la posesión de estado, podría hipotéticamente suceder, en algunas
ocasiones, que el actor no fuese uno de los sujetos directamente implicados en la
filiación, ni tampoco demandado, y que además los medios probatorios utilizados por
dicho sujeto se terminen ciñendo a la existencia o no de apariencia de filiación,
prescindiendo de la práctica de pruebas biológicas, con lo que, a la postre, la sentencia
que se dicte podría tener un valor puramente declarativo.
Del mismo modo, cabe imaginar también un conjunto de situaciones en las que se
ejercite una acción de verdadera reclamación de la filiación, pero por unos u otros
motivos (negativa a someterse a prueba biológica, anulación de la prueba biológica
practicada, etc.), el procedimiento termine con una sentencia firme que declare la
filiación, pero lo haga sin sustento en pruebas definitivas, con lo que estaríamos de
hecho bastante cerca de una acción puramente declarativa, basada más en datos
aparentes o de posesión de estado, que en datos reales contrastables científicamente.

32
A la conveniencia de que el legislador autorice la obtención forzosa de ADN en los procesos
civiles de filiación, cuando se haga de forma proporcionada y con respeto a la intimidad e
integridad del sujeto, se refiere QUESADA GONZALEZ, Los retos actuales de la impugnación de la
filiación, cit., pag. 20-21, y BARBER CARCAMO, Retos actuales de la acción de reclamación de la
filiación, APDC, 2018, pag. 33-34.
33
Vid. Al respecto BARBER CARCAMO, La filiación en España: Una visión crítica, Cizur Menor,
2013, pag. 242-243 y jurisprudencia allí citada.

32
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

Sea cual sea el supuesto, en el caso de admitirse dichas acciones o situaciones, el


art. 764.2 LEC, si se lee literalmente, podría estar dando cabida a este específico
supuesto ya que la norma habla de demanda “…que pretenda la impugnación de la
filiación declarada por sentencia firme, o la determinación de una filiación
contradictoria con otra que hubiere sido establecida también por sentencia firme”. De
este modo, parece que se está acogiendo, no sólo procesos de reclamación de la
filiación, sino también otros de pura declaración de la filiación, como sería el grupo de
supuestos ahora analizado.
Sin embargo, a pesar de todo, la razón por la que en todos estos supuestos se
debería admitir la posibilidad de un segundo procedimiento judicial de reclamación o de
impugnación, a pesar de la dicción literal del art.764.2 LEC, radicaría en que en ellos,
precisamente, el objeto no se centró en la averiguación de la verdad material, sino en
datos de orden formal, con el fin de constatar una apariencia de vínculo de filiación entre
las partes afectadas, tales como la concurrencia o no de los presupuestos propios de la
posesión de estado, o el recurso a otros medios probatorios no definitivos.
Por lo tanto, no habiéndose seguido la práctica de pruebas biológicas que resultasen
concluyentes, o en general, habiéndose centrado el procedimiento en la realidad material
del vínculo o relación aparente de convivencia, debería ser admisible un segundo
proceso ulterior centrado en la procedencia biológica del hijo.

3.- EXAMEN DE LOS CASOS MÁS DUDOSOS

Analizamos a continuación los supuestos que podrían ser más directamente objeto
del mandato de la norma del art. 764.2 LEC, a pesar de lo cual vamos a poner en duda
algunos de ellos, por diversidad de razones:

3.1. Proceso previo de impugnación, seguido de segundo proceso ulterior de


ejercicio de acción mixta de impugnación/reclamación:

Como antes se ha avanzado, el examen de los términos literales del art.764.2 LEC
permite afirmar la más que probable viabilidad de un segundo proceso sobre la misma
filiación, si en el primero se planteó exclusivamente la impugnación de una filiación
previamente determinada (por vía no judicial), sin que además se hubiera reclamado una
filiación concreta. En suma, no habiendo una acción mixta (de impugnación y
reclamación a la vez), y limitándose por tanto la demanda primera a impugnar una
filiación concreta, paterna o materna, matrimonial o no matrimonial, nada debería

33
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impedir, en principio, un segundo proceso con impugnación de la filiación previamente


34
determinada, siempre que además se reclame la filiación de otro sujeto distinto .
Así pues, este primer caso dudoso entra dentro de la literalidad del art. 764.2 LEC,
por cuanto el mismo prevé propiamente, como supuestos de inadmisión del segundo
procedimiento, aquellos en que se trate de “demanda que pretenda la impugnación de la
filiación declarada por sentencia firme…”. La referida expresión alude, sin ninguna duda,
a un primer procedimiento que ha de ser necesariamente de reclamación de la filiación (o
de acción mixta de impugnación/reclamación), pero en ningún caso a uno cuyo objeto
sea sólo de impugnación pura de una filiación previamente declarada (siempre,
lógicamente, por otras vías distintas de la judicial). Por tanto, siendo este último el
supuesto, esto es, una primera demanda que lo fue de impugnación únicamente (sea de
filiación matrimonial, o de filiación no matrimonial), y sea cual sea el resultado de ese
primer procedimiento, sería viable una segunda demanda, ahora ya sí de reclamación
judicial de una determinada filiación.
Desde luego, no cabe duda de que, en caso de un primer procedimiento de
impugnación de filiación que concluya con sentencia estimatoria, sería perfectamente
factible una ulterior demanda de reclamación de filiación ex arts. 131 [Link], puesto que
el primer procedimiento tuvo sólo un efecto negador de una filiación preestablecida, pero
sin que ello hubiera conllevado la determinación judicial de otra filiación alternativa a la
destruida.
La duda se suscita al analizar el valor de la sentencia firme en primer procedimiento
de impugnación de una determinada filiación, en el caso de que la sentencia fuese
desestimatoria. En este último caso, podría pensarse que el fallo de la sentencia
conlleva, a su vez, una declaración implícita de filiación de aquel sujeto o sujetos cuya
filiación hubiera sido impugnada y desestimada, de modo que en teoría no podría ser
revisada o cuestionada en un segundo procedimiento, ahora de reclamación de otra
35
filiación distinta .

34
En contra se manifiesta QUESADA GONZALEZ, Los retos actuales de la impugnación de la
filiación, cit., pag.9, para quien no cabría ni siquiera un segundo proceso de impugnación, si el
primero lo ejercitó la madre en nombre del hijo menor, en el segundo es el hijo ya mayor quien
impugna. Con posterioridad, en pag. 22-23, se refiere al caso de negativa a someterse a pruebas
de ADN, en cuyo caso señala que, habiendo una primera sentencia firme estimatoria de la
impugnación, no cabría luego replantearse una nueva impugnación si se descubriera la verdad
biológica, a menos que el legislador reformase la regulación del recurso de revisión u autorizase de
forma coactiva la obtención de ADN del sujeto demandado.
También se expresa en contra VERDERA SERVER, La reforma de la filiación cit., pag. 207-208,
quien distingue entre impugnación en sentido amplio, incluyendo las acciones de invalidación del
título de determinación, básicamente por vicios, donde sí es viable un segundo proceso, de las
impugnaciones en sentido estricto, a las que a su juicio se aplicaría el mandato del art. 764.2 LEC.
35
Vid. Al respecto RIVERO HERNANDEZ, F., Las acciones de filiación en el Código de familia
catalán, Barcelona, 2001, pag. 63-64.

34
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

Sin embargo, dada la naturaleza de esta acción puramente impugnatoria, siendo


además usual que en ese procedimiento sólo hayan intervenido padre (o madre) como
demandante, e hijo, como demandado, lo lógico es no considerar firme e inatacable la
implícita manifestación inherente a la sentencia desestimatoria, cuando menos respecto
de terceros distintos a los señalados.
Junto a ello, la propia dicción literal del art. 764.2 LEC abonaría esta conclusión
respecto de sentencias de impugnación desestimatorias, en cuanto para nuestro
legislador la eficacia erga omnes de la sentencia dictada, se debería limitar a los
procesos de reclamación de filiación, cuando la misma sirva para declarar una concreta
filiación, en sentido positivo, pero no propiamente un procedimiento de sólo impugnación,
por cuanto en ellos no habrá propiamente una filiación “declarada por sentencia firme”,
al reducirse su objeto a la negación o no de una determinada filiación, pero sin que ello
suponga en sentido estricto afirmar una determinada filiación que sería hipotéticamente
declarada por sentencia firme. Dicho de otro modo, la sentencia firme de impugnación,
cuando sea negativa o desestimatoria, nada declara. La prueba más palmaria es que en
ningún caso puede servir de base para inscribir en el Registro Civil una filiación (la
negada por la sentencia desestimatoria), por lo que no se daría el presupuesto en el que
está pensando el legislador (filiación cuya determinación se ha realizado por sentencia
firme, y con base en ella se ha inscrito la misma en el Registro Civil).
Por otro lado, creemos que, en la duda de si sería viable este segundo proceso,
ahora con doble pretensión de impugnación de la filiación mantenida en el primer
procedimiento y subsiguiente reclamación de otra filiación distinta, en principio, habría un
adicional argumento para hacer viable la segunda acción, a pesar de haberse celebrado
un previo proceso de impugnación. Ese argumento sería el criterio clásico de la
naturaleza principal de la pretensión de reclamación, frente a la accesoria de
impugnación, propio de las acciones mixtas de impugnación/reclamación ex art. 134 CC,
como ya hemos visto afirma reiteradamente la doctrina y la jurisprudencia.
Es decir, esa instrumentalidad y subordinación -en las acciones mixtas- de la
pretensión de impugnación respecto de la de reclamación de la filiación, debería ser
relevante no sólo a la hora de legitimar para impugnar a quienes puedan reclamar
(aunque no lo estén legalmente para lo primero), como habitualmente se sostiene por la
doctrina con base en el art. 134 CC, sino también a estos otros efectos aquí analizados.
Esto es, a los efectos de excluir la eficacia de cosa juzgada, y permitir y hacer viable un
segundo proceso, con finalidad principal de reclamación de la filiación, si en el primero
sólo se ventiló una impugnación de una filiación previamente determinada, por los
sujetos legitimados (que son distintos de los correspondientes a las acciones de
reclamación). Ello a pesar de haber ya una sentencia firme, en este caso desestimatoria,

35
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acordando mantener la filiación previamente inscrita en el Registro Civil, por cuanto sería
una filiación con inscripción practicada por otra vía distinta de la consistente en sentencia
firme de determinación de la filiación, que es a lo que razonablemente se refiere el
legislador en el art. 764.2 LEC.
Hay que tener en cuenta, además, que en ese segundo proceso habría un objeto y
una causa de pedir distintos de los del primero, que fue de simple impugnación de la
filiación. Partimos ahora de que quien reclama en el segundo proceso es un sujeto
distinto de quienes intervinieron en el primer proceso, y se pediría una declaración de
filiación paterna que no estaba en modo alguno en la base del primer procedimiento de
impugnación, al ser un sujeto distinto, y la razón o causa de pedir sería igualmente
diferente, al basarse necesariamente en hechos y actos muy diversos de los que se
tomaron en cuenta por el juzgador en aquel primero. Por lo tanto, faltaría, no uno, sino
varios de los presupuestos básicos de la cosa juzgada material, al no haber identidad ni
de sujetos, ni de objeto, ni de causa de pedir.
Así, las circunstancias reales en que podría tener lugar el supuesto que analizamos,
podrían ser, por ejemplo, cuando la segunda demanda se haga a instancias de tercero
progenitor biológico cuya filiación reclama para sí, quien por lógica no habría intervenido
en aquel primer proceso impugnatorio (por ej., por no estar legitimado propiamente para
impugnar, o por no ser el sujeto con filiación paterna o materna no matrimonial
previamente determinada).
Pero incluso tampoco debería impedirse, a pesar de las dudas, el planteamiento de
nuevo procedimiento de impugnación/reclamación por parte de aquel que en su
momento ya impugnó, sin éxito, la filiación ([Link]., el propio hijo, o el representante legal
de éste, o sus herederos, u otro sujeto con teórica legitimación para reclamar la filiación),
por cuanto de nuevo, como antes se dijo, la reclamación de la filiación se antepondría a
la impugnación, y se basaría además en hechos y actos muy distintos de los del primer
procedimiento. Habría identidad de algunos de los sujetos, pero no de todos (no de aquel
a quien ahora se atribuye la paternidad/maternidad en la pretensión de reclamación), y
faltaría de nuevo la identidad de objeto y de causa de pedir.
El problema en este último supuesto reside en si no podría haber debajo de ello una
posible pretensión fraudulenta del actor de conseguir lo que no se pudo lograr en el
primer proceso, es decir, conseguir el objetivo (real) de impugnar una filiación que no
consiguió antes (por ej., por una defectuosa defensa jurídica), pero a través de una
reclamación de filiación seguramente temeraria o sin base, provocando una segunda
sentencia que acuerde la estimación de lo primero (impugnación) pero la desestimación
de lo segundo (reclamación). Entendemos, sin embargo, que este problema sólo se
podrá dilucidar a lo largo del procedimiento, pero no debería servir de base para una

36
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

inadmisión a trámite de la demanda, tal como prevé literalmente el citado art. 764.2 LEC.
De manera que, constatándose una finalidad presuntamente fraudulenta, el Juzgador
debería adoptar las medidas oportunas para evitarlo, pero sin que ello pueda suponer un
cierre a limine litis de la pretensión del actor.

3.2. Proceso previo de reclamación de filiación, concluido con sentencia


desestimatoria, seguida de ulterior proceso de reclamación o de
impugnación/reclamación:

De nuevo siguiendo la dicción literal del art. 764.2 LEC, tampoco debería haber
inconveniente en un segundo proceso, de reclamación de una determinada filiación,
cuando en el primero se hubiese planteado también una reclamación de filiación ([Link].,
por el hijo) frente a quien consideraba como progenitor, y hubiese concluido con
sentencia desestimatoria. Es evidente que, siguiendo la letra de la norma citada, nada
debería impedir a esa misma persona iniciar un segundo proceso de reclamación contra
otro presunto progenitor, en caso de que su madre hubiera tenido relaciones con
36
varios hombres en el hipotético momento de la concepción .
Téngase en cuenta que, en este caso, la filiación de ese hijo, caso de estar
previamente determinada, tampoco habría sido establecida por sentencia firme, al
haberse desestimado la primera demanda, sino que lo habría hecho con anterioridad por
otro medio distinto. En consecuencia, no entraría dentro de la literalidad de la norma.
Tampoco lo haría dentro de su espíritu o ratio, dado que puede entenderse que lo
verdaderamente perseguido por el legislador es muy probablemente la inamovilidad de
las sentencias firmes de reclamación de filiación, cuando las mismas sean estimatorias,
por entenderse que sólo en esos casos se ofrecen -teóricamente- las suficientes
garantías, a la hora de dar entrada a todos los sujetos hipotéticamente implicados, como
para hacer eficaz erga omnes las consecuencias de una filiación que ha sido
determinada a través del procedimiento mismo reclamatorio.
En estos casos analizados de dos procesos sucesivos de reclamación de la filiación,
estamos pensando tanto en los supuestos de sujeto con previa filiación determinada, en
cuyo caso se trataría de una acción mixta de impugnación/reclamación, como en los de
sujeto sin filiación previamente determinada (por ej., por haber sido abandonado al
nacer, siendo sus padres desconocidos, o por tratarse de filiación paterna desconocida
no inscrita).
Respecto del primero de los casos, hay que observar de nuevo que, en esas hipótesis
donde hay desestimación de la demanda de reclamación en el primero de los

36
Así lo sostiene RIVERO HERNANDEZ, Las acciones de filiación … cit, pag. 248.

37
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procedimientos, la filiación paterna o materna de los sujetos allí implicados tenía su


origen en un medio de determinación de la filiación que no era el judicial, sin que la
ulterior sentencia desestimatoria convierta propiamente en “judicial” la filiación que se
hubiera intentado destruir, que estaba previamente determinada, por mucho que se
quiera extender el alcance de dicha sentencia desestimatoria.
Junto a ello, igualmente ha de observarse que, en estas dos hipótesis, habría
variación no sólo en cuanto a los sujetos, sino en cuanto al objeto y causa de pedir, lo
que abonaría una solución favorable a la admisión a trámite de la segunda demanda.
Quedaría de nuevo afectado el derecho a la tutela judicial efectiva del actor (hijo
reclamante), al haber quedado supeditada su acción sobre los presuntos progenitores
posibles a la información que al efecto le hubiera facilitado su madre, quien muy podría
haber sido, en el primero de los procesos, incompleta o sesgada.

3.3. Proceso previo de reclamación concluido con sentencia estimatoria, seguido


de segundo proceso también de reclamación, interpuesto por tercero (o contra
tercero) no interviniente en el primero:

Aparte de los anteriores casos examinados, las mayores dificultades y dudas se


presentan en los procesos de reclamación de la filiación (o de impugnación/reclamación
a la vez), cuando se hubiera declarado por sentencia firme una determinada filiación, y
luego se pretenda iniciar una segunda demanda mixta de impugnación/reclamación por
parte de un sujeto que no intervino en ese primer proceso ni fue siquiera llamado
al mismo (por ej., el presunto padre o madre biológicos de aquel cuya filiación fue
37
concretada en el primer proceso) . En teoría, los arts. [Link] y 764.2 LEC disponen
que a tales casos les alcanzará la eficacia de cosa juzgada de la sentencia, pudiendo por
tanto el Juzgador en el segundo inadmitir a trámite sin mayores problemas la segunda
demanda si conoce de la existencia de sentencia firme previa.
Sin embargo, conviene reflexionar algo más sobre el asunto, habida cuenta la grave
afectación del derecho a la tutela judicial efectiva de quien no intervino en el primer
proceso, seguramente porque no se sabía nada de él, ni pudo ser llamado a juicio, por
mucha diligencia que se hubiera observado por las partes, o por el propio Juzgador.
Como sabemos, la LEC en esta materia busca que sean parte en estos procesos
todos los sujetos interesados, pero lo cierto es que no existe una norma que prevea
38
medidas concretas para asegurarse de que sean llamados todos los afectados . Así, por

37
Quedarían descartados, obviamente, los supuestos en que sea declarado en rebeldía el sujeto
que pretende iniciar el segundo de los procedimientos.
38
Al respecto, PEÑA BERNALDO DE QUIRÓS, M., en Comentarios a las reformas del Derecho
de Familia, vol. I, Madrid, 1984, pag. 984-985, mantiene la posibilidad de que aquellos principales

38
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

ejemplo, no existe una norma que obligue al juez a efectuar de oficio llamadas a sujetos
no demandados, como medio de asegurar la participación de todos, aunque ciertamente
sería recomendable, en la medida en que se tengan datos al respecto; tampoco hay
nada previsto en la normativa procesal para el caso de que, alegándose que la madre
pudo tener relaciones con varios hombres en el momento del embarazo (la clásica
exceptio plurium concubentium), se pudiera de oficio averiguar su identidad para traer a
juicio a todos los probables progenitores, y aclarar de forma definitiva la filiación
biológica.
Hay que tener en cuenta además la necesidad de reinterpretar las normas sobre
acciones de filiación a la luz de la doctrina del Tribunal Constitucional sobre el principio
de tutela judicial efectiva y su traslación a estas hipótesis. A este respecto, conviene
recordar las palabras del Tribunal Constitucional en las sentencias dictadas en los años
2005 y 2006 en materia de filiación, que pueden resultar esclarecedoras. Así, la STC de
16 febrero 2006 afirma:

“…La cuestión que se plantea es sustancialmente idéntica a la promovida por


el mismo órgano judicial y resuelta por este Tribunal en su Sentencia 273/2005, de
27 de octubre, en la medida en que tanto el objeto del proceso constitucional como
el parámetro constitucional de control de este asunto coinciden con los que
conformaron la decisión que adoptamos en ella. En dicha Sentencia no
apreciamos la vulneración de los arts. 14 y 39.1 CE como consecuencia de la
restricción impuesta por el art. 133 CC que, cuando falta el presupuesto de la
posesión de estado, sólo otorga la legitimación para reclamar la filiación no
matrimonial al hijo durante toda su vida y, bajo determinadas condiciones, también
a sus herederos, pero no se la reconoce a los progenitores. Sin embargo, tal
como queda reflejado en su fundamento jurídico 7, sí llegamos a la conclusión
de que esta privación al progenitor de la posibilidad de reclamar la filiación
en el supuesto contemplado por el referido precepto «no resulta compatible

actores en los procesos de filiación que no hubieran intervenido en el precedente procedimiento de


reclamación de la filiación, podrían todavía entablar nueva acción de impugnación/reclamación de
que trata el art. 134 CC a pesar de que éste, en su anterior redacción, formalmente lo prohibía, si
la filiación hubiera sido determinada por sentencia firme anterior.
Por su parte, RIVERO HERNANDEZ, Las acciones de filiación … cit., pag. 192-193 se muestra
inseguro a la hora de excepcionar en los casos analizados lo dispuesto en el art. 764.2 de LEC, a
la vista de que tras la reforma de 2000 son mayores las garantías de una correcta constitución del
proceso.
A favor de la legitimación del tercero no interviniente en el primer proceso, se muestra VALLS
GOMBAU, Comentarios …cit, pag. 3493, en cuanto entiende que se habría constituido
irregularmente la litis, irregularidad que no podría quedar cubierta por la santidad de la cosa
juzgada, pudiendo los terceros ejercitar la acción siempre con los límites de la caducidad este tipo
de acciones.

39
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con el mandato del art. 39.2 CE de hacer posible la investigación de la


paternidad ni, por ello, con el derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24.1
CE), en su vertiente de acceso a la jurisdicción». En el citado fundamento
jurídico dijimos que, en la ponderación de los intereses en presencia, «en
relación con el supuesto que ha dado origen a la presente cuestión, el
legislador ha ignorado por completo el eventual interés del progenitor en la
declaración de la paternidad no matrimonial. En efecto, la opción del
legislador cercena de raíz al progenitor no matrimonial la posibilidad de
acceder a la jurisdicción cuando falte la posesión de estado, impidiéndole
así instar la investigación de la paternidad; esto es, en la ponderación de los
valores constitucionales involucrados realizada por el legislador se ha
anulado por completo uno de ellos, sin que la eliminación del derecho a la
tutela judicial efectiva, en su vertiente de acceso a la jurisdicción (art. 24.1
CE), guarde la necesaria proporcionalidad con la finalidad perseguida de
proteger el interés del hijo y de salvaguardar la seguridad jurídica en el
estado civil de las personas. Pues bien, el sacrificio que se impone no resulta
constitucionalmente justificado desde el momento en que, aparte de que
podría haber sido sustituido por otras limitaciones (como la imposición de
límites temporales a la posibilidad de ejercicio de la acción), el sistema
articulado por nuestro ordenamiento no permite, en ningún caso, el
planteamiento y la obligada sustanciación de acciones que resulten
absolutamente infundadas, desde el momento en que, a tal efecto, se prevé
que "en ningún caso se admitirá la demanda si con ella no se presenta un
principio de prueba de los hechos en que se funde" (art. 767.1 LECiv y,
anteriormente, el derogado art. 127 CC)».

A la vista de esta doctrina, y de lo que subyace a la misma, y con independencia de


que nos parezca o no acertado el planteamiento del Tribunal Constitucional sobre el
antiguo artículo 133 CC, parecería lógico extender la eficacia de esa legitimación del
progenitor biológico a los supuestos aquí examinados, en el sentido de admitir su
legitimación activa, por razón de tutela judicial efectiva (art. 24 CE), incluso cuando
hubiera una sentencia judicial firme previa, fruto de un procedimiento judicial de
reclamación de la filiación en el que dicho presunto progenitor biológico no hubiera
participado ni activa ni pasivamente. Lo contrario sería en buena medida vaciar de
contenido el nuevo artículo 133 CC, tras la reforma por Ley de 2015, al legitimar
activamente al progenitor biológico, Sin duda, subyace a esta postura el hecho de que
muy frecuentemente -al menos hasta los momentos presentes- los procesos de

40
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

reclamación de filiación se resuelven en circunstancias de negativa del presunto


progenitor demandado a someterse a pruebas de ADN, por lo que no hay certeza plena
de la coincidencia biológica entre actor y demandado.
Esas mismas razones deberían abonar la posibilidad de admitir un segundo
procedimiento de reclamación de filiación, habiendo uno previo concluido con sentencia
firme, interpuesto ahora por la misma persona que accionó en este último, pero actuando
como demandado un sujeto distinto ([Link]. presunto progenitor biológico) que no lo fue en
el primero. En estas situaciones, el derecho de tutela judicial efectiva de este tercero no
demandante ni demandado en el primer procedimiento, ya sea para oponerse o para no
oponerse a la pretensión del actor, o incluso para reconvenir, justificaría igualmente la
licitud y corrección del segundo de los procedimientos, no alcanzándole la eficacia de
cosa juzgada prevista en el art. 764.2 LEC.
A nuestro juicio, en todo caso, la solución razonable pasaría no tanto por inadmitir a
trámite, sin más, la demanda presentada en ese segundo procedimiento, cuanto por
extremar puntualmente, para estas situaciones concretas, la exigencia del principio de
prueba del art.767.1 de LEC. Es decir, a la vista de la rigidez del legislador a la hora de
admitir un segundo procedimiento, se debería descartar la tradicional flexibilidad de la
jurisprudencia en materia de aportación de un principio de prueba, y acoger sólo aquellas
(segundas) demandas que vayan acompañadas de una documental suficientemente
explícita en cuanto a los vínculos biológicos entre los ahora demandantes y
demandados.
Para reafirmar esta conclusión, habría finalmente que aclarar que la sentencia dictada
en ese segundo procedimiento, no necesariamente deberá acarrear como efecto
automático la atribución de la patria potestad, o la adquisición de un derecho de relación
y visita del progenitor respecto del hijo, lo que sin duda puede perturbar la situación de
convivencia previa del hijo, que está en buena medida en la base de la restricción de
procesos y de la extensión de la cosa juzgada. Pero ésta es una cuestión que debemos
39
dejar para otro momento por su complejidad .

39
No obstante, debe hacerse alguna alusión a este tema tan trascendente y tan poco analizado
doctrinalmente. En efecto, en la base de los límites legales al ejercicio de acciones de reclamación
y de impugnación de la filiación, en cuanto a sujetos legitimados y a plazos, se halla la voluntad del
legislador de proteger la situación de convivencia preexistente del hijo, pero el legislador español
se ha preocupado muy poco de regular adecuadamente los efectos de la filiación (arts. 108 a 112
CC), que considera automáticos. Y así, en cuanto a patria potestad, la atribuye en principio de
forma generalizada, salvo las dos hipótesis del art. 111 CC, y en cuanto al derecho de relación y
visitas, nada dice, por lo que también parece implícitamente concederlo sin más problemas. Es
indudable que estos efectos legales de la filiación deben ser sometidos a revisión, tanto desde la
perspectiva civil como desde la procesal, en aras de la más adecuada tutela de los intereses del
hijo (cuando es menor), cuando menos en los casos en que la filiación sea determinada mediante
sentencia firme de reclamación habiendo transcurrido un lapso de tiempo importante desde el
nacimiento del hijo. Sólo así se pueden evitar efectos perversos de la regulación legal y, de rebote,

41
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3.4. Proceso previo de reclamación concluido con sentencia estimatoria, seguido


de segundo proceso de impugnación/reclamación, interpuesto por persona que ya
había intervenido como parte en el primero:

Este grupo de supuestos, en teoría, entran de lleno dentro del ámbito de cobertura del
art. 764.2 LEC, por lo que les alcanzaría totalmente la eficacia de cosa juzgada y el
mandato legal de inadmitir a trámite la segunda demanda que pudiera iniciarse. Estamos
pensando en supuestos en los que, siendo los mismos sujetos, sin embargo los hechos y
la causa de pedir del segundo procedimiento difieren de los de la primera sentencia: en
tales casos, siendo los sujetos los mismos, cambiarían las circunstancias concurrentes,
pudiendo actuar como demandante ahora quien fue demandado en el primero de los
procedimientos, y viceversa, y alegando hechos y datos no aportados en el primero de
los procedimientos.
Dentro de este grupo de casos habría que incluir los supuestos de primera demanda
que fue dirigida frente a uno o varios posibles padres, de los cuales uno o varios de ellos
se niegan a someterse a prueba biológica o de ADN: en tales casos no podría funcionar
la presunción de atribuir la paternidad al que se negó ex art. 767.4 LEC, por lo que la
sentencia sería desestimatoria de la filiación de alguno de ellos (salvo otras pruebas
indirectas muy claras), pero estimatoria de la de otro de ellos, declarada como la más
probable. La duda se plantea respecto de un segundo procedimiento dirigido o a
instancias de alguno de esos otros hipotéticos progenitores, que ya habían sido parte en
el primer proceso, o a instancias de aquél cuya filiación fue declarada en el primer
proceso, aportándose ahora con la demanda (o comprometiéndose a hacerlo a lo largo
del procedimiento) las correspondientes pruebas biológicas que no se llegaron a
practicar en el primero de ellos.
A nuestro juicio, a pesar de los inconvenientes derivados de la redacción del art.764.2
LEC, consideramos viable una segunda demanda en circunstancias como las
analizadas, en tanto se aporte por el nuevo demandante (que antes fue codemandado)
un principio de prueba suficientemente sólido, como modo de garantizar demandas
temerarias que pudieran afectar sustancialmente a la tranquilidad de quienes ya gozaban
de una situación de estabilidad tras una primera sentencia firme.
Téngase en cuenta al efecto, en apoyo de esta posición, que quien intervino como
codemandado en el primer proceso, no podía técnicamente reconvenir contra otro de los
codemandados, y su defensa se articularía básicamente alrededor de la negativa u
oposición a la pretensión de ser declarado padre, antes que a pedir que se declarase

se suavizarían las restricciones a la revisión de la filiación previamente determinada en un primer


procedimiento, mediante una segunda demanda o recurso de revisión.

42
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

padre a otro sujeto concreto de entre los codemandados; por lo que estaría justificada
desde la perspectiva procesal la posibilidad de revisar la filiación demandando al
verdadero progenitor biológico, que sería otro de los codemandados que se negaron a la
práctica de las pruebas de ADN.
Más justificada aún estaría la situación en que sea el propio hijo quien se replantee la
certeza de la filiación declarada por una previa sentencia firme en proceso de
reclamación de la filiación. En estos casos, entendemos que en apoyo de la revisión de
la citada sentencia, si resulta que no coincidía con la realidad biológica, jugaría el
principio de verdad biológica y el derecho del hijo a conocer su origen biológico, sin límite
de tiempo, acogido por los artículos 131 y 133 CC. Estamos ante un derecho que no
presenta restricciones significativas por mandato del art. 39.2 CE, y que además está
garantizado, como se sabe, por la Convención Europea de Derechos Humanos, y
ratificado en este aspecto de la determinación de la verdadera filiación por el propio
Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Téngase en cuenta además
que pensamos en una demanda ejercitada por el hijo mismo ya mayor, por lo que no
quedaría en principio afectada la situación de convivencia, situada en la base de las
restricciones legales a la revisabilidad de las sentencias de filiación, al haberse
interpuesto por sujeto no protegible ya en este aspecto.
En esta dirección, el TEDH en sentencia reciente de 25 de febrero de 2014 (Caso
Ostace contra Rumanía), ha reconocido el derecho a revisar la determinación de la
filiación efectuada previamente por una sentencia ya firme, con base en el respeto a la
vida privada del sujeto cuya filiación se revisa, argumentando entre otras cosas que
existía en el caso voluntad de todos los implicados (hijo ya mayor y padre presunto) en
conocer la realidad biológica, así como en los cambios legislativos producidos entre
medias, que orientaban la legislación de filiación hacia la búsqueda de la verdad
biológica.
Como puede comprobarse, esta sentencia acoge la posibilidad de revisión incluso
cuando la demanda se dirigió contra un solo presunto progenitor, en segundo proceso de
impugnación de la filiación previamente determinada por sentencia firme. Sin embargo,
es obvio que también entraría el supuesto en que el hijo pretendiera revisar su filiación
predeterminada por sentencia firme, ejercitando a la vez una nueva demanda de
impugnación de dicha filiación frente al padre formal y una reclamación de la filiación
frente a un tercero, que sería el presunto padre biológico (caso del apartado 3.3
40
anterior) .

40
Dentro de los supuestos de hecho últimamente expuestos podrían entrar aquellos en que, en
el primer proceso de reclamación de la filiación ([Link], no matrimonial), el reclamante fuera el hijo
menor, siendo representado por su madre o por un defensor judicial, y demandado como presunto

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3.5. Proceso previo de reclamación concluido con sentencia estimatoria, seguido


de segundo proceso de impugnación de la filiación, sin reclamación de otra
filiación distinta, interpuesto por la misma persona que intervino en el primero
como demandante o como demandado:

Estos supuestos que ahora se analizan entran igualmente de lleno dentro de la letra
de la norma del art. 764.2 LEC, y sugiere la situación de quien impugna una filiación
previamente determinada por sentencia firme.
Quizás en estos supuestos, además de los motivos generales relativos a la defensa
de la estabilidad y paz familiares, la razón de la exclusión se hallaría también en la idea
antes recogida de la instrumentalidad y accesoriedad del proceso de impugnación en
relación con la pretensión de reclamación, que haría inviable dicho procedimiento,
cuando sólo se pretendiese la impugnación de la filiación previamente determinada por
sentencia firme de reclamación.
Frente a ello, la admisión de la posibilidad de revisar la sentencia firme a través de
una segunda demanda de sólo impugnación de la filiación, podría verse respaldada
desde la perspectiva del principio de búsqueda de la verdad material que debe guiar los
procesos de filiación, y del derecho del hijo durante toda su vida de reclamar la
constancia registral de su verdadera filiación (o de reclamar que no conste en él una
filiación no deseada por no corresponderse con la biológica), lo que podría abocar a un
segundo procedimiento en el que se resolviese de manera definitiva lo ya resuelto con
anterioridad por sentencia firme.

padre un solo sujeto (quien se hubiera negado a someterse a pruebas biológicas), acabando por
declarar el Tribunal la filiación paterna con base únicamente en indicios relacionados con
relaciones afectivas o sexuales en los momentos de previsible concepción. Si luego fuese el
segundo proceso seguido a instancias del propio hijo ya mayor (o incluso por los familiares
herederos de éste), y se pudieran aportar pruebas relevantes de los vínculos biológicos de relación
del sujeto con la madre (principio de prueba), pretendiéndose la reclamación de la filiación
biológica, no debería haber inconvenientes para esta revisión. A favor de ello juega lo afirmado por
el Tribunal Supremo en su reciente Sentencia de 30 de junio de 2016, donde ha venido a rechazar
de manera casi general la legitimación activa de la madre actuando como represente legal del hijo,
por concurrir frecuentemente un conflicto típico de intereses. A la vista de esta reciente doctrina, no
debería descartarse la viabilidad de un segundo procedimiento, ahora a instancias del hijo ya
mayor, cuando se hubiera tramitado el primero de ellos con la intervención exclusiva de la madre
representante legal, sin designación de defensor judicial, al no haberse tutelado convenientemente
los intereses de ese hijo. Todo ello en aras de la tutela judicial efectiva del propio hijo mayor
demandante y su derecho a la identidad e intimidad.
Más dudosa sería la admisibilidad del supuesto contrario, en que el demandante en ese segundo
procedimiento fuera el presunto padre biológico, que pudo haber sido demandado en el primer
procedimiento, y la demanda se dirigiera frente al hijo ya mayor (o siendo menor, representado
ahora por un defensor judicial ad hoc distinto de su madre). Sólo en el caso de que ese hijo o su
defensor se mostraran proclives a indagar la realidad y no se opusiera a la práctica de las
correspondientes pruebas biológicas, en los mismos o similares términos a los expuestos en la
antes citada sentencia del TEDH, podría concluirse, al igual que en el caso antes analizado, que
concurren los mismos motivos para tutelar el mismo derecho de ese hijo a conocer su realidad
biológica, a pesar de existir una sentencia firme anterior entre los mismos sujetos.

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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

No obstante, ya sabemos que el principio de verdad biológica no tiene un valor y


alcance ilimitados, lo que permitiría dar entrada a la cosa juzgada erga omnes prevista
en el art. 764.2 LEC, como excepción razonable. Además, acoger este segundo proceso
de impugnación (impugnación pura, sin reclamación adicional) conduciría a la admisión,
por pura coherencia, de un tercer y ulterior procedimiento hipotético de reclamación, en
el caso de que fuese estimada la impugnación ejercitada en el segundo procedimiento, lo
cual llevaría a las partes a una situación personal y familiar que se antoja como muy
41
poco deseable .
No obstante lo anterior, la tutela judicial efectiva de quien no intervino ni pudo
intervenir en el primero de los procedimientos (el de reclamación que concluyó con
sentencia firme), en particular del hijo ya mayor (siendo menor en el primero y estando
representado en el mismo por su madre), y aportase con su demanda de impugnación un
principio de prueba bastante sólido acerca de la realidad biológica, contradictoria con la
establecida previamente en sentencia firme de reclamación, debería hacernos dudar de
la respuesta legal.
La antes citada sentencia del TEDH de 25 de febrero de 2014 apoyaría esta
interpretación.
En todo caso, fuera del supuesto anterior del hijo ya mayor que quiere replantear su
propia filiación mediante una acción de impugnación respecto de la declarada
previamente en sentencia siendo menor, nos resulta difícil acoger, por las razones
expuestas, una demanda con fines de impugnación de la filiación por quien intervino en
el primer procedimiento, sobre todo cuando quien impugna ahora es el progenitor cuya
filiación fue declarada por la sentencia firme anterior, y no el hijo.
Este es justamente el caso analizado en la Sentencia de 30 de diciembre de 2003 de
la Audiencia Provincial de Toledo (Sección 2ª), que resuelve negativamente, con base en
el antiguo art. [Link] CC (aunque cita también el art. 764.2 LEC, vigente ya estando los
autos en tramitación), la demanda de impugnación planteada por el progenitor cuya
paternidad fue declarada en proceso de reclamación anterior en el que fue demandado.
La Audiencia considera directamente aplicable la norma citada, al ser el ahora
impugnante quien antes fue demandado en el procedimiento de reclamación de la

41
No se olvide, sin embargo, que este que se expone es un caso prácticamente idéntico al
analizado por la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de diciembre de 2014, ya recogido más
arriba, sobre recurso de revisión en materia de filiación, en la cual, como sabemos, el Alto Tribunal
acogió incomprensiblemente la revisión, a pesar de que lo ejercitado en ese recurso era en
realidad una impugnación de una sentencia firme previa que había resuelto una acción de
reclamación de filiación.
Algo parecido sucedió en la sentencia del TSJ Cataluña de 27 de octubre de 2003, sobre recurso
de revisión que pretende realmente una impugnación de filiación previamente determinada por
sentencia firme, que es comentada por QUESADA GONZÁLEZ, La determinación … cit., pag. 182
ss..

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filiación, a pesar de haberse alegado por el ahora actor el art. 141 CC con base en un
hipotético error, así como el principio del favor filii. Habría que preguntarse si la
respuesta de la Audiencia hubiera sido la misma si la demanda la hubiera interpuesto el
propio hijo.

4. CONCLUSIONES

El examen de todos los grupos de casos anteriores nos obliga a extraer de su análisis
algunas conclusiones y valoraciones que merecen exponerse:
1.- Lo primero que ha quedado claro es que la solución legal acogida por el legislador
de la LEC del año 2000 en el art. 764.2 LEC debe ser revisada a la luz de las
consecuencias negativas desde la perspectiva constitucional (tutela judicial efectiva,
búsqueda de la verdad biológica…) que su aplicación rígida puede conllevar en los
momentos presentes. La actualidad reclama seguramente un cambio legal en esta
materia, que estaría apoyado muy probablemente en la propia doctrina emanada de las
sentencias del Tribunal Constitucional dictadas desde el año 2005, sobre tutela judicial
efectiva de los sujetos implicados, cambio que vaya en la línea de flexibilizar las
posibilidades de ejercitar acciones judiciales en reclamación de una filiación
determinada, aun cuando la misma ya hubiera sido examinada en un procedimiento
judicial previo, sea de impugnación o de reclamación de la filiación.
Ello iría en concordancia con lo dispuesto en los Ordenamientos jurídicos de nuestro
entorno, que, como ya se vio más arriba, y dentro de ciertas variaciones en función de
cada legislación, dejan la puerta abierta a más posibilidades de las que las formalmente
ofrece nuestra vigente regulación legal. Estos datos procedentes del Derecho
comparado nos deben llevar a reflexionar sobre si conviene mantener una norma como
la del art. 764.2 LEC, o una interpretación rígida de la misma, cuando como vemos no
existe norma parangonable en los Ordenamientos de nuestro entorno, en los cuales los
terceros no intervinientes pueden en principio acudir ante el Juez -con las limitaciones
respectivas de cada normativa- para hacer valer sus pretensiones en materia de filiación,
cuando no las pudieron ejercitar en el primer procedimiento, por no haber intervenido en
él.
2.- Hay que dejar de lado la idea preconcebida del carácter de orden público de las
normas sobre filiación y sobre acciones de filiación, que se antoja trasnochada y
preconstitucional, y hoy día carente de fundamento en la legislación ordinaria vigente.
Al efecto, no hay en los artículos examinados (art. 222 y 764 LEC) fundamento para
mantener una hipotética exclusión de la revisabilidad de las resoluciones judiciales sobre
filiación con base en una idea de orden público. Más bien hay una simple descripción,
seguramente sin la debida reflexión, de casos posibles en los que se debe inadmitir a

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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación

trámite una segunda demanda de filiación (impugnación o reclamación), pero dejando


abierta la puerta a otros supuestos, donde sí sería viable un segundo proceso judicial,
supuestos que de ningún modo pueden considerarse excepcionales por contraposición a
una presunta regla general de imposibilidad o negativa de un segundo proceso, en tanto
no concurran en ellos los presupuestos de la cosa juzgada material (sujetos, objeto y
causa de pedir).
3.- Es más, si algo preocupa hoy al legislador, en coordinación con las resoluciones
emanadas del TEDH, es la necesidad de tutela el derecho a la identidad y la vida familiar
de los sujetos, sobre todo los hijos, y dentro de ellos los menores de edad, como
manifestación de su derecho a la intimidad. Ello debería conducir al legislador y al
intérprete de la ley, a propiciar y facilitar la revisión de sentencias, aun ya firmes, cuando
exista fundamento para considerar que no coincide con la realidad biológica, y además
así lo demande uno u otro de los sujetos afectados (hijo, padre biológico), y siempre en
la medida en que no resulte perjudicial para los intereses de quien está especialmente
protegido, como es el hijo menor de edad. Téngase en cuenta que la ley (art. 131 ss. CC
) concede cuando menos al hijo, durante toda su vida, y sin posibilidad de prescripción o
caducidad de la acción, la facultad de reclamar judicialmente su verdadera filiación
biológica, cuando así lo desee, lo que sin duda responde a la necesidad de tutelar el
interés de todo hijo de conseguir fijar su verdadera identidad biológica, permitiendo en
cualquier momento la modificación de la filiación previa que resulte incorrecta y haciendo
viable su acceso al Registro civil.
4.- La posibilidad de revisar las resoluciones judiciales sobre impugnación o sobre
reclamación de la filiación no debe, a nuestro juicio, propiciarse a través del recurso de
revisión, como parece ser la orientación de nuestro Tribunal Supremo en sus últimas
sentencias, sino que debe hacerse mediante la admisión de un segundo proceso de
reclamación de filiación (o de impugnación/reclamación), con todas las garantías, y con
todos los medios probatorios posibles, siempre que no concurran plenamente los
presupuestos de la cosa juzgada material en la comparación entre el primer y el segundo
proceso, y en tanto esté justificado adecuadamente el interés del sujeto que demanda.
5.- La propuesta de acoger con amplitud y flexibilidad la posibilidad de revisar las
sentencias sobre filiación, con las condiciones señaladas, está vigorosamente conectada
con el mandato del art. 767.4 LEC y el valor atribuido por la ley y por la reciente
jurisprudencia del Tribunal Supremo a la negativa del demandado a someterse a las
pruebas biológicas solicitadas por la parte actora. En tanto sea legalmente posible esa
negativa y exista el riesgo de que se dicte una sentencia de reclamación de filiación sin
tomar como base las pruebas de ADN de los afectados, debería ser legalmente factible

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la posibilidad general -con las excepciones lógicas- de replantear la filiación en un


segundo proceso, con distintas o incluso con las mismas partes.
En todo caso, no cabe duda de que si en un futuro el legislador estableciese la
posibilidad de que el juez civil (no sólo el penal) pudiera obligar a las partes a entregar
muestras biológicas, o extraerlas a la fuerza, siempre de forma proporcionada y
justificada, como sucede en otros Ordenamientos jurídicos, serían más lógicas las
restricciones legales a la revisabilidad de las sentencias dictadas en esta materia.
6.- Finalmente, debe decirse que echamos de menos una regulación más precisa
acerca del alcance real del principio de verdad biológica, como mandato constitucional
del art. 39.2 CE, de sus posibles excepciones, y de las razones que justificarían esas
excepciones. Concretamente, así sucede en el ámbito de los efectos de cosa juzgada de
las sentencias de filiación, donde no se percibe con nitidez qué supuestos deben quedar
excluidos de la posibilidad de revisar una sentencia firme de determinación de la filiación,
y qué otros supuestos podrían ser replanteados en aras del principio de verdad biológica,
y del interés legítimo de los afectados por ella (padres, pero sobre todo hijo) por hacer
efectivo su derecho a la propia identidad e intimidad.
7.- Finalmente, no cabe duda de que las posibilidades de replanteamiento de la
filiación mediante un segundo proceso están directamente relacionadas con los plazos
de caducidad de que disponen los sujetos legitimados para ejercitar acciones de
reclamación o de impugnación de la filiación. La normativa vigente, en bastantes casos,
establece plazos muy cortos de ejercicio, que chocan materialmente contra la posibilidad
de iniciarse nuevo proceso sobre la materia. A tal fin, deberían modificarse las normas
civiles, para otorgar más amplios plazos de ejercicio de las diferentes acciones, en la
línea de otros ordenamientos jurídicos de nuestro entorno; y en su defecto, modos de
fijar el inicio de cómputo de los plazos que sean más acordes a las circunstancias de
quien las ejercita. En última instancia, a falta de reforma legal, los tribunales deberán
interpretar de manera razonable el cómputo de plazos, en aras del derecho de tutela
judicial efectiva de quien ejercita la acción.

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