La Cosa Juzgada en Los Procesos de Filiacion: Revista General de Derecho Procesal
La Cosa Juzgada en Los Procesos de Filiacion: Revista General de Derecho Procesal
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RESUMEN: Este trabajo pretende poner en cuestión la tradicional idea de la eficacia erga
omnes de las sentencias dictadas en los procesos de filiación examinando la regulación vigente y
los problemas derivadas de su aplicación práctica.
SUMARIO: 1.- Introducción. 1.1.- Consideraciones generales. 1.2- Fundamentos posibles del
mandato contenido en dicha norma. 1.3.- Referencias de Derecho comparado. 1.4.- La posibilidad
del recurso de revisión. 2.- Delimitación del ámbito de actuación de la hipotética eficacia erga
omnes de la sentencia de filiación: supuestos en que no procede su aplicación: 2.1.- Inicio de
segundo proceso cuando el primero concluyó pero no por sentencia judicial, o por tratarse de un
procedimiento de jurisdicción voluntaria. 2.2.- Sentencias referidas a procesos judiciales en los que
se discute sobre la eficacia o ineficacia de un determinado título de determinación de la filiación.
2.3.- Acciones judiciales de puro conocimiento del origen biológico. 2.4.- Sentencias o resoluciones
judiciales dictadas en procesos penales o de violencia doméstica en los que la filiación es tratada
de manera incidental y no como objeto de la pretensión del demandante o querellante. 2.5.-
Acciones judiciales con finalidad puramente declarativa de una determinada filiación. 3.- Examen
de los casos más dudosos: 3.1.- Proceso previo de impugnación, seguido de segundo proceso
ulterior de ejercicio de acción mixta de impugnación/reclamación. 3.2.- Proceso previo de
reclamación de filiación, concluido con sentencia desestimatoria, seguida de ulterior proceso de
reclamación o de impugnación/reclamación. 3.3.- Proceso previo de reclamación concluido con
sentencia estimatoria, seguido de segundo proceso también de reclamación, interpuesto por
tercero (o contra tercero) no interviniente en el primero. 3.4.- Proceso previo de reclamación
concluido con sentencia estimatoria, seguido de segundo proceso de impugnación/reclamación,
interpuesto por persona que ya había intervenido como parte en el primero. 3.5.- Proceso previo de
reclamación concluido con sentencia estimatoria, seguido de segundo proceso de impugnación de
la filiación, sin reclamación de otra filiación distinta, interpuesto por la misma persona que intervino
en el primero como demandante o como demandado. 4. CONCLUSIONES.
ABSTRACT: This work tries to call into question the traditional idea of the erga omnes
effectiveness of the sentences passed in the filiation processes examining the current regulation
and the problems derived from its practical application.
1. INTRODUCCIÓN
“Art. 222. …. 3. La cosa juzgada afectará a las partes del proceso en que se
dicte y a sus herederos y causahabientes, así como a los sujetos, no litigantes,
titulares de los derechos que fundamenten la legitimación de las partes conforme a
lo previsto en el artículo 11 de esta Ley.
En las sentencias sobre estado civil, matrimonio, filiación, paternidad,
maternidad e incapacitación y reintegración de la capacidad la cosa juzgada
tendrá efectos frente a todos a partir de su inscripción o anotación en el
Registro Civil.
2
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
Aun cuando el sentido de este último precepto (art.764.2 LEC) pudiera resultar claro,
lo cierto es que plantea importantes dificultades teóricas, así como en su aplicación
práctica, cuando se trata de resolver situaciones concretas susceptibles de presentarse,
como ahora se comprobará.
La jurisprudencia dictada hasta la fecha, tras la entrada en vigor de la Ley 1/2000 de
Enjuiciamiento Civil, tanto la procedente del Tribunal Supremo como la que se deriva de
las distintas Audiencias provinciales y Juzgados, no ha llegado a clarificar las dudas,
dado que de momento no hacen hincapié en las cuestiones capitales que a nuestro juicio
1
plantea la aplicación de estas normas .
1
La doctrina jurisprudencial emanada del Tribunal Supremo y las Audiencias Provinciales sobre
la eficacia inamovible de las sentencias firmes de filiación, ha sido escasa y suele insistir en la
misma idea: que no cabe volver sobre el asunto cuando en el nuevo proceso intervienen las
mismas personas que lo hicieron en el antiguo; pero nada se dice cuando son personas distintas,
en cuyo caso puede dudarse si no sería viable el nuevo proceso de filiación, en la medida en que
fuese uno de los sujetos legitimados legalmente para ejercitar esa acción, y con base en la idea de
la tutela judicial efectiva (art. 24 CE).
No obstante lo anterior, debe advertirse que la STS de 8 de julio de 2004, en aplicación de dicho
principio, ha rechazado el ejercicio de la acción por la madre, en nombre de su hijo menor, cuando
previamente se había resuelto en proceso anterior sobre la misma demanda, pero ejercitada por la
madre iure proprio. El tema resulta dudoso, ya que, tratándose en el caso de una reclamación de
filiación no matrimonial (parece que sin posesión de estado), la madre no estaría seguramente
legitimada activamente en el primero de los procesos para demandar dicha filiación, a la vista del
art. 133.1 CC, en su redacción anterior a la reforma de 2015.
Dentro de las sentencias dictadas por las Audiencias Provinciales, la Sentencia de la Audiencia
Provincial de Toledo (Sección 1ª) de 5 de febrero de 2008 analiza el supuesto de la posible
excepción de cosa juzgada habiendo un procedimiento anterior concluido con sentencia firme
declarando la filiación, no del ahora actor, sino de su hermano, habiéndose sin embargo personado
el primero en este anterior procedimiento, haciéndolo justo cuando los autos habían quedado ya
vistos para sentencia. La Audiencia deniega la excepción de cosa juzgada alegada de contrario en
el segundo de los procedimientos, y confirma la sentencia de instancia que había declarado la
filiación no matrimonial del actor.
Del mismo modo, la Sentencia de la A.P. de Albacete (Sección 1ª) de 23 de diciembre de
2009 rechaza la demanda (reconvencional) de impugnación de la filiación planteada, por existir
una sentencia penal firme de fecha anterior condenando al progenitor por estupro, y declarando la
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filiación paterna no matrimonial, aun cuando la sentencia penal fue previa a la Constitución (año
1968), momento en el que no había posibilidad de pruebas biológicas concluyentes, planteándose
igualmente la posible aplicación de la Disposición Derogatoria de la Constitución, concluyéndose
que no es relevante el carácter derogatorio de la Constitución española de 1978 respecto de actos
o resoluciones anteriores a su entrada en vigor.
También el Auto de la A.P. de Castellón (Sección 3ª) de 7 de septiembre de 2009 resuelve
sobre la inadmisión a trámite de demanda de reclamación de filiación paterna no matrimonial, a
instancias del padre biológico, e impugnación de la previamente determinada, al haberse
producido una resolución judicial previa de adopción del hijo por otra pareja. La Audiencia entiende
aplicable también aquí el art. 764.2 LEC, considerando que existe filiación (adoptiva) previamente
determinada judicialmente. La duda reside en que dicha filiación (adoptiva) no fue determinada por
“sentencia” firme, tal como literalmente exige el citado art. 764.2 LEC, sino mediante auto.
Además, la resolución deniega -por no haberse alegado- la posibilidad de seguir adelante el
proceso, con base en el art. 180.4 CC, que parece autorizar su uso por los padres biológicos,
aunque sin que ello repercuta en el surgimiento de los efectos jurídicos propios de la filiación así
determinada, que seguirían siendo los de la filiación adoptiva.
Finalmente, respecto de la aplicación de la [Link] Sexta de la Ley 13/1981, y en relación a
un proceso de filiación resuelto por sentencia firme con anterioridad, por un Tribunal extranjero
(Perú), la Sentencia del TC de 28 de febrero de 2011 se muestra más proclive, y acuerda el
amparo, ordenando anular la resolución de inadmisión a trámite de la demanda, por considerar que
el Tribunal español no aplicó adecuadamente las normas transitorias, causando indefensión al que
ahora reclamaba la impugnación de su filiación ante dicho Tribunal.
4
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
sobre todo si se piensa en aquellos sujetos que no intervinieron como parte en el primero
de los procesos. Es claro por tanto que este principio también puede condicionar de
manera relevante el alcance y la interpretación de la ley en materia de eficacia de las
sentencias sobre filiación, así como las orientaciones para una hipotética y futura reforma
legal en el asunto específicamente analizado en este breve trabajo.
2
Así, MORENILLA ALLARD, en Derecho Procesal Civil. II. Los procesos especiales (Dir. Gimeno
Sendra y Morenilla Allard), Madrid, 2016, pag. 300, sostiene que esta norma responde a la
finalidad de evitar procesos inútiles que pueden afectar al derecho fundamental a la intimidad y
vida familiar (art. 18.12 CE). Por su parte, LOPEZ GIL, M., Conceptos de Derecho Procesal Civil
(Dir. J.A. Robles Garzón), Madrid, 2017, pag. 437, afirma que la eficacia ultra partes del art. 222.3
LEC responde a la lógica de que nadie puede tener un estado civil en relación con determinadas
personas y carecer del mismo respecto de otras. MONTERO AROCA, en Derecho Jurisdiccional,
II. Proceso civil, Valencia, 2015, pag. 503, simplemente acepta sin más la eficacia erga omnes de
las sentencias firmas dictadas en los caso señalados en el art. [Link] de LEC, no permitiendo a
terceros no intervinientes interponer nueva demanda. GARCIA Y GARCÍA-SOTUCA,J., en
Comentarios a la ley de Enjuiciamiento Civil (coord.. [Link]ón Moreno, T. Armenta Deu, J.J.
Muerza e I. Tapia), Elcano, 2001, pag. 783, habla sólo la trascendencia del bien protegido una vez
declarado, para justificar el tratamiento expeditivo del art. 764.2 LEC.
No obstante, con mayor profundidad, VALLS GOMBAU, en Comentarios a la Nueva ley de
Enjuiciamiento Civil (Coord. M.a. Fernandez-Ballesteros y J.Mª Rifa Soler), tomo III, Barcelona,
2000, pag. 3476 ss., mantiene como fundamento el principio de seguridad jurídica (art.9.3 CE ) y el
instituto mismo de la cosa juzgada, aunque luego sostiene la facultad de ejercitar segunda acción
sobre la misma filiación a quien no hubiera intervenido como demandado en el primer
procedimiento, aun habiendo concluido con sentencia firme, siempre dentro de los plazos de
caducidad legales; en cambio, niega el ejercicio de segunda demanda en los casos en que la
primera no se hubieran practicado pruebas biológicas, cuando hubo negativa del ahora
demandante a someterse a ellas
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sobre estado civil que sean inscritas o anotadas en el Registro Civil. Nada se dice sobre
la situación concreta de los terceros no litigantes en ese procedimiento, y su posible
exclusión o legitimación para interponer nueva demanda sobre el mismo asunto. Es más,
la norma del art. 222.3 LEC está redactada en unos términos genéricos, no referidos
singularmente a los procesos de filiación, sino con extensión a cuestiones matrimoniales
o de incapacidad, donde es obvio que resulta perfectamente viable un ulterior
procedimiento de modificación de medidas o de revisión de la capacidad. Por lo tanto, la
citada norma no constituye un obstáculo infranqueable a la presentación de nueva
demanda sobre filiación, cuando menos en los casos que el demandante no hubiera sido
parte en el primero de los procedimientos.
A todo ello se deben unir las actuales consideraciones de buena parte de la doctrina
sobre la pérdida de relevancia del orden público en materia de acciones de filiación, y la
creciente importante de la autonomía privada en el Derecho de familia, incluyendo el
campo de la filiación, en múltiples aspectos y manifestaciones, lo que lleva a la
necesidad de apartar la regulación de esta materia de la idea de orden público. De
hecho, la doctrina pone hoy más el acento en la necesidad de evitar procesos inútiles
que pudieran afectar al derecho fundamental a la intimidad y a la vida familiar (art. 18
CE), antes que en la indisponiblidad de la materia y la elevación de la misma a cuestión
de orden público.
Por otro lado, respecto del texto del vigente artículo 764.2 LEC, es claro que no se
recoge tampoco en él un mandato general de hacer extensible erga omnes cualquier
resolución judicial dictada en materia de filiación. Muy al contrario, el legislador es
plenamente consciente de que existen casos y supuestos en donde no cabe esa
extensión a todos de los efectos de una sentencia sobre filiación; ahora se verán cuáles
podrían ser. Al mismo tiempo, limita esa eficacia presuntamente extensa a unos casos
concretos, y concurriendo unos determinados presupuestos.
Esos casos y presupuestos se pueden resumir en los siguientes: en primer lugar, la
norma habla en todo caso de sentencia firme sobre filiación, por lo que en teoría
quedarían excluidas otras resoluciones judiciales, como autos o providencias, o Decretos
del Letrado de la Administración de Justicia. Del mismo modo, la norma explícitamente
cita las sentencias firmes de declaración de la filiación, lo que remite a las acciones
de reclamación de la filiación (arts. 131 ss. del Código Civil), y automáticamente
excluiría de su órbita a las sentencias cuyo objeto sea exclusivamente la
impugnación de la filiación, admitiendo por el contrario -aunque no se diga
expresamente- las sentencias mixtas de impugnación/reclamación, que entrarían dentro
del mandato de la norma por tener como objeto (principal) la reclamación misma de la
filiación. Por otro lado, la norma dispone que la inadmisión a trámite de la demanda
6
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
3
No obstante lo anterior, debe destacarse la deficiente regulación que el legislador nacional
otorga a los efectos de la determinación de la filiación, en especial cuando la misma es
determinada por reconocimiento o por resolución judicial, cuando estos eventos se producen
meses o años después del nacimiento del hijo de cuya filiación se trate. El examen de los artículos
108 ss. CC (sobre todo, arts. 110 , 111 y 112 CC) demuestran lo inadecuado de aplicar los
efectos automáticos de la determinación de la filiación allí previstos a casos particulares como los
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Del mismo modo, esta lectura del fundamento de las restricciones del art. 764 LEC se
cohonesta bastante mal con la exigencia de acomodar dicho fundamento a los mandatos
constitucionales específicos en la materia, e intentar darle una orientación más actual
que se cohoneste adecuadamente con los antes citados arts. 24 y 39 CE.
A estos efectos, parece razonable entender que, tras la Constitución, los procesos de
filiación buscan o deben buscar, por principio, la verdad material, a través de la
investigación de la paternidad/maternidad (art. 39.2 CE), y las pruebas biológicas
4
inherentes a ella . Quizás por esa razón, la vigente LEC, en desarrollo de esa búsqueda
de la verdad material a través de la investigación de la paternidad/maternidad, ha
añadido al art. 764, otro precepto legal cuya relevancia debe ser puesta de manifiesto en
este momento, y es el art. 766 LEC. Este artículo, al disponer que en los procesos de
filiación sean llamados como parte demandada o legitimados pasivos tanto “las personas
a las que en la demanda se atribuya la condición de progenitores y de hijo” como a la
“quienes aparezcan como progenitores e hijo”, está procurando, en la mayor medida
posible, que, sobre todo en los procesos sobre reclamación de la filiación, intervengan
todos los posibles sujetos afectados, sin perjuicio de que finalmente se personen o sean
declarados en situación de rebeldía, al objeto de que la eficacia de la sentencia les
alcance, haciendo así inviable y sobre todo innecesario un segundo procedimiento sobre
el mismo objeto.
Sin embargo, ese loable objetivo del legislador de traer a todos a un único
procedimiento sobre filiación, para evitar afectar negativamente al hijo menor, es
manifiesto que no siempre se va a poder cumplir en la práctica judicial. Podemos poner
dos ejemplos palmarios, sin ánimo de exhaustividad.
El primero se daría en aquellos casos en que en la gestación del hijo cuya filiación se
trata en ese primer procedimiento han podido hipotéticamente intervenir una pluralidad
de posibles progenitores, y a la demanda sólo sean traídos alguno o algunos de ellos, y
no otros posibles, bien por desconocimiento de su existencia por la parte demandante
(hijo, madre o padre presunto o formal), o bien por omisión deliberada o negligente de
citados, en los que la misma se produce después de un lapso de tiempo significativo tras el
nacimiento del hijo.
4
Ha de advertirse, sin embargo, que este principio de verdad biológica ha sido recientemente
matizado, con buen criterio a nuestro juicio, por el Tribunal Supremo, en su Sentencia de 15 de
julio de 2016, en la que se afirma, entre otras cosas, la necesidad de cohonestar realidad biológica
y seguridad jurídica, y además lo siguiente: “…No impone nuestra Ley Fundamental que en la
filiación por naturaleza la verdad biológica prevalezca siempre sobre la realidad jurídica: sobre la
determinación legal de esa clase de filiación. De otro modo, habría que considerar
inconstitucionales la totalidad de las limitaciones de la legitimación activa y los plazos de caducidad
que resultan de la regulación «De las acciones de filiación» contenida en el Capítulo III del Título V
del Libro I del Código Civil”. Pero ello no resulta una objeción relevante a lo expuesto en el texto.
8
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
5
No entramos aquí en la discusión doctrinal acerca de la posición de la madre que niega la
información, y la tutela de su derecho a la intimidad, frente a los derechos del hijo de conocer y
poder determinar su verdadera filiación biológica. Sobre el tema vid. QUESADA GONZALEZ, M.C.,
La determinación judicial de la filiación, Ed. Bosch, Barcelona, 2012, pag.86 ss..
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Es patente, por tanto, que en supuestos como los examinados, la norma contenida en
una ley ordinaria, como es la LEC, pudiera chocar contra derechos constitucionales de
sujetos que no intervinieron, ni tuvieron la más mínima oportunidad de hacerlo, al no
haber sido demandados ni notificados de la existencia del procedimiento, en concreto
chocaría con su derecho a la tutela judicial efectiva de su derecho de reclamar su propia
filiación paterna (o materna, también). Del mismo modo, esa normativa podría ser
cuestionada desde la perspectiva de su constitucionalidad, en cuanto estaría afectando
directamente al derecho reconocido al hijo en el art. 39.2 CE a investigar su propia
paternidad (o maternidad) mediante todo tipo de pruebas, incluidas las biológicas, ya sea
extrajudicialmente, ya en un proceso judicial ad hoc, incluso cuando previamente ya
intervino como demandante o demandado en un primer proceso a través de un
representante legal, pero en el mismo, por las razones que fuesen, no se practicaron
pruebas biológicas, o aun siendo así, no se hicieron las mismas a algunos sujetos que
6
hipotéticamente podían ser padre (o madre) biológico del mismo .
Situaciones como las expuestas obligan a un más afinado discernimiento de posibles
casos en los que puede resultar dudosa o muy dudosa la eficacia extensa de la cosa
juzgada prevista en el citado art.764.2 LEC, y la procedencia del rechazo a limine de la
demanda de reclamación/impugnación de la paternidad, sobre todo al estar en juego
derechos o principios constitucionales básicos que presiden la regulación procesal
general o la de los procesos de filiación en particular.
Por supuesto, debemos hacer una aclaración: en todo caso, cuando ponemos en
duda de la eficacia erga omnes de las sentencias de filiación, estamos pensando en el
ejercicio de una segunda acción por parte de personas con un interés directísimo, es
decir, padres/progenitores hipotéticos, e hijo, excluyendo a otras personas distintas del
hijo o los progenitores aparentes o reales, es decir, sujetos ([Link]., otros parientes,
posibles herederos subsidiarios…) que sólo indirecta o tangencialmente se verán
afectados por la filiación. Respecto de estos últimos, en general parecería muy razonable
excluir su legitimación para iniciar un procedimiento ulterior, no ya por razón de la
eficacia extensa de la cosa juzgada, sino porque, con el presupuesto de que ya ha
habido un primer procedimiento y una sentencia firme, no estaría justificado en modo
6
En este último caso, podríamos pensar en un supuesto, un tanto extremo, pero basado en
hechos reales conocidos por quien suscribe, en el que las pruebas biológicas se hubiesen
practicado a un posible progenitor, con resultado negativo, pero no a un hermano de éste, con una
genética similar a primero, quien resultaba ser finalmente el verdadero progenitor.
10
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
7
Al respecto, puede consultarse a ACEBES CORNEJO, R., “Deficiencias de las acciones de
filiación del Código en materia de legitimación activa, plazos y efectos”, en Revista Jurídica del
Notariado, Nº 70, abril-junio 2009, pag. 9 ss..
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Así, en Italia, no hay referencias legales específicas sobre una eficacia erga omnes ni
sobre una imposibilidad de ejercitar acciones de impugnación tras una sentencia que
declare una determinada filiación. En todo caso, las posibilidades de atacar la filiación,
sobre todo la matrimonial, son bastante limitadas, dada la importancia dada a la posesión
de estado como medio probatorio (arts. 236 y 238 CC italiano), y la imprevisión de la
acumulación de acciones mixtas, que ampliarían la legitimación activa. Del mismo modo,
existe una importante restricción en cuanto a legitimados, pero sobre todo en cuanto a
8
circunstancias, y a plazos, por su corta duración (seis meses o un año, como regla) .
Respecto de la declaración judicial de la paternidad/maternidad, referida a la filiación no
matrimonial, además del hijo, para el que es imprescriptible, sólo puede ejercitarla, en
interés del menor, el progenitor que ejercite la responsabilidad paterna o el tutor,
admitiéndose además sólo cuando haya circunstancias que se estimen justificadas (art.
274 CC). La sentencia que se dicte producirá los efectos del reconocimiento (art. 277 ),
no existiendo por tanto precepto legal que expresamente excluya la posibilidad de
impugnar ulteriormente esa declaración judicial.
Por su parte, en el BGB alemán, no existe tampoco alusión expresa a esta cuestión.
El Derecho alemán parte de una visión bastante restrictiva del recurso a los Tribunales,
en cuanto que la filiación queda determinada básicamente por el matrimonio o por el
reconocimiento (& 1592 BGB); y además, a la hora de impugnar la filiación, aparte del
padre formal y el hijo, sólo está legitimado para impugnar el presunto padre biológico en
tanto no hubiese una relación familiar-social previa entre el hijo y el padre formal (& 1600
BGB), siendo por tal causa bastante reducida la posibilidad de que un Tribunal alemán
establezca una filiación por sentencia, lo cual hace a la vez muy poco probable una
ulterior impugnación de dicha filiación. Completando el panorama del BGB, el & 1600d
BGB sólo permite la determinación judicial de la paternidad cuando la misma no
estuviese previamente fijada conforme al & 1592 BGB antes citado, sobre todo a través
del reconocimiento. En todo caso, no hay norma codificada que impida, al menos de
manera expresa, que, en estos muy reducidos supuestos en que la filiación haya sido
determinada por resolución judicial, se pueda ulteriormente impugnar, conforme a lo
8
No obstante, AULETTA, T., Il Diritto di Famiglia, Torino, 2004, pag.251, antes de la última
reforma legal, consideraba que, si hubo demanda de desconocimiento de la paternidad legítima
(hoy, matrimonial) y la misma es rechazada en un primer procedimiento, no puede ser ejercitada
de nuevo por otros legitimados, aunque el término de caducidad no haya llegado a su conclusión
para esos otros legitimados. En el mismo sentido, MANTOVANI,M., “La filiazione legitima”, en Il
nuovo diritto di familia, trattato dir. da Gilda Ferrando, Vol. 3º. Filiazione e adozione, Bologna, 2010,
pag. 297-298.
12
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
dispuesto en el & 1600 BGB, por los sujetos legitimados, y en los casos y circunstancias
9
en que están legitimados .
Fuera del BGB, sin embargo, la Gesetz über das Verfharen in Familiensachen und in
den Angelegenheiten der freiwwilligen Gerichtbarkeit (o Ley sobre procedimientos en
asuntos de familia y de jurisdicción voluntaria) de 17 de diciembre de 2008,
expresamente señala en su & 184 que las decisiones finales en materia de
10
descendencia producen efectos a favor y en contra de todos , pero se admite
reclamación por parte de aquel que estaba interesado en el procedimiento o que hubiera
estado interesado. Es más, el & 185 prevé igualmente la revisión de la decisión judicial
adoptada, incluso por el mismo sujeto cuya pretensión prevaleció en el procedimiento
anterior.
Por su parte, es en el Derecho francés donde podemos encontrar una solución más
cercana a la del Derecho español. Así, el art. 324 del Code Civil dispone con carácter
general que las sentencias dictadas en materia de filiación son oponibles a quienes no
han sido parte en el procedimiento, si bien a continuación la citada norma añade que
estos (los terceros) tienen a su alcance la posibilidad de oponerse en los plazos
11
señalados en el art. 321 CC (diez años), si estuvieran legitimados para ejercitarla . Esa
oposición al parecer se ejercitaría ante el mismo juez que conoció de la decisión
contestada, y la nueva sentencia sólo producirá efectos en provecho de los terceros que
12
hubieran ejercitado dicha oposición, lo que ha sido criticado por la doctrina . Sin
embargo, esta situación tiende a ser atemperada por la facultad concedida al juez por el
párrafo siguiente del art. 324 CC, de traer de oficio al procedimiento a todos aquellos
interesados que el juzgador estime que deba extenderse la sentencia.
Así pues, es evidente, y así lo ratifica la doctrina francesa reciente, que es
perfectamente viable una impugnación judicial de esa filiación determinada previamente
en vía judicial, por parte de tercero que no intervino en aquel procedimiento, o incluso un
replanteamiento de la sentencia de reclamación o establecimiento de la filiación,
previamente dictada.
Todos estos datos procedentes del derecho comparado nos deben llevar a reflexionar
sobre si conviene mantener una norma como la del art. 764.2 LEC, o una interpretación
rígida de la misma, cuando como vemos no existe norma parangonable en los
9
HAMMERMANN, en ERMAN BGB, 14. Auflage, Band LL, Köln, 2014, pag. 4975, señala que se
puede recurrir a la reclamación de la paternidad incluso en aquellos casos que la asignación a otro
varón se haya efectuado judicialmente de forma no expresa.
10
Vid. WELLENHOFER, M., Familienrecht, München 2009, pag. 241.
11
BENABENT, Droit Civil. La famille, 11ª edic., Paris, 2003, pag. 385, habla de una “autoridad
absoluta provisional” de la cosa juzgada.
12
MALAURIE-AYNES, La famille, 2ª edic., Paris, 2006, pag.427-428.
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Las anteriores consideraciones nos llevan, con carácter previo, y antes de extraer
conclusiones tras analizar de forma individualizada los posibles casos concretos que
pudieran presentarse, a examinar el siguiente asunto: el de si es viable la utilización del
recurso de revisión en los procesos de filiación, como alternativa a la iniciación de
segundos procedimientos judiciales sobre el mismo vínculo de filiación. La cuestión es
importante por cuanto en la medida en que sea factible servirse de dicho recurso de
revisión cuando se produzca la aparición de nuevos documentos o hechos de relevancia
para el caso, y los mismos sirvan de base a dicho recurso, se podrían evitar los efectos
indeseables de la eficacia extensa de la cosa juzgada.
Desde un punto de vista abstracto, el examen de los posibles motivos de la revisión
de sentencias firmes señalados en el art. 510 LEC, nos lleva a concluir que el que mayor
relevancia podría tener en los procesos de filiación sería el del número 1º del citado
artículo 510 LEC (“Si después de pronunciada, se recobrasen u obtuvieren documentos
decisivos, de los que no se hubiere podido disponer por fuerza mayor o por obra de la
parte en cuyo favor se hubiere dictado”), aunque en algún caso, como veremos, se ha
llegado a recurrir al motivo del número 4º del citado artículo (maquinación fraudulenta).
En principio, este número 1º del art. 510 LEC nos remitiría básicamente a los
supuestos en que hubiera documentos anteriores a la sentencia que fuesen decisivos
pero por razón de imposibilidad no se hubiesen podido aportar, o bien a los casos de
documentos de fecha posterior también decisivos que no se hubiesen podido obtener.
Este último supuesto nos podría llevar en principio a los casos relativamente frecuentes
en que no se hubiesen practicado pruebas biológicas a uno o a las dos partes
implicadas, porque el posible padre (o varios de los posibles padres), o el hijo (a través
de su representante legal), se hubieran negado a facilitar su material genético, a pesar
de haberse solicitado y admitido dicha prueba, y finalmente el Juzgado hubiera
declarado la filiación del demandado con base en otras pruebas indiciarias, si luego se
pudiera aportar con el recurso de revisión una documental que acreditase datos
biológicos indiscutibles del progenitor cuya filiación se solicita en ese trámite de revisión,
aunque fuesen practicadas sin las debidas garantías en cuanto a la cadena de custodia.
La aplicación que de este precepto ha hecho el Tribunal Supremo, como tribunal
competente en materia de recursos de revisión, en el ámbito de los procesos sobre
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“…En relación con este motivo de revisión, es doctrina general contenida, entre
otras en la sentencia 827/2013, de 27 de diciembre, lo siguiente:
«para que proceda la revisión de una sentencia firme por la causa primera
del artículo 510 LEC, es necesario que los documentos se hubieran obtenido
o, en su caso, recobrado, después de pronunciada la sentencia cuya
rescisión se pretende; que no se hubiera podido disponer de ellos en el
proceso en que recayó dicha sentencia, por causa de fuerza mayor o, en su
caso, por obra de la parte en cuyo favor se hubiere decidido el conflicto; que
se trate de documentos decisivos para el pleito, esto es, con valor y eficacia
de resolverlo; y que la concurrencia de los requisitos expresados se pruebe
por la parte demandante, a quien incumbe la correspondiente carga procesal
( sentencias 1102/2007, de 11 de octubre ; 16/2009, de 27 de enero ; 558/2009,
de 6 de julio (RJ 2009, 6464) ; 304/2011, de 14 de abril ; 407/2012, de 4 de julio
; y 756/2012, de 13 de diciembre (RJ 2013, 1250), entre otras muchas)».
2. En el presente caso, no estamos ante un documento posterior a la
sentencia, como el propio demandante reconoce. Es un informe pericial, otra
prueba biológica distinta de la aportada con la demanda, que fue solicitada
por el demandante durante la tramitación de la apelación y obtenida un mes
antes del día señalado para la vista del recurso. A pesar de ello, el informe
no fue aportado, pudiéndolo haber sido.
Frente a la justificación del demandante de que no se aportó porque había
precluido el momento de proponer pruebas, debemos recordar que el
procedimiento de reconocimiento e impugnación de la filiación es un
proceso especial, en el que se aplican de forma flexible las reglas sobre
preclusión de alegaciones y admisión de medios de prueba ( arts. 752 y 767
LEC).
Como puede comprobarse, las exigencias del Tribunal Supremo son bastante
importantes, como no podía ser de otra forma, al tratarse la revisión de sentencias firmes
de un mecanismo excepcional. No existe en dicha doctrina un cierto atemperamiento de
las exigencias legales en materia de procesos de filiación, en el sentido de admitir la
15
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revisión cuando ello pudiera redundar en interés del hijo afectado, por ejemplo. Como
dato relevante, en el caso, los demandados no llegaron a oponerse a la demanda de
revisión, al ser declarados en rebeldía, y el Ministerio fiscal informó favorablemente la la
revisión, a pesar de lo cual el Tribunal Supremo desestima dicha petición.
Frente a la anterior doctrina, cabe citar resoluciones del TS que han concedido la
revisión de la sentencia firme de filiación, por unas u otras razones. Ejemplo
paradigmático de ello es la Sentencia del TS de 12 de diciembre de 2014. Se trataba
de un caso en que el actor reclamaba una determinada filiación no matrimonial, con
oposición de la madre representante legal de la menor, que negaba desde el principio
esa filiación, y que concluyó con sentencia del Juzgado que estimaba la filiación paterna,
después de haberse denegado la práctica de la prueba biológica del hija, por la negativa
a ello de la madre. Tras la firmeza de la sentencia, el padre declarado tiene conocimiento
de una prueba biológica que le excluye como padre de la menor, lo que le lleva a
presentar demanda de revisión de la sentencia. Transcribimos los términos de la misma,
advirtiendo que no hay una descripción precisa del nuevo documento aportado ni de su
fecha de obtención, ni tampoco justificación de por qué se estima que hubo fuerza
mayor:
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De ser cierto todo lo anterior, entonces queda claro que el recurso de revisión
difícilmente va a ser un cauce relevante para replantear la cuestión de filiación resuelta
previamente por sentencia firme, en aquellos casos -seguramente los más frecuentes en
13
Por lo demás, la revisión no parece el cauce adecuado de planteamiento de los derechos
patrimoniales del heredero, a quien la declaración judicial de filiación debería serle inoponible,
cuando hubo defectos formales derivados de una deficiente actuación del Juzgado por no haber
participado aquél y no haber podido oponer por tanto los motivos correspondientes. En todo caso,
no creemos que la analizada constituya una resolución judicial extensible a los casos más
habituales de recurso de revisión en materia de filiación, donde a nuestro juicio la legitimación
activa para solicitar la revisión se reduce a quienes fueron parte en el procedimiento originario.
21
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Aunque pudiera parecer lo contrario, una primera e importante idea que se extrae del
análisis detenido de los casos cubiertos por la norma del art. 764.2 LEC, es que el
ámbito de actuación de esta verdadera excepción a la regla general de la eficacia inter
partes de las resoluciones judiciales recogida en el citado apartado del art. 764 LEC, no
es tan amplio como pudiera parecer, si se atiende a los presupuestos señalados en la
norma.
De acuerdo con lo dispuesto en ella, no tendrían cabida en su campo de
actuación, -y por tanto sería perfectamente posible un segundo procedimiento
sobre reclamación/impugnación de la filiación- los siguientes casos:
2.1. Inicio de segundo proceso cuando el primero concluyó pero no por sentencia
judicial, o por tratarse de un procedimiento de jurisdicción voluntaria:
14
Sobre la posibilidad de un recurso de revisión en el ámbito de los procesos de filiación, como
vía para lograr un cambio en una resolución judicial firme declarando la filiación, existe también
alguna sentencia relativa al ejercicio de este tipo de recurso, en concreto la Sentencia del TSJ
Cataluña de 27 de octubre de 2003, que ha autorizado la revisión de la sentencia ya firme, que
declaraba la filiación paterna no matrimonial, tras haberse aportado como nueva documental un
Acta Notarial otorgada por la madre del menor en la que manifestaba que, tras una prueba
biológica realizada al mismo, resultaba que el recurrente en revisión no era el padre. La sentencia
hace hincapié en la prevalencia del principio de verdad material sobre la formal, e interpreta de
forma amplia los documentos que conforme al art. 510 LEC pueden tomarse en consideración para
estimar un recurso de revisión, llegando a admitir el antes citado (Acta Notarial), a pesar de no
estar dentro de los recogidos literalmente en el citado art. 510 LEC.
22
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
Puesto que parece evidente que lo que exige la norma del art.764.2 LEC es que el
proceso de filiación hubiera concluido por sentencia firme, eso significa que si hubo tal
primer proceso, pero no concluyó con sentencia, sino, por ej., mediante auto, no se
15
aplicaría el límite legal del art. 764.2 LEC .
Aquí cabría incluir cualquier supuesto de terminación del proceso sin sentencia. Por
ejemplo, cuando se dictase un auto de inadmisión a trámite de la demanda de
reclamación/impugnación de la filiación, como sucedería cuando el juzgador estimase
16
que no se ha aportado un principio de prueba suficiente conforme al art. 767.1 LEC .
Junto a ello, también cabe incluir los autos en los que se estime el desistimiento, con o
sin la previa conformidad del Ministerio Fiscal (art. 751 LEC), o de terminación anormal
del proceso ([Link]., por apreciarse una falta de legitimación activa o pasiva).
Del mismo modo, completando los supuestos anteriores, es igualmente evidente que
tampoco tendrá eficacia erga onmes ni impedirá un segundo procedimiento judicial,
aquel primero que sea concluido mediante Auto u otro tipo de resolución judicial distinta
de sentencia, en procedimientos de jurisdicción voluntaria.
Así, con base en la Ley de Jurisdicción Voluntaria , no será oponible erga omnes, en
un ulterior procedimiento judicial, por ejemplo, la resolución judicial que conceda o
deniegue, por las razones que sean, la autorización para el reconocimiento de una
filiación no matrimonial (arts. 121 , 124 y 125 CC), todo ello de acuerdo con el art. 23 de
dicha Ley.
Del mismo modo, habría que incluir todos aquellos procedimientos judiciales de
cualquier orden jurisdiccional, en los que se ventile cualquier asunto relacionado con la
filiación de un sujeto, y concluya ese asunto con resolución distinta de sentencia.
Entraría aquí, por ejemplo, un procedimiento judicial relativo a la existencia de
impedimento matrimonial por parentesco de dos sujetos a la hora de contraer
matrimonio, o bien uno relativo a la subsistencia de vínculos de un sujeto adoptado y su
familia de origen ([Link]., conforme al art. 178.2, 3 y 4 CC), entre otros posibles.
15
La importancia del dictado de una resolución judicial resolviendo sobre la filiación discutida, la
pone de manifiesto, por ejemplo, la STS de 13 de mayo de 2000, donde, frente a un
reconocimiento extrajudicial del hijo, y tras el subsiguiente sobreseimiento y archivo, mediante
Auto, del proceso de reclamación de filiación no matrimonial paterna iniciado por la madre, el TS
casa el citado Auto y estima que debía continuarse el procedimiento hasta el dictado de sentencia:
es obvio que no tiene el mismo valor una sentencia judicial firme declarando una filiación, que un
reconocimiento paterno, que podría ser objeto de impugnación ulterior, vía art. 140 o incluso vía
art. 141 CC.
16
Vid. QUESADA GONZALEZ, “Los retos actuales de la impugnación de la filiación”, Jornada
Asociación profesores de Derecho Civil, 2018, pag. 7, quien afirma que en caso de demanda de
impugnación que no sea admitida ab initio se podrá volver a interponer la acción de impugnación si
se consigue algún principio de prueba posteriormente.
23
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No parece tampoco que las sentencias que se dicten en este campo se vean
impregnadas de la oponibilidad erga omnes de los pronunciamientos contenidos en ellas.
Nos referimos a sentencias o resoluciones judiciales, ahora de naturaleza contenciosa,
cuyo objeto haya sido obtener una resolución judicial favorable a la eficacia o ineficacia
17
de un concreto título de determinación de la filiación .
Por lo pronto, y como primer argumento, en la medida en que en esos procedimientos
no se ha procurado la búsqueda de la verdad material del origen biológico del sujeto,
sino sólo poner en cuestión o demandar la eficacia de un título de determinación de la
filiación, no debería impedirse el ejercicio ulterior de una acción referida específicamente
a ese fin, incluso entre los mismos sujetos. Obviamente, nos referimos a futuras acciones
de reclamación o de impugnación de la filiación propiamente tales, basadas ahora en la
18
búsqueda de la existencia o no de vínculo biológico entre padre/madre e hijo .
Como segundo dato rruiz de la elevante: el objeto de dichos procedimientos no ha
sido ni reclamar propiamente una determinada filiación, esté o no determinada
previamente, ni impugnarla, sino sólo cuestionar judicialmente o reclamar el
reconocimiento judicial de un concreto título de determinación. En teoría, el art.764.2
LEC entendemos que restringe la eficacia extensa de la cosa juzgada a sólo los
procedimientos sobre reclamación o sobre impugnación o sobre
impugnación/reclamación, pero no la extiende a otros posibles objetos, aunque guarden
relación con la filiación de un determinado sujeto. Por lo tanto, deberían quedar fuera los
que ahora se examinan, siempre que en ellos no se haya solicitado de forma adicional y
subsidiaria por el demandante la reclamación o la impugnación conforme a los arts. 132
ss [Link], por un lado, o conforme a los arts. 134, o los arts.136-137 o 140 [Link].
Un tercer dato, complementario del segundo: en estos procedimientos que ahora se
exponen, faltaría seguramente el requisito de la identidad de objeto exigido con carácter
general por el art. 222 LEC, por lo que sería imposible la cosa juzgada material, ya que lo
que se dilucidaría en el segundo procedimiento no sería idéntico a lo que fue objeto del
primero de ellos.
17
A este respecto, VERDERA SERVER, R., La reforma de la filiación, Ed. Tirant lo Blanch,
Valencia 2016, pag.40, señala que sólo cuando la acción judicial se plantee la realidad biológica
estaremos propiamente ante una reclamación en sentido estricto, lo cual influirá a su juicio de
manera relevante en la eficacia de cosa juzgada de la sentencias que se dicten.
18
No puede descartarse sin embargo la posibilidad de acumulación de acciones, de modo que a
la de reconocimiento de título de determinación de la filiación, se acumulase la de reclamación o
impugnación con base la realidad biológica, pero debería quedar netamente separada de la
anterior esta segunda pretensión.
24
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
El problema reside en concretar cuáles podrían ser los posibles objetos de estos
procesos y por tanto de las sentencias o resoluciones judiciales que se dicten en ellos. A
19
nuestro juicio, podrían entrar aquí los siguientes supuestos :
19
Además de los que ahora se citan, podría incluirse también aquellos supuestos en los que,
tomándose como presupuesto de la legitimación activa para demandar (sea en reclamación o en
impugnación de la filiación) la existencia de posesión de estado, la sentencia que desestime la
demanda por faltar dicho presupuesto, no produciría efecto de cosa juzgada conforme al art. 764
LEc, y permitiría un nuevo proceso sobre el mismo objeto. A favor de esta postura, QUESADA
GONZÁLEZ, La determinación… cit., pag.231-232.
20
En estos dos grupos de casos, las acciones judiciales de impugnación de una resolución del
Encargado del Registro Civil, por tratarse propiamente de resoluciones de naturaleza especial no
jurisdiccional, no deberían tener eficacia erga omnes en los términos del art. 764.2 LEC. A ello se
une el que, en caso de impugnación, el particular debe dirigirse primero ante la Dirección General
de Registros y del Notariado, y sólo en una última fase, para impugnar la resolución de esta última,
ante el Juzgado de Primera Instancia que corresponda, donde lo que hará será argumentarse
jurídicamente la pretensión de inscripción o anotación, lo que a nuestro juicio debería vedar la
eficacia extensa de la cosa juzgada en todos estos supuestos. Así pues, debemos concluir que la
eficacia erga omnes prevista en el art. 764.2 LEC se limita a sentencias previamente dictadas en
procesos civiles, con todas las garantías y posibles recursos. Por tanto, no deberían incluirse
aquellos cuyo objeto no es propiamente de reclamación o impugnación de la filiación.
Téngase en cuenta, además, que en los procedimientos señalados no está garantizada la
legitimación pasiva de todos los sujetos hipotéticamente afectados por la filiación, en los términos a
que alude el art.767 LEC .
25
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Lo mismo podría decirse si la resolución fuere estimatoria, y no estuviese de acuerdo con ella
el hijo o su representante legal, o el Ministerio Fiscal.
22
Aquí estaríamos de nuevo ante una demanda con las características anteriores, por lo que, por
los mismos motivos expuestos, debe conllevar, como regla, la admisión de un ulterior proceso en
vía civil de impugnación o de reclamación/impugnación de la filiación resultante del anterior
procedimiento judicial. Ello será normalmente así, habida cuenta el concreto objeto de ese primer
procedimiento. No obstante, si en ese mismo procedimiento, por vía de acción (petición
subsidiaria) o por vía de reconvención, se planteasen otros posibles objetos, quizás habría que
sacar una conclusión diferente.
23
A favor de admitir en general un segundo procedimiento, cuando en el primero se ha tratado
sólo de una acción dirigida a la declaración de existencia y validez de un determinado título de
determinación de la filiación, BARBER CARCAMO, La filiación en España: Una visión crítica, Cizur
Menor, 2013, pag. 240-241.
26
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
24
Vid. Al respecto, QUESADA GONZALEZ, C., La determinación de la filiación…, Barcelona,
2012, pag. 122.
25
La anterior conclusión debe matizarse en aquellos supuestos en que, además de solicitarse la
nulidad del título de determinación (reconocimiento), se hubieran esgrimido otro tipo de
argumentos, basados en la utilización de datos biológicos o genéticos, o hubiera una pretensión
subsidiaria de impugnación, con base en datos y pruebas biológicas. Aquí, la solución a la duda
sería la misma a aplicar en casos de primer procedimiento dirigido únicamente a ejercitar una
acción de impugnación de filiación (sin reclamación adicional), al que luego nos referimos.
Se plantea también la posibilidad de que, en estos procedimientos de impugnación por vicio del
consentimiento de un reconocimiento de filiación extramatrimonial, el demandado ([Link]., el hijo, o la
madre como representante de éste) ejercitara a su vez una demanda reconvencional frente al
padre impugnante aduciendo que su filiación era real y acorde con los datos biológicos, a pesar del
vicio del consentimiento en que se pudiera haber incurrido en el reconocimiento. En estas
hipótesis, podríamos pensar que la sentencia que se dictase debería tener la eficacia erga omnes
prevista en el art. 764.2 LEC. Sin embargo, se plantearía el problema de la dificultad, en vía
reconvencional, de cumplir las exigencias del art. 766 LEC y dirigir esa demanda contra “quienes
aparezcan como progenitores o como hijo”, si resulta que alguno de ellos no actuaba como parte
demandante en el procedimiento iniciado, dada la dificultad de ampliar la reconvención a otros
sujetos distintos de los originarios demandantes (art.406 LEC). No obstante, una interpretación
amplia del art.407 de LEC permitiría en tales casos dirigir dicha demanda reconvencional contra
sujetos distintos del demandante, con el consiguiente efecto extenso de la cosa juzgada.
27
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distintos de los vicios del consentimiento, y atendiendo a las pruebas precisas para
acreditar primordialmente la nulidad del acto jurídico realizado. Pues bien, parece
razonable en tales casos sostener el mismo criterio que en casos de vicios de
consentimiento, a saber, que sería factible un segundo procedimiento judicial
sobre la realidad de la filiación, siempre que en el primero, por afectar a la validez
del título de determinación, no se hubiese entrado a conocer la realidad de la
misma mediante pruebas biológicas definitivas.
En todo caso, las anteriores conclusiones deben quedar a la espera de que nos
manifestemos sobre si las acciones de impugnación de la filiación, ejercitadas de
forma autónoma, sin una reclamación adicional de filiación (acciones mixtas),
pueden ser encajadas o no en el ámbito de aplicación del art.764.2 LEC .
26
De nuevo, cuando se incoe uno de estos expedientes del antiguo art. 49 LRC, o del art. 44.7
de la actual Ley, si se dicta una resolución por el Encargado del Registro favorable a la inscripción
de la filiación no matrimonial, la impugnación judicial de la misma, sería una demanda con las
características anteriores, por lo que, por los mismos motivos expuestos, debe ser factible, como
regla, la admisión de un ulterior proceso en vía civil de impugnación o de reclamación/impugnación
de la filiación resultante del anterior procedimiento judicial. Ello será normalmente así, habida
cuenta el concreto objeto de ese primer procedimiento. No obstante, si en ese mismo
procedimiento, por vía de acción (petición subsidiaria) o por vía de reconvención, se planteasen
otros posibles objetos, quizás habría que sacar una conclusión diferente.
27
Las mismas conclusiones anteriores son trasladables a este grupo de casos en los que se
impugna una filiación ahora matrimonial con base en los arts. 118 y 119 [Link]. Ahora nos
hallamos ante los supuestos regulados en el art. 138 CC, cuando hubo algún vicio del
consentimiento, o ante los casos de reconocimientos de complacencia o de conveniencia, cuya
nulidad es solicitada, por otras posibles causas, por alguno de los que intervinieron en la
prestación del consentimiento, o por cualquier otro sujeto con interés directo en el asunto. En estos
casos, parece lógico concluir que es viable una segunda demanda, si en la primera únicamente se
ha discutido, con los distintos medios probatorios a tal fin, sólo sobre la ineficacia o nulidad de
pleno derecho del título de determinación de la filiación. Aquí cabría incluir también una nulidad por
defecto de forma o por falta de capacidad de alguno de los otorgantes.
También deberían incluirse en este apartado las demandas dirigidas a anular, por vicios de
consentimiento o por defecto de forma, los consentimientos prestados a la utilización de las
técnicas de reproducción humana asistida, en tanto en cuanto vayan seguidas de un segundo
procedimiento dirigido a reclamar o impugnar la filiación, cuando la misma hubiera sido finalmente
impugnada y finalmente anulada con anterioridad en aquel primer procedimiento.
28
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
28
Además de estos casos, el Derecho vigente autoriza a los sujetos que desconocen sus
orígenes biológicos, la posibilidad de acceder a los archivos con sus datos, si los hubiere, y en su
caso, accionar judicialmente solicitando el acceso a dichos archivos, en caso de haberse producido
una negativa. El supuesto típico se da en materia de adopción, en cuanto se prevé en el art. 180.6
CC esta posibilidad desde la reciente reforma del año 2007 (Ley 54/2007, de 28 de diciembre, de
Adopción Internacional). Parece lógico que lo dispuesto en el art. 764.2 LEC no alcance a este
supuesto, y sea posible iniciar un segundo procedimiento específicamente dirigido a la reclamación
de la filiación, en aquellos supuestos (también muy escasos) en que pudiera resultar viable poner
en cuestión la filiación adoptiva previamente declarada, y reclamar la biológica.
29
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En principio las sentencias penales también pueden servir para determinar la filiación,
pero la doctrina parece conforme en que sólo puede ser una sentencia penal
condenatoria firme (si no es condenatoria, no se vería afectada por la posible cosa
juzgada).
Junto a ello, la doctrina civilista entiende que, tratándose de sentencia penal
condenatoria con fijación de filiación, conforme al artículo 193 del Código penal, si esta
contradice una filiación determinada previamente, el cauce penal no sería viable, y
habría que acudir a una acción civil de impugnación de filiación con base en la verdad
biológica (seguida de reclamación de filiación), ejercitada por ejemplo por el Ministerio
Fiscal, o bien una impugnación de título de determinación de la filiación, o bien una
acción de rectificación registral; todo ello sin perjuicio de tener en cuenta los hechos
29
declarados probados en la previa sentencia penal . La razón de fondo de esta
restricción se hallaría de nuevo en el principio de tutela judicial efectiva de quienes no
intervinieron en el proceso penal, principio que en el fondo subyace a lo dispuesto en el
art.131 del [Link] cuando exige la previa impugnación de la filiación predeterminada.
Fuera de estos casos, la sentencia penal firme condenatoria que contenga un
pronunciamiento sobre la filiación de un menor nacido por consecuencia de la conducta
delictiva, en principio, debería entrar dentro del ámbito de aplicación de la eficacia erga
omnes del art. 764.2 LEC. No obstante, cabe hacer algunas consideraciones adicionales:
En primer lugar, siendo la cuestión de la filiación tratada de forma incidental, y sin las
adecuadas garantías en cuanto a la obtención de las pruebas biológicas, no debería
cerrarse la puerta a una ulterior demanda civil de reclamación de una filiación
contradictoria con la fijada en sentencia penal, sobre todo si es ejercitada por un sujeto
que no fue parte en el proceso penal.
Al efecto hay que recordar también que estas sentencias penales que determinan una
filiación, habrán sido iniciadas, no por denuncia o querella del hijo (o su representante
legal), sino por la madre mediante denuncia, o por querella del Ministerio Fiscal (art. 191
[Link]). En tales casos, resulta dudoso que se pueda cerrar el paso, en caso de que se
demuestre que existe fundamento para ello (mediante la presentación de un principio de
prueba relevante), a una acción civil ulterior de reclamación (más exactamente, una
acción de impugnación/reclamación) de otra filiación distinta, ejercitada por el hijo ya
mayor (o su representante legal ad hoc: defensor judicial), habida cuenta que dicho
sujeto no había intervenido por sí mismo en ese proceso penal, sino a lo sumo mediante
29
Así, BARBER CARCAMO, La filiación en España: una visión crítica, Cizur Menor, 2013,
pag.219-221. Igualmente, vid. QUESADA GONZALEZ, [Link],, pag. 122-125 y 127.
30
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
la tutela del Ministerio fiscal, quien sin embargo se habría guiado seguramente en dicho
proceso penal, más por la defensa del interés público en el castigo de la conducta
delictiva, que por su faceta de tutela de los intereses del menor afectado por esta última.
Es cierto que la reforma de 2003 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ha modificado
el art. [Link] de la misma, y ha permitido a los tribunales penales acordar como diligencia
la práctica de pruebas biológicas de ADN del sospechoso, con intervención corporal del
mismo (lo que de momento no está permitido en los procesos civiles de filiación). Ello
supone dar en teoría las máximas garantías de certeza al pronunciamiento del juez penal
sobre la filiación del nacido en delitos contra la libertad sexual.
Sin embargo, hasta la fecha, nuestros tribunales penales han dado muestras de las
enormes dificultades para acoger la legalidad de las pruebas de ADN practicadas, dados
los fuertes límites impuestos, lo que lleva a los mismos a no hacer hecho uso de este tipo
de pruebas. En consecuencia, es perfectamente imaginable que, si hubiera un
pronunciamiento de los mismos sobre una determinada filiación, dentro de un proceso
penal sobre delitos contra la libertad sexual, el mismo no sería inamovible, y podría estar
justificado el recurso a una ulterior acción civil de impugnación/reclamación de la filiación
biológica por los sujetos legitimados para ello.
En consecuencia, no parece conveniente excluir, en muchos de los casos de
sentencias penales firmes con pronunciamiento sobre filiación, una ulterior revisión en
30
vía civil de los datos biológicos .
Junto a las penales, no hay duda hoy día de que también son equiparables a las
anteriores las dictadas por los Juzgados de Violencia de Género, en su faceta
31
exclusivamente penal, ya que tienen competencia para ello .
Las ideas expuestas anteriormente para los procesos penales, deben jugar
exactamente igual para este tipo de sentencias penales dictadas por los Juzgados de
Violencia de género. Por lo tanto, no es descartable la inaplicación a éstas del efecto de
cosa juzgada previsto en el art. 764.2 LEC, en la medida en que no se hayan podido
30
Más dudoso resulta aplicar estas ideas a los delitos de suposición de parto sustitución de niños
(art. 220 [Link]). A ellos se refiere QUESADA GONZALEZ, Los retos actuales de la impugnación
de la filiación, cit., pag. 3-4, que es puesto en relación con el art. 139 [Link] sobre impugnación de
la filiación materna matrimonial (o el art. 140 sobre la no matrimonial). Sin embargo, de nuevo las
dificultades prácticas para recurrir por la fuerza a la obtención del ADN de la madre formal, puede
llevar a que sea factible un ulterior proceso civil sobre impugnación/reclamación de la verdadera
filiación biológica del hijo.
31
No se incluyen los procesos con objeto estrictamente civil conocidos por dichos Juzgados de
Violencia de Género, ya que entre sus competencias no están las de determinación o impugnación
de la filiación, aunque sí las matrimoniales sobre efectos de la separación o divorcio, o de ruptura
de la convivencia de hecho.
31
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practicar pruebas de ADN conforme al art. 363 LECrim, y la acción civil ulterior sea
32
ejercitada sobre todo por sujetos que no fueron parte en el proceso penal .
32
A la conveniencia de que el legislador autorice la obtención forzosa de ADN en los procesos
civiles de filiación, cuando se haga de forma proporcionada y con respeto a la intimidad e
integridad del sujeto, se refiere QUESADA GONZALEZ, Los retos actuales de la impugnación de la
filiación, cit., pag. 20-21, y BARBER CARCAMO, Retos actuales de la acción de reclamación de la
filiación, APDC, 2018, pag. 33-34.
33
Vid. Al respecto BARBER CARCAMO, La filiación en España: Una visión crítica, Cizur Menor,
2013, pag. 242-243 y jurisprudencia allí citada.
32
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
Analizamos a continuación los supuestos que podrían ser más directamente objeto
del mandato de la norma del art. 764.2 LEC, a pesar de lo cual vamos a poner en duda
algunos de ellos, por diversidad de razones:
Como antes se ha avanzado, el examen de los términos literales del art.764.2 LEC
permite afirmar la más que probable viabilidad de un segundo proceso sobre la misma
filiación, si en el primero se planteó exclusivamente la impugnación de una filiación
previamente determinada (por vía no judicial), sin que además se hubiera reclamado una
filiación concreta. En suma, no habiendo una acción mixta (de impugnación y
reclamación a la vez), y limitándose por tanto la demanda primera a impugnar una
filiación concreta, paterna o materna, matrimonial o no matrimonial, nada debería
33
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34
En contra se manifiesta QUESADA GONZALEZ, Los retos actuales de la impugnación de la
filiación, cit., pag.9, para quien no cabría ni siquiera un segundo proceso de impugnación, si el
primero lo ejercitó la madre en nombre del hijo menor, en el segundo es el hijo ya mayor quien
impugna. Con posterioridad, en pag. 22-23, se refiere al caso de negativa a someterse a pruebas
de ADN, en cuyo caso señala que, habiendo una primera sentencia firme estimatoria de la
impugnación, no cabría luego replantearse una nueva impugnación si se descubriera la verdad
biológica, a menos que el legislador reformase la regulación del recurso de revisión u autorizase de
forma coactiva la obtención de ADN del sujeto demandado.
También se expresa en contra VERDERA SERVER, La reforma de la filiación cit., pag. 207-208,
quien distingue entre impugnación en sentido amplio, incluyendo las acciones de invalidación del
título de determinación, básicamente por vicios, donde sí es viable un segundo proceso, de las
impugnaciones en sentido estricto, a las que a su juicio se aplicaría el mandato del art. 764.2 LEC.
35
Vid. Al respecto RIVERO HERNANDEZ, F., Las acciones de filiación en el Código de familia
catalán, Barcelona, 2001, pag. 63-64.
34
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35
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acordando mantener la filiación previamente inscrita en el Registro Civil, por cuanto sería
una filiación con inscripción practicada por otra vía distinta de la consistente en sentencia
firme de determinación de la filiación, que es a lo que razonablemente se refiere el
legislador en el art. 764.2 LEC.
Hay que tener en cuenta, además, que en ese segundo proceso habría un objeto y
una causa de pedir distintos de los del primero, que fue de simple impugnación de la
filiación. Partimos ahora de que quien reclama en el segundo proceso es un sujeto
distinto de quienes intervinieron en el primer proceso, y se pediría una declaración de
filiación paterna que no estaba en modo alguno en la base del primer procedimiento de
impugnación, al ser un sujeto distinto, y la razón o causa de pedir sería igualmente
diferente, al basarse necesariamente en hechos y actos muy diversos de los que se
tomaron en cuenta por el juzgador en aquel primero. Por lo tanto, faltaría, no uno, sino
varios de los presupuestos básicos de la cosa juzgada material, al no haber identidad ni
de sujetos, ni de objeto, ni de causa de pedir.
Así, las circunstancias reales en que podría tener lugar el supuesto que analizamos,
podrían ser, por ejemplo, cuando la segunda demanda se haga a instancias de tercero
progenitor biológico cuya filiación reclama para sí, quien por lógica no habría intervenido
en aquel primer proceso impugnatorio (por ej., por no estar legitimado propiamente para
impugnar, o por no ser el sujeto con filiación paterna o materna no matrimonial
previamente determinada).
Pero incluso tampoco debería impedirse, a pesar de las dudas, el planteamiento de
nuevo procedimiento de impugnación/reclamación por parte de aquel que en su
momento ya impugnó, sin éxito, la filiación ([Link]., el propio hijo, o el representante legal
de éste, o sus herederos, u otro sujeto con teórica legitimación para reclamar la filiación),
por cuanto de nuevo, como antes se dijo, la reclamación de la filiación se antepondría a
la impugnación, y se basaría además en hechos y actos muy distintos de los del primer
procedimiento. Habría identidad de algunos de los sujetos, pero no de todos (no de aquel
a quien ahora se atribuye la paternidad/maternidad en la pretensión de reclamación), y
faltaría de nuevo la identidad de objeto y de causa de pedir.
El problema en este último supuesto reside en si no podría haber debajo de ello una
posible pretensión fraudulenta del actor de conseguir lo que no se pudo lograr en el
primer proceso, es decir, conseguir el objetivo (real) de impugnar una filiación que no
consiguió antes (por ej., por una defectuosa defensa jurídica), pero a través de una
reclamación de filiación seguramente temeraria o sin base, provocando una segunda
sentencia que acuerde la estimación de lo primero (impugnación) pero la desestimación
de lo segundo (reclamación). Entendemos, sin embargo, que este problema sólo se
podrá dilucidar a lo largo del procedimiento, pero no debería servir de base para una
36
Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
inadmisión a trámite de la demanda, tal como prevé literalmente el citado art. 764.2 LEC.
De manera que, constatándose una finalidad presuntamente fraudulenta, el Juzgador
debería adoptar las medidas oportunas para evitarlo, pero sin que ello pueda suponer un
cierre a limine litis de la pretensión del actor.
De nuevo siguiendo la dicción literal del art. 764.2 LEC, tampoco debería haber
inconveniente en un segundo proceso, de reclamación de una determinada filiación,
cuando en el primero se hubiese planteado también una reclamación de filiación ([Link].,
por el hijo) frente a quien consideraba como progenitor, y hubiese concluido con
sentencia desestimatoria. Es evidente que, siguiendo la letra de la norma citada, nada
debería impedir a esa misma persona iniciar un segundo proceso de reclamación contra
otro presunto progenitor, en caso de que su madre hubiera tenido relaciones con
36
varios hombres en el hipotético momento de la concepción .
Téngase en cuenta que, en este caso, la filiación de ese hijo, caso de estar
previamente determinada, tampoco habría sido establecida por sentencia firme, al
haberse desestimado la primera demanda, sino que lo habría hecho con anterioridad por
otro medio distinto. En consecuencia, no entraría dentro de la literalidad de la norma.
Tampoco lo haría dentro de su espíritu o ratio, dado que puede entenderse que lo
verdaderamente perseguido por el legislador es muy probablemente la inamovilidad de
las sentencias firmes de reclamación de filiación, cuando las mismas sean estimatorias,
por entenderse que sólo en esos casos se ofrecen -teóricamente- las suficientes
garantías, a la hora de dar entrada a todos los sujetos hipotéticamente implicados, como
para hacer eficaz erga omnes las consecuencias de una filiación que ha sido
determinada a través del procedimiento mismo reclamatorio.
En estos casos analizados de dos procesos sucesivos de reclamación de la filiación,
estamos pensando tanto en los supuestos de sujeto con previa filiación determinada, en
cuyo caso se trataría de una acción mixta de impugnación/reclamación, como en los de
sujeto sin filiación previamente determinada (por ej., por haber sido abandonado al
nacer, siendo sus padres desconocidos, o por tratarse de filiación paterna desconocida
no inscrita).
Respecto del primero de los casos, hay que observar de nuevo que, en esas hipótesis
donde hay desestimación de la demanda de reclamación en el primero de los
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Así lo sostiene RIVERO HERNANDEZ, Las acciones de filiación … cit, pag. 248.
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Quedarían descartados, obviamente, los supuestos en que sea declarado en rebeldía el sujeto
que pretende iniciar el segundo de los procedimientos.
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Al respecto, PEÑA BERNALDO DE QUIRÓS, M., en Comentarios a las reformas del Derecho
de Familia, vol. I, Madrid, 1984, pag. 984-985, mantiene la posibilidad de que aquellos principales
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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
ejemplo, no existe una norma que obligue al juez a efectuar de oficio llamadas a sujetos
no demandados, como medio de asegurar la participación de todos, aunque ciertamente
sería recomendable, en la medida en que se tengan datos al respecto; tampoco hay
nada previsto en la normativa procesal para el caso de que, alegándose que la madre
pudo tener relaciones con varios hombres en el momento del embarazo (la clásica
exceptio plurium concubentium), se pudiera de oficio averiguar su identidad para traer a
juicio a todos los probables progenitores, y aclarar de forma definitiva la filiación
biológica.
Hay que tener en cuenta además la necesidad de reinterpretar las normas sobre
acciones de filiación a la luz de la doctrina del Tribunal Constitucional sobre el principio
de tutela judicial efectiva y su traslación a estas hipótesis. A este respecto, conviene
recordar las palabras del Tribunal Constitucional en las sentencias dictadas en los años
2005 y 2006 en materia de filiación, que pueden resultar esclarecedoras. Así, la STC de
16 febrero 2006 afirma:
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No obstante, debe hacerse alguna alusión a este tema tan trascendente y tan poco analizado
doctrinalmente. En efecto, en la base de los límites legales al ejercicio de acciones de reclamación
y de impugnación de la filiación, en cuanto a sujetos legitimados y a plazos, se halla la voluntad del
legislador de proteger la situación de convivencia preexistente del hijo, pero el legislador español
se ha preocupado muy poco de regular adecuadamente los efectos de la filiación (arts. 108 a 112
CC), que considera automáticos. Y así, en cuanto a patria potestad, la atribuye en principio de
forma generalizada, salvo las dos hipótesis del art. 111 CC, y en cuanto al derecho de relación y
visitas, nada dice, por lo que también parece implícitamente concederlo sin más problemas. Es
indudable que estos efectos legales de la filiación deben ser sometidos a revisión, tanto desde la
perspectiva civil como desde la procesal, en aras de la más adecuada tutela de los intereses del
hijo (cuando es menor), cuando menos en los casos en que la filiación sea determinada mediante
sentencia firme de reclamación habiendo transcurrido un lapso de tiempo importante desde el
nacimiento del hijo. Sólo así se pueden evitar efectos perversos de la regulación legal y, de rebote,
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Este grupo de supuestos, en teoría, entran de lleno dentro del ámbito de cobertura del
art. 764.2 LEC, por lo que les alcanzaría totalmente la eficacia de cosa juzgada y el
mandato legal de inadmitir a trámite la segunda demanda que pudiera iniciarse. Estamos
pensando en supuestos en los que, siendo los mismos sujetos, sin embargo los hechos y
la causa de pedir del segundo procedimiento difieren de los de la primera sentencia: en
tales casos, siendo los sujetos los mismos, cambiarían las circunstancias concurrentes,
pudiendo actuar como demandante ahora quien fue demandado en el primero de los
procedimientos, y viceversa, y alegando hechos y datos no aportados en el primero de
los procedimientos.
Dentro de este grupo de casos habría que incluir los supuestos de primera demanda
que fue dirigida frente a uno o varios posibles padres, de los cuales uno o varios de ellos
se niegan a someterse a prueba biológica o de ADN: en tales casos no podría funcionar
la presunción de atribuir la paternidad al que se negó ex art. 767.4 LEC, por lo que la
sentencia sería desestimatoria de la filiación de alguno de ellos (salvo otras pruebas
indirectas muy claras), pero estimatoria de la de otro de ellos, declarada como la más
probable. La duda se plantea respecto de un segundo procedimiento dirigido o a
instancias de alguno de esos otros hipotéticos progenitores, que ya habían sido parte en
el primer proceso, o a instancias de aquél cuya filiación fue declarada en el primer
proceso, aportándose ahora con la demanda (o comprometiéndose a hacerlo a lo largo
del procedimiento) las correspondientes pruebas biológicas que no se llegaron a
practicar en el primero de ellos.
A nuestro juicio, a pesar de los inconvenientes derivados de la redacción del art.764.2
LEC, consideramos viable una segunda demanda en circunstancias como las
analizadas, en tanto se aporte por el nuevo demandante (que antes fue codemandado)
un principio de prueba suficientemente sólido, como modo de garantizar demandas
temerarias que pudieran afectar sustancialmente a la tranquilidad de quienes ya gozaban
de una situación de estabilidad tras una primera sentencia firme.
Téngase en cuenta al efecto, en apoyo de esta posición, que quien intervino como
codemandado en el primer proceso, no podía técnicamente reconvenir contra otro de los
codemandados, y su defensa se articularía básicamente alrededor de la negativa u
oposición a la pretensión de ser declarado padre, antes que a pedir que se declarase
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Ruiz-Rico Ruiz - La cosa juzgada en los procesos de filiación
padre a otro sujeto concreto de entre los codemandados; por lo que estaría justificada
desde la perspectiva procesal la posibilidad de revisar la filiación demandando al
verdadero progenitor biológico, que sería otro de los codemandados que se negaron a la
práctica de las pruebas de ADN.
Más justificada aún estaría la situación en que sea el propio hijo quien se replantee la
certeza de la filiación declarada por una previa sentencia firme en proceso de
reclamación de la filiación. En estos casos, entendemos que en apoyo de la revisión de
la citada sentencia, si resulta que no coincidía con la realidad biológica, jugaría el
principio de verdad biológica y el derecho del hijo a conocer su origen biológico, sin límite
de tiempo, acogido por los artículos 131 y 133 CC. Estamos ante un derecho que no
presenta restricciones significativas por mandato del art. 39.2 CE, y que además está
garantizado, como se sabe, por la Convención Europea de Derechos Humanos, y
ratificado en este aspecto de la determinación de la verdadera filiación por el propio
Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Téngase en cuenta además
que pensamos en una demanda ejercitada por el hijo mismo ya mayor, por lo que no
quedaría en principio afectada la situación de convivencia, situada en la base de las
restricciones legales a la revisabilidad de las sentencias de filiación, al haberse
interpuesto por sujeto no protegible ya en este aspecto.
En esta dirección, el TEDH en sentencia reciente de 25 de febrero de 2014 (Caso
Ostace contra Rumanía), ha reconocido el derecho a revisar la determinación de la
filiación efectuada previamente por una sentencia ya firme, con base en el respeto a la
vida privada del sujeto cuya filiación se revisa, argumentando entre otras cosas que
existía en el caso voluntad de todos los implicados (hijo ya mayor y padre presunto) en
conocer la realidad biológica, así como en los cambios legislativos producidos entre
medias, que orientaban la legislación de filiación hacia la búsqueda de la verdad
biológica.
Como puede comprobarse, esta sentencia acoge la posibilidad de revisión incluso
cuando la demanda se dirigió contra un solo presunto progenitor, en segundo proceso de
impugnación de la filiación previamente determinada por sentencia firme. Sin embargo,
es obvio que también entraría el supuesto en que el hijo pretendiera revisar su filiación
predeterminada por sentencia firme, ejercitando a la vez una nueva demanda de
impugnación de dicha filiación frente al padre formal y una reclamación de la filiación
frente a un tercero, que sería el presunto padre biológico (caso del apartado 3.3
40
anterior) .
40
Dentro de los supuestos de hecho últimamente expuestos podrían entrar aquellos en que, en
el primer proceso de reclamación de la filiación ([Link], no matrimonial), el reclamante fuera el hijo
menor, siendo representado por su madre o por un defensor judicial, y demandado como presunto
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Estos supuestos que ahora se analizan entran igualmente de lleno dentro de la letra
de la norma del art. 764.2 LEC, y sugiere la situación de quien impugna una filiación
previamente determinada por sentencia firme.
Quizás en estos supuestos, además de los motivos generales relativos a la defensa
de la estabilidad y paz familiares, la razón de la exclusión se hallaría también en la idea
antes recogida de la instrumentalidad y accesoriedad del proceso de impugnación en
relación con la pretensión de reclamación, que haría inviable dicho procedimiento,
cuando sólo se pretendiese la impugnación de la filiación previamente determinada por
sentencia firme de reclamación.
Frente a ello, la admisión de la posibilidad de revisar la sentencia firme a través de
una segunda demanda de sólo impugnación de la filiación, podría verse respaldada
desde la perspectiva del principio de búsqueda de la verdad material que debe guiar los
procesos de filiación, y del derecho del hijo durante toda su vida de reclamar la
constancia registral de su verdadera filiación (o de reclamar que no conste en él una
filiación no deseada por no corresponderse con la biológica), lo que podría abocar a un
segundo procedimiento en el que se resolviese de manera definitiva lo ya resuelto con
anterioridad por sentencia firme.
padre un solo sujeto (quien se hubiera negado a someterse a pruebas biológicas), acabando por
declarar el Tribunal la filiación paterna con base únicamente en indicios relacionados con
relaciones afectivas o sexuales en los momentos de previsible concepción. Si luego fuese el
segundo proceso seguido a instancias del propio hijo ya mayor (o incluso por los familiares
herederos de éste), y se pudieran aportar pruebas relevantes de los vínculos biológicos de relación
del sujeto con la madre (principio de prueba), pretendiéndose la reclamación de la filiación
biológica, no debería haber inconvenientes para esta revisión. A favor de ello juega lo afirmado por
el Tribunal Supremo en su reciente Sentencia de 30 de junio de 2016, donde ha venido a rechazar
de manera casi general la legitimación activa de la madre actuando como represente legal del hijo,
por concurrir frecuentemente un conflicto típico de intereses. A la vista de esta reciente doctrina, no
debería descartarse la viabilidad de un segundo procedimiento, ahora a instancias del hijo ya
mayor, cuando se hubiera tramitado el primero de ellos con la intervención exclusiva de la madre
representante legal, sin designación de defensor judicial, al no haberse tutelado convenientemente
los intereses de ese hijo. Todo ello en aras de la tutela judicial efectiva del propio hijo mayor
demandante y su derecho a la identidad e intimidad.
Más dudosa sería la admisibilidad del supuesto contrario, en que el demandante en ese segundo
procedimiento fuera el presunto padre biológico, que pudo haber sido demandado en el primer
procedimiento, y la demanda se dirigiera frente al hijo ya mayor (o siendo menor, representado
ahora por un defensor judicial ad hoc distinto de su madre). Sólo en el caso de que ese hijo o su
defensor se mostraran proclives a indagar la realidad y no se opusiera a la práctica de las
correspondientes pruebas biológicas, en los mismos o similares términos a los expuestos en la
antes citada sentencia del TEDH, podría concluirse, al igual que en el caso antes analizado, que
concurren los mismos motivos para tutelar el mismo derecho de ese hijo a conocer su realidad
biológica, a pesar de existir una sentencia firme anterior entre los mismos sujetos.
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No se olvide, sin embargo, que este que se expone es un caso prácticamente idéntico al
analizado por la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de diciembre de 2014, ya recogido más
arriba, sobre recurso de revisión en materia de filiación, en la cual, como sabemos, el Alto Tribunal
acogió incomprensiblemente la revisión, a pesar de que lo ejercitado en ese recurso era en
realidad una impugnación de una sentencia firme previa que había resuelto una acción de
reclamación de filiación.
Algo parecido sucedió en la sentencia del TSJ Cataluña de 27 de octubre de 2003, sobre recurso
de revisión que pretende realmente una impugnación de filiación previamente determinada por
sentencia firme, que es comentada por QUESADA GONZÁLEZ, La determinación … cit., pag. 182
ss..
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filiación, a pesar de haberse alegado por el ahora actor el art. 141 CC con base en un
hipotético error, así como el principio del favor filii. Habría que preguntarse si la
respuesta de la Audiencia hubiera sido la misma si la demanda la hubiera interpuesto el
propio hijo.
4. CONCLUSIONES
El examen de todos los grupos de casos anteriores nos obliga a extraer de su análisis
algunas conclusiones y valoraciones que merecen exponerse:
1.- Lo primero que ha quedado claro es que la solución legal acogida por el legislador
de la LEC del año 2000 en el art. 764.2 LEC debe ser revisada a la luz de las
consecuencias negativas desde la perspectiva constitucional (tutela judicial efectiva,
búsqueda de la verdad biológica…) que su aplicación rígida puede conllevar en los
momentos presentes. La actualidad reclama seguramente un cambio legal en esta
materia, que estaría apoyado muy probablemente en la propia doctrina emanada de las
sentencias del Tribunal Constitucional dictadas desde el año 2005, sobre tutela judicial
efectiva de los sujetos implicados, cambio que vaya en la línea de flexibilizar las
posibilidades de ejercitar acciones judiciales en reclamación de una filiación
determinada, aun cuando la misma ya hubiera sido examinada en un procedimiento
judicial previo, sea de impugnación o de reclamación de la filiación.
Ello iría en concordancia con lo dispuesto en los Ordenamientos jurídicos de nuestro
entorno, que, como ya se vio más arriba, y dentro de ciertas variaciones en función de
cada legislación, dejan la puerta abierta a más posibilidades de las que las formalmente
ofrece nuestra vigente regulación legal. Estos datos procedentes del Derecho
comparado nos deben llevar a reflexionar sobre si conviene mantener una norma como
la del art. 764.2 LEC, o una interpretación rígida de la misma, cuando como vemos no
existe norma parangonable en los Ordenamientos de nuestro entorno, en los cuales los
terceros no intervinientes pueden en principio acudir ante el Juez -con las limitaciones
respectivas de cada normativa- para hacer valer sus pretensiones en materia de filiación,
cuando no las pudieron ejercitar en el primer procedimiento, por no haber intervenido en
él.
2.- Hay que dejar de lado la idea preconcebida del carácter de orden público de las
normas sobre filiación y sobre acciones de filiación, que se antoja trasnochada y
preconstitucional, y hoy día carente de fundamento en la legislación ordinaria vigente.
Al efecto, no hay en los artículos examinados (art. 222 y 764 LEC) fundamento para
mantener una hipotética exclusión de la revisabilidad de las resoluciones judiciales sobre
filiación con base en una idea de orden público. Más bien hay una simple descripción,
seguramente sin la debida reflexión, de casos posibles en los que se debe inadmitir a
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