CENTRO DE ESTUDIOS
TECNOLOGICOS INDUSTRIAL Y DE SERVICIOS No.153 “MIGUEL HIDALGO Y
COSTILLA”
Asignatura: Lengua y Comunicación 2.
Trabajo:Creación de una historia
Titulo de la historia: ENTRE SOMBRAS
Profesora: Mtra. Beatriz Sanchez Hernandez.
Hecho por la alumna:
Alarcón Serrano Guillermina
Grupo: 2°B-P
Fecha de Entrega: 18 / Mayo / 2026
ENTRE SOMBRAS
A veces el mundo y las personas suelen ser difíciles, uno siente que esta solo y
que jamás encajara en la sociedad, que la personalidad propia no existe y por ello
trata de adquirir la esencia que el mundo impone para sentirse aceptado, querido,
visto o por lo menos sentir que pertenece, siendo capaces incluso de destruirse a
sí mismos.
Yo en algún momento me sentía así, entiendo el sentimiento, por eso hoy voy a
contarles mi historia, para que logren entender que nosotros somos únicos no
necesitamos ser la copia de alguien y mucho menos aparentar ser algo para
encajar, la sociedad puede ser difícil de entender, pero si no logramos asimilar que
estamos aquí por algo solamente seremos un simple reflejo…
Mi nombre es Elena Valerius, tengo 15 años y desde que era niña me encantaron
las historias de monstruos, y en lo personal concuerdo completamente con el
cineasta Guillermo del Toro, " los monstruos son los santos patronos de nuestras
bellas imperfecciones".
Desde que tengo memoria, me gusta imaginar a las personas como si fueran
monstruos, no sé, me es una manera de entender y personificar las actividades
que cada uno de ellos me muestra y representa, y lo peor es que no importa
cuánto intente explicarlo, nadie entiende lo que significa despertar cada mañana y
ver una sociedad llena de monstruos, para mí las personas nunca fueron
humanas.
Mi familia, aunque normal y un poco perfecta, para mí era bastante interesante,
por ejemplo:
Mi padre era Drácula, no como el
Drácula de las películas, sino ¡era
Drácula! ...alto, delgado, vestido
siempre con trajes oscuros y una
mirada roja tan intensa que parecía
beber la luz de la habitación, cuando
pasaba junto a mí el olor a vino y
hierbas impregnaba el aire.
- “La espalda recta Elena”- decía
mientras leía antiguos libros frente a la
chimenea. –“Los Valerius no bajan la
mirada”.
Mi madre era una bruja, no por cómo
era conmigo, de hecho, era muy
linda en todos los aspectos, pero sus
largos dedos llenos de anillos, su
apariencia delgada, su risa gangosa,
esas mezclas de hierbas que hacía
en la cocina mientras murmuraba
cosas impredecibles y las ocasiones
que la veía enojada hacían que fuera
una bruja.
A veces el humo verde escapaba de
las ollas y llenaban la casa con un
aroma dulce y enfermizo, y otras
veces decía –“La gente teme a lo
que no comprende”- me repetía
mientras acomodaba mi cabello. –“Y
tú naciste para ser incomprendida”.
Y luego estaba Alicia, mi hermana
mayor, ella era una mujer lobo,
atlética, ágil, bastante imperativa,
buena en casi todo, amiguera y muy
enojona, pero ella realmente nunca
me asustó, ella sólo me observaba
como si supiera algo que yo no, -
“Algún día dejarás de mirar el mundo
así”- eso me dijo una vez, pero nunca
le creí.
Cuando crucé por primera vez las puertas de la preparatoria Black parecía un
mausoleo abandonado, había torres negras, ventanas góticas, enredaderas
cubriendo las paredes como venas muertas, sentí que estaba entrando al corazón
de una pesadilla. Lo curioso es que, en esa ocasión había algunos monstruos que
se veían más aterradores que antes, las sirenas, que ocupaban los pasillos
principales, eran hermosas, para ser sincera demasiado hermosas, pero al utilizar
sus voces parecían controlar la mente de todos los estudiantes mientras jugaban
con sus largos cabellos húmedos.
Las medusas caminaban cerca de ellas, eran igual de hermosas que las otras, la
única diferencia es que ellas al momento de ver a otro monstruo con sus miradas
frías y crueles lo convertían en piedra en un parpadeo, y después, con una
elegancia combinada con arrogancia tiraban la estatua que habían creado sin
importar el daño provocado.
Los hombres y mujeres lobos reían escandalosamente, cerca de las escaleras o
de las canchas, golpeaban lockers, molestando a estudiantes y se la pasaban la
mayor parte del tiempo en deportes. De todos los grupos que había en la escuela
ellos eran los más peligrosos.
También estaban los fantasmas atravesando paredes, espantapájaros sentados
en los jardines, ciclopes trabajando en mantenimiento y cuervos gigantes
observando desde las estatuas del techo black, sabía muy bien que estaba viva la
escuela y yo lo único que quería era huir.
-Eres nueva verdad- una voz grave me hizo
detenerme, al momento en el que volteé para ver
quien era, descubrí un chico que estaba sentado
sobre una barandilla, él tenía cuernos oscuros,
ojos dorados y una sonrisa peligrosa,
evidentemente era un demonio. -Qué tanto miras-
pregunto divertido mientras bajaba de la
barandilla. -Nada. – respondí un poco asustada -
Mentira los humanos siempre miran demasiado
cuando tienen miedo. -No soy humana- él sonreía
mientras se acercaba a mí -yo tampoco- extendió
su mano -Demon. - respondiendo el saludo -
Elena. -Nombre elegante, suena como
protagonista trágica. - lo solté y seguí caminando, pero escuché su risa detrás de
mí y odié admitir que me gustó escucharla.
Continue mis clases normales y al final de todas,
salí de la escuela, y mientras esperaba a mis padres
bajo la lluvia conocí a Christopher estaba sentado
en un escalón mientras sus enormes alas blancas
descansaban detrás de él, parecía salido de una
pintura religiosa antigua -No deberías estar sola
aquí. - dijo suavemente. - ¿Porqué? -Porque esta
escuela devora a la gente triste. - Sus ojos claros se
quedaron observándome demasiado tiempo, como
si, pudiera verme de verdad eso me aterró más que
cualquier monstruo, por eso, en el momento en el
que vi llegar a mis padres me alejé rápido de él.
Luego conocí a Esperanza, ella apareció días
después o quizás siempre había estado ahí, ella era
una sombra gris sentada al fondo del salón, no tenía
rostro definido sólo ojos blancos brillando, detrás de
una silueta borrosa, nadie hablaba con ella nadie
excepto talvez yo. - ¿Qué eres? -, preguntó de
repente -No lo sé- respondí tranquilamente. -Pero,
supongo que tú tampoco sabes que eres - y dijo con
una sonrisa. -Yo sí sé que soy, pero talvez al
explicarlo no lo entiendas. –
Esperanza comenzó a sentarse conmigo en cada clase. Nunca hablaba
demasiado pero su presencia era extrañamente tranquila. Mientras, todos en
black, parecían enormes criaturas esperando el momento perfecto para atacar,
ella simplemente escuchaba. Y creo que fue la primera vez que sentí que alguien
realmente me escuchaba.
Después la vida en black se volvió más difícil conforme pasaban las semanas. Las
sirenas comenzaron a murmurar cuando yo cruzaba los pasillos. Las medusas me
observaban como si estuvieran esperando que cometiera un error. Y las mujeres
lobo parecían disfrutar empujarme contra los blockers o esconder mis cosas sólo
para escuchar las risas de los demás. A veces cuando me veían sola me hacían
comentarios como –“Por qué siempre parece asustada”-, - “Da miedo verla”-, -
“Parece monstruo intentando ser humana”-.
Al principio intenté ignorarlo. Pero las palabras comenzaron a quedarse dentro de
mí. Porque en el fondo yo también pensaba que había algo malo conmigo.
Cuando era niña nunca tuve amigos reales, recuerdo observar a todos los niños
jugar a lo lejos durante el receso, ellos parecían entender algo que yo no, cómo
hablar sin sentirse incómodos, cómo reír sin fingir, cómo pertenecer, yo no sabía
hacer ninguna de esas cosas, así que comencé a copiar algunos gestos y
acciones, si una niña sonreía mucho yo sonreía igual, si alguien hablaba de cierta
manera yo intentaba imitar su voz, si algo estaba de moda fingía que me
encantaba.
Pero nunca funcionaba siempre terminaban alejándose, y recordándome que “era
rara”, odiaba esas palabras, las odiaba tanto que comencé a cambiar poco a poco
para evitar escucharlas otra vez y quizás por eso empecé a ver monstruos porque
era más fácil pensar que el mundo estaba lleno de criaturas horribles que aceptar
que yo simplemente me sentía sola.
Y curiosamente sin darme cuenta empecé a hacer lo mismo en black, primero
imite a monstruos normales a los fantasmas, a los espantapájaros, a los ciclopes
incluso a los cuervos, sabía que estaba mal, pero continue hasta que ese día llego
el día en el que los monstruos desaparecieron
Ese día me desperté temprano y me vestí con la ropa que había preparé la noche
anterior y después de un rato, estuve lista, salir de mi habitación y al momento en
el que baje las escaleras mi familia se me quedó viendo con una cara de sorpresa
al principio pensé que me veía bien hasta que mi hermana se me acercó y me
preguntó, -Elena, ah… ¿te sientes bien? - yo contesté que sí y pero ella me volvió
a ver a arriba así abajo y dijo -Estas segura, no quieres que te ayude en algo- ,
extrañada le dije que no pero su reacción y sus comentarios me hicieron sentir
insegura, pero aun así no le di importancia.
Cuando llegué a la escuela, paso algo muy distinto, los estudiantes me miraban y
empezaban murmurar, en parte me sentía un poco bien, ya que creí, que me
miraban porque me veía bien y murmuraban porque me estaban alagando, eso
me hizo sentir un poco de alegría, una alegría sincera.
Me faltaba poco para llegar al salón, cuando vi a lo lejos a Esperanza platicando
con Christopher y Demon, queriendo sorprenderlos me acerqué a ellos sin que se
dieran cuenta, para que en el momento en que les hablara y voltearán sus rostros
cambiaran precipitadamente, y después de observarme demasiado tiempo,
saltando los ojos Esperanza dijo forzosamente, - ¡” Wow” ¡Amiga, te ves muy bien,
ahm…, ¡te hiciste algo nuevo a tu cabello, verdad! -, -Si, se nota- replico
Christopher incomodo, - También cambiaste tu vestuario habitual, amm..., no te
queda mal ese estilo-, -Eso creen- Yo les pregunte, -Si, sí, claro, te ves genial -,
eso decían ambos mientras apretaban los dientes. – Y tu Demon, ¿qué opinas, te
gusta? – El me vio un momento y con una expresión seria, solo me dijo -No te ves
tan mal, aunque antes te veías mejor. – sentí un poco de frustración, pero cuando
le iba a decir algo el me interrumpió diciendo, -Bueno no importa me voy a la
clase, ¿vienen o se quedan? -, y siguió caminando como si nada, traté de ignorar
su comentario, pero después no pude ignorar se presentó.
Cuando llegamos al salón todo estaba normal hasta que yo entré, todos mis
compañeros se quedaron en silencio, observándome, hasta que las medusas
empezaron a reír, -Vaya, esto es el colmo, no te basto con disfrazarte de los raros,
ahora, quieres imitarnos, a nosotras, que acaso no tienes dignidad, JAJAJAJA,
eres tan patética-. -Estas loca- dijo una sirena molesta – “Acaso nos quieres
humillar, no pudiste escoger a otra criatura más mediocre como tu o no piensas”-
esos tipos de comentarios y las risas resonaron en el salón y cada uno era más
ofensivo que el anterior y todos se clavaban como navajas, me sentía tan
avergonzada y humillada, que no resistía las ganas de llorar.
De repente se escuchó un gripo del profesor Hyde. –
¡Suficiente! -, el silencio cayó inmediatamente en
todo el salón, después voltio a verme unos segundos
antes de hablar, -Valerius acompáñame afuera del
salón- asentí mientras lo seguí al pasillo, después se
detuvo alado de una ventana, encendió un cigarrillo y
me dijo, - Dime Valerius tú sabes que veo cuando te
miro-, pregunto, negué lentamente y continuo -Veo a
una chica agotada de intentar agradarle a las
personas que ni siquiera se agradan a sí mismo-
apreté mis manos temblando y le dije -Si dejo de
intentar cambiar todos van a odiarme- soltó una
pequeña risa amarga, -Muchacha los adolescentes
se encuentran razones para odiar hasta el clima-,
eso me hizo reír un poco muy poco, pero lo suficiente para sentir algo menos
pesado mi en pecho y con un suspiro me dijo -Anda ve al baño, límpiate ese
maquillaje, regresa a tu casa y descansa, mañana sigues con tus clases.- me
decía mientras se apartaba.
Más tarde Esperanza se sentó conmigo bajo las escaleras, - ¿Sabes por qué las
sombras existen? -, preguntó ella, y respondí no, -Porque incluso la luz necesita
descansar a veces-, la miré confundida, ella solo acomodó un mechón de mi
cabello detrás de mi oreja y me dijo, - No tienes que convertirte en otra persona
para que alguien se quede contigo-, sentí que las vendas alrededor de mis brazos
comenzaban a aflojarse lentamente.
Christopher me encontró llorando en la biblioteca, sus alas blancas
desaparecieron apenas se sentó junto a mí, ahora sólo parecía un chico, un chico
preocupado, -Hoy siempre intentas actuar como si estuvieras bien-, dijo
suavemente, -Porque cuando la gente nota que eres diferente se van-, Cristopher
bajó la mirada unos segundos y dijo. -Entonces esas personas no merecen
quedarse-, sentí un nudo formándose en mi garganta.
Demon fue diferente me encontró solo en el jardín trasero de black, -te ves
horrible-, dijo apenas me miró, lo mire molesta, -Gracias-, él se sentó junto a mí, -
No hablo del maquillaje hablo de tu cara-, guardé silencio, Demon observó el cielo
unos segundos antes de suspirar Y decir, -Escucha, Elena fingirse a alguien más
es agotador, lo sé, porque llevo años haciéndolo-, lo miré sorprendida, Por primera
vez no parecía arrogante sólo cansado, y aun así, continuó, -La única versión de ti
que me agrada es cuando dejas de intentar impresionar a todos-, mi corazón
comenzó a latir más rápido, no por romance, hoy sino porque alguien finalmente
parecía verme de verdad.
Esa noche llegué a mi casa me encerré en mi habitación, me senté frente al
espejo lentamente y noté que no tenía colmillos ni maquillaje ni vendas sólo
estaba yo, y entonces mis padres entraron, mi madre ya no parece una broma
sólo una mujer preocupada, mi padre ya no era Drácula sólo un hombre serio que
nunca supo demostrar cariño correctamente, Alicia se sentó junto a mí -Sabes
nunca entendí porque intentabas cambiar tanto-, dijo mientras yo bajaba la mirada,
-Porque pensé que si me convertía en alguien mejor ustedes me querrían más-, el
silencio llenó la habitación, mi madre tomó mis manos y dijo, -Elena nunca
quisimos que fueras alguien más-, mis ojos
comenzaron a llenarse de lágrimas, -Pero
siempre sentí que yo era la rara de la familia-,
y mi padre suspiró lentamente y me dijo
mientras acariciaba mi cabello, -Todos en esta
casa hemos fingido ser fuertes tanto tiempo
que olvidamos demostrar cariño-, Alicia apoyó
su cabeza sobre mi hombro, -No tienes que
convertirte en un monstruo para pertenecer
aquí- Entonces entendí que, los monstruos
nunca estuvieron realmente ahí, eran el reflejo
de todo mi miedo, de mi soledad, de mis
ganas desesperadas de encajar, volví a mirar el espejo, y por primera vez no vi
una criatura horrible, sólo vi a Elena Valerius, una chica de 15 años extraña,
callada, Gótica, imperfecta, pero humana y quizás hoy eso siempre fue suficiente.