Informática Educativa · Unidad 2 · Profesorado de Educación Secundaria en Informática
UNIDAD 2 · EJE 4
El modelo SAMR
Cuatro niveles para pensar la transformación tecnológica en la enseñanza
Para qué sirve este material
Este texto recoge y amplía los contenidos trabajados en clase sobre el modelo SAMR. No es un
resumen para memorizar — es una herramienta para volver a los conceptos cuando estén
planificando, analizando una propuesta didáctica o trabajando en su proyecto integrador. Lo
pueden imprimir, anotar y consultar tantas veces como necesiten.
1. Una pregunta para empezar
Imaginemos dos docentes de informática que quieren enseñar el mismo tema —tipos de redes informáticas—
a estudiantes de segundo año. Ambos tienen acceso a netbooks, conectividad y capacitación. Pero algo, en
algún lugar entre la planificación y el aula, los lleva por caminos distintos.
El primero proyecta una presentación con quince diapositivas. Los estudiantes copian las definiciones en un
documento de Word y al final responden un cuestionario digital con preguntas de opción múltiple. El profesor
está conforme: usó tres tecnologías diferentes en una sola clase.
La segunda plantea un problema concreto: el club del barrio quiere conectar tres edificios. Los estudiantes, en
grupos, deben recomendar qué tipo de red les conviene. Investigan, discuten, contactan al destinatario real
para pedir datos faltantes, y al final presentan su propuesta ante el dueño del problema.
¿En cuál de las dos clases hubo más aprendizaje? Y, sobre todo: ¿en cuál hubo realmente integración de
tecnología?
Para responder estas preguntas con precisión necesitamos un marco que nos permita distinguir entre formas
más superficiales y más profundas de incorporar tecnología en la enseñanza. Ese marco existe y se llama
SAMR.
2. De dónde viene SAMR
El modelo SAMR fue desarrollado por Ruben Puentedura en 2006 — el mismo año en que Mishra y Koehler
publicaban el TPACK que ya conocen. La coincidencia no es casual: ambos modelos surgen del mismo
problema, que era la integración superficial de tecnología en aulas estadounidenses durante la primera década
de los 2000.
Pero responden a preguntas diferentes, y por eso son complementarios.
TPACK pregunta... SAMR pregunta...
"¿Tengo el conocimiento necesario para "¿Esta decisión transforma realmente el
tomar esta decisión?" aprendizaje?"
Mira hacia adentro del docente: contenido, Mira hacia afuera del docente: la actividad
pedagogía, tecnología y sus intersecciones. concreta y su nivel de transformación. Evalúa
Evalúa los conocimientos necesarios para qué tan profundamente la tecnología cambia lo
integrar tecnología con criterio. que ocurre en el aula.
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Por eso conviene usar los dos juntos. TPACK garantiza la fundamentación: te asegura que la propuesta tenga
sustento conceptual. SAMR garantiza la transformación: te ayuda a ver si la tecnología está realmente
potenciando algo nuevo o solo decorando una clase. Volveremos sobre esta complementariedad al final del
texto.
3. ¿Qué significa SAMR?
SAMR es una sigla en inglés que reúne los cuatro niveles de integración tecnológica que propone el modelo.
Vamos a verlos uno por uno con ejemplos del aula de informática.
Las cuatro letras corresponden a:
S Substitution Sustitución
A Augmentation Aumento
M Modification Modificación
R Redefinition Redefinición
Los cuatro niveles forman una progresión, desde el uso más superficial de tecnología hasta el más
transformador. Pero atención: la progresión no implica que el nivel 4 sea siempre mejor que el nivel 1.
Volveremos sobre esto.
4. Los cuatro niveles en detalle
Vamos a recorrer cada nivel con un ejemplo concreto. Para mostrar cómo el mismo contenido —tipos de redes
informáticas— puede trabajarse de cuatro maneras radicalmente distintas según el nivel de transformación
que la tecnología introduce.
NIVEL 1 · — S
Sustitución
La tecnología reemplaza una herramienta tradicional sin cambiar la actividad.
EJEMPLO
El docente entrega un texto sobre tipos de redes informáticas en formato PDF en lugar de
impreso. Los estudiantes lo leen y subrayan las ideas principales. Lo que hacen es exactamente
lo mismo que harían en papel: solo cambia el soporte. El PDF aporta comodidad y posibilidad
de buscar palabras, pero el aprendizaje es idéntico al que se generaría con un texto impreso.
NIVEL 2 · — A
Aumento
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La tecnología reemplaza una herramienta tradicional y aporta una mejora funcional real.
EJEMPLO
El docente entrega el mismo texto sobre redes pero en una herramienta como [Link],
donde los estudiantes pueden subrayar, agregar comentarios visibles para todos y responder a
comentarios de sus compañeros. La actividad sigue siendo "leer y subrayar", pero la
herramienta agrega una capa de interacción social que en papel era imposible. La conversación
se vuelve parte de la lectura. Es una mejora real, pero la naturaleza de la tarea no cambió.
NIVEL 3 · — M
Modificación
La tecnología permite rediseñar significativamente la actividad.
EJEMPLO
En lugar de leer un texto sobre redes, los estudiantes investigan distintos tipos de redes en
grupos, producen un video corto explicando uno de ellos y suben el video a un canal del aula.
Después miran los videos de sus compañeros y dejan retroalimentación argumentada. La
actividad cambió en su naturaleza: ya no es "leer y subrayar", es "investigar, producir,
comunicar y evaluar". La tecnología no es un agregado: hace posible una actividad
cualitativamente distinta.
NIVEL 4 · — R
Redefinición
La tecnología permite tareas que antes eran inconcebibles.
EJEMPLO
Los estudiantes diseñan una red para un caso real de su comunidad —el club del barrio, una
escuela rural cercana, un centro de salud— usando un simulador como Cisco Packet Tracer.
Comparten su diseño con estudiantes de otra escuela en otra provincia mediante una
plataforma colaborativa, intercambian propuestas, y al final eligen una solución conjunta para
presentar al destinatario real. Es una experiencia de aprendizaje que sin tecnología sería
literalmente imposible: simulación de un sistema real, colaboración interescolar a distancia,
vínculo con un destinatario real fuera de la escuela.
5. La línea más importante del modelo
Si miran los cuatro niveles como una progresión, hay un punto que merece atención especial: la línea entre
Aumento y Modificación.
Los dos primeros niveles —Sustitución y Aumento— corresponden a lo que Puentedura llama mejorar: la
tecnología hace mejor lo que ya hacíamos. Es útil, pero no transformador. Los dos siguientes —Modificación
y Redefinición— corresponden a transformar: la tecnología hace posible algo cualitativamente nuevo.
Esa línea divisoria coincide con una distinción que ya trabajamos en clase: la diferencia entre decoración y
enriquecimiento. Cuando la tecnología se usa en niveles bajos sin propósito claro, decora la clase; cuando se
usa transformando la actividad, la enriquece.
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Una pregunta útil para hacerse al planificar es: ¿lo que estoy proponiendo se podría hacer sin tecnología? Si
la respuesta es sí —incluso si requiere más tiempo o esfuerzo— probablemente estamos en Sustitución o
Aumento. Si la respuesta es no —si la tecnología es indispensable para que la actividad sea posible— estamos
en Modificación o Redefinición.
La línea entre Aumento y Modificación es la diferencia entre decoración y
enriquecimiento.
— Idea fuerza · Modelo SAMR
6. Una lectura crítica del modelo
SAMR es ampliamente usado y ha sido enormemente influyente en la formación docente en todo el mundo.
Pero como todo modelo, tiene límites que conviene conocer para no leerlo como verdad absoluta. Tres críticas
son las más importantes.
Crítica 1 — ¿Más alto siempre es mejor?
El modelo sugiere una progresión donde Redefinición es "el ideal" y Sustitución es "el inicio". Pero eso no
siempre es cierto. A veces una sustitución bien diseñada es exactamente lo que el aprendizaje necesita en ese
momento. Forzar redefinición donde no hace falta puede ser contraproducente, generar agotamiento del
docente y dispersión en los estudiantes. No se trata de subir niveles porque sí: se trata de elegir el nivel
adecuado para cada situación de enseñanza.
Crítica 2 — ¿Qué pasa con el contexto?
El modelo no contempla las condiciones reales del aula: conectividad, dispositivos disponibles, formación
docente, características del grupo. Una redefinición es imposible sin condiciones materiales que la sustenten.
En contextos de baja conectividad —como muchas escuelas de Corrientes, especialmente en zonas rurales o
periurbanas— SAMR puede generar frustración si se aplica sin sensibilidad contextual. Un docente que trabaja
en una escuela sin internet estable no puede aspirar a una redefinición que dependa de colaboración
interescolar en tiempo real. Eso no significa que su trabajo sea menos valioso: significa que SAMR necesita
leerse junto con el contexto.
Crítica 3 — La tecnología no garantiza aprendizaje
SAMR clasifica el nivel de transformación tecnológica, pero no garantiza que esa transformación produzca
mejor aprendizaje. Una actividad de redefinición mal diseñada pedagógicamente puede ser más débil que una
sustitución bien diseñada. El modelo describe la tecnología, no la pedagogía. Por eso es necesario combinarlo
con TPACK y con el resto del trabajo didáctico: SAMR es una herramienta para mirar la dimensión tecnológica
de la propuesta, no para evaluar su calidad pedagógica integral.
Estas tres críticas no invalidan el modelo. Lo enriquecen y lo vuelven más útil. SAMR funciona mejor cuando
se usa con conciencia de sus límites: como una guía operativa para mirar nuestras propuestas, no como una
escala de puntuación.
7. SAMR y TPACK: dos lentes para diseñar
Los dos modelos que vimos en esta unidad —TPACK y SAMR— responden a preguntas distintas y por eso se
complementan. Conviene pensar en ellos como dos lentes para mirar la misma propuesta didáctica desde
ángulos diferentes.
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Con TPACK nos preguntamos: ¿tengo los conocimientos necesarios para tomar esta decisión? Es una mirada
introspectiva sobre el docente y sus saberes: el contenido que enseña, la pedagogía que aplica, la tecnología
que usa, y sobre todo las intersecciones entre estos tres tipos de conocimiento.
Con SAMR nos preguntamos: ¿esta decisión transforma realmente el aprendizaje? Es una mirada extrospectiva
sobre la actividad y su nivel de transformación: qué tan profundamente la tecnología modifica lo que ocurre
en el aula.
TPACK te dice si podés hacerlo bien.
SAMR te dice si vale la pena hacerlo así.
Un buen diseño con TIC integra ambas miradas. Recordemos el caso de Valentina —la docente del interior de
Corrientes que enseñaba bases de datos con DB Browser— que analizamos en la clase del TPACK. Si lo miramos
también con SAMR, vemos que su propuesta se ubica claramente en Modificación: los estudiantes no están
"tomando apuntes con computadora", están construyendo una base de datos real, evaluando decisiones de
diseño y presentando argumentos. Podría incluso llegar a Redefinición si Valentina agregara colaboración con
otra escuela o un destinatario real para su base de datos.
Lo importante es que el caso de Valentina muestra cómo los dos modelos confluyen: tiene TPACK genuino —
fundamentación conceptual sólida— y opera en Modificación —transformación real de la actividad. Ese cruce
es lo que hace que su propuesta sea pedagógicamente potente.
8. Una idea para llevarse
SAMR no es un examen para aprobar ni una escala donde apuntar a la nota más alta. Es una herramienta que
nos permite mirar nuestras propias decisiones de planificación y preguntarnos con honestidad qué está
haciendo la tecnología en la propuesta que estamos diseñando.
Cuando piensen su proyecto integrador y, más adelante, cuando diseñen sus primeras secuencias didácticas
con TIC en sus prácticas docentes, vuelvan a este modelo. No para clasificar mecánicamente sus actividades,
sino para preguntarse: ¿la tecnología que estoy proponiendo está haciendo posible algo nuevo, o solo
decorando una clase que podría dar de otra manera? ¿Tiene sentido que esta actividad esté en este nivel, o
estoy forzando una sofisticación que no necesito?
La calidad de un docente no se mide por cuántas actividades de Redefinición logra diseñar. Se mide por la
coherencia entre el aprendizaje que busca, las condiciones que tiene y las decisiones tecnológicas y
pedagógicas que toma. SAMR es solo una de las herramientas que ayudan a tomar esas decisiones con criterio.
Material elaborado para Informática Educativa — 3° año del Profesorado de Educación Secundaria en Informática · Instituto de
Formación Docente — Corrientes, 2025
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