Tema 11: La creación del Estado franquista.
Fundamentos ideológicos y apoyos sociales
introducción:Tras la Guerra Civil, España quedó muy dañada y se impuso la dictadura de
Francisco Franco, con fuerte represión y basada en ideas militares y católicas.
Tuvo dos etapas:
● Hasta 1959: régimen totalitario, economía cerrada y aislamiento tras la Segunda
Guerra Mundial.
● Desde los 50: apertura económica y crecimiento en los años 60.
1. FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y POLÍTICOS: UN RÉGIMEN
DICTATORIAL
El franquismo fue una dictadura instaurada tras la Guerra Civil, basada en la concentración
de poder en Francisco Franco y en la ausencia de democracia.
El totalitarismo
El régimen eliminó la Constitución de 1931, suprimió las libertades, cerró las Cortes y
prohibió los partidos y sindicatos, estableciendo un partido único.
Ideología del régimen
Fue un sistema antidemocrático, antiliberal y anticomunista, basado en el
nacional-catolicismo, con una fuerte influencia de la Iglesia.
El caudillismo
Franco concentraba todos los poderes del Estado: jefe del Estado, del Gobierno y del
ejército.
El Estado centralista
Se eliminaron las autonomías y se impuso una organización centralizada del Estado,
limitando las identidades regionales.
La represión
Se persiguió a los opositores mediante violencia, detenciones y campos de concentración
durante toda la dictadura.
Control de medios y educación
Los medios estaban censurados y se usaban como propaganda, mientras que la educación
difundía los valores del régimen.
A. LOS PILARES DEL RÉGIMEN: EJÉRCITO, PARTIDO ÚNICO E IGLESIA
El franquismo se apoyó en tres pilares fundamentales: el ejército, el partido único y la
Iglesia, que garantizaron la estabilidad y el control del sistema.
El ejército y el “nacional patriotismo”
El ejército fue el principal soporte del régimen y tuvo una gran influencia política, ocupando
numerosos cargos en la administración. Su ideología, el nacional patriotismo, se basaba en
el anticomunismo, la defensa de la unidad de España y el mantenimiento del orden.
Esta visión era centralista y rechazaba cualquier autonomía o regionalismo, por lo que se
prohibieron lenguas distintas al castellano. Además, el militarismo influyó en la vida social y
política.
Francisco Franco, como jefe del ejército, dio al régimen un carácter muy militar. Esta
ideología se resumía en el lema “España, Una, Grande y Libre”.
El partido único: la Falange y el “nacionalsindicalismo”
La Falange Española fue el partido único del franquismo, fundado por José Antonio Primo
de Rivera. Tras su muerte en la Guerra Civil, Franco la reorganizó y la puso bajo su control,
evitando que tuviera autonomía propia y asegurando su subordinación al régimen.
En los años 40, el llamado “periodo azul”, tuvo bastante influencia y presencia en el
gobierno, ocupando numerosos cargos, aunque fue perdiendo importancia después de
1945, cuando el régimen se alejó del fascismo tras la Segunda Guerra Mundial.
Su ideología, el nacionalsindicalismo, era contraria a la democracia y defendía un Estado
autoritario con un solo partido y un sindicato vertical que reunía a trabajadores y
empresarios.
Además, la Falange sirvió para controlar y adoctrinar a la población mediante
organizaciones como la Sección Femenina o el Frente de Juventudes.
Aun así, Franco siempre mantuvo el control y su influencia fue disminuyendo con el tiempo.
La Iglesia y el “nacionalcatolicismo”
La Iglesia católica fue uno de los principales apoyos del franquismo. Desde la Guerra Civil
apoyó a los sublevados y, después de la victoria, tuvo una relación muy cercana con el
Estado. Francisco Franco se presentó como un líder elegido por Dios, dando lugar al
nacionalcatolicismo, que unía religión y patria.
La Iglesia apoyó y justificó el régimen y recibió muchos privilegios: control de la educación,
censura de libros y contenidos y enseñanza obligatoria de la religión.
Además, la religión tenía mucha importancia en la vida diaria y social. La Iglesia defendía un
catolicismo conservador y estaba en contra del comunismo y otras ideas de izquierdas.
Dentro del régimen destacaron los católicos tradicionalistas y los miembros del Opus Dei,
que tuvieron más influencia desde los años 50. A partir de los años 60, parte de la Iglesia
empezó a alejarse del franquismo.
B. LAS BASES INSTITUCIONALES
El franquismo no tenía una Constitución, sino varias Leyes Fundamentales que organizaban
el Estado. Además, Francisco Franco concentraba todo el poder y era la figura principal del
régimen.
Franco era jefe del Estado, presidente del Gobierno, jefe del ejército y líder del partido
único. Controlaba los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.
Las Cortes no eran democráticas porque sus miembros eran elegidos por el régimen y solo
aprobaban las leyes del gobierno. El gobierno también era nombrado por Franco.
El partido único era el Movimiento Nacional, que servía para controlar la sociedad mediante
organizaciones como el sindicato vertical, el SEU y la Sección Femenina.
C. LAS LEYES FUNDAMENTALES
El franquismo no tuvo Constitución, sino siete Leyes Fundamentales que organizaban el
Estado. Dos trataban los derechos y deberes, aunque en la práctica no se respetaban, y las
demás regulaban el sistema político.
● El Fuero del Trabajo (1938) regulaba las relaciones laborales, prohibía la huelga y
los sindicatos libres, creando el sindicato vertical.
● La Ley Constitutiva de las Cortes (1942) creó unas Cortes sin poder real, ya que
sus miembros eran designados por el régimen y las leyes eran controladas por
Francisco Franco.
● El Fuero de los Españoles (1945) recogía derechos, pero el Estado podía
suspenderlos, por lo que no eran efectivos.
● La Ley de Referéndum (1945) permitía consultas al pueblo, pero sin garantías
democráticas.
● La Ley de Sucesión (1947) definía a España como reino y establecía que Franco
elegiría a su sucesor, lo que llevó al nombramiento de Juan Carlos I.
● La Ley de Principios Fundamentales del Movimiento (1958) fijaba la ideología del
régimen y la “democracia orgánica”, basada en familia, municipio y sindicato.
● Ley de reforma política: supone la autodisolución de las cortes franquistas y que se
iniciará el proceso de transición.
● Por último, la Ley Orgánica del Estado (1966) fue la más parecida a una
Constitución, ya que reorganizaba las instituciones y buscaba asegurar la
continuidad del régimen, aunque sin establecer una verdadera democracia.
2. BASES Y APOYOS SOCIALES
El franquismo se mantuvo gracias al apoyo social y a la pasividad de gran parte de la
población. Se distinguen tres actitudes: apoyo, pasividad y rechazo.
El régimen contó con el apoyo de las élites económicas y sectores conservadores, que
recuperaron su poder, así como de pequeños propietarios y grupos como los carlistas. Las
clases medias adoptaron una actitud pasiva por el miedo y las consecuencias de la guerra,
mientras que los vencidos mostraron rechazo, aunque con dificultad por la represión.
Las llamadas “familias” del régimen (ejército, Falange, monárquicos, católicos y élites
económicas) fueron clave para mantener el poder de Francisco Franco.
3. LAS RELACIONES INTERNACIONALES
Las relaciones internacionales fueron muy importantes para el franquismo, que pasó de una
etapa de aislamiento a otra de aceptación internacional.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Francisco Franco se declaró neutral, aunque apoyó a
Alemania con la División Azul y otras ayudas.
Después de la guerra, España quedó aislada porque el régimen estaba relacionado con el
fascismo. Hubo problemas diplomáticos y económicos.
A partir de 1950 empezó el fin del aislamiento. En 1953 España firmó acuerdos con Estados
Unidos y un Concordato con la Iglesia. En 1955 entró en la ONU.
En los años 60 aumentó la apertura exterior gracias al turismo, la emigración y el comercio,
aunque España no pudo entrar en la Comunidad Económica Europea porque no era una
democracia.
En los años 70 surgieron nuevos problemas, como la Marcha Verde de Marruecos sobre el
Sáhara en 1975, que terminó con la retirada española
4. DESARROLLO POLÍTICO DEL RÉGIMEN (1939-1975)
A. LA “ETAPA AZUL”(1939-1959)
1. LA FASE TOTALITARIA (1939-1945)
En los primeros años del franquismo predominó la Falange Española, dando lugar a la
“etapa azul”, inspirada en el fascismo. El partido único, el Movimiento Nacional, controlaba
la política, los sindicatos y gran parte de la sociedad.
La principal característica de esta etapa fue la fuerte represión contra los vencidos de la
Guerra Civil mediante leyes y persecuciones políticas.
Destacó Ramón Serrano Suñer, que tuvo mucha influencia en el gobierno. Sin embargo,
otros grupos como el ejército, la Iglesia y los monárquicos rechazaban el poder de la
Falange, por lo que Francisco Franco empezó a reducir su importancia desde 1941.
En estos años también ganó importancia Luis Carrero Blanco, hombre de confianza de
Franco, y la Falange dejó de ser el grupo más importante a mediados de los años 40.
2. EL NACIONAL-CATOLICISMO (1945-1959)
Tras la victoria de los aliados en 1945, el franquismo redujo la importancia de la Falange y
aumentó el poder de la Iglesia, dando lugar al nacional-catolicismo.
Francisco Franco intentó mejorar la imagen del régimen aprobando leyes como el Fuero de
los Españoles, la Ley de Referéndum y la Ley de Sucesión. También eliminó algunos
símbolos fascistas y aprobó una amnistía parcial.
En los años 50 el régimen intentó parecerse más a las democracias occidentales mediante
una apertura limitada y la llamada democracia orgánica, donde la participación política
estaba muy controlada.
Gracias a estos cambios, el franquismo logró consolidarse y mantenerse, aunque seguía
siendo una dictadura.
B. LA FASE TECNOCRÁTICA (1959-1970) SEGUNDO TEMA FRANCO
Esta etapa del franquismo se caracteriza por la entrada en el gobierno de los tecnócratas,
muchos de ellos relacionados con el Opus Dei, que dieron más importancia a la economía
que a la ideología. La medida más importante fue el Plan de Estabilización de 1959, que
acabó con la autarquía y abrió la economía española al exterior.
Gracias a estas reformas, al fin del aislamiento internacional y a una buena situación
económica, España vivió un gran crecimiento económico. Aumentó la industria, el turismo y
la emigración tanto interior como exterior. Muchos emigrantes enviaban dinero a España y
esto ayudó al desarrollo económico y a la modernización del país.
Sin embargo, también creció la oposición al régimen de Francisco Franco. Hubo más
huelgas obreras, protestas de estudiantes y crecimiento de los nacionalismos, sobre todo en
el País Vasco. Surgieron movimientos como Comisiones Obreras y destacó el Contubernio
de Múnich de 1962, donde varios opositores pidieron democracia y libertades.
El régimen respondió mezclando algunas reformas con represión. Se creó el Tribunal de
Orden Público y se aprobaron leyes como la de Prensa y la de Libertad Religiosa, aunque
España seguía siendo una dictadura sin libertades democráticas.
El desarrollo económico de los años 60 provocó importantes cambios sociales: aumento de
la población, crecimiento de las ciudades y expansión del sector servicios. Surgieron nuevas
clases medias y creció la clase obrera.
El nivel de vida mejoró: acceso a vivienda, electrodomésticos, automóvil (como el Seat 600)
y vacaciones. También hubo cambios culturales, influenciados por Europa (música, moda,
juventud).
La educación se expandió, reduciendo el analfabetismo y aumentando la presencia de la
mujer en estudios medios y superiores. Además, la mujer comenzó a incorporarse al
trabajo, especialmente en el sector servicios, lo que cambió su papel social.
Sin embargo, el desarrollo no fue igual para todos: persistieron desigualdades, con zonas
de pobreza y chabolismo. La crisis de 1973 agravó estos problemas, aumentando el paro y
las diferencias sociales.
C. FASE DE DESCOMPOSICIÓN DEL RÉGIMEN (1970-1975)
En los últimos años del franquismo, el envejecimiento de Francisco Franco provocó una
pérdida de capacidad política, delegando el poder en Luis Carrero Blanco, nombrado
presidente del Gobierno en 1973. La crisis económica, el aumento de la oposición y las
tensiones internas debilitaron el régimen.
Surgieron divisiones entre aperturistas, que querían reformas hacia una democracia
limitada, e inmovilistas, que defendían mantener el sistema sin cambios. El objetivo era
asegurar la continuidad del franquismo mediante la monarquía en la figura de Juan Carlos I.
El asesinato de Carrero Blanco por ETA en 1973 aceleró la crisis. Su sucesor, Arias
Navarro, intentó una tímida apertura política, pero fracasó por la oposición interna.
En este periodo aumentaron la conflictividad social, el terrorismo (ETA, FRAP, GRAPO) y la
represión, destacando las ejecuciones de 1975 que provocaron rechazo internacional.
Finalmente, Franco murió el 20 de noviembre de 1975, abriendo el camino a un cambio
político en España.