Negociación, Proceso Y Procedibilidad. Métodos, Herramientas Y Conexiones Funcionales
Negociación, Proceso Y Procedibilidad. Métodos, Herramientas Y Conexiones Funcionales
MÉTODOS,
HERRAMIENTAS Y CONEXIONES FUNCIONALES
Por
joseignacio.martinez1@[Link]
ABSTRACT: The Draft Law on Procedural Efficiency Measures of the Public Service of Justice
is correct in recognizing negotiation as an adequate method of dispute resolution, whatever the way
it is developed, but it remains hostage to some dynamics that have wanted to restrict the scope of
ADR/MASC when it wants to impose it as a procedural requirement. Two parties do not
communicate if one does not want to, and their imposition will be faced as a requirement to be
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
overcome. Conditions must be created for the negotiation to fulfill its role as the first adequate form
of dispute resolution, because well programmed and directed, with the appropriate methods and
instruments, it can contribute decisively to the knowledge and delimitation of its scope, allowing the
most appropriate solution to the interests of the parties in the event of finally reaching a deal, or, if
not, a more rational and efficient approach to the courts for resolution.
I. INTRODUCCIÓN
2
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
3
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
1. Concepto de negociación
1
Página 9 del Libro Verde sobre modalidades alternativas de solución de conflictos en el ámbito
del derecho civil y mercantil. (ADR), publicado por la Comisión el 19 de abril de 2002. Disponible
en la página web del CGPJ: [Link]
jurisprudencia/Normativa-europea/Libro-Verde-sobre-las-modalidades-alternativas-de-solucion-de-
conflictos-en-el-ambito-del-derecho-civil-y-mercantil (visitado 26-03-2021).
4
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
manejado o gestionado de la mejor forma posible para los respectivos intereses, lo que
requiere del intercambio de puntos de vista y propuestas, a través del dialogo y la
argumentación, al objeto de terminar con un acuerdo que regule o dé solución a ese
asunto.
En este sentido se ha definido la negociación como una comunicación de ida y vuelta
diseñada para llegar a un acuerdo entre dos o más partes que comparten algunos
2
intereses comunes, y otros que pueden entrar en conflicto o simplemente ser diferentes ,
y también como un proceso consensual en el que las partes intentan llegar a un acuerdo
sobre un asunto en disputa, o potencialmente en disputa, con el objetivo de conseguir
3
una ventaja que no podrían obtener mediante una acción unilateral .
La negociación puede tener su origen en la necesidad de solucionar un conflicto, pero
no requiere de su existencia previa. Hay procesos negociadores que parten, ya no de la
mera compatibilidad de intereses sino de su confluencia para obtener un mutuo
beneficio, como ocurre en el ámbito de la empresa y del comercio, y solo en segundo
lugar para garantizar esas expectativas y las consecuencias de su posible frustración —
normalmente a través de un pacto de negociar, solo o como parte de una cláusula
escalada de solución de controversias—, como «una potente herramienta de prevención
de conflictos, de mantenimiento del equilibrio a lo largo de la vida de las relaciones
contractuales, y de solución de problemas o graduación de la responsabilidad caso de
4
quiebra de la relación jurídica» .
En todo caso, si algo puede decirse de esta forma de solución de conflictos es que es
muy común, porque hay negociaciones en todas las escalas de la acción humana y
muchas de ellas se producen de manera inconsciente o rutinaria, porque es una
actividad cotidiana: todo el mundo negocia algo, cada día, todos los días; como señalan
FISHER, URY y PATTON, «al igual que el personaje de Molière, Monsieur Jourdain, al
que le encantó saber que toda su vida había estado hablando en prosa, la gente negocia
5
incluso cuando piensa que no lo está haciendo» . Esa cotidianidad, sin embargo, ha sido
un problema para valorar adecuadamente la importancia de las habilidades y técnicas
2
«Negotiation can be defined as back-and-forth comunication designed to reach an agreement
between two or more parties with some interests that are shared and others that may conflict or
simply be different», PATTON, B., «Negotiation», The Handbook of Dispute Resolution, (Dirigido
M.L. MOFFIT, R.C. Bordone, A Publication of the Program on Negotiation at Harvard Law School),
Harvard Law School, 1ª Edición, San Francisco (EE. UU.), p. 279.
3
NOLAN-HALEY, J., Alternative Dispute Resolution, in a nutshell, Fourth Edition, West Academic
Publishing, St. Paul (USA), 2013, pp. 32-35.
4
DUTREY GUANTES, Y., «La negociación como garantía en las transacciones comerciales
entre particulares», en Métodos alternos de solución de conflictos: Herramientas de paz y
modernización de la justicia, Dykinson, Madrid, 2011, pp. 181-192.
5
FISHER, R., URY, W., PATTON, B., Obtenga el sí. El arte de negociar sin ceder, Gestión 2000,
Planeta, 1ª Edición, Barcelona, 201, p. 15.
5
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
6
Así la denomina NOLAN-HALEY, J., op. cit., pp. 32-35.
6
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
3. El proceso de negociación
El hecho de que negociar, en sentido amplio, sea una actividad tan cotidiana, y hasta
rutinaria, como ya hemos señalado, ha sido la causa de que durante mucho tiempo
quedara confiada al instinto y habilidades de quienes actuaban como negociadores, sin
7
Un ejemplo puede ser el Servicio de Reclamaciones del Banco de España, que resuelve
reclamaciones sobre acciones u omisiones de las entidades financieras y consultas sobre
normativa de transparencia y buenas prácticas bancarias; o dentro también de los servicios
financieros, cuando son transfronterizos, la red FIN-NET, creada por la Comisión Europa en 2001,
que es una red de organizaciones nacionales de los países del Espacio Económico Europeo
(Unión Europea, Islandia, Liechtenstein y Noruega) responsables de resolver por vía extrajudicial
las reclamaciones de consumidores en el área de los servicios financieros, conforme a la Directiva
2013/11/UE relativa a la resolución alternativa de litigios.
7
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
8
NOLAN-HALEY, J., op. cit., pp. 32-35.
9
Disponible en: [Link]
(acceso: 18-2-2021).
8
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
10 11
negociación , como el Program on Negotiation , en el que se explican los fundamentos,
conceptos clave y técnicas para preparar una negociación, explorar posiciones y manejar
la tensión entre crear y reclamar valor, para gestionar las emociones y las relaciones, y
hacer frente a situaciones y a personas difíciles, y para gestionar negociaciones
complejas.
Es posible que haya quien crea estar dotado naturalmente de todas esas habilidades
y que la negociación no requiere de especiales conocimientos ni método. Nada más
alejado de la realidad.
10
Disponible en: [Link]
reports/?id=461381&tkn=342519729602f8f5081171 (fecha de acceso: 18-2-2021).
11
Disponible en: [Link] (acceso: 18-
2-2021).
9
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
12
manipulación de la información, la opacidad y la exageración, cuando no el engaño
sobre el valor mínimo a partir del cual no le merece la pena negociar, y las amenazas y
contra amenazas para el caso de que no se acepten las respectivas condiciones o
propuestas. Es lo que se llama negociación posicional, la más habitual y conocida, con la
que se pretende que el contrario ceda ante las propias pretensiones, maximizando el
propio beneficio.
Por el contrario, la negociación será de tipo colaborativo cuando las partes perciban
que sus respectivos objetivos no tienen por qué estar reñidos entre sí, porque hay
intereses compartidos pese a que otros puedan ser opuestos, y de lo que se trata es de
generar creativamente opciones que impliquen la satisfacción de los intereses de ambas
partes, que en ocasiones pueden ser más amplios y abarcar más puntos que el que
provocó inicialmente el conflicto, siguiendo para ello un proceso negociador cuyo
13
resultado tiene más posibilidades de ser satisfactorio para ambas .
La elección entre una y otra forma de negociación dependerá de múltiples
circunstancias, que además pueden variar a lo largo del proceso negociador, porque no
serán pocas las ocasiones en que habrá que poner sobre la mesa (amenazar con) los
riesgos que conlleva el férreo mantenimiento de una posición para estimular una
negociación más creativa que no tiene por qué dejar de ser distributiva —un tipo de
14
negociación que tampoco hay que demonizar frente a la negociación colaborativa — si
12
No es posible obviar la posibilidad del recurso al engaño, aunque esto nunca lo hará un
negociador profesional, no solo por ética sino porque su credibilidad quedaría agotada para
siempre, y porque en muchos casos implicará la ruptura de la negociación, o, si llegara a salir
adelante el acuerdo con base en un engaño, el resultado sería en falso, y no se conseguiría el
objeto de la negociación, salvo que se hubiera utilizado para estar en mejor posición.
13
FISHER, URY y PATTON, en la citada obra, Getting to YES, como defensores de la
negociación colaborativa, definen esta negociación como «una comunicación de ida y vuelta,
diseñada para alcanzar un acuerdo, cuando Ud. y la otra parte comparten algunos intereses y tiene
otros que son opuestos entre sí», señalando además que «cualquier método de negociación puede
ser juzgado equitativamente por medio de tres criterios: debe producir un acuerdo sabio y
prudente, si es que ese acuerdo es posible, debe ser eficiente, y deberá mejorar, o al menos no
dañar, la relación existente entre las partes. (Un acuerdo sabio y prudente puede definirse como
uno que aproxima los intereses legítimos de cada una de las partes en el mayor grado posible,
resuelve los conflictos de interés de forma justa, es duradero, y tiene en consideración los
intereses de la comunidad)». FISHER, R., URY, W., y PATTON, B. Obtenga el sí. El arte de
negociar sin ceder, Gestión 2000 Planeta, 1ª Edición, Barcelona 2011, pp.15 y 22.
14
Entre ángeles y demonios anda el juego de la negociación, afirma CALVO SOLER, quien
señala que «Para algunos la negociación consiste fundamentalmente en el juego de las amenazas.
Se espera del negociador una especial habilidad para esconder información, operar sobre las
percepciones de los otros actores y manejar, de forma adecuada, el nivel de presión sobre el
adversario a los efectos de conseguir un acuerdo más beneficioso. Para otros la negociación está
relacionada con las razones. En este segundo caso, el negociador debe tener una visión colectiva
del problema y, por ende, la capacidad para reconocer los intereses de los otros y buscar
soluciones compartidas. Se espera entonces que el negociador opere adecuadamente con las
reglas de la argumentación intentado convencer a la otra parte del beneficio mutuo en la obtención
de un acuerdo. Para los primeros jugar a ser ángeles en un mundo de demonios es a todas luces
un suicidio. Para los segundos, jugar a ser demonios en vez de ayudar a construir un mundo de
10
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
las partes asumen que tienen que superar sus posiciones iniciales para compartir, dentro
del ámbito de lo razonable, ganancias o pérdidas en un juego que seguirá siendo de
suma cero.
Otros conceptos esenciales a la hora de entablar un proceso de negociación,
íntimamente relacionados tanto con el uso de las asimetrías en la información durante el
proceso negociador como con el modelo, la metodología y el procedimiento a seguir para
la negociación, son los conceptos de posición e intereses, el MAAN (o BATNA en inglés),
que es la mejor alternativa posible a un acuerdo negociado, el valor o precio de reserva,
que es el punto menos favorable para aceptar un acuerdo, y el ZOPA, o zona de posible
acuerdo, que es el conjunto de acuerdos que podrían satisfacer los intereses de ambas
partes, a los que nos referiremos en los siguientes puntos.
De lo que se trata, en definitiva, es que de la existencia y calidad de las alternativas
de que dispongamos frente a un acuerdo negociado (p. ej. para mudarnos de vivienda)
dependerá en buena parte el valor o precio de reserva, que es el mínimo a partir del cual
se romperá la negociación (que para una parte es el precio mínimo que está dispuesta a
aceptar por la vivienda, y para la otra es el precio máximo que está dispuesto a pagar), y
que entre ambos extremos, que son desconocidos para ambas partes porque se ocultan
mutuamente esa información para tratar de conseguir el mejor precio posible, se sitúa la
zona de posible acuerdo en que ambos satisfarán sus respectivos intereses.
Se trata de un ejemplo muy sencillo, pero que sirve para explicar por qué hay que
seguir un método, un procedimiento, en cualquier proceso de negociación.
1º.- Separar a las personas del problema, y ser duro con el problema no con la
otra persona, lo que tiene componentes objetivos, que atañen a la realidad y a
cómo se perciba, y también componentes psicológicos y emocionales que son
ángeles reduce las posibilidades de conseguir mejores acuerdos». Frente a dichas posturas
extremas sostiene que «la negociación requiere del cielo y del infierno, de la condición altruista y la
egoísta del ser humano y que cualquier modelo que niegue o ignore uno de estos dos aspectos le
resta al proceso negocial una parte importante de su razón de ser: la resolución de conflictos».
CALVO SOLER, R. «Entre ángeles y demonios anda el juego», La trama, Revista interdisciplinaria
de mediación y resolución de conflictos, n.º 12, Buenos Aires, octubre 2004.
11
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
4º.- Hay que utilizar criterios objetivos, externos a las partes —criterios de
mercado, de valoración legal, técnicos, de costos, etc.― con el objeto de proponer
y valorar puntos de acuerdo que sean independientes, legítimos y prácticos en el
sentido de que deben ser aplicables a ambas partes.
5º.- En este proceso las partes deben ser capaces de evaluar lo más
correctamente posible su MAAN y el de la parte contraria, así como sus
respectivos valores de reserva y zona de posible acuerdo, tanto para valorar las
opciones posibles para un acuerdo como para el caso de no alcanzarlo, que por
supuesto incluirá el recurso a los tribunales.
15
PATTON, B., «Negotiation», The Handbook of Dispute Resolution, (Dirigido M.L. MOFFIT, R.C.
Bordone, A Publication of the Program on Negotiation at Harvard Law School), Harvard Law
School, 1ª Edición, San Francisco (EEUU), p. 281.
12
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
16
tribunales, porque en principio, como afirma RAMOS ROMEU , ni el demandante estará
dispuesto a aceptar menos de lo que espera obtener si acude a los tribunales, ni el
demandado estará dispuesto a pagar más de lo que espera que le condenen, y solo si
existe un rango en el que las expectativas de ambos coincidan será posible un acuerdo.
La divergencia en las respectivas valoraciones sobre lo que cabe esperar en un juicio
vienen provocadas por la falta de certidumbre sobre factores relacionados con el proceso
judicial, que pueden terminar por provocar que finalmente no se llegue a un acuerdo si
no es posible despejarlas, lo que no siempre se traducirá en una reclamación judicial.
Dichas incertidumbres pueden afectar:
- A la duración del pleito, que puede implicar un coste irrecuperable para quien
reclama su derecho al tiempo que un instrumento de presión para el deudor, por lo
que es un factor esencial a tener en cuenta en el momento de valorar las
respectivas posiciones, actuando como un incentivo o desincentivo para llegar a
18
un acuerdo frente a la vía judicial .
16
RAMOS ROMEU, F. «¿Puede el juez contribuir a reducir la litigiosidad?», La sociedad litigiosa,
(Dir. F. GUTIÉRREZ-ALVIZ CONRADI) Cuadernos de Derecho Judicial nº13 -2007, CGPJ, Madrid,
2008, pp. 65-119.
17
Sobre la incidencia del sistema de imposición de costas en el proceso civil, en relación con el
derecho de acceso a los tribunales, con el incentivo que significa para el recurso a la vía judicial
frente a los sistemas ADR la posibilidad de recuperar los gastos, y con el uso indebido del proceso,
cuando no con temeridad o con mala fe, siguiendo un comportamiento estratégico para disuadir a
la otra parte de recurrir a un proceso judicial, o para obtener ventaja del conflicto y de la mayor
aversión al riesgo de quien tiene menor recursos económicos, vid. MARTÍNEZ PALLARÉS, J. I.,
«El debate sobre las costas procesales, desde la perspectiva ADR», Práctica de los Tribunales, N.º
131, marzo-abril 2018.
18
Afirma RAMOS ROMEU que la duración es asimilable a un coste procesal que no puede ser
reasignado, y que la reducción de la duración de un pleito tiene el efecto de aumentar el valor de la
13
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
19
Todos estos factores, y otros que es posible apuntar , están profundamente
interrelacionados, siendo evidente su incidencia en la valoración que cada parte
negociadora hará de sus respectivos valores de reserva, rango de posible acuerdo, y
mejor alternativa posible a un acuerdo negociado, sin que sea posible obviar que el
proceso judicial, con su lentitud, incertidumbres y costes implicados, puede ser utilizado
20
como un poderoso recurso estratégico en un proceso negociador .
El análisis de esos factores y la valoración de su incidencia en el proceso negociador
requiere, además de una formación y práctica jurídica previas, de trabajo, estudio y
método para adoptar el enfoque más adecuado a las circunstancias del caso, y por
extremadamente flexibles que puedan ser las formas de abordar una negociación, es
posible seguir un método, un procedimiento.
pretensión para el demandante y, consecuentemente, hace que sea más probable que interponga
la demanda, aumentando la litigiosidad, puesto que si puede obtener antes la satisfacción de
derecho, su valor sufre menor descuento que cuando lo puede obtener después; pero también
afirma después (p. 100), que «una mejora de la duración de los pleitos reduciría la litigiosidad de
forma global, al mejorar el efecto disuasorio del pleito». RAMOS ROMEU, F., op. cit., pp. 83-84.
19
HERRERO PEREZAGUA se refiere a la incierta duración del proceso, los gastos y reembolsos
inciertos, la disparidad de criterios en la resolución de controversias como consecuencia de la
maraña legislativa y de leyes oscuras o ambiguas, y de la incertidumbre del proceso como cauce
de la tutela judicial, por la incertidumbre sobre el juez competente, sobre el modo de proceder, y
sobre el alcance de lo decidido en función de la clase de resolución, de la pretensión deducida, de
la extensión del objeto examinado, como causas que retraen del recurso al proceso judicial para la
resolución de conflictos pese a la ventaja que supone obtener una --resolución en Derecho sobre
el fondo del conflicto. HERRERO PEREZAGUA, J. F., «La incertidumbre del proceso civil», Revista
General de Derecho Procesal, núm. 42, Iustel, Madrid, 2017.
20
En este sentido afirma PASTOR PRIETO que buena parte de la litigiosidad es endógena, es
decir, que tiene su causa en el inadecuado funcionamiento del sistema judicial, con su lentitud,
costes, incertidumbres y errores, que supone un incentivo para el uso de los tribunales como parte
de la estrategia negociadora de los deudores, enfatizando el autor el papel de los demandados
porque las sentencias en el ámbito de lo civil dan la razón a los demandantes en casi un 80%,
siendo el 72% de los casos con oposición, por lo que se trata de demandantes que se han visto
forzados a acudir al juzgado a reclamar su derecho, y demandados que sienten un escaso
incentivo para negociar un acuerdo hoy cuando han de pasar años hasta que haya una sentencia
firme ejecutable. PASTOR PRIETO, S. «Litigiosidad ineficiente», La sociedad litigiosa, (Dir.
GUTIÉRREZ-ALVIZ CONRADI, Faustino,) en Cuadernos de Derecho Judicial, nº13-2007, CGPJ.
Madrid, 2008, pp. 391-392.
14
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
21
Apunta CORMAN AARON que la mayoría de las partes en un conflicto tienen que tomar la
decisión de transar la disputa en ciertos términos o no, y si cuentan con la ayuda de un abogado y
un mediador las partes están en mejores condiciones de tomar decisiones en su propio interés si
comprenden sus alternativas, que comprenden necesariamente los resultados de un litigio o de un
acuerdo y sus respectivos efectos anticipados. Y para llevar a cabo ese análisis de decisiones y de
riesgos, y analizar los valores relativos de sus alternativas propone el procedimiento del «árbol de
decisiones» como un sistema, un mapa para no perderse, que puede ayudar a las partes y sus
abogados en la negociación y resolución de disputas. CORMAN AARON, M., «Finding Settlement
with Numbers, Maps, and Trees», The Handbook of Dispute Resolution, (Dirigido M.L. MOFFIT,
R.C. Bordone, A Publication of the Program on Negotiation at Harvard Law School), Harvard Law
School, 1ª Edición, San Francisco (EEUU), pp. 202-203.
15
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
criterios que hay que tener en cuenta. Dichos criterios, que en buena parte ya ha sido
expuestos al tratar de la metodología y del Proyecto Harvard de Negociación, son:
1) Los intereses, es decir, lo que motiva, quiere o necesita cada parte frente a
las posiciones respectivas, o cuales podrían ser, si hay terceros cuyos intereses
deban ser considerados, y en qué medida son compartidos, simplemente distintos
o entran en conflicto.
Es este un punto crucial en la medida en que dicho trabajo ayudará no solo a conocer
mejor las propias fortalezas y debilidades, sino también las fortalezas, debilidades e
intereses implicados de la otra parte, para analizar sus alternativas y anticipar sus
argumentos y posibles ofertas.
Y es este un punto crucial en la medida en que, si bien las asimetrías en la
información disponible pueden permitir su uso estratégico por quien dispone de la
22
PATTON, B., op. cit., pp. 279-285.
16
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
23
SOLETO MUÑOZ, H. El abogado colaborativo, Tecnos, Madrid, 2017, pp. 42-43.
17
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
Tras una fase preparatoria en la que habremos definido nuestro objetivo, en función
de nuestros intereses y de los que conocemos o presumimos de la parte contraria, y
examinado toda la información disponible para evaluar la solidez de las respectivas
posiciones, y una vez programada la negociación con la otra parte, es el momento de la
verdad, el momento de comprobar en qué medida la estrategia planeada es acertada o
requiere de un replanteamiento más o menos amplio, el momento de confrontar con la
parte contraria en qué medida el resultado de nuestro trabajo sigue siendo válido o
requiere de una reevaluación y redefinición. Es el momento de la negociación.
Hay diferentes formas de afrontar un proceso de negociación, pero afirma PATTON
que cabe reducirlas a cuatro formas típicas; una primera que denomina «posicional, o
danza de las concesiones», que es la más simple, concreta y comúnmente conocida, y
consiste en el regateo al alza y a la baja de las respectivas posiciones; una segunda que
denomina «favores y libros mayores», en la que se aprovecha la existencia de una
relación continuada entre las partes para acordar un resultado en una controversia
presente como un «favor» que debe ser correspondido en un futuro, y para eso se lleva
un «libro mayor» entre las partes, lo que es una forma de «expandir el pastel» al
relajarse el marco temporal de los intercambios, solucionando disputas que de otra forma
sería imposible; una tercera la denomina «Chicken», que podría traducirse por «pelea de
gallos», que describe como el resultado final involuntario de un proceso de escalada en
24
Señalan FIHER y SAPHIRO que las emociones pueden ser un grave obstáculo para una
negociación, por bien que se pueda haber planteado objetivamente, desviando la atención de los
asuntos sustanciales y dañando la relación, aunque también pueden ser un activo muy importante
que produzca el efecto contrario; como no sentirlas es imposible, intentar ignorarlas también, y
afrontarlas directamente puede ser muy complejo, la propuesta consiste en centrarse en las cinco
expectativas básicas de cualquier ser humano, que son las que generan todas las emociones, con
el objetivo de superar las emociones negativas y suscitar positivas, como son: aprecio, afiliación,
autonomía, estatus, y función. FISHER, R., SAPHIRO, D., Las emociones en la negociación. Cómo
ir más allá de la razón en la planificación y desarrollo de las negociaciones, Granica. 1ª Edición,
Barcelona, 2008, pp. 30-34.
18
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
el que una parte, frustrada por la falta de progresos, culpa del fracaso a la terquedad e
irracionalidad de la otra parte y emite un ultimátum con una amenaza, lo que se traducirá
normalmente en la correlativa contra amenaza y no en el retroceso pretendido; y una
última forma que es la denominada «problem-solving aproach», denominada también
«círculo de valor» porque el núcleo del proceso involucra a los negociadores que
exploran opciones para crear y distribuir valor (a través de una discusión iterativa de
intereses, opciones y estándares de legitimidad) con un enfoque colaborativo y
mentalidad de resolución de problemas, dejando fuera del círculo no sólo las amenazas
sino también los compromisos en la medida en que producen un efecto de anclaje en la
25
negociación que devuelve a la negociación posicional .
Todas las formas de aproximación tienen sus ventajas e inconvenientes, en función
del tipo de conflicto de que se trate, de las partes involucradas y del análisis previo que
hayamos hecho, y tampoco será infrecuente que se utilicen combinadamente si la
situación lo requiere.
En todo caso, a lo largo de ese proceso habrá que valorar la posibilidad de realizar
ofertas más o menos concretas, o esperar a que las hagan, con las ventajas e
inconvenientes que una y otra tienen; solventar la inevitable tensión entre facilitar la
información que permita un verdadero entendimiento de los intereses por la parte
contraria, o reservarlos para evitar que suba el precio de su satisfacción; optar entre
desvelar información sobre hechos, excepciones, argumentos o pruebas que
eventualmente fundamentarían las respectivas pretensiones en juicio, y podrían ser
relevantes en la negociación para evaluar correctamente las respectivas posiciones y
26
alternativas, o reservarla para el caso de que finalmente no se llegue a un acuerdo , o
cómo dosificarla; y viceversa, habrá que tratar de que la parte contraria facilite toda la
información posible —lo que requerirá de concesiones— para comprobar si nuestro valor
de reserva y mejor alternativa posible permanecen incólumes, o requieren de una
reevaluación y de un nuevo cálculo de riesgos, gastos, y del rango de acuerdo.
25
PATTON, B., op. cit., pp. 288-294.
26
Lo señalaba a propósito de la mediación y el acceso a las fuentes de prueba , pero es
igualmente aplicable a la negociación. La esencia de un conflicto no tiene por qué ser la realidad
de los hechos, que simplemente pueden ser percibidos de forma distintas, pero ello no disminuye
un ápice la importancia de su conocimiento para un debate fructífero, ni impide la existencia de
intereses divergentes respecto a la aportación de esos hechos en un proceso de mediación previo
a un eventual proceso civil. Por un lado la prueba cumple en el proceso de negociación el papel de
parámetros objetivos para evaluar las respectivas ventajas y desventajas, fortalezas y debilidades,
el resultado probable de un juicio, o la existencia o no de un rango de acuerdo, por lo que existirá
interés en que fluya la información. Por otro lado, sin embargo, la negociación no tiene por qué
terminar con un acuerdo, por lo que existe la normal tendencia a no desvelar a la otra el detalle de
los hechos, excepciones, argumentos y pruebas que fundamentarían sus respectivas pretensiones,
perjudicando la futura defensa en un juicio. MARTÍNEZ PALLARÉS, J. I., «Proceso civil y
mediación. El acceso a las fuentes de prueba desde la perspectiva ADR», Revista General de
Derecho Procesal, núm. 49 (2019), Iustel, Madrid. 2019,
19
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
4. Acuerdo y transacción
La negociación, de llegar a buen término y cumplir con el objeto de que las partes
convengan en los términos de solución del conflicto, puede finalizar con un contrato de
transacción, que nuestro Código Civil define (artículo 1.809) como el «contrato por el cual
las partes, dando, prometiendo, o reteniendo cada una alguna cosa, evitan la
provocación de un pleito, o ponen término al que había comenzado».
Se trata en definitiva de un contrato por el que las partes, ante una controversia, se
hacen recíprocas concesiones, que no tienen por qué ser equivalentes, para poner fin a
la misma, esté ya judicializada o no. Dichas concesiones pueden tener por objeto las
mismas pretensiones objeto inicial de la controversia, pero también otros derechos,
obligaciones, titularidades o pretensiones que, sin formar parte de ella inicialmente por
no estar en discusión, llegan a formar parte del acuerdo por razón de ese proceso de
creación de opciones para dar satisfacción a los intereses de ambas partes. Las
primeras son transacciones puras o simples, frente a las segundas que son complejas o
mixtas.
En todo caso, como todo contrato, debe recaer sobre un objeto cierto, real o posible,
determinado o determinable, dentro del lícito comercio (artículos 1.271 a 1.273 CC), y
sujeto al poder de disposición de las partes, teniendo en cuenta el principio de interés u
orden público del artículo 6.2 CC y los límites a la capacidad de transigir de los artículos
20
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
27
1.810 a 1.814 CC ; y está sujeto a los mismos requisitos que el artículo 1.261 CC
prescribe como esenciales para todos los contratos, esto es, consentimiento, objeto y
causa, siendo nula la transacción en la que intervenga error, dolo, violencia o falsedad
de documentos, ex artículos 1.817 y 1.265 CC, aunque por disposición del artículo
1.817 CC no puede una parte oponer error de hecho a otra si por la transacción se ha
apartado de un pleito comenzado.
Respecto a su naturaleza jurídica, como afirma GULLÓN BALLESTEROS, es «uno
28
de los puntos más debatidos de la doctrina, y las soluciones no son concordes» ,
porque atendiendo al objeto de transacción cabe distinguir diferentes posibilidades:
tendrá naturaleza traslativa cuando una de las partes renuncia a sus pretensiones a
cambio de que la otra, que ve reconocida su situación jurídica, se comprometa a realizar
una prestación a favor de quien renuncia; no la tendrá, ni tampoco modificativa, cuando
las partes renuncian parcial y recíprocamente a sus pretensiones en cuanto se limitan a
fijar o interpretar su verdadera situación jurídica; tendrá sin embargo naturaleza extintiva
o modificativa por novación de la relación jurídica anterior cuando por el contrato de
transacción ambas partes renuncian a sus pretensiones a cambio de la eliminación o
modificación de la relación jurídica controvertida.
Se tratan todas ellas de exigencias y cuestiones relevantes que deben ser
correctamente evaluadas por los negociadores para llegar a un acuerdo que ponga fin a
la controversia, pero de forma tal que esté asegurada su legalidad, validez y utilidad,
atendiendo además a si la transacción es judicial o extrajudicial, dados los efectos
respecto a la ejecutabilidad de lo acordado en uno y otro caso.
La transacción puede ser anterior al nacimiento del litigio entre las partes, en cuyo
caso será extrajudicial, o tras el nacimiento de dicho litigio, en cuyo caso será judicial.
La transacción extrajudicial tiene naturaleza exclusivamente sustantiva o material,
aunque en cierta manera también está vinculada al proceso judicial en la medida en que
impide su nacimiento, su regulación corresponde exclusivamente al Código Civil, y se
llevará a efecto y exigirá su cumplimiento en la misma forma en que se exige el
27
La STC 81/1992, de 28 de mayo, señala a este respecto que «En cualquier caso, la
conciliación, como los demás medios autocompositivos, desde siempre ha tenido como límite
infranqueable la propia vigencia del principio dispositivo. En aquellas contiendas en las que esté
comprometido el interés u “orden público” (cfr. arts. 6.2 y 1814 del Código Civil) las partes no son
absolutamente dueñas de poder disponer, a través de la conciliación, de los derechos o intereses
en conflicto».
28
GULLÓN BALLESTEROS, A., «De las transacciones y compromisos», comentarios al Título
XIII, del Libro IV, en Comentario del Código Civil, Tomo II, (Dir. C. PAZ-ARES, L. DÍEZ-PICAZO, R.
BERCOVITZ, P. SALVADOR CODERCH), Ministerio de Justicia, Madrid, 1991.
21
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
cumplimiento de los contratos, al no llevar por sí sola aparejada la vía de apremio, que el
artículo 1.816 CC reserva a la transacción judicial.
Las transacciones judiciales son las que se producen estando pendiente un proceso
judicial, y a su vez pueden ser procesales o extraprocesales, según se adopten dentro o
al margen del proceso.
La transacción extraprocesal seguirá los mismos cauces para su cumplimiento que la
29
extrajudicial, salvo que de mediar desistimiento, renuncia o allanamiento , se habrá
terminado con el proceso, lo que se llevará a efecto haciéndolo constar en el mismo o
simplemente dejando caducar la instancia. En la transacción procesal, por el contrario, el
acuerdo quedará incorporado al proceso judicial resolviendo la res dubia que dio origen
al mismo —STS 468/2010, Sala 1ª, de lo Civil, de 14 de julio —y una vez ratificado por
las partes, y si así se solicita, podrá ser homologado por el tribunal y «surtirá los efectos
atribuidos por la Ley a la transacción judicial, y podrá llevarse a efecto por los trámites
previstos para la ejecución de sentencias y convenios judicialmente aprobados» (artículo
415 LEC).
A dichos requisitos —presentación, ratificación y homologación— habría que añadir
uno más, que es apuntado por el artículo 19.1 LEC, y es que el acuerdo se refiera al
objeto del proceso.
Este requisito no planteará problema alguno cuando la transacción sea pura y simple,
pero sí cuando sea compleja o mixta, al referirse a un objeto (prestaciones, derechos,
pretensiones de presente y de futuro) más amplio que el propiamente litigioso, que
también pueden ser objeto de acuerdo, lo que puede plantear problemas para poner fin a
una controversia por medio de una negociación-transacción.
En este punto hay que señalar que el objeto del proceso está integrado tanto por la
acción principal ejercitada por el demandante como por la excepción opuesta por el
demandado, y en su caso por la ejercitadas a través de reconvención y oposición a la
misma, (artículo 412.1 LEC), quedando fijados irrevocablemente los términos del litigio
que requerirán de un pronunciamiento judicial, por el principio de congruencia,
produciendo su alegación litispendencia, y su estimación o no cosa juzgada.
En consecuencia, siendo objeto del proceso las acciones y excepciones planteadas,
la transacción podrá ser homologada judicialmente, ex artículo 19 LEC, siempre que el
contenido del acuerdo verse sobre dicho objeto, y la ley no lo prohíba o establezca
limitaciones por razones de interés general o en beneficio de tercero. Y no es cuestión
baladí porque, aunque el efecto principal de una transacción procesal es la terminación
29
SAN CRISTOBAL REALES, S. «La transacción como sistema de resolución de conflictos
disponibles», en Anuario Jurídico y Económico Escuarialense XLIV (2011), Real Centro
Universitario Escorial-María Cristina, San Lorenzo del Escorial (Madrid), 2011, pp. 277-302.
22
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
del proceso iniciado sin necesidad de sentencia, no lo es menor que dicho acuerdo
homologado sea título ejecutivo conforme a los artículos 1.816 CC y 517.2.3º LEC, y
dicho acuerdo no será homologado en cuanto exceda del objeto del proceso.
Si se trata de una transacción pre-procesal también hay limitaciones a tener en
cuenta. La transacción, como contrato consensual, se perfecciona por el mero
consentimiento (artículo 1.258 CC), siendo válido cualquiera que sea la forma en que se
haya celebrado, incluso verbal —STS (Sala 1ª) núm. 391/2009, de 28 de mayo —
siempre que concurran las condiciones esenciales para su validez (artículo 1.278 CC),
pero normalmente se documentará por escrito en un contrato que producirá los efectos
propios del mismo, de exigibilidad u oponibilidad de lo acordado en un proceso judicial.
Ahora bien, si ese acuerdo se eleva a escritura pública el notario da fe, ex artículo
145 RN, «de la identidad de los otorgantes, de que a su juicio tienen capacidad y
legitimación, de que el consentimiento ha sido libremente prestado y de que el
otorgamiento se adecúa a la legalidad y a la voluntad debidamente informada de los
otorgantes e intervinientes», y dicha escritura es título ejecutivo en los términos del
artículo 517.2.4º LEC, pero con unos límites (art. 520 LEC) y un catálogo de causas de
oposición (artículo 557 LEC) más amplio y generoso que el que recoge el artículo 556
LEC para las ejecuciones de resoluciones procesales, laudos arbitrales, o acuerdos
procedentes de mediación.
Al margen de si hay una justificación real para que sea distinto el grado de
ejecutabilidad de un acuerdo transaccional recogido en escritura pública, según haya
30
habido mediación previa o no , es una limitación que habrá valorar en las transacciones
mixtas o complejas, al objeto de utilizar el medio más adecuado para dotar de fuerza
ejecutiva a esos acuerdos como máxima garantía de lo acordado.
30
En este sentido manifiesta SIGÜENZA LÓPEZ, respecto a la equiparación a efectos de
ejecución de ese nuevo título ejecutivo ―el acuerdo de mediación― a los laudos y resoluciones
arbitrales, que no le parece una decisión acertada porque «no es aceptable que un acuerdo entre
dos sujetos jurídicos, aun cuando se encuentre documentado por un fedatario público, se equipare
a la decisión que alcanza un tercero ―tribunal jurisdiccional o Corte Arbitral― tras un proceso
reglamentado con todas las garantías […] tras un examen riguroso y detallado de lo expuesto y
acreditado por cada uno de ellos. Y no porque la decisión consensuada no sea “justa”, ya que,
obviamente, puede serlo, sino porque el camino seguido para su elaboración es radicalmente
distinto en uno y otro caso, lo que justifica que el tratamiento procesal, en orden a su ejecución,
también lo sea». SIGÜENZA LÓPEZ, J., Mediación extrajudicial y proceso civil, Aranzadi, Cizur
Menor (Navarra), 2018, p. 143.
23
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
1. El tercero neutral
31
FERNÁNDEZ-BALLESTEROS, M.A., Avenencia o ADR. Negociación, Mediación, Peritajes,
Conciliación, Pactos y Transacciones, Iurgium, Madrid, 2013, p. 103.
24
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
25
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
32
The Civil Procedure Rules de 1998 (disponible en
[Link] (visitado 27-03-2021), reglas 1.1 y 3.1 (2)
m, permite a los tribunales, con carácter general, dar cualquier paso u orden con el objeto de
gestionar el caso con el propósito de promover el objetivo principal de tratar los casos con justicia,
y con ese objetivo, como señalan BLAKE, BROWNE, y SIME la evaluación neutral puede ser
realizada por un juez, en cualquier tribunal, con el objetivo de ayudar a las partes a resolver el
caso. Si las partes lo solicitan forma parte de la función judicial que el juez acceda a dar una
opinión provisional no vinculante, a cuyo efecto considerará las cuestiones de hecho y de derecho,
evaluará las pruebas y los alegatos de las partes y emitirá una recomendación o evaluación no
vinculante, con la indicación del resultado probable en el juicio, lo que, como es de suponer puede
tener un fuerte efecto persuasivo. BLAKE, S., BROWNE, J., y SIME, S. The Jackson ADR
Handbook, 2ª Edición, Oxford University Press, Oxford, 2016, p. 268.
26
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
27
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
4. Negociación 4.0
33
Ver al respecto MARTÍN DIZ, F. «Inteligencia artificial y medios extrajudiciales de resolución de
litigios online (ODR): evolución de futuro en términos de pandemia global (Covid-19)», La Ley.
Mediación y Arbitraje, Nº2, abril-junio 2020, Wolter Kluwer.
28
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
34
MARTÍNEZ PALLARÉS, J. I., «Voluntariedad versus mandatory mediation. Redireccionando
para reiniciar la mediación», Práctica de los Tribunales, N.º 142 enero - febrero 2020
35
La sentencia del TJUE, Sala 1ª, de 25 de noviembre de 2020, en la cuestión prejudicial
planteada por la Curtea de Apel Cluj Rumanía, en el procedimiento Banca B, S.A, y A.A.A, asunto
C-269/19, en las concretas circunstancias a que se refiere, que nada impide que se puedan
extender a otro tipo de relaciones contractuales, afirma que «nada se opone, en particular, a que el
juez nacional emplace a las partes a negociar con el fin de determinar el modo de cálculo del tipo
de interés, siempre que establezca el marco para dichas negociaciones y estas últimas vayan
encaminadas a establecer un equilibrio real entre los derechos y las obligaciones de las partes que
tenga en cuenta, en particular, el objetivo de protección del consumidor que subyace en la
Directiva 93/13».
29
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
36
VAN RHEE, C.H., «Case Management in Europe: A Modern Approach to Civil Litigation»,
International Journal of Procedure Law, Volumen 8, 2018, pp. 77-79.
37
Disponible en [Link] (acceso 31-
3-2021),
38
Disponible en: [Link]
(acceso 31-3-2021),
30
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
39
UZELAC, A., «Towards Towards European Rules of Civil Procedure: Rethinking Procedural
Obligations», Hungarian Journal of Legal Studies, 58, marzo 2017, Nº1, p. 11.
40
Disponible: [Link] (acceso 31-3-2021),
recoge diferentes protocolos que deben seguirse con carácter previo al inicio de acciones
judiciales, dependiendo del objeto de disputa —construcción, reclamación de deudas, negligencia
profesional, arrendamientos, hipotecas, etc.—, que describen la conducta que cualquier tribunal
espera normalmente de las partes antes de iniciar una reclamación judicial, que incluye el
intercambio de la más completa información sobre acciones y defensas, la mutua revelación de
todos los documentos que puedan contener una información relevante para clarificar y resolver la
disputa, y los pasos para resolverla a través del sistemas ADR más apropiado.
31
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
buena fe de las partes para solucionar la controversia de forma limpia, rápida y eficiente
(Rule 241), lo que está en relación directa con la actividad previa al proceso dirigida a
41
evitarlo .
No se ha recogido sin embargo en este modelo de Reglas Europeas la previsión del
proceso inglés —Part 36 Civil Procedure Rules— que elimina el derecho al reembolso de
las costas procesales a la parte ganadora que rechazo una oferta para resolver el
proceso hecha por la parte vencida, si la sentencia no resulta ser finalmente más
ventajosa que el acuerdo ofrecido —lo cual significa mejor en términos de dinero, por
pequeño que sea el monto— e incluso puede ser condenado al pago de las costas
42
procesales de quien resultó vencido en el proceso más los intereses legales . La razón
es que es una regla extraña a la mayoría de las jurisdicciones europeas, y puede haber
razones por las que una parte que actúa de buena fe no esté en condiciones de concluir
un acuerdo.
Esta última posibilidad ha sido recogida parcialmente en la denominada «oferta
vinculante confidencial» regulada en el artículo 14 del APLMEP, con un acierto limitado
por cuanto, coherente con el propósito del anteproyecto, lo limita al ofrecimiento previo al
inicio de acciones judiciales como un sistema adecuado de solución que evite la
«judicialización» de la controversia.
Podría considerarse un acierto si se hubiera seguido previamente un proceso
negociador, bajo cualquiera de sus formas, con un intercambio de información suficiente
que permitiera conocer mejor los hechos, las pruebas que los sustentan y el derecho
aplicable, de forma que ambas partes estuvieran en condiciones de conocer las
respectivas posiciones e intereses implicados, y evaluar correctamente sus fortalezas,
debilidades y alternativas. Solo en estas condiciones, si una de las partes ha realizado
una correcta evaluación que le permite anticipar correctamente un resultado y ofrecer
una solución al conflicto, no tiene por qué soportar los costes de un proceso al que
finalmente se ve abocada por la otra, por una incorrecta evaluación o por la concurrencia
de intereses espurios.
Pero lo cierto es que no existe esa previsión, y es este un punto crucial porque, en la
medida en que siga siendo posible para las partes en un conflicto utilizar
41
El artículo 14 de la propuesta de Directiva comunitaria sobre normas mínimas comunes del
proceso civil, aprobada por Resolución del Parlamento Europeo de 4 de julio de 2017, se refiere al
principio del vencimiento objetivo para la condena al pago de las costas procesales, y en el
apartado 4 señala que «El órgano jurisdiccional podrá adaptar la decisión sobre las costas para
reflejar la falta de cooperación o la participación de mala fe en los esfuerzos por alcanzar una
transacción de conformidad con el artículo 20». Disponible en: [Link]
content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:52017IP0282&from=PT (acceso 1-4-2021).
42
ANDREW, N., The Three Path Of Justice, Court Proceedings, Arbitration and Mediation in
England, Second Edition, Springer, 2018, pp. 239-242.)
32
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
V. CONCLUSIONES
33
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
Desde este punto de vista hay que valorar positivamente el esfuerzo que aparece
reflejado en el Anteproyecto de Ley de Medidas de Eficiencia Procesal del Servicio
Público de Justicia, aprobado el 15 de diciembre de 2020, para salir de las dinámicas
limitadoras que, en torno a la mediación, han centrado hasta ahora el discurso sobre el
recurso a los sistemas alternativos.
2ª.- La negociación es la primera alternativa real adecuada para la solución de un
conflicto, sin que quepa confundir la ausencia de reglas y la libertad y flexibilidad que la
caracterizan, con la ausencia de procedimientos, técnicas y habilidades para conducir un
proceso negociador.
Sin perjuicio de que puedan existir varias formas de enfocar una negociación, un
enfoque adecuado debe tratar de crear las condiciones para desarrollar un debate
racional que, tras el oportuno y pactado intercambio de información, a través de un
protocolo suscrito por ambas partes que lo regule, permita el conocimiento y correcta
evaluación de las respectivas posiciones, intereses, fortalezas, debilidades, alternativas a
un acuerdo, y costes y riesgos implicados en cada caso, y en defecto de un acuerdo la
perfecta delimitación del conflicto.
3ª.- La objetividad y legitimación de los argumentos que debe presidir un proceso
negociador, y las diferentes valoraciones sobre unos mismos hechos o sobre el Derecho
aplicable, o las expectativas sobre su eventual valoración judicial, pueden conducir al
bloqueo de la negociación.
Existen métodos o instrumentos que pueden ser muy útiles para superar esas
situaciones, aportando datos o criterios objetivos externos, o evaluándolos de forma
objetiva y neutral, despejando incertidumbres y puntos de conflicto que igualmente
habría que despejar en un eventual proceso judicial, sin los riesgos inherentes al mismo,
y coadyuvando a un debate negocial equilibrado, racional y adecuado para explorar
todas las posibilidades para un acuerdo.
En este sentido, el recurso a un tercero neutral, a una evaluación neutral temprana, a
un experto neutral, o el recurso a plataformas de negociación para auxiliar o dirigir un
proceso negociador, pueden contribuir de forma decisiva a despejar los puntos de
conflicto en las respectivas valoraciones para llegar a un acuerdo, o, en su defecto, a
depurar el debate en un eventual proceso judicial, demostrando al tiempo una
cooperación razonable en la búsqueda de una solución extrajudicial de la controversia, y,
en su caso, cumpliendo con el requisito de procedibilidad previsto por el APLMEP.
4ª.- Debiendo convenir en que no es papel de los tribunales suplir la incapacidad de
las partes, y lo que es más grave, de sus respectivas defensas letradas, para
comunicarse entre ellas y delimitar el ámbito de su controversia más allá de la simple
reafirmación de sus posiciones iniciales, es rechazable por principio, e inútil a los efectos
34
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
BIBLIOGRAFÍA
ANDREW, N., The Three Path Of Justice, Court Proceedings, Arbitration and
Mediation in England, Second Edition, Springer, 2018. ISBN 978-3-319-74832-0.
BLAKE, S., BROWNE, J., y SIME, S. The Jackson ADR Handbook, 2ª Edición, Oxford
University Press, Oxford, 2016. ISBN 978-0-19878319-0.
CALVO SOLER, R. «Entre ángeles y demonios anda el juego», La trama, Revista
interdisciplinaria de mediación y resolución de conflictos, n.º 12, Buenos Aires, octubre
2004, ISSN 1853-6832.
CORMAN AARON, M., «Finding Settlement with Numbers, Maps, and Trees», The
Handbook of Dispute Resolution, (Dirigido M.L. MOFFIT, R.C. Bordone, A Publication of
the Program on Negotiation at Harvard Law School), Harvard Law School, 1ª Edición,
San Francisco (EEUU), pp. 202-218. ISBN-10 0-7879-7538-9.
DUTREY GUANTES, Y., «La negociación como garantía en las transacciones
comerciales entre particulares», en Métodos alternos de solución de conflictos:
Herramientas de paz y modernización de la justicia, Dykinson, Madrid, 2011. ISBN 978-
84-9982-804-6.
FERNÁNDEZ-BALLESTEROS, M.A., Avenencia o ADR. Negociación, Mediación,
Peritajes, Conciliación, Pactos y Transacciones, Iurgium, Madrid, 2013, ISBN 978-84-
932187-2-0
35
RGDPR
ISSN: 1696-9642, núm. 55, Septiembre (2021) Iustel
FISHER, R., SAPHIRO, D., Las emociones en la negociación. Cómo ir más allá de la
razón en la planificación y desarrollo de las negociaciones, Granica. 1ª Edición,
Barcelona, 2008, pp. 30-34. ISBN 978-84-8358-065-3.
FISHER, R., URY, W., y PATTON, B. Obtenga el sí. El arte de negociar sin ceder,
Gestión 2000 Planeta, 1ª Edición, Barcelona 2011. ISBN 978-84-9875-107-9
HERRERO PEREZAGUA, J. F., «La incertidumbre del proceso civil», Revista General
de Derecho Procesal, núm. 42, Iustel, Madrid, 2017. ISSN 1696-9642
MARTÍN DIZ, F. «Inteligencia artificial y medios extrajudiciales de resolución de
litigios online (ODR): evolución de futuro en términos de pandemia global (Covid-19)», La
Ley. Mediación y Arbitraje,
MARTÍNEZ PALLARÉS, J. I., «El debate sobre las costas procesales, desde la
perspectiva ADR», Práctica de los Tribunales, N.º 131, marzo-abril 2018. ISSN 1697-
7068.
MARTÍNEZ PALLARÉS, J. I., «Proceso civil y mediación. El acceso a las fuentes de
prueba desde la perspectiva ADR», Revista General de Derecho Procesal, núm. 49
(2019), Iustel, Madrid. 2019. ISSN 1696-9642
MARTÍNEZ PALLARÉS, J. I., «Voluntariedad versus mandatory mediation.
Redireccionando para reiniciar la mediación», Práctica de los Tribunales, N.º 142 enero -
febrero 2020. Wolters Kluwer, ISSN: 1697-7068.
NOLAN-HALEY, J., Alternative Dispute Resolution, in a nutshell, Fourth Edition, West
Academic Publishing, St. Paul (USA), 2013. ISBN 978-0-314-28532-4.
PASTOR PRIETO, S. «Litigiosidad ineficiente», La sociedad litigiosa, (Dir.
GUTIÉRREZ-ALVIZ CONRADI, Faustino,) en Cuadernos de Derecho Judicial, nº13-
2007, CGPJ. Madrid, 2008, pp. 391-392. ISSN 1134-9670.
PATTON, B., «Negotiation», The Handbook of Dispute Resolution, (Dirigido M.L.
MOFFIT, R.C. Bordone, A Publication of the Program on Negotiation at Harvard Law
School), Harvard Law School, 1ª Edición, San Francisco (EEUU), pp. 279-303. ISBN-10
0-7879-7538-9
RAMOS ROMEU, F. «¿Puede el juez contribuir a reducir la litigiosidad?», La sociedad
litigiosa, (Dir. F. GUTIÉRREZ-ALVIZ CONRADI) Cuadernos de Derecho Judicial nº13 -
2007, CGPJ, Madrid, 2008, pp. 65-119, ISSN 1134-9670.
SAN CRISTOBAL REALES, S. «La transacción como sistema de resolución de
conflictos disponibles», en Anuario Jurídico y Económico Escuarialense XLIV, Real
Centro Universitario Escorial-María Cristina, San Lorenzo del Escorial (Madrid), 2011, pp.
277-302. ISSN 1133-3677.
SOLETO MUÑOZ, H., El abogado colaborativo, Tecnos, Madrid, 2017, ISBN 978-84-
309-7155-8.
36
Martínez Pallarés – Negociación, proceso y procedibilidad. métodos, herramientas y conexiones funcionales
SIGÜENZA LÓPEZ, J., Mediación extrajudicial y proceso civil, Aranzadi, Cizur Menor
(Navarra), 2019. ISBN 978-84-1309-276-6.
UZELAC, A., «Towards Towards European Rules of Civil Procedure: Rethinking
Procedural Obligations», Hungarian Journal of Legal Studies, 58, Nº1, marzo 2017, pp. 3-
18 ISSN 2498-5473.
VAN RHEE, C.H., «Case Management in Europe: A Modern Approach to Civil
Litigation», International Journal of Procedure Law, Volumen 8, 2018. ISSN 2034-5275
37