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Lege Data Lege Ferenda: Revista General de Derecho Procesal

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EL PUZLE DE LA CASACIÓN CIVIL EN ESPAÑA U ORDENANDO LAS

DIFERENTES ESPAÑAS. LA ORDENACIÓN VIGENTE Y PLURAL DE LA


CASACIÓN CIVIL AUTONÓMICA. ANÁLISIS LEGE DATA Y PROPUESTAS
DE MEJORA LEGE FERENDA1

Por

IXUSKO ORDEÑANA GEZURAGA


Profesor Titular Derecho Procesal
Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea

[Link]@[Link]

Revista General de Derecho Procesal 51 (2020)

RESUMEN: Partiendo de que existen tantas casaciones autonómicas como derechos civiles
autonómicos, analizamos las distintas ordenaciones de este recurso que existen en nuestro
ordenamiento jurídico, distinguiendo aquéllas casaciones autonómicas que, sin contar con una ley
propia de casación, se rigen por la ordenación de la casación común y las que cuentan con su
propia ley. Proponemos un análisis objetivo de la materia, seguido de la enumeración y análisis de
las críticas más importantes que se le hacen, para culminar con propuestas de mejora lege
ferenda.

PALABRAS CLAVE: Casación civil común, casación civil autonómica, Tribunal Supremo,
Tribunal Superior de justicia, ordenación, crítica, mejora.

SUMARIO: I. ¿CUÁNTAS ESPAÑAS DIFERENTES EXISTEN? O SOBRE LAS DIFERENTES


CASACIONES AUTONÓMICAS Y SU RÉGIMEN JURÍDICO. I.1. Situación de partida y
consiguientes necesidades de análisis I.2. La casación autonómica regida por la normativa común.
1.2.1. Planteamiento. 1.2.2. Adaptación de la normativa común a las casaciones autonómicas. I.3.
La casación autonómica regida por leyes particulares. 1.3.1. Legitimación y condiciones. 1.3.2. El
caso paradigmático de Galicia. [Link]. La primera ley autonómica de casación en materia civil.
[Link]. Aprendizajes constitucionales de la materia: la crucial STC 47/2004, de 25 de marzo.
[Link]. La ley vigente: ley 5/2005, de 25 de abril, reguladora del recurso de casación en materia
de derecho civil de Galicia. 1.3.3. Aragón. [Link]. Problemática con el título competencial
estatutario. [Link]. La ley 4/2005, de 14 de junio sobre la casación foral aragonesa. 1.3.4.
Cataluña. 1.3.5. La propuesta vasca. II. DECÁLOGO DE CRÍTICAS PRINCIPALES A LAS
DIFERENTES CASACIONES AUTONÓMICAS Y A SU RÉGIMEN JURÍDICO. III. PROPUESTAS
DE MEJORA DE LAS DIFERENTES CASACIONES AUTONÓMICAS Y SU RÉGIMEN JURÍDICO.

THE PUZZLE OF CIVIL CASSATION IN SPAIN OR ORDERING THE


DIFFERENT SPAINS. CURRENT AND PLURAL REGULATION OF

1
Esta investigación se ha realizado gracias a la IV Convocatoria de ayudas para la financiación
de actividades propias de la Fundación Privada Manuel Serra Domínguez.
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 51, Mayo (2020) Iustel

AUTONOMIC CIVIL CASSATION. LEGE DATA ANALYSIS AND LEGE


FERENDA IMPROVEMENT PROPOSALS

ABSTRACT: Starting from the fact that there are as many autonomic cassation as autonomic
civil laws exist, different regulations of this resource that concur in our legal system are studied,
distinguishing those regional cassations that, without having a proper law of cassation, are
governed by the regulation of common cassation from those that have their own law. We propose in
order to culminate with lege ferenda proposals for improvement, an objective analysis of the
subject, followed by the enumeration and analysis of the most important criticisms that are made.

KEYWORDS: Common civil cassation, Autonomic civil cassation, Supreme Court, High Court of
Justice, regulation, criticism, improvement.

SUMMARY: I. HOW MANY DIFFERENT SPAINS ARE THERE? OR ON THE DIFFERENT


AUTONOMIC CASSATION AND THEIR LEGAL REGIME. I.1. Starting situation and subsequent
analysis needs I.2. Autonomic cassation governed by common regulation 1.2.1. Approach. 1.2.2.
Adaptation of common regulation to autonomic cassations. I.3. Autonomic cassation governed by
particular laws. 1.3.1. Legitimation and conditions. 1.3.2. The paradigmatic case of Galicia. [Link].
The first autonomic cassation law in civil matters [Link]. Constitutional learning of the subject: the
crucial STC 47/2004 , of March 25. [Link]. Current law: 5/2005 , of April 25, regulating the appeal
in civil law matters of Galicia 1.3.3. Aragón. [Link]. Problems with the statutory competence title.
[Link]. 4/2005, of June 14, on Foral Cassation of Aragon law. 1.3.4. Cataluña. 1.3.5. Basque
proposal. II. DECALOGUE OF MAIN CRITICISMS OF THE DIFFERENT AUTONOMIC
CASSATIONS AND THEIR LEGAL REGIME. III. PROPOSALS FOR IMPROVEMENT OF THE
DIFFERENT AUTONOMIC CASSATIONS AND THEIR LEGAL REGIME.

I. ¿CUÁNTAS ESPAÑAS DIFERENTES EXISTEN? O SOBRE LAS DIFERENTES


CASACIONES AUTONÓMICAS Y SU RÉGIMEN JURÍDICO

I.1. Situación de partida y consiguientes necesidades de análisis

Diferenciadas la casación común -aquella conocida por el TS para fiscalizar las


normas del Estado (art. 477.1 Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (en
2
adelante, LEC)) -, y la autonómica -aquélla por la que el correspondiente Tribunal
Superior de Justicia (en adelante, TSJ) controla la aplicación de las normas del derecho
3
civil, foral o especial autonómico correlativo -, es necesario, en el marco de esta última,
distinguir tantas casaciones autonómicas como derechos civiles autonómicos. Al
respecto, mantenemos que, si el derecho civil autonómico no es una cuestión
homogénea, difícilmente puede serlo la casación configurada para protegerlo y
ampararlo. Por ello, reconocemos tantas casaciones autonómicas, como Comunidades

2
Profundizamos en la misma, ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación civil
en España: la casación civil común. Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”,
Justicia: revista de derecho procesal, núm. 1/2020
3
Ahondamos en sus elementos, ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación
civil en España u ordenando las dos Españas: la convivencia de la casación civil común y la
autonómica. Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”, Justicia: revista de derecho
procesal, núm. 2/2020

2
Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

Autónomas (en adelante, CCAAs) prevén en su Estatuto de Autonomía (a partir de


ahora, EEAA) este medio de impugnación. Sin perjuicio de ello, para poder realizar un
análisis sistemático de la cuestión, en su ordenación distinguimos dos grandes grupos:
(1) aquéllas casaciones autonómicas que, sin contar con una ley propia de casación, se
rigen (en su totalidad) por la regulación correspondiente a la casación común (contenida
en la LEC, y en su caso, Acuerdo sobre criterios de admisión de los recursos de
casación y extraordinario por infracción procesal (en lo sucesivo, ACARCIP) y (2) las que
cuentan con su propia ley, sin perjuicio de que el régimen común se aplique de forma
supletoria y complementaria (arts. 149.1.6 y 149.3 Constitución Española -en adelante,
CE - y 4 LEC ).
El reconocimiento de ambas categorías, nos plantea una serie de cuestiones, algunas
aplicables a las dos y totalmente interrelacionadas. Nos interesa conocer, en relación a
las casaciones autonómicas que se rigen por la normativa común (caso vasco,
valenciano, extremeño, navarro y balear), cómo se aplica ésta -en definitiva, las
adaptaciones que requiere- a aquéllas; debiendo concluir si, en su caso, es una
implementación satisfactoria. Nos interesa, en su caso, su margen y modo de mejora. En
relación a las casaciones autonómicas que cuentan con una ley propia de casación,
debemos estudiar, en primer lugar, el título que lo legitima (art. 149.1.6 CE). A
continuación, debemos analizar las distintas leyes autonómicas de casación. Lo haremos
por su repercusión y orden de entrada en vigor, criterios coincidentes. Así nos fijaremos
en la ley gallega, aragonesa y catalana. Haremos, asimismo, referencia a la situación
vasca, CCAA en la que, en este momento, se está tramitando una ley de casación
autonómica. Tras el análisis objetivo de las situaciones planteadas, presentaremos, en
forma de decálogo, las 10 críticas más importantes que se hacen a su ordenación, para
concatenarlas con otras tantas propuestas de mejora lege ferenda.

I.2. La casación autonómica regida por la normativa común

1.2.1. Planteamiento

Son la CCAA vasca, valenciana, extremeña, navarra y balear las que, contando con
una casación autonómica correlativa a su derecho civil autonómico, reconocida en su
4
respectivo EEAA , no detentan una ley de casación propia. En otros términos: se

4
Art. 14.1.a) de la Ley orgánica 3/1979, de 18 de diciembre, de Estatuto de Autonomía para el
País Vasco; originariamente, art. 37.2 de la Ley orgánica 5/1982, de 1 de julio, de Estatuto de
Autonomía de la Comunidad Valenciana y, en la actualidad, art. 41 Ley Orgánica 1/2006, de 10 de
abril, de Reforma de Ley Orgánica 5/1982, de 1 de julio, de Estatuto de Autonomía de la
Comunidad Valenciana; art. 42 de la Ley orgánica 1/1983, de 25 de febrero, de Estatuto de
Autonomía de Extremadura y, posteriormente, art. 50.2 a) de la Ley orgánica 1/2011, de 28 de

3
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ordenan conforme a la LEC. Esta remisión al régimen jurídico de la casación común la


hacía expresamente la ley 38/1988, de 28 de diciembre, de Demarcación y Planta
Judicial (a partir de ahora, LDPJ) , en el ya derogado art. 5.4.1. Actualmente, no
obstante, se mantiene la aplicación de la LEC, sin remisión expresa alguna. Escapando
del objetivo de esta investigación el análisis del régimen jurídico de la casación civil
5
común, en general, y de sus elementos, en particular , en este punto, vamos a realizar
una breve síntesis de sus componentes, adaptándolos a la realidad de la casación
autonómica, fijándonos especialmente en el elemento del “interés casacional” ordenado
específicamente.

1.2.2. Adaptación de la normativa común a las casaciones autonómicas

Ante la ausencia de una regulación completa específica de la casación autonómica en


la LEC, es preciso adaptar la prevista para la casación común a la autonómica. Puede
parecer labor sencilla, partiendo de que ambas casaciones se definen de la misma
6
forma, a salvo tres diferencias (ámbito territorial, objetivo y funcional) , pero, en absoluto,
lo es.
De esta guisa, mirando a lo que entendemos la puerta de entrada a la casación, es
decir, las resoluciones recurribles y los requisitos de recurribilidad, debemos recordar, en
primer lugar, que estamos ante un recurso de configuración legal y extraordinario, por lo
que es necesario, para poder interponerlo, cumplir las condiciones que impone el
legislador, al efecto. Aunque la LEC únicamente habla de “sentencias dictadas en
segunda instancia por las Audiencias Provinciales” (art. 477.2 LEC) -que en el caso de

enero, de reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma de Extremadura; art.


61.1 a) de la Ley orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de reintegración y amejoramiento del
Régimen foral de Navarra; y, art. 49.1. a) de la Ley orgánica 2/1983, de 25 de febrero, de Estatuto
de Autonomía para las Islas Baleares, y posteriormente, art. 94.1. a) de la Ley orgánica 1/2007, de
28 de enero, de reforma del Estatuto de Autonomía de las Illes Balears.
5
Estudiamos objetiva y críticamente este recurso, incidiendo en las resoluciones recurribles y
requisitos de recurribilidad, el motivo único y su tramitación, ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO,
“El puzle de la casación civil en España: la casación civil común. Análisis lege data y propuestas
de mejora lege ferenda”, [Link].
6
Como argumentamos en ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación civil en
España u ordenando las dos Españas: la convivencia de la casación civil común y la autonómica.
Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”, [Link]. diferenciamos la casación común y
la autonómica con referencia a su ámbito territorial (el Estado en su conjunto o una CCAA
concreta), objetivo (normas civiles comunes infringidas o las correspondientes a un derecho
autonómico) y funcional (competencia del TS o del TSJ, respectivamente), sin perjuicio de que el
recurso -su configuración, elementos y funciones- sea el mismo. En este sentido, definimos el
recurso de casación ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación civil en España:
la casación civil común. Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”, [Link]., como “el
medio de impugnación en sentido estricto, devolutivo y extraordinario, que conoce el TS, frente a
sentencias no firmes dictadas por las Audiencias Provinciales (en adelante, AP) resolviendo
recurso de apelación, con la finalidad de fiscalizar la aplicación de las normas sustantivas que
hacen aquéllas, al tiempo que crea jurisprudencia y protege los derechos de las partes”.

4
Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

las casaciones autonómicas debemos leer como sentencias dictadas por las APs de la
CCAA concreta, cuyo derecho civil autonómico está conociendo el correspondiente TSJ-,
el ACARCIP añade los autos recurribles conforme a reglamentos, tratados o convenios
internacionales o de la UE, resultando el típico caso el del auto dictado en apelación en
relación a una solicitud de exequátur de una decisión judicial procedente de la UE. Aquí
advertimos la primera fricción entre ambos regímenes, pues los TSJ de Navarra y
Baleares no acatan o respetan el ACARCIP, entendiendo que este acuerdo sólo vincula
7
al TS . ¿Luego, los autos mentados son recurribles en Navarra y Baleares? Entendemos
que sí, aplicando el criterio esencial de las fuentes del Derecho y de la aplicación del
Derecho de la UE en todas las CCAAs de España. No se da ese problema en relación al
8
País Vasco, donde se sigue estrictamente el ACARCIP .
Sea como fuere, para poder ser recurribles en casación (autonómica) estas
sentencias de cualquier AP de la CCAA con derecho autonómico, deben cumplir
9
obligatoriamente cualquiera de los tres requisitos o presupuestos de recurribilidad: 1)
dictarse para la tutela judicial civil de derechos fundamentales, salvo el de la tutela
10
judicial efectiva reconocido en el art. 24 CE , 2) ser fruto de un proceso ordinario
determinado por la cuantía (art. 249.2 LEC), debiendo ser ésta superior a 600.000 euros
(summa cassationis) o 3) que el supuesto presente interés casacional. La LEC ordena
expresamente especificidades para el último. Antes de reparar en ellas, conviene
remarcar que el primer requisito no se aplica, como norma general, en la casación
autonómica, por ser una materia (los derechos fundamentales) prevista y desarrollada en
11
la legislación común, luego, vinculada con la casación común . Luego, la puerta de
entrada a la casación autonómica se basa en (o reduce a) en la cuantía del asunto o el
interés casacional. En relación al primero, debemos recordar que esta cantidad, fijada
por el demandante en la demanda de instancia, debe mantenerse como litigiosa en la
segunda instancia. Además, es casi unánime, en la doctrina, la opinión de que esta

7
En este sentido, citando también a Cataluña -hecho que no negamos, pero que, conforme a
nuestra sistemática carece de importancia- BASSOLS MUNDATA, NURIA, “El recurso de casación
en la ley de enjuiciamiento civil: análisis de la aplicación práctica de la nueva legislación civil”,
Estudios de Derecho Judicial, núm. 116/2007.
8
Lo reconoce el que es magistrado de la Sala primera del mismo, IRIARTE ÁNGEL,
FRANCISCO DE BORJA, “La jurisprudencia del TSJ del País Vasco en Derecho civil propio. El
llamado “Recurso de Casación Foral”, JADO: Boletín de la Academia Vasca de Derecho, núm.
26/2014. También, ORIBE MENDIZABAL, ALKAIN, “La jurisprudencia civil foral vasca”, JADO:
Boletín de la Academia Vasca de Derecho, núm. 26/2014.
9
Requisitos númerus clausus y excluyentes.
10
La infracción de este último se recoge, en el art. 469.1.4 LEC, como motivo específico del
recurso extraordinario por infracción procesal.
11
En nuestro apoyo, MUÑOZ JIMÉNEZ, FRANCISCO JAVIER, “El recurso de casación civil en
materia de Derecho privado”, Boletín de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de las Illes
Balears, núm. 7/2004.

5
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cuantía, fijada para evitar el colapso del TS, es excesiva para la casación autonómica,
12
más cuando los TSJ no tienen, ni de lejos, semejante carga de trabajo .
El interés casacional, en cuanto condición o requisito de recurribilidad, se ordena en
13
el art. 477.3 LEC . Este precepto, en su primer párrafo, señala los tres casos en los
que, a efectos de la casación común, se entiende que la sentencia de la AP que resuelve
la apelación detenta interés casacional: 1) se opone a la jurisprudencia del TS, 2)
resuelve puntos y cuestiones sobre los que existe jurisprudencia contradictoria de las
APs o 3) aplica normas que no llevan más de 5 años en vigor, no existiendo
jurisprudencia del TS sobre normas anteriores de igual o similar contenido. El segundo
párrafo, dedicado específicamente a la casación autonómica (“Cuando se trate de
recursos de casación de los que deba conocer un TSJ”), añade (“se entenderá que
también existe interés casacional”) otros dos casos: 4) cuando la sentencia recurrida se
oponga a doctrina jurisprudencial del (correspondiente) TSJ o 5) no exista dicha doctrina
del TSJ sobre normas de derecho autonómico correspondiente. La doctrina discute sobre
14 15
si el interés casacional autonómico abarca los 5 casos o únicamente los dos últimos .
La diferencia es trascendental, pues la segunda postura independiza la actuación de los
TSJ de la del TS, reconociendo implícitamente que, en materia de derecho autonómico,
son los primeros los únicos que fijan la jurisprudencia. La primera, sensu contrario,
reconoce la posibilidad del TS de dictar jurisprudencia en materia de derecho
autonómico.

12
Lo postulan, entre muchos, BONET NAVARRO, ÁNGEL, “La reforma de la casación. Efectos
en la función casacional de los TSJ”, Revista aragonesa de Administración pública, núm. 3/1993 e
IRIARTE ÁNGEL, FRANCISO DE BORJA, “La jurisprudencia del TSJ del País Vaco en Derecho
civil propio. El llamado “Recurso de casación foral”“, [Link].
13
Precepto que, en su tenor literal, dispone: “Se considerará que un recurso presenta interés
casacional cuando la sentencia recurrida se oponga a doctrina jurisprudencial del Tribunal
Supremo o resuelva puntos y cuestiones sobre los que exista jurisprudencia contradictoria de las
Audiencias Provinciales o aplique normas que no lleven más de cinco años en vigor, siempre que,
en este último caso, no existiese doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo relativa a normas
anteriores de igual o similar contenido.
Cuando se trate de recursos de casación de los que deba conocer un Tribunal Superior de
Justicia, se entenderá que también existe interés casacional cuando la sentencia recurrida se
oponga a doctrina jurisprudencial o no exista dicha doctrina del Tribunal Superior sobre normas de
Derecho especial de la Comunidad Autónoma correspondiente”
14
Comparten esta postura, entre otros, BONET NAVARRO, ÁNGEL, Los recursos en el proceso
civil, La Ley, Madrid 2000, p. 221, LÓPEZ SÁNCHEZ, JAVIER, El interés casacional, Civitas,
Madrid 2002, pp. 301-302, CÁMARA RUIZ, JUAN, “La casación civil de Aragón”, AAVV (Dr.
BONET NAVARRO, JOSÉ), El recurso de casación civil, Thomson Reuters Aranzadi, Navarra
2010, p. 560 y ORTELLS RAMOS, MANUEL, “Sobre la competencia legislativa de la Generalitat
Valenciana en materia procesal: (cuestiones procesales del derecho privado valenciano)”, Corts:
Anuario de derecho parlamentario, núm. 13/2002.
15
De esta opinión, MUÑOZ JIMÉNEZ, FRANCISCO JAVIER, “El recurso de casación civil en
materia de Derecho privado”, [Link]. También, MARTÍ PAYÁ, VANESA, “Casación autonómica y
principio de igualdad”, AAVV (Dr. BONET NAVARRO, JOSÉ), El recurso de casación civil,
Thomson Reuters Aranzadi, Navarra 2010, p. 539.

6
Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

Por lo demás, el motivo único de la casación civil autonómico es el mismo que en la


común (“la infracción de normas aplicables para resolver las cuestiones objeto del
proceso”) (art. 477.1 LEC), si bien con referencia a las normas de derecho autonómico.
16
Obviando la posibilidad de la existencia de recursos mixtos , otra vez, nos encontramos
con el hecho de que es el ACARCIP el que detalla este único motivo (posibilidad de
alegar diversas infracciones, como motivos distintos, enumeradas; necesidad de que la/s
infracción/es alegadas sean relevantes para el fallo; normas sustantivas o materiales que
abarca). Una vez más, y en relación a las CCAAS que no ordenan específicamente su
recurso de casación, nos encontramos con que, sin perjuicio de que la propia
jurisprudencia de sus respectivos TSJ lo haga, a priori, aquellos que no siguen el
ACARCIP, se mueven con más inseguridad e incertidumbre que los que lo hacen.
Por lo demás, la tramitación del recurso de casación autonómico es el mismo que el
de la común (arts. 477-487 LEC), sin perjuicio de que, cuando este recurso se interpone
junto al de infracción procesal, se aplica el régimen transitorio (DF 16 LEC). Al respecto,
únicamente conviene recordar que el órgano ad quo es una AP de la CCAA que cuenta
con derecho autonómico propio y el ad quem el TSJ de ese territorio. Además, la
importancia del ACARCIP, también en relación a este elemento, causa la distorsión
mentada.

I.3. La casación autonómica regida por leyes particulares

1.3.1. Legitimación y condiciones

Hemos incluido en un segundo grupo las CCAAs que cuentan con una propia ley de
casación. Es el caso de Galicia, Aragón y Cataluña, al tiempo, que Euskadi está
preparando la suya. En este punto, y antes de ahondar en su contenido, queremos
analizar sucintamente su legitimación que no es, ni puede ser otra que no sea de rango
constitucional. Es el art. 149.1.6 CE el que reconoce la competencia exclusiva del
Estado en materia procesal “sin perjuicio de las necesarias especialidades que en este
orden se deriven de las particularidades del derecho sustantivo de las Comunidades
Autónomas”. Este precepto requiere dos comentarios principales, para fijar el alcance de
la competencia del Estado y de las CCAAs en materia procesal, identificando, al tiempo,
17
una norma general y su excepción . Por una parte, el Tribunal Constitucional (en lo

16
Aquéllos basados en la infracción del derecho común y autonómico, o incluso, dos
autonómicos. Analizamos críticamente su régimen, ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle
de la casación civil en España u ordenando las dos Españas: la convivencia de la casación civil
común y la autonómica. Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”, [Link].
17
Sobre sus orígenes y discusión en la comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades
Públicas, JUAN SÁNCHEZ, RICARDO, Legislación procesal y Comunidades Autónomas. Análisis

7
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sucesivo, TC) justifica la exclusividad a favor del Estado de este título competencial por
18
la “necesidad de salvaguardar la uniformidad de los instrumentos jurisdiccionales” .
19
Estamos, lógicamente, ante la norma general ; la excepción dispone cuándo pueden
ordenar la materia procesal las CCAAs: cuando las particularidades del derecho
20
autonómico lo requieran . Por tanto, prima facie, y pendientes de la valoración que
haremos posteriormente, es la existencia de particularidades en el derecho autonómico
sustantivo gallego, aragonés o catalán el que ha justificado la existencia de su propia ley
de casación. Del mismo modo, entendemos que la CCAA vasca, también se ha basado
en esas singularidades para iniciar la ordenación de la materia. De seguido, no obstante,
es crucial una matización: ha dejado claro la jurisprudencia del TC, especialmente la
STC 47/2004, de 25 de marzo -que resolvió el recurso de inconstitucionalidad contra la
Ley de Galicia 11/1993, de 15 de julio, sobre el recurso de casación en materia de
Derecho civil especial-, que la mera existencia del derecho civil autonómico no justifica la
posibilidad de ordenar su repercusión procesal. “Las singularidades procesales que se
permiten a las CCAAs han de limitarse a las que, por la conexión directa con las
particularidades del Derecho sustantivo autonómico, vengan requeridas por éstas” dice la
21
mentada resolución, mostrando el carácter limitado de la facultad de las CCAAs . Por
tanto, y llevado al ámbito del recurso de casación autonómico, las CCAAs cuyos EEAA
hayan previsto esta competencia no pueden ordenar todos sus elementos, sino aquéllos

crítico del art. 149.1.6 CE y las leyes autonómicas de casación civil, Aranzadi, Pamplona 2013, pp.
32-33.
18
Cuestión reconocida en las siguientes: STC 71/1982, de 30 de noviembre, STC 83/1986, de 26
de junio, STC 123/1988, de 23 de junio, STC 121/1992, de 28 de septiembre, STC 146/1996, de 19
de septiembre y STC 173/1998, de 23 de julio. De manera muy importante, confirmando lo anterior
STC 47/2004, de 25 de marzo, y posteriormente, en la línea de la anterior, STC 135/2006, de 27
de abril, STC 31/2010, de 28 de junio de 2010 y STC 21/2012, de 16 de febrero.
19
Totalmente vinculada con el principio de unidad jurisdiccional y con la titularidad exclusiva del
Estado sobre la organización judicial (art. 149.1.5 CE en relación al 117.3 y 5 y 121.1 CE)
20
Nótese que el precepto constitucional se refiere a “las particularidades del derecho sustantivo
de las Comunidades Autónomas”, lo que supone la extensión de la competencia autonómica no
únicamente al ámbito civil, sino también a otros (administrativo, por ejemplo). En nuestro apoyo,
NIEVA FENOLL, JORDI, “Los mecanismos de tutela de los derechos estatutarios”, AAVV (Coor.
HOFMANN, RAINER), Estado compuesto y derechos de los ciudadanos. Seminario, Barcelona, 4
de octubre de 2006, Generalitat de Catalunya-Institut d'Estudis Autonòmics, Barcelona 2007, p.
114.
21
Luego, no es una competencia directa y automática, sino sujeta a la existencia de las referidas
particularidades del derecho autonómico. Lo entiende obvio, pues lo contrario, “vaciaría de
contenido la citada disposición constitucional”, SARMIENTO MÉNDEZ, XOSÉ ANTÓN, “La
casación civil autonómica: nuevos criterios para su pleno desarrollo”, Repertorio Aranzadi del
Tribunal Constitucional, núm. 8/2004. Por su parte, PAREJA VALLEJO, MIGUEL ANGEL, “Recurso
de casación y legislación procesal. La Ley 4/2012, de 5 de marzo, del recurso de casación en
materia de derecho civil de Cataluña”, Revista Aranzadi Doctrinal, núm. 2/2013, sistematiza en 4
los requisitos necesarios para que las CCAAs puedan legislar en materia procesal: 1) contar con
derecho autonómico, 2) que éste tenga peculiaridades singulares, 3) que la especialidad procesal
se establezca para salvaguardar la especificidad del Derecho sustantivo y d) que el EEAA le
confiera esa facultad.

8
Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

derivados de sus particularidades sustantivas a las que no se les puede aplicar la


22
legislación procesal estatal (las “especialidades” procesales del art. 149.1.8 CE) ,
23
debiendo explicar este extremo el legislador autonómico , rigiendo, para el resto, de
24
forma directa, la ordenación de la LEC. Además, en todo caso, la regulación que hagan
25
las CCAAs debe respetar la CE y el marco jurídico-procesal estatal . Sin perjuicio de
ello, y donde existan las particularidades mentadas, reflejadas en el ámbito procesal por
26
las CCAAs, el Estado no puede entrar .

1.3.2. El caso paradigmático de Galicia

[Link]. La primera ley autonómica de casación en materia civil

Fue Galicia la primera CCAA que ordenó su propia ley de casación: la ley 11/1993, de
15 de julio, sobre el recurso de casación en materia de derecho civil especial de
27
Galicia . Lo hacía en ejercicio de la competencia que le reconocía su EEAA (arts. 22 y

22
En otros términos: la aplicación del derecho procesal estatal a estas particularidades impediría
la protección de los derechos subjetivos materiales del ámbito del derecho civil autonómico. En
esta línea, GIMENO SENDRA, JOSÉ VICENTE, “Competencias autonómicas en la regulación del
proceso en defensa de los derechos estatutarios”, Revista de Derecho Político, núm. 79/2010.
También, CABELLOS ESPIÉRREZ, MIGUEL ÁNGEL, “Las garantías procesales de los derechos
estatutarios. Aspectos competenciales y jurisdiccionales”, Lex Social. Revista de los Derechos
sociales, núm. 1/2011.
23
“O, en su defecto, quienes asuman la defensa de la ley, en su caso impugnada”, apunta la STC
47/2004 de 25 de marzo, recogiendo la doctrina constitucional previamente existente. Mantiene
esta STC que compete a aquéllos “ofrecer la suficiente justificación sobre la necesidad de alterar
las reglas procesales comúnmente aplicables por venir requeridas por las particularidades del
Derecho sustantivo autonómico salvo que del propio examen de la ley se puedan desprender o
inferir esas “necesarias especialidades”. Hace suya esta doctrina, MARTÍ PAYÁ, VANESA,
“Casación autonómica y principio de igualdad”, [Link]., p. 544.
24
Bebiendo de CÁMARA RUIZ, JUAN, “La nueva casación civil de Galicia”, Anuario da Facultade
de Dereito da Universidade da Coruña, núm. 10/2006.
25
En este sentido, RAMOS MÉNDEZ, FRANCISCO, “La influencia de la Constitución en el
Derecho Procesal Civil”, Justicia: revista de derecho procesal, núm. 1/1983. Enumera y analiza los
principios constitucionales jurisdiccionales a respetar por el legislador autonómico, ALONSO
FURELOS, JOSÉ MANUEL, La competencia exclusiva del Estado para legislar en materia
procesal prevista en el art. 149.5.5 y 6 de la Constitución española y sus excepciones, Instituto
Vasco de Derecho Procesal, Donostia 2007, pp. 9-11. También, JUAN SÁNCHEZ, RICARDO,
Legislación procesal y Comunidades Autónomas. Análisis crítico del art. 149.1.6 CE y las leyes
autonómicas de casación civil, [Link]., p. 44.
26
Totalmente acertado, a nuestro juicio, BUSTO LAGO, JOSÉ MANUEL, “Ámbito de la
competencia de los Tribunales Superiores de Justicia en materia de Derecho civil: especialidades
en la regulación autonómica del recurso de casación en materia de Derecho civil propio de Galicia
(A propósito de la STC 47/2004, de 25 de marzo)”, Derecho privado y Constitución, núm. 18/2004.
27
Destaca su carácter pionero, respecto al resto de CCAAs con derecho autonómico propio y con
competencia para ordenar la casación, PARDO GATO, JOSÉ RICARDO, “La casación en las
Comunidades Autónomas: la ley 5/2005, de 25 de abril, del recurso de casación en materia de
derecho civil de Galicia”, Actualidad Civil, núm. 8/2006. Antes, NOGUEIRA ROMERO, SANTIAGO,

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27.5) y para responder a las especialidades que se derivaban de su derecho civil


autonómico (art. 149.1.6 CE). Su preámbulo recogía expresamente la necesidad de
regular el recurso “para hacer posible que el acceso a dicho recurso de casación sea
28
efectivamente viable” . Era una ley muy concisa, integrada de una pequeña
introducción, cuatro artículos y una disposición adicional, otra transitoria y una final. Se
ordenaban las resoluciones susceptibles del recurso (art. 1) -cuya principal novedad era
la eliminación de la cuantía como requisito de recurribilidad-, los motivos, al efecto (art. 2)
-destacando junto a la infracción de normas del ordenamiento jurídico gallego, o además
de éste, del común, o de la jurisprudencia del TSJ o de la anterior del TS, el error en la
apreciación de la prueba que demuestre desconocimiento por parte del juzgador de
hechos notorios que supongan infracción del uso o costumbre-, los recursos mixtos
(común-autonómico) (art. 3) y las costas (art. 4). La disposición adicional apuntaba el
carácter supletorio de la LEC .

[Link]. Aprendizajes constitucionales de la materia: la crucial STC 47/2004, de 25 de


marzo

Como sabemos, la ley 11/1993 fue recurrida al TC por el Presidente del Gobierno
español el mismo año en el que vio la luz, resolviendo aquél más de una década más
29
tarde mediante la STC 47/2004, de 25 de marzo , que es, a nuestro juicio, la
resolución judicial más importante hasta la época en la materia. Prescindiendo de su
30
análisis detallado , queremos destacar los siguientes elementos:

1) El escrito de interposición del recurso de constitucionalidad del abogado del


Estado se basa en la vulneración, por parte del Parlamento gallego, del art.
149.1.6 CE, al tiempo que mantiene que el legislativo autonómico realiza una
regulación procesal del recurso de casación paralela a la prevista en la normativa
estatal. Argumenta, al respecto, que el legislador gallego regula mucho más allá

“Reflexiones acerca de la Ley sobre el recurso de casación civil de Galicia“, Revista xurídica
galega, núm. 4/1993.
28
Destaca su objetivo de garantizar el acceso efectivo a la casación ante el TSJ gallego, TRIGO
GARCÍA, BELÉN, “Normas consuetudinarias y recurso de casación en materia de Derecho civil de
Galicia”, Actualidad civil, núm. 21/2005
29
Denuncia este hecho, PULIDO QUECEDO, MANUEL, “Casación civil autonómica”, Actualidad
jurídica Aranzadi, núm. 625/2004.
30
Lo hacen formidablemente, BUSTO LAGO, JOSÉ MANUEL, “Ámbito de la competencia de los
Tribunales Superiores de Justicia en materia de Derecho civil: especialidades en la regulación
autonómica del recurso de casación en materia de Derecho civil propio de Galicia (A propósito de
la STC 47/2004, de 25 de marzo), [Link]. También, MELERO BOSCH, LOURDES VERÓNICA,
REVERÓN PALENZUELA, BENITO, “La competencia de las comunidades autónomas para legislar
en materia de recurso de casación civil. Comentario a la sentencia del Tribunal Constitucional
47/2004, de 25 de mayo”, Anales de la Facultad de Derecho (Universidad de La Laguna), núm.
23/2006.

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de las necesarias especialidades procesales que permite el art. 149.1.6 CE para


la defensa judicial de las relaciones jurídicas sustantivas configuradas por la
norma autonómica en virtud de las particularidades de su Derecho autonómico.

2) Por su parte, los escritos de alegaciones de la Junta de Galicia y del propio


Parlamento gallego defienden que no se da la extralimitación competencial
denunciada por la Abogacía del Estado, entendiendo que los preceptos de la ley
recurrida encuentran plena cobertura en el ejercicio de la competencia que a la
31
CCAA de Galicia reconoce su EEAA (art. 27.5) .

3) En el fallo -de estimación parcial del recurso de inconstitucionalidad-,


además de su contenido propiamente dicho, llaman la atención dos elementos: (1)
que no es unánime, existiendo un voto particular, que es la mejor muestra de la
tendencia negacionista de la casación autonómica, y (2) que antes de resolver la
cuestión, el TC muestra el método para medir la constitucionalidad de los
preceptos de la ley recurrida, bajo la convicción de que “el art. 149.1.6 CE es el
único canon de constitucionalidad a cuya luz ha de dirimirse la presente
controversia competencial”. Nos fijamos en ello en los siguientes apartados.

4) El TC declara inconstitucional todo el articulado de la ley recurrida salvo dos


elementos: la eliminación del requisito de la cuantía litigiosa, como requisito de
recurribilidad (último inciso del art. 1 a) de la ley recurrida) y el error en la
apreciación de la prueba que demuestre desconocimiento por parte del juzgador
de hechos notorios que supongan infracción del uso o costumbre, como motivo de
recurso, y la exención de prueba de los usos y costumbres notorios (art. 2 ley
11/1993). En ambos casos, el TC advierte una conexión o vinculación directa entre
estos dos elementos (especialidades procesales) y las particularidades del
derecho civil de Galicia, justificando constitucionalmente ambas innovaciones
procesales con alusión al art. 149.1.6 CE en relación al art. 27.5 del EEAA de
Galicia.
Concretamente, para justificar la eliminación de la cuantía para recurrir el TC
acude a las particularidades del ordenamiento jurídico-civil propio de Galicia
(relaciones jurídicas muy vinculadas al ámbito rural, a su economía esencialmente

31
En ambos escritos resulta curiosa la alegación de la mera existencia del derecho autonómico
como elemento para justificar la competencia exclusiva de la CCAA en materia procesal. Incluso, el
Parlamento autonómico llega a apuntar que “en la medida en que el espacio competencial de la
CCAA le queda constitucional y estatutariamente reservado, resulta totalmente indiferente que el
Estado haya aprobado una norma sobre la materia antes que la CCAA”. Llama la atención,
igualmente, la interpretación del art. 73.1 a) LOPJ que hace el legislativo gallego, postulando que
“es evidente que asigna la competencia a la Ley autonómica y no a la Ley estatal para definir el
marco procesal en que deba de desarrollarse”.

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agraria sobre la base de una propiedad de carácter minifundista, cuyos conflictos


32
son de cuantías litigiosas escasas ) y a la función y finalidad del recurso de
casación (ius litigatoris y ius constitutionis, requiriendo la segunda la uniformidad
en la interpretación y aplicación del Derecho de Galicia, algo que impide la cuantía
mínima litigiosa).
La constitucionalidad del motivo específico del recurso -inexistente en la LEC-
se salva entendiéndolo como especialidad procesal derivado del carácter
marcadamente consuetudinario del Derecho de Galicia. La misma argumentación
se apunta a la dispensa de la carga de la prueba de tales hechos notorios
constitutivos de uso o costumbre.

5) Respecto al resto de preceptos de la ley se consideran inconstitucionales por


vulnerar el orden constitucional de distribución de competencias, es decir, por no
superar el único canon de constitucionalidad en la materia (art. 149.1.6 CE).
Como apuntábamos, la STC 47/2004 , explica la forma o método de corroborarlo.
Se hace mediante tres reglas sucesivas. Primero, se determina la particularidad
del Derecho sustantivo, que es la que, en su caso, justifica una normación
autonómica específica en el orden procesal. A continuación, se ha de señalar
respecto de qué legislación procesal estatal (general o común) se predican las
eventuales especialidades de orden procesal incorporadas por el legislador
autonómico. En último lugar, se indaga si entre las peculiaridades del
ordenamiento sustantivo autonómico y las singularidades procesales incorporadas
por el legislador autonómico existe una conexión directa que justifique las
33
especialidades procesales .
Igualmente, resulta interesante la matización que hace la STC 47/2004 a la
doctrina constitucional previa llamada leges repetitae: proscrita la reiteración o
reproducción de normas procesales estatales por el legislador autonómico (criterio
mantenido desde la STC 71/1982 , especialmente abordada en la STC 173/1998,
de 23 de julio ), suaviza la prohibición el TC apuntando que no debe extenderse a
los supuestos en que la reiteración simplemente consiste en incorporar a la

32
La STC cita instituciones jurídico privadas como los petrucios parroquiales o veciña, las
comunidades en materia de aguas, el agro o vilar, las serventías,… Repara en estas instituciones,
RODRÍGUEZ MONTERO, RAMÓN P., “La jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia de
Galicia como elemento de desarrollo del derecho civil gallego (servidumbres y serventías)”,
Anuario da Facultade de Dereito da Universidade da Coruña, núm. 4/2000.
33
Añade la STC 47/2004 “es decir, que las legitime como “necesarias” en los términos de la
cláusula competencial del art. 149.1.6 CE, teniendo presente que la necesidad a qué ésta se
refiere no puede ser entendida como absoluta, pues tal intelección del precepto constitucional
dejaría vacía de contenido y aplicación la habilitación competencial que éste reconoce a favor de
las Comunidades Autónomas”

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normativa autonómica, ejercida en su ámbito competencial, determinados


preceptos del ordenamiento procesal general con la sola finalidad de dotar de
sentido o inteligibilidad al texto normativo aprobado por el Parlamento autonómico.

6) El voto particular que acompaña a la STC 47/2004 , firmado por dos


magistrados, hace hincapié en “la facultad estrictamente limitada” que reconoce a
las CCAAs el art. 149.1.6 CE, reiterando que “no cabe aceptar que la sola
existencia de un derecho sustantivo propio faculte a las CCAAs para crear
instituciones procesales propias al margen de las reguladas con carácter unitario
para todo el Estado, por una simple apreciación de la conveniencia de dictarlas
por parte de la CCAA”. Es más, negando la mayor, postula que el recurso de
casación no es, en modo alguno, una necesaria especialidad de ningún derecho
sustantivo, sino una institución que obedece a consideraciones estrictamente
34
procesales, con significado común a todo el sistema procesal , por lo que resulta
inaceptable la fragmentación de su regulación desde las CCAAs con derecho
sustantivo propio. En definitiva, mantiene que solo el Estado puede ordenar el
recurso que nos ocupa, lo que les lleva a defender la inconstitucionalidad de la ley
recurrida en su integridad.

[Link]. La ley vigente: ley 5/2005, de 25 de abril, reguladora del recurso de casación en
materia de derecho civil de Galicia

La ley vigente, integrada de una breve exposición de motivos, dos artículos y tres
disposiciones (una transitoria, otra derogatoria y una final), no es más que una
35
reproducción de la anterior en lo no declarado anticonstitucional , no adoleciendo, por
36
tanto, de ninguna sospecha de inconstitucionalidad .
La exposición de motivos se refiere al título competencial que posibilita la ley (arts. 22
y 27.5 EEAA de Galicia y art. 149.1.6 CE) y alude a la mentada STC 47/2004 , en
cuanto delimitó “el ámbito constitucionalmente correcto de actuación del Legislativo

34
A mayor abundamiento, los magistrados discrepantes advierten entre el derecho sustantivo y la
institución procesal de la casación una distancia muy extensa, no salvable mediante una hipotética
relación de necesidad entre las peculiaridades de aquél y la especialidad de éste.
35
Antes que nosotros, TRIGO GARCÍA, BELÉN, “Normas consuetudinarias y recurso de
casación en materia de Derecho civil de Galicia”, [Link]. En el mismo sentido, PILLADO
GONZÁLEZ, ESTHER “El recurso de casación ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia tras
la sentencia del Tribunal Constitucional 47/2004 de 29 de marzo”, Anuario de la Facultad de
Derecho de Ourense, núm. 1/2005. Analiza su contenido, PÉREZ-CRUZ MARTÍN, AGUSTÍN J.,
“El recurso de casación foral gallego (A propósito de la ley 5/2005, de 25 de abril, reguladora del
recurso de casación en materia de derecho civil de Galicia”), AAVV (Coor. GIMENO SENDRA,
JOSÉ VICENTE,), El Tribunal Supremo, su doctrinal legal y el recurso de casación: estudios en
homenaje al profesor Almagro Nosete, Iustel, Madrid 2007, pp. 473 y ss.
36
Lo matiza, CÁMARA RUIZ, JUAN, “La nueva casación civil de Galicia”, [Link].

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autonómico en esta materia”. Se apunta, además, el fin público de la casación (“la


creación de una doctrina jurisprudencial sobre el derecho civil gallego”).
Mientras el artículo uno señala el objetivo de la ley (la regulación del recurso de
casación en materia de derecho civil de Galicia), de conformidad con la competencia
prevista en el EEAA de Galicia (art. 27.5 ), el segundo “en desarrollo de la competencia
exclusiva de la CCAA para la regulación de las normas procesales derivadas del derecho
gallego”, establece las “especialidades en la regulación del recurso de casación en
materia civil” que son, a la sazón, dos: la consideración como motivo casacional del error
en la apreciación de la prueba que demuestre desconocimiento por parte del juzgador de
hechos notorios que supongan infracción del uso o costumbre y el no sometimiento a
limitación alguna por causa de su cuantía litigiosa a las sentencias objeto de casación.

1.3.3. Aragón

[Link]. Problemática con el título competencial estatutario

Poseedora de un derecho civil propio, con competencia para conservarlo, modificarlo


37
y desarrollarlo (art. 35.1.4 del EEAA de Aragón (Ley orgánica 8/1982, de 8 de agosto) ,
esta CCAA también se reservaba la casación relativa a su derecho civil (art. 29.1 a)). No
obstante, la reforma del EEAA operada mediante la LO 5/1996, de 30 de diciembre,
38
modificó el art. 29.1. a) suprimiendo la reserva del recurso que nos ocupa . En este
panorama, en aplicación del nuevo texto estatutario, el TSJ de Aragón entendió que no
39
detentaba competencia para conocer de la casación autonómica al tiempo que el TS
discernía que aquél mantenía la competencia por tratarse de un defecto de técnica
40
legislativa, subsanable por vía interpretativa . La doctrina, por su parte, aparecía

37
Este título competencial vinculaba el ámbito sustantivo con el procesal (“la conservación,
modificación y desarrollo del Derecho civil aragonés, sin perjuicio de las competencias exclusivas
del Estado, así como del derecho procesal civil derivado de las peculiaridades de su Derecho
sustantivo”)
38
La reforma convirtió en contenido del (nuevo) art. 29 el recogido en el anterior art. 28: “el TSJ
de Aragón es el órgano jurisdiccional que culmina la organización judicial en su ámbito territorial y
ante el que se agotarán las sucesivas instancias procesales en los términos del art. 152 CE y de
acuerdo con el presente Estatuto”. Explica el fenómeno, SAN ROMÁN MORENO, JOSÉ RAMÓN,
“La supresión del artículo 29 del Estatuto de Autonomía de Aragón”, Revista de derecho civil
aragonés, núm. 1-2/1998.
39
Muestra su argumentario, ATSJ Aragón de 14 de abril de 1997. Interesante también ATSJ
Aragón de 5 julio de 1999, con dos votos discrepantes.
40
Así lo manifestó en abundantes autos: ATS 10 febrero de 1998, ATS 24 febrero de 1998, ATS
10 marzo de 1998, ATS 24 marzo de 1998, ATS 12 mayo de 1998, ATS 23 junio de 1998, ATS 21
diciembre de 1999 y ATS 24 de febrero de 2004. Comenta el primero, mostrándose en contra del
criterio del TS, HERRERO PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La competencia casacional del
Tribunal Superior de Justicia de Aragón: comentario al auto del Tribunal Supremo de 10 de febrero
de 1998”, Revista de derecho civil aragonés, núm. 2/1997.

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fraccionada, entre los que entendían que, hasta que el EEAA no fuera reformado para
reintroducir el título competencial perdido, el TSJ no podía conocer de la casación
41
aragonesa y los que, siguiendo al TS, mantenían que se trataba de un error legislativo
42
subsanable mediante la interpretación . Por fin, el año 2000, el TSJ autonómico asumió
43
su competencia para conocer del recurso de casación autonómico . La cuestión quedó
en una mera anécdota jurídica, reconociendo el vigente EEAA la competencia (art. 63.2).

[Link]. La ley 4/2005, de 14 de junio, sobre la casación foral aragonesa

44
Anhelo pretérito , Aragón promulgó su ley propia de casación autonómica en el año
2005. Siguiendo el aprendizaje y modelo gallego, presento una ley concisa, con un
preámbulo, tres artículos y dos disposiciones (transitoria y final).
El legislador aragonés alude al título competencial (art. 35.1.4 EEAA de Aragón) para
justificar la innovación procesal que conlleva la ley, señalando la importancia de la
jurisprudencia de su TSJ “en la tarea de revitalizar nuestro Derecho” y el escaso número
de asuntos que están accediendo a la casación foral aragonesa debido a “las
45
peculiaridades de nuestro Derecho” .
Su artículo primero, recogiendo el contenido del art. 478.1 II LEC atribuye a la Sala
primer del TSJ aragonés el conocimiento de los recursos de casación contra
resoluciones de los tribunales civiles con sede en esa CCAA, siempre que el recurso se
funde exclusivamente o junto a otros motivos, en infracción de las normas del derecho
civil aragonés. No supone, por tanto, innovación alguna.

41
Tajante, con el argumento iuspositivista, HERRERO PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La
"recuperación" de la casación aragonesa (comentario al Auto del Tribunal Superior de Justicia de
Aragón de 14 de julio de 1998)”, Derecho privado y Constitución, núm. 12/1998.
42
Se hace eco de ambas posturas, HERRERO PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La casación
aragonesa tras la reforma del Estatuto de Autonomía (LO 5/1996, de 30 de diciembre)”, Revista
jurídica de Navarra, núm. 24/1997.
43
Mediante el auto de 22 de septiembre de 2000, que aceptó, por unanimidad, la competencia
para conocer del recurso de casación autonómico.
44
Remarca que, aunque no es conocido -a diferencia de lo acontecido en Cataluña y Euskadi- la
CCAA aragonesa también ha deseado un Tribunal propio de casación, como lo muestra el Estatuto
de Caspe, cuyo artículo 10 preveía uno al que se le encomendaba entender, en última instancia,
“en las materias civiles y administrativas, cuya legislación está atribuida al Gobierno de Aragón”,
HERRERO PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La casación aragonesa tras la reforma del
Estatuto de Autonomía (LO 5/1996, de 30 de diciembre)”, [Link]. Se refiere, igualmente, el autor al
art. 29 del Estatuto de “los Cinco”, que atribuía a la Sala de Justicia “los recursos de casación por
infracción de ley en materia de Derecho civil aragonés”.
45
Lo analiza, CÁMARA RUIZ, JUAN, “La nueva casación civil de Galicia”, [Link]. También incide
en ello, analizando el régimen vigente, HERNÁNDEZ PUÉRTOLAS, FRANCISCO JAVIER, “El
recurso de casación Foral en la Comunidad Autónoma de Aragón: estado de la cuestión”, AAVV
(Coor. MARTÍNEZ-SIMANCAS SÁNCHEZ JULIÁN, BERCOVITZ RODRÍGUEZ-CANO,
RODRIGO), Derechos civiles de España, Vol. 6, Sopec, Madrid 2000, pp. 3291-3320.

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Sí conlleva novedad su artículo segundo, cuando dispone que son recurribles en


46
casación las sentencias dictadas en segunda instancia por las APs cuando la cuantía
del asunto exceda de 3000 euros o sea imposible de calcular ni siquiera de modo
47
relativo . Además, se alude, como segundo y último requisito de recurribilidad, al interés
casacional, aplicable en todo caso -”aunque la determinación del procedimiento se
48
hubiese hecho en razón de la cuantía” -, identificándolo (art. 3) con (1) la oposición de la
sentencia recurrida a doctrina jurisprudencial del TSJ de Aragón o del TS, dictada en
aplicación de normas del derecho civil aragonés, o la inexistencia de dicha doctrina en
relación con las normas aplicables; (2) la decisión, por parte de la sentencia recurrida, de
puntos y cuestiones sobre los que exista jurisprudencia contradictoria de las APs y (3)
con la aplicación, por la sentencia recurrida, de normas del Derecho civil aragonés que
no llevan más de 5 años en vigor, siempre que no exista doctrina jurisprudencial relativa
49
a normas anteriores de igual o similar contenido .

1.3.4. Cataluña

Cataluña ha ordenado la casación civil en su ley 4/2012, de 5 de marzo, del recurso


de casación en materia de derecho civil de Cataluña . Aprendiendo de lo acontecido en
Galicia y, especialmente, de la STC 47/2004, de 25 de marzo , ordena una ley diferente
a las anteriores, iniciando, a nuestro juicio, un modelo distinto al gallego -al que siguió
Aragón-. Un preámbulo mucho más extenso que las leyes autonómicas casacionales
previamente estudiadas es seguido de cuatro artículos y dos disposiciones finales. Antes
de examinar su contenido concreto, en análisis de conjunto, llaman la atención dos
elementos: (1) la designación del TSJ catalán al que también se llama Tribunal de
50
Casación de Cataluña y (2) que tras explicar, en el preámbulo, que el legislador catalán

46
Aunque la ley no lo diga, obviamente, se refiere a las de la CCAA aragonesa.
47
Advertimos una rebaja más que considerable del montante exigible para la casación común -
600.000 euros- (art. 477.2.2 LEC). Además, recuérdese que en la casación común no se permite
ésta si el valor del asunto es incalculable.
48
Luego, es el mismo régimen que el de la casación común, en el que este criterio de
recurribilidad únicamente es incompatible con la materia atinente a la protección de derechos
fundamentales.
49
Por tanto, se hace una interpretación extensiva del art. 477.3 LEC.
50
Curiosamente, se utiliza el término “Tribunal Superior de Justicia de Cataluña o Tribunal de
Casación de Cataluña”, entendemos, como sinónimos, si bien no se utiliza la doble designación en
todos los casos. Además, en el preámbulo, se mencionan ambos “Tribunal Superior de Justicia de
Cataluña Y del Tribunal de Casación de Cataluña”, como si fueran diferentes, algo imposible en el
marco jurídico actual.

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opta por establecer el “interés casacional” como único criterio de recurribilidad o acceso
51
a la casación, se elude este término en el articulado .
El preámbulo -llamativamente hacia su ecuador- señala el título competencial para
dictar las normas procesales específicas derivadas de las particularidades del derecho
sustantivo de Cataluña: el art. 130 del EEAA de Cataluña en concordancia con el art.
149.1.6 CE. Antes, como idea inicial, señala la competencia exclusiva del TSJ catalán
52
para la unificación de la interpretación del derecho de esa CCAA, y la naturaleza
complementaria de la jurisprudencia del TSJ en la interpretación y aplicación del derecho
civil catalán (Código Civil de Cataluña art. 111-2.2), identificando la casación como
instrumento procesal al efecto. Remarca, en este sentido, la importancia de la
ordenación de este recurso, en general, y de los criterios de acceso, en particular, para
que cumpla su finalidad. En relación a éstos, apunta que, desde que se creó el TSJ, se
han utilizado los mismos que para la casación común ante el TS, lo que supone una
restricción que dificulta que el TSJ de Cataluña alcance su fin, quedando muchas
materias del derecho civil catalán sin acceso a la casación. Justifica así las innovaciones
que presenta la ley, con respeto a la normativa vigente y en atención a las necesidades
del derecho civil catalán. Se cita, en este sentido, como “especificidad previa a cualquier
otra consideración” una que afecta al ordenamiento en su conjunto: el desarrollo
cuantitativo y cualitativo del derecho civil catalán, ligado al proceso de codificación
iniciado en 2002, “debe considerar la posibilidad de una producción correlativa de
53
jurisprudencia” .
Confunde el preámbulo requisito de recurribilidad y motivo de casación cuando
apunta que el recurso de casación autonómico puede “fundamentarse en la infracción de
la jurisprudencia del propio TSJ de Cataluña”. Es incongruente, además, con el
articulado en el que se recoge, como motivo único, la infracción de normas del
54
ordenamiento civil catalán (art. 2) .
Tras apuntar que los requisitos de recurribilidad de la LEC reducen
considerablemente el número de casaciones que llega al TSJ catalán, dejando la
mayoría de las cuestiones del derecho civil catalán fuera de aquélla, muestra su voluntad
de no excluir ningún tipo de asunto de la posibilidad de acceder a la casación. Al efecto,

51
En su art. 3 se habla de los requisitos de acceso a la casación ante el TSJ de Cataluña sin
referencia alguna al interés casacional.
52
También recogido en su EEAA (art. 95.3)
53
Mantiene que esta justificación no satisface ni colma las exigencias de la doctrina del TC sobre
la materia, PAREJA VALLEJO, MIGUEL ÁNGEL, “Recurso de casación y legislación procesal. La
Ley 4/2012, de 5 de marzo, del recurso de casación en materia de derecho civil de Cataluña”,
[Link].
54
Llama la atención que el artículo mentado también requiere “la fundamentación” -mismo
término- de la casación en la infracción de normas del ordenamiento civil catalán.

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el legislador catalán opta por un único criterio de recurribilidad: el interés casacional, que
rige en todos los asuntos. Se permite el acceso a la casación siempre que exista
contradicción entre la resolución impugnada y la doctrina jurisprudencial del TSJ catalán
55
y cuando se alegue la falta de jurisprudencia , sin que el tiempo de vigencia de la norma
con relación a la que se alega la falta de jurisprudencia desvirtúe el interés casacional.
Con ello, se prioriza el desarrollo del derecho civil catalán, sin que ningún asunto quede
fuera de casación, entendiendo remoto el riesgo de que se produzca un alud de asuntos.
Por último, el preámbulo se refiere a los recursos mixtos, aquellos en los que
concurre la normativa estatal y la catalana. Curiosamente, tras reconocer que la
alegación de la infracción de un precepto de derecho civil catalán habilita al TSJ catalán
para conocer de la casación con relación a cualquiera de los objetos -sin decirlo, no está
más que aplicando el art. 478. 1 II LEC-, apunta que no todas las pretensiones
acumuladas tienen acceso a casación por este solo hecho, debiendo en, su caso, todas
56
ellas cumplir los criterios de impugnabilidad .
Entrando ya con el análisis objetivo de su articulado, el legislador catalán dispone, en
primer lugar, el ámbito de aplicación de la ley, vinculando el recurso de casación
sustanciado por el TSJ de Cataluña con los asuntos que se rigen por el ordenamiento
civil catalán (art. 1).
Tal y como hace la LEC (art. 477.2), la ley catalana que nos ocupa establece como
resoluciones recurribles las dictadas en materia civil por la APs con sede en Cataluña
(art. 2.1). También se copia la ley estatal al establecer el único motivo del recurso: “el
recurso de casación debe fundamentarse, exclusivamente o junto a otros motivos de
impugnación, en la infracción de normas del ordenamiento civil catalán” (art. 2.2 ley
casación catalana y 478.1 II LEC).
Curiosamente, y en relación al art. 5.4 LOPJ -sin mencionarlo expresamente- el art.
2.3 dispone que conocerá el TSJ catalán cuando se alegue la infracción de un precepto
constitucional o de la doctrina del TC, “si no procede la casación ante el TS”. Luego,
57
estamos ante una cláusula de reserva residual de competencia .

55
En este sentido, el legislador catalán se inclina por no incluir como requisito de recurribilidad,
en el marco del interés casacional -como hace la LEC-, la contradicción entre resoluciones de APs
catalanas, considerando que el criterio de recurribilidad único fijado subsume este supuesto.
Advertimos, igualmente, la ausencia de toda referencia a la jurisprudencia del TS, luego, esta ley
hace una interpretación restrictiva del 477.3 II LEC.
56
Nos sorprende el plural cuando establece un único criterio (interés casacional) para las
pretensiones correspondientes a la casación autonómica y, obviamente, no puede entrar a ordenar
los requisitos estatales.
57
Manifiesta que no se comprende bien cuál es el sentido y alcance de este precepto, PAREJA
VALLEJO, MIGEL ÁNGEL, “Recurso de casación y legislación procesal. La ley 4/2012, de 5 de
marzo, del recurso de casación en materia de derecho civil de Cataluña”, [Link].

18
Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

Confunde el articulado requisito de recurribilidad y causa o motivo de impugnación, en


58
el artículo 3, al ordenar los requisitos de acceso a la casación ante el TSJ catalán : la
contradicción de la sentencia recurrida con la jurisprudencia del TSJ catalán o la falta de
esta última, sin perjuicio del tiempo de vigencia de la norma con relación a la que se
alega esta falta.
Divisamos otra singularidad de esta ley en su último precepto (art. 4), en el que se
prevé que, si en la resolución del recurso de casación autonómico, el TSJ catalán
aprecia la infracción de una norma procesal del ordenamiento civil catalán, ordenará la
medida adecuada para hacerla efectiva. Entendemos que este precepto no es más que
una aplicación del principio de legalidad que rige la actuación de los tribunales, en
general, y del TSJ catalán, en concreto (art. 117.1 CE). Resulta llamativo la referencia
del legislador catalán a “una norma procesal del ordenamiento civil catalán”, con alusión,
a nuestro juicio, a un código procesal inexistente, cuando en materia de casación existe
una única ley -la que estudiamos- con cuatro únicos artículos.

1.3.5. La propuesta vasca

Euskadi cuenta desde junio del 2019 con un anteproyecto de ley de recurso de
59
casación civil vasco, respondiendo al deseo de la doctrina y la propia magistratura . En
relación al mismo, tres son los documentos existentes, el correspondiente a la consulta
pública previa sobre el anteproyecto; la orden del consejero de gobernanza pública y
autogobierno por la que se aprueba con carácter previo el anteproyecto y el
correspondiente informe del Consejo General del Poder Judicial (en lo sucesivo, CGPJ),
que cuenta con un voto particular de dos vocales. Su análisis nos va a permitir conocer la
extensión y contenido original de la iniciativa vasca, sin perjuicio de que, finalmente, la
ley aprobada por el Parlamento vasco sea diferente.
Para cumplir con el dictado del art. 133 de la ley 39/2015, de 1 de octubre, del
Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, el Ejecutivo
Vasco da consulta pública sobre el anteproyecto de ley de casación civil vasco antes de
la redacción de su propuesta. En el documento correspondiente se exponen, en primer
lugar, los problemas que se pretenden solucionar con la iniciativa: la escasa carga de

58
Si no fuera así, estaría volviendo a la causa o motivo doble de casación de la LEC de 1881, no
sólo la infracción de norma aplicable, sino también de jurisprudencia. También se refiere a motivos
(en plural) el art. 2.2 al establecer la causa de la casación autonómica, pero lo hace, a nuestro
juicio, para cobijar los recursos mixtos, es decir, la alegación el derecho civil autonómico y común.
59
Del primer colectivo, LORCA NAVARRETE, ANTONIO MARÍA, “El Tribunal Superior de
Justicia vasco”, La Ley: Revista jurídica española de doctrina, jurisprudencia y bibliografía, núm.
4/1988. En la magistratura, IRIARTE ÁNGEL, FRANCISCO DE BORJA, “La jurisprudencia del TSJ
del País Vasco en Derecho civil propio. El llamado “Recurso de Casación foral”, [Link].

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trabajo del TSJ vasco y la necesidad de generar jurisprudencia sobre el derecho civil
vasco. Se alude a la necesidad de la regulación proyectada y la normativa vigente al
respecto, a continuación, incidiendo en la falta de adecuación de la normativa de la LEC
a las reales necesidades del Derecho civil vasco, cuyas rigurosas exigencias han
sustraído de la casación materias e instituciones de gran arraigo y conflictividad social
60
del derecho vasco . Se reconocen como objetivos de la futura norma suprimir el
requisito de la cuantía y establecer el interés casacional como única condición de
recurribilidad, simplificándolo, permitiendo el acceso al recurso siempre que no exista
61
jurisprudencia sobre la cuestión o las APs tengan resoluciones contrapuestas .
Fijémonos, ahora, en el anteproyecto de ley de casación civil vasca -en su primer
borrador- aprobado en junio de 2019. Más extensa que las previamente existentes, se
integra de una Exposición de Motivos extensa, 6 artículos y dos disposiciones.
La Exposición de Motivos, siguiendo el modelo catalán, comienza recordando la
62
función de unificación de doctrina que corresponde al TSJ vasco , si bien enlazándola
con la normativa vigente en materia de casación -común y autonómica- remarcando la
competencia casacional del TSJ vasco. Se apunta que este marco normativo no está
63
dando su fruto , resultando demasiado rígido para que el TSJ vasco realice su función
unificadora. Aunque ello se deba “a una multitud de causas”, se alude especialmente a la
summa gravaminis requerida, cuya aplicación deja fuera de casación materias e
instituciones que, pese a su limitada valoración económica, son de gran arraigo y
64
conflictividad social. Por ello, y en ejercicio del título competencial correspondiente y,
conforme a la interpretación que del art. 149.1.6 CE hace el TC, en la STC 47/2004 ,
igual que han hecho otras CCAAs, en atención a las necesarias especialidades
procesales que se derivan de las particularidades del Derecho civil vasco, el Legislativo
Vasco elabora esta ley, “con la finalidad de intensificar las garantías en la protección de
los derechos de los ciudadanos”, reforzando para ello el recurso de casación.

60
Por ello, la Comisión de Derecho Civil vasco, creada por la disposición adicional primera de la
Ley 5/2015, de 25 de junio, de Derecho Civil vasco ha establecido como una tarea prioritaria la
elaboración de un proyecto de ley de casación civil vasca. A entender de esta Comisión, cuya
función es consolidar, armonizar y simplificar las disposiciones en vigor y adecuar la legislación
vasca a la realidad social de cada momento, es necesario reducir el umbral de acceso por cuantía
a la casación y establecer otros supuestos propios derivados del derecho vasco, para ampliar la
jurisprudencia civil vasca.
61
Sin perjuicio de la cuantía o de que está sea de imposible cuantificación económica. Vemos
muchas similitudes con el modelo catalán.
62
Se alude al art. 2.3 de la ley 5/2015, de 25 de junio, de Derecho Civil Vasco.
63
Se remarca que siendo claramente escasos los asuntos que resuelve el TSJ vasco, su número
ha ido decreciendo con el paso del tiempo.
64
Se citan el art. 10.5 y 14.1 a) del EEAA del País Vasco y el art. 149.1.6 CE.

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Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

El prelegislador vasco identifica, en la Exposición de Motivos, dos premisas de partida


de la nueva ley: la supresión del requisito de la cuantía, manteniendo únicamente el del
interés casacional, y la simplificación del interés casacional, permitiendo el acceso a la
casación siempre que no exista jurisprudencia sobre la cuestión o las APs tengan
resoluciones contrapuestas, sin perjuicio de la cuantía y la materia del asunto y del
tiempo de vigencia de la norma con relación a la cual se alega la falta de jurisprudencia.
Se señala, igualmente, el motivo de la casación autonómica: la infracción del derecho
aplicable para resolver las cuestiones objeto de proceso, que exclusivamente o junto a
otros motivos, haga referencia a la infracción de normas del Derecho civil, foral o
65
especial propio del País Vasco .
Se alude, a continuación, al mecanismo de admisión que crea la nueva ley, a fin de
que la casación no se convierta en una tercera instancia y cumpla su función
nomofiláctica. El legislador vasco, opta, al respecto por describir los supuestos en los
que un asunto puede acceder al TSJ por concurrir interés casacional, objetivando éste.
Se matiza que, a estos efectos, también se tendrá en cuenta la jurisprudencia del TS
66
sobre el derecho civil vasco siempre que no haya sido sustituida por la doctrina del TSJ
67
vasco .
Incidiendo en su articulado, tras reconocer el objetivo de la ley -regulación del recurso
de casación vasco- (art. 1), establece la competencia del TSJ vasco para conocer de la
casación (art. 2). En su configuración, llaman la atención dos elementos: la alusión al
68
EEAA, a la LOPJ, “o” la LEC y a “cualquier otra norma procesal de rango legal” como
legitimadoras para la atribución del conocimiento de este recurso al TSJ y una copia del
art. 484.3 LEC, en su segundo párrafo, apuntando que el TSJ vasco no podrá declinar
su competencia cuando la casación le haya sido remitida por el TS.
El artículo tercero ordena el motivo del recurso. Llama la atención que en su
literalidad únicamente hace referencia a la infracción de normas del derecho vasco
aplicables para resolver el objeto del proceso. Su segundo párrafo identifica las
resoluciones recurribles: sentencias y autos definitivos dictados en apelación pos las AP
cuando actúan como tribunal colegiado que presentan interés casacional. Se añade,
igualmente, un listado de resoluciones que no tienen acceso a la casación: las que no

65
Advertimos, una vez más y siguiendo al resto de leyes autonómicas, una copia del art. 481.1 II
LEC.
66
Particularmente, las que hacen referencia a la costumbre, o a fuentes no recogidas en la
compilación o en las primeras leyes de Derecho civil foral
67
Advertimos, por tanto, también en esta ley una interpretación extensiva del art. 477.3 LEC.
68
Es curioso no utilizar un “y” cuando actualmente la LEC reconoce la competencia de los TSJ
para conocer de la casación autonómica (arts. 477, 478 y 484)

21
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ponen fin al proceso, las que tienen carácter incidental o cautelar y las que no impiden
un procedimiento posterior con el mismo objeto.
El interés casacional se ordena en el artículo cuarto, apuntando que se considera
existente en cuatro casos: (1) cuando la sentencia recurrida se opone a la jurisprudencia
del TSJ en la materia; (2) cuando la sentencia recurrida se opone a la jurisprudencia
histórica, aún vigente, de otros tribunales, que antes de la existencia del TSJ vasco
conocieron de la unificación de la jurisprudencia vasca; (3) cuando la sentencia recurrida
resuelve una cuestión de derecho civil vasco en la que no exista jurisprudencia del TSJ
vasco, sea esta relativa a la propia ley o de normas anteriores de igual o similar
contenido y (4) cuando la parte recurrente justifique debidamente la necesidad de
modificar la doctrina previa porque ha evolucionado la realidad social del tiempo en que
la norma invocada ha de ser aplicada o la común opinión de la comunidad jurídica sobre
el modo en que la aplicación de la norma ha de atender a su espíritu y finalidad.
Se ordena la inadmisión del recurso en el art. 5, añadiendo, al efecto, a los casos
previstos en la LEC, cinco más: (1) recurso improcedente, por no ser recurrible la
sentencia o cualquier otro defecto de forma no subsanable; (2) incumplimiento, por parte
del escrito de interposición del recurso, de los requisitos previstos en la ley de casación
vasca o en la LEC; (3) la inexistencia de interés casacional, en los términos previstos en
la ley vasca; (4) falta manifiesta de fundamento del recurso o la resolución previa de
recursos sustancialmente iguales en el fondo, y (5) cuando habiendo justificado el interés
casacional en la necesidad de modificar la doctrina establecida, el TSJ estime que ésta
no procede.
Por último, se prevé la aplicación de la LEC en todo lo no regulado en la ley vasca de
casación (art. 6).
El CGPJ ha dictado informe en relación al anteproyecto de ley de casación civil vasca
en ejercicio de la función consultiva que le reconoce la LOPJ en relación con cuestiones
relativas a la organización, el funcionamiento y la actividad de los órganos que integran
69
el Poder Judicial (art. 561.1 apartado sexto y séptimo ) . Valora positivamente el art. 1,
por no introducir ningún tipo de innovación ni entrar en contradicción con lo dispuesto en
la LEC. No ocurre lo mismo con el segundo (que establece la competencia del TSJ
vasco), justificando que, tal y como se desprende del fundamento decimoquinto de la
STC 47/2004 , es competencia exclusiva del legislador estatal la introducción de este tipo
de reglas, por lo que sugiere suprimir este precepto del anteproyecto. Califica, por otra
parte, como confusa la redacción del art. 3.1 del anteproyecto (motivo del recurso), que

69
Como sabemos, esta función consultiva se extiende a “normas procesales o que afecten a
aspectos jurídico-constitucionales de la tutela ante los Tribunales ordinarios del ejercicio de
derechos fundamentales” y a “normas que afecten a la constitución, organización, funcionamiento
y gobierno de los Tribunales”.

22
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permitiría una lectura ampliadora del ámbito del recurso de casación vasco, “en la
medida que pudiera entenderse que baste como motivo casacional la infracción de
cualquier norma sustantiva aplicable con una mera referencia al derecho civil vasco”,
hecho que, a juicio del CGPJ, supone una innovación fuera del alcance de la
competencia autonómica vasca, conforme al art. 149.1.6 CE. Sugiere, por ello, que el
motivo casacional se redacte en términos equivalentes al 478.1 LEC, esto es, referidos a
la infracción del derecho civil vasco. Recuerda, además, el máximo órgano de gobierno
del Poder Judicial que no toda norma autonómica aplicable para resolver litigios sobre
materias de Derecho privado constituye norma Derecho civil foral o especial, “pues las
competencias de las CCAAs pueden extenderse, en mayor o menor medida, a materias
que guarden relación con el Derecho privado pero que en puridad no integran su
70
Derecho civil propio” .
En relación a la ordenación de las resoluciones recurribles (art. 3.2), el CGPJ coteja la
ordenación vasca con el art. 477.2 LEC, entendiendo que el proyecto vasco amplia el
ámbito de las resoluciones (sentencias y autos definitivos dictados en apelación por las
APs cuando actúan como tribunal colegiado que presenten interés casacional),
incurriendo en exceso carente de justificación. Se requiere especialmente que se
suprima la referencia al carácter recurrible de los autos. Además, entendiendo que la
eliminación de la cuantía pretende favorecer el aumento de las posibilidades de acceso a
la casación, sugiere que, en la Exposición de Motivos, se concreten más, las razones
que hacen específicamente necesaria la medida en atención a las especialidades del
derecho civil vasco. Alerta, además, del peligro que acarrea su eliminación y la apuesta
por él interés casacional, pues cuando no exista este último la casación no prosperará,
por lo que se incumplirá la finalidad y objetivo de la ley vasca (la función nomofiláctica
mediante la función unificadora de la doctrina). Por último, solicita que se revise el tenor
literal del art. 3.2 que se refiera a las APs, en general, sin hacer referencia a las del País
Vasco, que son los órganos jurisdiccionales de los que pueden emanar las sentencias
definitivas y firmes susceptibles de ser recurridas en casación ante el TSJ vasco.
En relación al art. 4, que establece los supuestos en los que, a los efectos del recurso
de casación civil autonómico vasco, un recurso presenta interés casacional, a juicio del
71
CGPJ, tres son las novedades que trae este precepto : (1) la eliminación del requisito de
la antigüedad de la norma a que se refiere el art. 477.3 LEC, lo que no le merece tacha
alguna; (2) el reconocimiento del interés casacional de la eventual contradicción de la

70
Cita, al respecto, ATS 15 marzo 2015 y ATS 5 septiembre 2018.
71
No obstante, entiende que las reglas recogidas en los apartados 1 y 3 del art. 4 no constituyen
verdaderas novedades respecto la regulación contenida en la LEC, sino meras concreciones de la
prescripción establecida en el inciso segundo del art. 477.3 LEC.

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sentencia recurrida con la doctrina jurisprudencial de todos los tribunales a los que, con
anterioridad a la creación del TSJ vasco, correspondiera la jurisdicción para resolver los
recursos presentados contra las sentencias de jueces y tribunales radicado en el País
Vasco, elemento que critica, entendiendo que conduce a ampliar el ámbito de la
casación vasca, a través de la ampliación de los elementos que sirven para configurar el
interés casacional, sin que se encuentre debidamente justificada por las particularidades
72
del Derecho civil vasco y 3) el reconocimiento del interés casacional cuando la parte
recurrente justifique debidamente la necesidad de modificar la doctrina previa porque ha
evolucionado la realidad social del tiempo en que la norma invocada ha de ser aplicada o
la común opinión de la comunidad jurídica sobre el modo en que la aplicación de la
norma ha de atender a su espíritu y finalidad. Censura el CGPJ este último elemento,
cotejándolo con el contenido del art. 477.3 LEC, entendiendo que el prelegislador vasco
pretende hacer posible la admisión de recursos de casación en los que se planteen tesis
contrarias a las sustentadas por la doctrina jurisprudencial vigente y pacífica establecida
por el TSJ vasco. En su opinión, mediante este criterio, se pretende configurar el recurso
de casación vasco mediante un sistema de avocación o certiorari, y, por ende, como
“una suerte de tercera instancia”, desconociendo su función nomofiláctica. Por ello,
estimando que el apartado cuarto del art. 4 contiene especialidades no justificadas por
las particularidades que caracterizan el derecho sustantivo autonómico, sugiere su
supresión.
Valora el art. 5 del anteproyecto en relación con el art. 483.2 LEC. A su juicio, ello
permite adverar que las reglas establecidas en los subapartados 1 a 4 no son
verdaderas novedades en respecto a la ordenación de la LEC, sino meras reiteraciones.
Por el contrario, se postula la supresión del subapartado 5 que recoge un supuesto
singular de inadmisión directamente vinculado al apartado cuarto del art. 4, cuya
supresión, igualmente, sugiere.
Por último, se sugiere la supresión o reformulación del art. 6 (supletoriedad de la LEC
en todo lo no previsto en la ley vasca), pues las disposiciones de la LEC son aplicables
sin necesidad de que lo reafirme la ley vasca y porque la ley vasca introduce una suerte
de supletoriedad que no es conciliable con el modelo de distribución de competencias
derivado del art. 149.1.6 CE.

72
Argumenta su opinión con apoyo en dos razones principales. A su juicio, por un lado, la
definición del interés casacional ha de gravitar ineludiblemente en torno al derecho material vigente
al tiempo que fue promulgada la CE, de cuyo art. 149.1.8 se deriva la competencia autonómica en
materia de legislación civil y en relación al TSJ vasco, que es el órgano judicial que detenta la
competencia para conocer de casación vasca, conforme a la legalidad. Además, entiende un
contrasentido alegar como doctrina jurisprudencial de contraste sentencias dictadas por distintos
tribunales ya pretéritos, cuando la casación pretende garantizar la seguridad jurídica y la igualdad
en la aplicación de la ley a través de su unívoca interpretación, por lo que, de nuevo, mantiene que
la doctrina invocable debe ser la del TSJ vasco.

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Reflejo del carácter político de la cuestión es el voto particular que acompaña al


informe del CGPJ, suscrito por un vocal vasco, al que se adhiere otra vocal catalana.
Destaca la patente cerrazón del órgano de gobierno ante las previsiones de la casación
civil vasca que no se corresponden exclusivamente con las de la LEC, quedando vacía
de contenido la competencia de la CCAA vasca sobre las especialidades procesales de
su derecho civil foral, conforme al art. 149.1.6 y 8 CE. Se critica, en general, el tono
imperativo del Informe, postulando que debería rebajarse en algunos apartados. En
concreto, se entienden especialidades procesales debidamente justificadas por las
particularidades del Derecho civil vasco los elementos que sirven para configurar el
interés casacional en los artículos 3 y 4; se remarca que el informe no toma en
consideración la especial relevancia que en el caso del Derecho civil vasco tienen la
costumbre y los principios generales como fuentes del derecho y la doctrina emanada de
los tribunales, destacando que la larga ausencia de órganos legislativos propios -desde
la abolición foral en 1876 hasta la CE - impidió o dificultó la codificación de las normas
consuetudinarias y la renovación de las pocas normas escritas. En esa clave se explica
el art. 4.2 que dota de valor a los efectos de determinación del interés casacional a las
resoluciones de tribunales históricos y del TS con anterioridad a la creación del TSJ
vasco. A juicio de los vocales discrepantes, ello no daña la unívoca interpretación de la
ley sustantiva que debe acometer el TSJ vasco; únicamente se dota de valor a dicha
jurisprudencia histórica a los efectos de integrar el interés casacional o de servir de
73
doctrina de contraste, siempre ante el TSJ vasco .
Se defiende, igualmente, el art. 4.4, negando que la posibilidad de plantear ante el
TSJ vasco tesis contrarias a su doctrina desconozca la función nomofiláctica. Apuntan,
en este sentido, que esta función atiende a la defensa de la norma en sí, no a la de la
doctrina del tribunal casacional, sin que pueda, por ende, el TSJ vasco lastrar la posible
evolución de la interpretación de la norma. Entienden este funcionamiento especialmente
importante respecto a las normas consuetudinarias o no escritas. Por ello, mantienen
que la supresión del art. 4 dificulta la función de unificación de doctrina. Idéntica opinión
aplican al subapartado 5 del art. 5.

II. DECÁLOGO DE CRÍTICAS PRINCIPALES A LAS DIFERENTES CASACIONES


AUTONÓMICAS Y A SU RÉGIMEN JURÍDICO

1)Sobre la pluralidad de regímenes jurídicos de la casación civil en España: Como


hemos visto en las líneas precedentes, se pueden distinguir, en nuestro ordenamiento

73
Recuerdan, al respecto, que la propia LEC permite la invocación de doctrina de varios órganos
para la determinación de la existencia del interés casacional, cuando se resuelven puntos sobre los
que existe jurisprudencia contradictoria de las APs.

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jurídico, tantas casaciones civiles autonómicas, como derechos civiles autonómicos


existen. Más una más: a aquéllas, obviamente, se les ha de sumar la casación civil
común. Vinculando cada una, con su correspondiente régimen jurídico, existe en la
74
doctrina quien describe el panorama de “caótico” .
2)Sobre el régimen común aplicado en su totalidad a la casación civil autonómica:
Hemos identificado un primer grupo de CCAAs con derecho civil propio y recurso de
casación reconocido por su EEAA que no han ordenado, hasta el día de hoy, su
normativa particular sobre este medio de impugnación. Es la realidad de la CCAA vasca,
valenciana, extremeña, navarra y balear, con la matización de que la primera se
encuentra en la tramitación prelegislativa de la cuestión. Hemos visto que en todas ellas
se aplica la LEC, si bien es cierto que, derogado el art 5.4.1 . LDPJ, no existe una
remisión legal a este régimen (común).
El análisis precedente ha acreditado, igualmente, que la LEC no contiene un régimen
completo de la casación autonómica, en general, y de las distintas casaciones
autonómicas, en particular, a salvo unos pocos elementos o referencias analizadas
(competencia, interés casacional, recursos mixtos). Ello ha provocado, en la doctrina,
una censura del legislador estatal por no responder a las necesidades normativas de la
75
casación autonómica , y requiere, al mismo tiempo, un imprescindible ejercicio de
adaptación del régimen de la casación común al de las autonómicas, con la consiguiente
incertidumbre jurídica. En esta labor nos hemos encontrado con un óbice fundamental: el
ACARCIP - que contiene elementos importantes para completar el régimen de la
casación común (desde las resoluciones recurribles, a los detalles del motivo de
76
casación y a los diferentes elementos de su tramitación) -, no es aplicable
obligatoriamente en el ámbito de las CCAAs, sin perjuicio de que los TSJ de las mismas
(caso paradigmático del TSJ vasco) lo cumplan. Igualmente, destacable es la
inaplicación del criterio de recurribilidad atinente a la tutela judicial de derechos
fundamentales (art. 477.2.1 LEC) a la casación autonómica, lo que reduce la puerta de
entrada a ésta a dos criterios: la cuantía del asunto y el interés casacional. En relación al

74
Por todos, MELERO BOSCH, LOURDES VERÓNICA, REVERÓN PALENZUELA, BENITO, “La
competencia de las comunidades autónomas para legislar en materia de recurso de casación civil.
Comentario a la sentencia del Tribunal Constitucional 47/2004, de 25 de mayo”, [Link].
75
Enérgicos, NIEVA FENOLL, JORGE, “El recurso de casación ante el T.S.J. de Galicia, tras la
L.E.C. 1/2000 (1º parte)”, [Link]., HERRERO PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La casación
aragonesa tras la reforma del Estatuto de Autonomía: (LO 5/1996, de 30 de diciembre)”, [Link]. e
IRIARTE ÁNGEL, FRANCISCO DE BORJA, “La jurisprudencia del TSJ del País Vasco en Derecho
civil propio. El llamado “Recurso de Casación Foral”, [Link].
76
En este artículo nos hemos limitado a recoger sus carencias principales, para ahondar en las
mismas nos remitimos ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación civil en
España: la casación civil común. Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”, [Link].
Analizamos en este artículo las debilidades que el ACARCIP trae a la casación común.
Obviamente, su aplicación a las casaciones autonómicas, traslada aquéllas a éstas.

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primero, hemos mostrado el parecer de la doctrina mayoritaria, que entiende que, fijado
para evitar el colapso del TS, es excesivo para la casación autonómica, más cuando los
77
TSJ no tienen, ni de lejos, semejante carga de trabajo . Sobre el interés casacional, nos
hemos hecho eco de la discusión sobre el alcance de la ordenación del art. 477.3 LEC
(¿se aplican a los TSJ (casación autonómica) los cinco casos analizados o únicamente
los últimos dos?), no resultando baladí la opción, pues están en juego la configuración de
la jurisprudencia autonómica (¿la configura solo el TSJ o también el TS?) y el estatus del
propio TS (“órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes”) (art. 123 CE). En
cualquier caso, la coyuntura denota inseguridad jurídica en el sistema casacional
español.
3) Sobre la aplicación del régimen común a las casaciones civiles autonómicas: En un
ambiente de tensión o controversia entre los defensores de la casación común y de la
78
autonómica , se pierde o diluye la importancia de la primera en relación a la primera. Si
a las CCAAs que no cuentan con ley propia de casación, se les aplica en su totalidad el
régimen común -contenido en la LEC y, en su caso, el ACARCIP-, igualmente, es de uso
obligatorio en las CCAAs con ley propia, en todo aquello que no sea necesaria
especialidad o innovación procesal derivada de las particularidades del correspondiente
79
derecho sustantivo . Así, por ejemplo, en el caso gallego, salvo la consideración
(también) como motivo casacional del error en la apreciación de la prueba que
demuestre desconocimiento por parte del juzgador de hechos notorios que supongan
infracción del uso o costumbre y la inexistencia de la cuantía como requisito de
recurribilidad, el resto del régimen jurídico de la casación autonómica es el contenido en
la normativa común.
4) Sobre la legitimación de las leyes autonómicas de casación: Como hemos
analizado en la parte objetiva de la investigación, es el art. 149.1.6 CE el que legitima la
posibilidad de las CCAAs de normar su casación autonómica. Es indiscutible que lo hace
de una manera limitada (el famoso “sin perjuicio de las necesarias especialidades que en
este orden se deriven de las particularidades del derecho sustantivo de las Comunidades
Autónomas”) y que la mera existencia del derecho civil autonómico no justifica la

77
Por todos, BONET NAVARRO, ÁNGEL, “La reforma de la casación. Efectos en la función
casacional de los TSJ”, [Link].
78
El mejor ejemplo de la postura anti casación autonómica, en nuestro ordenamiento jurídico, es
el voto particular de la STC 47/2004, de 25 de marzo, que juzgó la constitucionalidad de la ley
11/1993, de 15 de julio, sobre el recurso de casación en materia de derecho civil especial de
Galicia. En la doctrina, a favor del reforzamiento de la casación autonómica, entre muchos,
FERNÁNDEZ URZAINQUI, FRANCISCO JAVIER, “El recurso de casación civil foral en la doctrina
del TSJ de Navarra”, Revista jurídica de Navarra, núm. 48/2009
79
Como hemos advertido, sin necesidad de que las leyes autonómicas contengan disposición
alguna, al efecto.

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posibilidad de ordenar su repercusión procesal. Es, al tiempo, en palabras de la


citadísima STC 47/2004 “el único canon de constitucionalidad a cuya luz ha de dirimirse”
los conflictos competenciales en la materia entre el Estado y las CCAAs. Sin embargo, la
trascendencia de la cuestión no se corresponde con la forma de su ordenación
constitucional. En este sentido, es mayoritaria la doctrina que estima el tenor literal del
80
art. 149.1.6 CE confuso, ambiguo o vago , dibujando unos límites muy difíciles de
81
precisar, que requieren, en todo caso, la intervención del TC . Obviamente, esta
conclusión muestra lo inadecuado de la ordenación del reparto de competencias Estado-
CCAAs en materia procesal.
En relación al método seguido por el TC para medir la constitucionalidad de la
82
actuación procesal de las CCAAs lo más cuestionable es que se requiera al legislador
autonómico o a quien asuma la defensa de la ley, en su caso, impugnada por el Estado,
la defensa de las especialidades procesales derivadas de las particularidades del
derecho sustantivo. ¿Es legítimo requerir a alguien que justifique el ejercicio de una
competencia reconocida por la CE? Aunque no falta quien aplaude el método y proceder
83
del TC, reiteramos que la trascendencia de la cuestión (reparto competencia procesal
84
entre Estado y CCAAs) requiere mayor concreción y seguridad jurídica .

80
De esta opinión, CACHÓN CADENAS, MANUEL, “La competencia autonómica en materia
procesal”, AAVV (APARICIO PÉREZ, MIGUEL ÁNGEL, BARCELÓ I SERRAMALERA, MERCÉ),
Las garantías procesales de los derechos estatutarios, Atelier, Barcelona 2010, p. 52, ORTELLS
RAMOS, MANUEL, “Sobre la competencia legislativa de la Generalitat Valenciana en materia
procesal: (Cuestiones procesales del derecho privado valenciano)”, [Link]., y BUSTO LAGO, JOSÉ
MANUEL, “Competencia legislativa de las Comunidades Autónomas sobre las “necesarias
especialidades” procesales que derivan de su Derecho sustantivo propio”, Derecho Privado y
Constitución, núm. 13/1999.
81
En nuestro apoyo, GARCÍA GONZÁLEZ, JESÚS MARÍA, “Estado de las Autonomías y proceso
civil: Tribunales superiores de justicia y competencia legislativa de las comunidades autónomas en
materia procesal”, AAVV (Coor. MONTOYA MELGAR, ALFREDO), Cuestiones actuales de la
jurisdicción en España, Dykinson, Madrid 2010, p. 124.
82
Integrado de las tres pautas señaladas: (1) determinar la particularidad del derecho sustantivo,
(2) identificar la legislación procesal estatal sobre la que el legislador autonómico predica las
especialidades procesales y (3) verificar la conexión directa entre las peculiaridades sustantivas y
singularidades procesales.
83
Por todos, PULIDO QUECEDO, MANUEL, “Casación civil autonómica”, op. cit. al tiempo que
califica la STC 47/2004 “como prudente y sensata, huyendo de interpretaciones maximalistas (…)
sentencia equilibrada, que acredita que cuando el Derecho constitucional (en este caso la cláusula
149.1.6 CE) se interpreta sobre mimbres constitucionales y no sobre los estrechos límites del
Derecho procesal, se puede llegar a soluciones armónicas, concordadas y equilibradas”.
84
En nuestro apoyo, BUSTO LAGO, JOSÉ MANUEL, “Competencia legislativa de las
Comunidades Autónomas sobre las “necesarias especialidades” procesales que derivan de su
Derecho sustantivo propio”, [Link].

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Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

Existe en la doctrina quien mantiene que el ejercicio de la competencia del art.


85
149.1.6 CE, por las CCAAs, atenta a la igualdad o que la “uniformidad de los
instrumentos jurisdiccionales”, que protege el art. 149.1.6 CE, es incompatible con la
86
excepción que reconoce competencia en materia procesal a las CCAAs . También
existe quien niega cualquier posibilidad de ordenación autonómica en materia procesal
argumentando que la LEC sirve para todas las pretensiones que se planteen en
cualquier proceso, no correspondiendo al derecho procesal estatal suplir las deficiencias
87
que pueda traer la existencia de los derechos autonómicos. Frente a ellos, no obstante,
es mayoritaria la postura de quienes mantienen que las particularidades sustantivas del
derecho autonómico requieren la ordenación de las especificidades procesales para
garantizar la tutela judicial efectiva, también de los justiciables de las CCAAs con
88
derecho civil propio , debiendo el Estado velar porque aquéllas realicen esta labor en
cuanto a él corresponde la regulación de las condiciones básicas que garanticen la
igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de
los deberes constitucionales (art. 149.1.1 CE).
5) Sobre la regulación expansiva de las leyes autonómicas de casación civil: Se
escuchan voces que denuncian la ordenación expansiva de las leyes autonómicas que,
lejos de limitarse a establecer las especificidades procesales, derivadas de las
particularidades sustantivas del derecho autonómico y necesarias para garantizar la
tutela judicial efectiva de los justiciables, realizan regulaciones paralelas a la contenida
89
en la LEC para la casación común . La doctrina mantiene que, de esta guisa,
90
“ensanchan el acceso a la casación”
6)Sobre la flexibilización de la ordenación común en las leyes autonómicas: Ante la
opinión doctrinal que remarca la flexibilización de la ordenación autonómica, en general,

85
Así, por ejemplo, MARTÍ PAYÁ, VANESA, “Casación autonómica y principio de igualdad”,
[Link]., p. 541, añadiendo el riesgo de que las CCAAs instrumentalicen la casación, motivando su
actuación en el contenido del art. 149.1.8 CE para quebrantar el art. 149.1.6 CE .
86
En esta línea, CABELLOS ESPIÉRREZ, MIGUEL ÁNGEL, “Las garantías procesales de los
derechos estatutarios. Aspectos competenciales y jurisdiccionales”, [Link].
87
De esta opinión, CABALLOIL I ANGELATS, LLUIS, “Consideraciones en torno a la
constitucionalidad del art. 43 del Código de Familia de Cataluña con motivo de sentencia del
Tribunal Constitucional 21/2012, de 26 de febrero”, Indret (Revista para el análisis del Derecho),
núm. 3/2012
88
Hace hincapié en la necesaria protección del derecho a la tutela judicial efectiva, SARMIENTO
MÉNDEZ, XOSÉ ANTÓN, “La casación civil autonómica: nuevos criterios para su pleno
desarrollo”, [Link].
89
Entre otros, ARMENTA DEU, TERESA, “Recurso de casación: Entre eficacia y nuevas
orientaciones de fines tradicionales”, Indret (Revista para el análisis del Derecho), núm. 1/2018
90
Literal PÉREZ-CRUZ MARTÍN, AGUSTÍN, “El recurso de casación foral gallego”, [Link].

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91
y respecto a los requisitos de recurribilidad, en particular, las propias leyes autonómicas
reconocen la rigidez de la normativa común contenida en la LEC para garantizar la
92
casación autonómica y sus objetivos . Valoraremos, posteriormente, los criterios
concretos.
7) Sobre (el criterio de) la cuantía como requisito de recurribilidad: el criterio de la
cuantía es especialmente criticado en relación a la casación común, resultando casi
unánime la consideración de que su configuración tiene como único fundamento la
actuación como barrera de entrada a la casación. Se censura, especialmente, el
incremento de la cantidad que se ha ido produciendo arbitrariamente, guiado únicamente
93
por el interés en reducir las casaciones .
En el ámbito autonómico nos encontramos, en relación a este criterio, con un
panorama integrado por tres realidades: (1) la de las CCAAs que aplican la cuantía
estatal (600.000 euros) -aquéllas que hemos ubicado, en nuestro análisis objetivo, en el
primer grupo-; (2) la de las CCAAs que eliminan este criterio, paradigmáticamente, la ley
gallega, a la que han seguido la catalana y el proyecto prelegislativo vasco y (3) la ley
aragonesa, que reduce la cuantía a 3000 euros, permitiendo, igualmente, la casación de
aquéllas sentencias de valor incalculable. En relación a estas últimas el conglomerado
es, igualmente, dispar: como sabemos, en el ámbito común quedan fuera de la
posibilidad de casación, luego, también en aquellas CCAAs que no cuentan con
normativa propia; mientras que en el resto de CCAAs (Galicia, Aragón, Cataluña y
previsiblemente en el País Vasco) son perfectamente casables.
Se interpreta este contexto de forma negativa, por parte de la doctrina, argumentando
que las cuantías distintas afectan a la igualdad, tanto en el acceso a los tribunales, como

91
En un tono no tan crítico, BUSTO LAGO, JOSÉ MANUEL, “Ámbito de la competencia de los
Tribunales Superiores de Justicia en materia de Derecho civil: especialidades en la regulación
autonómica del recurso de casación en materia de Derecho civil propio de Galicia (A propósito de
la STC 47/2004, de 25 de marzo)”, [Link].
92
En este sentido, y mirando a las normas vigentes, mientras la ley gallega vigente alude
únicamente a la necesidad de “creación de una doctrina jurisprudencial sobre el derecho civil
gallego”, la ley aragonesa, también se refiere a ella, añadiendo que, con la normativa vigente, son
escasos los asuntos que están accediendo a la casación foral, lo que hace necesario la ordenación
del legislador autonómico para ordenar “los requisitos procesales de acceso a la casación para
hacer posible la utilización de este recurso en un número mayor de litigios sobre Derecho civil
aragonés”. Más claro es el preámbulo de la ley catalana cuando afirma que “desde la creación del
TSJ de Cataluña, los criterios legales para acceder al recurso de casación en materia de derecho
civil catalán han sido los mismos que los fijados para recurrir en casación ante el TS (…) la
experiencia adquirida (…) permite constatar que la regulación del recurso de casación que realiza
la LEC, a pesar de que podría llegar a considerarse ambiciosa desde la perspectiva del TS,
supone una restricción que dificulta que el TSJ de Cataluña alcance de forma efectiva los hitos que
le confiere el ordenamiento catalán con relación a su derecho civil”.
93
Mencionable, por su contundencia, IRIARTE ÁNGEL, “La jurisprudencia del TSJ del País
Vasco en Derecho civil propio. El llamado “Recurso de Casación Foral”, [Link].

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Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

en la posibilidad de utilizar los mismos recursos para la defensa de los justiciables, lo


94
que, en definitiva, supone un distinto alcance del derecho a la tutela judicial efectiva .
8) Sobre (el criterio del) interés casacional como requisito de recurribilidad: Haciendo
95
a un lado las críticas vertidas contra este criterio en relación a la casación común , que
obviamente, son trasladables a la actuación de los TSJ que conocen de la casación
autonómica sin regulación propia (Euskadi, Valencia, Extremadura, Navarra e Islas
Baleares), dos son las cuestiones principales a valorar que divisamos. Por una parte, la
mentada controversia sobre el alcance del art. 477.3 LEC (¿se aplican a los TSJ
(casación autonómica) los cinco casos analizados o únicamente los últimos dos?), no
resultando baladí la opción, pues están en juego la configuración de la jurisprudencia
autonómica (¿la configura solo el TSJ o también el TS?) y el estatus del propio TS
(“órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes”) (art. 123 CE), denotando, en
cualquier caso, la coyuntura inseguridad jurídica en el sistema casacional español. Por
otra parte, el análisis objetivo de las leyes autonómicas -especialmente, de la ley
96
catalana - muestra una apuesta por el legislador autonómico por este criterio para abrir
(flexibilizar, en definitiva, como decíamos) la casación a todas las materias del derecho
autonómico sin miedo a que ello colapse su TSJ. Al respecto, incluso, eliminan el
requisito de la exigencia de menos de 5 años en vigor de la norma aplicada en la
97
sentencia recurrida exigida en la normativa común . Llama la atención en el
anteproyecto vasco el reconocimiento del cuarto caso en el que existe interés casacional
(“cuando la parte recurrente justifique debidamente la necesidad de modificar la doctrina
ya establecida en relación con el problema jurídico planteado porque hayan
evolucionado la realidad social del tiempo en el que la norma invocada ha de ser
aplicada o la común opinión de la comunidad jurídica sobre el modo en que la aplicación
de la norma ha de atender en última instancia a su espíritu y finalidad”), por la tremenda
potestad que se reconoce abiertamente al TSJ para elegir los casos que quiere conocer
en casación, similar al certiorari norteamericano o al régimen previsto para la casación
en el ámbito contencioso-administrativo tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica
7/2015, de 21 de julio, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del
Poder Judicial .

94
De esta opinión, MARTÍ PAYÁ, VANESA, “Casación autonómica y principio de igualdad”,
[Link]., p. 544.
95
Ahondamos en ellas, ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación civil en
España: la casación civil común. Análisis lege data y propuestas de mejora lege ferenda”, [Link].
96
La aragonesa se limita a especificar o trasladar el criterio del art. 477.3 a su CCAA.
97
También lo divisamos en la iniciativa vasca.

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9) Sobre la ruptura del motivo único de casación o el error en la apreciación de la


prueba como motivo del recurso de casación autonómico: Como explicamos en el
análisis objetivo de la cuestión, la STC 47/2004, de 25 de marzo , reconoció la
constitucionalidad del motivo específico del recurso de casación “el error en la
apreciación de la prueba que demuestre desconocimiento por parte del juzgador de
hechos notorios que supongan infracción del uso o costumbre”, luego, basado en el error
de hecho y opuesto al error de derecho (“la infracción de normas aplicables para resolver
las cuestiones objeto del proceso” (art. 477.1 )) que fundamenta este recurso en nuestro
ordenamiento jurídico. Reconocido en la ley de casación originaria gallega (art. 2.2. ley
11/1993, de 15 de julio, sobre el recurso de casación en materia de derecho civil especial
de Galicia) y recogido después en la vigente (art. 2.1 ley 5/2005, de 25 de abril,
reguladora del recurso de casación en materia de derecho civil de Galicia), estamos, a
nuestro juicio, ante el elemento más censurado de esta sentencia. Se critica su
formulación técnico-jurídica porque “una norma jurídica no puede ser objeto de prueba,
puesto que una norma jurídica no es un hecho, sino algo que el juez, o tiene que conocer
en virtud del principio iura novit curia, o tiene que procurarse obligatoriamente su
conocimiento, precisamente para dar cumplimiento al citado principio en toda su
98
dimensión “. Se ha argumentado, igualmente, que la aceptación de este motivo de
casación, rompiendo el monopolio del motivo único, conlleva una alteración de la
normativa procesal general que no deriva de las peculiaridades sustantivas del derecho
autonómico gallego, resultando imposible apreciar la necesaria conexión directa entre el
derecho sustantivo autonómico y el mantenimiento de este motivo. Se apunta, además,
que rompe la necesaria uniformidad de los instrumentos jurisdiccionales; que
desnaturaliza el carácter extraordinario de este recurso, en cuanto lo convierte en una
nueva instancia en la que las partes tienen la oportunidad para impugnar el resultado
99
probatorio realizado por el juzgador de instancia y que puede colapsar al TSJ . Con
todo, el TC admite el “error de hecho” en un recurso basado en el “error de derecho”.
10) Sobre la doctrina leges repititae en las leyes de casación autonómicas: Advertida
la copia casi literal de preceptos de la LEC en las leyes autonómicas, queremos apuntar
una última reflexión sobre la llamada dotrina leges repititae. Como hemos explicado,
vetada la reiteración o reproducción de normas procesales estatales por el legislador
autonómico (criterio mantenido desde la STC 71/1982 , especialmente abordada en la

98
Literal NIEVA FENOLL, JORGE, “El recurso de casación ante el T.S.J. de Galicia, tras la
L.E.C. 1/2000 (2º parte)”, Revista xurídica galega, núm. 34/2001
99
Con todos estos argumentos, PÉREZ-CRUZ MARTÍN, AGUSTÍN, “El recurso de casación foral
gallego”, [Link].

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100
STC 173/1998, de 23 de julio ) , la STC 47/2004 suaviza la prohibición, apuntando el
TC que no debe extenderse a los supuestos en que la reiteración simplemente consista
en incorporar a la normativa autonómica, ejercida en su ámbito competencial,
determinados preceptos del ordenamiento procesal general con la sola finalidad de dotar
de sentido o inteligibilidad al texto normativo aprobado por el Parlamento autonómico.
Nos parece una explicación endeble que conlleva la necesaria actuación del TC en
relación a las leyes de casación autonómicas para conocer cuando está bien repetida
una disposición de la LEC .

III. PROPUESTAS DE MEJORA DE LAS DIFERENTES CASACIONES


AUTONÓMICAS Y SU RÉGIMEN JURÍDICO

1) Sobre la pluralidad de regímenes jurídicos de la casación civil en España: Lejos de


entender el conglomerado de la casación civil de nuestro ordenamiento jurídico como
embrollado o desordenado, el análisis objetivo precedente nos lleva a describirlo como
sistemático y reflejo del modelo de Estado dibujado en la CE (arts. 1 y 2). Si bien es
cierto que conviven abundantes casaciones civiles, igual de cierto es que cada una tiene
su ámbito de actuación y que comparten una normativa general (la recogida en la LEC)
con pequeñas especialidades procesales recogidas, en su caso, en leyes autonómicas
(el caso de Galicia, Aragón y Cataluña y la intención de Euskadi), reflejo del reparto de
competencias del art. 149.1.6 CE -de esa norma general y excepción a la que nos
referíamos-. Ello no quiere decir, ni mucho menos, que lege ferenda no existan
elementos de mejora, como apuntaremos en los siguientes puntos.
2) Sobre el régimen común aplicado en su totalidad a la casación civil autonómica: No
es, a nuestro juicio, para nada satisfactoria la ordenación actual de la casación
autonómica para aquellas CCAAs que, detentando casación civil propia, no la tienen
regulada específicamente. Hemos demostrado, en las líneas precedentes, que distintas
son las coyunturas y necesidades de la casación común y autonómicas: ante la falta de
jurisprudencia autonómica, la común o general necesita una depuración; y ante el
colapso del TS, los TSJ muestran una carga de trabajo liviana. En este sentido, es
mayoritaria la doctrina que postula específicamente que los requisitos de recurribilidad
101
previstos para la casación común no proceden en las autonómicas . Con todo, no

100
Se hace eco de ello, PÉREZ DAUDÍ, VICENTE, “El anteproyecto de la Ley de recurso de
casación en materia de Derecho Civil de Cataluña”, AAVV (Dr. BONET NAVARRO, JOSÉ), El
recurso de casación civil, Thomson Reuters Aranzadi, Navarra 2010, p. 571.
101
Entre muchos, IRIARTE ÁNGEL, FRANCISCO DE BORJA, “La jurisprudencia del TSJ del
País Vasco en Derecho civil propio. El llamado “Recurso de Casación Foral”, [Link]., y HERRERO
PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La casación aragonesa tras la reforma del Estatuto de
Autonomía (LO 5/1996, de 30 de diciembre)”, [Link].

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creemos correcto culpabilizar únicamente al Legislativo central de la situación actual (por


la falta de consideración y adaptación de su normativa a las CCAAs), siendo mayor, en
nuestra opinión, la responsabilidad de las CCAAs con casación propia, que detentando
102
la competencia para regularla, en los términos expuestos, no lo han hecho . En
cualquier caso, a continuación, partiendo de este marco, lege ferenda, dos son las
opciones: que el legislador estatal actúe, recogiendo, en primer lugar, expresamente una
norma de remisión, para la casación autonómica, al régimen común -semejante a la que
contenía el derogado art. art 5.4.1 . LDPJ- y, que, además, realice las adaptaciones
103
pertinentes en la ordenación actual de la LEC o que las CCAAs ordenen, en ejercicio
de su competencia y en el marco constitucional (art. 149.1.6 CE), su propia ley de
casación, como han hecho con anterioridad Galicia, Aragón y Cataluña y parece querer
hacer Euskadi. Lege ferenda, no compartimos la primera opción, entendiendo que en el
marco del art. 149.1.6 CE es fundamental respetar la regla principal (competencia del
Estado, como norma general, en materia procesal) pero también su excepción (la
competencia de las CCAAs para ordenar las necesarias especialidades procesales que
se deriven de las particularidades de su derecho sustantivo), sin vaciar de contenido
ninguna de ellas, alimentando los valores de nuestro ordenamiento jurídico (la libertad, la
justicia, la igualdad y la pluralidad). En otros términos, somos favorables a la segunda
alternativa, es decir, a que, en un marco general del recurso de casación, previsto en la
LEC, las CCAAs establezcan sus peculiaridades procesales, atinentes a elementos
concretos, en sus propias normas, por entender que responde mejor al modelo de
Estado y al sistema judicial que dibuja la CE, no difuminando las peculiaridades en un
marco unitario y amparando especialmente el derecho a la tutela judicial efectiva de la
ciudadanía mediante tribunales especializados cercanos a éstos (TSJ). Otra cosa es
valorar cómo han ordenado la materia y cómo han de hacerlo las leyes autonómicas.
Nos fijaremos en ello en los puntos sucesivos, reparando en elementos concretos
(cuantía, interés casacional, doctrina leges repetitae).
3) Sobre la aplicación del régimen común a las casaciones civiles autonómicas: Lege
ferenda, reflejo del reparto competencial del art. 149.1.6 CE, creemos necesario que,
tanto la legislación estatal (concretamente, la LEC), como las distintas leyes

102
Critica que compartimos con BUSTO LAGO, JOSÉ MANUEL, “Competencia legislativa de las
Comunidades Autónomas sobre las “necesarias especialidades” procesales que derivan de su
Derecho sustantivo propio”, [Link]. o FERNÁNDEZ URZAINQUI, FRANCISCO JAVIER, “El recurso
de casación civil foral en la doctrina del TSJ de Navarra”, [Link].
103
Sin que concibamos que lo haga en una ley diferente a la LEC, pues es ésta la ley rituaria
civil, y teniendo en cuenta, en especial, los problemas derivados de la naturaleza del ACARCIP,
que no es obligatorio para los TSJ. Propugnan esta postura, en la doctrina, HERRERO
PEREZAGUA, JUAN FRANCISCO, “La casación aragonesa tras la reforma del Estatuto de
Autonomía (LO 5/1996, de 30 de diciembre)”, [Link]. y MARTÍ PAYÁ, VANESA, “Casación
autonómica y principio de igualdad”, [Link]., p. 544 y ss.

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autonómicas, recojan expresamente que el régimen jurídico de la casación civil (común y


autonómico) es el contenido en la LEC, sin perjuicio de las especialidades procesales
derivadas de las particularidades del correspondiente derecho sustantivo contenidas en
las distintas leyes autonómicas para la casación autonómica. Es más, dotaría al sistema
de justicia de seguridad jurídica la enumeración concreta de las especialidades de las
distintas CCAAs (por ejemplo, dos en Galicia, otras dos en Aragón,…), sin perjuicio de
que advertimos dos óbices en la idea. Por una parte, como sabemos -y valoraremos-, es
el TC el que determina el canon de constitucionalidad en cada uno de los casos,
104
conforme al método explicado , luego no podría estar fijada esa lista o catálogo, a la
que nos referimos, hasta que todas las leyes autonómicas no hayan pasado el examen
de constitucionalidad, algo que, por otra parte, no se puede convertir en normal.
Además, ese listado debería recogerse en un lugar informal (página web Ministerio de
Justicia,…). (no en una ley, pues conforme al art. 149.1.6 CE, la competencia en materia
procesal está dividida, sin que puedan darse superposiciones o invasiones entre el
Estado y las CCAAs ).
4) Sobre la legitimación de las leyes autonómicas de casación: No puede existir, en el
marco jurídico vigente, duda alguna sobre la posibilidad/facultad de ordenar materia
procesal por las CCAAs con derecho civil propio. Lo exige la configuración estatal actual,
el reconocimiento del Poder plurilegislativo español y la necesidad de garantizar el
derecho a la tutela judicial de todos los justiciables. Lege ferenda es inconcebible la
indefensión de la ciudadanía que causaría la supresión de la casación autonómica, en su
configuración actual. De ahí que resulte esencial la mejora de la propia normativa
constitucional (art. 149.1.6 CE), sin que pueda quedar en manos del TC la
estructuración del reparto de competencias Estado-CCAAs. No obstante, a día de hoy,
este proceder se puede leer como instrumento para el desarrollo o evolución territorial
del Estado español, reconociendo la autonomía de las nacionalidades y regiones en la
indisoluble unidad (art. 2 CE).
5) Sobre la regulación expansiva de las leyes autonómicas de casación civil: el
análisis objetivo realizado sobre la materia demuestra que es cierta la crítica relativa a la
regulación expansiva de las leyes autonómicas. En este sentido, si bien la ley gallega y
aragonesa se han mostrado comedidas, apostando por ordenar únicamente aquéllos
elementos bendecidos por la STC 47/2004 -sentencia referencia en la cuestión hasta el
día de hoy-, la ley catalana y especialmente la iniciativa prelegislativa vasca han optado
por una ordenación más exhaustiva y atinente a elementos diferentes a aquéllos.

104
Será objeto de valoración en breve.

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En el caso catalán, llama la atención, además de la especificidad procesal genérica


alegada (la necesidad de jurisprudencia) y la referencia al “Tribunal de Casación de
Cataluña”, la ordenación del supuesto en que se alegue la infracción de un precepto
constitucional o la doctrina del TC (art. 2.3 ley 4/2012) o la facultad del TSJ de Cataluña
de hacer cumplir la normativa procesal autonómica (art. 4 ley 4/2012).
En la iniciativa prelegislativa vasca son más aún los elementos ordenados que
demuestran una regulación expansiva -casi paralela- de la casación autonómica: la
imposibilidad del TSJ vasco de declinar su competencia para conocer de los recursos de
casación que le remita el TS (art. 2.2), la amplitud del interés casacional (art. 4), los
motivos de inadmisión del recurso -con referencia expresa a los previstos en la LEC- (art.
5 ) y la aplicación de la LEC en todo lo no previsto en la ley (art. 6).
Como el TC no se ha pronunciado sobre la ley catalana -y obviamente, la vasca, por
estar aún en un estadio de germinación o nonato- no sabemos qué ocurrirá en relación a
estos preceptos, primando la incertidumbre, si bien sospechamos que no van a pasar el
test de constitucionalidad. En cualquier caso, lege ferenda reiteramos la necesidad de
aclarar el sistema de reparto de competencias del art. 149.1.6 CE en la propia CE , pues
sólo así se conocerá el verdadero alcance de la facultad de las CCAAs.
6) Sobre la flexibilización de la ordenación común en las leyes autonómicas:
Entendiendo ciertas las diferencias y necesidades de la casación autonómica y común, y
la situación dispar -nos atrevemos a apuntar, casi contraria- de carga de trabajo del TSJ
y el TS, parece necesaria la flexibilización de la normativa común para la casación
autonómica. Algún autor vincula esta flexibilización con la concreción de la regulación
105
que contiene la LEC . Ahora bien, ¿cabe flexibilizar por flexibilizar para obtener más
jurisprudencia aunque no existan las particularidades sustantivas en el derecho
106
autonómico que justifiquen las especificidades procesales? En otros términos: ¿es
suficiente la necesidad de jurisprudencia -cuestión sin duda, de política procesal- para
ordenar una ley de casación autonómica? Si es así, habría que reconocerlo abiertamente
para todos los casos y todas las CCAAs que poseen un derecho civil autonómico, sin
perdernos en interpretaciones del art. 149.1.6 CE.

105
Por todos, CÁMARA RUIZ, JUAN, “La nueva casación civil de Galicia”, [Link].,
argumentándolo, en relación al caso aragonés, sobre el requisito de recurribilidad atinente al
interés casacional.
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Muy claramente mantiene, en relación a la CCAA de Aragón, HERRERO PEREZAGUA, JUAN
FRANCISCO, “La casación aragonesa tras la reforma del Estatuto de Autonomía (LO 5/1996, de
30 de diciembre)”, [Link]. que la única particularidad que presenta la casación aragonesa es el
reducido número de asuntos que accede al TSJ en casación.

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Ordeñana Gezuraga - El puzle de la casación civil en España u ordenando las diferentes Españas. La…

7) Sobre (el criterio de) la cuantía como requisito de recurribilidad: Frente a los que
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postulan la no eliminación de este criterio , entendemos necesario suprimirlo en las
CCAAs para posibilitar la existencia de jurisprudencia autonómica que complemente el
derecho civil de aquéllas. Ahora bien, lege ferenda nos encontramos con el mismo
problema: el alegato constitucional para la eliminación de este requisito (¿especificidad
procesal derivada de particularidad sustantiva?), resultando “dudosa” la justificación que
no sea meramente política (la necesidad de jurisprudencia).
8) Sobre (el criterio del) interés casacional como requisito de recurribilidad: Resulta
imposible zanjar la polémica sobre el alcance del art. 477.3 LEC acudiendo a las leyes
autonómicas existentes. Sin perjuicio de que la gallega no entra en el asunto, la
aragonesa ordena el interés casacional en concordancia con la interpretación amplia del
precepto mentado, igual que el anteproyecto vasco. No obstante, la Ley 4/2012, de 5 de
marzo, del recurso de casación en materia de derecho civil de Cataluña , convirtiendo el
interés casacional en único criterio de recurribilidad, lo equipara con la contradicción de
la sentencia recurrida con la jurisprudencia de su TSJ o con la falta de ésta, sin aludir
expresamente a la doctrina del TS. Luego, sin perjuicio de que nosotros postulamos la
lectura extensiva del art. 477.3 (sólo así se garantiza el estatus del TS, sin olvidarnos
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que, en algunas coyunturas, el TS resuelve sobre materia autonómica ) lege ferenda es
necesaria su aclaración en la propia LEC.
En general, aplaudimos la flexibilización o generalización del criterio del interés
casacional, por ser el medio adecuado para garantizar la existencia de jurisprudencia
autonómica, si bien, una vez más, nos falta la justificación constitucional ya mentada, al
efecto. Celebramos especialmente la eliminación de la exigencia de menos de 5 años en
vigor de la norma aplicada en la sentencia recurrida.
9) Sobre la ruptura del motivo único de casación o el error en la apreciación de la
prueba como motivo del recurso de casación autonómico: Roma locuta, causa finita. Si el
TC ha reconocido esta especifidad procesal del Derecho gallego no seremos nosotros

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En este sentido, PÉREZ-CRUZ MARTÍN, AGUSTÍN, “El recurso de casación foral gallego”,
[Link]. aportando un argumentario amplio en contra de la STC 47/2004 que estimó conforme a la
CE la eliminación de la cuantía (su existencia no supone discriminación arbitraria, no responde a
una particularidad del Derecho civil gallego, se dan las mismas situaciones que en Galicia en el
Estado…)
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Cuando la casación se funde en la infracción de un precepto constitucional (art. 5.4 LOPJ) o
cuando no se cumple alguno de los requisitos cumulativos para que conozca de la casación
autonómica algún TSJ (prevista en el correspondiente EEAA; interpuesta contra resoluciones de
órganos jurisdiccionales del orden civil con sede en la CCAA y fundada en infracción de normas
del derecho civil, foral o especial, propio de la comunidad) (art. 73.1 a) LOPJ). Lo analizamos,
ORDEÑANA GEZURAGA, IXUSKO, “El puzle de la casación civil en España u ordenando las dos
Españas: la convivencia de la casación civil común y la autonómica. Análisis lege data y
propuestas de mejora lege ferenda”, [Link].

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RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 51, Mayo (2020) Iustel

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los que lo contradigamos . Sí queremos, no obstante, llamar la atención sobre la
ausencia de este motivo en leyes más expansivas con la catalana o la vasca, cuando en
ambas ha existido un derecho consuetudinario consistente y realmente es la forma de
obtener jurisprudencia abundante. ¿No será que el legislador catalán y vasco no
advierten la consistencia de este motivo y su fundamentación constitucional?
10) Sobre la doctrina leges repititae en las leyes de casación autonómicas: Lege
ferenda, si estuviera claro el ámbito de actuación del Estado (normativa general) y de las
CCAAs (las especificidades concretas) no haría falta que las CCAAs repitieran en su
norma propia detalles ya ordenados en la LEC .

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Defiende la constitucionalidad de este motivo, con alusión a la propia doctrina del TSJ gallego,
al respecto, CÁMARA RUIZ JUAN, “La nueva casación civil de Galicia”, [Link].

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