PARCIAL I: USO DEL TIEMPO
Con base en en las nociones discutidas durante nuestras sesiones de clase en línea,
redacte un ensayo académico argumentativo que articule e interprete críticamente el pensamiento
del autor a partir de los siguientes fragmentos textuales:
1. <...podemos comenzar con un criterio aplicable a toda riqueza: que tiene más quien
necesita menos. Acaso nada nos haga malgastar tanto el tiempo (...) como la
multiplicidad de propósitos inconexos (...) la desmesura.> (Capítulo 1, p. 9)
2. Acuérdate de que vas a morir... «Conscientes de la brevedad de la vida (...) sabremos
concentrarnos en lo esencial, lo verdadero, lo que corresponde a cada momento...»
(Capítulo 11, p. 45)
3. <...ése es tiempo de crecer para adentro: de cuidar la vida interior (...) de redescubrir el
silencio, de donde brota toda palabra humana...» (Capítulo 10, p. 42)
Preguntas orientadoras: ¿De qué manera la sobriedad frente a los deseos materiales y la
práctica consciente del silencio constituyen condiciones indispensables para mitigar la dispersión
de propósitos y asegurar el desarrollo de la vida interior ante la brevedad de la existencia
humana? Asimismo, ¿cómo se ve afectado el uso del tiempo cuando el individuo cede a la tiranía
de lo urgente y a la acumulación de intereses inconexos
PARCIAL II: APOLOGÍA DE SÓCRATES
Tomando en cuenta lo discutido en clases, produzca un ensayo de tipo argumentativo que
analice la postura ética del protagonista. Para garantizar la cohesión y el rigor del texto, deberá
articular de manera progresiva los siguientes ejes analíticos y evidencias textuales:
1. «...hé aquí, atenienses, el fruto que saqué de mis indagaciones, porque es preciso
deciros la verdad; todos aquellos que pasaban por ser los más sabios, me parecieron no serlo, al
paso que todos aquellos que no gozaban de esta opinión, los encontré en mucha mejor
disposición para serlo.» (Página 58)
2. «...no me parece justo suplicar al juez ni hacerse absolver a fuerza de súplicas. Es
preciso persuadirle y convencerle, porque el juez no está sentado en su silla para complacer
violando la ley, sino para hacer justicia obedeciéndola...» (Página 77)
3. «Cuando mis hijos sean mayores, os suplico los hostiguéis, los atormentéis, como yo
os he atormentado a vosotros, si veis que prefieren las riquezas a la virtud, y que se creen algo
cuando no son nada [...] Pero ya es tiempo de que nos retiremos de aquí, yo para morir, vosotros
para vivir. ¿Entre vosotros y yo, quién lleva la mejor parte? Esto es lo que nadie sabe, excepto
Dios.» (Página 86)
¿Es la firmeza ética de Sócrates ante el tribunal de Atenas el resultado inevitable de unir
la humildad intelectual, el respeto a la ley y la elección de la virtud por encima de la propia vida?
¿Y es, acaso, esta misma coherencia lo que le permite despojar a la muerte de su carácter trágico
y asumirla no como un mal, sino como el último acto de justicia?